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LA CAZA DEL ASESINO

Tranquilízate, Rusty. Sólo es un conejito.

SANATORIO HIGHLAND

SANATORIO HIGHLAND

Como dije, esta vez vino por un par de semanas...

Venía de Nueva Orleans, de vacaciones.

No conocía mucho a su hermanastra.

No.

No sé a qué se refiere.

Quiero decir que me visitaba una vez al año.

Para escapar de la ciudad, decía.

Dr. Robinson, cueste lo que cueste lo de Virginia...

Lo que sea.

Sólo soy un artista, pero podré conseguirlo.

Su hermanastra recibirá la mejor atención.

- El mejor cuidado hospitalario. - Y psiquiátrico.

Dr. Robinson, ¿puedo ver a Virginia?

Quizás dentro de unos días. Ahora no conviene.

Ni a Ud. ni a ella.

Deseo verla.

Está en la 23.

¿Qué hace ella en Nueva Orleans?

Trabajaba como bailarina. No me contó mucho sobre eso.

¿Por qué tuvo que pasarle a ella?

Como gritaba allí quieta...

Nunca lo olvidaré.

No era mi intención.

Yo no...

quería.

- Ella no mató a ese loco. - No sabe lo que dice.

¡No! ¡No quiero!

¡No, por favor!

Es una conmoción profunda.

Se ha disociado de la realidad.

Tenía razón, doctor. No debí verla así.

El cuchillo...

Será mejor que me vaya.

Quizás el jueves o el viernes sepamos algo.

El viernes tengo una clase de escultura en el pueblo.

Probaremos algo diferente a las pruebas del mes pasado.

¿Qué ves aquí?

Una mancha de tinta, doctor.

Sí, pero ¿qué representa?

¿Personas, cosas?

Veo a dos hombres arrastrándose.

Se arrastran y llevan cuchillos.

¡No!

Sólo quiere que hable de ello una y otra vez.

- No quiero pensar en el cuchillo. - No pienses en él.

Tú no cogiste el cuchillo.

No te sientas culpable.

Virginia, escúchame.

Necesitas ayuda y yo quiero ayudarte.

Tengo que salir de aquí.

- ¿Cuánto tiempo llevo aquí? - Podrás irte pronto.

Cuando estés bien. Intento que lo estés.

Virginia.

Dime que sabes que intento ayudarte.

Sé que intenta ayudarme.

Haré todo lo posible por ti.

Hará todo lo posible por mí.

¿Volvemos a tu habitación, Virginia?

Ya lo sé.

Ahora me toca descansar. En la 23.

Carta para Charles Chapman, Weston. La dirección está archivada.

Sr. Weston,

deseo informarle sobre su hermanastra

mientras sigue su tratamiento en Highland.

Sinceramente,

debo decirle que actualmente sentir optimismo

es muy desaconsejable.

Sanatorio Highland.

Lo siento, no puedo llamar al Dr. Greenwood después de las 8.

¿Puede llamar por la mañana?

...su jaqueca era psicosomática.

El Dr. Greenwood pasa mucho tiempo con su nueva paciente.

Hace horas extra en casa.

¡Qué bien me siento!

Ya no estoy mal, ¿verdad?

Estás mucho mejor que hace 6 meses.

¿Te dejaré pronto para volver a bailar?

- ¿Eso te haría feliz? - Sí.

¿Cómo podré agradecerte todo lo que has hecho por mí?

Me has dado tanta libertad y cuidado tan bien.

Siempre te cuidaré. Me necesitas y yo te...

Me necesitas. Recuérdalo. Necesitas que te cuide.

Sí. Lo sé.

- Pero a veces pienso en esa noche. - No pienses en eso.

Se acabó. No sucedió.

No...

No sucedió, ¿verdad?

Una vez tuve un perro.

¿Te he hablado de mi perro?

Aunque no recuerdo dónde estaba.

¿Puedo tener otro perro?

Cuando nos vayamos de aquí, podrás tener lo que quieras.

Pero tú no te vas.

Eres médico.

¿Es que también piensas irte?

No me dejes, por favor.

- ¿Confías en mí? - Sí.

- ¿Harás todo lo que te diga? - Sí.

Quiero salir de este sitio.

No me dejes, por favor.

ALEGRE Y CACHONDO

EL BOMBÓN DE LA COSTA

NOCHES DE ARABIA

CASA DE LOCOS

JOANNE GYPSY, SU PRESENTADORA FAVORITA

YOLANDA, EL NUEVO DESCUBRIMIENTO

¿Cigarrillos?

Bebe, chiquillo. Me toca pagar el alquiler.

¿No es un espécimen precioso?

Haría carrera con una cabeza así.

Y ahora, el momento que todos esperabais.

Y esto, creedme, me encanta.

Voy a presentaros a una recién llegada.

