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[Selva masculla] No.
- ¿Eh? - No.
- ¿Qué? - [exhala]
[tartamudea] ¿Qué? ¿Qué pasa?
Nada.
[jadea, exhala]
No pasa nada.
[exhala]
[suspira]
¿Qué?
[Miguel] Y este es crisantemo
simboliza la pureza y la verdad.
Y acá voy a plantar fosforito.
Tiene una florcita bien chiquitita que abre un ratito nomás al día.
¿No es medio pavo plantarla acá? Porque crece en todos lados.
Porque, ¿viste? Muchas veces el problema con las plantas
es que se quiere tener plantas que no son de acá.
Lo mismo pasa con los perros.
¿Para qué tener perros de Alaska acá en Buenos Aires?
Bueno, con la planta es lo mismo.
[Selva] Con algunas personas también, Miguelo. [ríe]
Mi mamá también me dice "Miguelo".
Pero a la Grisel no le gusta.
¿Quién es Grisel?
La que ando noviando.
Pero ahora está un poco difícil todo.
¿Por tu mamá?
No, nada que ver. No.
Pasa es que a ella se le vence el alquiler ahora
y quiere que... que busquemos algo para vivir juntos.
¿Juntos quiénes?
Eh, la Grisel y yo.
Mmm.
Te mandé un link, fijate. Necesito que me alquiles un auto.
Yo me voy a ir por el día.
Pero vos seguí con las entrevistas.
[pájaros pían]
[perro ladra a lo lejos]
[ave canta]
[pájaros continúan piando]
Por acá.
Hable rápido, porque la señora es muy quisquillosa
y no le gusta que entre cualquiera acá.
[empleada] Selva.
- Entiendo. Hola. - [señora ríe]
Bueno, tampoco es para largarse a llorar.
Es por la cebolla.
- Sí. Era un chiste. - [ríe]
- Eh, acá tiene el teléfono, ¿mmm? - Ay, gracias.
[señora] Eh, nosotras nos vamos, ¿eh?
[susurra] Dale.
Entrá.
[mujer sorbe la nariz]
Divino, ¿no?
El parque, el invierno, el aire frío.
Selva Pérez Salerno. ¿Qué tal?
Sí. Sí, me dijo la encargada.
- Mucho gusto. - Mm.
- Carlota Ramos Figueras. - Mm-jmm.
¿Cómo te va? [ríe]
- Nombre de avenida. [ríe] - Ah, sí. [ríe]
¿Tuviste un inconveniente con tu auto?
- Sí, es alquilado. - Mmm.
Digo, sos... mandada o inconsciente, ¿no?
Porque... ¿Qué se yo?
En el campo te puede salir caro eso de dar vueltas por ahí.
Al hijo del capataz lo mató una bala perdida
de unos gendarmes que buscaban ciervos y... Un espanto.
- El vermú, señora. - Ah, por fin.
Bueno, bueno, bueno. Eso queríamos.
Un vermucito, ¿te gusta? ¿A quién no le gusta?
Sí, uno porque tengo que volver manejando, así que...
No, por Dios, muy liviano.
Bueno, ya está, ya la vio. Ya se puede retirar.
[ríe]
Muchas gracias.
- Gracias. - Permiso.
Sí, por favor.
"No hay viento favorable para el que no sabe dónde va".
Séneca. [ríe]
[sorbe la nariz]
[exhala, chasquea labios, resopla, sorbe la nariz]
Necesitaba tomar algo porque tengo un dolor de ovarios.
Te digo la verdad, me estoy partiendo al medio.
[caballo relincha]
Mm. Te voy a presentar a las chicas.
¡Chicas!
[chica] ¿Vamos?
[Carlota] ¡Chicas, vengan a saludar!
[caballo relincha]
¡Vamos, métanle!
[chicas ríen]
Eso, eso. Vamos, vengan.
[chica] Es Selva.
[Carlota] Ah, okay. ¿La conocen?
¿Cómo te conocen? [ríe]
Se le quedó el auto justo en la entrada.
No tenés la menor idea de quién es, ¿no?
Sí. Ya me pusieron al tanto, eh, las empleadas.
No sabés lo que es Susana, está fascinada.
- [ríe] - Transportada directamente.
Te saludo con la mano porque estoy toda sudada.
- Soy Marina. - [Carlota] Es mi hija.
- Sí, ella es mi amiga Faustina. - [Carlota] Sí.
