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No lo entiendo. ¿Para qué tenemos que calcular qué es la X?
Tal vez piensan que vamos a ser piratas.
- Esto me gusta. - ¿El álgebra?
Estar contigo, ya sabes, como novio y novia.
Lo sé.
- He estado ocupado. - Lo he notado.
Es que tengo algo que solucionar.
Solucionémoslo juntos.
Cuéntame qué pasa. Seguro que yo puedo hacer algo.
Es una gran idea.
Pero antes tenemos que terminar esto.
- No me lo quieres contar. - Sí quiero.
Pero ahora solo pienso en la X.
- La señorita Santos estaría impresionada. - No si mis notas no mejoran.
Lo harán, si estudias, pero tienes que ponerte al día.
- Gracias por ayudarme. - No hay de qué.
- Voy a guardar lo que hemos hecho. - Lo guardo yo.
¿Qué es esto?
Nada, una cosa que encontré.
¿"Los tridentes como símbolos en la Mitología marina"?
Me pareció interesante.
- ¿Ah, sí? - Vale, me distraje.
Como te sigas distrayendo, catearás álgebra.
Estudiaré más. Te lo prometo.
O sea que Rita piensa que el tridente que visteis Zac y tú en Mako
es el de la leyenda de los tritones. - No lo piensa, lo sabe.
¡Vaya!
Espero no molestarte
con tanto hablar de tridentes que podrían cambiar el mundo tal como lo conocemos.
¿No te habré distraído?
Te escucho, puedo hacer dos cosas a la vez.
Céntrate, tus joyas pueden esperar.
Podrías ponerle un trocito de caparazón de tortuga.
- Es que no quedaría como quiero. - ¿Por qué no?
Quedaría anticuado. Puede que Rita lo llevara.
¿Qué?
Quedaría muy chulo.
- ¿Qué? - Nada.
Si Zac consigue el tridente,
podrían volver los tritones y conquistar los océanos.
Claro que mientras tengamos los accesorios perfectos...
De acuerdo. Lo pillamos, ¿vale?
Sería malo que lo consiguiera, pero está oculto en Mako.
Va a ir a buscarlo.
Y tú lo estarás vigilando para que no lo encuentre, ¿no?
Hola, chicas. ¿Qué hacéis esta mañana?
- Nada que cause problemas. -Sí, así me gusta.
Me encanta esa pulsera. Tengo una casi igual.
- ¿De verdad? - De caparazón de tortuga.
- Tenemos que irnos. - ¿Adónde?
- A la cafetería. - Ah, sí.
Necesitamos dinero.
- ¿Más? - Sí, no nos queda.
- Yo diría que no dura mucho. - ¿No me digas? Yo pienso igual.
¿Qué? Venga ya.
¿Y esto qué?
Ya lo intentasteis una vez y no os fue bien.
Algo se podrá hacer con ellas.
La gente haría preguntas y no quiero llamar la atención.
Bueno, si no te queda dinero, deberías ir a recoger más.
El dinero no está esparcido por ahí. Tengo que ganármelo.
Qué sistema tan estúpido.
Pero es el que tenemos, así que os las tendréis que arreglar.
Hola, chicas.
- ¿Ha venido Zac? - Aún no.
El plato especial de hoy es genial: burritos de marisco.
- Suena perfecto. - Sabía que te gustarían.
Sí, ponnos tres burritos de marisco. Pero sin el burrito.
Marchando.
Vaya, qué chula. ¿Dónde te la has comprado?
- Me la he hecho yo. - Nunca había visto nada así en la costa.
Es muy original.
Voy a ver si Zac está en casa. Ahora vuelvo.
Ven a ver esto.
- Es muy bonita. - Podríamos venderlas aquí en la tienda.
- ¿Venderlas? - ¿Por dinero?
- ¿Me dejas verla? - Claro.
Sí, creo se venderían bien.
- Voy a hacer sitio. - Bien.
¿De cuánto sitio estamos hablando?
Digamos que... ¿20 para empezar?
- Que sean 50. - ¡Nixie!
- No tengo sitio para 50. - Bueno, pues piénsatelo.
No me hace falta pensarlo. No quiero 50.
O 50 o ninguna. Lo siento.
- ¿50? Yo no quiero hacer 50. - Claro que sí. Piensa en el dinero.
