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Joder, las 8:15 h...
Buenos días. -Buenos días.
Vamos haciendo crol...
Adriana, levanta un poco los pies.
Uno, dos , tres...
Ahora vosotros, ¡uno, dos, tres!
¡Las manos sobre el agua!
Y tres... Ahora tú sola.
Tú sola... Muy bien. ¡Olé!
Hèctor, se meten conmigo...
No pasa nada. Continúa hacia ahí.
Nos vamos hasta el final, va.
Vamos todos hasta el final. A nadar.
Hoy has sido la primera en llegar, ¿eh?
La mía ya se ha quitado el cinturón.
Mira, Adriana.
¡Guapa!
¿Qué? ¿No me dices nada?
¡Qué monos!
Tous... Con perlita.
Al salir os enseñaré una sorpresa, ¿sí? -¡Sí!
¿Estáis preparados? ¡Sí!
¿Si? Pues va, salimos.
Acabamos la clase.
Intentémoslo. Solo un mes.
Tú los Delfines y yo los Caballitos.
Los Caballitos de Mar no se tocan. Son míos.
Ah... Y con Gollum de por medio...
Innegociable.
¿Qué es lo que os hace tanta gracia? -Estaba a punto de ir.
¿De qué es este olor?
No noto nada.
Voy a dejar esto en su sitio.
Déjalo. Ya lo hará Hèctor. Espero que esto sí.
Es un momento. -Tengo que hablar contigo.
¿Qué pasa?
¿Qué ha pasado con Àlex?
¿Qué ha pasado?
Sí. ¿Qué ha pasado con Àlex? -Nada.
¿Nada? -No sé.
Huele como a...
¿Habéis fumado?
Claro que no. -¿Seguro?
Yo no noto nada.
Ya. ¿Qué ha pasado esta mañana?
Le da miedo el agua.
No hablo de eso. -Pues no sé.
Jordi... -¿Qué?
¿Qué ha pasado esta mañana con Àlex? -Se ha puesto a llorar.
Y ¿qué más?
Nada más. Ha dicho que le daba miedo.
Jordi, no hablo de eso.
Pues si no me lo explicas me pierdo.
¿Por qué te pones así?
No me pongo de ninguna manera. -A la defensiva. Estás tenso.
La que estás tensa eres tú.
No sé de qué coño va esto. -Normalmente no me hablas así.
Sé más clara. No sé adónde quieres ir a parar.
Entras con esa cara...
¿Qué cara?
De cabreada. -¿Cara de cabreada? No.
Digo que se ha puesto a llorar y me dices que no es eso.
¿De qué hablamos, pues?
Se me han quejado.
¿De mí?
Le he dicho que se metiera sin el cinturón.
Solo eso. Se ha puesto a llorar.
Me ha dicho que le daba miedo. Solo eso.
¿Eso nada más?
¿Y Àlex?
Es el único que hoy seguía con el cinturón
y no se lo quería quitar. -¿Y qué has hecho?
¿Me lo cuentas?
Anna... Llevo cinco años trabajando aquí.
¿Qué has hecho?
¿Me cuestionas o es un tercer grado?
Nadie te cuestiona. -Lo parece.
Se ha puesto a llorar porque no se lo quería quitar.
He hablado con él.
Lo he hecho con tacto.
Sabes cómo me relaciono con los niños.
Los otros se lo quitaron.
¡No es tan grave! -No te alteres.
¡Joder! Me estás poniendo nervioso.
Hablemos tranquilamente. -Esto es ridículo.
¿Seguro que me lo has contado todo?
Es que no hay nada que contar.
¿Seguro?
Seguro.
Ya te lo he dicho. Se han quejado.
Mira...
No entiendo cómo sus padres se pueden quejar por eso.
Me conocen... Hablaré con ellos.
Les diré lo mismo que a ti y lo entenderán.
No han sido los padres de Àlex los que se han quejado.
¿Entonces quién? -El padre de Arnau.
¿De cuál? -Arnau Bosch.
Ha venido hace un momento.
Ese hombre no ha venido nunca. Siempre viene su madre.
¿Qué has hecho cuando se ha puesto a llorar?
Es lo que quiero que me cuentes.
Estoy pillando frío, voy a buscar el albornoz.
Jordi... -Ahora vuelvo. Estate tranquila.
¿O quieres que me quede congelado?
Estábamos hablando.
No vuelvas a interrumpir. -Pensaba que...
¿Has revisado el botiquín?
Ahora iba... -...a hacerlo.
Como avisar a Jordi, ¿eh?
No hay betadine, ni alcohol. -Lo has revisado.
Sí. Hay que revisarlo siempre, Hèctor.
No puede ser que no tengamos nada para desinfectar.
Este mes te encargabas tú, ¿o no? -Sí.
¿Entonces? -Iba a hacerlo ahora.
¿Tengo que estar siempre detrás de ti? Es solo revisarlo. No cuesta tanto.
No volverá a pasar.
¿Has estado fumando? -No.
Hèctor... Si todavía huele a...
No.
Yo no.
Jordi.
Ya la llevo yo. Hemos terminado.
No. No hemos terminado.
Hèctor... Venga...
Me has dicho que no y has estado fumando aquí dentro.
¿Te lo ha dicho Hèctor? -No.
Me lo acabas de decir tú. -Solo cuatro caladas.
Sabes que está prohibido. -Ni me lo he acabado.
Aquí no se puede fumar.
Y antes me lo has negado. -Sí.
No se puede fumar. Ni tú, ni nadie. -Sí.
Y encima...
Que me mientas me molesta aun más.
No volverá a pasar.
Espero.
CONTINÚAN LAS DETENCIONES POR EL CASO LUDOTECA
¿Me das las llaves? -Sí.
Anna me ordenó cerrar la puerta.
Creo que le está echando la bronca a Jordi.
¿Sí?
A mí me daba miedo el agua.
Miedo de verdad.
En mi pueblo,
mi entrenador me sujetaba bien fuerte
y se lanzaba al agua conmigo para quitarme el miedo.
¿Y sabes qué conseguía con eso?
Que todavía me diera más.
