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Original subtitles

(Campanilla de la puerta)

Hola, buenas tardes.

Hola. Quería ver al señor Pastor. Ha salido un momento, ahora vendrá.

Lo espero. Gracias.

¿Buscaba algo en especial?

Me gusta ese collar.

¿Este?

¿Puedes probártelo para ver el efecto?

Sí, claro.

¿Y esa tiara, puedes probártela?

Lo siento, pero es imposible,

si supieran que la he cogido, me despedirían.

¿Cuál es su precio?

-Miguel.

¿Qué tal, hombre? Acompáñame, por favor.

Siéntate.

Bien.

¿Cómo está tu padre? Bien.

Parece que se recuperará del infarto.

Vaya, no sabes cuánto me alegro.

Pero no me extraña,

tu padre siempre ha sido un hombre muy fuerte.

Lo que no ha sido nunca es muy hábil para los negocios.

Se deja engañar por cualquiera.

Por su socio, por ejemplo.

No sé qué te habrá contado, hicimos unas inversiones

que no salieron bien, el mercado se desplomó

y lo perdimos todo.

Yo no he estafado a nadie, Miguel.

Tu padre estaba al corriente desde el principio.

No he nacido ayer, Pastor.

He llevado los documentos a unos abogados

y los han estudiado.

Sé que manipulaste las cuentas y le obligaste a firmar.

Hay que ser muy hijo de puta

para aprovecharse de un pobre viejo en su peor momento,

justo después de enterrar a su esposa.

Ten cuidado con lo que dices, Miguel.

Tu padre estaba tan metido en esto como yo.

No me vas a convencer.

Quiero lo que es de mi padre, lo que le robaste.

Mira, será mejor que te vayas, no nos vayamos a poner nerviosos

y los dos digamos cosas que no queremos decir.

100 millones.

Y quiero hasta el último céntimo.

Estás loco.

Anda, vete a tus abogados.

Diles que me denuncien, vamos a ver quién acaba en la cárcel.

Ya, ya lo sé.

Y por eso no te voy a denunciar. Pero esto no se va a quedar así.

Tú no me conoces.

Cuidado con las amenazas, Miguel.

Todo esto te viene muy grande. Venga, fuera.

O nos devuelves ese dinero o te juro

que voy a arruinarte la vida. Como tú a mi padre.

¿Crees que me voy a asustar con un chaval como tú? Te faltan cojones.

¡Ah!

¿Ahora también crees que me faltan cojones?

¡Fuera!

Fuera. ¡Policía! ¡Policía!

Te voy a joder la vida.

Te juro que te la voy a destrozar, cabrón.

¡Ah!

Hola.

Ha llegado un telegrama para ti.

Es una notificación judicial.

¿Qué es? Pastor.

Me ha denunciado por agresión.

Tengo que presentarme en el juzgado de Plaza Castilla.

Fui a su tienda y le agarré del cuello.

Y también le di un puñetazo. Miguel, ¿tú estás loco?

Le ha arruinado la vida a mi padre, ¿qué querías que hiciera?

Pues algo más inteligente.

Has cometido un delito.

Vas a tener que ir a juicio.

¿Quieres ser mi abogada? No te lo tomes a broma.

No te imaginas el lío en el que te has metido.

¿Cómo se te ocurrió hacer una cosa así?

Pero ¿en qué estabas pensando?

Solo he hecho lo que tú me enseñaste.

Cuidar y proteger a mi familia por encima de todas las cosas.

Ya está solucionado.

Le he asegurado a Pastor que jamás te acercarás a él.

Le he dado mi palabra.

Todo ha terminado, Miguel.

¿Me entiendes? Se acabó.

(Timbre)

No me gusta nada tener que venir a recordarle a la gente

que cumpla con lo que debe.

Ha sido un mal mes para el negocio y no he conseguido el dinero.

Pero... Antonio,

¿de verdad quieres tener problemas conmigo?

Por supuesto que no.

Un par de días, por favor, es lo único que pido, un par de días.

¿Cuánto vale esto? 250 000.

¿Y este? 450 000.

¿Cuál es tu margen de beneficio?

El problema no es el margen. El problema es que no se vende.

Con este ya no tienes que preocuparte,

me lo llevo como adelanto.

"Carol."

Quería haber ido al aeropuerto, pero se me ha complicado el día.

No importa, estás aquí.

¿Vamos?

Te he comprado algo.

¿En serio?

