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(Salom) ¿Sabéis quiénes son?
Cada dos euros que se mueven en la Terra Alta,
uno pasa por los Adell.
Lo tenían todo perfectamente planeado y sabían lo que hacían.
Entraron por la puerta del despacho
haciendo un corte perfecto en el cristal.
La alarma y las cámaras de seguridad estaban desconectadas,
así que entiendo que tendrían relación con alguien de la familia.
Creo que los asesinos son profesionales.
- Son sicarios. - ¿Es verdad que les torturaron?
- (Melchor) ¿Cómo lo sabes? - Esto es un pueblo, mi amor.
Ya sabes.
(mujer) El sistema de seguridad de la casa de los Adell
lo apagaron a las 21:45 de la noche del crimen.
¿Quiénes estaban en la casa a esa hora?
¿El que va trajeado? Albert Ferrer. El yerno.
Rosa Adell. Iba para heredera, pero
se dedica a traducir libros.
Josep Grau. El gerente del grupo Adell.
La mano derecha del viejo.
¿Sabes quién es el traficante?
Tengo a alguien que los conoce a todos.
(Melchor) ¿Qué sabes?
Anoche un amigo le pasó un par de revólveres del 22
y unos cuchillos de caza a dos tíos.
Mira. Es esa.
¡Ey, ey!
¡Quieto! ¡Al suelo!
¡Sube!
(Melchor) ¡Salta!
(hombre) Teníamos un trato.
Y yo lo he respetado.
¿Y por qué después de siete años
vuelvo a escuchar tu nombre de repente
y me dicen que te han visto en Barcelona?
¿En los mismo sitios que frecuentabas antes?
Nadie sabe por qué estás aquí excepto yo.
(hombre) ¡Venga, las ocho, recuento!
(golpe)
¡Venga, las ocho, recuento!
(golpes)
¡Recuento!
¡Venga, las ocho, recuento!
(golpes)
¡Venga, las ocho, recuento!
(música dramática)
(silbato)
(silbato)
(mujer) Si necesitas algo que yo pueda traerte,
dímelo, por favor.
(Melchor) No necesito nada.
Y ten mucho cuidado aquí dentro, no te metas con nadie.
Vale.
De todas formas, si estoy aquí, es por algo, ¿no?
Es que no me importa por qué estás aquí.
Me preocupa cómo vas a salir.
- Cuándo. - No, cómo.
Hay gente que aprovecha para estudiar
o que aprende un oficio. Tú eres muy listo, Melchor.
(riendo) Hostia, quieres que me ponga a estudiar en la cárcel.
Parece que te guste verme aquí.
Soy tu madre. Claro que no me gusta verte aquí.
Pero tampoco me gustaba cómo llegabas a casa
o la gente con la que andabas.
Me vas a decir tú a mí cómo llegar a casa o la gente con la que ando.
¿Tú a mí?
Te he buscado un abogado.
Si es uno de tus clientes, no...
Es un amigo.
Sí. Y va a trabajar gratis, ¿no?
Por lo que pueda pagarle.
Ya ha ayudado a alguna amiga y es muy bueno.
Sí, claro.
Puede ayudarte.
Ya no quiero, mamá.
Pero ¿por qué me tienes que decir que no a todo?
- Que no. - Solo quiero ayudarte.
Melchor, por favor.
Porque no, mamá, porque ya no quiero.
(sirena)
Tarde.
(conversaciones)
A tu vieja la conozco.
Déjame en paz.
Es gallina vieja, pero hace unas mamadas de puta madre.
(jalean)
¡Hijo de puta!
¡Dale! ¡Dale! ¡Hostia puta!
¡Ahí! ¡Ahí! ¡Dale!
(guarda) ¡Eh, eh, eh!
¡Melchor, te vas a comer dos semanas de aislamiento!
(Melchor) ¡Déjame en paz, joder!
(acento francés) O sea que estos van a aquí.
Vale.
Y estos ya están numerados, ¿eh?
Y van en el estante del 800, que son las novelas.
Colócalos siguiendo la numeración. Eso sabrás hacerlo, ¿no?
Venga, colócalos.
Numerados, clasificados...
y confinados a una balda.
Pero ellos, al contrario que nosotros, reciben menos visitas.
