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EL DANUBIO ROJO
ROMA Despu�s de la II Guerra Mundial.
Mi querido amigo, las cosas han cambiado aqu�.
"Ya no es Teatro Mussolini." "Ahora es Teatro de las Naciones Unidas."
S�, todo cambia con el tiempo.
"Yo no cambio." "Yo siempre democr�tico."
Yo siempre he aborrecido al odioso Mussolini.
S�, claro que lo aborrece. Como yo la cerveza.
Hola Stape.
Tenga, ahora vaya con esto al 224 de la Via Barberini.
- All� le dar�n el billete. - Gracias, se�orita.
"Yo siempre democr�tica." "Nunca gustarme el odioso Mussolini."
Gracias.
Todos dicen lo mismo. Uno no sabe a qui�n se puede creer.
Para el Coronel, Srta. Quail. Es letra de su hija.
Dentro de poco lo tendr� en su casa y no necesitar� escribirle.
S�, est� impaciente por regresar y ver a Sarah.
Habla la Srta. Quail.
El Comandante McPhimister est� con el Coronel.
�Ah, ya! La Condesa Cressanti.
Claro que la recuerdo. Esta es de las que no se puede creer.
Y yo tambi�n la recuerdo. Usted es la sirvienta del Coronel.
Se equivoca Condesa, yo no soy la sirvienta.
Soy Audrey Quail, oficial de tercer grado de Estado Mayor,
categor�a Comando, equivalente a la de Capit�n.
Gracias.
Ah� viene Twingo, d�selo t� misma.
Al habla McPhimister.
Oh, s�, Condesa...
Siento haberla hecho esperar. El Coronel me entretuvo.
La espero en la g�ndola dentro de 10 minutos.
Ir� a pie, que llegar� antes que en taxi.
Janetta... Aqu� no puedo decirte eso...
Hay demasiadas personas... Esc�cheme.
S�... S�...
S�...
S�, claro...
Claro... Consid�ralo como dicho.
Y consid�ralo como hecho.
Te ver� all� enseguida.
Nos vemos pronto. Bien.
�Qu� es lo que encuentras en esas extranjeras, Twingo?
Misterio, m� querida Audrey. Misterio.
Parecen peces gordos, Moonlight. Un General del Ministerio de la Guerra.
Firmes.
- Algo importante traman. - Ojala no sea contra el Coronel.
No se preocupe, Moonlight. El General y los soldados suelen ser buenos.
Los de en medio somos los quisquillosos.
No interrumpan.
No, no, no. Vamos a empezar desde el principio.
En primer lugar, est� convencido de que la malaria
proviene de la picadura de un mosquito.
Y por consiguiente, lo que hay que hacer
es exterminar los mosquitos, �no es as�?
Ahora bien, seg�n su punto de vista,
�nicamente la hembra del mosquito le gusta la sangre humana
y por lo tanto, la que transmite la malaria.
Sin embargo, debido a la imposibilidad de distinguir el mosquito macho de la hembra,
no va a tener m�s remedio que exterminarlos a todos.
Tanto de los inocentes, como a los culpables.
Coronel Nicobar, hay un General... del Ministerio de la Guerra.
�Un General? �Del Ministerio de la Guerra?
Srta. Quail, ese es un jefazo.
Que pase, no hay que hacer esperar a los "Capitostes"
Pero Coronel Nicobar... est� aqu�...
Quiero decir, ah�.
Haga pasar a ese General a mi despacho y si es demasiado decr�pito
para venir por su propio pie, tr�igalo arrastrando.
Est� ah� dentro.
�Cuando le dejaron vac�a esa manga?
En L'vase, se�or. 1917.
- Si�ntese. - Gracias.
- Usted es Nicobar. - S�, se�or.
Aqu� ha llevado a cabo una buena labor. �Y ahora qu� har�?
Espero el traslado a Inglaterra de un momento a otro.
No ir� usted a Inglaterra.
- �Que no ir�? - �Conoce al Brigadier Catlock?
Catlock, �es General de Brigada ahora?
Le conozco desde que era Teniente y le llam�bamos el joven Catlock.
Acabo de verle en Viena. Dice que es usted inteligente
y que le hace falta su inteligencia all�.
- �En Viena? - Ser� una tarea dif�cil.
- Actividades subversivas. - Mi General...
�Puedo pedirle que me aclare la definici�n del t�rmino "actividades subversivas"?
El t�rmino "actividades subversivas" comprende cualquier acto o propaganda
contrarios a la pol�tica del gobierno de Su Majestad
o a la pol�tica de cualquiera de los aliados del gobierno de Su Majestad.
