All language subtitles for The Guinea Pig (1948)

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Original subtitles

Atención, por favor.

En un minuto, el tren de las 14:35 con dirección a Basingstoke,

Salisbury, Saintbury y Exeter

saldrá del andén diez.

Vamos.

Date prisa con los billetes.

Ya está, ya estamos aquí.

Dese prisa, señor.

Cuidado con la mano, señor.

Pase, señor. Deprisa.

- Acuérdate de escribirnos. - Claro.

Adiós, cariño. Nos vemos en Navidad.

- Adiós. - Adiós, hijo.

Buena suerte. Te irá bien, hijo.

Gracias, papá. Adiós.

- Adiós. - Adiós. Cuídate.

¡Adiós!

Adiós.

Su primera vez fuera de casa.

Espero que hayamos hecho lo correcto.

Todavía le veo.

¡Adiós!

Y va y me pide que le lleve las maletas.

- No soy un mozo. - No se puede ir pidiendo…

¿Cómo serán los nuevos?

Una panda de falsos, para variar.

El año pasado os ganamos al críquet.

- ¿Eres nuevo? - Sí.

Bien, pues pasa.

Soy Fitch. Me encargo de los alumnos nuevos.

- ¿A qué escuela ibas? - Hollands.

Yo a Upton House.

Qué asco de sitio. Yo a Grange, en Seaford.

Los nuestros suelen ir a Eton o a Winchester.

¿Tú de qué escuela vienes?

¿Yo?

De Middleton Road, en Walthamstow.

- ¿Dónde está eso? - ¿Middleton Road?

Pues… entre la fábrica de gas y el cementerio.

¡Saintbury!

¡Saintbury!

Peck, granuja. Tu bigote sigue perfecto.

Cuando tenga uno igual, tendrá algo de lo que enorgullecerse.

- ¿Qué busca? - Mis maletas.

¿Eres nuevo? ¿De qué casa eres?

De Cloisters, con Hartley.

- ¿Lleva el nombre? - Creo que no.

¿No se ha leído tu madre el folleto?

Pone en mayúsculas:

"Que los padres pongan el nombre de la casa en las maletas".

¿Cuál es?

Esas dos, señor.

Y no me llames "señor". Yo te lo llamo a ti.

Soy Peck, el mozo de la escuela.

Yo me encargo de sus maletas. Váyase.

Señor.

Sí, señor.

Disculpe.

¿Puede decirme por dónde ir a la casa Cloisters de Saintbury?

Sí, yo voy allí. Voy contigo si quieres.

Gracias.

- ¿Le duele la pierna? - No, me estoy acostumbrando a una nueva.

¿Un accidente?

No, creo que el jerry que me disparó quería darme.

¿Cómo te llamas?

Jack. Jack Read.

- ¿Estuvo en el Ejército? - Sí.

Mi padre también.

Estuvo 26 años.

- Ahora está en la Home Guard. - Bien.

Jugó con el Ejército.

- ¿Al fútbol? - Sí, interior derecho.

Un hombre excepcional, ¿no?

Sí.

- Es aquí. - Gracias por acompañarme. Adiós.

De hecho, yo también vivo aquí.

Ve a saludar al señor Hartley.

Buena suerte.

Gracias.

Adelante.

Me han dicho que venga aquí.

- Supongo que eres Read. - Sí, señor.

Es un placer.

Igualmente.

Bueno…

Ella es la señora Hartley.

Un placer. ¿Has tenido un buen viaje?

Sí, gracias. Es un placer.

El placer es nuestro. Hemos oído hablar mucho de ti.

Bueno.

- Espero que seas feliz aquí. - Gracias.

Querrás… un poco de té, ¿no?

No me importaría.

No.

Adelante.

Fitch, pasa.

¿Cómo está?

- ¿Las vacaciones bien? - Sí, gracias.

Hola, Sra. Hartley.

Mi madre le manda esto. Es por mis calcetines.

Gracias, Fitch.

Tú sabes cómo funciona esto, lleva a Read al comedor.

- Sé bueno. - Sí, señor.

Enséñale su dormitorio.

- El B, el mismo que el tuyo. - Sí.

Read, ve con Fitch.

Id a comer antes de que se acabe todo.

De acuerdo. Gracias.

¿Bien?

Bien, desde luego.

- ¿En qué nos hemos convertido? - Dale una oportunidad. Tómate el té.

Lady Tracey pregunta si David puede llevar camisa azul con cuello incorporado.

- Ni hablar. - Es por los cupones.

Ningún chico se saltará la norma, con o sin guerra.

Es la norma en Cloisters desde hace 30 años

y lo seguirá siendo.

Dile a lady Tracey de mi parte

que si no puede comprar camisas con collar blanco, que las haga.

¿Con qué, Lloyd, querido?

No voy a entrar a discutir

por una mujer obviamente incompetente.

Me alegra que haya venido, señor Lorraine.

No lo admitirá, pero papá lleva años necesitando un tutor.

Gracias.

Este trimestre hay más chicos que nunca.

No se levante, Lorraine.

Ya ha llegado.

- ¿Quién? - Read.

Ah, sí, Read. Hemos venido juntos.

- No sabía el camino. - ¿Quién es Read?

Viene de Walthamstow, su padre es tabaquero.

Nos pidieron aceptarle por lo del Informe Fleming.

¿Qué es eso?

Educación ha creado un comité de escuelas privadas…

Para ver si somos tan malos como dicen.

¿Y lo somos?

Han dicho que deben venir más niños como Read

a escuelas como Saintbury. ¿Verdad, Sr. Lorraine?

- Sí. - Gracias.

El director ha conseguido que le den una beca al chico.

Es un experimento.

¿Qué opinas, papi? ¿Funcionará?

El director es un hombre astuto.

No cree en ello, para nada,

pero no quiere que le consideren un retrógrado.

- ¿Qué es? - Paté de pescado.

Vamos a ver,

¿cómo vas a meter al hijo de un general

con uno cuyos padres llevan una tienda, Lorraine?

Los niños son muy moldeables.

Suelen encajar si se les da una oportunidad.

¿No cree?

Sí, debes darle una oportunidad.

Naturalmente, las que hagan falta. Sí, es lo justo.

No le he dicho a nadie de dónde viene, ni a Grimmett.

- Hampshire, tu té. - Gracias, enfermera.

- Beattie, siéntate aquí. - Hola, Curly.

Conté más de cien fortalezas volantes y a la luz del día.

¿Has visto a la hija de Hartley?

- Es un bombón. - Sí, está en el Wrens, ¿no?

- ¿Alguien conoce al nuevo tutor? - Yo.

No parece un mal tipo.

Le dieron en la pierna. Entrenará al equipo de rugby.

¿Con una pierna?

De todas formas, eso dijo el jefe.

Jugó al rugby con el Oxford.

Y para la selección. De apertura.

Come despacio, Tracey.

