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Gracias.
Elsa Kleirak de Medina.
Coda y solo, cello, sonata, opus 8.
Alegro, maestoso, más apasionado.
Prométeme una cosa.
¿Qué?
Que no vas a estar toda la fiesta pensando en la prueba.
Para hacerlo bien hay que hacer eso también.
Olvidarse.
Claro.
¿Me vas a dejar aquí como infectada?
No quiero que me pregunten por tus padres.
¿A qué hora viene mañana Óscar a por mí?
Óscar no viene más.
¿La habéis echado?
Mi padre va a estar un tiempo sin poder salir de casa.
Y tú ya te puedes ir sacando el carnet, señorita.
Está todo bien, mamá.
Dale esta ignación.
¿Qué es?
Ella lo sabe. Tú dáselo.
No cotilles.
¿No conocéis una cosa que se llama WhatsApp?
Bueno, voy bien.
No sé ni en qué me he puesto.
Vas perfecta.
Disfruta.
¡Qué ilusión!
Felicidades, amor. ¡Qué gracia! ¡Qué fuerte!
Está todo el mundo, ¿no? Todo el mundo. Bueno, todo el mundo, incluido él. ¿Qué
dices? Sí, sí. Pero si no venía. Pues ha venido, ha venido.
No decía que no podía. Ya, pero le dije que venías tú y aquí lo tienes. Pumba,
el primero. ¿Dónde está? No mires, no mires. A tus nueve.
Madre mía, cómo le queda el jeep.
No, un poco. Tía, relájate.
Te lo sentaba enfrente en la mesa.
Que te vaya bien y no le ves más.
Disfruta un poco.
¿Cómo no te van a coger?
Mira lo que he traído.
Pospito. Yo no voy a tomar nada. Guarda eso. Ahora sí, que cierren las puertas.
Ya puede empezar la fiesta.
Ignacio.
Qué precioso este lugar, por favor.
A mí me han engañado. Yo quería una cosa más pequeña.
¿Perdona? Papá, no mientas. Si te has puesto tú a invitar a las primas y a
el mundo.
Anda, anda.
¿Sabes que han habilitado una zona para mayores? Llaman el Parque Jurásico. ¿Qué
te parece?
Eso es discriminación. Eso es edadismo.
¿Y qué tal, cariño? ¿Cómo está tu padre?
Bien, bien, mejor. Se va recuperando poco a poco.
A mí todavía no me dejan ir a verle.
Pero está bien, ¿eh? Ayer quería ir a una reunión. Mi madre le dijo que no,
claro. Seguro que se pone bien pronto.
Vamos a brindar por él. Por su recuperación. Por tu papi. Por Enrique.
¿Y qué te ha traído, Oscar?
No, libraba.
Mi madre. Ah, no.
¿Y dónde está?
¿No se queda?
Tenía que irse, sus líos, ya sabes.
Claro, no quiere que la metan en la zona de mayores.
Papá.
Te manda esto.
¿Ah?
Ella siempre tan misteriosa.
Dice que tú ya sabes.
¿Qué es? Quiero saberlo.
Señorita, la correspondencia es privada.
Bueno, vosotras no os preocupéis de nada y a pasarlo bien.
Que te vas del nido.
Ay, bien a tía, qué envidia. Y me cogen, todavía me queda la prueba.
¿Cómo no te van a coger si eres la mejor?
Y qué orgullosa tiene que estar tu madre de ti, ¿no? La artista de la familia.
¡Amigas! ¡Qué preciosa!
Ya lo sé.
¡Mira, mira!
¡Felicidades, amor!
¡Gracias! ¡Qué guapos!
Ha debido ser un problema de la lavandería.
No comprendo que la chica que ha preparado la habitación no se haya dado
antes. Pero bueno, en fin, de esta le va a gustar más. Es más tranquila y además
está más aislada del resto de pasillos.
Nadie va a ver con quién entra o con quién sale.
¿Le gusta?
Qué contenta estoy, chicos.
Bienvenidos un año más a mi fiesta de cumpleaños.
Va a ser la noche de vuestras vidas, chicos. No se os va a olvidar.
Va a haber baile, bebidas, sorpresas.
Legal, mamá, todo legal por si estás viendo esto. Sí, legal.
Y atentos y atentas, muy importante, porque tenemos baile al final, ¿vale?
que aprendeos la coreografía del baile que vamos a hacer dentro de vídeo.
¡Gracias!
El otro tipo para el diálogo.
Vamos a ver, Carmecita, a ver si te queda claro.
Que estés más atenta, que revises dos veces todo lo que hagas.
¿Cómo que no aviso?
¡Gracias por ver el video!
Elsa, Elsita, dile a tu madre que no.
¿Que no qué?
Que no puedo, lo que me pide no puedo.
Lo siento.
Tú olvídate y disfruta de la fiesta.
Amiga, aquí.
Uy, qué casualidad que se ha tocado enfrente.
No sabía que venías.
Al final pude.
Bueno, nos íbamos hoy a Soto Grande, pero mis padres adelantaron. Yo me quedo
hasta el lunes. Ah, o sea que estás solo.
