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Mmm.
[aves pían]
[Malena] Selva.
¿Te acordás de mí?
¡Malena! Qué sorpresa.
[ríen]
Estás muy embarazada.
[ríe] Sí. ¿Vos también?
¿Cómo yo?
[ahoga un grito]
[suspira]
[Ariel] Gracias por venir.
No me tenés que agradecer, no.
- También tenía ganas de hablar con vos. - [suspira]
Eh...
Sí, eh, todavía me cuesta entender qué...
qué pasó entre nosotros.
Qué no pasó entre nosotros. Mm.
Sí. O no, o aunque entienda todo,
eh, el accidente de Gloria, eh, los problemas con tu familia,
eh, los comentarios de la gente en el pueblo, las pintadas, los grafitis...
Entiendo... O sea, entiendo todo, todo...
pero... convengamos que me dejaste medio en banda.
Veo que tenías cosas guardadas.
Yo no podía ni tampoco quería estar ahí.
Bueno.
Bueno, pero, eh, me dolió. Me dolió que te fueras. Sí, me dolió.
Lo lamento.
¿No?
[suspira]
Volví con Claudia.
¿Mmm?
Mmm. Sí. Vamos a intentarlo de nuevo.
Estoy contento, ¿eh?
Sí. Por lo menos, ¿viste? Los pibes están contentos, eh.
Es la madre.
Sí, sí.
Sí, y a ellos les hace bien vernos juntos, que...
No sé, ver que le estamos poniendo garra.
¿Vos?
¿Te estás viendo con alguien?
[ríe]
Yo estoy bien. Mm-jmm.
[cerradura abre]
¡Ah! ¡Ay!
¡Ay!
[exhala]
¿Qué...? ¿Me querés matar?
¿Querés que me muera de un susto?
¿Qué hacés?
Ay, por favor.
[Serena] ¿Por qué no viniste la última vez?
¿Por qué nos hacés esto?
¿Quién te abrió? ¿Lle...?
¡Miguel Ángel!
¿Llegó Miguel Ángel?
Soy la dueña del departamento yo, no sé si te acordás.
Me acuerdo, me acuerdo.
Me acuerdo perfectamente cada vez que voy y pago el alquiler.
Ay, estoy devastada, Selva. [suspira]
¿Querés tomar algo?
[suspira, tose]
¿Cianuro tenés?
Te puedo ofrecer café instantáneo. Es peor.
No, gracias.
No puedo dormir.
[gruñe]
¿No pudiste esperar el horario que habíamos quedado?
Tampoco.
¿No pudiste nada?
La última sesión, la que vos no viniste...
nos fuimos de acá los tres juntos.
- [Serena ríe] - Subió un poquito de wiski.
- Un toquecito. [ríe] - Un toque, ¿no? Ah.
¿No estás acostumbrada?
[suspira]
Yo sé que por ahí
está mal que lo diga.
Pero yo me quedaría así para siempre. [suspira]
- [suspira, ríe] - Por lo menos, un ratito más. [ríe]
No. No, es que es en serio, el tipo estaba negado, yo no.
[titubea] Te preguntó a vos si éramos hermanos.
Sí. Y vos le dijiste que sí, que éramos hermanos.
- ¿Cómo le vas a decir que sí? - Eso me parece más enfermizo.
Es horrible. ¿Cómo le vas a decir que sí, que somos hermanos? Por favor. [ríe]
- Pero Darío. - ¿Pero yo qué?
Y que querías explicarle que éramos una "trieja".
Bueno, es que, a ver, es que en ese hotel nadie entendía nada.
- O sea, eh, nadie entendía nada. - No estaba mal para mí.
- No. - No estaba mal para mí que le expliques.
- Ah. [ríe] - [Darío ríe]
- Ay, pero qué bien la pasamos. Qué bien. - Mm-jmm, divino.
Fue muy intenso.
"Ay, ay, ay", diría yo. [ríe]
¡Ay, ay, ay! [ríe]
- "Ay, ay, ay", diría yo también. - "Ay, ay", y yo.
Hay, hay...
Hay posibilidades de que nos arrepintamos, ¿eh?
Hay.
Haber, las hay.
[Serena] Mmm.
Entonces se encontraron acá los tres, se rieron, tomaron, charlaron.
La pasaron bien.