Pero seguro que estará mucho tiempo aquí.

Os presento a Yolanda.

¡Yolanda Lang!

Vamos, levantaos todos. Todos en pie.

Así podremos vaciar los ceniceros.

¡Sweeney! ¡La prensa!

No escribís bien nuestros nombres pero os adoramos.

Yo también te quiero. Me alegra que tu local siga abierto.

Sí.

Paul, no se te ocurra darle a éste un cheque.

¿Has venido a ver a mi nuevo bombón?

Bill, es lo mejor que se ha visto

en la historia de los clubs nocturnos.

Cerillas. ¿A qué hora sales?

Los caramelos no se tocan, nenito.

- ¿De dónde ha salido el bombón? - Leftfield.

Entró aquí así, sin más.

- ¿Quieres conocerla? - Sí.

En algún momento tengo que trabajar.

- ¿Yolanda? - Sí.

Te presento a un amigo mío, Bill Sweeney.

- Es el columnista del Times. - Encantada.

- Su actuación impresiona. - Gracias.

Esta noche ha sido la mejor.

No le gusta que le toquen.

Al suelo, Diablo.

¿Nos tomamos una copa luego? Si no estás muy cansada.

Vale.

Y si te queda sitio, mencióname en la columna.

- Al menos habla del Madhouse. - Eso está hecho.

¿Yolanda Lang?

Yolanda Lang.

- ¿Quién invento ese nombre? - ¿Importa?

A mí no.

Aunque te llamases Susie Swartzgob

me gustaría invitarte a salir por ahí.

Sólo para documentarme.

Sí, claro.

- ¿Cuánto mides? - ¿Con tacones?

Con cualquiera, por ejemplo conmigo.

Con tacones mido 1,80 m.

Sin, mido 1,70 m.

Y eres... ¿noruega?

- Sueca. - De origen.

Nadie te acusará de hablar demasiado.

No me parece necesario.

- ¡Cuidado! - Sí ¿qué es?

Sólo una figura.

Es muy rara, ¿no?

Nunca habías trabajado por aquí, ¿verdad?

Bueno, un poquito en...

Yolanda...

- Es mi mánager, el Sr. Green. - Soy Bill Sweeney.

Es el periodista.

Me gusta pensar que lo soy. Cubro la sección nocturna.

Voy con los polis y escribo sobre la gente.

Desde quién se lía con quién

hasta quién ha matado a quién.

La Srta. Lang no concede entrevistas. Gracias.

Yolanda tiene que cambiarse.

En este mundillo todos necesitan publicidad.

Hablar con él no puede perjudicarme.

La Srta. Lang no necesita publicidad.

Buenas noches.

Como quiera.

El enfoque Garbo podría volver a funcionar,

pero yo no apostaría por ello.

Un número excelente, Yolanda.

Incluso sin publicidad.

- ¿Qué le has dicho? - Nada.

- ¿Por qué no puedo hablar? - Debes hacer lo que te diga.

No hables con gente como ésa, por favor.

Hoy lo has hecho mejor.

Lo has recordado casi todo.

¿De dónde has sacado esto?

¡Hace semanas que te dije que te deshicieras de ella!

Te ves a ti misma representada, te altera,

te recuerda todo lo que quiero que olvides.

¿Por qué insistes en tenerla?

No pienso quitártela.

Quiero que seas lo bastante fuerte para destruirlo.

Lo siento.

No me gusta hablarte así.

Debes dejarme decidir ciertas cosas.

Debes dejarme ocuparme de los extraños.

Lo sé.

En poco tiempo ahorraremos suficiente para irnos a Europa.

Ya no tendremos que escondernos.

Podré volver a ser el Dr. Greenwood.

Ya no te mirarán más hombres. Seremos sólo tú y yo.

Sin preocupaciones.

Eso espero.

Pasaré por el restaurante francés a por algo de cenar.

No bebo lo bastante para apreciar la cocina de Joann.

Prepárate para volver al apartamento en una hora.

Joann me ha invitado a tomar una copa con ella.

Sobre las doce.

- ¿Quién avisó a los polis? - Yo.

Estaba mirando por la ventana. Pasaba una rubia con un perro

y de repente, el perro se puso a gruñir.

Había un tipo en la sombra que la estiró.

El perro lo atacó y el tipo salió a toda leche.

Después la chica se plegó como un acordeón.

- Gracias por traerme. - Cuando quieras.

- Hola, Chuck. ¿Un 401? - Eso parece.

¡Sweeney!

Vas mal si esto es lo mejor que has encontrado hoy.

- Sólo es una borracha. - Así es la vida.

Alguien más ha llamado.

Ahí abajo hay una mujer.

Con los impuestos que pagamos deberíamos tener mejor servicio.

No se acerquen al perro.

Está borracha.

