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(Ladridos)
Ya está. Vámonos.
Espera.
(Gritos)
Hay un puente más adelante. Ten cuidado.
¿Cómo mierda conoces estos caminos?
Crecí aquí.
(Ladridos)
Lleva una semana y aún sale pus. Tendrías que ir a vértelo.
O llamar a Núñez.
No. Está un poco infectado, pero no es nada.
Dice la niña que no la dejas salir el sábado.
Está castigada.
Eso dice. ¿Qué ha hecho?
No tiene respeto.
Tienes que aflojar un poquito, Sol.
Solo es una cría.
Está castigada y ya está.
(Mensaje de móvil)
¿Qué va a pasar ahora con Daniel?
Todavía es pronto, no sé.
Dejamos la mugre atrás hace años, Tomás.
No quiero que vuelva a meterse en casa.
(Campanadas)
Creo que lo voy a tirar todo a tomar por culo.
Me parece bien. Llama a alguien y que se lo lleven.
Y luego, ¿qué?
Mira, Daniel. Ya no soy un crío, ¿vale?
Así que déjame tranquilo con esa mierda, estoy bien así.
Ya. Jugándote la vida por cuatro perras.
Vete al carajo.
¿No te ha dado Tomás tu pasta?
Pues gástatela en putas y en lo que te dé la gana.
Pero a mí déjame en paz.
¿Y tú qué vas a hacer con la tuya? Ya sabes que también te la guarda.
Yo paso de toda esa mierda.
Prefiero... Tú no prefieres nada, Clemen.
Tú vives de las putas migajas.
Y yo te quiero a mi lado, comiendo del cocido, como antes.
Déjame pasar.
Todavía no se te ha curado el párpado y no quiero dejarte ciego.
Pero ¿tú no entiendes o qué te pasa?
Ahora, el negocio es de Tomás.
Padre ha muerto, por viejo y por cabrón.
Yo estoy bien así. Lo que tú hagas es tu problema.
Me gusta tu rencor, hermano.
Eso es muy bueno para lo nuestro.
Eres gilipollas. Quita.
¿Aquí se puede hablar?
Esos solo miran las papeletas y las teles.
Y la mitad no saben decir ni «hola» en cristiano.
He estado mirando lo que me pediste.
Necesito más información, pero, por lo que he podido averiguar,
se trata de un abogado, un tal Iriarte,
el que maneja el dinero de tu hermano.
¿Se le puede meter mano?
Difícil, mientras el dinero esté en movimiento.
La clave es la velocidad a la que lo mueven de un sitio a otro.
Es como un ratón de esos que no paran de dar vueltas en una jaula.
Se mueve constantemente.
Para cuando se localiza, ya está en otra parte.
Entonces, no hay nada que hacer.
No, mientras el ratón no se esté quieto.
Dos por ciento.
Otros trabajan por el cinco o el seis.
Hasta el diez te clavan algunos. Yo solo el dos.
Puedo moverte el dinero durante años sin que nadie sepa dónde está.
No voy de listo ni hablo de más.
Por eso sigo aquí fuera, envejeciendo con mi esposa.
Soy un profesional, leal,
al dinero.
Y a mi mujer.
Sigo enamorado de ella después de 20 años.
Vemos la tele y paseamos juntos cuando hace sol.
Y todo el mundo conoce mi dirección.
La misma desde hace 22 años.
¿Tú conoces a mucha gente así?
Pues eso es un hombre de fiar,
uno que se viste por los pies.
Ah, otra cosa.
Si vamos a trabajar juntos, me llamarás Felipe.
No me gustan los apodos ni esas hostias.
No me parecen graciosos a mi edad.
Eso también me lo he ganado.
Felipe solo. Ya.
Entonces, tú a mí me llamarás solo Daniel.
Aunque hay una cosa que tienes que saber, Felipe.
Si me jodes...
No te molestes.
Sé quién eres, Guerrero.
