All language subtitles for Luna_la_heredera_-_Capitulo_02

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Original subtitles

A pesar de que la luna no brille

mañana,

me dará igual solo verte reír, es lo que me hace feliz

mi alma.

En mi pecho vaga del desconcierto, pero amor, ahí

está la magia.

Ahora que te veo niña ya te echo de menos, no imagino mis heridas y algún

día te vas lejos.

No recuerdes todo lo que no te vi.

Bueno, entonces, ¿qué? Vamos a bailar, ¿no? ¿Ustedes qué dicen?

Ay, no, yo tengo hambre. Yo quisiera ir a comer algo. Estoy como María. Bueno,

bueno, después de comer nos vamos a bailar. Tú ni bailas, Rodrigo. No, pero

divierto mucho viendo.

Aquí

tiene

su llave, don Rodrigo.

Muchas gracias, Luz.

Don Rodrigo, ¿se siente bien?

Pues es que me parece que se tomó como unas copitas de más, ¿no? ¿Será que sí

puede manejar así?

Sí, sí, sí, estoy muy bien.

Porque, pues, si ninguno de sus amigos está, ¿cómo le dijera?

¿Sorio? Pues yo le puedo recomendar a alguien que los lleve hasta donde van,

¿no?

Yo ya te dije una cosa. Este carro solo lo manejamos tú y yo.

Por eso, don Rodrigo, ¿qué tal que lo estrelle?

Si lo estrello...

Nos compramos otro.

Rodrigo, vamos a comer ya, porfa.

Compramos. Eso me suena a buseta.

Lo que yo me gano en un mes no alcanza ni para una llanta de esa nave.

Ya sé cómo puede saldar su deuda conmigo, don Silvio.

¿Cómo?

Haciéndome su socio.

Don Mauricio, lo mío es un negocio de familia.

Mis hermanos me matan si le doy parte de los hoteles.

Entonces, ¿por qué no le dices a sus hermanos que paguen la deuda que usted

tiene conmigo?

Don Silvio, ¿por qué no se va a bailar un rato y se toma un trago para

relajarse?

Luego, antes de irse, me dice que decidió.

Vaya.

Uy, primo, mire ese caramelito que viene ahí.

Buenas noches.

Muy buenas, diría yo.

Qué pena con ustedes, señores, pero yo necesito encontrar esta dirección.

O sea, yo sé que está cerca de aquí, pero no la encuentro y estoy perdida.

Sí, eso es aquí nomás a tres cuadras, más o menos.

¿Ah, sí?

¿Y tres cuadras hacia dónde?

Si usted me lo permite, yo la puedo escoltar. No, no, no, no es necesario.

Yo nada más necesito que usted me diga por dónde es. No, no, no, no.

No, pero esta ciudad es muy peligrosa de noche para la gente que nos ve acá.

Y por la maleta veo que usted está recién llegada.

Sí. Además, pues yo ya terminé mi turno, ¿cierto?

Entonces, pues me quedo ahí de camino.

Preciso.

Bueno.

Vamos. Gracias.

No, no, permítame. Gracias.

¿Te gusta verme bailar?

Claro. A mí me encanta que me vean.

¿Eres exhibicionista?

Sí.

Contigo.

No, prima.

¿Qué?

Muchas rodajes de esa manera.

¿Qué? ¿No te gusta?

No me gusta nadie que se interese en mí por culpa del dinero de mi papá.

Sí.

¿Aquí es?

¿Aquí? Aquí.

Pero, ¿timbró en la portería? ¿No sabe el número del apartamento? No, lo que

pasa es que mi tía es la portera de aquí.

Ah, qué bien.

¿Y piensa quedarse mucho tiempo aquí en la ciudad?

No, no. Yo tengo que regresarme lo antes posible a mi pueblo.

Hombre, eso sí es una lástima porque aquí hay mucho por hacer, mucho por

conocer.

Pues sí, pero me tengo que regresar.

¿Prima?

Estamos preocupados, llevamos horas esperándote. Sí, lo que pasa es que

bus que salía por la mañana.

Lucio Jiménez, a sus órdenes.

El señor se ofreció a traerme hasta aquí.

