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LA PRIMERA DAMA
Cuando una mujer ha vivido en épocas emocionantes...
y ha participado en grandes acontecimientos,
podría parecer que recuerda esas ocasiones con más fuerza,
pero eso no es verdad.
Por supuesto que yo recuerdo cada detalle...
de nuestra primera fiesta inaugural y como había trabajado...
para que fuese el brillante acontecimiento que luego fue.
Allí había invitados de todas las partes del mundo.
Dignatarios, diplomáticos y hombres de estado,
también me acuerdo de lo nerviosa que estaba.
También hubo momentos, ni alegres, ni felices,
en los que el futuro de nuestro país estaba en juego.
Nos encontrábamos en guerra, Washington estaba sitiada.
Sobre un horizonte cercano veíamos el fuego de los cañones...
y sabíamos que en poco tiempo la capital...
estaría en manos del enemigo.
El presidente estaba con sus tropas y el nuestro era el último grupo...
que quedaba en la Casa Blanca,
recogiendo los documentos más importantes.
Recordábamos la Declaración de Independencia.
Habría sido muy amargo haber perdido nuestra declaración,
además de nuestra independencia.
Ya estaba a punto de irme cuando levanté la vista...
y vi el retrato de nuestro difunto presidente George Washington.
Necesitábamos un liderazgo militar, en unos momentos...
en los que peligraba todo por lo que él había luchado.
No podía permitir que el general cayera en manos del enemigo...
así que lo saqué del marco cuidadosamente,
por que tenía fe de que en cuestión de días o semanas...
yo volvería a subir por esta misma escalera,
para poner de nuevo al general en su lugar de honor.
Porque si algo sabía es que una vez que has probado la libertad...
ya no puedes vivir sin ella.
Fueron momentos emocionantes,
pero los recuerdos que más aprecio,
son los que se encuentran arraigados en mi corazón.
Se remontan a nuestro hogar familiar en Virginia,
a la noche en que mi padre regresó de la guerra revolucionaria.
A mi padre siempre le había gustado la vida en la plantación,
amaba la alegría, las fiesta, la caza,
le encantaba cómo era nuestra vida entonces.
Nos había ordenado que cuando volviese de la guerra,
diéramos la fiesta más grande que jamás se había dado en nuestra casa.
Nos dijo que quería todas las habitaciones encendidas...
para que pudiera verlo a kilómetros de distancia.
Y ésta era la noche en que regresaba a casa.
Habíamos invitado a toda la región.
A mi padre le encantaban esas ocasiones.
Tiempos alegres, buenos tiempos. La vida del plantador en Virginia.
Nos moríamos de ganas porver lo feliz que se sentiría...
rodeado por sus viejos amigos.
¿Qué te ocurre?
Nada, esposa.
Quiero daros las gracias a todos por habervenido.
Y ahora tengo asuntos que comentar con mi familia.
Si me disculpáis, por favor,
Pero, John.
Ven aquí.
¿Estás enfermo?
No querida, no estoy enfermo.
Pero padre, recuerda que deseabas que te ofreciéramos una fiesta...
cuando regresaras y no has estado muy correcto con nuestros amigos.
Nuestros verdaderos amigos no están aquí.
Iba a ser una fiesta tan maravillosa.
¿Qué van a pensar de nosotros?
Te preocupa más lo que los otros piensen de ti...
que lo que piensas tú de ti misma.
¿Le suenan raras mis palabras a tus oídos?
Sí, padre.
¿Qué te ha ocurrido?
Muchas cosas esposa.
¿Has oído hablar de la batalla de la montaña del rey?
Sí, hemos recibidos noticias.
Fue en esa batalla donde me hirieron.
¿Herirte?
Mi querido esposo, ¿por qué no nos lo contaste?
Yo yacía en la niebla esperando el final,
la muerte.
Pobre, John.
Bajo las primeras luces del alba, vi una figura a través de la niebla...
acercándose a mí.
Un hombre a quién no había visto hace 25 años.
Un viejo amigo, con el que había asistido a reuniones...
cuando era un muchacho y éramos cuáqueros.
¿No te había hablado de mi amigo John Todd?
Sí, me habías hablado.
Me levantó con sus brazos y me dijo,
"amigo Payne, que nos hayamos encontrado...
de esta forma es un acto de la Providencia."
Mientras se inclinaba para curar mis heridas,
el enemigo volvió a abrir fuego y él fue abatido.
Si no me hubiese estado protegiendo con su cuerpo,
yo habría recibido aquella bala.
Murió por mí, Dolly,
pero vivió lo suficiente para hacer un pacto conmigo,
me prometí a mí mismo que volvería a la iglesia cuáquera,
le dije que libertaría a mis esclavos,
que vendería nuestras tierras...
y me iría a Filadelfia.
Justo antes de que muriera, le hice saber mi compromiso...
de que nuestras familias se unirían,
de que nuestra hija se casaría con su hijo John.
¿Le prometiste que yo me casaría con su hijo?
Esa fue la promesa que le hice.
Pero padre,
no puedo casarme con un hombre al que ni siquiera he visto.
no puedo casarme con un hombre al que no conozco, al que no amo.
Padre, no puedes decirlo en serio.
Ni mis protestas, ni mis lágrimas cambiaron la decisión de mi padre.
Nos trasladamos a Filadelfia y vivimos en una casa...
en esta misma plaza.
Fui obligada por la palabra de mi padre...
a presentarme en el templo.
Y a casarme con John Todd.
En presencia de esta asamblea, yo te tomo Dorothea Payne...
como mi esposa, prometiéndote con la ayuda divina...
ser para ti un esposo amante y fiel hasta que la muerte nos separe.
En presencia de esta asamblea, yo te tomo John Todd...
como mi esposo, prometiéndote con la ayuda divina...
ser para ti un esposa amante y fiel hasta que la muerte nos separe.
Los novios firmarán ahora el certificado de matrimonio.
Amigo Todd, tú primero.
Ahora todos los amigos de la sociedad...
firmarán el certificado de matrimonio.
Señora Todd,
¿No lo vas a decir ahora?
- ¿Decir qué? - Que me amas.
Nunca diré tal cosa, señor.
- Dolly. - ¿Sí, señor?
Ya he diseñado nuestra casa,
empezaremos a construirla en primavera.
¿Te gusta?
Es muy bonita.
Desearía que me acompañaras y echaras un vistazo.
Es un sitio maravilloso.
Ya lo has visto tú, señor Todd, y eso basta.
No, señora Todd, no es suficiente quiero que te guste a ti.
Esta parte la construiremos sólo de piedra,
no he puesto los árboles en el dibujo pero hay uno inmenso justo aquí,
que darásombra a la cocina.
Verás las cosas de distinta forma cuando tengas tu propia casa.
Tus padres son muy agradables, amables y comprensivos...
pero no es lo mismo que estar en tu propia casa.
Sé que te sentirás de una forma diferente.
¿Eso crees?
Bueno, te sentirás más como que estás casada.
Nunca sentiré que estoy casada contigo, señor Todd.
Y espero que tú tampoco llegues a sentirlo nunca.
Mira Dolly, vamos a estar casados mucho tiempo,
toda nuestra vida.
sino muchos años, hasta que envejezcamos.
Ya lo sé.
Algún día, entre ahora y ese momento,
te darás cuenta de lo mucho que te amo.
Entonces tú también me amarás, estoy seguro.
Yo nunca te querré.
Finge por un momento y dime que sí,
sólo por una vez, para ver que se siente.
Nunca lo diré.
Nunca te diré que te amo.
Sí me amarás, sé que lo harás. ¡Tiene que ser así!
Dolly, no he pretendido hacerte daño.
Estoy siendo un pesado inoportuno.
Sé que todo lo que hago y todo lo que digo ahora estámal.
Aveces pienso que voy a perder el juicio.
¿Me odias tanto, Dolly?
Nunca te prometí más que odio.
Lo sé y tenías razón, nunca debimos habernos casado.
No te culpo por lo que sientes,
pero no sé que hacer para remediarlo.
Si te abandonara creo que me moriría pensando en ti.
Dolly,
deja que te rodee con mis brazos.
Tengo que hacerlo.
Tú no sabes lo mucho que te amo.
No puedes saber lo que siento.
Tú nunca has estado enamorada.
No te haces a la idea de lo que es ver toda la bondad del mundo...
en una persona y saber que es inalcanzable.
Pensar que todo el mundo cree que me perteneces cuando no es así,
y nunca lo será.
Es doloroso, Dolly.
Es muy doloroso y me duele en lo más hondo.
Te miro y pienso,
ni siquiera hay compasión porque no lo sabes,
no lo comprendes
Entonces me imagino que algún día te tomaré entre mis brazos,
y todo el dolory la pena desaparecerán.
Y me avergüenza,
me siento avergonzado.
Dolly, yo,
yo nunca te he besado.
Discúlpeme.
- Enhorabuena. - Gracias.
- Hola abuelo, ¿cómo está? - Bien.
Pues imagínese cómo me siento yo.
¿Eres feliz ahora?
Mira, estásonriendo,
Dolly, hoy es nuestro aniversario.
Pero John, las joyas van contra tus creencias.
Pero no van contra las tuyas y quiero que seas feliz.
¿Por mi felicidad iras en contra de tus creencias?
Yo tengo otra creencia.
Es mi confianza en ti, en nuestro matrimonio y en nuestro hijo.
Esa también es una fe poderosa.
Por eso quiero darte este regalo en nuestro primer aniversario.
Ha sido un buen año.
Y también muy movido.