Pero hace mucho que nadie me amenaza.
Ni puñetera falta que hace.
Iriarte mueve el dinero en paraísos fiscales
a través de redes de sociedades interpuestas,
por transferencias electrónicas o entre corresponsales.
¿Hay constancia de su relación con Tomás Guerrero?
¿Además de esto, quiere decir?
Sí, por supuesto.
Varias transacciones a través de una SL
a nombre de la mujer de Guerrero, Sol Romero.
La sociedad estuvo a su nombre hasta hace dos años.
¿Obras de arte?
Material para implantes dentales.
Acero sueco importado a través de una empresa intermediaria italiana.
Creemos que la muerte del padre traerá consecuencias.
También la salida de prisión del hermano mayor, Daniel Guerrero.
Es más que probable que haya algún movimiento.
Habría que controlarlo.
Es el momento de estar encima, señoría.
Necesitamos una orden para pinchar los teléfonos de Tomás Guerrero
y del bufete de Iriarte.
Lo estudiaré, aunque le adelanto que no veo gran cosa.
Yo creo, señoría, que...
Su trabajo es creer, pero el mío es estar seguro.
Le diré algo en un par de días.
Gracias, señoría.
Han cortado la luz.
¿Ese cacharro es tuyo? ¿A qué mola?
Claro, discreto. De puta madre.
Tú también tienes un pedazo de carro, ¿no?
Yo tengo un negocio detrás.
Tú no tienes nada. Solo das el cante.
¿Y la herencia de padre, eso no es nada?
Cuidado, no llames la atención. Solo te digo eso.
Toma. Lo de Clemente.
¿Quieres? No.
Esto es una mierda.
Esperaba ver a Clemente.
Clemente no quiere verte. Además, yo quería visitar este sitio.
Apesta. Huele como padre.
Pues eso.
Has dejado que todo esto se pudra, Tomás.
Eso a él no le gustaría.
He creado riqueza para todos.
Posición.
Y todo, solo.
Es verdad, Clemente no quiere saber nada de mí,
solo darse de hostias.
Pues allá él. Ya es mayorcito.
Yo ya no soy responsable.
No me pareció que fueran las cosas así donde los Chitos.
Había muerto padre.
Ese día teníamos que ser una familia.
Ya. Ese día...
Oye, me ha gustado eso de pegar fuego a los Chitos.
No me lo esperaba de ti. ¡Con dos cojones!
¡Cuánta farlopa cortamos aquí!
No. Yo nunca corté la droga.
Es verdad, tú estudiabas.
Las hostias me las llevaba yo.
O los latigazos con el cinto.
Todos tuvimos nuestra ración, Daniel, todos.
Sí.
Yo movía la mierda de padre. Clemente, los chicos y yo
nos enfrentamos a los putos gitanos hasta que los echamos.
Incluso mamá le plantó cara al viejo alguna vez.
Pero tú... Yo aguanté.
Y, durante años, fui solo yo.
Solo yo.
Mírate.
Vuelves a este sitio de mierda pidiendo explicaciones.
La vida no es el patio de la cárcel, Daniel.
Tú la cagaste. Yo resistí.
Cuidado, Tomás.
Has crecido, pero no suficiente. Yo sigo siendo tu hermano mayor.
Y yo te quiero a mi lado, Daniel.
¿Te has pensado lo de controlar el sur?
¿Y Lobo?
No te preocupes por eso.
Ahora me tengo que ir.
¡Tomás!
Mientras tanto, esto me lo quedo yo.
(RADIO) «Para el estado de la mar,
la previsión para las siguientes 24 horas
para la zona de Almería costa sur, tenemos vientos del este».
¡Hostia puta!
¡Me cago en mis muertos!
No hay nada. Solo está la baliza.
Baja otra vez.
No me queda aire.
¡Que bajes otra vez, hostia!
¡Me cago en mi puta madre!
(MUJER) ¡180, 170, 160!