Ay, tan lindo. Muchas gracias. Yo soy Margarita.

Encantado, princesa. ¿Y tu nombre es?

Luna.

Bueno, gracias por acompañarme.

Buenas noches.

Vamos.

No, si el placer fue mío, mi reina.

¿Qué es eso?

Regalito de la vida.

¿Quién mandó?

Aquí tiene.

Gracias.

¿Y tú?

No, no me provoca, pero te acompaño.

Entonces, por ti.

Salud.

Gracias. ¿Y te viste con Mauricio?

Sí.

¿Y?

Acepté la propuesta que me hizo solo por ti.

No seas mentiroso, Ramiro.

Conozco muy bien a Mauricio y sé que él es un hombre muy generoso.

Pues sí.

Con lo que me ofrece me puedo jubilar en un año, según dice él.

¡Guau!

Espero que cuando seas un hombre muy, muy rico te acuerdes de los amigos.

Daniela.

Yo quiero que tú seas mucho más que una amiga para mí.

Ya veremos, Ramiro.

Ya veremos.

Recuerda que yo soy el tipo de mujer que necesita de muchas pruebas de amor para

interesarse en alguien.

Si fuera más joven jamás te dejaría ir, ¿sabes?

Tú no eres viejo.

¿Eh?

¿Y qué te sientes bien aquí conmigo?

¿Tú qué crees?

Si no, no estaría aquí.

Es que bueno.

Porque yo no dejo de pensar en ti desde que te conocí, ¿sabes?

Ay, qué mentira.

No, en serio. Quiero que te describa cómo era el vestido azul que tenías

ese día.

Mira, tenía una... Perdón, perdón un segundo.

Don Silvio.

Sí. ¿Ya se va?

Sí.

¿Qué decidió?

Mañana le firmo lo que quiera.

Me encanta hacer negocios con usted.

Bueno, ¿y entonces qué es Julieta?

Catalina. Eso, eso, eso.

Que me estabas escribiendo vestiditos, tirantitas. Eso era el común.

Y cuando entré a la casa, ahí estaba, tía.

Mi mamá estaba muerta.

Pero no puede ser, ¿cómo pudo ocurrir algo así?

Tía, esos desgraciados mataron a mi mamá.

La mataron y yo.

Y ahora me quedé sola.

No puede ser.

Mi prima, no lo puedo creer.

Aló.

Hola, ¿cómo está?

Sí, un momentico.

Es Carlos.

Aló. Carlos, ¿qué pasó?

No te tengo buenas noticias, Luna.

¿No han encontrado al asesino?

Peor que eso.

La policía anda diciendo que los principales sospechosos de la muerte de

madre son mi abuelo y tú.

A mi abuelo ya lo encerraron.

Y donde tú regreses van a hacer lo mismo contigo, Luna.

¿Cómo pueden creer que yo asesiné a mi propia madre? ¡Por Dios!

¿Pero qué es lo que está pasando en ese pueblo? ¿Todos se volvieron locos?

Ese maldito Ter vino a destruirnos nuestra vida, tía.

Habría sido mejor que Victoria les vendiera lo que querían. No.

No, mi mamá hizo lo correcto.

De hecho, fue la única que hizo lo correcto.

Tía, yo ahora lo que necesito es conseguir un abogado con más urgencia

ahora mi abuelo está preso.

En uno de los apartamentos de aquí vive un abogado muy bueno.

Yo le voy a comentar su caso a ver si la puede ayudar.

Carolina, levantarse.

Buenos días.

Buenos días.

¿Ya la hay?

Es una de las que tengo ayer.

No, mira, Mauricio, no te confundas.

Yo soy modelo profesional, no prostituta.

Ah, si ya lo sé. ¿Cómo se te ocurre que voy a pensar una cosa así?

Quiero que te compres algo bonito.

Lo que tú quieras.

Y piensa que es un regalo mío.

Pero... ¿Aló?

Buenos días.

¿Te desperté?

No, estaba a punto de tomar desayuno.

Bueno, yo solamente llamaba para recordarte que hoy es el aniversario del

Cierto. Llegando al aeropuerto paso por ti.

Perfecto.

Y cuéntame, ¿cómo te portaste anoche?

