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EL HOMBRE DE NEANDERTAL
En un entorno cuya belleza es difícilmente superable,
se alza la Alta Sierra de California.
Paraíso de pescadores, edén de cazadores.
Un lugar que la mano distorsionadora de la civilización
ha rozado muy levemente,
y en el que la naturaleza viste todo su primitivo esplendor.
ETHER
¡Papá! ¡Papá!
¿Qué ha sido eso? El ruido me ha despertado.
- No ha sido nada. - ¿Y la ventana?
La repararé después del desayuno.
- Pero... - Sal, no quiero a nadie en mi estudio.
- ¿Has dormido algo esta noche? - Deja de preguntar tonterías.
Vas a enfermar de tanto trabajar.
Ve a acostarte.
Celia te llevará el desayuno y después podrás dormir...
Estoy bien. No te preocupes por mí.
¡No irás a salir ahora!
Tengo unos asuntos que atender.
Vuelve a la cama. Es demasiado temprano.
Obedece.
Sí, papá.
BAR DE WEBB
¡Qué imaginación! Y sólo ha tomado dos cervezas.
Os digo que lo vi.
Yo no me lo trago.
No existen bichos de ese tamaño en este país.
Bromea.
¡Tres veces mayor que un puma y con colmillos de elefante!
Eso no es natural.
Ya me estáis hartando.
¿Quién me mandaría venir a este agujero?
Yo viví en Texas.
Allí también se cuentan historias increíbles.
A algunos tipos les gusta exagerar.
- No sabía que los californianos... - ¿Me está llamando mentiroso?
No se ofenda, Sr. Wheeler.
Me refiero a mentiras tejanas. Esas son divertidas.
No se lo tome mal.
Iba a tomarme un café, eran las 7 de la mañana y lo oí.
La cosa más...
¡Buenas noches, chicos!
La niebla está descendiendo.
¿Conoces al Sr. Wheeler? Este es George Oakes, el guardabosque.
Sí, ya nos conocíamos.
¿Buena caza, Sr. Wheeler?
- Lo nunca visto. - ¿Ah sí?
Cuénteselo a George, Sr. Wheeler.
Conoce bien el territorio y lo que hay en él.
Lleva 3 años controlando la caza de por aquí.
Si lo que quiere es reírse...
No, no nos reiremos más.
- ¿Un chiste? - A ellos se lo parece.
Vale. Esta mañana,
tomaba café
y oí un rugido tremendo en la distancia. Era un animal.
Le seguí el rastro a unos 5 m.
Utilizaba los prismáticos, cuando vi un...
¿Sí? ¿Qué?
¿Qué vio?
No lo sé.
¿Qué te hace tanta gracia?
Tres veces mayor que un puma y con colmillos de Jumbo.
No deberías burlarte de los cazadores de ciudad.
Es malo para el negocio. Los ahuyentas.
Buenas noches.
Buenas noches, Sr. Oakes.
¿Viene del pueblo?
Sí, vuelvo a mi casa.
¿Ha visto algo en la carretera?
No, la niebla está espesando.
¿Ha visto algún animal?
- ¿A qué se refiere? - A caza.
No, nada. ¿Por qué?
Por nada, por nada.
Bueno, ya nos veremos.
- Sí. Buenas noches, Sr. Oakes. - Buenas noches, profesor.
¿Seguro que no seguiste bebiendo anoche, George?
Tú me conoces, Andy. Vamos, y abre bien los ojos.
El suelo está húmedo. Deberían haber huellas.
Lo creeré cuando las vea.
Mira, Andy.
¡Por todos los!
Debe ser el puma más grande que se haya visto por aquí.
¿Puma? El gato que vi anoche no era ningún puma.
- ¿Qué te parece? - Que una bestia como esa no existe.
Lo mismo diría yo de no haberla visto.
No tiene sentido.
Conoces esto tan bien como yo. Nunca hemos visto nada igual.
Desde luego que no.
- Sheriff. - Hola, Tim.
- Sr. Oakes. - Tim.
¿Qué piensas hacer, George?
¿Qué es lo que te preocupa?
¿Qué va a ser? Mi ganado.
Me cuesta demasiado criarlo para que una bestia me lo mate.
- ¿Has perdido otra res? - 4 en una semana. ¡Estoy harto!
¿De qué sirve un guardabosque si esas bestias van a seguir
comiéndose mi ganado?
- Uno hace lo que puede. - ¡Pues no basta!
Si el comité de la reserva no es capaz de controlar la situación,
atraigan a los cazadores civiles.
- Yo no aguantaré mucho... - Calma, chico.
Primero necesito algo de información.
¿Has llegado a ver a ese gato?
No. Le puse trampas pero debe ser enorme.
Las aplastó todas sin dejarse ni un pelo.
Quería poner veneno pero temo que mis perros se lo coman.
Lo más seguro sería una bala. Pero debería cazarla usted.
Es lo que pienso hacer.
- ¿Cuándo? - ¡Enseguida!
Si preguntan por mí, estaré en Los Ángeles hasta mañana.