Mira...
Quién hubiera dicho que acabaría dedicándome a esto.
No sé adónde quieres ir a parar.
Yo nunca asustaría a un niño.
Te he dicho que se han quejado.
Me conoces.
¿Sí?
Sí.
¿Qué insinúas?
Nada.
No le he reñido,
ni le he gritado ni nada por el estilo.
Le has abrazado y le has dado un beso. De eso se han quejado.
Más noticias sobre el escándalo del Esplai.
La policía interroga a los menores relacionados con el monitor...
¿Qué? ¿A la piscina otra vez?
Un par de horitas más y hasta el lunes.
Dile buen fin de semana a Jordi.
Buen fin de semana.
Hay cosas que no deberían pasar. -No quería...
Lo siento, de verdad,
pero sabe que una cosa no tiene que ver con la otra.
Los padres no nos quedaremos con los brazos cruzados.
Ahora váyase, por favor.
Hola.
Sí, he hablado con ella, pero...
Es que no, esta mujer no escucha.
Claro que le he dicho eso de Facebook.
No lo sé, no la entiendo casi... No quiere escuchar, y este chico...
Este chico... No lo sé...
Laura, soy yo. Asegúrate de que la puerta esté cerrada.
¿Con llave? -Sí.
¿Por qué, qué pasa? -No, no pasa nada.
¿Han vuelto de comer los chicos? -Hèctor sí.
Pues que Jordi llame al timbre, pero ciérrala.
De acuerdo, Anna.
Gracias.
¿Por qué está cerrada la puerta? -No sé. Anna me lo ha pedido.
Oye, ¿saldrás con nosotros esta noche?
¿Dónde vais? -No sé.
¿Qué haces?
Nada. Me duele la cabeza.
Debe de ser migraña. -¿Migraña?
Cuando llegue Jordi, dile que lo busco.
De acuerdo. -Que es importante.
No deberías tirarte al agua después de comer.
No me salgas con eso.
¿Has visto a Anna? -No.
Te buscaba.
¿Y qué quería? -No lo sé.
¿No te lo ha dicho? -No. ¿Le pasa algo?
¿Cómo voy a saberlo?
¿No te ha dicho qué quería? -No, que te buscaba.
No la hagas esperar, creo que tiene un mal día.
Mejor tomárselo con calma.
Va, aún pensará que no...
Eh... Ya iré.
Ella siempre tiene cara de...
Ha dicho que era importante.
Parece que no la conoces.
Siempre lo es.
Jordi, falta betadine,
no puede ser que no tengamos nada para desinfectar.
¡Hostia! -Ah, no...
¿Este mes te toca a ti? ¿Ya lo tienes controlado?
Pero ¿qué haces?
Un cigarro. ¿Quieres? -Aquí no.
Abre la ducha.
¿Quieres una bronca? -Si abres el agua...
¡Que no! -A esta hora no vendrá nadie.
Aquí no. -Con el vaho no se ve el humo.
¿Y el olor?
¿Lo fumamos a medias?
¡Te he dicho que no!
Mira que eres... -¿Qué?
Cagueta.
Es solo un cigarro. -Puedes salir.
¿Así? ¿Quieres que me quede congelado? -Aquí dentro ya lo sabes. La ley...
¡No me salgas con esas! Ya me la sé. -Pues si la sabes...
¿Sabes qué me jode? -No.
No es la ley, sino la gente a la que no os gusta
y la defendéis como si la hubiéseis escrito vosotros.
Haz lo que quieras.
Escucha. ¿Ha llegado Jordi?
Sí...-¿Hace mucho?
Como siempre.
No tiene por qué venir nadie.
Si te pillan...
Si me pillan, me lo estoy fumando yo.
Abre el agua caliente.
¿Qué? ¿Te da miedo una bronca de Anna?
No. -No.
Seguro que nunca te saltabas una clase. -¡Vete a la mierda!
¿No te ha apetecido nunca
hacer algo solo por saltarte las normas?
Qué heroicidad no poder esperar 10 minutos para fumártelo fuera.
Qué burro. -No hablo de eso.
Entonces, ¿de qué?
Seguro que, si pudieras,
te encantaría darle una torta a esa pija.
¿Cómo se llama? -¿Quién?
Esa niña insoportable. -No sé, hay unas cuantas.
Claro que lo sabes. La del bañador rosa chicle.
Adriana.
Te encantaría poder darle un tortazo y decirle: "¡Calla!
Calla de una puta vez y haz pies hasta la hora de irte".
No, mira... "Hasta que yo diga basta".
¿Lo ves? -No he dicho eso.
Te encantaría. -¡Vete a la mierda!
No, lo deseas. -Cállate.
Y mientras hace pies, aprovechar para follarte a la madre.
Su madre también es una cursi,
pero está buena la cabrona.
Es de esas tías
que te la follarías con rabia, a ver si espabila.
Ya lo verías. Con cuatro buenas embestidas
le saltarían los ositos de Tous de las orejas.
Mira que eres...
Así... Así... -Jordi...
Así... Así... Así... Así...
Mira... Mira, Adriana.
Mira cómo le saltan los ositos a la mami.
¡Oh, sí, mamita! Sí, sí, sí... -¡Para, para, joder!
No sé si te has cabreado o te has puesto cachondo.
Va, tío, era una broma. -Pues no tiene gracia.
"Pues no tiene gracia".
Si solo fuera la cursi de Adriana... -Es que tu grupo...
Entre esta y Gollum... -¡Cómo te pasas!
No me extraña que los otros niños... -Pobre...
Tendríamos que hacer un cambio. -¿Un cambio de qué?
De grupo. -Ah, no.
Tú los Delfines y yo los Caballitos.
Los míos empiezan a ser un poco pesados. -No me marees.
A mí así me va bien. Preadolescentes... ¡Qué pereza!
Piensa que los míos igual no son tan pesaditos,
pero lloran más. -Pero no se quejan tanto.
BOTIQUÍN
Además, el cambio no puede ser. -¿Por qué?
Porque es imposible. -Dame un motivo.
Con los entrenadores pasa igual que en los campamentos.
