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Have a nice trip. See you soon.
Es mentira que los animales sean mejores que las personas.
Nos gusta pensar que sí. Nos gusta pensar que, como mínimo, nuestras
lo son.
Es que Chuchi y yo... Yo lo quiero mucho.
Como para no quererlo.
Chuchi hace lo que tú quieres cuando tú quieres. Y encima mueve la cola y te da
besitos con lengua. Yo sí creo que los animales son mejores que las personas,
¿eh? Es así, porque ellos...
¿Sabías que los leones, cuando conquistan una manada nueva, matan a los
a todas sus crías?
El nuevo líder caza a los cachorros, les muerde la cabeza, el cuello, la espalda
y les aplasta el abdomen hasta que dejan de respirar.
No, no lo sabía.
Y los delfines.
Tan adorables que nos parecían en el zoo de pequeños, ¿verdad?
¿Qué hacen los delfines?
Los machos violan a las hembras. ¡Ay, no!
En grupo, uno detrás de otro.
Es que, como mínimo, el león no engaña. No te esconde que te machacará, viva.
Los delfines.
Los delfines te hacen unos malabares con la pelotita y tú te quedas allá
embobada. Ay, qué mono, qué simpático. Mira, mira qué mágico todo.
En toda la cara.
Cuando menos te lo esperabas.
Los delfines son muy malas personas.
Delfín.
A ver, hazlo.
¿Qué pasa?
Eres una pesada.
Se dice pesada. Va, que quedan cinco minutos. Ya lo tienes, Kevin. Mira, del
fin. Pon la lengua detrás de los dientes.
Tu lengua me la meto por el culo.
¿Qué has dicho? Que tu lengua me la meto por el culo.
No me puedes decir eso, Kevin.
Pídeme disculpas, por favor.
Pídeme disculpas ahora mismo, por favor.
Se acabó.
Ya, ya se ha terminado la clase. Hola, Nuria. ¡Ey!
¿Cómo ha ido, amor?
Pues su amor me acaba de escupir en la cara.
Bueno, habrá sido sin querer, ¿no?
¿Qué ha pasado?
¿Es verdad lo que dice Nuria?
No, yo solo hago lo que me dice, del fin, tato.
Quizá le exige demasiado.
¿Usted ha notado alguna mejora? Es que para mejorar hay que hacer los
cada día.
Y es lo que hacemos.
Digo, que su padre y yo hacemos todo lo que está en nuestras manos.
Pero nos implicaremos más, ¿eh?
Vamos, que llegamos tarde.
Pronto.
Máximo. ¿Cómo está, belleza? Bene.
Bueno, nerviosa, pero muy emocionada. Lo tengo todo listo. Espero que disfrutes
mucho en mi casa con tus amigas. Te dejaré de la instrucción y para que
cómo funciona todo.
Lo sé, la casa es muy sensible, pero seguro que os entenderéis bien.
que ya sabes que conmigo no le pasará nada malo. Lo sé, amor, lo sé. Espero
tus amigas sean como tú, aunque tú eres única, Nuria. Ay, calla, qué tonto.
Mira.
No, cuelga tú. No, cuelga tú.
No, cuelga tú, va.
¿Todos? ¿Todos? Andrea,
el presidente quiere ver en el despacho.
Adiós, amor.
Hasta ahora, Caín.
Gracias. Muchas gracias. Venga, bro.
Buah, brutal, brutal. Mi mujer siempre me decía que cualquier día me daría un
infarto. Y no tuve uno, ¿no? Sino tres.
Pero al final, ¿quién la salvó primero, eh?
Ah, yo no sé. ¿Ella?
Humor de gente mayor. Ya te llegará.
Venga. ¿Qué?
Sí, te he hecho venir porque esta victoria no es la única buena noticia
tenemos hoy. ¿Ah, no? No.
Has esforzado mucho tú sola al frente del equipo desde que estaba en tercera.
Has tirado del carro como una campeona.
Conseguiste que subiésemos a segunda y ahora, por fin, después de tantos años
luchando, ha llegado el momento de que obtengas tu recompensa. Venga, venga,
dilo, dilo. Que al final seré yo que tendrá un infarto.
Hemos pillado a un entrenador de primera. Lo sabía, lo sabía. ¿Tú sabes
desde que...? Perdona, ¿qué has dicho?
Evidentemente ya hemos hablado con él. Y lo primero que le hemos dicho es que
queremos que sigas con nosotros. Y ha aceptado que seas la segunda
No podemos prescindir de ti. Las chicas te tienen mucho cariño.
Jugadoras. ¿Cómo?
Que son jugadoras. No son chicas que juegan al fútbol.
Y no me tienen cariño. Me respetan.
Cosa que dudo mucho que entiendas lo que significa.
Oye, pero ¿se puede saber qué te pasa?
Te he dado una oportunidad que muchísimos entrenadores desearían. Y te
entrenadores por no decir únicamente entrenadoras. Pero ahora la cosa va en
serio. Y necesitamos un hombre.
Ya, claro.
Debes de tener un día de esos del mes, ¿no?
¿La regla, quieres decir?
No, no tengo la regla. Tengo la menopausia.
Anda, vete a casa, date un buen baño y hablamos el lunes con tranquilidad.
Venga, guapa.
¿Lila? ¿Lila?
¿Qué?
Mira, que deprimas a los dueños, pase.
Pero si quizás te acabarás haciendo que se suiciden las mascotas. A ver si tus
amigas consiguen animarte. No, pero si no iré. Ahora mismo les estaba mandando
un mensaje. Lila. ¿Qué?
Has venido a trabajar en Pijama.
Pero si es un chándal.
Ya. Mira.
Yo creo que sí tienes que ir porque esto es una emergencia.
Venga.
Averígate. Vamos.
¿Te has vuelto loco? Este restaurante tiene 13 estrellas.
Sabía que lo conseguirías.
Cariño, esto vale un dineral.
Mamá, si ahora vas a cobrar una pasta.
¿Ya han escogido el vino? Sí, un más la plana, por favor.
Para mí un agua, gracias. Para mí también un agua.
Papá, ¿cuánto vale el vino?
Mucho, pero la ocasión lo vale. No se celebra cada día que tu madre, mi mujer,
sea entrenadora de primer servicio.
Ah, mira, es un mensaje.
Vaya, son ellas.
¿Tú sabes qué quieres?
Sí. ¿Quieres un parmentier?
No lo sé. Ahora lo preguntamos.
Espera a darles la noticia en persona.
No lo sé, la verdad es que me da bastante pereza ir. Y luego siempre lo
bien. Tal y como está Lila, lo veo difícil.
No dejes que se cargue todo lo bueno que te está pasando.
¿Nuria te ha dicho algo más de la noticia que os tiene que dar? Ah, no.
Aún estará embarazada.
Como no sea del Espíritu Santo.
A él seguro que le gustan más jóvenes.
Eh, tarjeta a María.
Llamada de mamá móvil.
Hola mamá, ¿cómo estás?
Andrea, ¿sabes algo de tu hermana?
Ahora voy a recogerla.
Es que estoy muy preocupada por ella.