¿Para qué narices va a Los Ángeles? ¡El problema está aquí!
Puede que allí encuentre alguna pista.
Adiós, chicos.
SUBDIRECTOR DE INVESTIGACIÓN ZOOLÓGICA
¿Quería verme? Me ha llamado la telefonista.
- ¿Dr. Harkness? - Sí.
- Me llamo Oakes. - Encantado. Pase.
Parece hecho recientemente.
Ayer por la mañana.
Debo felicitarle por su precisión.
Es una maqueta muy bien hecha.
¡Qué dice! La saque del molde original.
No le sigo.
¿A qué animal podría pertenecer esto?
Yo diría que es...
una huella muy definida de un felino muy grande.
¿Un felino? ¿Con colmillos?
- ¿Colmillos? - Colmillos.
Eso es imposible.
Sólo los tigres dientes de sable tenían colmillos.
Se extinguieron hace un millón de años.
- ¡Bromea! - Es la verdad.
Tenemos un modelo de su esqueleto afuera.
Extinguido, ¿dice?
Desde hace un millón de años.
Totalmente.
¿Y cómo es que vi uno hace dos noches?
Y no me mire como si fuese un loco, doctor.
Le digo la verdad. Fue hace dos noches.
Sr. Oakes, su afición le debe parecer apasionante,
pero hoy estoy muy ocupado.
Ha sido un placer conocerle.
Si puedo aportarle información para sus maquetas, estaré encantado.
Deje de tratarme como a un chiflado.
Soy funcionario del estado y merezco ser escuchado.
- No se quejará de mi paciencia. - No, pero esa paciencia
es la que se usa con los niños y los viejos.
- Y yo no lo soy. - No se enfade.
- No me enfado. - Su reacción dice lo contrario.
No me haga perder el tiempo con sus tonterías.
Me trae el molde de la huella de un animal
cuya memoria casi se ha perdido en el tiempo,
y me dice que hace dos noches se encontró con uno.
¿Por quién me toma?
Por un científico que debería decirme que en la naturaleza nada es imposible.
Discúlpeme, Sr. Oakes.
Lo que dice es increíble.
Pero su seriedad me convence.
Si es cierto que lo vio,
es el único superviviente que puede contarlo.
Estaba en una carretera solitaria de montaña,
yo estaba dentro del coche. No podía entrar.
Entonces di un bocinazo y se asustó.
Ya veo.
¿Era el animal similar a éste?
Exactamente igual.
Sr. Oakes, espero...
Sinceramente espero que me esté contando la verdad.
Si es que hay una pizca de verdad en todo esto.
Se lo juro por la Biblia.
Seguramente habrá una explicación científica,
pero me interesa a nivel personal.
¿Me aceptaría como invitado este fin de semana?
¿Me dejarás acompañarte a casa?
Tal vez.
No está bien que salgas sola ahora que acecha el "coco".
No será mucho peor que algunos de nuestros clientes.
Gracias.
Un café, por favor.
Por cierto, ¿sabe dónde está el Sr. Oakes?
- ¿George? - Su ayudante me dijo que estaría aquí.
Hace un par de horas, sí.
- ¡Oye, Danny! - ¿Dime, Nola?
¿Te dijo George adónde iba?
Dijo algo sobre caza de ciervos fuera de temporada.
Subió al cañón de San Marco.
Debe estar en la cima rebuscando entre la madera.
Tardará un rato en volver.
Debió dejar su coche en casa de los Elliott. La carretera termina allí.
No será fácil de encontrar.
- Gracias, Danny. - De nada.
Conduce una pequeña camioneta.
Eso me da una idea.
Deberían conocerse. La señorita no puede irse de aquí.
Se le ha roto una junta del coche y no tenemos recambios.
Iba a pasar el fin de semana en casa del profesor Groves.
Alquila la casa de los Elliott.
¿Podría... podría llevarla?
Será un placer.
¿Y mi café?
- No quiero molestar. - La llevaré encantado.
Es muy amable.
- Será un placer ayudarla. - Me llamo Ruth Marshall.
Dr. Ross Harkness.
- ¿Va a cazar? - Posiblemente.
- ¿Ha venido a pasar el fin de semana? - Sí, con mi prometido.
Y no me pregunte qué hace aquí un hombre inteligente y encantador,
porque no sabría contestar.
¿El profesor Groves del que hablaba la chica?
Sí, el antropólogo y profesor de universidad.
- También ha escrito bastante. - ¡Ah, ése Grove!
"La evolución del hombre primitivo en Norteamérica".
- ¡Ruth, querida! - ¿Cómo está mi florecilla?
Debo admitir que el lugar es precioso.
- Este señor... - Ross Harkness.
No tenga tanta prisa, ahora iba a presentarle.
Mi coche se puso temperamental y me ha traído hasta aquí.
No digas que nunca te traigo nada.
No le haga caso.
Ruth adora escandalizar. ¿Quiere pasar?
Gracias, pero estoy buscando al guardabosque. ¿Está aquí?
Ese es su coche, ¿no?
Subió al territorio de los osos y dejó el coche aquí.
