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Carreras de caballos. Dellington Park.
Día inaugural: el próximo sábado.
Vigésimo cuartas pruebas anuales de primavera.
¿Sí, señor? ¿Boots Malone?
Lo encontraremos. Sí, señor. Enseguida.
Harry, ¿has visto por ahí a Boots Malone?
Vive en el callejón de los pobres, establo veintidós.
¿Qué te parece? Hace un año estarían llamándolo al Ritz.
Eh, Preacher,
llévale un mensaje a Boots Malone.
¿Has intentado llamarlo a su hotel?
¿Bromeas? Se aloja en el cuarto de los aperos.
Dile que quiere verlo el comisario del hipódromo.
Vamos, Mother.
Se buena Mother.
Boots, te llama el comisario.
¿Williams? ¿Qué quiere?
A lo mejor es una buena noticia para variar.
Oh, Preacher, ¿puedes prestarme un billete de cinco?
Quiero cortarme el pelo.
Ojalá lo tuviera. Podré prestártelo cuando Mother gane la carrera.
Olvídalo, olvídalo.
- ¿Quieres que te acompañe? - ¿Para qué?
Hola, Matson.
¿Vas a participar en las pruebas?
Déjalo.
Aposté mucho dinero fiándome de tu soplo, Malone.
Y mil para ti, además, por la información.
- Me dijeron que el caballo iba a ganar. - Eres un mentiroso.
Lo sé por su forma de correr.
Necesitabas pasta y decidiste apostar con mi dinero.
Y no supe nada de ti en seis meses.
Ni gracias, ni nada.
¿Te has cobrado ya tu dinero, Matson?
Estás así de mal, ¿eh?
Así de mal.
Si vuelves a levantarte del suelo, me debes mil dólares.
John Williams, comisario de carreras.
Hola, Boots. Me alegro de verte.
Caballeros. Hola, Sr. Williams.
Hacía tiempo que no entraba aquí Malone.
Le apuesto algo a que a mi me parece mucho más.
Permítame enseñarle una cosa.
Earl West ha vuelto a la pista.
Bonito, ¿verdad?
Muy bonito.
El día de la inauguración hará dos años de su muerte.
Dos años menos una semana.
Sí.
Bueno,
de lo que quería hablarle, Malone...
Vendrá a la ofrenda, por supuesto.
Y pensamos que le gustaría decir unas palabras.
¿Yo?
¿A quién le importa lo que diga el agente de Earl West?
El público no sabe que existen personajes como yo.
De todos modos, Malone,
creemos que unas palabras suyas serían muy apropiadas.
Por ejemplo... Damas y caballeros,
cuando Earl West recibió una coz en la cabeza al tomar la curva del casino,
perdí el mejor modo de ganarme la vida cómo agente de un jinete.
Bueno, ha tenido mala suerte. Encontrará a otro jinete.
¿Qué le parece Stash Clements? Parecía muy prometedor.
Sí, con el cuchillo y el tenedor.
Comió hasta tener que abandonar la silla.
Bueno, ¿podemos contar el sábado con usted?
- ¿Estará la viuda de West? - Por supuesto.
Vamos a traerla aquí en avión especialmente.
Reina por un día. ¿eh?
He oído que está en la ruina.
¿De veras? No lo sabía.
Necesita un empleo. Un empleo cualquiera.
Tendrá un empleo, aunque tengamos que crearlo.
- ¿A qué hora dijo el sábado? - A las doce y media.
Gracias, allí estaré.
¡Malone!
Me han dicho que buscas jinete. ¿Te apetece ser mi agente?
- ¿Cuándo saliste del hospital, Andy? - Salí hace un par de meses.
He estando montando desde entonces.
- Estoy preparado y deseando correr. - ¿Cómo va esa vista.
Nunca había estado tan en forma.
Lee eso.
Granjas Whitehead. Se venden yeguas.
Un ciego está perdido sobre un caballo de carreras.
Está bien. Tú lo sabes todo.
Escucha, Andy, cuando se acaba, se acaba.
No montes, busca otro trabajo. La pista de carreras es un veneno lento.
- Apártate mientras puedas. - ¿Por qué no lo haces tú?
- Hola, Preacher, ¿alguna novedad? - Hola, Stash.
Oye, dile a Boots que lo veré esta noche en el Greasy Spoon.
Tengo tanto apetito que ya he pedido mi cena.
Pide lo que quieras. Pide un filete.
Me han dado un anticipo. Tenemos que comer.
Toma.
Siete dólares. A cuenta de lo que te debo.
Quédate con dos y paga tu cuenta.
¿Recuerdas el caballo de Whitehead que he entrenado?
Va a ser un campeón.
Esta mañana me ordenaron que lo llevara al trote, pero no hice caso.
Cada botella de esta salsa de tomate cuesta dieciséis centavos.
Y los vale, Doc, hasta el último centavo.
Boots, cuando salimos, tenía al caballo casi doblado,
me esforzaba por retenerlo pero no podía.
Y aún así terminamos con el grupo. Y cuándo llegué...
¿Cómo se llama el penco?
"White Cargo".
"White Cargo". Ya recuerdo a ese cerdo.
Whitehead lo importó de Kentucky.
¿Saben lo bueno que es?
¿Montándolo yo desde hace dos meses?
¡No seas tonto!
Guarda el secreto. Podemos cobrar una apuesta.
Sírveme el plato especial en un plato limpio.
- ¡Un billete de cien dólares! - Es lo único que tengo, señor.
¿Qué pretendes? Me debes sesenta centavos, ¿Y me pagas con esto?
He intentado cambiarlo pero...
Pero no encontraste a ningún primo ¿De dónde lo has sacado?
- Le aseguro que es mío. - ¿De dónde eres?
Del hipódromo.
¿Qué estás tramando? ¿Es bueno este billete?
- Yo creo que si. - Crees que si.
Bien, te diré una cosa. Por la mañana lo llevaré al banco.
Vuelve mañana y si es bueno, te llevas el cambio.
- Y si no lo es... - ¿Qué pretendes?
Si vuelve mañana, ya estarás en Pomona. Este antro tiene ruedas.
Toma, con esto te pago lo del chico.
Venga, vámonos de este carromato.
Gracias, señor. Muchas gracias.
Escucha, hijo,
deberías saber que no puedes ir por ahí con un billete de cien.
La gente se pone nerviosa. Algún listillo te pegaría por él.
Sí, señor. Y ahora, por favor, ¿me lo devuelve?
¿Lo tengo yo?
Así es.
- Toma, hijo. - Gracias de nuevo.
Soy forastero, señor.
¿Puede indicarme un buen sitio en el que hospedarme?
¿Quieres decir que, no tienes donde dormir?
- Vente con nosotros. - ¿Puedo? ¡Será estupendo!
¿Qué tal, Mac?
- ¿Y tú adonde vas? - Tranquilo, viene con nosotros.
Oye, ¿estás nervioso?
No, estoy muy cómodo..
- Me refiero a si te busca alguien. - No, no me busca nadie.
¿De dónde eres? ¿Cómo te llamas? ¿Cuántos años tienes?
¡Déjalo en paz! ¿Te ha hecho él alguna pregunta?
¿Por qué se las haces tu? Eso es asunto suyo.
Pareces cansado, hijo. ¿Has pasado todo el día en la carretera?
- Sí, señor. - Pues será mejor que te acuestes.
Aquí madrugamos todos.
Coge esa litera.
¿Puede colgar esto ahí?
No tienes por qué utilizar el colgador. Deja tus cosas en cualquier sitio.
¿No hay un lavabo en el que cepillarse los dientes?
¿Un lavabo? Oh, eso. Está fuera.
Tengo qué volver a ponerme los pantalones.
No te molestes, amigo.
Toma, ponte mi bata.
Gracias.
Ahí fuera puedes perderte, así que escucha.
Vete por este callejón, pasa por la torre de jueces hasta la farola grande.
Giras a la izquierda, en el granero, y está a la derecha. ¿Entendido?
Creo que si.
Es un buen chico. No se fía de nosotros.
¿Qué pretendías con ese cuento de la bata?
Me confundiste al hablarle como si fuese un chico de un coro.
Y tal vez lo sea. ¿No ves que se ha criado con leche certificada?
Una medalla.
Primer premio de equitación. Clase catorce años.
Debe de haberla ganado en un tiovivo.
Niños. Son todos iguales.
Un viaje de dos semanas por el mundo.
Si no es un circo, es un hipódromo.
Si fuese un poco mayor estaría en la Infantería de Marina.
Lo siento señora cabra.
No tuve que ir hasta la farola grande.
Hay otro cuarto de baño a la vuelta de la esquina.
¿Ah, si?
Pues será el que utilicemos a partir de ahora.
Sabes, hijo, le mentiste al hombre del carromato.
No eres del hipódromo.
Bueno, no fue exactamente...
Quiero decir que mañana no sería una mentira.
No ha estado bien.
Sabe, me gustan los caballos. Siempre me han gustado.
Pensaba buscar trabajo en el hipódromo.
Muy bien.
Pero antes tienes que aprender una cosa,
en el hipódromo tienes que decir siempre la verdad.
Sí, señor. Lo recordaré.
Y otra cosa.
Estás preparado para irte a la cama, ¿pero y ese billete de cien dólares?
¿Está preparado para irse a la cama?
Imaginemos que entra aquí una persona deshonesta.
Accidentalmente.
¿Dónde buscaría primero el dinero?
- ¿Debajo de la almohada? - Sí ¿y que haces?
Actúas inteligentemente.
Han venido a robarte, no les decepciones.
Un dólar es suficiente. Ahora, fíjate bien.