Dos semanas en confinamiento y sigues igual.
¿Sabes por qué pedí que te enviaran aquí?
¿Mmm?
No quiero hablar.
Estupendo. A mí no me gusta que me interrumpan cuando hablo.
Lo primero: eres callado.
No estás aquí por matar ni violar a nadie, ¿eh?
Ni cosas de esas. Sí, no me mires así.
La cárcel es... ¿Cómo le llamáis aquí?
¿"El patio de vecinos"?
Aquí todo se sabe.
Y lo segundo...
Eres joven.
Y, cuando salgas de aquí, tendrás un futuro por delante.
Y lo tercero, mira, porque me da la gana.
A mí, como soy el más viejo, me lo permiten.
Venga, si quieres coger un libro para leer...
¿Mmm?
No, no quiero leer.
Sí.
Entiendo, leer es un acto de valentía.
Es más fácil mirar la pared de la celda.
Toma. Los miserables.
A ver si tienes huevos de leerlo.
Toma.
No sé si me queda algo.
Está llena. Cien pavos.
No te quejarás, Marín. Tu vieja no falla.
(habla entre dientes)
(llaman a la puerta)
(hombre) ¡Melchor, visita!
¿Melchor?
¿Tú quién eres?
Domingo.
Un amigo de tu madre.
Ella quería... que fuese tu abogado.
¿Dónde está mi madre?
¿Qué ha pasado?
Siéntate, por favor.
No, no me quiero sentar. ¿Dónde coño está mi madre?
La han encontrado muerta esta mañana.
Lo siento.
¿Cómo ha sido?
La han asesinado.
Aún no saben quién lo ha hecho.
He pedido un permiso
para que puedas ir al entierro y despedirte de ella.
Y voy a hacer todo lo posible para sacarte de aquí.
Esto... fue lo último que me pidió tu madre.
(solloza)
(llora)
(agua corriendo y canturreo)
(canturrea)
¿En qué estás?
Con el informe del tiroteo.
¿Estás asustado?
Sí.
(cariñosa) Pues aquí solo estamos tú y yo.
Mira lo que he hecho.
Qué bonito. Me encanta, mi amor.
- ¿Esta soy yo? - Sí.
- Me encanta. - Y este eres tú. Y esta soy yo.
¿Y esto qué es?
Un perro.
Pero si no tenemos perro.
- Ya, pero... - (Melchor) Ya, pero nada.
Venga, vamos al cole.
Despídete de tu papá.
- No, os acompaño. - ¿Y eso?
Pues que hoy tengo tiempo.
(la besa)
Vamos. (ríe)
(motor arrancando)
- (hija) ¿Mamá? - Dime.
Nadia me ha dicho que su mamá se plancha el pelo con la plancha.
Está loca.
(ríe) No, porque no se hace como con la ropa,
se hace de otra manera.
¿Qué coño haces?
¡¿Eres tonto o qué?! ¡Es peatonal, joder!
¡Pasa!
- ¿Estás bien? - ¿Estás bien, papá?
Sí.
Perdona, mi amor.
Papá se ha asustado un poco, pero ya está, no pasa nada.
(la besa) Ya está.
Perdón. Vamos.
¿Seguro que estás bien?
Sí. Sí, sí, perdona.
(música de intriga)
(vibración del móvil)
- Dime. - (Barrera)¿Dónde te has metido?
- El juez lleva una hora aquí. - Vale, voy.
(conversaciones de fondo)
Muchas gracias.
Barrera...
Juez. Chist.
- ¿Gomá está arriba? - Sí, dando por culo.
- ¿Qué tal con el juez? - Bien, legítima defensa.
- ¿Psicólogo? - No, no hace falta.
Ven.
Joder, Melchor.
Si querías pasar desapercibido, liarte a tiros...
- ¿Y qué iba a hacer? - Nada, lo entiendo, lo entiendo.
He hablado con los de comunicación para que no digan tu nombre
- ni le den mucha bombo al tiroteo. - Gracias.
No, nada, no me des las gracias, mantenme informado.
¿Mmm?
Huella parcial y borrosa.
La archivo, esto no sirve para nada.
- Hombre, el empleado del mes... - Está Gomá, ¿no?
Sí, la tienes ahí.
