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UNA PELÍCULA ORIGINAL DE NETFLIX
Necesito el periódico publicitario de hoy.
¿Puede dármelo, por favor?
Tenga.
Gracias.
- ¿Van a arreglar el ascensor? - Claro que lo arreglarán.
No soy mentirosa.
No quise decir eso.
Mucha gente vive aquí, querida. No todo el mundo sube por las escaleras.
Incluso hay un alto funcionario que vive aquí.
No hay luz. No importa.
Hay que pagar la factura.
Antes de que se mude la pago y reconectarán la electricidad.
Tiene dos meses vacío, pero siempre estuvo alquilado.
El balcón es lo mejor del apartamento.
Es muy soleado.
Si hay mucho sol, puede poner una sombrilla, no hay problema.
Venga a ver aquí, y luego puede decidir.
Vea qué sucio está.
No pude encontrar a nadie que limpiara este desastre.
Sólo para que sepa, los últimos inquilinos estaban muy contentos.
Y más aún cuando se mudaron a una casa mejor, con cosas mejores.
Es un apartamento especial.
Trae suerte. ¿Cree en la suerte? Yo sí.
- ¿Esta es la cocina? - La cocina está aquí.
Aquí está el baño.
El baño y el lavabo. Ya se los muestro, querida.
Mire, todo está en orden. Venga a ver aquí.
¿Le gusta?
Este apartamento no tiene nada malo.
Este es el segundo balcón.
Este diseño no lo encontrará en otra parte, no a este precio.
No es caro, nadie más lo alquilaría por este precio.
¿Tiene familia?
¿Qué es esto, Manana?
- ¿Hago la cena y estás comiendo pastel? - No quiero cenar.
Podrías cenar y comer postre después.
Siempre haces esto, siempre.
Mira esto.
- ¿Por qué está aquí? - Déjalo.
Y él dice que lo deje.
Nos hemos esforzado mucho para pagar sus clases.
Gastamos mucho dinero en sus caprichos.
No creo que nunca vaya a dejar su computadora.
¿Por qué te paras aquí a mirar esos niños?
Déjelos solos, son jóvenes. Ve a comerte tu comida.
Pueden ir a otro lugar, ¿no?
No pueden evitarlo, Otar, se aman.
Ten cuidado, Lasha.
¡Dios santo!
Por cierto, Lamara,
Otar y tú deberían seguir el ejemplo de ellos.
Soso y Manana, ustedes también.
Nunca es tarde.
Cállate y deja de quejarte.
Si tuvieras agallas, tendrías a alguien.
¿Qué agallas? Él duerme todo el día o se sienta en la computadora.
¿De qué estás hablando?
Te estamos esperando.
- ¿Quieres? - Sí.
- Buenos días. - Hola.
- Hoy es el cumpleaños de Manana. - Lo sé.
Me alegra que lo sepas.
Aquí todo el mundo olvida todo, excepto yo.
Feliz cumpleaños.
Gracias.
- Quita ese vaso, por favor. - Ya empezamos.
Manana, ¿ves este desastre?
¿Por qué no puedo lograr que el muchacho no coma de la nevera?
Se come las cerezas con una cuchara y deja todo manchado.
No lo soporto, lo limpio a diario. Es lo mismo todos los días.
No quiere hacer caso.
¿Cómo van las cosas? ¿Terminaste todo?
¿Qué si terminó?
Ella no durmió nada en toda la noche.
Feliz es la familia
con una madre apacible
que se sacrifica por su familia
y cría a los niños...
Vakho, entraré rápido contigo a buscar mi ropa.
No quiero despertar a Nino.
Vakho, por favor, no hagas ruido.
¿Dónde está mi chaqueta?
¿Estás lista?
Ve al mercado después del trabajo.
Cómprame eneldo y patatas, y también queso para el jachapuri.
Y también un pollo. Esta noche lo voy a asar.
Soso traerá vino.
Mamá, no voy a celebrar mi cumpleaños ni invitar a nadie.
No tengo ganas de ver a nadie.
Pero...
Si viene gente, ¿voy a recibirlos y no ofrecerles nada?
De verdad que me asombras.
Rezo va a venir, también Bela, con sus hijos.
- Es sólo un jachapuri. - Ahora no, es tarde.
- ¿Vas a comprar vino? - Claro, ¿por qué no?
No estoy de humor para celebrar mi cumpleaños.
Entonces no lo celebres.
- La gente vendrá de todos modos. - ¿Qué gente?
No sé.
Tu hermano quizá venga.
Bela quizá venga con sus hijos. La gente vendrá, tú sabes.
No compres vino, por favor.
Si no tenemos nada,
sólo vendrán y hablarán un rato.
Si haces una fiesta, no se irán sino en la mañana.
Si vienen, ¿vamos a sentarlos en una mesa vacía?
Hablas como Lamara.
Yo no invité a nadie. ¿Por qué hacer un banquete?
¿Qué he hecho para no pasar mi cumpleaños como quiero?
Haz lo que quieras, nadie te lo va a impedir.
¿El martirio de Shushanik es un drama familiar?
Desde una perspectiva actual, lo es.
Sin embargo, se puede decir que en esta pieza, el conflicto
se basa en la religión, y supera los límites del drama familiar.
Continuaremos en la próxima clase.
Tienen que escribir un ensayo sobre el príncipe Varsken.
Guíense por las instrucciones en el pizarrón.
- Adiós, señorita. - Adiós.
Espérame.
- Adiós. - Adiós, señorita.
¿Alguien ha visto a Chigogidze?
- Ella faltó a otras clases. - Ha perdido demasiadas clases.
No puedo evaluarla este semestre.
- Le diré si la veo, adiós. - Adiós.
Espera un momento.
- Que pases un buen cumpleaños. - Gracias.
Si no meto ahora este pollo en el horno,
sabrá Dios cuándo lo asaré. Fuera.
Sal de aquí.
- ¿Llegó alguien? - Sí, por eso tengo prisa.
- Ojalá hubieras llegado antes. - Espera.
Quería preguntarte algo.
¿Puedes sacar la ropa de mi cuarto por la noche?
El armario es muy ruidoso y no me puedo volver a dormir.
- Sí. - ¿Qué es esto?
Te pedí eneldo, no hinojo.
Estoy hablando contigo. ¿No distingues al eneldo del hinojo?
- No sé, mamá. - Pedí eneldo.
- Feliz cumpleaños, mamá. - ¿Quien está aquí?
Los médicos de Soso. Y los Samkharadze, padre e hijo.
No te tengo regalo.
Cuando empiece a trabajar te compro lo que quieras.
Tengo hambre. ¿La cena estará lista pronto?
Espero que mantengas a tu familia, si es que alguien se casa contigo.
- Ella puede vivir sin tu regalo. - Se queja todo el día.
Pasas todo el día en la computadora. Tan pronto se levanta, corre hacia ella.
- ¿Acaso perjudico a alguien? - Sí, a ti mismo.
Usa un vaso. Y ponlo donde estaba.
La nevera está toda manchada.
- ¿Qué quieres? - No nos estreses, por favor.
- Cuidado. - Ten cuidado tú.
Córtate el pelo, chico, que no puedes ver nada.
Aquí estás.