- Ya no le rogaremos a Rita que nos lo dé. - No le rogamos, solo nos lo da.
Pues ya no le queda, lo ganaremos.
- O sea, que lo gane yo. - Sí, ya has pillado la idea.
- Me quedo 30. - 40.
- 35. - 36.
De acuerdo, 36, pero las quiero hoy.
- ¿Hoy? - Por supuesto, aquí estarán.
No tengo material para hacer 36 pulseras.
- Más te vale salir a buscarlo. - Pero tardaré una eternidad.
- Lo siento, pues ponte a ello. - Si ni siquiera he comido.
- Pónselo para llevar. - Sí.
¿Zac?
Zac, ¿estás ahí?
¿Cómo puedes estar tan tranquila?
Mira, las gentes de tierra tienen información sobre muchos temas.
- No significa que encontrara algo. - Pero sigue buscando.
Y si no lo ha encontrado, ¿dónde irá a buscar?
Vale, vale. Vamos.
Un momento. ¿Dónde está Sirena?
Se ha ido a recoger conchas para hacer pulseras.
¿Pulseras?
¿Qué quieres decir con que ha visto algo?
- ¿De qué? - De mí, en el agua.
- ¿Te ha visto? - Un poco, creo.
- No lo sé, me fui. - Bueno, entonces no pasa nada.
Ver a una sirena nadando... ¡Es algo normal!
¿Qué vamos a hacer?
Tal vez nada.
No estamos seguras de si vio algo,
y si fue así, no tiene por qué haber pensado que era una sirena.
No tiene por qué.
No temáis.
Es verdad. A lo mejor ha pensado que era solo un pez.
Te aseguro que no era un pez.
Pero si solo le viste la cola.
Sí, pero nunca he visto un pez con una cola como esa.
- Tal vez fuera un delfín. - No era ni un pez ni un delfín.
¿Una tortuga?
¿Qué va a ser si no?
Solamente he visto una cola como esa en mi vida: la mía.
Hay otro tritón en el agua.
- Eso lo dudo. - ¿Por qué?
¿Por qué iba a ser el único?
Nadie me ha visto a mí. ¿Quién nos dice que no hay otros?
Piénsalo: el tridente te obsesiona y entonces, ya ves tritones.
Lo que he visto no era un mito, era real.
Piensa que ha visto a un tritón.
- ¿Eso te ha dicho? - En realidad no ha visto a un tritón.
Ni siquiera tenemos la cola del mismo color.
Y todo por esa locura de las pulseritas.
Es una gran idea. Podemos ganar mucho dinero.
Y cuando nos descubran, seremos las atracciones más ricas de la pecera.
¿Y qué hacemos ahora?
Vigilarlo para ver qué hace.
PULSERAS DEL OCÉANO ¡HOY A LA VENTA!
¡Vaya! Ayer por la tarde, hoy... Ahora no puedes vivir sin mí.
Necesito hablar contigo.
- Claro, ¿de qué? - De cuando salís a bucear.
¿Quieres venirte? Papá va a hacer una salida la semana que viene.
No es eso.
Quería saber si buceando cerca de Mako, habéis visto algo raro.
- ¿A qué te refieres con raro? - A algo que no sepáis qué es.
Nos conocemos todas las especies de la zona.
No hay muchas.
¿Sabéis si alguien ha visto algo?
Como...
- Una ser extraño. - ¿Una ser extraño?
- Sí, es que he oído historias. - Hay un montón de leyendas sobre Mako,
pero no sé de nadie que haya visto ningún ser extraño.
No tiene mucho sentido. Solo preguntaba.
- Gracias. - ¿Eso es todo?
Sí, luego te veo.
Hola.
- ¿Has visto hoy a Zac? - No.
Es que estaba un poco raro.
Perdona que no me sorprenda.
Me ha preguntado por Mako.
¿Por qué?
Por si alguna vez había visto algo raro por allí.
Como seres extraños.
- ¿Seres extraños? - Sí.
Estaba muy interesado.
Y ha estado visitando páginas web sobre mitología.
Sí, ahora le interesa mucho el tema de Mako.
- Por eso vamos allí de acampada. - ¿Qué tiene de especial?
Ni idea.
Allí no hay nada, ¿no?
- Te aseguro que la isla está desierta. - Eso creía yo.
No voy hace siglos, desde que mi padre y yo íbamos a las cuevas submarinas.
