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Hola, Ontiveros. ¿Me recibes?
Estoy con el jefe. Por enésima vez,
¿dónde cojones estás?
Ábreme.
- ¿Has visto a Ontiveros? - ¿A Rivero?
¡Ontiveros!
- Ortivero. - ¡Ontiveros, idiota! ¿Estás sordo?
Ontiveros.
No, no lo he visto.
Busco a Ontiveros. ¿Lo has visto?
No, ni idea, jefe.
¿Cuándo lo has visto?
En la requisa. Después, no sé.
Llámalo al móvil.
No tiene cobertura.
- ¿Cómo que no tiene? - No tiene.
¿Te das cuenta?
Esos hijos de puta sí tienen. Usan teléfonos caros
y funcionan, y los nuestros no.
No me lo puedo creer. Qué mierda.
Espera.
Él...
- Estará con las chicas. - ¿Qué chicas?
Hoy es día de visita.
El imbécil no me avisa. Le corto el polvo, lo juro.
Abre.
¡Abre!
¿Qué tal? ¿Estás contento, cariño?
Cómo se te ha puesto.
Bueno, vamos. Vístete.
Que esto es por dinero, no por amor.
Chicas.
Hacedme quedar bien. Tendréis lo vuestro.
Ven aquí, cabronazo.
Ahora verás lo que es una buena mamada.
Para mí, te quitas la dentadura.
Para ti siempre hay una mamada especial.
La supermamada.
La supermamada, para mí.
¿Cuánto tienes, Pedrito?
Está bien. Venga.
¿No tienes billetes más asquerosos?
Como las chicas que traes, capullo.
¿Qué dices? Es carne argentina.
De primera. De exportación.
No digas chorradas, Morci. Perdona, ¿eh?
Es carne argentina medio pasada.
¿No ves que las mujeres son como el whisky?
Cuanto más viejas, mejor.
¿En serio?
Vale. Toma.
- ¿Me toca? - Con esto no hay ni para una mamada.
- ¿Cómo? - No llega.
- Pero no tengo más. - No. Vuelve a mirar.
Mira, en esta tarjeta quedan 30 pesos,
pero es para llamar a mi padre. Es su cumple.
- ¿Es su cumpleaños? - Sí.
Ya le llamo yo. No te preocupes.
Adelante.
Ven, que te la chupo bien chupada.
La paraguaya va a dejar seco a Picachu.
No tengo más, Morci. Es buena.
Huélela, si quieres.
- Tienes cinco pesos. - Son para tabaco.
¿Qué tabaco? Dámelos.
Hasta luego.
Bien. Pasa.
En vez de quejarte, ahorra pasta
y a la próxima te reservo un servicio VIP.
Te comerás una tranca que te hará crecer 10 centímetros.
Yo me la follo, pero que te folle ella a ti,
a ver si adelgazas, capullo.
A ver.
Una muestra gratis.
Miradla.
Ahorrad, y a la próxima os coméis el bomboncito.
Quieto. Que no has abierto la cartera, Pedrito.
Quieto.
Está bien.
Tranquilo, para. Te veo desesperado.
Tranquilo. Cálmate.
Capece.
- ¿Está Ontiveros dentro? - No.
Oye, Capece. No hace falta...
...que disimules tanto. Si quieres una mamada, te apunto.
Tengo una mujer que tiene un culo que parte nueces.
- ¿Quieres? - Cuando quiero follar,
me gusta el culito de Fiorella.
No.
No toques mis cosas, Capece.
No toques mis cosas.
Pajero descarado.
Sí. Pasa.
¿Qué hay?
Han venido dos de la pasma de Inteligencia Criminal.
He llamado a la policía y nadie los conoce.
Ni quién los manda, quiénes son ni qué hostias quieren.
No tengo ni idea.
¿Por qué no se lo pregunta?
Qué interesante. No lo había pensado.
Eres imbécil.
- ¿Qué pasa? - Se me ha perdido Ontiveros.
¿Que se te ha perdido?
No sé dónde está. He buscado por todas partes.
Un momento. ¿Seguro que ha venido a trabajar?
También es un genio. No lo había pensado.
No vayas de listo conmigo, que hago valer la jerarquía.
Imbécil.
Es posible que se haya largado por ahí,
pero me extraña, porque me avisan.
Y no hay registro, porque no fichan.
- ¿Cómo que no fichan? - Para cobrar horas extra.