¿No te fijaste nunca? -¿En qué?
Siempre había el monitor guapo, el enrollado y el aburrido.
Con nosotros pasa igual.
Yo soy el guapo. ¡Ah! Y también el enrollado.
¿Y yo?
Tú, el aburrido.
Gracias.
Laura, ¿quién se encarga del botiquín este mes?
Espera. Ahora te lo miro.
Hèctor.
De acuerdo.
A mí no me ha pasado nunca. -Porque eres el aburrido.
¡Joder!
Fíjate un día en las miraditas y cómo hablan en voz baja.
¿Qué dices? -Sí.
Miraditas. Sobre todo aquí. -Va...
¿Crees que no he pillado a alguno de los tuyos mirándomelo?
¿De verdad? -¡Claro!
¡Estás chiflado! -Un par me lo miran cada día.
Pero ¿qué dices? Anda, calla. -¡Unas guarras!
¿No has visto las fotos de Cris en Facebook?
¿Cris de mi grupo? -Unas fotos...
¿Por qué la tienes agregada?
Me pidió si quería ser su amigo. -A mí no me lo pidió.
¡Porque eres el aburrido! -¡Joder!
¡Ah! Y en tu grupo hay un par que pierden aceite.
¡Venga! -Sí.
¡Pero si son muy pequeños! -¿Y qué más da?
Si incluso los hay en mi grupo. -¿En tu grupo?
Segurísimo.
Yo que tú borraría a Cris del Facebook.
¿Por qué?
Un amigo que trabaja con chavales
agregó a dos alumnas al Facebook.
Supieron a qué pubs iba y empezó a encontrárselas.
Se metió en un buen follón. -¿Qué edad tenían?
No sé, 16 o 17. -No es lo mismo.
Bórrala, de verdad. Yo que tú lo haría.
Hablas de Cris como si fuese un peligro público.
Y tú como si fuese una máquina sexual.
Bórrala.
Intentémoslo. Solo un mes. Tú los Delfines y yo los Caballitos.
Los Caballitos no se tocan.
Son míos. ¡Ah!
Y con Gollum de por medio... Innegociable.
Hèctor... Hèctor... Los niños me llaman Gollum y me hunden.
¿Qué os hace tanta gracia? -Estaba a punto de ir.
¿No te había dicho...? -Es que...
Ahora iba.
¿De qué es este olor? -No noto nada.
Voy a dejar esto en su sitio. -Déjalo. Ya lo hará Hèctor.
Espero que esto sí. -Es un momento.
Tengo que hablar contigo. Hèctor, ¿te lo puedes llevar?
¿Qué pasa? -¿Qué ha pasado con Àlex?
Yo nunca asustaría a un niño.
Te he dicho que se me han quejado.
Me conoces.
¿Sí?
Sí.
¿Qué insinúas?
Nada.
No le he reñido,
ni le he gritado ni nada por el estilo.
Le has abrazado y le has dado un beso. De eso se han quejado.
¿Qué?
Sí. Dicen que has sido demasiado...
¿Demasiado qué?
Demasiado...
cariñoso.
A Àlex le da miedo el agua. -A muchos niños.
Se ha puesto a llorar. -Sí.
Solo quería tranquilizarlo. Que no se asustase.
Ya. -No. Ya, no.
Se te han quejado.
Insinúan que...
Jordi... -¿Y tú?
Los padres... -No.
Los padres, no.
Tú.
¿Qué piensas tú?
Son sus hijos.
¿Qué hace aquí?
Perdone.
¿Quién es usted?
Es usted quien me lo tendría que decir.
David.
¿Usted quién es?
La directora.
Aquí no se puede estar.
Debería irse.
Mi hijo es del grupo de los pequeños.
Igualmente... aquí no se puede estar.
¿Cómo se llama el entrenador de mi hijo?
¿No lo sabe? -No.
Jordi.
¿Es gay?
Perdone, pero creo que eso no importa.
¿Lo es?
No lo sé. -¿No?
No.
¿No sabe qué tipo de persona es el entrenador de su piscina?
Creo que no he dicho esto. -No lo sabe.
Usted no sabe cómo se llama el entrenador de su hijo.
¿Insinúa que no estoy pendiente de mi hijo?
No. Solo que llevan más de medio año entrenando.
Lo sé.
No sabe cómo se llama su entrenador. -No cambie de tema.
Su hijo le habrá dicho muchas veces su nombre.
No se me habrá quedado.
Ya. -Mi hijo es muy charlatán.
Habla de muchas cosas.
¿Tú no has dado nunca un beso a un niño?
¿Lo has dado? ¿Sí o no? -Sí.
Eres una mujer. No es lo mismo.
Si le hubiese echado una bronca...
Àlex no querría meterse nunca más en el agua.
Ahora resulta que se quejan porque soy demasiado cariñoso.
Cálmate. -Dicen...
¿Cómo quieres que me calme?
Jordi... -Hay que ser retorcido.
¿Y tú?
Aún no me has dicho qué piensas tú.
¿No dices nada?
No sé qué decir. -Algo.
No lo sé. -Anna.
Me conoces desde hace tiempo y sabes perfectamente...
Perfectamente no sé nada.
Ni de ti, ni de nadie.
Gracias.
Ha pasado lo de la ludoteca,
aquí al lado.
Todo el mundo está muy sensible.
Sí, y lo encuentro repugnante.
¿Crees que sería capaz de...?
Jordi... Los padres...
Es normal...
¿Sí? ¿Crees que es normal?
Razonable, que estén asustados.
Solo ha sido un beso.
¿Solo un beso?
Un beso es algo inocente. -No.
No siempre. -Este sí.
¿Cómo se llama su hijo?
Arnau. -En este grupo hay dos Arnaus.
Arnau Bosch.
Un niño muy majo.
Dice que quiere ser socorrista y habla mucho de su hermana.
Ha tenido una hermana hace poco, ¿no? -No se haga la simpática.
¿Me quiere demostrar que conoce bien a los niños?
No dudo de que haga bien su trabajo,
pero no he venido a hablar de eso.
Será la primera vez que viene a la piscina.
