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Uno de los grandes esp�as de la CIA Dmitri Polyakov
es atrapado por la KGB, desnudado y cacheado.
Su cabeza es mantenida atrapada con una llave para evitar que tome veneno.
"El frente invisible
eso es lo que era en la Guerra Fr�a
y para nosotros era la guerra.
Los soldados pod�an haber estado en alerta
pero para nosotros y para otros que estaban ah� afuera en el fr�o
era de hecho la guerra."
--- Traducido por Luis Luque Santoro ---
--- La Guerra Fr�a, documental de CNN ---
Episodio 21 Esp�as 1944 - 1994
Amanecer del 16 de julio de 1945.
Los cient�ficos aliados de Los Alamos parten para el desierto de Nuevo M�jico
para ver la prueba de la primera bomba at�mica.
Hab�an estado trabajando por a�os bajo una manta de secreto total.
Ted Hall a sus 19 a�os era el cient�fico m�s joven del proyecto.
"Estuve all�
o al menos estuve ah� en un cami�n a cierta distancia,
a lo que se consideraba que era una distancia segura.
No puedo circular si hubo alg�n aviso
de que la prueba estaba a punto de comenzar,
pero de cualquier modo la maldita cosa estall�
y fue una imagen impresionante."
Para Ted Hall la Guerra Fr�a hab�a comenzado un a�o antes.
"Yo decid� proporcionar a los rusos secretos at�micos,
porque me parec�a que era importante que nadie tuviese un monopolio
que pudiese volver a una naci�n una amenaza
y soltarla al mundo como sucedi� con la Alemania nazi.
Parec�a haber s�lo una respuesta sobre lo que uno deb�a hacer:
Lo correcto
era actuar para romper el monopolio estadounidense."
Otros pensaron de la misma forma.
La KGB ten�a muchas fuentes dentro de Los Alamos,
que no se conoc�an unos con otros.
El cient�fico Klaus Fuchs y Ted Hall,
ambos pasaron detalles de como detonar armas nucleares por implosi�n.
Un principo tan nuevo para la ciencia sovi�tica
que no ten�an una palabra en rusa equivalente para �l.
En 1949 los sovi�ticos explotaron su primera bomba at�mica.
Detonada por implosi�n,
copiaba elementos clave de la bomba que destruy� Nagasaki.
Los esp�as at�micos hab�an salvado a la Uni�n Sovi�tica
tal vez dos a�os de investigaci�n.
Ted Hall fue interrogado por el FBI en marzo de 1951,
pero no fue acusado por falta de evidencia.
Un mes m�s tarde, los agentes de la KGB Julius y Ethel Rosenberg
fueron sentenciados a muerte.
En medio del fervor anti-sovi�tico de la �poca
se convirtieron en los �nicos esp�as en ser ejecutados
en Estados Unidos en tiempos de paz.
"Era horrible
y ciertamente recordaba el hecho de que...
hab�a llamas consumiendo a gente,
y que est�bamos muy cerca de ser consumidos por ellas."
La inteligencia de guerra estaba desequilibrada.
La KGB operaba en occidente
pero la CIA se enfrentaba a un mundo cerrado.
Los trenes que cruzaban la frontera de Finlandia a Rusia
estaban sellados con persianas de acero.
Los Estados Unidos enfrentaban una larga carest�a de informaci�n.
"Esta falta de entendimiento de c�mo los sovi�ticos funcionaban
nos perseguir�a en la CIA a lo largo de toda la Guerra Fr�a,
bien sea que fuese con respecto a la misma Uni�n Sovi�tica
o con las copias al carb�n de la Uni�n Sovi�tica
en Alemania oriental o en Cuba, la que fuese."
La mayor�a de las operaciones de infiltraci�n temprana en la Uni�n Sovi�tica
estuvieron condenadas desde el comienzo.
Agentes occidentales traicionados por esp�as de la KGB,
como el oficial de inteligencia brit�nico Kim Philby.
Philby sali� a la luz p�blica
por su asociaci�n con colegas que eran agentes dobles,
Guy Burgess y Donald Maclean.
"Philby a la derecha realiza una rueda de prensa para negar los cargos
de que estuviese involucrado en la desaparici�n de Burgess y Maclean."
- "Si hubo un tercer hombre, �No era usted ese tercer hombre?"
- "No, no era yo."
- "�Cree que lo hab�a?"
- "Sin comentarios."
- "Sr. Philby, la desaparici�n de Burgess y Maclean
es casi un misterio hoy como lo fue cuando desaparecieron,
hace unos cuatro a�os o m�s,
�Puede compartir alguna informaci�n sobre este asunto?
- "No, no puedo."
"Philby nos dijo mucho sobre esas misiones.