Te pusiste malo el trimestre anterior. ¿Te acuerdas?

Glotona.

La enfermera no es mala, menos cuando estás en la enfermería

y te mete a la fuerza pastillas todo el día.

Pásame el paté de pescado.

Caray.

¿Y mi criado?

¿Está Hopkins?

Aún no ha llegado, Grimmett.

Tú, el nuevo.

¡Oye, tú!

Sí, tú.

Hay dos maletas en el pasillo.

Lleva una a mi dormitorio y otra a mi estudio. ¿Estamos?

¿Me has oído?

Todavía no me he acabado el té.

¿Cómo te llamas?

Read.

Venga, levanta.

Vamos.

Te enseñaré dónde están.

Ahí.

- Pero es mi último trimestre. - Y el mío.

Pasa.

Ponla por ahí.

Esa no.

No me has dicho cuál.

No contestes.

¿En qué dormitorio estás?

En el B. ¿Por qué?

No preguntes tanto.

Soy Gregory, el prefecto de tu dormitorio.

Y saca esa mano del bolsillo.

Solo los de último curso o los titulares de los equipos

pueden hacer eso.

No hables a los prefectos a menos que se dirijan a ti primero.

¿Y si tengo que decirles algo?

Te esperas a que se dirijan a ti.

Cuando te dirijas a Hartley, di: "¿Puedo hablar con usted, señor?".

Al irte, di: "¿Puedo irme, señor?".

¿Entiendes?

Sí.

Lleva la otra maleta a mi dormitorio y vuelve al salón.

¡Hay que ver!

¿Debajo de qué piedra ha salido?

Es un paleto de primera.

¿Por qué le aceptaría el jefe?

Incomprensible.

Los ángeles nos ayudan

a adorarle.

Le contemplas cara a cara,

el sol y la luna se arrodillan ante él

moradores todos en el tiempo y el espacio.

Aleluya.

Aleluya.

Alabad con nosotros

al Dios de la gracia.

Amén.

Señor, hoy tenemos muchas tareas que hacer.

Si te olvidamos,

no nos olvides tú a nosotros.

Por el amor de Jesucristo,

amén.

Amén.

Los nuevos, levantaos.

Este es mi sistema.

En mi clase, solo se habla francés.

Veamos qué sabéis los nuevos.

¿Cómo te llamas?

Read, monsieur.

No, el que lee eres tú.

Read, lee.

¿Por dónde?

Por donde quieras.

Tienes un acento lamentable.

No sé quién te ha enseñado así.

Tradúcelo, Read.

No estamos en el teatro.

Ya está bien, engreídos.

Verás, mon petit paleto, cuando te meta en la basura.

No hagas caso a Tracey, es un chismoso ruin.

Read.

He dicho Read.

¿Es verdad que vivías en un barrio marginal? ¿Es…?

Que sepáis que llevo este bastón

porque estoy tullido,

pero lo puedo usar también para otras cosas.

- Eres Tracey, ¿no? - Sí, señor.

Llevas bastante en esta clase.

Sí, señor.

Habrá que ponerse a trabajar y aprobarla, ¿no?

Sí.

Muy bien…

Manos a la obra.

Hoy vamos a leer algunos poemas de John Keats.

Id a la página 153 del libro.

Siempre habrá alguien

que critique lo tradicional.

Pero la tradición es conocimiento basado en la experiencia.

Claro, señor.

¿En su época, hacían la ceremonia del fundador?

¿Hacían la ceremonia del fundador en su época?

¿Cómo?

Sí, claro que sí.

¡Callaos todos!

¡Silencio!

Esta ceremonia enseñará a los nuevos

a respetar las tradiciones de la escuela.

Bien, Read. Empiezas tú.

Ponte ahí encima.

¡Venga!

Delante de ti tienes una estatua de Enrique VIII.

De no ser por él, no estarías aquí.

Para dar las gracias por tu suerte…

harás tres reverencias ante él.

Venga, inclínate.

¡Venga!

Así no. ¡Más abajo!

- ¡Más abajo! - ¡Venga!

Muy bien. Dos veces más.

No me da la gana.

- Vamos, inclínate. - ¡Dos más!

Inclínate ante el fundador.

Que se chupe esa.

Muy bien. Cogedle, hacedle inclinarse.

Bien, callaos todos. Callaos.

Esta es la segunda parte de la ceremonia.

Calvario en la basura.

- ¿Está todo preparado? - Sí.

Un momentito, Gregory.

¡Fantástico!

Muy bien. ¡Metedle dentro!

¡Metedle dentro!

¡Sois todos unos asquerosos!

Todos parecen haberse adaptado, ¿no?

Sí, señor.

Excepto uno, señor.

- ¿Quién? - Read, señor.

Tiene muy malos modales.

Montó un escándalo en la ceremonia.

- También presume, señor. - ¿Presume?

De que su padre jugaba al fútbol en el Ejército.

Nadie decente hablaría de fútbol en una escuela de rugby.

Qué hatajo de asquerosos.

Se lo hacen a todos los nuevos. Yo pasé por ello.

Toma bizcocho.

Gracias.

A mis padres no es que les sobre el dinero.

Mira qué chaqueta.

Oye, mira.

¿El qué?

Las de la escuela de chicas.

¿Y qué? ¿Alguna es tu novia?

¡Claro que no, hombre!

No podemos juntarnos con las chicas.

¿Por qué?

Si solo son chicas, ¿no?

Déjame.

¡Read!

¡Read!

A mi estudio inmediatamente.

Sí, señor.

No te lo vas a creer.

Acabo de pillar a Read silbando a las chicas.

¿De verdad?

No sé cómo lidiar con este niño, francamente.

¿Qué tenemos en común? Nada.

- Es bastante inteligente. - Sí.

El problema es él como tal, su actitud, su carácter.

Me gustaría convertirle en un saintburiano respetable,

pero, por Dios, ¿cómo?

- ¿Me voy? - No.

Adelante.

Y cierra la puerta.

- ¿Y bien? - Me ha llamado usted.

Cuando te dirijas a mí, di: "¿Puedo hablar con usted, señor?".

¿No te lo ha dicho tu prefecto?

Sí, señor.

Y ponte firme.

Manos pegadas a las piernas, cabeza alta.

A ver… ¿por qué silbabas a las chicas?

- ¿Haces eso en tu casa? - Sí.

Venga, chico. Ponte bien la corbata.

Te opusiste a la ceremonia del fundador, ¿no?

- ¿Por qué? - Sí. Porque era una tontería.

¿Qué derecho tienes para juzgar nuestras costumbres?

Sirve para eliminar la arrogancia y poner a los nuevos en su sitio.

- Enrique VIII fundó esta escuela. - Sí, señor.

¿No quieres mostrarle respeto?

No lo hacen por eso.

Quieren que te inclines para patearte el culo.

¡Read!

No digas esa palabra, no me gusta nada. ¿Entendido?