- ¡Está herida! - ¡Miren, la han apuñalado!

Espera, Bill. Los rumores pueden ser un polvorín.

Que venga una ambulancia.

No le dispares. No está rabioso.

Yolanda. Yolanda.

Tranquilo, Diablo. Tranquilo.

Yolanda.

Sigue hablando. Le gusta tu voz.

Scottie, intenta acceder por detrás.

Protégete. Quizás podamos ayudarla sin mucho lío.

Sigue hablando.

Hace 87 años,

nuestros abuelos trajeron a este Continente

el espíritu de libertad...

La temperatura variará poco.

Niebla y nubes en la costa.

Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva,

los pajaritos cantan, las nubes se levantan.

Ahora, Scottie, ahora.

- Traigan una manta. - Ya llega la ambulancia.

El perro debió ahuyentarlo antes de que acabase.

- ¿Te dejo en el periódico? - Sí, gracias.

- ¿Cómo dijiste que se llamaba? - Yolanda.

Yolanda Lang.

EL DESTRIPADOR ATACA DE NUEVO PERRO SALVA A BAILARINA

Quiero el informe sobre Lola Lake, la última víctima.

BAILARINA APUÑALADA HALLADA EN CALLEJON

Hace exactamente un mes.

Horley escribió un buen artículo.

La atacó de la misma manera.

El mismo corte en el estómago.

He visto antes esa estatuilla.

¡Hombre, Sweeney!

Te equivocas de morgue, ¿no? Ya conoces al capitán Bline, Mac.

¿Bline? James Irving, de homicidios.

Acertaste.

Tengo todo un archivo sobre Ud., capitán.

¿Por qué te interesa Lola? Es noticia pasada.

El parecido con lo de Yolanda parece más que casual.

Sé que te gustaría cambiar tu placa por una como la mía,

pero ¿qué harías sin la frivolidad y el glamur

de tus cloacas de lujo?

Me decanto por combatir el crimen.

Aunque me suponga toparme contigo.

- Te deseo suerte. - Gracias, la necesitaré.

Yolanda,

¿qué pasó realmente esa noche?

Paseaba.

Diablo le gruñó a algo y me estiró hacia abajo.

Vi una sombra acercárseme.

Diablo saltó

pero el hombre escapó.

¿Dónde conociste a Lola Lake?

No la conozco.

Ésta es Lola.

El destripador fue más eficaz con ella.

Es guapa, ¿verdad?

Lo era.

Tengo miedo.

Y con razón.

- Podría volver a intentarlo. - No puede ser.

¿Me ayudarás?

Tal vez pueda ayudarte ahora.

- ¿Quién te envió la estatuilla? - ¿Estatuilla?

La chica desnuda asustada de tu vestuario.

No tengo ninguna estatua en mi vestuario.

La de la estantería. Me dijiste que tuviese cuidado.

A veces... No sé cómo explicarte esto...

pero a veces no recuerdo cosas.

Muchas cosas.

Yolanda, escúchame. Intento ayudarte.

Sí, ¿verdad?

Creo que lo dices en serio.

Necesito averiguar ciertas cosas.

- No lo intentes, por favor. - ¿Por qué no?

Porque...

porque no quiero que también te hieran.

- ¿Quién, Green? - No, te equivocas.

Ordené firmemente que no debían molestarla.

- ¿Le permitió McDonald subir? - Sí.

Ahora seguro que saldrá en los periódicos.

- Ahora debe irse. - Sólo una preguntita, doctor.

Srta. Lang, ¿está casada?

- No estoy casada. - Gracias.

Espero que se mejore.

LOLA LAKE, BAILARINA DE CLUBS NOCTURNOS, APUÑALADA

Estás anhelando escribir una buena historia.

Tal vez.

La hay cuando dos rubias son apuñaladas igual

y tienen el mismo gusto en estatuas.

"Antes de morir la Srta. Lake fue de compras y al cine.

Compró en la tienda de regalos de Raoul Reynarde

alrededor de las 19h de ayer."

¡Ya me acuerdo!

La Srta. Lake tenía unos amigos muy curiosos.

¿Quién es Raoul Reynarde?

Raoul adora las cosas bonitas. De todo tipo.

¿Me dejas que investigue?

Que ni nieve ni tormenta te alejen de una buena historia.

Pero ¡recuerda!

Protégete la tripa. Al menos de noche.

Vale, tendré cuidado.

¿Has cambiado de idea?

Acabo de pensar algo.

Esto es hacer de tripas corazón.

Y quién sabe...

RAOUL ARTE - REGALOS

- ¿Cómo la ha Ilamado? - Mimi.

M-I-M-I. El nombre de la chica.

La Mimi chillona. Un juego de palabras.

El número de catálogo es MC1

Un tipo de la empresa vendedora con sentido del humor

o de lo macabro

decidió que MC significaba "Mimi chillona".