Primero doblamos el billete de cien a la mitad.
Otra vez. Y una vez más.
Un paquete pequeño y bien hecho. Y ahora llega la parte importante.
¿Dónde lo pones? Muy sencillo.
Lo metes en la parte baja del calcetín.
Donde tienes cosquillas.
Si alguien te toca te despiertas como un tiro.
- Abra la mano. - Te equivocas.
Es usted un sucio ladrón, señor.
- Le desafío a que abra la mano. - Pero ¿qué dices?
Señor...
¡Esto es terrible!
Así que eso es lo que pensaste.
Te saco de las garras de un gorila en un puesto de comidas,
no tienes donde dormir, te traigo a casa, te dejo mi cama,
¿y tienes la desfachatez de llamarme sucio ladrón?
- Devuélveme el dólar y vete de aquí. - En serio, señor.
- No me había ocurrido nunca - Y me parecías un tipo decente.
Debí haber sabido que no lo eras.
No tienes ni idea de lo que es la camaradería.
¿Crees que si tuviese cien dólares
estaríamos durmiendo en un antro, como éste?
¿Dónde estaríamos durmiendo?
Creo que voy a desayunar en la cama.
Disculpe, pero no podía dormir.
Tenía qué venir a disculparme otra vez.
Te dije que lo olvidaras, chico.
Todos cometemos errores. Podía pasarle a cualquiera.
Ahora vete a dormir un poco. Buenas noches.
Buenas noches.
¡Un pijama!
Cuando me fui de casa yo no tenía más que un bolsillo lleno de canicas.
Éramos doce. Era duro.
Mis padres no me echaron de menos
hasta que les envié una postal cuatro años más tarde.
Boots.
¿Dé dónde crees que es ese chiquillo?
¿Qué me importa? Me llega con mis problemas. Apaga la luz.
Espero que no sienta nostalgia de su casa
hasta que se le acabe el dinero.
¡Apaga la luz!
¿Puedo pagar yo la cuenta?
Claro, amigo, si quieres.
Gracias.
El último gran jinete.
Earl West.
Y aquella fue su última carrera.
Me lo han preguntado muchas veces.
Me han preguntado si tenía que correr el riesgo que corrió.
Si conocían a Earl West, ya saben la respuesta.
Era todo corazón.
Ni yo, ni nadie, podíamos darle lecciones de valentía.
Y no se le podía quitar ni un ápice de la que tenía.
Lo llevaba en la sangre.
Así nació y así tenía que morir.
Y eso fue lo que hizo de él un campeón.
El Sr. Williams ha sido maravilloso, Boots.
Ya sabes que detesto pedir, pero me ofreció el empleo.
El lunes empiezo a trabajar.
Williams es un buen tipo. Un hombre de familia.
Y gracias, Boots.
No por el discurso que diste, sino por el que no diste.
No te entiendo, Jenny.
Sabía que Earl iba a abandonarte.
Una semana antes de morir firmó un contrato con Establos Millford.
Bueno, el jinete número uno de Millford, un establo lleno de caballos.
le garantizaban más dinero todavía...
No le culpo.
Le surgió una oportunidad, y yo no estaba incluido en ella.
Obró mal, Boots. Tú lo creaste.
Y hay una cosa que se llama lealtad.
En los hipódromos, no.
Si eso era con lo que yo contaba, el error fue mío.
Adiós, Jenny.
Creó que en muchos aspectos el agente de un jinete es tan importante
como cualquier otra persona del hipódromo.
Elige todas las monturas...
Y tiene que saberlo todo sobre los caballos.
El Sr. Malone incluso le enseñó a Earl West a montar.
Disculpe, Sr. Malone.
¿Qué otros jinetes tenía aparte de Earl West?
- ¿A quién más? A nadie. - ¿Por qué?
A los agentes sólo les permiten tener un jinete de primera a la vez.
- Es una regla del hipódromo. - ¿Por qué?
Mira, eres un chico listo.
Imagínate que tuviera tres y todos en la misma carrera.
Podría hacer un amaño y todo quedaría en la familia.
Y nadie querría que sucediera una cosa así.
Pero me imagino que después de Earl West,
cualquiera de los buenos jinetes querría al Sr. Malone como agente.
Sí, sí, claro.
Sólo que los buenos están amarrados con contratos.
Si te tropiezas con el hermano gemelo de Johnny Longden,
acuérdate de avisar al Sr. Malone.
Y ahora, cállate, chico. Estamos concentrándonos.
Yo gano.
Disculpe, Sr. Malone.
No es que quiera alardear ni nada. pero yo también se montar.
Una cinta azul, ¿eh? Treinta y seis.
¡Oh, preciosa!
Ve a buscarme un sándwich de jamón, ¿quieres, chico?
En esto se incluía saltó y todo. Sr. Malone.
No digo que ya sea bueno para las carreras de verdad,
pero si me enseñara alguien como usted...
Mira, chico. ¿quieres acabar como una estatua? ¡Olvídalo!
¿No puede hacer una prueba y darme unas lecciones?
Aprendo rápidamente.
Gané la copa de la escuela por la mejor actitud para nuevos proyectos.
No esperaría que lo hiciera gratis.
Le pagaría con gusto, Sr. Malone.
Sería una cuota por enseñarme.
No tenemos que preocuparnos por dinero...
Porque tengo otros cien dólares.
Quieto.
Las lecciones nunca le valieron de nada a nadie,
a menos que tengas talento.
- Quítate la camisa. - Sí, señor.
Hincha el pecho.
Enseña los músculos.
Mira qué cuerpo. Es como un pilar totémico.
Quién lo hubiera pensado.
Muy bien, súbete ahí.
A ver cómo te sientas sobre un caballo.
No está mal, no está mal.
Toma la fusta.
Chico, lo tuyo es natural.
Te tendré montado en un caballo enseguida.
Reparte cartas.
Hola, Sr. Malone.
¿Ha visto lo que acabo de cargar, Sr. Malone?
¿Cuánto crees que pesaba eso, Preacher?
Unos veinticinco kilos.
Tóqueme los músculos. Después de una semana.
Vamos, tóquelos.
Genial. ¿No te lo dije?
¿Cuándo cree que estaré preparado para montar a caballo?
Cualquier día. Sigue dándole a la pala, chico.
Tonifica esos músculos.
Es un buen chico, Boots.
Pero no es de los nuestros.
Cuando se haya hartado, se irá igual que vino.
Así que has decidido marcharte.
Antes de que esto empeore.
Las pruebas aún están empezando.
- Debe de haber algún chico aquí. - Sí, hay muchos.
Se me acercan en sueños.
Jinetes medio ciegos,
jinetes con problemas de riñones que se marean en un caballo de madera.
jinetes con clavículas de acero que no se pueden ni mover.
Borrachos, tullidos, mentecatos, viejas glorias...
Ni siquiera hay un aprendiz por ahí
que sepa cómo se le da de comer a un caballo.
¿Adonde vas a ir, Boots?
De vuelta a los ruedos,
a las carreras largas, ferias estatales...
A lo mejor tengo suerte
y arranco un brote de la tierra como hice con Earl.
A finales de semana me llevarán hacia el sur.
- ¿Esta preparada la yegua? - Mother te ha estado esperando.
¿Cómo está Paul Revere?
Llévala 600 metros, Stash.
Hasta la curva del casino, pero sin forzarla.
Dale rienda y ella marcará el paso.
Sabe a qué velocidad quiere correr.
¿Cuánto hace qué tienes la yegua, Preacher?
Casi once años.
Mother ya ha hecho mucho kilómetros,
pero sigue pagando las facturas de ambos.
¡Mira cómo monta ése!
¿Quién es?
Sólo Eddie Koch. Uno de los mejores jinetes del país.
¿Quién es el agente de Koch?
Brady "veinte por ciento". Aquel tipo del puro.
Seguro que el Sr. Malone podría hacerlo mucho mejor.
Hola, Eddie, ¿cómo va eso?
¿Te refieres a si sigo satisfecho con Brady?
Desiste, Malone.
No intentarías torpedear a un colega, ¿Verdad, Malone?
Seguro que Mother puede ganarle a casi cualquier cosa con cuatro patas.
Difícilmente, chico. Es barata pero es honrada.
En una carrera de reclamación de dos mil dólares, se defiende bien.
¿Qué es una carrera de reclamación?
Es una carrera en la que todos los caballos están en venta.
Quiere decir que cualquiera de los propietarios
puede reclamar tu caballo y llevárselo.
¿Por qué hacen carreras de ese tipo?
Son para los caballos más baratos.
En ese tipo de carreras,
tienes que asegurarte de que los caballos sean muy parejos.
Lo que hay que evitar es que llegue alguien con un buen caballo
y compita con los inferiores sólo para llevarse la bolsa.
Y no lo hará si tiene que arriesgarse a que le lleven un caballo bueno
por el mismo dinero que cualquiera de los otros.
Ése es el hombre, Sr. Whitehead. La yegua de Preacher Cole.
La he estado cronometrando.
¿Y va a participar mañana?
En la octava. Pero sin esforzarse, para ponerse a punto.
Y con ese modo de correr, cuidado,
dentro de, una semana estará preparada para ganar.
¿Me está sugiriendo que la reclame?
Piense en ello. Sr. Whitehead.
Con el dinero que usted tiene,
¿por qué adivinar qué día va a salir la yegua?
Por dos mil dólares, el animal es suyo.
Y elige usted el día.
Un yegua bastante vieja para reclamarla.
¿Qué importa eso? Está bien.
Es un modo tan fácil de ganar una apuesta
como cualquiera de los que he visto en mucho tiempo.