Nos dec�a el n�mero de personas,
nos dec�a las coordenadas,
d�nde y cu�ndo ser�an ejecutadas las operaciones
si ser�an enviados en paracaidas o por mar.
Esas zonas, por supuesto, eran
rodeadas por la contrainteligencia sovi�tica
y eran capturados.
La rutina normal...
era que los agentes fuesen interrogados.
Algunos eran muy hostiles y guardaban silencio.
Haciendo esto...
firmaban sus propias sentencias de muerte."
En 1953 el emigrado sovi�tico Mikhail Kudriavtsev
salt� en paracaidas en Rusia para espiar para la CIA.
"Despu�s de saltar, fuimos atados y llevados con la KGB.
Cuando el investigador de Mosc� lleg�,
y lleg� sospechosamente r�pido al caer la noche,
tuve la impresi�n de que nos hab�an estado esperando.
Que de alguna forma la KGB sab�a que �bamos a llegar."
Kudriavtsev salv� su vida diciendo a la KGB todo
y acordando a dar una declaraci�n preparada
en esta conferencia de prensa controlada por el Estado.
"Ese soy yo...
Antes de hablar en esa conferencia nos dieron el gui�n
que ten�amos que aprender de memoria en dos d�as."
Kudriavtsev cont� al mundo su gran error
de ser capaz de pensar mal de la Uni�n Sovi�tica
peor a�n de tratar de derrocarla.
"Fue muy duro para m� decir esas cosas,
muy duro,
pero ten�a que hacerlo
para no ser llevado de vuelta a Lubyanka."
"Empezabas a creer...
que este era un servicio que realmente ten�a una cobertura enorme
y que todo lo que hac�amos,
ni un p�jaro podr�a caer...
sin que esta enorme KGB se enterara de ello,
porque en t�rminos de nuestras experiencias individuales
sabemos, o sab�amos...
que las operaciones en las que est�bamos involucrados
eran traicionadas por personas como Kim Philby."
La KGB mostr� una vasta colecci�n de equipos de la CIA capturados,
occidente hab�a sufrido el fracaso fuera y la traici�n en casa.
Hab�a que volver al replantearse todo.
La guerra de Corea provey� m�s golpes a la confianza de la CIA,
al resaltar brechas en las predicciones y asesoramientos.
"La CIA se hab�a equivocado sobre el inicio de la guerra,
se hab�an equivocado sobre la participaci�n
e intervenci�n de los chinos en la guerra
y se hab�an equivocado sobre las capacidades de las fuerzas norcoreanas.
Creo que la guerra de Corea, en t�rminos de sus fallas de inteligencia
dej� una gran cantidad de lecciones para las comunidades pol�tica y de inteligencia.
Y una de esas lecciones fue que de hecho
deb�amos tener una mejor inteligencia tecnol�gica
y hacer mayores compromisos a la inteligencia de se�ales
y la inteligencia de comunicaciones.
Y con esto, t� pones recursos
con la NSA (Agencia Nacional de Seguridad), bajo el Pent�gono
con el objetivo de desarrollar la capacidad
de interceptar mensajes alrededor del mundo.
Y esto produjo informaci�n extremadamente vital
para la comunidad de inteligencia."
Berl�n era un nodo de concentraci�n de comunicaciones
donde incontables l�neas telef�nicas y de teleprinter del bloque sovi�tico
se entrecruzaban debajo de la ciudad.
Para interceptarlas
los estadounidenses y los brit�nicos excavaron un t�nel
adentro del sector sovi�tico.
El objetivo del t�nel de Berl�n
era intervernir las l�neas de comunicaci�n
de las fuerzas sovi�ticas en Alemania oriental,
en Polonia y sus enlaces con Mosc�,
Con el objetivo de proveer inteligencia actualizada
de esas fuerzas
y tambi�n alerta temprana.
Las l�neas de las escuchas bajar�an
al propio t�nel y primero deb�an ser amplificadas,
porque entonces ten�amos que tender esas l�neas hacia arriba al �rea del almac�n
donde ten�amos cientos y cientos de grabadores
que operaban d�a y noche
y grababan cada peque�o detalle de estas cosas."
Desde el inicio, esta operaci�n hab�a sido traicionada e informada a la KGB
por una fuente interna de la inteligencia brit�nica
George Blake.
"Yo fui el secretario de esta reuni�n
en la que el t�nel estaba siendo planificado
y por tanto fui capaz de dibujar un muy simple bosquejo,
que mostraba c�mo el t�nel iba a ser trazado
y cu�les eran los cables que se propon�an atacar."
Blake hab�a servido como un oficial de inteligencia brit�nico en Se�l.
Capturado por los norcoreanos, presenci� el bombardeo occidental de civiles.
"Cuando vi estas enormes fortalezas voladoras estadounidenses,
volar bajo sobre lo que parec�an ser indefensos pueblos coreanos,
tuve un sentimiento de verg�enza.