¿Y las cámaras de seguridad?
Graban a partir del mediodía.
¿Que "graban a partir del mediodía"?
¿Qué imbécil ha dado esa orden?
Usted. El mes pasado.
¿Yo?
Dijo que era para reducir gastos.
Es verdad. ¡Bueno, me equivoqué! Corrígelo.
- Bien. - Que graben todo el día.
Y organiza una búsqueda discreta de Ontiveros.
Si los presos se enteran de que falta un guardia, se nos ríen un año en la cara.
Tiene razón.
¡Andrea!
- ¿Sí? - Que pasen.
Bien.
Adelante.
Hola. ¿Qué tal? Buenos días, agente.
Encantado. Soy Antín. Agente.
Alcorta. Maciel.
Usted no, pero Maciel me resulta conocido.
Ustedes dirán. Adelante. Siéntense.
Pienso y pienso,
pero no se me ocurre nada.
El problema es el rigor mortis.
En dos horas más, estará duro como una piedra.
No podremos esconderlo.
¿Y el olor?
¿Con este calor?
Deberíamos esperar hasta la noche, ¿no?
Para no levantar la liebre.
¿Por qué me miras así, Mario?
Ha sido culpa de este idiota. Me dio un veneno.
Lo tomaste tú. No te di nada.
- Ya. - Ven aquí.
No quiero oírte en todo el día. ¿Entendido?
Has matado a un guardia
y has tirado su walkie encendido a la alcantarilla.
- Mario, no se oirá nada. - Idiota.
Se habrá agotado la batería.
¡Eh!
¿Por qué habéis desmontado el chabolo?
¿Está prohibido?
Estaba sucio. Hay que limpiarlo.
¿Y los colchones?
Huelen a pis.
Solo tú puedes dormir ahí.
¿Qué pasa?
¿Ha pasado algo?
Es un registro sorpresa.
Como el antidrogas.
¿Qué haces?
¿Qué haces?
Estoy limpiando.
¿No ves que si lo tiras ahí se atasca?
Cuando llueve se inunda y os ahogáis.
Piensa.
Tienes razón. Lo he hecho mal.
Siempre tengo razón. ¿O no?
- Avisa. - No lo he visto.
- Avisa si viene. - No lo he visto.
Bueno, escuchadme.
¿Qué haces, tarado?
Juegas peor que una piedra. Largo de aquí.
¿Qué pasa?
¿Qué hacéis?
Nada. Aquí.
Limpiando un poco.
Ten cuidado, que te estoy vigilando.
Ojito, ¿eh? Que te miro.
No pasa nada. Vete tranquilo.
Te andaba buscando Morcilla.
"Había una pija clavadita a Blancanieves.
Tenía buenas tetas.
Y mi primo se las chupaba.
La abuela le dijo que era un degenerado.
Un cabrón maleducado.
'Estás muerto', dijo el madero.
Maricón, ¿te gusta, cariño?".
Bueno, muy bien.
Podéis iros.
Profe.
- ¿Me lo puedo quedar? - Sí. Llévatelo.
¿Te gusta, cariño?
¿Te gusta, cariño?
¿Te gusta, cariño?
¿Te gusta, cariño?
Buenas.
Hola.
Rita, ¿qué te ha pasado?
Nada.
Me he resbalado en la bañera.
Y me he dado con el grifo.
Perdone, ¿podría hablar un segundito con usted?
¿Diga?
Sí, siéntate.
Hola, ¿qué pasa?
¿Qué pasa, Mónica...? Silvia.
¡No aguanto! No quiero trabajar aquí.
Ayer su madre me llamó "sucia", señora.
No quería que me acercara. Ahora dice que le he robado.
¿Le has robado?
¿Cómo le voy a robar?
¿No le has robado? Pues no te preocupes.
¡Está senil!
¿Para qué querría yo sus bragas?
No quiero seguir, doña Rita.
Espera. No tomes una decisión en caliente.
Por favor. En cuanto salga del trabajo,
voy a casa y lo hablamos. ¿Te parece bien?
Bueno, señora. Si puede...
¡Maldita vieja!
Nos va a enterrar a todos.
Rita.
¿Quieres hablar un momento?
¿De qué quieres hablar?
¿Hablar conmigo? ¿Me quieres ayudar?
¿Eso quieres? ¿Ayudarme?
¿Quieres ayudarme? Pues gana la lotería.
Y dame la mitad.