Tranquila, tranquila. No me pidas que esté tranquila. Estoy en un estado de
nervios que ni te explico. Esa noche me he tenido que tomar tres pastillas para
dormir. Y el doctor de la torre no me contesta al teléfono. Y en la farmacia
receta no me quieren dar lo que yo sé que me va bien.
Mamá, mamá, ahora no puedo hablar. Estoy conduciendo. Lila también necesita
reconducir su vida.
Cuídala mucho.
Sí, tranquila, tranquila. Te he dicho que no me digas que esté tranquila. Ya
sabes que esto me pone de los nervios.
Y a tu hermana solo háblale de cosas positivas.
Nada de tragedias, ni guerras, ni incendios, ni inundaciones.
Recuerda que todo le afecta. Todo lo que pasa en el mundo se convierte en un
drama personal.
Hola.
Muy bien.
Muy bien, muy bien.
¿Voy? Ya vas cargada, ¿no? No, que ya puedo.
Va.
Pon la chaqueta ahí.
¡Cuidado, cuidado!
Han anunciado lluvias todas las semanas.
Ráfagas de viento de 80 kilómetros por hora. Y olas de hasta 6 metros.
Y además habrá arena en suspensión. Cerrad los ojos, por favor.
Mamá, entro en un túnel. No puedo hablar.
¿Estás bien?
Se comporta como si hubiera muerto alguien. Bueno.
Solo se preocupa por su hija, también es normal.
A ver, ahora Lila nos necesita mucho, ¿eh?
Y hay que evitar hablar de amores o desamores por ella, nada de eso, porque
ahora a la mínima lo relaciona todo.
Bueno, a ver, que si quiere llorar, que llore. Es mejor sacarlo todo
y... Limpiar, limpiar.
Déjate de limpiezas. Lo único que tiene que hacer Lila es aceptar que Gus la ha
dejado y punto.
Buenos días, Lili.
¿Cómo estás?
¿Y la maleta?
Ah, mira, qué envidia me das.
Yo nunca consigo viajar ligera de equipaje, no hay manera.
Te debes sentir más libre, ¿no?
Vas cómoda, ¿eh?
¿Qué pasa?
No, perfecto. Vamos.
Vamos. Venga.
Qué día tan bonito para salir de fin de semana.
Lástima que vi que no haya podido venir. Antes he hablado con ella y se
encontraba fatal.
Hay mucha gripe, un brote.
¿Qué tal el trabajo, Lila? ¿Cómo están los animalitos?
Muy mal.
Gracias. Si no estuvieran mal no me los traerían. También podrías haber asistido
a un parto o algo así.
Yo no asisto a partos. Yo esterilizo perros.
Andrea, ¿tú no tenías un partido?
¿O era una liga?
¿Ganasteis? Sí, ganamos.
¡Hombre, enhorabuena! Gracias. Se ha movido. ¿Qué?
El puntito.
¿De qué va el juego?
¿Ponemos música?
Sí, pon.
Venga, pon.
Perdón.
Me he equivocado, espera, ¿eh? Esta.
Esta me encanta.
¡Gracias!
Que ya hemos llegado. Ya lo veo. Es que como estás todo el día pegadita al
móvil... Bueno, cosas mías.
Yo creo que nos hemos equivocado de camino porque por aquí... ¡Guau!
¿Quién dices que te la ha dejado?
Máximo, el padre de una paciente.
Una niña a la que le enseña a pronunciar la R y... Como agradecimiento.
La R, sí.
¿Y por qué va a Logopeda en nuestro barrio un tío que vive aquí?
Por el prestigio.
Te lo estás...
Ay, tía, no seas vulgar. Venga, entremos.
Ah, que tengo que decir un código, es verdad.
Vamos a ver.
E minúscula, D minúscula, B mayúscula, C minúscula, D minúscula, U minúscula, P
mayúscula, 7 minúscula.
O sea, siete.
Bienvenidos a casa. Hoy la temperatura de invierno es 20 grados y el nivel de
humedad en la casa es 50%.
Pues imagínate cómo debe ser la primera.
Ay, mirad, nos ha dejado una carta de bienvenida.
Sed bienvenidas.
Espero que disfrutéis de la casa.
Cuidadla bien porque es muy sensible.
Una auténtica monada, sí.
Muy acogedora.
Coged la comida que queráis, excepto los vinos de la vitrina que son de
colección. Ah, mira, debe ser esa.
Sí, esa. Ya, o sea, mi casa es tu casa, pero si eres pobre no te pases.
El sarcasmo está muy bien a los 30, pero a nuestra edad es un poco patético.
Open.
Open.
Sí, se nota que eres logopeda.
Alucinante.
¿Lo habéis visto?
Claro.
¿Nos hemos cargado la casa? No, no, no.
Espera, espera.
Ay, no, ¿eh? Por favor, por favor.
Muy bien, ya está.
Perdón, perdón.
Tened muchísimo cuidado con el cuadro blanco. ¿El cuadro? No os acerquéis
porque a la mínima se ensuce y es el más valioso de la casa.
Acordaos de activar la alarma cuando os vayáis a dormir.
Chicas, sobre todo, ¿eh? Sobre todo.
Si se cuela el perro del vecino, echadlo a patadas. Hombre, tampoco es eso.
Siempre viene a cagarse en los jardines.
No, Lila, no me mientes, que no sabemos qué es, hombre.
A ver.
Silla de ruedas de Marcel Duchamp. ¿Lo ves?
Es broma.
Yo qué sé.
Eres idiota.
Por la tarde será peor.
¿Por qué?
Porque el atardecer es la hora de la depresión.
El final del día.
El ocaso.
Se pondrá insoportable.
¿Lo ves?
Yo empiezo.
¿Pero qué te pasa?
¿Qué le pasa?
¿Pero qué ha pasado?
Pues una descarga. Me lo tengo que dar. ¿Una descarga con qué? ¡Oh, ostras!
Me he olvidado de deciros que hay una valla. ¿Qué valla?
Como las que ponen para que los animales no se escapen, pero esta es virtual.
Aunque en teoría tendría que ser de poco voltaje.
Y la de verdad es que solo tú puedes tropezar con algo invisible.
No es culpa mía, si estamos en casa de un tarado.
No es un tarado, solo es rico.
Mira, aún te habrá hecho un favor y así podrás llorar tranquila. Venga.
¡Uy, mamá! Pero, Andrea... Sí, ya hemos llegado. Me voy a correr.
Muy mal.
¿Qué?
No.
No, no, no.
¿Has mirado en la nevera?
No, mis pastillas son las otras.
¡Nuria! Perdone que la llame un sábado, pero es que es una urgencia. No grite,
no grite, que la oigo, la oigo. Es que hoy viene su abuelo y resulta que,
que siempre se burla de él. Yo quiero que Kevin le llame abuelo, pero es que
suegro le obliga a llamarlo por su nombre, Ramón. Y como al niño no le
estresa, pobrecillo. ¿Verdad que te estresas mucho, cariño?
A ver qué podemos hacer.
A ver, Kevin, mira, con la lengua tocas el paladar y notarás una montañita.
Tienes que apretar muy fuerte y sacar el aire. Mira.
Ramón. A ver, amorcito.
Ramón. Ramón.
No me sale.
No le sale.
¿Seguro que se hace así? Sí, se hace así, señora, se hace así.
A ver.
Arcada.
Arcada.
