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Ella abrió los ojos.
Se miraron lentamente.
Y fue en ese momento cuando se dieron cuenta que era cierto.
No fue un sueño ni un espejismo.
No pienses en lo que pasó.
Creo que ya no hay razones para seguir aplazando la boda.
Como ves, ya nos casamos este fin de semana.
¿Para qué seguir esperando?
Solamente te voy a pedir que sea algo muy íntimo y pequeño.
Como tú quieras, era.
¿Me puedo bañar aquí?
Es tu casa.
Estoy seguro que ese pendejo va a adelantar la pinche boda con Natalia. No
bro. ¿Por qué no te olvidas de todo esto?
¿Qué te pasa, cabrón?
Oye, estás dejando todo por ella.
No, no saben lo que soy capaz de hacer.
Por la mujer que amo soy capaz de dar la vida. Pues parece que ya la diste,
pareces muerto.
Pero bueno, es que a mí nunca me escuchas y no te voy a dar consejos de
¿Y ahora qué pasó con Isabel?
Una desmadre.
Al rayo de Tarazona suma el de Candela.
Su exmujer y mi potencial informante.
¿Cómo? ¿Te enredaste con esa morra?
Se te puso fea la cosa.
Mira quién habla.
¿Por qué no te enfocas en ti?
Patricia dice que no comes, que no duermes. La oficina... La oficina la voy
tener que cerrar.
Porque Don Vergas Beltrán llegó y me canceló el contrato.
Ese pendejo me quiere joder.
Te estás exponiendo mucho, Diego.
Tranquilo.
No voy a hacer nada.
¡Date!
¿Me vas a secuestrar o qué?
¿Qué querías que hiciera?
¿Una visita formal o qué?
La policía estuvo en tu casa.
¿No me denunciaste?
No, no te denuncié.
Pero son tus pedos, no los míos.
Te metiste con la gente equivocada.
Si no hubieras matado a ese candidato, no estarías así.
Pero ese fue un pinche pedo que se complicó por culpa de un pendejo
Lo dejaron valiendo madre en la cárcel.
¿Quién fue?
¿De cuándo acá te preocupa tanto lo que mi padre?
Desde que la policía se mete a mi casa a hacer un desmadre.
¿Quién fue?
Dime.
Mira, Candelita.
A mí no me gustan los chismosos.
Y menos los curiosos.
Te tienes que ir de Villa Clara.
Sí me voy a ir.
Nomás termino un pendientito que tengo y me largo.
¿Te vas a ir metiendo en pedos? Pedos yo tengo hasta acá.
Termino este desmadre y me voy. Pues no me voy solo.
Vienes conmigo.
Suéltame. Súbete.
Necesito hablar con Daniela.
A solas.
Perdón, cachorrito.
¿Qué pasó? ¿Por qué tan serio, qué?
Lo que pasó ayer no se vuelve a repetir.
¿Por qué?
¿Me vas a decir que no te gustó porque yo estaba ahí y estabas encantada, eh?
Se vivió, pasó y ya.
Suficiente. Yo te quiero a ti, Daniela. Sin terceros, sin enredos.
¿Qué tiene de malo pasarla bien?
Pasé mil veces en el día en que nos reencontráramos. Mil veces.
Y nunca me imaginé que sería así.
¿Me vas a negar que el cachorrito no está guapísimo?
Eso es lo único que piensas, ¿verdad?
Sé que fue casual y ya.
Bueno, ¿y qué quieres?
¿Que seamos novia?
¿Que seamos dos contra el mundo entero?
¿Que nos juremos fidelidad hasta que la muerte nos separe?
¿Le vas a decir a tu familia y al pueblo entero que te gustan las mujeres?
Yo te quiero a ti, Daniela.
Y yo a ti.
Pero un consejo.
Bájale la intensidad.
Deja que la vida te viva.
Déjate explorar, probar.
Hay mil maneras de sentir y de tener una relación.
Lo que pasó ayer no es tener una relación.
Lo que pasó ayer fue increíble, lo sabes. Y no me interesa ponerle nombre.
Está bien.
Lo siento, Dani.
Quizás tengas razón.
Que soy de pueblo, que soy simple y que necesito certeza.
¿Sabes qué?
