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Aunque estoy lejos Al otro lado del mar
La luna sigue obsesionándome
Cuando extiendo las alas Y alzo el vuelo hasta lo más alto
Eres tú Tú eres la que me guía
El sol de la mañana Me sigue iluminando
También siento tu poder
¿Qué es lo que estás haciendo?
Aquata y yo siempre cantamos esta canción cuando hay luna llena.
Ahora no hay tiempo para sentimentalismos.
Venga.
Yo solo quiero que las cosas sean como antes.
Como todas.
¿Qué vamos a hacer con Zac esta noche?
Evitar que vea la luna.
Si vuelve a hechizarlo, se irá a Mako a por el tridente.
- Y no podéis permitirlo. - Claro, como la última vez.
- Ahora sabemos a qué nos enfrentamos. - ¿Y el mes que viene?
- ¿Y el que le sigue? ¿Y el siguiente? - Vale, vale.
Estoy cansada de ser la niñera de un chico de tierra, ¿vale?
Yo digo... que le dejemos coger el tridente.
- ¿Qué? - ¡Nixie!
- No puedes decirlo en serio. - Sí, ¿por qué no?
Estará hechizado por la luna, como en un trance.
Cuando coja el tridente, se lo quitamos y problema solucionado.
Es demasiado peligroso. Ninguna sirena se ha atrevido a tocar el tridente.
- ¿Por qué? ¿Qué pasaría? - Nadie lo sabe.
- Solo hay una forma de averiguarlo. - ¿Y si se lo quitamos qué hacemos luego?
Pues...
Lo escondemos en un sitio que Zac no conozca.
¡Es una locura! El tridente lo atrae, así que lo encontrará.
Sí, pero no de inmediato.
Y nosotras buscaremos la forma de destruirlo y problema resuelto.
Lo importante es que Zac esté a salvo.
Pensadlo. Si el tridente es tan poderoso, ¿por qué no pertenece a nadie?
Quizá porque nadie que lo haya tocado sigue con vida.
Puede que el tridente no tenga solo poder para destruir tierra y mar,
puede que tenga el poder de matar también.
"Puede que", "es posible", "nadie lo sabe", "no es seguro".
Sé sincera, Rita. En realidad no lo sabes, ¿verdad?
No.
Nadie lo sabe con certeza. Aquello sucedió hace miles de años.
Yo digo que lo hagamos.
¡Ni hablar! Solo hay una forma de detener a Zac: diciéndole la verdad.
¿Qué verdad, Lyla? ¿Que somos sirenas y que no se lo hemos contado?
- ¿Que sabemos cómo se convirtió? - ¿Y qué le hemos estado mintiendo?
- Sí. - Todo eso.
Pues le va a encantar.
Tarde o temprano se va a enterar, y cuando se entere, nos va a odiar igual.
¿A las tres? ¿O te preocupa que te odie a ti, Lyla?
Me da igual no caerle bien.
Lo importante es que entienda que no debe ir a Mako esta noche.
¡Ni hablar, Lyla! Olvídalo, no se lo vamos a contar.
¿Y dejamos que lo coja y que muera?
Recuerda lo que ha dicho Rita. Nadie lo sabe, seguramente no ocurra.
Me da igual, no arriesgaré su vida.
¿Volvemos a la realidad un segundo?
En cuanto sienta la luz de la luna, va a ir a por el tridente.
No mientras yo esté con él.
Estoy nervioso por esta noche.
Deberías estarlo. Prométeme que tendrás cuidado.
No debes ir a Mako.
- Suenas como si supieras algo. - Es que...
He visto cuánto te afecta la luz de la luna, ¿vale?
Quiero volver a ver el tridente.
Pero no cuando estoy así, como enajenado.
- Me resistiré a la atracción de la luna. - ¿Tú solo?
Esperaba que vinieras a mi casa, y que esta vez, evitaras que saliera.
Intenta impedírmelo.
Gracias.
Te has portado genial. Lo estoy pasando mal y...
...no sé cómo habría superado esto sin ti.