Estoy avergonzada, olvidé que era nuestro aniversario...
y no tengo un regalo para ti
Sí, sílo tienes.
Un regalo que he deseado todos los días de este año pasado.
Y tú eres la única que me lo puedes dar.
Hace un año me aseguraste que nunca me dirías que me amas.
Sí, lo recuerdo.
Y nunca me lo has dicho.
He estado esperando que algún día se te escaparía y que olvidarías...
Por favor, no.
Has conseguido que me gustes a pesar de mí misma,
y estoy contenta con nuestro matrimonio,
¿No es suficiente?
Pienso que podría ser más feliz si me hubiese casado con un hombre...
por mi propia voluntad.
Si no me hubieran emparejado como se empareja...
a las bestias del campo.
Si no me hubiesen obligado a ser tu esposa.
Pero eres la madre de nuestro hijo.
Sí, lo sé.
Creía que ya habrías aprendido a amarme.
El amor no es algo que una mujer aprenda, como leery escribir,
es algo que ella sabe de memoria.
Sé que me amas, todos mis instintos me dicen que me quieres.
¿Por qué no lo dices?
Porque eso es lo único que me queda.
No me estoy quejando de mi vida contigo,
es estupenda... y tú eres bueno.
Quiero a nuestro hijo y me alegro de que estés aquí.
Pero he perdido parte de mi vida porque mi padre y tú...
me la arrebatasteis.
Hay una emoción sublime al enamorarse...
que nunca conoceré.
Es como un torbellino que te eleva y te transporta fuera de ti misma,
algo que es más divino que mortal.
¿Cómo sabes todas esas cosas?
Toda mujer lo sabe aunque yo no pienso a menudo en ello.
Pero cuando veo a un chico y a una chica caminando juntos...
por la calle o cuando veo que alguien se va a casar...
porque estáenamorado,
entonces recuerdo la promesa que me hice el día de nuestra boda.
Ya sé que piensas que es ridículo...
pero de alguna forma me compensa un poco por lo que mi padre...
y tú me arrebatasteis.
Haré cualquier cosa que me pidas, lo que sea.
Pero nunca lo diré.
Nunca te diré que te amo, así que no vuelvas a pedírmelo.
Estás equivocada, Dolly.
Algún día vendrás a decirme que me amas.
Entonces una plaga, una plaga horrible.
La fiebre amarilla invadió Filadelfia.
Mi padre enfermó,
murió en los brazos de mi madre.
Y después mi hijo,
nuestro hijo también falleció.
Se ordenó que todo el mundo abandonara la ciudad.
Oye Dolly, esperan que vuelva.
Necesitan a todos los hombres disponibles para que ayuden...
a evacuar la ciudad.
¿Por qué no te vas mañana y descansas aquí esta noche?
Me necesitan ahora.
Yo me encargaré de llevar a las señoras hasta el campamento,
Tú puedes volver a la ciudad con Luis.
Bien, gracias.
Coge eso.
Bueno, adiós Dolly.
Vuelve lo antes que puedas John.
Eso haré.
¡Condúceme a la ciudad!
Señora Payne, el señor Todd se ha visto afectado por la fiebre.
No, ¿dónde está?
En el puente.
¿Han visto a mi marido?
¿Ha visto alguien a mi marido?
John,
John,
John, estoy aquí.
Sabías que algún día vendría hacia ti para decirte que te amaba.
Te amo, John.
Te quiero con todo mi corazón.
John,
¡John!
¡Oh, no!,
Ahora cuando te lo digo es demasiado tarde.
Perdóname, mi amor.
¡Perdóname!
Los siguientes dos años fueron amargos y solitarios...
para mi madre y para mí.
Pero, de alguna manera, el tiempo extiende un bálsamo...
sobre las más profundas heridas.
Filadelfia era la capital nacional en aquellos días...
y cuando el congreso estaba en periodo de sesiones...
la ciudad se veía invadida por empleados del gobierno.
Las tabernas públicas eran sucias y ruidosas,
y la comida espantosa.
Así que mi madre y yo decidimos que podíamos ser útiles,
además de prácticas.
- Buenas tardes, señor. - Buenas tardes.
¿Puedo ver a la viuda Payne?
Sí, señor. ¿No quiere pasar?
Gracias.
Le diré a la viuda Payne que estáusted aquí.
Espero que sea una idea prudente,
pensar que habráextraños viviendo en casa.
Hay un caballero abajo que desea ver a la viuda Payne.
- ¿Es un huésped? - Creo que sí, señorita Dolly.
- ¿Qué pinta tiene? - Bueno, es un...
Oye madre, no te olvides del precio de las habitaciones.
- Ni de las normas. - ¿Las normas?
Sí, el consumo de alcohol, el consumo de tabaco y la puntualidad...
en las comidas, se muy firme al respecto.
Dolly no puedo, no sería capaz de decirle ni una palabra.
- Ve tú. - ¿Yo?
Amy habla tú con él, tú sabes más que nosotras de estas cosas.
¡Adelante!
Señorita Dolly, eso no estaría bien.
De acuerdo, iré yo.
Di que este es un hogar respetable para personas respetables.
Muy bien.
¿Viuda Payne?
No, soy la viuda Todd.
Viuda Todd,
he venido por la habitación.
¿De veras?, bueno,
deseamos que este sea un hogar respetable,
Para personas respetables.
- Sí, y tenemos unas normas, - Que prohíben fumar en la cama.
Sí, esa es una de ellas.
Y no permitiremos que nuestros huéspedes se presenten...
en ese estado en que los licores...
Hacen débiles a los hombres.
Tampoco dejamos que se reúnan en nuestros aposentos con...
Amigos juerguistas y se pasen la botella.
¿No quiere sentarse?
Gracias.
Voy a necesitar una habitación grande.
- ¿Se estáruborizando? - ¿Algún motivo por el que debiera?
Los sonrojos de las mujeres son un gran misterio para los hombres.
No esperábamos que llegaran candidatos tan pronto,
el cartel se acaba de poner.
Yo lo he quitado y lo he echado al fuego.
Vi al chico que lo traía a media milla de aquí y le seguí.
- ¿Tiene una buena cocinera? - Sí, claro.
¿Y un lugar para guardar mis caballos?
- Sí, hay un espacio... - ¿Le gustan los caballos?
Pues sí, me gustan muchísimo.
Se estáruborizando, viuda Todd.
¿Tiene alguna referencia?
¿Personales, políticas o financieras?
Personales y financieras.
Se estásonrojando otra vez, viuda Todd.
¡Oh, madre!
Esta es mi madre, la viuda Payne.
Soy el senadorAaron Burr, su humilde servidor.
¿El senadorAaron Burr de Nueva York?
El mismo.
¿No le molestarátener un senador en su casa?
Me sentiría muy honrada.
Entonces ya tengo un voto.
Si le prometo que no la aburriré con mis discursos diráque sí.
No tengo otro remedio, usted quitó nuestro cartel.
Lo hice porque esperaba poder encontrarle otros huéspedes.
- ¿A cuántos piensa acoger? - A cuatro.
O sea que necesitamos tres más.
¿Qué les parece el encargado de negocios francés,
tal vez un miembro del gabinete, un juez u otro senador?
Pues que parece la compañía más distinguida.
Haré todo lo que pueda.
¿Puedo ver ahora mis aposentos?
Por supuesto, señor, venga por aquí.
Amy,
¿Quieres enseñarle al senador Burr la habitación principal, por favor?
Senador Burr, bendito sea usted,
acompáñeme, senador.
¿Te lo imaginas?,
miembros del gabinete, embajadores extranjeros, jueces...
y el senador Burr.
Es un buen comienzo, ¿verdad?
Eso espero madre.
- Es un caballo estupendo. - Ya es suyo.
Gracias, pero yo no podría aceptar un regalo tan maravilloso.
Entonces no tendré más remedio que matarlo.
Usted no haría eso.
Sabe que lo haría si se niega a aceptarlo.
Le creo muy capaz. ¡Vamos caballito corre!
Me gusta vivir en su casa.
Mi madre se sentiráencantada cuando se lo diga.
¿Su madre? ¿Usted no lo está?
Es muy halagador saber que al huésped le gustan sus aposentos.
No me refería a las habitaciones estaba hablando de usted.
¿Qué tal va ese dibujo?
Ustedes, las viudas, saben cuidar a la gente.
- Eso estámuy bien. - Se equivoca, viuda Todd.
No hay suavidad en el pelo y los ojos no tienen ese tono azul.
¿Son azules verdad?
Y los labios carecen de esa...
Sólo quería sellar nuestro acuerdo sobre el caballo.
¿Me ha dicho que se quedaría con él?
Eso le he dicho, sí...
y creo que serámejor que lo lleve a casa ahora mismo.
Viuda Todd,
¿quiere que me lleve el dibujo?
No es una roca muy grande y puedo empujarla por el camino...
por haber perdido mi apuesta.
¿Qué apuesta?
Cuando la vi por primera vez bajando las escaleras me aposté...
que en menos de una semana la besaría y hoy es mi último día.
¡Qué curioso!
Cuando le vi aposté que nuestro primer inquilino...
sería demasiado caballero para intentar esos trucos de taberna.
Es una pena, los dos hemos perdido la apuesta.
Es una verdadera desgracia iniciar una amistada así.
Una desgracia.
Gracias.
Eres un caballo precioso,
gracias por este agradable paseo.
Tú al menos has hecho una conquista.
- Jack, lávalos y tranquilízalos. - Sí, señor.
