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Original subtitles

Hace 400 años...

Dios nos dio esta tierra prometida.

Pero con el tiempo muchas de nuestras Tribus olvidaron...

y le dieron la espalda a Dios.

Cuando los filisteos llegaron,

nos encontraron débiles, divididos,

y esclavizaron a nuestro pueblo.

Nuestra única esperanza era la profecía...

del nacimiento de un hombre que se levantaría...

y liberaría a nuestra gente.

1170 A.C. EL ANTIGUO ISRAEL

Oh, gran Dagón, señor de batallas,

dador de riqueza y abundantes cosechas.

Mira a tu pueblo, los filisteos de Gaza.

Estamos aquí a tus pies...

para traerte ofrendas...

levantadas por manos hebreas.

Muévete. Muévete. ¡Quien nos dio!

¡El conquistar y mandar!

Mira qué fácilmente los hebreos niegan a su Dios...

y sirven a Dagón.

Ellos cultivaron esta cosecha...

Se cuece lo de adentro.

Se desecha lo de afuera, y luego se come lo de adentro.

¿Qué es esto?

¿Qué tiene granos de oro,

pero sus hojas no se las lleva el viento?

Esa adivinanza es casi tan mala como este plan, hermano.

Muévanse.

¿Qué tiene carne, pero no tiene sangre,

y tiene corazón de piedra?

¿Te refieres a las aceitunas o a nuestro padre?

Oye, hebreo.

¿Qué estás haciendo ahí?

Estoy...

Estoy esperando a mi amo.

- Él está orando en el Templo. - Sansón.

¿Qué sucede?

¿Entonces por qué escondes la cara?

- Quítate la capucha. - Oye, hermano.

Hebreo, descúbrete.

Sansón, ¿qué sucede?

¿Hermano?

Yo lo conozco.

Es Sansón, el hebreo fuerte de las minas.

- Ten mucho cuidado. - Vendrás con nosotros.

Encontraremos a tu amo, veremos si nos has dicho la verdad.

Claro.

¿Por qué habría de resistir?

¡Sansón!

¡Ladrones! ¡Ladrones en el Templo!

Para ser más difícil de atrapar, más rápido hay que correr.

- ¡Atrápenlos! - ¿Qué soy yo?

Demasiado fácil.

Tu aliento.

Los ojos de Dagón...

te ven por lo que eres.

No escaparás de su ira.

Te aplastará a ti y a todos los que lo desafíen.

¡Aquí mismo!

¡Por aquí!

¡Qué no escapen!

¡Detenlo, idiota!

¡No!

¡No!

¡No!

Hermano, ven por aquí.

¡Ven para aquí!

Por aquí vamos a la puerta.

¿Adónde vas? Es por aquí.

¡Divídanse!

- ¡Ahí van! - ¡Se fueron por el callejón! ¡El callejón!

¡No hay adonde huir, hebreo!

¡Atrápenlo, atrápenlo! ¡Rápido!

Buenos días, damas.

¿Qué tenemos aquí?

¡Ahí está!

¡Ladrón!

Ahora regreso.

Esto va a tomar un momento. ¡Vamos!

¡Ven aquí!

¡Ven aquí, ladrón!

¿Qué te sucedió?

- No hablemos nunca de esto. - ¡Ahí!

- ¡Allá está! - ¡Vamos!

Regresa aquí, por favor.

¡Por aquí, hermano!

LA TRIBU DE DAN

¡Hebreos!

¡Si no alcanzan a pagar este tributo mensual,

el próximo mes será el doble!

¡Vamos!

¡Sé que tienes más!

¡¿Dónde está?!

No. Detente.

¿Dónde está Sansón?

Ya vendrá.

Por favor.

Tenga misericordia, mi señor.

Y, ¿qué clase de misericordia quieres?

El tributo, es demasiado, mi señor.

Nos morimos de hambre mientras nuestro trigo...

enmohece en sus graneros.

¿Nos podría dar un poco más, mi señor?

¿Cómo te llamas, hebreo?

Mi nombre es Tobías, mi señor.

Tobías.

Yo soy el Príncipe Rajá,

y he escuchado la súplica de este hombre.

Y como Comandante del ejército filisteo,

declaro que de ahora en adelante este hombre...

nunca más tendrá hambre.

¿Alguien más desea misericordia?

- Regresen a trabajar. - ¡Regresen a trabajar!

Hombre, ya quisieras, hermano.

Otro hombre murió hoy.

Tobías fue asesinado por el Comandante filisteo.

Dios te llamó,

te dio su poder para que liberaras a su pueblo.

El concilio piensa que es hora de que un juez sea ungido.

No necesitamos a un juez.

Necesitamos paz.

¿Recuerdas la profecía?

Sansón de la Tribu de Dan,

escogido por el Dios viviente para ser su mano vengadora.

Es su voluntad.

Pero no es la mía.

Hijo, tú no eres como otros hebreos.

Fuiste creado para mucho más. Fuiste...

Nunca se te olvida recordármelo.

Todo lo que Dios me ha pedido, lo he hecho.

Guardé cada voto.

No beber vino, no tocar nada muerto, no cortarme el cabello.

Y, ¿de qué me ha servido?

¿Adónde nos ha llevado?

¿Estamos libres de reglas? ¿Tenemos paz?

¿Por qué nos priva Dios de lo que deseamos?

Sansón, no debes olvidar quién eres.

Los graneros están llenos a la mitad...

después del tributo de hoy.

Mañana llenaremos lo que resta de lo que venga de Acra.

¿Eso es todo?

Hay rumores...

sobre un hebreo que tiene una gran fuerza.

Su gente cree que es su salvador,

pero es una historia de esclavos, nada más.

Historias.

Las historias son posibilidades.

Y las posibilidades son esperanza.

Y la esperanza...

la esperanza es rebelión.

Quiero que investigues esto.

¿No debería estar haciendo algo más?

¿Que cuidar esclavos?

¿Crees que esto es una tarea indigna de ti?

Pero, padre...

En asuntos de la corona, no me llames padre.

Soy tu Rey.

Haz lo que te digo.

Sí, mi Rey.

Ahora.

Ni siquiera se te ocurra.

¿Qué sucede?

Sansón.