Bueno, con mi hermano. Pero eso es como estar solo, cariño.
Bueno, tienes que ver el vestido que se va a poner mi amiga esta noche.
No se va a leer más guapa que la del cumpleaños.
¿Tú eres idiota? Es broma. Es una broma idiota.
Cuidado que te quedas sin herencia.
Cállate, cabrón, que tú ya te comiste la tuya, pendejo. A ver, mi amiga es la
mujer más espectacular de la fiesta.
No se puede ser más bella.
Te amo.
Por la reina del cumpleaños.
Por Iroya. Iroya.
Iroya. Iroya.
Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya.
Iroya. Iroya. Iroya. Iroya.
Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya.
Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya.
Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya. Iroya.
Iroya. Iroya.
Iroya. Iroya.
Iroya.
Iroya. Iroya.
Iroya.
Iroya. I Son muchísimas. Clientela no te va a faltar.
No son exactamente clientes. Vamos a hablar de refugiados en mi fiesta de
cumpleaños. Yo me voy de Cade, máster de acceso a la abogacía.
Me dijeron que los mejores abogados salen. Pero cogen panchitos.
Si están forrados, sí.
Ah, bueno. Yo me voy a tomar un año sabático.
Tengo ganas de agarrar la camioneta y recorrerme las costas de Brasil.
Vivir un poco.
Ay, me encanta.
Qué guay. ¿Conoces las playas de Marecia? No, no las conozco.
Dicen que ahí está la ola más grande del mundo y quiero ver si la puedo
encontrar. Claro que sí, amor.
De surfe se gana poco, bro, pero se polla mucho, ¿no?
Vais a estar muy lejos, porque en Viena, ¿playas?
¿Te vas a Viena?
Al conservatorio. Al conservatorio, dice. Al puto mejor conservatorio de la
historia de la música mundial.
Es que además va a hacer un máster que es, vamos, trampolín directo a la
filarmónica. Y me cogen.
Me queda la prueba presencial, se hace ahí.
Un trámite.
Y ese no me coge, lo dejo. En mí hago acabar tocando en boda.
Pero en mi boda vas a tocar, ¿no? Me lo has prometido, amiga.
Ah, ¿te vas a casar? Sí. Con este tonto no.
Pero sí.
La mía es la hostia.
Yo no he visto a nadie tocar el cello como lo toca ella.
Cuéntale la canción que vas a tocar para la prueba.
Canción, dice.
Ahí la... ¿Qué más le vas a decir? No la conozco. A mí me gusta la música
clásica. O sea, me interesa.
Una sonata de Kodaly. Bueno, Kodaly, una cosa muy jodida y muy bizarra. ¿Por qué
es tan jodida?
A ver, para empezar, tiene una afinación distinta.
Eso significa que la partitura, bueno, es más difícil de leer.
Y bueno, la pieza pasa del irco al folclore.
De repente sale con agua tonal, que no te esperas, entonces siempre te está
moviendo mucho emocionalmente, pero la partitura te obliga a centrarte en lo
técnico.
Y es muy física, necesitas mucho cuerpo. Es como hacer cardio, yo a veces
termino sudando.
Tu cuerpo tiene de sobra.
¿Cómo puedo verte tocar?
¿Qué hay que hacer?
No word en Austria.
¿Qué diferencia hay si una tabla es una tabla?
Perdón. Ya, sí.
Ahora vuelvo.
Mami, qué pesada.
Hola, cariño. Perdona, es que es importante.
¿Te ha dicho algo Ignacio?
Sí, justo ahora.
Que no.
Y a ver si os aclaráis por qué no me está gustando hacer de Paloma una
mensajera. ¿Que no o qué?
No sé, que no, que no te puede ayudar.
¿Pero no te ha dicho nada más?
No, mamá.
¿Pero qué era? ¿Va a volver a hablar contigo? Que no, mamá. Que ha dicho que
y ya está.
No puede ser que haya dicho eso solo. ¿Pero qué era? ¿Qué le pedías?
No nos sirve esa respuesta.
Tienes que hablar con él otra vez, por favor.
¿Yo por qué?
¿Qué le voy a decir yo si no sé de qué va nada?
¿No me quieres decir nada?
Pues que nos tiene que ayudar, Elsa. Que necesitamos el dinero.
¿Qué dinero, mamá?
¿Qué dices de dinero? ¿Qué estás diciendo?
El que le estoy pidiendo, Elsa.
Que está todo muy mal.
Que la empresa de tu padre se va a la mierda. Que le debemos todo a los
todo. Y Hacienda, ni te cuento. ¿Qué me estás contando, mamá? Que yo estoy aquí
de fiesta.
Es que el cumpleaños le he ido y a mí no me metas en vuestras movidas.
No, es que son las tuyas también, Elsa. ¿No te enteras? Que no tenemos nada.
Ni para comer mañana tenemos.
Que se ha ido todo a la mierda. No nos quedan prórrogas.
A tu padre lo han denunciado.
