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Subtitulado por: Movistar +
(ACENTO INGLÉS) Estos trazos, casi impresionistas,
convierten al Tiziano maduro en un hombre muy adelantado a su tiempo.
Y es precisamente en la mitología
donde este artista da libertad absoluta a su paleta de colores,
«a su imaginación,
a su arte cargado de optimismo y de luz».
La obra viene avalada por los informes de tres museos diferentes,
la firma de nuestro propio experto
y el sello de legitimidad del patrimonio italiano.
(Música de suspense)
(INTERCOMUNICADOR) «A 00 metros del objetivo tomamos posiciones».
«Repito, a 00 metros».
(SUBASTADOR) «Muy bien, señoras y señores, comenzaremos la puja».
«Y abrimos la sesión en cinco millones de euros».
(TV) «Cinco millones para empezar».
«¿Quién da la primera puja?».
«5,5».
(INTERCOMUNICADOR) «Aproximación. Grupo 1 , lateral».
«Detrás grupo 2. No hay movimientos aún en el coche».
(SUBASTADOR) «¿Escucho otra oferta? Seis millones».
«Muy bien, ya estamos en seis millones de euros».
«Eight million. Eight million?».
«Good, eight million. Right. Nine».
«¿Nueve millones de euros?».
«¿Diez, diez millones? ¿Escucho diez millones?».
Diez millones de euros.
Diez y medio al fondo.
Voy para allá. - No hay campo libre.
Espera a que den la señal.
¡Joder, Márquez!
(SUBASTADOR) «¿Quién da más?».
«¿12 millones? ¿Escucho 12 millones?».
12 millones a la de una... «Twelve million going once».
12 millones a la de dos...
(INTERCOMUNICADOR) «No hay peligro».
Adjudicado por 12 millones de euros.
«Sold by twelve».
(RADIO POLICIAL) «El objetivo está muerto. Repito, muerto».
Así que una llamada anónima, ¿eh, Salgado?
No me jodas.
¿Qué pasa? Nada.
¿Por qué has venido entonces?
Hoy ha sido un día especial.
Quería celebrarlo contigo.
¿Has vendido un armario viejo? Antiguo.
Sí, uno muy antiguo.
¿Adónde vamos?
Donde quieras: hamburguesas, compras...
¿A dar unas vueltitas por aquí?
¿Me vas a dejar conducir?
No sé, no me has dado ni un beso.
¿Me dejas que lo lleve a casa?
¡A la mierda!
Parecen hormiguitas.
Y nosotros, gigantes.
¿Por qué no me dijiste nada?
¿De qué?
¿Tú se lo contabas todo al abuelo?
¿Al abuelo?
A tu abuelo se la podías liar solo una vez.
No quiero volver al colegio.
Eso no puede ser.
¿Por qué no puede ser? Porque no.
Es el mejor colegio de Madrid.
Vaya mierda. ¡Eh!
A mí no me hables así.
Y si alguien se mete contigo, tendrás que hacer algo.
Eres una Guerrero, coño.
Sabes lo que eso significa.
Porque si no lo haces tú, lo tendré que hacer yo.
Lo que me jode, lo que me pudre, es que no me hayas contado nada.
Pensé que tú y yo podíamos hablar de cualquier cosa.
Ya he visto que no.
Ahora, eso se acabó, ¿eh?
A partir de ahora, me lo vas a contar todo.
Bueno, menos tema novios y eso, prefiero no saber nada.
¿Te ha quedado claro?
Nos va a ir mejor a los dos.
No tengo novio.
No abrimos hasta dentro de una hora.
Busco a alguien.
Venga, es muy temprano, lárgate. Aquí no hay nadie.
Ponme un cerveza fría y avisa a Lucio.
¿Sabes cuántos chulos de mierda entran aquí?
¿Y sabes qué les pasa?
Ponme esa cerveza.
Deja de jugar y avisa a Lucio ya.
Hay mejores formas de presentarse en casa ajena.
Ponle esa cerveza y vete al almacén, anda.
Este chaval te dará problemas.
Es mi sobrino.
Está aprendiendo, hace lo que le dicen.
Eso es de mala educación. Ya. Se me han quitado las ganas.
¿Tú también eres maricón?
¿Qué pasa? ¿Te interesa?
No, yo estoy por la libertad, siempre que no salpique.
¿Qué es lo que quieres?
Necesito cinco hombres dispuestos a todo.
¿A todo? Ajá.
¿Para cuándo? Para ayer.
¿El trabajo es aquí en Madrid?