Los filisteos tienen un nuevo guerrero.

Bolcom de Egipto.

No puede ser derrotado.

Se burla de nuestra gente y de nuestro Dios.

Pero puedes mostrarle...

Sansón no está interesado.

Nuestro padre nos ha dado...

¡Qué desgracia!

He peleado contra hombres de toda la Tierra.

¡Estos hebreos y su Dios endeble!

¡Son como niños que pelean!

¡Manden a dos contra mí!

El Dios Dagón garantiza...

muchas devoluciones.

Apoyen a sus luchadores hebreos.

Peleen bien, caballeros.

Cien minas.

Que comience la pelea.

Hermano, piensa.

¿Por qué traerían a este monstruo, si no es?

¿Para hacer que salgas al público?

Algo no está bien.

Sólo voy a echar un vistazo.

¿Qué tiene de malo?

La última vez que dijiste eso, me quebré dos...

¡Sí!

Padre.

Las peleas me revuelven el estómago.

¿Me puedo retirar, por favor?

Hay muchos nobles aquí con mucho dinero.

Conversa con ellos, ¿sí?

Y trata de sonreír.

Ustedes son débiles.

Y merecen un Dios aún más débil.

Nuestro Dios no es débil.

Ni tampoco su pueblo.

- Mira, es Sansón. - Sansón.

El campeón hebreo.

Una bolsa de plata para el ganador.

¿Sólo una?

¿Tan poca fe tienes en tu Dios?

Está bien.

Que sean dos bolsas de plata.

Sansón, padre se va a poner furioso.

Hermano, ¿me estás escuchando?

¡Diez a uno!

¡Bolcom! ¡Bolcom!

¡Bolcom! ¡Bolcom! ¡Bolcom! ¡Bolcom!

Se cierran las apuestas.

Que comience la pelea.

Hermano.

¿Estás bien?

Averigua quién es y lo estaré.

¡Bolcom! ¡Bolcom! ¡Bolcom!

¡Bolcom! ¡Bolcom!

¡Bolcom! ¡Bolcom! ¡Bolcom!

¿Dónde está su campeón hebreo ahora?

Dagón ha demostrado su poder.

Y yo el mío.

Dios...

dame tu fuerza.

Mi nombre es Sansón.

Mi nombre es Sansón,

y sirvo al Dios viviente.

Y no has demostrado nada.

¡Déjalo, y la plata será tuya!

Sólo tira la roca.

¡Sansón! ¡Sansón! ¡Sansón!

¡Sí!

¡Sansón! ¡Sansón! ¡Sansón!

¡Hermano!

Padre.

Mira lo que hizo Sansón.

Ya lo oí.

Puedes llevarlo al concilio.

Pero lo ganó para nosotros.

¿Celebrarías mientras los nuestros se mueren de hambre?

Tu hermano se está volviendo arrogante.

Él hace lo que cree que es correcto.

Sólo ve lo que está frente a sus ojos.

Eso es todo.

¡Paren!

¡Atención al Príncipe!

Vaya, vaya.

He aquí el mejor luchador que el dinero puede comprar.

Señor, nos contrataste para hacer que saliera.

Nunca te prometimos la victoria.

Sí.

Tienen razón.

Oye, tú.

Tu señor me ha costado mucho hoy.

- Mi señor... - Detén tu lengua,

o te la cortaré.

¿Te preocupa esto?

¿La riqueza que tu señor me ha costado?

Creo que no.

Muy bien.

Me servirás hasta que tu deuda sea pagada.

Bueno, no todos ustedes.

El rumor es cierto.

Lo ví levantar una roca del tamaño de un buey...

sin esforzarse.

El Dios de los hebreos está en él.

¿Dentro de él?

Sí.

¿Qué es, entonces? ¿Mitad Dios?

Si los Dioses fueran mortales, él sería uno.

Se te olvida de quién es el Reino en el que habitas.

Sí.

Nuestro Dios Dagón es poderoso.

Sí lo es.

¿Nos podrían dejar solos un momento?

Siéntate.

Este no es el Reino de Dagón.

Es mío.

Debes vera los Dioses por lo que son.

Son símbolos.

No tienen poder.

Para el hombre común son algo más grande.

Para nosotros, son una manera de controlar.

Yo soy Dagón.

Tú puedes ser Dagón...

si apagas la chispa antes de que encienda.

Sí, mi Rey.

Pueden regresar.

Servirá a la corona o morirá.

Estoy seguro de que lo hará.

¿Cómo sabía que te encontraría aquí?

Esta es la mejor vista en todo Israel.

Debes volver tu mirada y mente...

a las cosas que importan, hermano.

Estoy disfrutando la creación de Dios.

¿Qué puede ser más importante que eso?

El cumplir tu destino.

- El llegar a ser juez. - No, no hay juez.

Tú tienes la unción.

Bueno, no estoy listo.

Nunca lo estamos.

¿De qué te ríes?

La encontré.

Hermanito, esas son buenas noticias.

Su nombre es Taren. Vive en Gaza.

Y lo que es peor, es sierva de Rajá.

Debo librarla de ello.

- No, no debes. - No, sí debo.

- Una cosa más. ¿Qué?

No se lo digas a nuestra madre.

¿Todo bien?

Perdóname. Es sólo que...

Sólo que, ¿qué?

¿Te gusta espiar a las personas?

No.

Para nada.

Sólo quería saber quién eras.

Después de verte en la pelea, la cabeza me daba vueltas.

¿Seguro que no fue por los golpes?

No. La única razón por la que pudo golpearme...

fue porque me distraje... Contigo.

Dicen que los que se meten contigo...

terminan deseando no haberlo hecho.

El Príncipe. Debo irme.

Espera. ¿Sabes dónde están los acantilados por la playa?

¿Dónde el camino a Gaza se cruza con el mar?

Sí.

Son hermosos.

Nos vemos ahí mañana al amanecer.

¿Por favor?

¿Cuánto debemos esperar a que Dios?

¿Nos libere de esta opresión?

Ya ha revelado a su elegido.

Es Sansón.

Y bien, entonces ¿dónde está?

Debería estar aquí.

Sansón no quiere ser juez.

Es mejor así.

No es apto para ser líder.