¡Yo! - ¡Parada!
Tenemos ahora dos de pulpo y una de chopitos frescos de Huelva.
Borremos este lote.
¡150!
¡Yo! - ¡Parada!
Tenemos aquí ahora el lote de salmonetes de Herrera.
Ha sido una buena decisión por tu parte, juez.
Lo he comentado y consideran que este es el mejor momento
para sacar a la luz el tema de Iriarte.
Parece ser que el fiscal lo tiene bien atado.
Más de uno en el partido se va a quedar con el culo al aire.
Llueve sobre mojado.
Se acumula tanta basura que, al final, ya ni huele.
Esto a Márquez la frena en seco, ¿no?
Sí. Pero ya se acostumbrará.
Hace tiempo que no la veo. ¿Sigue igual de seria?
E igual de obstinada también.
Desde luego, es una estupenda policía.
Si te digo la verdad, juez,
las cosas en el mundo se mantienen gracias a gente como ella.
¡Ahí viene!
(TV) «Y una noticia de última hora que está recorriendo
todas las redacciones de informativos como la pólvora».
«Agentes de la UDEF han detenido en su bufete
al abogado Ramiro de Iriarte».
«Conectamos con nuestra compañera en el lugar de los hechos».
«Dinos, Maitane».
«Les traemos la que es, sin duda, la noticia del día,
la detención del tesorero del partido, Ramiro de Iriarte,
en medio de una tremenda expectación mediática».
«Sociedades instrumentales con sedes repartidas...
en varios paraísos fiscales». - Pon la tele.
El ratón se ha parado.
«...de su partido y sus actividades paralelas
como presunto testaferro de diferentes grupos empresariales
le han colocado en el punto de mira de la Fiscalía Anticorrupción».
«Agentes de la UDEF han sacado al tesorero esposado de su despacho
tras un exhaustivo registro
de más de tres horas y media». - Señor Guerrero.
El vuelo a Roma comienza el embarque.
Gracias.
«Iriarte ha sido trasladado a dependencias policiales
para continuar con las diligencias».
«Según fuentes consultadas por este informativo, Iriarte es sospechoso
de malversación de fondos públicos y blanqueo de capitales».
Me cago en su puta madre...
No me digas que pasabas por aquí.
Ya nadie se pasa por aquí.
Me fío menos de vuestros teléfonos que de los míos.
¿A qué ha venido eso, Lucía?
Había 50000 periodistas, no me jodas.
Vamos, Ángela. Hace tiempo que se venía escuchando el rumor.
Ese Iriarte era un político de futuro y parecía honrado.
Nos va a tener entretenidos una temporada.
¿Quién os ha avisado?
No pienso decírtelo.
¿Qué más te da?
No ha sido Anticorrupción. Eso lo sé.
No.
Un año.
Llevo un año detrás de Iriarte.
Que la UDEF lo haya detenido hoy es una putada para mí.
Nueve o diez millones fuera del país, sin justificar.
Puede tumbar al Gobierno si sangra mucho.
Desde luego, a su partido le va a hacer mucho daño.
Ya.
Pero ese no es el Iriarte que me interesa a mí.
Podría decirte que me lo debes, Lucía.
Pero no me lo vas a decir.
Es obvio quién ha sido.
Lo tienes mucho más cerca de lo que crees, Ángela.
Te quema el culo.
¿La UDYCO?
Eso ya te lo dejo a ti.
Buenos días. Buenos días.
Quiero hablar con el señor Pérez Estrada, por favor.
¿Tenía cita con él?
Soy la madre de una compañera de clase de su hija Laura,
Carmen Guerrero.
Dígale que es muy urgente, por favor.
Un momento.
«¡Qué parejita tenemos aquí, el moro de mierda este!».
«¿Quién te ha dado derecho?».
«Te voy a dar, te voy a dar». - «Dejadme en paz, chavales».