Sí, señor.

Escúchame.

Y echa los hombros para atrás, hombre, así.

Te gusten o no nuestras costumbres,

serán parte de tu vida los próximos tres o cuatro años.

Aquí se siguen las tradiciones

y no toleraré groserías ni dejadez en cualquiera de sus formas.

- ¿Queda claro? - Señor.

Muy bien. Vete y sigue con tus cosas.

- ¿Puedo irme, señor? - Sí, vete.

¿Qué hago?

Hartley, supongo que debes darte tiempo.

Sí.

Ya te digo.

- Toma esa, Tracey. - ¡Para!

¡Callaos!

¡Callaos los dos!

Todos a la cama.

Voy a apagar la luz.

Venga, daos prisa.

Bien, subid las cortinas.

Buenas noches.

Buenas noches, Grimmett.

Oye, Tracey.

Tracey.

Ando escaso de… Por favor, vamos y…

Si no dejáis de susurrar, Tracey y McKeage,

os voy a dar un sopapo.

¿Te vas pronto mañana?

Sí, me voy justo al amanecer.

Espero que este lugar te guste.

Parece que lo dudas, ¿es así?

La verdad es que no.

A mí me encanta este sitio.

Pero yo nací aquí.

Pienso que tendrás que acostumbrarte a muchas cosas.

¿En qué sentido?

Pues…

Tú has visto mundo, sabes qué hay ahí fuera.

Saintbury es una comunidad en sí misma, alejada de todo.

¿No crees que en el futuro

se deberá enseñar la vida, además de historia?

Normalmente, los directores no saben mucho sobre la vida.

- ¿Entiendes a lo que me refiero? - Empiezo a entenderlo.

¿Read?

¿Qué narices haces aquí?

Yo aquí no me quedo. Suelte.

- Un momento. - Suélteme.

La puerta está cerrada.

- Yo me voy. - Está cerrada, calla.

Vas a despertar a todos.

Lorri,

mejor me vuelvo a casa.

Lynne.

No dirás nada, ¿no?

Claro que no.

- Buenas noches. - Igualmente.

Deberíamos hablar de esto, ¿no?

Ven aquí.

Vamos.

Anda, siéntate.

Prefiero estar de pie.

Bueno, como quieras.

Estás un poco harto, ¿no?

Quiero irme a casa.

Quiero irme a casa.

Ya, bueno, yo…

si fuese tú, me sentaría.

Eso.

- ¿Tienes un pañuelo? - No.

A ver.

Toma este.

Ahí tienes.

Y devuélvemelo.

Cuando lo laves.

¿Tu padre vende tabaco Highland Mixture?

No lo sé.

Pregúntale algún día, ¿eh?

¿Dónde jugó con el Ejército?

- No sé, pero jugó. - Está bien.

No lo dudo, si lo dices por eso.

Es la primera vez que estás lejos de casa, ¿no?

Sí, señor.

¿Qué harás si te mando a casa?

No volver nunca.

Ya…

Me lo figuraba.

Cuando te dijeron que podías venir, ¿querías venir?

- Sí. - ¿Por qué?

Bueno…

Porque… pensé que tendría la oportunidad de aprender cosas.

Aquí dan una educación muy buena…

si eres capaz de lidiar con su lado oscuro.

Saintbury puede ofrecerte cosas

y no me refiero a que puedas presumir de ello más adelante.

¿Como cuáles?

Como… conocimiento, por ejemplo.

Aquí tendrás tiempo para…

nutrir tu mente, Read.

No tiene mal historial, de aquí…

han salido científicos, poetas, soldados, políticos.

Igual eres el siguiente.

Mira, Read,

tú y yo somos los nuevos, eso es lo que nos une.

- Usted es profesor. - Ya, pero nuevo.

Seguro que hubo un tiempo en que tu padre odió el Ejército.

Pero no abandonó, ¿verdad?

No.

Y no puedes huir de las cosas solo porque no te gusten, ¿sabes?

- Aquí hay mucho engreído. - No lo son.

Solo que se han criado en otro entorno.

Pensarán que tú eres el engreído.

¿Yo?

¿No presumes de que tu padre jugó al fútbol en el Ejército?

Ya… pero eso es distinto.

Read…

Sabes que debo contarle esto a Hartley, ¿no?

Sí, señor.

Bueno, pues en vez de eso…

lo voy a olvidar, pero con una condición.

Que te enfrentes a lo que no te gusta aquí.

Es un mundo nuevo, pero…

creo que tiene algo que ofrecerte.

¿Aguantarás?

Sí, señor.

Bien.

El portero no cierra hasta las diez. Vuelve por donde has venido.

Recuerda, ni una palabra a nadie.

No, señor.

- Gracias. - De nada.

¿Por qué escribimos a la familia los domingos?

Nunca tengo nada que decir.

Diles a los tuyos lo mucho que apestas.

Ya lo saben.

Si fuese tú, esos comentarios se los haría a Read.

Callaos ya.

Intento escribir.

EL JEFE ES ODIOSO, PERO LA SEÑORA HARTLEY ES MUY SIMPÁTICA

ELLA Y EL SEÑOR LORRAINE, NUESTRO TUTOR, SON MUY DIFERENTES

Maldito…

Tu madre podrá comprarte ropa nueva, la mía no.

Read.

Mira que eres malo.

Ve ahora mismo a contarle esto a Hartley.

- ¿Qué tal el pequeño Jack? - Bien.

- Nos ha escrito dos veces. - Bien.

30 de Highland Mixture.

Lo siento, no nos queda.

Está bien, gracias.

- Ahí tienes, Charlie. - Gracias.

¿No habrás olvidado lo del Sr. Lorraine?

No se me ha olvidado.

- Asegúrate de que salga esta tarde. - Sí, me aseguraré.

¿Jack va a jugar al fútbol como usted?

No, allí juegan al rugby.

Eso no es fútbol.

Vamos, delanteros. ¡Ya!

Tienes que pasarla más rápido.

Ya está limpia.

Cuando vuelva la enfermera, te lo tapará bien.

Gracias, Sra. Hartley.

¿Sigue resultándote todo un poco raro?

Sí, señora Hartley.

Creo que te irá de maravilla.

- Ve a cambiarte, no vayas a coger frío. - Gracias.

Ponte a ello, chico.

Déjame ver, Read.

¿Cuántas veces te he dicho

que no puedes usar "quad" en ese sentido? No.

¿Sabes qué significa?

No, señor.

Los tiempos cambian y nosotros cambiamos con ellos.

Y que lo diga él…

- ¿Está listo mi té? - Sí, Gregory.

Muy bien, pues vete.

Oye.

¿Y esto?

Es… tu tostada.

¿Qué?

Digamos… que se me cayó en el fuego.

- ¿Ah, sí? - Sí.

Qué interesante.

Ven aquí.

Venga, inclínate.