Mira, estamos rechazando el alta porque del hospital se va derechito a la
cárcel. Con eso te lo digo todo.
¿La cárcel?
Si el dinero no está mañana a primera hora en la cuenta de la empresa, te
sin casa, sin coche y sin máster en Viena.
Que no tenemos ni para el viaje a la prueba. Que se va todo a la mierda,
¿Yo qué hago?
Habla con Ignacio, por favor.
Dile que no nos sirve uno. Que tu padre se va a la cárcel. Dile que yo me voy a
matar. Dile lo que sea. Por favor, que me lo junza.
Por favor, no me hagas esto, por favor. Te lo pido. Estas son cosas vuestras. No
eres una niña ya, ¿eh?
¿Cómo crees que vamos a pagarlo todo? Tus estudios también.
¿Cómo crees que lo vamos a pagar?
Nos tienes que ayudar. Pero yo no sé nada de esto. ¿No puedes hablar tú con
Bueno, es que a mí ya me ha contestado.
Como no lo consigas tú.
Ignacio te adora, lo sabes. Eres su ahijada.
Siempre ha tenido debilidad por ti.
¿Pero cuánto dinero es?
Él ya lo sabe. Tú pídecelo, solamente.
A ti no vas a ser capaz de negártelo.
Venga, Elsa, cariño.
¿Lo vas a hacer?
Probando, probando, un dos.
Hola a todos, chicos, chicas, jóvenes, no tan jóvenes.
Ignacio, suegrito.
Yo sé que este discurso lo hubieras querido dar tú, pero pues ya perdóname,
adelanté.
Antes que nada, quiero invitar al escenario a alguien muy importante para
Hidoya.
Futura alumna del Conservatorio de Viena.
Y es una promesa de la música clásica en España.
Bueno, no solamente en España, ¡en el mundo entero, chingao! Un aplauso, por
favor.
¿Vienes?
Todos los que estamos aquí...
Somos unos afortunados.
Porque dentro de poco tiempo vamos a poder decir, yo vi tocar a Elsa Klairak.
Presentada por un mexicano muy guapo.
Muy guapo.
Lo bueno te hace esperar.
Visteme despacio que tengo prisa.
Afíname despacio que tengo prisa.
Y como pueden ver, se atrapa antes a una chilista que a un cojo.
Me informa que está lista.
Los dejo en la mejor compañía. ¡Sigan disfrutando!
Dicen que en el mundo hay siete maravillas solamente.
Pero los que lo dicen son unos tontos.
Porque no conoce su sonrisa.
Ni su forma tan especial de ser.
Ella me ha cambiado la vida. Me ha hecho olvidarme de las otras chicas.
Ya solo existe ella para mí en el mundo.
Ella es mi mundo.
Porque no existen palabras para describir.
Toca súper bien, tía.
¿Lo has compuesto tú?
No. Va.
Ah, como el de las flores.
Bueno, muy bien tocado igualmente.
Se nota ahí los 14 años, dale que te pego. Ten, pues si quieres tocar en
fiestas, me piden muchos violines.
Que lo lleven a mi habitación.
que ya sé cuál es, me encanta, pero... ¡Qué perras! ¿Cómo lo sabíais? Además me
quedé sin este... A mi madre no
le vale un no.
¿Tú sabes lo que me han pedido?
Ayuda. Sí, ayuda.
Es verdad.
Está desesperada.
¿Y qué te ha dicho? ¿Que lo intentes tú?
Mi padre te va a devolver todo después.
Tu padre... Ya lo sé, me da igual tu padre, pero es... Es mucho dinero, Elsa.
no tengo esa autonomía.
Mi madre dice que así la tienes.
Y que lo necesitamos mañana a primera hora.
Como sea.
¿Cómo sea?
Sí, como sea.
Como sea... Es mucho.
¿Puedo hacerte una pregunta?
Claro.
Cuando tocas el violonchelo de esa manera extraordinaria, ¿pasa algo en tu
cuerpo? ¿Sientes algo?
Porque algo tienes que sentir, no algo que tienes tú y que no tiene nadie más,
¿no?
¿Qué tiene que ver eso con ayudar a mis padres?
Pues que habría una forma, a lo mejor.
De hecho, la hay. ¿Qué forma?
Ven a mi habitación esta noche. Seguro que juntos encontramos una solución.
¿Yo?
¿Qué puedo hacer yo?
Que vaya...
Yo
no. No me refería.
No, no. Me estás malinterpretando, Elsa. Yo no te voy a hacer nada. No te voy a
tocar.
¿Me crees capaz?
No.
Perdón, claro que no.
Lo siento.
Es que... Solo quiero verte desnuda.
No.
No.
No. No me lo puedo creer, papá.
Papá, muchísimas gracias. Pero no tienes por qué hacerlo, piénsalo.
No, no puede ser.
Papá. Te quiero, mi papá.
Gracias, gracias, gracias. Qué fuerte.
Vamos, yo también.
Este paraíso viene contigo y todos los pequeños pironeses.
Dame los tito.
¿Ya?
¡Uuuh! Esa es la actitud, amiga.
Toma.