- Están esperando por ti. - ¿Por mí?
¿Por quién más? ¿De quién es el cumpleaños?
Lamara, por favor enjuaga esto.
Para ti.
- Gracias. - Mira dónde lo ocultó.
- ¿No necesita agua? - Ven.
- ¿Yo? - Por supuesto.
No puedo.
Están preguntando por ti. No me vuelvas loco.
Lamara se ocupará de esto.
- Ven, ven. - Por favor, no puedo.
- Aquí está la cumpleañera. - Feliz cumpleaños.
- Gracias, ¿cómo estás? - Feliz cumpleaños.
¿Cómo podría vivir sin ti?
¿Cómo podría vivir mi vida?
Porque es tan difícil vivir sin ti
Vine a ti Y tomaste mis pensamientos
Y tomaste mis pensamientos
Me hiciste perder la cabeza
Y si puedo esperar...
Nino la abrirá. ¿Adónde vas?
¡Feliz cumpleaños!
¡Feliz cumpleaños!
Mira quién llegó. Mis amores.
¿Cómo estás?
- ¿Cómo estás tú? - ¿Cómo estás?
Mis queridos.
Rezo, ¿dónde estabas?
Me cansé de esperarte. Mira quién está aquí.
Mi ángel, vamos a oír a los cantantes.
Miren quién llegó.
- Es para ti. - No debiste molestarte.
- Fue un placer. - ¿Cómo están tú y los niños?
¿Quién está aquí? Hay mucha gente.
No le digas a nadie.
Te dije que vendría a ti
Siempre vendré a ti
Hubo un tiempo cuando Podías oír el latido de mi corazón
Vamos, tienen sueño.
- Yo no tengo sueño. - Keso.
- Mañana tienen escuela. - Bela, déjame en paz.
- Rezo, es tarde. - Está bien, vamos.
Sólo un momento. ¿Terminaron de beber ahí?
Goga, sírveme, por favor.
David, no te detengas. Quiero brindar por mi hermana.
La persona más hermosa y amable.
No conozco a nadie como ella.
No existe ni ha existido. ¿Qué más puedo decir?
Brindo por nuestra Manana.
Por favor, ven un rato con nosotros, sólo esta vez.
¿Estás tan infeliz de verlos? Ellos son muy buenos.
Ven unos minutos, siéntate conmigo. Eso es todo, nada más.
No pasarán la noche aquí.
¿Cuántas veces debo pedírtelo?
- Soso, ¿dónde estás? - Ya voy.
Ven. Hazlo por Rezo, por tu hermano.
Te juro por la vida de Lasha y Nino
que en una hora los despido a todos, a todos.
Sólo entra, siéntate 15 minutos y te vas.
- Bueno. - ¿Qué?
Nada. Te están llamando, ve.
¿Qué te pasa?
Llegaste a tiempo, bravo.
¿No podías venir 5 minutos antes?
El pollo estaba delicioso. Había suficiente para ti.
- No nos sentiríamos avergonzados. - ¿No queda pollo? Tengo hambre.
¿Hambre? ¿No estabas aquí? ¿Por qué no comiste?
- ¿Nino y Vakho se acostaron? - Sí.
Me pregunto...
Los amigos que estaban aquí, ¿qué pensarán de mí ahora?
Vinieron a mostrarte respeto y cantaron.
Dejaste que se fueran y no te despediste.
- ¿Te parece bien? - Yo no invité a esa gente.
Aquel que invitó es el anfitrión.
¿Hablas en serio?
¿Quién era un invitado? ¿Tu hermano es un invitado?
¿Rezo estaba sólo?
Invitaste a 20 personas y dije que no.
¿20 personas? Exageras.
Rezo entenderá que yo no estaba de humor para una fiesta.
¿Y por qué no? ¿Qué pasó? ¿Alguien murió?
Es tu cumpleaños, anímate un poco.
Ya no es su cumpleaños. Son más de las 12.
Ese no es el punto. Miren cómo me habla.
- Quiere ponerme nerviosa. - Por favor, Lamara.
- Pues no te pongas nerviosa. - ¿Crees que es tan fácil?
¿No ves que creas problemas sin motivo?
¿Cómo lo haces? ¿Acaso lo disfrutas?
No puedo vivir aquí. Quiero irme de esta casa.
Parece que somos malos, muy malos.
- Soso, ya basta. - Espera un momento.
Somos tan malos que ella tiene que irse.
- ¿Por qué nos amenaza? - Vamos, Soso, querido.
Déjala tranquila.
Déjala.
Ya sabes de dónde lo sacó.
Yo nunca pude entender qué hacía a mi marido feliz o infeliz.
No puedes entenderlo.
- Adiós, profesora. - Adiós.
Adiós. ¿Chigogidze?
Sí, profesora.
Ven un momento.
¿Por qué has faltado a tantas clases?
Dime, por favor.
Tuve problemas, profesora.
¿Qué problemas puede tener una chica de 17 años
que la hacen faltar un mes?
¿Estabas enferma?
Dime.
- Me divorcié de mi esposo, profesora. - ¿Te divorciaste?
¿Cuándo te casaste?
El semestre pasado.
Espera.
Siéntate.
Ven.
¿Cómo estás ahora?
Bien.
¿Pasó algo? ¿Por qué te divorciaste de él?
Simplemente no nos entendimos.
Somos muy diferentes.
Simplemente no funcionó.
¿Cuántos años tiene él?
Su cumpleaños fue anteayer, cumplió 21.
¿Vivían solos o con otras personas?
Al principio, vivíamos con su mamá.
Luego alquilamos un apartamento.
Pero aun así no funcionó.
Si yo quería algo, él no lo quería.
Si él quería algo, yo no quería.
Le dije que no iba a funcionar y lo dejé.
¿Qué dijo él?
Una cosa, profesora. Si uno dice que no, es no.
Una no debe parecer dudosa.
Si no, no tiene sentido.
Muchas chicas les dicen a sus novios que se van,
pero muchas veces vuelven.
Si una lo dice una vez, hay que cumplir.
Es mi opinión.
¿Está de acuerdo conmigo?
Sí.
Bueno.
Hemos visto este material en clase. Revísalo y prepárate para la prueba.
No pierdas clases, ¿sí?
- Gracias, profesora. - De nada.
¿Esto es eneldo o hinojo?
¿No ves que no es hinojo? Es eneldo, eneldo.
Sólo preguntaba. ¿Me da una bolsa, por favor?
¿Cuánto cuestan los pepinos?
¿De dónde son, de Lagodeji?
Dame un kilo.
- Necesito tomates. - Lo siento.
¿No se lo lleva?
Mamá, ¿alguien te hizo daño?
No.
Papá, ¿puedes explicarnos? Queremos saber qué está pasando.
No nos ocultes nada. Dinos si alguien te hizo daño.
Si quieres irte unos días o si tienes algún trabajo,
o quieres descansar.
- No me voy por unos días. - Cuéntanos.
Me voy para siempre, ya se los dije.
¿De verdad alquilaste un apartamento?
¿Vas a vivir sola en un apartamento alquilado?
No entiendo por qué no le gusta vivir aquí.
Mamá, por favor, dinos quién te lastimó.
- Soso, ¿fuiste tú? - Déjame tranquilo.