Vaya James, ¿te ha dado una coz el caballo?
- No, ¿por qué? - Porque tienes cara de dolor.
No.
Esa mirada sólo se puede deber a una profunda pasión...
o a un dolor de muelas.
Resulta muy difícil saber por la expresión de tu rostro...
qué esta pasando por tu cabeza.
Me preguntaba si conozco de algo a esa dama.
Me parece que no, James.
Pues me gustaría.
Es la dueña de una casa de huéspedes que estáaquí al lado.
Te prometo que a la primera oportunidad te la presentaré.
- Buenos días, James. - Buenos días.
Se ha hecho mi amigo.
Es un gran placer tenerlos entre nosotros.
Señora, esto parece como un sueño celestial.
Ah, ya han vuelto.
Ah, conde, así que recibió mi mensaje.
Yvine al galope.
Ainsworth, ¿no es todo lo que te dije que era?
Todo eso y más.
Déjeme que le presente a mis dos amigos...
que han venido a vivir en su casa.
El conde D'Arignon,
el encargado de negocios francés en Estados Unidos.
- Y mi amigo el senadorAinsworth. - Señora,
Es un verdadero placer, caballeros.
Quisiera ver al senador Burr, por favor.
- Sí, señor, ¿quiere pasar? - Gracias.
Todo un cambio con respecto a la taberna, ¿verdad?
Por primera vez desde que salí de Francia...
me siento como si tuviera un hogar, señora.
Discúlpeme senador, hay un caballero que desea verle.
Sí, hágale pasar le estaba esperando,
es un nuevo huésped.
El juez Seers del tribunal supremo.
- ¿Juez qué? - Juez Seers.
No, te equivocas, Aaron, sólo soy yo.
Vaya James, te gustan las cosas rápidas.
Sí, pasaba por aquí, así que se me ocurrió que tal vez...
esta era una buena ocasión para presentarme a...
Sí,
Señora Payne, este es el congresista James Madison...
que me ha pedido que le presentara.
Es un honor, señor Madison.
Estásoltero, pero es el padre de la Constitución.
Señora Todd, el señor Madison.
- Encantado. - Lo mismo digo.
¿James Madison de Virginia?
Sí, el mismo.
Mi marido solía leerme sus artículos sobre los federalistas.
Pienso que eran magníficos.
- ¿En serio? - Sí.
A mí también me parecieron bastante buenos.
Cuando James dice que algo es bastante bueno...
es que piensa que es perfecto.
Es agradable ver a alguien de Virginia, señor Madison.
Nosotras vivimos en Virginia hasta hace unos pocos años.
Eso es algo que se nota nada más entrar en esta casa.
Me preguntaba si no tendrá una habitación para otro huésped.
¿Queda alguna, madre?
Le había prometido al senador Burr que reservaría un cuarto...
para el juez Seers.
Pero no te parece que puesto que el señor Madison estáaquí...
y el Juez Seers, no ¿no sería posible olvidarnos del juez?
Siempre conviene tener cerca a un juez del Tribunal Supremo.
Pero un compatriota de Virginia es un compatriota de Virginia.
Gracias, y ahora si me disculpan iré a buscar mi equipaje.
Nadie se podría imaginar que ese tranquilo y amable hombre...
es el gran James Madison, ¿verdad?
No, pero tu primo no piensa que sea un hombre tan tranquilo y amable.
Ustedes los virginianos siempre se defienden entre sí.
Cuando vi aquella mirada de decepción en su rostro...
no tuve el valor de echarle.
Si le oyera decir eso, correría, es muy tímido con las mujeres.
Aquíllega el juez.
Tendráel privilegio de decirle que ha alquilado su habitación...
a un simple congresista.
Resulta que tenía todo mi equipaje fuera.
Ya lo veo.
Discúlpeme, ¿puedo traerle algo?
No.
- Dolly bajaráen un minuto. - Gracias, señora Payne.
Espero que no lleguen tarde al teatro.
Tenemos tiempo de sobra.
¿Por qué no mueves la reina? Podrías darle jaque mate.
Tienes razón, pero no me gusta poner a mi reina en peligro.
- Estáusted preciosa. - Gracias, senador.
- Adiós, madre. - Que disfrutes con la obra.
- Estoy segura de ello. - Buenas noches.
Gracias.
Lamento no ver el final de esa partida, caballeros.
Buenas noches.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- Le toca jugar. - ¿Qué?
Me parece que le toca mover, monsieur.
Sí, creo que tiene razón.
¿De qué trata la obra?
De las habituales tonterías.
Esta es la primera vez que voy al teatro desde...
que nos trasladamos a Filadelfia.
Todos actuamos cada día, el mundo es un escenario.
Tiene razón.
Esto no es el teatro, señor Burr.
Es una taberna, pero la encontrará más divertida que el teatro.
- Buenas tardes, señor Burr. - Buenas tardes, Randolf.
Por aquí, señor.
Aaron Burr, el hombre al que queremos de presidente...
de los Estados Unidos.
Así es, senador.
Creo que los políticos tienen algo que decir al respecto.
Coronel, cuando llegue el momento no nos preocuparemos por los políticos.
- ¿A que no, chicos? - No, seguiremos a Burr.
El vino les ha hecho elocuentes.
A donde usted vaya, señor Burr, nosotros le seguiremos.
Una cerveza para Thomas, recordaré eso.
- Ocúpate del coronel. - Sí, señor.
- ¿Cómo está, senador? - Hola, Jake.
- ¿Queda algo de vino francés? - Sí, coronel.
- ¿Por qué me ha traído a este sitio? - Pensé que le gustaría.
Esta gente es más divertida que los actores en un escenario.
Son diferentes, sin duda.
¿Quiere que nos vayamos al teatro?
No.
No me diga que estáempezando a encontrar atractivo...
el lado oscuro de la calle.
No lo sé, hay algo excitante en usted y de alguna forma...
parece ser provocado por la gente de aquí.
Aquí encontrarátodo los tipos de hambre maligna...
que los dioses hayan revelado.
Aquí estáel afán de riqueza, de poder, de peligro, de aventura.
¿Y cuál es su hambre maligna?
¿Cree que tengo una?
No es usted un hombre corriente.
Brindaré por eso,
y por las corrientes ocultas de la vida y los lugares oscuros...
por los que fluyen,
y por usted.
¡No, Ryan! ¡No!
Randy, cierra la puerta.
No se mueva.
Cógela con la mano izquierda.
Recógela o te atravesaré de parte a parte.
¡Dejad en paz a esa chica!
Las cosas se ponen feas, vamos a salir por aquella puerta,
cuando lleguemos a la ronda, siga caminando.
¡Abran la puerta es la policía!
¿Por qué nos detenemos?
Me parece que nuestro corcel se ha quedado sin aliento,
deberíamos darle un respiro.
A mí tampoco me vendría mal.
¿Ha tenido suficientes emociones para una noche?
Más que de sobra.
Piense como si hubiera ido al teatro.
Tiene una forma muy curiosa de hacer del peligro algo atractivo.
¿De veras?
Buenas noches.
- Buenos días. - Buenos días, señor Madison.
Hoy debe ser un día importante en el congreso.
¿Por qué dice eso?
Tiene usted cara de ir a aprobar alguna ley.
¿Qué piensa usted de los...? Por favor, permítame.
Gracias.
¿Qué piensa de los legisladores que acaba de conocer, señorita?
Pues que no son tan sabios como sus amigos aseguran...
ni tan estúpidos como dicen sus enemigos.
Creo que son igual que todos los demás.
Tiene razón, ni mejores, ni peores.
Dolly, quiero decir señora Todd,
he estado pensando en un pequeño plan que le afecta.
- ¿A mí? - Sí.
He presentado una propuesta por la que se prohibiría...
a cualquier americano participar en una operación...
de barcos de esclavos.
Esa propuesta me parece maravillosa, ¿la aprobarán?
Pues no, a no ser que convenza a la oposición de que la libertad...
y la esclavitud nunca podrán vivir juntas.
Me recuerda usted a mi padre el día que libertó a sus esclavos.
Les dijo: No hago esto porvosotros, ni por mí mismo,
ni para salvar mi conciencia, lo hago sólo porque nuestra nación...
que acaba de nacer serámás fuerte algún día,
cuando todos los hombres sean libres.
Querría repetir, mañana por la noche...
igual que me lo ha dicho a mí.
¿Mañana por la noche?
Lo había olvidado, no le he hablado de mi plan.
Usted acaba de decirme que los conquistadores...
son como cualquier otra persona.
- Las flores son preciosas. - ¿A que son bonitas?
Los hombres de Vermonte y Massachusetts se sentarán aquí.
Las damas serán de Carolina del Sury de Virginia.
La señora Tysson de Maryland, la señora Michael de Pensilvania,
New York, New Jersey y Delawer.
Creo que se llevarán muy bien.
Amy, asegúrate que todo lo que salga de la cocina...
esté muy caliente y trae las cosas a la mesa rápidamente.
Se sentirán más cómodos si retiramos todo de la mesa.
¿Cuántas chicas has conseguido?
Tres, señorita Dolly, para la mesa, y yo misma.
Eso estábien, Amy.
Tan pronto como los hombres se hayan sentado retira las flores...
no les gusta hablar con flores en medio.
A mí me parece que realzan el ambiente.
Dificulta la conversación.
Una buena fiesta es cuando todo el mundo habla a la vez.
Asegúrate de que los hombres reciban gruesas tajadas de asado.
Sí, señorita.
Ahora voy a subir a descansar y te aconsejo que hagas lo mismo.