Parece que alguien me ha echado un poco de menos, ¿no?

¿Un poco?

¿Qué tal?

Me encanta.

Es como si lo hubiesen hecho para ti.

Es que lo han hecho para mí.

Ay, es divino.

Dime que te gusta.

No.

Dime que te gusta.

Es horroroso.

Que no.

Me encanta.

Me vuelve loca.

Me pone cachonda.

De verdad que me gustaría ayudarte. Ya sé por lo que estás pasando,

pero es que ahora mismo no tengo nada que te pueda ofrecer.

¿Has probado en Andrade? -Y en Suarez.

Y en el taller de Gimeno y nada.

¿Y esto?

¿A cuánto te sale?

-Ya te digo que ahora mismo no tengo encargos.

-Yo te lo podría hacer a 90.

Y sabes cómo trabajo.

-Está bien, a ese precio podemos empezar a hablar.

Podría encargarte una pequeña cantidad para empezar,

no sé, 10 o 12, por ejemplo.

Pero yo no puedo anticiparte el oro, tendrás que conseguirlo tú.

-No hay problema. -Bien.

¿Estás bien, papá? -Claro.

Se me ha hecho un poco tarde.

Me han hecho un encargo importante.

Cuando quieren un trabajo de primera se acuerdan de tu padre.

Voy a cambiarme esta ropa.

Ahora preparo algo de comer.

-Tere.

Tere, que papá se ha puesto a trabajar.

¿Qué quieres que le diga, crees que me va a hacer caso?

Que no, que no, que tenéis que venir vosotros.

Me han hecho un encargo para fabricar cajas de relojes.

¿Qué pasa con esos colgantes que me enseñaste?

Eso apenas deja cuatro duros.

El beneficio que puedo sacar de las cajas es mucho mayor.

Pero tengo que hacer una inversión para comprar oro.

Y a saber cómo están mis cuentas.

Hijo, necesito que me prestes algún dinero.

¿Cuánto? Un millón.

Con un millón me bastaría. Yo no tengo ese dinero, papá.

He ido a los bancos.

Ninguno quiere darme un crédito, dicen que soy muy mayor.

Pero a ti sí te lo darían.

Déjame ver esos créditos que has pedido.

Las deudas que tienes.

A lo mejor encontramos una solución para financiarte

sin tener que pedir otro préstamo.

No, no, tiene que ser así.

Tú eres mi última opción, créeme.

Si no fuera así, no te lo pediría.

Tú eres la única persona que puede ayudarme.

Necesito ese millón para arrancar.

Solo me hace falta comprar material y un poco de suerte.

Está bien.

Yo te conseguiré ese dinero.

Eres un buen hijo.

(Llanto de bebé)

Ya va.

(Golpes en la puerta)

(Continúan los golpes)

Ya va. Joder.

Joder. Pero ¿qué pasa, tío? ¿De qué vas?

Esta es mi casa, si quieres entrar,

lo mínimo que tienes es que pedir permiso, ¿entiendes?

¿Qué coño has hecho, Agus? Es una cuestión de educación.

-No pasa nada, solo me he fumado un chinito.

Venga, vamos.

Ahí vas. Vamos.

-¿Eh? Pero ¿adónde te lo llevas? Lejos de ti.

Pues mejor. Todo para mí.

(Música sensual en italiano)

Carol, tengo que volver a mi casa.

Lo siento.

No pasa nada, no te disculpes.

Hola. Pasa.

No hagas ruido. ¿Qué ocurre?

(Ronquidos)

¿Qué hace aquí? Lo he sacado de su casa.

Ha vuelto a las andadas y...

A ver si consigo que no vuelva a meterse.

Dice que es cosa de una sola vez, pero...

pero no me fío ni un pelo. Y menos con esa cerca.

¿Lo vas a tener aquí?

Al menos un par de días.

A base de Avecrem y aspirinas hasta que se le pase la tiritona.

¿Esta es tu buena acción del mes?

No, no es eso, es...

Lo último que quiero es

que uno de los nuestros esté enganchado al caballo.

Un yonqui vende hasta a su madre por una papela.

Siempre puedes darle una patada y olvidarte de él.

Ya, joder, pero...

Pero con lo que le ha costado salir.

¿Qué?

Llevo días y días intentando decirte que eres el gilipollas más grande

que he conocido nunca. ¿Pero?

No me sale.

Te odio. Entonces, ¿qué?

¿Puedo volver al bar?