Igual que si lo hubiera pasado contigo.

Así me gusta.

Así me gusta.

Carolina, ya voy por un segundo rap.

¿Firmó? No, doctor.

¿Entonces?

Imagínese, doctor, que... que esa vieja me sacó el revólver y... ¿Qué es lo que

dicen así?

Pues se podrá imaginar que el arma se disparó y... ¿La mató?

¿La mató?

¿Cómo es de imbécil?

¿Cómo se le ocurre hacer eso, hombre? Me acaba de meter en el peor de los

problemas.

Ese doctor Carnes, no todos son malas noticias.

Imagínese que la vieja de esto, la hermana bendita, dejó una hija, la dejó

huerfanita, abandonada de mi Dios por allá en esas tierras.

¿No le parece que con ella es que deberíamos como terminar este negocio?

Usted es un imbécil.

¿Cómo se le ocurre matar a alguien sin pedirme permiso?

Un momentico, ya le dije que fue sin culpa.

Además, lo único que yo estaba haciendo era consiguiendole su dichoso terreno

ese.

Ahora, que si usted quiere que encuentre yo a esa muchacha, pues... Voy a

necesitar más dinero.

¿Dónde está la muchacha?

Pues la verdad no sé, doctor.

Pero de una cosa sí estoy seguro.

De que yo se la encuentro.

Porque se la encuentro, si me entiende, vea. Por Dios bendito.

Mami, anoche oía a Luna dando vueltas toda la noche.

Pobrecita.

¿Y hasta cuándo se piensa quedar con nosotros?

Somos lo único que le queda en el mundo y no voy a permitir que se vaya de aquí.

Yo me moriría si te encontrara muerta, mami.

Eso le pasó a su tía por hacerse la brava.

Si hubiera vendido esas tierras, todos estaríamos en santa paz.

No vaya a hacer esos comentarios delante de Luna, por favor.

Hola, nieta.

Siéntese a desayunar con nosotros.

No, yo más bien necesito un directorio telefónico para comenzar a buscar

abogados, tía.

¿Y entonces cuánto me cobraría por sacar a mi abuelo de la cárcel y hacerse

cargo del terreno?

Ay, pero eso es mucho.

Sí, yo lo sé.

Yo sé, lo que pasa es que solo puedo pagarle la cuarta parte de lo que me

pidiendo.

Bueno, gracias.

¿Tampoco aceptó?

No. Ay, prima, los abogados son unos miserables, se quieren enriquecer con

desgracias de los pobres. Margarita, yo necesito trabajar para ahorrar.

Fíjate, yo ahora no puedo regresar ni llamar al pueblo.

Bueno, donde yo estoy trabajando creo que necesitan otra costurera.

Si quieres, yo te presento a la dueña a ver qué pasa, ¿sí?

Oiga, Lucio, ¿por qué no nos vamos a trabajar?

¿Verdad que ya nunca van a salir?

Espere, primo, que yo tengo el presentimiento de que mi lunita no

salir por esa puerta.

¿Y que no le queda mucho más fácil ir, timbrar y preguntar por ella?

Negativo, primo.

Eso sería demostrar interés.

Y ahí sí empezamos perdiendo, ¿me entiende?

¿Y entonces qué se supone que le va a decir?

No, mire, yo iba pasando por acá por casualidad.

Me pasaba mos.

Porque para usted también hay torta. ¿Cómo así?

Es que Luna tiene una prima que se llama Margarita.

Ay, es igual de linda Luna.

Ay, no me va a salir exigente que usted tampoco es que sea modelo de revista,

¿no?

Mire, mire, mire.

No le dije, no le dije que la intuición nunca me falla.

Oye, pero Margarita no está nada mal.

Camine como si no la hubiéramos visto.

Anoche. Uy, pero qué sorpresota.

Hola. Hola, Margarita.

Lunita. ¿Cómo amaneciste?

Bien, gracias. Ven.

Les presento a Alejandro.

Mucho gusto.

¿Y cómo hacia dónde se dirigen?

Al trabajo.

Ah, qué bien.

Y más o menos, ¿a qué hora se desocupan?

No sabemos todavía.

¿Por qué?