Amy,
di una pequeña oración para que la cena del señor Madison,
sirva para conseguir todo lo que tiene pensado.
Señorita Dolly, no puedo decir una oración por una simple cena.
Por esta sí que podrás, te va mucho en ello.
Oporto y cigarrillos a los caballeros, Amy.
Tenemos que convencer a Madison para que haga esto frecuentemente.
Sí, nunca pensé que se le ocurrirían estas cosas.
El señor Madison es de Virginia, caballeros, no hay nada...
con lo que disfrute más que estando con sus amigos.
Lo que no acabo de entender es por qué un joven encantador,
como usted, no se ha casado.
Ni yo tampoco.
Las mujeres poseen más sabiduría de lo que los hombres creen,
ninguna ha querido casarse conmigo.
Venga a mi casa, el día 25 y le presentaré a seis...
todas jóvenes y guapas.
Me parece que seis son demasiadas para empezar,
prefiero iniciarme con una sola como la mayoría de los caballeros...
a los que conozco.
Oh, señor Madison, ¿no es un encanto?
Ya sé a quién elegiría yo, si fuese usted, señor.
¿En serio?
Si hay algo de lo que no sé ni una palabra, es de política,
pero nunca olvidaré lo que decía mi padre:
No hago esto porvosotros, ni para sosegar mi conciencia,
sino porque nuestro recién nacido país serámás fuerte cuando...
todos los hombres sean libres.
Me gustó porque hacía que Estados Unidos parezca...
un pequeño y sonrosado bebé con un gorrito azul.
Señoras, señoras, les parece si dejamos a los caballeros...
con sus oportos y cigarros.
Lo siento.
Caballeros,
seráesta cena, ya sabrá lo que voy a votar.
Espero que vote lo más correcto.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Buenas noches, querida, he pasado una velada deliciosa.
Le veré más tarde James, ahora veo las cosas más claras.
Eso es lo que nos hace falta, buenas noches, hasta luego.
Ha sido una fiesta preciosa.
Aunque no debiera decirlo, me lo he pasado de maravilla.
Señoras, quiero darles las gracias,
nunca seré capaz de decir las cosas que quisiera decir.
No podría expresarlas en toda la noche.
He pasado meses intentando convencer a esos hombres,
los he parado por los pasillos, les he dado la lata en las tabernas,
Y lo único que he conseguido es no.
¿Y esta noche?
Esta noche, esta pequeña cena, y las cosas que usted ha dicho...
y las cosas que les ha hecho decir, puede que esto sea...
lo que necesitamos para aprobar mañana la ley.
Eso sería estupendo, señor Madison.
Podría ser el primer paso en la lucha contra la esclavitud.
¿Cree que hay posibilidades de que la aprueben?
Puede, puede,
y si se convierte en ley, Dolly, serásu ley.
- ¿Mi ley? - Suya y de nadie más.
Nunca me había sentido tan importante en toda mi vida.
Espere un momento,
- Me has asustado. - Entonces volveré a hacerlo.
¿Ha pasado tu cena a la historia?
Todo salió muy bien, gracias.
Eso sólo puede significar que el señor Madison tiene...
otra ley aburrida e innecesaria para ser aprobada.
Es una propuesta muy buena.
La ley de comercio de esclavos no sólo es impracticable...
sino que es imposible de poder llevarla a cabo.
Pero si se pusiera en marcha podría significar el principio...
del fin de la esclavitud en este país.
Conozco cada frase y cada sílaba de ello y no funcionará.
Vamos, iremos a una fiesta.
Así verás como se practica la política.
De acuerdo, voy a coger mis guantes y mi chal.
Te ayudaráa quitarte el aburrido sabor de los congresistas.
Le presento a mis amigos el senadory la señora Mason.
- Encantado. - Es un placer.
La señora Thompson y el magistrado señor Carroll.
- Es un verdadero placer. - Gracias.
- Buenas tardes, senador. - Senador.
Señor, querrádecir el próximo presidente de Estados Unidos.
- Sí, claro. - Bien dicho.
Eres el primero en expresar lo que todo el mundo sabe.
Caballeros, agradezco todos estos buenos deseos...
a pesar de que son un tanto prematuros...
pero cuando se tiene la suerte de estar con la señora Todd,
sólo un idiota perdería el tiempo hablando de política.
Adiós, senador.
No me puedo creer que conozco al hombre que será...
el próximo presidente de Estados Unidos.
Seré un presidente con un estilo muy diferente.
De eso estoy segura.
Hablo en serio, Dolly.
Cuando estuve en Europa, me preguntaba que ocurriría...
si una potencia poderosa, una con grandes ejércitos y armadas...
atacara este país.
Levantaríamos un ejército aún más grande, igual que hicimos...
durante nuestra guerra de independencia.
Aquella vez tuvimos suerte, la próxima vez tendremos...
que ser más fuertes.
Se habla demasiado de democracia y muy poco de objetivos y valores.
Necesitamos un presidente que pueda unir a los estados...
y hacer que se sientan como una verdadera nación,
a pesar de ellos mismos.
Si fuera hombre creo que me encantaría la política.
¿En vez de los políticos?
Hay algo muy especial en los domingos,
en la luz del sol.
La forma en la que mira la gente mientras pasea,
amigas juntas, hombres jóvenes y hermosas muchachas.
Es el mejor día de la semana para todo el mundo.
¿No le gustó Filadelfia la primera vez que vino aquí?
No, echaba de menos la vida en Virginia.
Pero ahora hay tanto de mí aquí.
Ojalápudiera volver a vivir aquellos primeros años.
No me porté muy bien en mi matrimonio, señor Madison.
No me di cuenta de lo mucho que significaba hasta que todo terminó.
Tengo entendido que John Todd era un buen hombre.
Lo era y me hizo muy feliz.
Pero yo era muy obstinada y ahora me arrepiento.
Pero no puede vivir lamentándose.
Ya lo sé.
Y todavía queda mucha felicidad en el mundo.
Supongo que todos habremos dicho alguna vez,
si pudiera volver a vivir mi vida de nuevo de que forma...
tan diferente lo haría.
Sí, estoy seguro de ello, yo también lo he dicho a menudo.
Y si volviera a pasar, trataría de compensar...
por todas las cosas en que le fallé a John.
¿Estápensando en volver a casarse?
Todas las viudas piensan en casarse otra vez, señor Madison.
Esperaba que usted también.
- ¿En serio? - Sí.
Pero esta vez tengo que estar muy enamorada.
Ahora ya sé que papel debe jugar la esposa en la vida del marido.
Creo que debería casarse con un hombre que la desee...
más que cualquier otra cosa en este mundo.
Que quiera que usted forme parte de sus planes,
de sus ambiciones, de su trabajo.
Por muy difícil que sea la tarea que se lance a hacer,
usted haráposible que la lleve a cabo.
Espero que él me necesite, de eso tengo que estar segura,
de que mi esposo me necesita.
Él la necesita.
Aveces tengo la seguridad de que no necesita a nadie...
más que a sí mismo.
Pero en otros momentos, parece tan solo,
como si necesitara a alguien desesperadamente.
Espero que me perdonará por hablarle con tanta franqueza.
Pero usted es su amigo y también hay momentos...
en los que siento que le conozco a usted mejor que al señor Burr.
Usted parece comprenderme.
Me imagino que seráporque los dos somos de Virginia.
Sí,
supongo que esa es la razón.
- ¿Caminamos un poco? - Sí, James.
Dígale a la señora Todd que los caballos están fuera.
Estátomando el té con el señor Madison y otro caballero.
¿Quiere veniry tomar una taza de té?
¿Conoce al señorJefferson?
- Sí, ¿cómo estas? - Encantado de verte.
Supongo que no sabrás la noticia.
¿Noticia, qué noticia?
El señorJefferson ha sido nominado para enfrentarse al señorAdams...
por la presidencia.
Vaya, enhorabuena Thomas.
Felicidades a ti también, me imagino que habrás tenido algo que ver.
Y mucho, nadie ha hecho más por conseguirme la nominación.
Ojaláme mereciera ese honor.
Brindemos por el señorJefferson.
Sí, un brindis con té, simbólico de ese partido en Boston...
que hace posible que cualquier hombre se pueda ofrecer...
como dirigente para su pueblo.
- Por usted, señorJefferson. - Gracias, Aaron.
Me alegro de que Jefferson fuera nominado.
¿En serio?
Ahora Adams ganarálas elecciones, Jefferson quedaráapartado...
al igual que tu amigo Madison.
¿No te gusta el señor Madison?
No, estoy celoso.
Ah, Aaron,
No del todo, pero... esas miradas amorosas,
¿es que no te has dado cuenta?
Sé que le gusto pero,
¿Gustarle?, está locamente enamorado de ti.
¿Por qué mantienes a James tan pendiente de ti?
No es eso,
él me gusta, me gustan sus ideales.
Sus ideales son los mismos que los de Jefferson.
No pensarás que esos hombres puedan dirigir Estados Unidos.
Por supuesto que sí.
Pues no pueden, la historia lo demuestra.
Cuando el pueblo gobierna, todos se arruinan.
Este país nunca se convertirá en una nación hasta que el poder...
esté en manos apropiadas.
Los Estados Unidos están muy lejos de estar unidos.
Tú mismo luchaste por convertir este sitio en un país libre.
Y sigo luchando por hacer de él una nación,
no una colección de tribus que es lo que es ahora.