¿Eh? ¿Eh? No.

Vamos.

Teresa, por favor, ¿hum?

Él dice que puede hacerlo.

Tiene un negocio en marcha. Por lo visto un amigo suyo...

Ya lo sé.

Teresa, no llores.

Está bien, está bien. Vale, ya hablaremos. Ya hablaremos, adiós.

¿Cuánto dinero necesita?

Un millón.

Podríamos pedir un crédito juntos, con nuestras nóminas.

Seguro que nos lo darían.

Hombre, nosotros llegamos justitos a final de mes.

¿Y cuántos meses hemos tenido que tirar de tarjeta de crédito?

¿Tú crees que podemos asumir un pago más?

No lo pagaríamos nosotros, lo pagaría él.

En cuanto empiece a trabajar se hará cargo de los recibos.

Pero a ver, Miguel.

Tú me has dicho que lleva meses

intentando poner en marcha el negocio

y que no va a ningún lado.

¿Sabes esos impagos en unos meses en qué se van a convertir?

En embargos. Eso es lo que trato de evitar.

¿Tú crees que así lo conseguirás?

Lo único que va a pasar es que vamos a perder nuestro dinero.

Joder, es mi padre, Cris.

Y se lo debo.

¿No eres capaz de entenderlo?

Miguel.

Ya sé que tu padre ha hecho mucho por ti.

Y entiendo que quieras ayudarle.

Pero esa no es la forma. ¿Entonces? Dime.

¿Qué coño quieres que haga? ¿Le dejo tirado y que se pudra?

No lo sé, Miguel.

Yo no tengo la culpa de que le estafaran.

Necesito tomar un poco de aire.

Hola. Hola.

¿Qué te pongo? Una cerveza, por favor.

No te acuerdas de mí, ¿no?

Sastre me dijo que te acordabas.

Miranda. ¡Uh!

Tenía en la cabeza una niña con aparatos.

No, lo siento, le mentí.

¿Cómo estás?

Sobreviviendo, como todo el mundo en el barrio.

¿Trabajas aquí? No. Estudio Turismo,

pero ayudo a mis padres de vez en cuando.

¿Estás buscando a Sastre? ¿Está por aquí?

No, pero ahora viene seguro.

¿Cómo está tu padre?

Mucho mejor, gracias.

Todo se ha quedado en un susto.

Quería haberme pasado por el hospital.

Pero pensé que iba a ser más una molestia.

Está ya en casa, ¿no?

Hombre, parece que esta noche los camioneros dormirán tranquilos.

Qué chispa tienes, Chatarrero.

Pásate un día de estos por mi almacén.

Quiero hablar contigo. ¿De acuerdo?

Niña.

Cóbrate también lo de estos señores.

Y quédate con la vuelta, guapa.

¿A qué venía eso de que te pasaras por el almacén?

Ni puta idea.

¿Quién es ese bestia que ha entrado con él?

Le llaman Cabeza de perro.

Hace el trabajo sucio y no le chista ni Dios.

¿Te acuerdas de cómo llegó al barrio?

Subido a aquel Pegaso con la caja abierta.

Y los pantalones caídos, enseñando la raja del culo.

Ya, pues ahora es el puto amo.

Las viejas de misa se santiguan cuando pasan a su lado.

¿Y los hombres de las casas blancas?

El hijo puta se los quitó de en medio.

Y hubo sangre, pero ganó.

¿Y tú, también trabajas para él?

¿Qué pasa, que te has caído de un guindo? ¿Tú qué crees?

Bueno, ¿qué? ¿Qué te parece mi chica?

No me digas que no es la más guapa del barrio.

Quién diría que aquella larguirucha se iba a convertir

en una cosa tan preciosa.

¿Hace cuánto estáis saliendo? Ocho meses.

Quiero casarme con ella y tener un montón de críos.

Lo supe desde el primer instante.

Pensé: "Esa es la madre de mis hijos".

Algún día podíamos quedar los cuatro.

Tú, tu novia, nosotros, así, en plan parejitas.

Bueno, ¿qué?

Pasabas por aquí y has entrado a tomarte una cerveza.

Tú tenías razón, Sastre.

A mi padre le estafaron y no va a poder recuperar el dinero.

Vamos a por él, Miguel.

Le sacamos todo lo que le ha robado a tu padre.

¿Lo estás diciendo en serio?

Es un criminal mucho peor que nosotros.