El trabajo es donde yo lo diga y cuando yo lo diga.
Me ha dicho mi hermano que eras generoso con el dinero,
al menos, en la cárcel.
Y a mí me ha dicho que tus hombres no tienen antecedentes,
que están limpios. Como el culo de un bebé.
Bien.
Pues asegúrate de que tu sobrino no esté entre ellos.
Gracias por la cerveza, Lucio.
No hay de qué.
Parece que todo el mundo viene a tu pueblo a suicidarse.
Algunos, desde Colombia.
Vuelvo a comisaría.
Espera.
¿Cómo conseguiste el paradero de Alfonso Lobo?
Una llamada anónima desde una cabina...
Vete a la mierda, Márquez.
¿A qué acuerdo has llegado con el juez Matas?
Pues estamos de acuerdo en que ojalá fueses un tío
para poder darte un buen par de hostias.
En eso estamos todos de acuerdo.
Matas es un mierda, más o menos como tú.
Mi pregunta es quién está moviendo esto realmente.
¿Alguien nuestro ahí arriba?
¿O es el dinero de alguien con mucho para repartir?
Vuélvete a Madrid, Márquez. De verdad.
Sí, eso haré.
Voy a hablar con la prensa.
Quiero mearos encima y ver qué pasa.
Yo no haría eso.
Entonces, dime qué coño está pasando.
Mira...
Vete a casa.
¿Qué tal está tu mujer?
¿Qué coño te importa a ti eso?
¿Qué haces aquí?
Esperarte. Trae.
Bueno, ¿por dónde empezamos?
Que aquí hay mucho curro, ¿eh?
Murió hablando de pintarlo.
Y, la verdad, nunca fue el tío más limpio del mundo.
Se dejó la sangre aquí y ni siquiera era suyo.
Lo haré yo sola, Clemen.
Tengo un par de días antes de que venga el propietario.
Tu padre vendió el local a una inmobiliaria hace años ya.
Cuando empezó a ganar mucha pasta, supongo.
No tenía ni idea.
Venga, va, que esto entre los dos lo acabamos en un pispás.
Estoy separada desde hace tres años.
Y en paro, desde hace uno.
Pero no quiero vivir en Madrid.
Ya no.
Y tú estás lleno de cicatrices, ¿eh?
Pareces un perro apaleado.
Han sido años raros.
¿Me estás tirando los trastos?
Anda, vete a casa.
¿Te puedo decir una cosa?
Te voy a dar un beso, Clemen, pero luego te vas.
Y, cuando yo me vuelva al norte, hablaremos desde allí.
De vez en cuando, como buenos amigos.
¿No tienes frío?
¿Dónde habéis estado? Por ahí,
comiendo una hamburguesa.
¿Te ha dicho algo? No.
Hay que sacarla de ese colegio, Tomás.
Será mestiza ahí o en cualquier otro sitio.
Tiene que aprender a vivir con ello.
Como tú.
A disfrazarse.
Quiere que le devuelvas el móvil.
¿A ti qué te parece?
Lo que tú digas.
Lo que yo diga...
Lo que tú digas.
Hace tiempo que no hacemos un viaje.
Son 083 kilos, casi pura. El material habitual.
Está a buen recaudo por ahora.
¿Y...?
Pues que hay que venderla, pero no por los cauces habituales.
¿Cauces habituales? No sé qué coño me estás contando.
¿A qué te refieres exactamente, hermano?
Los colombianos no saben que la tenemos nosotros.
Hay que venderla rápido. Y ya tenemos comprador.
¿Qué pasa, nos hace falta dinero?
No.
Lo que nos hace falta es arreglar la ruina que ha dejado el Lobo.
¿Y después qué?
La vendes y te vuelves.
Ya pondremos a alguien fijo en el sur con los camiones y los barcos.
Tú te encargarás de la distribución nacional,
yo seguiré con la internacional.
Que es donde está la pasta. La pasta está en todos sitios.
La pasta está en la coca.
Esa colonia que llevas es de puta cara y vieja.
¿Lo sabías?
¿Dónde has dicho que está la coca?
Carlos te espera en Cádiz.
Él te llevará.
¡Ah!
Te puedes ir en tu Maserati
o, mejor, coger un tren.
Si vas en coche, te multarán.
No sabes conducir despacio.
Pareces un camello paleto de pueblo.
Soy un camello paleto de barrio.
Es parecido.
Tú, en cambio, ¿qué eres?
Un hombre de negocios. ¿Cómo coño se dice?
Un marchante, ¿no?
¿Sabes qué es lo peor de estar en el talego?
