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Original subtitles

Ushuaia se acerca.

Pero al fin del mundo no llega quien quiere, sino quien resiste.

Esto ya no va de viajar. Esto es una cuenta atrás.

La pareja ganadora de Hasta el fin del mundo

es la formada por...

El título de esta etapa lo marca el giro de guión más inesperado. La situación

actual del presupuesto restante de todas las parejas es la siguiente. A ver, a

ver, a ver.

Nosotros dos, 25%. Estamos mal, ¿eh?

Nosotras somos la quinta pareja de presupuesto. No hemos gastado nada.

¿Y quiénes las seis?

¿Qué están? Doce.

¿Seco? Doce.

¿No te rías que nos mandan a España? Te lo digo en serio. Ya, pero ¿cómo no me

voy a reír?

Hay una pareja que se va para España.

Una noticia así cambia el ritmo de sus historias.

Lo he hecho mal, ¿no? Hemos roto la fábrica, hemos roto la fábrica. Páralo.

Las postales cuentan historias de viajeros.

Comprar una, escribirle a un ser querido y guardarla con cariño.

Querida hija, te extrañará que te escriba lo que te amo sin emoticonos.

que sí quiero decirte es una y mil veces que te amo.

Con la fuerza de un tango, el corazón al desnudo, reitero y te digo que te

quiero hasta el cielo.

Tu mami.

¡Mierda!

¡No, que no te adelanten ellos! ¡No se adelantan!

¿Es coleccionista, es usted?

Hay buenas antigüedades.

¡Corre, corre, corre!

¿Y ahora está dónde?

¡Dale, dale!

Y para algunas, el filo por el que viajan puede ser demasiado fino.

hablar con vosotras.

¿Nos echarán o nos darán un poco de dinero? No te dan dinero, son las

¿Y aquí no hay taxi?

El barco, el barco, el puerto. Pilla un coche.

Chamamé.

Por favor, de verdad.

¡Por favor!

Por favor, por favor, por favor.

Por aquí, por aquí.

¿O no? Un barco pintado de rosa vigila las siete corrientes.

Allí el chamamé tiene la última pista.

Si escucháis con atención, encontraréis el punto de encuentro.

¿Por allí?

¿Cómo se sube?

Escucha.

Escucha. ¿Qué dice? Arriba.

¿Arriba?

Escucha la música.

Vamos por allí.

¡Corre, que nos ha dado una pista importantísima!

Escucha.

¿Cuándo cantan?

Ahora te espera.

En la costa.

Ansiosa en la orilla divina.

Mundo de encuentro del viaje.

Playa Islas Malvinas.

Playa Islas Malvinas. Corre. Playa Islas Malvinas. Vamos.

Taxi. Playa Islas Malvinas. Ahora ya no puedo más, ¿eh? No, ni yo, ni yo. Pues

no corras.

¡Escucha! ¡Hola!

¡Hola! ¡Escucha!

¡Escucha!

¡Los senderos del río!

¡La música marca el destino!

¡La pista te lleva sin vuelta a corrientes donde hay camino!

¡Aula te espera en la arena!

¡Al cielo está en la orilla divina!

Los señores muy majos, ¿eh? Pero, ¿podrían ir al estribillo directo?

¡Playa Islas Malvinas!

¡Por favor, para ir a la Playa Malvinas o no sé qué!

¡Ay, señor, es este el ángel!

¡Cachi!

¡Ábrenos, por favor!

¡Abre, abre, abre, abre!

Da igual, métalo dentro, métalo. ¡Ah, vale, vamos!

¡La Playa Malvinas, corre!

Perdone, buenos días. ¿Sabes si falta mucho para la playa de las Islas

¿Es Maldina? No, es Maldinas.

Vale. ¿Es Maldivas o Maldinas? Maldinas.

Nos ha adelantado todo el mundo, ya verás.

Estos... Ya está.

Pues listo, vamos con dignidad.

¡Ahí vienen, ahí vienen, ahí vienen!

¡Aquí, chicos, aquí!

¡Bienvenidos a Corrientes!

¡La gincana! ¡Un barco rosa!

¡Hombre, que nos decís un barco rosa y yo me lo confundo con un barco! Hemos

llegado a un barco rosa en Mitre.

Y luego había otro.

¡Ay, Dios!

¡Qué bueno, chicos! Nos ha adelantado todo el mundo, fijo.

Sextos.

¿Sextos? Sextos, sextos. Lo cual querría decir que habéis disfrutado del viaje,

¿no? De estos, sí.

Ahí lo tenéis.

Sería esto.

El micro.

¡Vamos!

Que ha ganado una etapa, es un gran subidón. Y más cuando no la has ganado.

imagino que Rocío, que ha ganado muchas a la segunda o tercera, ya es como,

bueno, no os acostumbréis que esto es un espejismo.

Exacto. Necesitamos volver a quedar ya últimos.

Diez y media y sois los primeros. Y se quiere decir que podéis elegir la ruta.

además, sois los dueños de estos dos emblemas. De la ciudad de Corrientes que

acredita como los primeros en llegar en esta ruta de Argentina.

Vamos a escuchar el cante.

¡Ay, están allí ya! ¡Que estamos tontas!

Venga, caballeros, que nos tenemos que ir. Venga.

Respirad primero.

Que no, que viene y nos tenemos que ir. Que no lo escuchen los demás, vamos.

Raya Islas Malvinas. Gracias.

Luego llegas tú como la triunfadora.

¿Qué más me encuentro?

¿Y qué más me encuentras?

Venga, mi vida.

¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

¡Uy, otro pedo, tía! Pero eso dicen que me va bien.

Sí. ¡Ah!

Por fin.

No, que te verás tú primero.

Vamos a perder todo.

Vamos a perder todo.

¿Estás enterado de algo?

Playa y las Malvinas.

¿Ya te has enterado?

Sí, Playa Malvinas, ¿no? ¡Vamos! Gracias. Tenemos que llegar a Playa

¡Malvina! ¡Ole, mis niños!

¡Ole!

Pasa.

Gracias, bonitos.

Es que queremos ganar. ¿Cómo os llamáis?

Carlos y Emilio. ¡Ay, Carlos, como mi sexo! Mira, cuatro días llevo sin ir al

baño.

Yo he llevado a cinco y ayer fui.

Un espectáculo ha sido esto.

Sí, de fútbol artificial.

Granada, tierra soñada por mí.

Mi cantar se vuelve quizá cuando es para ti. ¡Olé!

¡Pero qué es eso!

Me encantó.

Soprano. A mí me hubiera pasado igual de bien sin la cancioncita.

Gracias, de verdad, felicidades.

Chao, chao, chao. Por favor, ven. O llegamos juntos o no llegamos.

A ver.

¡Ahí están!

¡Aquí! ¡Aquí!

¡Corre!

¡Porque sí! ¡Hola!

¿Cómo estás?

¿Cómo estás? ¿Qué haces? ¿Qué haces? ¿Qué haces?

¿Qué haces? ¿Qué haces?

¿Qué haces? ¿Qué haces?

Consuero. ¿Tú consuero y tú cuatro días sin hacer caca? Te lo juro.

Horrible. ¿Pero qué dices?

Ahora me contáis que cada vez que ven las chicas... Como el libro no esté

No, somos últimas. Aquí, allí nadando.

Somos últimas. Antes de saber en qué posición habéis venido, últimas, ¿tú qué

dices? Como sea última, Paula.

No es justo, Paula, no es justo.

Podemos dormir.

Lo aprietas mucho.

Ya. Mucho.

Mucho. Mucho ha valido la pena. ¿Y por qué no primera?

Segunda. Segunda. Por muy poco, además.

Ay, que me cago de verdad.

No, de verdad.

Por favor, ¿hay algún lado por aquí?

Por favor, por favor.

Ay, no. Estoy cagando, de verdad. No, en serio. Estoy cagando.

No lo juro.

Firma. Por favor, perdón, perdón, perdón. Que me cago, no lo juro.

Está haciendo...

La meta más escatológica de todos. Pero los programas de aventura tienen esta

cara B, que no habíamos contado hasta ahora.

A ver cómo vienen el resto.

Madre mía.

Vienen aquellas corriendo ya.

Mira, Ana va por allí. Y Rocío y Anabel.

Vamos. No encuentran nada.

¿Cuál?

Aquellos también.

¿Verdad? ¿Cómo nos remontan?

Y esa Andrea, tío, cómo corre la tía.

Digo, la madre que la parió. ¡Venga, corre, no adelantan!

¡Corre!

¡Mira el cartel! ¡Ay, estas tías aquí están ya!

¡Ah, ya veo!

No os caigáis por las escaleras, por Dios, ¿eh?

¡Hoy tampoco puedo cantarte!

¡Rocío, Anabel, Anabel, Rocío! ¡Bienvenidas a la playa de corrientes!

campeona!

¡Pero bueno!

¡Hola, chicas! ¡Un minuto de diferencia!

¡Qué guapa!

¡Ay, Jordi!

Se nos han juntado.

Resumen de esta ruta para vosotras.

Un 4.

¿Del 1 al 10?

A ver, del 1 al 10 ha sido un 6.

Vosotras del 1 al 10. Vuestra ruta delante de 10 y delante de Dios.

¿Qué posición creéis que habéis llegado?

Si no, primera o segunda.

¿Y vosotras?

Si no, segunda o tercera.

¿La abrís primero?

Venga. ¿Yo? Venga, Rocío. Te toca.

Cotilleamos.

Terceras. Y vosotras cuartas. Ahora te digo una cosa, habéis llegado con un

minuto de margen, vais a salir a la carrera con un minuto de margen. Vamos a

salir corriendo igual que hemos llegado.

Y ahora sí, chicas, a celebrar que habéis sido terceras y cuartas.

Yo la verdad que en ningún momento he pensado en dejar las ganas, la verdad.

Tú sí, porque estabas muerta, ¿no?

Lo que tú digas, va. Es que no pasa un taxi, con lo cual tendremos que salir.

Mira, si este es igual.

Hoy ya sabemos... Ya, pero si con esa actitud... No, pero... A ver, ¿qué

que haga?

Pues no haber dejado el taxi.

Cuando hemos bajado frente al mural, yo he preguntado, ¿le pago? Y me han dicho

que sí. Es este, el gran mural, es ahí. Aquel será el gran mural, vale. Venga,

vale, perfecto. Bueno, ¿nos espera o le pago ya?

Espera. Le pago yo, Anton.

Venga, pues vete pagando y yo voy al Gran Mural. Vamos.

Alba me ha dicho que tenía que haber mantenido el taxista. Bueno, pues habrá

sido culpa mía, seguro.

Es que a mí me da igual atribuirme las responsabilidades. No me importa nada.

Ya bueno, haberme dicho que no lo dejara. O sea, no me puedes

mí. No, voy a por el papel, te digo lo del taxi y luego te lo yo. Vale, o sea,

la culpa es mía. Vale, tienes toda la razón. Lo siento mucho, Alba, por

perder esta etapa. Venga, Cris, un besito. Un besito. Adiós. Otro para ti.

Otro para ti con abrazo, corazón.

Ay, perdona por haberte hecho no sé qué. No, pero de verdad, o sea, yo, de

verdad. Estas cosas de niña de cuatro años, de me enfado y no respiro y no sé

qué. O sea, tengo que digerirlo porque es que yo ya no aguanto esto.

No, yo paso de volver a preguntar. Que pregunte ella porque luego la culpa es

mía de todo lo que pasa aquí.

Entonces yo paso.

Cuando ella piensa que ya está todo perdido, es insoportable.

Molista.

Ella es que se cree muy lista, toma decisiones, hace lo que le da la gana y

caga. Supongo que en próximas etapas tendremos que dejar muy claro qué es lo

queremos hacer, si queremos mantener un taxi, si no, porque al final pues Alba

ha ido por un lado y yo por otro.

Y a mí eso me lastra la vida.

Entonces no me gusta la gente negativa.

Y me genera un mal rollo que te mueres.

¡Paula!

¡Paula!

¿Es a Paula? No lo sé.

A ver, yo le chillo mucho a Paula porque digo, ¿y si de repente en una de las

pruebas... Contesta, ¿no? Contesta Paula.

Y yo la encuentro antes que nadie.

Pues yo lo hago por si acaso.

Punto de encuentro del viaje.

Playa Islas Malvinas.

Playa Islas Malvinas, vale.

Gracias, Ed.

¿Y ahora dónde está Cris?

Ay, de verdad, es que me va a dar algo.

Para el tráfico.

Embarazada, embarazada, embarazada.

Vale, para allá.

Ahí.

Vale, pues nada.

Tengo que ir andando con la mochila porque Cristina lleva el dinero y no sé

dónde está.

No tengo pasta.

Ya no le vuelvo a dar todo el dinero porque yo si necesito algo no puedo ir

dinero. De verdad.

Qué intro más larga, ¿no?

Playa Islas Malvinas.

Playa Islas Malvinas.

Eso es.

Hay que ir a la playa, Islas Malvinas.

No, pero el barco era allí, que he tenido que ir a escuchar una canción.

Hola, ¿a la playa Islas Malvinas?

Adelante.

Mucho más adelante.

Gracias.

Bueno, pues nada.

Hoy no es poco andar. A ver, mirad a ver si encuentro un taxi, porque estoy

muerta.

Con la puta mochila esta.

Podemos tener otra mierda de actitud hasta que lleguemos. Cuando lo hayamos

perdido todo, pues ya decimos, joe, hemos llegado a las últimas. Pero yo

el final no tiro la toalla.

Has mirado un tironcito en la pierna izquierda, qué bien.

Y tengo un tirón. Yo voy con el macuto de ese pequeño y los dios como, mira,

cariño, que llevas dos jerseys. O sea, pues quítate la mochila esa.

¡Paula!

Caballero, esos pulmones.

Y Paula nunca me responde.

Pero no sé por qué. Porque escucharme se me escucha.

Se me está escuchando desde Cádiz.

Mira, está allí el cartelito.

Hola, Paula.

Hola, chicas.

Madre mía.

Bienvenidas a Córdoba. Gracias.

Menuda etapa.

¿Qué tal ha ido esa recta final?

Para ella, matador, que lleva el peso gordo, pero yo que llevo un peso menor,

también te estoy hecha polvo, me duele la espalda y tengo un tirón en la pierna

izquierda. Estoy ya del accidente, que lo siento muchísimo, pero es que no hay

día que no lo diga 24 veces.

Mi madre está en programa, tiene más años que ella, pues si estás mal, no

Mira, hemos intentado parar taxis, coches, nada, imposible. ¿Estás a punto

llorar o soy yo? No, no, no. Ah, bueno.

Estaba viendo y digo... No, está siendo ella por cualquier cosa, ¿no?

Sí.

Es que prefiero no hablar ahora.

De verdad, porque estoy cabreada, disgustada. ¿Qué ha pasado? No, no, es

quiero hablar. Lo siento, no voy a hablar.

Si yo lo entiendo, es que estamos cansadas y doloridas las dos.

Entonces, bastante bien que no nos hemos tirado los pelos.

Que hubiera sido lo normal.

Ha sido durito porque, bueno, no lo hemos disfrutado, que es de lo que se

Pero bueno, ya vendrán etapas mejores, espero.

¿Qué posición creéis que habéis llegado? Los últimos, obviamente, a estas horas.

Alba. A mí me da igual porque no he disfrutado. Entonces, aunque hubiera

la primera, me da igual. Esta etapa para mí ha sido fatal.

Cuando queráis.

Venga, las dos.

Ahí.

Bueno, no somos las últimas.

Alba, te conozco y sé que estás contenida, ¿verdad? Sí. Vale.