Sent� muy intensamente que estaba en el lado equivocado
y que deb�a hacer algo al respecto."
Blake volvi� a casa en Gran Breta�a
en el primer grupo de prisioners de guerra
liberados de Corea despu�s del armisticio de 1953.
- "�C�mo le pareci� la comida all�, Sr. Blake?"
- "Bien, la comida era adecuada pero muy mon�tona."
- "�Era mon�tona en verdad?"
- "Muy mon�tona."
- "�Algo especial? Es decir �Algo extra�o que le hayan dado de comer?"
- "No, s�lo arroz y nabos principalmente."
- "Una dieta muy impresionante �No es as�?"
- "Tres veces al d�a."
Blake volvi� a la inteligencia brit�nica
s�lo que ahora era un esp�a de la KGB.
"Me dieron una c�mara Minox
y yo cargaba conmigo esa c�mara Minox cada vez que iba a trabajar,
tal y como cargaba mi billetera
y la raz�n era que nunca sab�a qu� documentos importantes
podr�a encontrar en mi escritorio y que merecer�an la pena ser fotografiados."
La advertencia de Blake sobre el t�nel, plante� un problema para la KGB.
Hacer un movimiento contra este era arriesgarse a exponerlo a �l.
"Fue una discusi�n no tomar ninguna medida contra el t�nel.
No enviar ninguna desinformaci�n por el t�nel,
y no mostrar que sab�amos algo sobre el t�nel.
Esta era una consideraci�n muy importante,
porque mientras Blake se mantuviese en la inteligencia brit�nica
sab�amos que tendr�a un gran valor para nosotros."
As� que el t�nel de Berl�n oper� como cortes�a de la KGB
y la CIA disfrut� de una bonanza de inteligencia de se�ales.
"Obtuvimos �rdenes militares de batalla
de fuerzas sovi�ticas en Alemania y Polonia.
Obtuvimos informaci�n que ven�a de Mosc�, por ejemplo
sobre la reorganizaci�n completa del Ministerio de Defensa.
Pero lo realmente... la real sorpresa en todo esto era el hecho
de que conseguimos algo que nunca esperamos conseguir:
Conseguimos todo tipo de datos, de datos de personalidad,
datos operacionales sobre las operaciones sovi�ticas de contrainteligencia militar.
As� que est�bamos, en ese punto, totalmente al tanto, pens�bamos,
del panorama de contrainteligencia en... en... en Berl�n."
Pero la KGB s�lo estaba escogiendo su momento para desconectar el t�nel.
"Ellos me advirtieron antes de que iba a pasar,
as� que yo estaba en vilo...
como podr�s imaginar, de cu�l ser�a el resultado."
Una fuerte lluvia una noche de abril de 1956 caus� una falla en el cableado,
dando a la KGB la excusa que necesitaba
para convertir la haza�a de la inteligencia occidental
en una victoria de la propaganda sovi�tica.
"Obviamente ... Es decir, hab�a ... hab�a una sensaci�n
de... ya sabes, de... de gran infelicidad.
Pero por otra parte, sabes,
t� como que te encog�as de hombros y
dec�as: 'Bueno, tuvimos suerte de que durase tanto'".
Cinco a�os m�s tarde, el propio George Blake tambi�n fue traicionado
y sentenciado a 42 a�os de prisi�n.
Hab�a dado a la KGB los nombres de cerca de 400 agentes trabajando para occidente,
supuestamente bajo la condici�n de que no correr�an peligro.
"Durante mi juicio, que fue transmitido por las c�maras,
para que todo pudiera ser dicho all�,
no hubo menci�n alguna, no fue parte del caso de la fiscal�a,
de que yo hubiese sido responsable por la muerte de ning�n agente."
Pero armados con los nombres de Blake, Mosc� simplemente esper�
hasta tener suficiente evidencia adicional.
"George Blake ten�a esa mente inocente en un sentido;
�l es todav�a un hombre muy ingenuo.
�l no quer�a saber que muchas personas que �l hab�a traicionado fueron ejecutados
y creo que de hecho alguna vez discutimos sobre este tema,
y �l no lo creer�a. Dir�a:
'Bueno, a m� me dijeron que eso no pasar�a.'
Pero s� ocurri�, simplemente no le dijeron."
Mientras la Guerra Fr�a se intensificaba, a lo largo de la d�cada de 1950,
la presi�n sobre la CIA aument�.
Occidente estaba desesperado por detalles
sobre el tama�o y poder de las fuerzas sovi�ticas,
apenas vistas y fotografiadas, en Mosc�
en los espect�culos a�reos o los desfiles del d�a del trabajador.
Era la capacidad misil�stica sovi�tica la que m�s preocupaba a la CIA
y sobre la que menos conoc�an.