Nueva Inglaterra y los estados del sur tocan los tantanes,
New York y Pensilvania bailan danzas guerreras,
gritan contra los impuestos, cada uno de los ciudadanos...
quiere todo para sí mismo y dejar sin nada a los demás.
Un país tan dividido y un pueblo tan egoísta se convierte...
en un bocado tentador.
Aaron esa no es forma de tomarse la derrota.
¿Derrota?
Yo no estoy derrotado.
Y cuando esta unión de estados estalle...
yo recogeré todos los pedazos.
Jefferson y Madison pueden salirse con la suya ahora,
yo lo lograré más tarde.
No de esa forma.
No.
Predicaré la libertad y la rebelión al mismo tiempo.
Dirigiré y la chusma me seguirá y al final gobernaré.
Gobernaré sin elecciones, gobernaré sin el congreso.
Aaron eso es traición.
No deberías hablar así, han muerto muchos hombres...
por nuestra libertad.
Puedes llamarlo traición, pero yo lo llamo destino.
Tu destino y el mío.
Me asustas cuando hablas así.
Voy a gobernar este país yo solo, sólo tú estarás a mi lado.
Siempre.
Pensaba que...
Tendrás que cambiar tu propuesta.
Tendré que pensarlo.
Dolly, esto es una sorpresa,
¿has estado en la galería escuchando los debates?
No, James.
Se ha montado un buen espectáculo, pensaba que no terminarían nunca.
¿Hay algún sitio donde pueda hablar contigo?
Quiero decir en privado.
Sí, por supuesto, siéntate aquí mismo.
No sería mejor ir a otra parte, ya sé que las mujeres...
no deberíamos entrar aquí.
No pasa nada, a nadie le molestará.
Pareces inquieta, siéntate.
Estoy inquieta.
Estoy preocupada por algo que no debería afectarnos...
para nada a las mujeres.
Siempre he pensado que una mano femenina no viene mal...
cuando hay que solucionar problemas.
¿Incluso en la política?
Incluso, sí.
Ha habido mujeres metidas en política, como Cleopatra,
la vieja reina Isabel no estásola en la Historia.
Entonces, ¿que venga aquí a hablar de política no te parece raro?
No, creo que es estupendo.
¿Tienes alguna propuesta que deseas que yo haga?
No, lo que me temo es que tengo un montón de preguntas.
Eso estábien, no hay mejor sitio para que un ciudadano pregunte...
que el vestíbulo del congreso.
James,
no es cierto que el esfuerzo del hombre para ser libre...
ha fracasado siempre.
Sí.
Es lo que ha ocurrido desde los últimos ocho mil años...
hasta ahora.
Temes que volvamos a fracasar.
No lo sé.
- ¿Estámal que diga eso? - Yo creo que no.
A menudo me lo pregunto, también tengo dudas con frecuencia.
Pero entonces me digo a mí mismo que esta es la última...
gran esperanza del hombre y que no podemos dejar que fracase.
Pero estáen peligro ¿verdad?
Sí.
Aveces me pregunto cómo pudimos tener el valor...
de luchar por ello.
Tal vez sea algo que está en el suelo americano,
alguna clase de fuerza que asciende hacia el hombre.
Quizásea algo que estáen el aire que nos hace desear ser libres.
Pero sea lo que sea, lo tenemos y lo mantendremos, si la gente quiere.
¿Se trata de eso?
Algunas personas no lo desean, quieren un dictador.
Buscan ventajas para ellos mismos.
Sólo les interesa arrebatar la mayoría y darle poder a una minoría.
Algunas personas quieren eso, pero no son la gente...
que entiende la libertad.
¿Cómo definirías tú la libertad? ¿Qué dirías que es?
No lo sé.
Si tuviera que presentarme aquí,
ante los representantes del pueblo, mis colegas,
para definir la libertad, ¿qué les diría?
Les diría:...
La libertad es el derecho de todo hombre a mirar...
a otro hombre y decirle, no soy mejor que tú...
y tú no eres mejor que yo, no soy tuyo, y tú no eres mío...
pero juntos podemos ser más fuertes,
juntos podemos dictar leyes para arreglar nuestras disputas,
juntos podemos diseñar y crear una forma de vida...
que serábuena para nosotros.
Esta es la razón por la que luchamos por ser libres...
y esta es la forma en la que vivimos.
¿Tiene alguna otra pregunta la diputada?
Sí, la tengo.
¿Qué ocurriría si esta idea de la libertad fuese atacada...
por un enemigo poderoso?
Yo sólo sé que he visto un destello de libertad...
y ya no puedo vivir sin ella.
Todos los hombres como yo, moriremos combatiendo...
contra los que quieran arrebatárnosla.
¿Tienes dudas?
También yo las tengo, pero además tengo un sueño y te lo diré en alto.
Este sueño bendito de hombres libres gobernados por sus propias leyes...
es un sueño que tomaráforma y crecerá, Dolly,
hasta que influya a todos los pueblos,..
a todas la razas y a todos los hombres.
Esto es todo lo que tengo.
Este bendito sueño es lo único que puedo ofrecerte...
para aclarar tus dudas.
Lo siento no pretendía hacer un discurso.
James, ahora lo veo todo tan claro.
¿No estarás llorando?
No, no estoy llorando.
Es que ahora sé algo y me parece como si siempre lo hubiese sabido.
Ahora sé James, que...
que te amo.
He tratado de decirte esas mismas palabras...
desde el primer día que te vi.
Y ahora ni siquiera tengo que proponértelo.
Ningún hombre me había hecho una proposición tan hermosa.
Oigan, ustedes dos, esta cámara es para hacer leyes...
no para hacer el amor.
No se preocupe.
Perdóneme, señor Madison, no lo sabía, nunca me imaginé que...
Ni yo tampoco.
Quiero regalarte este collar para que lo luzcas
por primera vez el día de tu boda.
Era de tu bisabuela.
Ya lo recuerdo.
Solías llevarlo puesto en Virginia.
Sólo en las grandes ocasiones.
Es un regalo maravilloso, gracias madre.
No pude dártelo la última vez pero ahora celebraremos una boda preciosa.
Y podré alardear de ti ante nuestros amigos.
Les diré: Estácasada con James Madison, un hombre muy grande.
Sí que lo es madre.
Su amor es de esa clase que duraráeternamente.
Y su vida, sus sueños, son algo que una mujer puede compartir de verdad.
¿Qué piensa Aaron Burr de todo esto?
Aún no se lo he dicho.
Pero se lo diré esta noche.
Se me ha ocurrido que esta noche podríamos cenar fuera.
Quiero alejarme de la presencia de Madison, negando que él estuviera...
detrás de la nominación de Jefferson.
Iremos a un sitio donde no nos conozcan.
Aaron,
Hay algo que debo decirte.
No sobre política, espero.
No, es sobre nosotros.
¿Qué quieres decirme?
Espero que sepas comprenderlo,
no resulta fácil decirlo.
Supongo que cuando ocurren cosas como esta, siempre son un poco...
Qué tratas de decirme.
Me voy a casar con James Madison.
Lo sabía.
Lo supe ayer en la colina.
No Aaron, no lo he sabido hasta hoy mismo.
- ¿Por qué te casas con él? - Porque le amo.
Le amo profundamente.
- Lo siento. - ¿Que lo sientes?
Es muy conmovedor, lo lamentarás cuando pase el tiempo.
Me estás haciendo daño.
Piensas que he fracasado, has perdido la fe en mí.
No, por favor.
Suéltame.
Nunca podrás olvidarme ni aunque te cases con cien Madisons.
Yyo tampoco te olvidaré.
Nunca.
James Madison y yo nos casamos.
Después de las elecciones cuando nuestro amigo Jefferson,
perdió la presidencia frente a John Adams,
mi marido y yo nos trasladamos a Virginia, donde James...
era miembro de la legislatura de aquel estado.
Pasamos cuatro felices años en la hacienda de su familia.
- Dolly, - ¿Qué ocurre?
Mira, tenemos visita.
Mire, tiene los ojos abiertos, señorita Dolly.
- ¿Sabes cuál es su nombre? - No, ¿cuál?
- John Adams. - ¿Por qué?
Bueno, míralo bien.
- Señor Madison, - Sí.
Ha venido por correo desde Washington.
Gracias.
Es de Thom Jefferson.
Espero que venga a visitarnos.
Es una de esas personas a las que me gustaría ver.
Quiere que nosotros vayamos a verle,
Se va a volver a presentar para presidente.
Es una buena noticia.
Dice: "Debes venir a Washington y ayudarme en mi campaña".
Podría cerrar la casa en unos pocos días.
Va a ser una campaña emocionante.
Tiene a Aaron Burr presentándose para vicepresidente.
Dice que eso debería asegurar la mayoría en New York y Massachussets.
Pero Thom y Aaron no son una pareja muy compenetrada.
Me imagino que Thom habráconseguido que Burr...
vea las cosas desde su punto de vista.
Oye, aquíhay un párrafo para ti.
Dolly, cuento contigo para que todo vaya sobre ruedas.
¿En qué estás pensando?
Sólo pensaba en lo felices que hemos sido aquí, en Montpelier...
durante estos últimos cuatro años.
Volveremos aquí después de las elecciones.
Jefferson convertiránuestro país en un modelo para las demás naciones.
Tiene que ganar estas elecciones.
¿Y tú quieres ayudarle, verdad James?
Sí, claro, todo lo que pueda.
Yyo deseo ayudarte todo lo que pueda.
REUNIÓN HOY DEL COLEGIO ELECTORAL.
EL NOMBRARA JEFFERSON PRESIDENTE...