Sí, sí. Bueno, pues ahora lo importante es que estáis en corriente, que se lleve

la corriente un poquito a este mal rollo de esta última ruta y que aquí comience

una nueva aventura. Pues, chicas, a descansar. Gracias, Paula. Gracias a

vosotras. Me alegro de que hayáis completado la ruta.

Sí, mucho ánimo.

¿Estáis bien?

¡Paula!

¡Aquí, chicos!

¡Bienvenidos a Corrientes!

Muy bien.

¿Cómo se os ha dado este último juego de pistas?

Las pistas bien, pero podrías ponerlo un poquito más fácil, mujer.

Son chiquirretos.

Ha sido la primera vez que la gincana la hacemos tranquilos. Ha salido bien.

¿Puede ser que se haya visto bailar?

Sí, claro.

Hemos bailado chamamé. No tenemos ni puñetera idea de cómo se baila. ¿Cómo

¿Me enseñas un poco? A ver. Hemos bailado un bal.

¿En qué posición creéis que llegáis? Cuarto. Los primeros empezando por

Séptimo. Hemos quedado séptimo. Hasta adelante.

Tú o yo. ¡Vamos!

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis.

Los primeros empezando por abajo. ¡Siete!

Los últimos serán los primeros, chicos. Claro que sí.

Este es el consuelo. Hemos quedado los últimos.

Pero con felicidad.

Creo que ha sido el punto de encuentro y las pistas y pruebas y demás que más

hemos disfrutado. Y lo importante es que... Participar.

Participar y disfrutar.

Descansar. Y nos vemos en la siguiente.

Así termina una etapa que ha devuelto a primer plano la competitividad entre las

parejas.

Aldo y José logran su primera victoria.

Yolanda y Ainhoa firman la gran remontada y son segundas.

Rocío y Anabel suben al tercer puesto.

Más atrás, Yedet y Andrea caen al cuarto lugar.

Y Cristina y Alba se hunden del primero al quinto, seguidas muy de cerca por Nia

y Jota, últimos tras una etapa de decisiones poco acertadas.

Pero aunque las distancias sigan siendo mínimas, su verdadero problema es otro,

el estado de sus presupuestos.

Una noticia que caerá como una bomba para más de una pareja.

Y ahora sí, empieza la octava etapa de Hasta el fin del mundo. Un nuevo camino

que las llevará del húmedo litoral norteño a las playas del Atlántico

Tras dejar atrás... las húmedas tierras de Corrientes y el río Paraná,

nuestros equipos avanzan hacia una etapa crucial.

La imponente Buenos Aires, corazón palpitante de Argentina, marca el

camino hacia Mar del Plata, la gran ciudad de vacaciones junto al Atlántico,

la que nuestras seis parejas van a terminar su octava etapa.

Pero este no es un viaje de descanso.

El dinero escasea, las fuerzas se ponen a prueba y cada paso exige más

coraje.

Cuando lleguen aquí habrán recorrido ya 11 .000 de los 15 .000 kilómetros de

esta travesía.

El final de la aventura se siente cada vez más cerca y es el momento de ver.

¿Quiénes se dejan seducir por la mirada del turista y quiénes caminan como

viajeros dispuestos a llegar hasta el fin del mundo?

Las parejas ya están eligiendo las rutas que

marcarán su paso por la recta final que les conduce hasta el fin del mundo.

¡Qué guay, tío! Eso quiere decir que pasamos por Buenos Aires. Primero, Ruta

los Ríos.

Que pasa por esquina y luego iríamos a Buenos Aires. Tengo un recuerdo bastante

extraño de Buenos Aires porque fue como amor y odio.

Para mí lo único bello que vi en Buenos Aires fue encontrarme a Macarena.

Ruta del Tango.

No me gusta bailar.

A mí me da mucha vergüenza.

¿Vamos o la uno?

Me parece... Sesión rápida... No, es que además tiene todo lo que nos mola.

Ruta de los gauchos, no sé ni qué es. No me gustan los señores estos.

Oye, ¿cómo dices que no te gustan los gauchos, chica?

Es lo mejor de Argentina.

No sé.

Ruta de las faunas.

No comemos dulce en casa.

¿Ruta Messi?

Anda ya, esto es para los heteros.

Buenas mañanas, por Dios, no lo puedo decir.

Ruta del tango. Por favor, quiero.

Yo me quedo con el tango. Ruta del alfajor.

Ruta porteña.

Por Mercedes hasta Buenos Aires.

Ay, pues la verdad que tengo un montón de ganas de pasar por Buenos Aires.

Que yo lo he escuchado mucho.

Ella lleva desde... ¿Tú llevas desde Costa Rica? No, desde Costa Rica.

Ay, si vamos a Argentina, yo quiero tango. Ah, tango sí, pero Buenos Aires.

Y tango en Buenos Aires.

Nos quedamos con el alfajor.

Qué maravilla.

Súper motivada esta ruta, me encanta.

Nos queda...

La ruta de los gauchos. Esta me puede gustar. Vale. ¿No? Vale.

Y luego ha quedado otra que...

La ruta Messi, uy, no. A mí me encantaría mi hijo. Bueno, a mí,

mucho, mucho, mucho no me encantaban las rutas que nos han quedado, porque a mí

me apetecía mucho ir a Buenos Aires, sobre todo por Alba, que no conoce

Aires, yo sí lo conozco, y la verdad que estar en Argentina y no ver Buenos

Aires da un poquito de rabia, pero bueno. Pero voy a volver. Pues

eso es un motivo para volver a Buenos Aires, y pues intentaremos disfrutar lo

máximo posible de la ruta que nos ha tocado. A ver, ¿no nos queda?

Ninguna opción. Más que... Ruta Messi.

Por Reconquista y Rosario hasta Buenos Aires.

Ey, mira qué dice.

Rosario tiene ritmo, tiene río y tiene animación.

Rosario es una muchacha que canta... ¡Pachurú, pachurú! ¡Pachurú, pachurú!

Oye, pues mira, pasé la ruta que nos ha quedado ni tan mal. Me parece que es una

de las mejores rutas, porque había otra que era... Un caballo, no quiero

recorrer de caballo. No, más caballos, no.

Pero hoy, la ruta no es lo único que importa.

Junto a las guías, reciben una información inesperada.

Se trata de algo que puede alterar sus planes y, quizás, el rumbo de su camino

hacia Ushuaia.

A ver qué sorpresita ahora nos da Paulita.

Atención, viajeros. Ya está, empezamos con la liturgia. Pero la situación

del presupuesto restante de todas las paradas es la siguiente. A ver, a ver, a

ver. Aldo y José, 30%. Vamos segundos.

Sí, pero tampoco estamos muy sobraos.

30%, pero 30 %... A ver, analízalo. Un 30 % del 100 % nos queda 8, 9, 10, nos

queda... O sea, vamos justos.

Yolanda y Ainhoa, 12%. ¿No te rías

que nos mandan a España? Te lo digo en serio. Sí, pero como no me voy a reír.

Rocío y Anabel.

40%. Pareja 2, 30.

Pareja 3, 26.

Pareja 4, 25.

Pareja 5, 24, con 5.

¿Y quién es la 6?

12.

¿Seco?

12%. O sea, pero una cosita te digo. O sea, te has comprado una litrola

de agua de mierda para bendecir.

¿Qué más?

Es que... ¿Y tú?

¿Y con una cama?

¿En serio? ¿Para qué lo necesitábamos? ¿Y tú?

¿Eso de dormir?

Oye, ¿cómo que yo sobre...? ¿Y los pendientes? ¿Tú?

Uf, pero los pendientes, ¿viste?

Somos los que más dinero tenemos.

Sí, sí, pero es que a mí me preocupan las seis.

Que es que hay una pareja que se va a papar.

En una semana.

¿Le podemos dar...? ¡Un mojón!

Un mojón gordo.

A vos a ver.

A vos a ver. ¿No les podemos hacer un préstamo? No, aquí no hay viso, aquí no

hay nada. Esto es un concurso de televisión. Hola, ¿qué tal? Buenas

Hola, yo me llamo a ver tus rocitos con la pareja. Pero no le podemos dar un

poco. De 40 por ciento, no.

Entonces no te preocupa tanto.

Bueno, me preocupa, me preocupa. Te quiero decir que se van a ir, pero que

le voy a dar dinero.

O le voy a dar dinero.

Nosotros somos la quinta pareja de presupuesto.

Pero si estamos que no comemos ni nada. Yo esto no lo entiendo. Cristina y Alba

24 ,5.

Pero hay una pareja que no tiene pasta.

Si os quedáis sin presupuesto la carrera se acaba y no llegaréis a la meta. No

habrá fin del mundo. Solo un billete de vuelta a España y el final de vuestra

aventura. ¿Tú te crees que estoy normal?

Oye.

Era necesario.

¿Para qué?

Era necesario.

¿Para qué? ¿Para beber?

Para bendecirla.

De tía Andrea, 26%. Me extraña porque el dinero, la verdad, ha sido muy bien

gestionado. Creo que Paula no sabe contar.

¿Nos quieren asustar? Yo creo que no.

Que sí, Bebona, te lo prometo.

Nosotros dos, 25%. Estamos mal, ¿eh?

Pero hay una pareja con un 12%, tía. Sí, pero no es nuestro consuelo.

Bueno, mira, tía, vamos a conseguir dinero.

Y vamos a ganar, ¿vale? Porque a mí un porcentaje no me representa. Ay, por

favor. Venga conmigo. Te lo tomas todo a cachondeo, tía. Te lo digo. No me

cojas, tío. Que no es cachondeo.

Anda ya.

Que le den.

Vamos a conseguir dinero, tía.

¿Cómo?

Pues trabajando.

Como sea.

Y si nos pagan poco, yo se lo digo, ¿eh? ¿A quién me pague?

Vámonos. Te lo digo en serio.

¿Quién se ha comprado más cosas?

¿En serio?

Oye, perdona, te has gastado... Me acaban de cobrar 20 euros. ¿Vas a decir

es una botella de verdad?

¿Enfadada, tía?

No estoy enfadada, estoy simplemente preocupada, Inoa.

Hola, muy buenos días.

¿Nos puede llevar a la terminal de autobús? ¿Es por favor central?

Ah, perfecto. ¿Nos hablas de transporte?

Primeros en salir, Aldo y José toman la ruta de los ríos, un camino que

desciende por el río Paraná hasta Esquina y desde allí hacia la intensidad

Buenos Aires.

Un trayecto donde el paisaje cambia y quizá también Aldo, que pisa de nuevo la

ciudad donde una vez conoció a su mujer, Macarena.

¿Cómo está usted, caballero?

¿Qué tal?

¿Feliz? Muy bien, así me gusta. Pues a la terminal de autobuses central, por

favor. ¿Cuánto nos cobras?

menos seis mil.

Vale, ok.

Perfecto, gracias.

Hola, ¿eres taxi?

A la terminal. A la terminal, más o menos.

Vale, gracias, señor.

Ocho mil pesos, o sea, o sea.

Bueno, ya hacemos.

Ay, gracias.

Ay, no se le cae el mate de ahí.

No. El mate no se tumba.

Está diestrado ya eso ahí. Ay, qué maravilla.

Yo la primera vez que vi mate fue de un director de cine.

Dice, pero, ¿cómo se dice en castellano? Revolver.

Y un poco más y me mata.

No, el mate una vez que está preparado así, hay muchos que son muy

y no quieren que le toques la bombilla. ¿Por qué? Porque se baja la hierba

abajo. Claro, se mueve la hierba y pierde el sabor.

Vale. Con solo un 12 % del presupuesto, Yolanda y Ainhoa bailan la ruta del

tango al borde del precipicio.

Desde Concordia hasta el alma de Buenos Aires, su viaje es una carrera no hacia

la victoria, sino hacia la permanencia. Una coreografía de humor y fe sobre la

más fina de las alambradas.

Hola.

Oye, ¿podemos hablar un momento del tema pasta?

No. ¿No qué? ¿Qué?

¿Quieres ver mi mapa?

Pero os han dado el papel, ¿no? Sí, 12 % tenemos.

Acertamos. ¿Qué?

Dijimos que erais vosotras las del 12%. ¿Qué es eso?

Nuestro mapa.

Pero que lo habéis pegado con celo.

Está muy bien hecho. Está muy bien hecho.

Pero no coincide. Parece un preservativo usado.

Bolivia conecta con Colombia. Hemos puesto mar y todo, hemos puesto mar por

debajo. En los sitios que había huecos hemos puesto mar.

A ver, poned esto un momento en el suelo.

Mira, a ver.

No, este corta. Pero esto es como Frankenstein de los mapas.

Mal. Ushuaia está aquí, que es lo importante. Eso es lo importante.

España, donde nos van a mandar con la pasta que tenemos. Aquí la chancla.

Bolivia. Bolivia, ya lo hemos pasado.

Buenos Aires, mira.

¿Cuál? ¿Cuál? 10 de la mañana, boas fresas.

Pero es hora, ¿eh? Nosotras.

Nosotras. Nosotras.

Quieta el mapa.

El mapa.

¿Esto de quién es? Mío.

Esto es de Aldo. Sí.

Adiós. Adiós.

Adiós. Adiós. Los queremos mucho.

Vámonos, que nos vamos.

Rocío y Anabel y Jedet y Andrea llegaron a Corrientes casi a la vez, con apenas

un minuto de diferencia.

Perdona la estación de autobús, ¿eh? Ahora sus caminos se separan hacia dos

rutas opuestas.

Rocío y Anabel se adentran en la inmensidad de los esteros de Liberá,

de aguas tranquilas y naturaleza inquieta.

Mientras, Jeté y Andrea ponen rumbo a Santa Fe, donde la ruta del alfajor les

recuerda que sacar tu lado más dulce puede tener premio.

Tenemos que ir a Santa Fe.

De acá llegas a la avenida principal.

Sí. Ahí tienes que hacer tres kilómetros y agarrar otra avenida.

¿Cómo se llama esa estación de autobuses? Uber.

No, es que no tenemos móviles.

¿Tú nos podrías acercar? Es mucho pedirte.

Sí, no tengo problema. Yo trabajo en Uber también.

Ah, ¿te podemos pagar?

Sí, no, no.

Yo puedo ir para allá, no hay problema.

Sí, gracias.

¿Cómo te llamas? Carlos. Yo quiero una camiseta así, pero no la encuentro.

¿Dónde se compran?

Enfrente de la terminal lo has de conseguir.

Es todo el destino. Gracias. Vale, pues perfecto. Podemos entrar, ¿no?

Aquí la gente no para.

Acuérdate el otro día lo que fue.

La gente no para. Yo es que ni lo intentaría, de verdad.

Porque nos vamos a frustrar, no nos van a parar, no hay taxis.

Vamos a intentar. Espera, no andes muy rápido, que yo me duele mucho la pierna.

Me estás de pies y manos, Cris. Lo siento en el alma, que me duela. Ojalá

doliera. No, pero si no es porque te duela. Es que si no puedo coger un este,

hay que esperar un taxi. Si lo podemos hacer.

Pues entonces es que me siento aquí. Lo único que te digo es que por favor no

andes muy rápido.

Es que tenemos un problema, porque a ti te duele la pierna, pero yo llevo el

mochilón. Entonces, claro, si voy así, de verdad, a mí me mata. Pues anda

deprisa entonces.

Olvídate de mí, no te preocupes. Yo te alcanzo.

Hola, buenos días. ¿Le podemos pedir un favor?

Necesitamos ir a una casa de cambio. Y es que solo tenemos dólares, no podemos

coger un taxi.

¿Le importaría acercarnos, por favor?

¿Nos ponemos ahí atrás o lo que haga falta?

Somos dos.

Ella y yo.

Muchísimas gracias.

Soy de la firme creencia que si te lo dices, tú te puedes manejar tu cabeza.