Del todo, más.

Bien, ahora vete de aquí.

¿Con ganas de vacaciones de Navidad?

Sí, señor.

Qué pregunta más estúpida.

Supongo que el tren llega tarde. Espero que no haya pasado nada.

Será él.

Eso has dicho ya cuatro veces.

Es él.

Mamá.

Jack.

- Hola, hijo. - Hola, papá.

A ver cómo vienes.

Aquí no. Trae la maleta, hijo.

- ¿Has tenido buen viaje? - Sí.

Tendrás hambre. Deprisa, siéntate.

- Has perdido peso. - Yo se lo hago recuperar.

Venga, siéntate. A por ello.

- ¿Qué tal la comida del colegio? - No está mal.

- Pan y mantequilla. - Gracias.

Bueno, Jack, ¿y te gusta aquello?

Bueno, está bien.

¿Cómo es ese señor Hartley?

Deja que se tome el té.

Un momento.

Venga, come un poco más.

Así me vale. Gracias, mamá.

Que aproveche.

Gracias.

Está muy callado, ¿no?

Sí, yo diría que no le gusta.

No sé, no lleva allí mucho tiempo.

Seguro que se anima cuando vea a sus amigos.

Seguro.

¿Que los chicos hacen las tareas?

¿Te pones delantal, Jack?

Al principio, todos lo hacen.

Si me viniese a mí a azotar un chico…

- Es para disciplinar. - ¿Van todos para sargento mayor o qué?

A ti no te vendría mal hacer alguna tarea de casa.

¿No puedes ni silbar a las chicas?

Creerán que eso es vulgar.

Simplemente es un sistema diferente.

Un sistema de engreídos, eso es.

Bueno…

De ahí ha salido gente famosa.

¿Qué tipo de gente?

Pues…

Generales, primeros ministros… de todo.

Sí, eso es cierto, ¿verdad, papá?

A mi derecha, el honorable Jack Read, miembro del parlamento DGB.

¿Qué es "DGB"?

De Gente Bien, obviamente.

Se nos está haciendo tarde.

Tenemos un largo camino por delante.

- Adiós, Frank. - Adiós, Perce.

- Adiós, Elsie. - Un placer.

- Te acompaño a la puerta. - No te robaremos nada.

Buenas noches… señor primer ministro.

Cállate ya, Perce. Buenas noches, cariño.

Una fiesta preciosa.

- Qué bromista es. - Adiós.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Buenas noches, Jack.

No te olvidarás de tus amigos, ¿no?

Bueno, papá, voy a empezar a fregar.

Hijo, no tienes por qué ir si no te gusta.

He dicho que no tienes por qué ir si no te gusta.

Y no te gusta, ¿no?

No mucho, no.

¿Por qué no?

Pues…

Ni yo les caigo bien… ni ellos a mí.

Además, no juegan limpio.

Ya te he dicho que puedes dejarlo.

Esto fue cosa de tu madre.

Yo me negué desde el principio.

Mañana escribo al señor Hartley.

No, papá, no lo hagas.

Aguantaré.

¡Saintbury!

Read.

Esto no me lo lances, ¿eh?

- No, enfermera. - Bien.

Este trimestre, el cabecilla de la casa es Johnson Major. No es malo.

¿Cómo serán los nuevos?

Parecen unos falsos, ¿no?

Sí, unos desgraciados.

¿Qué has hecho en vacaciones?

No mucho.

TABLÓN DE ANUNCIOS

LISTA DE CLASES TRIMESTRE DE PASCUA

- Me han dado una oportunidad. - Y a Read.

Otra vez en clase de Hartley. Voy a morir.

Sigo en la de Lorri, menos mal.

- ¿Nos has llamado, Johnson? - Sí.

Habéis ganado la gorra de novato.

Acabo de confirmarlo.

Enhorabuena.

Enhorabuena, Read.

Muchas gracias, Johnson.

Bien hecho los dos.

Está bien, pero podría estar mejor.

A ver, intenta imaginar ese pequeño barco de madera,

no más grande que un barco de pesca moderno,

que parte de Plymouth una mañana muy temprano.

No se sabe nada de él en tres años, se le daba por perdido.

Un día, avistan sus velas desde Plymouth Hoe.

Vuelve tras ver nuevas tierras, mares inexplorados

y hasta arriba de tesoros.

Y lo más fascinante es

que el Golden Hind al mando de Drake ha dado la vuelta al mundo.

Bueno…

Podrás escribir sobre eso, ¿no?

Sí, señor.

Sí, claro que puedo.

ESCUELA SAINTBURY VERANO 1944, CRÍQUET, 3 DE JULIO

PRÁCTICA

EN EL CAMPO DE ABAJO A LAS 14:30

Ni idea, Read, no tienes ni idea.

Te he dicho mil veces que juntes las manos al agarrar.

Recoge eso, Tracey.

Eres el criado hasta final de trimestre.

- Que lo recojas. - Recógelo tú.

Pártele la cara, Tracey.

¿Qué pasa aquí?

¿Quién ha empezado?

Yo, señor.

¿Por qué?

Simplemente he empezado yo.

Ya veo.

Este no es ni el lugar ni la forma de pelear.

¿Quieres continuar la pelea?

- Sí, señor. - Muy bien.

Id a las seis al gimnasio.

- Yo apuesto por Read. ¿Quién más? - ¡Venga!

Ya está. Separaos.

Venid aquí.

Venga.

Creo que ya habéis tenido suficiente, ¿no?

No, señor.

Vosotros no, pero yo sí. Venga, daos la mano.

Vamos.

Bien hecho, Read.

Buen trabajo, Read.

Estudiar aquí es un privilegio, Lorraine.

Soy consciente.

Pero creo que Read se lo ha ganado.

- Es normal que alguien ya en su nivel… - No.

Un chico con esos antecedentes genera incertidumbre, no me arriesgaré.

- ¿Los conoces? - ¿Qué quieres decir?

Aceptas a otros sin conocer sus antecedentes.

¿Por qué no a Read?

Porque estas cosas las sabe uno instintivamente.

Siempre estás intentando cambiar las cosas.

Si están desfasadas…

¿Sugieres que Saintbury está desfasado?

En fin.

Habrase visto.

Los miembros de esta escuela,

tras más de cinco años de guerra,

damos las gracias a Dios

porque nos ha concedido la victoria

y le rezamos

para que podamos, durante más años,

seguir con nuestra labor en Saintbury,

en paz.

Amén.

Cantaremos los primeros y últimos versos del himno "Oh, valientes corazones".

Oh, valientes corazones

que se acogieron a tu gloria.

A través del polvo del conflicto

y de las llamas de la batalla

tranquilos yacéis.

Demostrasteis vuestras virtudes caballerosas,

vuestra memoria queda consagrada

en la tierra

que amabais.

Oh, señor resucitado,

oh, pastor de los muertos,

cuya cruz los ha traído

y cuyo cayado los ha conducido.