Recuerde que su padre es francés. ¿Pero usted está escuchando lo que dice su
hijo?
¿Perro de mierda?
¿Perdone? No, no, no. Se lo decía a usted. Se lo decía a su hijo. No, no,
sea, no a su hijo. O sea, la, la.
Oiga, perro de mierda no será usted, ¿eh?
¿Me ha colgado?
¿Qué? La madre que lo cayó. La madre que lo cayó.
¡Fuera!
¡Fuera! ¡Vete!
¡Ay, ay!
¡Vete a cagar a tu casa, guarro! ¡Tira!
¡Garba! ¡Rubi!
No, ¿cómo es?
¿Ravi? Pues basura.
¿Qué pasa?
¿Lila? ¿Qué pasa?
Stop police.
Eso, cancel police.
Cancel and call.
I'm glad everything's fine.
Ah, por favor.
Esta mierda dietética es asquerosa.
Es que es mierda. ¿Cómo que mierda?
Mierda, caca zurullo de perro.
Hostia, Lila, ¿qué hacemos?
Llamad a un veterinario, por favor.
Pero qué asco.
¿No has notado el olor?
Tú eres la logopeda, ¿no?
¡Hostia!
A ver cómo entras ahora, Chucho.
Asustos, tía. Asustos míos.
Hay cuatro baños, tía.
¿Qué haces en este?
Me gusta.
Me gusta.
Me gusta.
Mucho, mucho.
Este bailo extraño que hago con ti.
Máximo, sí, sí, estamos aquí. La casa es increíble.
Estamos súper contentas. Muchas gracias. Te amo, te amo, te amo, te amo.
Que vaya bien con tu hija.
Qué silencio, ¿no?
Y pensar que esta gente ha pagado una pasta para tener esta tranquilidad.
Está claro que en este mundo hay gente rica y después estamos el resto.
Ellos ricos que te cagas y nosotras comiendo mierda.
Lila, por mucho que mires el móvil, no te va a mandar ningún mensaje.
Te pido, por favor, que tengas cuidado con lo que me dices.
Porque yo en este momento necesito contención.
Gus tampoco es nada del otro mundo.
¿Lo ves?
Es que me tratas mal, Andrea.
No, perdona. El que te trata mal es ese imbécil. Y tú te haces daño dándole
tanta importancia.
Nos íbamos a comprar un terreno. ¿Qué dices? Sí, Gus y yo. Pero ¿quién se
un terreno hoy en día?
Si las cosas ya no duran, si todo es volátil.
Tu vida no tiene nada de volátil. En cambio la mía... Sí, tú siempre estás
que los demás.
¿Tanto te cuesta ser un poco empática?
¿Y yo?
¿Qué es lo que necesito yo? ¿Tú te has parado a pensar alguna vez qué es lo que
necesito yo?
Deja el móvil, por el amor de Dios. ¡Que me dejes el móvil, por favor! ¡Que me
dejes! ¡Para, ya! ¡Dame el móvil! ¡Dame el móvil!
¡Qué daño, tía!
Pregúntale a la idiota de mi hermana. Me parece que me he roto el brazo. Ojalá.
Lo mereces. Hemos venido aquí por ti. Te has pasado todo el día pegada al móvil.
Yo no os he pedido nada.
Ni siquiera quería venir.
Yo tampoco quería venir. Parece que solo te pasan cosas a ti. Chica, chica,
calmémonos. Estamos pasando el fin de semana en una casa chulísima. Venga.
Bueno, está bien, está bien. Sí.
Hay que sacarlo todo y limpiar.
Por las tres marías.
La caca, la mierda... Y la porquería. Porque cuando creamos que la vida es una
mierda, estemos siempre juntas.
Mi vida tampoco es que sea una mierda, pero... No lo digo por ti.
¿Lo dices por mí? No, lo decía en general.
Bueno, mi vida sí que ha sido una mierda.
Ya lo sabéis, sí, sí. Pero ya está.
Ya está.
¿Ah, sí? Y la noticia que os quería dar es que... He conocido a alguien.
Mirad.
¿Qué pone?
Only yours.
Es Máximo, ¿no? ¿Cómo lo sabe?
¿Estás enamorada?
Hombre, aún es pronto para decirlo, pero... Creo que sí.
¿Y desde cuándo? Desde hace poco, pero que me haya dejado esta casa significa
algo, ¿no? No se la deja ni a su hija.
¿Está casado?
Es viudo.
Vaya. Y por el momento lo mantenemos en secreto porque quiere encontrar el
momento adecuado para decírselo a su hija. Es normal. Hombre, claro.
O sea que esto va a ser tu caso. Ay, no lo sé, tía, no lo sé.
Vaya con la mosquita muerta, ¿eh?
Gusi y yo nos íbamos a construir una igual.
Lila, Lila, cariño, esta casa vale cuatro millones como mínimo.
¿Y? Pero a mí no me importa su dinero.
¿Ah, no? No, de verdad que no, no.
Lo que me pasa es que siento que por fin he encontrado a alguien que me
entiende. Porque aunque sea logopeda, a mí me cuesta expresarme.
Es como que... O sea, yo sé lo que me... A ver,
sé cómo se dice, pero no sé cómo decirlo.
¿Me explico?
Sí, sí, sí. ¿Y tú desde cuándo bebes? Desde ahora.
¡Sí!
Oh, mierda. Estaba convencida de que eso del arroz no funcionaba.
¿Pero qué es eso que miras todo el rato, Lila?
Where is my love?
¿Y de qué va esta aplicación?
¿En serio?
¿Has estado siguiendo a gusto del día con este GPS?
A las 18 .15, aparcado cerca de casa.
17 minutos.
Después ha entrado en el súper.
26 minutos.
Eso era a las 7 menos 2.
16 minutos en el súper, un sábado a esa hora.
Eso es que ha pasado por la caja rápida. O sea, que habrá comprado poca cosa.
Desodorante, pasta de dientes. Condones. Muy graciosa. Mira, ahora lleva desde
las 21 a 20 en la gasolinera. Eso significa que no está solo, ¿no? Pero
aplicación también te dice si está con alguien. No, pero es bastante opio, ¿no?
O sea, no sé.
Tienen que estar tomando algo, cenando. Si no, ¿quién está?
45 minutos en la gasolinera. Ay, Lela. Esto no puede ser bueno.
No, tengo derecho a saber dónde está. No me siento culpable.
¿Qué pasa?
¿Qué?
¿Hay alguien?
No, no puede ser. Que sí, que sí, que hay alguien.
Ay, chicas.
Me he olvidado de activar la alarma.
En estas urbanizaciones entran bandas a robar. Si te pillan dentro, te pegan una
buena paliza. No te inventes cosas.
No me lo invento. Venga, llame a la policía. No, llama tú. Yo no puedo,
móvil dentro. No, que se me borrará el search.
¿Qué search?
El de la aplicación. Que llames, hazme el favor.
Call police.
Te digo que call police. Es O .L.
¡Auxilio! No grites.
¿Y si es Máximo? No, Máximo y Dodd era su hija.
Quedaos aquí, no hagáis ruido. No, no, no, tú quieta aquí.
Nosotros no hacemos nada. Que se lleven lo que quieran y que se vayan. Que no,
que no, ni en broma.
