All language subtitles for El barco S01E11.spa

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Original subtitles

-Puede que un accidente en la puesta en marcha...

...del acelerador de partículas haya tenido consecuencias...

...de proporciones incalculables. Si esto es así,

ahora la Tierra será muy distinta.

-Muy bien. -Antes del accidente y...

...lo de mi burbuja en el cerebro, ¿yo era tan listo como ahora?

-No eras ni la mitad de listo que ahora.

-Pues que suerte tuve, ¿no? -Puedes estar en el equipo...

...de los borregos o en el mío, el que no acepta más mentiras.

-Quiero estar con los ganadores. -Bienvenido al equipo.

-Fíjate si se vuelve a mirarte después de hablar con ella.

Si lo hace, está por ti. -Me he enamorado de Ulises.

-Deben quedar muy pocas en el barco.

¿No te la vas a beber? -Beber solo...

...sin nada que celebrar es feo. -Si quieres, te la guardo...

...y cuando tengas algo que celebrar nos la bebemos juntos.

-¿Tu chico es celoso?

-En este barco no puedes fiarte de nada ni de nadie.

Último aviso. Para ti no soy nadie.

-Sabe todos nuestros secretos y nosotros no sabemos los suyos.

"Capitán, hoy he robado a los compañeros.

Esta situación saca lo peor de mí."

"No soporto seguir a la deriva sabiendo que vamos a morir.

Estoy enfermo y quiero terminar cuanto antes."

-¡Aaah!

-No hay pruebas, pero tú viste las marcas en el cuello.

Ese chico no se suicidó. -Estoy seguro de eso.

-Tienes razón en eso de que no nos conocemos,

porque a mí nadie me deja. -Eres un puto asesino...

...y no vas a salir de aquí. -¡Eh!

¿En serio piensas impedírmelo?

-Falta una balsa de salvamento. -Ulises es uno de los náufragos.

-Ulises, vamos a celebrar que vas a volver sano y salvo.

Aún nos queda mucho mundo por andar y muchas cosas por hacer juntos.

-Aunque tenga que salir nadando de ola en ola,

a tu hijo lo vamos a encontrar como que me llamo Salomé.

-¿Qué haces en este barco? ¿Por qué perseguías a Ainhoa?

¿Quién eres? -¿Por qué no le preguntas a Julia?

-¿Qué tiene que ver Julia con esto?

-¡Tachán! Quiero cuidar al bebé,

porque soy su padre alquilado y como, de momento, lo tienes aquí,

no me queda más remedio que cuidarte a ti.

-Te veo como un hermano. Bueno, como una mascota.

-¿Dónde está Gamboa? -Solo encontramos a Ulises.

-No puede ser, Gamboa estaba conmigo.

-No. -¡Gamboa estaba conmigo!

"Mi papá me ha contado que hace muchos años,

cuando él era pequeño, las cosas eran distintas.

Los ordenadores no existían,

la gente viajaba a caballo porque no había coches ni gasolina."

(SILBA)

-No tenemos combustible. -¡La madre que...!

(EL MOTOR DEJA DE FUNCIONAR)

"Los teléfonos tenían cables."

(Teléfono)

"También hay cosas que se hacen igual que cuando papá era pequeño,

como que te guste una chica, tener miedo..."

-Este tío se cree el rey del barco y mató a Gamboa.

Mató a Gamboa.

"Echarse la siesta,

jugar con tus amigos...

...o cuando se te cae un diente, pedir un deseo al Ratoncito Pérez."

-¡Papá!

-Ni una gota de combustible.

A partir de ahora solo con las velas.

-Volvemos al siglo XVIII.

-Toma. -Gracias.

-No has dormido en el camarote. -He dormido en el bauprés.

Hacía mucho calor.

-¿Seguro que ha sido por el calor? -Necesitaba pensar.

¿Hay algo que debas contarme? ¿Algo sobre Gamboa?

-No.

¿Por qué me preguntas eso? -Por nada.

-¿Y tú? ¿Hay algo que tengas que decirme a mí?

Ulises, ¿qué te pasa? -Que Gamboa ha desaparecido,

me van a pedir respuestas y no las tengo.

-¡Eh!

¡Eh!

¡Ainhoa, espera! ¡Eh, espera!

-¡Aaah!

¿Qué es esto?

-Qué maravilla, ¿no, Burbuja?

La primera vez que vienen los cangrejos solos a la cazuela.

No hay ni que pescarlos. De la sal te encargas tú.

Dos puñaditos, cariño. -Sí.

Los cangrejos salen del agua para desovar,

pero ahora no es temporada. -Para mí, como si es...

...temporada de vacaciones. Si además de cangrejos...