Mi mujer se encarga de traerlo y recogerlo.
Y ahora se presenta aquí, fuera del horario...
Ya se lo he preguntado.
El entrenador de los Caballitos... Ese tal Jordi, ¿es gay?
No lo sé.
Y si lo es o no es cosa suya y no tiene que importarle a nadie más.
Ni a usted ni a mí.
Entrena a mi hijo.
En caso de que lo sea, no importa.
¿No?
¿Para usted sería un problema? -No. No tengo ningún problema.
Tengo amigos que lo son.
Pero sí, si es un pervertido.
Conozco a Jordi desde hace tiempo. Es uno de nuestros mejores entrenadores.
Es una buena persona y un buen profesional.
No dudo de su profesionalidad, pero ¿cómo sabe que es buena persona?
Lo conozco.
¿Sí? -Sí.
Acaba de decir que no... -Perdone. Aquí no se puede estar.
Sabe de qué estoy hablando.
Te he defendido y quiero pensar que...
Pero... -Pero ¿qué?
Es difícil pensar
que un beso en los labios de un niño es algo inocente.
¿Qué dices? ¡Eso es un disparate!
¿Es verdad o no? -¡Claro que no!
¿De dónde has sacado eso?
Paula le ha dicho a su madre que Àlex no quería meterse,
que no paraba de llorar y que tú le has dado un beso en la boca.
Quizá... se habrá confundido.
Es lo que ha dicho que ha visto. -Pero no es verdad.
Igual desde donde lo ha visto se lo ha parecido o...
No sé... Pero no lo haría nunca.
Te lo juro.
¿Ha dicho que lo ha visto o que se lo ha parecido?
¿Le ha preguntado dónde le he dado el beso?
Si eso lo haces normalmente,
y ha dicho que sueles dar besos, solo que en la mejilla,
pero que el beso de Àlex ha sido diferente.
Mierda.
¿Entiendes que los padres...? -Paula se ha confundido.
Créeme.
Dime que no es verdad.
Te lo estoy diciendo.
Hace rato que te lo digo. Te lo juro.
Asegúrame que no hay ningún motivo para preocuparme.
¿Qué te preocupa? -Lo sabes.
¡No! No lo sé.
¿Àlex? ¿Yo?
¿Los padres? ¿La imagen de la piscina?
¿Tu prestigio? ¿El cargo?
¿O algo más?
¿Algo más?
Algo que no tiene que ver únicamente con esto.
Solo dime que no tengo nada de qué preocuparme.
No paraba de llorar.
Me salió así.
Le he abrazado
y le he dado un beso. Un beso en la mejilla.
Le he dicho que confiase en mí y creo que se ha calmado.
Ya... -¡No! ¿Ya? No.
Para ellos este momento es importante.
Les asusta el agua y deben confiar en mí.
¿Cómo lo harán si no me puedo acercar?
Jordi... -Si no confías ni tú.
Y ahora los padres tampoco.
Uno de los padres me ha preguntado cosas de ti
y realmente no sé nada.
¿Quién? -El padre de Arnau.
Ese hombre no ha venido ni un día. -Hoy sí.
Hace un momento estaba aquí. Te buscaba.
¿Le ha venido a buscar? -Sí.
¿Qué pensaba?
Es la hora de comer. No está. Y las cosas no se hacen así.
Se trata de mi hijo. -Le aseguro que no hay ningún problema.
¿Me lo asegura? -Sí.
¿Cómo puede asegurarme que no es un pervertido
o qué piensa cuando abraza a un niño?
Mi hijo, por ejemplo.
¿Le parece normal que se dedique
a besarles y a abrazarlos?
Un gesto mal interpretado. Eso me parece.
Veo que está al corriente. -Sí.
Otros padres también se lo han dicho.
Jordi...
Es una buena persona y un buen profesional.
Sí. -¿Ha hablado con él?
No.
Y en cambio
pondría la mano en el fuego por él.
¿No va a...? -No tengo derecho
a preguntar a los trabajadores sobre su vida privada.
No lo he hecho, ni lo haré.
Nunca.
Si me hace el favor...
Estamos preocupados.
Mi mujer ha visto un comentario sobre esto
en el grupo que tenemos los padres en Facebook.
¿En Facebook? -Sí.
Es normal que nos preocupemos.
Sí, pero escribirlo sin estar seguros en Facebook...
¿Usted tiene hijos? -Eso es crear una falsa alarma.
¿Se pueden borrar los comentarios?
¿Es eso lo que le preocupa? -Me parece precipitado.
Es un grupo en el que solo estamos los padres.
¿Le parece mal que estemos conectados?
¡No! Pero escribir este comentario me parece un poco irresponsable.
¿Usted tiene hijos? No. No tiene. Está claro.
¿Qué quiere decir?
Que es difícil que lo entienda. -Claro que lo entiendo.
¿Usted sigue las noticias?
Sí.
¿Ha visto lo de la ludoteca? -Sí.
Está aquí al lado.
Lo sé. -Es asqueroso.
Sí. -Aquí al lado...
Pero eso no quiere decir... -¿Qué sabe usted?
Se ve que también era una buena persona.
Una bellísima persona. También un buen profesional.
No tiene nada que ver con... -Uno de sus entrenadores
besuquea y toca a los niños.
Dicho así es exagerado.
Ha besado en la boca a un niño. -¡No sabemos si es cierto!
Jordi... Quizá no hacía falta que besaras a Àlex.
Ya te lo he dicho. Estaba asustado.
¡He hecho lo mismo que con mis sobrinos!
Pero Àlex no es tu sobrino.
Ni ninguno de estos niños. Son sus hijos.
Sí. ¿Y qué?
Es que...
Pasan tantas cosas...
Están asustados con lo de la ludoteca.
¿Y ahora qué debo hacer?
Intentaremos calmar a los padres.
Que no corra la voz y que esto no se exagere más de la cuenta.
No me refiero a los padres.
¿Y yo?
¿Qué?
¿Qué tendré que hacer a partir de mañana?
Cuando los padres vengan a buscar a los críos...
¿Cómo les miro a la cara?
Jordi...