Máximo me ha dejado la casa porque confía en mí y no piensa decepcionarle.
¿Será desgraciado?
¿Pero cómo ha entrado? Es que el agujero está tapado.
Esto no quedará así, amigo mío.
¿Qué hace?
No, no, no, no, no, no.
Oh, por favor, me había olvidado.
¿Pero a ti qué te pasa, eh? ¿Qué te pasa?
Yo lo mataría.
Os juro que lo mataría.
Tranquilas, ya voy yo.
Egus, hay... Tú. Hola.
Ven. Ven.
Va. Ven conmigo.
Va.
Muy bien.
Muy bien. Ven.
Aquí. Quieto. Va.
Salta. Ole.
Vete. Adiós.
Mira, tal y como ha venido, sí, pero volverá. Ya verás cómo volverá. ¡Nadie
mueva! ¡Mirad las armas!
¡Malos arriba!
¡Al suelo!
En esta clase de barrios actúan mandas profesionales. Si te encuentran en casa,
te pegan una paliza.
¿Lo veis? ¿Qué os decía?
Perdone, pero nosotros tenemos pinta de banda criminal.
¡Silencio!
¿Cómo habéis entrado?
Por la puerta. Tenemos permiso. El dueño nos ha dejado la casa el fin de semana.
Cuéntales, Nuria. ¿Qué quieres que les cuente? Venga, hombre. La verdad,
cuéntales. Soy la logopeda de su hija.
Lástima que el señor Bandini no tenga hijas.
Lástima. Venga, cuéntale la verdad.
Pero no puedo decirles la verdad.
En realidad soy su novia.
¿Y eso lo sabe la señora Bandini?
¿Quién es la señora Bandini?
No lo sé, debe ser su madre.
¡Fabio! ¿Quién es Fabio? Yo qué sé.
Hay tres señoras en la casa.
¿Dónde estás?
Ah.
Pero la próxima vez avisa.
Sí, sí.
Bien, nada, todo en orden.
Levántense, por favor.
Disculpennos, pero con lo de los robos estamos muy alterados.
Fabio está en Italia, en el gran premio de Fórmula 1.
Y estas señoras son amigas del propietario.
Que se ha ido los días a Rimini con su mujer y les ha dejado la casa para que
entren ladrones.
Ah, claro.
Bien, si necesitan cualquier cosa, ya saben dónde estamos.
Buenas noches. Buenas noches.
Nada, todo de nada.
Voy a activar la alarma.
Bueno, a ver qué tenemos por aquí.
Chateau de 1984.
Bueno, ni puta idea.
Pero malo no estará.
Y... ¿Cómo dices que os conocisteis?
En una cena de antiguos alumnos.
¿Era un profesor?
No. No, no. Iba por su cuenta.
Estaba en la barra del bar esperando mesa y él me miró, yo le miré.
Y así empezó.
Le echazo, amor a primera vista.
Mira, ¿sabéis qué os digo? Que no permitiremos que ningún hombre nos
esta noche.
Ni Máximo.
Ni Gus, ni nadie.
Bien dicho.
Venga. Venga.
Ostras, qué bueno.
Y solo me ha costado ocho euros.
Este en realidad lo he traído yo. De la vitrina de Máximo. ¿Qué dices, Andrea?
Que son vinos de colección, te lo he dicho antes. Estamos vigilando la casa
ese tío que está de vacaciones con su mujer. No, esto de su mujer lo ha dicho
este guardia que yo no conozco de nada.
Cuando vuelva Máximo me lo explicará todo y ya verás que no... Eti, hace,
Qué te vino.
Vale 7 .000 euros.
Ay, Dios mío. No, hombre, no lo escupas.
Esto está muy mal, ¿eh, chicas?
No, no, no, no, no. Esto está muy bien.
Oye, ya que la hemos abierto, nos la bebemos, ¿no?
No.
¿Alguna vez habéis hecho alguna cosa horrible?
Tan horrible que... que no os habéis atrevido a contárselo a nadie.
Andrea acaba de robar un vino de 7 .000 euros.
No me refiero a eso. Que no ha robado alguna vez.
Me refiero a una cosa chunga.
Irresponsable.
¿Tú te acuerdas de pequeña cuando me atracaron en el metro de Plaza España?
Claro. Me lo inventé. No.
Si te robaron el anillo de la comunión.
¿Y 5 .000 pesetas? Me acuerdo como si fuera ayer. No, el anillo lo perdí en la
discola. Y las 5 .000 pesetas me las regalaste en Malibú con piña. Pero si
fuiste muy concreta.
Dijiste que te habían atracado bajando las escaleras, en el andén, que no había
nadie más, que era un tío con muy mala pinta. Claro, porque ser concreta es la
base del éxito de la mentira.
Si hasta mamá me dio 5 .000 pesetas más, ¿por qué le di pena?
Yo... Yo una vez...
A una amiguita que vino a casa le dice, Judith, ¿te acuerdas? Sí. Le hice creer
que había veneno en el colacao que se había bebido. Ay, Lila.
Y que se iba a morir.
Pobrecilla. Y la tía se puso a llorar descontroladamente y yo verla ahí
sufriendo por mi culpa me hizo sentir... Superior.
Y poderosa. Claro, como yo con el atraco.
Hombre, eso es de otro nivel.
Eso a mí me traumatizó.
¿Y quién te dice que Judith no se traumatizó de por vida? Quizá no ha
volver a probar el calacao nunca más.
No compares.
¿Y tú, Nuria? ¿Nunca has tenido un instinto de esos?
Supongo que sí, pero no lo he seguido. ¿Por qué?
Ay, no sé, pues porque mi vida es moderada.
Tengo el carácter que tengo. Ya.
¿Moderada, moderada? No sé yo.
¿Te estás tirando un viejo?
Que tiene mucha pasta. ¿Qué dices, un viejo?
A ver, Noria, practicar sexo con este hombre es un deporte de riesgo. ¿Pero
qué? Hombre... Pero que este no es Máximo. ¿Cómo que no es Máximo? Claro
Este es Máximo.
Pero si es el guardaespaldas.
Me alegra saber que no tienes gerontofilia. ¡Qué hijo de puta!
Pero qué cabrón. Hacerse pasar por su jefe para follar. Y me apuesto lo que
quieras que no eres la única que ha caído, porque... Venga, venga, Lila,
gracias. Agradecemos mucho tu sinceridad, pero ya, hasta aquí.
¡Guau! Hostia, qué fuerte, ¿no?
Mira, mira, mira, mira, mira, mira.
Fabio Conti.
Se llama Fabio Conti.
¿Qué pintamos nosotras aquí?
Pues ya has oído al guardia de seguridad ese.
Hoy era el gran premio de Fórmula 1 y el tal Fabio no se lo quería perder.
Necesitaba que alguien vigilase la casa de su jefe mientras él estaba fuera.
¡Qué cojones!
¿Qué pasa?
Mira.
¿Sabéis qué?
Voy a coger otra botella de vino.
Claro que sí.
Lila. ¿Qué? Tú no deberías beber más. Yo puedo hacer lo que me dé la gana.
Muy bien. Pues claro que sí.
Enjoy it.
Lonnie.
Lila.
Lila. Ok.