¿Le hiciste daño?
- ¿Por qué le haría daño? - No sé.
¿Fui yo el que te lastimó?
No tiene nada que ver contigo.
Pero ¿qué pasa, por qué no nos dices nada?
Mamá, te hice una pregunta.
Tal vez no quiera responder.
Que se lo quede callado.
Es increíble cómo él puede estar tan tranquilo.
Ella se muda de la casa,
deja a su familia y él dice que dejemos que se lo calle.
Me vuelve loca.
No puedo soportarlo.
De acuerdo, no respetas a tus padres, no respetas a tus hijos,
pero al menos dile a tu esposo por qué te vas y para dónde.
¿No deberíamos saber por qué?
Les dije que alquilé un apartamento en Varketili.
Y hoy me mudo para allá. No quiero vivir con ustedes.
Todos son adultos y pueden cuidarse solos.
- Bien hecho. - ¿Y qué le diremos a la gente?
¿Qué nuestros padres se divorciaron?
Nino, despierta. ¿Cuántos años tienes?
Preocúpate por tu propia familia, no por nosotros.
Lasha, ve a llamar a Rezo.
¿Acaso Rezo es mi juez o mi jefe? Que lidie con su propia familia.
- Llámalo. - Él no puede decirme qué hacer.
Convertiste a Rezo en mi juez.
Soy una mujer adulta, no me digas qué hacer.
Llamen a Rezo.
¿Crees que voy a tener miedo si viene?
Espera, quiero decirte algo.
Es que me pregunto...
Dime por qué te vas y adónde.
No tengo que explicártelo, se lo explicaré a Soso.
- Ahora déjame en paz. - ¿Explicarle qué a Soso?
¿Qué lo dejas a él y a los niños?
- ¿Qué le dejas a tus padres? - No es asunto mío.
Si se quiere ir, es libre de irse. ¿Acaso lo estoy deteniendo?
- Me voy. - ¿Ves? Él sabe cuidarse.
Me buscaré adónde ir.
¿Qué no te gusta de él? Por favor, dime.
¿Qué tiene de malo?
Él no es un borracho, no bebe.
Si bebe, bebe con moderación.
Por favor, mamá.
Él no es ningún ladrón, criminal o drogadicto.
¿Qué más quieres? Él ama a sus hijos.
Nunca te ha levantado la mano. Deberías ver lo que otros hacen.
- No me importan los otros maridos. - Claro que no.
Te lo han dado todo y no aprecias nada.
Tenías todo por delante.
Te casaste, tuviste educación, un trabajo,
has vivido sin problemas, diste a luz,
no hiciste tareas domésticas, no criaste a tus hijos.
Yo sí, he sido tu sirvienta toda tu vida.
¿Acaso te pedí que lo fueras?
- ¿Te lo pedí? - Basta ya.
Déjame en paz, mamá.
Deberías haber visto qué clase de marido era tu padre.
- No tienes idea. - Déjame tranquila.
Déjame en paz.
- Los criamos en condiciones difíciles. - Basta.
No puedo.
No te dejaré ir, no irás a ninguna parte.
Me voy, no me retendrás.
Por favor, déjala ir.
Déjala tranquila.
Por favor, déjala en paz. Después hablamos con ella.
- No te metas. - Ya, no grites.
¿Qué te pasa?
Deshonras a tu marido, a tus padres e hijos.
Nos deshonras a todos.
Nos deshonras frente a los vecinos. Suéltenme.
- Aquí tiene. Gracias. - A la orden, adiós.
Adiós.
Escucha lo que digo. ¿Me entiendes?
Rezo, no soy una niña, sé lo que estoy haciendo.
- ¿Crees que estás mejor ahora? - Sí.
¿No piensas en Soso?
¿Crees que está bien dejar a Soso sólo con Lamara y Otar?
Puede ir a vivir a otro lugar. ¿Le pedí que viviera con mis padres?
No me gusta.
No quiero que todos hablen de mi hermana.
¿Quieres que mate a alguien?
No entiendo por qué tienes problemas por mi culpa.
¿Cómo encontraste ese apartamento? ¿Por qué en este distrito?
Alquilé un apartamento que puedo pagar.
Muy bien.
Me gustaría saber
cuánto cuesta el alquiler y cuánto ganas.
No moriré de hambre. Puedo ser tutora, si es necesario.
Muchos graduados me solicitan clases privadas.
- ¿Alguien te apoya financieramente? - ¿Qué?
¿Quién me apoyaría?
No sé, tus amigos. Tal vez estás saliendo con alguien.
¿Saliendo con alguien? ¿Qué estás diciendo?
¿Quién era ese hombre en tu clase?
¿Por qué me hablas así?
Es mi colega Gogi Sekhniashvil.
Enseña georgiano y literatura.
Me tratas como a una niña.
No necesito que nadie me proteja ni controle. Soy una mujer adulta.
Cuídate tú y cuida a tu familia.
Déjenme en paz, todos ustedes.
Bien, como quieras.
¿Quieres que te lleve a Varketili?
No, todavía no voy a ir a casa.
Voy a tu casa el domingo.
Ven tú también. Nos sentaremos a hablar.
¿Acaso no hablamos ya?
No quiero ir allá. Todos están enfadados.
Manana, te lo ruego, hazlo por mí.
Todos nos sentamos y hablamos con calma.
Por favor, respétame.
Hazlo por mí,
y te juro que más nunca te pediré nada
o volveré a molestarte.
- ¿Quién es? - Servicio de gas.
¿Ahora vive aquí?
- ¿Es pariente de Miranda? - No, me acabo de mudar.
Pensé que era hermana de ella o algún pariente.
- ¿Conoce a Miranda? - No.
Era una chica muy buena.
¿Sabe lo que hizo? ¿Lo que pasó aquí?
Trató de intoxicarse con gas, fue un escándalo.
Fue terrible.
Vino la policía, los bomberos, una ambulancia... Fue un gran alboroto.
Pobrecita, estaba mal de los nervios.
Gracias.
Vámonos.
Nino, soy yo. ¿Cómo estás?
¿Dónde estás, estás bien?
Te llamé para saber cómo estabas.
Claro, ve. Cuídate.
Un beso a ti también.
¿Cómo estás?
¿Cómo estás, Vakho?
¿Puedo hablar contigo un minuto, si tienes tiempo?
- Sí. - Ven por aquí, por favor.
Disculpa que haya venido a hablar contigo.
No puedo hablar de esto en casa. Además, no sé
cuándo te vuelva a ver.
Lo que viste el otro día no es lo que piensas.
No tienes que explicarme nada.
Mantengámoslo entre nosotros, no le digas nada a Nino.
Espera, hablemos.
No me pongas en esta situación, arréglalo tú mismo.
A mí no me gustaría que mi madre interfiriera entre mi marido y yo.
- Es mejor que vayas y hables con Nino. - Por supuesto.
Pero no le digas nada, yo le explicaré todo.
No trates de resolverlo conmigo.
No te puedo dar esperanzas ni garantías.
- Ve y habla con Nino. - Está bien.
- Tengo que irme. - Por favor, no se lo digas.
- ¿Cómo estás? - Bien, ¿y tú?
Más o menos.