¿Cómo puede Dios escoger a un bárbaro que persigue?

¿A las mujeres como si fuera su derecho?

Y además, agradezco que tenga ojos...

para las filisteas y no para las nuestras.

Al menos hay una pequeña posibilidad de que mi hermana...

esté a salvo de sus conquistas.

Tu hermana no tendría su virtud...

si no fuera por la protección de mi hermano.

¿Quieres prescindir de esa protección?

¿Para ella?

¿O para todos ustedes?

Me preguntaba si vendrías.

Solía venir aquí cuando era niña.

Caminaba junto al agua con mi padre.

Sólo por eso decidí venir.

¿Por eso viniste?

Sí, por eso.

¿Crees que soy mentirosa?

No, no estoy diciendo que seas mentirosa, sino...

Digo, ¿fue la única razón?

¿No hay otra?

Bueno, si quieres saber toda la verdad...

Pues sí.

¿Vas a venir o no?

¿Te puedo preguntar algo?

Claro.

¿Crees en el destino?

¿Qué tu vida pueda ser decidida por ti?

¿Aún antes de que nacieras?

Sí.

Pues, yo no.

Me rehusó a ser esclava de ningún tipo.

¿Qué hay de mí y de mi pueblo?

¿Qué no somos esclavos de tu pueblo, los filisteos?

Nosotros no tenemos la libertad de la que hablas.

Nuestras vidas son nuestras.

Nuestro destino lo forjamos nosotros mismos.

Eres esclavo si permites que te conviertan en uno.

Si piensas que tu situación actual...

es diferente de la mía,

estás equivocado.

Cuéntame de tu familia.

Mi madre fue asesinada cuando yo era niña,

y el Príncipe ha hecho esclavo a mi padre hasta que pague su deuda.

Lo siento.

Tu pueblo no es la única víctima.

Toda mi vida me han dicho que estoy destinado...

a darle la victoria a mi pueblo sobre los filisteos.

¿Nosotros?

Mis hermanos son golpeados, mueren de hambre.

Nuestro ganado es robado.

Esto ha sucedido por años, Taren, sin parar.

Sansón, somos esclavos de la misma gente.

¿Qué quieres ser?

Padre.

Esposo.

Creo que puedes ser ese hombre.

¿Algún problema?

Cuando el viejo muera,

¿debo declarar luto?

Por el Rey fallecido...

o celebrar la coronación de uno nuevo?

¿Esperas que esta tragedia ocurra pronto?

No importa.

Gozaré de todos modos.

Él cree que no estoy preparado para la corona,

y sin embargo me encomienda...

la supresión de una rebelión de esclavos.

Es una tarea tonta.

Yo debería estar dirigiendo ejércitos contra Sidón, Midan, Egipto.

Estos hebreos no valen el tiempo de un futuro Rey.

Mi padre...

se ha vuelto senil en su vejez.

Ha llevado a nuestro Reino a la prosperidad.

Quizá merezca más honor.

Quizá tu Príncipe merezca más respeto.

Necesitas más vino.

Si quieres servir como mi Reina,

debes aprender a domar tu lengua.

Sí claro, mi amor.

El trono será nuestro pronto...

mi Dalila.

¿Por qué no podemos mostrarles a todos?

¿Que los hebreos y los filisteos pueden vivir en paz?

Por primera vez en mi vida, alguien me preguntó qué quiero ser.

Me hiciste creer en un futuro que no pensé que pudiera tener.

Sansón.

Esta es nuestra oportunidad de ser libres.

Taren...

cásate conmigo.

Tus padres no lo aprobarán.

Si dices sí, nada me detendrá...

hasta que consiga su bendición.

Entonces sí.

¿Sí?

Conocí a una chica.

Quiero casarme con ella.

¿Cómo se llama?

Se llama Taren.

¿De nuestro pueblo?

No, es de Timnat.

Una chica hebrea de Timnat.

¿Quién es su padre?

Se llama Ajar.

Es prisionero de la corona.

¿No pudiste encontrar a una mujer en nuestra propia Tribu?

En lugar de eso, ¿escogiste a una de las hijas del enemigo?

¿Has perdido la cabeza?

No estoy tratando de avergonzarte, padre. Ni a ti, madre.

No tienes idea de la brutalidad...

y los horrores que nos han causado.

Ella no es como ellos. Ella es diferente.

- Somos sus esclavos. - Si te casas con ella,

vas a traer vergüenza y deshonra a esta familia.

¿Qué quieres de mí?

¿Me has llamado a guiar a tu pueblo?

Entonces muéstrame una señal.

¡No!

Tú eres mi Salvador y mi Fortaleza.

Perdóname, mi Señor.

Perdóname.

Deja de cantar.

Disculpe. No la ví.

¿Y se puede saber cuál es la causa?

¿De esas sonrisas y canciones?

¿Acaso el amor no canta dulcemente?

Toma mi consejo.

No confíes en el amor de un filisteo.

No, mi amor es un hebreo como ningún otro.

Y su amor viene a mí con una propuesta.

¿Matrimonio?

Eres la sierva de un Rey filisteo.

¿No lo permitirá?

Nuestro Príncipe nunca permitiría que una de sus siervas se casara con un hebreo.

Pero él es respetado por su comunidad.

Uno de sus líderes.

¿Cuál es su nombre?

Sansón.

¿Sansón?

¿El hombre fuerte es tu prometido?

Sí, mi señora. ¿Ha oído de él?

Sí.

Quizá puedo ayudarte.

Hablaré con el Príncipe Rajá de tu parte.

¿Lo haría por mí?

Claro.

En nombre del amor.

Gracias.

He recibido reportes...

de que los hebreos están considerando a Sansón para ser su juez.

El juez de un esclavo, es un esclavo.

- Déjalos que hagan lo que quieran. - ¿Qué diría el Rey?

Lo que piense mi padre no es asunto tuyo.

El hebreo está enamorado de una sierva tuya.

Bueno, es atractiva a los ojos.

Planean casarse.

Eso sería una herejía para Dagón.

¿La boda de un filisteo con un hebreo?

No puede permitir eso, mi señor.

Pero si les das la bendición,

estarán en deuda contigo.

¿Qué quieres decir?