UNA SIMPLE FORMALIDAD.
BURR SERÁ SU VICEPRESIDENTE,
SE PRECIDE LA MUERTE DEL PARTIDO FEDERAL.
Nos habíamos trasladado a Washington...
y ahora que la campaña había terminado,
estábamos pasando nuestro 5º aniversario de bodas a solas,
como habíamos planeado.
James,
Este es el abanico más bonito que he visto jamás.
Es para la mujer más bella que haya visto jamás.
Sí, unos trastos muy útiles los abanicos.
- Abre tu regalo. - Sí.
Vamos a ver...
¿Una caja de rapé?
Parece que estás tratando de convertirme en un dandy.
¿No te gusta?
Sí, ya lo creo.
Más te vale, tuve que ir hasta New York para encontrarla.
Sí, es impresionante,
que no se me olvide ofrecerle rapé a todo el mundo en el Capitolio.
Asíla verán.
Yyo enrojeceré detrás de mi abanico por su elegancia.
Lo que me recuerda que he de encargar un nuevo vestido...
y un turbante para que hagan juego.
Yyo voy a necesitar unos chalecos para guardar este maravilloso objeto.
Y tú serás el centro de atracción mi querido esposo.
Señor Madison, discúlpeme,..
el señor Wilson, el señor Quinn y otros caballeros han venido a verle.
Dígales que, que pasen.
Y esta es la velada que íbamos a pasar a solas.
La vida pública y los planes privados raramente se llevan bien.
Puede que no se queden mucho tiempo.
No les invites a cenar.
No lo haré.
Vendrán para hablar de los resultados del colegio electoral.
Caballeros,
Señor Madison, hemos sido engañados.
¿Engañados?
- Jefferson y Burr están empatados. - 73 votos cada uno.
Aquí están los resultados.
¿Quiere decir que todo depende de que la cámara de representantes...
tome una decisión?
Ya lo creo señora.
Y haí estáel peligro para nosotros.
Esta noche nos vamos a reunir con el señorJefferson...
para discutir sobre estas cosas.
Caballeros, les veré en unos momentos.
Lo siento, es un triste final para nuestra pequeña celebración.
Debimos habernos quedado en Virginia.
No debes permitir que Aaron Burr sea nombrado presidente.
Me parece que es culpa mía.
Yo redacté la ley de elecciones.
Burr ha encontrado el agujero.
No preparé una ley muy buena, Dolly.
TODA LA NACIÓN ESPERA QUE EL CONGRESO ELIJA...
EL PRÓXIMO PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS.
BURR ASEGURA QUE SERÁ ELEGIDO PRESIDENTE.
Les aseguro que estoy convencido de ello.
Cuando la Cámara vote derrotaremos a Jefferson...
por dos a uno, dos a uno, caballeros.
Les juro que no será menos de eso, Aaron,
o debería decir, señor presidente.
Lo único que necesitamos son nueve votos más.
Nueve votos y Jefferson volveráa verse enterrado...
en la vicepresidencia.
Una suerte que se merece con creces.
El señorAlexander Hamilton, señor.
Dígale que no estoy.
¿Señor Burr?
Perdóneme que me presente así pero es algo urgente y privado.
No, por favor caballeros, quédense.
Sí, señor Hamilton.
Le pido de nuevo que ponga fin a esta locura y acabe con esta farsa.
Y para notificar a la cámara de representantes...
que usted se presentó para la vicepresidencia...
no para la presidencia.
¿Y por qué deberían creerle más a usted que a mí?
Su pretensión de llegar a la presidencia, señor Burr...
es desagradable, deshonesta,
y repugnante para los hombres decentes.
¿Y qué piensan los hombres como usted al respecto?
Aaron Burr...
Ahora, utilizaré contra usted la influencia que pueda tener,
Y cada vez que tenga la osadía de presentarse...
para un acto público, me opondré a usted.
¿Lo han oído todos?
- Claro. - Sí.
Yo también.
Jedson conduzca al señor Hamilton...
hasta la puerta y luego abra la ventana.
¿Quieren unirse a mí?
Le ha echado con la mayor elegancia, señor presidente, de maravilla.
No pondráponer los votos federales del lado de Jefferson.
Puede que sea un entrometido pero es listo.
Hemos de encontrar algún medio de librarnos de él.
Déjenme pensar.
Aaron, yo en tu lugar me iría a Washington lo antes posible,
y hablaría con todos los congresistas de allí.
Este asunto necesita un poco de tira y afloja,
y tú sabes mover los hilos mejor que Hamilton.
Cómo no se me ocurrió a mí eso.
Lo consultaré con la almohada y mañana lo sabrán.
Viajar a Washington en esta época podría ser muy agradable.
Hamilton trataráde hacerse con Nueva York y podría recoger...
unos cuantos votos.
Los federalistas se mantendrán leales, odian a Jefferson.
Todo el mundo le odia y también detestan a Madison.
¿Qué tal John Marshall?
No os importaría que discutiéramos esto por la mañana?
- Por supuesto. - Claro que no.
Entonces hasta mañana.
- Buenas noches. - Adiós, buenas noches.
No sé lo que pensarás de mí por presentarme así...
pero tenía que hablar contigo unos minutos.
He soñado contigo en cada habitación de esta casa.
Ya sé lo que opinas de una mujer que se entromete en política...
He deseado mil veces hablar contigo.
pero no puedo permitirte que sigas adelante...
sin antes rogarte que cambies de actitud.
Estás igual que siempre.
¿Qué actitud?
Tu pretensión de llegar a la presidencia.
¿Pretensión?
- ¿Te ha enviado Madison? - No, Aaron.
¿No me digas que le haces recados a Jefferson?
Nadie sabe que estoy aquí.
¿Por qué has venido?
Una vez me dijiste que me amabas.
¿Una vez?
Creí que te lo había dicho más a menudo.
También te dije que me convertiría en presidente de los Estados Unidos.
Y si mal no recuerdo te sentiste muy feliz...
de conocer al hombre que podría llegar tan alto.
Has venido para conseguir ventajas políticas para tu marido.
He venido porque esto es más importante que mi marido,
o que el señorJefferson, o que tú o que yo.
Habla por ti misma, esto es muy importante para mí,
tan importante que mañana saldré para Washington...
con el fin de asegurar mi éxito.
Para influir en el voto de la Cámara comerciando y adulando a hombres...
a los que desprecias.
Eso es entrar a hurtadillas en la presidencia.
Sirve tus cuatro años como vicepresidente.
El señorJefferson lo hizo, Adams también,
tú podrías aumentar tu prestigio político haciendo lo mismo.
En estos momentos soy más poderoso que Jefferson,
y también más fuerte que Madison y Hamilton.
Entonces por qué te degradas a ti mismo yendo a Washington...
para comprary mendigarvotos.
¿Rebajarme a mí mismo?
Dolly,
para demostrarte que éste es mi destino, no iré a Washington.
No levantaré ni un dedo para fortalecer mi causa.
¿Te hace eso feliz?
Gracias, Aaron.
Sé por que has venido. Sé que no quieres reconocerlo.
No dejas de decir que todo eso terminó...
que es cosa del pasado,
pero lo nuestro nunca acabará,
nunca serápasado.
No quiero que digas esas cosas.
Nunca dejaré de decirlas.
Y cuando llegue mi momento, entonces encontraré la forma...
de tenerte a mi lado.
Adiós, Aaron.
Aaron Burr se rindió,
y Thomas Jefferson fue nombrado presidente de Estados Unidos.
Nombró a mi marido secretario de estado.
Jefferson nos pidió a James y a mí que le acompañáramos...
en su primera inspección oficial a la residencia presidencial.
Para mi sorpresa, me dijo que tenía un empleo para mí.
Era viudo y quería que yo me convirtiera...
en la anfitriona oficial de Washington...
y de la casa del presidente.
Yo estaba encantada pero en absoluto preparada...
para lo que había de encontrarme cuando la señora de John Adams...
nos abrió la puerta principal.
El contratista había prometido terminar la casa...
muchos meses antes pero los materiales escaseaban...
y además, por error, la casa se había edificado...
en mitad de un pantano.
La señora Adams nos condujo a la cocina para mostrarnos...
los tres pies de agua que cubrían el suelo.
La habitación oriental, la enorme y magnífica sala de fiestas...
para entretener a la realeza europea estaba sin terminar...
y con una enorme cuerda con ropa tendida que colgaba...
de un extremo al otro.
Cuando nos encontrábamos en medio de todo aquello...
el señorJefferson me encargó mi misión.
Debía ocuparme de hacer que la casa del presidente...
fuera cálida, hermosa y acogedora, para que todos los americanos...
sintieran que era su verdadero hogar.
Era la tarea más difícil que me habían encargado nunca.
Pero Jefferson no era un hombre al que se le pudiese fallar.
No pasó mucho tiempo antes de que el trabajo...
estuviese terminado y estuviéramos celebrando...
encantadoras fiestas.
Le estaba diciendo a Jonathan que los cuatro deberíamos organizar...
un pequeño viaje a Virginia cuando acabe esta sesión.
Me encantaría, ¿y a ti, John?
James no puede hacer ningún viaje a Virginia,
Jefferson no le permitirá salir de Washington.
Hay motivos de sobra para permanecer aquí ahora...
Sobre todo para el hombre al que Jefferson...
eligió para sucederle.
Jonathan no digas esas cosas, James no tiene ninguna ambición...
de suceder al señorJefferson.
Esa es la verdad, Jonathan.