- ¿Hay algo más? - Mmm.
- Vale, pues la archivas, ¿eh? - Venga.
Gracias.
- (Melchor) Inspectora. - Melchor.
Hemos encontrado el coche en la carretera de Caspe.
Vale, pero no he visto patrullas ni controles por Gandesa.
¿Por qué los habéis quitado?
(Gomá) Estamos centrando aquí la búsqueda, rodeando Caspe.
No, no, estaban volviendo cuando les pillamos.
Han encontrado el coche en un lugar muy poco discreto, ¿verdad?
Lo han dejado ahí para despistarnos.
Por favor, saque patrullas por Gandesa.
Si estaban volviendo es por algo.
Dile a Pirés que venga.
(música de intriga)
(mujer) El crimen se produjo
entre las tres y las cuatro de la madrugada.
Salvo la criada, los cuerpos tienen numerosos hematomas,
cortes superficiales y algunas uñas arrancadas.
(Gomá) ¿Por qué les harían todo eso?
A saber... Pero se les fue la olla.
Yo diría que por rabia no fue, hubo mucha precisión.
Los torturaron y, por la cantidad de sangre, se tomaron su tiempo.
Querían que la agonía durase.
Solo cuando las víctimas estaban al borde de la muerte,
las mataron de un disparo en la frente.
Y hay algo más.
¿La familia sabía que Rosa Puig tenía cáncer?
Salom...
¿Mmm?
Eh, no sé.
Pero no creo, a mí Ferrer no me dijo nada.
- ¿Crees que lo quiso ocultar? - Pues no lo sé.
Hay gente que hace esas cosas, ¿no?
¿Qué le pasa a Salom?
No lo sé.
¿Quieres?
Es sin THC.
(motor acercándose)
Para dejar de fumar.
Me parece increíble que sigan apareciendo esas bombas por aquí.
(Melchor) Sí.
Nos llegan todas las semanas.
Mi mujer dice que es la tierra, que no quiere que olvidemos.
(hombre) Melchor...
Dime.
Han dado el alta al sicario que detuvisteis. Lo están fichando.
¿Sabes si tiene abogado?
No.
(Salom) No ha dicho nada.
Solo nos ha dado una tarjeta de su abogado...
y ya.
Eh, ¿dónde vas?
Joder...
Espero que te guste estar encerrado.
Es como vas a estar los próximos 30 años.
No voy a hablar.
Bien.
Treinta años son muchos años, Diego.
Muchos.
Cuando salgas, serás viejo.
Tu gente se habrá olvidado de ti o estarán muertos.
Y los que te han pagado no van a mover un dedo.
Ese abogado... no viene a ayudarte.
Viene a asegurarse de que no hables.
Porque tú ahora tienes algo mucho más importante
que el dinero que te han pagado y que jamás vas a disfrutar.
Tienes información.
Y si utilizas bien esa información,
esos 30 años pueden ser muchos menos.
Tú decides.
¿Dónde está tu compañero?
¿Quién os contrató?
¿Alguien de la familia, un empresario?
¿Un empleado?
Diego...
¿Por qué habéis vuelto?
¿En qué fallasteis?
¿Un testigo? ¿Alguien os vio?
¿Quién desconectó la alarma de seguridad?
Ah, es por eso...
Es por eso.
Es por eso, ¿verdad, Diego?
(música de intriga)
Por eso tu compañero sigue por aquí...
Por esa persona.
¿Quién fue?
Diego...
Dímelo.
No puede interrogarlo sin mi presencia.
Colabora con nosotros, es lo mejor para ti. Hazme caso.
(abogado) No digas nada.
No puede hacerle más preguntas.
- Melchor... - Estábamos hablando, nada más.
Es que tampoco puede hablar con mi cliente
sin que yo esté delante.
A partir de ahora, las preguntas me las hacen a mí.
(Gomá) No se preocupe.
Y ahora les agradecería que nos dejasen a solas.
(puerta cerrándose)
(música de intriga)
(trinos)
(sirenas acercándose)
Mi cliente está dispuesto a colaborar.
Vale, ¿quién los contrató?
Nadie, actuaron por su cuenta.
¿Y las torturas?
Para que las víctimas les dieran el dinero
y los códigos de las cuentas bancarias.