[Serena] Sí, estuvo hermoso.
Yo no sé ni lo que quiero igual.
- [suspira] - [cerradura traquetea, puerta se abre]
[puerta se cierra]
Buenos días.
¿Qué? ¿Llego tarde o...?
- No. Serena se adelantó. - [Serena] Mm.
Ah, no. [ríe] Pensé que me había confundido con el horario de la sesión.
¿Qué tal el cumpleaños? ¿Cómo la ha pasado?
Bien, gracias.
Bien.
Eh, Selva, yo voy a estar arriba. Cualquier cosita, me llama y voy a estar.
Andá. Andá tranquilo.
¿Así que fue tu cumpleaños?
Sí.
¿Por qué querés venir siempre a esta confitería?
¿Qué te pasa?
No, nada, el olor. Me...
No sé. Está lleno de gente grande.
- ¿Pero tenés gerontofobia? ¿Qué te pasa? - No, no me molesta la gente grande.
Me... Es que...
No sé. Se ponen demasiado perfume. Me...
¿Te peleaste con Darío?
¿Qué tiene que ver eso? No, no. No.
- El mozo se hace el que no nos ve. - Mm-jmm.
¿Y quiénes van esta noche?
Mmm, nadie.
- Mmm. - Bueno, Dana y Martina.
Ah, Dana, Martina y yo somos nadie. [ríe]
- ¿No van Laura y Peter? - No.
Ay, me caen tan... ¿Por qué? ¿Te peleaste?
No me peleé, mamá. ¿Por qué me voy a pelear? No pueden.
Laura tenía un... un congreso en la costa y él la acompañó. Por eso.
Me caen tan bien esos chicos.
Son esa gente que uno ve una vez por año en un evento fijo
y sentís como si son de la familia, ¿no?
- ¿Mi cumpleaños es un evento fijo ahora? - Ay.
Laura es simpatiquísima.
Y Peter, un churro bárbaro.
Un poquito grasa.
- ¿Vamos a la zapatería? - Pero recién llegamos.
- Me estoy muriendo acá adentro. Vamos. - Pero...
[suspira]
No sé por qué dudás tanto.
Porque me gustan las dos.
A mí me parece que las negras son más tu estilo, no sé.
Mmm.
- Pero la marrón también me queda linda. - Llévate una y una.
[vendedora] ¿Y? ¿Cómo te quedan?
- Bien. - Le gustan las dos.
[vendedora] Bueno, los dos estilos son lindos. Debe ser difícil elegir.
[Renata] Sí, para ella todo es difícil.
Me voy a llevar las dos.
No... Yo te regalo las negras solamente, ¿mmm?
Bueno.
- Las otras me las voy a pagar yo. [ríe] - Bueno.
[Selva] Lindas botas. Mmm.
Se las podría regalar a mi mamá que también cumplió años.
Sigamos.
Yo me enganché con una de bomberas.
¿Es buena?
[Dana] Más o menos. Medio pava. Igual me enganché.
[Martina] Ay, la verdad que llega la noche y me caigo desmayada en la cama.
Ahora lo único que veo un rato antes de irme a dormir es el programa de Grace.
- Me encanta. - [Martina] Amo.
Es la diva. Amo.
- "La chorra del amor" me divierte... - [Martina ríe] Yo igual. Amo.
- Aunque lo que hizo no es nada divertido. - Mmm.
A vos te gustaba, ¿no?
- Sí, si hasta tiene el libro. - Sí, sí.
- Sí. - [Martina] Mmm.
- Bueno, ya están las pizzas. - [Dana] ¡Opa!
- [Renata] Bueno. - [Dana] Bravo.
- Un huequito. - [Serena] Haceles espacio.
- Gracias, amor. Y otra por aquí. - [Dana] Gracias.
Bueno, si tenéis mucha hambre,
deciros que hay dos más y se pueden hacer otras dos.
[Martina] El año pasado extrañamos tus pizzas.
[Dana] Es verdad. [ríe]
[Renata] No me acuerdo qué hiciste el año pasado, Sere.
Yo sí me acuerdo.
[Darío] Eh, no sé. No, no hicimos nada.
¿Cómo nada?
- Bueno, festejamos, íntimamente. - [Renata] Mmm.
- Y esta vez te caímos nosotras. - Salud.
- [ríen] - Sí.
