Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
(mujer) Tu madre y yo
hablábamos muchísimo de lo que quería para su hijo.
Un trabajo decente y que fueses feliz.
Si te viese, estaría muy orgullosa.
No te obsesiones con buscar justicia.
Van a cerrar el caso. Porque ya tienen la confesión del asesino
y las pruebas lo corroboran.
O encontramos algo ya o se acabó.
Es siempre la misma mierda.
Pero si lo han cerrado, tienes que dejarlo atrás.
Siento que estamos perdiendo algo que habíamos construido.
Siento que se nos está escapando de las manos, y no quiero.
- (Olga) No quiero perderte. - (Melchor) Yo tampoco.
(Albert) Conocí a Alejandra en uno de mis viajes para la empresa.
¿Sabes quién es esa chica que está ahí?
¿Su mujer? ¿Sabe algo de esto?
(Melchor) Este hombre... ¿te suena?
Ya le he insistido a Salom en que no le conocemos.
Perdona, la pregunta era para Rosa.
Ese día fui a llevar el contrato a casa del Sr. Adell
y las conversaciones ya habían acabado.
Si nos ayuda a dar con ese contrato
pasará a ser el director general de la empresa
con un 15 % más de las acciones.
Ese contrato no existe.
Si Rosa Adell le ha hecho alguna oferta...
La lealtad está por encima del dinero
y no voy a fallarle.
Salom, he conseguido algo, tengo una pista.
Grau es cliente del mismo abogado que defiende a los sicarios.
Que no va a descubrir nada. Tranquilo, ¿vale?
Yo me encargo.
(radio policía en catalán)
¡Daniela!
(radio policía en catalán)
(disparos)
(gritos)
Cuando me dijeron que te enviaban aquí,
es que, oye, no me lo podía creer.
Pasa.
De verdad, un honor conocerte.
Siéntate.
Estas cosas...
Un tiroteo así, ¿no?, te tiene que tocar por dentro.
Y tú eres un chaval.
Así que cualquier cosa que necesites...
Psicólogo, un permiso... No sé, charlar un rato.
- Aquí me tienes. - Gracias.
En mi opinión, a un héroe no había que esconderlo,
pero es que los de arriba han sido muy claros.
Entiendo que es por tu seguridad.
Así que no te preocupes.
Nadie va a saber nada.
No podían haberte enviado a un sitio más tranquilo.
- (llaman a la puerta) - Adelante.
Hola.
Bueno, te presento al nuevo.
Melchor Marín, el caporal Salom. Será tu compañero.
No sé, enséñale cómo funciona todo esto y trátamelo bien.
Claro, pues nada. Cuando termines aquí,
si quieres, nos damos una vuelta por el pueblo y tomamos algo.
- Gracias. - Vale, nada.
(ladridos y cigarras)
(música de intriga)
(continúa la música)
¿Hola?
Soy Josep Grau.
Han entrado en mi casa.
Estoy seguro de que es un robo.
Envíen una patrulla, por favor.
Sí, en la carretera de Vilalba.
No, claro, no tocaré nada.
(continúa la música)
(sirenas)
(con rencor) Hijos de puta.
(continúan las sirenas)
¿Melchor?
- Dime. - (agente) ¿Qué haces aquí?
He visto las luces y me he... Me he acercado.
- ¿Qué ha pasado? - Un robo.
Nos vienes muy bien. Anda, vente.
Sí, vale, entra. Voy.
Ven, por favor.
La sala está aquí, a la derecha. Por favor, tomad huellas
de todo lo que veáis movido o fuera de sitio, ¿vale?
Entra.
¿Qué haces tú aquí?
He visto la patrulla y me he incorporado.
Claro.
- Sirvent, ¿entramos? - Vamos.
Intente no revolver más que los ladrones.
Por aquí.
(Melchor) Estas dos cajas.
Esta y esta.
En estas cajas no falta nada.
Las han tocado.
Es cartón.
Ahora podemos sacar huellas del papel y del cartón.
Muchos ladrones no lo saben y se confían.
Lo han revuelto todo. ¿Se van a llamar toda la casa?
Aquí podemos tomar huellas de casi todo,
pero el cartón necesitamos procesarlo.
