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¡Chris! ¿Qué pasa?
Hay una manada de delfines varados en la playa.
Había una hembra muy débil, así que la hemos traído aquí.
¿Se va poner bien?
El veterinario la evaluará cuando acabemos el rescate.
Tengo que volver, hay muchos.
Chris, ¿estás listo?
Tengo el equipo adicional que pedías.
Os echaré una mano.
Te necesito al mando aquí. Estate pendiente de ese delfín enfermo.
- Seré de más ayuda allí. - Lo siento.
Hay poco personal. Te necesitamos aquí.
¿Y Mimmi? Podría ayudar a Karl.
¿Yo?
No te importa dejar un rato tu carro de juguetes, ¿no?
- Supongo que no. - Genial. Haz lo que te diga Karl.
Vale, vámonos.
- Hola. - Hola.
No puedo quedarme. Ondina me va a dar una clase de anillos lunares.
¿Otra?
Dice que, con unas pocas más, seré una experta en anillos lunares.
¿Qué?
Nada. Seguro que tiene razón.
Tengo que aprender a usar esto, Zac.
Recibir un anillo lunar fue el mayor honor de mi vida.
- No quiero desperdiciarlo. - Lo sé. Es solo que...
Puede que lleve más de unas pocas clases, sobre todo con Ondina.
- Ondina es muy buena profesora. - Lo ha dicho ella, ¿no?
Quiere enseñarme.
Ten cuidado, ¿vale? Porque estas cosas son poderosas.
Y no quiero que te conviertas en rana por accidente.
¿Preferirías que lo hiciera a propósito?
- ¿Quieres comer algo? - No puedo.
Podemos ponernos al día más tarde.
No quiero arriesgarme a enfadar a la profesora.
Quiero que me lo cuentes todo.
Proyectas la energía del anillo lunar en el objeto y lo devuelves.
- Eso ya sé hacerlo. - No viene mal un pequeño repaso.
Esperaba probar algo que supusiera un reto mayor.
¿Seguro que estás lista? ¿Después de la última vez?
Cometí un error. No volverá a pasar.
Los anillos lunares son peligrosos si no se usan bien.
Entonces, tiene suerte de que estés aquí.
Sería una irresponsable si te presionara demasiado.
- También lo hace más fácil para Ondina. - ¿Perdona?
Si te limitas a lo básico, es más difícil que te pongas en evidencia.
No me importaría enseñarle la magia más difícil del anillo lunar
si estuviese preparada.
Lo estoy. Lo prometo.
Está bien.
Sigamos con algo que no sea levitación básica.
El procedimiento es el mismo.
Proyecta la energía del anillo lunar en el objeto...
...y deja que haga el resto.
Eso es muy guay.
Nunca sabes cuándo tendrás que levantar rocas sumergidas
o ayudar a marineros encallados.
¿Cuándo has ayudado a un marinero encallado?
Hay muchos otros lugares donde podrías pasar el rato.
Puede que un día tenga mi propio anillo lunar.
Me quedo para ver trabajar a la gran profesora.
Es tu turno.
- Primero, necesitas un traje de buzo. - ¿Para qué?
Necesito que limpies la piscina.
¿Quieres que me meta en el agua?
- Sabes nadar, ¿no? - Sí.
¿No podemos dejarlos en el agua y ya está?
No, no podemos. Van en ese barril. Yo te ayudo.
En realidad, puedo hacerlo sola. Seguro que tienes otras cosas que hacer.
Voy a ver al delfín enfermo.
Nos vemos luego.
Vale. Céntrate. Lo estás haciendo bien.
Ahora, retira tu mano lentamente.
- Lo he conseguido. - Muy buen trabajo.
No te preocupes.
- ¡Está cayendo! - Vuelve a usar el anillo lunar.
No funciona.
¡Concéntrate!
Enséñale quién manda.
¿Qué está pasando?
Bueno, diría que has progresado.
- Ondina, lo siento mucho. - No pasa nada.
- Bájame y listo. - Vale.
Buen intento, Evie. Vamos a intentarlo de nuevo.
- ¡No puedo hacerlo! - Sí que puedes.
¡No sé cómo!
Me alegro de haberme quedado.
Hola, chica. ¿Cómo estás?
Ojalá pudiera entenderte.
- ¿Qué haces aquí? - He acabado con la piscina.
¿Qué le pasa?
No tengo ni idea.
¿Por qué golpea la verja que da a la piscina de al lado?
- Debe de estar estresada. - Creo que es algo más.
No podemos hacer nada hasta que llegue el veterinario.
Ha llegado el grupo escolar.
Puedes ayudarme a asegurarme de que nadie se pierda.
Si no puedes bajar, podemos usarte como lámpara de araña.
Mantén la calma. Centra la energía del anillo.
- No puedo hacerlo. - Respira e inténtalo de nuevo.
¡No quiero!
Dejadme ayudar.
¿Qué ha sido eso?
Gracias por la ayuda.
- Lo siento. - ¡Deja de disculparte! ¡Bájanos!
¡Tiburones asesinos! ¿Cuál nada más rápido?