Si no hacemos nada, se va a manchar de rositas.

Piénsalo, Miguel. No es un atraco, es justicia.

A veces es la única manera de defenderse.

Somos apaches.

Dale.

Listo. Pero esta vez conduzco yo.

(Música rock en la radio del coche)

Son unos mierdas, te lo juro.

Deberíamos darnos una vuelta por allí y patear unos culos.

¿No te apetece?

¿Por qué tienes tantas ganas de pegarte con ellos?

Joder, colega, es que no te entiendo.

No te han hecho nada.

No lo sé, supongo que me jode que tengan cosas

que nosotros no podemos ni mirar. Se lo merecen.

¿Eso te hace sentir mejor? A veces sí.

Otras no.

Después de darles una buena paliza

me voy a mi cuarto de mierda

mientras ellos se vuelven a sus bonitas casas

con sus papás y sus mamás.

Y me entran ganas de volver a pegarles.

Bueno, pues esta no es la noche.

Además, tenemos que dejarle el coche a tu colega del taller.

(TOSE MUY FUERTE)

Colega, ¿qué le has puesto a esto?

¡Hostias! Joder.

¿Estás bien? Sí.

(GRITA DE DOLOR)

Joder, tío.

¡Hostia puta!

(GRITA DE DOLOR)

¡Ah, ah! ¿Puedes?

(GRITA) Dios.

(Sirena policial)

Papá.

¿Qué te ha pasado?

Yo... Estaba...

He tenido un accidente.

Hola. ¿Qué tal?

Quiero cambiar esta prenda por algo que me vaya más.

Ya.

¿Tiene la factura?

Yo no pido la factura de las cosas que me regalan.

Además, la bolsa es de aquí.

Estoy buscando...

Algo un poco más... Eh...

Como esto.

No está mal.

Hay que arreglarle las mangas, están largas.

Sí.

Y estoy pensando...

Esta cazadora valdrá como cinco veces menos que el abrigo.

Tenemos que llegar a un acuerdo.

Perdone, ¿a qué se refiere?

A que me abone la diferencia.

Nosotros no hacemos esas cosas, señorita.

Ya. ¿Cuánto vale el abrigo?

Medio millón, por lo menos.

Yo me conformo con 200 000.

Nosotros no hacemos eso, señorita. Esto es una casa seria.

175 y no tiene por qué enterarse nadie.

No.

Sabes que te estoy ofreciendo el negocio del día.

Lo sabes.

150.

Trato hecho.

¿Qué haces?

Que menos que ponerte a lavar las sábanas antes de irme.

Te las he puesto finas de sudor. No tengas prisa, Agus.

Nadie te está echando.

Ya, tío, pero que ya estoy bien.

Además, que ya sabes lo que pasa con las visitas,

tres o cuatro días, guay, pero luego huele a podrido.

¿Cómo pongo eso?

No sé, no la he utilizado nunca.

Desde que mi madre se fue la ropa me la lava la señora Paca.

Eres un colega de puta madre, Sastre.

Que te pillo esta camiseta también. Te la devuelvo.

¿Tienes algún asunto en marcha?

No.

Cuenta conmigo cuando tengas algo. Claro que sí, macho. Claro que sí.

Muchas gracias, tío.

Nos vemos por el Rabal. Nos vemos.

Chao.

Así me gusta, que vengas a saldar tus deudas.

Necesito un poco más de tiempo, no he conseguido el dinero.

Y menos después del último imprevisto.

A mí no me cuentes penas.

Que no soy ni un cura ni tu mujer.

Viene sin dinero después de haberle ampliado el plazo.

Y después de haber sido generoso con él

se presenta con escusas. ¿Qué hacemos?

Cierra la puerta.

A ver, algo podremos hacer.

Seguro que podemos llegar a un acuerdo.

Deja eso ahí, tengo una idea. Gracias.

¿Tienes los abrigos asegurados?

Sí. Mañana por la noche

entrará alguien y forzará la tienda.

Hará algunos destrozos y se llevará la mercancía.

Al día siguiente lo denuncias al seguro

y tu problema de liquidez solucionado.

Ya, pero... ¿Qué?

¿Le digo que abra la puerta o seguimos discutiendo los detalles?

Gracias, gracias.

(Llaman a la puerta)

(Música en la radio)

(SENSUAL) Hola. Llevo días buscándote, ¿dónde te habías metido?

-¿Qué haces aquí? -¿Qué pregunta es esa?

