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Puede que Zac no lo cogiera.
No lo llevaba, puede que llegara tarde.
- SĂ, ya. Eso quisieras. - No es eso.
Sueles creer que es más listo de lo que es.
No pudimos evitar que nos la jugara, asà que él es listo o somos muy tontas.
Bueno, eso tampoco demuestra que lo cogiera.
Solo hay una forma de comprobarlo.
¡No os quedéis mucho ahà dentro!
Nunca creĂ que lo dirĂa, pero ojalá tengas tĂş razĂłn y no yo.
Lo mismo digo.
¿Y para qué sirve?
En la mayorĂa de los sitios pone lo mismo: "Es una poderosa arma mitolĂłgica y mágica
que se usaba para provocar terremotos, maremotos, tormentas".
- ÂżY cĂłmo hacĂan eso? - No lo pone.
Pues este no funciona. Es una reliquia.
Genial, llevamos a cabo el robo perfecto y ¿para qué?
Para tener una antigĂĽedad.
PodrĂamos venderlo.
Los utilizan dioses marinos, que dominan los océanos y el tiempo.
- ÂżY? - Puede que tenga que mojarse.
Impresionante.
Quizá se activa con una palabra mágica.
- Has leĂdo demasiados cuentos. - Y no hay sirenas de verdad.
- ÂżY si hablas en "sirena"? - ÂżEse idioma existe?
¡Zac!
Adivina lo que quieren.
Si es tan importante, no pienso devolvérselo.
Zac, tenemos que hablar.
- ¿Qué queréis? - ¿Dónde está?
- ¿Dónde está qué? - Sabes perfectamente qué.
Lo siento, no sé de qué me estáis hablando.
ÂżY tĂş, Cam?
Es peligroso. Juegas con un poder que ni entiendes ni controlas.
¿Coméis mucho pez espada? El mercurio os está afectando al cerebro.
TĂş no te metas, chico de tierra, que no salimos ayer del huevo.
Zac, por favor.
SĂ© que no te lo crees, pero estamos de tu lado.
- ConfĂa en nosotras. - SĂ, ya. Eso jamás.
Seguro que está ahà dentro. Lo cogeremos si hace falta.
ÂżZac?
ÂżNo deberĂais iros a clase?
- SĂ. - Ya vamos.
Pues andando.
Nos vemos luego, Zac.
Van en serio. Volverán.
Tenemos que esconderlo bien. Y rápido.
¿Por qué se molestará en fingir que no lo tiene?
- ÂżVes, Lyla? Ya te dije que no era listo. - AĂşn tiene el tridente y nosotras no.
ÂżY cĂłmo lo recuperamos?
Bueno, cuando se vaya a clase, registraremos su casa de arriba a abajo.
Os veo luego allĂ.
- ÂżAdĂłnde vas? - A intentarlo una Ăşltima vez.
¡Oye, Zac!
¡Otra vez no! Lárgate ya, Lyla.
Te digo la verdad. Es cierto que es peligroso.
- HarĂas lo que fuera para conseguirlo. - No, es que no quiero que te pase nada.
Por favor, tienes que creerme. No te miento.
¡Evie! Tengo que hablar contigo sobre la revista.
Por favor. Si no quieres dárnoslo a nosotras, déjalo en Mako.
Tengo que irme.
- ÂżY si dice la verdad? - No, es un truco.
Puede ser.
Una cosa es segura: no te va a ayudar a hacerlo funcionar.
No creo que lo sepa.
Pero tiene que ayudarme una sirena.
Una más mayor, que sepa más cosas de sirenas que ellas.
Sobre todo de tridentes.
- Te refieres a Santos. - ÂżConoces a alguna otra sirena mayor?
No creo que vaya a decirte nada.
Faltan artĂculos para la ediciĂłn digital.
Y solo nos queda una semana.
Vale, Âży si hacemos el perfil de un profesor?
El año pasado entrevistamos a la entrenadora y fue un rollo.
- ¿Alguien más? - ¿La señorita Santos?
SĂ, pero ÂżquĂ© contamos?
No lo sé, a la directora Santos le gusta ser distante y dar miedo.
El misterio es bueno.
Por eso deberĂais entrevistarla.
¿Y sobre qué asunto?
Âż"CĂłmo es la autĂ©ntica Rita Santos"? PodrĂamos entrevistarla en su casa.
Es cierto. Y preguntarle por esas sobrinas suyas tan raras.
¡Oye! No son tan raras.
Además, buena suerte si quieres convencer a la directora
de que nos deje entrevistarla en su casa. - ConfĂa en mĂ, yo puedo conseguirlo.
- ¿Lo habéis encontrado? - No.
Tiene que estar aquĂ. No se lo ha llevado al instituto.
Busquemos en la casa de su grupo.
Señorita Santos.