Dale la chica al hebreo,

y nunca levantará su mano contra ti.

El trono será tuyo.

Es una locura, mi señor.

Estará bajo mis pies.

Deja que Sansón se case.

Debemos organizar la boda.

Mi Reina es astuta.

Y mi Rey fuerte.

Asdod, te puedes retirar.

Sí, mi señor.

Entrégame a Sansón,

y el trono será nuestro.

Del devorador...

salió comida.

Y del fuerte...

salió dulzura.

Al menos baila con tu prometida una vez esta noche.

¿O hiciste un voto de no divertirte?

Tú baila.

Yo te veo.

Sansón.

Mi amigo, te ves sobrio.

Mira, tómate esto.

No. No bebo.

¿No bebes?

Sólo los bebés no beben.

¿Le damos leche, o le traemos una nodriza?

Dije que no. No para mí.

No es vino.

Bebe con nosotros.

Es tu boda. Bebe.

Mentiste.

Sólo quiero divertirme un poco.

Impresionante, hebreo.

Todos sabemos de tu fuerza.

¿Qué más nos puedes decir de ti?

¿Hay algo más... En esa cabeza?

Tengo más en ella de lo que tienes tú.

- ¿Qué tal, un acertijo? - Sí.

¡Sí! ¡Un acertijo!

Vengo en la noche...

sin ser llamada.

Pero en el día, me pierdo...

sin ser robada.

¿Qué soy?

¿Demasiado difícil?

Una estrella.

Muy bien, es mi turno.

Tengo un acertijo y estoy seguro de que ninguno de ustedes puede adivinar.

¿Estás desafiando a 30 hombres?

Bien.

¿Apostamos?

Mi gente necesita ropa.

Sus túnicas. Todas ellas.

30 túnicas filisteas.

De acuerdo.

Pero si tú pierdes, nos debes lo mismo.

Y si no pagas...

será tu cabeza o la de tu esposa.

Del devorador...

salió comida.

Y del fuerte...

salió dulzura.

¿Eso es todo?

¿Es mucho mi ingenio de esclavo para ti?

Tienen hasta mañana por la mañana para adivinar.

Manténganlas limpias, ¿quieren?

¡Vamos!

Vamos a bailar.

Música.

¿En verdad piensas?

Que permitiré que te cases...

sin pedir nada a cambio?

Del devorador salió comida.

Y del fuerte salió dulzura...

¿Qué significa esto?

No sé de qué habla, mi señor.

Mientes.

Te he estado observando, ¿sabes?

Veo cuando hablas con tu padre,

esa bestia tras las rejas.

Tienen un vínculo muy bello.

Realmente impresionante.

¿Qué dice?

Sería una lástima...

que nunca lo volvieras a ver...

jamás.

El acertijo...

los confunde a todos ellos.

Rajá presumió de su ingenio.

Así que les dí algo en qué pensar.

Deja que sus pequeñas mentes piensen mientras nosotros nos divertirnos.

¿Y la respuesta?

Ya la sabrás pronto.

¿Qué te preocupa?

Mañana nos casaremos.

Marido y mujer. No debe haber secretos entre nosotros.

No hay secretos.

Así es.

No hay secretos.

¿Qué es más dulce que la miel?

¿Y más fuerte que el león?

Ya está.

¿Se resolvió el problema?

Ahí está.

El novio lleno de ingenio y fuerza.

¿En el fondo de qué barril?

¿Encontraste la respuesta?

Te sorprendería saberlo.

Trata.

¿Qué cosa es más dulce que la miel?

¿Y qué cosa más fuerte?

¿Que el león?

- ¿Cómo es que...? - Ayúdame a recordar,

¿cuál fue el premio?

Ah, sí.

30 túnicas.

No las tengo.

Bueno, entonces creo que perdiste más que tu recompensa.

- Sansón. - ¡No la toques!

Está bien.

Conseguiré las túnicas.

Sansón, por favor.

No fui yo.

No fui yo, Sansón.

¡Oye!

Esa agua no es para ti, hebreo.

Es sólo para labios de filisteos.

El que tome de ella alguien como tú...

me da asco.

¡Dije que!

Quitaras tus asquerosas manos de nuestra agua...

y lárgate de aquí!

Dame tú túnica.

¿Qué dijiste?

Tú túnica.

Dámela.

¿Te has vuelto loco, hebreo?

¡Podría dejar tu cadáver aquí para los buitres!

¡Y terminar de beber sin pensarlo dos veces!

¡Oye!

Está muerto.

Está muerto.

Sus túnicas.

Las quiero todas.

Está loco.

Maten a este perro.

Ya no las pueden lastimar.

Son libres.

Soy yo, Sansón.

Nuestro Dios estuvo con nosotros hoy.

Ayúdenme a recoger las túnicas.

Esperen.

Por favor.

No puedo tocar nada muerto.

No puedo romper mi voto.

¡Rajá! ¡Rajá!

He pagado mi deuda.

¿Dónde está Taren?

Las túnicas filisteas, señor.

Tienen sangre.

¿Dónde está mi esposa?

No tienes esposa.

No regresaste a tiempo para terminar la ceremonia.

La ley de Dagón requiere que una vez comenzada la boda...

debe completarse.

Yo tuve que tomar tu lugar.

Si la tocas...

Ahora, ya que has matado a mis hombres...

y los despojaste de sus ropas, pasarás el resto...

de tu corta vida trabajando en las minas.

Arresten a ese hombre.

¡Regresa aquí, Sansón!

¡Atrápenlo!

Los campos se queman.

¿Qué hacen ahí parados?

¡A las armas!

No hay nadie ahí, señor.

¿Qué?

Entonces, ¿quién comenzó el fuego?

El fuego se esparce solo.

Despierten al Príncipe.

¿Qué es esto?

¡Rajá!

¡Suelta a Taren!

¡O todos tus campos arderán!

¡Sansón!

¡No!

¡Hebreo!

¡Taren!

¡La hago libre!

¡Sansón!

¡Taren!

Perdóname.

¡Sansón!

¡Sansón!

¡No!

¡Sansón!

- No lo sé. - ¡Sansón!

Entréguenme a Sansón, o arderá su villa.

No está aquí.

Te conozco.