...vienen atunes y merluzas, mejor que mejor.

-No es mejor que mejor. Los cangrejos subieron al barco...

...porque había algo abajo que no les gustaba.

Eso no es mejor, es peor que peor.

Ahora vengo.

-¿A la ducha?

-¿Qué tiene en el hombro?

¡Ah! -¡Idiota!

-¡Los cangrejos vienen a por ti!

Este calor no es normal, ¿no? -No.

-No son ni las 09:00 y estamos achicharrados ya.

-Y lo que no es normal que una manada de cangrejos...

...se metan en la cama.

Eso es muy raro, en serio.

-Lo raro empieza a ser normal en este barco.

-¡Hombre!

-¡Hombre!

-El náufrago pródigo. -¿Cómo estás, Piti?

¿Qué pasa, Ramiro? -¡Asesino!

-¿Qué pasa? ¡Vale! ¡Nos tranquilizamos!

¡Ramiro, vale! ¡Vale!

-Estela.

Estela, ¿estás bien?

-Tú mataste a Gamboa. Y vosotros podéis hacer...

...como que no ha pasado nada, pero yo no y no soy el único.

Diré que te lleven a juicio por asesinato y haré que te condenen.

-¿Qué ocurre aquí?

Todo el mundo fuera, venga.

La primera vez que doblé el Cabo de Hornos me pasó lo mismo.

Estar rodeado de gente en 75 m puede ser agobiante, ¿verdad?

Te falta el aire.

Quieres estar solo, pero no puedes.

Es como si el ruido no te dejara oír tus propios pensamientos.

¿Verdad, Estela?

(CHISTA)

Eh, respira.

Respira. Tranquila.

-Tenías razón, es una crisis de ansiedad.

-Llevamos semanas enclaustrados. Es normal que la gente...

...se sienta como si estuviera en una ratonera.

-Sí, lo raro es que no haya ocurrido antes.

-Y encima con este maldito calor.

¿Podemos hacer algo por ella? -Como no encuentre una isla...

...donde pueda pasar un rato a solas, lo dudo.

-Una isla no, pero le puedo conseguir un barco.

(TARAREA)

(Ruidos)

-Salo. -Chis. ¿Has oído eso? Calla.

-Que soy yo.

-Estate quieto, que me vas a rayar todo el suelo de la cocina.

¿Qué llevas en las zapatillas? -Me puse unas planchas de metal.

-Mira. -Del calor se me derretían...

...los pies. -¿Se te derretían los pies?

-Sí. -¿Dónde, cariño?

-Ven que te lo enseño.

Vamos.

(Música)

-Ricardo, esta es la orden más absurda que diste en tu vida,

cojones.

Estamos sin combustible, debemos organizar...

...la nueva guardia de máquinas y reforzar la maniobra de velas,

¿y tú nos hacinas como sardinas? -Uno de mi tripulación...

...necesita estar solo y punto. -Y no podía estar otro día.

No hay ni gota de viento. Estamos a más de 40 grados.

-Como si estamos a 80. Si nos debemos tirar aquí...

...dos semanas, nos las tiramos. Si tenemos que ir al baño...

...por turnos, se va por turnos. Estela necesita estar sola.

Y lo estará.

-Por favor, no seas baboso.

(Puerta)

-Ya me siento mucho mejor.

Es lo más bonito que nadie ha hecho por mí nunca.

Gracias, capitán. -Déselas a toda la tripulación.

-Gracias, chicos. -¡Bravo, Estela!

-¡Guapa!

-¡Dios! Pero si esto es un horno. -Claro, cuanto más abajo,

más calor.

Yo por eso me hice estos zapatos.

Los cangrejos no llevaban. Por eso salieron del agua...

...y subieron a cubierta. Te voy a hacer unos a ti también.

-¿Podemos hablar con usted, capitán?

-Claro.

-Exigimos que juzgue a Ulises por el asesinato de Gamboa.

-¿Está de broma? -Ulises y Gamboa se pelearon...

...en el aula hace unos días. Después Ulises esperó el momento,

hasta que lo encontró en cubierta solo.

Le disparó y lo tiró por la borda.

Eso es asesinato.

-Salga de mi camarote de inmediato. -Estoy lanzando una acusación...

...y me amparo en el código. Es la ley del mar.

Si un crimen sucede lejos de cualquier jurisdicción,

el código que se aplica es la ley del mar.

Ha sido así desde el siglo XVIII. -Conozco perfectamente...

...la ley del mar. -No lo dudo, capitán.

Si no hay ley, cualquiera podrá tomarse la justicia por su mano.

Y el Estrella Polar ya no será un barco, será la selva.

Capitán.

-Hola. -Hola.