¿Pero qué haces, bruta? Quedan dos patitas para cada una.
Bueno, pues nada.
¡Abróchense los cinturones!
Mucho dinero.
¿Pues cuánto?
No sé, ¿cuánto? ¿Y tú?
¿Pero de dónde? ¿Para que me vean?
No. Tú solo en la habitación.
Claro, tía, para que te vean.
¿Pero por qué?
Si nosotros no necesitamos vender nada, amiga. Yo solo necesito comprar.
Comprar, comprar, comprar, comprar, comprar, comprar.
suficientemente limpia la nueva habitación.
A ver, te despertarás tú.
Mamá, que ya no te preocupes, ¿vale?
He hablado con Ignacio y el lunes se va a reunir con sus asesores o como se
llamen a primera hora y va a intentar arreglarlo.
Tú no te preocupes.
Y papá tampoco.
¿Hola?
¿Y esto?
¿Hola? ¡Hijo de puta!
Tienes la gracia en el puto culo. ¿Qué haces?
¡Para, para!
¡Para, que me vas a matar!
¡Bájame, por favor, bájame!
No mames, la cara de pendeja que hiciste.
Qué pena que no la grabé.
Qué pena que no te murieras al nacer.
¿Qué es esto? ¿Para qué me has traído?
Pues para despedirnos.
Ya nos hemos despedido demasiadas veces.
La última no cuenta.
¿Te preguntamos a ella si cuenta o no cuenta?
Ella es más abierta de lo que crees. Te lo juro.
Te lo juro. Además, esto no está bien.
¿Por qué?
¿Esta es la habitación?
Claro que esta es la habitación.
Pero es lo que está rico.
Lo que da Bernalina. Tú no sabes lo que ama esta.
No voy a ver esto.
No voy a hacer esto. Elsa, ven.
¿Qué no sé?
Está pasando una cosa.
Pues follamos y me la cuentes.
No puedo.
Pues follamos y no me la cuentes.
No puedo, es más que algo loco.
Me voy a ir. Elsa, no te vas a ir.
Ven, ven, ven.
Ven, tranquila.
No quiero que me digas.
No quiero saber, no me importa.
Solo quiero follar. No sabes cómo me puso, cómo tocaste.
Porque lo hacemos bien, porque se nos da bien.
Y si se nos da bien, hay que hacerlo.
Es un don. No podemos desperdiciarlo, ¿estás de acuerdo?
La gente que le dieron un don de cantar, pues canta. La gente que tiene don de
bailar tango, pues baila tango.
Tú y yo tenemos un don de follar.
Hay que aprovecharlo.
Velo como si fuera un juego.
Es un juego.
¿Quieres jugar a un juego?
No quiero jugar a un juego.
¿Qué juego?
Un juego nuevo.
¿Qué juego?
Uf.
Ya sé.
Es el juego de que estás borracha y te vas a ir. Y me vas a decir que lo
para luego y...
Es el juego de que te callas y me escuchas.
Y de que hoy se hace lo que yo digo.
¿Cómo es el juego?
Hoy... Soy una violonchelista rusa.
La violonchelista Elsa Bravatova.
Es el robator.
Mucho gusto. Yo lo hice lista de días.
Me encanta este... No, espera, espera.
Pero es que soy muy pobre.
Tan pobre que no tengo ni para comer.
Y además tengo que mandarle dinero a mi familia.
La vida es muy puta.
Tan puta como tú.
Eh, puta no, stripper.
Hay una diferencia.
Ver, pero no tocar.
Exacto.
Y tú vas a pagar por cada prenda que me quiten.
¿Y cuánto pides?
Por los zapatos, para empezar.
Un estuche nuevo, para mis viajes. ¿Un estuche nuevo?
¿Cuánto?
150. No eres barata, ¿eh?
Qué bueno que no traes mucha ropa.
¿Y
por
el vestido?
Por el vestido más, que es bueno.
¿Cuánto? Un set nuevo de cuerdas de Vapirazzi.
Traduce. No sé quién verga es Vapirazzi.
500.
¿Qué me viste?
Cara y pasa de Ignacio que yo renté este lugar para mí. No sabes lo que cuesta
este vestido. No me importa lo que cueste este vestido. Estoy pagando por
hay debajo de este vestido.
Para que te compres unas cuerdas más baratas.
Ya.
Soy una puta barata, ¿no?
Mejor la sumo ya.
No eres una puta o no eres una puta. Ya me estás confundiendo. Ni tú sabes las
reglas de tu juego.
¿Estás bien?
¿Qué es lo que me querías contar?
¿Qué te pasa?
Dime.
¿Qué haces, pendeja? ¡Qué asco!
Perdón.
Perdón, perdón, lo siento.
Vete al baño, no toques nada. Vete al baño, no toques. Vale, vale, vale. Vete
baño.
¿Qué tal? Buenas noches. ¿Me puedes mandar a alguien de limpieza al 217, por
favor?
La puta cama, Elsa.
Los cachan es tu culpa, ¿eh?
¿Por qué no lo trajiste ahí?
Pues porque no sabía que venía a limpiar.