Estoy hasta los cojones de todos.
- Disculpa. - No.
No se preocupe.
Tío.
El Sapo no está en el pabellón. ¿Sabes dónde anda?
Está...
...en el cumple de quince años de su hija.
¿El cumpleaños?
¿Qué cojones tiene que ver con lo que pregunto?
Está en la sala de visitas, preparando la fiesta.
¿Qué fiesta?
¿Qué fuma? Qué hijo de puta.
¿Qué es esto?
A Yessica le gusta el amarillo. No hay ni un punto amarillo.
Las luces son todas del mismo color.
No jodas. Venga, busca más colores.
No me jodas.
¡Antín!
¿Qué tal?
¿Y las visitas?
Vendrán luego. Está invitado, claro.
No. Me refiero a las visitas de los presos.
- Estamos en horario de visita. - Sí, claro.
Por hoy, suspendidas.
¿Quién las ha suspendido? Yo ahora me entero.
Tiene razón, jefe. He hecho mal.
Chicos, hoy el Sapo la ha cagado. ¿Qué le vamos hacer?
Hay que reconocerlo. Perdón. Discúlpeme.
Jefe.
Es el cumpleaños de mi hija.
Quince años. Es preciosa. Está en la flor de la vida.
Seguro que fuera tendrá una fiesta
y luego irá a Disney.
Esto es una fiesta íntima. Con su papito. Con su tío.
- Bueno, no... - Es su tío.
No me hagas la pelota.
Tengo que hablar contigo a solas ahora mismo.
Out.
Dime, Antín.
Tengo dos maderos hijos de puta en mi despacho pidiéndome pasta.
Han pillado a uno de los tuyos fuera.
Ha confesado lo del locutorio.
Chupete, hijo de puta.
Cagón de mierda. Me lo estaba temiendo.
"Me lo estaba temiendo". Sabías que lo habían pillado y no has dicho nada.
- Confiaba en él. - ¿Confiabas en él?
Claro que sí. Es uno de los míos.
Te dije que la muerte de la vieja traería problemas.
- ¿Sabes cuánto quieren? - ¿Cuánto?
Trescientos mil pesos.
¿Trescientos mil? Están locos. ¿Qué les pasa?
Pues que tienen que pagar al fiscal y al juez
para retrasar el registro forzoso y desmantelar el locutorio.
Y que no quede nada.
Todo es fácil.
¿Sabes lo que cuesta ganar 300 000 pesos? Joder.
Así va el país, con una justicia como la que tenemos.
Está bien, te daré el dinero.
Para que veas que cumplo mi palabra.
Haces bien.
Y también para salvarte el culo.
Pero eso sí. El locutorio no desaparece.
Les das la pasta y a tomar por saco.
¿Crees que no se lo he propuesto? Claro que sí.
Pero tienen que simular que la causa sigue su curso.
¿No lo entiendes?
Sí.
Y tengo que seguir recaudando la pasta que se llevan los cabrones.
Venga, chicos. A ver. Sigamos con los globos.
Buen culo, maricón.
Así que trabajas para el Sapo.
¿Qué?
No disimules. Todo el mundo lo sabe.
Te he visto con el rubio. ¿Sois novios?
Estaba nervioso y no podía dormir.
Le di pastillas.
O las robó. No recuerdo.
Aquí nadie le roba nada a nadie.
Seguro que le invitaste.
¿O primero regalas y luego vendes?
Sé de qué va el Sapo, así que...
...mejor no preguntar.
Hay que tener cuidado contigo.
Salgado, tienes visita.
Oye, sordo, tienes visita.
No quiero ver a nadie.
No quiero que me toquen los huevos.
Te las puedo cuidar yo.
Chúpame la polla, viejo pajero.
¿Qué haces, Marito?
Tu puta madre.
Me pongo esta mierda que me queda de puto culo.
¿Nosotros ahí con ese lío y tú tiñéndote el pelo?
Me ayuda a pensar. A relajarme.
Tendrías que hacer algo parecido.
¿Me lo dices justo a mí?
¿Sabes cuántas querrían este color de pelo?
¿Te crees que es fácil?
Soy un experto en esto. Lo hago bastante mejor que tú.
Me refiero a que pienses, a que te relajes.
Que dejes esa mierda que tomas y dejes de cagarla, imbécil,
porque algún día ya no estaré.
Y seguirás siendo un idiota.