- No quiero menospreciar. Sí. - [Dana] Claro.
- [Darío] ¿De bebida cómo andáis? - [timbre suena]
- ¿Lo cortamos? - ¿Invitaste a alguien más?
- No. Estamos. - [Martina] ¿Comemos?
- [Darío] Eh... Hola. ¿Qué tal? - [Amadeo] Darío, ¿cómo estás?
[Darío] ¿Qué tal? Pasa. Pasa.
- [Martina] Hola. - ¿Qué tal?
- Buenas noches. - [Dana] Hola.
[Serena] Hola.
- Feliz cumple. Para ti. - Gracias.
- Feliz cumple. - Gracias.
- [ríe] Hola. - Hola, ¿qué tal? Soy la mamá.
- Amadeo. Mi mamá. - [besa] Amadeo. Un gusto.
- Hola. Martina. - Permiso. Gracias.
- Martina, Dana, mis amigas. - ¿Qué tal?
- Hola. - Hola.
- ¿Qué tal? [besa] - Amadeo.
Muy bien.
- Qué bien. Siéntate. - [Serena] Sí, sentate.
Eh... Bueno, me siento ahí, más cerca del fueguito, capaz.
- Permiso. - [Renata] El...
- [Martina] ¿Querés vino? - [Amadeo] Sí, un poquito de vino.
- Bonitas las flores, ¿eh? [exhala] - Sí.
[Renata] ¿Así que vos sos jardinero?
Mm-jmm. Sí, me dedico a eso.
- [Renata] ¿Mmm? - Mmm.
- [Renata] ¿Y cómo te va? - Bien, bastante bien, mm.
Mamá y sus preguntas desubicadas número cien mil.
[Amadeo] No. Está bien. Me va bastante bien.
Pero si no pregunto, no me entero. [ríe]
- [Serena] Tenés razón. - [Martina] Claro.
[Renata] ¿Te molestó?
- Eh, no, en absoluto. - [Renata] ¿Viste? No le molestó.
Eh... Amadeo es el responsable de nuestro jardín.
- [Dana] Mmm. - [Martina] ¡Ah! Mirá.
Entre otras cosas.
¿Qué cosas?
- [Darío] Pregunta cien mil uno. [ríe] - [Renata ríe]
- [Dana] Está divino el jardín. - Ah, ¿sí?
- Sí, muy lindo. - Bueno. Muchas gracias.
Además, es un figura jugando al tenis, eh. Tenéis que verlo.
[Martina] Vos estás obsesionado con el tenis.
[Darío] Sí, sí, sí.
[Renata] ¿Y cuánto hace que conocés a Darío, a Sere?
- [Amadeo] Mmm. - Hace un año.
[Amadeo] Eh, sí. Más o menos un año, sí.
Porque me llama la atención que nunca me hablaste de él.
Aparentemente, soy un secreto muy valioso, ¿no? Digo.
[Renata ríe]
¿Os parece si voy a por la... a por la torta y la cortamos?
- [Dana] Dale. - [Darío] ¿Sí?
- [Dana] Sí. - [Martina] Buenísimo.
- [Martina ríe] Dale. - [Dana ríe]
- ¿Más vino? - [Dana] Gracias.
- ¿Sí? - [Serena ríe]
♪ Que los cumplas feliz ♪
♪ Que los cumplas feliz ♪
♪ Que los cumplas, Serena ♪
♪ Que los cumplas feliz ♪
[Renata] Pensá bien los deseos, que a lo mejor se cumplen.
[Amadeo] Pará, pará. Son tres.
- [Renata] ¿Ah? - [Serena] Ya sé.
- [Martina ulula] Bravo. - [Dana] Bravo.
Veámonos pronto, ¿sí? A ver si arreglamos para hacer algo.
- Sí, por favor. - Te quiero, Sere.
- Yo te quiero. - Chau.
Saludá a Lau de mi parte.
- Que termines lindo. - Gracias.
- Portate bien. - Dale.
Estoy con el coche. ¿Querés que te lleve?
No, muchas gracias. Me quedo un rato.
Bueno.
- Chau, querido. - Adiós.
- Suegra querida. - [ríe]
- Cuidadito con el coche. - Sí.
- No corráis que no hay prisa. - No.
- Descanséis. Chau, chau. - Gracias.