"Hab�a inteligencia humana limitada sobre
los despliegues de misiles en la Uni�n Sovi�tica.
Hab�a alguna inteligencia de comunicaci�n que suger�a
que tal instalaci�n o tal ciudad estar�a involucrada en actividades de misiles,
por su comunicaci�n con sitios de misiles conocidos.
Pero lo que no ten�amos era alg�n tipo de evidencia firme y dura
sobre el despliege real de misiles."
A partir de 1956, la superioridad t�cnica estadounidense
comenz� a proporcionar respuestas.
El CIA avi�n de reconocimiento de la CIA, el U-2,
volaba alto sobre Rusia para fotografiar bases sovi�ticas
pero en cuatro a�os de b�squeda,
no encontraron sitios de lanzamiento operativos
de misiles bal�sticos intercontinentales.
Entonces en 1960, los estadounidenses lanzaron con �xito
un sat�lite con una c�mara.
Despu�s de orbitar 17 veces,
la c�psula con el film era eyectada, atrapada en el aire
y tra�da de vuelta a la tierra para analizar.
Un vuelo posterior confirm� la existencia
de s�lo un sitio de lanzamiento sovi�tico de ICBMs.
El resto de las piezas del rompecabezas fue provisto por
quien tal vez sea el m�s grande esp�a de la Guerra Fr�a.
"Esta es una fotograf�a de Oleg Penkovsky, coronel del Ej�rcito Rojo
con todas las medallas que gan� durante la Segunda Guerra Mundial
un apuesto soldado...
y un gran patriota estadounidense.
Esta fotograf�a fue tomada en el hotel
en Londres en abril de 1961, despu�s de una de nuestras reuniones
donde Oleg Penkovsky a la izquierda y yo a la derecha
disfrutamos de una peque�a copa de vino."
Penkovsky dio seguridad adicional sobre las limitaciones del poder sovi�tico.
"Aunque eran todav�a una amenaza seria, sin duda alguna,
era poderosos militarmente, absolutamente poderosos militarmente,
pero no eran tan poderosos, como estim�bamos
y �l nos ayud� a reducirlo al nivel donde realmente estaban.
No ten�an 3 metros de altura, sino que eran como yo, 1,8 metros."
Penkovsky revel� la falta de cabezas at�micas de los sovi�ticos
y sus problemas con los sistemas de gu�a.
�l actu� por resentimiento de que su carrera
en la inteligencia militar se hab�a estancado
pero tambi�n por temor de que lo aventurero de Khrushchev
trajera un desastre al mundo.
Khrushchev dijo a Kennedy:
"Yo quiero la paz, pero si t� quieres guerra, ese es tu problema."
Pero Penkovsky dijo a la CIA que Khrushchev alardeaba,
"Kennedy debe ser firme" dec�a.
"Khrushchev no va a disparar ning�n cohete.
No est� listo para ninguna guerra".
"Si pod�as entrar en la mente
de los Khrushchevs del mundo,
entonces tienes un arma que ninguna cantidad de informaci�n t�cnica podr�a darte
y fue eso lo que Penkovsky era capaz de darnos."
La informaci�n de Penkovsky fue cr�tica para los Estados Unidos
durante la crisis de los misiles en Cuba de 1962.
Las fotograf�as de los U-2 revelaron la presencia en Cuba de misiles sovi�ticos
de los que Penkovsky ya nos hab�a entregado los manuales de operaci�n.
Con el mundo m�s cerca de un conflicto nuclear
que en cualquier momento de la Guerra Fr�a,
los expertos de inteligencia fueron convocados
a la Casa Blanca para poner al tanto al Presidente Kennedy
"La primera pregunta que hizo el Presidente fue:
'�Cu�nto falta para que puedan disparar esos misiles?'
Y Art Lundahl dijo: 'Bien, el Sr. Graybeal es el experto en misiles'.
Entonces se volvi� hacia m� y yo me puse de pie
detr�s del Presidente, McNamara y Rusk
y por los siguientes, eh, probablemente cinco a 10 minutos,
me dispararon una pregunta tras otra.
En respuesta a la pregunta del Presidente:
'�Cu�nto falta para que puedan disparar los misiles?'
Me bas� principalmente en la combinaci�n de fuentes de inteligencia
pero mayormente en la informaci�n de Penkovsky,
que nos dijo c�mo operaban esos misiles en el campo."
Se dice que la asesor�a de la CIA le salv� al Presidente
tres valiosos d�as de holgura.
Ir�nicamente Penkovsky estaba ahora bajo vigilancia de la KGB.
La �ltima vez que Joe Bulik lo hab�a visto, fue en Par�s.
"Nunca tuve la sensaci�n de que �l estuviese en peligro
de otra forma le hubiera insistido en que se quedara.