Entonces, si empezamos, ay, qué mal todo, ay, qué horror, pues vamos a ir de

cabeza. Entonces, yo pienso mentirme, porque es verdad, estoy muy cansada, no

puedo más, pero pienso decirme que todo va a estar bien, que vamos a por ello y

que vamos a llegar.

Cristina y Alba siguen la ruta de los gauchos que pasa por Goya y Buenos

Un camino de llanuras, polvo y silencio.

Su ruta es un viaje de reconciliación con el paisaje, con su historia y con

ellas mismas.

Somos dos.

25 cada una, ¿no?

Señora, perdone, perdone. ¡Ay, por favor!

¡Móvele un pluma!

Vale, y a mí que me hagan rebaja. No le vendan los billetes. Estas dos están

locas, no les van a ningún caso. No le vendan los billetes.

Llevamos 15 minutos de adelanto. ¿Se puede decir o no?

Tú cuál crees que somos nosotras?

El 30.

¿40?

¿El qué? ¿Qué habláis?

Pero claro, con esas ropas que no estoy gastando nada. Bordi, esto es estrategia

para ganarte. ¿Vosotras cuáles sois?

Nosotros estamos por abajo. Las penúltimas.

No comemos.

No comemos. No sé dónde va el dinero.

Es que no hemos parado de apretarnos el cinturón.

El cinturón no lo hemos desapretado en ningún momento, esto que quede muy

Aquí no hemos hecho absolutamente ningún exceso y si nos hemos dado un capricho

ha sido tan mínimo e irrelevante.

Pero bueno, se ve que es que no ha sido suficiente.

Yo cuando vuelva a España voy a comprar unos calcetines y voy a pensar que estoy

derrochando. No, yo creo que el problema es que tú y yo parecemos pijas.

Ellas como parecen...

Callejeras, pues las meten a los sitios y les dan comida gratis.

Pues dadme algo de ropa. ¿Cómo puedo ir como vosotras? Yo en el caso.

Déjale la sudadera. Y yo te dejo otra, venga, voy a ir con esta.

No me lo creo yo que te vayas a poner tú esa sudadera. La del duende. Esto lo

tengo yo que ver con mi ropa. Si ahorramos yo lo tengo que hacer. Porque

todo el día diciendo, tiene una sudadera horrorosa. Y yo te voy a dejar una de

pija, venga. No, no. Esta va para ti. ¿Esa es de pija?

Mira, esta es rosa. Ay, venga, vale.

Ay, venga. Y yo llevo esta.

Ponte la. ¿Pero tú crees que voy a dar el pego? Es que a ti te va a quedar

A ver, a ver. Ahora va a estar la hija guapa y todo. Mírala. Mírala qué cara,

hija, de verdad.

Dame algo.

Dame algo.

Y tú mira.

Ahora di, hola.

Hola.

¿Qué tal? Buenos días, soy Alba.

¿Queréis un cafelito? Podemos invitar.

Oye, pues no te digo yo que no, ya que lo ofreces, claro, aquí os quedáis aquí

paradas. Vamos a dejar a tu amiga así en esa situación.

Bueno, ¿qué queréis? Yo un café más caro. No, la más cara no.

Que venimos con nuestras amigas las ricas.

Son millonarias.

Yo un refrigerio.

Nos lo quitamos de nosotros y ya está. Ay, nos lo quitamos de nosotras. No,

lo que yo he dicho tiene todo el sentido.

¿Cómo vamos a permitir que alguien tenga un 12 %?

Pues si tenemos 40, le damos un 12.

Yo si tiene 40 también le doy. Yo estoy de acuerdo, yo le daría también.

La Yoli no va a tener un pie. Que no llegan a su área.

Yo creo que sí.

Pues yo le daría el duro.

Ya, pero el tuyo le habrá dormido la más de gusto y nosotros hemos dormido con

cucarachas. Eso también es verdad.

Cuidado ahí, ¿eh? Cuidado ahí que la niña está argumentando. ¡Hombre!

¡Ay! ¡Nuestro autobús! No, no, entreteneros.

No, que si me acabo invitado. Escucha. ¿Qué pasa? Que gane el mejor.

Hola.

Necesitamos ir a Resistencia lo posible.

A la una. ¿Y qué hora es?

Las doce.

¿2 y 20?

Vale, está a una hora, ¿no?

Está a una hora de aquí, más o menos.

¿Y allí en Resistencia habrá colectivos que nos lleven a Reconquista?

Vale, ¿cuánto cuesta el boleto a Resistencia?

¿4 .000?

¿Habría posibilidad de hacer una rebaja?

Pero escuchame un momento.

No, no puedo.

No puede. No hay un descuento.

El momento que le he dicho una rebaji no ha terminado y ya estaba así.

Pero bueno, lo puedo llegar a entender, pero hay maneras y maneras.

Hola.

¿A Resistencia tenéis buses?

Ni Reconquista.

Hola.

Hola, ¿a Resistencia llegáis?

No, ¿vale?

Hola, ¿a Resistencia llegáis?

Y a Reconquista menos.

Ok, gracias.

Te compro los boletos, ¿vale? Para Resistencia.

Ahí tienes los dos boletos, ¿vale?

Ponga, agradable.

Hay algo que yo no soporto en este mundo. Es que yo hable con educación y

pregunte con amabilidad y no me contesten.

Y me hagan señales con la cara. Tienes boquita y tienes voz. A no ser que me

empieces a hacer cosas con las manos, entiendo que tienes voz.

Y que me entiendes.

Pues a mí, el que me hagan así...

Como si fuera el muñeco que ponen de los perros estos cabezones que hacen así,

pues no me ha agradado mucho.

Entonces, como me dio coraje, busqué en otro sitio.

Y como no había en otro sitio, volví a ese señor y ya está, le pagué lo que le

tenía que pagar.

Últimos en salir, Nia y J. Cabello.

Encaran la ruta Messi con paradas en Reconquista y Rosario.

Pero que el nombre no engañe. Aquí no hay regates, sino mucha música.

Entre festivales, ritmo e imprevistos, esta ruta, descartada por todos, Aún

podría ser su mejor jugada.

Estamos viajando desde Corrientes hasta Esquina. Vamos a hacer una parada en

Goya y en Goya necesitamos encontrar un vehículo para llegar lo más rápido

posible a nuestro trabajo, que consistirá en limpiar caca de caballo,

herraduras y hacer cosas en un rancho. Hay guitarras, hay gauchos, habrán

empanadas, todo lo que me gusta. Y luego pasaremos a la grandiosísima Buenos

Aires.

Tener un poco de urbanismo, o sea que tendremos rancho y ciudad. Lo que le

a José y lo que me gusta a mí. Ya habéis visto con el palo de selfie puedo hacer

muchas más cosas.

Como me gusta Argentina, ¿eh?

¿Sí? Sí.

Qué lástima que con el dinero que tenemos ya voy a poder hacer poco.

Luego contamos bien el dinero que nos queda.

Vale.

Como ya les pasó en la etapa anterior, las largas esperas forman parte de las

etapas argentinas.

Esta terminal que es otra vez más como una cosa abandonada.

No queda otra que matar el tiempo y dejar que la sorpresa aparezca en los

lugares más inesperados.

Hola.

¿Saber más o menos mañana a qué hora salen los autobuses a Buenos Aires?

Sí, más o menos.

¿Pero por qué? ¿Que están de fiesta?

Sí, acá se duermen aquí.

¡Ah, claro!

A mí yo la dormía hasta que me tocó hacer la feria. Yo la dormía hasta que

aquí. ¿Dónde son?

Somos españoles. Se nota, ¿no? Pero más o menos, chicos, ¿sabéis...? ¿A qué hora

salen? Sí, más o menos. A las once y media, mediodía, diez...

Y media de la noche.

Ah, o sea, es o muy pronto o muy tarde. Sí, sí.

Vale, entiendo. ¿Por dónde podemos comer por aquí en un sitio rico, que sí que

tenga comida típica esquinera?

Típica esquinera.

La reina del pacú.

La reina del pacú, que es como una tarotista.

No, no, no. Hacen fiestas tradicionales.

Tradicionales y nacionales. Ah, vale.

La reina del pacú, como una miss.

Sí, sí.

O sea, pasas del glamour a servir las mesas.

Yo he pensado de estar en la fuma de los Goya a poner calles en la latina.

En la misma semana.

Pero ¿por qué no nos acompañáis? ¡Vamos, venga!

Y nos la presentáis a la reina del Pacú.

¡Ah, coño! ¡Ah, por eso la estáis vendiendo también a la reina del Pacú!

Vamos a conocer a la reina del Pacú.

María de los Ángeles. Yo quiero ganar un Goya. ¿Sabes lo que es un Goya?

Ah, ¿sí? Claro, yo quiero uno.

Claro.

Sí, sí, yo lo proyecto, yo lo proyecto.

Llegará, llegará.

¡Claro!

Hola, Mari. ¡Qué guay! ¡La reina del pacú!

Venimos a verte.

¿Cómo estás? Yo soy Aldo, mucho gusto.

La reina del pacú.

¿Qué tal?

¿Qué tal?

Hola. ¿Cómo estás? Muy bien.

Hemos conocido a tus padres en la estación y nos han dicho de comer aquí.

Somos viajeros que venimos de norte a sur.

Y estamos hambrientos todos.

Claro. ¿Crees que podemos comer ahí afuera? Sí, sin ningún problema.

Qué guay. Eres la reina del pacú. Sí. ¿Pero el pacú qué es?

Es un pez que predomina nuestro río. Ah, ¿y cómo se gana?

¿Es la que más pesca?

No, no, es un certamen donde rendimos escrito y oral.

Tenemos exámenes. ¿Como de historia, de matemáticas?

Claro, pero de cultura general de esquina, de nuestra ciudad.

¿Esquina? O sea, eres la más culta de esquina.

Bueno, pues ya, nos vas a contar muchas cosas.

O sea, que estudias para ser la reina del pacú. Oye, José, que se siente con

nosotros. O sea, ser la reina del pacú es como probar selectividad.

Claro.

O sea, un derecho a la universidad. No puedo más con la mochila. Ven,

acompáñanos. Que no entiendo nada.

Y nos cuentas todo sobre el pacú.

Claro, porque luego... Que si tus padres son tan majos, tú también debes ser

majísima. Sin proponérselo, Rocío y Anabel han convertido cada trayecto en

especie de safari inesperado.

Y es

curioso, porque justo Anabel, que les tiene

mucho respeto a los animales, es a quien más se le cruza en el camino la fauna

autóctona.

Como si las rutas salvajes la estuvieran buscando a ella.

Sí. Bájate.

Yo sí.

Bájate. Tienes caimán de la punta en tal.

Bájate.

Pero es que... Vete ya. ¿Tú sabes lo que tiene que liar caimán para venir a esta

oberta tú?

Tres pastos, da.

Que no, hombre, si es chiquito.

Sí, sí.

Bueno.

No me lo puedo creer.

Pero qué maravilla. Pero vamos a ver, reina nacional del pacú. O sea, de todo

Argentina. Claro, es una fiesta cristal. Pero esto es una corona espectacular,

como la de la reina Leticia, me parece preciosa. Pero bueno.

¿Me la puedo poner? Sí, sí, sí, se la puedo poner.

Siempre me he querido poner una corona.

Muchísimas gracias.

Me queda bien.

Pues te queda bien.

Pero a ti te queda fabulosa.

¡Qué maravilla!

No nos vamos a presentar a Reyes del Pacú porque creo que tienes que ser de

espectro. Ay, perdón, de esquina.

Y tienes que ser una mujer, ¿no?

No, había reyes.

¿Había Reyes del Pacú? Me contaron que había reyes, sí. Pero que les ponen la

misma corona o la misma tiara.

Estaban muy ricas las empanadas. Estaban ricos.

María, estaba todo buenísimo, ¿eh? Me encantó, chico, todo. Muy rico. Me ha

encantado, me ha encantado. Me encantó, entonces, que le haya gustado. ¿Cuánto

te debemos, María?

No, nada. ¿En serio?

No, por favor.

Pues te voy a hacer algo aquí. Los correntinos tenemos una palabra que se

payé, que sería corriente, que se enamora y que brinda amor a toda la

vamos conociendo.

Así que... Qué guay. Qué guay.

Mora bollón. Oye, pues vamos a... Te voy a hacer una pinturita aquí, ¿vale?

Bueno. Y así nos intercambiamos amor. Y queda un poco de ustedes acá en el chat.

Exacto. Efectivamente. Para que os acordéis de nosotros.

Me mola. Vamos a dar un poco de plantas porque últimamente estoy pintando las

plantas de Suramérica.

¿Qué os parece?

Lo de pelotín.

Lo de pelotín.

¿Qué te parece el texto?

Siesta Town, Mambo, Pekú and Love.

Siesta Town.

Me gusta.

Pues ya lo tenemos.

Hermoso. El bar pelotín. Me dieron vida.

Chicos, para que nos quede el recuerdo, si hacemos una foto. Sí. Y a ver qué

salga. Vamos a hacerlo en... A ver, venga, yo que tengo el... No, no,

espera, espera, espera.

¿Qué?

Se ha de poner aquí en 10 segundos.

9, 8, 7, 6, 5, 4, 3,

2, 1.

Como Aldo y José, Cristina y Alba también esperan el autobús de la tarde

Goya.

Y en esta ciudad que rezuma nostalgia y cultura, deciden aprovechar el tiempo

entre bambalinas.

Se han debido quedar sin luz en todo el barrio. Hoy trabajan en el viejo teatro

municipal. ¿Por qué hay generadores? ¿Los ves?

Un lugar donde las luces del escenario.

Es ahí, teatro municipal.

A veces ayudan a entender mejor las sombras de la vida.

Hola, ¿qué tal? Hola.

¿Cómo estáis? ¿Nos han dicho que aquí a lo mejor podríamos encontrar trabajo?

¿Puede ser? Pero estáis con luz o sin luz, porque está ido la luz en la mitad

del barrio.

Sí, nos gusta mucho. Nos encanta.

Esta noche tenemos una exposición, de hecho, a las 20.

Y se nos cayó la maquilladora y vestuarista. Bueno, pues eso a ti se te

asustar. A mí también.

Y el vestuario. Lo que está pasando en este momento en la ciudad es que se

quemaron algunos transformadores. Y bueno, estamos en el casco céntrico de

ciudad y está afectada por esta situación.

Así que lo que vamos a hacer, la función se hace a las 20 horas. Vamos a

adelantar el trabajo.

Yo las voy a acompañar con una linterna y bueno, llegaremos ahí y tenemos más

luz en los tableros. Esto no nos lo habréis hecho a costa. No, bueno. Para

nos ganemos el pan con el sudor de nuestra frente.

Claro, claro. Bueno, bienvenida. Gracias, gracias. Quiero contarles

están por entrar al teatro más antiguo del país de 1873.

1873, qué bonito, sí, qué ganas.

Guau, pero qué grande, ¿eh?

Pues mira, esta aventura me va a venir bien porque llega en el momento

Cuidado con el teatro, ¿eh?

Cuidado. Sí, es muy bello. Esto impone mucho, ¿eh? Hombre, y estar aquí en las

tablas. Más.

He aprendido a estar sola, que eso era una gran asignatura pendiente para mí.

¿Tú que eres la maquilladora?

Sí. Nuestra jefa. Gracias. Ahora.

Nuestra jefa total.

Yo creo que es fundamental eso, darte cuenta que tú no eres la media naranja,

la media pera, ni el medio melón de nada.

Pues vale, vamos, yo empiezo ya.

¿Cómo lo ves?

¿Te gusta?

¿Sí?

A ver aquí, una pobre mujer viuda con hijo, Bibi.

Máximo Paez, sacerdote.

¿Eres tú?

¡Ah! ¡Venga! ¡No perdamos más tiempo!