Manoa, padre de Sansón.

Llévenselo.

¿Estás seguro de que quieres comenzar?

¿Una guerra contra Judea?

Si Sansón no aparece,

se quedará sin padre.

Y ustedes sin su villa.

Padre...

Yo sé dónde está.

Ve. Ve.

Hermano.

Por favor, déjame solo.

Dios no ha terminado contigo.

Por años le rogué a Dios.

Le pregunté si verdaderamente eras tú quien nos libraría.

Y por años, nunca escuché nada.

Y luego, una noche...

escuché una voz suave, un murmullo.

Ví a mi alrededor. Estaba...

seguro de que alguien había hablado,

pero no había nadie.

Y luego, volvió a suceder.

Una voz tan clara,

una voz de lo alto que decía...

que yo vería a mi hermano librar a nuestro pueblo...

con la fuerza de sus manos.

Sé que tú nos salvarás, hermano.

La pregunta es cuándo.

He quebrantado mis votos.

Estoy acabado.

No, no lo estás.

Pide fuerza, hermano.

Tienen a nuestro padre.

Han venido a entregarte a la corona...

a cambio de paz.

Y si me rindo,

¿dejará ir Rajá a mi padre?

Rendirse no es la solución, hermano.

¿Y entonces qué?

Haz de los hombres de Judá un ejército.

Pelearán por ti, y también nosotros.

Hoy es el día, Sansón.

Hoy se cumplirá la profecía.

Tú eres Sansón de la Tribu de Dan,

escogido por el Dios Todopoderoso y apartado para Él.

Su brazo vengador contra los filisteos.

Tienes razón, hermano.

Mis manos salvarán a nuestro pueblo.

No, hermano.

No.

Levántate y pelea, hermano.

Reconozco tu lealtad al Rey.

Tu villa será salvada.

Antes de que tu cabeza caiga al suelo,

tu villa arderá.

Y tu padre...

te estará esperando.

¡No!

¡No!

¡A las armas!

¡Protejan al Príncipe!

¡Maten al hebreo!

Dios, dame fuerza.

¡Muévanse! ¡Es mío!

¡Al ataque!

¡Tráiganme su cabeza!

Señor, escucha mi oración.

¡Atrápenlo!

¡Es sólo un hombre!

¡Atrápenlo! ¡Atrápenlo!

¡Está vencido!

Señor, soy tu humilde servidor.

No me abandones ahora.

Sé mi fortaleza.

¡Sé mi fortaleza!

Su Dios está con él.

¡Es invencible!

Sansón.

¡Dagón!

Sansón...

hijo de Manoa,

escogido por Dios desde tu nacimiento,

para librar a tu pueblo.

Te unjo.

Tiene la fuerza de un Dios.

- Lo ví con mis propios ojos. - Tus ojos te engañan.

¿Lo viste sangrar?

Sí.

¡Entonces no es un Dios!

Diles a los hebreos que no nos vengaremos...

si Sansón jura poner fin a la violencia.

Vete. Fuera de mi vista, niño.

¡Eres un niño!

¡No eres!

¡Un Dios!

Te arriesgas a la ira de Dagón.

No le temo ni a él, ni a mi padre.

Temes a otro.

He visto a un Dios real...

en un hombre real.

Eso es poder.

Voy a quedarme con el poder de Sansón.

Y tú vas a ayudarme.

MUCHOS AÑOS DESPUÉS

Sansón fue al fin ungido...

como juez y protector de nuestro pueblo.

El Rey no envió un ejército contra nosotros,

pero el robo de nuestra comida no paró.

El Príncipe Rajá fue enviado al lejano occidente...

a guiar campañas en Egipto como castigo.

Pero al regresar años después,

nuestras Tribus fueron acosadas por la violencia...

y al borde del hambre.

Llevo años diciendo que...

- nuestra única esperanza es la paz. - ¿Paz?

Nuestra parte de la próxima cosecha no es suficiente para alimentarnos.

Por años te hemos escuchado.

A duras penas hemos soportado, pero nada cambia.

- Es tiempo de guerra. - No.

La guerra sólo trae sufrimiento a nuestro pueblo.

Iré a Gaza para negociar la paz.

Lo que tú llamas paz, yo llamo hambre.

Nuestra única esperanza es movilizar a las otras Tribus...

y prepararse para un ataque.

Dios no te llamó del vientre de tu madre...

para ser político, hermano.

Él te dio la fuerza para pelear como ningún otro.

Regresaré con nuestra libertad, o no regresará jamás.

Esto es un escándalo.

Yo soy el que decide si es un escándalo.

Yo soy el que define lo que está en riesgo en mi Reino.

Viene aquí a negociar.

Saldrá en paz porque así lo deseo,

y es mi orden,

mi decreto y mi autoridad.

¿No ves adónde va este argumento?

A la puerta.

Rajá.

Regresaste.

Poderoso Sansón.

Al fin nos conocemos.

¿Deseas algo de vino o de comer?

¿Quizá una quijada de asno?

Mi hijo está por aquí, ¿no?

Vine a negociar...

en nombre del pueblo al que sirvo.

El mismo pueblo al que mata de hambre.

Para poder negociar, se necesita...

algo con qué hacerlo, ¿no?

¿Qué tienes que ofrecerle a mi Reino?

Paz.

Paz verdadera entre nuestros pueblos.

Reduzca el Tributo.

Regrésenos la cosecha que es legalmente nuestra.

¿Y si no quiero?

Enfrentará la ira de Dios.

¿Vienes a amenazarme con fenómenos naturales,

con actos monstruosos y con el clima?

Búrlese de mí si quiere,

pero dejará de reírse cuando...

tenga que enterrar a mil soldados más.

He rearmado mi ejercito tres veces desde entonces,

y la única razón por la que aún respiras...

es que no he dado la orden de que te maten.

Rechazo tu oferta.

Entonces usted escoge la guerra.

Tú y yo sabemos...

que la guerra no es lo que más les conviene.

Al menos que quieras ver...

a más seres queridos morir.

Ésta es mi oferta.

Desaparecer.

Tú vas a desaparecer,

y la cosecha será regresada a tu pueblo.

¿Me está pidiendo que abandone a mi pueblo?