Ya sabes que estoy loca por ti, Agus.

Tenía muchas ganas de ver a mi chico.

-Ya, pero lo mismo no es una buena idea, en serio.

-¿En serio? ¿Es que ya no te gusta cómo me lo monto o qué?

Va, que solo quiero pasar un ratito contigo.

¿Qué te ha dicho Sastre?

¿Que no soy una buena influencia para ti o qué?

Si fuera tan mala tía, no te traería esto.

-No me jodas, Silvia, ¿de dónde has sacado esto?

-Tengo un "business" y las tengo todas colocadas.

Pero me he reservado una para nosotros.

-Que no, lo he dejado.

-Venga, nos hacemos un chinito y nos vamos a la cama, ¿sí?

¿Eh?

(Llaman a la puerta)

Pasa.

¿Cómo estás, tío? Haciendo de niñera.

¿Hace cuánto que no nos veíamos? Desde el instituto o así, ¿no?

Algo así. ¿Te acuerdas del Boris?

¿Cómo se va a acordar? La última vez que le vio pesaba 100 kilos menos.

-Y dale. Ni caso, tengo un problema con el tiroides.

Oye, que siento mucho lo que le ha pasado a tu padre.

Te lo agradezco.

Me he dado una vuelta por la joyería del hijo puta ese.

Los cristales del escaparate no son de seguridad.

Empotramos un coche

y antes de que la Policía nos encuentre la hemos vaciado.

Tendremos otro coche preparado.

En menos de siete minutos nos vamos cagando leches con la mercancía.

En el fondo de la tienda es donde están las joyas

y los relojes de oro de mayor valor.

Necesitamos mazos para romper los mostradores.

Tú te encargas de conseguirlos.

También hay una tiara.

Una especie de corona de oro y diamantes.

Está en una vitrina a la mitad de la tienda.

Solo esa pieza debe valer un millón y medio o dos.

Bien. Hemos estado pensando

que un 15 % para repartir entre nosotros sería lo justo.

El resto es para tu padre.

Muchas gracias.

-Y unas entradas para el Atleti.

Con tu curro las podrás conseguir.

Yo no trabajo en la sección de deportes,

escribo sobre política, el Parlamento y esas cosas.

Que sí, pero que sean buenas.

Contra un Valencia o... -O un Bilbao.

-O contra un Bilbao. Vale, vale.

Te llamaré cuando lo hayamos hecho.

Lo he estado pensando y...

Lo mejor es que te quedes fuera, Miguel.

Gracias, Sastre, pero no.

Esto es más asunto mío que vuestro.

Siempre podré decir que estaba tomando unas cañas contigo en un bar

y tú encontrarás a 100 testigos que jurarán que eso es verdad.

(Ruido y cristales rotos)

Eh, eh, un momento, este no era el trato.

(LLORA)

¿No tienes hambre?

Es que has pedido demasiado.

Mira, hace diez años yo recogía chatarra en un camión de sol a sol.

Tenía las manos llenas de heridas, amoratadas por el frío.

Ya. Y veías a gente comiendo en restaurantes de lujo

y soñabas con ser algún día como ellos.

No.

Soñaba con quitárselo de la boca.

Por eso quiero disfrutar ahora de todo esto,

porque igual, si me descuido,

dentro de diez años no puedo estar aquí, ¿sabes?

Hola.

¿Dónde estabas?

Estaba tomando una caña con la gente de la agencia.

Lo he estado pensando.

Si tú crees que esa es la solución, pedimos el crédito.

O incluso se lo pido a mi padre y se lo iremos pagando poco a poco.

Ya está.

Es solo dinero.

Es un disparate.

No.

No puedo implicarte en nada de esto.

No te preocupes, yo lo arreglaré.

Voy a cambiarme.

(Ruidos)

¿Qué pasa?

¿Qué pasa? -¿Dónde están?

¿Las has cogido tú? No las encuentro por ningún lado.

-¿Qué buscas? -Las papelas, coño.

¿Qué cojones voy a estar buscando? -¿Dónde las habías dejado?

-Aquí, coño. -Coño, no te ataques.

A lo mejor las cambiaste de sitio. Yo qué sé...

-No las habrás cogido tú...

-¿Yo? A ver si te las has metido tú y no te acuerdas.

-Que me rajan el cuello, Agus.

Que estos tíos no se andan con tonterías,

me van a rajar el cuello.

(GIMOTEA)

-Tiene que haber alguna manera de arreglarlo.