Dos cosas.
Una, siempre los mismos jodidos olores
y los mismos colores,
como tener que ver cada día la misma puta película.
Y la otra,
la peor de todas,
es no saber lo que pasa fuera,
el no tener la información de verdad,
porque toda la que te llega está manoseada,
sobada por funcionarios y por gente como tú:
familia.
Luego, va pasando el tiempo
y te das cuenta de que no sabes nada.
Y si no sabes nada,
te conviertes en un puto inútil.
Tomás, yo no he nacido para ser un puto inútil.
Quiero saberlo todo.
Entonces, podré estar a tu lado,
trabajando contigo y protegiéndote,
como un buen hermano mayor.
Iriarte está a punto de salir de la cárcel.
No quiero mover nada ahora,
no hasta que salga.
Entonces, te contaré más cosas.
Me parece bien, esperar no me importa.
No toques, cojones.
(Música de suspense)
Me voy esta tarde.
¿Adónde?
¿Cuántos días?
¿Y qué más da?
Hemos metido en cajas a tres hombres, Daniel.
Hemos matado a tres hijos de puta, sí.
Yo no te pedí que vinieras.
Fue todo muy rápido.
Suele serlo.
Acompáñame a casa, no quiero estar aquí.
Está lleno de niños.
Tienes razón. No sé si me fío de ti.
Pero eso es porque tienes cosas que ocultar.
Además, seguro que crees que me estoy enamorando de ti.
Te pone nervioso.
No tendré mi móvil. No te llamaré tampoco.
Pero a mi vuelta, puedo hacerte otra visita
y así me cuentas lo que me has echado de menos.
Yo sí me fío de ti, Daniel,
pero apenas conozco a tu hermano.
No sé si Clemente puede hablar de más.
Puedes dormir tranquila. Ese sí que está enamorado de mí.
Clemen no abrirá la boca nunca, jamás.
(Zumbido constante)
¿Y no podría ser pasado mañana?
Eso no me importa.
Lo sé. Está bien, está bien.
Es que siempre he procurado dormir con él.
Lo sé.
Pero es mi hijo.
Claro, doctor.
Sí, sí, llamaré más tarde. Gracias.
(Música de suspense)
Mañana salimos en primera con Cádiz.
Vinculamos a los Lobo con los colombianos,
una guerra de drogas. - Ajá.
Vamos bien por ahí, ¿verdad?
Tú sabrás. Son tus fuentes, imagino.
Pero sí, sí, suena bien.
(TV) «Si escarbas demasiado, ándate con ojo».
«Tuvo suerte de que no le cayeran 20 años por seducir a una menor».
Pero me pregunto si todo esto puede tener alguna relación con Iriarte.
«Pero esa chica, dondequiera que fuera, allí estaba».
Ha sido la inspectora Márquez, ¿verdad?
No vas a empezar a hacerme preguntas ahora.
No, claro que no.
¿Sabes? Me da igual quién haya sido, pero quiero saber una cosa.
Levántate, por favor. Levántate.
¿Tú qué le das a cambio?
No me gusta tu tono.
Yo no te debo nada.
En fin, se me hace tarde.
Ceno con mi mujer y tengo que cambiarme.
Tengo prisa, me despisté.
Por un momento, creí que ya estaba en casa.
Quiere las transcripciones de los interrogatorios de Iriarte.
Escucha.
Esas transcripciones están bajo secreto sumarial.
No puedes comerciar con ellas, sería una grave traición.
Y, créeme, perderías tu reputación.
Iriarte hará caer a este Gobierno, eso es lo interesante.
Tú sigue con lo de las drogas, eso le encanta a la gente.
Gracias por todo. Ya te llamo pronto, ¿eh?
Cogeremos el cercanías en Príncipe Pío.
Volveremos para la hora de comer.
Todavía no te he dicho que sí.
Una cosa es devolverte el móvil y otra, salir.
Pa, por favor.
Si no va a pasar nada.
Debo seguir en el cole, pero no me dejáis salir con la gente de allí.
Te quiero en casa a las 15:00.
Ni 15:15 ni 15:30. A las 15:00.
Sí, pa.
(Cubiertos golpeando plato)
Ve a tu habitación.
Entonces, ¿puedo ir o no? Puedes.
¿Qué quieres, que se quede siempre aquí, encerrada?
¿Y si le pasa algo?
Pues si le pasa algo, tendrá que aprender a defenderse,
como hemos hecho los demás.
(Ladridos)
Ya...
¿Es suyo? - Calla ya, hombre.