Tienes una opción, Sansón.

Quédate y ve a tu pueblo sufrir y morir,

o vete de aquí...

para que ellos prosperen.

Sal de inmediato de la ciudad.

Dile a mi hermano.

Dile que regresará cuando pueda hacerle cambiar de opinión al Rey.

Pero no puedes quedarte aquí.

Si esta gente sospecha quién eres...

Confía en Dios.

Él nos mostrará el camino. Vete. Ahora.

Aprisa.

Un hebreo en concilio con el Rey.

Estás equivocada.

Mi señor, perdone mis modales.

Soy la dueña de un hostal de aquí cerca,

donde personas importantes como usted pueden descansar y orar.

Somos muy discretos.

No hacemos preguntas.

¿Qué tipo de hostal es éste?

Nada indecente, mi señor. Se lo prometo.

Nunca habría venido aquí...

si me hubieras dicho la verdad sobre este tipo de lugar.

Debo hablar con usted.

Estás en la habitación equivocada.

Váyase de regreso a su dama.

Sansón, por favor.

He venido a advertirte.

Corres grave peligro.

Espera.

Yo a ti te conozco.

Sí.

Estuviste en mi fiesta de bodas.

Estabas con Rajá.

Así es.

Pero eso fue antes de saber de lo que era capaz.

Ya no le sirvo a él.

¿Qué haces aquí?

Te ví en la calle por casualidad.

Te ví entrar aquí.

¿Dónde se ha ido? ¡Hebreo!

Sansón, la ciudad sabe que estás aquí.

Hay personas que quieren atraparte,

y están urdiendo trampas.

¡Encuéntrenlo!

¿Fue Rajá quien te envió?

No estoy con Rajá.

No te creo.

- Mientes. - ¡Ahí!

¿Por qué me quieres ayudar?

¿Serías tan cruel de hacerme descubrir mi corazón?

No te miento.

Te ví en la calle y me acordé.

Taren...

¿Qué de ella?

Era muy dulce.

E inocente.

Y pura.

Y por eso los Dioses le sonrieron...

y le dieron el regalo de un buen hombre.

Y la envidié, pues sabía que a mí nunca se me daría...

un regalo así.

Quebrantada como estoy.

Perdóname.

Está despierto.

Tú no eres una de mis chicas.

¡Mátenlos a los dos!

Ven.

Ése es él.

- El asesino hebreo Sansón. Encuéntrenlo. - ¿Dónde está?

Venguen a sus hermanos e hijos. ¡Mátenlo!

- ¡Mátenlo! - ¡Encuentren al hebreo!

Aquí.

¿Dónde está?

¡Encuéntrenlo ahora mismo!

¡De prisa!

¡Mató a mi hermano!

¡Encuéntrenlo!

¡Por ahí! ¡Vamos!

¿Qué estoy haciendo?

No puedo regresar a mi pueblo como un fracasado.

No puedo quedarme aquí.

El Rey me dice que desaparezca.

¡Dios no me dice nada!

Tengo una casa en el Valle de Sorec.

Estarás a salvo ahí mientras esperas la respuesta de tu Dios.

¡Ahí está!

Ve a la villa de Balsam.

- Te alcanzo en el camino. - ¡Vamos!

Quédate aquí esta noche.

No te están buscando.

¡Atrápenlo!

¿Dónde está?

Cuando lo encuentre será hombre muerto.

Creo que se fue por ahí.

¡Tenemos que encontrarlo!

¿Dónde está?

¡Aquí está!

¡Vengan a mí!

¡Lo veo!

¡Vengan a mí!

¡Vengan a mí!

¡Aquí está! ¡Vengan a mí!

¡No lo dejen escapar!

- ¡Atrápenlo! ¡Atrápenlo! - ¡Maten al hebreo!

¡Mátenlo! ¡Mátenlo!

¡Mátenlo!

¡Maten al hebreo!

¡Atrápenlo!

¡Quemen a ese puerco!

¡Maten al hebreo!

¡Mátenlo!

¡Maten al hebreo!

¡Quémenlo!

¡Mátenlo!

¡Mátenlo!

Señor,

tu siervo te ruega una vez más.

¡Mátenlo!

Protégeme...

con tu fuerza.

Déjalos ver.

Que sean testigos de la fuerza...

del Dios...

viviente.

Sansón.

Taren.

Mi amor.

¿Qué haces?

Quédate quieto.

Debes descansar.

¡Despertaste!

Llevas dos días dormido.

Tus heridas son graves, pero hice lo que pude.

Pensé que eras alguien más.

Taren.

Dijiste su nombre muchas veces.

En verdad la amabas.

¿Por qué me ayudas?

¿No eres acaso filistea?

Te encontré solo y en dolor.

Y sé lo que eso significa.

¿Y ayudarías a alguien sin esperar nada a cambio?

Se necesita ser una mujer llena de bondad...

para hacer algo así, especialmente por un hebreo.

Debo irme.

Por favor, quédate hasta que estés bien.

Ya no voy a abusar de ti.

No es abuso.

Déjame prepararte algo de comer.

Por favor, quédate.

¿Cómo te llamas?

Dalila.

Dalila...

te debo la vida.

Gracias.

Pensé que estabas muerto.

Pensé que lo estaba, madre.

Ven aquí, hijo.

Siéntate, Siéntate.

Voy por algo de comer.

No he protegido a quienes amo.

Dios nos ha protegido, Sansón.

He quebrantado mis votos a Dios.

He matado.

He bebido vino.

¿Me ha olvidado Dios?

Nunca te dejará.

Siempre te perdonará.

Estoy más allá de su perdón.

Ay, hijo. Escucha.

En el perdón de Dios se hallan su poder...

y tu llamado.

Él aún está contigo,

pero debes seguir sus deseos, no los tuyos.

Escúchalo.

Por favor...

ora por mí.

Siempre oro por mis hijos.

Mañana regresamos por el resto.

Nosotros confiamos en ti.

Y te quedas ahí sin hacer nada.

Cuando Sansón mató a mil filisteos,

reunimos todas las armas posibles.

La mayoría está escondida en el bosque.

Bien hecho, Caleb. Ya no podemos esperar.

Esta espada no ha visto mano hebrea desde hace una generación.