«Dejadla en paz, tío».
«Tío, ¿qué te pasa?». - «¡Déjame!».
«¡Déjala en paz, tú!».
(Griterío confuso)
«Que me dejéis en paz». - «¡Moro de mierda!».
¿Este es el móvil de Carmen?
Por supuesto que no. He copiado las imágenes.
¿Sabe su hija que las ha visto?
¿Las ha visto su marido?
Por el momento, solo se las he enseñado a usted.
¿Por qué?
Está claro, ¿no? La otra niña es Laura.
No hay duda que una de las chicas parece su hija.
Pero decir que la otra niña es Laura resulta muy aventurado.
Ya. ¿Usted sabía esto?
¿Qué quiere exactamente, señora? No tengo mucho tiempo.
Vi los juguetitos en su casa.
Y la bandera.
Ese espacio es de mis hijos.
Ellos lo han decorado como les ha parecido más conveniente.
Son muy libres de pensar como quieran.
De pensar y de actuar, por lo que veo.
Le reconozco el esfuerzo, señora.
Le debe haber costado mucho perfeccionar el disfraz.
A primera vista engaña.
Pero, al final, siempre asoma lo que somos realmente.
Quizá a su niña le provoca rechazo tener que aceptarlo.
No debe ser fácil.
Fíjese, que ahora le tengo un poco más de simpatía a Carmen.
Pobrecilla.
Pero me temo que sus mentiras ya no va a poder sostenerse.
Los chicos no son como nosotros, no entienden determinadas cosas.
No aceptan el engaño.
¿Ha pensado en sacar a Carmen del colegio?
Que sepas que el disfraz es de quita y pon.
El día que me lo quite,
te arrancaré los ojos.
«Que no, Carmen, que cuando se lo diga a la gente, van a flipar».
Pero que yo no... - «¿Cómo que tú no?».
«Tú sí, tía, tú sí».
«Tu vieja es una puta gitana».
«Y tú igual». - Joder, Laura.
Por favor. - «Mira, paso de todo».
«No me vuelvas a llamar».
Cariño.
Hola, pa.
¿Estás bien?
Carmen, ¿pasa algo?
Es que llamas muy tarde. Me había quedado dormida.
Vaya, pensé que estarías estudiando para el examen.
Sí, pero ya he terminado.
Claro. Y te has enfadado con tu madre.
No, no. No pasa nada.
Pa...
Que me voy a dormir.
Tráeme un regalito, ¿eh?
Claro, como siempre.
Descansa. Te veo mañana.
Chao.
¿A qué vienes aquí?
Aquí soy solo Clemen.
Ni Guerrero ni hostias, solo yo.
Y se me quiere. Ya.
Entro el primero y salgo el último si quiero.
Y las tías son de las que a mí me molan.
Chicas de barrio, estudiantes, peluqueras.
¿Has visto esas dos del fondo?
Para ti las dos.
Seguro que te saben a poco después de tanto tiempo sin mojar.
Ven, que te las presento. Eh, ahora no.
A ti siempre te han gustado más las putas.
Nada de amor ni cosas de chicas normales.
Como a padre.
Cuidado, no te pases, ¿eh? Anda vámonos.
¿Ahora vas defender al viejo? Venga, que estoy cansado, Clemen.
Coño. ¿Esa es Bárbara?
¡Hombre! Sí.
Barbarita. Ahora es madera.
¿Cómo?
Que es madera. Poli.
Tú te la follaste, ¿no?
Venga, enano. Vas muy pasado.
Dani...
¿Qué?
¿Te gusta este sitio?
Una puta mierda me parece. Pero me alegro de estar aquí contigo.
Te escuché llorar anoche.
No se oye nada con mi puerta cerrada.
Pues no lloraba.
Vale.
¿A qué hora vuelve papá?
No sé a qué hora. Le verás por la noche. ¿Por?
Carmen.
Sabes que me puedes contar lo que sea.