Nos gustarĂa entrevistarla para la revista del instituto.
Por supuesto, pásate por mi despacho después de clase.
Lo cierto es que me interesaba entrevistarla en su casa.
- No sé si es muy apropiado. - Pero es importante.
Quiero contar cómo es el ser humano que hay tras la máscara de severidad.
- Qué halagador. - Y he hecho una encuesta.
Todos los alumnos quieren saber cĂłmo es usted en realidad.
A no ser, claro, que tenga algo que ocultar.
No, no. Me encanta ayudar. Pásate por mi casa después.
ÂżCĂłmo ha ido con Santos?
SĂ, todo bien.
Ha accedido a que la entreviste esta tarde en su casa.
Perfecto.
- Vamos después de clase, ¿no? - ¿Cómo que "vamos"?
Quiero echarte una mano.
¿Desde cuándo te ha interesado a ti la revista del instituto?
SĂ© que vais retrasados y quiero ayudar. Y la entrevista ha sido idea mĂa.
- Ya lo entiendo, quieres hacer méritos. - Qué va, lo quiero hacer por ti.
¿Por qué si no iba a querer ir a la casa de la directora?
Vale.
Pero lo escribo yo, asĂ que hablo yo.
- Aquà no está, desde luego. - Tiene que estar por aquà cerca.
Quizá lo ha enterrado.
PodrĂan desenterrarlo sus padres. Ni hablar.
No podemos pasarnos el dĂa buscando. Será mejor contárselo a Rita.
Vamos a empezar por lo más básico. ¿Dónde nació?
En la Gran Barrera de Coral. Mis padres estaban navegando por el mundo.
ÂżEn serio? Nunca la he visto nadar.
Tuve una infancia pasada por agua, me apetece estar en tierra.
Me eduqué en el extranjero: en el Caribe, Fiyi, Hawái.
¿Qué hacéis aqu�
Una entrevista a vuestra tĂa para la revista del instituto.
¿Por qué?
Para desvelar el misterio que es su vida. En realidad, la idea ha sido de Zac.
No pasa nada, chicas.
Los alumnos del instituto están deseando saber
por qué os vinisteis a vivir con nuestra directora.
Es mejor que habléis a solas.
De verdad, nos encantarĂa incluiros en el artĂculo.
Sois parte de la vida de vuestra tĂa.
- En serio, os molestarĂamos. - Ya estoy acostumbrada.
- Seguro que no tardan mucho. - Zac.
ÂżPodemos hablar?
¿Tú estás loco? ¿Qué estás haciendo?
¿Desde cuándo es ilegal entrevistar a alguien?
Este es un juego muy peligroso.
Sabes que no vivimos aquĂ y que Rita no es nuestra tĂa.
ÂżY?
Ten cuidado si no quieres que Evie cuente nuestro secreto.
Y cuando digo "nuestro", te estoy incluyendo a ti.
Controla a tu novia, o perdemos todos.
Después volvà a Australia y me nombraron directora del instituto Suncoast.
Y luego, llegaron sus sobrinas. Vamos a hablar de ellas.
¿Dónde están vuestros padres?
Navegando.
ÂżTodos?
Les viene de familia, es una auténtica pasión.
Vale.
¿Por qué no estudian en el instituto Suncoast?
Es que están solo de visita, asà que les doy clases en casa.
- Llevan aquĂ bastante tiempo. - La entrevista era sobre la directora.
AsĂ es. De todos los aspectos de su vida.
- ¿Cuántos años tenéis? - Dieciséis.
- ÂżTodas? ÂżNo sois hermanas? - Primas, Âżno?
SĂ, nacimos casi al mismo tiempo.
Suerte que vuestra tĂa tiene una casa tan grande. ÂżCompartĂs el dormitorio?
- No. - SĂ.
ÂżPerdĂłn?
- Digo, sĂ. - Digo, no.
Antes sĂ, ya no.
- Ya hay suficiente para el artĂculo, Âżno? - AĂşn no he terminado con las preguntas.
- A nadie le interesa dĂłnde duermen. - Yo creo que sĂ.
Vamos, David. Hagamos unas fotos.
Una idea excelente. ÂżSubimos a la azotea?
Evie, vamos.
- ¿Qué ocurre? - Zac nos engañó y tiene el tridente.
¿Qué? ¡Eso es terrible! Es peligroso.
No estamos seguras de sĂ sabe usarlo.
Créeme, cuando lo sepa, nos enteraremos.
Subamos antes de que Evie desconfĂe aĂşn más.
Posad con naturalidad. Nixie, casi mejor que sonrĂas un poco.
¡SĂ! ¡Muy guapas!
Voy al baño si no le importa.
- Zac. - No tardo.
Moveos hacia la izquierda un poquito.
SĂ, muy bien, chicas.