- ¿Quién es el escultor? - No lo sé.

Es un objeto exquisito, ¿verdad?

Aunque como dije, no se vendió.

¿Las vende alguien más en la ciudad?

No. Tengo la exclusiva.

- Dijo que habían 3. - Sí. Vendí la otra al día siguiente.

Yo también tuve curiosidad por saber quién la compró.

Me gustaría comprarle esta.

Bueno,

creo que me he cansado de la señorita.

Si quiere serán 42 ó 45 dólares.

Algo menos de 50, si añadimos los impuestos.

- Jan, ¿nos ayudas? - Desde luego.

El Sr. Sweeney me ha convencido para que le venda la Mimi.

- ¿Se la envuelvo? - No, me gusta así.

Manor House, buenas noches.

Con el apartamento de la Srta. Lang.

- No reciben llamadas. - Ésta la aceptará.

Lo siento, ¿quiere dejar un mensaje?

No, déjelo.

Bueno, cielito,

creo que vamos un paso por delante de los polis.

Sólo nos queda encontrar a tu hermana.

Resulta que también padezco de "nochedestrenitis"

No logro mantenerlo quieto.

¿Cómo van sus nervios hoy, Sr. Green?

Le apuesto $10 a que se le cae.

¿O tiene Yolanda que ganar $100 para que pueda Ud. apostar 10?

¿Ha visto alguna vez una estatua de una mujer gritando?

- ¿Se supone que es un chiste? - Lo era.

Ha ganado la apuesta. Valió la pena.

A Ud. no le hubiese creído.

Pero creo en este pedazo de papel.

Es muy listo, Sweeney. Un detector de mentiras casero.

No, un indicador de reacciones.

- ¿Los conoce? - Sé algo de psiquiatría.

A nivel de aficionado.

- Por su mala salud. - Por la suya.

Buena cacería.

Que encuentre al destripador. O viceversa.

Con los pies no. Nosotras bailamos con la cabeza.

- Hola, sexy. - ¿Qué te trae hoy por aquí?

Si escribo sobre ti, debo saber si hay novedades.

¿Puedo pasar o nos lo montamos en el pasillo?

¿Qué perfume es ese?

Mi tía solterona ha ido de viaje a San Francisco.

Una caja de incienso. De Chinatown.

No lo inhales demasiado.

Aún no me ha afectado.

Parece que ensayasen en edificios separados.

¿Cómo te ha ido, Joann?

Hasta que Yolanda vuelva tengo que trabajar más.

¿Cómo voy a estar?

¿Cómo va hoy tu psicosis?

Sólo he subido a tomar una ginebra

y a que me compadecieses.

Y a descubrir quién le envió la estatuilla de su vestuario.

Yo no la vi. ¿Qué estatuilla?

Una mujer con poca ropa.

Casi desnuda.

Debiste verla. Tú lo ves todo.

Vale, soy una mentirosa. Pero no la vi.

¿Y qué tiene de particular la estatua?

Ojalá lo supiera.

Daría una manzana jugosa por saber quién se la envió.

¿Por qué no le preguntas a ella?

¿O es demasiado simple?

Me dice lo mismo que tú.

No sabe de qué hablo.

Oye, Joann, cuéntame,

¿cómo es que Green la tiene tan controlada?

¿Me lo preguntas a mí?

Por cómo la cuida pensarías que sus pechos son algo único.

Creía que eras muy amiga de Yolanda.

Soy amiga de todos mis empleados.

¿Ha terminado la entrevista?

Lo siento, no me di cuenta de que estabais intimando.

No nos llames, ya te llamaremos.

¡YOLANDA VUELVE!

Bline quiere que te sientes con él.

Claro.

Perdona, hermana.

Si te he abollado la carrocería, pagaré gustoso la reparación.

Hermano, no podrías ni pagar los faros.

¿Sabes por qué quería que te sentases aquí?

Mantén los ojos abiertos, observa las caras.

A ver si te suena alguien de la otra noche.

Vale.

Pero por qué arriesgarse a aparecer esta noche.

Un club oscuro como este

podría no suponer un riesgo.

El asesino que lo intentó querrá ver cómo está ahora.

Verla y, quizás, terminar su labor.

Damas y caballeros, me siento orgulloso

y presionado, quiero decir impresionado,

por presentarles a nuestra jefa y amiga, Joann Masters.

Cuando la vaca de la Sra. O'Leary dio una coz al farolillo,

en la ciudad de Chicago,

dicen que eso inició el fuego

que quemó Chicago.

Esa es la historia oficial

pero hay una causa más real.

La culpa fue de Mame, chicos.

La culpa fue de Mame.

Mame besó a un vendedor de fuera.

Ese beso incendió Chicago.

La culpa fue de Mame, chicos.

La culpa fue de Mame.