Eres especial, Zac. Más de lo que tú te crees.
- Confío en ti, Lyla. - Vamos a centrarnos en esta noche.
Hola.
Hola.
¿Estás bien?
- ¿Estabas con ella otra vez? - Siéntate y hablamos.
Si tienes algo que decirme, dímelo aquí.
- No es lo que crees. - Ya.
Le agarrabas la mano...
...mirándole a los ojos.
- ¿Qué quieres que piense? - Es solo una amiga.
Estaba solo dándome un consejo.
- ¿Sobre qué? - Sobre un trabajo.
¡Si ni siquiera estudiáis en el mismo instituto, Zac!
Antes no eras así.
Me ocultas algo.
¿Qué es lo que no me cuentas?
Vale, ya estoy harta. Esto se acabó.
Cuando seas sincero, ya sabes dónde estoy.
¿Me estás dejando?
¡Sí!
¡Zac!
- Sea lo que sea, no digas nada. - No culpes a Evie.
No lo hago.
- Siempre dije que se lo contaras. - Y yo que no me dijeras nada.
Es mejor así. Con esa vida tuya tan interesante...
Y esta noche hay luna llena. ¿Estás bien?
Sí, bien.
¿No necesitas que alguien te sujete?
Está controlado.
- No quiero dejarte solo. - No voy a estar solo, ¿vale?
¿Qué?
- Olvídalo, está resuelto. - ¿Quién te va a ayudar?
No preguntes. No necesitas saberlo.
¿No serán Lyla y esas otras dos?
Luego te veo.
O sea que es cierto. Hay algo entre Lyla y tú.
Claro que no.
¿Y por qué quieres pasar la noche con ellas?
No es asunto tuyo.
¿Cómo les vas a explicar que no puedes salir de casa?
¿Y si te pones raro? ¿Qué van a pensar si...?
Se lo has contado.
No le dices a Evie que eres un chico pez, ¿y sí a ellas?
Yo no se lo he dicho.
Lo descubrieron gracias a ti, me tiraste a la piscina, ¿recuerdas?
¿Y te fías?
¿Estás loco?
- Apenas las conoces. - Lo tengo controlado.
Si te manda Zac, no me interesa lo que diga, ni cuánto lo siente...
Tranquila. No me manda él.
¿Cuánto tiempo lleva con Lyla?
Él dice que no hay nada.
Le cogía la mano, y siempre anda con esas chicas.
Puede que sea por otra razón.
¿Como cuál?
¿Qué puedes contarme de Lyla?
Nada.
Zac nunca ha dicho nada. Te lo juro.
¿Qué sabe de ella?
Poca cosa, creo.
¿O sea que no tiene ni idea de dónde se está metiendo?
Es de locos. ¿Y si le pasa algo?
Tienes razón.
Me imaginaba que estaríais aquí.
- Así que sabéis el secreto del chico pez. - ¿Se lo has dicho?
- Lo ha adivinado. - ¿No habíais probado ya esto?
Pero ahora estoy mentalizado, ¿verdad, Lyla?
Es cierto. Lo superarás con nuestra ayuda.
No te preocupes, puedes dejárnoslo a nosotras.
¿Desde cuándo sois tan expertas?
No sabéis nada de él, ni él de vosotras.
¡Cam! ¡Déjalo!
Es Zac quien tiene que decidir si confía en nosotras, no tú.
Necesitas a un amigo, no a unas extrañas.
- Ya no somos extrañas. - Vale, ¿y de dónde sois?
¿Por qué vinisteis a ver a...?
Ya está bien.
- Déjalas. - Aún no han contestado.
- Quiero saber por qué. - Porque no es asunto tuyo.
La luna está saliendo y Zac tiene que mantener la calma.
Lo estás distrayendo.
Tú no tienes ni idea de lo que tiene que hacer.
Ella tiene razón.
Si solo has venido a montar follón, mejor vete.
No hablas en serio.
No te quiero aquí.
Espero que sepas lo que haces.
A ver si pillas ya el mensaje, Cam.
Está controlado.