�De todos los aliados, incluyendo a los rusos?
Incluyendo a los rusos.
- Pero supongamos... - �Qu�, Coronel?
Que la pol�tica que en Viena desarrolla uno de nuestros aliados
sea contraria, en s�, a la del gobierno de Su Majestad.
Dicen que tiene usted cerebro. Le aconsejo que lo emplee.
Usted ha tenido �xito con los italianos. Espero que logre lo mismo en Viena.
- �Quiere decir con los austriacos? - Quiero decir con los rusos.
Audrey, el jefazo lo ha dispuesto. Me trasladan a Viena.
�A Viena? �Pero no regresaba a Inglaterra?
A nuestro amigo General de la Brigada, Catlock... le debo ese favor.
- �Catlock es Brigadier? - S�.
Pero si es mucho m�s que usted,
aun ir�a al colegio de primaria cuando usted mandaba compa��a en la otra guerra.
�Se�orita!
Perdone Audrey.
Oh, �de Sarah, eh?
Gracias.
Escuche esto:
"Estamos aprendiendo alem�n en este curso, pero creo que nadie
va a necesitar hablarlo despu�s de terminada esta guerra."
El mes que viene cumplo 12 a�os
y como ya estar�s en casa daremos una fiesta, �verdad?
El mes que viene.
Seguramente los aliados aun estar�n en Viena durante 5 a�os.
Audrey, �qu� tal le sentar�a a usted Viena?
Gracias Coronel, yo no...
No he dicho nada de que Twingo vaya a Viena.
- No, no ha dicho nada. - Eso ya es cuesti�n de �l.
Por desgracia Twingo tiene otros asuntos.
Supongo que querr� quedarse aqu�. Yo no me dejar�a desanimar, Audrey.
Acepto ir a Viena, Coronel. Me halaga que quiera llevarme.
Magn�fico.
Tal vez sea una suerte que Twingo no vaya.
Creo que me sentir�a tan fracasada en Viena, como me he sentido en Roma.
En realidad, creo que fracasar�a con �l en cualquier capital de Europa.
Probablemente en eso establecer�a un record.
Usted sabe que para m� tampoco va a ser muy f�cil separarme de Twingo.
�Puedo ir a hacer mi equipaje?
- S�, vaya, Audrey. - Gracias.
Audrey, si mientras hace el equipaje viera al Comandante McPhimister,
d�gale que saldr� por carretera en un par de horas.
El Comandante est� ahora en la g�ndola...
mejorando nuestras relaciones con los italianos.
Me alegro de encontrarte aqu�.
- Hooky dice que vayas a despedirte... - �Despedirme?
Le han destinado a Viena y yo voy con �l.
Para eso ha venido ese jefazo.
- �Nos tomamos una copa de despedida? - No gracias.
Twingo, �por qu� no me quieres?
- Qu� cosas dices. - �Por qu�, Twingo? Yo no soy fea.
No, qu� vas a ser fea.
Y perdona que te diga que soy de buena familia.
�Qu� es lo que me pasa entonces?
Querr�s decir, �qu� me pasa a m�?
Audrey t�...
T� eres de lo mejor que conozco.
No s�... Ni yo mismo lo comprendo.
Bueno...
�Ah! La Condesa rebosante de misterio.
La Condesa es pura y simple diversi�n.
Bueno, simple puede ser.
- Adi�s Twingo. - Adi�s Audrey y buena suerte.
Que Dios te bendiga, Twingo.
Pues no las tengo aqu�. �Srta. Quail!
�Srta. Quail!
�C�mo se puede tardar tanto en hacer el equipaje?
Habr� ido a tomar una taza de t�.
�T�! Si no fuera por esa costumbre que tienen los soldados brit�nicos
de ingerir t� tanto a media ma�ana como a media tarde,
habr�amos ganado la guerra dos a�os antes.
- Voy a buscarla ahora mismo. - D�gale que se apresure.
�D�nde demonios lo habr� metido?
Twingo, yo...
- Sab�a que vendr�as a despedirte de m�. - �Despedirme? Pero Hooky...
No, no, no. D�jame hablar.
Despu�s de lo que hemos pasado juntos, creo que tengo derecho...
La guerra no ha sido mala para ti. Buena graduaci�n, medallas.
Tambi�n las tienes t�, Hooky.
Oh s�, pero... aquella era una guerra anticuada.
No luch�bamos contra tantos adelantos.