De hecho, lo hubiese obligado, si hubiera tenido que hacerlo �Lo habr�a raptado!
Pero nunca tuve realmente la sensaci�n de que estuviera,
en ese momento, nuestra �ltima reuni�n en Par�s,
nunca pens� que �l estar�a en peligro."
De vuelta en Mosc�, Penkovsky envi� lo que parec�a un mensaje de rutina.
"Nos lleg� una se�al de que Penkovsky hab�a dejado una entrega
y entonces enviamos a Dick Jacobs para buscarla.
�l fue arrestado...
tan pronto como sucedi�, sab�amos que el caso hab�a terminado, que estaba muerto
y que Penkovsky estaba en manos de la KGB.
�Pum!"
- "Diga c�mo empezaron sus actividades criminales."
- "En noviembre de 1960 decid�
contactar a la inteligencia estadounidense.
Prepar� una carta explicando mi solicitud
y les propuse trabajar conmigo."
El interrogador jefe de la KGB era Alexander Zagvozdin.
"Lo interrogamos no una vez, ni 10 ni 20 veces, sino tal vez 100 veces.
�l sab�a que sus acciones eran castigables con la muerte
y sol�a preguntarme: '�Ser� ejecutado?'
Nunca le dije que no... Nunca le dije que no ser�a ejecutado.
Sol�a decirle una cosa:
'S�lo si confiesas todo y te arrepientes completamente, puedes esperar piedad.
Probablemente por eso la vida Penkovsky no fue perdonada...
no confes� todo.
S� con seguridad que a Penkovsky le dispararon.
No puedo decirte nada m�s.
S� que su cuerpo fue cremado.
No s� nada m�s y no estoy interesado."
No todos los esp�as terminaron siendo famosos.
Estas son las pel�culas caseras de Galina y Mikhail Fedorov.
oficiales de la KGB que operaron encubiartos en profundidad por 20 a�os.
Nunca fueron atrapados.
En caso de una guerra, estar�an en sitio para espiar tras las l�neas enemigas.
Al KGB nunca le faltaron reclutas, algunos lo hac�an por dinero,
algunos por ideolog�a y otros por lo excitante de tener una vida secreta.
"Yo amo el espionaje �Por qu�?
Porque huele a aventura,
huele a riesgo,
huele a incertidumbre.
Porque cuando vas a encontrarte con un agente,
nunca sabes si vas a ser arrestado.
A�ade color a la vida."
"Necesito a 007
No, Sr. Bond. �Espero que usted muera!"
"La man�a de los esp�as en Londres empez� m�s o menos cuando yo llegu�.
En 1961, sol�amos ser interrogados en todas partes,
�ramos muy populares.
Nos invitar�an a fiestas privadas y la actitud hacia nosotros era buena.
Pero entrados los sesenta, hubo estos grandes desastres,
con Blake y otros esp�as de la KGB.
Y tenias en esc�ndalo de Profumo, con la prostituta Christine Keeler.
Eso conmocion� un poco a Gran Breta�a
Despu�s de eso, cuando me presentaba en alg�n lado, la gente me preguntaba:
'�Eres un esp�a?' Y yo dir�a: '�Claro que soy un esp�a!'"
Los gobiernos occidentales se cansaron de la
inmensa presencia de la KGB en sus paises.
En 1971 los brit�nicos expulsaron a 105 oficiales de inteligencia sovi�ticos
indentificados por un desertor.
La tecnolog�a fue asumiendo cada vez m�s la carga del espionaje.
Los sat�lites interceptaban ahora comunicaciones por radio y datos
de lanzamientos de prueba de misiles del adversario.
El film llevado al espacio ya no ten�a siquiera que regresar a tierra.
"El sat�lite tomar�a las im�genes desde el cielo
y estas pod�an ser transmitidas de vuelta
a un analista en su escritorio en los Estados Unidos,
quien podr�a ver todo lo que ocurr�a en la arena internacional,
sin dejar su escritorio."
Aqu� reposaba el grandioso �xito de la inteligencia de la Guerra Fr�a:
A trav�s de fotograf�as y de escuchas electr�nicas,
cada lado recib�a inmensos flujos de informaci�n,
usualmente demasiado para que interpretaran los analistas.
El espionaje tecnol�gico jug� incluso su parte
en ayudar a las superpotencias a acercarse a la paz.
"Los sistemas t�cnicos eran casi esenciales
para nuestros procesos de control de armas.
Aprendimos cualquier cantidad de cosas sobre los sistemas militares rusos
de fotograf�as y de las escuchas electr�nicas.
En cierto momento, cuando est�bamos negociando
el tratado de control armament�stico SALT II,
Yo tuve que ir al Senado y decir: 'Si ratifican este tratado...
as� de cerca es que podr�a monitorearlo...
y verificar si ellos est�n cumpliendo con los t�rminos del acuerdo".