Bueno, porque yo quería invitarlas... Queríamos invitarlas al club para que lo

conozcan, para que se den una vuelta, para... Claro que sí, yo siempre lo

conocer por dentro. Ay, muchas gracias. Claro, claro, claro, pero nos podemos

poner de acuerdo después. Sí, lo que pasa es que nos tenemos que ir ya,

si no llegamos tarde.

Así que gracias.

Pero su mamita es un poquito malgeniada, ¿o es que me parece?

Me encanta.

Bueno, pero vámonos, vámonos, que a nosotros también nos va a coger la

Ay, primo, esta mujer no me va a dejar dormir tranquilo nunca más en la vida.

No, y a mí tampoco, porque es que si a usted le da por hablar de ella toda la

noche, todo el día, repite y repita, más bien, ¿sabe qué? Porque la mía se va a

comer.

Aquí es, prima.

¿Aquí? Ajá.

Ay, bueno, Margarita, ya sabes.

Yo supuestamente vine a la ciudad porque, bueno, necesito pagar mis

por eso voy a trabajar.

No me vayas a decir nada. No te preocupes, Luna.

No voy a meter la pata. Ven.

Mi prima cose como los ángeles.

¿De verdad? ¿Y cose sin máquina o a mano?

De las dos maneras. Y también bordo.

Disculpame, señorita.

¿Esto lo hiciste tú?

Sí, lo cose a mano.

Divine.

Definitivamente la máquina nunca supera la puntada hecha a mano. No, jamás.

La ropa más exclusiva se cose a mano.

Dani diseña un par de sus vestidos al mes.

Pon una por inmediatamente.

¿Y con qué tela? Con la seda, la que traje a Milán.

Pero nosotros siempre hacemos las pruebas de máquina.

Ay, tranquila, Margarita. Yo nunca he bordado seda, pero estoy segura que me

a quedar bien.

Bueno, Luna. Si logras bordar en esta seda, quedas contratada inmediatamente.

¿Y si no?

Tú quedas como una mentirosa, Márgara, porque dijiste que tu prima cocía como

los ángeles.

Ay, Dani, ¿y en el cielo hay seda?

Claro, y blanca mi pupé.

Mira, Luna, ahí está la seda, los hilos, ahí están las agujas.

Margarita, ya no te me distraigas más, necesito los dobladillos que te encargué

ayer. Gracias.

Si quieres puedes trabajar acá y cuando termines me avisas.

Ok, ¿y cómo quiere el bordado?

Qué buena idea.

Mira, si quieres puedes tratar de imitar esta hojita y la flor. Son sencillas.

¿Vale?

Muy serio.

Bueno, ahí te dejamos.

Hola. ¿Y ese milagro?

Bueno, me imaginé que no ibas a salir a almorzar, así que te traje sushi.

Ay, hermanita, no me mires así.

Obviamente quiero sobornarte.

Y cuéntame, ¿para qué soy buena?

Bueno, necesito que me ayudes con Rodrigo. Tú tienes razón, yo no logro

conquistarlo.

Pero no se suponía que te aburría mucho.

Sí, me aburre terriblemente, pero nuestra herencia disminuye a pasos

agigantados.

Dímelo a mí.

Entonces, ¿qué?

Ayudes.

Cuéntame, ¿cómo piensas pagarme asesoría?

Ah, por ejemplo, mira, yo puedo hacer que el tío Esteban compre todos los

regalos de compromiso aquí en la galería. ¿Qué te parece?

Estás loca, Paloma.

Porque si tú te casas con Rodrigo, yo no pienso trabajar un solo día más de mi

vida. Bueno, está bien, está bien.

Podemos irnos a vivir a un apartamento o una de las casas del tío que tiene

alrededor del mundo y nos paseamos con su dinero.

¡Ah, qué rico!

¡Eso suena muy bien!

¿Blanca?

¿Rodrigo no se ha levantado, Susana?

No, señor.

¿A qué hora llegó anoche?

Pasada las cuatro de la mañana.

No tiene remedio.

Don Esteban.

¿Sí? El otro día estuve escuchando un programa muy interesante y yo quería

preguntarle si usted no ha pensado en enviar a Rodrigo a una...