¿Qué pasó anoche? ¿Me has visto el ojo? Lo tengo fatal.
¿Qué hora es?
Cállate, joder, que estoy hablando con mi amiga.
¿De verdad?
¿Y esto?
Esto es lo que he hecho por ti. ¿Por mí?
¿Qué has hecho, Lila?
¿Qué es, un cagatío?
¡Ay, coño!
¡Coño! ¡Hostia! ¡Hostia! ¿Qué es esto?
El perro. No, ya veo que es el perro. ¿Pero qué hace así? ¿Ha entrado?
Parece que sí.
¡Ay, Dios mío!
Lila, dime que no está muerto.
¿Está muerto?
¡Ay! ¡No, no, no! ¡Se ha movido!
Está muerto. ¡Te digo que se ha movido! Son las terminaciones nerviosas que...
Sí, inactivas.
Como las gallinas, cuando las deshuellan, que salen corriendo. Están
pero... ¿Qué haces? ¿Qué haces? ¿Qué haces? ¿Qué haces?
¡Rematarlo! ¡Dime la palabra mismo y dime qué ha pasado!
Pues estaba durmiendo ahí y me ha despertado un ruido.
He abierto los ojos y estaba ahí.
Entonces ha empezado a acercarse y... ¿Le has pegado con la pala? No.
Le he tirado el bote de las pastillas. De hecho, iba a tirarlas a la basura
porque no me estaban funcionando.
Y he pensado que estaban caducadas, pero se ve que no.
Y mientras se las comía, he ido a buscar la pala.
Por si acaso.
Y me he quedado quieta.
Y él también se ha quedado quieto.
Y nos hemos quedado mirando fijamente.
Pero me costaba enfocar.
Lila, mírame, mírame los ojos, mírame.
¿Cuántas pastillas has tomado? ¿Has seguido bebiendo? Necesitaba algo fuerte
para relajarme. No me siento orgullosa, pero al menos lo he hecho.
Tú querías.
Ay, Dios mío. No te atrevías, pero querías. Ay, ay, ay, Andrea, espera,
No ha pasado nada. Un momento,
calma. A ver, se ve que el perro ha vuelto a entrar.
¿Ya ha intentado atacar a Lila?
Lila llevaba unas pastillas en la mano, se le han caído al suelo y el perro se
las ha comido. Que no me ha atacado. ¡Cállate!
¡Hostia!
A lo mejor solo está en coma.
No, los perros no entran en coma.
Lo he matado.
No, Lila, ha sido un instinto, un impulso.
Exacto, un impulso, como lo que hablábamos anoche. Ya sabía yo que este
era buena idea.
Las cosas no se solucionan yendo a las casas de los millonarios. Ahora mismo
estoy muy re sacosa, pero vamos a coger el coche, volvemos a casa.
Y mañana, primera hora, pide cita con tu psicóloga. Pero antes, vas a dar la
cara. Te guste o no.
Mira la medallita.
¿Qué medallita?
La del perro, Lila. La medallita del perro. Este perro tiene que ser de
Mira la medallita, un teléfono, una dirección, lo que sea. Venga.
Richard se llamaba.
Pobrecito.
Sí, hay un número.
Pues llama ahora mismo y di que te ha intentado atacar. Es que no me ha
¡Lila, se acabó! ¡Se acabó! ¡Ya está! ¡Se acabó!
¿Qué prefieres, decir que eres una asesina de perros?
Está con Vicky.
¿Qué?
Lo sospechaba. No estaba segura al cien por cien, pero ahora sí lo estoy.
¿De qué hablas, Lila?
De que Gus está con Vicky.
¿Pero qué estás diciendo?
¿Vicky qué Vicky? ¿Nuestra Vicky?
Nuestra Vicky.
Tu mejor amiga.
Bueno, su mejor amiga soy yo.
Bueno, vale.
Vale, vale, vale.
Ahora lo entiendo todo.
¿Qué? Que la idea inicial era venir con Vicky. Teníamos que venir Vicky, Lila y
yo. Pero Vicky llevaba varios días diciendo que nos encontraba muy bien,
seguramente no podría venir.
Perdona, perdona. O sea, yo soy el plan B. El plan B no. Bueno.
A ver, tú tampoco... ¿Me puedes contestar, por favor?
O sea, solo me habéis invitado porque soy la única que tiene coches, ¿eso no?
No te pongas dramática ahora, que tú también, tú eres tú y... Sí, sí, sí, yo
yo, sí, la hermana mayor de Lila, la que siempre lo soluciona todo, da la cara
por todos, pero el plan B, el comodín. Andrea, me parece que ahora tenemos
problemas más importantes.
Lila, cariño, quizá, quizá, quizá nos estamos equivocando y realmente Vicky
enferma.
¿Está en casa de Vicky?
O no, está en casa de Vicky. Está en casa de Vicky, pero quizá ha ido a
un caldo, una mantita eléctrica. Ha pasado la noche allí. ¿Por eso te has
cargado al perro? No, lo he hecho por Nuria. Y también por ti.
Te habías comido su caca.
Lo has hecho para joderme.
¿Por qué siempre me metes en tus mierdas, Lila?
Muy bien, pues ya llamo.
No, no, no, no llames, no llames, no llames. Un momento.
A ver, un momento.
Máximo, Fabio, como se llame, me ha dejado la casa porque estaba segura de
en mis manos no le pasaría nada malo, ni grave, ni mucho menos que traería una
tía que se iba a cargar el perro del vecino. Y me da igual que sea un
desgraciado, psicópata, mentiroso, capullo, asqueroso, de mierda. Porque yo
que sé quién soy. Yo sí, yo soy la responsable. Yo, vosotras no, yo.
qué? Porque sí, Lila, tienes toda la razón. Yo quería, quería que pasara de
verdad. Sí, ya está.
Lo reconozco.
¡Joder! ¡Lo asumo!
¿Estáis contentas? ¿Ya estáis contentas, no? De que vuestra amiga sea una
persona horrible que desea asesinar perros en secreto.
Es que lo que a uno le parece horrible a otro, ¿no?
Y por eso uno puede hacer lo que otro no se atreve, como un intercambio de cosas
horribles. Un pacto. Y yo me he atrevido.
Por ti. ¿Y qué quieres que hagamos, Lila? ¿Que matemos a Vicky, a Gus, a los
dos?
Es que no me estás escuchando, Gus.
Gus, por favor, escúchame. Te estoy diciendo que no sé qué ha pasado.
Que la he encontrado en el suelo. Es que no sé qué decirte para que me creas,
Gus. ¿Y si pruebas a llorar?
¿Qué qué? ¿Que llore? Yo no sé hacer eso, Lila.
Venga, otra vez. No, otra vez no, Lila. Ya lo he hecho tres veces. Creo que ya
he pillado el tono. Es que ya es más convincente.
Andrea, ¿no quieres intentarlo tú?
Mira, creo a ella.
¿En serio quieres hacer eso?
Te veo tan contenta.
Ahora te jode verme bien.
Es que te voy a disfrutar tanto con el papel de víctima que no sé qué pensar.
¿Pensar en qué? Pues que dan ganas de dejarte para que sufras tranquila. No me
lo puedo creer. A ti en el fondo Gus no te ha importado nunca y por eso te ha
dejado. ¿Que me ha dejado por Vicky?