Estas cajas contienen información privada importante.
No se preocupe, se tratará con discreción
y el contenido no se dañará en el procedimiento.
Un momento.
Lo que se han llevado es poco. No sé si me compensa todo este lío.
Prefiero retirar la denuncia.
¿Por qué, oculta algo?
No.
Pero tampoco quiero toda esta molestia.
Puede llamar a su abogado, entonces.
Pues a lo mejor sí.
¿Puedo o no puedo retirar la denuncia?
No. Esto es un robo, no se puede.
(ladridos)
(ruidos)
Hola.
Estaba tan preocupada con lo del incendio...
Perdón.
Estaba procesando un robo.
¿Y por eso no me cogías el teléfono?
Es que me he quedado sin batería.
Pero tenía que haber cogido el teléfono de Salom
- y haberte llamado. - Da igual.
¿Tú cómo estás?
Bien.
¿Y tú?
Ahora bien.
(golpes)
Hola, mi amor.
(la besa)
¿Quieres que lleve yo a las niñas?
Las niñas ya se han ido.
Y... ¿has visto mi móvil?
Mmm.
Gracias.
Sé lo de Alejandra Marini.
(ríe)
Solo es una periodista.
No. No, no, no. No solo es una periodista.
Sí, me llamó por nuestra expansión por México.
Ah.
No me tomes por tonta.
He visto todas vuestras llamadas,
he hablado con ella...
Rosa, no...
No es nadie.
Oh... Lleváis meses, Albert.
No, para mí no es importante.
- ¿Para ti no es importante? - No, mi amor.
Pero para mí sí.
Para mí sí que es importante. Es muy importante.
Te has acostado con ella, me has mentido.
Rosa, por favor, cariño, fue un error.
- No se va a volver a repetir. - ¿No se va a...?
¡Es que me da igual! ¡Me da igual!
Puedes estar con esta mujer hasta que te dé la puta gana.
Rosa, por favor, cálmate.
No se va a volver a repetir, mi amor.
¿Sabes...? ¿Sabes por quién lo siento?
Lo siento muchísimo por nuestras hijas.
- No, Rosa, por favor. - Por las niñas lo siento muchísimo.
Ahora me voy a la oficina.
Pero, cuando vuelva,
no quiero verte por aquí.
(música dramática)
Dios...
(cesa la música)
- (Salom)Pero ¿estamos avanzando? - Aún nos queda mucho por procesar.
Dejé Científica por cosas como esta.
Un coñazo. Que si las huellas... Un coñazo.
Por ahora solo hemos encontrado de Grau
y de la mujer que limpia en su casa.
El ladrón sabía lo que hacía.
- Todo esto está procesado, ¿no? - Sí. Hemos encontrado algo.
Un móvil de prepago.
Y hay una llamada a uno de los sicarios.
Pero ¿estaba en esta caja?
Mmm.
- ¿Seguro? - Sí.
¿Y tiene huellas?
Mmm. Ni una. Es raro.
Vale, ¿y quién lo encontró?
No sé.
Estaba en la caja cuando la abrí para procesarla esta mañana.
(música de intriga)
(continúa la música)
(Isaías)No estás solo, Melchor.
Te vigilo.
Sé todo lo que haces.
Yo he cumplido con el trato.
Una parte del trato consistía en no hacer ruido
y hay un abogado haciendo preguntas sobre ti...
Sí, sé quién es.
- Le han dicho que yo te investigué. - ¿Y qué le has contado?
Me han pedido que hable contigo.
¿Y también quieres que deje este caso?
Este caso me da igual.
Y las quejas de ese abogado tampoco te van a hacer ningún daño.
Por ahora...
Tú sigue así, molestando a quien no debes.
- Cualquier día de estos... - ¿A quién te refieres?
Si te da igual el caso, me lo puedes contar, ¿no?
A esto me refiero.
A este tipo de cosas.
No hagas preguntas, limítate a obedecer.
Porque, como no cambies, un día vas a acabar metiendo la pata de verdad.
Y, entonces, ni Cambrils te va a salvar.
Ese día... te haré volver a la cárcel.
Isaías.
¿Sabes si ha habido algún caso de corrupción en Gandesa?
Sí.