El mako de aleta corta.
Y puede que os sorprenda saber que no todos los tiburones son asesinos.
Los hay peligrosos, pero la mayoría no son una amenaza para los humanos.
Siempre que los respetemos.
Entonces, ¿se puede jugar con ellos como con los delfines?
Los tiburones son depredadores de alto nivel.
- Qué guay. - El caso es que no son juguetes.
En realidad, algunos pueden ser muy juguetones cuando los conoces.
¿En serio?
A veces hacen carreras solo por diversión.
¿Por qué no veis cuántas clases de peces podéis identificar?
Mimmi, ¿puedo hablar contigo?
¿Los tiburones hacen carreras? ¿Intentas hacer que parezca tonto?
Es verdad.
Hay años de investigación tras esa teoría, ¿no?
- ¿Hay muchas pruebas documentadas? - No exactamente.
En el Parque Marino tratamos con hechos científicos probados.
- Mira, solo intentaba ayudar. - ¿Quieres ayudar? Está bien. Vamos.
Solo tienes que darles de comer con la mano.
¿Crees que puedes con ello?
¿Tienes guantes de goma?
¿Te llega ese olorcillo?
Vale, guantes. ¿Algo más?
Lo siento, no hablo el idioma de los pingüinos del sur.
Pero ¿habláis alguno el de los del norte?
En la otra dirección. ¡Abajo, no arriba!
Deja de gritarme. ¡Lo estoy haciendo lo mejor que puedo!
Esto es imposible.
- Voy por Mimmi. - No.
- Sabrá qué hacer. - ¡Evie! ¡No! ¡Evie!
¡Para!
¡Evie, quédate con nosotras! ¡Evie!
- ¿Y si Mimmi no puede bajarnos? - No tendrá que hacerlo. Lo haré yo.
- ¿Cómo? - Estoy pensando. No me interrumpas.
Claro. Te dejaré sola.
Espera, no puedo porque estoy flotando a dos metros del suelo.
Está buena, ¿verdad?
Las sardinas también son mis favoritas.
Venga, cogedlas mientras están frescas.
Aquí tienes. Cómetelo todo.
Ah, no. Me parece que no.
Ya has venido por la segunda... y por la tercera.
Y tú que pensabas que no estaba contando.
Ese pobre delfín no suena bien.
¿Mimmi?
¿A dónde vas?
- Creo que al delfín le duele algo. - El delfín no es asunto tuyo.
Venga, los pingüinos no se van a alimentar solos.
¿No puedes usar tu anillo lunar para bajarnos?
Te he pedido que no me interrumpieras.
- Ya sé. - Por fin. ¿Qué?
Evie nos ha dado demasiada energía.
Solo tenemos que neutralizarla.
Sí, está muy claro. ¿Cómo no se me ha ocurrido?
No tengo ni idea de qué estás hablando.
Yo te descargo con mi anillo lunar, y tú a mí con el de Evie.
Las dos fuerzas se anularán la una a la otra.
Hay un pequeño problema. Su anillo lunar está ahí abajo y nosotras, aquí arriba.
Eso tiene fácil solución. Haré que venga hacia mí.
Querías hacer eso, ¿verdad?
¡Ondina, háblame!
Debería haber venido hacia mí.
El anillo lunar de Evie ha debido de interferir con mi magia.
Déjame intentarlo.
- Hola, Evie. - ¿Has visto a Mimmi?
Yo estoy bien. ¿Y tú?
- Perdona. Es una emergencia. - ¿Una emergencia?
Por suerte para ti, Camster está aquí. ¿Qué necesitas que haga?
Mimmi no ha venido hoy.
- Puede que esté trabajando. - Claro.
- De nada. - Siempre es un placer ayudar.
Lo siento, chicos. La cocina ha cerrado.
Hola, chica.
Sé que tienes dolor, pero no puedo ayudar si no me dices dónde.
¿Qué significa "en todas partes"?
¿Mimmi?
¿Qué pasa?
¿Puedes decirme dónde te duele?
¡Anda ya!
¿Qué? ¿Ahora mismo?
- ¡Inténtalo tú! - Vale.
No sirve de nada. ¿Por qué no esperamos a que vuelva Mimmi?
Está trabajando. Va a tardar horas en volver.
Tenemos que seguir intentándolo.
Aunque consigamos el anillo lunar, no puedo usarlo.
Siempre tan negativa.
Eres tú la que siempre habla de lo difícil que es dominarlos
y de lo peligrosos que pueden ser si no se usan bien.
Puede que haya exagerado.
Aun así, son peligrosos.
No te va a pasar nada. Te daré un curso intensivo.
¿Ves? Esa es la parte que me preocupa.
¡Karl!
¡No te puedes ir del trabajo sin más! ¿Dónde estabas?
En la piscina de delfines.
Te he dicho que el delfín no es asunto tuyo.
- ¡Está embarazada! - ¿Qué?
¡Pero no ha acabado la gestación, va a tener un parto prematuro!
¿De dónde lo has sacado? No hay forma de que lo sepas.
Por favor. Tienes que creerme.