Para pensar en esas cosas,
como que algún día ya no estarás
y la negatividad de siempre,
prefiero meterme una raya y olvidarme de las cosas.
¿Por qué no piensas un poco?
- ¿En qué, Marito? - En algo.
En hacer bien las cosas por una vez en tu vida. Una.
Deja de cagarla.
Para una vez que me pasa...
Tanta historia.
Para eso tengo a Mecha.
Ella me rescata cuando la cago.
Me ayuda a darme cuenta de las cosas.
Ahora estamos pasando una crisis, como cualquier pareja.
Como tú con Gladys, es lo mismo.
Te juro hermano que quisiera, de todo corazón,
que algún día sientas lo mismo que yo por Gladys.
Ojalá te pase con alguien. Te lo digo de corazón.
Qué buena es Gladys, ¿eh, Marito?
Ayúdame, idiota. Que tú entiendes de esto.
Solo tienes que decirlo, Marito.
Esto en realidad se hace con un peine. Con las púas más largas.
Pero no hay.
Solo hay eso.
¿Quién te ha dado esta mierda? Parece champú, no tinte.
Para que quede natural, hay que ponerlo en la raíz.
Somos guapos los Borges, ¿eh?
Tú, coqueto. Yo soy guapo, idiota.
No entiendo qué quiere decir
que te usan de radio.
Me tienen de pie en un rincón todo el día.
Cuando le apetece, tengo que cantar.
Como si encendiera la radio.
La última gracia es...
...que suben y bajan el volumen.
Una campanita para subir y dos para bajar.
Tengo dos discos de platino y cuatro de oro.
No es justo.
No es justo.
Por lo que tengo sé, se intentó que no te pasaran estas cosas.
La ha tomado conmigo.
Se divierte humillándome.
¿Se lo has dicho a alguien más?
A los guardias.
Dicen que tengo suerte de estar vivo.
¿Qué está anotando?
¿No se da cuenta de lo que pasa?
Aquí se hace lo que manda el Sapo.
Lo obedecen desde los presos hasta el director.
Y no quiero morir así.
No soy una radio.
Tranquilo.
Te prometo averiguar por qué tiene tanto poder.
Mientras tanto, intenta mantenerte alejado.
Hola.
Anda. Vamos.
Muchas gracias.
Desde que llegué, es la primera vez que hablo con alguien
y siento que me escuchan.
Gracias.
- Hola, Patricio. - Hola.
- Pasa. Siéntate. Soy Emma. - Disculpe.
Vengo porque dicen que tiene algo para mí.
Sí.
Toma.
¿Qué sabes del Sapo?
Nada que te pueda decir.
Según tu expediente, eres médico.
Otro de los errores de mi vida.
Es bueno tener un médico en una cárcel.
Soy anestesista.
Y que yo sepa,
en las cárceles no se hacen muchas operaciones.
No legalmente.
He conocido a tu novia, Camila. Me ha hablado bien de ti.
No sé lo que habrá dicho.
No me hago el duro.
No quiero ejercer la medicina, y menos aquí.
Está preocupada porque no has querido verla.
No sabe lo que es esto.
¿Podría usar esta camisa en el patio?
Así como voy, ya me llaman "pijo maricón".
Imagínate lo que me harían
si entro con esto.
Le puedo pedir que te traiga otra ropa.
No, déjalo.
Se la venderé a alguien del patio.
Tu condena es por homicidio.
Mataste a su marido.
Un hijo de puta. Le pegaba.
La mandó al hospital dos veces.
Era él o ella.
O el bebé.
O el bebé.
¿Es tuyo?
¿Está embarazada de ti?
Me matan, Limón Hijoputas, Limón
Por los techos viene el bloque otra vez
Buen guiso hay hoy. Qué bien, ¿eh?
¿Cuántas veces debo pedirte perdón?
¡Ya basta! ¡Siempre igual! ¡Desde que éramos niños!
Cada vez que la cagaba ponías esa cara.
- Ya está bien, hermano. - Idiota.
Tengo a Barny y al Ninja cuidando un colchón
con un fiambre dentro, ¿y tú hablando de comida?
¿Qué?
¿Qué de qué?
- ¿Qué escondéis? - Nada.
Se nota que escondéis algo.
¿Qué pasa aquí? ¿Y Borges?
¿Por qué no te largas? Déjanos en paz.
No seas grosero, tío.
También queremos jugar.
Fuera de aquí.
