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El programa de Biología Marina ha tenido tanto éxito.
No sé cómo agradecérselo.
Es una maravilla ver el entusiasmo de los alumnos por nuestro trabajo.
Bueno, el parque marino es un lugar especial.
- ¿No te parece, Mimmi? - Es genial.
El doctor y yo tenemos que revisar unos papeles.
- ¿Por qué no vas a dar una vuelta? - Ve adónde quieras.
Gracias, lo haré.
Hola.
No le digas a nadie que soy una sirena.
Sí, las piernas son ridículas,
pero, si quieres moverte en tierra, no hay elección.
- Oye, no puedes estar aquí. - ¿Cómo que no puedo? Ya estoy aquí.
Tendrás que salir.
No estoy haciendo nada malo. Solo hablo con el delfín.
Se ha intentado durante años hablar con los delfines
y tú crees que puedes hacerlo. - Claro que... no puedo.
Me refería a que yo le hablaba al delfín. Era un monólogo.
Esta zona está restringida. Solo pueden entrar empleados.
¿Está claro?
Hay que salir de aquí.
No vuelvas a entrar, ¿queda claro?
- ¡Mimmi! ¿Lo has visto todo? - Chris, ya conoces a nuestra invitada.
- Sí, eso es. - Sí, mejor vuelvo al trabajo.
No se olvide que si algún alumno busca trabajo,
aquí hay puestos de sobra.
Se lo comentaré a todos. Gracias, doctor Ross.
- Nos vemos la semana que viene. - Sí.
- ¿Lo viste todo? - Sí.
¿Y los delfines?
Estás genial.
¿Qué tal este?
Está hecho para ti. Tienes que comprártelo.
Eres la vendedora. Tienes que decir eso.
No tengo tanto dinero.
Yo te lo regalo. Tengo dinero de los conciertos.
- No puedo dejar que lo hagas. - Me encantaría.
No, lo pagaré yo misma. Tal vez deba conseguir un trabajo.
- No creo que te cueste encontrarlo. - Por favor.
Un trabajo significa trabajar con humanos.
- No durarías ni cinco minutos. - Creo que lo soportaré.
Creo que eres muy optimista.
- Buenos días. - Buenos días.
¿Y Mimmi?
No la encontramos en ningún lado.
No es propio de ella irse sin decirnos dónde va.
- Está bien, la he visto antes. - ¿Adónde ha ido?
- Me sorprende que no os lo dijera. - ¿El qué?
Compren un recuerdo del parque.
Diez dólares. Espere, le doy su cambio.
Hola.
¿Qué haces aquí?
- ¿No es obvio? Trabajo aquí. - ¿Desde cuándo?
Desde que el doctor Ross me dio el trabajo.
- ¿Hay algún problema? - No.
¡Mimmi!
- ¿Qué haces aquí? - Trabajar.
No sé por qué os preocupáis, es más fácil de lo que creía.
Habrá muchos otros sitios donde trabajar, pero no...
- Has tenido que elegir el peor. - Tiene razón, es muy peligroso.
- ¿No te puedes buscar otro trabajo? - ¿Dónde?
En cualquier otra parte.
¡Qué monos los delfines! ¿Cuánto cuestan?
¡Sirena!
Esto de trabajar es totalmente ridículo.
- Parece que no soy el único sorprendido. - ¿No tienes que vender palomitas?
Por lo menos, te daré un consejo:
has aparcado en una cuesta, tienes que moverlo.
Si necesito tu ayuda, te llamaré. Gracias.
Como quieras.
Intentamos que lo olvidara,
pero Mimmi está obsesionada con mantener ese estúpido trabajo.
Lo siento, debo irme. Carly tiene el día libre.
- Solo estamos David y yo. - Bien, ve a hacer tu trabajo.
Estaré bien aquí sola.
Me gustaría no trabajar. Pero aquí las cosas son así.
Lo sé. Todos deben tener un trabajo.
Como todos mis conocidos lo hacen, no tengo nada que hacer.
Consigue un trabajo.
¿Yo?
Siempre viene bien el dinero y esos zumos no se van a pagar solos.
- No necesito encajar en este mundo. - Ya lo entiendo. Estás asustada.
- ¿Por qué iba a estar asustada? - Por fracasar o por hacer el tonto.
O por las dos cosas.
¿Piensas que no sería capaz?