Dentro de unos a�os, cuando seas General,
espero que recordar�s con cari�o al viejo Coronel que dec�a tantas tonter�as.
Bueno... Buena suerte Twingo.
�Te disgusta dejarme, Hooky?
No hagamos una cuesti�n sentimental de una tonter�a.
Entonces, �no te importar� que vaya a Viena contigo?
�Y el General?
He ido a la caza de ese General por toda la ciudad
para que me diera su consentimiento.
Entonces, �por qu� has consentido que diga tantas sensibler�as despidi�ndome de?
Porque quer�a ver que hab�a debajo de ese caparaz�n, Hooky.
�Diga?
No, yo no me llamo preciosidad ni necesito comprarme medias de seda.
Ven, v�monos ya.
Moonlight, si nos lleva usted a este paso,
todav�a estaremos en Italia cuando empiece la pr�xima guerra.
Lo siento, mi Coronel. Fuimos por aqu� para recoger el equipaje del Comandante
y tropezamos con una de esas peregrinaciones que hay a cada momento.
No lo comprender� nunca. �Para qu� les servir� hacer esto?
No seas as�, Hooky.
�Esto impidi� la otra guerra, acaso logr� impedir
la pasada o conseguir� impedir la venidera?
- Vamos Moonlight, salgamos de aqu�. - S�, se�or.
�Se pude saber que les pasa? Cre� que todos est�bamos tan contentos de ir a Viena.
Ve, ve, vete al mar...
VIENA Despu�s de la II Guerra Mundial
Como saben, Viena est� dividida en zonas...
Brit�nica, americana, francesa...
rusa e internacional.
El General dijo que mi trabajo ser�a cooperar con los rusos.
Exacto Hooky. Descubrir� las actividades subversivas de los desplazados
y entregar� a los soviets los ciudadanos que residan
ilegalmente en Austria para ser repatriados a Rusia.
Los rusos prestar�n una cooperaci�n rec�proca.
Dicen que no est�n muy dispuestos, siempre faltan...
Calma, calma Hooky.
Cuando lleve en esto el tiempo que yo aprender� a tomarse con calma las cosas.
Ya no hay nada que me indigne.
En realidad ya no hay nada que indigne a nadie.
Pues yo cre� que luchamos en la guerra por indignaci�n.
Porque todas las personas decentes se sent�an indignadas...
Entierre todos esos trastos viejos.
Usted...
�No hab�a estado en Viena, Srta. Quail?
Es la primera vez, pero creo que me gustar�.
Dicen que se puede ir al peluquero hasta las 9 de la noche.
Tiene gracia.
Ya he mandado sus equipajes a su alojamiento.
- Gracias. - �Hooky!
�Su alojamiento!
�Qu� alojamiento, Hooky!
Bueno, �podr�a decirnos qu� le hace tanta gracia de �l?
Es... Es en un...
�Es en un convento!
�Monjas Nicobar! �Hooky entre rezos!
�El Coronel en el claustro!
Buenas tardes, creo que nos esperan.
S� se�or, la Madre Superiora desea saludarles. �Quieren pasar?
Con mucho gusto.
S�ganme, por favor.
- �Por qu� se meter�n a monjas? - No lo s�.
�Por qu� cree que profesar�n?
Siempre he deseado preguntarlo, pero nunca me he atrevido.
Como no conozco a ninguna, lo ignoro.
- Buenas tardes, soy la Madre Aurelia. - Buena tardes.
Le presento a la Srta. Quail, el Comandante McPhimister
y yo soy el Coronel Nicobar.
Sean bienvenidos.
Les llevar� a sus habitaciones.
Espero no causarles demasiadas molestias.
El ej�rcito suele ser algo complicado.
Tambi�n lo es la Iglesia a veces.
Pero tenemos la ayuda del Se�or para guiarnos.
Ten�a entendido que �l guiaba al ej�rcito tambi�n.
No creo que los gu�e de la misma manera.
Este es su cuarto, Coronel.
- Gracias. - Buenas tardes.
Un poco destartalada, �verdad, mi Coronel?
S�, un poco.
�No cree que resulta pesada la broma del Brigadier
de alojarnos aqu�, conociendo sus opiniones?
Seguramente es tan molesta para las monjas como para nosotros.
- Perd�n, �no quiere pasar? - Gracias.
- Reverenda Madre. - Diga, Comandante.
Esa joven con quien hablaba, �no podr�a...?
Esa joven no desea que su identidad sea conocida.
Pero yo solo quer�a...