Como dijimos que esperaríamos una ocasión especial...

...para celebrarlo, pues...

Pues no sé, ayer te dábamos por muerto y hoy estás vivo,

o sea que...

-Igual deberíamos esperar.

Por lo menos hasta que encontremos a Gamboa.

Entonces, los dos tendremos algo que celebrar.

Chivata, Gamboa es un tipo duro, mucho más que yo.

Y si yo he conseguido sobrevivir, él también podrá, ¿vale?

-¡Uh! -¡Bueno!

-Pero, bueno, ¿y esto? Por favor, ¿dónde estabas?

-Hola, princesita. -¿Qué te ha pasado en la cara?

-Pues que... Que se me ha caído un diente.

-¡Y a mí! ¿Sabes que, si ponemos el diente debajo de la almohada,

le podemos pedir un deseo al ratoncito Pérez?

-¿En serio? -Sí.

-Sí.

-¿Por qué no pides ser el novio de mi hermana?

-Valeria, cariño, ¿por qué no le dices a Salomé...

...que prepare la bandeja con tu comida? Venga. Ulises.

-Me va a arrestar, ¿verdad? Me van a juzgar...

...por el asesinato de Gamboa. -Lo siento.

-No se disculpe, conozco bien la ley del mar, capitán.

(SILBA)

(Explosión)

(Ruido)

-Pupa.

(Ruido)

-Palomares. -Dime.

-¿A los cura se os enciende el cine pascual?

-¿Qué? -Que si se os iza la mayor.

¡Lo sabía! Lo sabía. A mí tampoco. Desde hace tres días.

No es normal, o sea, creo que nos están dando bromuro,

como en la mili, ¿sabes? En los conventos.

-A ver, Piti, un momento.

Llevas tres días de baja, ¿por eso crees que nos drogan?

-Que yo de pequeño me caí en una marmita de libido, padre.

Yo antes, era tener una chica cerca y...

y la cosa funcionaba, padre,

ahora no. No sé qué pasa. Antes, por ejemplo, en el camarote...

...tenía a la madre de todos los canalillos...

...ahí delante. Y nada, como si nada,

como si fuese el de mi abuela. -Hola, chicos.

-Hola. ¿Cómo estáis? -Bien.

-Voy a coger de aquí un cangrejito.

-¿Tú también, Palomares? ¡Vaya tela!

-¿Qué ha pasado? Inma...

¿Qué ha pasado?

-Cierren válvulas y suban a cubierta.

Sin el motor, vamos a necesitar toda la ayuda...

Sin el motor, vamos a necesitar toda la ayuda posible.

-¿Qué mierda estás haciendo, Ricardo?

Exijo que liberes a Ulises ahora mismo.

-Julián, tranquilízate, por favor. -Ni tranquilízate ni hostias.

Te digo que lo liberes, coño. Que mi hijo no ha matado a Gamboa.

-Lo sé.

El enfrentamiento de esta mañana, Julián, es el principio.

Hay mucha gente en el barco que cree que tu hijo es un asesino.

¿Preferirías que alguno de ellos se tomara la justicia por su mano?

Si no queremos una rebelión a bordo, hay que dar ejemplo,

Julián. Tu hijo ha sido acusado y hay que juzgarle.

Es la ley del mar, Julián. -¿La ley del mar?

¿Te has parado a leerla? La condena por asesinato...

...va del destierro a la horca. -Lo único que estoy haciendo,

Julián, es dándole la oportunidad de demostrar ante la tripulación...

...que es inocente.

-Y si se tratara de Ainhoa, ¿qué?

¿También le montarías un juicio para que demostrara su inocencia?

Dime, ¿lo harías?

-¿Y eso es todo, no pasó nada más en la balsa?

-No. También está lo de...

lo de las tailandesas,

que vinieron a hacernos unos masajes,

a servirnos unos daiquiris; pero eso no tiene nada que ver.

-Ulises, esto no es para bromear. -¿De qué conoces a Gamboa?

Le pregunté qué hacía en el Estrella Polar...

...y, ¿sabes qué me contestó? Que te lo preguntara a ti.

¿Por qué, Julia?

-Lo único que sé de Gamboa es lo mismo que tú,

que no es de fiar.

-Lo siento. Oye, lo siento, ¿vale?

-Mira, lo único que debería preocuparte en este momento...

...es demostrar tu inocencia. Porque si no lo hacemos,

te van a meter en una lancha con agua y comida para 15 días.

Y eso es lo mismo que una condena a muerte, Ulises.

¿Lo entiendes?

-Juzgar a Ulises por asesinar a Gamboa, es de locos.

Necesitaré algo más fuerte. ¿Dónde está el ron?