- Eh, Fausti. - ¿Cómo te va?
Tapate un poco, dale.
[Selva] Ah, por favor.
Con los hombres en torsos sudados que he tenido que saludar,
unos armoniosos y pequeños senos femeninos son más que bienvenidos.
- ¿Cómo te va? - [Faustina] Hola.
Bueh. Yo te saludo con un beso. No estoy tan chivada como ella.
- [ríe] - Es fácil ganarte, además.
- [ríe] Ah, ¿sí? - Sí.
Después no pidas que te haga masajes.
- ¿Masajes? - Sí. [ríe]
- ¿Cuándo me hacés masajes? - A veces.
Ay, chicas. Chicas, por favor.
- Ey, paren. Por Dios. - [ríe]
Sí, Faustina es como de la familia directamente, porque...
Ah, es más, el padre y yo, en la adolescencia, fuimos novios.
- De casualidad no son hermanas estas dos. - Ah.
[Marina y Faustina ríen]
¿Y vos qué estás haciendo acá?
Estaba buscando, bueno, algún terreno, que ya tenga una construcción.
- Algo pequeño, ¿no? - ¡Ah! Perfecto.
Vos sabés que César, mi marido, te puede ayudar
porque él conoce a los vecinos, a la peonada.
Creo que enseguida, en cualquier momento tiene que estar por llegar.
- Ay, quedate a comer. - Sí.
[Carlota] Esperá. ¿Te gusta la carne? ¿Sos carnívora?
- Omnívora. [ríe] - Ah, perfecto. Listo, ya está.
Escuchá, te quedás. Pará. Eh, del auto me ocupo yo. Te lo arreglo yo.
Es decir, llamamos a la grúa o se encarga Amadeo.
Después vemos. No te preocupes por eso.
¿Quién es Amadeo?
[Amadeo suspira]
[fuego crepita]
[Amadeo exhala, sorbe la nariz]
[Marina] Ama, mi amor.
Ah, mi amor. Ya casi va a estar, ¿eh?
No, mirá quién vino.
Hola.
Hola.
[Marina] ¿La reconocés?
[Amadeo] Sí, sí, de la tele.
Selva.
- Sí, Selva. - [Selva suspira]
¿Qué tal? Amadeo.
[Carlota] ¿Pero qué pasa que no se come en esta casa?
¿Da pelea ese lechón?
Escuché hablar tanto de autos averiados
que, por las dudas, fui a recargar el combustible.
Ya casi va a estar, Carlota.
Por favor. Me revolcaría en un feedlot de achuras. Famélica estoy.
[Faustina] Se queda a comer Selva.
- [Amadeo] Ah, ¿sí? - [Faustina] Sí.
[Amadeo] ¿Te quedás a comer?
Si alcanza.
A ver. [suspira] ¿Y comés mucho?
[Carlota ríe] Se le rompió el auto.
Sí, sí. Me acaba de decir.
Si querés, podemos ir a verlo.
No, ahora no. Vayan después.
¿Por qué no le muestran los membrillares? Son una cosa de locos.
No, me quiero bañar.
La llevo yo.
Eh... ¿Puede ser, eh, después? Porque... No, yo tengo que ir a trabajar y...
- Si querés, vamos ahora y lo vemos, ¿sí? - [Carlota] Ey.
Sabé escuchar cuando es "no", ¿dale?
[aves pían, perro ladra]
[gallo canta]
[Betty] Que no quiere, no quiere, no... Se niega.
Porque dice que no cree en la terapia. [suspira]
Por eso yo le digo que no creo que la licenciada Selva lo pueda atender,
porque ella solo atiende parejas o "triejas".
Y, pero justamente, por eso. La necesito para que me ayude a traerlo.
- ¿Traerlo? - ¿Y si no quiere venir?
Sí, pero...
¿Y ustedes cuánto tiempo llevan de casados?
Cuarenta y dos años. Mmm.
Pero no siempre se llevaron mal, ¿no?
No.
No.
No, antes nos llevábamos muy bien.
¿Y cuándo fue que comenzó esta crisis con el señor Raúl?
Seis años.
Ah.
Entonces fue por algo puntual, ¿no?
Antonia, una amiga.
Una amiga de los dos. Sí.
[suspira]
Que se murió.
Un infarto.
- De golpe. - Mmm.