No hay carretera. No volverá hasta mañana.
- Ya veo. - ¿Y tu padre?
En Los Ángeles, en una conferencia de la Sociedad de Naturalistas.
Espero que les haya quedado claro un punto.
El hombre prehistórico no era ese simio
que se nos muestra en los suplementos sensacionalistas del domingo.
En este cráneo de chimpancé,
la parte negra de papel representa el cerebro.
Fíjense en su tamaño.
Posee el mayor cerebro de todos los simios.
Compárenlo con el del hombre de Java.
Si es que admiten su existencia.
Su cerebro era 4 veces mayor que el del chimpancé.
Era un hombre, no un simio.
Un hombre cuya mentalidad...
podría rivalizar con la de muchas personas.
La reacción de los aquí presentes parece darme la razón.
Si he comprendido bien, profesor Groves,
nos está presentando el concepto sorprendente
de que la mente del hombre primitivo supera
al órgano que tras un millón de años de evolución
ha desarrollado su homólogo contemporáneo.
Les aseguro, para que lo entiendan bien,
que la superioridad evolutiva del hombre moderno
se basa en un único precepto superficial.
Su ego.
¿Tendrá alguna prueba científica que apoye su teoría egotista?
No.
Pero me queda clara su escasa capacidad de reflexión.
El hombre de Piltdown. Tamaño del cerebro.
Hombre de Cro-Magnon.
Hombre de Neandertal.
Impresionante, ¿no?
Veamos ahora al glorioso hombre moderno,
a cuya especie se enorgullecen todos en pertenecer.
He aquí su cráneo,
y he aquí su cerebro.
¿Dónde está la prueba devastadora de su superioridad mental?
¿Debo recordarle que existe una teoría muy defendida
que dice que el tamaño y peso del cerebro humano
no tienen ninguna relación con su grado de inteligencia?
Que usted lo crea no me sorprende en absoluto.
¿Qué tiene más espeso, el cráneo o el cerebro?
- ¡No me queda claro! - Profesor Groves,
compórtese al menos como todo profesional que se respete.
Se supone que esta reunión tiene un interés científico.
Hemos escuchado su teoría algo fantástica y no respaldada
con mucha paciencia.
Pero nos negamos a ser insultados por discrepar con Ud.
Esa es mi cruz.
El haber nacido en una era de hombres pequeños,
pequeños incluso en su despecho.
Son unos chupatintas criados en una cultura artificial
cuya posesión más preciada son sus perjuicios,
y cuya importancia recae en su vanidad.
La hipocresía es su Biblia,
la estupidez, la piedra angular de su existencia.
Y la deshonestidad, su esencia humana.
Dado que es imposible seguir hablando en presencia del profesor Groves,
- propongo aplazar... - ¡Huir, quiere decir!
Escapar de nuevas verdades con el rabo entre las piernas.
Y, profesor Groves,
debemos pedirle que no vuelva a exponer aquí
teorías que por caridad intento no calificar de locura.
Se aplaza la reunión.
¡Locura, eh!
En otras palabras, nunca aceptarán una idea nueva sin pruebas.
Son unos cortos de vista.
¡Hombres pequeños, cortos de vista!
¿Quieren pruebas? Yo se las daré.
Pruebas nunca vistas por el hombre.
Creo que iré a acostarme.
No parece que tu padre vaya a volver hoy.
Si no es molestia, yo también me retiraré.
La pobre es sordomuda.
- Celia le acompañará a su cuarto. - Gracias.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- Buenas noches. - Buenas noches, doctor.
- Buenos días. - Buenos días.
- ¿Han visto a papá? - No. Debió quedarse en la ciudad.
No. Celia me ha dicho que regresó de madrugada.
Su coche está, pero no ha dormido en su cama.
Hablando del rey de Roma...
Buenos días, papá. ¿Has desayunado?
No debiste conducir toda la noche.
Podrías haber salido esta mañana habiendo descansado.
Tenía trabajo.
No sabía que teníamos huéspedes.
¿Huéspedes? ¿Has olvidado que soy tu prometida?
- Este es el Dr. Harkness, papá. - Encantado.
- ¿Harkness? - Sí, señor.
Me trajo hasta aquí. Se me estropeó el coche.
Su hija tuvo el detalle de ofrecerme alojamiento.
Como ya es de día, nada le retiene aquí.
Estará mejor aquí que en el motel asqueroso del Sr. Webb.
Sin duda.
Pero esto no es un hotel.
Disculpe, no quiero molestarle.
Comprendo su irritabilidad. Soy un intruso.
Estoy demasiado ocupado para ser un buen anfitrión.
Gracias por defenderme, señoritas, pero será mejor que me vaya.
Déjelo en mis manos, doctor.
Más visitantes.
Este lugar necesita un poco de animación.
Buenos días, vine a buscar mi coche.
- ¡Vaya, Dr. Harkness! - Sr. Oakes.
Qué bien.
Iba a ir al bar de Webb a buscarle.
He pasado la noche aquí.
¿Alguna novedad?
Anoche atacó a un cervatillo.
A pocos kilómetros de aquí.