-Ricardo me ha pedido que sea parte del jurado.

-¿De verdad? Salomé, por favor, menos mal.

A ver si acaba esta chorrada. -Estoy convencida de que Ulises...

...no ha hecho nada malo. Pero debo ser justa.

Si es el acusado, se le tiene que juzgar,

por mucho que le queramos, ¿lo entiendes?

-No, no lo entiendo.

¿Y si sale culpable?

¿Te has parado a pensarlo? Es mi hijo, Salomé,

que lo van a abandonar en una zódiac.

¿Estás segura de que quieres participar en la ejecución?

-¿Blanco o tinto?

La botella que sobre se la tengo que devolver a Salomé,

pero podemos elegir.

-Estela,

¿qué es esto? -Su cena, capitán.

Quería darle las gracias...

...por todo lo que ha hecho por mí.

Mejor blanco, ¿no? Con el calor que hace...

¿Un cangrejito?

-Mire, Estela, no tiene que agradecerme nada.

Soy el capitán y mi deber es que toda mi tripulación esté bien.

Estela...

No quiero ofenderla, pero esto está fuera de lugar.

-Perdone, capitán. -Entiéndame, Estela,

no pasa nada, lo único que... -Al menos me puede aceptar...

...una copa, ¿no?

Gracias, capitán. Gracias por todo.

-¡Voy! Voy.

¡Piti! -Salomé, necesito saberlo.

Nos estáis dando bromuro para que no nos funcione lo de ahí abajo.

¿Sí o no? ¿Es así o no? -No, Piti.

No es cierto, no es bromuro. -¿No?

-No, cariño. Es algo que hace años se usa en la Marina.

Anestésico de caballos.

-No me jodas. ¿Anestésico de caballos?

¿En serio? -Ni en serio ni en broma.

¡Claro que no, atontao'! ¡Bromuro ni bromuro, tira!

-Anestésico de caballos...

(CUENTA)

-Hija...

¿Qué haces aquí?

-Nada.

Terminar de coger las cosas que... Que había dejado.

¿Qué quieres? -Nada. Bueno, ayuda.

Valeria duerme con el diente bajo la almohada y no sé qué hacer.

Pensaba cambiarlo por una moneda, como antes,

pero una moneda ahora, no vale mucho.

-Para estos casos, tengo un kit de supervivencia.

-¡Guau!

Muchas gracias. -De nada.

-Buenas noches.

Hija, siento mucho tener que decirte esto,

pero fue un milagro rescatar a Ulises,

y los milagros no suelen ir de dos en dos.

-¿Crees que... que Ulises lo notó?

-Ya no creo eso.

(SIGUE CONTANDO)

(Explosión)

-Pensé que, igual, no tenías almohada.

Madre mía. 49 a las 00:00. No lo he visto ni en el trópico.

-Papá. ¡Papá!

Oye, no hace falta que te quedes toda la noche.

Estoy bien.

-Muchos años sin estar donde tenía que estar;

mi sitio es a tu lado. Y si esa panda de gañanes...

...hijos de su madre decide abandonarte en medio del mar,

¡que les den por el culo! Me voy contigo.

Soy tu padre, coño.

(CUENTA)

-Papá, ¿qué haces? -Nada, cariño. Duérmete, anda.

(Explosión)

-¿Has oído? -Sí.

-Voy a cubierta, ¿vale?

-¿Son fuegos artificiales? -Seguramente, cariño.

Duérmete, ¿eh?

(Explosión)

-¿Has oído? -Sí.

-Son bombas. Suena como un acorazado.

-Las bombas no suenan así. Esto es diferente.

-¿Qué es ese ruido? -Un bombardeo.

A 70, 80 millas. -Que no son bombas;

si lo fueran, veríamos el resplandor de las explosiones.

Deben ser truenos. Es una tormenta. -Vienen con relámpagos, Ricardo.

Los relámpagos resplandecen más que las explosiones.

No hay relámpagos y ni una pizca de viento.

-Ni explosiones ni truenos.

Esto es otra cosa.

-Hola, Vilma.

Necesito tu ayuda. -¿Qué pasa, Piti?

-Que tengo un problemilla con el pequeño Piti.

-¿Qué mierda me estás contando? -Joder...

Que no se me levanta, Vilma.

He pensado que a ver si, como amiga, te podías poner...

...un poco sexy para mí.

Si podías hacerme un numerito, a ver si resucita.

-Tú flipas, colega. Se te va la olla.

-Tienes razón. Soy un idiota, no sé por qué te digo esto.

-Piti, ven aquí.

¿Qué? ¿Notas algo?

-Noto el flanete y un poquito de pezón, pero...