Llego tarde.
Estabas tardando.
¿Por qué ahora, señoría?
Te lo puedes imaginar.
¿Usted lo sabía? - Sí.
Poco antes de que lo detuvieran, sí.
Parece que la cosa vino de más arriba.
Manejo de los tiempos políticos, ya sabes.
¿Y eso cómo nos deja a los demás?
¿Sabe cuánto tiempo llevo yo detrás de Iriarte?
Sí, sé lo que supone esto para ti.
Es una pena, pero tuviste tu oportunidad.
Es que, en todo este tiempo, no me has traído nada, Márquez.
¿Cómo que nada?
Solo era cuestión de tiempo, señoría.
En la UDEF sí tenían material para procesarle:
malversación, blanqueo,
en fin, lo que les gusta, tener a los políticos temblando.
Sería mucho más emocionante tener a Tomás Guerrero temblando,
para variar.
Permíteme que te dé un consejo, Ángela.
En este trabajo no conviene obsesionarse.
No suelo hacer lo que más me conviene, señoría.
¿Has disfrutado de tu viaje a Roma?
No tanto como me hubiera gustado.
Me estáis jodiendo, Ortiz.
No. En el fondo, te estoy haciendo un favor.
No me digas. Sí.
Esto es bueno para ti, Tomás.
Márquez estaba muy cerca de Iriarte.
Y a estos solo les interesa el tema de la financiación ilegal.
Lo tuyo no va a salir.
Eso depende de hasta dónde le apretéis.
Iriarte solo dirá lo que tiene que decir. Para eso ha entrado.
Se comerá uno o dos meses, como mucho. Ya lo sabe.
Es más fuerte de lo que parece.
Tendremos algo de baile mediático y ya.
Entretanto, para ti es un cortafuegos perfecto.
Y no vayas a hacer ninguna tontería, ¿eh?
Mientras esté cómodo y se sienta querido, no hará nada.
¿Quieres?
(Coche acercándose)
Qué cosa más bonita, ¿eh?
Te dije que quería hablar con Tomás.
Y yo te dije que Tomás está de viaje.
Lo que sea me lo puedes decir a mí.
Carlos, me caes bien.
Haces muy bien tu trabajo.
Pero solo eres eso, un trabajador.
Los negocios son entre mi padre y Tomás.
Y lo que tenemos que decirle es grave.
Tenemos un problema.
¿Qué problema?
Los dos paquetes.
Han desaparecido.
Dilo otra vez. - Vete a la mierda.
Ya le has oído. - Cállate.
Te he dicho que los paquetes han desaparecido.
Y nadie sabe nada. ¡Me cago en mi puta vida!
Llamaré inmediatamente a Tomás.
Lo mejor es que habléis entre vosotros.
Es un problema grave, desde luego.
Y eso solo se soluciona de una manera, Lobo.
Pagando.
¡No tenemos esa liquidez ahora mismo!
¡Espérate, cojones! - Que te calles, coño.
Has comprado esta finca,
una ganadería.
Eso vale mucho dinero.
Necesitamos tiempo para revender los toros.
Dos semanas. Tres, quizá.
Esto se lo puedes explicar a los colombianos.
¡Joder!
No te separes del teléfono, Lobo.
Tomás te va a llamar.
¿Y quién coño va a comprar todo esto en dos semanas?
A ver dónde hay alguien tan imbécil como tú.
Tenemos que pedir un poco más de tiempo,
pero los toros los vendo seguro.
A ver si es verdad, cretino.
Que los colombianos no dan plazos. Que no son el puto Corte Inglés.
(Silbido)
Me tirabas las papelas
metidas en los calcetines sudados de tu hermano.
Clemente. De Clemente, eso.
Le he visto alguna vez, de lejos.
¿Sigue con las peleas?
También se hace mayor.
Pelea menos, pero mejor.
¿Y tú?
¿Qué vas a hacer ahora?