¿El qué?
En el bar de Webb hablaban de una superstición local.
No habrá pruebas sólidas, ¿no?
Más que sólidas.
¡El mundo entero ha perdido el juicio!
¡Debería avergonzarse de ir por ahí contando esa historia tan absurda!
No es una historia. Pregúntele al doctor.
¡No me diga que un profesional cree en una fantasía como esa!
Claro que no. Hasta que tenga pruebas.
Pero mi visita a Los Ángeles le convenció para venir.
¿A eso ha venido, Dr. Harkness?
El Sr. Oakes ha despertado mi curiosidad.
Y necesitaba unas vacaciones. Por eso he venido.
El mundo se ha vuelto loco.
A veces creo ser el único ser racional que queda.
¡Uno se inventa algo y los demás se lo creen!
Ud. lo ve de una manera, yo de otra.
¿Está listo, doctor?
Iré a buscar mi escopeta.
Disculpen.
Adiós.
¡Qué estupidez!
¡La estupidez es contagiosa!
Uno se ve afectado y contagia a los demás.
Al menos el aire fresco no les hará ningún daño.
Ojalá tu padre no fuese tan imparcial.
Pero es ridículo que el Sr. Oakes arrastre al Dr. Harkness
en una expedición tan fantasiosa.
Sí que lo es...
Nos toca caminar. La carretera termina aquí.
Mire.
Tiene la columna rota. Parece que fue de un solo golpe.
Lo esperó y le saltó encima desde esa roca.
A juzgar por el cuerpo, lo mató por diversión.
Ni siquiera lo mordió.
- Debía tener la barriga llena. - Sí.
Cuando tenga hambre, volverá a buscarlo.
Eso seguro.
Pues vigilémoslo. Será mejor que intentar encontrarlo.
La espera podría ser larga.
Después de un millón de años, ninguna espera es larga.
¿Lo ha oído?
Me inquieta lo que no oigo.
El búho, las ranas, los ratones de bosque.
Hace varios minutos que no se oyen.
- ¿Ve el cuerpo? - Vagamente.
Suerte que hay luna.
¡Espere!
Dejemos que salga. Herido es más peligroso.
Ahora.
Estoy seguro de no haber fallado.
Mantenga los ojos abiertos.
Mejor no arriesgarse. Dispárele otra vez.
Vamos.
- ¡Cielo santo! - ¿Ahora me cree?
El tamaño, el color, el pelo, los colmillos.
- Todo coincide. - Sí, coincide.
Una completa aberración.
Una aberración muy real.
La naturaleza no crea o destruye una especie repentinamente.
Debe haber una explicación para un fenómeno como éste.
No comprendo un retroceso como éste.
- Pero sí podemos deducir una cosa. - ¿El qué?
Que sería biológicamente natural que hubiese otros.
- Una pareja. - Sí.
- ¿Y qué hacemos? - Pedir ayuda.
Necesito ese cadáver.
¡Qué hallazgo para la historia de la zoología!
Debemos enseñárselo a alguien.
Dos hombres podrían alucinar. Tres, es otra cosa.
Iré a buscarle. Si es que está despierto.
No se preocupe. Ahí llega.
- Buenos días. - Buenos días.
- Sí que son madrugadores. - Usted también, profesor.
No he podido dormir.
Nos gustaría que nos acompañase.
Gracias, pero no soy demasiado aficionado a la caza.
Prefiero las aficiones menos vigorosas.
No vamos de caza. En realidad, volvemos.
Queremos mostrarle el resultado.
Supongo que está orgulloso y quiere justificarse
pero no comparto su pasión por tal afición.
- Le necesitamos como testigo. - ¿Testigo?
- Lo atrapamos. - ¿Qué han atrapado?
Cerca de la cresta, al felino de los colmillos.
Un tigre dientes de sable.
¿Están sobrios?
¡Sobrios como cualquiera que haya pasado horas en la montaña esperando!
- ¡Están chalados! - Necesito que confirme mi identificación.
No sea absurdo.
Esperaba un poco más de sensatez por su parte.
Por eso le vinimos a buscar.
Es ridículo, pero si insisten.
Se lo agradeceremos mucho.
Véalo usted mismo...
Les dije que no tolero las bromas.
No sé qué admiro menos en usted,
- su humor o su inteligencia. - Pero...
Le juro que cuando lo dejamos estaba muerto.
Venga Oakes, Ud. Es sensato. Al menos eso pensaba.
Admitan que es una broma pesada
e intentaré olvidar este desliz absurdo.
No sea altanero. Le trajimos aquí con un propósito.
No lo dudo y ya conocen mi opinión.
Oakes me apoyará aunque Ud. lo niegue.
La bestia estaba muerta. ¿Quién la habrá movido?
Si la farsa ha terminado, me gustaría volver para desayunar.
En ciencia, todo tiene una explicación lógica.
Me niego a creer en lo sobrenatural.
Debe haber alguna causa y efecto lógicos en esta...
aventura diabólica.
Seguro que sí. ¿Tiene alguna idea?
Pues...
No.
Váyase.