¿Puedo?
¿Trabajar? Pues no hay otra.
Yo creo que si hay manchas en las sábanas, ¿eh?
¿Cómo te llamas?
Carmen. Carmen.
Oye, Carmen, si sabes que todo lo que estás viendo es confidencial, ¿no?
¿Cómo vas?
Ya, ponte los zapatos.
Y recoge la botella y todo, por favor, apúrate. Y que no huela feo el cuerpo.
Elsa, ya.
Vete tú por las escaleras.
¿Qué haces?
Que por las escaleras, carajo. Vete a la izquierda.
¡Suscríbete!
¿Hola? ¿Hola?
¿Hola? ¡Joder!
¿Qué haces aquí, cariño?
Me he perdido.
¿Y tú?
¿Yo?
¿Te he encontrado?
¿Y ahora?
Antonio, no descansas nunca.
Ignacio le está pagando los estudios a su hijo en la academia militar.
Quiere ser piloto y mira, el chico por lo visto tiene condiciones.
¿Ha cambiado de qué?
Ha cambiado de mucho.
De su gratitud.
¿Te parece poco?
Le conduce carritos y su hijo aviones.
¿Qué te parece en una generación?
Cómo pueden cambiar las cosas tan rápido.
Esa es la maravilla de la vida.
Aceptar que todo puede cambiar así en un instante.
Que todo lo que somos o que todo lo que creíamos ser desaparece.
Chao. Auf Wiedersehen.
¿Y qué es lo que nos queda, pues?
No lo sé, la verdad. Y si lo supiéramos sería absolutamente aburridísimo.
Bueno, hay una cosa que sí podemos hacer y es ser conscientes.
Conscientes de que el momento está y nos pertenece.
El momento en el que todo puede cambiar y pasar a ser otra cosa.
Y la vida se divide en el antes y en el después de ese momento.
Pero lo más importante, fíjate bien lo que te estoy diciendo, Elsa, ¿sí?
Lo más importante no es lo que decidimos.
Lo más importante es ser conscientes del momento en sí, de su relevancia.
Y así pase lo que pase después, sea lo que sea, hayamos acertado o no.
Tendremos la tranquilidad de que somos nosotras las únicas responsables.
Y esto, cariño mío, es lo único que te va a permitir dormir tranquila el resto
de tu vida.
¿Me conoce mi mujer un baile? Mi mujer sí, pero su menisco no.
Mira, ¿te sirve una versión más joven y perfeccionada? Claro.
Señorita Elsa. Yo no sé bailar esto. Yo tampoco.
Pero hago como si supiera y me funciona.
Los tacones.
Quítatelos.
un vuelo de Iberia a la una y cuarto.
Eso es lo último y no es esta mañana.
A República Dominicana.
Que no es casual porque no hay acuerdo de extradición con República Dominicana.
Deben estar embarcando ahora mismo. ¿Quiénes?
Dos consejeros de la empresa de tu padre.
Llevan una semana sin cogerle el teléfono a los hijos de puta.
¿Era por eso que mi madre manda cartas?
En primera.
La zarzata, cariño. Hazme el favor, otro champancito.
Destruyendo mensajes, borrando correos.
Y tú aquí, haciéndote cargo de todo.
Yo no me estoy haciendo cargo de nada. ¿De qué me hago cargo yo?
De lo que no te toca, Elsa.
Porque no te toca.
El mundo se está llenando de cobardes que huyen de la realidad.
Y de perros que se aprovechan de ella.
No digas eso.
Es solo que las necesidades de tu padre y las mías son distintas.
¿Cuáles son?
No hay condiciones.
Que te desnudes nada más.
Sin tocar.
Sin tocar.
¿Y cómo lo sé?
¿Quién me asegura que no va a pasar nada más?
¿Y quién me lo asegura a mí?
¿Quién me asegura que no te vas a poner a gritar y me vas a arruinar la vida?
¿Ahora tenéis ese poder?
¿Cuánto tarda en llegar el dinero?
Lo que tarde es en quitarte la ropa.
¿En tu habitación?
Por ejemplo.
¿Cuál es?
La 307.
¿A las dos?
Me ha dicho que vaya a ir.
No tienes por qué.
¿De verdad?
Nadie te obliga.
Escúchame, Elsa. Si yo te hubiera quedado en consejo, uno solo, como
tuyo que soy, te diría...
No esperen instrucciones, si no llaman a la policía, la van a poder...
¿Has escuchado lo de Arquimides?
Se mete a un marrano como este cabrón en la alberca, se sale toda el agua, ¿no?
Estás desbordando el agua más de lo que cabe, cabrojones.
Desbordas más agua de la que cabe en la piscina. Ven aquí y me los comes.
A ver si te caben en la boca. Nadie se los quiere comer, cabrón. Una colita con
una croqueta.
De jabón, que lo dicen porque ya lo has comido un par de veces. ¿Y así es que
también desborda un chingo de agua?
El culo densa.
¿Y tu cerebro, Jaime?
Mi cerebro desbordado.
Venga, dejad de hostias.