En la gloriosa esperanza,

su tierra orgullosa y afligida…

EN MEMORIA DE LOS CHICOS DE LA ESCUELA SAINTBURY

QUE DIERON SUS VIDAS EN LA BATALLA DE GRAN BRETAÑA

JULIO 1940 - OCTUBRE 1941

…a tu misericordiosa

mano.

Amén.

- Vuelva a visitarnos. - Lo haré.

- Bienvenida, Lynne. - Gracias.

Has estado mucho fuera.

Señora Hartley, ¿cómo está Lloyd?

En la escuela, pero me preocupa.

Mamá ha intentado que vea al médico,

pero ya le conoce.

- Es testarudo. - Debería hacerlo.

- Intente convencerlo. - Haré todo lo posible.

- Las peticiones del director son órdenes. - Gracias.

Debo irme. Tengo una reunión con el consejo.

Por el nuevo monumento a la guerra.

- Adiós. - Adiós.

- Adiós, Lynne. - Adiós.

Bueno…

ya ha visto lo que opinan, Stringer,

y no ha dicho ni una palabra.

¿Qué le parece?

Bueno, sir James…

Quisiera ver una placa en la capilla

con los nombres de los chicos que murieron.

No creo que eso cueste mucho.

Con lo que sobre, quisiera hacer dos cosas.

La primera: dar becas y plazas gratuitas

a los hijos de quienes cayeron en la guerra

y pagar la plaza a chicos adecuados que no pueden permitirse nuestras tarifas.

- ¿Se refiere a chicos como ese Read? - Exactamente.

Y, en segundo lugar, ayudar a que esos chicos vayan

a la universidad.

He hablado con Hartley.

Cree que ese dinero debería emplearse en un nuevo salón.

Estoy de acuerdo, hace mucha falta.

Me opongo completamente a que los muertos sean la excusa para reformar el colegio.

Tranquilo, Stringer.

Desde luego, un monumento es tangible,

es algo que se ve.

Lo de las becas no funcionará.

Y hay que mantener el estilo del antiguo edificio.

Se están volviendo un poco conservadores con los años, ¿no?

A ver, aquí pones:

"El sistema monárquico de Alemania durante los siglos 14 y 15

es comparable al de Inglaterra en el mismo periodo".

- Sí. - No tiene ningún sentido.

Ve a Beckett's y compra el libro Europa en la Edad Media

de G. F. Black.

- Sí. - Si quieres, que me lo apunten a mí.

Gracias, señor.

Coge esta distorsión de la realidad y vete.

Sí, señor.

Por cierto,

Stevens me ha dicho que tu francés ha mejorado.

Leí en francés en las vacaciones.

Tengo cerca una tienda de periódicos europeos.

- Eso no es leer en francés. - Sí lo es.

Si entiendes La Vie Parisienne,, puedes leer de todo.

Espero que los idiomas te sirvan para algo más.

Este es tu tercer año, ¿no?

Sí, señor.

¿Has pensado en qué harás cuando acabes?

Verá, señor…

me gustaría enseñar.

¿Por qué?

Pues…

Bueno, señor…

es algo que merece la pena.

Bien.

Tendrás que licenciarte.

Sí, señor.

¿Señor, cree que tengo…

posibilidades de conseguir una beca para Cambridge?

- ¿Quieres que sea sincero? - Sí, señor.

Tienes una mente rápida e inteligente.

Captas enseguida las ideas.

Pero te cuesta desarrollarlas.

De nada sirve que diga que podrías optar a la beca porque…

francamente….

creo que no es así.

¿Te sientes decepcionado?

Pues… sí, la verdad.

Podrías entrar en Cambridge por la vía ordinaria.

Sí, pero ¿cuánto me costaría?

Depende de la facultad, pero…

entre 250 y 300 al año.

En fin…

mi padre no se lo puede permitir.

- Habría que considerarlo, ¿no? - Sí.

Vete y no te olvides del libro.

Muy bien, señor.

LIBROS NUEVOS Y DE SEGUNDA MANO

¿Sí?

¿Tenéis un libro llamado Europa en la Edad Media?

¿Lo tenemos, papá?

- ¿El de G. F. Black? - Sí, ese.

En el almacén, creo.

Ahí estará.

¿De dónde ha sacado esto?

¿Se acuerda del viejo sir John…?

LIBROS EDUCATIVOS

¿Te importaría… sujetarme la escalera?

Gracias.

No hay de qué.

HISTORIA

Algún domingo te he visto en el bosque Barton.

¿Sí?

Sentado bajo un árbol.

Leyendo.

Es un lugar tranquilo para estudiar, voy mucho.

Yo también.

Ya.

Es este, ¿no?

Sí, este es.

¿Podrías apuntárselo a Lorraine, de la casa Cloisters?

Okey.

Gracias.

¿Te veré la próxima vez en el bosque?

A lo mejor. Bueno, adiós.

Adiós.

Bueno, director.

¿Les transmitiste mi opinión?

No me hizo falta, Hartley. El obispo ya la dejó muy clara.

¿Qué ha hecho esa gente para justificar la educación?

Eso seguro que depende de cómo los eduquemos.

No tengo intención

de acoger a más chicos como Read en mi casa.

Al carajo con el Ministerio de Educación.

Papi, pero estoy segura

de que la idea de las becas es muy buena.

El Sr. Stringer podrá elegir a los más inteligentes.

Exactamente.

Creo que un monumento

es algo más visible para la próxima generación,

algo que les hará recordar.

Pero, papi…

¿Se acordaron de los muertos de la última guerra los chicos de tu casa?

Los vivos olvidan rápido a los muertos.

Si supiésemos que querrían que hiciésemos,

¿no crees que querrían que intentemos ayudar a los vivos?

Sí, creo que tiene mucha razón.

Ojalá nunca me hubieses pedido que le aceptase.

Nunca he confiado en él ni creo que llegue a hacerlo.

Te pedí que le aceptases por una buena razón.

Porque tú y tu señora habéis convertido esta casa en la mejor del colegio.

Pensé que en este ambiente, Read tendría mejores oportunidades.

El experimento aún no ha salido mal.

¿Salir mal?

Si los jefes de las casas no cooperan, saldrá mal.

Le acogí porque me lo pediste.

Pero Carter, Rowbottom, Linklater, los jefes más experimentados

se oponen a la idea y siempre lo harán.

Saldrá mal.

Buen tiro, Lorri.

- Estás enfadado. - Un poco.

Así va esto, ¿no?

¿Estás frustrado?

Llevo tres años aguantando.

En Saintbury eso no es mucho.

Lo suficiente como para decidirme sobre si quedarme o no.

¿Es por mi papi?

No, no del todo.

Me cae bien como persona, pero…

Aquí tienen una mentalidad que simplemente no aguanto.

Y tu padre la fomenta.