Estoy ocupado.
Seré breve.
Ya sabes que no quiero que nadie entre aquí.
Ésta es la primera y tal vez la última vez que lo hago.
¿Qué quieres?
A ti. Al hombre que conocí.
Al buen compañero, al amigo sonriente.
La felicidad que nos unía. Quiero...
¿Qué se ha interpuesto entre nosotros?
¿Qué trabajo es este que te altera tanto?
Destroza tu sistema nervioso y te ha vuelto un ser irritable.
Yo no me veo diferente.
¡Tú no ves nada, y aún menos a mí!
Estás arruinando tu salud.
Es tan evidente como...
el gatito de esa jaula.
¿En qué trabajas? ¿Por qué no confías en mí?
- Es asunto mío. - ¿No tengo derecho a saberlo?
- No te interesaría. - Eres...
Eres un egocéntrico.
Todo lo que haces me interesa.
Todo lo que hagas me interesará.
Si no confías en mí, ¿en quién confiarás?
Nadie se burlará de mí.
Yo nunca me he burlado.
- ¿Quién se burla? - ¡Ellos!
¿Ellos?
Esa pandilla de pretenciosos del club de naturalistas.
Locura, ¿eh?
Teorías más que probadas, ¿eh?
Con su estúpida obstinación no saben nada.
En la pequeñez de sus mentes y sus almas.
Todo está aquí. ¡Sí, aquí!
He trabajado mucho, pero lo he conseguido. Lo sé.
¿Qué has conseguido? ¿De qué se trata, Cliff?
La encarnación de mis teorías sobre la estimulación de la memoria.
La reactivación de las células latentes del cerebro humano.
¿Las células latentes?
El hombre no es un elemento aislado.
Es fruto de todo lo pasado,
herencia de cada uno de sus ancestros,
desde el principio de la inteligencia humana.
Esos señores del club me ridiculizaron.
¡Se burlaron de mí!
Podrían haber admitido, al menos, que podría tener razón.
El hombre no ha perdido ninguna de sus emociones desde que apareció.
¡No ha perdido nada de codicia, de furia,
de crueldad, de rapacidad!
¿Por qué no sus características físicas?
Muy bien. Tú también lo niegas.
Puedo verlo en tus ojos. ¡Al menos ellos lo dijeron!
CliF, por favor, no te pongas así...
Yo no te pedí que vinieras. ¡Hazme el favor de irte!
- Cliff, por favor... - ¡Vete!
No me hables así. Por favor.
No soy ninguna santa. Mi paciencia tiene un límite.
No necesito tu indulgencia.
No necesito nada de nadie,
no te pedí que vinieses a instalarte en mi casa.
¡Sólo pido que me dejéis en paz!
Tú no estás bien.
Sube conmigo, por favor.
Vayámonos. Vivir aquí te perjudica.
Eres igual que los demás.
Eres un saco de ego hinchado a reventar.
Lo único que te importa son tus deseos vacuos.
Pero hay cosas más importantes que el culto a ti misma.
¡Y quiero que te vayas!
No pretendo importunarte. Me voy.
Pero si algún día me deseas, me necesitas,
ya sabes dónde encontrarme. Adiós.
¿Qué ha podido pasar entre Ruth y papá para que la eche?
Debió ser muy duro con ella.
Me ha dicho que se instalaba en el motel de Webb.
Bajaré más tarde para apaciguarla.
Han debido pelearse.
No la culpo, ha aguantado mucho.
¿Dónde ha pasado el día el profesor?
Empiezo a preocuparme.
La forma en que se comporta últimamente preocuparía a cualquiera.
Me gustaría que fuese al médico,
pero me grita cada vez que lo sugiero.
Es lo bastante sensato como para conocer sus límites.
Al menos, eso espero.
- Buenas noches. - Buenas noches, sheriff.
Me alegra que haya venido.
- ¿Está el profesor? - Lo estoy esperando.
¿Algún problema?
Voy a reunir a unos hombres en cuanto se haga de día.
¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
- Han matado a Tim Newcomb. - ¡Oh, no!
Hallaron su cadáver al atardecer, junto con el de su perro.
La gente se está poniendo nerviosa.
¿Quién pudo hacer algo así?
Intentamos averiguarlo.
- ¿Alguna pista? - No.
Tim luchó duro para salvar su vida.
Le rompieron la columna y a su perro el cuello.
Es una noticia espeluznante.
¡Papá! Me tenías tan preocupada.
Esto es más importante.
¿Y dice que no hay pruebas?
Aún no. Vamos a ir a investigar por la mañana.
Vine a preguntarle si querría acompañarnos.
Lo haría si me encontrase mejor.
Por fin empiezas a admitir que trabajas demasiado.
Creo que he cogido algún virus. Me siento débil.
- No aguantaría mucho a caballo. - Lo siento, profesor.
Avíseme si puedo hacer alguna otra cosa.
Newcomb me caía muy bien.
La noticia me entristece profundamente.
- Manténgame informado. - Lo haré.
- Bueno, buenas noches. - Buenas noches, sheriff.
¡Qué tragedia!