Un policía que falsificó sus antecedentes penales...
(pasos alejándose)
(pasos acercándose)
Rosa.
Hoy es el aniversario de lo de tu abuelo.
¿Quieres que te acompañe?
No. No, no. No te he llamado para eso.
- Y prefiero ir sola. - Rosa, por favor.
Siéntate.
Rosa...
Te voy a mantener en la empresa.
Lo hago por nuestras hijas
y por evitar un escándalo.
¿No puedes darme una segunda oportunidad?
- Seguirás de director comercial. - Rosa...
Llevarás las relaciones públicas.
Pero, eso sí, olvídate de la expansión de México.
Grau tenía razón.
Puedes irte.
(puerta abriéndose y cerrándose)
Montse, pásame con Grau.
Aquí.
Sí, contraté a ese abogado para un par de asuntos delicados.
Un tema fiscal
y para bloquear un contrato en el extranjero.
Y nada más.
¿Y este teléfono?
Este teléfono no es mío.
(Barrera) ¿Y de quién es?
(Grau) ¿Cómo voy a saberlo? Todos los teléfonos son iguales.
(Melchor) ¿Podemos hablar un momento?
(Grau) No.
Sé que todo lo que ha dicho es cierto,
que están intentando incriminarle.
Por eso pusieron el teléfono en su casa
y contrataron a un abogado que había trabajado para usted.
Pues cuéntele eso a sus jefes. No lo tienen tan claro.
Ayúdeme a demostrarlo entonces.
¿Quién pudo entrar en su casa a dejar ese móvil?
No lo sé.
Piense en quién querría hacerle daño.
Esto es demasiado, incluso para ellos...
¿Ellos quiénes?
Hay alguien que sí querría hundirme.
Y creo que este robo no tiene nada que ver con un ladrón.
- ¿Con qué tiene que ver entonces? - Con un contrato.
No existe.
Pero ellos creen que sí que existe y que lo tengo yo.
Y les encantaría ponerme en un aprieto.
¿A quiénes?
Una empresa del Opus Dei.
Financiera Echarri.
Pregunte por Carlos Vilamajor.
Ese hombre, Carlos Vilamajor, ¿conocía a los Adell?
¿Por qué?
O sea, que les conocía...
¿Es él?
Sí.
¿Por qué nos mintió cuando le preguntamos por él?
Cuando ustedes me preguntaron por él,
aún no lo conocía en persona.
Y, ahora, si me permite...
(música de intriga)
(cesa la música)
¿Adónde vas?
- Voy a casa. - Sí, a casa.
Dijiste que querías seguir con el caso Adell, ¿no?
Y a mí no me engañas.
¿Qué tienes?
No tengo nada.
Es algo de Grau, ¿verdad?
Y este robo...
Un poco oportuno.
¿Por qué? ¿Qué pasa?
No me lo puedo creer.
¿Lo has hecho tú?
Claro.
Claro, para poder registrar la casa de forma legal, ¿verdad?
Estászumbao, Melchor.
- No si no me pillan. - Yo no voy a hablar,
- pero, coño, consúltame las cosas. - ¿Se te ocurre algo mejor?
No, pero tampoco nada peor.
Pues entonces déjame seguir solo, no te quiero meter en líos.
A cabezota no me gana nadie.
- Luego no me digas. - No.
(arranca el motor)
(música de intriga)
¿Esa no es Rosa Adell?
Sí.
Su abuelo fue uno de los que fusilaron aquí en el 36.
Vamos.
(música dramática)
Joder, vaya choza.
Antes los reyes vivían en sitios así.
Pues ahora viven los bancos.
Sí.
Y el Opus.
(Vilamajor)La conocí en unos ejercicios espirituales
y me convertí en una especie de... mentor espiritual.
Rosa Puig siempre fue una mujer religiosa
y la cercanía de la muerte reforzó sus creencias.
- ¿Sabía que estaba enferma? - Sí.
Sí, sí. La acompañé en ese proceso todo el tiempo que pude.
Le ayudé... a ir haciendo las paces con el Señor y con su vida.
Y con sus negocios.
Dios no es incompatible con los negocios.
Vamos, que usó la fe de la mujer
- para hacer negocios con el marido. - No.