Un reto.
A ver si tenéis cojones.
El que no se desnude paga una noche reservada para todos.
Lo que hace el gusano por ver un cacho de teta.
Pues no seré yo la que pague esta vez.
¿Estás en esos días difíciles o qué?
Ya sabes tú que no.
si te la estoy dando dale bus dásela habló el surfer ¿dónde te has dejado la
tabla?
Jaime, no te atrevas ni de puta... ¡Perdón, perdón, perdón!
¡Qué maduro, eh! Ya, tres años de mis... ¡Tres años!
¡Toma! ¡Qué amargadas, eh!
¿Vas a tener una fiesta de cumpleaños, pinches amargadas? ¡Joder, Jaime!
¡Qué bien comen!
Lo único que no te comes tú.
Explico. Seguro que nos están grabando. Pues mira, ¿qué quieres que te diga? Que
nos graben si quieren.
Y que los suban si tienen huevos.
No te caben, puto gordo. ¡Dámela!
¿A dónde, coño? ¡Dámela!
Amiga, que no tienen cerebro.
¿Sales?
Venga, Elsa.
Tú sabrás.
Total, un cuerpo es un cuerpo.
Elsa, que ya no te ve nadie.
La monjita te vamos a llamar al final.
El cita a la monjita.
Niño, no hagas nada, ¿vale?
No le digas nada a Ignacio.
Olvídate de él. Tarde, mamá.
Tarde. Es que no es justo que te hayamos puesto en esta situación.
No hagas nada. Olvídate de todo lo que te he dicho.
Hostia.
Vale, mamá. Vale.
¿Y cómo lo hago?
Pero de papá en la cárcel también me olvido.
¿Y de Viena?
¿Me pido de la prueba también?
¿Para qué llevo un año preparándola? ¿Para que me cojan y tal? ¿Qué decir?
muchas gracias.
Pero es que de repente ahora somos pobres. No tenemos dinero.
Son nuestros errores.
Habéislo pensado antes.
Llevo 14 años estudiando, 14.
Es mi futuro, tú lo has dicho.
Y es mi padre.
¿Pero qué me quieres decir con eso?
¿Se lo has dicho ya o no? Claro que se lo he dicho, mamá.
Claro que se lo he dicho.
Y no te lo vas a creer.
No te vas a creer lo que me dicen.
Que vayas a habitación.
Eso me dicen.
Que vayas a habitación y que me desnuden.
Que me pongan bolas, ¿qué te parece?
Que me ponga en bolas para que me pueda ver bien las tetas. Y que me abra bien
de piernas y le enseñe bien mi coño y el culo también.
Eso me dice.
¿Qué te parece lo que me dice?
Entonces, ¿qué hago, mamá?
¿Qué hago?
¿Qué le digo?
¿Que lo hago o que no lo hago?
Porque si no lo hago, papá se va a la cárcel, ¿no?
Y total, ¿a quién le importan mi coño o mis tetas? A nadie.
A mí solo, ¿no?
Y total, ¿quién soy yo?
Nadie, ¿no?
No me lo va a... ni se me va a desgastar ni nada, va a seguir ahí conmigo.
Así que dime qué hago.
¿Lo hago o no lo hago?
¡Mamá! ¿Lo hago?
El pendejo del brote que da los calzones de Elsa.
¿Qué pasa, que las querías tú?
Pues hubo puja, ¿eh? No te creas.
Oye, ¿y tú qué tienes que opinar si el culo de Elsa es asciosa?
¿Qué pasa, que se lo has visto?
Eso se nota de verlo.
Claro que no se lo he visto.
Te lo juro.
Oye, pásame los pendientes.
Voy.
Están ahí en la mesita.
Toma, solo hay un.
Ese no es mío.
¿Qué no es mío?
Pero estaba en la mesita.
Pero estaría en la mesita, mi amor, pero no es mío. ¿Y quién lo puso ahí? No sé.
¿Quién lo puso ahí?
Yo creo que una huésped anterior o algo. Pregunta abajo.
No, trae, trae, trae.
Ya pregunto yo, mi amor.
¿Esa? Por Dios, qué escurridiza. Llego a buscarte toda la noche. Vale.
A ver, esto es muy fácil. Es como el confesionario del gran hermano. Lo que
es que lo que aquí se confiesa es bonito y está lleno de amor. Repasad un
poquito, corazón, que tiene muy mala cara. Está muy blanca.
Y mira, si la cámara te quiere, te puedo llamar para que toquéis en vídeos el
violín, que eso está muy de moda.
Voy a poner esto a grabar. ¿Estás ya, bonita? Vale, fuera, fuera.
Fuera ya, Natalia, fuera.
Vale.
A ver, es muy sencillo, ¿vale?
Mira... ¿Y si te quitas mejor la gabardina? Es que parece que te quieres
No llevo nada debajo.
¡Qué graciosa!
Mejor quítatela.
No es broma.
Mira, mejor así.
Moderna y canalla, me encanta.
Está con gabardina, está divina. Lo hacemos.