Mejor búscame cuando estés lista para tener algo serio, ¿va?
¿Estás haciendo un drama donde no lo hay?
Acaba de llegar un anuncio y la orden es publicarlo de inmediato. Cristo Beltrán
y Natalia Vallejo se casan.
¿Cómo?
¿Y Fonseca autorizó que publicáramos esta nota?
La orden viene de más arriba.
¿Cuál es la urgencia, entonces?
Es este fin de semana. Está en las redes sociales. Es un hecho.
Clemencia, ¿nos puedes traer dos cafecitos, por favor?
¿Y luego?
No más me falta que cierta gentusa me diga qué hacer.
Clemencia.
Se me acabó la paciencia contigo.
Si te molesto tanto o te molesta mi familia, ¿por qué no vas y te buscas un
trabajo nuevo?
No me vuelvas a faltar el respeto delante de mi mamá.
¿Entendiste, Clemencia?
Que si entendiste, Clemencia.
Perfectamente.
Enseguida le traigo su café. Que lo traiga Lupita.
No te quiero ver aquí.
Te siento muy distinta, hija.
No es nada, mamá. Solamente me cansé de comprender y de justificar a todo el
mundo.
¿Y por eso te vas a casar con tu secuestrador?
No quiero que vuelvas a repetir eso.
¿Ah, no?
¿Por qué?
Porque a veces solamente es mejor ir hacia adelante.
Es que ese es el problema, Isa.
Yo ya vi hacia adelante.
Y lo que vi... No me gustó. No, mamá.
Te vi... Oscura.
Amediada.
Robiada de perros furiosos.
Sufriendo muerta de miedo.
Sufriendo muerta de miedo. Que yo recuerde, mi vida siempre ha sido así.
¿Qué estás hablando, hija?
Olvídalo.
Lo único importante es que me voy a casar con Cristo Beltrán.
Voy a usar todo el poder que sea necesario para hacer las cosas bien.
Voy a seguir siendo maestra, voy a ver así el futuro y voy a hacer hasta lo
imposible por Villa Clara.
Ay, Don Cristo, pues le agradezco mucho el tour personal que me está haciendo.
Este campanario tiene más de 100 años, Porfirio. Ha visto de todo.
Su función principal era alertar a los lugareños de la presencia de enemigos.
Oiga, pues qué buena alarma tenían, ¿verdad?
Debería ser la sonar, ¿no crees?
No.
No entiendo, no entiendo, don Cristo. ¿Por qué?
Ya me contó Natalia.
La virtuosa manera con la que siempre la has tratado.
Siempre. Por el sexo, mi cariño.
No sé qué le haya dicho esa muchacha, pero está loca, don Cristo.
No me llama.
Eres un hijo de la chica.
Don Cristo, por favor, cálmese.
¿Qué le pasó, don Cristo? Las cosas no son como usted cree.
Cálmese, por favor. Me va a tirar, don Cristo.
Quiero asociar mi matrimonio con la muerte de uno que no vale nada.
Sería el mejor regalo de bodas para Natalia. Don Cristo, por favor. Por
le juro que no son así las cosas.
No te quiero sesgar a ella.
No la mires.
No la toques.
Mucho menos le pongas un dedo al cielo porque la próxima vez... ...te vas a
comer a mis perros, pendejo.
Traes la presión un poquito alta, Felipe.
Estás tomando las medicinas.
Pues sí, eso creo.
¿Cómo que eso creo? Hay cosas que no son negociables y tomarte la medicina para
la presión es una de ellas.
Mira, Isabel, quiero agradecerte al que te hayas quedado.
Yo sé que esto no es nada fácil para ti, pero créeme,
es lo mejor.
Mira, te escucho y sé que no estaríamos más seguros en ningún otro lugar, te
creo. Pero no ha sido nada fácil.
He visto que Mateo y tú traen algunas broncas, pero yo no me quiero inmiscuir.
Lo que sí les quiero pedir es que hagan su mejor esfuerzo por mi
nieto.
Es que yo ya me di cuenta que yo no puedo competir con el trabajo de Mateo.
Su trabajo es su gran amor.
Yo te prometo que lo del delincuente ese se va a resolver.
Además, en este pueblo necesitamos una doctora.