Bien, si quieres que trabaje, trabajaré. No será tan duro.
Aquí está tu cambio.
- Pásalo bien. - Quiero uno como este.
Espera, tranquilos. Uno por uno. No empujéis, hay para todos.
- Espera. - Señorita.
¿Qué?
¡No!
¡No, para!
¡No!
Intenté decírtelo.
¿Te echo una mano?
- ¿Te hecho una mano? - Déjame ayudarte.
- Gracias. Debí haberte escuchado. - Sí, deberías.
¡Doctor Ross!
Buenos días, Chris.
- Otro precioso día en el parque. - Sí.
- ¿Puedo hablar del programa de delfines? - Sí, claro.
No, no tengo pescado.
No, no quiero ver lo alto que saltas.
Creo que los delfines son las criaturas más fantásticas.
He leído todos los libros sobre ellos.
Vine a trabajar aquí para saber cómo los entrenaban y aprender.
Mire.
Hola, guapa. Ven aquí.
Venga. Ven aquí.
- Agradezco tu entusiasmo, Chris, pero... - Sí, verá.
Trabajar con delfines es lo que siempre he querido hacer.
Por favor, sé que lo puedo hacer. Deme una oportunidad.
Lo siento, todos los puestos del programa están ocupados.
Tal vez, el año que viene. Ahora, si me disculpas...
- ¿Seguro que estarás bien? - Seguro, le enseñaré todo lo que sé.
El zumo está aquí y las frutas y verduras, aquí.
- Será mejor que te pongas esto. - ¿En serio?
Tal vez sea mejor hacerlo como lo hacen los humanos.
Estamos en tierra, rodeados de gente de tierra.
Vale, los guantes.
¿Quién piensa que la zanahoria, la manzana, el apio y el jengibre
son una buena combinación? - Se llaman clientes.
Gracias por ayudarme con los juguetes.
Te escuché hablar con el doctor Ross. Siento lo del trabajo.
Déjalo, ¿vale?
Seré nueva en el trabajo, pero sé lo que es tener un mal día.
Se me ha caído el carrito. Es mi primer día.
¿Qué puede salir peor?
No es solo un mal día.
Participar en el programa de delfines es mi sueño y se ha esfumado.
Siento escuchar eso. No sabía cuánto significaba para ti.
Me encanta todo lo relacionado con el mar.
Los océanos ocupan casi todo el planeta y hay mucho que aprender sobre ellos.
Estoy de acuerdo. Hay muchos secretos bajo el agua.
Eso es lo que yo creo.
Debemos comunicarnos con las criaturas marinas.
Son muy inteligentes, estoy seguro. ¿Sabías que los delfines pescan juntos
y que tienen un sentido del oído excelente para localizar presas?
Tienen un tacto muy desarrollado. Cuando te rozan te hacen cosquillas.
- ¿Has nadado con delfines? - Claro que no, solo lo leí.
En el programa, trabajas directamente con ellos.
¿Te imaginas poder comunicarte con ellos? Sería maravilloso.
Sabes mucho de delfines, ¿cómo no te cogieron en el programa?
Como tú dices sé mucho, pero no logro conectar con ellos.
- Quizá puedo ayudarte. - Tú vendes delfines de juguete.
No juzgues a nadie sin conocerle.
- Gracias, pero no. - Vale, solo intentaba ayudar.
Mimmi, espera.
¿Qué podrías hacer?
¿Confías en mí?
Piña y menta. ¿Cuál era la menta?
Perdona, llevamos años esperando para dos zumos.
¿Podéis daros prisa?
No voy a acabar antes aunque me atosigues.
Enseguida os los llevo.
Podrías ser amable con los clientes mientras yo preparo todo.
¿Cómo que ser amable?
Preséntate, sonríe, coge comandas... Ya le pillarás el truco.
Hola.
Bueno, ¿qué queréis?
¿Qué?
- ¿Qué tal tu primer día de trabajo? - Un horror.
Me dolían los pies mucho de estar de pie.
Y los clientes se enfadan mucho si algo no está perfecto.
A ver si me aclaro.
¿Me criticas por tener un trabajo y luego tú consigues otro?
No te emociones. Solo quiero que Erik vea que tengo razón.
Por lo menos la cafetería es relativamente segura.
No como el parque marino.
¿Ya has conseguido que te vean como una sirena?
Pues la verdad es que ha ido muy bien.
- ¿En serio? - Sí, en serio.