¿Qué tramáis? Queremos participar.
Nos aburrimos.
¿Qué haces?
- Largo o lo mato. - ¡Alto!
- ¡Lo mato! - ¡Tranquilo!
Ya vale.
Era broma. No queremos líos.
No pasará nada. Somos más.
¿Vamos, Pedrito?
Vamos, amigo.
Adiós, mariquita.
Están en todos lados. Como cucarachas.
No te enfades.
Es que estoy muerto de hambre.
Comería cualquier cosa.
Será hambre de bajón.
O el veneno del doctor.
En algunos países están prohibidas las medicinas.
El gobierno no quiere que la gente esté bien.
Algo así.
De verdad, cuando pase todo esto,
venderemos las drogas de ese tío.
Basta de chorradas o te mato a hostias
delante de todo el mundo.
Basta ya, Diosito.
Sé muy bien qué haremos cuando salgamos.
¿Puedo hablar?
Si no es una chorrada.
No.
Marito, aquí habrá...
Alguna cámara frigorífica. Como las de las carnicerías.
Si la encontramos, podemos...
...llevar el cuerpo y esconderlo ahí.
Oye, tú. Escucha.
¿Adónde llevas la carne?
¿Qué?
¿Adónde la llevas?
¿Qué te importa, viejo marica?
Tranquilo, hermano.
Me importa porque me vienes de primera.
¿Así me agradeces que no te confunda con un venezolano?
Cuánto sabes...
La carne la llevamos a la cámara frigorífica.
Tú y yo tenemos que hablar. A solas.
Mario Borges.
James.
Hazle un favor y córtale la cabeza.
¿Por qué no te callas?
Disculpad.
Se pasan el día aquí.
Mirad quién está aquí. Solo viene cuando necesita un favor.
Hola, cariño.
Mentira, Sandrito.
No me hagas quedar mal y como interesado ante mi amigo.
- Borges. Mario Borges. - Sandro.
Encantado.
¿Qué quieres de nosotras? ¿Un corte de pelo?
- ¿Una mamada? - No.
Un lugar en este castillo de princesas para hablar con mi amigo.
Reunión de negocios.
Más o menos.
- ¡Fabiola! - ¿Qué?
Estos chicos necesitan la habitación.
Pasad.
Con permiso.
Hola, James.
- ¡Me encantan los gordos! - Sí.
Sandrito dice que usemos la oficina.
- ¿Puede ser un ratito? - Pasad.
Gracias. Con permiso.
Papito.
El peaje.
¿Qué?
El peaje.
Qué rico bigotito.
Qué sexi es el grandote.
Viciosa.
Está bueno el nuevo, ¿eh?
- Sí. - Sí.
Hola, ¿con el señor Ontiveros, por favor?
De la obra social.
Es por un reintegro que tenemos que hacerle.
Por eso necesito hablar con él.
No. Entonces lo volveré a llamar.
Gracias.
- ¿Qué ha dicho? - Que está trabajando.
Es lo de la taquilla.
Condones. Ontiveros folla. Mira.
Vaya.
Cocaína.
Parece buena.
A ver. ¿Estaba metido en algo raro fuera?
Que yo sepa, no.
Traía camisetas de Corea para vender.
¿Qué?
Bueno, que corra el rumor
de que si lo cogemos, lo colgamos de los huevos
en medio del patio.
- A ver si aparece. ¿Vale? - Bien.
Espera, Rita.
¿Qué?
¿Qué ha pasado?
Te lo he dicho. He resbalado.
No me vengas con esas, no soy tonto.
¿Quién te ha pegado?
Sé que te gusta jugar más que el dulce de leche.
Estoy teniendo una mala racha.
Y pedí prestado a quien no debía.
Un poco impaciente.
¿Necesitas ayuda?
No te preocupes.
Sabes que cuentas conmigo.
No te puedo ver triste.
- ¿Quieres bailar? - Déjame, pajero.
Viejo pajero. ¡Déjame!
A ver si lo entiendo.
Quieres matar a alguien, ¿no?
Y que le demos cristiana sepultura en la cocina.
Para que no queden restos del cuerpo. ¿Me equivoco?
Lo has entendido perfectamente.
Así me gusta, colombiano.
Nunca lo he hecho.
Pero por una buena pasta,
preparamos un estofado colombiano.
No hace falta trabajar tanto.
Con unas empanadas basta.
¿Tucumanas o salteñas?