No fue así. Ellos acudieron a mí.
¿Por qué?
Querían vendernos la empresa.
- (Salom) ¿Gráficas Adell? - (Vilamajor) Todo el grupo.
¿Y por qué querrían venderlo todo?
La iniciativa partió de ellos, de doña Rosa y don Francisco.
Y nosotros estábamos muy interesados.
Don Francisco iba a firmar el contrato.
¿Y lo llegó a firmar?
Eso nos gustaría saber.
Ya lo tenía, pero esa noche murió y...
El contrato ha desaparecido.
Y usted piensa que alguien lo hizo desaparecer.
Alguien interesado en que esa venta no se cerrara.
Pero todo eso ya se lo conté
en el correo electrónico que les envié
- y que nunca me contestaron. - Perdón. ¿Nos envió un correo?
Sí. Respondí al que me mandaron los Mossos de Gandesa.
Los correos no se borran hasta que pasan dos años.
Está prohibido.
- Sabes lo que significa, ¿no? - Sí.
Que alguien de dentro nos la está pegando.
- Sé que puede sonar raro, pero... - No, no, lo suponía.
Ah, ¿sí? ¿Por qué?
El teléfono que apareció en la casa de Grau
no estaba cuando miré la primera vez.
Esto es que alguien de comisaría lo dejó ahí.
No puedo decirlo sin reconocer que fui yo quien entró a robar.
Oye...
¿Tú por qué no me dices que tenemos un topo?
Porque no estaba seguro.
Prefería llevarlo solo. Es una acusación muy grave.
No te quería meter en esto.
Pues ya estoy metido.
¿Qué hacemos ahora?
¿Desde dónde se controlan los correos que llegan a comisaría?
(música de intriga)
A los correos tiene acceso todo el mundo.
Y con un poco de maña se pueden borrar de la bandeja de entrada.
Pero para eliminarlos del servidor hay que venir aquí
y ya no es tan fácil.
A ver...
Mira, aquí están.
¿Para qué queréis saber esto?
Uno de Tortosa acabó con un correo. Vamos a ver si lo arreglamos.
Bueno, pues, ojo, no borréis nada, ¿sí?
- Sí. - Vale. Gracias.
A ver, baja.
- Baja, baja. - Baja, baja, baja.
Más, más, más, más.
Estoy al final.
Más abajo.
Aquí. Mira.
Vale.
(música de intriga)
¿Se puede saber quién lo borró?
Se puede saber desde qué ordenador se borró.
- Vale. - El de Sirvent.
Ya, pero ¿Sirvent?
El ordenador está en el despacho de Investigación
y ahí pasa todo dios: los de Tortosa, nosotros...
Y Sirvent nunca lo cierra.
De todas formas, quien borró ese correo
y dejó el móvil en casa de Grau pudo tocar las pruebas.
- Hay que revisarlas todas. - No.
Es secreto de sumario. El caso está cerrado.
Pues hablamos con Barrera.
- Vamos. - Vamos.
(continúa la música)
(llamada de móvil)
Atiendo la llamada y voy, ¿vale?
¿Por qué me llamas?
No, no. A ver, ¿no te he dicho que lo solucionaba yo?
Vale, pues ya está.
Que no. A ver, que tú no hagas nada, joder.
Venga.
Hay secreto de sumario y nosotros ya no estamos en el caso.
No nos va a llevar más de media hora.
El juez, con los últimos hallazgos de Grau, se ha puesto muy nervioso.
Y ha sido muy claro: no se puede acceder a las pruebas.
- Barrera. - Y punto.
- Ese asesino es solamente un peón. - Sí, que ya lo sé.
Bueno, pues entonces déjame revisar las pruebas.
Tú querías que te informara. Pues te informo.
A esos sicarios alguien tuvo que pagarles.
Y, para saber quién fue, tengo que revisar todas las pruebas...
¡Joder, Melchor, es que no escuchas! ¡El juez ha dicho que no!
Se supone que te enviaron aquí para que estuvieras tranquilo
y no llamases la atención, ¿no? Pues hazlo.
Tómate unos días libres.
¡La madre que te parió!