Y eso es mucho tiempo, amigo.

El Rey piensa que somos débiles.

Ha bajado su guardia.

Somos débiles.

No si convenzo a Sansón.

Esto es una locura, y va a terminar en nuestra masacre.

¿En qué momento dejamos de creer en nuestro Dios?

Él nos prometió esta tierra, y debemos pelear por ella.

O únetenos...

o hazte a un lado.

¿Te vas de nuevo después de estar lejos por semanas?

Por favor no me digas que es otra filistea.

No es asunto tuyo, hermano.

¿Ya no tienes respeto alguno por tus votos sagrados?

Sólo vas de una cama a la otra mientras...

- el pueblo de Dios sufre. - No entiendes nada...

de lo que hablas.

Esta carga es demasiado grande...

para tus pequeños hombros.

No me juzgues tanto, hermano.

Te lo advierto. Déjame ser.

¿Qué te deje ser qué?

Lo intenté en serio, pero fracasé muchas veces,

y ya no estoy para fracasar.

Dios no ha terminado contigo.

Los hombres están listos para luchar.

Y todo lo que necesitamos de ti, hermano, es que nos guíes.

No los voy a guiar, ni a ti, ni a nadie...

a una muerte segura.

Regresaste.

Tenía que verte de nuevo.

Pasa, por favor.

Me pregunto si así se siente estar en paz.

Ah, la paz era un sueño que ya no es mío.

Entonces dime, ¿qué sientes?

Dolor.

Pérdida.

He tenido mi porción de ambas.

¿Qué tal si dejamos todo esto atrás?

¿Comenzar de nuevo, sin expectativas?

¿Adónde irías?

A Goshen.

Egipto

A ver las ciudades de José.

O quizá a Cus, donde hay criaturas del tamaño de los árboles.

Pero tú nunca dejarías a tu pueblo.

Tendría que forzarte o atarte.

Como si pudieras ser atado.

¿Y qué si hubiera algo que me pudiera atar?

Dime...

y te llevaré a todos esos lugares mañana.

¿Te agradaría?

¿Atarme y hacerme como cualquier otro hombre?

Nunca podrías ser como otro hombre, atado o no.

Entonces átame con cuerdas nuevas,

que nunca hayan sido usadas,

y seré como cualquier otro hombre.

Y puedes llevarme adonde quieras.

¿Qué has averiguado de Sansón?

Su lealtad parece ser su única debilidad.

Si la lealtad es una debilidad.

¿Debo recordarte quién es este hombre, Dalila?

Es nuestro enemigo.

No nos quiere destruir, Rajá.

Sólo quiere proteger a quienes ama.

Déjalo.

¿Sientes algo por él?

No seas tonto.

Había una vez un pajarillo que miraba todo el día...

a través de los barrotes de su jaula, esperando escapar.

Cuando tuvo la oportunidad, dejó su resguardo,

pero antes de que pudiera alzar el vuelo,

un águila lo alcanzó...

y lo desgarró,

pedazo a pedazo.

Acabemos lo que empezamos.

¿Estás seguro de que?

¿Los hebreos intentan atacar a la corona?

Sí, mi Rey.

Lo juramos por nuestras vidas.

Un grupo de hombres han estado escondiendo armas en mi villa.

Pues bien, esto será un ataque importante, mi Rey.

Apreciamos tu protección y buena voluntad.

Y pueden continuar...

¿Qué sucede?

¿Dalila?

¿Por qué me ocultas cosas?

¿Ocultar cosas?

Sí.

Dices que me amas,

pero rehúsas compartir tus más íntimos secretos.

¿Qué secretos?

¿Quién es este Dios que te da tanta fuerza?

¿Por qué permite que tu gente sufra tanto?

¿Es acaso un Dios cruel, o son ustedes un pueblo tonto?

- Dalila. - Si vamos a vivir juntos,

debo confiar en ti, pero, ¿cómo puedo confiar en ti?

¿Cuando me has mentido?

¿Cuándo te he mentido?

Me engañaste con lo de las sogas nuevas.

Te estaba siguiendo la corriente, ¿recuerdas?

¿Tenías secretos con Taren?

¿Hay secretos entre nosotros?

Soy nazareno.

¿Qué significa eso?

Hay votos que debo cumplir.

No beber vino, no tocar nada muerto, no cortarme el cabello.

He roto dos de ellos. Si me cortara el cabello...

me temo que mi fuerza se acabaría.

¿Tu cabello?

Sí.

Ahora ya no hay secretos.

Esto es para Sansón, de parte de la corona.

¡Arre!

Estás callada.

¿Qué te sucede?

Nada, mi amor.

Gracias.

Basta.

Te amo. Tú lo sabes.

Y yo a ti.

Sansón, los filisteos están sobre ti.

¡Sansón! ¡No!

- No. - ¡Mi mano!

¡Por favor, no lo lastimen!

¡Por favor!

¡Sansón!

¡Sansón!

El hermanito de Sansón.

Te voy a dejar ver esto.

No.

¡Hermano! ¡Hermano!

¡Hermano!

Rajá.

Eras un hombre al que se le temía, Sansón.

Mírate ahora.

Le probaré a tu Dios que soy digno de su poder.

Tomaré tu lugar en su favor.

Rajá, ¡prometiste!

No. No.

Rajá. ¡Rajá!

¡No! ¡Rajá!

¡No! ¡Rajá! ¡No!

¡Sansón!

Caleb.

Perdóname.

Una vez más he fallado.

Hice lo que era correcto a mis ojos.

Merezco esto.

Hermano, pero no fue así.

Sansón, Sansón, Sansón.

El guerrero más grande jamás conocido,

y mírate ahora.

¡Qué desperdicio!

Haz lo que viniste a hacer.

No estoy aquí para matarte, Sansón.

Estoy aquí para liberarte a ti y a tu hermano.

Todo lo que tienes que hacer es decirme cómo recibir tu poder.

Pónganlo de pie.

Tu secreto.

Dímelo.

No hay secreto alguno.

Mi poder viene de Dios.

Entonces pídele a tu Dios,

dile que yo te conquisté,

que soy más digno y que merezco tener su poder.

¡Díselo!