No, eso no lo tengo tan claro. Porque te jode pensar que mi mejor amiga,
perdona, me haya hecho una cosa así. Pero ¿sabes qué pasa? Que hay gente mala
este mundo, muy mala.
Fabio, por ejemplo.
Máximo, otro. Y Vicky, también.
Pero ahora se va a enterar.
¿Se sentirá tan culpable?
A ver, Lila, por favor, piensa un poquito más. Si llamamos a Gus para
esa broma... Pero si eres mi hermana, se supone que tendrías que estar de mi
lado. Estar de tu lado no significa ceder a todos tus caprichos. No es un
capricho. ¿Ah, no?
¿Hacerles creer a Gus y a Vicky que estás muerta no es un capricho?
Solo será un día y ya está. Ya, como lo del cuelacao, pero unas cuantas horas
más, ¿no?
¿Y si te quiere de verdad?
¿Y si le importa suficiente como para que le haga daño tu muerte?
¿Cómo se supone que va a reaccionar cuando sepa que no es verdad?
¿Y te has planteado que va a empezar a llamar a todo el mundo?
¿Que se extenderá como la pólvora? ¿Sabes que eso tiene un nombre?
Cagar delante de un ventilador.
Pues entonces mucho mejor. Así descubriré a quién le importa de verdad.
¿A ti te importaría que yo me muriera?
No, dime la verdad.
Porque si a ti te pasara algo malo, yo me moriría.
Gus, mira, soy Andrea. Verás, es que... Lila ha muerto.
Sí, sí, sí, muerto. La hemos encontrado así como... Bueno, muerta. No puede
hablar. Sí, horrible.
Sí, sí. Perdona, te dejo, ¿eh? Venga, adiós, adiós.
No ha llamado de verdad.
¿Qué es él? ¿Qué hacemos?
Ha llamado de verdad.
¿Pero qué has hecho, Andrea?
Lo que quería es que hiciera. ¿Yo?
Lo he hecho por Lila. Lo he hecho por ti. ¿Y cómo ha reaccionado cuando se lo
has dicho, eh? ¿Eh?
Vuelve a llamar. Ay, Dios mío.
Debe estar muy preocupado. Venga a contactar, por favor. Yo no puedo. Se
que estoy muerta.
Andrea, venga. Antes no lo has hecho muy bien. No, que no, que no. Por favor,
venga, sí. Lila, que no, que ya.
Venga, por favor.
Nuria. No, no.
Sí, sí, sí. No, no, no, yo no lo cojo. Te lo has hecho muy bien. No lo cojo,
Lila. Sí, venga. No, no, no, de ninguna manera.
No, no, venga, por favor.
Por favor, por favor.
No, soy Nuria.
Mira, mira, es que en realidad... ¡No, no, no! ¡No puedo hablar de lo nerviosa
que estoy! Es que... Es que no sé qué ha pasado.
¿Que te cuente qué?
Ah, que te cuente... Claro, claro, claro. A ver, un momento, un momento. A
es que... A ver, yo he ido a la cocina a coger un vaso de agua y entonces la he
visto tirada en el suelo con la lengua afuera, pero en plan... Con la labita...
Una cosa muy desagradable, Gus.
Y arriba... Arriba hay cosas que no sé qué cosas hay arriba. ¡Ah, Dios!
Dios es que lo ha querido, cariño. ¿Qué quieres que te diga? Es que... ¡Ah, la
cobertura! ¡Ahora!
¡Ahora la cobertura! Que es que antes no te oía bien.
Ahora sí que te oigo.
No, no, no, no. No hemos llamado a nadie. Andrea te ha llamado solo a ti. Y
Vicky. Vicky.
Una cosa, Gus. La, la, la... ¿Estás con Vicky?
No está con Vicky. No estás con Vicky, vale.
Ah, que sí, que sí que estás. Sí que estás, sí que estás, sí. Y una cosa.
¿Cómo se la ha tomado?
Porque, claro, como es tu mejor amiga... ¿Cómo?
¿Vicky?
Gus, es que era... No, no, no, es que... Es que te he vuelto a perder. No, no,
no, es que era... Tura, te llamo luego.
¿Qué, qué, qué?
¿Cómo se lo ha tomado? ¿Lloraba?
Vicky, va hacia casa de vuestra madre.
Ahora mismo tengo tantas ganas de pegarte una hostia.
Yo también tengo ganas de que me la pegues.
Si le pasa algo a mamá, será por tu culpa.
¿Dónde vas?
A llamar a Vicky. Porque si alguien tiene que decirle a mamá que su hija ha
muerto, soy yo.
Que para eso soy su hija.
Esto ya es el colmo.
La que le está cayendo.
Le estará diciendo que es una mierda de persona.
Léele los labios.
Yo no sé leer los labios.
No eres logópeda.
¿Y qué tiene que ver?
Ah.
¿Y ahora qué?
No lo sé.
¿Qué está pasando?
¿Qué pasa?
Lila.
¿Qué? Has estado diciendo todo el rato que Gusti ha dejado, ¿no? Sí.
¿Y por qué?
Porque se ha enamorado de Vicky.
¿A qué viene este interrogatorio? ¿Qué te ha dicho esa bruja? ¿Y no será que
empezaste a machacarlo hasta que no aguantó más y te dijo que lo dejarais?
No.
Vicky me ha dicho que Gus está destrozado y que se ha pasado toda la
llorando en el sofá.
Llorando en el sofá.
Esa sí que es buena.
Lila. ¿Qué? ¿Qué pasó exactamente?
Pues que discutimos. ¿Y por qué discutisteis? Porque no nos poníamos de
con la cantidad de baños. ¿Qué baños exactamente?
Los de la casa del terreno.
Ah, de la casa que no existe en un terreno que no habéis comprado, ¿no?
Y me dijo que conmigo no se puede hablar.
¿Y qué más?
Pues que si no se puede hablar conmigo es porque hay alguien con quien sí se
puede hablar, ¿no? Y se lo dije, se lo pregunté. ¿Con quién sí se puede hablar?
Y no dijo nada. ¿Lo entiendes?
¡Nada! Y después me dijo que pensara lo que quisiera.
Claro, y tú pensaste lo que quisiste.
Dicho así suena a paranoia.
Es que es paranoia.
Se lo vi en los ojos.
Ya, como a Nuria lo del perro, ¿no?
No me lo puedo creer.
O sea que tú acusaste a Gus de estar con alguien. Él no dijo ni pío. Tú te
creíste lo que quisiste y por eso has acabado cargándote al perro y has estado
punto de matar a mamá de un infarto. Estás muy mal. Estoy muy mal porque
sola. Lila, Gus te quiere.
Discutiste y ya está, nada más.
Estoy harta de mí y de mi vida.
tampoco es que me interese ninguna otra, ni la tuya y la de Nuria todavía menos.
Pero es que yo no he tenido nunca suerte en la vida. En cambio tú... ¿Yo qué?
¿Yo qué? Todo lo que tengo me lo he currado. Estoy harta de que siempre
que todo lo que tengo es cuestión de suerte. Eh, que yo también me he currado
muchas cosas, pero nada más sale bien.
Ay, empezamos con la pobre Lila. Sí, la pobre Lila, como ha dicho siempre mamá.