¿Cómo es su anuncio para los negocios Sr. Whitehead?
¿Te refieres a: "Del cerdo lo vendo todo excepto el gruñido"?
Me gusta.
Pero en nuestra profesión también tenemos uno.
"Mejor cobrar una apuesta que ganar una bolsa.
El Tío Sam no es su socio".
Puede apostar por el caballo de todos modos sin tantas molestias.
Además, hay acuerdo en el hipódromo.
A un hombre que sólo tiene un caballo nadie se lo reclama.
No lo dejan sin negocio.
¿Para quién entrena usted, Beckett? ¿Para mi o para Preacher Coles?
Presente la reclamación.
Octava carrera.
Carrera de reclamación de dos mil dólares.
Buzón de reclamaciones.
Reclamación.
¡Han salido y ya están corriendo!
Limitless toma la delantera. Gilpin es segundo.
D-Major es tercero. Jungle-Jim es cuarto.
¿No lo comprendes? ¡Se la han llevado!
- ¡Se han llevado a Mother! - ¿Quién ha sido?
- ¡Buitres! ¡Buitres asquerosos! - Pero, ¿quién?
¡Antes los veré a todos muertos!
- ¿Ha visto al Sr. Malone? - No.
Veterano, he traído el arnés...
Beckett.
¿Te has vuelto loco? ¡Tira esa pistola!
Preacher entró con una pistola de sacrificar caballos.
Lo hiciste para ganar una apuesta para un cerdo avaricioso.
- Dame la pistola, Preacher. - ¡Quítate de en medio!
- ¿Qué pasa aquí? - ¿Qué hay de una pistola?
Alguien dijo que el viejo tenía una pistola.
Te han engañado, Frank.
Sólo se trata de una disputa amistosa entre vecinos.
- Díselo, Beckett. - Eso es todo, nada más.
Perdí la cabeza.
Lo siento.
Está bien. Vámonos a casa. Váyanse todos. Desaparezcan.
Yo lo dejo. Todos los que trabajan para Whitehead deberían dimitir.
Sólo dejarás de comer.
A menos que mates a los patos del campo.
Whitehead no se enterará de que te has ido.
¿Dónde está el cañón?
Yo tengo el cañón.
- ¿No debería haber vuelto Preacher? - No, se está calmando. Ya vendrá.
Subasta. Granjas Whitehead. Propietario: Howard Whitehead.
Se venden 18 purasangres.
Esto es una locura.
El Sr. Whitehead tiene tantos caballos que incluso va a vender algunos.
¿Por qué tuvo que llevarse el de Preacher?
¿Nunca dejas de hacer preguntas?
Pero nos vengaremos del Sr. Whitehead.
¿Cómo?
Bueno...
de algún modo.
La justicia siempre llega.
Sólo hay un modo de hacerlo.
Si supiésemos cómo conseguirle otro caballo.
Sí, eso estaría bien.
Creo que voy a dar un paseo.
Recuerde, Sr. Malone.
No tiene que ir hasta la farola grande. Hay uno a la vuelta de...
Mira, Boots, la idea no fue mía.
Sé que no debíamos tocar la yegua del viejo,
pero Whitehead está loco por ganar.
Desde que contrató a ese tipo que observa a los caballos,
aprovecha todas las jugadas sucias como un prestamista.
Cualquier cosa por ganar una apuesta.
Así que el carnicero quiere aprender las triquiñuelas, ¿eh?
¿Y si tú y yo le enseñásemos unas cuantas por las bravas?
¿Cuántas cabezas entran en el lote que pone Whitehead en venta?
Dieciocho.
Por la mañana haremos la selección final.
¿Por qué?
¿Y si metemos diecisiete cabezas y un diamante?
Un diamante para nosotros.
Estás loco.
Nadie te pide que incluyas a un campeón.
No tiene que ser tan descarado.
Un buen caballo que no vaya bien en los entrenamientos.
Para que los muchachos puedan comprarlo barato para Preacher.
Una cosa así no saldría bien.
Sólo tengo este empleo y quiero conservarlo.
¿Cuánto crees que te va a durar?
Tú mismo lo has dicho. Está loco por ganar.
Echó a tres entrenadores en menos de un año.
Y al último ni siquiera le dio una carta de recomendación.
No puedo hacerlo, Malone.
¿A quién eres leal, Beckett? ¿A un matadero?
Antes de acabar contigo,
Whitehead te sacará un ojo y lo utilizará como una uva. Reflexiona.
No saldría bien.
¿Qué caballo?
¿O ya has planeado eso también?
Éste.
¿White Cargo?
Un buen caballo que no va muy bien...
pero que podría ir bien, lo se.
Ese amigo tuyo, Stash...
¿Lo ves? Tú no lo sabías, así que Whitehead no lo sabe.
Ni siquiera el observador de caballos.
- Ya tenemos medio camino andado. - Pero el otro medio es más difícil.
¿Cómo consigo que Whitehead deje escapar ese caballo?
Pagó por él una fortuna.
Bueno, hay que dar otro pequeño paso.
Hoy por poco le meten un poco de plomo en la cabeza, Beckett.
Metamos un poco de plomo donde nos sea más útil.
Ahí va uno que puede desechar.
- ¿Cuál? - El que va último, White Cargo.
Fíjese cómo mueve las patas de arriba abajo y no hacia delante.
Un movimiento inútil.
Pagué veinticinco mil dólares por ese caballo cuándo tenía un año.
Lo llamamos escalador. Nunca llegan a nada.
Su origen es bastante bueno,
pero las fichas indican que el año pasado no soportó el entrenamiento.
Bueno, está claro.
No voy a mantener a un caballo que no gane para su mantenimiento.
- Inclúyalo en la venta. - Como usted diga, Sr. Whitehead.
Preacher, el caballo es nuestro.
- ¡Eh, Goofy! - Hola, Quarter Horse.
¿Qué? ¿Alguna novedad?
En el granero veintidós esta noche. El caballo es nuestro.
Trae el dinero.
Le metí plomo suficiente en el pie delantero.
Parecía que subía por las escaleras.
Pero todavía no está hecho.
No sabemos qué precio ofrecerán en la subasta.
¿De veras crees que podemos comprarlo, Boots?
¿Y los amigos de Whitehead? No te preocupes por ellos.
Whitehead avisará a sus amigos.
Sólo nos preocuparemos sí alguien del hipódromo siente curiosidad.
Así que extended el rumor.
White Cargo es un caballo muy lento.
¿Cuánto te queda del dinero de la reclamación?
Mil cien, después de pagar las facturas.
El caballo se pondrá a nombre de Preacher, y lo entrenará él.
- ¿De acuerdo? - Sí, claro.
Recordad que lo que pongáis es vuestra parte.
Rascaos todos los bolsillos.
- Setenta dólares. - Goofy Gordon, setenta.
Aquí está mí reloj. Vale doscientos.
- ¿Cuánto nos darán si lo empeñamos? - Veinte.
- Quarter Horse Henry, veinte. - A mí apúntame cincuenta.
¿Aún tienes ese billete falso? ¿Cuánto en efectivo?
- ¿En efectivo? Tengo diez dólares. - Louie el Piojo, diez dólares.
- Quince. - Foxy Farrell, quince.
Handcock, doce.
Treinta.
Espléndido, treinta.
- Ofrezco ochenta mil dólares. - Me ofrecen ochenta mil dólares.
- ¿Quién me ofrece noventa? - ¡Noventa mil!
Me ofrecen noventa mil dólares.
¿Ofrece alguien cien mil? ¿Cien mil?
¿Cien mil? Sí, me ofrecen cien mil dólares.
¿Alguien ofrece ciento diez mil?
Damas y caballeros,
muy pocas veces llega a una subasta un caballo de este calibre.
Vencedor en el Saratoga Special, en el Derby Trial.
¿Alguien ofrece ciento diez mil? Me ofrecen cien mil dólares.
Busco ciento diez mil dólares. ¿Han terminado todos?
Cien mil dólares. ¿Ofrecen más? Se ha agotado el tiempo.
Vendido en cien mil dólares a Establos Tripple.
El próximo numero es el cuarenta y ocho.
El número cuarenta y ocho de sus catálogos, White Cargo,
de la partida del Sr. Howard Whitehead.
Este caballo castrado de tres años, de linaje distinguido,
no ha participado en Carreras,
pero lo están entrenando y se encuentra en perfectas condiciones.
- ¿Cuánto hemos reunido, Boots? - Mil cuatrocientos.
- ¿Hay alguna oferta? - Howard, querido...
- ¿Hay alguna oferta? - Doscientos dólares.
¡Doscientos dólares!
Un insulto a la buena carne de caballo.
- Quinientos. - Quinientos dólares, gracias, señor.
Ofrecen quinientos dólares.
- Seiscientos. - Ofrecen seiscientos dólares.
- Mil - Ofrecen mil dólares.
No contaba con que hubiera un borracho.
- Mil cincuenta. - Ofrecen mil cincuenta dólares.
¿Alguien ofrece, más?
Me ofrecen mil cincuenta dólares. ¿Han terminado?
Mil trescientos cincuenta.
Mil trescientos cincuenta dólares, gracias. ¿Alguien ofrece más?
Mil cuatrocientos.
- Mil cuatrocientos dólares - Sí, mil cuatrocientos cincuenta.
Mil cuatrocientos cincuenta.
Ofrecen mil cuatrocientos cincuenta dólares.
¿Alguien ofrece mil quinientos? Me ofrecen mil cuatrocientos cincuenta.
¿Alguien ofrece mil quinientos? ¿Han terminado?