Yo era modelo y en las pasarelas se maquilla todo.

Tengo un montón de amigos maquilladores y ahí se va a toda pastilla.

Así que yo estoy acostumbrada a ir a toda leche.

A ver, ¿dónde está la base aquí?

Desde que me divorcié, que tuve una depresión, veo las cosas de otra manera.

Gracias, igualmente.

¿Te gusta?

Qué bien, muchas gracias.

Gracias. Cuando tuve depresión, que no me podía ni levantar de la cama, me

costaba ducharme, me duchaba en tramos y no quería comer.

Sobre todo pierdes la ilusión por vivir.

Y al final, cuando estás tan mal y no te apetece salir a tomar

un refresco, no te apetece un paseo...

Y de repente empiezas a volver a disfrutar de un atardecer, empiezas a

disfrutar de un refresco, de salir a ver amigos, de cosas súper pequeñas que ha

habido un momento en la vida que no disfrutabas y que eso depende de ti, o

quiero decir, que eso está en ti.

Y eso ya fue como el comienzo, la primera piedra de un nuevo camino, de

nueva yo.

Tengo que agradecer mucho a este momento y a mí misma por haberme rehecho y

haber sido capaz de trabajar en eso. Y bueno, cada día un poquito mejor.

Yo quiero agradecerles mucho por... No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no,

no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no,

no, no, no, no, no,

no, no, no, no, no, no, no, no, no,

no, no, no,

no,

Bueno, aquí está el palo por la ayuda que nos han dado en el vestuario y en el

maquillaje. Gracias, gracias.

Gracias a ustedes. Gracias, jefe. Gracias.

Ayer buscaban alojamiento sin mirar números. Bueno, a ver.

¿Cómo buscamos dormir, no?

Sí.

Hoy, con los presupuestos claros, encontrar dónde dormir deja de ser una

y empieza a ser un ejercicio de creatividad.

Y algo más.

Hola, Klaus. ¿Cómo andas? Un placer. ¿Qué tal, José?

Klaus, ¿cómo andas? Encantado.

¿Cómo está?

¿Dale el viaje?

Pues muy bien. Venimos por la oferta de trabajo.

Sí. Por el curro. No, no, está bien, está bien. Bueno, acá, alojamiento y

comida, si les parece.

Pero bueno, mañana tienen que trabajar.

Me parece una maravilla. ¿Están dispuestos?

Sí, claro.

Es trabajo duro.

Yo hago lo que haga falta. Limpiar mierda, errarse, limpiar los cascos,

verte vacas. No, nos quejamos.

¿Quieren ir a la habitación? Sí. Oh, si podemos. Es que son dos despojos humanos

en busca de una cama.

Me dicen el desaparecido, fantasma que nunca está. Tengo cuenta que está

Vamos a intentar uno caro.

Nia. ¿Qué?

¿Pero para qué nos vamos a ir? Vamos a buscar las cosas, ¿eh? ¿Para qué vamos a

ir a uno caro cuando...? Pero si tenemos...

Tiempo para preguntar. ¿Quieres a los caros? Vamos a los caros.

Te meten en el co... Vamos a preguntar.

Por preguntar no se pierde nada.

Solo saliva.

Es algo que realmente me hace mucha gracia. Que es lo cabezona que es.

O sea, ella cuando se le mete una idea en la cabeza es eso. Y no la sacas de

ahí.

Hola, buenas.

¿Qué tal?

Primera pregunta.

¿Tiene habitaciones libres? No, matrimonial. Lo único que tengo es lo

matrimonial.

Vale, vale, espera, te contamos.

Vamos preguntando a la gente por la calle y vamos con un presupuesto

Por mí eso te dejaría, pero a ver, yo no soy el dueño del hotel.

Vale, pues nada, muchas gracias. No, por favor. Bueno, pues muchas gracias, ¿eh?

No pasa nada.

La buscamos la vida.

Gracias.

Yo no sé si esperar el tercer intento para decir un te lo dije o te lo digo

¿Pero por qué? Si la gente suele ser amable y generosa. No, si la gente es

amable y generosa.

Pero, ¿por qué no?

Bueno, entonces que nos vamos al hostal, ¿no?

Vamos a buscar.

¡Ostres míos, el hostelito! No, pero mira, hace buena pinta.

A ver.

Para hoy tendréis habitaciones.

Para hoy nada.

Nada. Estamos completos.

Dame un minuto si quieren.

Ay, sí.

Hotel Palmar, una clásica doble, 54 .000 pesos.

Yo sé que las clásicas no son muy lindas. O sea, limpio sí. No vamos a

preocupándonos de eso ahora.

Bueno, vamos a verla. Vale, muchas gracias.

Adiós. Adiós.

Oye, Ainhoa, si la gente viene aquí... Y se queja de feas, no de limpiar. Bueno,

pero vamos a verlas. Hombre, claro. Si la gente se va... Pero yo no voy a pagar

más una habitación porque sea fea, ya te lo digo.

Con lo que tenemos de dinero.

¿Con lo que tenemos de dinero?

¿Cierta? Será un consenso, ¿no?, de las dos.

Digo yo, ¿eh?

Cuidado, si mandas tú, mandas tú. Que no se va, dicen que se quejan de que es

fea. Venga, vamos a ver, salimos de duda.

Preguntamos a los señores.

Hola, ¿qué casa más buena? Hola, buenas noches. Un hostal o hotel caía por aquí

cerca.

¿Qué pasaste?

Me pasé. En la otra mitad de cuadra.

O sea, esta calle no, la siguiente.

Ellos van a ver porque tiene tres pisos. Ah, sí. Vale. Un balcón. Un balcón.

Vale. Oye, muchísimas gracias.

Venga, chao, que vaya bien. Chao.

Fíjense, tiene tres pisos. Vale. ¿Y de qué color es la fachada? Es como de

madera, ¿no?

Blanco. Blanco. Ah.

No sé cómo es, no me acuerdo. Vale.

Decirle que van de parte de Mirta. ¿De Mirta? Sí.

Vale, nosotros le decimos que Mirta nos ha dicho que nos va a echar una mano.

Eso. Gracias. Muchas gracias.

Hasta luego.

Palmar, hotel, restaurante, casino, lo tiene todo.

Es este, ¿no? Sí.

Tengo una teoría, no falla, que si los cristales de fuera del hotel

tienen todos los dedos de todos los clientes, eso quiere decir que no

las sábanas cada día.

Hola, ¿tienes habitación para hoy, una doble?

Sí, ¿queremos?

Sí.

Tengo tres categorías.

Sí, la más barata, ¿la podemos ver primero?

Sí. Gracias.

¿Y la puerta que tiene enfrente de las escaleras?

Vale, gracias.

Uy, puertecita.

Escupitajo en... ¿Dónde?

O escupitajo... Mira

esto. El peligro de derrumbe.

Te va a derrumbar hoy, justo.

Ya no sé si voy a ir a llorar.

Pero si hay una toalla usada.

¿Dónde? Aquí.

¿Cómo que usada?

Hombre, yo... Mira, mira, qué bonito.

Bueno, pero eso me da lo mismo.

Ah, mira, ya empezamos con la... Esto está usado.

Te lo digo yo, ¿no?

No me pica todo.

La habitación me ha parecido una mierda como una catedral, pero somos las que

menos tenemos y... Hay que ahorrar.

A ver, vamos a ver.

Me quiero morir.

A ver.

Pues están bien.

A ver esta.

Analicemos pelos.

Pues yo la veo...

Este es barato.

Sí. Prefiero no comer, dormir en un coche anónimo, limpito,

¿sabes? Y lavarme con el líquido de frenos, ¿sabes? Porque

eso es una cosa... Nos pagamos mal. Además...

Hola,

necesitamos... Una habitación. Nos encontramos a Mirta y nos dijo, vayan al

edificio blanco.

No se acordaba de tu nombre, pero me dijo, díganle que van de parte de Mirta.

ver si tenías alguna habitación y nos podrías hacer un precio lo más barato

puedas. ¿Cuántos son?

Dos. Ah, son dos, no pasa nada.

Sí, tengo justo un departamento que me acaban de cancelar.

Vale. Ese departamento, 50 .000 pesos la noche.

¿Qué? ¿Mucho para eso? ¿Sabes qué pasa? ¿Cuál es tu presupuesto? Mira, ¿sabes

qué pasa? Que es que teníamos un presupuesto más o menos holgadito para

hace dos días se nos quedó, lo teníamos en varios sobres y uno de los sobres se

nos quedó en un coche.

Hemos hecho una mentiriquilla piadosa, Jeremia.

Entonces, vamos, con tan mala suerte de que ahora tenemos, no hay menos.

¿Cuál es su presupuesto más o menos?

Es que me da hasta vergüenza decirte.

Podríamos unos 25 .000.

Somos uno en busca de vida.

No nos ha tocado otra.

Bueno, por ayudarnos no tengo problema. Sí, 25 .000 la noche.

Maravilla.

Muchísimas gracias.

¿Cómo es tu nombre?

Jeremia. Jeremia, muchas gracias. Yo te voy a dar un abrazo también, Jeremia.

Nada, nada, ni un problema.

Pues vamos a darle entonces.

Venga, vamos.

Jeremia, si algún día ve esto, le vamos a pedir disculpas, pero realmente

necesitamos, estamos sobreviviendo. A ver, realmente no tenemos tanto dinero.

No, pero... Pero es mentirilla lo que nos han robado.

Pero no pasa nada.

Es que si no lo hacemos así, la gente no nos ayuda.

Tenemos que echarle un poco de pena al asunto para que nos ayuden. Muchas

gracias, que vaya todo bien.

O sea, ¿me explica alguien esto? Que nos va a salir más barato dormir en un

apartamento con nosotros solos que la comida.

Tras el tsunami que supuso para algunos descubrir sus presupuestos, el día

amanece con menos drama.

Aldo y José, que no fueron los más inquietos con los números, se levantan

una idea clara.

Hay sueños que no se cuentan en pesos.

El oficio de peticero les espera, donde el valor se mide en madrugones y

objetivos que se cumplen.

Buenos días.

Buenos días.

¿Qué tal, Klaus? Nos hemos puesto lucazo. Muy bien, así me gusta. Estás

vestido. ¿Cómo está usted, caballero? ¿Cómo está el Klaus?

Para servirle.

Una vez estuvieron con caballos, saben algo del caballo.

Yo vivo con caballos, tengo cuatro y estoy con ellos cada día.

Y los monto tres o cuatro veces por semana, a mi hijo dos veces por semana.

¿Sabes más o menos? Más o menos, sí.

¿Vos? Yo tengo bastante menos ideas, solo he trabajado con caballos rodando.

Vénganse. Perfecto.

¿Qué tengo que hacer?

¿Entre eso en la boca?

Vale, ¿y ahora?

¿Y las orejas?

Vale,

¿y esto?

Ah, vale, genial.

¡Qué bonito!

¿Qué razas son estos caballos? ¡Uy!

¡Uy, uy, uy!

Razas criollas. ¡Qué bonito!

Qué guapo. Yo tengo perres.

Tengo dos puras razas. Tengo uno que es inglés y árabe. Y luego otra que es

portuguesa. Ahí está.

Vale.

Ah.

A ver.

Hago esto.

Hay que conectarse siempre con el caballo.

Muy bien. Tú, Arielito.

Los gauchos son el cowboy latino. O sea, que es brutal.

O sea, veo más auténtico esto.

que el otro que brilla mucho y hacen competiciones de ir en barriles.

Vos agarrás las riendas. Sí.

Y la crina, también que se llama. Vale.

Es que llevo unos botones de la de Dios.

Yo lo sé.

Por ahí un poquito más corto, agarra la rienda.

Vale. Ahí. Y vos doblás con el cuello. Vale.

Un poquito.

Vamos.

Un poquito más.

Vamos. Despacito. Sí, sí, sí, yo muy feliz.

Vamos a ver.

José creo que ha montado súper bien a caballo.

Le he dado dos tips que son los mismos que le doy a mi hijo muchas veces. Y

luego le he visto a galope tendido sin dudar. El galope al final es fusionarte

con el caballo y dejarte llevar.

Y él le he visto dejándose llevar.

O sea, veo a José muy bien en el caballo.

Estamos pescando a vacas.

Las tenemos que cerrar. Mira, ¿veis?

Y esto como con mucha...

Yo estoy aquí con mis colegas gauchos, compañeros de trabajo, y estamos

las vacas a su corral.

Y es todo loco porque has de ir como cerrándolas, giros bruscos.

Soy un cowboy catalán.

El gaucho catalán. Gauchito, gauchito de la junquera. ¡Hemos de llevar allá!

¡Está en la zona!

¡De aquí no pasan!

Muy bien, ya tenemos aquí el círculo hecho. Yo voy a por esa. ¡Esta, esta,

¡No te me escapas!

¡La tengo, la tengo, la tengo, la tengo, la tengo!

¡Cierra las, José, cierra las por ahí!

¡Venga, vamos, vamos!

¡Que no pasen, José!

¡Ya estoy aquí!

¡Vamos, las tenemos!

Soy de la orilla brava del agua turbia y la correntada

que baja hermosa por su barrosa profundidad. Quieto, quieto, quieto.

Soy un paisano serio, soy gente del remanso valerio, que es donde

el cielo remonta, vuelo en el Paraná.

He sido gaucho, me ha flipado, me está encantando. A mí me está encantando

también.

¡Quiero ser gaucho! ¡Quiero ser gaucho!

¡Qué maravilla! Lo más.

Sueño cumplido, tío. Lo dijo Winston Churchill.

Cada minuto sobre un caballo es un minuto de libertad.

Y cuando haces lo que te gusta, nunca se puede considerar un trabajo.

Exactamente.

Bueno, ¿te hemos traído las vacas a casa?

Muy bien.

Este ha sido el mejor trabajo.

Con diferencia de todos.

Me ha encantado. O sea, te lo juro, hoy he cumplido un sueño.

Perseguir vacas. Y después de ver la serie Yellowstone...

Con Kevin Costner estaba obsesionado con poder probar esto.

Al otro lado del mapa, el plan de Yedeti Andrea es simple.

Ganar dinero haciendo lo mejor que saben hacer.

Improvisar. Una apuesta que puede salirles redonda. O todo lo contrario.

Encantada. Hola, ¿qué tal? Gracias.

Bienvenida a Merengue.

La empresa más antigua del país. Vale. El primero alfajor de la Argentina.

Ah, bueno.

Así que, bueno, van a conocer un poco el proceso.

¿Tenéis sin gluten aquí?

Obvio. Hay variedad sin gluten.

¿Usted es nadie?

¿Me das uno? No he desayunado.

¿Ah, queréis ahora? Sí, por favor. Nos van a probar de todos. Vale. Ella es

vegana.

Hay sin leche. Estamos en proceso de producción.

No os preocupéis. Lo va probando ella. Lo va probando ella.

Vale.

¿Qué tal? Increíble, ¿no? Tiene buenísima pinta.

Y bueno, al final, al Fajores había sin gluten, o sea que la mitad de este

equipo ha ganado. Sí.

Con una mano agarra.

Sí, sí.

Pero flipa, es para las colores sin gluten.

Al rojo, ¿no?

No.

Ojo. Lo he hecho mal, ¿no? Hemos roto la fábrica, hemos roto la fábrica.

Apáralo.

¿Le pasa esto normalmente?

Sí, dice.

Seguro que no le pasa.

Hemos roto una máquina.

No hemos roto nada. Se ha atascado un poco.

Y luego ha ido bien.

Ha salido mal, ¿no? A nos también.

Esto se ha ido en el inicio. No, está todo mal.

Ponlo debajo, que no se sepa que estos son nuestros.

A ver.

Para nada.

Han salido genial.

Nadie va a comprar estos alfajores.