-No me toques los huevos, si notas excitación.

A ver, ¿te pone?

-La verdad que nada, Vilma.

-Pues chico, lo he intentado.

De todas formas, a mí me pone más...

Me parece más hombre el Piti que toma responsabilidad...

...que el que se empalma mirando canalillos.

-¿En serio? -Sí.

-Ramiro,

¿estás seguro de lo que haces?

-Ulises, es la hora.

-Capitán,

¿qué era el ruido de anoche? -No lo sé.

Pero cesó sobre las 05:00.

Prepárate.

El juicio está programado para dentro de media hora.

(TODOS) -¿Qué pasa?

-Y ahora, ¿qué coño pasa?

-El calor ha hecho que salten las baterías.

-¿El calor o las explosiones de anoche?

-Sea lo que sea, Santolaya dice que lo puede arreglar,

pero no a esta temperatura. Hay que alejarse del calor.

-El viento es inferior a dos nudos.

Con eso no nos moveremos ni con todo el trapo. Imposible.

-Sin generador, no hay potabilizadora.

Con este calor,

necesitamos de tres a cuatro litros diarios de agua.

Con las reservas que tenemos, no llegamos ni a la noche.

-Tenemos que salir de aquí, pero ¿cómo?

Somos un peso muerto.

-Yo podría destilar combustible casero.

Necesito alcohol, aceite,

un catalizador y toda la lejía que haya a bordo.

Con suerte, podría destilar unos 20 litros. ¿Bastaría?

-Con 20 litros tendríamos para seis minutos de motor.

Con eso podemos pillar inercia y crear nuestro propio viento.

Inténtelo, doctora.

Que la tripulación tenga todo listo para despegar velamen.

-¡Ricardo!

Si te piensas que vas a alejarme de mi hijo en este momento...

...lo llevas claro.

Solo hay una ley por encima de la ley del mar...

...y es la ley del padre.

-Tienes una, dos, tres, cuatro...

(AMBAS) Cinco. -Y seis.

-Entonces, ¿qué hay que poner? ¿Un siete o un seis?

-Un seis. -Vale. Seis manzanas.

-Ainhoa. -¿Qué?

-¿Los deseos se pueden robar?

-No.

No, no. Los deseos se pueden...

Se pueden conceder, se pueden regalar, pero robar no.

¿Por?

-Cuando empezaron los fuegos artificiales,

vi a papá intentando robarme el deseo.

Creo que ha asustado al Ratoncito Pérez,

porque no ha cogido mi diente.

-Yo creo que papá no pretendía eso, pero ¿sabes lo que pasa?

Que papá es un fisgón y yo creo que estaba fisgoneando...

...para ver si conseguía ver dónde estaba el Ratoncito Pérez.

Como a los mayores no se les caen los dientes,

tenía envidia, seguro.

-A la abuela Chita sí se le caían los dientes.

(RÍE)

Y luego los tenía todos juntos en un vaso de agua.

-A ver.

Esta: tres peras y cinco peras, ¿cuántas peras son?

-Si se te hubiera caído el diente a ti,

¿qué pedirías?

-Pediría...

...una hermana con muchas cosquillas.

-La doctora Wilson la necesita en enfermería.

-Vale. Gracias.

-Siguiendo el código de la ley del mar,

presido el cara a cara entre Ramiro Medina y Ulises Garmendia.

Empieza el turno de palabra el acusado. Ulises,

cuéntanos exactamente qué pasó aquella noche.

-Yo no me fiaba de Gamboa.

Entré en su camarote y encontré un cuaderno,

el mismo cuaderno donde Martínez escribió su nota de suicidio.

La siguiente página de ese cuaderno aún estaba marcada, capitán.

Gamboa obligó a Martínez a escribir esa nota y luego lo mató.

-Mentira. Además, aquí no juzgamos a Gamboa.

-¡Ramiro!

Supongo que puedes demostrar eso, ¿no?

¿Dónde está el cuaderno?

-El cuaderno estaba en la balsa de salvamento.

Yo primero lo que hice fue lanzarle el cuaderno a Gam...

Todo esto fue antes del forcejeo. Cuando yo le lancé...

-Ulises, ¿qué forcejeo?

-Palomares, ¿te importa que me ayudes un momento, por favor?

-Batidora, una balanza,

probetas, alcohol, aceite industrial...

¿Catalizador? -Aquí está.

Lejía. -Perfecto. Siete litros.

¿No crees que deberíamos hablar del hecho de que las dos...

...estemos enamoradas del mismo hombre?

Cuidado. -Mierda.

Ya está.

Ya está, ya está.

Eh...

De verdad, lo siento.

No sé qué me... -Ainhoa, para. Para.