Hablando del rey de Roma.

¿Quería verme, capitán?

Pensé que querría acompañarnos.

Yo voy a ver a Pat.

¿Cómo está, Green?

Sus hombres podrían haber sido más considerados con ella.

No tenían por qué acosarla a preguntas.

¿La prefiere ligeramente acosada o muerta?

Hola, chicos.

Voy a dar una fiestecita para Yolanda después del show.

¿Os gustaría quedaros? Tú también, Sweeney.

BIENVENIDA DE NUEVO YOLANDA

¡Macho, el tugurio rebosa talento esta noche!

Ponme otro, Paul.

No le cobres lo mismo que a estos otros ciudadanos.

Bill, no me molesta,

pero ¿por qué ha invitado Joann a todos estos personajes?

¿No creerás que es una fiesta para divertirse?

La mitad están aquí porque Bline quiere.

- ¿Van a coger a alguien esta noche? - Creo que sí.

Si Yolanda puede identificarlo.

A mí no me mires.

Ni siquiera sé tocar con un cuchillo.

¿Alguna novedad por aquí?

Durante un rato era como volver a dirigir el tráfico.

Alejando a todos los moscones que querían su autógrafo.

- Pero ahora está tranquilo. - Hasta luego.

- ¿Cómo va, Bline? - Fenomenal.

¿Puedes decirme algo? Como amigo, nada más.

El principal sospechoso ¿es hombre o mujer?

Haré un trato contigo.

Yo te contesto esa y tú me respondes la del millón.

¿Quién tenía un motivo para hacerlo?

- ¿Os divertís? - ¿Dónde está tu estrella?

Imagino que preparándose para entrar a lo grande.

Su empresario empieza a desplegar la alfombra roja.

Te dije que te quedases atrás vigilándola.

Está aquí, ¿no?

Pensé que al salir del vestuario vendría aquí.

Felicidades por su eficiencia, capitán.

¿Quiere ayudarme a encontrarla o prefiere dar un discurso?

Avisa a pequeño Pop. Quiero hablar con él.

Yolanda.

Estaba preocupado por ti.

No quería quedarme allí con toda esa gente.

Extraños.

¿Por qué has vuelto aquí?

¿Aquí dónde?

Diablo y yo sólo paseábamos.

Ésta no es cualquier calle.

Estuviste aquí antes.

Olvidémoslo.

Es raro que haya vuelto, ¿verdad?

¿Y tú que hacías aquí?

Tuve una corazonada loca.

Me alegra que las tengas.

Quédate conmigo un ratito, por favor.

- ¿Puedo decirte algo? - Lo que quieras.

Green tenía razón cuando dijo que me interesabas por trabajo.

Eso ya no importa. Estamos juntos.

- Quizás era sobre todo porque... - Lo sé.

Ahora es sólo porque...

te necesito.

¿Por qué has esperado tanto para decírmelo?

Te deben estar buscando.

- ¿Crees que...? - No quiero pensar en la gente.

A veces me pregunto lo que piensan de mí.

No te lo preguntes más.

- ¿Por qué, cariño? - Porque no importa.

¿De verdad?

Parece otro mundo.

Contigo soy otra persona.

Sólo por una hora.

No te vayas.

¿Qué?

Te quiero demasiado.

Recuerda eso.

Ya no me iré.

¿Qué es lo que no puedes olvidar?

Los dos prometimos no hacer preguntas.

Juntos somos felices. Es lo único que importa.

Sólo eso.

Nada de preguntas.

¿Ni siquiera tu verdadero nombre?

Cariño, no tengo nombre.

Sólo soy una chica que encontraste una noche.

¿No te basta eso?

Hablas demasiado.

En exceso.

Estás bien, cariño.

Sólo ha sido una pesadilla.

Abrázame fuerte.

No me sueltes nunca.

¿Qué soñabas? ¿Qué no logras olvidar?

¿Green?

Debes alejarte de él o nunca serás feliz.

Quiero pero... no puedo.

Márchate y ya está. Hoy mismo.

No le digas a dónde vas. Es así de sencillo.

- ¿Lo es? - Claro que sí. Te ayudaré.

- Ojalá pudiera estar segura. - Puedes estarlo.

Eres tan bueno conmigo.

Volveré enseguida.

Llenaré la columna de puntos suspensivos

y te recogeré en una hora.

Estaré preparada. Apartamento 31.

Creo que podré recordarlo.

No apagues el motor, bajaré en unos minutos.

Vas a llevar a la chica más guapa del mundo.

- ¿Dónde está Yolanda? - Aquí.

No intente detenerme, Green.

Ya lo he hecho.

Tienes visita.

Yolanda, ¿qué te pasa?

Dímelo.

Acaba de darse cuenta de que no le necesita.

¿Quiere algo más antes de irse?