Mirando fijamente a cámara, tienes que definir la fiesta con una palabra,
Una sola, eso es importante, que resuma.
¿Cómo lo estás pasando?
¿Qué significa Hidoya para ti, tu amistad con ella, con su familia? Bueno,
que estás viviendo hoy aquí.
Te voy a leer.
Algunas cosas te han dicho.
Luz.
Felicidad. Epopeya.
Intínseco.
Arcoíris. Esto me la han colado, ¿verdad?
Son dos palabras. Una sola.
Una. O un gesto, lo que sea.
Algo que exprese lo que sientes.
Aquí. Hola.
Queridos amigos, la película que vais a ver esta noche es muy bonita. No tiene
sexo. No tiene acción.
Pero tiene amor.
Mucho amor.
¿Todo bien?
Todo perfecto, mi amor. ¿No lo ibas a dejar en recepción? Pero igual mejor la
encuentro yo.
A la dueña. Podemos jugar a buscar a quien le falta un pendiente. ¿Te parece
mal? No, mal no.
Nada más se me hace raro tanto empeño.
Igual son de Mónica, vamos a preguntarle.
Una madre es el ser que habita en nuestro yo más profundo.
Mamá, ¿qué coño es esto?
Cariño, este es el poema que me escribiste por el Día de la Madre. Pero
bonito.
Otra vez tú.
Ya me han contado cómo te has puesto.
¿Pero qué tienes dentro que tienes que sacarlo todo fuera?
Venga, trae.
Trae, dame.
Dame, que te lo hago yo.
Yo soy la experta, ¿no?
Venga, dame.
Ya verás, te va a quedar como nuevo. Es que tengo un producto que vas a flipar.
Venga, esto en nada se va.
Es una man.
Casino de Endaya.
La niña ha salido del padre y tiene mano para los negocios.
Este día en concreto, el padre me la devolvió a las tres de la mañana, porque
empeñó en que la niña sabía si tenía que coger el rojo, el negro, el par o el
impar. Haber ido yo a decir el número, el once, y salía el hombre.
Como el padre.
Y hablando del padre, ¿habéis visto a mi marido por ahí?
Deberíamos hacer el baile antes de que la gente busque objetos afilados para
cortarse las penas. Amiga total.
Seguimos. ¿Preguntamos todas?
Esto es brillante.
Aquí la niña aprendió a caminar y, por supuesto...
Os damos muchas gracias.
Una jauría de loba universitaria.
A Pamplona hemos de ir.
Venga, hijita.
No te metas.
Fotos no.
No, es la aplicación del banco.
¿Sabes cuánto dinero me ha pedido tu madre?
No quiero saberlo.
Pues no es poco, ¿eh?
Me envían un código y ya está.
¿Cómo va esto?
Dime, ¿cómo se hace?
Pues... No sé, como si estuviera sola.
No tiene mayor misterio.
Para mí tampoco es fácil esto, ¿eh?
Pero creo que tiene que haber un intercambio.
Y no me parece injusto el intercambio.
Tu cuerpo no te ha costado nada.
Te ha tocado, es gratis.
Y mi dinero, en cambio, me ha costado mucho.
Mucho sacrificio de mucha gente.
Y mucho dolor.
Tu padre es un hermano para mí.
A veces la caga.
Mucho. Pero bueno, no sé de yo quién le juzgue.
Cada uno tiene sus defectos. Él tiene los suyos y yo también tendré los míos.
Pero también lo hago por ti.
Por tu futuro.
No se puede desaprovechar así tu talento.
¿Alguien cerca de la protagonista de la noche?
Pero, ¿sabéis si está en su habitación?
Tía, pero que lo hacemos sin ella, da igual.
Que no, que no da igual, que quiero saber dónde está. ¿Por qué? Porque me
del coño, Moni. ¿Ido ya?
Se está llamando tu mamá. Ya, ya veo.
Mamá. ¿Qué? Joder.
Mira. ¿Qué? Mira.
No está preciosa mi niña en las rodillas de su padre.
Eso no sé yo.
¿Eh?
¿Quieres tocar?
¿Eh?
Que si quieres tocarme.
El doble y te dejo que me toques.
Con la otra mano.
¿En serio?
¿Lo has pensado alguna vez?
Millones de veces.
Eso no.
Lo que pasaría... Si se enterara mi madre, por ejemplo.
¿Tu madre?
La que ha escrito esta carta.
¿Qué pone la carta?
¿Quieres leerla?
Léela.
Y Dios puso a prueba a Abraham.
Le dijo, oye, Abraham, escúchame una cosa.
Toma a tu hijo, ese Isaac, al que tanto amas,
Y ofrécemelo en sacrificio.
Así que ahí van los dos, caminando, pum, pum, pum, pum, pum, por la montaña,
como si tal cosa.
Y va Isaac, el niño Isaac, y le pregunta a su padre, oye, papá, papá, ¿dónde
vamos?
Y Abraham le contesta, ¿de dónde vamos? Pues a lo del sacrificio del corderito
que te he contado antes, hijo, que no te enteras de nada.
Y va el niño Isaac, pobrecito mío, que todavía no se lo huele.