Le repito que no desea que su identidad sea conocida.
Adi�s Comandante.
Tu gusto va mejorando Twingo. Es bonita.
S� que lo es.
Pero va a resultarte algo dif�cil encontrar la soluci�n de este misterio.
- Magn�fico, �c�mo lo ha conseguido? - Siguiendo sus pisadas en la nieve.
�Rumanos! Generales rumanos. �Sabes la desfachatez que me dijo?
- No, se�or. - Claro que Rumania fue siempre neutral.
Al principio fue un poco neutral contra los aliados,
pero al final result� ser muy neutral contra Alemania.
�Voy a ver ahora mismo a Catlock!
- �Qu� es esto? - Donde puedes encontrarla.
�A qui�n?
A esa joven cuya identidad no quiere que se conozca.
- Audrey, �es que conoces a esa chica? - No, pero te conozco a ti.
Cuando te veo vagar taciturno con una cara m�s larga que un d�a sin pan...
�Pero c�mo demonios has logrado encontrarla?
Es sencillo, siguiendo sus pisadas en la nieve.
�Oh, Audrey!
No le des ninguna importancia a lo que he hecho, porque no la tiene.
Sargento.
�No, si�ntese!
Sargento, �podr�a decirme qu� es lo que estoy viendo?
Es la antigua compa��a de la �pera de Viena.
Como sabe, las bombas destruyeron el teatro.
Pero han vuelto a emprender sus actividades en bodegas o en sitios como este.
Este es solo el cuerpo de baile.
�Y a usted... le interesa mucho?
S�, mi familia proviene de Viena. Tengo parientes aqu�.
Y he llegado a conocer a alguna de las chicas.
Entendido.
- Hola Lani. - Hola Livlee.
- Perdone se�or, Lani este es... - Comandante McPhimister.
- �C�mo est�? - Se�orita Lani Hansel.
Habla muy bien el ingl�s.
�Est� usted bien? Espero.
Muy bien, gracias.
- Sargento. - �Cual quiere que le presente?
Aquella.
- Oh, �Maria Buhlen? - �C�mo se llama?
- Maria Buhlen. - �Esa?
Le advierto que siempre va sola.
Ru�guele a Lani que lo intente.
Lo intentar�.
Si fracasa hay una amiga de Lani, Lotta Crog.
Tendr� que optar por Lotta. No crea que es mala compa��a.
D�game, Sargento. �Volver�n a ensayar ma�ana por la noche?
S�, todas las noches y por las tardes tambi�n, excepto cuando
alguna de las chicas tiene la suerte de encontrar alg�n empleo.
Hasta luego, Srta. Lani.
Hasta ma�ana.
He ido a los ensayos noche tras noche y ni siquiera ha querido mirarme.
Me gustar�a conocer a esa misteriosa mujer capaz de hacerte eso a ti.
Tambi�n me gustar�a a m�.
Esa no es manera de tratar a un h�roe.
La verdad, Twingo. A veces creo que no merecemos haber ganado esta guerra.
Bueno, siempre podemos perder la siguiente.
- P�ngalo junto al fuego. - S�, se�or.
- Twingo. - �S�, se�or?
El General me ha pedido...
Bueno, no quisiera importunarte.
Dime, �qu� te pasa? �Es por esa chica?
�No ser� tan serio, verdad?
Me temo que si, pero ya no voy a ir m�s tras ella.
- Bueno, ya puedes irte, Twingo. - No, Hooky, est� ah�.
- �Qui�n est�? - Es ella.
- �La chica de la que me has hablado? - S�.
Bueno, �y qu� vas a hacer ahora?
Maria, te presento al Coronel Nicobar y al Comandante McPhimister.
La Srta. Maria Buhlen.
�C�mo est�?
Twingo, no te quedes as�. �No tienes nada que decir?
- No puedo hablar. - Tranquila, que recobrar� el habla.
Reverenda Madre, �habla nuestro idioma?
El alem�n es mi lengua materna.
Que mala suerte Twingo, porque tu alem�n es espantoso.
Pero tal vez pueda usted ense��rmelo.
Tal vez.
Ser� un buen alumno, Srta. Aprendi� el italiano en un santiam�n.
Al menos yo se que tiene paciencia y es decidido.
- Oh, bueno... - S�, me lo ha estado contando todo.
Reverenda Madre...
�Ser�a correcto que invitase a la srta. a cenar conmigo en un club de oficiales?
A m� me parece que no es incorrecto invitarla.
Y yo creo que es muy posible que el hambre la decidiera a aceptar.