Yolanda, coge tus cosas y vámonos.

¿Qué te ha pasado desde esta mañana?

Quedamos en que nada de preguntas.

No me preguntes.

Cariño, tienes que decidirte de una vez.

No ha durado mucho.

Compréndeme, por favor.

¿He dicho lo que querías?

Mírame.

Dijiste lo que tú querías, ¿no?

Estabas preocupado por mí.

No has dormido, ¿verdad?

No sabía si era peor

no saber dónde estabas o saber que estabas con él.

Me tratas como a una niña.

Me vigilas y me proteges.

Me aíslas.

Debo hacerlo. ¿Sabes dónde estarías si no lo hiciese?

¡Encerrada en una celda,

sin distinguir entre lo real y lo soñado!

Sí, te cuido y te vigilo y te protejo.

Lo he dejado todo por ti.

- ¿Es que no tengo vida propia? - ¡Sin mí, no!

¡Sin mí no eres nada!

Me da igual. Déjame en paz.

No puedo.

Yo también te necesito.

Le han traído esto.

Gracias, Sra. Mayers.

Respuesta a la indagación sobre la estatua MC

vendida en la tienda de Raoul.

Figura diseñada por Chapman Wilson, Santa Rosa, California.

Mire, puede preguntarme por todo mi otro trabajo,

pero la Mimi chillona es personal.

¿Cómo sabe de ella?

¿Por qué no habría de saber? Intenté venderla por Ud.

Soy Sweeney, de la empresa artística Ganslen.

¡Ganslen!

Perdone, Sr. Sweeney.

La empresa suele enviar al Sr. Burk.

- ¿No querrá que haga más? - No.

Me gusta a mí.

En total habremos vendido sólo 40.

No deberían ser vendidas. Uds. no deberían intentarlo

y yo no debí hacerla. Es demasiado personal.

La manera en que Virginia se quedó allí gritando

me afectó tanto que tuve que hacerla o me volvería loco.

Después de hacerla, debí destruirla.

Fue como vender a una hermana.

Me pasé una semana borracho.

- No le culpo. - Era una chica majísima, Sr...

- Sweeney. - Sweeney.

- A veces era algo confusa, pero... - ¿No nos pasa a todos?

Supongo que yo sí. Por aquí me llaman "Charlie el loco".

De donde vengo deben llamarme "Sweeney el loco".

Por la locura.

Por nuestro tipo de locura. La otra no.

- ¿Quién era Virginia? - Mi hermanastra.

Solía venir a verme de vez en cuando.

Una mañana se estaba duchando afuera y un loco la atacó.

Cubierto de sangre y con un cuchillo. La oí gritar y cogí mi rifle.

Pero la conmoción la llevó al sanatorio de Highland.

Un médico excelente se ocupó del caso gratuitamente.

7 meses después me dio la mala noticia.

Ella murió.

¿No quiso ni ir al funeral?

Puedo imaginar que no quisiera.

Es toda una historia.

Pero no lo entiendo.

Una chica fue atacada hace algún tiempo. Lola Lake.

Llevaba una Mimi.

Un mes más tarde hubo otra, Yolanda Lang.

¿No ha oído hablar de ellas?

Ya me lo parecía.

Otro hombre apuñaló a Yolanda.

Y ella tenía una copia de la estatuilla.

Pero no me mire, yo no tengo la respuesta.

Esperaba que la tuviese Ud. Al menos parte de ella.

Gracias, Tracy.

- Estoy muy ocupado. - Puede esperar.

Mimi, te presento a Walter Krieg. Walter, ésta es la Mimi Chillona.

- Saca esa cosa de aquí. - Escúchame bien.

¿Recuerdas? Lola Lake tenía una.

Te la enseñé en la noticia. Estaba esparcida por el callejón.

- ¿Adónde quieres ir a parar? - Al destripador.

Tiene a la hermana de Mimi.

La vi en el vestuario de Yolanda antes de que desapareciese.

El destripador atacó a Yolanda del mismo modo.

Y la estatua,

la hizo un viejo pirado de la costa.

La hizo después de que su hermanastra fuese atacada delante suyo.

El destripador y Mimi van juntos.

Tan claro como que estamos aquí. Aunque no sé cómo.

Pero tengo una idea loca que puede darnos la respuesta.

Y nos hará quedar muy bien.

¿El destripador tiene una de ésas?

Se la envió a Yolanda justo antes de atacarla.

Una tarjeta de visita muy morbosa.

¿Crees que se la robó cuando falló en su ataque?

Sí. Para él es un fetiche.

No puede estar sin ella.

Lola Lake llevaba una cuando la atacaron.

A Yolanda le enviaron una antes del ataque.

Tiene que ser más que pura coincidencia.

Sigue hablando.

Si imprimimos una foto, alguien podría recordarla.