¿No podré
sujetar por la barriga a los niños cuando les pido que hagan pies?
¿Ni llevarlos de las manos?
Quiero decir... Es que...
No sé ni cómo les voy a tocar.
O mirar.
Jordi... -No. Quizá si no les miro...
Alguien podría interpretarlo como...
Jordi, basta. -No.
¿Y cuando los cojo en brazos y me lanzo con ellos al agua? ¿Qué?
¡Es un juego! Para que se diviertan y pierdan el miedo.
Y se divierten. Les encanta.
Lo sé. -Sí, pero...
Soy la responsable... -¿De qué?
A partir de ahora no podré dejar de...
de pensar en estas cosas.
Y si se corre la voz... ¿Sabes el daño que me puede hacer?
Lo aclararemos.
Les tranquilizaremos y podremos olvidarnos de este tema.
Gracias.
Jordi...
¿Eres homosexual?
¿Qué?
¿Eso te han preguntado?
Yo también quiero cerrar este tema cuanto antes.
No me lo puedes preguntar.
No sé nada de ti.
¿No te basta con saber que llevo aquí cinco años
y que hago bien mi trabajo? -¿Lo eres?
Alucino...
No tienes derecho a preguntármelo.
¿Tienes pareja?
No.
¿O alguien más o menos estable?
No.
¿Te gustan los niños?
¡No!
No...
Creo que no.
¿Crees que no?
Me gusta estar
y relacionarme con ellos.
Quizá soy cariñoso con los chavales, pero no puedo ser de otra forma.
Me sale así...
No hay nada malo...
¡Pero nada de todo eso!
Me cuesta creer que...
¿Crees que eso quiere decir que me gustan?
No. No, creo que no.
Me voy.
No sé por qué no confías en mí.
Sí confío. -No.
Le haces más caso a un padre que no había venido nunca
y a lo que diga una niña de 5 años.
No me digas que confías en mí.
Soy la directora. -Ya lo sé.
Los padres... -¿Qué?
¿Los padres, qué?
Parece que saben mejor que nosotros cómo hemos de hacer nuestro trabajo.
¿Qué me estás diciendo? -Me preocupo por los niños.
Me dices que no son mis sobrinos, pero tú tampoco eres su madre.
¿Lo entiendes? No lo eres, ni lo serás nunca.
Y es difícil que nadie tenga ganas de dejarte preñada
con esa cara de amargada.
¿Qué haces?
¿Qué?
¿Qué pensaría alguien que entrase ahora?
¿Cómo lo interpretarían?
¿También te preocupa eso?
Vístete.
Jordi... -Déjame en paz.
¡Jordi!
Me gustaría nadar un poco antes de los entrenamientos de la tarde.
Porque aún los haré,
¿o no?
¿Qué pasa?
¿Qué coño le pasa a este?
Hèctor, me has asustado.
¿Pasa algo?
No. Nada.
En el suelo... La cartera de Jordi.
Ha ido a nadar.
Se le debe de haber caído.
No... Acaba de caer ahora mismo.
Con eso de la ludoteca,
¿le extraña que me preocupe por la persona con la que está mi hijo
y que le acompaña al vestuario, donde todos los niños se cambian?
Usted no tiene hijos. Es difícil que lo entienda.
Cuando eres padre no te permites despistarte ni un segundo.
Te da un vuelco el corazón
cuando crees que has perdido de vista a tu hijo.
La simple idea
de que alguien se lo haya llevado o metido dentro de un coche,
para hacerle vete tú a saber qué y que no sepas nunca nada más, es...
Siempre tienes ese temor.
O de que alguien, aprovechándose de que es un niño, le haga daño.
Si me ocurriese algo así, no me lo perdonaría nunca.
Lo entiendo.
¿Sí? -Claro que sí.
Creo que está confundiendo las cosas.
Está haciendo una montaña de algo que no lo es.
¿Ha visto las noticias? -Sí, y se me revuelve el estómago.
Sí, pero... -Ni se atreva a ponerlo en duda.
Lo que intento explicarle es que no tiene nada que ver...
¿Cómo lo puede asegurar?
No sabe nada de este chico. Y no piensa averiguarlo.
Sus trabajadores
están por encima de la seguridad de los niños.
Y ¿qué debería hacer? -Este chico no puede trabajar con críos.
¿No ha pensado que quizá ha sido un gesto
sin ninguna mala intención, espontáneo?
Un beso en los labios. -No sabemos si es verdad.
Es lo que ha dicho una niña y usted no puede presentarse así aquí.
Las cosas no se hacen así. -Es mi hijo. Usted no es madre.
No es justo...
Tampoco lo es que me trate como si fuese un paranoico.
Yo y los otros padres. -Nadie le ha tratado así.
Cuando tienes hijos no puedes bajar la guardia.
A veces ves a alguien mirando a tus hijos. Gente normal.
Nunca sabes por qué los miran.
Desde mi casa, en uno de los pisos del edificio de enfrente,
veo un hombre que se pasa el día pegado al ordenador.
Debe de tener mi edad.
Por los gestos, por cómo teclea y cómo ríe...
Es evidente que habla con alguien.
Con alguien que le gusta.
Le he pillado más de una vez
desabrochándose la camisa y los pantalones
delante de la webcam.
Le da igual que le pueda ver yo, mis hijos o cualquier otro vecino.
Si este hombre es capaz de hacerlo a la vista de todo el mundo...
Tengo hijos y me preocupa que puedan verle,
pero sobre todo quién está al otro lado de su ordenador.
Sabe perfectamente que estas cosas pasan
y siempre con personas que nunca te imaginarías. Cada día.
Lo hemos oído muchas veces, niños a los que les pasan cosas,
no lo cuentan y...
Cuando se trata de un niño,
no puedes evitar desconfiar de los adultos.
¿Me entiende?
Ya se lo he dicho. Aquí no se puede estar.
Ya me voy.
Gracias.
Aún no me ha dicho qué hará con este chico.
¿No dice nada?
Ha dicho que se iba.
El entrenador... -Se llama Jordi.
Ese tal Jordi, ¿a qué hora vuelve?