[Serena] Después estuvimos los tres... juntos,
y hacía mucho que no pasaba eso.
Y Amadeo desapareció otra vez.
Y yo no entiendo qué pasó. No sé si... [solloza]
No entiendo nunca qué pasa.
¿Por qué vuelve? [llora]
[solloza]
Me da una bronca. [sorbe la nariz]
¿Por qué se va? ¿Qué le pasó antes? ¿Qué...? [solloza]
No entiendo qué pasa.
Y empiezo a preguntarme todo el tiempo
si soy yo la que está sobrando.
[continúa sollozando]
Y siento que me abrí...
que me entregué a los dos
y que ahora me estoy quedando sin nada.
[solloza]
Sola.
¿Nada?
[Silvia] No entiendo cómo quiere que lo lleve a dos cosas a la misma hora.
[suspira]
¿Y?
¿"Y" me decís?
Y sí, quiero saber, Silvi.
Y te digo lo mismo que le voy a decir a mi hijo.
Todo no se puede.
Lo siento, Sere. Es la verdad.
A ver. Con tus valores, podés quedar embarazada tranquilamente.
Espero que entiendas eso.
Sí, faltaría que me consigas con quién,
porque ya te dije que mi vida se está derrumbando.
Tu pareja, tu "trieja", no tu vida, ¿mmm?
Mi vida.
[suspira] "Mi vida" te digo a vos.
Buscate a alguien por la calle, ¿sí?
Un vecino, un donante, un amigo, algo.
Embarazada podés quedar. No pierdas más tiempo.
Pero con tus "cuarenti" a cuestas y estos valores que veo,
por más que yo te quiera ayudar
y encienda una vela a un santo todas las noches,
congelar óvulos ya no, ¿mmm?
No quiero hablar más.
Me quiero ir.
- [llaves tintinean] - [suspira]
Chau, Selva.
[llaves continúan tintineando]
Ah, seguramente cambie la cerradura, ¿mmm?
No voy a entrar más así, pero, si querés, cambiala.
La voy a cambiar.
- Hola. - Hola.
[cerradura cierra]
Qué sorpresa, Marina. No te esperaba.
¿Qué hiciste con ella, enferma?
Qué enojada que estás.
¿Dónde está? ¿Está acá?
- ¿Quién? - Faustina. ¿Querés que la busque?
No, no está acá. Buscala si tenés ganas, pero no, no está acá.
Hola. ¿Pasa algo, Selva?
¿Y este quién es?
Yo soy el asistente de Selva. ¿Quién sos vos?
Mmm, no. Ella es Marina, la novia de Amadeo.
Está un poco nerviosa. Pero está todo bien.
Lo que hayas hecho con Amadeo no me interesa.
[Selva] Mm-jmm.
- Con Faustina sí. - [suspira]
Sí.
¿Sabes algo de ella?
¿Si sé algo? No. La verdad que no, no sé.
- ¿Podés ser más específica? - [exhala]
Me dejó. Se fue.
Faustina debe ser la dueña de la bufanda.
Andá, Miguel Ángel. Andá, andá, andá, por favor. Gracias.
[Marina suspira]
¿Te querés sentar?
[exhala]
[suspira]
Por un momento pensé que podía estar con vos.
[suspira]
[jadea]
[cinturón abrocha]
- [gruñe] - [ahoga un grito]
Perdón, perdón, perdón. Soy yo, soy yo, soy yo.
- ¿Qué mierda hacés acá? - Shh, vas a despertar a la gente. Pará.
- ¿Vos estás loco? - No. Sabía que te ibas a ir.
- Pará. Tranquila. ¿Estás bien? - Pero casi me infartás.
- ¿Por qué no entraste a la casa? - Es que no quiero que te vayas.
- La voy a perder. - Ya la perdiste, Marina.
[suspira, murmura] La puta madre.
- Marina, pará, pará. - ¿Qué pasa?
¿Vos estás segura de que Faustina está en Milán?
- La voy a recuperar. - [ríe]
¿Por qué no venís conmigo? Empezamos de cero allá.
No, no, hagamos las cosas bien, en serio.
- ¿Y cómo se hacen las cosas bien? - [resopla]
No me puedo quedar acá. Ella me está esperando allá.
Yo no estoy seguro de eso.
- ¿Estás celoso? - [ríe] ¿Yo?