La frágil, la débil, la inestable. En cambio tú, siempre tan fuerte, tan...
tan, tan, y por eso no ha tenido nunca tiempo para mí. Tengo un armario lleno
trofeos que me recuerdan siempre lo bien que lo hago.
Jamás tengo derecho a hundirme. Cuando tú o mamá estáis mal, ¿a quién llamáis?
Andrea, porque ella siempre está bien. Y si no lo estuviera, ¿eh? ¿Quién
cuidaría de ella?
¿Qué te ha pasado? Que tu hijo ha suspendido mate.
Que han puesto un hombre a entrenar a mi equipo. Eso ha pasado. He estado 12
temporadas sudando sangre para llevarlo a primera y ahora que lo he conseguido
han puesto un hombre. Y quieren que yo sea la segunda entrenadora. Porque para
ser la primera no es suficiente dejarte el alma y la salud.
Para hacerlo, hay que ser un hombre.
Pero Andrea... ¿Qué?
¿Cómo no nos has dicho nada?
Porque yo no soy como mi hermana, que siempre está dando por culo haciéndose
víctima.
Andrea, si no nos cuentas qué te pasa a nosotras, no lo podemos adivinar.
Por lo menos cuando Lila está mal, enseguida lo sabe todo el mundo.
No te puedes marchar.
Ya os pagaré el taxi de vuelta.
No necesitamos ningún taxi ni tampoco tu coche.
Es verdad, siempre eres la que lo soluciona todo, pero también eres tú la
asume ese rol.
Es que me apuesto lo que quieras a que no se lo has contado ni a Fran.
¿Qué?
¿Lo ves? A eso me refiero. Que te pasen cosas que te hagan sufrir no significa
que seas débil.
¿Y qué si lo es? Lo que quiero decir es que jamás he visto llorar a tu hermana.
Llorar no es ser blanda.
Ya lo sé, no.
La mayor parte de traumas vienen de no haber llorado en su momento.
Lila, perdona, pero ahora no estamos hablando de ti.
Andrea, siento haberos amargado el fin de semana.
Ahora me da pena.
Me dan una rabia esos señoros.
Se creen intocables.
Lo peor es que lo son.
Pueden hacer lo que les dé la gana sin ningún tipo de consecuencia.
¿Sabes qué, Lila?
Tienes toda la razón.
¿Mamá?
¿Sí?
Mamá, te llamo porque... porque estoy mal.
Lila, amor mío, ¿qué pasa?
¿Te has peleado otra vez con tu hermana?
No, no soy Lila.
Soy Andrea, mamá.
Andrea. Ah, Andrea.
¿Le ha pasado algo a Lila?
No. ¿Entonces qué pasa?
Pues pasa que me siento menospreciada, humillada, como
apartada, ¿sabes?
No sé, tengo la sensación de que lo he sacrificado todo por el fútbol, todo,
todo.
¿Sabes cuántas veces me he podido darle un beso de buenas noches a mi hijo
porque estaba entrenando?
¿Y para qué?
Ahora me pregunto para qué.
Porque tengo la sensación de que... No sé de qué os he defraudado a todos. A mí
la primera, ¿eh?
Y a ti... A ti te robé cinco mil pesetas, mamá.
Mamá, ¿me oyes?
Sí, hija. Estoy aquí, pero es que no sé qué decirte.
No, no hace falta que digas nada, no.
Yo solo quería que me escuchases un ratito.
Lo llamo porque hay un tema del que me gustaría hablar con usted que es de
importancia. Estoy convencida de que le interesará mucho escuchar lo que tengo
que decirle. Soy consciente de que esta llamada es precipitada, pero le
agradecería que cancelara cualquier otro compromiso que tenga pendiente. Sí, de
acuerdo.
Buenas tardes, soy Arturo Escudero. Le estábamos esperando.
Sígame, por favor.
La señora Bandini estará con usted enseguida.
Siéntese, por favor.
¿Café? ¿Té?
Un café de descafeinado, si es posible. Padezco del corazón.
Ningún problema.
Siéntese.
Aquí, por favor.
Es café guatemalteco proveniente directamente del volcán de Pacaya.
Tradicionalmente se toma frío.
Muy especial.
Gracias.
La señora Bandini.
He encantado de conocerla.
Espero no haberle importunado con esta reunión tan repentina. Le agradezco que
haya venido tan deprisa. Por favor, faltaría más.
Te puedes retirar, Eustaquia.
Gracias, señora.
Cuando era joven siempre soñaba con poder jugar al fútbol, pero mi madre
que era un deporte de chicos.
Era otra época.
La misma que ahora no soy tan vieja.
Evidentemente que no.
Me refería a la época de su madre.
Mi madre era una gran mujer, señor... Perdón, ¿cómo se llamaba? Escudero.
Escudero, eso mismo.
Cuando descubrí la emocionante historia del ascenso de su club, pensé, es mi
club. No sabía que la gente de su talla seguía nuestra liga.
Compasión, señor Escudero. Dila, compasión. ¿Qué haces?
Elijo una gran empresa internacional, pero me gusta ejercer de mecenas de
proyectos en los que creo. Y el suyo, señor Escudero, es un proyecto en el que
creo. Por eso, darles dinero a esas chicas, pues, para mí tiene todo el
A mí me gusta más llamarlas jugadoras.
No son chicas que juegan al fútbol.
Claro, claro.
Qué falta de respeto. Y qué gran entrenadora, ¿eh? ¿Cuál es su nombre?
Andrea.
Bueno, en realidad... Andrea, qué mujer.
Después de años de lucha, por fin, ahora es entrenadora de un equipo de primera.
Ay, puede que su historia sea la que más me emociona de todas.
Sí, a mí me pasa igual.
Me alegra saber que nos entendemos. Si usted sigue en la misma línea, en un
futuro podríamos hablar de nuevas donaciones.
¿Y de cuánto estamos hablando?
De momento, para empezar, he pensado en tres millones.
¿Tres millones?
Me parece más que generoso. Por supuesto que seguiremos en la misma línea.
Créame, así será.
¿Para qué cambiarla? Eso digo yo.
Eustaquia.
Sí, señora. Tráigame el champán más caro que tengamos, por favor. Uno de los de
la vitrina.
Claro, señora.
Solo quedaría un pequeño detalle para que la donación sea una realidad.
Lo que usted quiera. Sus donaciones. Y quiero decir sus deseos.
Son órdenes para mí.
Toma. Mierda. ¿Qué? Se mueve.
¿Qué pasa? Vos viene hacia aquí.
¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos? Ya lo arreglamos, pero primero quítate de
venga.
¿Una mujer?
¿Pero por qué? Porque ahora la cosa va en serio.
Me he dejado la salud y el alma.
para llevar a este equipo a primera.
Y no me gustaría que pareciera que peco de soberbia, pero no hay ningún
candidato mejor que yo para presidir este club.
Lo sé, lo sé, lo sé, pero ahora el fútbol necesita referentes femeninos en
cargos de poder. Buscaremos una mujer que esté a su altura, no se preocupe.
Señora, hay un tema que necesita su atención de manera urgente.
Pero, pero... Eso es muy injusto.
Lo es.