Alfajor torta.

Se llaman así porque son mega alfajores, tipo torta de cumpleaños. Se lo comen

la gente.

Están grandes.

Bueno, Messi, uno de estos gigantes lo hicimos. Ah, me encanta Messi.

Messi es súper sexy.

Pienso absolutamente decir que he hecho alfajores para el Papa y para Messi.

Que su tarta de cumpleaños de alfajor la hice yo. ¿Es el de Messi?

¡Hala! Mira a Messi.

Di María, paredes y acá Messi comiendo el alfajor. Mira, ven, mira el pedazo de

alfajor.

Hazte los palmeras. Les recomiendo escuchar los palmeras.

¿Qué es esto?

Cumbia Santa Cristina.

Cumbia, alfajor y cerveza. Estas son las características de acá.

Y mate.

Me gusta mucho Messi, me gusta el papa, que come alfajores. Bueno, comía porque

está muerto.

¿Y qué más?

¿Qué era lo otro?

No, ahí ya está.

Ah, ya es sin gluten.

Venga, cierra tú.

Si Yedet y Andrea intentan endulzar su presupuesto a base de alfajores, Nia y

Jota se topan con una versión más amarga del viaje.

Cada elección que antes era rutina...

hoy puede marcar la diferencia.

Hola, ¿qué tal? Una pregunta, ¿buces para Rosario tenéis?

¿Cuánto cuesta el boleto?

Vale,

queríamos preguntar si habría posibilidad del de 48 hacer una rebaja

son tantas horas, poder dormir bien.

No, a mí no me mires porque luego me dices que estoy una caprichosa y que

patatín, que patatá. No, aquí a mí me da igual.

Pues si te da igual, vamos a coger los buenos.

Vale.

Cogemoslo por ese precio... Sí.

¿Tenemos para cenar? O sea, para comprar dos empanadas. Vamos a dormir.

Sin haber sacado dólares, tenemos para dormir y para comer algo, 11 .000.

Sí, claro, ¿cómo vamos a dormir por eso?

Pero podemos preguntar si podemos pagar con dólares.

Muy bien.

En esta etapa, avanzar se complica. La zona que transitan tiene pocos autobuses

y muchas taquillas cerradas.

Cristina y Alba se enfrentan a un laberinto imprevisto.

Conseguir un billete cuando nada está garantizado.

Nada. Fíjense, Alba, si está hacia aquí.

Tigre y Guazú, venta de pasajes aquí. Todo el país.

Hola. Necesitamos un transporte para ir a Paraná o a Santa Fe.

Sí, eso. ¿Y a qué hora sería esto?

A las cinco de la tarde. A las cinco.

¡Oh, Dios mío! ¿Y a dónde nos llevan?

O sea, ¿hacia dónde? ¿Hacia Paraná o hacia...? ¡Ay, Dios mío! ¡Paraná,

Que te lo he dicho que iba a salir bien todo.

Vale, fenomenal.

Ay, qué alegría.

¿Cuánto es, por favor?

48 .000.

Vamos a llegar.

Claro que vamos a llegar, pero es que, ¿por qué lo dices así como de vamos a

llegar? Es que yo nunca he pensado que íbamos a llegar.

Pero que tú y yo juntas somos invencibles. Dilo. Vamos a decir somos

a la vez. Una, dos y tres. ¡Somos invencibles!

Le pones poco y los argentinos te quejan. Le pones mucho, te duele la pan.

Pues que le duela la pan.

¿A ti?

Venga, bebona, que tú puedes.

Este me va a caer y va a romper todo.

¿Estás tan segura?

El peor alfajor del mundo.

Esto no lo vendas, que te denuncia.

Oye, lo estoy haciendo fatal, ¿eh? Que alguien me ayude.

Ella lo hizo bien.

Ya, pero yo no.

174 años que lo hacían así apuestado y hoy... Pero es más fácil así.

Es que yo soy muy impuntual.

Se nos ha dado bastante bien hacer los alfajores, ¿no? Yo siento que estaban

bien. No he visto que tiras en la bandeja, ¿eh? Me he fijado.

Cómetelo.

Está bueno el chocolate.

Júralo.

Yo también hago así.

Con el presupuesto más ínfimo de toda la carrera, Yolanda y Ainhoa ven más cerca

el fin del viaje que el fin del mundo.

Miramos este que se ve bueno.

Por eso, en cada esquina buscan una oportunidad, la que sea. ¿Pero tú crees

vamos a llegar? ¿Vamos a decir hola, nos dais trabajo y nos van a decir que sí?

Va a ser así, tengo la intuición.

Hola. Buenos días.

Te tengo una noticia.

Estamos en un programa de televisión, ¿vale?

Sí. Y nos dieron la noticia de que nos hemos quedado sin dinero.

Bueno, tenemos un 12 % y la otra gente tiene un 40%. Las que menos dinero

en todo el grupo. O sea que nos van a echar, nos van a expulsar a España otra

vez. Y nos ha gustado tu restaurante.

Y te preguntábamos si podíamos trabajar aquí.

¿Me dan dos segunditos? Sí, claro.

Sí, cariño. Por acá, por favor.

Leandro.

Hola.

Hola, Alejandro.

Leo. Ah, perdón.

¿Cómo andan? Bien. Hola, Virgo.

Bienvenida.

¿Cómo te va?

¿Gosto de Virgo? Sí. ¿Y vos? Acuario.

Sagitario. Leo. El mejor. El mejor, sí.

Muy bien. ¿Todo tranquilo?

Sí, que comentábamos a... Qué buen pelo.

¿Te gusta?

Es como de león, ¿viste? Tienes buen pelo. Bueno, gracias.

¿Vamos al grano?

¿Están apuradas?

Sí. Necesitamos dinero.

Si podríamos trabajar un día o lo que fuera.

Ella sabe de hostelería y yo también.

Tú también.

Bueno. Y, bueno, no hay problema.

Tenemos trabajo acá. ¿En serio?

Sí. Buenísimo.

Necesitamos gente que nos ayude. Pasen por acá.

Hoy hay que trabajar muy duro.

Ay, no, es buena estratega.

Va a sacar dinero.

Ay, a mí me encanta fregar el suelo.

¡Oh, me encanta cortar carne cruda!

Esto me gusta, esto me gusta.

En daditos.

En daditos.

Ay, qué bien.

Me relaja tanto esto.

O sea, justo así y ahora así.

O muy fino lo hice.

Así,

venga, vamos a darnos caña que es para hoy, ¿eh?

Mira, ¿ves? Esto está muy mojado y me caigo.

Lucas, viene un niño, un señor viejo, un señor mayor.

Mira, mira, patinando, patinaje sobre hielo. Vale, a la tarde.

¿No está demasiado caliente?

Muy bien.

Venga.

¿Por qué no se me incendia a mí?

Tomadlo tú que me voy a caer, de verdad.

Me voy a hacer daño.

Ah, ¿y qué hago?

¿Pero por qué?

¿Eso me pasa en casa, León?

¡Ah, que me cayeron cinco tacos!

La escasez de autobuses tras el impacto presupuestario obliga a las parejas a

una pausa forzosa.

Varadas en la espera descubren que a veces la mejor ruta no es la que avanza

el mapa, sino la que te acerca a quien viaja a tu lado.

Un picoteo. Venga.

Vamos a hacer un yo nunca, venga, Cris, un yo nunca, tú y yo, mano a mano.

Yo nunca no sé qué, pumba.

No, no. Mira, escúchame, que es muy divertido y además aquí estás haciendo

montón de cosas por primera vez. No me apetece nada.

Yo estoy intentando entretener a esta pareja y tú no me dejas.

Ya.

¿Tú con tus amigos no juegas a cosas de esas?

No, así jueguecitos de esos no.

Que una ya tiene una edad.

¿Pero qué edad, Cristina?

Estás para hacer todas las tonterías que correspondan. Pero yo he hecho muchas a

lo largo de mi vida. A ver, dime una.

¿Qué tonterías has hecho? Sí, por favor. No, no, cuéntame tú las tuyas.

Yo es que soy una loca, entonces siempre estoy haciendo locuras. Por escogerme

un avión y presentarme en un sitio donde había un torneo así de la noche a la

mañana.

Y él tener que desalojar a sus amantes por la gatera. Pero eso es intuición

tuya, o sea, tampoco tienes la... No, no, intuición no. Lo sabes de manera

fehaciente. Sí, porque él se empeñó en que no fuera.

Que no, que no se podía hacer eso, que no se puede coger a las personas así de

imprevisto. Y digo, pero ¿cómo no voy a poder ir a dormir? Es una sorpresa,

claro. Claro. Pero sí, pero te he debido de hacer cosas así todo el rato. Pero

como es mi modus vivendi, ¿tú eres impulsiva? No mucho. ¿Tú eres más

Yo soy, o sea, mi naturaleza es impulsiva, pero he aprendido a

absolutamente.

O sea, he aprendido a vivir de una manera mucho más civilizada y mucho

Acorde con la sociedad, ¿sabes? Y me siento cómoda de esa manera. O sea, que

tienes una naturaleza salvaje. Totalmente. Estás diciéndome eso.

¿Pero qué cosas así salvajes has podido hacer? He hecho muchas locuras cuando

era jovencita, de ponerme en peligro.

Como, por ejemplo, ir en un coche a toda velocidad o en una moto con una

persona a toda velocidad.

en dirección contraria y sin luces. O sea, me refiero a ese tipo de cosas.

Cuando era joven, te hablo de muy joven, 15, 16, 17, hasta los 18, era súper

rebelde. Y me pasaba el día castigada.

Pero yo ahora lo pienso y digo, lo que era era una loca que me estaba poniendo

en peligro a mí misma y a otras personas. Es que hacía cosas, subir en

monumentos, hasta arriba, o sea... Madre mía. Es que no me siento nada orgullosa

de eso, por eso prefiero no... Y además han pasado muchos años.

¿Cómo es posible que tú, teniendo esa naturaleza tan... porque eres

así como... pues hecho como muy... lo que has dicho, muy salvaje, muy...

¿cómo tú acabaste en el PP?

Es que yo creo que no te pega.

Realmente fue un poco bueno por circunstancias, porque también es verdad

ideológicamente luego vas evolucionando, pero yo desde que empecé, digamos, a...

A estar activamente en política siempre me he considerado una persona de centro,

liberal. También pensaba en ese momento, y sigo creyéndolo, bueno, ahora con más

razón, claro, que en el centro está la virtud y que el centro político es lo

representa al Partido Popular en este momento.

¿Y tú te habías representado ahora con el PP? ¿Con el PP actual?

A mí hay mucha gente... O sea, primero, la política me produce, en el fondo,

cierto rechazo en este momento.

Porque no me gusta demasiado lo que veo. No me gusta esa política que se hace

ahora de confrontación.

A 350 kilómetros de allí, el tiempo parece detenerse entre aguas quietas y

camalotes.

Rocío y Anabel se preparan para recorrer los esteros de Liberá, donde el mayor

lujo es seguir el ritmo de la naturaleza y el de un presupuesto que todavía les

sonríe.

Estela, ya estamos aquí. Buenos días.

Hola, buenos días. ¿Cómo estás? Preparada. ¿Cómo pasaron las noches? Muy

Muy bien, muy bien. Ah, no, pruebas el look. Están perfectas, lo único que van

necesitar son botas de goma. Vale.

Sí, gracias. ¿Esta parece una botina de bailar? Sí, parece.

Parece el party.

Parece el party.

Parece el party.

Parece el party. Bueno, y los zapatos yo los guardo. Gracias.

Uy, es que también hay... Hombre, qué

roca metes el pie dentro.

¿Tú estás viendo la capibara con el agua? El agua está ahí.

Venga, déjala, pobrecita. La voy a dejar.

Porque si no te va a dar un infartito. Te va a dar un infartito.

Mira, mira, que viene para acá.

Algo pasa, algo pasa porque mira cómo saca la cabeza.

Gracias.

Es que estoy intentando, pero no mira. Gorda, para allá.

Gorda, estate quieta. Pero es que estoy intentando mirarlo.

Que te estés quieta.

unas ganas de tirarte así y quedarte dormida toda la siesta?

Uy, lo que tiene ahí montado. ¿Qué tengo?

Pero tú que te metes los bichos dentro.

Mira qué le gustan a ella los bichos.

Ya, ya salió, ya salió una palomita. Ah, bueno.

Pero muévelo, ¿no?

Y ella se queda quieta, la tía.

Tía, qué grande.

Venga, Gordi, derecha, izquierda.

A que no tengo carnet de conducir y me voy a sacar carnet de calla.

Me ha emocionado. Que te va a comprar un calla. Que me voy a comprar un calla,

me voy a ir al manzanares con el fiel.

Uno y otro.

Tú estás disfrutando, no digas lo contrario.

Yo estoy aguantando la respiración constantemente.

¿Tú qué?

Escúchame, el yacaré está allí.

Bueno, está muy bonito Yatorro, ¿que nos podemos volver?

Pues los yacarés están ahí como puestos por el ayuntamiento. No se mueven, serán

de verdad. O los habrán puesto ahí como si fueran estatuas.

¡Ay, ahí hay algo en el agua!

¡Fua, cómo vengan por acá!

Pues un yacaré.

¡Hola! No, ni hola ni ala.

¡Se mueve! Que te he dicho que se va para el otro lado, que se asusta.

Sí, se va para el otro lado y te hace... De todas formas, tampoco son muy

grandes, son lagartijas. A lo mejor.

Llámame loca.

Pero a lo mejor.

El arte de darlo con un pelito a lo mejor no viene bien.

Vámonos de aquí, pero vamos que nos pelamos.

¿Para dónde queréis?

Para allá.

Me la pisé.

Voy a ganar este concurso porque he pisado una mierda de capibara.

Con la pierna izquierda, eso quiere decir que, I'm sorry my love, este

lo ganamos.

¿Cómo están bien? La verdad que han hecho bien su trabajo, hasta acá

por hoy, terminó toda la parte de armado, de limpieza, y bueno, ahora

que es el servicio, así que...

Por mi parte, ya estaríamos. ¿Puedo proponerte algo?

Que nos pagues.

Aparte, un momento, déjame hablar.

Estamos sin dinero, ¿vale, Leo?

Sí. Hemos dormido con una cucaracha así. Así.

Y te queríamos pedir si pudiésemos trabajar un poco más de rato y que nos

más. Deja, deja, deja.

Ustedes quieren aumentar su paga, pero tendrían que quedarse a trabajar en el

servicio. Claro, claro.

¿Se animan? Sí, por favor.

Bueno, si se animan, ya mismo arrancamos con las tareas. ¿De verdad?

Sí. Espera, espera. No, no, no. Va a haber que trabajar, pero la recompensa

ser muy buena.

Gracias. ¿Te quedan? Sí.

Perfecto.

Arrancamos con el servicio.

Muy bien.

Te va a maravillar.

Realmente la administrativa y todo es ella.

Yo ya me hubiera pirado hace rato.

De hecho, hubiera robado en la casa.

Vuelve tu pesadilla.

¿Ya saben qué quieren para comer?

Díganme.

¿Cuál?

Se la he robado, perdón.

¡Uy, qué bien esta señora!

¡Qué bien cocina!

Ah,

vale. Es que, ¿qué digo? ¿Qué digo?

Eh,

sí.

Hola. Hola cariño, esta es para ti.

¿Para dónde?

Ah, pues para ti. ¿Para afuera? ¿Para mí?

¿Me lo como yo?

Sí, lo que pasa es que como es menudo, pido alicia. ¿Y no hay como bandeja?

Alicia. Ah.

A ver, ¿qué más?

¿Para dónde?

¿Para Guay?

¿El dorado cómo va? Ay, va.

Que si me quemo lo voy a sualla.

¿Eh?