A pesar de una flota de barcos esp�as, puestos de escucha
en todo el mundo y Sputniks en el espacio,
La inteligencia tecnol�gica sovi�tcia estaba por detr�s de la de occidente.
A�n as�, ellos afirmaban haber roto los cifrados de m�s de 60 pa�ses,
obteniendo muchos c�digos con robo y chantaje.
"La inteligencia tecnol�gica sovi�tica era muy inferior a su inteligencia humana.
Los sovi�ticos eran extremadamente buenos en t�cticas persuasivas,
que al final traer�an a mucha gente a su aceptaci�n ideol�gica."
Los m�todos esp�as de la KGB iban m�s all� del conflicto entre superpotencias.
La vigilancia rutinaria de ciudadanos ordinarios
por la polic�a secreta de Alemania oriental, la Stasi.
La Stasi habitaba en un mundo moral propio.
Los interrogatorios eran grabados de manera rutinaria
y ten�an c�maras en todas partes.
"Las relaciones entre las distintas �reas de contrainteligencia
y con el departamento que manejaba los interrogatorios, eran muy amigables.
Hab�a todo tipo de gente all� y era una atm�sfera muy amigable.
No eran el tipo de gente desviada
que usar�a m�todos atroces para forzar a la gente a confesar."
"Lo que sea que hayas hecho ser� tratado con discreci�n."
"�A qu� te refieres? Yo no he hecho nada."
-"Eso no es verdad." -"�Pero qu� he hecho?"
"No s� qu� quieres de m�."
"Yo no he hecho nada."
"Bueno, sucedieron cosas terribles.
Hubo muchos casos de injusticia, especialmente en los �ltimos a�os,
que realmente me molestaron.
Se tomaron represalias contra gente
s�lo porque ten�an diferentes opiniones pol�ticas
o contra gente que quer�a una mejor y diferente forma de socialismo."
Vera Wollenberger se uni� al movimiento de paz de Alemania Oriental en 1981,
animada por su marido Knud.
"Mi motivaci�n personal para oponerme a las pol�ticas del Estado
fue la decisi�n a principio de los ochenta
de ubicar misiles nucleares en
la RDA (Rep�blica Democr�tica Alemana o Alemania Oriental)
y reintroducir la instrucci�n militar en las escuelas."
Vera y su familia eran constantemente hostigadas por la Stasi,
quienes entraron a robar en su casa y se aseguraron
de que perdiese su trabajo de profesora.
Su esposo se mantuvo apoy�ndola todo el tiempo.
En 1988 Vera fue arrestada camino a una manifestaci�n.
Su crimen:
portar un cartel con las palabras de Rosa Luxemburgo:
'Libertad, es qu� tan libre es tu adversario'.
Ella fue interrogada y arrestada.
En 1991, despu�s del colapso de la RDA,
Vera obtuvo acceso a su expediente de la Stasi
en el que descubri� qui�n hab�a sido el principal informante contra ella,
hab�a sido su propio marido.
"Realmente no puedo decir c�mo me sent�.
Era una situaci�n tan extrema,
como si uno hubiese muerto un instante y luego retornado a la vida.
Lo sorpresivo fue
que los informes hab�an sido escritos como si se tratase
no de una esposa, sino de un extra�o.
Para �l yo era un enemigo del Estado
y �l habr�a hecho todo para combatirme a m�: el enemigo."
Algunos "enemigos del Estado" recibieron un tratamiento m�s dr�stico.
En 1978 la inteligencia b�lgara pidi� a la KGB
que los ayudase a asesinar al escritor y locutor exiliado Georgi Markov.
Markov fue asesinado en Londres, en una parada de autob�s por un extra�o que
"accidentalmente" le pinch� con la punta de un paraguas.
"A los b�lgaros se les dio a escoger entre varias armas
y finalmente cogieron este paraguas como una cubierta,
para dispararle al hombre un perdig�n envenenado.
No se supon�a que iba a ser una operaci�n no encubierta
porque el perdig�n se disolver�a en su cuerpo en 24 horas
si recuerdo correctamente.
Yo no conceb�, Yo no plane�,
Yo no estuve involucrado en ninguna ejecuci�n, pero estaba al tanto.
Y siempre digo que el conocimiento...
no implica un crimen, �Cierto?
�Pretend�as que fuera a los Estados Unidos
o a GB y lo anunciara p�blicamente?
Me habr�a colgado a m� mismo."
Para los esp�as la tentaci�n siempre estaba all� de ganar el favor de los jefes
bien fuera con una acci�n encubierta, o simplemente sesgando un informe rutinario.
"Cuando redact�bamos informes...
por supuesto que dramatiz�bamos aquellos puntos
que suger�an una amenaza para la Uni�n Sovi�tica.