Mil cuatrocientos cincuenta dólares. ¿Han terminado?
Sí, mil quinientos dólares, gracias. ¿Alguien da más?
Vendido en mil quinientos dólares.
En serio, Sr. Malone, palabra de honor. Es el último.
¡Fríos como el hielo!
Está totalmente sano.
Podrías tenerlo preparado para correr en seis semanas.
Preacher, no puedes entrenar aquí el caballo,
delante de las narices de Whitehead. No queremos enterrar a Beckett.
Sí, he estado pensando, Boots. Te vas al sur.
¿Por qué no nos vamos todos juntos?
Puedo entrenarlo en una pista de media milla.
Buena idea. Eso haremos.
Preacher, sobre el chico...
Está lo bastante chiflado para querer venir también y eso no es posible.
¿De verdad?
Ni siquiera sabemos quién es. ¿Por qué involucrarnos?
Va a ser duro allá abajo, y ya somos muchos.
No, alguien tiene que decirle que ha llegado la despedida.
Mira, Preacher, a ti te aprecia. Díselo tu.
Dile que vuelva a su casa. Pero hazlo bien, ¿eh?
Abajo, en el valle,
en el valle tan bajo,
asoma la cabeza,
y oye como sopla el viento.
Oíd como sopla el viento, chicos,
oíd como sopla el viento.
A última hora de la noche,
oíd como sopla el viento
Abajó, en la cárcel,
arrodillados,
rezándole al cielo,
para que les de descanso a vuestros corazones.
No quiero ser un pesado,
pero sabéis que no se puede cocinar en la zona de los establos.
Se lo dije a uno de los chicos.
Es una fiesta privada para el Sr. Williams, el comisario del hipódromo.
Coge tu bicicleta y empieza a pedalear.
Hola, Sr. Williams.
Lo mínimo que puede hacer el invitado de honor es aparecer por aquí.
Claro, pase. Coja un poco de pollo.
- Tiene un aspecto tentador. - Siéntese, Williams, siéntese.
He venido a decirte que lamento mucho que nos dejes, Preacher,
pero sabes qué es lo que te conviene.
Te deseo suerte con tu próximo caballo.
Gracias. Gracias, Williams.
Y recuerda que cuando decidas volver a Dellington,
buscaremos un establo para el caballo.
Es posible que acepte su oferta. Williams.
Preacher me dijo que el caballo estaría listo
la semana que empiecen las carreras. - Bueno,
esperemos que nos deje mal a todos.
Este pollo es delicioso.
Nunca había probado nada igual.
Es una clase nueva, Sr. Williams. De carne oscura.
Los están cruzando con patos.
¿Adónde cree que va ese chico? ¿No se lo has dicho?
No, no pude. No pude hacerlo.
A mí no me lo pidas. No voy a lavarle los trapos sucios a nadie.
Está bien, se lo diré yo mismo.
Escucha, chico, nos...
¿Qué pasa? ¿Ocurre algo?
Lamento que no haya salido bien.
- ¿De qué me habla? - De lo de montar.
Al principio pensé que tenías posibilidades pero...
Ni siquiera he montado a caballo.
Lo sé por un montón de cosas. ¿Tengo que darte los motivos?
Así que nos vamos y será mejor que vuelvas a casa.
Tu padre debe de encontrarse muy sólo.
No tengo padre.
Tu madre, entonces.
¿No sería bonito, que te arropara tu madre bajo una esponjosa colcha
en tu propia cama y te diera un beso de buenas noches?
Creía que nos llevábamos bien.
Preacher, Stash, usted y yo. Todo el grupo.
Aunque no sepa montar, puedo echar una mano.
Preacher dice que hago la mitad del trabajo de un hombre.
- ¿Cómo te llamas, por cierto? - Tommy.
Tommy, eres un buen chico. Incluso te aprecio, pero ya basta.
Si tuviste un problema en casa, sé un hombre.
Vuelve y acláralo todo. ¿De acuerdo?
Tal vez te podamos dejar en algún sitio.
Está bien.
¡Pero devuélvame el dinero!
¿Qué dinero?
El de las clases y el de mi parte en el caballo.
Escucha, no tengo la, pasta. Sabes que no te puedo pagar ahora.
O me paga o voy. Y voy a ir.
Está bien, grandullón.
Parece que vienes. Vamos.
¿Qué pasó, Boots?
Me arrinconó.
Pongamos este cacharro en marcha.
Adiós, Preacher.
- Adiós. - Adiós, chicos. Hasta luego.
Las ganancias de ese caballo serán pocas para repartir entre tantos.
Saca de ahí al caballo. Lo necesita.
A White Cargo le vendrá bien dar un paseo.
¡Mira! ¡Naranjas! ¡Y gratis! Sujétalo.
¡Vamos, Preacher!
¡So, caballo! ¡So!
¡So, caballo! ¡So!
¡Para chico!
¡So!
Si quieres ser jinete, aprende a cumplir las órdenes.
Yo te diré cuando debes subirte a un caballo.
Feria del Condado de Riverbank.
A partir del 5 de mayo Quince días de carreras.
Sería bonito tener la suerte de encontrar al jinete
que vaya a montar a White Cargo.
Para que se acostumbre al caballo. Para ir entrenándolos a la vez
No nos engañemos amigos.
Tenemos lo que buscamos delante de las narices.
Cuando el chico llegó cabalgando.
os digo que ni Earl West podría haberlo hecho mejor.
¿Estoy loco, o que?
- Fue una buena galopada. - ¿Qué es lo que os lo impide?
Te lo garantizo, Boots.
Si lo entrenas como a mí en una semana ni su madre lo reconocerá.
- ¿Qué me dices de su madre? - ¿Que le pasa?
No creo que sea una anciana.
Y seguro que alguien ha de estar buscándolo ya.
¿Y qué? Ahora nos hace falta un jinete.
Además tiene que tener 16 años para competir.
- Y le falta al menos un año. - Tiene 16.
Y si no me crees, te imprimo una partida de nacimiento.
¿Qué tienes que perder? Si encuentras a otro, lo dejas.
Pero hasta entonces, entrénalo. No cuesta nada. A ver si vale.
Está bien, si crees tanto en el chico, adelante, ponlo sobre la báscula.
- ¿Yo? - Eres tú quien lo dice todo.
En esta parte. Justo aquí. Equilíbrate sobre la cruz.
Así no notará tanto el peso. ¿Entiendes?
Ven aquí.
Aquí está la silla.
Sorprendido, ¿eh? No pesa nada. Sólo novecientos gramos.
Lo justo para colgarle los estribos.
Enseguida vuelvo, Stash.
- ¿Adónde vas? - A ponerle esta silla al caballo.
Ahí está tu caballo.
Stash, sujeta esas riendas a la puerta.
Dame la cincha.
Bien, adelante.
¿Por qué le bajas ese estribo?
¿Que crees que vas a hacer? ¿Cazar con jauría?
Pero el coronel Summers decía... - ¿Summers? ¿Quién es?
El director de la escuela, pertenecía a la caballería de los Estados Unidos.
Debió haberse quedado en la infantería.
Olvídate de todo lo que él u otro, te ha dicho sobre montar.
El hierro de la derecha debe estar ahí.
No están nivelados. Este está demasiado alto.
Mira, la pista de carreras no es un camino recto, tiene curvas.
Por eso tienes que montar desnivelado. Uno largo otro corto.
Si no, ¿qué crees que te pasaría al coger las curvas a toda velocidad?
¿Por qué bajas los dedos?
Siempre hacia arriba.
Si tu caballo decide, pararse, tendrás algo en lo que apoyarte.
Dame las riendas.
Recuerda.
Estos caballos no se guían por el cuello como los de los vaqueros.
Tus manos les dicen lo que deben hacer.
Si quieres ir a la derecha, tiras hacia la derecha.
Si quieres ir a la izquierda, tiras hacia la izquierda.
Y que se te meta esto en la cabeza
Un caballo de carreras es una bestia tonta.
Le han eliminado la inteligencia.
Lo único que respeta es tu fuerza.
Bien, cógelas en media cruz.
Eso es, deja la mano izquierda abierta.
¿Para qué?
Al salir el caballo, esa mano va a estar llena de crin.
Lo que te deja la mano derecha libre para usar la fusta.
Una vez que haya salido, cógelas en una cruz completa.
¿En una cruz completa?
En una cruz completa, con ambas manos. Es para tantearlo.
Media cruz para salir con el caballo.
Cruz completa. Media cruz. Cruz completa. Media cruz.
Inténtalo.
Cruz completa. Media cruz. Cruz completa. Media cruz.
Bien.
Ahora come, bebe y suena con ello.
Hasta que puedas hacerlo dormido.
Empieza a practicar.
Sr. Malone, no me gusta preguntarlo continuamente
pero, ¿podría decirme cuándo podré montar sobre un caballo?
Claro. Te daré una idea. Cuando puedas hacer esto.
¿Nada más? Lo haré ahora mismo.
¡Lo he hecho!
¡Lo he hecho, Sr. Malone! ¡Lo he hecho! ¡Mire!
¡Mire, Sr. Malone! ¡Puedo hacerlo! ¡Puedo hacerlo!
¡Sí que lo has hecho, chico!
Estaba empezando a pensar que nunca me subiría a un caballo.
Sr. Malone, creía que se refería a White Cargo.
Hay que andar a gatas antes de caminar, dame la pierna.
Mide las riendas y haz un nudo de la longitud de su cuello.
¡Bájate! ¡Baja un poco esa espalda!
Vas sentado como un policía de Central Park.
Échate un poco hacia delante. Sobre la cruz.
Cansarías a un caballo en tres manzanas.