Toma, esto cubre parte de la pasta.

-Esto no da ni la mitad. ¿Y lo que falta?

-Conozco a todo el barrio, puedo vender hasta que pague la deuda.

-¿Y si lo vuelves a perder?

-No he perdido una papela en mi vida.

Tú tranquilo, que esta ni las va a oler.

-Eh. Siete días.

Aire.

Ya está. Le vas a tener vendiendo papelas

durante una semana. Como querías.

¿Cómo ha quedado el asunto con el yonqui ese?

Está hecho. Listo para que haga la llamada.

Tenemos que darle salida a estos abrigos.

Habla con los de Bilbao, a ver qué nos ofrecen.

De acuerdo.

Deja de darle a la tecla, coño, tampoco te van a dar el Pulitzer.

Nos vamos de cañas, ¿te vienes?

Venga, coño, viene hasta el tío este que no sé de dónde lo han traído.

El pavo este que siempre se acaba bajando los pantalones.

Se llama Rodríguez Añino. Era el corresponsal en Estocolmo.

Se está tirando a una de la cuarta,

nos va a contar todos los detalles. Vente, coño.

Otro día.

Mañana no me pidas que te haga la crónica, te voy a dar los titulares.

-¿Qué tal, Miguel, todo bien? Bien. Sí. Sí, claro.

¿Has podido leer lo de la comisión mixta?

Sí, gran trabajo.

Seguro que mañana tendrá alguna portada.

Oye, llevo tiempo dándole vueltas a una entrevista

con Serra en Moncloa y me gustaría que la hicieras tú.

Quiero que la firmes.

Genial. Gracias. De nada. Te lo mereces.

He hablado con el señor Vegas. Él ha hecho unas llamadas.

La Policía no sabe nada.

-No puedo evitarlo. No puedo.

¿Y si acaba en la cárcel?

O peor, estampado en cualquier esquina.

Lo peor es que yo ya no voy a poder estar ahí.

-No, no voy a dejar que pase.

Eso no va a pasar, haré lo que sea. Lo que sea.

Pero esto se acaba aquí.

"Mira, Sastre".

Yo no soy tu padre.

Y no soy quien para decirte lo que tienes que hacer o lo que no.

Y no es por falta de ganas,

pero me da que no iba a servir de mucho.

Sé en lo que andáis tú y mi hijo.

He conseguido arreglar lo del accidente.

El dueño del coche ha retirado la denuncia

y la Policía ya no os está buscando.

Pero no sé si podré sacaros del siguiente lío.

Y yo quiero mucho a mis hijos, Sastre.

Es lo que más quiero en el mundo.

Y, mientras yo pueda evitarlo,

no voy a dejar que les pase nada malo.

Mire, lo del coche ha sido un accidente.

Una tontería. No...

No volverá a pasar, se lo juro.

Se lo juro, de verdad.

Sastre.

Aunque me duela en el alma,

tengo que pedirte una cosa.

Aléjate de Miguel.

Yo no puedo prohibirle que te siga viendo.

No serviría de nada.

Por eso te lo pido a ti.

Tú eres su mejor amigo.

Hazlo por él.

(DE FONDO) Hola, ¿está Sastre? (MUJER) No, se marchó hace un rato.

¿Y no sabe adónde ha ido? No. Lo siento.

¿Se puede saber qué perra te ha entrado

con no querer ver a Miguel?

¿Vas a cenar aquí?

Tenías que haber visto el coche, guapísimo, tío.

Cómo sonaba el motor.

Pero se ve que el dueño lo echó de menos

y antes de que me diera cuenta tenía a la poli detrás.

¿Eso te lo han hecho ellos?

No, no, ha sido mi novia.

¿Este sitio qué tal es? ¿Te tratan bien?

Les he contado que maté una vieja.

A los asesinos los respetan más.

Ya ha pasado la media hora, ¿no?

No, todavía no.

Oye, Miguel, que...

Prefiero que no vuelvas por aquí.

¿Por?

Porque sí.

Y cuando salga...

Mejor que cada uno vaya por su lado.

¿A qué viene esto?

Sastre.

Sastre.

¡Sastre!

¿Estás preocupado por lo de esta noche?

No, qué va.

Lo tengo todo controlado.

Te llamaré cuando estemos en el barrio.

Quédate al lado del teléfono, ¿vale?

No le quiero dar las buenas noches a tu padre.