Debería irse.
O sea, que hará los entrenamientos esta tarde como si nada.
Por favor,
no me haga repetirlo.
Aquí no se puede estar.
Mi hijo no volverá. Ya puede borrarlo.
Tiene que hacerlo usted en recepción.
¿Se puede hacer por teléfono? -Sí.
Esta misma tarde. -Está en su derecho. Es cosa suya.
No piensa hacer nada.
¿Le puedo hacer una pregunta? -Me ha hecho unas cuantas...
Una sobre usted.
¿Por qué?
¿Corporativismo?
¿Porque cree en el derecho a la intimidad?
¿Por prudencia? ¿Inconsciencia?
¿Para ganar tiempo?
¿Qué le pasa ahora mismo por la cabeza?
Sí. Tengo un hijo.
¿Por qué no me lo ha dicho?
Mi hijo...
ahora tendría 23 años.
Perdone.
Hay cosas que no deberían pasar.
No quería...
De verdad, lo siento.
Pero sabe que una cosa no tiene que ver con la otra.
Los padres no nos quedaremos de brazos cruzados.
Ahora váyase, por favor.
Hola.
Sí, he hablado con ella pero no lo entiendo.
Sí, le he dicho eso de Facebook.
No... Sí, claro, lo sabía.
Pero no le ha preguntado nada a este chico.
Laura, soy yo. Asegúrate de que la puerta esté cerrada.
¿Con llave? -Sí.
¿Por qué, qué pasa? -No pasa nada.
¿Han vuelto de comer los chicos? -Hèctor sí.
Pues que Jordi llame al timbre, pero ciérrala.
De acuerdo, Anna.
Gracias.
Con esta mujer no hay forma. Arnau no volverá a esta piscina.
¡Hola!
Joder...
¡Jaume!
¡Jaume! Ven, ven, ven...
¿Lo has visto bien? ¿Seguro?
Ey.
¿Dónde vas?
El grupo de la tarde estará a punto de llegar.
¿Ya vas?
Sí.
¿Qué pasa? -Nada. Nunca bajas tan pronto.
¿Cómo que no?
Siempre te tienen que esperar. -¿Siempre?
Quizá algún día, pero siempre tampoco.
¿Se puede saber qué miras? -Nada.
Laura me ha dicho algo de un bañador.
¿Qué? -Si hemos encontrado un bañador.
No lo sé. -Y unas chanclas de uno de los críos.
Todos los días pierden algo. No lo sé.
¿De dónde venías?
¿Qué te ha contado Anna?
Nada. ¿Tendría que haberme contado algo?
No.
Ha dicho que ibas a hacer unos largos.
Sí.
No te has metido en el agua. Estás seco.
¿Me controlas?
No. Es que ha dicho que ibas a hacer unos largos y vuelves seco.
Cuando nos hemos cruzado, ¿no ibas a la piscina?
Solo eso. Me ha extrañado.
¿Qué te ha contado? -¿Qué tenía que contarme?
Déjalo.
Has ido a borrar a Cris del Facebook.
¿Por qué me has dicho que no te ha contado nada?
La has eliminado.
Sí. -Me lo he imaginado.
No deberías haberla agregado. Te equivocaste.
¿De qué me acusas? -De nada.
Has dicho... -Que te avisé.
Desde que he entrado me miras como si hubiese hecho...
¿Qué? -Algo asqueroso.
No te miro de ninguna forma. -¿No?
Y las preguntas y las indirectas, ¿qué? ¿Qué pasa? ¿Te lo ha pedido Anna?
Cálmate. -¡Estoy hasta los cojones
de que todos me digáis que me calme!
Vuelvo de comer y me encuentro en medio de todo este marrón.
Polideportivo, ¿dígame?
Un momento, le paso con dirección.
Polideportivo, ¿dígame? -Páseme com la directora, por favor.
¿Podría llamar en cinco minutos? La línea está ocupada.
No, no, no. Llame en cinco minutos, por favor.
¿Cómo quieres que esté?
Me dices que no sabes nada y en cambio...
¿Ya lo saben todos y me habéis...? -Si no hubieses...
¿Qué? No he hecho nada malo. -Si te hubieses limitado...
También crees que... -Hago mi trabajo y punto.
No veo qué hay de malo.
Les trato... Los niños están bien conmigo
y no entiendo cómo ahora...
Cómo a alguien se le puede pasar por la cabeza...
Tú también...
Que no te extrañe. Yo tampoco sé qué pensar.
Nadie me conoce mejor que tú. Somos amigos.
Has ido a borrar a Cris del Facebook. ¿Sí o no?
¿Y lo que decías antes de las niñas?
De las miraditas, de los comentarios y de los que pierden aceite.
¿Es una broma? -No.
No tiene gracia. -No es una broma.
Hèctor, no debería haberlo dicho,
pero era un comentario inocente, sin ningún tipo de...
Hemos dicho muchas cosas así, incluso más bestias.
No. A mí no me metas.
Esos comentarios los haces tú. Yo nunca.
Que quede bien claro.
Hèctor...
Si Anna no te hubiese contado este... -¿Este qué?
Malentendido. Esta confusión. -¿Confusión?
Si Anna no te lo hubiese contado, ni te acordarías.
Era entre amigos. Aquí. Como siempre.
Cuatro burradas.
Usted misma, está en su derecho.
Buenas tardes.
Laura,
no contestes ninguna llamada.
De acuerdo.
¿Es verdad que le has dado un beso en la boca?
¡No!
Has dicho que no sabías nada de un bañador perdido.
¿Por qué hay uno en tu armario?
¿Has estado hurgando en mi armario?
¿Por qué no me lo has dicho?
No me lo puedo creer. -¿Por qué?
Has estado hurgando... -¿Por qué lo tienes?
¿Ha pasado algo? -¡No me he acordado, joder!
¿Dónde crees que tengo la cabeza?
¿En una mierda de bañador?
¿Qué quieres que piense? ¿Por qué le has dado un beso?
Es igual dónde. Un beso.
El entrenador enrollado.
Dedícate a entrenar. -¡Es lo que hago!