�Quiere usted?
Estar� encantada de irme a cenar con usted cualquier noche.
�Cualquier noche?
- Una noche. - �Esta noche?
- Esta noche. - Espl�ndido.
Reverenda Madre, es usted... usted es un as.
- Ven Maria. - Perdone...
No creo que a ninguna muchacha inglesa la tutease usted tan pronto.
No, quiz�s dejar�a pasar dos minutos.
No, claro que no.
Lo siento mucho, la he estado llamando as� en mis pensamientos todos estos d�as y...
y no es extra�o que se me haya escapado.
Perd�neme. �Srta. Buhlen?
Mientras esperaba tener la ocasi�n de conocerla,
imaginaba cientos de frases brillantes que decir
Y ahora que la tengo aqu�, estoy mudo como un pez.
Como no s� lo que a las muchachas austriacas...
Yo no soy austriaca.
�Pues qu� es?
Desear�a que no habl�semos de eso.
He cometido otra inconveniencia. �No es cierto?
Perdone... Me estoy portando mal con usted.
No, en absoluto, soy un est�pido.
Est� en su derecho a portarse mal conmigo.
Suponiendo que se portara mal.
Claro est� que no es as�.
�Sabe cu�l es mi nombre?
John, familiarmente me llaman Twingo.
Twingo.
Es un nombre... muy gracioso.
Oh, eso es un apret�n en "negocio privado".
�En "negocio privado"?
S�, es una expresi�n norteamericana.
�Pero qu� significa?
En realidad significa, con absoluto abandono al placer del momento.
Ya veo...
�Tiene apetito?
Solo le dir� que saborear� esta sopa...
Como el "negocio privado".
- Aqu� tengo la llave. - Espere un momento.
�Quiere encender?
�Es un rinconcito muy simp�tico!
�Si hasta tiene un canario!
Qu� suerte tienes, granuja.
La suerte es m�a de tenerlo.
As� tengo con quien hablar cuando estoy sola.
Si por m� fuera, nunca estar�a sola.
Si hemos de ser amigos...
es mejor que vayamos despacio... �No, Twingo?
Cuando me llama Twingo, no puedo negarle nada.
Entonces ma�ana, �querr� acompa�arme al ensayo?
�Tal vez? Como el "negocio privado".
A las cinco y media le espero aqu�.
Buenas noches Twingo.
Buenas noches Maria.
Hola.
�Qu� hay nena?
Buenos d�as... Sr. Ingl�s.
Buenos d�as... Rat�n Mickey.
�Rat�n Mickey?
�Rat�n Mickey! �Rat�n Mickey!
Nosotros hacemos las guerras y ellos las pagan.
Mire las piernas.
Esto es lo que se llama "tener medios de vida desconocidos".
Adi�s Rat�n Mickey.
�Rat�n Mickey! �Rat�n Mickey!
Adi�s.
�Rat�n Mickey! �Rat�n Mickey!
�D�nde estar� ese maldito informe?
- Buenos d�as. - Bueno, ya ha llegado.
Hooky, los rusos est�n metiendo mucho ruido con nuestros campos de expatriados.
Se quejan de que admitimos a toda clase de elementos subversivos con...
- �D�nde estar� ese? - �Qu� est� buscando?
Ya lo tengo, vea, es muy importante.
Tome nota.
Tienen mucho inter�s en encontrar a una tal... Olga Alexandrova.
- �C�mo se escribe eso? - A l e x a n d r o v a.
Esto es asunto del Servicio de Espionaje.
Hooky, el paquete es suyo. Cargue con �l.
Con que vayas al campo de expatriados como un buen chico y no discuta.
S�, se�or.
Twingo me ha encargado que le diga que hoy no cenar� en casa.
Twingo nunca cena en casa.
�Maldita sea! Yo quer�a que me acompa�ara
esta noche al campo de expatriados.
Durante seis noches seguidas la bailarina no quiso hablarle
y ahora seis noches seguidas se va a cenar con �l.
La Condesa era un pasatiempo, pero esto es una carrera.
Pues deber� olvidar las otras seis noches
porque tenemos que encontrar a esta tal Olga Alexandrova.
La segunda puerta.
Reverenda Madre, perdone, pero se trata de Maria Buhlen.
- Hoy no ha ido al ensayo, fui a su casa... - Entre.
Disculpe.
Maria.
Maria, �qu� es esto? �Qu� ha pasado?
Te dije el primer d�a que no soy vienesa.
Ahora me atrevo a decirte lo que realmente soy.