Vale.

Hola. Hola.

¿Quieres tomar algo? ¿Sastre? ¿No ha venido por aquí?

Sí, pero se ha marchado hace rato, no creo que vuelva.

Vale.

Hola.

¿Habíamos quedado esta noche? No.

Pero pensé que igual te apetecía salir por ahí a tomar algo.

Y estrenas el abrigo para mí.

No hace tanto frío como para llevar una abrigo de piel, Alfredo.

¿Entonces?

Que no me apetece salir, estoy cansada.

Me voy a cambiar, ahora vengo.

Lo siento, es que no me veo con él. No es mi estilo.

¿Lo has cambiado por otro? Sí.

Por una cazadora de cuero. ¿Una cazadora?

Pues menudo negocio. Este abrigo vale bastante más.

¿A qué viene esto?

Pues... a que no sabemos lo que va a durar lo nuestro.

Un día te vas a cansar de mí.

Y yo tengo que mirar por mi futuro.

Carol, te quiero.

No te voy a dejar nunca.

¿Se puede saber por qué me has dejado tirado?

Porque tú no estás hecho para esto, Miguel.

Tú tienes otra vida, vuelve a casa con tu chica.

Es mejor que no te impliques. Gracias, tío,

pero ya no tienes que cuidar de mí.

Deja que decida yo dónde me meto. Y yo voy.

Somos apaches, ¿recuerdas?

Toma.

Y ponte el cinturón, que el golpe va a ser cojonudo.

(Alarma)

(DELA) ¿Todo bien?

(BORIS) Aquí no hay nada, coño. -¡No hay nada!

Tiene que estar en la caja fuerte. ¿Dónde?

Toma, coged lo que podáis.

¿No la puedes abrir? Ni de coña.

¡Joder! ¡Joder!

Espera.

(DELA) ¿Qué coño pasa? Nada. Seguid a lo vuestro.

Toma.

Engánchalo al tirador de la caja fuerte, seguro que acaba cediendo.

Dale. Vamos. Va, va, va.

¡Mierda! La llevamos así y la abrimos en casa.

La poli. Vámonos cagando hostias.

¿Y la caja? A la mierda la caja. Vámonos.

(Sirena policial)

Buenos días. Hola.

¿Qué te ha pasado en la cara?

¿Te has peleado? No.

No sé cómo me lo he hecho.

Es posible que bebiera demasiado e igual me di un golpe.

¿Dónde estuviste anoche?

En el barrio, con Sastre. Fui a casa de papá y...

Me lo encontré en la calle y nos tomamos unas cervezas.

Pues espero que te divirtieras mucho.

¿Qué te ha pasado?

Un accidente doméstico.

Toma, que sé que esto te gusta.

Unos desgraciados hicieron ayer un alunizaje

en una joyería del centro. Una chapuza.

Los tíos se dejaron la caja fuerte en mitad de la tienda. Y sin abrir.

¿La Policía ha averiguado algo?

No, pero si no les pillan en esta, les pillan en otra.

Estos tíos son unos mantas.

Al siguiente error a la trena.

Mala pinta tiene ese ojo.

¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?

Pregúntele a los matones que contrata.

Ese no era el trato, mire cómo me han puesto.

¿Y el seguro?

Me imagino que al verte así no habrá puesto ningún problema.

Me pagan el 100 %.

Mira qué bien.

Así vas a tener liquidez para pagar la deuda y todos tan contentos.

¿Y los abrigos?

¿Qué abrigos?

La deuda está más que saldada con los abrigos que se llevaron.

Si también quiere el dinero del seguro,

tendrá que devolver los abrigos.

¿De qué estás hablando? No me joda, don Alfredo,

que he estado a punto de perder un ojo.

Que todo esto ha sido idea suya. ¿Estás diciendo que te he robado?

¿Ladrón? ¿Me estás llamando ladrón?

Porque si crees que te he robado, deberías ir corriendo a la Policía.

Seamos sensatos, si me deja sin abrigos y sin dinero,

tendré que cerrar el negocio.

Te recuerdo de uno que vino un día llorando,

que necesitaba un préstamo.

Porque lo había perdido todo en el casino, ¿y qué le dije yo?

¿Qué le dije yo? Que lo pensara bien.

Que mejor le pidiese el dinero a un banco.

Eso. Y que no se relacionara con gente como yo.

¿Sirvió de algo? No.

Así que ahora atente a las consecuencias.

Cuatro millones.