- ¿Cómo estás? - Pasa.
Hola.
- Hola. - ¿Cómo estás?
Papá, ¿cómo estás?
¿Qué pasa, todo bien? Parece que alguien murió.
Esto es peor que la muerte, mucho peor.
- ¿Te sientes mal? - Muy mal.
Si te sientes mal llama a un doctor, no a la familia.
Déjame tranquila.
- Llamé a estas personas. - Sí.
Queremos hablar contigo.
- Somos una familia, ¿no? - ¿Quieren hablar conmigo?
Estoy aquí, hablen conmigo, soy toda oídos.
Por favor, dime. ¿Por qué crees que te deseamos mal?
- Yo no pienso eso. - Mira a Dato.
Cuando supo lo de Saso y tú no pudo dormir por dos noches.
¿Estabas preocupado por mí?
Eres como mi hermana mayor.
- Crecimos juntos. - Lo sé.
Me siento incómodo interfiriendo de esta manera.
También respeto a Soso, pero quiero decirte una cosa.
No perdonaré a nadie que te haga daño.
Dato, querido...
Es todo lo que quería decir.
Muchas gracias, pero nadie me hizo daño.
- Te preocupas por nada. - Por Dios, Dato, siéntate.
No andes de un lado a otro.
Nadie le hizo daño a Manana, y no deberías decir eso.
Hay gente mayor aquí.
Te ruego que los escuches, podrían decir algo sensato.
Quizás te guste.
Si no, pues no hagas caso y te dejamos en paz.
Muy bien, los escucho.
No debes enfadarte con Rezo.
Hizo lo correcto llamándonos.
¿No debió habernos llamado?
Sabes que puedes hablar con nosotros.
Es nuestro deber ayudarnos mutuamente en tiempos de necesidad.
Ni mi marido ni yo estamos en necesidad.
Por favor, no se preocupen.
Querida, Soso está devastado. Parece un fantasma.
- No puedo creer que no te des cuenta. - Madre.
No me interrumpas.
Quiero decirte una cosa.
Hace poco cumplí 79 años.
He visto muchas cosas en mi vida,
y te puedo decir una cosa con seguridad:
en este mundo no hay familias sin ningún problema.
Siempre hay problemas, es normal.
¿Quiere una bebida, Sr. Vazha?
Por supuesto, no tengo nada que ver con esto,
pero es una situación muy compleja.
- Quiero decirte algo. - Dime.
Piénsalo bien.
Piénsalo dos veces.
Quiero decirte lo mismo. Piénsalo bien.
Piensa cada paso que des.
Es embarazoso para tu familia.
Vamos, tío Zaur, ya basta.
Manana, querida...
Estás en edad de tener un nieto.
No es momento para pelear.
Tía Meri, es asunto mío con quién pelear o hacer la paz.
Tío Zaur, dime, por favor,
¿por qué mi comportamiento es embarazoso?
- No quise decir eso. - Entonces no entiendo.
- Espera... - Rezo, espera, yo hablo con ella.
- ¿Qué pasa, tía Meri? - Quiero saber...
¿Por qué dejaste a tu familia?
- No entiendo. - ¿Qué importa?
Tal vez no entiendas, pero no se lo voy a explicar a nadie.
- Mira a Ketino. - ¿Qué tengo que ver con ella?
- Ella no está divorciada. - ¿Y?
Ella no tiene hijos, es culta.
Lo sabemos.
Tiene dos diplomas.
Es una gran chica, pero no está casada.
Porque es muy difícil, querida.
Tú tienes un buen marido.
No sabía que mi esposo tenía tantos fans entre mis parientes.
Soso es un hombre muy bueno.
Qué puedo decir. Eres una desagradecida.
- Meri, basta. - Gracias.
- Ya, ella entiende. - Déjenme en paz.
Me pregunto por qué decidió comenzar una nueva vida a esta edad.
¿Y con quién?
¿De qué estás hablando? Estás imaginando cosas.
Digo que debes cuidar a Soso.
Un hombre fuera de sí es capaz de hacer lo que sea.
Él puede cuidarse, no te necesita.
No debes llevar a un hombre más allá de su punto de quiebre.
¿Están todos locos? ¿De qué están hablando?
- ¿Qué punto de quiebre? - Meri y Zaur, escuchen.
No se salgan del tema para despertar pasiones.
Déjalos en paz, que ellos se saben cuidar.
Espera, ¿estás diciendo que no podemos opinar?
¿Por qué es asunto tuyo?
Déjala en paz. Ella entiende lo que dices.
Déjala en paz.
Ustedes son muy jóvenes y no entienden muchas cosas.
¿Dices que no entiendo, pero Meri, Vazha y Zaur sí entienden?
¿Cómo osas llamarme Zaur? No seas grosero.
¡Ya basta!
Muchas gracias por ocuparse de mí, pero ya me tengo que ir.
Manana, no te ofendas.
Por favor, que no haya más peleas.
Estoy bien, no se preocupen por mí.
Por favor, llámame.
Un manojo de cilantro, espinacas y estragones, por favor.
Me lo llevo.
Gracias.
Una bolsa, por favor.
Nato.
¿Cómo estás?
Querida mía.
Cuánto tiempo sin verte.
Te ves muy bien.
- Estás preciosa. - Por favor.
Ella era mi compañera de clase. Hace mucho que no la veo.
¿Cómo está todo? ¿Sigues en Vedzisi?
No, vendí ese apartamento hace tiempo. Ven acá, habla conmigo.
- ¿Por qué lo vendiste? - Mi marido se endeudó.
Tuve una época terrible, pero la superé.
- ¿Dónde estás ahora? - Tuve suerte.
- Quiero este queso. - ¿Qué?
- Quisiera un poco de queso. - Pregunte por allá.
- Es bueno. - Estás ocupada.
- No te he visto en mucho tiempo. - ¿Entonces qué hiciste?
Mi esposo y yo no teníamos casa, entonces me fui a Lilo.
Compré un terreno y una casa. Ahora tengo una pequeña granja.
- Comencé mi propio negocio. - Eso es estupendo.
No se puede hablar aquí.
Ahora estamos bien. Mi esposo aprendió.
Me ayuda en lo que puede. ¿Y tú qué tal?
- ¿Sigues siendo profesora? - Sí.
¿Cómo están sus hijos? No quiero café, gracias.
Mi hija se casó.
- Mi hijo todavía es joven, tiene 20. - Vi a Dalakishvili y a Khoshtaria.
- ¿Ah, sí? - Sí, preguntaron por ti.
- Querían tu número de teléfono. - ¿Por qué?
Harán una reunión de compañeros en Tskneti.
- En casa de Museridze. - Eso es genial.
¿Sabes hace cuánto tiempo salimos de la escuela?
- Ni idea. - 35 años.
Es mucho tiempo.
- ¿Cómo están las niñas? - Muy bien.
Siempre les ha gustado la buena vida.
- No trabajan aquí como yo. - Por favor.
- Pero estoy muy feliz. - Qué bueno.
Por supuesto.
¿Me sacas el teléfono del bolsillo?
Tengo las manos sucias. Llámate para tener tu número.
- ¿Todo está bien? - ¿Cómo estás?
- Bien, ¿y tú? - Bien.