No sé.
¿Otra? No.
Dos son suficientes antes de comer.
Pero ahora, te tengo localizado.
A lo mejor algún día podríamos quedar.
¿No se te está olvidando comentarme algo?
Vale.
¿Desde cuándo?
Poco después de entrar tú en prisión.
¿Inspectora ya?
Subinspectora.
Lo siento, tío, no me pareció el momento.
Tú recién salido y eso... No sé.
Pero vamos, que eso no cambia nada.
De verdad. No soy la tía más feliz del mundo en su trabajo.
Paga tú. Ando un poco tieso.
Nos vemos, Bárbara.
(Mensaje de móvil)
Te ha sonado el móvil.
Y no me robes la crema. Es ridículamente cara.
Sí, hoy todo es ridículamente caro.
Bueno, se me hace tarde. Mi coche ya está ahí.
Y yo todavía tengo que pasarme por la redacción.
¿Sabes? En la ducha, estaba pensando...
Tiempo has tenido, desde luego.
Pensaba que...
Me preguntaba...
No sé, es que a veces me da la sensación
de que te gustaría que te hablara más mientras follamos.
Me gustan las palabras, sí.
¿Palabras sucias?
¿En eso pensabas?
(Mensaje de móvil)
¿Eso deseas?
Sí, creo que sí.
Eres un cerdo.
Y quizá también azotarte un poquito.
Entiendo.
Quién lo iba a decir.
Ya lo hablaremos en otra ocasión.
Espera.
Ven.
Acércate.
Ven.
Quién lo iba a decir...
Válgame, mi Manuela...
Tienen que salir. Tengo que cambiar los vendajes.
Venga más tarde. Ahora estamos nosotros aquí.
Perdone, pero esto no funciona así.
Señora, ¿no ha escuchado a mi papa? Que venga más tarde.
¿No ha visto que han achicharrado a mi Manuela?
¡Me cago en su raza! - ¡Josué!
Allá ustedes.
Que venga otra. Yo no aguanto tanta mala educación.
¡Me cago en su raza de todos ellos!
¡Ni los niños de teta vamos a dejar!
Tenías que haber matado al padre, hace años, Pátina.
Cuando os echaron del barrio.
¿Te duele mucho?
Pues serán sus hijos entonces.
Papá, esos jambos están muy preparados.
El Tomás está muy vigilado y protegido.
Pero Clemente, no.
Ese es fácil, es el primero.
Vete y díselo al Antonio y a los primos. Que lo sepan todos.
¡Niño!
Diles que quiero que me traigan sus ojos.
Ahora las tomo siempre sin alcohol.
Y, si te digo la verdad, yo no noto la diferencia.
Están muy ricas.
Esa es de verdad.
La tengo a veces, por mis hijos.
Mi marido ni las prueba. Nunca le ha gustado beber.
¿Has estado en las Islas Mauricio?
No, creo que no.
Pues allí hacen unos combinados de frutas riquísimos.
Esos sí que llevan algo de alcohol, ron o algo así.
De esos sí tomaba mi Felipe.
Luego dormía como un bendito.
¿Son sus hijos?
Felipe y yo hacemos tres viajes al año.
Nunca más de diez días y siempre a sitios diferentes.
Lo hemos hecho así durante los últimos 11 años.
Lo demás es todo para ellos.
También tenemos tres nietos.
Todo para ellos, como debe ser.
Nosotros ya tenemos suficiente.
Tendrás que pagar algunos impuestos durante un tiempo,
solo a modo de cortina.
Luego, durante un par de años, algunas pérdidas.
Y en dos años, lo tienes todo fuera.
Todo invisible.
Parece fácil.
Bueno, si tú lo dices...
Y ahora viene lo mejor:
lo del ratón.
¿Qué es esto? Dinero.
Un poco de queso que le he podido quitar.
Ahora es tuyo.
Menos el dos por ciento.
¿Habrá más?