Ok, a ver, no.
Yo creo que yo ya empiezo a extrañar la contaminación y el aire tan puro me está
mareando, la verdad.
Isabel, la felicidad
¿Y el matrimonio?
Solo una decisión.
Sí, pero es una decisión de dos.
Y puedes hacer un Edén o un infierno. Y en este caso, Mateo y yo hemos decidido
hacer un infierno. Y ahora... Ahora no sabemos cómo salir de él.
Con permiso.
Galán, ya te dije que no le puedes sacar nada de información.
Mira, a mí me queda mejor una posición aquí, tipo... A ver, el 69.
A que me pongas desde el 007.
¿Dónde lo viste?
Ahí, en una callecita del pueblo.
Mira, me bajé.
Luego, luego se bajó y me apretó el cuello y me amenazó. A ver, es que
acabar con ese cabrón.
Me preocupa que te haga daño. Ay.
¿Ahora vas a jugar al policía que se enamora de la puta?
Pues me imagino que ya lo sabes todo, ¿no?
¿Cómo no me voy a enterar si todos hablan de eso?
¿Cómo te sientes?
Como un idiota.
Llego sin creerme a este cuento de mierda de que Natalia se enamoró del
del pueblo.
¿Sabes? Mira, Diego, cuento o no, todo indica que ella quiso dar ese paso.
Así que yo te recomiendo que des vuelta la hoja, sigas con tu vida y trates de
ser feliz.
Suena bien.
Suena fácil.
Es dificilísimo.
Difícil.
Si alguien sabe de esto soy yo.
Pero bueno, aquí estoy para apoyarte como siempre. Y para decirte, te lo dije
cantidad de veces que necesites.
Te he llevado a pensar que todo esto es un mal karma por cómo me porté contigo.
Lo siento.
Bien, si tú quieres que te dejo, está bien.
Pero no que tan básica, ¿eh? Y no me... No me da felicidad el dolor ajeno, ni
menos lo tuyo.
Mira, si estoy aquí es porque sé lo orgulloso que eres.
Por favor, te quiero suplicar, no vayas a hacer ninguna estupidez por esa mujer.
Por favor, Diego.
Ya, ¿por qué estás mal?
Prométeme que no vas a hacer nada.
Hay muchas mujeres en el mundo, ¿no?
Estoy bien.
¿Don Cristo?
No, pues... Don Cristo es el mejor hombre del mundo.
Ya ves cómo sacó adelante a mi chamaco y... Y pues... También está lo de la
maestra Natalia, que no nada más la rescató del secuestro. Se la trajo aquí
que no corriera peligro.
Esos dos ángeles se van a casar. Ya no, yo bien contenta, bien, ¿no? A ver,
espera. A ver, corte.
Dame dos segundos, por favor.
Sí.
¿Pasa algo, señorita?
Pues es que la gente solo habla de esa pinche boda.
A ver, tal vez.
Prefiero hablar de su nuevecita, entonces.
Hola, Natalia.
Padre, ¿cómo estás?
Muy bien.
¿Y tú?
A punto de ser su cuñada.
Me preguntaba si te gustaría cumplizarte.
Sé que no es una ceremonia religiosa, pero pues nunca está de más.
Y las novias siempre se confiesan antes de la boda.
Digamos que es bueno comenzar una nueva etapa con... con la tranquilidad de
estar haciendo lo correcto. Y a esta boda le parece incorrecta.
Mira, Natalia, vamos a quitarnos las caretas porque es bastante complicado
hablando en clave.
Yo vine a tenerte un puente. Cristo te secuestró y tú trataste de matarlo.
¿Te parece que este es un buen comienzo? Porque el matrimonio no es ningún
juego.
A mí me da mucha curiosidad que ustedes los padres de pronto...
Hablan sobre el matrimonio y sobre lo que está bien en el amor y lo que no, lo
que tienen que hacer con las parejas cuando solamente lo llevan en práctica
la teoría.
¿Cierto?
El amor es solo uno, Natalia.
Yo no necesito que me rescaten, pero se lo agradezco.
Ahora, si me permite, voy a arreglarme para mi boda.
Nos vemos al rato.
Espero de verdad y de todo corazón estar equivocado, Natalia.
Con permiso.