Estos animales no se impulsan con las patas traseras,
lo hacen con las delanteras. Échate hacia delante para ayudarle.
¿Qué té dije de los dedos de los pies? ¡Hacia arriba! ¡Siempre hacia arriba!
Son tus frenos de emergencia.
Cuando quieras detener a un caballo fuerte y testarudo como un buey,
haz una cruz completa con las riendas y tira con fuerza.
Hagámoslo a la vez. ¡Ahora!
Aquí se ganan o se pierden parte de las carreras.
Aquí, en este monstruo de hierro.
El truco consiste en salir primero. Y no es fácil.
Porque los demás jinetes tienen la misma idea.
Pero si conoces tu oficio, puedes salir en cabeza casi siempre.
Prepárate.
¿Qué haces?
- ¡Los pies! - Tengo los dedos hacia arriba.
No vas a detener el caballo, vas a lanzarlo.
Echa las piernas hacia atrás.
Dispuesto a lanzarte con él hacia delante. O acabarás el último.
En dos saltos pasarás de cero a sesenta kilómetros por hora.
¿Por qué te dieron el premio de actitud? ¿Por mondar plátanos?
Incluso un mono puede hacer eso.
¿Qué pasa con la mano abierta? ¿No recuerdas nada?
Agarra la crin.
Ahora estás seguro por delante y por detrás.
- ¿Hacia dónde miras? - ¿Hacia delante a la puerta.
Deja que mire el caballo hacia ella.
Verá como la abren antes que tú. Está más cerca.
Fíjate en el juez de salida. ¡Fíjate en Preacher!
Cuando ponga ese botón detrás de su espalda, tienes que estar preparado.
Tienes que salir rápidamente.
¿Todos en línea?
La campana.
Eso es. Contrólalo con una mano. Usa la fusta.
No, no mires atrás.
Le estarás dando con la fusta y el caballo saldrá por la valla.
Bien, la fusta en la mano izquierda.
No puedo. Soy diestro.
¿Por qué crees que apretabas aquella bola?
Tienes una mano izquierda, úsala.
¿Cómo cambio la fusta de mano?
Así.
Inténtalo. Dale con la derecha.
Cambia de mano.
Un día descubrirás, cuando estés pegado a la valla,
que tendrás que usar la fusta con la izquierda, o dejar la carrera.
Lo recordaré.
Muy bien. Echate sobre el estómago.
Sr. Malone,
¿dónde aprendió tanto?
En mi país.
En la parte de Irlanda de donde soy.
las tierras no eran pobres, los caballos las hacían pobres.
Atravesabas el establo para llegar a la sala de estar.
Olía el heno antes que la comida de mi madre.
¿Cuántos años tenía cuando vino aquí?
¿Estuvo casado alguna vez o algo así?
¡Cállate la boca! Estoy intentando darte un masaje.
Sólo le hice una pregunta con educación,
y sólo esperaba que me respondiera con educación.
Ya, ¿que le preguntaste?
Sólo si había estado casado. Sólo eso.
¿Lo estuvo?
Sí, estuvo casado.
Con la novia más guapa que vi en mi vida.
¿Dónde está?
Los perdió a ambos.
A ella y al recién, en el parto.
- ¿Cuánto tiempo hace? - Unos quince años, creo.
Feria del condado de Riverbank. Hoy gran inauguración.
Cabeza de repollo. hoy está aquí el comité estatal.
Si vas a competir será mejor que consigas la licencia.
El siguiente.
- ¿Cuántos anos tienes? - Dieciséis.
Los menores de 18 necesitan el consentimiento paterno.
Que te lo firmen.
Nombre.
- Tommy. - ¿Tommy, qué?
- Malone. - ¿Malone?
Junior.
¿De dónde vienes? El almuerzo es a las 11:30.
- Es una comida de entrenamiento. - Fui a solicitar la licencia, Sr.
- ¿Y qué pasó? - No pasó nada.
Les dije que tenía dieciséis años. Lo único que tiene que hacer es firmar.
Malone Junior. ¿Quién te dijo que utilizaras ese apellido?
Tenia que darles algún apellido.
Y Malone es un apellido bonito, Sr. Malone.
Puedo volver y cambiarlo.
Se supone que sabes cuál es tu apellido.
El mal ya está hecho. Siéntate y come.
A mí no me importa, Sr. Malone, si a usted no le importa.
- Y deja de llamarme, Sr Malone. - De acuerdo.
Llámame Boots.
De acuerdo, Boots.
¿Qué te parece? Papá en tres minutos. Y sin boda.
Tommy Malone Junior Jinete número 237.
Lo has dejado fuera en un saco de dormir, ¿eh?
- A un chiquillo. una noche como ésta - Es más menudo que yo.
El saco le vale perfectamente. Siempre ha dormido ahí.
A partir de ahora duerme en la tienda. Coge tú el saco.
¿Ya ha entrenado a White Cargo?
- No te está esperando. - ¿A mi?
¿Quieres que...?
Llevas cinco, semanas protestando sólo por eso.
Lo sé, pero puedo esperar. No tengo prisa.
Súbete ya, jinete.
Tu entrenador te dará las órdenes.
Arranca en el poste de un cuarto de milla.
¡Trabájalo durante media milla, frenándolo.
- Llevas mucho caballo debajo. - Sí, señor.
- Ten cuidado, si levanta las orejas... - ¡Déjalo en paz!
Estás preparado, chico.
No pienses en nada. Cabalga.
Media milla en cincuenta y tres.
Esa gamba nació con un cronómetro en la cabeza.
Boots, ya tienes jinete.
Sí, el chico va bien.
Preacher, una carrera, y ese caballo puede volver a Dellington.
Si sueltas a esa máquina de correr entre eses pencos,
huirán para esconderse. Después aparece en el Racing Record,
¿y dónde está el negocio? - ¿Quién dice que lo vamos a soltar?
No correrá hasta las primeras lluvias fuertes.
¡Cabeza de repollo!
¡Métete por el interior! ¡Recorta terreno!
¡La ruta interior, cobarde! ¡Le tienes miedo a la valla!
¡Cabeza de repollo! ¡Un buen nombre para ti!
Le está dejando la carrera al favorito.
Lady Gentry tenía que ganar al trote.
Ese cabeza de repollo huele mal y su agente también.
¡Eh, cuidado con lo que dices!
Inscripciones y puestos de salida.
Inscripciones para mañana.
Bien, Malone.
Por aquí.
La guardería está en el otro pasillo.
El empleado me asignó este sitio. Mañana monto.
- Lárgate o te arreo en la cara. - No pudiste arrearle a una yegua
ni con la mano izquierda. Vi como montaste a Lady Gentry.
¡Te da miedo la valla!
No te metas en esto.
Si no prueba su valía ante estos jinetes,
lo echarán a empujones de la pista.
¿Vas a levantarte?
¿O vas a quedarte ahí como un tonto?
Estabas allí. ¿Por qué no los separaste?
Fue en el Vestuario de los jinetes. Ya te lo dije. Boots no me dejo.
Otra vez di en el clavo. Whitehead echó a Beckett.
Está en el Racing Record. Leedlo.
Si quieres poner a prueba al chico,
métele la cabeza en el fuego y acaba de una vez.
Estás mal, ¿eh?
Ya veo que no estás en condiciones de correr mañana.
No te preocupes, buscaremos otro jinete.
¡Nadie montará a White Cargo! ¡Nadie más que yo!
¡Métete eso en la cabeza!
Sujeta este filete sobre el ojo.
Y recuérdame que un día te enseñe a manejar los puños.
Los dejas más abiertos que la puerta de un granero.
El chico es estupendo, ¿eh?
Le dieron una buena paliza y no soltó una lágrima.
Voy a por las herraduras pesadas. Vete al granero.
Necesito que me ayudes a herrar a White Cargo.
Tengo algo reservado para ti, chico. Adivina qué es.
¿Sabes de quién era esto?
Las botas, los pantalones... De Earl West.
Me los dio Jenny cuando creía que yo iba a ocupar su lugar.
Pero el barco zarpó y no voy a dar la talla.
Las cuatro hamburguesas diarias me lo estropearon todo.
Toma.
Póntelos, chico. Tú darás la talla.
Tú tienes clase.
Lo supe la primera vez que te vi en pijama.
Con esas placas de acero se moverá en el lodo como un submarinista.
- ¿Qué vas a decirle al chico? - ¿Qué quieres que le diga?
¿Qué le estamos frenando el caballo? ¿A este chico?
Ya sabes a lo que me refiero. Va a intentarlo. Dale una salida.
Dile que el caballo no esta en condiciones para ganar.
No le diré nada.
¿Hay algo mejor que un jinete que se va a esforzar al máximo?
Se irá acostumbrando bien. Sabremos lo que tenemos.
No debemos hacérselo a este chico.
Tú entrena al caballo, yo entrenaré al jinete.
¿Recuerdas que un día me preguntaste
qué secreto compartíamos Earl West y yo?
Ha llegado el momento de decírtelo.
Era la camaradería que había entre nosotros.
Nada se interponía nunca entre nosotros.
Siempre sabíamos qué esperar el uno del otro. Nada de tonterías.
Y cuando la carrera empezaba, estaba dispuesto a darlo todo.
Esforzándose en cada carrera, durante todo el trayecto.
Te lo prometo, Boots.
La pista está pesada pero no te molestará.
Lleva a White Cargo a la cabeza y no mires atrás.
- ¡Jinetes a sus puestos! - Ten cuidado con una cosa.
No apremies al caballo demasiado pronto, puede quedarse sin fuerzas.
Ni una lágrima, ¿eh?