- Y encima, me lo he pasado muy bien. - Yo también.
- Bien. - Bien.
- ¿Adónde vas? - A trabajar.
¿Ahora?
Yo creo que se está pasando.
El parque está cerrado. ¿Y ahora qué?
Por aquí.
Venga.
Todos los entrenadores trabajan desde aquí.
Para conectar con ellos tendrás que meterte en el agua.
Tiene sentido, supongo.
Bueno, parecen más grandes en el agua.
Tranquilo, transmítele tranquilidad y se acercará.
Llámala.
Hola, chica.
Ven aquí.
- No funciona. - Inténtalo y tranquilízate.
Sabe que estás tenso.
Ven aquí.
Ven aquí, por favor.
No lo hago bien. Soy inútil.
- Quédate ahí. - ¿Para qué?
- ¿Puedo confiar en ti? - ¿Por qué?
¿Puedo confiar en ti?
Sí.
Cierra los ojos.
- ¿Qué? - No preguntes.
Ciérralos.
Pase lo que pase, no abras los ojos.
Tienes que dejar de intentar controlar al delfín.
Que decida ella acercarse a ti.
Está aquí.
Habla con ella como si fuera un amigo.
¿Cómo estás?
¿Has visto alguna película últimamente?
Sí, a mí tampoco me gustó esa.
- Dame la mano. - ¿Por qué?
Como dije, los delfines tienen un tacto muy sensible.
Acaríciala. Deja que sienta tu energía.
Que sienta que puede confiar en ti.
Bien.
Ahora, a nadar.
Ya puedes abrir los ojos.
¿Qué tal ha sido?
¡Fantástico!
Tenías razón, solo tenía que relajarme y confiaría en mí.
Te lo dije.
¿Cómo sabías eso? ¿Quién eres?
Solo alguien que sabe un poco de delfines.
Tenga la sensación de que eso no es todo, pero, ¿sabes qué? Ni me importa.
Fue la cosa más genial del mundo, Mimmi.
Gracias.
Hola.
¿Dónde estabas?
Me desperté, desayuné, fui a nadar... Deberías haber venido.
La luz del bosque de kelp era impresionante.
Llegas una hora tarde. ¿No miraste los turnos?
Pensé que eso era solo una guía.
¿Cuándo cobramos? Le tengo echado el ojo a unos pantalones.
- Doctor Ross. - Buenos días, ¿qué tal el trabajo?
Bien, gracias. ¿Tiene un momento?
- Tengo que ir a una reunión. - Por favor, no se arrepentirá.
¿Dónde ha aprendido a hacer eso?
Pregúntele a él.
Voy a hacerlo.
- Pásalo bien. - Gracias.
¡Mimmi, hola! ¡Lo conseguí!
¡Estoy en el programa! ¡El doctor Ross tiene una plaza para mí!
Sabía que lo conseguirías. ¿Cuándo empiezas?
Me voy el lunes.
¿Adónde vas?
A América.
Entrenan a los delfines en San Diego, así que estaré allí tres meses.
Siento no habértelo dicho.
Estoy contenta por ti.
- Te veré cuando vuelva, ¿no? - Claro.
- Tengo muchas cosas que empaquetar. - Ve.
Gracias, Mimmi, por todo.
¡He vuelto!
- Me alegro de verte. - ¿Me echabais de menos?
No tienes ni idea.
Nada más irte todo el mundo se ha venido aquí.
¿Por qué no contrataste a alguien por horas?
- Lo hicimos. - No salió muy bien.
Puedo sentir vuestras miradas.
No aguanto la presión.
Gracias.
Ondina.
Creo que ya basta.
¿Me despides?
Eso parece.
¿Sabes qué?
Te ahorraré las molestias. Dimito.
- Creo que te gustará esto. - Gracias.
¿Qué tal tu día?
- Bien. - ¿Ha pasado algo interesante?
En realidad, no. Chris me besó.
- ¿Qué? - No te emociones. Se va el lunes.
Durante tres meses.
- ¿Estás bien? - Sí.
Vale, lo admito, era más difícil de lo que pensaba.
Creo que ha sido suficiente.
- ¿Lo has dejado? - Ambas partes estábamos de acuerdo.
¿Te han echado?
"Dejado", "echado"... ¿Qué más da?
- ¿Alguna novedad en el trabajo? - No, ha sido un día normal.
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