Mamá, pero si esto es una boda en un velorio.
Por lo menos hicimos.
pero no me puedo alegrar por este matrimonio.
La mujer que se casa no es la hija que yo parí.
Sí, mamá, está raro, pero... Yo veo a Natalia tranquila.
Se ve que está bien, ma.
Eso es lo que me aterra, mija.
Justamente eso.
Bueno, ¿qué?
¿A qué hora nos vamos?
¿Y a ti qué te pasa, papá?
¿Tú que estabas súper contento con esta boda y ahora te desinflaste?
Bueno, ya.
Vámonos, ¿no?
No entiendo por qué tenemos que ir todos a esta boda.
Ay, si te arruinaron los planes con tu papá.
Pues a mí me parece muy interesante ver cómo Cristo Beltrán va a armar todo este
showcito, porque detrás de esto hay algo muy, muy respetuoso.
El punto es que la familia Alcántara fue invitada.
Es la fiesta más importante del pueblo y nunca estamos juntos para asistir a
este tipo de eventos.
Oye, abue, ¿y el señor que se va a casar es amigo del abuelo?
Eh, sí, mijo.
Y de los mejores.
A ver, vámonos, pues.
¿Has visto a Diego?
Le llamé y no contestó.
Ese es el terror que me da que te aparezca en esa boda. Te lo juro que
A ver, no te preocupes. Con todo el alcohol que se metió ayer no se va a
levantar. Yo después lo voy a buscar.
Vámonos.
Esta copa está sucia.
Arregla la que don Cristo no soporta los errores.
Tecolote, ¿cómo vamos?
Todo en orden, no hay nada extraño. De todas maneras, los hombres ya están al
tiro. No bajen la guardia un solo segundo.
Pero sean discretos, que no sospechen que estamos preocupados.
Está bueno.
Doña Soledad, qué agradable sorpresa.
Un día te voy a ver también a ti humilladito y calladito.
Ay, no puedo creer que estemos aquí.
Nunca imaginé que iba a presenciar la boda de tu papá con otra mujer.
Estás aquí porque quieres.
Mi papá no te invitó y se va a enojar cuando te vea.
¿Y tú por qué crees que estoy aquí?
Por nada del mundo me iba a perder esa cara.
Yo pensaba que eras una exagerada, pero tenías razón.
Yo siempre tengo razón.
Vas a ver los problemas que nos va a traer esta maestra.
¿Mi papá ya tiene el documento?
Pero sí sabes las largas que nos va a dar. No te preocupes.
Yo te lo recordaré.
Así me gusta.
Que te ocupe.
Voy a ir al baño, pero ¿me puedes conseguir un whisky?
Sí.
Yo te lo dije.
De lejito sabía que era tira. Ay, Rosita, ya sé, ya sé. Pero es que... Si
supieras cómo me hace sentir el hombre.
Cómo huele, cómo me mira, cómo me agarronea.
Es policía, pero tiene algo de decente.
Policía decente.
Bueno, ya, ya.
Te prometo que me voy a desafanar de él. Me toca.
Ay, deberíamos irnos de este pueblo, Candelita.
Pura fantasía barata es lo que hay en Villa Clara.
Salvo por Cristo Beltrán, este papacito.
Esta tipa se sacó la lotería con él.
Esa mujer debe estar casando con la pistola en las costillas.
Beltrán la secuestró. Yo tengo toda esa información, pero me conviene llevármela
a la tumba.
Esa información debe valer un buen billete.
No hablas en serio, ¿verdad?
Lo siento, hermano, pero no pienso participar en esta locura.
De hecho, no te conviene que sea yo quien ofrezca las palabras a los novios.
Me puede vencer la tentación de decir públicamente lo que pienso sobre esta
boda.
Me decepcionas.
El sentimiento es mutuo, Cristo.
Y ya que no te puedo convencer de que causas esta locura, pues por lo menos
espero que esta vez se respete los propios matrimonios.
Esta vez es diferente.
Lo único diferente son las circunstancias, Cristo, pero tú sigues
mismo. A ver, ¿quién nos asegura que este matrimonio no va a terminar igual o
peor que el anterior?
Demasiado pesimismo para ser un hombre de fe.