Clínica de rehabilitación.

En el programa había muchos jóvenes como él y todos habían salido adelante

gracias a esto.

Rodrigo no es un enfermo, Susana.

Pero, don Esteban... Lo único que él quiere es llamar la atención.

Usted tiene razón.

Rodrigo necesita mucho cariño.

Además, sería la comidilla de todos los que me conocen. Dirán que no fui capaz

de criar a mi propio hijo.

Qué bueno que viniste.

Te traje algo de comer, abuelo.

La comida de acá no es tan mala, hijo. No te preocupes.

Bueno, igual yo sé que... que te gusta comer entre comidas, así que te traje

frutas favoritas.

Ya... ya enterramos a doña Victoria.

Que descanse en paz.

Y anoche hable con Luna.

Le conté todo lo que estaba pasando.

¿Y cómo lo tomó?

Se puso muy mal.

No podía creer que tú estuvieras en la cárcel.

Pero te va a hacer caso, ¿verdad?

No va a volver.

No, abuelo. Luna no va a volver.

¿Le pudiste enseñar el terreno que compraste?

Sí.

¿Y qué pasó?

Tú la conoces mejor que yo.

¿La aceptó?

No.

No acepto.

Pero eso no me importa, abuelo.

Tú sabes que yo amo profundamente a Luna y soy capaz de hacer cualquier cosa por

ella, abuelo. Cualquier cosa.

Hasta daría la vida por ella.

Ay, no sé. No, Dani, es muy brillante.

Pero Elena... Ya terminé.

¿Tan rápido?

Déjame ver.

¡Voilá!

¡Magnifique!

Te felicito, Luna.

Es una puntada impecable.

¿Y entonces?

Quedas contratada.

A partir de este instante, mi pepe. Ay, gracias.

Dame un minuto, ya te explico lo que necesites y te pongo a hacer algo.

claro, claro.

Con permiso.

Esa niña es preciosa.

Deberías dejármela y yo la enseñaré para... No, Dani, por favor.

Por favor, no empecemos.

Esta niña cose demasiado bien para que tú la quieras convertir en modelo y

quitármela. Y es demasiado exquisita para dejarla de costurera.

Solo mírala.

Ay, Dani, no.

¿Tu consejo es que yo le patrocine a Rodrigo todas sus borracheras y su

adicción?

Mira, Paloma.

No lo vas a cambiar.

Pero por lo menos puedes convertirte en su cómplice.

Está bien, voy a intentarlo.

No, simplemente haz que él se sienta bien contigo. No juzgado.

¿Tú haces lo mismo con Mauricio?

Mauricio no es para principiantes.

Daniela, si tú no estás enamorada de él, ¿Por qué insistes tanto en

conquistarlo?

Por reto, Paloma.

Por reto.

Y porque nos conviene.

No es la suya, don Silvio.

¿Y cuándo es la próxima junta?

Ya le dije que lo nuestro es una empresa familiar.

Las decisiones las tomamos en las comidas familiares o en cualquier

Las tomaban.

¿Por qué ahora van a hacer las cosas como yo diga?

Por ahí se va a comunicar con usted, pero lo primero que quiero que hagamos

una auditoría.

Todo está en orden. Yo sé, pero imagínese, si yo desconfiara a usted, no

habría hecho su socio.

¿Es todo?

Sí.

Silvio, no se preocupe.

Esta sociedad le va a traer muchos beneficios.

Con permiso.

Todo salió perfecto, ¿no?

Sí.

El problema de Silvio fue haberse fijado en Playa Bonita.

Pero con lo que me acaba de firmar quedó fuera de la jugada.

¿Cómo así? ¿Todo esto por Playa Bonita?

Claro, ¿y por qué cree?

¿Pero cómo así?

¿Usted piensa destruir a todo aquel que se interese en Playa Bonita?

¿Qué crees, que no puedo?

¿Qué poco me conoces, Jorge?

No, no, sí, sí. Solo que hace un rato llamaron de la oficina.

¿Haz algo?

Me dijeron que los abogados ya fueron a hablar con Victoria Mendoza.

Hombre, ya era tiempo.