Sí, me lo dieron en una cena benéfica para animales sin dueño.
Cosas del protocolo. Me la liaron.
¡Chist!
¿Y bien?
Has acabado tu trabajo aquí, te incorporas a otra unidad.
¿Cómo? Yo pensé que me habían... - Pues pensaste mal.
Te vamos a mandar a Barcelona.
No hay que preocuparse ya por Daniel Guerrero.
Justo estaba empezando a acercarme ahora.
Ese tema se ha terminado.
Buenas noches, Marta.
Bárbara.
Bárbara, Bárbara.
Estamos muy contentos con tu trabajo, de verdad.
Venga, vamos.
(Ladridos)
Ya.
¿Y en otras poblaciones cercanas?
Nada, hemos rastreado toda la provincia y nada.
Ni un hotel ni un alquiler de coche ni un pase de tarjeta de crédito,
nada con el nombre Guerrero.
O sea, que se lo ha tragado la tierra.
¿Y Salgado? No me coge el teléfono.
Tiene problemas con la mujer.
Joder.
Sexo, putas...
Coja las llaves de un coche y acompáñeme.
Tu hermano me dijo que te gustaban flacas.
Mi hermano no tiene ni puta idea.
Dame un cigarro.
¿Cuándo?
Mañana, después de las 14:00.
¿Dónde es?
No conoces el sitio.
(ACENTO RUSO) Gracias. Hasta pronto.
Adiós, señorita.
Es muy guapa.
Pero ha dejado un chicle pegado en la mesilla.
No tienen cerveza, joder.
Solo gilipolleces raras.
¿Son rusos, entonces?
Ucranianos.
¿Has trabajado antes con ellos? Sí. Son de fiar.
Te recogeré a las 13:00.
Duerme un poco.
Me recogerás cuando yo te diga.
Y dormiré cuando me salga a mí de la polla.
A las 11:00.
(Telefonillo)
¿Quién es? «Soy Bárbara, abre».
Daniel no está.
«Ya sé que no está. Abre, es urgente».
(Pasos)
¿Y a ti qué te pasa?
¿Dónde ha ido Daniel?
¿Y yo qué coño sé? Se marchó al sur.
Cosas suyas. Ni lo sé ni quiero saberlo.
Al sur, ¿adónde?
¿Tú no eras poli? Pues búscate la vida.
Escucha.
Mira, sé que tú no tienes nada que ver con sus negocios,
ni con los de Tomás. Lo sé, de verdad.
Pero está pasando algo, Clemente.
Creo que tu hermano está jodido. Solo quiero avisarle.
Daniel sabe lo que hace.
Siempre lo ha sabido. ¡Joder, Clemente!
Quiero mucho a mi hermano, ¿sabes?
Pero con él siempre viene la mierda y la sangre,
igual que con mi padre.
No lo puede evitar.
No sé dónde está, de verdad.
Si lo cogen, esta vez no saldrá nunca más del talego.
Eso o algo mucho peor.
(Música de suspense)
Hotel Excelsior, hace unas horas.
No está lejos.
¿Ve qué fácil? Muchas gracias.
(Puerta abriéndose)
Ya me extrañaba...
De verdad, Clemen, estoy mejor aquí sola.
Esto es para ti.
¿Qué es esto?
Las escrituras del bar. Ahora es tuyo.
¿Qué cojones me estás diciendo? Espera, Lorena. Hoy hablaré yo.
Sé que nunca has aceptado nada de mí ni de mi familia.
Y no me extraña.
Siento no haber sido capaz de tratarte como te mereces.
Tu padre estuvo muchos años jodido por culpa de los Guerrero,
los putos amos del barrio.
Pues eso se acabó.
Ahora soy yo el que vive aquí y se harán las cosas de otra manera.
Clemente... Te lo debo.
Se lo debo a tu padre, desde hace años.
Lo coges y lo aceptas.
Y luego, bueno, pues lo vendes o lo alquilas.
O lo trabajas conmigo.
Solo siento que sea tan tarde, que todo llegue tan tarde.
Y que yo nunca te busqué
ni te traje de vuelta.
No supe
ni tuve cojones de hacerlo.
Clemente, nunca habías hablado tanto tiempo seguido.
Ven aquí. No.
Tengo que hacer algo y tengo prisa.
No sé lo que tardaré, pero, por favor,
hagas lo que hagas, espérame.
Caracaballo. ¡Niño!
Si tuvieras que elegir...
Andando.
¿Adónde vamos?
Tomás le ha hecho bajar al sur, pero no sabemos dónde.