Pensé que estabas enfadada conmigo y decidí visitarte.
También quería saber dónde vives y cómo estás. ¿Puedo?
Por supuesto.
- ¿Me muestras tu casa? - Sí, ven.
Aquí es.
En el cuarto piso.
Sin ofender, pero...
¿crees que es buena idea vivir en esa pocilga?
- Vamos, no empieces. - ¿Cómo llegas al trabajo desde aquí?
Voy fácilmente, me voy en transporte público.
Es un buen vecindario.
- Increíble. - Sí.
El aire es mejor aquí.
Voy a comprar fruta.
Recuerda mis palabras, pronto te irás de este lugar.
Está bien.
Hola.
- Kusho, ¿qué haces aquí? - Rezo, ¿cómo estás?
Mi buen hombre.
- ¿Vives aquí? - Sí, me mudé.
- ¿Cómo estás? - Más o menos.
Es un buen hombre, Rezo.
- ¿Cómo están tus hijos? - Creciendo, ya sabes cómo es.
Me alegra verte, buen hombre.
Un minuto, por favor. Disculpen.
- ¿Todo bien? - Sí, claro.
Mi hermana se mudó para acá. ¿Conoces a la gente de aquí?
- Por supuesto. - Ahora vive sola.
Tiene algunos problemas en su familia.
Mi cuñado es muy bueno.
Todo estará bien.
Hay muchos idiotas en este mundo.
No quiero que le causen problemas. Eso es lo que me preocupa.
Ven, el café está listo.
Pruébala, el pastel está deliciosa.
Estoy seguro de que pronto te cansarás de esto.
¿Por qué me deseas mal?
Me siento muy bien aquí.
Como quieras, Manana.
- Pero debes saber una cosa. - ¿Qué?
Si alguna vez me necesitas,
vendré y empacaré tus cosas. Las llevaré todas a casa.
Te juro que no te tendré resentimiento.
Está bien.
Si decido mudarme, te llamo, pero no iré a ninguna parte.
Estoy muy feliz aquí.
Disculpe.
¿Dónde puedo encontrar cuerdas de guitarra?
- Por allá. - Gracias.
- ¿Es de siete cuerdas? - Sí.
Quiero la séptima cuerda, si la tiene.
- ¿Es esta? - Sí, esta y esa.
Déjeme ver.
Muy bien.
- ¿Cuánto cuestan? - Dos laris.
Muchas gracias.
No tienes por qué preocuparte, todo está en orden.
Estas niñas me sorprenden. Se preocupan sin razón.
Continúen con el fólico.
Por favor, llévala adentro.
Continúa con el ácido fólico.
Una píldora de ácido fólico
una vez al día.
Lleva una vida saludable, te voy a explicar cómo:
buena comida, aire fresco...
¿Es normal que yo no esté embarazada? Ha pasado un año.
¿Podría ser algo sicológico?
Vamos, no seas exagerada.
¿Cuál es la prisa? Ya vendrá.
Luego de que te casaste, ¿cuándo quedaste embarazada?
Como a los 6 meses.
Te digo, algo anda mal conmigo.
Nada de eso. ¿Qué podría estar mal?
Ve las cosas de otra manera.
Puede ser bueno que no quedes embarazada.
¿Por qué bueno?
Eres joven.
Podrías ir a alguna parte a estudiar o simplemente por viajar.
No necesitas mucho dinero para eso.
Tienes mucho tiempo para tener un bebé.
Mientras tanto,
Vakho y tú se conocerán mejor,
y entonces sabrán
si son el uno para el otro. Eso lleva tiempo.
¿Tienes dudas al respecto?
- No. - Te diré algo.
Tú tuviste problemas con papá y lo dejaste,
no quiere decir que yo también.
- No quise decir eso. - Te proyectas en los demás.
- Por eso piensas eso. - Cálmate.
He vivido con él un año ¿y tengo que conocerlo mejor?
Por favor, no te enojes.
No interfieras en mi vida. Yo también puedo ir al médico.
Eres muy negativa y destructiva. Eres como Otar.
¿Qué pasa contigo? Sólo quiero lo mejor para ti.
- Por favor, no te enojes. - Está bien, olvídalo.
Dime cómo te va.
¿Cómo es el apartamento? ¿Te gusta?
Ven, ven rápido.
El almendro estaba floreciendo
El sol emite su brillo rojizo
En el corazón de las flores del almendro
Entonces viniste
Y me acariciaste
Pero no te creí
Mi amor
Mira el almendro florecido En mi corazón como si fuera ayer
Gracias.
Todo el mundo estará ahí. ¿Es aquí?
- El aire es muy limpio aquí. - No, creo que no es aquí.
¿Nos bajamos muy pronto?
Debe ser allá. Caminemos.
- Este lugar es agradable. - Ha pasado mucho tiempo.
- Mi corazón late fuerte. - Me lo imagino.
- Manana... - ¿Qué?
Quiero pedirte algo.
No le digas a nadie lo del mercado.
- ¿Qué pasa con lo del mercado? - Nada, pero es mejor.
Está bien, como quieras.
- ¿Les dijeron a todos? - Creo que sí.
- ¡Hola, chicas! - ¡Ya llegaron!
Mkheidze y Ebanoidze.
No lo puedo creer.
Manana, querida, cómo te extrañé.
Estás muy hermosa.
Bájala.
Ahora es mi turno.
¡Qué viva la clase 10b!
¡Qué viva!
- ¡Qué viva! - ¡Qué viva!
- ¡Qué viva! - ¡Qué viva!
Ustedes acaban de brindar por mí.
Ahora yo propondré un brindis.
Desafortunadamente,
algunos de nuestros compañeros no están hoy aquí con nosotros.
Pobre de ellos.
Asatiani, Abuladze, Adamia,
- Okruashvili. - Uchava.
Uchava, queridos.
Ahora quiero brindar por ustedes.
Ustedes deben vivir.
Ustedes deben vivir en nombre de esos compañeros de clase.
Vivan una vida larga y feliz. Brindo por ustedes.
- Salud. - Salud.
No eran chicos comunes.
No se salvaron,
no pudieron sostenerse en este remolino de la vida,
así que nos dejaron.
Que descansen en paz.
Puedo estar sin suerte
Pueden ocurrirme desgracias
Voy a cantar otra vez
Para alegrar mi corazón
¿No es mejor tener una rosa En la cara que hollín?
Uno no es hombre...
Excelente vino.
- No más para mí, estoy borracha. - Yo también.
Es culpa de ella, me hizo beber. Me llevarás a casa.
- Te dije que te iba a llevar. - Dime cómo te va.
- ¿Cómo estás tú, tus hijos, Soso? - Estamos bien.
¿Soso se enojó porque nos reunimos sin nuestros cónyuges?
Eso no me preocupa, tiene bastantes fiestas.
- No hablemos de hombres. - Son como niños.
- ¿Tu hija está casada? - Sí.
- ¿Qué edad tiene? - 23.
- No lo puedo creer. - Pero todavía no soy abuela.
Es muy pronto para que seamos abuelas.
El chico tiene 20, es estudiante.
Hace poco me separé de Soso.
Me fui de la casa y ahora vivo sola.
Manana, no puede ser.