No,

es mentira. Siempre hago cosas para llamar la atención.

Cuidado que quema. Ah, es usted.

Esto quema mucho.

Mejor que lo lleve la señora.

No, pero de aquí. De aquí, de aquí quema.

Se va dos tapas. ¿Eh?

Ah, con tapa.

Ha llegado mi parte favorita.

en la que nos sientan y nos dan el dinero.

¡Ay!

¡No!

Esto es mucha plata. Por eso.

Esto en Argentina es mucha plata. Por eso voy a echarlo.

Agradecerles mucho su trabajo, lo han hecho muy bien.

Su paga.

Oye, ¿no es tan gorda esta?

No, no es nada.

Miren que les queda mucho camino hasta el sur.

Tienen que cuidar mucho la plata.

Gracias.

Ha funcionado nuestras lagrimas de cocodrilo. Ha funcionado el trabajo

duro que hemos hecho.

Y tú has limpiado baño.

Sí, siempre me toca limpiar baño, pero bueno.

Ha funcionado y Leo ha sido generoso y nos ha dado una buena cantidad de

O sea que ya estoy feliz.

A mí ya, hoy, nadie me puede molestar porque yo tengo esto.

¡Maravilla!

Ya acabamos de ganar el dinero, ya nos lo estamos... ¡Me quiero morir!

Perdona durante.

Piensan lo mal que hemos dormido hoy, pero cómo nos huelen las axilas hoy.

Es un paraíso, no sabíamos de esta tienda.

Vamos a intentar no comprar más de la cuenta.

Sí. Va a ser difícil también.

¿Cómo vamos de champú? Pues igual vamos mal.

Mira Fritz, hemos sido tanto tiempo pobres que claro, normal.

A ver la mascarilla. Aquí, aquí. Colonia de bebé, ¿tienen?

A ver.

¿Pero esto qué falta te hace, en serio?

Es bálsamo labial.

Pero tú tienes bálsamo labial.

Pero no estoy de mono.

Falta ya este. Ya empezamos.

Mira. Ahí sería 34 ,400.

Espera, ¿34?

Ya, no, no, no. Vale, no, no, no. Hemos pensado que la semana que viene, cuando

ya vayamos más sobraditas, quizá, pues se compra más mierdas.

Claro. Ah, ¿y tienes una bolsita? Eh...

Salen 50 pesos las bolsitas. Vale.

Es que abusan con la bolsa.

Yo la bolsa había pensado en robarla.

Yo había pensado en robar un llavero de osito.

Pero esa no era para que la querías.

Porque era muy mono.

Gracias.

Adiós.

Y mientras algunas se dejan llevar por pequeños antojos.

Otras vuelven a demostrar que en este viaje cada una avanza a su manera y

poniendo por delante sus prioridades.

¿Tenéis para esta noche para Buenos Aires?

No,

pues entonces no.

Vale, gracias.

Gracias.

Hay camisetas de fútbol, a ver Maradona.

Tú ve haciendo lo tuyo.

Hola. Ay, ¿y esto?

Te iba a preguntar, ¿para esta noche para Buenos Aires tienes?

¿De Maradona tienes?

Como a las cuatro y media de la madrugada.

¡Hala! ¿Ese es el más pronto que tienes?

Ya, vale, gracias.

¿Mi amiga?

Es que esta me puede quedar bien como top. Sí, me hace teta, ¿sabes?

Hola, ¿tienes para esta noche para Buenos Aires?

¿Cuántos asientos tienes?

¿Uno?

¿Qué tal?

Ay, ¿dónde está?

Vale, gracias.

Es que ella tiene el dinero, ¿eh?

Andrea.

¡Guau! Es de niño pequeño, pero me queda sexy. Muy guapa.

A ver, date la vuelta.

Muy guapa, de Messi.

No es Maradona. No, que tienes que pagármela.

¿Cuánto cuesta?

¿Cuánto cuesta?

15 .000. 15 .000.

No, si no, no vamos a ir a Buenos Aires, ya vas a ver.

No los tengo.

Vale, bueno, ya está. Venga, beso.

Al atardecer, algunos equipos por fin se ponen en marcha hacia sus nuevos

destinos.

No tenemos nada de dinero, compi.

Muchas gracias.

Pero mientras unos se acomodan como pueden en los autobuses nocturnos, otras

prefieren asegurarse de que el viaje sea, al menos, lo más higiénico posible.

La gente es guarra, ¿eh? Sí, la gente estaba toda llena de migas.

Y de como de restos de comida.

Yo voy a poner esto aquí. ¿Qué cosa voy a hacer del CSI? Cristina ha visto que

su asiento tiene guarrería y está limpiándolo y poniendo toalla y todo. Ya

digo. Vamos.

Ay.

Y hace fresquito, ¿eh? Sí, hace fresco. Qué bien.

Se agradece, la verdad.

Solo con mucho retraso. Todo va a ir bueno.

Ojalá. Eso, a ver si... Lleva una hora de retraso.

Esto ya es inapelable. Bueno, una hora tres cuartos. O sea, esto ya... Pero,

¿sale o no sale? No hay Dios que lo cambie, pero... Ya te digo.

Ay, qué bien, este libro me está encantando.

No,

no, o sea, no.

Ya te digo. No lo hagas, Cris. Vale, no lo hago. Porque la información aquí no

es poder. No voy a poder, no.

Aldo y José también han activado el modo ahorro. Vamos a coger algo de cenar o

lo que sea.

Son conscientes de que en esta etapa lo que manda no es el antojo, sino lo que

permite el bolsillo.

Hemos pensado que hoy vamos a ir por primera vez a un supermercado a comprar

para cenar.

Yo... Te digo que me voy a hacer el mejor bocata cutre del mundo. Hemos de

guardar dinero para el final, para meterle al taxi al máximo.

Pidamos tres panecillos, con sus choricillos, con su mantequillita, con

quesito. Sí, estas tres.

¿Esto? Sí. ¿Todo esto? Bueno, y unas patatas.

¿Pero quieres más? ¿Quieres otra?

Sí. Bueno, es que a veces costará un céntimo. Aquí cada céntimo cuenta.

Hostia, Aldo.

Te estás tornando en demencia. Me estoy volviendo loco, me estoy volviendo un

tacaño, lo que nunca quise ser.

Espero que se revalorice mi arte ahora, para poder volver a mi vida anterior.

Mira, salame.

Salame.

Esto mola también.

¡Bohama! Es como jamón.

Jamón malo. Me avergüenzo de mí mismo.

Bajando a los... A los suburbios de... Al barro del infierno.

Pues yo compro jamón barato toda la vida, pijo.

Dame un pijo, me da igual, pero mortadela fetada al ario, pinta fatal.

Chorizo, cheddar, tomate fresco, pan seco, full miserable.

Mola. Porque... Porque hay que ahorrar. Hay que ahorrar. Hay que pillar taxis.

La inflación, tío, es fatal.

Nunca creo que es la primera vez en mi vida que miro un ticket de supermercado.

Tienes que aprender a mirar un ticket de supermercado. No los miro, me timan en

todas partes de toda la vida.

Vamos a montar una en el bus con los tomates.

¿Por qué te has comprado un cepillo de dientes de niños? Porque valía la mitad.

Que el otro.

No, no, estamos en formato ahorro, ¿no? Ahorro express, pues nada.

Dos taxis.

Dos taxis a Ushuaia.

Vamos, va.

Vese a Barbus.

Paña se va a sentir orgullosa de nosotros.

Voy a apoyar.

A dormir ahí.

Buenas noches.

Esto no ha intimado, ¿eh? Lo de la cama, ¿eh?

A ver, no se me pierda.

Cuidado, esto corta mucho, ¿no? Corta mucho.

Corta una mierda.

No es imposible. Es imposible. No, no, sí, sí, ya verás.

Lo estás cortando al revés.

Mentira. Te lo juro, estás cortando al revés de aquí.

Ah, vale.

Ay, mi niño.

Ay, mi niño.

El chef.

El chef.

No entendía nada.

A ver, ¿qué hago? Muchas rodajas finas, ¿no?

Dame, pero cortame más, ¿no? ¿O no?

Ando, no lo puedo hacer toda la vez.

Es que a ver, mira cómo estoy.

Toma, un tomate.

No lo apetece. Ah, espérate, queso.

Toma, lanza esto por ahí.

Voy. Esto es para ti.

Voy, voy, voy.

Toma.

Y ahora te pongo más sal a mí.

Lo cuelgo aquí, ¿no? Para que se seque.

Y mañana lo reciclamos, como somos viajeros conscientes.

Oye, había que quitarle la piel.

Está bien. Todo lo que acaba en miseria empieza con gloria.

Y qué mejor manera que Buenos Aires in the morning.

Está rico, ¿no?

No.

¿Qué me hago?

Basta.

Nos va a matar.

Vale, sacamos esto y nos vamos.

Sí, sí, sí. La noche cubre el norte argentino.

Y los autobuses vuelven a ser dormitorios improvisados.

Buenos Aires les espera.

Pero algo ya ha cambiado, porque esta etapa no solo se mide en

kilómetros, también en el precio de cada decisión.

Amanece el día decisivo antes de llegar a Mar del Plata.

Esta etapa es un día más corta y mañana mismo alcanzarán la meta final.

Pero hoy cada pareja despierta en un punto distinto del mapa.

Mientras la mayoría ya amanece en Buenos Aires, a unos 400 kilómetros del final,

Cristina y Alba y Nia y Jota lo hacen todavía mucho más lejos.

En la capital el viaje cambia de ritmo. La ciudad late, se abre, deslumbra y

para algunas, como Yolanda y Ainhoa, Cada esquina es una invitación a soñar.

Tía, esta ciudad es lo que yo siempre he querido. Estoy enamorada de esto, te lo

juro. La calle, ¿eh?

Hace poco le dije a una amiga mía, digo, ¿no crees que en nuestra edad ya no

existe la ciudad que soñamos?

Y me dijo, es verdad, tía.

Y le voy a decir que sí que existe.

Mira, mira, a ver. ¡Ay, qué bonito!

Ay, yo quiero hacerte la tragedia, te lo juro.

De hecho, nunca he hecho clases de teatro y dos únicos maestros que he

profesores, en teatro, que duré 15 días, pero me fliparon, eran argentinos. No,

hombre, no me acuerdo.

Mira, esa ventana que hay aquí, con la reja, es Barcelona total. Me recuerda al

bar que tenía tu bisabuela.

Nos recuerda todo el rato un montón a Barcelona, a esta ciudad.

Imagina lo que alguien me viene a buscar.

Un momento.

¿Qué? ¿Qué ha sonado esto?

¿Qué? ¿Esto?

Sí. No entiendo.

Pero si no es día de ver a Paula ni nada.

Mira, las postales cuentan historias de viajeros. Comprad una, escribidle a un

ser querido y guardadla con cariño. Sin ella no llegaréis al punto de encuentro.

¿Cómo? Que tenemos que comprar una postal y enviarla a un ser querido.

Vale. Bueno, pues compramos una postal y le escribimos a alguien a quien

queramos.

¿Crees que un ser querido es Pedro Pascal?

Bebona, no, tienes que superar ya a Pedro Pascal. Por si viene. No va a

te va a denunciar por acoso.

El juego de pistas arranca antes de lo previsto. Y su primera prueba parece

inocente. Encontrar una postal y escribirle a alguien que quieren.

Para algunos de los más jóvenes, esto de escribir algo en papel puede

convertirse en un desafío mucho mayor de lo que imaginan.

Yo nunca he enviado una carta así. No, es una postal. Antes cuando te ibas de

vacaciones, comprabas una postal del lugar donde estabas, donde salía del

donde estabas, todo lo que fuera. Me hace mucha ilusión porque tengo 20 años

en la vida he enviado ninguna postal ni ninguna carta así. Claro. He hecho

cartas, pero lo típico de que se las haces en la mano. ¡Ay, qué maravilla!

¿Hace que no escribo yo una postal?

¿60 años?

Vamos, va.

Adiós, gracias.

¿Me puedes contar qué es esa preciosidad?

Un cero.

Ya lo sé.

First

misión

del día.

Lo que más te encanta a ti que es gastar dinerito. Sí, espérate.

Con la postalita. ¿Cuánto cuesta la postalita?

¿Papelería? De papel del culo. Una pregunta.

¿Postales tienen?

¿Y sabrían decirnos dónde podemos conseguir?

Más para allá debajo, más céntrico es. Vale. Hay locales grandes de diario.

Están abiertos. De diario. Que venden un poco de todo.

Perfecto, vale. Muchas gracias.

Venga, chao. Hasta luego.

Hasta luego, tío.

Adiós. Qué bueno, me encanta la gente conociendo.

Escucha, Jesucito de mi vida.

Que no especifica que sea una postal comprada. Nosotros podemos imprimir en

papelería una foto de Rosario 2 a tamaño pequeño de para, ¿sabes? A muy mala.

Ahí pone una postal, no especifica tienen que comprar una postal en un

Nosotros podemos hacer una postal como nos dé la gana.

¿Qué?

A problemas, soluciones. Si no la encontramos comprada, la hacemos.

Me encanta.

Muchos aprovecharán para contar lo que este viaje les está removiendo por

dentro. Y para Yedet, esta transformación interior tiene un único

posible.

Empezar a mostrarla por fuera.

Vámonos corriendo, venga. Yo quiero ir a la pelu. Vale, te acompaño a la pelu y

compro las postales. Pero cómprame una bonita que me pegue. Sí, sí, que te

pegue, lo sé, lo sé.

Vámonos.

La peluquería canina no te va.

No, pero quería canina. Bueno, soy una perra, o sea que... Por eso digo.

¿Esta es la dirección segura? Sí, es esta calle. El del hotel me ha dicho...

Vale, estamos en el... Hola, 1748, pues un poco más para adelante, vamos.

Para mí es muy importante verme guapa. Siento que como tú te tratas a ti misma,

como tú exteriorizas lo que tú eres con la ropa, los cuidados tal dicen

mucho de quién tú eres y de...

Del amor que te tienes también, ¿no?

¿Te puedo enseñar un ejemplo en el móvil? ¿Y tú me dices?

Me encanta tu pelo.

Ah, ¿sí? ¿Es fake?

Es fake. Dice que me dices.

Vale. ¿Tienes un móvil que te lo enseñe?

Es que quiero estar rubia, amiga.

Quiero estar como rubia clarita. ¿Qué mejor souvenir?

que llevarme de Argentina un pelo rubio largo en la peluquería de Moria Castaña.

Esta es la última vez que vais a ver Castaña porque va a estar más rubia que

Pedra.

¿Cómo voy a quedar?

Blonda. ¿Blonda?

Muy blonda. Pero sano, el pelo es sano. Siempre con la ayuda de ningún buen

tratamiento. Estoy muy contenta porque aquí viene Moria Castaña.

En esta misma oficina. En esta misma silla.

Me están quitando ese pelo podrido.

Y van a poner el pelo largo. Ella es mi amiga.

La maquillé yo enseñando. Eso ya es bien.

A ver, ponte aquí que se te ve una buena luz.

Mira, la maquillé yo, está preciosa.

He tenido que curármelo mucho para conseguir estar donde estoy porque para

empezar no vengo de un privilegio de tener contactos en la industria. Y luego

aparte porque una mujer trans te lo ponen 200 veces más difícil. De hecho yo

que si no fuera trans ella habría hecho 20 películas, 30 series.

Estoy compartiendo un día de beauty con una nueva amiga y con otra nueva amiga,

con Pedra.

Y os voy a ir enseñando el proceso.

Me gusta sentir que mi presencia en esta industria ya no es solo por mí, por

cumplir mis sueños, sino por hacer el camino más fácil a las chicas que vienen

detrás, a las chicas que son como yo que vienen detrás, y por honrar el camino

de las chicas que han sido como yo y han estado antes que yo para que yo ahora

pueda estar aquí en esta posición.

