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Aquata...
Aquata...
Aquata...
Alguien debió acompañarla.
Es tu amiga.
Ahora mismo somos tus únicas amigas.
¿Las has visto?
El grupo se ha ido.
Espero que ese chico lo pase tan mal como nosotras.
MITOLOGÍA ACUÁTICA
Zac, es hora de levantarse.
Zac, es hora de levantarse.
- ¡Zac! - ¡No, papá! ¡Espera!
Vas un poco justo de tiempo, ¿no?
- Es sábado. - Qué bien, puedo dormir más.
- Adiós. - Zac, eres socorrista.
Vas todos los fines de semana.
Ah, sí. Claro. Ya voy.
- ¿Estás bien? - Sí, estoy bien. Todo bien.
- Pues, vamos. - ¡Papá!
Zac, soy médico.
- Yo ya he visto de todo. - ¡Papá!
Deberías haberte ido ya.
Te está quedando bien la habitación.
No sé qué poderes tendrá, pero se los podemos quitar.
- ¿Cómo? - Atacándole con los nuestros.
- ¿Eso serviría de algo? - ¿Tienes un plan mejor?
Pero hay que encontrarlo.
¿En tierra? Eso va en contra de todas nuestras leyes.
Ya nos han expulsado. ¿Qué podemos perder?
De todos modos somos sirenas.
- No podemos ir a tierra. - Sí, si tuviéramos piernas.
¿De dónde las sacamos?
Tenemos poderes.
Ese hechizo solo es posible con luna llena.
O con algo que atrape la luz de la luna.
Papá no ha visto nada, así que eres el único que lo sabe.
Pues eso se acabó en cuanto tengas que sacar a alguien del agua.
¡Ahí voy! ¿Cómo puedo ser socorrista sin meterme en el agua?
Vale, cálmate. Veremos qué pasa hoy.
¿Y luego, qué?
No me ayudas.
No sabes lo que es. Podría ser temporal, como la gripe.
Ah, sí. Claro. La famosa gripe de la cola de tritón.
Tienes que sacarle partido.
Es un don increíble. Puedes contárselo a la gente...
...por dinero. - No voy a ser un monstruo de feria.
Zac, sacarías muchísima pasta, yo me quedaría un pequeño porcentaje.
¡No lo entiendes! Esto me está pasando de verdad.
¿Cómo sabes que no vamos a acabar con patas de pulpo?
No si nos concentramos en unas piernas humanas.
No está mal.
- Puedo dejar huellas. - Es asqueroso.
Dime que no me voy a quedar así para siempre.
En cuanto nos mojemos, recuperaremos la cola.
Solo tendremos piernas si estamos secas.
Entonces, vamos a tierra, buscamos al chico y terminamos de una vez.
Luego, se lo contamos al grupo y todo será como antes.
No podemos ir a tierra así.
Vamos a entrar en un mundo de caos y peligro.
Seguidme.
¿O sea que el plan es que el chico se tropiece con nosotras?
¿Cómo pueden las gentes de tierra moverse así?
Nos apañaremos. Solo hay que practicar.
A mí no me interesa que se me dé bien esto.
¡Que voy!
- Esto no va a funcionar. - No, tiene que funcionar.
Quiero que vuelva el grupo.
¿Veis? Ya es más fácil.
Me duele todo el cuerpo, incluso partes que no tenía antes.
- Por eso las sirenas no van a tierra. - Seguid, chicas. Todo irá bien.
¿Tú no sientes dolor ni te queman los pies?
No, estoy muy bien.
¿Y ahora qué?
Cruzamos.
¿Por en medio?
¿Cómo?
¡Sí!
¡Lo logramos! ¡Podemos lograrlo!
¿Tienes calor, Zac?
- Date un chapuzón para refrescarte. - No me hace falta.
No podrás ayudar si te sientes mal. Cámbiate con Cam.
Zac, anda. Vamos.
Oye, Mick. Zac y yo tenemos un trato.
- Yo en el agua y él en la silla. - Sí, eso es.
- Y si tus amigos no cumplen su palabra... - ¿De quién te vas a fiar?
No me interesan vuestros tratos, ¿vale?
Estáis trabajando: Uno en la silla y otro en el agua.
Y os turnáis.
- Esta es la casa del chico. - Por fin.
No me puedo creer que vivan dentro de estas cajitas.
¿Cómo cabrá aquí todo su grupo?
Ahí hay otra caja. A lo mejor el resto del grupo vive ahí.
Debe de ser horroroso. ¿Cómo ven las estrellas por la noche?
Bueno, venga. Hagámoslo.
Y recordad, tenemos que ser cautas para que no se asuste.
- ¡Hola, chico! ¿Estás ahí? - ¿Qué haces?
- Así lo vas a asustar. - Compruebo si está, obviamente.
Hay que pillarlo desprevenido, y tú lo has estropeado.
¿Crees que vamos a atacarle sin que se dé cuenta?
- ¿Tú qué sabes? - Chicas, es inútil discutir.
Yo creo que no está.
No lo veo.
No está aquí.
A lo mejor dentro vemos algo que nos dice dónde está.
Vamos a comprobarlo.
- ¿Cómo se entra en estas cosas? - ¿Por qué no las harán más grandes?
¿Cómo has...?
¿Así viven?
Mirad.
Un tritón.
Nadie ha visto ninguno desde hace siglos.
Hasta ahora.
No hemos venido a dar clases de Historia.
- ¡Haz que pare! ¡Apágalo! - ¡Eso intento!
Sí, voy a dejar esto y...