Soy Wolgadeutsche.
Rusa Wolgadeutsche.
No s� lo que eso significa.
Mi familia era de una colonia alemana en Rusia
llamada "Los alemanes del Volga"
Ciudadanos rusos, pero de origen alem�n.
Comprendo.
Yo era primera bailarina de la �pera de Mosc� cuando estall� la guerra.
Los dirigentes sovi�ticos no ten�an confianza en los Alemanes del Volga.
Y deportaron a toda la colonia a Siberia.
Incluyendo a mi madre y a mi padre.
All� murieron.
Oh, Maria.
Durante mucho tiempo sufr� por todo lo que estaba sucediendo en mi patria.
Y entonces comprend� que era necesario salir de Rusia.
�Y c�mo pudiste conseguirlo?
Hall� los medios.
Finalmente llegu� a Viena...
y me llam� Maria Buhlen...
que no es mi verdadero nombre.
Cre� que me podr�a esconder haci�ndome pasar
por una chica del cuerpo de baile de la �pera.
Pero estoy ilegalmente en Viena.
Y si los rusos descubren quien soy me...
Twingo.
Por eso no quise entablar amistad contigo enseguida.
Por eso mismo me resist�a a hablarte de esto
a pesar de que estaba dese�ndolo con toda mi alma.
Pero hoy, delante del local donde ensayamos,
He visto un autom�vil ruso.
- Con soldados esperando. - S�, los he visto.
Por eso no quise entrar.
Lo s�, estuve all� y los vi. Fui a tu casa inmediatamente.
- �Tengo miedo, Twingo! - Maria.
Seguramente sea una inspecci�n formularia.
T� no conoces a los rusos.
No, pero...
- Hola Reverenda Madre. - �Puede atenderme un momento?
Con mucho gusto, tome asiento.
Esta noche ha llegado al convento una muchacha en busca de asilo.
Usted la conoce.
- Es Maria Buhlen. - Ah, s� claro.
Tiene motivos para creer que los rusos la buscan.
Pero esa chica es austriaca, �no es cierto? �Buhlen no es un apellido alem�n?
El apellido es alem�n,
- Pero ella es ciudadana rusa. - Ah, ya.
Hay unos soldados rusos ah� que preguntan por m�.
- �C�mo? - Estoy intranquila por mis hermanas.
Si encuentran a esa joven se pondr�n furiosos.
Bueno, no se preocupe Reverenda Madre. El paquete es m�o y cargo con �l.
- �El paquete? - S�.
Perdone, quiero decir que eso es asunto m�o y que yo lo solucionar�.
Tengo miedo de causarle a usted graves complicaciones, Coronel.
Porque es usted un aliado de Rusia
y se pueden figurar que usted ayuda a la ocultaci�n de esa chica.
Bueno, no les hagamos esperar.
�Pero c�mo, Teniente? �Una bailarina?
Esto es un convento, no un teatro.
Y le aseguro que esta es la �nica entrada y salida del edificio.
- Coronel, el Teniente parece creer... - Teniente Omansky, se�or.
Mi jefe, el Coronel Piniev, les saluda.
Gracias, me apellido Nicobar.
El Coronel Piniev quiere saber si se aloja oficialmente en este convento.
Haga el favor de decirle que su conjetura es cierta.
�Contextura?
No comprendo que tiene que ver la contextura
del Coronel Piniev con que usted se aloje en el convento.
No es contextura, es conjetura.
Conjeturas, naturalmente.
Los idiomas tienen a veces bromas de esta clase.
S�, me alegro mucho de que unos representantes del Mariscal Stalin,
el Papa P�o XII y del Rey Jorge VI tengan ocasi�n de sonre�r juntos.
Usted representa a un aliado de la Rusia sovi�tica.
Creemos que una ciudadana de la Uni�n Sovi�tica,
una joven que se llama Olga Alexandrova,
se oculta en este convento.
�Olga Alexandrova?
S�, as� se llamaba en Mosc�.
Aqu� usa otro nombre, Maria Buhlen.
Rogamos que nos la entreguen para ser devuelta a Mosc�.
He sido informado oficialmente respecto a esa joven.
Entonces no le cabr� duda de que las autoridades sovi�ticas tienen
absoluto derecho de repatriar a todos los ciudadanos sovi�ticos de Viena.
En efecto, ese es el acuerdo internacional.
Por consiguiente me entregar� a esa muchacha si est� aqu�.
�Est� aqu�?
No tengo ning�n inconveniente de que sus hombres registren el convento.