- ¿Qué estás diciendo? - Últimamente sólo oigo malas noticias.
No puedo creerlo.
Espera, ¿en cuál casa? Sé que vivías con tu mamá.
Ya no vivo allí, vivo sola en un apartamento.
¿Soso compró otro apartamento?
No, él vive con mis padres. Alquilé un apartamento.
Se quedó con ellos.
¿Por qué se sorprenden?
Los papás de Manana criaron a Soso como a un hijo.
Pero me siento muy bien, siempre quise vivir sola.
Se siente muy bien.
Se reconciliarán, lo sé.
- No. - Vamos, no digas eso.
- ¿Soso está trabajando? - Sí.
- ¿Se pelearon? - No, no peleamos.
No peleamos ni discutimos.
¿Era violento?
- Por supuesto que no. - Vamos, conozco a Soso.
¿Y el sexo iba bien? ¿Quería sexo anal?
¿Estás loca? ¿De qué estás hablando?
¿Qué? ¿No has oído hablar de eso?
Conozco a muchas mujeres cuyos maridos lo exigen.
Por eso Dundua se divorció de su marido.
Increíble.
- ¿Han visto a Museridze? - Está afuera.
- Lo digo en serio. - Ve afuera.
- Por favor, estamos hablando. - ¿Por qué se ponen así?
- Dime, ¿cómo está Soso? - ¿Para qué preocuparnos por él?
Soso está bien, se está acostumbrando.
Lo soportaste bastante.
- Estoy de acuerdo. - Muchas mujeres no lo soportarían.
¿Qué quieres decir?
Imagínate, yo no lo habría aguantado.
Sin ánimo de ofender, Manana.
Yo no hubiera aguantado a un hombre como Soso.
- Eres una santa. - No es así.
- ¿Y cómo es? - Ya sabes, por la familia.
Hasta que los niños crezcan, la situación financiera...
Un momento. ¿De qué estás hablando?
- ¿Ella no lo sabe? - ¿Qué?
¿Qué esperabas? Ella está en las nubes.
¿Estás totalmente ciega?
Soso tuvo un romance con la prima de Tevdoradze.
No.
Fue hace un tiempo. Ella tuvo un hijo de él.
- No. - Sí, ahora debe tener 13 años.
- ¿O 14? - ¡Dios mío!
Ah, sí.
¿Los niños se tratan entre ellos?
Juro que no sabía nada.
Ya está. ¿Por qué le dan tanta importancia a eso?
Ella se divorció de su marido, ya se terminó.
No le interesa con quién estuvo involucrado su esposo.
- Mi sobrino está en su clase. - ¿Y?
Se parece mucho a Soso. Es un chico muy dulce, un poco gordo.
- No es culpa del chico. - ¿Qué puede hacer Soso al respecto?
Se ocupa del chico lo más que puede.
- Dejó a la mujer hace mucho tiempo. - ¿Y después?
Ella era una mala mujer. Lo hizo elegir entre su esposa y ella,
así que la dejó.
Pobre Manana, te han pasado muchas cosas.
Soso amaba mucho a esa mujer.
¿No te acuerdas? Iba a menudo a casa de Tevdoradze.
- No me acuerdo. - Tenía el pelo negro y rizado.
- Era muy bonita. - Yo no diría bonita.
- ¿Por qué? - Nunca me gustó.
Cálmate, sírveme una copa.
Bebamos por Manana.
- Salud. - Por la nueva vida de Manana.
- Manana, que seas feliz. - Ella será feliz.
Por supuesto.
Chicas, déjenme hablarles de Chikovani.
Se van a impactar.
¿Sabías esto, Manana?
Señora, me prometiste una canción.
- No, ahora no puedo cantar. - ¿Qué?
Vamos.
Vamos.
David, ven.
Dame eso.
Dios mío, bendícenos.
Vamos.
Disculpa.
Queridos damas y caballeros,
amigos...
Presten atención, por favor.
- Ahora... - No puedo.
- Nuestra excelente estudiante cantará. - No puedo cantar.
- Manana Mkheidze. - No puedo cantar ahora.
No puedo.
Por favor, canta.
- No te hemos oído cantar en años. - Toca, Manana.
- Canta como solías cantar. - Queremos oírte cantar, por favor.
Adelante, querida.
No, no puedo.
- Por favor. - Canta.
Un momento, por favor.
Eres un amor, una maravilla.
El lunar en la cara
Te queda muy bien Ven y siéntate a mi lado
Anímame, eres tan buena
Apasionada y llena de vida Cuando muera, querida,
Te convertirás en mi lápida
Antes eras mi rosa, Pero ahora eres mi pena
Me evitas y te alejas de mí
Por favor, dime
Si alguien es mejor que yo
Sin ti mi fuerza se ha ido
Si no sabías qué es el amor ¿Por qué viniste a mí?
¿Por qué caminabas por mi calle Por las noches?
La ropa a rayas Y el traje de gala te sientan bien
Nunca pienses en traicionarme
Eres tan buena, tan buena
Apasionada y llena de vida Cuando muera, querida,
Conviértete en la lápida Que cubra mi tumba
¿Quién es?
- Servicio de gas. - ¿Quién?
Servicio de gas.
¿Puedo pasar?
- ¿Dónde está el medidor de gas? - Por aquí.
- Datuna, ¿quién es? - Nada, es el servicio de gas.
Sí, seguro.
Está ahí, señora.
- Oye... - ¿No vas a bajar?
- No puedo. - Maldita sea, ¿por qué eres tan flojo?
Gracias, adiós.
Un minuto.
Disculpe, un momento.
- ¿Está hablando conmigo? - ¿Con quién más?
¿No tengo que firmar?
No es contigo. Es alguien del servicio de gas.
Me pregunto quiénes son sus amigos.
¿Alguien lo conoce? Me pregunto qué quería.
Aquí, por favor.
¿Qué?
¿Dónde?
¿En serio?
¿Y entonces?
No, no sabía.
Sí, está bien.
Espera un minuto.
Sí.
Ya va. ¿Qué estás haciendo?
Regresa ese pan y el chocolate. Ya deja de comer.
Pero tengo hambre.
Si tienes hambre, voy a freír unas patatas.
- Déjame tranquilo. - ¿Qué? Muéstrale la salida.
El chico me vuelve loca. Estoy muy enfadada con él.
Creo que debería llevarlo a un nutricionista o un sicólogo.
Algo tengo que hacer.
Va a llegar a los 100 kilos. ¿Qué haré entonces?
- Adiós. - Adiós.
Hola, Lasha.
En casa. Todo está bien. ¿Cómo estás?
No, Lasha, no puedo ir ahora. ¿Qué sucede?
No puedo ir, no me siento bien. Dime qué pasa.
¿Están en la casa?
Está bien, voy a ir.
¿Qué pasó? ¿Qué sucede?
Papá, ¿qué te pasa?
¿Qué pasó?
Dime lo que pasó.
Nino le lanzó una sartén a Vakho.
Vakho se movió y la sartén golpeó al abuelo.
- ¿Qué te pasó en la cabeza? - Nada.
¿Cómo sabes que no pasó nada?
¿Cómo te atreves a hablar por los demás?
- Cálmate, papá. - Sobreviví a los comunistas.