Sí, sí, pero es que no pudieron hablar con ella.

¿Por qué?

La asesinaron ayer.

Es de jugar.

¿Qué es lo que pasa, Mijares?

Se trata del proyecto del complejo turístico, don Esteban.

¿Ya compraron el terreno que faltaba?

No, señor.

¿Y entonces?

La dueña de ese terreno murió.

Espero que la muerte de esta señora no tenga nada que ver con la persona que

usted contrató para convencerla.

No, descuide, don Esteban. Le aseguro que la policía descubrirá que el asesino

es una persona del mismo pueblo.

¿Y el terreno?

Ya estamos buscando a la hija de la señora Mendoza para arreglarnos con

Estamos hablando de retrasos en el proyecto, Mijares.

Necesito que me hagas un favor.

Claro, señor.

Señor, oh, bueno, si me vas a tratar con tanto respeto, por lo menos dime

señora.

No, mentira. Dime Dani o tuteame si quieres.

Bueno, está bien. ¿Qué necesitas que haga, Dani? A ver, necesito que te midas

vestido.

¿Un vestido?

Sí, es un diseño nuevo que estoy perfeccionando y quiero verlo antes de

en den.

Bueno, claro.

¿Sí? ¿Ale?

¿Qué te pasa, Rodrigo?

Nada. Solo que hoy no tengo ganas de levantarme.

No sé qué es peor.

¿Que te quedes todo el día en la cama o que te vayas con esos que dicen ser tus

amigos a emborracharte?

No deberías preocuparte tanto por mí.

Entonces, ¿por quién me preocupo?

Susana, ¿tú nunca pensaste en casarte y en formar tu propia familia?

Créeme que soy muy feliz cuidándote a ti y a tu papá.

Si no te conociera, pensaría que toda la vida has estado enamorada de mi papá.

Pero ese señor no sabe lo que es el amor.

¿Te equivocas?

Tu papá te quiere.

A su manera, pero te quiere.

Esa frase representa una de las grandes mentiras de la humanidad.

Danny. Precioso.

¿Ves? Sí.

Date una vuelta, Luna.

Lo lleva en la sangre.

Gracias, Luna.

Ya me lo quito. No, no, mi amor. Quédate así. Ve donde Márgara mientras Elena y

yo decimos una cosa.

La niña tiene un cuerpo precioso. No lo puedes negar.

Ay, Dani.

No entiendo, no entiendo por qué quieres hacerla modelo.

¿No te acuerdas de lo que te hizo Sofía?

Se fue, me abandonó, caput. ¿Y qué?

Ahora es una de las modelos más cotizadas de Nueva York. Y eso, mi amor,

sentir muy orgulloso.

Ok. Pero Sofía por lo menos era una niña de ciudad.

Esta niña, como le dices, así cosa divino, viene a andar descalza en la

¿Ves? ¿Y qué?

Un buen pedicurista y ella y yo podemos protagonizar mi bella dama.

Soy un artista, ¿qué hago?

Eso fue lo que dijo tu psicoanalista.

Ay, no. No, no vas a empezar con eso, que es artera, oye.

Déjame ser feliz.

Además, ninguno de esos psicólogos que me ha visto ha encontrado mi verdadera

esencia. Claro, mi amor.

Porque tu esencia es totalmente femenina.

Y lo que dices con esas niñas es lo que quisieras hacer conmigo.

Miren, el psicólogo que dijo eso lo dijo por celos. Sí, sí, porque estaba

completamente enamorada de mí.

Fijo.

Es que seguramente Dani quiere que tú seas modelo.

¿Para probarme ropa? Ay, prima, piensa. Ay, pero es que no entiendo.

Bueno, seguramente no es la primera vez que lo hace.

¿Y cómo sé?

Porque yo no la conocí, pero yo sé que hace como dos años cogí una niña de acá

la volví una modelo súper famosa.

¿Sí?

¿Y estas modelos así ganan mucho dinero?

Con eso sí te consigues el abogado que tú quieras.

Hice un trato con Elena.

Me va a dejar entrenarte siempre y cuando no descuides tu trabajo. Ay,

Dani. Bueno, contigo no tengo que empezar diciéndote que cuides la dieta.