Pobre chico.
Papá, por favor, come algo.
No tengo hambre.
Voy a acostarme.
Su padre hace bastante mala cara.
Ayer, me inyecté
la dosis más alta hasta la fecha,
curioso por saber lo cómo me afectaría este experimento.
En 25 minutos me transformé totalmente.
El tiempo más corto hasta la fecha.
El retorno a la normalidad fue el más largo.
Casi tardé una hora.
Por unos instantes me obsesionó la idea
de no volver nunca,
de quedar atrapado para siempre en las garras salvajes
de un millón de años pasados.
Todos mis instintos animales básicos
se vieron incrementados.
Sentía como si la energía surgiese de todos mis poros.
Me maravilló mi fuerza
y mi ferocidad.
El hombre moderno quedó totalmente subyugado,
dejando únicamente el irresistible instinto de supervivencia
y el deseo ardiente de matar.
Tengo miedo.
Tengo miedo.
No tengas miedo.
No te haré daño.
Tampoco sabes leer.
La comida de Charlie sabe mucho mejor aquí afuera.
Con lo que hemos andado, cualquier cosa sabría bien.
- ¿No querías unas fotos? - Ah, sí. Me cambiaré.
Otra.
Muy bien. Ya puedes vestirte.
¡Buck, Buck!
¡Buck!
¿Diga?
¿El profesor Groves?
No, sigue durmiendo Le paso a la señorita Groves.
¿Sí?
Ah, Sr. Oakes.
No, mi padre no se encuentra bien. Le...
¿Qué dice?
¡Buck Hastings!
¿Esta mañana?
Sí.
Sí, se lo diré a mi padre.
Sí, tendremos cuidado. Gracias.
¿Qué ha pasado?
El Sr. Oakes...
Ha llamado para decirnos que Buck Hastings,
que trabaja como guardabosques,
fue asesinado esta mañana.
¿Asesinado?
Alguien con mucha fuerza lo mató a golpes.
Le aplastaron el cuello y casi todas las costillas.
Dos en dos días.
El Sr. Oakes llamó para avisar a papá de que no salga a pasear sólo.
Nos pide que tengamos cuidado.
Creen que es obra de un maniaco.
¡Dios mío!
Iré a buscarla. Traigan un poco de whisky.
- Beba. - No.
Por favor, ¡no dejen que lo haga!
Nadie va a hacerle daño. Aquí está a salvo.
Beba un poco.
Nola, ¿qué ha pasado?
Mató a Buck. Lo vi.
Fue horrible. ¡Horrible!
¿Quién mató a Buck?
Inhumano, ¡era inhumano!
Era más animal que hombre.
Me persiguió.
Me estiró del pelo.
Y después... Después me...
Nola, no tengas miedo.
Somos tus amigos. Ya estás a salvo.
¿Quién era? ¿Lo había visto antes?
No lo sé.
Jamás había visto a alguien así.
Era feo. ¡Tan feo!
Tenía los dientes como un gorila.
Parecía un gorila.
¡Todo cubierto de pelo,
con la baba cayéndole de la boca!
- Será mejor que la acostemos. - Llévela a mi habitación.
Avisaré a papá. Celia le ayudará.
Llame al 24, e insista.
Hola, ¿es el bar de Webb? ¿Está Charlie Webb?
Sí.
Hola, ¿Charlie? Soy Jan Groves.
Sí, ya sé lo de Buck. Me ha roto el corazón.
No, por eso llamo.
Nola está aquí, conmigo.
Sí, llama al Dr. Fairchild. Que venga cuanto antes.
Sí.
Sí, gracias, Charlie.
Con el Dr. Fairchild, por favor.
¿Qué? Vuelva a intentarlo cada 1 minutos.
Cuando lo encuentre, dígale que vaya a casa del profesor Groves.
Mi camarera, Nola Mason, está allí y le necesita.
Bien, gracias.
- ¿Nola está mal? - Eso parece.
Salió con Buck, esta mañana. Puede que haya visto algo...
Sí, pidió el día libre.
¿Cree que fue el mismo tipo que mató a Newton?
Eso parece.
Nadie estará a salvo hasta que lo atrapemos.
¿Qué piensa hacer, sheriff?
Mis hijos tienen tanto miedo que se esconden debajo de la cama.
Y mi esposa y mi cuñada no salen sin la escopeta.
Llamaré a la policía estatal. Esto es demasiado para mí.
Nadie quiere salir a buscarlo.
No quieren dejar a sus familias desprotegidas.
No puedes reprochárnoslo.
No, no os lo reprocho.
- Hasta luego. - Hasta luego, sheriff.
Jan.
¿Tiene idea de en qué...
ha estado trabajando su padre estos últimos meses?
No.
Nunca lo ha hablado conmigo.
Sólo he entrado una vez en su laboratorio.
Me prohibió entrar.
¿Y Celia? ¿De dónde la sacaron?
Quiero decir, ¿cómo es que vino a trabajar aquí?
Mi padre la encontró en Bakersfield.
Es mexicana, creo.
Hace dos años.