Hay cosas que es mejor no hacer, y si las haces tienen sus consecuencias.
Tienes muy claro dónde están los límites.
Siempre tan correcto con lo que se puede hacer y lo que no.
Me parece preocupante que le hayas dado tantas vueltas.
¿Qué quieres decir? -Que lo tienes muy claro.
Parece que incluso estés obsesionado.
Tarado. -Hijo de la grandísima...
¿Qué piensas hacerme? ¿Eh? Adelante...
¡Hostia!
Laura, cuelga esto en la puerta. ¿Has cerrado con llave?
Sí, pero ¿qué pasa?
ENTRENAMIENTOS SUSPENDIDOS HASTA EL LUNES
Hèctor, perdona...
Tienes que creerme.
¿Creerte? A Anna le has dicho que ibas a hacer unos largos.
¿Quieres saber qué he hecho?
He abierto el Facebook y he eliminado a Cris.
He repasado la lista de amigos por si tenía a algún otro niño.
La he repasado dos veces.
Y las fotos que tengo colgadas.
¡Imbécil!. Pero... ¿qué estás haciendo?
Seguro que si alguien quisiese comprobarlo...
Debe de haber alguna manera de saber que lo he modificado hoy mismo.
Incluso la hora.
Cualquier cosa que haga o diga todavía puede ser peor.
Aún podría complicarlo más. Y me he puesto a llorar.
Hèctor... Estoy asustado.
¿Cómo quieres que esté?
Ahora ya lo sabes. Vete a contárselo a Anna
y a quien quieras.
¡Joder!
¡Abrid!
¿Qué pasa aquí?
¿Qué pasa?
Y es difícil que nadie tenga ganas de dejarte preñada
con esa cara de amargada.
¿Qué haces?
¿Qué?
¿Qué pensaría alguien que entrase ahora?
¿Cómo lo interpretarían?
¿También te preocupa eso?
Vístete.
Jordi... -Déjame en paz.
Me gustaría nadar un poco antes de los entrenamientos de la tarde.
Porque aún los haré,
¿o no?
¿Qué pasa?
¿Qué coño le pasa a este? -Hèctor, me has asustado.
¿Pasa algo?
No. Nada.
En el suelo... La cartera de Jordi.
Ha ido a nadar. Se le debe de haber caído.
No... Acaba de caer ahora mismo.
¿Te ha pasado el dolor de cabeza?
No.
Cada vez es peor...
¿Te has tomado algo?
Es como si me fuese a explotar. -¿Qué pasa con Jordi?
No duermo bien últimamente. -No te entiendo.
Tengo pesadillas. -¿Qué tiene que ver con él?
Nada.
¿Te acuerdas de lo que sueñas? Es importante recordarlo.
¿Por qué? ¿Sabes interpretarlos?
¿Sabes qué hago yo?
Cuando me despierto y he tenido un sueño,
intento mantenerme un par de minutos despierto
para retenerlo y así poder acordarme después.
¿Recordar para qué? -Si no, se van.
Hay cosas que es mejor olvidarlas. -Eso quiere decir que no te acuerdas.
Siempre tengo la misma pesadilla.
La piscina está llena de niños.
Pienso que se están divirtiendo.
No sabes nunca
si se lo pasan bien o les pasa algo.
Yo me imagino que se divierten,
pero después acabo viendo sus caras asustadas.
Gritan y me piden que haga algo.
Corro de un lado a otro de la piscina, pero...
no me puedo tirar al agua.
No sé por qué,
pero por mucho que lo intento no puedo.
¿Por qué no puedo?
Y cuando me acerco, los brazos de los niños desaparecen
y se hunden.
Corro hacia el otro lado.
Quizá pueda salvar a uno, aunque solo sea uno.
Me acerco,
les doy la mano
y también se hunden.
Todos.
Y después...
Después caigo en ella.
No necesito estar un rato despierta para recordarlo. Siempre es lo mismo.
No has hablado nunca de ello.
Hay cosas
que es difícil encontrar las palabras
para contarlas... -Ya.
¿Qué es lo que sabes?
Alguien me lo dijo.
No he hablado nunca de ello.
¿Qué cuentan?
Nada. Solo que...
se te murió un hijo.
Sí.
Lo siento.
Dieciséis años.
Ahora tendría 23.
Vives siempre preguntándote por qué
y por qué no pudiste hacer nada.
Aún no sé qué pasó,
ni por qué lo hizo.
No lo sabré nunca.
Me lo he preguntado muchas veces.
¿Había pasado algo en el colegio?
¿Con los otros niños? ¿Con algún profesor?
¿Tenía algún problema en el instituto?
¿Con sus compañeros nuevos?
O conmigo.
O con su padre.
O con él mismo.
Por más vueltas que le doy, no lo sé.
Eso es lo peor.
Que no hay ni un solo día en que no me pregunte
por qué no supe verlo
y, sobre todo,
por qué no pude evitarlo.
La cartera de Jordi no se le ha caído cuando salía.
Le estaba revolviendo el armario.
Jordi ha dado un beso a uno de los Caballitos.
¿Un beso? -Sí, en los labios.
¿Qué? -Bueno... No...
Es lo que ha dicho una niña. Él dice que no...
Joder, pero... -Y los padres se han quejado.
¿Sabes?
Yo fui monitora de joven. Debía de tener 19 o 20 años.
Uno de esos grupos progres.
Íbamos al río y nos bañábamos en pelotas con los chavales.
Una noche, los otros dos monitores se metieron en la cama
con una de las niñas del grupo que no podía dormir
porque echaba de menos su casa y no paraba de llorar.
Y un día jugamos a ver quién hacía la cadena más larga con prendas de ropa.
¡Nos lo quitamos todo! Yo me quedé sin sujetador delante de los niños.
Estuve un rato así.
Todo el mundo se reía
y los demás monitores silbaban y me decían que no me tapase.
Ya me habían visto en el río, pero en esa situación era divertido.
Todo eso
ahora sería impensable...
Ahora hay cosas más inofensivas que ni se nos ocurriría hacer.
A nadie se le ocurriría,
y si las hiciésemos, nos caería una bien gorda.