Tucumanas.
¿Quién iría de relleno?
Un guardia.
Imposible.
Se necesita mucha pasta para eso.
Por el trabajo de cocina y para comprar silencio.
El dinero no es problema, amigo.
No me hagas reír, Mario.
Entonces, no estaríais en el patio,
viviendo con gonorreas.
Es una venganza de los guardias por fugarme de Sierra Grande.
Hijos de puta.
¿Te gusta esa cifra?
¿Habéis terminado?
No me tragas, ¿verdad?
No.
No, todo bien.
Me extraña que siendo mi médico personal
no vivas en este pabellón.
Y elijas quedarte allá con esa gentuza.
Mira a este.
Un imbécil chupapollas.
Vive como un príncipe.
Tiene cama, televisor...
¿A quién llamas "príncipe"?
¿Y qué hacemos?
¿Te vienes?
De verdad, te lo agradezco, Sapo.
Pero estoy bien en el patio.
¿Qué tal es ese Borges?
Ni idea. Apenas lo conozco.
Saca la pasta que te pido. De donde ya sabes.
Que te acompañe Marciano. Que vaya armado.
A las 15:00 te esperan en el bar.
¿Qué me importa tu fisioterapeuta?
¡Deja de hincharme las pelotas!
¿No te das cuenta de que esto es asunto de vida o muerte?
Si a las 15:00 no vas con la pasta,
a mi hermano y a mí nos dan matarile.
Bien. Yo también, nena.
¿Me puedes hacer este trámite, cielo?
Por favor te lo pido.
Gracias. Yo también.
Ven conmigo, Borges. Te busca Antín.
Con mucho cuidado.
Hoy van a viajar.
Y a los dos días, vuelven.
Con el paquetito.
Qué rico.
¿Sabes por qué vuelven?
¿Porque nacieron aquí? No sé.
Sí.
Casi como yo.
Casi como yo.
¿Sabes por qué elegí las palomas?
Porque hubo una época en la que se pusieron muy duros.
No te dejaban pasar nada.
Querías meter algo y no podías, porque revisaban
hasta el culo de las viejas.
Ahora, sin embargo, meto la mercancía como me da la gana.
En la punta de la polla.
Lo de las palomas es solo por deporte.
Saluda al doctor.
Saluda al doctor.
Hola, doctor. ¿Cómo está usted?
Vaya mierda me ha quedado.
Está de puto culo. ¡Qué mal carpintero soy!
- ¿Qué pasa, Capece? - Traigo a Borges.
Ya lo veo. ¿Y qué hay del tema?
- Ninguna novedad. - La puta.
Bien. Sigue bien alerta.
Su puta madre.
Ven, Mario.
Te voy a decir algo que no debería decirte.
Pero te lo voy a decir.
Es una demostración de confianza
y del afecto que te quiero tener.
Si puedes, me ayudas.
Se ha perdido uno de los nuestros.
El suboficial Marcelo Ontiveros. ¿Lo conoces?
Ha desaparecido.
¿Qué pasa? ¿Qué ocurre, joder?
Perdón.
La madre que los parió. Les das trabajo y arman un lío.
Les gustan los cabarés y las peleas. No me vengáis luego
con los derechos laborales.
Escúchame. Lo que te voy a decir
es muy importante para mi carrera profesional
y para mi vida.
¿Me sigues?
Tenemos que darnos prisa.
Tengo que declararle la guerra al Sapo Quiroga hoy mismo.
Quiero saber si estás preparado.
Si me vas a apoyar.
Quiero saber si tienes huevos, Borges.
¿Sabéis qué estoy pagando?
Sabemos lo mismo que usted.
Mi primo dijo una hora y una cifra, y aquí estamos.
Claro. Es más fácil recibir que dar.
Lo digo sin doble sentido.
Aquí está todo. Esto es vuestro. Y esto, para la casa.
Vale.
Ahora, llamad y confirmad que se hizo la operación.
Por supuesto.
Llama a James.
Hola.
Emma.
Emma, espera.
Deja que te lo explique.
A mí no tienes que darme explicaciones.
No soy quién para juzgar lo que haces fuera.
Aunque me parece muy triste.
Bueno, a mí también.
Es la primera vez que me pasa.
No entiendo.
He venido a comprar algo al bar y ella estaba ahí.
Se me acercó una chica y me habló.
- Me ha seducido. - Por favor.