(mujer, TV)Los forenses han confirmado que los restos óseos
encontrados tras el paso del incendio
no son de víctimas actuales, sino de caídos en la Guerra Civil
que el fuego ha desenterrado.
Estászumbao.
Y no es una pregunta, ¿eh? Estászumbao.
La única forma de saber si han manipulado las pruebas
es entrando al depósito, no hay otra.
Barrera te dijo que no puedes, que está prohibido.
Barrera no se entera de nada y quién sabe si está metido.
Si te pillan, te empapelan, Melchor.
No me van a pillar.
Verás, lo que te voy a decir ahora te va a importar una mierda,
porque es que lo vas a hacer igual.
Tú solo no puedes hacer esto.
No.
Alguien tiene que distraer al tío de la garita, ¿no?
No tienes por qué hacerlo si no quieres.
¿"No tienes por qué hacerlo"?
¿Y quién coño va a hacerlo si no?
Martínez, las baterías de la radio, ¿sabes dónde están?
En el almacén.
Bueno, si te pregunto es por algo. Porque ahí no están.
¿Cómo que no? Si las vi hace un par de días.
Bueno, pues lo que tú digas.
¿Me haces el favor y las vas a buscar?
- Yo le echo un ojo a todo esto. - Joder, Salom.
Venga, tengo prisa.
Cuando te pida cambiar turno, acuérdate de esto.
- Vale. - Venga.
(música de intriga)
(timbre)
(señal de apertura de puerta)
(señal de llamada)
(música trepidante)
(continúa la señal de llamada)
Aparta.
¿Qué cojones estáis haciendo?
(continúa la señal de llamada)
(señal de apertura de puerta)
Deja eso.
Deja eso y ven conmigo.
¿Sabéis la que os puede caer por esto?
Os pueden echar, os pueden meter en la cárcel, joder.
Y los dos tenéis familias. ¡Es que no lo entiendo!
- Alguien manipuló las pruebas. - (Barrera) Pero ¿qué coño me dices?
Pero es que eso me importa una mierda.
Salom no tiene la culpa. Yo le convencí para hacer esto.
(Barrera) A ver, no agravéis esto tomándome por imbécil, ¿eh?
- ¿Qué nos puede pasar? - Menos de lo que os merecéis.
Cinco días sin empleo ni sueldo. Así que, vamos, arreando.
Melchor, tú espérate un momento.
- Lo que le digas... - (Barrera) ¡Que te largues, coño!
Pero ¿cómo me metes en estos líos?
¿Eh? ¿Cómo me metes en estos líos? Joder.
He hablado con la central.
No quieren airear esto ni nada que tenga que ver contigo.
Y Salom se ha librado para que lo tuyo no sea tan descarado. ¿Mmm?
¿Es por lo de Cambrils?
Pues claro que es por lo de Cambrils.
(música de intriga)
(cesa la música)
(Olga) Eso son las bombas que se quedaron enterradas
después de la guerra y ahora, con el calor, bum, explotan.
- ¿Va a llegar el fuego aquí? - No.
Porque están los bomberos que lo tienen todo supercontrolado.
Bueno...
Lo único, pues igual, si el viento sigue así,
pues llegará ceniza, pero no pasa nada.
Hala, vamos al cole.
- Mi amor, ¿nos acompañas? - No puedo.
Tengo que acabar unas cosas.
- Luego voy a la biblioteca. - Vale.
- Adiós. - Adiós.
(la besa)
Vamos, mi amor.
Mira, este es el primero que me recomendaste.
Sí.
Te tengo que reconocer que no me gustó mucho.
(ríe) Lo sabía.
¿Qué pasa?
Que te noto mejor.
Es que estoy mejor.
Pues me alegro mucho porque pensé que la suspensión te iba a afectar.
Bueno, lo necesitaba.
De hecho, estoy pensando en pedir una semana más.
Podríamos ir a la playa.
Me encantaría.
- (Melchor) ¿Sí? - Me encantaría, sí.
¿Dónde?
Superlejos.
- Vale. - ¿Sí?
Voy a por unos cafés y lo decidimos, ¿vale?
Vale. Pero ¿puedo ir contigo?
No, no puedo dejar esto solo.
Además, me tienes que ayudar con esos.
Vale.
(derrape y golpe)
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.