Y le dice, ya, papá, pero es que no entiendo nada.
¿Dónde está el corderito?
¿Dónde está el corderito?
Elsa, Elsa, no te enfades.
Elsa, no me digas que no lo conocías.
Elsa.
Elsa. Elsa.
Elsa. Baby, ¿por qué no hablas mucho de ella, eh?
Pero si su parte era tu favorita, mi amor.
Lo hago por ti.
Elsa.
Quiero
pedir un
taxi.
Hola, soy Pilar. En este momento no te puedo acudir. Oye, teléfonos.
Es que te veo con esto en la espalda y flipo. Te dije lo de las bodas, ¿no? Se
gana una pasta, de verdad.
Toma mi tarjeta, por si no te cogen.
¿Dónde? En lo de Viena. Hay que tener un plan B.
Empieza la temporada alta. La gente no para de casarse. Es una epidemia.
Elsa. Mamá.
¿Estás bien?
Llevo un rato llamándote, hija. Digo una cosa solo.
Es importante.
¿Sabías dónde me estabais metiendo?
Mamá. ¿Sabíais dónde me estabais metiendo?
Te pedí que no le dijeras nada.
¿Qué ponía en la carta?
Mamá, dímelo.
¿Qué ponía en la carta?
Tu padre no sabe nada, Elba.
Elsa. Elsa.
Elcita. Elsa, amor.
Allí están.
No quería que yo hablase con Ignacio, ni que me dijese nada a ti.
No quería escribir, ni pedir dinero, ni hacer nada.
Elsa, ¿dónde te metes, tía? Vamos a hacer el baile, espera.
Elsa no me dice nada, me mira y no me dice nada.
Y me ha dejado a mí toda la responsabilidad.
Yo intento animarle, ¿sabes? Le digo que todo va a ir bien, que tiene una hija
maravillosa, dispuesta a hacer lo que sea por él. Le digo que las cosas van a
volver a ser como antes, pero... ¿Qué pone en la carta, mamá, por favor?
Elsa, ¿puedes dejar el puto teléfono? Ponía la verdad.
Le decía a Ignacio que tu padre en realidad... Elsa.
Que no se cayó de la plataforma, Elsa.
Que tu padre se quedó.
Que dejes el puto teléfono. ¡No lo haces!
Largo de mi fiesta, puta.
¿Tú eres esa?
¡Uh, cariño!
¿Y el baile o cómo se dice? Las pollas, se dice, mamá. Ni baile ni hostias.
Fiesta.
Una batea de ron, cariño.
¿Entera? Enterita de todos, sí.
Ya te ayudo yo.
¿Te lo puedo explicar?
Es que cuando yo subí a esa habitación ni siquiera sabía que me estabas...
Cuando subiste a esa habitación cometiste un error muy grave.
Pero nada me va a joder la fiesta hoy.
Ni siquiera tú.
¡Venga, va!
¡Es mi cumple!
Vamos a beber delante de los viejos porque llevan toda la vida...
Un segundo.
¿Cómo va esto?
¿Hola?
Ignacio Armendia, preséntese lo mismo.
Ignacio Armendia, mi padre, sí, ¿que dónde está?
¿Nadie ha visto? ¿A mi padre? ¿En serio?
Igual te has perdido con alguno en el cuarto.
Papá, cuidado que hay mucha niña mona por aquí. A ver si te van a hacer un
de esos.
Papá.
Señora Armenia.
¿Dónde estás, papi chulo?
¡No te escondas!
Aquí estoy.
Papá, es el efecto que causas en las mujeres.
Adicción. Se pasa con el tiempo, tranquila.
Papá.
Que cante, que cante, que cante, que cante, que cante, que cante. Si
cantas tú conmigo, ¿vale? Venga, vale, hecho.
Venga, vamos a hacer.
Cada vez que te beso me sabe a poco.
Y cada vez cuando te miro, cada vez encuentro una razón
para tu vivienda.
Cada vez que la noche llega a tu pelo.
Despierta una canción y nace un beso.
No puede quedar mucho.
No sé yo, la niña rusa esta, en vez de una prueba parece que va a dar el
concierto entero.
Ay, mira, tu padre.
Que nos espera en el restaurante.
Desde el aeropuerto va directo. A celebrar.
Celebrar de momento nada.
Yo lo tengo tan claro, que te van a acoger.
Y que papá está mejor.
Es un milagro que haya podido venir.
Yo creo que la ilusión de que te cojan ha hecho que se recupere más rápido.
No se lo quería perder.
Siente que el cielo le ha dado una segunda oportunidad.
¡Hasta el mío, Paco! ¡Ya usaste a mi!
Pobrecita. La rusa.
¿Vola, Nelson?
Elsa, niño, ¿qué pasa?
¿Qué haces? ¿A dónde vas?
Te estaba saliendo genial, cariño, mejor que nunca.
Vuelve ahí dentro, por favor, y termina. No quiero.
¿Qué?
¿Y todo el esfuerzo?
¿Todo el sacrificio?
Hija, ¿y el talento?
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