Trabaja ahí. La veo muchísimo.
No sé qué dices.
Pues con más razón me entiendes.
Es una pausa, Emma. Nada más.
Me tengo que ir.
No. Espera.
Para ti es fácil, ¿no?
Pero hay que estar todos los días aquí dentro.
Estoy harta, ¿sabes?
Es patético pagar por sexo con una chica.
Y más con una niña.
La trae la abuela. Es un trabajo.
- No lo entiendes. - No.
La que no entiende es usted, licenciada.
¿Sabes? Lo voy a pensar mejor
y creo que haré un informe.
No es la primera vez que entran
con el consentimiento de los guardias.
Algunos de esos podrán ayudarme.
¿Me abre la puerta, por favor?
Me manda el jefe de la cocina para lavar esta carne.
¿Al patio?
Sí, capullo, al patio. ¿Dónde si no?
Está casi podrida.
- ¿Quiere olerla? - No sé si está bien.
¿Desde cuándo eres cocinero y no portero?
Abre.
Esperad.
Seguid. Parad.
Seguid. Parad.
Seguid. Parad. Venga, seguid.
Hijo de puta.
Muy bien.
- Un poquito. - Venga. Sigue.
Genial, Borges. Genial.
Hola, Ontiveros.
¿Me recibes?
Estoy con el jefe. Por enésima vez,
¿dónde cojones estás?
Ontiveros.
¿Me recibes?
¿Qué haces, niña?
- ¿Que qué hago? Zorra. - Espera. Tranquila.
Sé que no me dejas entrar ahí.
No sé qué te han dicho, pero no te he hecho nada.
- ¿No? - Puedo ayudarte si quieres.
- ¿Ayudarme? - ¿Puedes bajar eso?
Ni siquiera me conoces.
Vuelve a meterte conmigo y te corto la jeta.
¡Rita!
- Para. - No me lo puedo creer.
Adivina qué ha pasado.
La chica de la que te hablé, la prostituta,
me ha rajado las ruedas. Estaba como loca.
¿Lo ves? Te dije que no te metieras.
Todos dicen lo mismo.
¿Nadie se mete con nadie? No lo entiendo.
Bueno...
Dejaré el coche aquí y mañana lo recojo.
- ¿Me llevas a la avenida? - Lo siento, no puedo.
Tengo una emergencia. Lo siento.
- Mañana te cuento. - ¿Qué es eso?
Nada. Ahí a la vuelta puedes coger un taxi.
Este es el ritmo de Latinoamérica
Esta es mi familia, doctor.
Mis amigos.
Siempre a mi lado. En lo bueno y en lo malo.
Soy un hombre afortunado.
- Te felicito. - Gracias.
Mira a la Negra.
Loly, mi mujer, dura como el hierro.
Mira a mi hija.
Es un solecito Yessi. Mírala.
Es preciosa.
Ojo, no la mires tanto.
Si la miras demasiado,
dos pesos cada bala. Una en cada rodilla.
A Yessi no me la toca nadie.
Con la Negra es distinto. La Negra es valiente.
Si quieres algo, está hecho.
Era broma, ¿eh?
Lo que no es broma es que te necesito.
Tengo mucho por lo que vivir. Mira esto.
La Negra es mía.
Mi hija es mía.
Todo esto es mío. ¡Todo!
Está bien.
Bien, Sapito.
¡Vamos! A ver, atención, por favor. Un momento.
Baja la música, chaval.
Yessi, mi vida,
abre los ojos,
que esta sorpresa es para ti.
¡Un aplauso para la sorpresa!
- ¡Hijo de puta! - Aquí está.
Chufa, chufa, cha.
¿Qué os pasa? ¿Estáis locos?
- Escúchame, Sapito. - ¿Qué?
De haber sabido que tenía que actuar, no habría venido.
No te enfades, pequeñín.
Creía que me invitabas para que me divirtiera.
Pues diviértete. Come, bebe, haz lo que quieras.
Esta también es tu fiesta.
Mira a mi hija.
Para ti. Adelante.
Hazte una foto con ella.
¡Vamos! ¡A bailar! A pasarlo bien.
¡Venga!
Vamos, Doc. Baila.
No, no sé bailar.
A bailar, doctor.
- Venga. Vamos. - Baila con la Negra.
A bailar. Vamos a divertirnos.
¿Que no tienes nada ahí?
Tu hijo no dice lo mismo, cabrón.