- Creía que Zac estaba en la playa. - Debería estar.
¡Zac!
¿Estás ahí?
Viene gente.
Un hombre y una mujer.
Quizá se sienta mal y ha vuelto.
Si no es así, más le vale tener una buena excusa.
¿Zac?
¿Zacky?
No está.
¿Y cómo está puesta la música?
Aquí estaban las tazas.
Déjalas.
Zac tiene que aprender a recoger lo que ensucia.
Luego no te quejes de que no hay tazas para tomarte un té.
Zac. Vale, así se llama el chico.
- Eso ayuda mucho. - ¿Y qué hacemos ahora?
Zac tendrá que venir a casa. Yo creo que solo esperar.
¿Ya está? ¿Ese es el plan? ¿Esperar a que venga?
- ¿Tienes uno mejor? - Sí, vayamos a buscarlo.
¿Y luego qué?
Le dimos poderes...
...y se los quitaremos.
- No puedo hacerlo. - Vete a casa.
- Yo hablo con Mick. - Gracias.
Un niño sufre insolación. Cam, ve a pedir hielo.
- Tú estate pendiente. - Puedo ir yo a por el hielo.
Zac, hazme caso.
Vuelvo enseguida.
No nos lo vamos a encontrar por casualidad.
- ¿Qué? - Conozco este sitio.
Aquí es donde Zac intentó enseñarle sus poderes a su amigo.
- ¿Os traigo algo más? - No, gracias.
- ¿A qué hora vas a ir? - Como a las cuatro.
Aquí no está.
Lyla, espera.
No lo asustes.
Difícil. La he visto espantar a tiburones.
Aquí tampoco está.
A lo mejor alguien sabe dónde está.
- ¿Os apetece comer algo? - Preferiríamos sentarnos.
Llevamos horas andando con estas piernas.
- Vale. ¿Sois nuevas en la ciudad? - Se podría decir que sí.
No solemos visitar a las gentes de tierra.
Dave, una emergencia. Nos hace falta hielo.
- ¿Cuánto? - Un par de bolsas.
Ven.
Es el amigo de Zac. A lo mejor sabe dónde está.
¿Os puedo ayudar en algo?
- Estabas en esa foto con Zac. - Soy su novia.
- ¿Sabes dónde está? - ¿Por qué?
No es asunto tuyo.
- Bien. Búscalo tú misma. - Por favor.
Es importante.
Vale, si os hace falta... Está en la playa. Es el socorrista.
Gracias.
INCIDENCIAS DE LA PLAYA
¿No os resulta raro estar en tierra y ver el mar en lugar de al revés?
- Ahí está. - Y tú querías esperarle.
- ¿Qué vas a hacer? - Ya te lo he dicho...
...arrebatarle su poder.
- No le hagas daño. - Sé lo que hago.
- Vaya, has hecho que se rasque. - Solo estoy apuntando.
Ahora intensificaré la fuerza.
- ¿Qué está haciendo? - ¡Socorro!
- ¡Ayúdame, mamá! - ¡Oh, no! ¡Aguanta, cariño!
¡Por favor, deprisa! ¡Deprisa!
¡Le van a ver la cola!
Él no domina el agua como nosotras. Podremos con él.
Está salvando a esa niña.
- Tranquila, cielo. Ya estoy aquí. - ¡Eres un pez!
Agárrate.
Ya estás a salvo.
Ay, cielo. Te dije que no te metieras al agua sin mí.
Ya estás a salvo.
- ¿Qué pasa? - Ese socorrista ha salvado a mi hija.
¿Que ha hecho qué?
No me has hecho caso. Te dije que no te bañaras sin mí. ¿Entiendes?
¡Ahí está!
Es un pez. Tenía cola.
- No, pero nado muy deprisa. - Muchísimas gracias.
- ¿Te has metido al agua? - Lleva ese hielo adonde te han dicho.
Muy bien, Zac. Buen trabajo.
- Es un héroe. - Solo he hecho mi trabajo.
La cola cortaba el agua.
Salí corriendo a por la niña y, ¡bum! estaba a su lado.
Si no hubiera ido a por el hielo, también podría haberla salvado.
Qué va, no es igual que nadar con las piernas.
Debería hacer todos los rescates.
- ¿Estás loco? - Venga, es lógico.
Tú mismo has dicho que es un don increíble.
Así puedo utilizarlo.
¿Ahora eres un superhéroe?
- ¿Qué te pasa? - Que te van a descubrir.
Y que se te ha subido a la cabeza.
Alguien ha estado aquí y ha movido mis cosas.
Tu madre habrá estado limpiando.
- Me dijo que no se iba a molestar más. - Siempre dicen lo mismo.
- Zac, has corrido un gran riesgo. - Y todo ha ido bien.
Esta vez.
- La próxima quizá no tengas tanta suerte. - Sé lo que hago, me las arreglaré.
Así se está mucho mejor.
No me extraña que esa gente sea tan gruñona.
- Me duelen mucho los pies. - Si ya no tienes pies.
Pues aún los siento.
Zac ha sido un idiota al lanzarse al agua delante de todos.
- Tuvo cuidado y guardó el secreto. - Se lo contó a ese otro chico.
- Pero a nadie más. - ¿Cómo lo sabes?
Porque a nadie le ha extrañado que se metiera en el agua.
Y lo ha hecho para salvar a esa niña.
- ¿Y? - Solo digo que no es tan malo.
A lo mejor, pero... ¿Cuánto tardará en cometer un error?
Cuando la gente se entere de que existen las sirenas,
¿cuánto tardarán en venir a por nosotras?
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