Tal vez tú hayas aprendido algo.
Dale a alguien un buen motivo, y llorará.
Llorará desconsoladamente.
¿Quieres dejar de llorar y secar las lágrimas?
¿A quién he entrenado? ¿A un jinete o a un bebé llorón?
Ganando una carrera no aprendes nada, sólo aprendes cuando pierdes.
Te dije que estaba satisfecho con lo que hiciste. ¿Qué más quieres?
No es una pista reconocida. Esa carrera no cuenta, hoy no era el día.
No es por eso, Boots.
Te he fallado.
Os he fallado a todos. No os hice caso.
Me dijiste que no apremiara al caballo demasiado rápido.
Vámonos de aquí. Recogedlo todo.
Quiero salir de aquí dentro de una hora.
¿Me habéis oído? ¡Recoged!
¿Quién te nombró capitán?
Oye, Evans, esa yegua tuya, Lady Gentry,
¿cuánto crees que pagarán mañana por ella?
Nueve a cinco. Vuelve a ser la favorita.
¿Quieres que paguen cinco a uno y que gane fácilmente?
Pues claro, ¿cómo lo consigo?
Con un jinete que no haya montado a un vencedor.
No será ese chiquillo que montó a White Cargo.
¿Desde cuándo crees lo que ves en la pista?
Ese caballo era muy lento. Ese chico es un buen jinete.
No nos pagues siquiera. Paga sólo la inscripción del jinete.
Desembalad, nos quedamos un día más.
Un propietario me presionó para que el chico montase mañana.
Una yegua llamada Lady Gentry. Cree que va a ganar seguro.
¡Sigue así, chico! ¡Contrólala!
¡Siéntate y mésate el bigote! ¡Has ganado!
¡Eh, camarero! ¡Sírvanos! Cuatro limonadas.
Sí, estamos celebrando la victoria de un jinete.
Si, un jinete desconocido y una yegua que nunca había ganado.
Volvemos a Dellington con 200 dólares, vaciamos el banco y...
¡Cuidado con lo que dices!
- ¡Por el jinete! - ¡Por el jinete!
Muchos jinetes están firmando contratos con sus agentes.
Nunca me lo has pedido, Boots, pero estoy dispuesto a firmar.
¿Por qué? ¿Te irías si no te tuviese sobre la línea de puntos?
No, pensé que te sentirías mejor si fuese más legal.
Un contrato no es más que una hoja de papel, chico.
El papel se gasta.
Supongo que tienes razón.
No tenemos que ponerlo por escrito. Lo recordaremos, Boots.
Lo recordaremos.
No te preocupes por eso, chaval.
No va a separarnos nada. Después de todo, eres mi chico.
Sabes, Boots,
me gustaría que fueras mi padre.
Ahora nos vemos, chicos. Tengo que despedirme de alguien.
¡Eh, matón!
¿Ha visto alguna vez a este chico?
Sí, es el chico de Malone.
¿Dónde puedo encontrar a ese Malone?
En algún lugar de la carretera 66. Esta mañana salieron hacia el norte.
No necesitan un radiador nuevo.
Tienen que desmontar todo el motor.
¿Cuánto?
Ciento cincuenta y las piezas. Y al contado.
Tendrá el dinero. ¿Dónde está el teléfono?
- En el mostrador del comedor. - Empiece a trabajar.
Con Lexington, señorita.
Con la Compañía de Vapor de Lexington, a cobro revertido.
¿Sí, señor?
¿Quién?
Sí, acepto.
Malone, ¿quién te desenterró?
¿Dónde?
Y voy a sacarte del apuro, Matson. A ti y a mí.
Es una de esas propuestas que te gustan.
Una inversión pequeña, y grandes cifras.
He tenido una mala temporada, Malone.
No querrás una segunda ración.
Por supuesto que no. Esto me lo he sudado.
Cuento con ello para volver a recuperarme.
Toma nota de esto.
White Cargo, séptima carrera, el viernes, en Dellington.
¿Cuánto quieres que te anticipe esta vez?
Está bien, lo pensaré.
Malone tiene una bomba a punto de estallar.
Gírale quinientos a Western Union. - De acuerdo.
¿Qué pasa?
Bájate en la puerta de entrada y presta atención.
El cupé azul nos ha venido siguiendo durante los 25 últimos kilómetros.
El caballo está en casa. ¡El caballo está en casa!
- ¡Eh, Clint, vamos! - ¿Sí?
¡El caballo está en casa!
¡Chicos, el caballo está en casa!
Hola.
Hola, chicos.
Hola, Quarter Horse.
Me alegro de veros, chicos. ¿Cómo estáis?
White Cargo tiene muy buena pinta.
Un caballo tan campeón como cualquiera.
¡White Cargo!
¿Va a correr ese de tercera clase contra mi mejor caballo de tres años?
¡Tal vez contra él no, Whitehead.
Pero según las inscripciones para el viernes, seguro que va a correr con él.
¿Quién lo va a montar para ganar, Preacher?
El nuevo jinete de Malone. Le va perfectamente al caballo.
El del cupé azul va por ahí preguntando por el chico.
Apesta a detective privado. ¿Qué vamos a hacer?
Investigadores de seguridad.
Thomas Gibson Junior desaparecido.
Abandonó la academia militar de Greystone, supuestamente
para reunirse con su madre en París durante las vacaciones de Pascua.
Madre: Elizabeth B. Gibson, conocida como "la Condesa Doreen",
famosa fabricante de cosméticos de Nueva York y París.
ofrece cinco mil dólares de recompensa.
Llamen con cualquier información al Plaza 5-2099, Nueva York.
No me extraña que la primera noche oliera tan bien.
Su madre fabrica todo eso. ¡Perfume! ¡Qué negocio!
Agua maloliente metida en un frasco bonito y...
Oye, Boots, ¿cuánto dinero crees que tiene?
Después de los cinco primeros millones, ¿qué importa?
Fue muy listo el chico al hacerles creer que se iba a París,
y a su madre que estaba en la escuela.
¿Por qué no metemos a su madre en el asunto?
No importa que esté forrada. No he conocido a una mujer
que no quisiera algo a mayores para medias y cosas.
No pienses más, Boots. No podemos retener al chico.
No podemos jugar con una mujer como ésta.
Lo sé, lo sé, las tropas llegarán por la mañana.
¿Adónde vas?
A anticiparme al detective. Voy a salvar lo que pueda.
Claro que es su hijo.
He recibido una decena de llamadas como ésta.
¿Cómo sé que es mi hijo?
Tiene unos ojos que cambian con el tiempo.
Hace ruidos al dormir.
Se agarra el pelo cuando está cansado.
Tiene un diente que apunta hacia uno cuando sonríe.
¡Sí! ¡Sí, es Tommy!
Coja un avión y preséntese en el hipódromo de Dellington
mañana por la mañana a las ocho y media.
Pregunte por... Tommy Malone Junior.
Hoy sólo comeré tres huevos en el desayuno.
Quiero pesar 48 kilos para la carrera de mañana, con aperos y todo.
Eddie Koch no bajará de los 52 encima de Meatloaf.
Nos da una ventaja de cuatro kilos.
¿Qué os pasa? ¿No tenéis apetito?
Tommy Malone Junior, lo esperan en la puerta de lo establos.
Es por mí ¿Qué creéis que quieren?
No lo averiguarás si te quedas ahí sentado.
Si termináis antes de que vuelva, nos vemos en el granero.
Estábamos un poco preocupados, Tommy.
Métete en el coche, cariño.
Derramé mi sangre en la alcantarilla.
La desperdicié en un niño rico y consentido.
Yo también lo echaré de menos.
Es verdad, hijo.
Fue el Sr. Malone quien te entrego por la recompensa de 5.000 dólares.
¡No! ¡El no lo haría!
Y además, tu amigo se apresuro a hacerlo.
Media hora después de que atacaran a nuestro hombre
en las afueras del hipódromo, tu madre recibió una llamada en Nueva York.
- ¡Es un sucio mentiroso! - ¡Tommy!
Tranquilízate, hijo.
Tú no le diste el número de teléfono privado de tu madre, ¿verdad?
¿Cómo lo consiguió entonces?
De muchas maneras. No sé.
¡Lárguese de aquí, saco de basura!
¿Sí?
Sí, dígale al Sr. Malone que suba inmediatamente.
Yo mismo se lo preguntaré. Yo hablaré con él.
Una buena idea, Tommy.
De hecho, si lo deseas...
Esto es lo que viene a buscar.
Un cheque por un valor de cinco mil dólares.
¿Por qué no se lo das tú mismo?
- ¿La Sra. Gibson? - Sí, pase, Sr. Malone.
Siéntese, Sr. Malone.
Sentía curiosidad por conocerlo.
Por el modo en que Tommy habla de usted,
parece tratarse de un afecto extraordinario.
Ya conoce a los niños, son muy expresivos.
Conociendo a Tommy y su amor por los caballos, lo entiendo muy bien.
Ser jinete no es exactamente lo que yo había pensado para Tommy.
Aunque veo que sería muy útil para usted.
Fue un poco más que eso.
- Nos llevábamos bien. - Por supuesto que sí.
Tomó usted el sueño de cualquier joven de su edad y lo hizo realidad.
Pero es ridículo, Sr. Malone.
Tommy va a volver a la escuela.
Y no conseguirá nada viéndolo otra vez.
No se preocupe, Sra. Gibson, es de su propiedad.
¿Propiedad?
¿Cómo lo llama usted?
Ningún niño huye de unos brazos cariñosos.
¿Sería mejor que le perteneciera a usted como un perro amaestrado?