�Tambi�n cuento con la aprobaci�n oficial del Coronel?
No teniendo inconveniente la Madre Superiora, yo tampoco lo tengo.
- �El Coronel me acompa�ar� como testigo? - No es necesario.
- Yo preferir�a que el Coronel viniera. - Le acompa�ar� el Comandante McPhimister.
Coronel, gracias por haber callado lo que le dije.
No he encontrado a la muchacha ni a ninguna mujer.
�D�nde est�n sus monjas?
- En la Capilla, rezando. - �Por qu� no me dijo antes d�nde estaban?
Usted no me lo pregunt�.
�Por qu� est�n rezando?
Rezan para que lleguen a convertirse al cristianismo todos los comunistas.
- �Quiere que llame a las hermanas? - No, prefiero ver yo mismo d�nde est�n.
Le presento mis excusas. No hemos encontrado a Maria Buhlen.
- Le acompa�ar� hasta la puerta. - Gracias.
- �Le gusta Viena, Coronel? - Much�simo.
Pero, claro est�, me gusta m�s mi patria.
S� y a m� la m�a.
Pero tenemos una labor aqu�, �verdad?
S�, debemos ayudar a este pa�s a rehacer su vida, �no es as�?
Su naci�n y la m�a habr�n cometido errores la una con la otra.
S�, pero... quiz�s con...
alg�n sacrificio y buena voluntad aprenderemos
a trabajar juntos por la paz del mundo.
Crea usted que los ciudadanos de mi pa�s
desean la paz con tanto ardor como los del suyo.
Conf�o en eso.
Ah, respecto a Maria Buhlen...
El Mariscal Stalin tiene inter�s en que regrese a Rusia porque es...
- Una gran bailarina. - �Ah, s�?
Una bailarina excelente.
Si regresa a Mosc� a bailar para Rusia no tiene nada que temer.
All� la aguarda una calurosa acogida
y es que el pueblo ruso ha demostrado siempre un cari�o inmenso a sus artistas.
- Eso es magn�fico, Coronel. - S�.
- Bien, buenas noches, Coronel. - Buenas noches.
Se ha salvado de milagro.
Ha estado todo el rato en la Capilla vestida de monja.
La ha visto de frente y no la ha reconocido.
Srta. Buhlen, tengo que felicitarla por su caracterizaci�n.
Ha sido maravillosa. A m� me ha costado reconocerla.
Coronel Nicobar, es usted un as.
�C�mo, un "asa"?
- Un As. - Oh, un As.
Bueno, me parece que ha llegado el momento de
que me convierta en un ser bastante antip�tico.
Srta. Buhlen.
Tengo que prohibirla que abandone el convento esta noche.
Se presentar� en mi despacho ma�ana por la ma�ana.
�Ser� usted capaz de entregarme a los rusos?
Olv�dese por un momento en las reglas del ej�rcito.
Esto es una cuesti�n de justicia y de caridad.
Reverenda Madre,
Hasta esta noche no ten�a idea de que Maria Buhlen fuera la Olga Alexandrova
que mis superiores me hab�an ordenado entregar a las autoridades de su pa�s.
No la he delatado a usted por prestarle cobijo ni voy a delatarla ahora.
Pero a ella debo de entregarla a los rusos.
- Hooky, �te das cuenta...? - La Srta. Buhlen no tiene nada que temer.
Las autoridades sovi�ticas la acoger�n con todos los honores.
�Conoce las altas autoridades sovi�ticas?
He de creer en la palabra que me dio oficialmente el Coronel Piniev.
El Coronel Piniev tambi�n puede creer lo que se le dice oficialmente.
�Usted no?
Millones de rusos ya no pueden creer nada de lo que se les dice.
Pero no pueden hacer nada m�s que lo que yo hago.
Comandante McPhimister, le hago responsable de la custodia de la Srta. Buhlen.
La llevar� a mi despacho ma�ana a las 9 de la ma�ana.
Buenas noches, Reverenda Madre.
Ya que va a ser su carcelero esta noche, aqu� tiene la llave.
Buenas noches y que Dios les bendiga a los dos.
Maria.
No... No consentir� que hagas esto.
- Por favor, Maria. - No.
Perder�as tu carrera militar.
El ej�rcito no me fusilar�a por esto.
Perder�as algo m�s.
A tu amigo, el Coronel Nicobar que tanto te aprecia.
Hooky me perdonar�.
Hazme saber d�nde est�s... como sea.
�Maria! Los rusos han vuelto.
Me doy cuenta de las posibles consecuencias de lo que...