Cuando vinieron los agentes de la KGB,
yo fui el único de mi familia que sobrevivió.
He sobrevivido a muchos gobiernos infames.
Ahora tengo que soportar a este gobierno.
Y ahora mi nieta trata de matarme.
Cálmate, fue sin culpa. Ella lo lamenta mucho.
- Tiene muchos problemas. - ¿Y yo no tengo bastantes?
Le pides a Dios que te mate tan a menudo, que así fue que te castigó.
Dije que quería morir.
Nunca dije
que quería que mi nieta me partiera la cabeza.
Mamá, ¿dónde están los vasos?
Ella los puso allí.
¿Cómo estás?
Bien.
¿Estás descansando de mí?
¿Ya te estableciste?
Lo más que pude.
El apartamento es bueno. Sólo necesito poner estantes.
Todas mis cosas están en el piso.
¿Y tú cómo estás?
- ¿Alguien quiere hielo? - Pon uno o dos.
Yo también quiero hielo.
¿Cómo estoy yo?
¿Cómo sé cómo estoy?
¿Estás bebiendo?
- Cuídate mucho. - Estoy bien, me siento bien y sano.
Mi salud es excelente.
Muy bien.
Manana, escucha.
- Iré a hacer los estantes. - No.
Escucha.
Si quieres, puedo hacerlos, no hay problema.
No, Soso, está bien.
Mi niña.
No llores.
Siéntate.
No te preocupes, todo estará bien, ya verás.
Bebe un poco de agua y no llores, por favor.
Bebe.
Si estuviera embarazada, ahora todo estaría mejor.
Por favor, no digas eso.
Tranquilízate, mi niña.
Sería feliz si estuvieras embarazada.
Todo estará bien.
Ahora te duele, pero después verás las cosas de otra manera.
Todo va a estar bien.
Eres hermosa,
eres buena
y eres joven.
Tendrás muchos pretendientes.
Te enamorarás de alguien y tendrás un bebé con él.
Ven acá.
Déjame pasar.
- Ayúdanos. Ya van a llegar. - Ya voy para allá.
- Lamara, ¿dónde pongo esta caja? - Ponla en mi cabeza.
Llévala a tu habitación y métela en una gaveta.
¿Qué quieres, Otar?
¿Cómo puedo ayudar?
¿No es obvio? Mira a tu alrededor.
Si ves cosas por ahí, guárdalas.
¿En serio?
- Es el timbre, abre la puerta. - Yo voy.
Lamara me llamó. Me dijo que viniera enseguida.
- Tranquila, cálmate. - ¿Qué pasó?
Lasha se va a casar.
¿Estás bromeando?
- ¿Él está aquí? - Aún no.
Ven.
La cerradura está mal, mi llave no abre.
No está mal, la reemplazamos.
¿Por qué?
Vakho tiene una llave y Nino no lo quiere aquí.
Por eso la reemplacé.
- Hay una para ti, si quieres. - Está bien.
Muy amable, gracias.
Me pregunto si esa chica tiene padres.
Tiene a su mamá, es hija única.
¿Una mamá?
Me pregunto qué hace su madre, si es una mujer decente.
¿Qué quieres decir con decente?
Decente significa decente.
Es asistente médica y trabaja con la cuñada de Tsamalashvili.
- ¿Cierto? - Sí.
- ¿No conoces a esa chica? - ¿Cómo voy a conocerla?
- No sé. - ¿Cómo es posible?
- ¿Debo conocer a todo el mundo? - ¿Y no es así?
Casi me das un ataque cardíaco.
Pensé que alguien había muerto y vine corriendo.
¿Y no es angustioso?
Mi corazón se rompe cuando pienso en quién se une a nuestra familia
y a ella no le importa.
- Ella vive cómoda sola. - Ya no discutas, por favor.
Ya basta, no es el momento.
- Cuida lo que dices. - Basta.
- Llegaron. - ¿Quién abre la puerta?
- Yo. - No, mamá.
Es mejor que la abra Nino.
- Déjala que abra. - ¿Qué tiene de malo?
Nada, mamá.
Hola, Nino. Ella es Kitsi.
- Encantada de conocerte. - Ven.
- Ella es Kitsi. - Hola.
Un placer conocerlo.
Hola, soy Kitsi.
- Mamá. - Hola.
- Hola, soy Kitsi. - Lamara.
¿Por qué están todos de pie? Siéntense.
Kitsi, siéntate.
Dame tu cartera. La pondré aquí.
Fue una tortura. Estuvimos una hora en el tráfico.
Sí, fue una pesadilla.
¿Por qué no llamaste? Pude ayudarlos.
No fue nada importante.
Estoy algo confundida.
No soy muy buena recordando nombres.
Yo te digo.
- Usted es Soso, ¿verdad? - Sí.
Yo soy la mamá, Manana.
- La abuela. - La Sra. Lamara.
Conozco a Otar.
Nino, me pareces conocida.
Y tú a mí.
- Pero no recuerdo de dónde. - Me pregunto...
- ¿Puedo? - Por supuesto.
Sírvete, son para ti.
¿Puedo hacerte una pregunta?
- Mamá... - Lamara, por favor.
- ¿Qué pasa? Déjame hablar. - Pregúnteme lo que quiera.
¿Kitsi es tu verdadero nombre?
- No, mi verdadero nombre es Tamuna. - Gracias a Dios.
Tamar, para ser más exactos. Pero es que odio ese nombre.
Si me llama Tamuna o Tamar, no responderé.
¿Por qué, querida?
Es verdad.
Esto será el cuarto tuyo y de Lasha.
No es como debería ser, pero...
¿Estás bromeando? Es genial.
Lo único malo de este cuarto es el armario.
Es tan grande que no pudimos sacarlo, así que todos guardamos la ropa aquí.
- ¿Está bien si dejo mis cosas aquí? - No hay problema.
No te imaginas lo feliz que estoy de que pronto habrá un bebé aquí.
- Tienes una barriga muy linda. - Gracias.
¿Quién es tu doctor?
Voy a freír unas patatas, haz una ensalada.
- Y hornea el jachapuri. - Muy bien.
Tengo un pollo, pero está congelado.
- Compremos algo en la tienda. - No, cocinaremos lo que hay.
- Es embarazoso. - No te preocupes.
Aquí tienes patilla. Está dulce, sírvete.
¿Qué haces aquí afuera?
¿Podías imaginar esto? Pronto tendremos un nieto.
Las cerezas
Ya maduraron
Jugo nuevo
Está goteando del helecho
No sabía, muchacha, Que estabas temblando
Tus brillantes ojos de diamante, Tus tímidos pasos
Te entregaste por completo Mientras yo recogía las hojas
- Ya me voy. - Está bien, cariño.
¿Qué estás haciendo?
- ¿Qué? - Te fuiste sin decir nada.
Mañana debo levantarme temprano.
Le dije a Lasha que no me quedaría.
Yo te llevo. Ven con nosotros.
Todos se alegran cuando estás aquí. Luego te llevo.
Pero si has estado tomando.
Sólo dos vasos.
- No, tomaré un taxi. - Espera.
Toma un taxi más tarde.
Por favor, ven.
Te llamaré un taxi que te llevará a casa.