Así tendríamos al destripador.

Un botones, una casera, un amigo o un enemigo.

Nadie olvidaría una figura así.

Que venga Herb.

¿Me apoyas, Walter?

Primera página.

¡Extra, extra! ¡Léanlo todo!

¡El destripador tiene la estatua!

EL DESTRIPADOR TIENE ESTA ESTATUA; ¿LA HA VISTO?

"En algún lugar de la ciudad un asesino observa esta estatua.

Es el asesino de Lola Lake,

el psicópata que intentó matar a Yolanda Lang.

La estatua es su marca, su fetiche. ¿La ha visto Ud?"

Sí, y como a Sweeney le gusta jugar a teclear,

nos pasaremos la noche en el sótano de Yolanda Lang

esperando a que aparezca un asesino,

en lugar de estar en casa como cualquier poli sensato.

Bonito asunto la imaginación.

A Sweeney le sobra.

- No es el teléfono de Yolanda. - Bueno, sigue.

Cualquiera que intente contactar con ella puede llevarnos a algo.

Ya era hora, tío.

- ¡Vaya, Sweeney! - Justo hablábamos de ti.

Hola.

Lo encontré en el callejón mirando hacia su ventana.

Pensé que nos iría bien para jugar al Gin Rummy.

- ¿Alguien se opone? - ¿Pretendías entrevistarla esta noche?

¿No será con intención de publicarlo?

- Pensé que podría pasar algo. - Así es.

Creo que te he dejado ir demasiado en coches patrulla.

En navidad te regalaré un kit de detective casero.

Gracias, Dan.

Quizá sea arriesgado, pero podría destapar el pastel.

Tú dedícate a los cuentos de hadas.

Vamos, siéntate y da las cartas.

No es mala historia.

Que os divirtáis. Pensaré en vosotros en el catre.

¿Hay algo?

Roberts está en el pasillo.

La vio llegar hace una hora e irse a dormir.

¿Qué probabilidades hay de que el destripador la ataque hoy?

No me baso en probabilidades, pero la vigilamos como halcones.

Llaman a su casa.

¿Sí? ¿Quién es?

- Estoy abajo. - Bueno, vale.

Sube si quieres.

Casi dormía.

¿Qué te pasa? Se te ve raro.

Haz la maleta, nos vamos enseguida.

¿Qué estás diciendo?

- No nos vamos hasta el domingo. - No discutas, no hay tiempo.

Pero, ¿por qué has cambiado nuestros planes?

Tu amigo Sweeney sabe demasiado.

Pronto podría saberlo todo sobre nosotros.

No lo dejé todo por ti para acabar así.

¿Cómo pudo alguien enterarse?

No sé qué le has contado o cuánto me has mentido a mí.

Tenemos problemas y debemos irnos.

Me dijiste que estaba bien.

- Que todo iría bien. - Pensaba poder ayudarte.

Ignoraba que ibas a guardar ese fetiche para hacer rituales.

Me deshice de ella.

Aún la tienes.

Tienes una fijación con ella.

Si se enteran de que la tienes, te arrestarán. Tráemela.

¡No!

Virginia...

Estabas bien hasta que la viste.

Deshizo todos mis avances para ayudarte.

Porque representaba lo que sentías

cuando la conmoción te llevó al sanatorio.

¡No quiero oírte! ¡No tengo porqué hacerlo!

¡Mientes!

Debes escucharme porque tienes que entender.

Viste la estatuilla y te hipnotizó.

Pero esta vez hubo una transferencia.

Te viste en ella pero tu mente no podía aceptarlo.

Esta vez querías ser el atacante, el asesino.

- Y cuando seguiste a Lola... - ¡Basta!

¿Qué intentas hacerme decir?

Yo no maté a Lola.

Y quien la mató, intentó matarme a mí.

Mírame.

¿No sabes quién te atacó?

En el hospital empecé a preguntármelo.

Pero... temía pensarlo.

¿Lo hiciste para castigarme?

Sabía que un corte superficial no te dañaría.

Debía hacer algo extremo. Un tratamiento de shock.

Debía invertir tu fijación.

Me prometiste no hacerme daño.

Cuidarme.

Y has intentado matarme.

Intenté salvarte la vida. Sigo intentándolo. Obedéceme.

No la toques.

Virginia.

Obedéceme.

Ponte un abrigo y sígueme.

Siempre te he cuidado, Virginia.

Siempre lo haré.

Confía en mí.

Virginia...

Escúchame.

Has intentado matarme

y ahora te la llevas.

Virgi...

¡Basta ya, Diablo!

¡Detenlo, Virginia!

Rápido, una ambulancia.

No servirá para nada, Bline.

¿Está bien, Srta. Lang?

¿Le ha hecho daño?

¿Qué ha pasado?

Ya tiene una gran historia.