¿Postales tienes?

No. ¿Y alguna foto de Rosario o algo así?

Vale.

¡Eso! A ver.

Esto podría ser una postal.

Jesús, ¿podemos mirar una más chula o podemos llevar esta?

Vale, pero ¿es una postal o no? Sí, es una foto, pone Rosario, provincia de

Santa Fe, República Argentina, capital mundial de fútbol. Y por detrás nosotros

podemos escribir lo que queramos. Que una postal es cualquier cosa. Y mira, y

de durito.

Vale. ¿Quieres mirar en la galería? Vamos a mirar y si no la opción esa me

gusta. ¿Tienes más?

¿Me lo regalas?

¿Sí?

Muchísimas gracias.

Cris, ¿a quién le escribes?

A Javier, ¿y tú?

Yo a Luquita.

Ya que estamos haciendo un viaje sin teléfono, sin medios tecnológicos de

ninguna clase, volver a lo que se hacía antes, parar un ratito y aunque sea en

una postal que es pequeña...

pensar qué es lo más importante que le digo yo a un ser querido y eso te

reconecta muchísimo.

La verdad no quiero contarte nada en esta postal porque quiero contártelo.

En vivo. Pero lo que sí quiero decirte es una y mil veces que te amo.

Ya con eso se lo he dicho todo.

Sí.

Sí.

Claro que lo echo de menos.

Porque es la persona que más quiero en el mundo. Y era la primera vez que nos

separábamos tanto tiempo.

Qué tontería me ha entrado, Dios mío.

No quiero seguir llorando.

Aquí, lo que tú quieras.

¿A quién te la vas a escribir tú?

Yo a mi hija.

A ver, se la escribiría a mi madre, pero mi madre ya...

Ya ha vivido una carta.

Mi hermano, ¿no?

Nunca. Nunca. Al grave, Portugal.

¿Eh? Bueno, tacho, Portugal. Al garbe, ¿no? No, no al grave.

Al garbe, sí.

Mira.

Pueblo de Messi. Pueblo de Messi.

Pon aquí también, su mamá.

Mira, que se crean estas.

La madre de Messi.

La pastora.

Padres de Messi.

He tachado Portugal y he puesto Argentina.

No creo que mi hermano se dé cuenta. Y he puesto que eran los papás de Messi.

Porque a mi hermano le gusta mucho el fútbol. Y pueblo donde nació Messi.

Yo creo que esto cuela como Argentina.

Son cabras muy argentinas. Hombre, por favor.

Yo creo que cuela.

Me dan ganas de llorar, tía.

Es bonito que las lágrimas se caigan encima.

Aquí se pone la dirección, ¿vale, mi amor?

Jala, pues yo estoy ocupando todo.

Pero no, hombre, no.

Necesitaba más espacio.

Claro. Luego está muy corto y tiene un error que ha sido escribir donde se

la dirección. Ella pensaba que se podía mandar un audio por postal.

Querido hermano, te escribo desde San Telmo, Argentina.

Seguramente esto te parece extraño, ya que nunca has recibido ni escrito una

postal. Igual que yo. Por eso espero que te guardes esto para siempre.

Y ya lo siguiente me lo guardo para mí. Vale.

Querida hija, te extrañará que te escriba lo que te amo sin emoticonos.

hacíamos así. Te amo, mi niña. Mi luz bonita. Te escribo desde el fin del

Todavía no he llegado. Pero el fin del mundo sería si me faltaras tú. Tu mami.

Querida familia, os envío esta postal desde algún lugar recóndito de Buenos

Aires. Una de las muchas paradas que estoy haciendo en esta aventura. Sigo mi

camino hacia el fin del mundo para empezar una nueva etapa en mi vida.

este viaje me ha enseñado que tienes que soltar para seguir hacia adelante.

Y que cada momento puede ser aún más bonito que el anterior.

Os quiero mucho, José.

Me encanta.

Yo sabía que venir aquí era abrirme, dejarme conocer, sorprenderme, que el

me pasara por encima y sé que lo está haciendo.

Sé que este viaje es el principio de algo muy gordo.

Mira, se te... Sí, bueno, hombre. Me gusta verte llorar de amor.

Llorar de amor es muy bonito.

Sí. Los hombres tenemos que llorar más, siempre lo digo.

Sí.

Esto que nos han educado a no llorar... Es una gilipollez. Es una gilipollez

sobre la copa de un pino. Los hombres han de llorar.

No sé por qué razón sacamos lo mejor el uno del otro y dejamos de lado lo peor.

Siempre sale lo mejor de cada uno, estando juntos.

La mía es más corta.

La mía se la mandaba Maca.

Pone Maca, dos puntos.

Buenos Aires, puntos suspensivos.

Aquí te conocí y emprendí.

El viaje de nuestras vidas.

Deben ver que todo sigue en pie.

Como nosotros.

Con la fuerza de un tango, el corazón al desnudo, reitero y te digo que te

quiero hasta el cielo.

Aldito forever.

Qué bonito.

Nia y Jota siguen sin dar con una postal, pero Rosario les marca otro

El ruido de la ciudad es irresistible.

Y por un momento sus misiones se olvidan.

Porque si hay algo que nunca pierden es la oportunidad de dejarse llevar por la

música. Tenemos que escribir las postales, pero estamos escuchando

sea, tenemos que ir a la música, Jesús.

Quiero bailar. Yo también.

Te deseo lo mejor.

¡Ay, que estamos en un festival y en una orquesta! ¡En Argentina!

¡Ay, cómo me duele!

¡Vamos! En primera línea.

¡Dice!

Primera línea.

¡Dilo, Tata!

¡Oh,

wow!

¡Oh,

wow!

¡Mira qué guapa!

A ver, ¿puedo meter la mano?

Para que no se nota nada.

A ver, muévelo.

¡Oh, wow!

No se nota nada la extensión. ¡Wow! A ver.

Pero un abrazo.

Estás guapa.

¿En serio?

¿Te gusta? Sí, muchísimo.

Ha sido increíble porque nos hemos hecho amigas todas las chicas, las he

maquillado, hemos hecho terapia, hemos hablado de amor, de mil cosas.

O sea, todas en plan de... con todas las mechas. Ha sido increíble. O sea, que

no solo un cambio de lo que está. El día de hoy ha sido como estar con mujeres,

compartir con ellas.

Pero te he echado de menos. Yo también me he echado de menos. El viaje me ha

cambiado muchísimo.

Me he reconciliado con cosas de este año que han sido muy duras emocionalmente.

Porque ha sido un año muy duro, lo he pasado muy mal.

Y quería acabarlo siendo como un poco otra persona. Que sé que no, pero sí que

estoy por dentro de otra persona. Entonces quería como... Creo que el pelo

mucha energía y quería cambiar.

Me lo han dejado gratis porque era peluquera.

Había visto Veneno y Mujeres Asesinas y me seguía.

Me lo ha hecho todo por eso.

Como de mi comunidad, como ha sido un plan de voy a ponerte guapa, tal.

Estás muy guapa. Quiero irme de fiesta. ¿Nos vamos o qué? Claro, ahora mismo.

¿Tú qué has hecho? ¿Sabes de dónde nos vamos? A un autobús que tenemos a las

seis de la mañana. ¿Qué te parece eso?

No. ¿Otro? Sí, otro.

¿Tu primera vez?

Sí, primera vez. ¿Un metro? ¿Pues qué sientes?

Soy mini grande.

¿Y ya no? Bueno, ya no.

¿Qué sientes? ¿Qué siento? Espérate.

Es segunda.

Estamos grabando, tía. No,

no es segunda.

La otra era al aire, esta es subterránea.

La primera vez en el medio. Y encallado. Encallado.

Vente para allá, que te grabe.

La primera vez en el medio.

Es de vaca.

Aunque casi te confío, tú también eres mi un perro compañero. Un perro

ideal que aprendió a nadar.

Cristina y Alba, las más alejadas del punto de encuentro, por fin ponen rumbo

Mar del Plata.

Les esperan muchas horas de autobús nocturno. Y como siempre, alguna que

forma de hacer el viaje un poco más entretenido.

Ves que ni me he inmutado. ¿Has visto que ya?

Como me vuelvas a sacar ahora víbora, Belén, te vas a enterar.

Toma, esto es tuyo. Gracias.

En Buenos Aires la

noche nunca baja el ritmo. Y Yolanda y Ainhoa tampoco.

Aunque el cansancio aprieta y el presupuesto no ayuda, la milonga

que no logra ningún autobús, ponerlas a bailar sin pensarlo dos veces.

Estamos caminando un tango de Pugliese.

Muy bien.

Divino. Ahora respirá conmigo.

Igual me apunto a tango. Bueno, hay tantas cosas nuevas, ¿verdad, Inoa? ¿Qué

queremos hacer?

Yoga, tango. Tango, cambiarme de barrio.

¿Qué más hemos dicho? No lo puedo decir todo.

Cámara. ¿Eh?

Hacerme el láser. No, lo puedes decir todo. No, no, todo.

Que nos tenemos que ir a Mar del Plata.

Gracias por todo. Una pregunta.

¿Tos habrías dado un taxista que nos lleve a Mar del Plata? ¿Se van a Mar del

Plata ahora?

¿Se van a viajar en tren o van a viajar en bus? En bus.

Y si te veas, Tomás, un auto que sale lo mismo que el bus para ir a Mar del

Plata. Pero no conocemos a nadie que nos lleve hasta ahí.

Pero estás en Buenos Aires y estoy yo.

Ah, ¿de qué?

A lo mejor le puedo conseguir a alguien que les haga taxi a Mar del Plata. Por

favor, por favor. ¿Me parece?

Sí, por favor. Habla con alguien, por favor. Habla con un amigo encantador.

favor. Que es Juancito, que es un fenómeno. Juancito, vale.

O sea, a lo mejor. Muchas gracias. En un minuto le llamo a Juancito. Por favor,

por favor.

También en Buenos Aires, el viaje de Aldo y José toma otro rumbo.

Hoy no buscan billetes ni trabajos, buscan un recuerdo.

Aldo vuelve al bar donde hace años empezó la historia de amor que le cambió

vida. Por tanto, yo entré aquí y aquí de repente había un grupo de españoles.

Mario Casas, Ángela Molina...

Damos tocón de Paco Cabezas del director y estaban todos aquí, pero yo no sabía

quién eran.

Tal cual, no sé bien, me puse a hablar un poco con ellos.

Aquí, total.

Vi que eran españoles, ay, qué guay, no sé qué.

Y luego, en un momento, me fui a mear por aquí. Ven, ven.

Ya muy fuerte.

Por esta puerta, de repente, está Ale Macarena Gómez. Así, tal cual, te lo

Me la cruzo aquí y le digo, ¿te pareces a Mírcoles Adams? Y me dice...

Me flipa Cristina Ricci, no sé qué.

Y nos sentamos en esta silla, aquí los dos.

Aquí.

Y nos pusimos a hablar, no sé qué.

Nos dimos dos besitos.

Y dijimos, nos vamos a Iguazú mañana.

Y nos pusimos a divagar de escaparnos a Iguazú.

Y luego, bueno, conocí a sus amigos, nos dimos tres, cuatro besitos, nos cogimos

los teléfonos. No nos fuimos a Iguazú, pero ya me quedé como prendado.

Y a los tres meses me fui a Madrid.

Estaba tocando yo un concierto en la sala del sol.

Y en primera fila, ¿quién está? Macarena.

Con su cara miércoles Adams y una camiseta que ponía Barbie is the bitch.

Pero fue exactamente en esta mesa, tío.

Y ella salía de ese baño.

Y yo entraba en este bar. Hace 16 años. Conocí a la mujer de mi vida.

Macarena es la mujer con la que quiero envejecer y morir. Agarraditos de la

con 98 años.

¿Sentiste ese flechazo que se siente? A ver.

Estaba muy buena, era muy guapa y era súper simpática.

Y acabamos dos horas aquí.

Meándonos de risa. Meándonos de risa.

Me acuerdo que en un momento se sentó en mi regazo y nos dimos dos besitos.

Pero súper adolescente, súper tonto, súper niño, ¿no? Claro.

Encontrarte en la otra punta del mundo a la persona que se acaba convirtiendo en

la madre de tu hijo.

La persona que decide...

pasar el resto de tu vida con ella y es aquí.

De repente, gracias a este viaje, estoy hoy viéndolo. Si no hubiera venido nunca

aquí.

Los cuentos de hadas, formato postmoderno, existen. Macarena es mi

cuento de hadas.

Vamos a dejar un recuerdo de Maca aquí, tío.

¿Qué vas a hacer?

Tengo una foto de DNI de Maca. ¿Es verdad?

La vamos a pegar en el baño, tío.

O el marco del cristal del espejo.

¿Sabes?

¿Entra?

¡Entra!

Estoy muy

contento de estar en El

Hermoso Ojo.

16 años más tarde, haciendo el viaje de mi vida con un tío que es mi hermano y

tan no enamorado como sigo estando.

Y esta plaza quizás es la prueba de que el amor existe, de que el amor es

eterno. Y puede serlo.

Hoy me voy al sol porque yo me estamos desde el downtown.

Debo despertar porque no saca calor a mi alma.

Pero me salvé en la nevina, logré ver el alba. Dice honor a la jota mi nombre y

mi palabra me cura la salva. Hola, buenas.

Hola.

Necesitamos pasar al baño porque llevamos todo el día por ahí y para

Vamos a cambiarnos y vamos a ser vuestros compañeros.

Tienes paciencia, por favor.

Ahora te lo damos. A la vuelta. Tenemos que estar limpios, aseados, guapos, con

los dientes limpios. ¿Por qué? Porque atendemos a personas, no estamos

atendiendo a un ordenador. Entonces hay que tener buena jesura, como se diría en

Cádiz. ¿Qué tal, chicos? ¿Cómo están?

¿Todo bien?

¿Dónde quieran?

¿Dónde les apetezca?

Fuera no hay, fuera no hay. Vamos a hacer tres.

Tres, aire acondicionado.

Aquella mesa les parece bien.

¿Han venido trabajando?

Hemos venido, sí, más o menos durante todas las rutas tenemos paradas para

trabajar. O sea, debemos trabajar porque tenemos muy poco dinero y tenemos que

ir ganando dinero.

Y en las otras paradas, ¿qué han estado haciendo?

Hemos trabajado en granjas, recogiendo mierda de caballo para bonos.

Hemos trabajado... Haciendo canoas. Haciendo canoas, que de hecho sigo

las marcas de hace tres o cuatro semanas que me quemé. Peor que en el gimnasio.

Peor que en el gimnasio. Mira que tengo los caballos del gimnasio, pero... Estos

son peores. Exacto.

Bondiola Sangre, Bondiola Sangre, Bondiola Sangre.

Chicos, por aquí su comida.

Bondiona Sangre.

Gracias. Bueno, bueno, bueno, yo estoy profesional.

Eh, me falta prendas de esto.

Ok.

Vamos, que tú puedes.

Chicas, por aquí tenemos la milanesa.

A ver si no la tiro.

Ahí está bien.

Gracias. ¿Cómo se encuentran? ¿Bien? Muy bien. ¿Todo bien?

Voy a recoger los platos.

Dale, dale. Y luego les doy mi Instagram o lo que quieran. ¿Has cantado acá?

Sí, yo sé cantar también.

¿Cantar? Sí.

Cántale. ¿Sí?

Mira.

Acá nosotros lo hacemos. Cualquier canción.

Mira. Yo las he conocido y me han dicho, ay, no sé qué.

¿Tú eres cantante? No, no le digo. Pues sí. Dice, ah, pues cantar no. Y le digo,

esta es la mía para la propina.