Espero que no te importe que te lo diga.

Si te vas, ¿qué harás?

No lo sé aún.

No puedo estar dándome contra un muro.

Vamos a casa a beber algo.

Está bien.

Hola.

A ver qué opinas.

Alex Stevens dice que ha visto a Read con una chica en el bosque.

¿Con una chica?

Y aún crees que debería hacerle prefecto.

En serio, vaya criterio tienes.

¿Esa influencia quiero en mi casa?

Viene de un barrio marginal y se comporta como tal.

Lynne, ayúdame con la colada, por favor.

No es para tanto, ¿no?

¿Quedar con una chica?

Es algo natural, ¿o no?

Están aquí encerrados casi nueve meses

y no hablan con chicas.

- No son de piedra. - Yo sé más de chicos que tú.

Dudo que sepas más de Read.

- ¿Has oído su versión? - Le he llamado.

¿Crees que no lo sé?

Un chico así no cambia. Nunca.

Eso no es justo.

Mira, Lorraine.

Desde que vino el chico, te has puesto en mi contra.

- Has… - Es así.

- No directamente, pero me criticas. - Nunca le diste una oportunidad.

Le has sentenciado porque no le entiendes.

- ¡Cómo te atreves! - Había que decirlo.

Cuando ha hecho algo bueno,

has sido condescendiente.

Si vas a ser así con chicos como Read,

que, te guste o no, vendrán,

no quiero trabajar aquí.

Pues me buscaré otro tutor.

Creí que eras leal.

Lo soy.

A las cosas en las que creo. Esto no funcionará

con tipos como tú que intentan arruinarlo.

En Saintbury solo hay hombres como tú. No quieren ver qué pasa a su alrededor.

Considera esto mi dimisión.

Deberás decírselo al director.

Con un trimestre de antelación.

Me iré al próximo trimestre.

Adelante.

- ¿Me ha llamado, señor? - Sí. Sígueme.

Cierra la puerta.

A ver, Read.

Me ha dicho Stevens que te ha visto con una chica.

- ¿Es verdad? - Sí, señor.

- ¿Quién era? - La de la tienda de libros.

¿Llamaste tú su atención?

No, señor. No exactamente.

Más bien empezó ella.

¿Sabes que eso va en contra de las normas?

Estaba con una tarea que me mandó Lorraine.

Estaba leyendo y se acercó.

Todos la conocen en el colegio.

La llamamos…

Di. ¿Qué la llamáis?

¿Que qué la llamáis?

Bueno, señor, de hecho…

La llamamos Tarta de Fresca.

Qué interesante.

¿Le hablaste tú primero?

No, señor. Me habló ella a mí.

- ¿Y qué pasó? - Fuimos a dar un paseo.

Sabías que infringías las normas.

- No pensé en eso. - ¿Que no lo pensaste?

Pues haré que pienses en ello.

¿Se lo cuento al director o prefieres unos azotes?

- Prefiero los azotes. - Bien.

Inclínate.

Quería saber si podrían hacerlo frente.

¿Cuánto supondría?

Eso es lo que más me interesa.

Pues, por tres años…

Un poco menos de mil libras.

Es mucho dinero.

Sí, es mucho dinero.

Para ser profesor, tendrá que licenciarse.

Debe ir a la universidad.

Debe tener su oportunidad ahora que ha llegado tan lejos.

Podría sacar unos 200 con el negocio.

- Tenemos tu pensión del Ejército. - Menuda ayuda.

No, honestamente no sé cómo podríamos hacerlo.

¿Cuándo iría?

A finales del año que viene como pronto.

Pero hay que inscribirle en una facultad cuanto antes.

Hágalo, señor Lorraine.

- Oye, echa el freno… - No, hágalo.

Conseguiremos el dinero.

Piénsenselo.

- Adiós. Gracias por el té. - Adiós.

¿Irán a la escuela el Día de la Conmemoración?

No creo, pero gracias.

No queremos que Jack se sienta…

Ya sabe. Gracias igualmente.

Adiós, Sr. Read.

Gracias por todo. No hemos podido agradecérselo hasta ahora.

No hay de qué.

El chico lo vale.

- No olvide su Highland Mixture. - Muchas gracias.

A ver, madre. ¿De dónde vamos a sacar mil libras?

Debe ir. Tenemos más de un año para conseguirlo.

Sí, pero mil libras

es una barbaridad de dinero.

Escucha.

Antes de casarme, me ganaba la vida. Puedo hacerlo de nuevo.

Solo por un par de años.

Según Lorraine, merece la pena, así que depende de nosotros.

Tuve esta habitación hasta los 17 años, Lorri.

Antes había barrotes en la ventana para que no me cayese.

Me pregunto si le diré a mi hijo…

"Este es el cuarto de los niños, hijo.

Tu madre reflexionaba sobre la juventud

que, año tras año y uno detrás de otro,

el roce de la vida ha convertido en verdad".

Vaya insulto al viejo Newbolt, ¿a que sí?

Papi me mataría.

Por cierto, ¿te he dicho que me voy?

¿Que te vas?

No, qué va.

- ¿Adónde? - A Londres.

A buscar trabajo.

No puedo seguir perdiendo el tiempo aquí.

Es una pena que te vayas a Londres a trabajar, yo…

te iba a ofrecer uno.

Lorri.

Aunque no es muy bueno.

Igual me gusta.

¿Te casas conmigo?

Sí quiero, Lorri.

¿Quieres saber por qué?

Claro que sí.

Porque te quiero… con locura.

Yo te llevo queriendo casi tres años.

Lorri, ¿está Lynne…?

Sí, ya veo que estás aquí.

Quería que fueses a por medicinas para Web Minor.

Tiene una tos horrible, pero…

voy yo si estás ocupada.

Señora Hartley.

Lynne acepta casarse conmigo.

No me digas.

¡Qué alegría!

Pensaba que estabais…

Bueno, ya sabéis.

Ay, cariño mío, me alegro muchísimo.

- ¿Puedo darte un beso? - ¡Claro!

Mami, ¿y qué le parecerá a papi?

Es verdad.

No soy el yerno que él escogería, ¿no?

Le va a pillar bastante por sorpresa.

Debe tomarse las cosas con calma.

Esta mañana le ha visto el doctor y no tiene el corazón muy bien.

¿No será nada grave?

No, cariño.

Pero tendrá que enterarse, ¿no?

Voy a ir a decírselo.

¿Y las medicinas para Web Minor?

Déjale que tosa, esto es importante.

- Cariño. - ¿Sí?

¿Tienes mucha experiencia con las mujeres?

- Muchísima. - ¿Eh?

Yo era Lorraine, el Libertino de El Alamein.

Cariño.

- Viene mi hermana. - ¿Sí?

No tengo correo otra vez.

Ya empezamos.

Read.

Damos las gracias al Señor por lo que hemos recibido.

Amén.

