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- ¿A eso llamas langosta? - Recién pescada.
¿Qué problema hay?
Son tan pequeñas que mis clientes necesitarán una lupa para comérselas.
¿Por qué no le das esas?
Sirena, esas son para exportar.
Los chinos pagan un pastón, no las malgastaré en tu hobby.
La cafetería no es un hobby.
¿Ves a esos tíos?
Son los hermanos Giannelli.
Quieren quitarme los clientes y como no entregue...
Quédatelas y no protestes.
Huelen a recién pescadas. Estarán riquísimas.
¿Y el resto del pescado?
- No lo he preparado aún. - Los clientes están esperando.
Tranquilo. Termino con esto y te lo envío.
- Será mejor que sí. - Deberías estar agradecido.
Te las dejo tan baratas que casi son un regalo.
No sé por qué Joe es tan desagradable con él.
David trabaja muy duro para que la cafetería sea éxito.
Ojalá hubiera una manera de ayudarle.
Tal vez pueda hacer una poción que lo vuelva más amable.
No creo que sea posible, incluso para ti.
Oye, David quiere langostas más grandes, ¿por qué no se las damos?
- ¿Te refieres a cogerlas del arrecife? - Me refiero...
Sería un uso incorrecto de nuestros poderes.
Claro. ¿Qué digo? Sería muy irresponsable.
- Totalmente. - Muy frívolo.
- Completamente. - Y nada divertido.
Son pequeñas.
Cuanto más pequeñas, mejor saben.
No te las comas, Mimmi.
Haz magia.
Es tan grande que podría comerse a los clientes.
Será que tengo hambre. Ya la encojo.
David se pondrá muy contento.
¡Hola, papá! ¿Qué haces?
Tengo poco trabajo, así que haré unas cosas en casa.
- ¿Necesita ayuda, señor McLaren? - Sería estupendo, chicos.
Entre los tres, terminaremos enseguida.
- Gracias por ofrecernos. - ¿Qué quieres? Soy un buen tío.
Es el mejor trabajo para un día soleado. Vamos a estar fresquitos.
- ¿De qué se trata exactamente? - Del sistema de riego.
Eres muy buena.
Di una clase especial de agrandamiento en la escuela.
A ver si adivino. ¿Luego os comíais lo que agrandabais?
Los encantamientos dan mucha hambre.
- Aquí está el pescado. - Ya era hora.
¿Me preparas este pedido para la señora Santos?
No trabajo aquí, ¿recuerdas?
Si hubieras tenido el pescado antes, no te lo pediría.
Ser educado no duele, tío.
Por favor.
Por supuesto.
Encantado de ayudarte.
¿Qué hacéis aquí?
Teníamos calor y aquí hace fresco.
Supongo que por eso la llaman la cámara frigorífica.
Claro.
¿Y ya estáis fresquitas?
En realidad, solo quería enseñarle a Mimmi este marisco tan maravilloso.
Es muy fresco.
Debes trabajar muy duro para pescar algo tan bueno.
Seguro que te pasas noche y día echando las redes en el arrecife.
Debes cansarte mucho.
Bueno, yo no soy el que sale a pescar,
pero alguien debe encargarse de todo en tierra.
Yo estoy de guardia todo el día.
Todo gira en torno a la calidad y también debes saber de peces.
- Y a ti te gusta mucho el pescado. - Bueno, yo...
Vale, venga. Se acabó el show, venga.
Venga, fuera.
Sirena, mi anillo.
Vamos, fuera.
¿Qué es esto?
Te crees muy listo, ¿eh?
Menos mal que te traje el pescado, si no, te sales con la tuya.
- ¿Con qué? - No te hagas el inocente conmigo.
- ¿De dónde lo has sacado? - Hay una caja entera en el frigo.
No tenía ni idea de que mi hermanito
era tan retorcido.
- No sé de qué me hablas. - Cambiar las cajas en un descuido.
- No sé de dónde lo sacas. - Claro que sí.
No tienes ni idea.
Es un misterio. ¿De dónde habrán salido?