¡O desgarraré tu piel!

¡Y se la daré a comer a las ratas!

Justo castigo por mis pecados.

Haz lo que quieras.

¡Dímelo!

¡Exijo la verdad!

¡Ahora!

¡Por favor!

¡Deténgase!

Yo te lo diré.

Dime lo que debo hacer.

Teme al Dios viviente.

Humíllate ante Él,

o Él te humillará.

¿Por qué?

¿Por qué no me trajeron su cabeza?

Sansón es mi trofeo.

Han capturado a un amado líder.

¡Tienes que matarlo antes de que vengan por él!

¡Eso sería un desperdicio!

¿Desperdicio?

La noticia del poder de Sansón...

ha viajado desde Persia hasta Tebas.

Y ahora todos sabrán que lo hemos conquistado.

- ¿Conquistado? - Voy a usarlo para...

mostrarle a su pueblo y a todo el que nos desafíe...

que somos más grandes que su Dios.

Seré temido por toda la Tierra.

- Yo te temo. - Año tras año,

celebraremos su humillación y el triunfo.

- Mi triunfo sobre su Dios. - ¿Triunfo? ¿Tu triunfo?

¡Imbécil!

No entiendes nada.

No sabes nada.

Padre...

ya no eres Rey sobre este Reino.

No tendré tu sabiduría, ni tu experiencia...

o siquiera tu amor, ¡pero tengo tu corona!

Y ésta es la gloria que no voy a compartir contigo.

Mi hijo el Rey.

Tienen un visitante, hebreos.

Soy yo, mi amor.

Estoy aquí para pagar por tu liberación.

Con la plata que me puso en este lugar.

Rajá me engañó.

Pensé que podría liberarte, pero estaba equivocada.

Voy a regresar toda la plata para que seas libre.

No me muestres amor alguno.

Libera a Caleb en lugar de a mí.

No puedo dejarte aquí.

Libéralo...

y tendrás mi perdón.

Siempre te amaré.

Dalila.

Tenías razón, Caleb.

Debemos luchar.

Reúne a los hombres.

Prepárate para tomar la ciudad.

Pero, ¿cómo puedo hacerlo sin ti?

Con el poder que Dios ha puesto en ti.

No me ha abandonado, Caleb, porque esté en estas cadenas.

Aún dentro de estas paredes puedo escuchar su llamado.

Y quizá por primera vez,

estoy escuchando sus deseos y no los míos.

Te amo, hermano.

Mi fortaleza es ahora tu fortaleza.

Mis ojos los tuyos.

Me has llamado desde el vientre, y te he escuchado.

¿Qué quieres que haga?

Yo soy su Rey poderoso...

quien, en el poder de Dagón,

ha subyugado al hombre más fuerte.

¿Están listos para nuestro invitado especial?

Traigan al prisionero.

¡Tráiganlo!

¡Maten al pagano!

¡Maten al prisionero!

¡Mátenlo!

El brazo de Dagón es poderoso y su venganza pronta.

Alabado sea Dagón.

¡Alabado sea Dagón! ¡Alabado sea Dagón!

- ¡Mátenlo! ¡Átenlo! ¡Vamos! - ¡Maten al pagano!

¡Mátenlo! ¡Mátenlo!

¡Mátenlo! ¡Mátenlo! ¡Mátenlo!

¡Mátenlo! ¡Mátenlo!

¡Mátenlo! ¡Mátenlo! ¡Mátenlo! ¡Mátenlo!

¡Mátenlo! ¡Mátenlo!

Señor...

dame tu fortaleza por última vez.

Déjame morir con los filisteos.

No.

¡Mátenlo! ¡Mátenlo!

Maten al prisionero.

¡Mátenlo!

¡Mátenlo!

No.

¡Mátenlo!

¡Muévanse! ¡A un lado!

Ese día...

mi hermano escuchó el llamado de Dios.

Cumplió la promesa que le fue dada antes de nacer.

Fue un día de gozo para nuestro pueblo.

Libre al fin del tirano filisteo Rajá.

Pero para quienes conocimos a Sansón...

como hermano e hijo,

fue un día de luto por la muerte de un hombre bueno.

Un hombre cuyo corazón era tan ancho como su fuerza.

¡Hermanos! ¡Hebreos!

¡Hoy peleamos!

¡Dios está con nosotros!

¡Dios está con nosotros!

¡Sansón! ¡Sansón! ¡Sansón! ¡Sansón!

¡Sansón! ¡Sansón! ¡Sansón! ¡Sansón!

Se pelearían aún muchas batallas...

por la tierra prometida.

Los filisteos enviaron sus ejércitos,

pero las Tribus de Israel habían despertado.

Habíamos visto milagros, y sabíamos...

que ninguna fuerza podría oponérsenos...

porque la fuerza y la fe de Sansón estaba en nosotros.

Dios nos dio a Sansón para dar comienzo a nuestra liberación.

Pero, ¿a quién enviará a culminarla?

Una generación más tarde,

un joven pastor llamado David...

llegó al campo de batalla...

y desafió a un gigante filisteo imbatible.

La hora había llegado.

Dios había escogido por fin a un Rey hebreo.

# He pasado por... #

# ... la lluvia y la tormenta #

# He andado por... #

# ... ese mismo camino deshecho #

# Me dejó deseando... #

# ... mucho más #

# Seguiré buscando... #

# Hasta que encuentre mi hogar #

# He pasado por... #

# ... las puertas de la victoria #

# Nunca temí, aunque... #

# ... los leones llegaron #

# Gané cada batalla #

# Pero perdí mi alma #

# Aún buscando... #

# ... hasta que encuentre mi hogar #

# Creí ser más fuerte... #

# ... que el amor y la fe #

# Jugué con fuego... #

# ... como si fuera inofensivo #

# Siempre fiel #

# Me amaste en medio de todo ello #

# Puedo escuchar... #

# ... el llamado de la redención #

# Dijiste que nunca me dejarías, no #

# Dijiste que nunca me dejarías, no #

# Dijiste que nunca me dejarías, no #

# Dijiste que nunca me dejarías, no #

# Puedo escuchar... #

# ... el llamado de la redención #

# Ya no hay que buscar... #

# Finalmente llegué a casa #

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