Todavía hay que mejorar ese tiro, ¿no?

Sí, señor.

¿Y la redacción que te mandé?

¿No te motiva mucho el tema?

No la he…

Lo siento, señor.

¿A qué viene el retraso?

Bueno, señor…

No he tenido mucho tiempo.

Ya llevas una semana de retraso.

Verá, señor…

No tiene sentido seguir con el refuerzo.

¿Qué quieres decir?

Me voy a ir.

¿Irte? ¿Adónde?

De Saintbury.

¿Por qué?

Porque debo irme, señor.

Tú y yo ya nos conocemos desde hace tiempo.

Cuéntame qué pasa.

Venga, dilo.

Señor, es que…

Mi madre va a trabajar otra vez para pagarme la educación.

¿Estás seguro de eso?

Me ha escrito mi primo.

No puedo permitir que lo haga…. Tengo que irme.

Escucha.

No lo hace para que sigas aquí.

Creo que es culpa mía.

¿Culpa suya?

Visité a tus padres para ver si te pueden mandar a Cambridge.

Les conté lo que costaría

y me dijeron que te inscribiese.

Tu madre es una mujer muy determinada.

Sí que lo es, señor.

Si tiras ahora la toalla, la vas a decepcionar.

No hagas tonterías y, sobre todo, que no se entere de que lo sabes.

Se sentiría mal.

Tenemos que encontrar otra solución.

¿Qué te preocupa, Lorri?

El joven Read, Lynne.

Debo conseguir que entre en Cambridge.

Y eso depende de papá, ¿no?

Los fondos se malgastan en un ridículo edificio.

Me pongo malo.

No es que sea cabezón, cariño.

Cree tener razón.

Ama a Saintbury.

Él es Saintbury.

Ha sido su mundo por más de 30 años.

No le culpes de no ver lo que hay más allá.

No lo hago, solo desearía poder hacérselo ver.

Si hubiese cedido, el resto le habría hecho caso.

Ya lo sé.

Pero no podemos cambiarle.

- Tiene que iluminarle alguien ajeno. - Sí, tienes razón.

No estaré aquí para verlo.

Aunque…

¿Cuándo es la Conmemoración?

El 16 de julio.

¿Por qué?

Has dicho que debe iluminarle alguien ajeno.

Pues…

Creo que sé quién puede hacerlo.

ESTIMADO SEÑOR Y SEÑORA READ

El director les ha dicho

que este año tenemos récord de becas para ir a la universidad.

También les ha dicho que, una vez más,

hemos ganado al fútbol a Cranborough.

Asimismo…

Asimismo, les ha informado

de que en este último año

ha habido cuatro casos de sarampión, tres de varicela

y de que un chico cayó en un pozo y se rompió el tobillo.

Pero… no me cabe duda

de que la noticia que le voy a dar ahora

le va a resultar una gran sorpresa.

Desde mi posición en este estrado, señor,

pido que la semana que viene

estos chicos trabajadores,

desnutridos…

y sufridores

tengan…

un día más de vacaciones.

¿Seguro que van a venir?

Eso espero, les dije que era importante.

Debo irme. Mamá estará muy ocupada con el té.

Está bien, adiós.

Hola, Lorraine.

Buenas tardes.

¿Qué te parecen los padres este año?

- Que están mejorando, ¿no? - Sí.

¿Sabe lo que le ha dicho el doctor a Hartley?

Sí, lo sé.

Lo siento mucho.

- Deja la casa a final del trimestre. - Ya, qué mala suerte.

Mire, Lorraine.

Quiero que retire su dimisión

y se encargue de la casa cuando Hartley la deje.

No va a poder ser.

Por el amor de Dios, ¿por qué no?

Mire, Hartley ha dedicado 20 años de su vida a los Cloisters

y ahora le obligan a dejarla porque está enfermo.

Se va a separar de algo que ha creado y que ama.

¿Cree que quiere dejárselo…

a alguien con cuya opinión está tan en desacuerdo?

No, siento un gran respeto por él.

Gracias por decírmelo, aunque sigue siendo una pena.

Buen golpe, Thomas.

El consejo se reúne tras el baile esta noche

para la decisión final sobre el monumento.

Sí, lo sé, yo…

¿Me disculpa?

Creo que veo una luz en el horizonte.

¿Una luz en el…?

¿Le importa que le robe otro?

No. Otro té para Peter.

Claro que sí.

Pobre Gerald. Qué mal momento para coger paperas.

- Esperemos que no se propaguen. - Esperemos.

Adiós.

…en que me quedase tras abrir el bazar.

Gracias, estoy servida.

Vámonos, Ronald.

Me lleva a la clase de arte, ha pintado un cuadro.

- Será horrible. - Es un desnudo.

Santo cielo, ¿a tu edad?

No pasa nada, es un hombre.

Eso espero.

Creo que aún no conoce al señor y la señora Read.

Me alegra que hayan venido a vernos.

- Un placer. - Encantada.

- Un placer. - Tómense un té.

- Muchas gracias. - Adiós.

- Adiós. - Deja de mordisquearte los dedos.

Creo que no conocen a mi esposo.

Adiós.

- Adiós. - Gracias por cuidar de Gerald.

- Es un placer. - Encantado.

He oído hablar mucho de usted.

Un placer.

Siéntense.

Muchas gracias.

Voy a buscar al joven Jack.

¿Cuándo han llegado?

Sobre las dos. Comimos un poco en el pueblo.

Debieron venir aquí.

Eso dije yo, pero… papá va por su cuenta.

¿Han…

han visitado la escuela?

La vimos al venir por el campo de críquet.

- Qué precioso lugar. - Unos edificios preciosos.

Son muy viejos, ¿no?

Del siglo 16.

Fíjate.

- Para papá. - Gracias.

Gracias.

Ustedes…

no habían estado nunca aquí, ¿no?

No, es la primera vez.

Hemos cerrado la tienda para…

Ya.

Mamá.

Hola, Jack.

- Papá. - ¿Qué tal, hijo?

- No nos esperabas, ¿verdad? - No.

- ¿Has tomado té? - Sí, gracias.

En cuanto tus padres se lo acaben,

enseñamos a tu madre la casa.

Querrá ver dónde vive Jack.

Sí, claro.

Y el señor Read querrá hablar con papá.

¿Llevas al señor Read a ver la escuela?

Gracias.

Sí, por supuesto.

Seré franco, señor Hartley.

No me entusiasmaba la idea de que Jack viniese aquí.

No me preocupaba que Jack encajase, sino que su escuela encajase con Jack.

Entiendo.

Siempre vi esto como un experimento que podría salir bien o mal.

En eso estamos de acuerdo.

Ahora he cambiado de opinión.

¿En qué sentido?

En esta escuela, no solo importa estudiar.

Aquí les enseñan cosas que no aprenden en otros lugares.

¿Como cuáles?