No está aquí.
Dije que salierais.
- Tengo que encon... - ¡Fuera!
Vamos, venga.
¡Increíble!
- ¿No ibas a contratar un fontanero? - Cobran una fortuna.
Además, será divertido trabajar juntos.
En teoría, hay que montar esto para regar cada zona del jardín.
El problema es que no vienen instrucciones.
Estarán en internet, papá.
Ya lo sabía.
¿Y bien? ¿Qué haremos cuando lo monte y lo ponga a funcionar?
¿Tienes paraguas?
- No estás ayudando, Zac. - Tranquila, ya veremos.
Vamos, Joe. ¿Cuánto se tarda en preparar el pescado?
¿Sabes?
Retiro lo que dije sobre ti dirigiendo esto.
Quizá se te dan bien los negocios.
Pero no lo intentes otra vez.
¿Vale?
¡Erik!
¿Puedes llevarle esto a la directora Santos?
Dile que disculpe el retraso.
¿Quieres la disculpa estándar o la que rompo a llorar?
Hazlo y ya.
¿Por qué no lo encuentro?
- Son mágicos, pero no desaparecen. - Entonces, ¿dónde está?
Al final, aparecerá.
Solo intento ayudar.
Esto es un desastre, Sirena.
- No puedo perder mi anillo. - No pienses eso, lo encontraremos.
Es una habitación pequeña, solo hay que buscar bien.
- Centímetro a centímetro. - No sé.
No puede haber salido, ¿no?
- El pedido de Rita. - Voy yo. Tú quédate.
No le cuentes nada a Rita.
David dice que siente el retraso.
Termino mi turno en una hora.
Lo más triste es que no tengo nada más que hacer en todo el día.
Vaya si es triste. Podemos hacer algo para remediarlo juntos.
¡Espera!
- Necesito eso. - ¿Por qué?
Está malo.
Para mí huele bien.
Es el pedido equivocado. David me mandó recogerlo.
Pone: "Directora Santos".
Sirena, ¿qué pasa?
Mimmi ha perdido el anillo.
- ¿Cómo? - Lo usaba para agrandar las langostas.
- ¿Qué? - Creemos que puede estar aquí.
No lo veo.
¿Habéis visto los guantes de fregar?
¿Por qué está la cena en la mesa?
¡Claro!
- ¿Adónde se ha llevado las langostas? - ¿Por qué?
Me apetece mucho langosta para comer.
¿Y una ensalada de calamares? Hago una salsa picante muy rica.
- ¿Y besugo fresco? - No, quiero langosta.
Por supuesto, todo el mundo quiere langosta.
¿Y qué hace mi hermano? Se las lleva.
- ¿Adónde se las llevó? - A su almacén.
- Es parte de su pedido al extranjero. - ¿Pedido al extranjero?
Joe manda langostas a China todos los días.
¿No crees que usar la magia para las langostas ha sido...
...cómo decirlo, estúpido?
Nos pareció una buena idea.
- Solo quería hacer algo bonito por David. - ¿Por qué hacer eso por un chico?
No es solo un chico de tierra. Es especial.
- ¿Y con eso qué quieres decir? - ¡Chicas!
No hay tiempo para discutir.
Perder el anillo es muy grave.
Si no lo encuentra, no le darán otro.
Steve dice: "Lo compré y en una hora ya funcionaba".
Marjorie dice: "El sistema más sencillo del mundo".
Deben trabajar en la NASA, porque yo no lo entiendo.
Probemos las gomas, a ver si alguna pierde agua.
- ¿Qué os pasa? - Nada.
No podíamos apartarte del aspersor de pequeña.
Te encantaba el agua.
Bueno, ya soy un poco más mayor, papá.
De todas formas, es hora de comer.
- ¿A alguien le apetece un sándwich? - Le echaré una mano.
¿Mimmi?
- ¿Os puedo ayudar? - ¿Has visto a Mimmi?
Estaba aquí, pero se fue.
- ¿Sabes dónde fue? - Lo siento. ¿Vamos a nadar?