¿Dónde está Yolanda?

Salió ilesa.

Lo intentó de nuevo pero el perro debió tirarlo por la ventana.

- Sólo oí el grito. - ¿Estaba bien?

Él no la tocó.

Señor Sweeney.

Encontró al destripador.

Ya le dije que lo haría.

Ella sabía que la estatua era un fetiche para mí.

Supe que cuando viera su artículo,

sabría que...

yo maté a Lola e intenté...

pero Diablo me lo impidió... otra vez.

Sweeney.

Cuídela.

Necesita ayuda.

Roberts, quédate aquí a esperarla.

- Asegúrate de que está bien. - Vale.

Bueno, esto cierra el caso.

La vida, cuanto más corta, más dulce.

Sweeney, ¿cuándo supiste lo de la estat...?

¿Sweeney?

Cuatro.

- ¿Cuántas? - Cinco.

¿Cuántas?

Vaya, otro palomo.

¿Te apuntas? Me encantaría desplumarte.

¿Ha venido Yolanda?

Sí, hará 10 minutos. Llegó con pinta de...

- ¿Qué quería? - Pasta.

- ¿La habéis visto irse? - Estuvo en el vestuario y se fue.

Red le paró un taxi.

Sí, Ben estaba de servicio y lo llamé. No oí lo que le dijo.

¿La dejaste aquí, Ben?

Sí, me dijo que parase aquí y se largó.

Se fue hacia allí con el perro.

- Gracias, Ben. - Buenas noches, Bill.

Buenas noches.

¿Has visto a una rubia preciosa?

¿Una mujerona con un gran danés?

- En el Saco de Pulgas. - Gracias.

¿Para cuánto rato?

La chica que ha entrado. La del perro.

- Por ese pasillo, la 306. - ¿Qué nombre le ha dado?

No soy curiosa.

Entró hace una hora.

Le dije que no admitía perros, pero dijo que me pagaría más.

- Gracias. - ¿Quién es Ud?

¿Qué me paga por saberlo?

¿Qué quieres?

- ¿Por qué huyes? - No huyo.

Puedes decirme la verdad.

Green ya mintió bastante.

Antes de morir.

- ¿Qué dijo? - Que necesitas ayuda.

Que te cuide alguien.

Es así, ¿verdad?

Virginia.

Soy Yolanda.

Yolanda Lang.

Sabes que lo soy.

Fue un tiro al azar pero di en el blanco.

Eres Virginia, la hermana de Charlie Weston.

¿Cómo conseguiste salir de ese manicomio?

Era una clínica.

Yo no estoy loca. ¡No lo digas!

La Mimi era tuya, ¿verdad?

Debía serlo por cómo me dijiste que tuviese cuidado.

La compraste. Nadie te la envió.

¿Te reconociste, Virginia?

No era mía.

Él la trajo al apartamento.

No sé de dónde la sacó.

¿Green era el destripador? No podía ser.

Él no te atacaría.

Te protegía como a una niña.

Antes sí.

En el sanatorio.

Claro. Green era tu médico.

Firmó los papeles de tu alta y escribió a Charlie.

Te protegía.

Casi lo logró. Hasta el final.

Casi.

Él no es culpable.

Fue a tu apartamento para coger la Mimi.

Sabía que la tenías y que habías matado a Lola.

Estaba tan seguro de ello como lo estoy yo ahora.

No debiste decirme que no conocías a Lola.

Eso lo comprobé rápido.

Habíais bailado juntas en el mismo club.

La viste comprar la estatua en la tienda de Raoul.

Después os encontrasteis.

Algo se te cruzó y sentiste que debías matarla.

A partir de entonces te obsesionaste con eso.

Volviste y te compraste una.

Te la llevaste a casa

y Green supo que debía quitártela.

Verlo tocar tu ídolo te enfureció.

Y le dijiste a Diablo lo que debía hacer.

Diablo.

Hace 87 años...

Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva...

Como decía, hace 87 años,

nuestros abuelos constituyeron en este Continente

una nueva nación concebida en...

libertad... libertad y...

con la idea de que todos los hombres son iguales.

¡Cuidado con el perro, Bline!

- ¿Estás bien, Sweeney? - Ahora que estás aquí, sí.

No iba a dejarte ir muy lejos.

Bien, señorita Lang.

Yolanda.

No sabe lo que está pasando.

Mejor déjale hacer.

Vamos, Virginia. Todo irá bien.

Ahí viene.

Tardé 5 minutos en pillar los fallos de la historia de Green.

Luego.

¿Dónde está Rusty?

¿Por qué no puedo tener a mi perro?

¿Eres mi médico?

Sí.

Tú no eres mi médico.

No llevas bata.

Ya lo sé.

Ahora me toca descansar.

En la 23.

¿Te dejo en algún sitio?

No, gracias.

FIN

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