Estaba en una casa de caridad,
sin familia y minusválida.
Trabajó para nosotros en Los Ángeles, antes de que viniésemos aquí.
Ya.
¿Sabía que ayuda a su padre con su trabajo?
¿O que él la utiliza?
¡Sí, claro!
¿Ah, sí?
Ella se ocupa de alimentar a sus animales de laboratorio.
A veces incluso limpia el laboratorio.
Parece apreciar mucho a mi padre.
¿Lo aprecia...
o le tiene miedo?
Sí...
No lo sé.
Cuesta saber lo que piensa o siente.
Tráigamela. Quiero hacerle algunas preguntas.
Vale, si es lo que quiere.
- ¿Aquí? ¿Ahora? - Sí, ahora, pero aquí no.
Abajo, en el laboratorio.
- Pero no puedo... - Haga lo que le pido, por favor.
Créame, lo hago por el bien de su padre.
Y, sobretodo, por el suyo.
La veré abajo. ¿Tiene la llave?
No. Pero ella, sí.
Que la traiga.
De acuerdo.
Dígale que no tenga miedo y que me conteste sinceramente.
Dice que no deberíamos estar aquí, que mi padre se pondrá furioso.
Pregúntele para qué utiliza esa cámara.
No lo sabe.
Dígale que miente.
Pregúntele por qué el profesor la utilizó como cobaya.
Dice que no es verdad.
¿Sigue negándolo?
Ignora cuando las hicieron. Dice que no se acuerda.
Sigue mintiendo.
No lo creo, parece sincera.
Creo que sé dónde encaja Celia en todo esto.
¿Quién?
¡Por el amor de Dios!
- Ésta no es Celia. - Sí.
Y ese horrible y monstruoso...
Son fruto del trabajo de su padre.
La utilizó para experimentar.
Puede que sea verdad que no se acuerda.
Quizás primero la drogó.
Pero...
Pero qué... ¿Qué intenta hacer?
¿Y esa bestia extraña?
Ignoro la naturaleza exacta de sus investigaciones,
pero creo poder adivinar los resultados.
Su padre ha estado...
¿Qué va a hacer?
Ese animal ya parece haber probado esta jeringa.
Comprobémoslo.
Ayúdeme a anestesiarlo. Coja esta toalla.
- ¿Qué espera? - Puede que lo descubramos.
Aguántelo mientras cubro la jaula con la toalla.
Ya está.
- ¿Tardará mucho? - No tengo ni idea.
- Debe ser el médico. - Volveremos.
¿Sufrirá algún daño permanente?
La conmoción es más de lo que cualquier mujer podría soportar.
Pero descansar le sentará bien.
Haré que la lleven a su casa mañana.
- Gracias. - De nada.
Si quieren mi opinión,
la gente de por aquí está muy dolida por todo esto.
La policía estatal está rastreando la montaña.
Será mejor que lo encuentren antes que nuestros paisanos,
si es que quieren juzgarlo de una sola pieza.
- Buenas noches. - Le acompañaré.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- Buenas noches, y gracias. - Buenas noches.
¡Rápido, bajemos!
Son fotos tomadas a intervalos con esa cámara.
Fotografía infrarroja.
Los ataba a esa camilla cuando estaban inconscientes
y bajo la influencia de sus inyecciones.
Entonces...
ese hombre...
ese asesino, ese monstruo...
Dijo...
Nola dijo que parecía un gorila. Cubierto de pelo...
y babeante.
Es...
¡Es él!
"De todos mis experimentos con animales,
mis mayores logros los obtuve con los gatos,
aunque, desgraciadamente, tuve que destruir a muchos.
A diferencia de la especie canina, que se ha unido servilmente al hombre,
los gatos recuerdan su herencia.
Mis primeras soluciones eran incompletas y tóxicas.
Los animales morían.
Pero cuando refiné la fórmula y empezaron a sobrevivir,
decidí ir más lejos y experimentar...
con un ser humano."
Celia.
"El sujeto era una mujer,
y sólo logré una reversión parcial.
Atribuyo que el éxito no fuese total en este caso
a alguna incompatibilidad entre mi fórmula
y la constitución femenina.
Fue entonces cuando decidí...
experimentar sobre mí mismo."
Lo matarán.
No comprenderán lo que intentaba hacer.
¡Lo matarán en cuanto lo vean!
No si lo encontramos nosotros antes.
¿Dónde lo buscamos? ¿Por dónde empezamos?
En cualquier sitio, mientras nos adelantemos a los demás.
Repita. No le he oído.
Informa el sheriff Bounders.
Acabamos de rastrear 6 Km de la zona de la cresta.
Nos dirigimos hacia el oeste, hacia el pico de Judson.
Adelante, Oakes.
Aquí Oakes.
Seguimos buscando por la ladera este del cañón de Hogback.
Nada por el momento.
Aquí Carlson.
Hemos cubierto la sección oeste del South Lateral. Nada...
Hay algo allí abajo.
No corten, hemos visto algo.
Fugitivo avistado en la sección oeste de South Lateral.
Avistado con prismáticos.