Al final, para evitarnos problemas,
ya no nos atreveremos a quedarnos a solas con un niño.
Y aun así pasan cosas.
Siguen pasando.
Como eso de la ludoteca.
¿Qué está pasando,
qué estamos haciendo para que ocurra esto?
Y ahora no puedo dejar de pensar por qué le ha dado un beso.
Los padres se han quejado,
incluso uno se ha presentado aquí.
Jordi...
Jordi es un buen entrenador y un buen chaval,
me gusta su forma de trabajar.
Esa espontaneidad...
Y ahora me gustaría decir lo contrario, pero entiendo el miedo de estos padres.
Es que no sé quién es,
si los padres tienen razón,
qué esperaba encontrar en su taquilla,
si tengo derecho a hurgar entre sus cosas.
Es viernes...
Quizá lo mejor será que hoy no haga los cursos de la tarde
y dejemos pasar el fin de semana.
No lo sé...
No lo sé.
Tampoco lo sé.
Y tampoco sé por qué te lo cuento.
¿Tú...?
¿Qué?
¿Te habrías dado cuenta si hubiese algo extraño?
¿Como qué?
Él con alguno de los niños.
Un gesto, un comentario... Algo que haya dicho o hecho...
No. No lo sé.
Me lo dirías, ¿verdad?
Es importante.
¿Piensas que...? -No lo sé.
No sé ni si él sabe qué le pasa con los niños.
Si lo sabe con claridad.
Eso es lo que más me preocupa.
Será mejor que la dejes en su sitio.
Sí, claro.
Un bañador.
¿Qué pasa?
Hay un bañador de un niño.
Siempre recogemos cosas. Los niños siempre se dejan algo.
¿Sí? -Sí.
Chancletas, libretas, el gorrito... De todo. Siempre.
Ya.
Ey.
¿Dónde vas?
El grupo de la tarde estará a punto de llegar.
¿Ya vas? -Sí.
¿Qué pasa? -Nada. Nunca bajas tan pronto.
¿Cómo que no? -Siempre te tienen que esperar.
¿Siempre? Quizá algún día, pero siempre tampoco.
¿Se puede saber qué miras? -Nada.
Laura me ha dicho no sé qué de un bañador.
¿Qué? -Que si hemos encontrado un bañador.
No lo sé. -Y unas chanclas de uno de los críos.
Todos los días pierden algo. No lo sé.
¿De dónde venías?
¿Qué te ha contado Anna?
Nada. ¿Tendría que haberme contado algo?
No. -Ha dicho que ibas a hacer unos largos.
Sí.
No te has metido en el agua. Estás seco.
No me han querido abrir. -Es vergonzoso.
Me lo he encontrado cerrado. Algo pasa.
Tendrían que decir algo. -No entiendo por qué no abren.
¿Queréis abrir?
¿Por qué no responden el teléfono? ¿Por qué han cerrado?
Pero ¿qué nos esconden?
Esta mujer no me ha hecho ni puto caso.
¡Que salga, que salga! ¡Jordi!
¡Jordi! -¡Jordi!
Hostia...
Ni se te ocurra abrir. -Pero...
Te digo que no. Y que no salga nadie.
¿Dónde está Jordi? -No lo sé.
Quédate aquí. -Anna...
¡Jordi, Hèctor!
¿Qué pasa?
¡Jordi!
¡Sal! ¡Maricón!
¿Qué gritan? -Que salgas a dar la cara.
Están tirando piedras. -¿No te había dicho...?
Y te insultan. -No puedo creer que los padres...
No son solo los padres. También son los niños.
¿Los niños? -Ahora no podemos salir.
Sería imposible hacerles razonar.
¿La puerta está cerrada? -No sé si he hecho bien.
No paraban de llamar dando de baja a los niños.
Como si se hubiesen puesto de acuerdo. -Mierda, el Facebook...
¿Se lo has contado? -¿El qué?
¿Qué quieres decir? -¿El qué?
¿Me explicáis qué pasa?
No sabía qué hacer y le he dicho que cerrara
y que no habrá entrenamientos hasta el lunes.
Parecerá que...
¿Qué podía hacer? -Complicará más las cosas.
¡No sabía qué hacer!
¡Mierda, la tele!
¿La tele? -¡Ni se te ocurra salir!
Son niños. Son niños nada más.
¿Qué hacemos? -Esta mañana jugaban conmigo.
¿Qué hacemos? -No lo sé.
Anna...
No estoy de acuerdo con la actitud de mucha gente
pero los ánimos están muy crispados.
Salgo. -No. No podemos salir.
Quizá... -¿Qué?
Deberíamos... -¿Qué?
Nada. -Anna... ¿Qué hacemos?
Si no pasara nada darían la cara.
¿Por qué han cerrado? Es normal que estamos preocupados.
Es para estarlo.
Llevamos una hora llamando...
Tendríamos que llamar a la policía.
¿A la policía?
Tenemos que llamar a la policía.
Sí... Quizá tienes razón.
Un momento.
Espera.
No lo hagas. No llames todavía.
¿Qué?
Solo una cosa.
Una cosa nada más.
Y suerte que tenemos el grupo del WhatsApp.
Sí, y uno de Facebook.
Hemos sabido que pasaba algo.
¿No sabéis qué pasa? -No. Bueno, que...
Uno de los monitores...
¿Creéis que yo...?
¿De verdad pensáis...?
Si...
Si viene la policía...
¿Confiáis en mí?
Laura...
Hèctor...
Anna...
¿Por qué no decís nada?
¿Me creéis o no?
Estoy asustado.
Todos.
Todos lo estamos.
Aunque solo fuera
para ver la claridad de tus ojos
mirando el mar.
Aunque solo fuera
para sentir el roce
de una presencia.
Aunque solo fuera...
EL VIRUS DEL MIEDO
Aunque solo fuera
por el suave deslizar de un tiempo perdido a tu lado.
Aunque solo fuera
podernos despedir otra vez
serenamente.
Aunque solo fuera
para que sintieras
cómo te extraño.
Aunque solo fuera
para reír juntos
hasta la muerte.
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