No trates de darme gato por liebre, a cualquier ciudadano...
de Estados Unidos le gustaría llegar a presidente
El señorAaron Burr, vicepresidente de Estados Unidos.
Discúlpame,discúlpame.
- Señor presidente. - Señor Burr.
Señor secretario...
si me disculpa, señor presidente, me gustaría dar una vuelta.
Por supuesto, señor Burr.
Puede que incluso encuentre algún amigo.
Aaron, al menos has venido a una de mis fiestas.
Anfitriona del presidente, qué título tan magnífico para ti.
Bueno en ocasiones es un trabajo muy difícil...
pero me las arreglo para...
Y fue fácil conseguirlo,
todo lo que hiciste es convencerme para que dejara el camino libre...
a Jefferson y luego contárselo.
Yo descendí y tú ascendiste.
Aaron,
nadie, ni siquiera mi marido, sabe que fui a New York a verte.
Nunca se lo diré.
No me gustaría que supiera lo idiota que llegué a ser.
¿Has venido aquí esta noche sólo para humillarme?
Para decirme cosas que sabes que no son ciertas.
He venido a decirte que lo que tú, Jefferson y Madison...
me robasteis lo tomaré por mi cuenta.
Tú puedes planear y Madison puede soñar,
pero no serviráde nada.
Thomas Jefferson será el último presidente...
de Estados Unidos.
Eso es una irresponsabilidad.
Debes acabar con esta conjura, con esta locura.
¿Locura?
Tú me conoces bien.
Lo que empiezo a hacer lo termino.
Y, cuando esté hecho, tú serás la primera en saberlo.
Hasta entonces, señora Madison.
Este es un suceso trágico, James.
- Con su permiso, señor. - Por supuesto.
¿Te ha hablado Burr de tu duelo con el señor Hamilton?
¿Duelo? No, que ha pasado.
Un mensajero acaba de informar de que se enfrentaron con pistolas...
Burr le mató.
- No, - Sí.
Bien Ed, ¿ha venido para divertirse?
Bueno coronel, siempre había deseado ver México.
Pues lo podráver de arriba a abajo si me sigue.
Todavía se creen que vamos a atacar a México.
Eso es de lo único que hablan.
Blennerhassett también se lo cree, pero ya se desengañará...
cuando lleguemos a Washington.
Me asombra lo que me dice de él, pensaba que ya se habría enterado.
Sabes Hudson, somos los únicos que sabemos...
que vamos a ir a la guerra contra Estados Unidos.
Nuestros consejeros nos están esperando.
Entonces de acuerdo, nos moveremos bordeando el río,
luego al oeste hacia México, México imperio y gloria.
Estáseguro de que el ejército de los Estados Unidos...
habráentrado en guerra con España.
Y también de que recogeremos a decenas de miles de seguidores...
a lo largo de nuestra marcha.
Son tropas del gobierno y vienen hacia aquí.
Habéis oído eso, tropas del gobierno.
Parecen malas noticias, eso debe significar jaleo.
Coronel, las tropas del gobierno se dirigen hacia aquí...
a marchas forzadas.
¿Las tropas del gobierno?
¿Quién desea el honor de ser el primero en dispararles?
Pero coronel, ha dicho que son tropas del gobierno.
Tropas de los políticos que están tratando de estropear...
nuestros planes.
Ha llegado nuestra hora.
Les daremos mucho más de lo que se esperaban.
Esta noche nos encontraremos con ellos, una buena emboscada...
y se desparramarán como hojas en una tormenta.
Comandante de compañía, reúna a sus hombres.
- Coronel Burr. - Sí, capitán.
¿Es que no ha comprendido mi orden?
Sí, coronel, pero yo me uní para una conquista extranjera...
no para luchar contra Estados Unidos...
y tampoco mis hombres y no les ordenaré que ataquen...
a ningún soldado que lleve la bandera de mi país.
Capitán, ellos han venido aquí a luchar contra nosotros.
Pero coronel, ¿no podríamos parlamentar con ellos,
recibir alguna explicación o darla nosotros?
La única explicación que entienden es el plomo...
y nosotros se lo vamos a dar, ¿verdad muchachos?
Lo que usted propone es traición.
- ¿Eso crees? - Sí, señor.
Traición y rebelión.
Soldado, te voy a decir una cosa y el resto escucharáatentamente,
Con los miles que se unirán bajo nuestras banderas...
podemos derrotar a esas tropas del gobierno,
si tenéis el valor de hacerlo.
Seguidme a donde vaya y en un mes, vosotros y yo,
todos nosotros, gobernaremos Estados Unidos.
Si ganamos esta primera batalla, las ganaremos todas.
Escuchadme,
Detened a esos hombres.
¡Tenéis que escuchadme!
¡Podemos ganar!
¡Volved aquí!
Tengo un plan para apoderadnos de todos los estados del sur.
Y tengo amigos poderosos que están aguardando...
a que nosotros comencemos.
Oídme, volved aquí y escuchadme.
¡Cobardes!
Estáis tirando un imperio.
Eres un gran barbero, James.
Gracias, señor Burr.
¿No pensarán realmente que me voy a suicidar?
Algunos lo hacen.
Hace unos tres años se suicidó un hombre...
el día que le iban a ahorcar.
Le había cortado el pelo la noche anterior...
y se lo dejé muy bien.
A mí están muy lejos de colgarme.
Va tener que buscarse otro barbero a partir de ahora.
¿Por qué, es que te van a colgar?
No, voy a salir de aquí,
de la cárcel y también de Richmond.
Me vuelvo a New Jersey, donde debería estar.
James, pasas por Washington de camino hacia tu casa.
Sí, supongo que sí, ese camino es tan largo como cualquier otro.
Tengo una carta que quiero que entregues por mí.
- Te daré cien dólares. - ¿Cien dólares?
Lo suficiente para tu billete del viaje.
Señor Burr, soy su hombre.
Tienes que entregársela a la propia dama en mano.
Le dicho al caballero que recibe docenas de cartas todos los días...
y que usted me las entrega siempre a mí.
Pero me ha dicho que esto es algo diferente.
Soy la señora Madison creo que...
Un caballero me dio esta carta en la cárcel,
me pidió que se la entregara personalmente a usted, sólo a usted.
- Gracias. - Ha sido un placer, señora.
Un verdadero placer.
Doll, tengo una reunión con Thom, supongo que no tardaré mucho.
¿Puedo hablar un momento contigo?
Por supuesto.
Un hombre acaba de traerme esta carta, de Aaron Burr.
- ¿Quieres que la lea? - Por favor.
Querida Dolly, necesito un amigo en estos momentos,
eres la única a la que puedo recurrir. ¿Querrás venir a Richmond?
Te lo pido en nombre de lo que una vez...
significamos el uno para el otro.
Tuyo Aaron Burr.
¿Crees que debería ir?
No lo sé.
¿te haría daño, políticamente quiero decir, si fuera?
Eso no me impediría a mí hacer algo que deseara hacer...
y no entiendo por qué debería impedírtelo a ti.
La gente podría hablar.
Eso tampoco nos preocupa a nosotros ¿verdad?
Nunca nos ha preocupado.
No sé que hacer, su carta estátan llena de humildad.
Es tan poco propia de él.
Esta es una hora muy amarga para él.
No lo dudo,
si le encuentran culpable de traición le condenarán a muerte.
Podía haber sido un hombre tan grande,
tiene una mente muy brillante.
Me pregunto qué le conduciría a esta locura.
Por favor, dime lo que debo hacer.
Ojalápudiera pero no puedo.
Esta es una de esas ocasiones en las que nadie más que tú...
debe decidir lo que tiene que hacer.
Ya encontrarás la respuesta.
Tú decisión serámi decisión, ocurra lo que ocurra.
Perdóname, he de ir a esa reunión.
¿Señorita Dolly?
¿Qué hace aquí sola sentada en la oscuridad?
Precisamente iba a poner esta luz aquí.
No me había dado cuenta de que era tan tarde.
¿Puedo hacer algo por usted antes de que se vaya a dormir?
Sí, prepara un baúl para llevar en el coche.
Salimos para Richmond esta noche.
No acabo de entender qué hacemos aquílas dos solas.
Va ir a la cárcel a ver al señor Burr.
Nunca me imaginé que viviría para ver a mi señorita Dolly...
hacer una cosa así.
El señor Burr me hizo una vez un gran favor,
ahora me toca devolvérselo.
Cada vez que él levanta un dedo usted corre detrás...
y ha sido así desde el primer día.
¿Es tan malo que sienta pena por un hombre...
que se enfrenta a la muerte?
Tengo que hacerlo.
Si no lo hiciera me arrepentiría el resto de mi vida.
Bueno, sólo espero que todo salga bien.
Reza por mí, Amy, y todo saldrábien.
Están tardando demasiado en alcanzar un veredicto.
Es que los abogados de Burr han conseguido echar arena...
en los ojos del juez.
Señor Williams, usted es abogado,
A que se referían cuando dijeron que el traidor no había cometido
delito de sedición.
En eso se basa su defensa y a ojos de la ley, eso es importante.
A mí no me lo pareció.
Sus abogados sostienen que Burr no cometió ningún acto de traición,
que sus tropas no dispararon contra los soldados del gobierno,
y que su campaña iba dirigida contra México...
y no contra Estados Unidos.
Pues todo el mundo sabe que planeaba derrocar al gobierno.
Mire, lo que uno sabe y lo que pueda demostrar...
¿Ha terminado ya el juicio?
- ¿Sí? - ¿Que si ha concluido el juicio?