Al enfatizar en las cosas correctas,
me aseguraria de que mi informe llegara directamente a la cima,
al Politbur�.
Si el informe era soso y aburrido, s�lo ser�a archivado.
Este era el problema con los proveedores de informaci�n:
Lo har�amos a la medida para conseguir una alta calificaci�n de Mosc�."
�Pero importaba si los esp�as sesgaban sus informes?
�Cu�nto caso hac�an los l�deres pol�ticos a sus servicios de inteligencia?
"Yo dir�a que probablemente exager�bamos la importancia de la inteligencia.
Una vez que los hacedores de pol�ticas decid�an un curso,
No creo que la inteligencia correcta o incorrecta...
vaya a traer cambios muy grandes a ese curso."
1988, Kim Philby es enterrado con todos los honores en un cementerio de Mosc�.
Primero traicion� a Gran Breta�a medio siglo antes,
pasando valiosos secretos a la KGB.
Pero a�n as� a los conversos nunca se les confiaba por completo.
Hasta su final la KGB abr�a su correo e interven�a su tel�fono.
Parec�a como si la era de los esp�as hubiese acabado.
De hecho, a lo largo de los ochenta,
la CIA hab�a estado colocando a agentes cuidadosamente...
dentro de los c�rculos de defensa e inteligencia sovi�ticos.
Valiosas fuentes como el experto en avi�nica, Adolf Tolkachev,
que se ve aqu� camino a un encuentro en Mosc� con su contacto de la CIA.
La KGB de repente empez� a arrestar a los m�s
importantes esp�as sovi�ticos de la CIA.
"En 1985, empezamos a perder casos,
es decir, oficiales sovi�ticos que trabajaban para nosotros
y algunos de ellos desaparecieron.
Esto nos llev� a creer que algo estaba mal.
No nos llev� a pensar, �Aj�! debe haber un topo."
Entonces occidente perdi� al General Dmitri Polyakov,
de la inteligencia militar sovi�tica.
Polyakov se hab�a retirado despu�s de 18 a�os de espiar,
cuando la KGB se abalanz� sobre �l.
�l hab�a sido reclutado estando en las Naciones Unidas en Nueva York.
Polyakov volvi� a Europa en 1962 en el Queen Elizabeth.
Su fotograf�a fue tomada por el fot�grafo del barco en la cena del capit�n.
Sentado justo a unas pocas mesas m�s all�,
el hombre del FBI quien lo reclut�: John Mabey.
"�l dijo: 'No estoy satisfecho con c�mo est�n las cosas en la Uni�n Sovi�tica,
el gobierno no cuida al pueblo,
van en un curso de guerra con los Estados Unidos
y no habr�a forma de que la ganasen
y las �nicas personas que van a sufrir con esto es el pueblo ruso.
Nos reunir�amos en el Queen Elizabeth
todos los d�as que estuviese en la mar, a veces dos veces al d�a,
revisamos literalmente miles de fotograf�as
de sovi�ticos que hab�an estado en los Estados Unidos
...o estacionados por el mundo
y �l identific� a algunos de ellos por foto y nombre."
"Polyakov era nuestra joya de la corona.
�l trabaj� con nosotros por muchos a�os,
y alcanz� un rango tal que,
en vez de nosotros mirar a una organizaci�n
a trav�s de los ojos de una de nuestras fuentes,
mirando desde abajo a esa organizaci�n,
con Polyakov eventualmente fuimos capaces de mirar a esa organizaci�n,
el GRU, su organizaci�n,
desde arriba hacia abajo,
as� como a la KGB...
y el Ministerio de Asuntos Exteriores Sovi�tico y...
el aparato del Partido Comunista."
En 1991, Sandy Grimes se uni� al equipo que investigaba
la p�rdida de agentes de la CIA.
A cargo, Jeanne Vertefeuille...
quien ahora sospechaba que hab�a un topo de la KGB entre sus filas.
Tratar de precisar
un caso de contrainteligencia cuando est�s buscando a un topo
es siempre un trabajo muy dif�cil y de largo plazo.
Cuando compilamos una lista de cu�ntas personas podr�an haberlo hecho
llegamos a 198 personas."
La caza del topo tom� tres a�os...
llevando la cacer�a al oficial de contrainteligencia de la CIA Aldrich Ames.
El FBI lo grab� en secreto en Bogot� en 1993.
"Yo caminaba de arriba a abajo,
pregunt�ndome qu� hab�a pasado a mi contacto de la KGB
quien deb�a haber estado ah� una hora antes.
Estaba razonablemente alerta, pero no vi a la vigilancia.
Y supongo que era frustrante para el FBI
porque les asustaba que yo detectara la vigilancia
as� que ten�an que quedarse bastante atr�s.
Como resultado de eso, ellos nunca me vieron hacer nada.