¿Es tan malo nuestro hogar que no puedes pasar una noche con nosotros?
Te juro que sí es tarde, te llamo un taxi
y me iré a casa.
¿Por qué? No tengo miedo.
Por supuesto.
No tienes miedo de nada. Eres una mujer fuerte.
Me tengo que ir.
Espera, por favor.
Me pregunto...
- ¿Qué? - ¿Cuándo regresarás?
Ya ves que no digo nada.
No digo nada y espero por ti.
Pero ya sabes, no es fácil.
- ¿Me estás esperando? - Por supuesto.
Tengo mi propia casa y no voy a regresar.
¿Y qué hago yo? ¿Dónde está mi hogar?
¿Dónde está mi casa?
Bien, puedo irme.
No es problema, puedo vivir donde quiera.
- Sí. - Pero...
Hasta ahora pensé que era mi hogar, donde yo pertenecía.
Que tú eras mi hogar, y Lasha, Nino, Lamara y Otar también.
- Ve a casa, entonces. Ellos te esperan. - Pero qué difícil eres.
- ¿Por qué todo debe ser a tu modo? - No es así.
- Bien, no voy a decir nada. - Por favor, debo levantarme temprano.
- Regresa, por favor. - ¿No puedo acompañarte al taxi?
Está bien.
Queremos ir a Varketili.
- Muy bien. - Aquí está el dinero.
- ¿Qué? - ¿Y los estantes?
- ¿Qué estantes? - Los del apartamento.
Aún no los he hecho. Los pondré cuando pueda.
Me voy. Cuídate.
- Eres tú. Pasa. - ¿Cómo estás?
- Bien, ¿y tú? - Bien.
- ¿Lo encontraste fácilmente? - Claro.
- ¿Tu chaqueta? - No, gracias. Te traje esto.
No era necesario.
Pasa.
Esto también cabe aquí. Puedes mover esto.
Uno aquí, el otro allí, o uno al lado del otro.
Creo que es mejor allí.
Como quieras.
Bien, voy a empezar.
Espera, con calma. ¿Tienes prisa?
- No, no tengo prisa. - Ven a ver el resto del apartamento.
Este es el otro cuarto.
Es muy agradable.
Sí, me he acostumbrado.
No es grande, pero es acogedor.
Ven a ver la cocina.
Estaba muy desordenado cuando me mudé. Lo he estado limpiando.
Ahora se ve limpio.
¿Qué es esto?
Es vino casero, mis amigos me lo regalaron.
Es un vino joven. Pensé que te podría gustar.
Gracias.
¿Qué son estos?
Tomates. Los sembré y ya crecieron.
Estupendo.
¿Quieres comer algo?
Ya que me invitas, está bien.
Preparé algo, nada especial.
He estado en casa todo el día.
Así que cociné algo.
Huele muy bien.
Pronto estará listo.
- Bueno, voy a empezar. - Está bien.
Está listo.
- Esto es un banquete. - No es nada especial.
- Aquí tienes. - Gracias.
Brindo por ti.
Dondequiera que estés.
Gracias.
Salud.
- El vino es muy bueno, ¿no? - Sí, muy bueno.
Sírvete.
No está mal, creo.
Toma pan de maíz.
Y un poco de esto.
No es tan bueno como el de Lamara, pero...
Está sabroso.
- ¿De verdad? - En serio.
¿Cómo está todo en casa?
¿Cómo están Lamara y Otar?
Como siempre.
Lamara está bien, con buena salud.
Otar ya no habla tanto sobre la muerte.
Está feliz, esperando a su bisnieto.
- Todo está bien. - Qué bueno.
- ¿Qué tal Lasha y Kitsi? - Están bien.
Bueno...
Kitsi es una niña muy buena.
- Es una buena chica. - Sí.
A veces pienso por qué se casó con él.
Tal vez no es tan malo como crees. ¿Sigue pegado a la computadora?
No tanto. Sale un poco.
Creo que está buscando trabajo. No sé, no me dice nada.
No le dice a nadie. Kitsi me lo dijo.
¿Cómo está Nino? ¿Ya está mejor?
Sí, creo que sí.
El otro día trajo a unos amigos. Se divirtieron y la animaron.
Kitsi estuvo con ellos. Lo pasaron de lo mejor.
- ¿Vakho ha aparecido? - ¿Vakho?
Le romperé la cabeza a ese imbécil si lo veo.
Por favor.
Por fin está haciendo más frío.
¿Cómo estás tú?
¿Cómo es tu vida?
Puedo decirte...
- Hola, señora. - Hola.
Disculpe, ¿puede llamar a su invitado?
Somos sus vecinos.
- Hola, señor. - Hola.
- Disculpe... - ¿Mi auto los bloquea?
- Sí. - Lo moveré.
Ya vengo.
- Disculpe. - No hay por qué.
- Lamento mucho... - El auto no es el problema.
¿Entonces cuál es?
Escucha, hermano, vamos a pedirte un favor.
¿Cuál?
No quiero que vuelvas a molestar a esta dama.
¿Qué?
¿De qué te ríes, hombre?
- ¿Cómo te llamas? - Irakli.
¿Estás buscando problemas, hijo?
Escucha, hermano.
Esa señora está casada.
¿Sabías que tiene marido y familia?
¿Sabías eso?
¿Y tú sabías que eres lindo?
- No me toques. - ¿O qué?
Y tú, matón, háblales a los adultos con más respeto.
¿Cómo te atreves a hablarme así? ¿Quién eres tú?
- ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando? - Yo resuelvo esto.
- ¿Qué quieres con mi marido? - ¿Es su marido?
Sí, es mi marido.
¿Eres el cuñado de Rezo?
¿El hombre bueno?
- ¿Rezo los envió? - ¿No tienen vergüenza?
Es un tonto.
- ¿Qué pasa? - Lo siento.
Deberías lamentarlo.
- Vámonos. - Su comportamiento es indignante.
Rezo dijo que la cuidáramos.
No necesito vigilancia. ¿Es que acaso soy una niña?
Ya sabemos quién es quién, así que vámonos.
Muy bien, adiós.
Si Rezo te dice que saltes a un río, ¿saltarías?
Disculpen.
- ¿No tienen cerebro? - Vámonos.
¿Qué le pasa a Rezo? ¿Cómo se atreve a tratarme así?
¿Cómo se atreve a hablarles de mí a esos tontos?
Actúa como un niño. Nunca creció.
Se mete en mi vida.
- Bueno, cálmate. - ¿Cómo voy a calmarme?
- ¿Te parece bien? - No, a mí no.
¿Oíste lo que dijeron? ¿Vigilarme?
No necesito que me cuiden.
Yo no quería tratar con esos tipos. Hablaré con Rezo.
Estoy muy cansada, Soso. No necesito una familia así.
Tampoco un hermano así.
Vamos, Manana, tú sabes cómo es él.
Así actúa él, es como ha vivido su vida.
Tú lo entiendes bien. Déjame pasar.
Sólo quiero que no te molestes por eso.
- Tranquilízate. - "Es como ha vivido su vida".
¿Entonces qué debo hacer?
- ¿Y tú? - ¿Yo?
¿Cómo has vivido tu vida?
¿Lo sabes todo?
¿Quién eres tú, de verdad?
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