Al menos le pertenecería a alguien.
Así no llegaremos a ninguna parte. Ambos sabemos por qué está aquí.
Si se refiere al dinero, me vendría bien.
No habrá dinero alguno, Sr. Malone.
Creo que lo comprenderá, en estas circunstancias.
De acuerdo, no podemos contar con el chico de Boots.
Hay otros jinetes, ¿no?
- Tal vez podamos coger a Pierson. - ¿A Pierson? ¡Nos mataría!
No nos pagarían más de cuatro a uno montando él.
- Aunque el caballo tuviera tres patas. - ¿Cuatro a uno?
No llegaría para lo que vamos a apostar
Oye, Boots, ¿qué te parece Slippery Smith?
¡Boots!
¿Qué te parece Slippery Smith? Conoce bien la pista.
Olvídalo, prueba a los caballos por la mañana, llama a diez de sus amigos,
y al mediodía, todos sabrán que tenemos un ganador.
Stash puede calentar al caballo.
Slippery no debe saberlo hasta el final.
Hasta que Preacher le dé las instrucciones en el paseadero.
No importa lo que se le diga.
Hay la mitad de probabilidades de que deje correr al caballo.
Prefiero retirar el caballo.
Si nos arriesgamos con esta propuesta, esperaremos un poco más.
No podemos retirarlo.
Los jueces no lo permitirían.
¿Cómo has llegado aquí?
El tren se detuvo en Dellington y me apeé.
- ¿Y tu madre? - Sabe que mañana voy a montar.
Escucha, chico, lo que dices es la verdad, ¿no?
Claro.
Le prometí a mi madre que el lunes volvería a la escuela.
¿Y has estado al fresco por la noche sólo con esa bata?
¡Venga! ¡Échate alguna prenda por encima!
Estoy bien.
No tenías por qué preocuparos.
Nadie más que yo iba a montar a White Cargo.
Todo está arreglado. Tenemos a nuestro jinete.
- ¡Estupendo! Buena suerte, chico. - Ahora todo saldrá bien.
Es un buen chico.
Estás muy elegante con esa ropa nueva, chico.
Es como si toda la familia volviera a estar reunida.
¿Verdad, Boots? Nosotros cuatro.
Vamos, Stash, me apetece tomarme un café.
No me importa cuánto dinero tengas, chico.
Te aprecio de veras.
Y tú no te creas cosas raras.
No he vuelto por ti.
Están Preacher, Stash, Jenny Quarter Horse, y los otros.
Después de todo, sabemos lo que ocurrió.
Las cosas se torcieron un poco, necesitabas dinero,
y entregaste lo primero que tenías a mano.
¡Yo!
Pudiste haber encontrado otra salida.
Pudiste haber vendido el caballo,
o atracado un banco.
Pero yo siempre te di beneficios fácilmente, ¿verdad?
La primera noche me hiciste pasear por todo el hipódromo
buscando un lavabo, para poder registrarme la ropa.
Y me cobraste por las lecciones de montar
mientras me hacías trabajar en el establo de Preacher.
Pero ahora te conozco.
¿No quieres saber nada de mi?
Pues yo tengo una noticia para ti, tampoco quiero saber nada de ti.
Después de mañana, se acabó.
Y otra cosa,
una vez me diste una bofetada.
Te debo una.
Si fuese un poco más grande, te la devolvería ahora.
Creo que lo haré de todos modos.
¡Boots! ¡Boots!
¡No volví por ninguno de ellos! ¡Sólo fue por ti!
Lo sabes, ¿verdad?
Podemos estar juntos, Boots.
Podemos buscar el modo de estar juntos.
Pero no nos separes.
No nos separes.
Será mejor que duermas un poco, Tommy.
Mañana es un gran día.
Boots,
¿volverás conmigo?
¿Por qué crees que eres un jinete?
¿Por haber ganado una carrera de poca monta en las montañas?
Esta es la gran manzana.
Puedes acabar siendo sólo otra gloria pasajera.
Te he dicho que duermas un poco. Mañana tenemos una carrera.
Hay una conferencia para ti en la oficina de los establos.
¿Sí? Que se ponga. Aquí está, Sra. Gibson.
- Malone. - Hola, Sra. Gibson.
Sólo quiero saber una cosa. ¿Está Tommy ahí, con usted?
Sí, está aquí.
Acepte un consejo, Sra. Gibson.
Déjele quedarse un día más y que participe en esa carrera.
¡Está loco! Escuche, Malone...
Un momento. Escúcheme usted a mí.
Si quiere recuperar al chico,
será mejor que busque la respuesta a por qué regresó aquí esta noche.
Le demostró que yo era un aprovechado y, sin embargo, volvió.
Y voy a decirle por qué.
Estos han sido los dos meses más felices de su vida.
- Y usted no ha tenido nada que ver. - Está bien, ¿Y ahora qué?
Se lo estoy diciendo.
Le dedicó esos dos meses a esta carrera.
Y si se la roba, puede ser usted la gran Sra. Gibson.
pero como madre, está ciega y es estúpida.
- ¡Malone! - Se lo llevará.
La cuestión está en saber cómo.
Si se va esta noche,
harán falta dos policías y unas esposas para retenerlo en el tren.
Y no tendrá un hijo en toda su vida.
Puede que tenga un hijo algún día, ¡pero tendrá que ganarlo!
Piénselo, Sra. Gibson.
Si lo quiere hoy, venga a buscarlo.
¿Estás seguro de haber oído bien a Malone?
Tomé nota de ello. White cargo.
Ese caballo no ha ganado una carrera en su vida.
Un primerizo de tres años montado por un jinete desconocido.
¿Qué pretende hacer Malone? ¿Atracar el hipódromo?
¿Dónde está la gracia?
¿Sí?
Soy Brady.
¿Recuerdas el que te prometí? Sale mañana.
Va a ganar seguro.
El caballo de tres años de Whitehead. El mejor sobre la pista.
Eddie estará sobre la silla. Un caballo llamado Meatloaf.
Meatloaf, en la séptima, en Dellington.
Tengo uno en la séptima, White Cargo.
¿White Cargo? Alguien te toma el pelo, ese caballo no cuenta.
¿Sabes lo que haces?
Claro que sí, empieza a apostar con ambas manos.
Sí.
Sí.
No, tenemos toda la ayuda que necesitamos en esa carrera.
Apuesta lo de siempre por nosotros.
¡Meatloaf! Eso ya me gusta más. El mejor caballo, y el mejor jinete.
Protegemos al público otra vez. Gana el favorito.
Bueno, será Meatloaf, ¿no?
Sí, llama a Nueva York, a Miami, a Las vegas, a toda la lista.
Que apuesten hasta el límite, todo lo que nos acepten.
Después llama a los chicos y diles que hagan lo mismo.
Y reserva plazas en el primer vuelo a Dellington.
- Podemos llegar a las cuatro. - ¿Para qué?
Malone no es tonto.
Quiero estar seguro de que su caballo no gana.
Séptima carrera.
¡Vamos, jinetes! ¡Dense prisa para la séptima!
Cincuenta y dos kilos, llévatelo..
- ¿Quién es éste, Warren? - El número 5, T. Malone.
Muy bien. Llévatelo.
Hola, Malone
Me alegro de verte, Matson. No esperaba que vinieras.
Quiero ver la séptima.
No te lo vas a creer. Es un cuento de hadas.
Lo que uno espera durante toda la vida.
Lo pagan cuarenta a uno y va a ganar al trote.
Vale la pena apostar fuerte. Hemos apostado, ¿no?
Sí, hemos apostado, pero no por White Cargo.
Apostamos por el favorito por Meatloaf.
¿Por Meatloaf?
¿Qué pasa, Matson? Te dije lo que había que hacer.
- White Cargo le pasará por encima. - Pues White Cargo no correrá hoy.
- Tiene que correr. - Relájate.
¿Qué más te da? Hemos apostado por ti.
Apostaremos por White Cargo la próxima vez.
- No habrá una próxima vez. - ¿De qué me hablas?
Lo hemos afinado para esta carrera
Pues desafinadlo.
hacedlo dentro de dos meses, de seis meses...
- Pagarán cuarenta a uno igual, ¿no? - Matson, escucha,
los del callejón de los pobres pusieron dinero para el caballo.
Pidieron dinero para apostar por él. Su dinero está en las máquinas.
¿Qué? ¿Cinco dólares? ¿Diez? Devuélveselos.
¿Estás loco o qué?
Hay una fortuna en ese caballo. Han apostado en todo el país.
Es tarde para anular las apuestas.
Mira, ¿quieres quedar en paz conmigo o enterrarte?
Vete a decirle al chico que retenga al caballo.
Si hace falta, dile que se caiga.
Te esperaré. Veremos juntos la carrera.
- ¿Cómo estás, chico? - Bien.
- ¿Nervioso? - ¿Por esta carrera sin importancia?
Pondré al caballo en cabeza y no miraré atrás.
Sí, es de lo que se trata.
Mira, Tommy, el plan era ese pero...
acabo de hablar con Preacher y estamos preocupados.
No es la carrera apropiada. Los rivales son demasiado fuertes.
- ¿Demasiado fuertes? - Sí, queremos reservarlo.
Si te pones por delante, frénalo y llévalo hacia atrás.
Si sales rezagado, no lo fuerces.
No intentes recuperar el terreno perdido.
Whiite Cargo puede ganar, Boots.
Tal vez sí, pero esta no es la carrera para demostrarlo.
No hablamos de ganar.
Hablamos de lo que es mejor para el caballo.
- Pero hoy han apostado todos por él. - ¿Y qué?