[ríe] Sí, Amadeo, estás celoso. Sos un idiota.
Tomá. Date cuenta.
Esto es de Faustina.
Y sí. ¿De quién va a ser?
¿Y por qué lo tenés vos?
Lo encontré en el departamento de Selva.
- ¿Qué Selva? ¿La de la tele? - Mm-jmm.
¿Y qué hacías en su departamento? Te la estás cogiendo.
No, yo no. Faustina sí.
Despabilate, Marina.
¡Amadeo! ¡Amadeo!
[exhala, chasquea los labios] ¿Qué?
Nada. [ríe]
No vas a decir nada.
No.
- [Facundo] Una provoleta. - [Walter] Bien.
- Un chori, una morcilla. - Mm-jmm.
- Eh, unos chinchulines. - Bien.
Después traeme una porción de entraña, unas fritas
y una ensalada de zanahoria, tomate y huevo.
- Ah, impecable. - Eh. [ríe]
- ¿Para tomar? - Un pingüino de tinto y un sifón.
Sí, sí. No, está perfecto. ¿Medio o tres cuartos?
No, tres cuartos. Me extraña, Walter.
Yo te pregunto. Capaz que la patrona no te deja tomar.
- Para evitar problemas. - [ríe]
- ¿Cómo no? ¿Algo más? - Eh, por ahora no.
- Very good. Permiso. - [ríe]
Acá venimos con los chicos después de jugar al fútbol.
Te prometo que cuando pruebes la entraña te vas a volver loca.
Es la segunda cosa más rica que he comido en mi vida.
¿Y por qué no me llevaste a comer al lugar donde hacen la primera cosa más rica?
Mmm. No sabía si ibas a querer venir.
- ¿Es peor que esto? - [ríe]
Son los canelones a la boloñesa que hace mi amiga Lula.
¡Ah!
- Pero los hace en la casa y... - ¿Y?
Bueno, que... [titubea]
- ¡Ah! Me salvaste. - Llegamos con la hidratación.
Sí. Gracias.
- ¿Tomás? Te sirvo. - Ahí volvemos, ¿eh? Permiso.
Ah.
Y pensás que yo no voy a querer ir a la casa de tu amiga Lula.
Y... [resopla] Mmm.
- ¿Y por qué no me invitás? - ¿Me estás cantando truco?
- Sos tan porteño. - Chin.
- ¿Tengo que decir "chin"? - [ríe]
Como que yo no le veo mucha solución, digamos.
Porque el Pimpi no quiere blanquear, pero sí quiere ser papá.
No sé.
Y al Cuki, ¿qué sé yo? Yo veo que no sabe qué hacer.
Encima parece que ya lo han vendido, ¿ha visto?
No sé. Yo creo que, entre nosotros, Selva, el Cuki, eh,
no está muy convencido con esto de ser papá.
Porque, encima, hay mucha diferencia de edad entre ellos.
¿Y tu relación con Grisel cómo anda?
Mmm, cada vez más difícil.
¿Sabe qué pasa, Selva?
Que yo nunca he convivido con nadie que no sea de mi familia
y, bueno, y como que me da cosa.
Cuando decís "cosa", ¿qué querés decir? ¿Miedo?
Mmm. Y sí. ¿Para qué le voy a mentir?
- Miedo me da. - ¿De qué tenés miedo?
De que no funcione. De que, no sé, la convivencia con la Grisel salga mal.
No sé lo que se debe ser vivir con ella todos los días.
Y también, dejar a mi vieja de un día para el otro también me da cosa.
- Te voy a dar un bonus. - ¿Un qué?
Un premio.
Un viaje.
Te vas a ir con Grisel a algún lado.
Así ven qué pasa más de un fin de semana. ¿Mmm?
¿En serio me está diciendo?
¿Adónde querés ir?
Y no sé. ¿Adónde puede ser?
¿Adónde te gustaría?
Yo no conozco el mar. La Grisel tampoco.
Consultalo con ella. Después me decís, ¿sabes?
Muchas gracias, Selva. A veces usted se pasa.
De corazón se lo digo.
[pasos se aproximan]
Vos debés ser Manuel Ángel.
- No, Miguel Ángel. - Ah.
Me cambiaron el nombre por el libro.
- Yo soy Facundo. Mucho gusto. - Ah.