Tú me partiste el corazón.

Pero, mi amor, no hay problema.

No, no.

Ahora puedo regalar un pedacito a cada

nena. Solo un pedacito. Ahí tenés.

Gracias, muchachas. Ahora nos vemos.

He cantado por Maluma. ¿Dónde está la propina? La propina está aquí.

No la he encontrado. Pero bueno.

Saluda rápido.

Dile, saludo para los editores.

Saludo para los editores. Son los mejores.

Arriba, editores. Arriba, editores.

Eso es.

Nos vemos.

Hola, buenas noches.

Perdón que los interrumpa.

Bueno, él es Jesús, J. Cabello. Yo soy Mía.

Estamos grabando...

que se llama Hasta el fin del mundo salimos desde Costa Rica tenemos que

a Ushuaia nos han quitado los móviles no tenemos nada vamos con un presupuesto

ajustado así que si alguien quiere dejar propinas será bienvenida y les queremos

cantar una canción que bueno vale somos cantantes en España bueno en todo el

mundo pero somos de España y hemos hecho una canción que aún no ha salido que

saldrá cuando se prenda el programa y dice así los primeros

¿Qué te pasa?

¿Estamos bien?

¿Dónde está Juan?

No sé.

¡Juan!

¿Dónde está?

No sabemos.

¡Juan!

¡Ay, hola!

Juan, ¿vas despierto, no?

¿Has dormido hoy?

Juan, te pagamos al llegar allí, ¿vale?

O hacemos un simpa.

Que nos vamos sin pagar.

Pero ya están en Argentina ustedes.

¿Eh? Ya se acostumbraron a la Argentina. Claro.

Gracias, Juan.

Muchas gracias.

Qué suerte haberte encontrado, Juan.

Porque es muy complicado no encontrar bus hasta ahora. Hasta ahora es súper

complicado. Creo que es casi imposible. Casi imposible, ¿verdad? Nos has

salvado, Juan. Nos has salvado. Eres Juan, pero te podías llamar Ángel, ¿eh?

Mira, esto parece Barcelona.

Esta avenida.

Entre milongas, confesiones y algún recuerdo inesperado, la noche cae sobre

Argentina. Y mientras cada pareja baja el ritmo y deja reposar el día, la

carrera sigue ahí.

Mañana llega la fase final de esta etapa, donde descansar será lo último en

lista.

Si el sol está solificándose y la luna vive lunizándose,

¿por qué no humanizarme? Soy otra gota de un baño gigante.

Me arrepiento de haber venido hasta acá.

De haber viajado una hora para volverte a ver.

Una carrera muy reñida porque todo el mundo tenía que pasar por Buenos Aires.

Hemos de respirar ante cada mensaje y leer porque... ¿Tú?

Yo diciendo esto, ¿no, Eduardo? Estoy diciendo esto, pero sin hacer un vídeo.

Abre los chakras, conocete.

Y lee bien, tranquilo.

Tómatelo con calma.

Tómatelo con mate.

Bueno,

va a llegar arrugada, pero lo siento, Paula. Con amor.

Con amor.

Eso es lo importante.

Eso.

¡Madre mía!

¡Mucha mochila!

Es un mar de plata.

Un mar de plata.

Un famoso mar de plata.

120, Juan.

Muy bien.

Estoy nerviosa. Que nos abran.

Nos abran aquí, porfa.

Venga.

Una naranja, por favor.

¿Cambio?

Esta playa con su arena fina y dorada y su bahía perfecta es la playa de las

Toscas, uno de los rincones más emblemáticos de Mar del Plata.

Desde aquí se divisa el Torreón del Monje, testigo de miles de paseos de

viajeros y turistas.

Hoy nuestras seis parejas... Llegan a este lugar que se abre como un balcón al

Atlántico y es el final de la octava etapa del viaje.

El cansancio se acumula, pero ellos saben que como el mar, su camino no se

detiene. Deberán seguir avanzando fuertes y constantes hacia Ushuaia, la

del fin del mundo.

¡Messaje de Paul Aldo!

¡Ay! ¡Pieta!

El walkie.

¿Walkie? Ha sonado un lobo marino dorado envuelto en papel de alfajor.

Vigila el mar.

No mar.

Porque no pone mar, pone M -A -R.

Joder, mar.

M -A .R.

O sea, M .A .R.

M .A .R. ¿Qué coño es esto, tío?

Solo si lo encontráis hallaréis la segunda pista de vuestro correo. Vale.

Pues vamos a por un taxi.

A ver.

Por allí, Aldo. Perdone, caballero. Taxi, taxi, taxi. Por aquí, por aquí,

aquí. Esto es de vida o muerte ya.

Vamos a ver si vemos algo por aquí dentro.

Bueno, bueno, ya empieza.

Ya empieza, José. ¡Mierda!

¡Aldo!

¡Os vamos a destrozar!

¡Taxi!

¡No, no, no!

¡No!

¡No regreses aquí!

¡Venga, vamos, vamos! ¡No pasa nada! ¡Vamos, vamos!

¡Vamos, vamos, vamos!

Cuando he visto al Valla Cristina, que me las he encontrado de frente, he

pensado, mierda, porque era el peor que estaría. Lo has gritado. Y lo he

gritado. Y me han escuchado.

Amigo, le contamos. Estamos en una carrera y tenemos la siguiente pista.

foca dorada.

Tiene que haber una foca dorada en algún sitio. En esta ciudad. Grande.

En algún sitio que se llama M .A .R.

Al logo de mar, por favor.

¿Sabes dónde está? Muy rápido.

Por favor.

¡Venga, venga! ¡Ay!

¡Que no te adelanten, cochata!

¡Dale! Por favor, rápido. Si les adelanta, le damos propina.

¡No, que no te adelanten ellos! ¡No te adelantan!

Muy bien, muy bien, campeón.

¡Toma! ¡Síguelo, síguelo!

Lo más rápido que pueda ir, maravilloso.

Vamos. Eso es.

¿Cómo se llama usted?

Daniel.

Darío. Un placer, Darío. Yo soy de Subia y ella es mía.

Encantada. ¿De dónde son?

Somos españoles.

¿Españoles? ¿De qué lugar?

Yo de las Islas Canarias. Y yo soy de Andalucía.

Bien. ¿De qué isla?

De Gran Canaria. De las Palmas de Gran Canaria. Ah, yo estuve viviendo en

Tenerife. ¿En serio?

Sí. Qué bueno.

Vamos a preguntarle.

Perdona.

Perdona. ¿Pasa por el Museo del Mar?

Vamos a la foca, Marina, esa que hay.

¡Ay, qué pasura!

¡Ay, muchísimas gracias! Eres nuestro ángel. Es M -A -R, a lo mejor es un

muelle, es un museo, algo así.

¿Museo? Al mar, al Museo del Mar.

Porque el mar es tan amplio, ¿verdad?

Mira, la foca.

La foca, debe ser aquí, ¿eh? Aquí, ¿eh?

Ahora, ahora, para.

Ahora, cuando usted vaya bien, para.

¿Y si puede correr muchísimo? ¿Y puede correr fantástico? ¿En velocidad?

Sí, como en las películas. Como en las películas.

Quiero confesar públicamente que cuando empezamos esta aventura veníamos a

jugar, un viaje de amigas, a disfrutar, nos daba igual todo.

¿A cuántos minutos?

Cinco minutos.

Ah, ok.

Perfecto, perfecto. ¿Y crees que pueden ser tres? Pueden ser tres, sí. Ok.

Pues dale.

Pueden ser.

Ahora nos hemos vuelto competitiva.

¡Ah, qué bonito!

¡Qué guapo!

¡Curre, curre! A ver, espérate, Luis.

Estás aquí, ¿eh? No te vayas, ¿eh?

Hola.

Ya estamos.

Adiós, David, gracias.

Otro mensaje, tía. Está otro, otro, que ya hemos llegado.

Hay que enviar.

¿Cómo?

Enviarla, cómprate un sello de coleccionista de Sacoa. Solo así

buzón que vigila al monje. O sea, que hay que buscar a ese señor. Pero todo

esto, hay que llegar al buzón que vigila al monje. Pero ¿sabes lo que estás

hablando? Sí, un... Venga, vamos.

¿Tienes el Makuto? Sí. ¿Y dónde compramos? El coleccionista de Sacoa,

pregúntale. Luis, el coleccionista de Sacoa... Comprá un sello al

coleccionista de Sacoa.

¿Qué es esto? Amor, calla un segundo. Tu cabeza de verdad.

No, amor, pon un sello.

Porque me da dislexia de palabras.

Perdona, ¿sabes de un coleccionista que vende sellos que se llama Takahoa?

¿Cómo, cómo? Yo he hecho también correos.

Un señor que vende sellos que es un coleccionista que se llama...

¿Sacoa? Sacoa, sí, es una casa de juegos.

¿Ah? Sí. ¿Casa de juegos?

Sacoa, bueno, a lo mejor allí venden... Voy a vomitar, perdona, tú lo tomes mal,

perdona, puede matar.

¿Pero tú has visto qué piernas tiene Joche? Ya, ya, pero claro, es que eso...

¿Ha dado dos zancadas? Que mide casi dos metros.

Ya, claro, pero yo también... Ya te digo.

¿Qué? Ya nos ganó.

¿Nos ganó? Bueno, no pasa nada, no pasa nada. No pasa nada.

Sí, el tema es que nosotros somos menos rápidas físicamente, pero mucho más

rápidas de cabeza.

Así que ahora a la siguiente pista la vamos a resolver.

¿Dónde está el Alfa? Mira, mira, están ahí.

Están saliendo, no pasa nada. Pero tú no te vas a marchar.

Tú te quedas aquí esperando. Tú te quedas aquí, Víctor, ¿eh? No te vayas.

detrás de tu colega.

Vale.

Solo...

Para llegar al final, la postal hay que enviar, comprad un sello al

coleccionista de Sacoa. ¡Corre, corre, corre!

¡Vamos!

¡Vamos, vamos, vamos!

¡Vamos! ¡Sonando, sonando, sonando!

A ver, para llegar a la postal hay que enviar, comprad un sello al

de Sacoa. Solo así hallaréis el buzón que vigila el monje. Sin envío no hay

destino. ¡Sacoa, Sacoa! ¡Sacoa!

Ahí. A ver.

Sacoa. No te vayas, ¿eh? No.

¿Yo cómo?

A ver. La bandera.

¿A qué le compramos ellos?

Una agua. Mira, sacoa, sacoa, sacoa.

Váyate ya. Vamos.

Saca la mochila. No se vaya Marcelo, por el amor de Dios. Ella entra en su

bucle. Sacoa.

Oye, esto es de electrodomésticos.

Esto no es.

Yo me estoy meando de risa.

Aquí no hay sellos. Una tienda de sellos, Jedet, habrá que ver.

¿Nos vas a cobrar, Raúl?

Hombre, sí, pero poquito, Raúl, no tenemos un duro. Es que mira, una de las

normas del concurso es que te dan dos pesos y te dicen,

hala, búscate la vida, desgraciada.

Estamos sin dinero. Bueno, sí que hay gente como yo.

Es verdad.

Claro, te vamos a apuntar en nuestra lista de personas importantes del viaje.

A todos les decimos que los apuntaremos como gente especial en nuestro diario.

Es mentira. Pero es mentira. Es para que no nos cobren. En nuestro diario son

cuatro escogidos.

Muchas gracias. De verdad que no podemos darte dinero, de verdad. Gracias.

Gracias, Raúl. Mira, yo sé que hay alguien por aquí. ¡Ay!

¡Con prosellos!

¡Hola!

¡Con prosellos! ¡Hola! No hay nadie. ¿En serio?

¡Hola!

¡Por favor, una embarazada!

Ahora, ahora. ¡Vamos con la pinto! ¡Con derrape!

¡Con derrape!

¡Vamos!

¡Nos están siguiendo!

Están aquí pegados.

¿Son estos?

Sí, sí, sí, sí.

¡Mira, mira, mira!

¡Cómo nos están increpando!

Seguro que Aldo ha perdido la tarjeta. ¡Venga, Hamilton!

Caballero, ¿y dónde está el...? ¿Dónde puede haber un buzón?

¿Qué vigila un monje? ¿Un monje? ¿Dónde hay un monje? En un sitio bonito tiene

que ser.

Ah, pues perfecto.

Bueno, pero has dicho que sí.

Y empezamos por Sacoa.

¡Qué rico huele!

Comprosellos.

¿A qué?

Galería, claro.

Disculpen, ¿una tienda de sellos? Sí, para mandar postales.

Es como una tienda de sellos en Zacoa.

¿En correo? Yo no puedo llamar, ¿eh?

A ver... ¡Zacoa!

Comprate un sello al coleccionista de Zacoa.

Ah, coleccionista.

¿Sobre el fascismo derecho?

Sí. Vale, gracias.

Let's go.

El coleccionista. A ver.

¡Tieta! ¿Qué? ¡Tieta!

Va otra vez.

¡Tieta! ¡Mira!

¡Mira, tío! Pero mira.

¡Coleccionista de sellos! Hola, buenas tardes.

¡Ay, qué mona! ¡Sellos! ¡Compro sellos! A ver.

Pues yo no me he enterado, estoy confiando en ti. Pues no confío en mí.

me has dicho que confías en ti. Yo no confío en mí, yo fijo que confío en mí.

coleccionista, a la derecha, yo no sé.

¿Dónde está?

¿Al coleccionista, al coleccionista?

Claro, es que eso es lo que estaba preguntando. ¿El coleccionista es usted?

Hay buenas antigüedades.

Víctor, aquí es. Ya va aquí, ya va aquí, ya va aquí.

Venga, venga, venga.

Juegas electrónicos.

Aquí, ahí, ahí.

Hola, buenas. Hola.

¿Coleccionista de sellos?

¿El coleccionista dónde está? El coleccionista... Pastillo derecho al

Pastillo derecho al fondo. Vamos, corre, corre, corre. Cuanto antes recojamos,

mejor.

¡Mierda!

¡Mierda! ¡Mierda!

¡Mierda! ¡Mierda!

¡Mierda!

¡Mierda!

Dos, dos, dos.

Venga.

Yo no me he enterado. Estoy confiando en ti.

Pues no confíes en mí. Pero si me has dicho que confías en ti.

¡Corre!

¡Mierda!

¡Corre, corre, corre!

¡Corre, corre, corre!

¡Hola, dos sueños! ¡Dos sueños para España!

¡Dos sueños para España! ¡Vamos en primera!

Cristina me ha cerrado la puerta a la cara.

Muy fuerte.

Nosotros primero.

Yo me ha dado miedo que nos rompiéramos el cristal. Oiga, y los hombres. No, no,

no lo está haciendo. Pero vamos a ver, ¿cómo que no?

Es que hace muy abaste ahora con torsionismo.

Que tengo que estirarme el cuadrito.

¡Embarazada! Perdón, perdón, perdón.

¿Cómo está?

Pero no hagáis esto, sois unas chungas, tío.

Dale, dale.

¡Otro equipo!

¡Corre! No, yo ya a estas horas no puedo correr.

¡Corre tú y ve que ya vengo!

¿Y ahora es dónde?

Ahí está la bandera, ahí abajo.

¡Se están ahí!

¡Eh! ¡Hola!

¿Qué tal?

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?

¿Qué?

¡Márdenme! ¡Hostia, huele al pez a la alimenta!

¿Y en qué posición creéis que habéis llegado?

A ver.

Ya no me lo creo.

¿Cuánto dinero tenéis ahora mismo?

Mira, vamos bastante mal. No os vayáis, porque necesito tener una conversación

seria con vosotras. Yo creo que o nos echarán o nos darán un poco de dinero.

te dan dinero, no sueles arreglar.

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