Y a los tres meses murió Victorio, el marido de Antonia,
que también era amigo nuestro, ¿no?
Éramos dos parejas de... amigos de toda la vida.
Sí, con decirte que yo iba a la escuela con Antonia, así que imaginate.
[pájaros pían]
[Selva] ¿Estas son? Qué lindo.
¿Viste? Muy muy linda... planta.
- ¿A qué te dedicás, Faustina? - [resopla] Odio esa pregunta.
[ríe]
¿Odiás la pregunta u odiás la respuesta?
[ríe] Me dedico a diseño de indumentaria.
Ah.
Igual ahora estoy bastante alejada de eso.
- ¿Por qué? - [aves cantan]
¿De verdad querés saber?
Jamás pregunto algo que no me interesa.
[suspira, ríe] Pero no me vas a cobrar, ¿no?
[ríe]
[aves continúan cantando]
Eh, hace un tiempo pasó algo que hizo que cambiaran las cosas.
El local está en una zona superexclusiva.
Es divino. Te va a encantar.
[Faustina] Re.
Ya podríamos entrar a ponerle onda y pintarlo, ¿no?
Sí, tal cual.
Además, Fausti va a viajar a Milán para la semana de la moda.
Mm.
[Marina] Queremos tener lo último en diseño.
- ¿Te va a pagar el viaje tu papá? - [Faustina] Sí.
Mmm. [chasquea labios]
Permiso, señora.
- Permiso. - Mm, gracias.
[Carlota sorbe la nariz]
[suspira]
Habría que hacer lo del alquiler y el depósito esta semana.
No sé si es buen negocio esto que quieren hacer, chicas.
Porque instalar una marca lleva mucho tiempo.
Y, sobre todo, plata.
[cubierto cae sobre plato]
Mirá, mamá, eh, ya nos diste el okay.
[Carlota sorbe la nariz]
Y avanzamos un montón.
¿Y algún modelo de negocio? ¿Algo?
Yo veo el beneficio. Yo entiendo perfecto el beneficio para Faustina.
Quiero decir, ella hace lo suyo, ella hace sus vestidos,
los colegas, este, la conocen, viaja a Milán, me parece fantástico.
Pero no veo cuál es tu provecho, hija.
Bueno, el mío, ni hablar. Pero el tuyo, menos.
¿Cómo que no?
Me decís que haga algo. Esto es hacer algo.
Pero hacer algo no es hacer cualquier cosa.
Miren, sinceramente, yo veo que esto está un poco verde, chicas.
Piénsenlo mejor.
Lo maduran y lo hablamos más adelante.
Eh... [carraspea] No, no me podés hacer esto.
[silla chirría]
Yo no te hago nada, hija.
[ríe, golpea la mesa] ¿Cómo que no me haces nada?
- Creo que estás muy nerviosa. - No.
Y hablamos mañana, te pido por favor.
Vos no te vas y me das la plata.
Es mi plata.
[pasos se alejan]
Ey, tranqui.
[vidrio estalla]
[Faustina] En esa época, Marina y Amadeo estaban separados.
[Selva] ¿Sí? Ah. ¿En qué época?
[solloza]
Y hace como un año atrás.
[aves pían, cantan]
Igual Amadeo nunca está. Es como un fantasma.
[vacas mugen]
[gallo canta]
¿Vos tenés un paciente acá en el campo?
Qué curiosa que sos.
¿Eso es un "sí"?
No.
¿No?
[vacas mugen]
Sí.
[ríe]
[Carlota] ¡A comer!
- ¿Vino? ¿Alguien? - [Faustina] Yo, un poquito.
- Acercando. - [Marina carraspea] Yo también.
Acá, un poquito por acá. ¿Selva? ¿Un vinito?
Sí, poco, porque tengo un compromiso después.
[Carlota] Tranquila. Después te tirás a dormir acá.
No sabés las camas que hay. Sobran camas, mirá.
- [Selva] Muchas gracias. - Sí.
Ah, esperá, me parece que ahí llegó.
Eh, sí, a ver. Sí, ahí está, ahí está llegando. Ahí va.
- Mmm. - [Marina ríe] No va a entender nada.
[Carlota] Nada. No va a entender absolutamente nada.
- [Faustina] Yo creo que sí. - [Carlota] No.
Si lo único que hace es ver de vez en cuando un noticiero.
- [Faustina] Y apareció en el noticiero. - [Carlota] No me digas.