Por eso he pensado que usted sea el vicepresidente. No lo dejaremos a un
Las jugadoras le tienen mucho cariño.
¿O no? Pues venga, un brindis rapidito que la señora tiene una
¿Con Tokio? Tokio.
¡Está vivo!
O sea, el perro. Se llama Vivo. El perro... ¡Hola, Vivo!
Ven, ven contigo, ven.
¿Está bien?
¿No se encuentra bien? ¡Ay, mierda!
¡Mierda! ¿Está bien?
¿Qué? ¡Ay, no!
¡Ay, Dios mío!
¡Escudero!
¡Escudero! ¡Ay!
¡Ay! ¡Arturo!
Llevo un marcapasos biventricular.
La pila la cambié hace dos años.
He tenido tres infartos en dos años.
O la medicación no funciona o el marcapasos está estropeado.
Tranquila, saldrá de esto.
Ven aquí, ven aquí.
¡Mierda! ¿Qué? Viene muy rápido.
Tenemos que hacer algo, lo tenemos que parar. ¿Pero cómo lo hacemos?
No lo sé.
¿Tú le has dicho que estaba viva? Yo no.
Pues llámale y dile que estoy muy mal, pero que no me he muerto.
Ya, que has tenido un ataque.
Eso. ¿Pero de qué?
De...
Le dices que no lo sabes, que no eres médico. Y que habéis creído que estaba
muerta, pero que ahora respiro. Vale. Poco, pero respiro. Y que llegue de la
ambulancia y no hace falta que venga. Claro.
Venga, llámalo. Tengo el teléfono adentro. Vamos.
Vamos.
Ay, vaya que yo camino.
Hola, Gus.
Oye, es que al final Lila está mal, pero tampoco tanto, ¿sabes? Porque solo ha
tenido un ataque.
Hostia, pero está viva.
Sí, sí, sí.
Ay, está llorando.
Sí.
Sí, sí, sí, sí, está viva, está viva. Pero bueno, tampoco tanto, porque está
como... Bueno, como moribunda.
Pero un poco, ¿eh? Solo un poco moribunda.
Pero ya voy.
Ya voy.
No, no, no, no. No vengas, no vengas. No vengas porque no hace falta. Estamos
porque... Es que estamos en la ambulancia ya.
Me ha
colgado. ¿Está viniendo? Está
viniendo. ¿Y qué hacemos?
Un momento, un momento, un momento.
Se está alejando.
¿Qué haces, idiota?
¡Hostia! Espera, espera, que vuelve a llamar.
¡Gus! ¿Andrea?
¿Hola? ¡Andrea!
¡Estoy detrás vuestro!
¿Detrás? ¿Qué pasa? ¿Por qué habéis puesto la sirena? ¿Ha empeorado?
¿Qué ha pasado exactamente?
¿Has sentido esto del ataque?
Vamos a buscarle.
Conduzco yo.
Ah, ahora que lo pienso. No sé si es mejor que sobreviva o que se muera, ¿no?
Porque si sobrevive, me matará. ¿Y por qué lo ibas a ver?
Yo solo te pido una cosa. Si sobrevive, id a terapia los dos. Porque tú no estás
bien, pero él está peor. ¿Sí?
Las llaves.
Pero si tú no conduces.
¿No dices siempre que yo nunca arreglo nada?
Es Gus.
Toma.
Gus. Lila.
Amor mío, estás vivo. Sí, ¿y tú?
Sí, yo también.
Ay. No, no, no. Yo nunca te prometí nada.
Esa chica se ha ganado el puesto durante años. ¿Y dónde estabas tú entonces, eh?
No hace falta, César. No hay nada más que hablar.
Ay.
No sabes, no sabes cómo me alegra que estés viva. Estoy muy destemplado.
Tenía tanto miedo de que te hubiese pasado algo. Bueno. Bueno, o sea, algo
Yo también he pasado mucho miedo, mucho. ¿De verdad?
Hombre, no me extraña, porque he estado muy grave. ¿Casi me muero?
Sí, sí, he tenido un microinfarto. ¿Y tú?
No, no, no, yo solo he tenido un accidente, pero estoy bien.
¿Por qué no pides que te den un analgésico?
Sí, sí, ahora le pido a un chico que me hace lo que me hace.
Pero sí, lo que quería decirte es que he estado pensando.
Yo también he estado pensando.
¿En qué has pensado tú? En nosotros.
En nosotros y en ti. He pensado mucho en ti. Yo también he pensado mucho en mí.
Y era hora, ¿eh? Porque desde que te conozco no he hecho nada más que pensar
ti. En lo que quieres tú. En lo que te hace feliz. En lo que tengo que hacer
para gustarte. Si hasta me he muerto por ti.
¿Cómo? Es que yo ahora necesito hacer lo que yo quiero.
Lo que me gusta a mí.
Y...
Y quiero pensar en la casa, sí. También quiero pensar en la casa.
No, mira, con lo de la casa haremos lo que tú quieras. Haremos más habitaciones
para cuando vengan Andrea y Nuria. Haremos más baños por si vienen las...
está esto, ya está. Que me aprieta, venga, vaya, vaya.
Yo no quiero, Gus.
¿Quién se compra un terreno hoy en día?
Pero yo creía que sí que querías.
Pues no.
Porque yo ahora... Ahora tengo las llaves en la mano.
Y quiero conducir sin miedo ni angustia.
Y no me quiero perder.
Y para no perderme, necesito no saber dónde estás.
¿Y esto cómo lo hacemos?
Ahora mismo nos vamos a desinstalar Where Is My Love.
Y hay que hacer terapia. Tú la tuya y yo la mía, ¿eh? Porque hay mucho que
hacer.
Pero mucho.
Y lo haremos. Haremos terapia. Haremos.
Oiga, esto me aprieta. Me angustia. Perdón, ¿eh? Perdón.
Haremos lo que tú quieras.
Gracias. ¿Y qué hacemos ahora? ¿Voy? ¿Vengo? ¿Te espero?
No, mejor que no.
Hoy necesito conducir con mis amigas.
¿Lisa?
¿Klaus?
¿Sabes qué, chica?
Nunca más volveré a ser esa mujer que no se deja llevar por los impulsos.
Estos días me he sentido más viva que nunca.
Y os quería dar las gracias.
Venga, recogemos y nos vamos. Venga. Pero primero tendríamos que limpiar,
Hombre, no.
A ver, Fabio no tenía que cuidar de la casa para que no entrase el ladrón, ¿eh?
Pues parece que al final entraron.
Ayudanos a limpiar. Of course.
Ahora entiendo cuando pienso que mi mente siempre ha estado aquí.
Y la verdad es que esta partida siento que las cartas cobran vida.
Tenía que volver a aprender de mis caídas. Iban a hacer de nuevo y esta vez
que podría salir.
Claro que salí.
Salí.
Me lo he pasado muy bien este fin de semana Y a partir de hoy, las cosas
cambiarán mucho en esta casa. Porque aquí, ahora, mando yo. ¡Fue viable!
No.
Nada de nada.
Ay, no, no, no.
No me arrepiento de nada.
Está parado, barrido y olvidado.
Ya pasó.
Sí, de acuerdo.
Arturo Escudero.
No arrepiento de nada, lo pagué, estaba rido y
olvidado.
¡Gracias!
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