No te sobra un gramo, desgraciada.

Lo que sí vamos a hacer es corregir algunos detalles físicos.

Por ejemplo, este pelo.

Tacones, mi amor. Hay que utilizar tacones. Y hacerte un poco más

Hacerte glamorosa.

Ajá. ¿Qué quiere decir tú con la bruta?

A ver, mi amor.

Mira, tú tienes porte, tienes presencia.

Ahí vamos ganando.

Tienes movimientos delicados, coordinas cuando quieres.

Pero, para modelar ropa tan fina como la mía, necesitas tener clase.

Clase. Y yo, mi amor, te voy a entrenar para que estés donde estés, así sea en

la pasarela o por fuera de ella, la gente te vea como una reina.

¿Estás seguro que tú puedes hacer todo eso así conmigo?

Mi amor, me estás ofendiendo.

Para mí no hay nada imposible. Claro que lo voy a hacer.

Pero lo primero es este pelo. A ver, que solamente conoce playa, brisa y mar.

Hay que volverlo sedoso, brillante, vaporoso.

Hola, Susana. ¿Cómo has estado?

Muy bien, señorita Daniela. ¿Y está mi tío?

Está en el estudio.

¿Y Rodrigo? En la habitación.

Bueno, pues, necesito ver a mi tío.

Permiso, Susana. Yo voy con Rodrigo.

Señorita Paloma.

Dime, Susana.

Rodrigo todavía no se ha levantado.

Déjeme avisarle que usted está aquí.

No se moleste.

Igual lo he visto en peores condiciones.

Déjame ver.

Súper chévere.

De hoy en adelante vas a observar muy bien a todas mis clientas cuando vengan.

a la gente de clase con la que te encuentres. Porque la clase no es

pero se puede aprender.

Ajá, ¿y qué les tengo que observar?

Todo, todo, Patito.

Cómo caminan, cómo se mueven, cómo se sientan, cómo llevan el bolso, cómo

toman el café.

Porque una mujer elegante tiene movimientos suaves, delicados, nada de

movimientos bruscos, por favor.

A ver, te explico. Mira, ven.

¿Tú alguna vez has visto ballet clásico?

Ballet clásico.

No sé.

Olvídalo, no lo has visto.

Bueno, lo que te quiero explicar es lo siguiente. Una mujer elegante tiene que

dar la impresión...

Y que flota en el aire.

De que pertenece a otro mundo.

Claro, sí, como el mundo de los ricos, ¿no?

Ay, me chegué.

Regla número uno.

Cierra esa boquita.

No nos ganamos nada teniéndote como un cisne, la más linda, si van a salir

japitos de allá adentro. Ay, ¿que dije algo malo o qué?

Habla poco, escucha mucho y sonríele a todo el mundo.

Regla de oro para vivir en sociedad.

Divina, ven acá.

Quiero que te veas en el espejo.

¡Dani, tengo el pelo liso!

Mira, el pelo es el marco de la cara. No se te olvide eso. Lo que te hice es muy

fácil. Lo puedes hacer solo en tu casa. ¡Ay, qué bello, qué bello!

Gracias.

De verdad, gracias. Mira, yo te juro, Dani, te juro que yo voy a hacer todo lo

que tú me enseñes.

Date una vueltica.

Hay algo que no me cuadra.

Esa blusa. Sí, señor, esa blusa. A ver.

Lo vemos con este color.

Esta,

esta. Te va con los hombros que tienes fuertes, divinos, dorados.

Mira.

Zapatos de tacón alto. La mujer tiene que tener zapatos de tacón alto. No esas

cosas y tenis.

Ponlos ahí, por favor.

Ahora, derechita.

No, no tanto.

Eso. Vas a caminar derechita, como una varita de nardo. ¿Cómo, cómo, cómo? Así,

derechita.

Imagina una línea y vas por ella, haciendo equilibrio, mirando hacia las

Sonriendo. Sonriendo.

Ya conoces a Mijares.

Sí, sí, creo que lo he visto un par de veces en una de tus fiestas de Navidad,

creo.

Mucho gusto, señorita.

Encantada.

Mi intención no era interrumpirlo, sino saludar, pero Susana no me dijo que

estabas ocupado.