- [Faustina] Mm-jmm. - [Carlota] ¿En serio?
Ahí viene. Shh. Miren. A ver. Mírenle la cara.
- Buenas. - Buenas.
- ¿Qué tal? ¿Cómo va? - ¿Qué tal? ¿Cómo va por acá?
- Bien. Bien. - Attenti.
- Bienvenida. - ¿Qué? ¿Qué pasa?
- [Amadeo] Buenas. - Digo "buen día", digo "buen provecho".
No, pero ¿cómo "¿qué decimos?"? Pero ¿qué les dije?
- Sos un papelón, mirá. - ¿Por qué?
Porque tenemos una invitada pero de lujo hoy acá.
- [hombre] Ah, ¿sí? - [Carlota] Pero claro.
- [hombre] ¿Por qué? - [Carlota] Es Selva.
Es una psicóloga famosa de la televisión. Sos un papelón vos.
- No será para mí, ¿no? - [ríe] No.
[hombre] ¿Y qué te trae por estos pagos?
[Carlota] Mmm, está buscando justamente una casa, una casa acá cerca.
[hombre] A Licho le puedo preguntar. Seguramente tiene algo.
- Ah, Amadeo. - Mm-jmm.
Te pido, por favor, andá al pueblo.
Hay que ir a buscar un repuesto para el tractor.
- Okay. - Y el "guardaganado", el 18...
- Sí. - ...hay que arreglarlo.
Pregunto, ¿no? Porque no sé. ¿Pero viven todos acá?
- [Carlota] Mm. - [hombre] La mayor parte del tiempo.
- ¿Mmm? - [Carlota] Bah, Faustina va y viene.
¿Viste? Ahora que se le casa la amiga...
[ríe]
[Selva] ¡Ah! ¿Vos te casás, Marina?
Mm-jmm.
¿Se casan con Amadeo?
- [Marina] Mm-jmm. - [hombre] Mmm.
- [ríe] - [Selva] Ay.
Qué bien. Felicitaciones.
- [Marina] Gracias. - Gracias.
[Selva] ¿Y se van a mudar?
La idea es quedarnos acá inicialmente.
Ama está trabajando con César y, bueno, es más práctico.
Ah, trabajan juntos.
[César] "Juntos". Va, viene. Un poquito indeciso el hombre.
[Carlota] Bueno, somos un poco... Mitad familia, mitad empresa, ¿no?
[César ríe] Exactamente. [ríe]
Bueno, entonces, si me permiten, quiero brindar por este gran acontecimiento.
- [Carlota] Por supuesto. - [César] Bien.
- [Selva] ¿Sí? - [Carlota] Se brinda.
[Selva] Que sean muy felices.
- [Carlota] Claro. Amadeo, querido. - [Selva] Felicidades.
- [César] Salud. Bienvenida. - [Selva] Gracias. Muchas gracias.
[Carlota] Hija, querida.
[César] Ama.
- Amor. - [Carlota] Viejo.
- [copas chocan] - [Carlota] Chicos.
[Selva] Felicidades.
[Lisa] Hola, Selva. ¿Hacés algo mañana a la noche?
Te invito a tomar algo. Avisame.
- [papel cruje] - [retrete se vacía]
[Facundo] Hola, Selva. Por favor, no respondas este mensaje
porque rompería con lo que creí toda mi vida:
- que hacer estas cosas no tienen sentido. - [abre grifo]
Soy Facundo Oribe,
el molesto que te anda buscando, porque tengo un proyecto...
- Ay. - [para mensaje]
- Qué pesado. - [cierra grifo]
Selva.
Pensé que era el baño.
[Susana] No, no.
- ¿Dejaste de llorar? - Sí, ya pasó.
Mmm. ¿De quién es este cuarto?
De la señorita Faustina.
Mm.
Quería felicitarla porque volvió a atender. Vi la nota.
Me gusta mucho lo que hace y me ayudó un montón. Gracias.
¿Cómo te llamás?
- Susana. - Ah.
¿Querés que nos saquemos una foto?
- ¿Conmigo? - Sí, si no te molesta.
- No, por favor. - Vení. A ver.
- Acá. - Sí.
Ahí va.
- Ahí está. - Ahí está.
- Tal vez hay que poner un filtro o algo. - Puede ser.
Te la mando, ¿sí?
- Sí. ¿Puede ser? - Dame tu teléfono. Claro.