¿Hay cuevas submarinas?
Sí, por toda la isla, y la mayoría no aparecen en los mapas.
- ¿Tú no sabes en qué piensa Zac? - No.
Vale.
- Vaya, es preciosa. - Sí.
¿Quién las habrá hecho?
¿Qué te parece?
Nos han pedido más, y ni las hemos recibido.
No os va a llegar ninguna, no voy a poder hacerlas.
¿Y por qué no?
Verás, he hecho pulseras para mis amigas y para mí, pero nunca para venderlas.
Oye, no te pongas nerviosa. A la gente le va a encantar.
No es solo eso. Nixie me ha comprometido y se tarda un siglo en recoger las piezas.
- Es imposible que las haga todas. - Bueno...
Pues haz todas las que puedas. A Evie no le importará.
- Ella solo quería 20. - ¿Podrías hacerlas?
No estoy segura.
Harías un trabajo impresionante.
Estoy seguro.
A lo mejor puedo hacerlas con lo que ya he recogido.
- Estupendo. - Vale, me pongo a ello.
Vale.
¿Cuevas submarinas?
Eso ha dicho Evie.
Allí podría haber cualquier cosa.
¿Sabes? Está preocupada por ti.
No le habrás contado nada...
...de lo que ha pasado. - Claro que no.
Y lo de los seres extraños,
le he dicho que tenías una especie de crisis obsesivo compulsiva.
- Mientras no me descubras. - Puedes contar conmigo.
- Ya lo sé. Gracias, tío. - De nada.
- Pasad. - Gracias.
Luego te veo.
- ¿Qué pasa? - La verdad es que me iba ya.
- ¿A algún sitio interesante? - Hay cuevas submarinas por todo Mako.
- Y nadie sabe lo que hay allí. - ¿Y?
Que podría haber algo escondido o alguien. Lo voy a averiguar.
- ¿Estás seguro de que es una buena idea? - Tengo que ir.
- Cerrad la puerta al salir. - Hay muchísimas cuevas.
- Y solo una conduce al Estanque de Luna. - No lo encontrará.
- Tenemos que ir. - ¿Y Sirena?
Sirena acaba de irse.
- ¿Y sabes adónde se ha ido? - No, la verdad.
No tenemos tiempo para buscarla.
Lo único que sé es que iba a buscar más material.
He salido a buscar cuevas.
No he encontrado nada.
¿Ningún tritón?
Nada.
Supongo que lo que vi fue un delfín.
- ¿Me vas a decir "ya te lo dije"? - Puede.
Me hubiera gustado encontrar a alguien como yo
y poder hablar con alguien que sepa cómo es vivir con cola de pez.
Yo ya hablo contigo.
Si no tienes una, créeme, no lo sabes.
Supongo que no.
A ver si tengo más suerte la próxima vez.
- ¿La próxima vez? - La próxima vez que vaya.
Estás aquí.
- Ya me voy. Hasta luego. - Gracias por venir.
¿Qué tal?
He repasado los problemas que hicimos. He corregido algunas cosas.
Tienes que ver en qué te has equivocado.
¡Vaya!
Se nota que tienes demasiadas distracciones.
¿No te vas a...
...quedar?
VENDIDAS
Toma tus beneficios.
Te dije que iban a gustar.
Bueno, ya no habrá más. Me he quedado sin material.
No importa, has hecho un gran trabajo.
No quería decepcionar a nadie, y menos a ti.
Nunca podrías hacerlo.
Es increíble lo que puedes hacer cuando alguien cree en ti.
Yo creo en ti. Por completo.
Pero tengo que confesarte una cosa.
Cuando planteé la idea,
solo era una excusa para que siguieras viniendo.
- Entonces, tendré que venir. - Entonces ha valido la pena.
Son especiales.
Igual que tú, Sirena.
Vale, se ha tragado que lo que ha visto era un delfín.
Por los pelos.
- No habrá tanta suerte la próxima vez. - No puede haber próxima vez.
Siento lo que ha pasado. Me ha pillado desprevenida.
Dos veces.
Bueno, el arrecife es grande. Suerte que una de las dos te encontró.
La lección es... que no puede volver a pasar.
- Él va a seguir buscando. - Pues...
Vamos a tener que estar alerta.
Alerta. Todo el tiempo.
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