Lo encontraría y ha vuelto a casa.
Ya que no tengo nada que hacer.
- Venimos de allí. - ¿Dónde más puede estar?
Volvamos a comprobarlo.
Luego te veo.
El avión sale en una hora.
Vamos a cargar las langostas rapidito.
Kev, coge un par de las grandes. A mi cita le encantan las langostas.
Preciosas.
Marisco Océano, habla con Joe.
Vale.
Supongo.
Sí.
Claro.
Creo que no hay problema.
¿Para el martes?
Te vuelvo a llamar para cerrar el precio.
¿Qué haces en mi almacén?
Pasaba por aquí y me pareció interesante, así que pensé echar un vistazo.
Tenéis buen pescado. ¿Vendéis mucho?
Espera, te conozco.
Sí, estabas en la cafetería.
¡Menuda coincidencia! ¡Los dos conocemos a David!
Ya lo entiendo. Te envían los hermanos Giannelli.
- ¿Quién? - Los Giannelli.
Sí, quieren quitarme el negocio de exportación
y te mandan para sabotearme.
Kev, mira el frigorífico.
Muy rico todo. Lo que necesitaba para activar el cerebro.
Ya sé cómo funciona. Lo montaré enseguida.
Genial.
¿Las langostas están bien?
Señorita, ¿cuál es el plan?
No sé de qué hablas y tengo que irme, en serio.
No, no te vas a ninguna parte.
No hasta que me cuentes exactamente
lo que planeabas hacer con mi amiguita.
O me lo dices o llamo a la Policía.
Allá vamos.
¡Por fin!
¿Veis? ¿Quién necesita un fontanero?
¡Zac, ven a refrescarte!
¡Zac!
¡Zac!
¡Zac!
Demasiado bonito para ser verdad.
Zac, ¿qué pasa?
¿Qué pasa?
- ¡Zac! - ¿Adónde va?
Se acaba de acordar de algo.
No quería hacer nada malo. Solo buscaba mi anillo.
- Lo perdí. - ¿Aquí?
- ¿Cuándo? - Listo.
- Si pierdes el avión, no vuelvas. - No se puede marchar.
- ¿Por qué? - El anillo está en la furgoneta.
¡Eh! ¿A qué esperas?
No lo sé, antes funcionaba.
No te muevas.
Abre el capó.
Yo no veo que haya nada mal.
Y si lo hubiera, ¿lo notarías?
Bueno, no.
- Intenta arrancarla. - Mimmi...
¿Cómo supiste que estaba aquí?
Luego. Vámonos.
Tengo que conseguir mi anillo.
- ¿Dónde está? - En una caja de la izquierda.
- ¿Qué has hecho? - No he hecho nada.
- Algo habrás hecho. - Lo único que hice fue coger la llave.
- ¿Llenaste el depósito? - Está lleno.
¿Qué le pasa?
La llevé al taller. Me costó una pasta.
Tenías que habérsela llevado a mi hermano. Es barato.
Por eso no se la llevé.
- ¿Podemos irnos ya? - Una cosa más.
Inténtalo otra vez.
Vete antes de que se estropee.
Señorita, ¿qué era lo de ese anillo?
¿Pero qué...?
- Ha quedado bien. - Sí.
- ¿Has discutido con Zac? - ¿Qué?
No.
¿Por qué se fue?
Ya te he dicho, recordó algo que tenía que hacer.
Puedes decírmelo si algo va mal.
Claro.
Siempre te lo cuento todo.
Mi niña.
¿Cómo supiste dónde estaba Mimmi?
Tuve una visión.
¿Como con la cámara de los tritones?
No exactamente. Vi a través de los ojos de Mimmi.
Vi lo que veías.
Sentí tu miedo.
Yo también tuve visiones.
Así supe que estabas en la cámara la pasada luna llena.
Entonces vuestra conexión no es nueva.
¿Por qué pasa esto?
Quizá Mako te está dando más poderes de los que crees.
Debe ser eso, ¿no?
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