- Eh... ¿Anotás? - Sí.
- Cero, dos, dos... - [teclea]
Bueno, antes de arrancar con la entrevista,
quería decirles que ustedes son, para mí, dos grandes jugadores de fútbol.
O sea, yo no puedo creer que tenga frente a mis ojos
al Cuki Ramírez y al Pimpi Centeno. [ríe]
Muchas gracias. Gracias por el halago. Muy amable.
- Lo que pasa es que yo los admiro mucho. - [Pimpi ríe]
Y, bueno, si no estuviéramos en este ámbito de consultorio, digamos,
ya le hubiera pegado un abrazo, nos hubiéramos sacado fotos, pero...
- [Pimpi] Después hacemos la foto. - Gracias.
- [Pimpi] Y gracias. Muy amable. - [Miguel ríe] No.
Y, eh... Bueno, ahora vamos a lo que nos convoca, ¿no?
Eh, le explico.
Tenemos la entrevista y después, cuando Selva nos dé la autorización,
ya ustedes van a poder pasar a los sillones.
Eh, bueno, ¿por qué están ustedes acá?
[Cuki] Y... contale.
Bueno, vos conocés un poco nuestras carreras.
Sabés que hace dos años compartimos el mismo equipo,
sabés que de esta dupla se habla mucho adentro de la cancha,
que nos vemos todos los días.
[Cuki] Esto no sale de acá, ¿no?
No, no, tranqui... Eso.
Nada de lo que se dice en estas cuatro paredes sale.
- ¿Cómo es tu nombre? - Eh, Miguel Ángel.
- ¿Puedo confiar en vos? - Sí, totalmente.
Él y yo...
somos novios.
Y, además, queremos...
Queremos ser padres.
- Bien. Bien. - ¿Está bien?
Eh...
- Dejo acá todo asentadito. - Okay.
¿Hincha de quién sos?
- Y de ustedes, papá. [ríe] - [ríen]
- Gracias, en serio, ¿eh? - No, por favor.
- Quédense tranquilos. - [Pimpi] Sabés que es complicado.
- [Miguel] Hay confianza. - [Cuki] ¿Vamos?
Supongo que no tiene sentido que te explique qué tiene el auto, ¿no?
[pasos se aproximan]
¿A qué viniste?
¿Cómo me encontraste?
No fue difícil. La clave es no enamorarse de vos. Y esto.
- [Selva rocía líquido] - [sorbe la nariz]
- ¿Qué querés? - Vení, sentate.
Sentate, no muerdo.
Depende.
En algunas ocasiones sí,
pero no sé si llegaremos a ese punto nosotros dos.
No voy a volver a estar con ellos.
¿Te gusta trabajar con César?
[aves pían, cantan]
¿Marina bien?
Sí. Sí.
[César] Mm-jmm.
Qué bueno.
La chimenea de la casa de huéspedes que está medio tapada, parece.
- Vamos. - Bueno, bueno.
- [César] Horacio. - [Horacio ríe]
- ¿Qué tal, César? - ¿Qué dice, amigazo?
- ¿Cómo va, bien? - ¿Cómo va?
- Bien. - Acá la presento a Amadeo.
- Él es el hijo del socio de Álvaro. - ¿Qué tal?
- Amadeo. Yo te conozco de chiquito a vos. - Mm.
- Seguro que no te acordás de mí. - No, creo que no.
- [ríe] Nos habremos visto una vez. - Claro.
- Buen tipo tu viejo. - Sí.
- Lástima como terminó, ¿no? - Sí, bueno, la vida.
- Cómo es la vuelta, ¿no? - Sí.
- Está trabajando para mí ahora. - No me digas.
Sí. A partir de ahora, todo lo que sea pedido o cobro, con él.
- Ah, bueno, fenómeno. Será un gusto, che. - ¿Estamos? [ríe]
- [Amadeo da palmaditas] - [Faustina carraspea]
- Hola. - ¿Todo bien?
- Mm. - [Faustina suspira]
- [exhala] - [pasos se alejan]
¿Cómo te fue? [carraspea]
Ahí, bien.
¿Qué te pasa?
No sé.
Hoy me sentí un poco mi padre, trabajando con el tuyo.
No sé.
[Marina carraspea]
Y, no sé, es como que siento que se repite la misma historia, ¿viste?
Y ya sabemos cómo termina esta historia.