El juicio ha terminado pero aún seguimos esperando...
el veredicto del tribunal.
¿Dónde puedo encontrar la oficina del carcelero?
- A la vuelta de la esquina. - Gracias, señor.
Señorita Doll, por favor, tenga cuidado.
Sí, lo tendré.
Yo le vi cuando era senador, escuché uno de sus discursos.
Por mí como si le viste todos los días de tu vida,
yo digo que es culpable.
Es inocente.
Te apuesto otro dólar a qué le condenan a la horca.
Acepto.
Son los tres dólares más fáciles que he ganado nunca.
Sí, señora, ¿puedo ayudarle en algo?
Me gustaría que me diera permiso para ver al señorAaron Burr.
Mucha gente me pide lo mismo, ¿cuál es su nombre?
Señora de James Madison.
Oiga señora Madison, a no ser que consiga un pase del tribunal...
¿La esposa de James Madison?
Sí.
¿La señora Madison, la esposa del secretario de estado?
Sí.
Bueno en ese caso, creo que no habráproblemas.
Sígame.
Aaron,
Dolly, has venido, sabía que vendrías.
Ojaláhubiese algo que yo pudiera hacer.
Estás aquí y es todo lo que importa.
He recordado los momentos que pasamos juntos,
los paseos a caballo, las veces que bailamos...
y aquellas posadas a las que íbamos.
También yo he pensado en aquellos momentos.
Y la vez que viniste a mi casa en New York.
Nunca debí dejar que te marcharas.
Ese día hiciste algo muy positivo para tu país.
Lo hice por ti, era lo único que me habías pedido...
y no podía negártelo.
Y ahora estás aquí porque tú tampoco puedes negarme nada.
Por favor, compréndelo, sólo he venido para darte mi apoyo.
¿Apoyo?
Eso es muy conmovedor pero no necesito tu apoyo ni el de nadie.
El castigo por traición es...
La muerte.
Ya me encontré con ella antes y ahora vuelve a alejarse de mí.
El veredicto del tribunal.
No culpable.
Soborné al alguacil para conocer el resultado.
¿Vas a decir que no estás contenta?
Lo estoy, espero que esto te haya hecho reflexionar.
Ya lo creo.
No volveré a cometer las mismas equivocaciones.
Entonces me alegro.
Por eso mandé a buscarte porque nos amamos...
y quería que estuvieras aquí para verme triunfador.
¿Te das cuenta de que este veredicto de no culpable podría ser...
impopular entre la gente?
¿Impopular? Eso es lo que espero.
Quiero que ellos me odien que detesten las leyes...
que me han dejado libre, los tribunales que me han puesto...
en la calle quiero ver odio,
y recoger una cosecha de poder.
Pero si me acabas de decir que todo esto te ha hecho reflexionar.
Y así es, me ha hecho pensar en el poder del miedo y del odio.
¿Te das cuenta de lo que este veredicto va a significar?
Cuando se enteren de la noticia, cuando sepan que estoy libre...
saldré de esta cárcel más poderoso que el gobierno...
y verás su miedo.
Tratarán de lincharme y se olvidarán de sus leyes,
se convertirán en una multitud y les matarán sus propios soldados...
y entonces los débiles, los avariciosos, los suspicaces,
los hombres malvados de todo el país se unirán bajo mi bandera.
Y esta vez, te ofreceré la corona.
Señor Burr, póngase el abrigo, el tribunal se ha vuelto a reunir...
y estáa punto de leer el veredicto.
Si no le molesta, señora Madison.
Y esta vez señora Madison, no fracasaré.
Estuvo a punto de convertirse en presidente.
Lo cierto es que es un hombre inteligente,
claro que no se puede despellejar a un zorro antes de cazarlo.
Lo despellejarán cuando esté colgando de una soga.
No sé por que están perdiendo el tiempo.
Quiero que espere aquí un momento.
- ¿No querráquedarse ahora por aquí? - Me importa saber que va a suceder.
El tribunal ha terminado toca la campana.
- ¿Cuál es el veredicto? - No culpable.
¿No culpable? ¿Habéis oído eso?
Para esa campana. ¡Para esa campana!
¡Párala!
Escuchadme bien todos, ahí dentro acaban de considerar...
a Aaron Burr inocente.
Yo digo que es culpable.
Yo digo que Aaron Burr es un traidor.
La ley deja muy claro lo que les ocurre a los traidores.
Esos jueces sabían que era culpable.
Hombres sinceros declararon ante ellos y dijeron la verdad.
Yo pregunto dónde estála justicia cuando un hombre así...
puede salir libre.
Si esos jueces son demasiado cobardes como para colgar...
a un traidor, nosotros lo haremos.
¡Sí!... ¡Sí!...
Les demostraremos que una buena soga y un roble alto...
son mejores que todos sus libros de leyes.
¡Sí!... ¡Sí!...
Hoy les vamos a enseñar aquí mismo lo que pensamos...
los hombres libres de los traidores.
¡Sí!...
Gleen, ve a sacar esa soga de la carreta.
Sí, Charles.
Y si se niega a salir, nosotros le sacaremos a rastras.
¡Alto!
¿Qué ocurre, señora?
No pueden hacerlo, no deben.
¿No cree usted en la justicia?
La justicia nunca fue llevada a cabo por una multitud.
¿Y es justicia lo que han hecho hoy esos jueces en ese tribunal?
Tiene usted una extraña noción de la justicia.
Ella puede hablarnos del traidor ¿verdad señora?
Dígales quien es usted. Dígalo.
Sí no se lo diré yo.
Esta señora es Dolly Madison.
La mujer de ese pez gordo de Washington, James Madison.
Yyo la acuso de haber traído órdenes de los políticos...
de Washington.
Órdenes a lo jueces para que dejaran libre a Burr.
Eso no es cierto.
Pues puede que le haya salvado la vida ahí dentro, señora.
Pero no va hacer lo mismo aquí fuera.
Yo no he salvado su vida.
Vine a ver a Aaron Burr pero no he traído...
ningún mensaje de Washington y no estuve viendo a los jueces.
Así que sólo vino para ver a Aaron Burr,
nada menos que desde Washington,
Vaya, eso es increíble.
Vine a ofrecerle consuelo a un hombre al que creía...
que iban a condenar a muerte.
Pues su visita no ha sido en vano,
aquí estála clase de justicia que los hombres libres...
tienen para un traidor.
Les demostraremos a esos jueces lo que pensamos...
de sus leyes y tribunales.
Alto, si siguen a ese hombre y cuelgan a Aaron Burr,
hoy pondrán fin aquí mismo a la libertad.
Ahí es donde se equivoca, señora, vamos a poner fin a Aaron Burr.
Si ahorcan a Aaron Burr desafiando sus propias leyes...
demostrarán aquí mismo que esas leyes son inútiles.
Ustedes lucharon por la libertad para hacer esas leyes.
Nosotros las hicimos y nosotros podemos romperlas.
No deben romperlas, cuando dictaron esas leyes...
acordaron vivir según ellas y obedecerlas.
Si no son poderosas como para protegerles,
mejórenlas en procesos ordenados pero no se tomen la justicia...
por su mano en multitudes como esta.
Esto no es la libertad.
Pero somos hombres libres.
La libertad es algo que se vive bajo la ley.
Sus leyes dicen que un hombre puede ser juzgado y condenado...
por otros hombres como él, según las leyes que todos juntos aprobaron.
Y si ese hombre es encontrado inocente por la ley...
deberáser considerado inocente por el pueblo.
¿Qué pasa con Burr, es él inocente?
Aaron Burrya ha sido juzgado.
Este es el juicio de ustedes, su prueba de fuego...
y el mundo entero les está observando ahora.
Le van a decir al mundo entero con un acto de violencia...
como para regirse a si mismo por el derecho, que necesitan...
la mano despótica de un tirano, de un emperador para gobernarles...
por la fuerza y el miedo.
Si Aaron Burr hubiese triunfado en su plan, habría abolido...
nuestras leyes, tribunales y derechos.
¿Y quieren colgarle por eso?,
pues aquí están aboliéndolos ustedes mismos.
Compatriotas, Aaron Burr no es nada más que el primer reto...
a nuestra libertad, pero no seráel último.
Ahorcaremos a Aaron Burr y disuadiremos a los demás.
Eso no les desanimará, ustedes y yo debemos vivir...
el ejemplo de un pueblo libre.
Demostraremos a cualquier hombre o grupo de hombres que se creen...
lo suficientemente astutos como para destruir nuestra libertad...
que con las manos limpias y los corazones unidos somos capaces...
de ocuparnos de los traidores como un pueblo bajo la ley y con orden.
Aquí viene ahora rodeado por nuestros soldados.
Y recuerden es un hombre libre a los ojos de nuestras leyes...
y esos son sus soldados que las defienden y si intentan...
arrebatarles a Aaron Burr, se verán obligados a dispararles.
Eso es lo que quiere el señor Burr que hagan...
Quiere que hoy corra su sangre aquí...
Desea que le odien, necesita de su odio,
necesita de su miedo, su miedo y su odio le hacen fuerte,
para que otros traidores, como él, se unan a él...
y de nuevo ataquen su libertad.
Ese es su plan, me lo ha dicho esta misma noche.
Hagan que lo niegue si pueden.
Si realmente quieren destruir a Aaron Burr no intenten colgarle,
no le conviertan en un mártir, apártense de él,
dejen que pase entre ustedes en paz, denle la espalda y déjenle pasar,
con el olvido que ha elegido para si mismo.
Señor Madison, te quiero muchísimo.
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