Te recuerdo que te vas a casar con una mujer que en su locura le disparó a
matar.
Este matrimonio es para siempre.
Confía en mí.
Hasta que la muerte lo separe.
Quiero decirlo.
Amén, padre.
Me duele de verdad.
Me da mucha pena, pero no puede pasar así nomás.
Lagarto, te recuerdo que yo soy la dueña de todo esto. Cada piedra, cada pared
es mía.
Así es que quítate y lárgate.
No, usted lo va a pasar.
Está bien, lagarto.
Deja pasar a la señora.
Aprendiste a ser patrona muy rápido.
Lo importante es que no quieras quedarte con todo esto.
¿Es todo lo que me tendrías que decir?
Porque si ya terminó, te puedes retirar.
Me parece que no vi en la lista de invitados su nombre.
No, es que no vine como invitada. Yo soy la dueña.
Me queda claro.
Entiendo muy bien por qué Cristo se deslumbró contigo.
Eres muy bonita, tienes carácter.
Así era yo cuando me casé con él.
Te voy a dar un regalo de bodas, Natalia.
Vete ahora que puedes.
No sabes la tragedia en la que te estás metiendo porque Cristo no es el hombre
que aparenta ser.
Detrás de ese seductor, de ese hombre amoroso, que adora a los niños y cuida a
la gente, hay un monstruo.
Y te lo digo yo, que lo sobreviví.
Ahora, si te quieres quedar en todo este circo, nada más te digo que ni se te
ocurra quererte quedar con mis tierras, porque no lo voy a permitir.
Con clan Alcántara.
Mi honor.
Al contrario, el honor es nuestro.
No podíamos perdernos la boda del hombre más poderoso de toda Villeclar.
Te presento a mi nieto y a mi nuera.
Mucho gusto, un placer. Bienvenidos.
Igualmente, gracias.
Felicidades por la boda y espero que estén muy felices.
Muchas gracias.
Gracias por invitarme.
Por favor.
Los Alcántara siempre son bienvenidos en mi hacienda.
Y hasta que alguien llega y dice algo que lo moleste, ¿no?
Pasen, por favor.
Adelante. Es su casa.
Ahí se ven.
Qué gusto verte, Porfirio.
Con elegancia, Cayetana.
Bienvenida a su casa.
Y lo digo literalmente.
Dile a Cristo que ya casi estoy lista.
Sí, mi señora.
Brindamos, señora Beltrán.
¿Tú qué crees?
Diego, por favor, vete. No vayas a cometer una locura aquí.
No vengo por ti.
Es obvio que la mujer que me vaya no existe.
Vengo a arreglar cuentas con...
Tu esposo.
¿Qué vas a hacer?
Justicia.
Diego, por favor.
No vale la pena que te manches las manos de sangre ni por mí ni por nadie.
Bueno, quizá vale la pena que... que me las manche por lo que no fue.
¿No?
Teníamos sueños.
Teníamos planes.
Sí, don Cristo.
Nomás le falta el vestido.
Nos íbamos a ir a vivir a California.
Te ibas a especializar en turismo.
Yo te iba a acompañar.
Hablamos de envejecer.
Juntos.
Hablamos de hijos.
Ya cállate.
Tú me puedes decir mil veces que no me amas. No te voy a creer.
Vete, por favor.
Vete de aquí.
Dímelo una vez más.
Dime una vez más que ya no me amas.
Que no te importo.
Que lo nuestro fue solo una mentira.
Ya basta, Diego.
Tienes razón.
Lo de nosotros fue una mentira y termina de entender de una buena vez que esta
historia no tiene caso.
¡Me jodiste la vida!
Yo te sigo mandando.
Sí, sí, todo bien. Es que las novias se ponen muy nerviosas y
emocionales con todo esto de la boda, pero ya casi estoy lista.
Menos mal que te veo.
¿Ya te decidiste a contar la verdad?
Necesito que me ayudes.
¿Qué pasó?
Vi a Diego vestido de vencero.
Tengo mucho miedo de lo que pueda pasar.
Con razón no contesta llamadas, no contesta mensajes. A ver, si Cristo y
hombres se dan cuenta, no sé de lo que serían capaces de hacer.
Él es de confianza.
Necesito que lo busques y lo saques de aquí.