No te preocupes, mi Jara ya se lo lleva.

Sí, sí, lo llamo cuando tenga noticias. Muy bien. Hasta luego, señorita. Que le

vaya muy bien. Permiso. Hasta luego.

Bueno, ¿cómo va la galería?

Más o menos, tío. Y no te conviene más venderla.

Pues la verdad lo he pensado muchas veces, pero no sé qué hacer.

El día que te decidas, avísame. Ya te he dicho que yo te la compro.

Bueno, déjame pensarlo, ¿está bien? Bien.

Lo que tú tienes se llama depresión.

O patetismo.

No importa.

Cualquiera de las dos te soluciona saliendo a divertirte.

¿Salir hoy?

Sí, sí, mira.

Mira, hoy es la fiesta de aniversario del club. Y David, Andrés, Pilar,

Fernanda, todos van a estar allá.

¿Y eso qué?

Pues, ¿cómo que qué? Que son nuestros amigos, Rodri.

Sí, a pesar de tenernos en tan mal concepto unos de otros, ¿no?

A ti nadie te tiene en mal concepto. No, solo están aburridos de verme borracho.

Yo no.

Mira, yo sé que tú piensas que todo el mundo está contigo por interés y por la

plata de tu papá, pero... Mira, algún día te vas a dar cuenta de lo mucho,

que yo te quiero.

Y cuéntame, ¿cómo sigue Rodrigo?

Igual. Paloma me contó que cada día bebe más.

Tío, por eso quería hablar contigo.

No sé, si hay algo en lo que podamos ayudarte.

¿Paloma todavía está interesada en Rodrigo?

Muchísimo, tío.

Mira, Paloma adora a Rodrigo. Se la pasa todo el tiempo con sus amigos

únicamente para cuidarlo a él.

Ahora está con él, subió. Está muy preocupada por Rodrigo.

Yo creo que a Rodrigo le serviría mucho sentar cabeza, ¿no?

Estoy completamente de acuerdo contigo.

Hola. Hola.

Estás hermosa.

Gracias. En serio.

¿Qué pasó?

Un día en Cartagena y ya me extrañas tanto.

¿Crees que es eso?

Espero que sí.

¿Ha sabido algo de Mijares?

No. ¿Por qué?

Porque necesito ubicarlo. Tengo que hablar con él urgentemente.

¿Hoy? Sí.

¿Por qué no haces algo? ¿Por qué no lo llamas y le dices que me ve en el club?

¿Sí? Claro que sí. Ya lo llamo.

¿Aló? ¿Ramiro?

Sí, habla Daniela.

Hola, mami.

Hola.

¿Por qué está tan cambiada? ¿Qué fue lo que le hicieron?

Ay, mami, es que Dani se encaprichó con Luna y la va a convertir en una modelo,

¿te imaginas? ¿De verdad?

¿Consiguió trabajo de modelo? Cuéntemelo todo para modelar. Todavía no he

conseguido trabajo, pero esto es una prueba.

Entonces, ¿por qué está tan arreglada? Se ve linda.

Porque Dani dice que antes de ponerlas a modelar, las va a convertir en unas

reinas de belleza. Y yo acepté porque necesito ganar más dinero, tía, porque

sabes que a mí no me gusta esto.

Pero esto es una muy buena noticia. ¿Margarita ya le contó de la otra modelo

hizo Dani? Sí.

Le va a ir muy bien, Lunita.

Yo estoy segura. Usted ha sufrido mucho y Diosito la va a compensar.

Ay, Luna, tienes que aprovechar muy bien esta oportunidad.

¿Y tía, hablaste con el abogado que me dijiste?

No, no está en la ciudad. Lo que pasa es que él vive... Bueno.

Yo... Yo me voy a ir a acostar porque estoy súper cansada. No, no, Luna.

Dani te dijo que tenías que ver gente muy elegante, ¿verdad?

Ajá. Bueno.

Entonces, aprovecha que estás así de linda, que te regaló ese vestido tan

y vete para el club.

Allá hay gente muy rica, hay muchos abogados y yo sé que si ellos creen que

de allá, pues te van a ayudar.

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