Para, por favor, Ainhoa. Escúchame.

Una vez Ulises y yo hablamos del hecho de que...

...no elegimos de quién nos enamoramos,

porque no se puede controlar.

No es algo que ocurra poco a poco,

sino que te arrasa, como un tsunami.

¿Qué opinas?

Alcohol metílico.

Son dos litros.

-Encontré a Gamboa en cubierta con el neopreno puesto.

Le dije lo que había descubierto y me apuntó con el arma.

¿Me permites? Así.

Yo estaba como a un metro de distancia.

Me acerqué, puse mi cabeza sobre la pistola,

se despistó un segundo, lo reduje, lo puse en esta posición,

en ese momento se disparó el arma e hirió a Gamboa en la espalda.

Caímos al agua y la pistola se quedó en cubierta,

como...

Como ya sabéis.

Hay algo más, capitán.

En el camarote de Gamboa, también encontré una carpeta...

...con fotos de Ainhoa, de su vida cotidiana,

de cuando aún estaba en tierra,

de antes de embarcarnos. -¿De qué estás hablando?

Ainhoa y Gamboa no se conocían. Es imposible, Ulises.

-¿Imposible?

En el cajón de su camastro hay un doble fondo.

Allí están las fotos.

Solo tiene que ir a buscarlas, capitán.

-Au.

-¡Estela!

¿Se sabe algo del juicio?

-Qué va. Nada.

-¿Crees que eso es bueno o malo? -No sé.

-¿Preparada?

-Sí.

-Llave.

Gotero.

-Adivinad a quién besé anoche.

-¿A quién?

-Pues es muy serio, estirado,

lleva galones y gorra.

-No.

-Sí.

-¿Al capitán?

-Sí, pero a ver...

Tampoco es que haya sido un beso de película, ¿sabes?

Se quedó a cuadros,

pero no se apartó y si no se apartó,

significa que le gustó.

O, ¿no?

-Julia y yo hemos visto las marcas que Martínez tiene en el cuello.

El chaval no se suicidó. Lo estrangularon.

-Capitán, hemos registrado todo el camarote de Gamboa.

Ni rastro de las fotos.

-Las fotos estaban ahí.

Alguien las ha tenido que coger.

-Capitán, si hemos terminado de juzgar a los muertos,

me gustaría seguir juzgando a los vivos.

-Adelante.

-Reconoces haber tenido una pelea con Gamboa.

-Sí.

-Reconoces haberle seguido hasta cubierta.

-Sí.

-Reconoces que le disparaste... -¡He dicho que sí!

Pero no le maté. -¿Os vio alguien en cubierta?

-¿Me habéis visto en cubierta? ¿Me ha visto alguien?

Papá, ¿tú me has visto en cubierta? No.

-No he estudiado Derecho, pero creo que solo hay una palabra:

cuando el único testigo es quien ha apretado el gatillo:

culpable. -Yo tampoco he estudiado Derecho,

pero hay otra palabra necesaria: móvil.

-El día anterior, Gamboa le dio una paliza a Ulises.

Le destrozó la cara. El día del motín...

-¿Qué mierda dices? -Julián.

-Yo me he pegado con marineros. Siempre.

Ricardo, tú también te has peleado. Es parte de la vida en un barco.

¿Y tú qué me dices?

¿Que le pegaste a Ulises? ¿Eso es que piensas matarle?

-Tranquilo.

-Tiene razón el primer oficial. Ese móvil no es suficiente.

-Capitán, prometo que quería evitarle esto.

De verdad.

Pero si quiere un móvil, tendrá que traer a su hija.

-Ponte las gafas. Vamos.

Tenemos que hacerlo al mismo tiempo.

-Vale. -Venga.

Con cuidado, con cuidado, por favor.

Hacer la mezcla a esta temperatura es como manipular una bomba.

Normalmente se tiene que hacer a menos de 30 grados, y hay 55.

-Vale. -Venga.

Vale.

-¿Sí? -Sí.

-Julia. -Sí.

-Solo quiero que sepas una cosa.

Yo jamás me he metido ni me meteré nunca...

...entre dos personas que quieren estar juntas.

-Un tsunami no elige qué casas va a destruir y cuáles no.

Simplemente arrasa con todo.

-Ainhoa, te llaman para declarar.

(Explosión)

-¡No!

-Chicas, esta calor no es ni medio normal.

Que le den, yo creo que me... -¡Chicos!

Yo me voy a bañar, ¿eh?

Que le den al reglamento. ¿Quién se apunta?

¿Vamos?

¿Vamos? ¿Sí? Vamos.

Venga, hombre, que esto es inhumano.

-¡No! ¡El agua! ¡No!