La próxima vez les pagarán más.
Escúchame.
Este tipo de carreras son difíciles.
Los jinetes hacen lo que sea por ganar. Es peligroso.
No te metas en líos. Ábrete, apártate del grupo.
¿Está claro?
¿Es eso lo que realmente te preocupa?
¿A qué te refieres?
Porque lo sé todo sobre esta carrera. Está amañada
El dinero está con el favorito. Eddie Koch tiene que ganar.
¿Cómo lo sabes?
Koch habló conmigo para que le ayudara a ganar.
¿Qué le dijiste?
Le dije que fuera a darle la lata a otro.
Nada de tonterías entre tú y yo, Boots.
No, por supuesto que no.
Pero, ¿no lo ves, chico?
Todos esos jinetes... Les han hablado de ti.
- Van a darte empujones... - Sé valerme solo, Boots.
¡No se trata de eso! Más motivos aún para que escuches lo que te digo.
Quédate detrás del grupo.
Si salgo primero y tomo la cabeza, estoy a salvo...
¿Cómo tengo que decirte que hablamos del caballo?
Es una orden. De Preacher y mía.
Está bien.
Pero Boots, no sabemos si volveré a montar.
- Y quería ganar por ti - Lo sé...
Quizás no sea un Earl West, pero me has enseñado mucho.
Y hay una cosa que tú siempre dijiste.
En una carrera, si un jinete vale,
tiene que saber juzgar al caballo, lo que puede hacer.
- O tiene talento o no. - Tommy...
Si crees que tengo talento, prometo no hacerle daño al caballo.
Pero si creo que puedo ganar... Tienes que dejarlo en mis manos.
Tienes que confiar en mi.
¿De acuerdo?
De acuerdo.
Hace un año que te dije que dejaras de enterrar tu dinero en latas.
Sabía que había plantado una en Dellington.
Los caballos están en la pista
para la séptima carrera de una milla y un octavo.
¿No es bonito mi caballo?
¿Qué me dices de tu nuevo jinete, Boots?
¿Vale la pena apostar y arriesgarse? ¿Qué crees? ¿Sabe montar?
Sabe montar.
Los caballos han llegado a la salida.
Preacher ¿te das cuenta de que eres dueño de dos tercios de un caballo
que va a correr en la carrera principal del día? Me alegro por ti.
Yo también me alegro.
Pero a veces me molesta el modo en el que me hice con él.
Whitehead no necesitaba el caballo.
Pero un hombre como tú, sin un caballo, es como si estuviese muerto.
¡Venga. vamos! ¡Métanlos ahí!
¡Venga, muchachos, vamos!
¡Ayuden al número seis!
¡Métanlo ahí!
Eh, Malone, ten cuidado, la pista está bastante dura.
No te cruces en mi camino.
Cuidado Malone, este caballo tira hacia la Valla, no quiero hacerte daño.
¡Venga, jinetes, vamos!
¿Dónde encontraste a ese chico llamado Malone? ¿Es pariente tuyo?
No somos parientes. Sólo es una coincidencia.
¡Han izado la bandera!
¡Cuarenta a uno! ¡Es como la ruleta! ¡Sólo que los números corren!
Juegas tu dinero y duermes en la calle.
Si no sale primero, la carrera va a ser dura.
Bright Gleam es primero. White Cargo va segundo.
White Cargo se lleva un empujón.
Al llegar a la primera curva, Bright Gleam va un cuerpo por delante.
Big Guy es segundo por una cabeza.
White Cargo es tercero por dos cuerpos.
Far Quest es cuarto por un cuerpo y medio.
White Cargo se está quedando atrás.
Big Guy va primero por un cuerpo.
Bright Gleam es segundo por un cuerpo.
Far Quest es ahora tercero por dos cuerpos.
Zirocco es cuarto por un cuerpo.
Meatloaf es sexto.
Llegando a la segunda curva, Big Guy va primero por un cuerpo.
Bright Gleam es segundo por un cuerpo.
Far Quest, por el interior, es tercero por dos cuerpos.
Zirocco es cuarto por un cuerpo.
Meatloaf es quinto por medio cuerpo.
Punch Bowl es sexto seguido por Chomont.
Salen de la curva y Big Guy va primero por medio cuerpo.
Far Quest es segundo por un cuerpo.
Bright Gleam es tercero por medio cuerpo.
Zirocco es cuarto por un cuerpo y cuarto.
Punch Bowl es quinto por un cuello.
Meatloaf es sexto por un cuerpo y medio.
Y White Cargo se va hacia delante.
Big Guy sigue primero por una cabeza.
Far Quest es segundo por tres cuartos de cuerpo.
Bright Gleam es tercero por medio cuerpo
Zirocco es cuarto por un cuerpo.
Meatloaf es quinto, y White Cargo se acerca rápidamente.
Saliendo de la última curva Far Quest es primero por un cuerpo.
Big Guy es segundo por medio cuerpo.
Bright Gleam es tercero por medio cuerpo.
Zirocco es cuarto.
Y Meatloaf está avanzando por el exterior.
White Cargo se abre paso por la valla.
Son Meatloaf y White Cargo.
Meatloaf por un cuello.
White Cargo por el interior es segundo por tres cuerpos.
Zirocco es tercero, y Big Guy cuarto.
¡Vamos, Tommy! ¡Vamos, Tommy! ¡Vamos!
¡Tenemos posibilidades!
White Cargo es segundo. Un final muy disputado.
Meatloaf y White Cargo.
- ¡Cabalga, jinete, cabalga! - White Cargo va ahora primero.
White Cargo va por delante.
¡Ganamos!
¡Quédate ahí! ¡Van a hacernos unas fotos!
- ¿Dónde está, Boots? - ¡Quieto, jinete!
En serio, Boots, ganó fácilmente.
Tenía energía de sobra cuando lo solté.
Fue perfecto, chico. Todo es perfecto.
Quiero hacer una reclamación contra Malone, jinete de White Cargo.
- ¿Que pasó? - En la recta final ese novato golpeó
a mi caballo en la cabeza dos o tres veces.
Voy a cambiarme. Nos vemos delante del vestuario.
¡Silencio por favor! ¡Atención! ¡No cobren, sus apuestas!
Los jueces están comprobando el desarrollo de la carrera.
¿Una comprobación? ¿Por qué?
Eddie Koch, el jinete de Meatloaf,
ha reclamado una falta contra T. Malone, jinete de White Cargo.
Habrá un ligero retraso
mientras los jueces revisan la película de la carrera.
¡Una falta! ¡Es un mentiroso!
No te preocupes, Boots. Gané limpiamente, sé que fue así.
No te preocupes por esto. Siempre sabremos que ganaste.
Nos haremos, una foto en el recinto de los vencedores para demostrarlo.
Venga, ve a pesarte.
Ve a pesarte.
Pásenla.
Ese es Koch sobre el número siete.
Ése es T. Malone sobre el número cinco.
Nos acercamos al punto en el que reclaman la falta, despacio.
Koch está empujando al chico contra la valla.
El chico lleva la fusta en la mano izquierda.
Es imposible que le hiciera una falta a Koch.
Díganle a Koch que pase por mí despacho mañana a las once.
Se ha desestimado la reclamación de falta.
¡Oh, Mr. Williams!
Malone, tiene ahí a un joven muy ambicioso.
Ha ganado la carrera limpiamente.
Antes de pasar la película,
no habría creído lo que he visto ahí dentro.
Un aprendiz ganándole a Eddie Koch.
Pasó la fusta a la mano izquierda como Earl West en sus mejores tiempos.
Enhorabuena. Me alegro de volver a verlo en acción.
¡Atención, por favor!
Han desestimado la reclamación de falta.
El resultado que ven ahora en el tablón de apuestas
ha sido declarado oficial.
Bueno, creo que voy a celebrarlo. Voy a pagar la renta.
¿Quién ganó la carrera? ¿Quién ganó la carrera?
Llevas anteojeras.
Llevo puesto al vencedor, el número cinco, White Cargo.
El mejor consejo que me diste fue que llamara a mi madre.
Pensé que estaría enfadada por haberme ido del tren,
pero no se enfadó, se lo tomó muy bien.
Me preguntó por la carrera, no se creía que la hubiera ganado.
¿Y sabes que más?
- Boots, ¿me estás escuchando? - Claro, claro.
Al decirle qué vendrías a recogerme cuando termine la escuela,
me dijo que ella también estaría allí. Quiere hablar contigo.
Tranquilízate, Tommy.
Tu madre y yo somos come el aceite y el agua, no nos mezclamos.
No te preocupes, acabarás gustándole después de algún tiempo.
Sé que será así.
Y Boots, tenía que ser un secreto pero no tengo secretos para ti.
Va a comprar una cuadra de caballos de carreras.
- Boots, ¿ocurre algo? - No, no.
No me estabas escuchando, vamos a tener nuestro establo.
Estupendo.
Boots, ¿por que no coges este tren conmigo?
- Ahora mismo. - No puedo hacer eso.
Te dije que volvería a buscarte.
Tan pronto como aclare cierto asunto.
No me fallarás, ¿verdad? ¿Seguro que estarás allí?
Te he dicho que estaría allí, ¿no?
Recuérdalo, el día que acabe la escuela, el quince de junio.
Tenemos una cita, amigo.
Arriba, jinete.
Boots, a ella no le gustará pero cuando trabajemos juntos en la pista,
seré T. Malone Junior.
Cuando estamos juntos para mí es genial.
¡Lárgate!
Matson está en el cuarto de aperos esperándote con tres de sus matones.
Dile que estaré allí dentro de media hora.
Mejor dile dentro de seis meses.
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