¿Cuántas veces soñé con este momento?
Aunque nunca me hubiera imaginado que fueras en una gota de alegría.
Mira.
Mira, no es verdad.
No es verdad.
Pero supongo.
Detén esta barbaridad.
Usted es padre.
Entonces comprenderá que para los hijos uno siempre quiere lo mejor.
Y eso tendrá su hija.
Y más.
Pensé que era imposible.
Pero te ves más hermosa que nunca.
Podemos comenzar.
Que sea la versión más breve que tenga.
Todo lo que teníamos que decirnos, está dicho.
El jefe tiene razón.
Eres un animal predecible.
Vámonos.
A continuación, pido respeto.
te cargo la chingada, pendejo.
¿Te pasa algo?
Te noto distraída.
Muy bien.
Cumplido el procedimiento que exige la ley, yo, como juez civil de Villaclara,
declaro a Cristo Beltrán y Natalia Vallejo marido y mujer.
¡Salud!
¿Lo encontraste?
Se lo buscamos por todas partes y no está.
Yo creo que pensó bien la estupidez que iba a hacer y mejor se fue.
¿Por qué supones eso? ¿Cómo que por qué supongo eso?
¿A qué crees que vino Diego?
Obviamente vino a impedir tu boda.
Pero por lo visto ya eres la flamante señora de Beltrán.
A mí no me engañas, Natalia.
Esta boda es una mentira más grande que el tamaño de esta hacienda.
Pero esta vida y en eso no me voy a meter.
El que sí me tiene muy preocupada es Diego.
El pobre hombre si sabes que no come, no duerme, está destrozado.
Si le llega a pasar algo a Natalia, te lo juro por mi vida que te voy a culpar
ti.
Va a ser tu culpa.
Que lo sabes, ¿no?
Gracias. ¿Sí?
Güey, honestamente no creo que estos dos se hayan casado por amor.
Pues tú sabes que yo no estoy de acuerdo con esta boda, pero se te olvida que mi
papá es un tremendo tipazo, ¿eh?
Cualquier mujer se enamora de él de la noche a la mañana.
Sí, claro.
Mejor hablemos de nosotras.
Si advertí que no, te enredaras con la hija del patrón.
Pero he venido el pendejo a meter las cuatro patas.
Y no me vengas con mamadas.
Conozco a esos ojos como la palma de mis manos.
Estás ardido. Que me jode que la señorita te perdió el tiempo con esa
muchacha está loca.
No te conviene ni porque es la hija del patrón, ni porque trae mañas raras de
gente rica.
Ustedes dos no tienen nada en común.
Y lo que sea que te imagines, eso nunca va a ocurrir.
Gobiérnate y siéntate en tus años.
Si no, vas a terminar en el cementerio. Es esta mierda de chamba.
La muerte siempre nos anda respirando en la nuca, ¿no?
Bueno, pues si me toca morirme, que al menos sea por algo que valga la pena.
Papi, quería ofrecerte mis más sentidas condolencias por este día.
También quería recordarte que leas el documento que te dio mi mamá. Es
importante.
Nada como los buenos deseos de una hija hacia su padre.
¡Listo!
Como está el niño más inteligente de todavía, Clara.
Bien.
Felicitaciones. Le decía a Natalia que usted y mi mamita son lo mejor que me ha
pasado en la vida.
Qué bonito es.
Te garantizo que a partir de ahora viene pura cosa buena para todos.
Lleviste las fotos.
Y quedaron chingones.
Y cómo no.
Tengo la esposa más hermosa del mundo entero.
Lo bueno es que todo salió bien y que no tuvimos ningún sobresalto.
¿Y eso?
Parece que hubo un accidente más adelante, señor.
Mejor que no lo vea.
Ese hombre era una bomba de tiempo.
Pobre cabrón.
¡Bájenlo de ahí, chingada madre!
¡Bájenlo!
¡Ayúdenme! ¡Soy un médico!
¡Bájenme, chingada madre!
No, no, no. ¡Ayúdenme!
Nos están esperando para decidir.
Al final te queda perfecto ser la mujer de Cristo Beltrán.
Los dos son la misma mierda.
Yo no soy la mujer de Cristo Beltrán.
Soy la mujer del diablo.
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