[Marina suspira, sorbe la nariz]
[sorbe la nariz]
Vos no sos tu papá y...
César no es el mío.
[Amadeo] Mm.
[suspira]
Siempre sentí culpa por el suicidio de mi padre.
[suspira]
Sí, ya sé.
Te amo mucho, ¿sabés?
Yo también te amo mucho.
[Amadeo] Mi padre y el padre de Marina eran socios.
Bah, en realidad, mi padre era el testaferro.
En un momento, hubo un problema con la plata y... [suspira] se pelearon.
Todo el mundo decía que mi padre lo había robado.
Mi padre no lo aguantó y...
y se mató.
Al poco tiempo, el padre de Marina se enfermó y también se murió.
[sorbe la nariz]
¿No vas a decir nada?
Te estoy escuchando.
[Laura] Me encanta ir a buscarte a la estación.
Me siento como en una novela.
- Disculpame la desfachatez. - Mm-jmm.
¿Vos sos casado? ¿Tenés familia?
Eh, no, me separé hace poco.
- Ah. - Mm.
Bueno, lo lamento.
Gracias.
De nada.
Igual la vida continúa. [ríe]
Sos joven. [ríe]
Te van a quedar muchas historias por vivir.
[ríe] Sí, seguro.
[Laura suspira] Parece que ya llegamos.
Se acaban de mudar. Así que se están acomodando.
Mm-jmm.
Te advierto que mi amiga Serena es una bomba. [ríe]
Pero es casada y monógama.
- No como yo. - [ríe]
- No la agarramos en un muy buen día. - Mm.
Si quiere, puedo volver en otro momento.
No, no.
Por favor, tutéame.
[Amadeo] Perdón.
¿Qué tal?
Vos debés ser Serena.
[suspira]
A veces sí.
Y otra vez estás acá.
Sí, en mi casa.
No le digas nada a Serena y a Darío del casamiento.
No se lo digas.
Decíselo vos.
Vení a la sesión.
[portezuela se cierra]
[pasos se alejan]
[exhala]
[motor arranca]
[aves cantan]
[Luis por teléfono] Selvita, acá tu persona favorita grabándote.
La otra noche me desperté por una pesadilla o...
En verdad, la pesadilla era creerme despierto porque estaba soñando.
Y era esa sensación horrible. Era como si el sueño fuera de chicle.
No me dejaba volver a la vida. [suspira]
Bueno, pensé que eso podía ser la muerte.
En fin, quizás me estoy aclimatando a la idea.
Mañana, el año que viene o...
Tampoco tiene que ser tan distinto, ¿no?
¿Vos sabés lo importante que fuis... que sos para mí?
Perdón por lo malo, gracias por todo lo bueno.
Te adoro, ser favorito. Te a...
[inhala]
[exhala]
[Octavio] Diana.
Dianita.
[chasquea la lengua]
Diana.
- Diana era... - [Octavio] Dianita.
- ¡Dianita! [solloza] - Diana.
Ellos siempre se comunican juntos.
- Antes estaban casados. - [Carmen solloza]
[Octavio] Shh. Concentrados, los ojos cerrados.
[Carmen solloza]
[Octavio] Diana, ¿estás acá?
- Diana. - [Hans] ¿Se fue?
[Edgardo] ¿Qué? ¿Está enojada?
- No, no, no. Shh. - [perro ladra a lo lejos]
¿Quién es?
- [Selva] Ay. - [Octavio] Es una fuerza feroz.
- [voz grave] ¡Gloria! - [Elena grita]
Dice que es Gloria.
¿Alguien conoce a alguna Gloria?
- [Elena] Yo no. - [Carmen jadea] Yo tampoco.
- [Hans] Mm-mmm. - [Edgardo] No.
¿Selva?
¿Eh? No.
[Octavio] "Las bolas no me conoce", dice Gloria.
Recibo otra comunicación. [jadea]
[Elena] ¿Y ahora qué?
Es un matrimonio mayor.
[todos gimen, jadean]
- ¿Todo eso traés con vos? - [murmura]
[Selva] ¿Qué cosa?
[Octavio] No.
Creo que es el momento de que hagamos un viaje.
[suspira] Ay. Uy.
- Sí. - Ay.
- ¿Qué viaje? - [suspiran]
- Todos los años hacemos una escapada. - Ah.
- Un encuentro de almas. - Mm-jmm.