(Máquina funcionando)
Le encanta la dichosa máquina.
Sí, habrá más, bastante más. Una verdadera fortuna.
No creo que lleguemos a todo, pero sí que le haremos daño.
¿Y mi hermano no puede hacer nada?
Mientras Iriarte esté en la cárcel, poca cosa.
Hay protocolos y cosas de esas para volver a moverlo,
pero son lentos y complicados.
Y, sobre todo, muy visibles. Un cantazo.
Verás, el hombre verdaderamente poderoso siempre es discreto.
O, al menos, así lo veo yo.
Y no esos tipos engominados, que salen todo el puto día por la tele.
Esos no valen nada.
Y así acaban.
Esa forma que tienen de hacer las cosas es muy triste.
Se basa en personas y no en números.
Mal, ¿comprendes?
Ajá.
Los números no envejecen ni se vuelven ambiciosos.
Y, sobre todo, no acaban en el trullo.
En fin, que lo hacen mal. Muy mal.
Necios.
Pues muy bien, Felipe. Sigue dándole caña.
Necesitaré algo de efectivo. ¿Cuánto?
1-00000.
Lo tendrás en un par de días.
Oye, dile a dile a Clemente
que ya he localizado a los propietarios del edificio.
¿Qué edificio?
Uno que parece que le interesa.
Es listo tu hermano.
Ándate con cuidado.
(Gritos)
Tú eres Guerrero.
(Música de suspense)
(CARMEN) «Los bienes económicos».
Para satisfacer las necesidades humanas
hay que producir bienes económicos que distribuir entre la sociedad.
«Las personas satisfacemos nuestras necesidades
consumiendo bienes y servicios».
«Los primeros, los bienes, son materiales:
ropa, alimentos, electrodomésticos, coches»..
Mientras que los servicios, que son las prestaciones a las personas,
como la sanidad, transporte o educación, son inmateriales.
«Los bienes económicos se pueden clasificar también
según su grado de escasez».
«Se denominan bienes libres aquellos que son ilimitados
y, por ello, están disponibles de forma gratuita para todos».
«Por ejemplo, el aire o la luz del sol».
Gracias, cariño.
«Se denominan bienes económicos a todos aquellos que son escasos
y, por tanto, tienen un precio».
«Según su función, se pueden clasificar
como bienes de consumo o como bienes de capital».
«Los bienes de consumo son los que se dedican directamente
a satisfacer una determinada necesidad,
como, por ejemplo, los alimentos».
(Pitido discontinuo)
«Los bienes de capital,
también conocidos como bienes de producción,
sirven para obtener otros bienes».
«Se puede dar el caso de que un mismo bien sea de consumo
o de producción, según el uso que se le dé».
«La evolución de las necesidades y el modo de satisfacerlas
dependen, entre otros factores,
de la clase o grupo social al que se pertenece,
al momento histórico en el que se vive,
el área geográfica en la que se nace,
el grado de desarrollo de un país y el modo como esté repartida
la renta nacional entre sus habitantes».
«Por lo tanto, aunque la escasez es universal,
el grado en que se manifiesta entre países y personas
es sustancialmente diferente».
«Es decir, la escasez es relativa».
«En resumen, los bienes económicos se caracterizan por ser agotables».
Y porque se pueden comprar y vender.
Es decir, que son mercancías y tienen un precio.
(Mugido)
(Mugido)
(Mugido)
(Mugido)
(Pedo)
¡No!
(Mensaje de móvil)
(CHICO) «¿Estará estudiando la Guerrera
o estará robando en algún supermercado?».
- «O tirándose a su primo, seguro». - «No, a todo el poblado».
«¡Gitana de mierda!».
- «No, no. La estarán despiojando a la muy cerda».
«Es lo que hacen los gitanos ricos todas las tardes».
- «¡Puta guarra!». - «¡Cerda!».
- «¡Perra!». - «¡Guarra!».
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