¿No tienes dinero para emergencias? Eres un mierda.
Papá, por favor, dales lo que te piden. Me van a matar.
Le digo que hay una persona herida que me ha dado sus datos.
Es una mujer.
Hostias. De puta madre.
Cómo necesitaba esto. Una buena paliza.
¡Sí, joder!
¿Sabéis a quién me quiero cargar?
A ese gordo. Morcilla. El que vende los colchones.
Callaos. Tranquilos.
Esto es solo el comienzo.
Por las cosas buenas.
Salud.
- Salud. - Salud.
- Hasta el fondo. - No.
- No. Te toca. - Una cada uno.
- Venga, Barny. - Conmigo.
A ver quién bebe más.
Venga, vamos.
Bebe, Ninja. Hasta el fondo.
Bebe, Ninja.
Hasta el fondo, maricón.
Esa chica está crocante
Y me la voy a comer
Esa chica está crocante
Y me la voy a comer
Solo quiero ser su amante
Aunque esta sea la última vez
Solo quiero ser su amante
Aunque esta sea la última vez
Su pelo renegrido, su cuerpo de papel
Me tiene alucinado, no lo puedo creer
Su cara de muñeca me hace enloquecer
Y me vuelvo un bandido que no conoce ley
Esa chica está crocante
Y me la voy a comer
Esa chica está crocante
Y me la voy a comer
Solo quiero ser su amante
Aunque esta sea la última vez
Solo quiero ser su amante
Aunque esta sea la última vez
¡Colega!
¡Tío! ¡Mírame!
Vamos.
Qué hijos de puta.
Vamos, bajad. El alambre.
¡Se me queman las pelotas! ¡Abrid la puerta!
¡Abrid la puerta!
¡Abrid la puerta!
¡Abrid la puerta! ¡Despertadlo!
¡Aguaviva, levántate, tío!
¡Levántale la cara!
¡Genial!
Vale.
Vale, Morcilla.
Basta, Morcilla. Lo vas a matar.
Gracias, Cuis.
Gracias a todos por estar aquí compartiendo
este momento tan especial para mí y para mi hija.
Hoy cumple 15 años la niña de mis ojos.
Y como soy su padre, me gusta complacerla.
Siempre lo he hecho. Le encanta la música tropical.
Y canta muy bien.
Así que hoy, al pasar de niña a mujer,
señoras y señores, le vamos a dar la gran sorpresa
y va a cantar su canción y a soplar las velitas
junto a nuestra estrella principal: el Cuis.
Te quiero.
Cumpleaños feliz
Te quiero, mi amor.
¡Te quiero!
Cumpleaños feliz Cumpleaños feliz
Te deseamos, querida Yessi Cumpleaños feliz
"Amor sincero".
Lejos de mi casa, lejos de mi ciudad
Lejos ya de ti, de esa alegría sin fin
Dame algo que me haga olvidar
Una historia que me haga soñar Con amor sincero
Porque las noches son muy duras Tómame por la cintura
Haz bailar a mi corazón
Amor sincero, tan verdadero Sin compromiso más que el amor
Amor sincero, tan verdadero Los dos solitos seremos dos
Amor sincero, tan verdadero Sin compromiso más que el amor
Amor sincero, tan verdadero Los dos solitos seremos dos
Amor sincero, tan verdadero, solo amor
Amor sincero, tan verdadero, solo amor
¡Vamos!
¿Qué pasa, Gallé?
¿Qué pasa, chaval?
Perdón, jefe.
Nos han incendiado la oficina.
¿Quién ha sido?
No lo sabemos, Sapo.
Iban encapuchados. No los vimos.
Pero creo que eran cuatro.
Seguro que fue Antín y los del patio.
Antín.
Antín y los del patio.
- ¡Cabrón! - Papá, ¿qué haces?
¡Cállate!
- ¡Me estás estropeando el cumpleaños! - ¡Cállate!
¡No te metas en mis asuntos!
¿Quién ha sido, hijo de puta? Seguro que tus amigos.
- Hijo de puta. - No sé nada. Lo juro.
- Seguro que fueron tus amigos. - No sé nada.
Juro que no sé nada.
¡Esos mierdas! ¡Dime quién ha sido!
- ¡Dímelo! - No lo sé.
- ¿Te crees que soy idiota? - No lo sé.
¡Habla, mierda, o te mato!
Subtítulos: Dominique de Izaguirre
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