Dímelo mañana.
¡Mirad!
Ya empieza.
El poder de la luna contra un chico de tierra.
No tiene nada que hacer.
¿Se te ha ido la cabeza? ¿Por qué le estás ayudando?
No lo hago, se está resistiendo al poder de la luna él solo.
- ¿Y eso es bueno? - Puede que sí.
Puede que él mismo intuya que no debe acercarse a Mako.
¿Y dejamos que tenga más poder y que el tridente siga allí esperándolo?
Pero está a salvo esta noche.
Lyla.
¿Es que no te importan ni Mako ni el grupo?
La cabeza no es lo único que estás perdiendo.
- Lyla. - Sí, estoy aquí. Sé fuerte.
- ¿Qué está haciendo? - Quizá Lyla puede evitar que vaya.
- Ni hablar. - Tú puedes hacerlo.
Lo siento, Lyla.
¿Qué has hecho?
¡No, Zac!
¡No vayas!
¡Zac! ¡Venga, vuelve!
¡Zac, por favor! ¡Escúchame!
Podría matarlo.
¡Zac!
- Quédate aquí, esto ha sido idea mía. - Ni hablar, yo voy contigo.
Zac, te lo puedo explicar.
Ya sabemos qué ocurre si tocamos el tridente.
¿Qué sois?
Somos sirenas.
- Igual que yo. - Bueno...
- Yo no diría que eres una sirena. - Cállate, Nixie.
- Sí, lo que te pasó fue un accidente. - Yo no os he ocultado nada.
Pero me habéis mentido todo este tiempo.
¡Lo sabíais todo!
Y ese rollo de evitar que viniera a la isla.
Sabíais que vendría y me habéis seguido.
- Para alejarte del tridente. - ¿Y que no lo cogiera?
No conoces su poder.
Olvídalo.
Zac.
Confiaba en ti.
Confiaba en todas vosotras.
¡Son chicas pez!
Tenías razón.
- No tenía que haberme fiado. - Ahora ya lo sabes.
Con saber eso me basta.
La luna me había hechizado,
pero cuando toqué el tridente, salí del embrujo.
Es...
...como si me llamara, como si fuera para mí.
Por eso ha sucedido todo esto.
- Me corresponde ese poder. - ¿Para hacer qué?
Para usarlo como quiera.
¿Nunca has soñado con algo así?
A veces.
Pues apóyame.
Oye...
- Sé que la he fastidiado. - Pues sí.
Y debí confiar en ti.
Sí, debiste hacerlo.
- ¿Y seguirás echándomelo en cara? - Sí, claro.
¿Amigos otra vez?
Desde luego.
Te espero fuera.
Sé que no quieres hablarme.
Pero quiero que sepas que tienes razón.
He cometido un gran error y lo siento.
He estado como ausente últimamente,
pero te prometo que entre Lyla y yo no hay nada.
Ya ni siquiera somos amigos.
Espero que me perdones.
- Hicimos lo que creíamos mejor. - Lo que tú creías mejor.
Afróntalo, Lyla.
Si le hubiéramos contado la verdad, también podría haber salido mal.
Lo sé.
- Pero no puedo olvidar la cara que puso. - Lo siento.
Al menos está vivo.
- No lo ha matado. - Ya os lo dije.
Aún no estamos seguras. No podemos dejar que lo coja.
Pues hay un problemilla.
¿Que hemos perdido su confianza para siempre?
Hay que recuperarla como sea.
Vaya, vaya. Mira lo que ha traído la red.
- Zac. - ¿Sí?
Lo siento.
Olvídalo.
- Y ahora es cuando os vais. - ¿Qué tiene que ver esto contigo?
Estoy de su lado.
Intentábamos salvarte. Pensábamos que te iba a matar.
- Es cierto. - No me lo creo.
- Queríais el tridente para vosotras. - Qué va.
Porque queréis poder.
Vi cómo lo agarrabas.
Pero os aviso...
Voy a volver a Mako, y esta vez lo voy a coger.
Y no vais a poder impedírmelo.
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