¿Como lo de que los tiburones celebran carnavales?
No. Escúchame...
Mimmi, has dejado muy claro que no te interesa ayudar.
Así que vuelve a tu carro de juguetes y déjame seguir a mí.
Ya sé que no te caigo bien y que crees que no sé nada,
pero ¿y si tengo razón? ¿Y si hay un problema con el parto?
¿Puedes permitirte arriesgarte?
- ¡Quítame el pie de la cara! - Espera. Me estoy poniendo en posición.
Creo que puedo cogerlo.
Buen número. Deberías unirte al circo.
Vale. Empújame.
- ¿Me vas a enseñar cómo se hace? - Es probable.
¡No!
- Venga, dilo. - ¿El qué?
Nunca pierdes la oportunidad de restregarme algo por la cara.
Seguro que estás pensando en un comentario ingenioso y mordaz.
En realidad, estaba pensando que es guay lo mucho que te esfuerzas,
aunque la situación sea desesperada.
- Gracias. - No hay de qué.
¿Mimmi?
Puede que sí que esté un poco hinchada.
¿El delfín de la piscina de al lado tiene una cría?
Sí. Heidi parió el verano pasado.
A los delfines les gusta estar con otras madres cuando dan a luz.
Por eso golpeaba la verja.
Puede ser.
Déjala pasar, Karl. Por favor.
Necesita estar con los demás. Por favor.
No estoy autorizado. Esperemos al doctor Ross.
Podría ser demasiado tarde.
Vale.
¡Hola! ¿Cómo ha ido el rescate?
Bien. Hemos devuelto al resto de la manada al mar.
Esas son muy buenas noticias.
¿Y cómo va todo por aquí? ¿Algún problema?
No exactamente.
La hembra de delfín que trajiste no estaba enferma.
- Estaba teniendo un parto prematuro. - ¿Qué?
Sabía que era arriesgado, pero he abierto la verja y la he dejado unirse a Heidi.
Y ha salido bien. Heidi le ha dado toda la ayuda que necesitaba
y ahora tenemos una nueva cría hembra.
Bueno, estoy impresionado.
Voy a echarles un vistazo. Buen trabajo, Karl.
- En realidad, ha sido... - ¡Mimmi!
¡Te necesito ahora mismo!
- ¿Te importa si...? - Está bien. Te lo has ganado.
Supongo que me equivocaba con ella.
Para ser una chica que trabaja en un carro de juguetes, sabe muchísimo.
¿A qué te refieres?
Fue ella quien supo que la hembra estaba preñada e iba a dar a luz.
- No fui yo. Fue cosa suya. - ¿En serio? ¿Cómo?
Yo te iba a preguntar lo mismo.
Ya casi estoy. Casi.
¿Cuándo fue la última vez que te cambiaste de calcetines?
Vale. Un poco más lejos.
Un poco más abajo.
¡Lo tengo!
- Bien hecho. - Tú también.
- ¿Y ahora? - Póntelo.
Tenemos que juntar nuestros anillos lunares al mismo tiempo
y centrar nuestra energía la una en la otra.
- Vale. - Contaré hasta tres.
Uno... dos...
¡Espera! ¿Lo hacemos en el tres o después del tres?
- En el tres. - Vale. Lo he pillado.
Uno... dos...
¡Espera!
Si esto no sale bien,
quiero que sepas que... me caes bien.
Más o menos.
Vaya, gracias.
Tú también me caes más o menos bien cuando no me interrumpes.
¿Podemos hacerlo ya?
Uno... dos... tres.
¿Estáis bien? He oído un golpe.
Evie ha dicho que teníais un problema.
¿Te parece que tengamos un problema, Weilan?
No. No hay ningún problema.
¿Qué tal ha ido?
Bueno, ¿qué has hecho hoy?
La verdad es que no mucho. De todo un poco.
Cuéntame.
He ido a casa,
he estudiado un poco, le he dado patadas a una pelota,
he jugado a videojuegos. Bastante aburrido, la verdad.
No, es interesante. ¿Qué más has hecho?
Deja de evitar la pregunta.
- ¿Qué pregunta? - Sobre tu día.
- ¿Mi día? - Sí.
La clase de anillos lunares.
- ¿Eres ya una experta? - No mucho.
- Ha habido un par de problemillas. - ¿Como cuáles?
Digamos que estas cosas son más difíciles de usar de lo que creía.
Ya le pillarás el truco.
Ha sido increíble.
Nunca había visto dar a luz a un delfín.
No me puedo creer que te dieras cuenta de que iba a parir.
- Nadie más se dio cuenta. - Intuición femenina.
Creo que es algo más que eso.
La miré y tuve ese presentimiento.
Fue pura suerte, en serio.
Mimmi, soy yo.
No tienes por qué ser modesta. Sé que eres especial.
Me refiero a que sé que tienes una conexión especial con los delfines.
Venga, me lo puedes contar. ¿Cómo te diste cuenta?
¿Quieres la verdad?
Se lo pregunté.
Sí, claro.
¡Por poco me lo creo!
- ¿Quieres comer algo? - Suena bien.
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