¿Tú seguro que no puedes llamar a nadie?
Seguro.
¿A qué le han mandado?
No lo sé, a encargarse de lo de los Lobo.
Ya.
Tira.
(Música de suspense)
Pásame el pan, por favor.
Después de hoy, te vas a quedar muy solo, querido Tomás.
Así lo has querido tú siempre, ¿no?
No, no lo creas.
Me hubiera gustado que fuerais una verdadera familia.
Todo hubiera sido más bonito.
En fin, así sois los Guerrero. Así somos.
¿Sabes? Echo de menos a tu padre.
Todo era muy simple con el viejo Abraham.
Todo estaba en su sitio.
Qué lejos queda ahora Cascorro, ¿eh?
Sí, muy lejos.
Buenos tiempos. Sí, señor.
Oye, ¿te he dicho que me harán ministro en dos o tres meses?
Todavía no es oficial, claro.
Eres un gilipollas de mierda.
Y tú pronto serás un rey. Sin corte, pero dueño de todo esto.
Sonríe, coño. ¿Qué pasa con Iriarte, Ortiz?
¿Qué pasa de qué?
Que cuándo cojones sale.
Me dijiste que era cuestión de poco tiempo
y tengo todo mi dinero parado.
Eso me deja en una posición muy frágil.
No me jodas que tienes problemas de dinero.
Tengo problemas con la gente que no cumple, Ortiz.
Sí, lo entiendo muy bien.
Eso es imperdonable.
Ahí, venga.
Vale, mira. - Dale, dale.
Cógela con fuerza. - ¡Venga!
¡Cuidado, cuidado!
(Música de suspense)
¡Joder!
Vamos, vamos.
¡Eh! ¿Adónde apuntas tú?
Gracias.
¿Cómo estás?
Muy bien, muy a gusto. Tenía ganas.
Hola.
Quería darte de nuevo la bienvenida entre nosotros, Carmen.
Tenía razón Laura.
Puede que no hayamos sido justos contigo. No nos hemos portado bien.
Por eso te agradezco que hayas venido
y que nos des la oportunidad de demostrarte
la confianza que tenemos en ti.
No importa lo que seas ni de dónde vengas,
solo importa lo que sientas.
Y tú sientes lo mismo que nosotros.
Bienvenida a casa.
Vale, vale, esa es Los Gazules.
Vale. Vale, ¿y la otra?
El Parralejo. Vale. Esa es la que está por Conil, ¿no?
Sí. Sí, sí.
Venga, vale. Gracias, picha, venga.
Quillo, que te debo una. Venga, adiós. Adiós.
La habitación estaba a otro nombre.
Guerrero estaba con otro tipo. Se han ido hace un par de horas.
¿Lo tuyo? - Según la compañía eléctrica,
los Lobo, hasta hace tres años, han estado pagando la luz
de otras dos naves industriales. - ¿Se investigaron?
Eso yo no lo sé, pero puedo llamar a comisaría y te digo.
¿Dónde están esas naves?
Están lejos una de otra y estamos a unos kilómetros.
¿Se te ocurre otro sitio donde mirar?
Pero ahora sí deberíamos avisar a Salgado, ¿eh?
Que le den por el culo a Salgado.
Bueno, pues me parece muy bien.
¿Carmen?
¿Qué ha pasado?
Sola con ellos no puedo, pa. Me tienes que ayudar.
Ni se te ocurra.
Esto se tiene que acabar, Tomás. Llévatela a casa.
Te sacaremos de ese colegio.
Nos iremos de aquí si hace falta, una temporada, tú y yo.
Yo no voy a dejar solo a mi padre.
Tu padre lleva veneno en la sangre del diablo de Abraham Guerrero.
Su condena a comerse entre ellos.
Y yo no voy a permitir que eso te pase a ti. No.
No dejaré que eso pase.
Yo seré medio gitana, pero soy Guerrero entera.
Por Dios, no te hagas eso a ti misma, hija.
Puedes irte tú sola, si quieres.
Tú todavía no sabes quién es tu madre.
(Móvil)
(Móvil)
Buenos días, señoría.
Sí, señor. Sí, señor.
No, no hay problema.
Dos patrullas, todo gente de confianza. No se preocupe.
Gracias, señor.
Sí, señor. Sí, señor.
(Música de suspense)
(ORTIZ) Sencillo, ¿eh? Que esto va a hacer mucho ruido.
Bueno, un abrazo.
Sí, hombre, sí. De tu parte, se lo diré.
Carmen.
¿Qué pasa?
¿Quién ha sido?
¿Quién?
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