Bueno, yo me voy que se me hace tarde. Mmm.
- Mentira, pero queda bien decir eso. - [ríe]
Chau, Miguelo.
- Chau. - Chau.
[pasos se alejan]
[puerta se abre, se cierra]
¿Qué?
¿Ha visto cómo me ha dicho? "Miguelo". Ya me cae bien.
Bueno, andá, que me tengo que concentrar, por favor, antes de atender.
¿Desde cuándo se concentra usted para atender al paciente?
¿Te podés callar, por favor?
[Betty suspira]
¿De qué te disfrazaste, Betty?
[suspira] Yo me vestí así, de muerto viviente,
porque él, para mí, es un muerto viviente, está muerto.
[Raúl carraspea]
[Selva] Sí. ¿De qué te disfrazaste?
Sorete. [ríe]
[Betty suspira] Ay.
Yo los veo así vestidos, los escucho también,
y creo que este matrimonio de amigos que ustedes perdieron
funcionaba como espejo para ustedes.
¿Mmm?
Si ellos murieron, ustedes también van a morir.
[suspira] Mmm.
¿Qué pasa, Raúl? ¿En qué estás pensando?
No, no...
No, no. No sé muy bien.
[Selva] Pero te emocionaste.
[voz quebrada] Sí.
¿Está mal?
¿Qué pasa?
[Selva] ¿Nos querés contar?
Es que tiene puesto el gorrito, [carraspea] ese de lana...
así, apretado en la cabeza,
me vino un recuerdo de la primera obra que hicimos juntos, eh.
- Y hacíamos una versión libre de Pinocho. - Mm-jmm. [sorbe la nariz]
Ahí recién nos estábamos conociendo.
[ríe] Sí, él hacía de Pinocho y yo hacía de Gepetto.
[ríe]
Bueno, claro, teníamos 19 años. [ríe]
A veces yo no sé si el tiempo
pasa veloz o lento, estando con él.
Pasó mucho tiempo, ¿no?
[Betty] Uf. Uf. [ríe] Parece otro siglo.
¿Qué ibas a decir, Raúl? Si tenés que decir algo, decilo ahora.
Es el momento.
No. Que...
Que me parece tan imposible que la chica del gorrito
[solloza] ahora esté así.
[solloza] Me da una bronca que te va a parecer estúpida.
Pero la veo...
No sé.
La veo... [sorbe la nariz]
No sé cómo decirlo.
La veo vieja.
Y pienso que me la pueden llegar a arrancar.
[solloza]
¿Entendés que yo no soy nada sin la chica del gorrito, no?
No sé cómo explicar mi sensación.
[solloza] Ay.
- [llora] - Estoy desolado, rubia.
No puedo seguir peleándome con vos. No quiero seguir peleándome con vos.
- No, no. [sorbe la nariz, solloza] - Bueno.
[Raúl] Lo único que te voy a pedir...
- es que no te mueras nunca. - [solloza]
- Pero nunca. - [solloza] No.
[Raúl] Un segundito.
[Selva] Irse a pique, zozobrar, naufragar...
- son todas palabras que suenan a perder. - [silbato pita]
[gruñe]
[Selva] Perderse.
Porque, en definitiva, somos débil materia destinada a transformarse en otra cosa.
Por supuesto, cada uno tiene su forma propia
y particular que cambia rápidamente.
Los que me conocen saben que soy yo.
[ríe]
La de este pelo rojo soy yo.
La de estos gestos soy yo, pero por un momento fugaz y nada más.
Gracias, Selva. Qué linda foto que sacó con su teléfono.
Sobre el casamiento, le cuento que está todo casi listo.
Pero si hay algo en que pueda ayudarla, cuente conmigo.
Por cierto, dormí con alguien. Más de una vez.
El nombre me lo guardo.
Pero ahora quiere llevarme a comer a la casa de unas amigas.
Entonces, yo me pregunto:
¿voy o me lo pierdo?
Cortá.
Ah, sí.
[suspira, carraspea]
Estuvo muy bien, ¿no?
Si no, lo grabamos de nuevo. No tengo problema.
[Grace] Muy bien, muy bien, muy bien.
A mí me encantó.
Eso es lo que me gusta de vos, Selva:
tu don.
Subtítulos: May Santos de Cayón
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