- Y en la isla. - ¿Qué isla?
- [Carmen] Del delta. - Ah.
- [Hans] Octavio tiene una casa hermosa. - [Elena] Divina.
Mmm.
[Octavio] ¿Vas a venir con nosotros, Selva?
- ¿Cuándo es que hacen el viaje? - [Octavio] Eso lo vemos ahora.
- Puede ser, no sé. - [Octavio] Bien.
[perro ladra a lo lejos]
[Miguel] Las admisiones son conmigo.
Y si todo va okay, este, ya pasan a atenderse con la licenciada Selva.
[ríe] Ah, perfecto.
Bueno, páseme su apellido. Yo lo voy anotando.
Perfecto. Bueno, nos estamos viendo.
¿Y de qué sabor es la mermelada?
De frutilla. ¿No olés?
Mm.
¿Puedo probar?
No.
[coloca frasco sobre la mesa]
Bueno.
Evidentemente no vino. ¿Mmm?
Yo me estoy rompiendo la cabeza y no puedo entender qué pasó.
¿Cómo es que se derrumbó todo de golpe? ¿Qué haces? ¿Qué?
Me voy.
- ¿No te pueden esperar una vez? - No me pueden esperar.
- [Selva] ¿Te vas a jugar al tenis? - Sí, al tenis.
Esperá que te acompaña Miguel Ángel a la puerta, entonces.
No hace falta, Selva. Sabemos dónde está la salida.
No, no tiene sentido todo esto.
Chau.
[puerta se abre, se cierra]
¿Quién es Grace?
¿Cómo "quién es Grace"?
Cuando fui a tu casa, te llamaron por teléfono y decía "Grace". ¿Quién es?
[voz baja] Sí. Grace.
[voz normal] Es mi tía. Mi tía Grace es la hermana de mi mamá.
- Mm. - Cambiale el nombre.
[ríe]
Bueno, le cambio el nombre.
Eh, voy al baño. Ahí vengo, ¿eh?
[pasos se alejan]
Selva...
Pérez Salerno.
Soy Facundo.
- Oribe, el director de cine que estaba... - Sí.
- El pesado insistente. - Eh, ese. [ríe]
- Yo nunca me quedé con un libro prestado. - [ríe]
Eh... [ríe]
- [gruñe, ríe] - Mmm.
- Ay, no te hagas la santa. No me jodas. - No se me ocurre nada.
- Dale. Dale. - No se me ocurre nada. No.
- Vamos a ponerle un poco de pimienta. - [Lisa] Dale.
- [ríen] - Dale, dale.
- Yo... Hay que servir, hay que servir. - [Facundo] Sí, sí, hay que endulzar.
- [Selva] ...nunca... - [Facundo ríe]
Yo nunca me acosté con un profesor de la universidad siendo alumna.
[Facundo] Ah. Y yo no fui a la universidad.
- [Lisa] Mmm. ¡Ah! - [Selva] Puede ser una profesora también.
- Mmm, no fui. [ríe] - [Selva ríe]
- [Lisa] Ah. Yo no quiero más. - [Facundo] Sí, uno más.
[Lisa gruñe] Ay.
[Selva] Es aliviador creer que hay cosas que jamás serán dichas.
- Tu turno. - [Facundo] Sí. Yo nunca...
- ¿Qué? [sorbe la nariz] - ...me acosté... con una ex.
[Selva] Bueh.
Cosas no dichas que parecen impensadas.
[grabación para]
[Selva] Pero las palabras no dichas, aunque parezca imposible,
permiten que aparezcan instantes.
Instantes donde los gestos ocurren, donde la incomodidad aflora...
donde lo indecible sucede y deja marcas.
Otro tipo de marcas.
[Darío] Cariño, me voy a preparar un té. ¿Quieres uno?
- No, gracias, amor. - ¿No? Vale.
[teléfono pita]
[Selva] Marcas que te aceleran el corazón.
Te cierran el estómago.
Marcas hermosas que entibian la sangre.
Y también memorias de espanto.
Hay personas cuyos dolores
se ven como montañas de penas imborrables.
[resopla]
[Selva] ¿Podemos desandar el sufrimiento?
Pero antes, como decía una gran amiga mía,
hablemos claro y las cosas van a ser claras.
[grabación para]
Perfecto.
[teléfono pita]
Subtítulos: May Santos de Cayón
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