No ten�an evidencia de actividad operativa alguna de mi parte."
El FBI se apost� fuera de la casa de Ames e intervino sus tel�fonos.
El avance hab�a venido del an�lisis de la CIA de sus estados bancarios.
"Acab�bamos de recibir los registros de uno de los bancos que ten�a Rick
y Dan est� leyendo estas cosas y yo las introduzco en la...
...en el computador y, por Dios, era incre�ble.
El 17 de mayo, Rick habr�a reportado que almorz� con
su contacto sovi�tico Chuvakhin
El 18 de mayo hab�a un dep�sito en su cuenta corriente por $9.000.
El 21 de febrero de 1994, Ames fue arrestado por espiar
junto a su esposa, Rosario, despu�s de a�os de buena vida.
"Shock, depresi�n, reconocimiento instant�neo, sabes.
Ya sabes, la vida de uno pasa frente a tus ojos.
Una sensaci�n de que las cosas han acabado.
Pero ninguna sensaci�n de alivio, es mucho m�s doloroso que eso."
En abril de 1985 Aldrich Ames hab�a entrado a la Embajada Sovi�tica en Washington
y empezado a vender secretos a la KGB.
Ellos le pagaron un total de 2,7 millones de d�lares.
"Bien, las razones que yo... por lo que yo hice lo que hice en abril de 1985,
fueron personales,
banales
y llegaron tan s�lo a ser una especie de avaricia y locura
tan simple como eso."
"Yo se lo atribuy� mayormente a Rosario
Ella era quien estaba interesada en gastar dinero
y quien quer�a vivir por todo lo alto
y yo creo que �l quer�a de alguna forma comprar su amor
y la forma de comprar su amor
era conseguirle cosas caras."
Ames no ten�a ilusiones sobre el precio que deb�a pagar por su traici�n.
"Yo sab�a bastante bien, cuando le di los nombres de...
de nuestros agentes en la Uni�n Sovi�tica, que los estaba exponiendo a...
toda la maquinaria del... contraespionaje y la ley
y luego el enjuiciamiento y la pena capital
ciertamente, en el caso de los oficiales de la KGB y GRU.
Obviamente estos... esta gente que yo conoc�a
tendr�an que responder por lo que hab�an hecho.
Y ciertamente creo que yo... Creo que...
me endurec� a m� mismo... contra...
ya sabes... una reacci�n a eso."
Dmitri Polyakov fue uno de los 25 agentes traicionados por Ames.
Diez fueron ejecutados y uno cometi� suicidio.
Solo uno fue sacado por el Servicio Secreto Brit�nico.
"Yo fui arrestado por la KGB en mayo de 1985.
Me pusieron bajo arresto domiciliario, pero logr� escaparme en julio
vivo, bien y sano.
Tuve suerte...
Los otros fueron ejecutados en los calabozos de alguna prisi�n de la KGB
despu�s de meses de continuas amenazas e interrogatorios.
Perdieron todo: familia, hijos, trabajo y finalmente sus vidas.
Ellos pasaron un a�o, dos, o en el caso del Gen. Polyakov, casi tres a�os,
esperando morir en cualquier minuto."
Polyakov fue enjuiciado en secreto,
cr�tico hacia el liderazgo sovi�tico hasta el final.
�l hab�a dado a occidente valiosa informaci�n sobre misiles sovi�ticos,
estrategia de la guerra nuclear, qu�mica y bacteriol�gica.
As� tantos esp�as pagaron con su libertad o sus vidas
en destructivos ciclos de toma y dame.
"Los hombres como Polyakov dieron nombres, dieron secretos.
Yo hice lo mismo...
por razones que consider� suficientes para m�.
Yo di los nombres...
de algunas de las mismas personas
que antes hab�an...
traicionado a otros.
Es un ciclo muy asqueroso...
con terribles costos humanos."
Aldrich Ames sirve una sentencia de cadena perpetua sin revisi�n.
Dmitri Polyakov fue sentenciado a muerte.
Fue ejecutado en 1988...
con un disparo en la parte de atr�s de la cabeza
y luego enterrado en una tumba sin marcar.
Por medio siglo, los esp�as se hab�a mirado atentamente entre ellos
a trav�s de una niebla de ignorancia y enga�o.
Produjeron evaluaciones cada vez m�s realistas
de las fortalezas de sus adversarios.
Pero muy pocos fueron capaces de responder a la pregunta m�s complicada:
�Nuestro enemigo pretende atacarnos?
A pesar de los vastos recursos de la CIA y la KGB...
la respuesta se mantiene oculta...
no en una fotograf�a satelital o en un informe de alg�n agente
sino en las mentes de sus oponentes.
--- Traducido por Luis Luque Santoro ---
--- Cualquier comentario, sugerencia o correcci�n escribir a luque.luis@gmail.com ---
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