¿Por qué estaba desconectado
el sistema de seguridad cuando llegaron?
Supongo que tuvieron suerte.
¿Y el otro?
¿Por qué volvieron?
No, no volvieron de ningún lado, solo estaban intentando huir.
¿Huir por aquí?
Hablaré con el juez y la fiscalía para hacerles llegar la confesión.
Es todo mentira, está protegiendo a quien les ha pagado.
Han vuelto por algo relacionado con el sistema de seguridad.
Lo sé, pero hay que probarlo.
(ríen jugando)
(Melchor)La noche del crimen las cámaras se apagaron.
Alguien desconectó el sistema de seguridad durante la cena.
Pero eso es muy extraño.
Mi suegro instaló en casa un sistema parecido al de la empresa.
No se desconecta nunca.
¿Quién tiene acceso?
Casi nadie, aparte de mi suegro...
No lo sé.
Solo hay dos llaves que den acceso a ese sistema.
Una la tenía don Francisco.
¿Y la otra?
Aurelio, el jardinero.
¿Y le encargan la seguridad al jardinero?
Es más que un jardinero.
También se encarga del mantenimiento de toda la casa.
¿Y alguna vez, no sé, tuvo problemas con él?
No. Lleva muchos años trabajando para la familia
y, que yo sepa, jamás ha dado un solo problema.
Gracias.
Buenas tardes.
Buenas tardes.
No, yo no desconecté la alarma. Y don Francisco tampoco lo haría.
¿Y por qué estaba desconectada?
No lo sé.
Aunque...
¿Aunque qué?
Esta es mi copia del cuarto de seguridad.
Me desapareció hará una semana.
¿Y no pidió otra copia?
No quería preocuparle.
Pensé que me la habría dejado en algún lado.
¿Y dónde la encontraste?
En el suelo del cobertizo.
¿Cuándo?
Un par de días después.
Si alguien se la quitó, tuvo tiempo de hacer una copia.
¿Por qué no nos comentaste nada?
Pensé que se me habría caído y no le di más importancia.
Vamos a necesitarla.
Es suya.
Déjela ahí.
Aurelio Pascual... Pascual, Pascual, Pascual...
Aquí estás.
(hombre)En la llave solo encontramos huellas
del jardinero y alguna parcial.
¿Al menos esa huella parcial confirma que la cogió otra persona?
No, es tan pequeña que es imposible saberlo.
Podría ser de cualquier, incluso del propio jardinero.
O sea, que esto no confirma ni desmiente lo que dice.
♪♪♪
¿Y Melchor? ¿Dónde está?
No lo sé.
Oye, estoy con una vigilancia. No sé cuándo voy a llegar a casa.
(Olga)Vaya, ¿otra vez?
¿Cómo estás? Que esta mañana te he notado un poco nervioso.
Sí. Sí, estoy mejor.
Es solo curro.
Vale. No vengas muy tarde, por favor.
Oye, ¿estáis bien?
Sí, todo bien.
Luego nos vemos. Un beso.
Os quiero.
Y nosotras. Chao.
(motor arrancando)
(motor arrancando)
(música de intriga)
(continúa la música de intriga)
(ladridos a lo lejos)
¡Cuidado!
Corre, escóndete. Corre.
- Salom. - (Salom)Sí, hola, Melchor.
Estoy en las ruinas de Corbera. Con el jardinero.
- ¿Me escuchas? - Necesito refuerzos. ¡Ya!
¿Melchor?
Vale, voy a disparar.
Tú corres y te escondes a la derecha, ¿vale?
Vale.
¡Ya!
¡Corre!
- ¿Te han herido? - Sí.
¡En el brazo!
Tú desconectaste la alarma, ¿verdad?
¡Sácame de aquí y te lo cuento!
¡Me cago en la puta!
¡Aurelio, tranquilo!
¡No!
¡Mierda!
(música de intriga)
Ponte de rodillas y levanta las manos.
(amartilla) Que te pongas de rodillas y levantes las manos.
Bien...
Muy bien. Muy bien, hermano, felicitaciones.
Un poco tarde, ¿no?
Yo ya hice lo que tenía que hacer.
¿Quién te contrató?
¿Quién te contrató?
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