�C�llate Twingo!
�Qu� pasa aqu�?
�Se han cre�do esos malditos rusos que son los amos?
Le presento a la Srta. Buhlen. La Srta. Quail.
La Srta. Es una rusa expatriada que tengo que entregar ma�ana.
- Le ruego que la acoja en su habitaci�n. - Por supuesto.
Vamos, por favor, no se entretenga Srta. Buhlen.
Comandante, pres�ntese ma�ana por la ma�ana en mi despacho.
S�, se�or.
�Deprisa Audrey!
Madre Superiora, los rusos han vuelto.
H�gales pasar.
Perdone que la moleste, pero tengo que hablar urgentemente con...
- El Coronel Nicobar. - A sus �rdenes, Coronel.
Cuando sal�a antes de aqu�, ten�a ciertas sospechas.
Durante el camino, el Teniente Omansky me dijo una cosa.
Antes que usted, algunos de mis hombres estuvieron alojados aqu�.
La comunidad ten�a 24 monjas.
�Y qu�?
Cuando registr� la capilla cont� 25.
La situaci�n es delicada. Deseo proteger a las monjas
y usted tambi�n, como oficial brit�nico, de lo que dir�amos...
- Un incidente. - Eso le honra a usted.
De modo que no dir� en mi informe que he encontrado aqu� a esa joven, si no...
- En un caf�. - Muy amable.
Por favor, no vale la pena.
Era mi intenci�n entregar a esa se�orita
a las autoridades sovi�ticas ma�ana por la ma�ana.
Pero ya que usted ha dicho que debemos proteger a las monjas
La dilaci�n no es necesaria.
Reverenda Madre, �tendr�a la bondad de traer aqu� a Maria Buhlen?
Estoy dispuesta, Reverenda Madre.
Srta. Olga Alexandrova,
cuento con la palabra de mi General de que solo
se le acusa de permanecer fuera de la Uni�n Sovi�tica.
Y esta falta tan insignificante ser� borrada de su historial
cuando vuelva a su puesto de 1� Bailarina del Teatro Bolshoi de Mosc�.
Coronel Nicobar.
Me entristece pensar que me he equivocado con usted.
�Por qu�, porque cumplo con mi deber?
Usted dijo ma�ana por la ma�ana.
�Y qu� diferencia hay entre esta noche y ma�ana por la ma�ana?
�Qui�n sabe si durante la noche hubiera ocurrido un milagro?
Si el Se�or decide realizar un milagro no se lo impedir� lo que acabo de hacer.
Es usted blasfemo.
Y, adem�s, cruel. �No se dio cuenta del sufrimiento de esa pobre criatura?
�No sabe lo que va a tener que arrastrar?
Yo no s� nada.
Oy� al Coronel que ser�a bien recibida en Rusia.
�Usted me pide que dude de su palabra?
Si lo hiciera, toda nuestra labor aqu� ser�a imposible
y esta paz de ahora se convertir�a en otra guerra.
Uno tiene el instinto de la justicia o no lo tiene.
A uno le afecta el sufrimiento del pr�jimo y a otro no.
La he protegido a usted esta noche y tambi�n el Coronel Piniev.
Deber�a estar agradecida.
Usted quer�a que esa chica permaneciera aqu� esta noche,
no porque confiara que la Providencia hiciera un milagro,
sino porque esperaba que el Comandante la permitir�a escapar.
Una falta de disciplina de la que le salv� el Coronel Piniev en el momento oportuno.
Usted pertenece a esa escuela de pensadores que no creen en los milagros.
Yo no pertenezco a ninguna escuela de pensadores.
Ya me lo supon�a.
Buenas noches, Reverenda Madre.
Ya est�. Ya le he cosido el...
...esto.
Nosotros le llamamos un huevo frito.
- �Un huevo frito? - Un huevo frito.
Gracias, pues le he cosido un huevo frito.
Muchas gracias.
D�game, �c�mo est� la Madre Superiora?
Yo... hace bastantes d�as que no la veo.
Gracias, est� bien. Muy bien.
Est� en la Capilla rogando a Dios por la libertad de Maria Buhlen.
Ah... ya.
�Quiere sentarse y tomar una taza de caf�?
Gracias, pero no puedo.
Nuestra fundadora, Santa Vallberga de Graz,
Estableci� en una de sus severas reglas...
que sus hijas espirituales no podr�an, jam�s, comer ni beber
en otra compa��a que las religiosas de su propia orden.
- �Jam�s? - Jam�s.
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