En cuanto te los dé el seguro los quiero en mi mesa.

(Timbre)

¿Qué pasa?

Me ha dicho Alfredo que te trajese esto.

Vale, gracias.

¿Qué?

¿Te gusta? ¿Que si me gusta?

Me vuelve loca.

No me lo voy a quitar ni para ir al baño.

Para que luego me digas que no me acuerdo de nuestro aniversario.

Si es que cuando quieres... (RÍE)

Bueno, ¿cómo me queda?

Como si lo hubiesen hecho para ti.

Niños, mirad lo que me ha traído vuestro padre.

(Barullo)

(DELA) ¿Qué pasa?

¿Qué pasa? Dela,

que ha bautizado a su hijo por lo civil.

¿Por lo civil?

Sí. El cura se ha cabreado.

No se lo quería bautizar hasta que no estuvieran casados.

Ha decidido celebrar la fiesta de todas formas.

¡La chicha! -Miguel.

Hola, Asun. (MURMURA)

¿Cómo estás, guapísimo? Bien. Enhorabuena.

Muchas gracias. Gracias.

Pasadlo bien, ¿eh? Gracias.

Oye, ven.

¿Has visto el anillo que lleva Asun?

No creo que el Dela se lo haya comprado.

Algún regalo tenía que hacerle por el bautizo, ¿no?

¿Qué? ¿Te parece mal?

Hoy llegó la noticia

de que la Policía está investigando el atraco.

No creo que sea lo mejor que la novia del Dela

se esté paseando con parte de la mercancía.

Tranqui, hombre, del coche no queda ni rastro.

Aquí todos están dispuestos a declarar

que estábamos en el bar la noche del atraco.

Que estás en el barrio, joder. Entre amigos.

Ven.

(MIRANDA) Por favor. No, no, no, no. -Sí, venga.

-Mira, yo, de verdad...

Esto es lo que he podido conseguir. Van 500 000.

Joder, Pastor declaró que le robamos cinco millones en joyas.

¿Tú crees que había cinco millones? Siempre hacen lo mismo.

Dicen que les han robado más

porque todo ese material lo acaba pagando el seguro.

Que les atraquen es más negocio para ellos que para nosotros.

No puedo creer que nos hayamos jugado el tipo para esto.

Joder, pensé que sacaríamos al menos 20 kilos.

No ha salido como pensábamos, a veces pasa. Yo también lo siento.

Está bien.

Ni Boris ni Dela han querido su parte.

Yo tampoco la quiero.

Tú lo necesitas más que nosotros.

Dales las gracias.

Las gracias y las entradas para el fútbol.

Eso no lo perdonan.

Debería haber sabido que un joyero no deja nada en los escaparates.

¿Cuánto le ha robado a tu padre?

La próxima vez le daremos más duro.

¿Quieres que asaltemos la joyería

cada semana hasta equilibrar la balanza?

Con hacerlo mejor una vez será suficiente.

Sastre, no habrá próxima vez.

Es menos de lo que esperabas, pero no he podido hacer otra cosa.

Gracias, hijo.

Con esto me apaño.

Todo va a salir bien, ya verás.

Aún puedo trabajar unos cuantos años más.

No tendréis que preocuparos de nada. Lo prometo.

Esto no es suficiente.

(TERESA) "Una notificación del banco".

Me van a embargar la nómina.

Mañana mismo se pone esta casa en venta.

-La casa ya no es nuestra.

Voy a ir a por Pastor.

"Y a por todos los hijos de puta que le dieron la espalda a mi padre."

Cuenta conmigo.

Un chaval, Agustín, lo conoces de sobra.

Está vendiéndole papelas a los chavales.

De esta vas para dentro, chaval.

-¿Qué queréis que haga? -Cuéntame algo del barrio

que me ponga contento. Algo que no sepa.

¿Sabes a quién me he encontrado? A Carol.

Carol.

"Está con el Chatarrero".

"Es la misma puta que hacía mamadas a cambio de pasta".

"Tengo una agenda con nombres y direcciones

de todas las joyerías de Madrid. Bendita agenda".

¿Tienes un arma?

-"Ese chico atrae los problemas como un imán."

-¿Tú sabes lo que vas a sufrir si le pasa algo?

¿Tú crees que alguien como yo puede estar con un tío como Sastre?

-Claro que no.

Malditos cabrones. Suéltala.

Me cago en la puta, tírala.

(Disparo)

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