Que el agua quema.

(GRITA) -¡Socorro!

-¿Alguna vez Gamboa, tu novio,

te habló del conflicto que tenía con Ulises?

-Bueno, no... No eran uña y carne,

pero no es ningún motivo para matar a nadie, ¿no?

-¿Y por qué mata la gente? ¿Por amor?

¿Es cierto que estás enamorada de Ulises?

-¿Se puede saber a qué viene eso? -Capitán, le estoy dando su móvil.

Ulises y Ainhoa están enamorados. Contesta, ¿te gusta Ulises?

-Es que... no te pienso contestar a eso...

...porque mi vida sentimental no tiene que ver.

-Se acabó.

-Todos nos dimos cuenta. Tras vuestro abrazo en cubierta,

y del mensaje por megafonía. Quieres a Ulises.

-Ramiro, se acabó.

-Quieres a Ulises, ¿sí o no? -Basta ya.

-Ainhoa, ¿quieres a Ulises? -¿No te ha dicho que basta ya?

-Queréis estar juntos, pero con Gamboa era imposible.

Y por eso le mataste. -¡Vale ya!

-¿Le quieres? -Ramiro, ¡basta!

-¿Le quieres? -¡Basta!

-Le quieres, ¿sí o no? -¡Se acabó! ¡Se acabó!

Yo lo hice. Yo maté a Gamboa.

-¡Hombre herido! ¡Hombre herido!

Apartaos, chicos, por favor. Chicos.

-¿Qué pasa? -Que se ha tirado al agua y se...

¡El océano está hirviendo, capitán! -¡A la enfermería, rápido!

-Ricardo, Ricardo.

¿Te acuerdas cuando encerré a Ulises en la bodega?

Te dije que no le olía. Los perros huelen a sus cachorros,

los reconocen. Pues yo ahora sí le huelo.

Te digo que no ha sido él, me da igual lo que diga.

Sé que mi hijo no es un asesino. -Capitán, tiene que ver una cosa.

¡Vamos!

-¿Qué cojones es eso?

-Azufre.

Las explosiones de anoche venían de ahí abajo. Mire.

-¿Qué quieres decir, Burbuja? -Que estamos sobre un volcán.

Y en menos de una hora, debería entrar en erupción.

-Hay que mantenerlo hidratado con paños húmedos constantemente.

Le he sedado. Todo irá bien, chicos, no os preocupéis.

Sí, dime. -Ulises se ha declarado culpable.

Lo siento.

-Esos paños están secos, cambiadlos.

-Julia, necesitamos el combustible ya.

Estamos sobre un volcán en erupción, por eso este calor.

-¿Qué estás diciendo? -Que podemos ser sepultados...

...por un mar de cenizas. ¿Tienes carburante?

-Sí. Tengo 24 litros. -Bien, los llevamos a máquinas.

¿Dónde está el carburante?

-Escondido. Indulte a Ulises y le diré dónde está.

-Luisma dice que lo de mi disfunción es estrés.

No me extraña porque... ¡joder! -Es que estar enamorado, estresa.

-¿Qué?

-Pues eso. Estar constantemente engañándote para convencerte...

...de que no estás enamorado... tiene que ser agotador, ¿no?

-Pero ¿Qué dices? Tú le das al vino de misa entre horas, ¿no?

Enamorado, qué voy a estar yo... -Piti.

Que eso que te pasa es porque estás enamorado de Vilma.

-No, no. ¿Yo enamorado de Vilma?

Y tú de Buda, no te jode.

Tú flipas, tío. -¿Ayudamos en algo, chicos?

-Sí, sí. Aquí, estas vendas, ponedlas en remojo, ¿vale?

Venga, rápido.

(Explosión)

-¡Julia! Le ordeno que me diga dónde está el carburante ya.

-Abandonar a Ulises en una zódiac es condenarle a muerte.

Si quiere el combustible, tendrá que levantarle la pena.

-¡No puedo ir contra la ley! -Entonces, moriremos todos.

(Explosión)

-No la creo. No es capaz de poner las vidas de todos en peligro.

-Subestima lo que alguien es capaz de hacer por amor.

¿Usted no habría hecho lo mismo por su mujer?

-Julián, no puedo indultarle, se declaró culpable de asesinato.

-Conmútale la pena. En lugar de abandonarlo en un bote,

cámbiale a perpetua, que se quede encerrado en esa maldita bodega.

Ya nos enfrentaremos a la tripulación.

Pero te lo pido por favor, perdónale la vida.

-Combustible por cadena perpetua.

-Combustible por perpetua.

Venga, deprisa. Venga.

No quiero que se caiga ni una sola gota.

-Ricardo, la cosa se está poniendo fea de cojones.