Lo estáis haciendo estupendamente, chicas.
Un esfuerzo de equipo. Bien.
SĂ, bien de verdad, chicas.
Impresionante.
- David, ¿vas a tardar mucho? - Solo quiero que estén bien de luz.
- Quedarán bien. - Quiero las mejores fotos posibles.
La señorita Santos siempre resalta cuánto admira la calidad de la revista.
Señorita Santos, ÂżpodrĂa moverse hacia la derecha un poquito?
Y vosotras dos, ÂżpodrĂais moveros para allá tambiĂ©n?
Más, más, más.
Quietas. Más, más. AhĂ, gracias.
SonrĂe.
Y enfádate. Quiero ver lo enfadada que estás.
¿Por qué te enfadas tanto?
¡SonreĂd!
- Zac deberĂa haber vuelto. - Algo trama.
La Ăşltima.
¡SonreĂd!
Perfecto.
Quizá David podrĂa sacar unas fotos de la casa.
- Evie. - Para transmitir cĂłmo vive.
Estoy segura de que tienes más que suficiente.
- ÂżHas encontrado el baño? - SĂ, gracias.
Será mejor que volvamos.
¡Evie!
Evie, espera.
SĂ, menos mal que querĂas ayudarme. Te he dicho que me dejaras hablar a mĂ.
- Es que estabas yendo demasiado lejos. - La entrevista fue idea tuya.
Mi idea era entrevistar a Rita, no a las chicas. Eso fue cosa tuya.
SĂ, porque la redactora soy yo, y yo voy a escribir el reportaje.
- ¡Rita las está encubriendo! - ¿Encubriendo el qué? ¡Venga!
Yo me largo, chicos.
TodavĂa no lo he averiguado, pero pienso que tal vez no sean ni familia suya.
Espera. ¿Y qué si no van a nuestro instituto?
Te has puesto de su lado. Has intentado cortarme. ¿Por qué?
Solo querĂa cubrirte las espaldas, Âżvale?
La prĂłxima vez, no lo hagas.
Una cosa está clara, Evie es una chica muy inteligente.
- Tenemos que tener cuidado con ella. - No solo con Evie, también con Zac.
ÂżAdĂłnde ha ido mientras nos hacĂan las fotos?
¿Y qué ha hecho todo ese tiempo?
No lo sé, pero no es de fiar.
¿No creerás que ha podido entrar en...?
No creo que sea posible que haya bajado hasta aquĂ.
Estaba mirando a la estanterĂa.
Los anillos de luna están a salvo y son lo único de valor que tengo.
- El resto parece estar en su sitio. - ÂżEso te dice tu intuiciĂłn?
¡Cuidado!
¡Si vieras lo que tiene debajo de su casa!
Parece la cueva de unos piratas o una tienda de antigĂĽedades.
- Tengo que volver a verlo mejor. - SĂ, y coge prestadas unas monedas.
Uno, es una sirena muy poderosa, y dos, es nuestra poderosa directora.
- Mala idea. - Ya. Dije un préstamo, no un robo.
Me interesa averiguar qué más tiene ahà abajo.
ÂżAlgo que encienda esto?
Todos sus secretos están allĂ. Solo necesito más tiempo.
No va a dejarte recorrer su casa tĂş solito.
No hace falta. Hay una entrada desde el mar, la he visto.
He notado el olor a agua salada.
Esa es una desventaja de ser sirena...
No puedes cerrar con llave la puerta de atrás.
Lo imaginaba.
Entréganos el tridente y vete. No te pertenece.
Como soy yo el que lo tiene, yo dirĂa que sĂ.
No sabes lo que puede hacer ni comprendes su poder.
¿Qué os creéis que hago aqu� No he venido a que me echarais un sermón.
Esto no es un juego, Zac. Va en serio.
Y yo.
¡Oye! Tres contra uno, tienes las de perder.
¡Sirena!
No estoy haciendo nada. No puedo apagarlo.
¿Qué pasa?
Sentimos que Zac haya encontrado la forma de entrar aquĂ.
- No es culpa vuestra. - Lo es.
Porque ahora Zac sabe más cosas de ti, Evie está haciendo preguntas...
- Puedo controlar a Evie. - Solo te hemos causado problemas.
Me preocupan más los problemas que va a causar con el tridente cargado.
No he podido impedirlo. Ha absorbido la energĂa de mi anillo.
Para eso está diseñado el tridente, almacena el poder de la luz de la luna.
Pero si no hay luna, extrae ese poder de dondequiera que lo encuentre.
Le advertimos, pero no tiene ni idea de con qué está jugando.
Si Zac utiliza el tridente,
desatará fuerzas que escaparán del todo a su control.
Y al nuestro.
- ¿Ha funcionado? - A ver qué hace.
¡Qué pasada!
Quiero uno.
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