A unos 5 Km de nuestra posición actual.
Avise a todas las patrullas.
Que converjan en la posición indicada.
Que el sheriff y los civiles se sitúen tras las patrullas.
Sí, señor.
Alerta a todas las unidades.
Interrumpimos este programa por orden de la policía de San Marco.
El fugitivo, sospechoso de dos asesinatos brutales en la zona,
ha sido visto por dos rastreadores
a 3 Km al norte de Snake Ridge.
El sheriff y las patrullas...
Ud. Conoce la zona mejor que yo. ¿Dónde cree que están?
Es hacia el oeste.
Tendremos que ir a pie.
Por allí.
¡Ahí está, es él!
Va por allí.
El territorio es amplio, pero no lo bastante para ése.
Lo atraparemos.
Había sangre en el suelo, pero no sé si le hirieron de gravedad.
Eso es casi un crimen.
Intentar matarle sin darle una oportunidad.
¿Y qué oportunidad les dio él a Newcomb y a Hastings?
A un perro rabioso no se le da la oportunidad de morder.
¿Y si está enfermo y no es consciente de sus actos?
Dos vidas inocentes bastan, señorita.
Está muy alterada.
Los crímenes la han afectado mucho.
Conocía personalmente a las víctimas.
Es comprensible.
La mayoría de los habitantes de la zona sienten lo mismo.
Aquí el guardabosque.
¿Qué quiere, joven?
Sí.
Se lo diré. De acuerdo.
Era Tidding.
Dos excursionistas vieron a alguien husmeando por el claro de Dawson.
Si es él, parece que está bajando la montaña.
No podemos hacer gran cosa antes del alba.
Será mejor que vuelva a casa si tengo que madrugar.
- ¿Los llevo? - No, gracias. Tengo el coche afuera.
Vinimos para saber las últimas noticias.
Buenas noches.
- ¿Dónde vamos? - Al local de Charlie Webb.
- ¿Charlie Webb? - Tengo un presentimiento.
Espero llegar a tiempo, si es que tengo razón.
¡Ruth!
Ahí estaba. Era gigante.
La cosa más horrible que he visto.
Me lanzó por los aires como si fuera una pluma,
¡como si no pesase nada!
Oí cómo mi cabeza se estampaba contra el árbol.
Lo encontramos fuera, inconsciente.
Ruth Marshall no está en su habitación.
La puerta está destrozada.
Supongo que también la atacó a ella.
Llamé al sheriff en cuanto Charlie habló.
Dijo que no se podía hacer nada hasta el alba.
Acabaríamos disparándonos a nosotros mismos en la oscuridad.
¿Cómo te sientes ahora, Charlie?
Siento que debería haberme quedado en Texas.
- Buenos días, Jan. - Buenos días.
- He venido a buscar a Nola. - Está mucho mejor esta mañana.
- ¿Os habéis enterado? - ¿De qué?
- Buenos días. - Buenos días.
Tienen al asesino acorralado en una cueva.
Los perros encontraron su rastro esta mañana.
- ¡Ruth! - También está allí.
- ¿Está bien? - Sí, eso parece.
Les gritó a los hombres que no se acercasen.
- ¿Puedo utilizar su coche? - Claro.
Vamos.
Mientras la chica siga ahí dentro no podemos hacer nada.
Podría hacerle daño.
Lo mejor será esperar a la policía estatal.
Puede que le hagan salir con gas lacrimógeno.
Yo le presionaría. No tendrá tiempo de reaccionar.
Podríamos hacerle salir con humo.
Yo lo intentaría.
- ¿Está ahí dentro? - Sí.
- ¿Y la señorita Marshall? - Está con él.
Pensábamos sacarlo con humo. Ella podría salvarse.
Es demasiado peligroso.
La otra solución es que la policía lo saque con gas lacrimógeno.
- Es igual de arriesgado. - ¿Se le ocurre otra cosa?
- Intentar entrar. - ¿Solo?
A pesar de su aspecto y de sus actos, es un hombre asustado.
Un hombre solo puede hacer algo. Un grupo lo asustaría aún más.
Si quiere arriesgar el pescuezo, no se lo impediremos.
Tenga, por si acaso.
Ross...
Sería un obstáculo.
¡Miren!
- ¡Disparad! - ¡No, no disparen!
- ¡Agáchese! Dispararemos por encima. - ¡No, no!
Cubridle.
Ruth, ve detrás de las rocas y dile que corra.
Si no, le matarán.
No disparéis, podríais darle a la chica.
¡Vamos!
Esperad un momento.
¡Ahora!
Durante meses el profesor trabajó para mejorar su descubrimiento.
Lo experimentó consigo mismo.
Aquí yace el resultado.
No debemos ser demasiado duros con él.
Las cosas que hizo,
por terribles que fuesen,
todos las haríamos si dejásemos libres nuestros instintos más básicos.
Manipuló cosas que estaban más allá de su competencia,
más allá de la de cualquiera.
Y si fue una locura,
bueno,
cuando los dioses quieren destruir a alguien,
antes lo enloquecen.
Es...
mejor...
así.
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