Hay cortinas de humo. ¿Cómo vais ahí abajo?

-Estamos llenando el tanque. -El termómetro marca 58 grados...

...y sigue subiendo. -¿Funcionará?

-Hasta que el carburante no se caliente no sabremos...

...si la combustión es buena. -Marineros, tensad las velas.

Solo tendremos una oportunidad.

-No quitaos el chaleco por nada del mundo.

Cariño, ponte el tuyo.

Necesito que os agarréis a las mesas, que os cojáis bien.

-¡Venga, vamos a agarrarnos al mueble!

Venga, poneos aquí.

-¿Estamos?

Listos, Julián, arranca. -De acuerdo, dándole chicha.

(Explosiones)

-¡Ah!

¡Ah! -¡Eh!

-¿Querías un motivo para celebrar? ¿Eh? Pues aquí lo tienes, joder.

-La temperatura del motor supera los 300 grados,

hay que reducirla. Aflojad válvulas, venga.

Julián, dale a tope, venga.

-Dale un poco de aire, no quiero ahogarlo.

-Dale aire, rápido. Dale.

Dos puntos de starter.

-Te acabas de matar, morirás solo en una lancha en medio del océano.

Lo has conseguido, enhorabuena, ¡muy bien!

-Las tuberías no aguantarán.

(Explosión)

-¿Y tú? ¿No tienes nada para celebrar?

-¿Qué quieres que celebre? ¿Que me has dejado...

...como una gilipollas delante de todos? ¿Eso celebro?

-¡Papá! -¡Valeria!

Cariño, ¿qué haces aquí?

-Me dan miedo los fuegos artificiales.

(Explosión)

(LLORA)

-Mira, chivata, estamos encima de un volcán,

así que deja de decir gilipolleces y lárgate o te achicharrarás.

-Pues me achicharraré, pero no me iré de aquí...

...hasta que me digas cómo fuiste tan gilipollas de autoinculparte...

...de un asesinato. ¿Por qué?

-Lo tenemos encima, último intento.

Vamos, Estrellita, vamos. Sácame de aquí.

¡Sí, vamos!

(CESA EL MOTOR)

(Ruido)

-Ya... ya ha empezado.

Ya... ya está aquí.

-Valeria, cariño, ¿por qué estás aquí?

-He venido a regalarte mi deseo. No es justo que tenga deseos...

...porque se me caigan los dientes y tú no porque no se te caen.

Pide lo que quieras,

que el Ratoncito Pérez te lo concederá.

-Julia, Julia.

Marineros, vamos a sacar este barco de aquí.

Vamos, a la de tres.

Abre válvula, un poco.

La dos, con menos presión.

-Sal ya de aquí, por favor. -No hasta que me digas por qué.

-A mi señal cerramos todos de golpe. Atentos.

(GRITA) -¿Que me digas por qué? -Vete ya, por favor.

-¡Ahora!

Julián, inténtalo otra vez. Rápido.

-Vete de aquí, por favor. -No hasta que me digas por qué.

-Sube a la cubierta superior. -No.

-Coge un chaleco y súbete a un bote.

-No. Dime por qué.

-Déjame solo.

-No. Dime por qué.

-¡Que me dejes solo! -¡Que digas por qué!

-Porque te quiero.

(Motor) -¡Sí, vamos!

-¡Bien, marineros!

Bien. (LLORA)

-Avance toda. -¡Vamos, joder!

(Explosión)

(GRITAN)

-Por favor, sácanos de aquí.

-Ricardo, ya está. Estamos fuera.

¡Estamos fuera!

(RÍE)

-Bien.

-Buen trabajo, oficial.

-Todo en orden, capitán.

Un honor.

(LLORAN)

(LLORA)

-Es un diario de a bordo. -Es del primer capitán del barco.

-Debemos recoger a un pasajero a quien debo proteger con mi vida.

Lo alojé en el camarote 31.

-Este barco solo tiene 30 camarotes.

-Pues le falta el número 31, el camarote fantasma.

-Que Dios me perdone.

-Te pillé.

-Tengo los resultados de los análisis.

-¿De qué es el cáncer?

-¿Sabes algo de Julia? -Ulises.

-Ainhoa. ¡Julia!

-¿Qué pasará con Julia? -No será culpa tuya.

-El corazón no entiende de edades.

El corazón no entiende de nada.

-Joder.

-Hasta nueva orden pasas a régimen de aislamiento.

-Verdugo, juez y carcelero en menos de una semana.

-El hombre de Liverpool me dio el maletín para que lo custodie,

dentro hay una extraña caja. -¡Uah!

-Si hay un camarote, no habrá más que muertos, ¿eh?

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