Para empezar, espíritu de equipo, confianza en sí mismos y…

cómo tratar con la gente.

Y buenos modales, espero.

Sí, eso decía yo siempre de Hitler.

Que nunca tuvo modales.

Para ser sincero, su hijo ha sido un problema para mí.

Lo puedo llegar a entender.

No suele tratar con chicos así.

A eso me refería con lo de tratar con la gente.

Si Jack se entiende con usted, puede hacerlo con cualquiera.

Gracias.

Estar bajo sus órdenes

ha sido lo mejor que le ha podido pasar a Jack.

Ojalá me hubiesen dado a mí esa oportunidad.

Dele las gracias al señor Lorraine, no a mí.

Pero él no es el jefe de la casa.

A la larga, los jefes de la casa son los que cuentan.

Lo sé bien.

Pasa igual con los sargentos mayores.

El coronel me decía: "Son un grupo complicado".

"Hágales hombres, sargento mayor".

Y eso hice.

Sí, estoy seguro de que sí.

No sé si es consciente o no,

pero su casa ha sido muy importante para nuestro Jack.

Gracias por decírmelo.

En el tiempo que lleva usted aquí,

supongo que nunca ha tenido a alguien que sea un completo fracaso, ¿no?

Pues…

No sé qué decir.

Yo lo sé bien.

¿Llegaron bien al tren?

Sí. Intenté que se quedasen, pero no podían.

Read es un buen tipo.

Dice que quiere que el chico sea director.

Eso es un cumplido para ti.

Me he vuelto un viejo, ¿verdad?

Tonterías. Apenas has cambiado desde que te conocí.

En cierto modo, a eso me refiero.

Si me disculpa.

- ¿Me concede este baile? - Claro que sí, Jack.

¿Sigue reunido el consejo?

Sí, creo que sí.

CASA CLOISTERS

CAPITANES DE CRÍQUET

Ella será nuestra guía y amiga.

Hagamos mayor su grandeza.

CASA CLOISTERS DISTINCIÓN UNIVERSITARIA

Dale una oportunidad.

Sí, debes darle una oportunidad.

PREFECTOS DE LA CASA

Hartley, nunca le diste una oportunidad.

"Veinte chicos

hijos de hombres pobres de Saintbury

serán mantenidos gracias a la fundación de esta escuela.

Con el talento natural y la capacidad

para aprender que tengan.

El resto, pagarán como se acostumbra en el resto de escuelas de secundaria".

Llevamos debatiendo lo mismo exactamente una hora y 42 minutos.

Debemos tomar una decisión.

Quizás sean demasiado ancianos ya, pero yo quiero echarme un baile.

Sir James, me sigo preguntando para qué educar a estos chicos

en ambientes que no conocen.

A largo plazo, ¿de qué servirá?

¿Puedo responder a su duda?

No sé qué narices hace aquí, pero pase.

Pase.

Disculpen que irrumpa así,

pero será la última vez que me reúna con todos ustedes.

Verán,

siento que la escuela corre el peligro de equivocarse

y yo tengo bastante culpa.

Quiero, antes de que sea tarde, intentar evitarlo.

No quisiera interrumpir más de lo necesario,

pero ya que muchos de ustedes

han contribuido generosamente al fondo para el monumento a la guerra,

sir James Corfield me ha pedido que anuncie la decisión del consejo.

Se colocará una placa en la capilla

para conmemorar a los saintburianos que cayeron.

La cantidad restante se empleará en becas

y en ayudar a que algunos alumnos vayan a la universidad.

Muchas gracias.

Tan solo es un pequeño regalo que nos gustaría que aceptase.

Todos hemos contribuido

libremente y sin persuasión de por medio.

No se me da muy bien dar discursos, señor.

¡Ya te digo!

En la inscripción verá cómo nos sentimos por su partida.

"Para Lloyd Hartley MA

de los chicos de su casa

con cariño y gratitud".

Porque es un muchacho excelente,

porque es un muchacho excelente,

porque es un muchacho excelente

y siempre lo será.

Y siempre lo será.

Y siempre lo será.

Porque es un muchacho excelente,

porque es un muchacho excelente,

porque es un muchacho excelente,

y siempre lo será.

¡Tres hurras por la señora Hartley!

Una más, que da suerte.

Esa ha sido nuestra última cena aquí.

- Lorri, sírvete tú mismo el whisky. - Gracias.

Cómo le han aclamado, ¿eh?

- Ha sido magnífico. - Y a mami también.

Sí, no sé por qué.

- ¿Te lo digo yo? - Por favor.

Pues verás.

Te han aclamado porque has sido para ellos como una madre

y una amiga.

A tu manera, has luchado por ellos y…

aunque nunca has sido desleal a Lloyd…

a veces han sentido que estabas de su lado.

Por eso te han aclamado y…

en su corazón, seguirán haciéndolo toda la vida.

Lorri.

¿Lo dices de verdad?

Completamente.

Me alegra que se lo hayas dicho.

- ¿Y Lloyd? - En el estudio.

- ¿Querrá beber algo? - Se merece una copa.

Adelante.

Pensé que querrías beber algo.

Gracias, Lorri. Me encantaría.

No me esperaba esta caja de cigarros.

- Me pregunto quién quedará al mando. - Y yo.

- ¿Alex Stevens? - No, es muy descuidado.

Le gusta demasiado la pesca.

Tú lo rechazaste.

Ya te dije que quería un cambio.

¿Y esa decisión no tendrá que ver conmigo?

¿Contigo? ¿A qué te refieres?

En el pasado hemos tenido desavenencias.

- Pensé que… - No.

No es fácil ceder la casa.

Me gustaría que mi sucesor la dirigiese

como yo lo he hecho.

Naturalmente.

Lo entiendo.

No es que me oponga a cambiar, es que no puedo cambiar.

Es lo que tiene hacerse mayor.

Me he vuelto vanidoso, pretencioso. Creo que mis formas son las mejores.

Demostraron serlo en el pasado.

Quizás, pero yo también me he quedado en el pasado.

Mañana hago las maletas y cedo el futuro a otra persona.

¿Y a quién?

Es cosa del director.

¿Lo es?

Yo creo que es cosa mía.

Creo que rechazaste el trabajo para no ofenderme.

¿Y qué si es así?

Tú no quieres que me quede aquí.

No en tu puesto.

Escúchame, Lorri.

He estado reflexionando últimamente.

Tú eres el adecuado para este trabajo.

Para hacer lo que yo no puedo hacer.

Te pido que, antes de que sea tarde, te encargues de la casa.

No, será mejor alguien nuevo, ajeno.

No opino igual.

Quiero que perduren las cosas buenas de la casa

y perdurarían en tus manos.

Nada me gustaría más, pero…

¿Lo harás?

Si lo dices de corazón…

lo haré.

Gracias, Lorri.

Muchas gracias.

Mami se ha ido a dormir.

Lynne, tengo una noticia.

Lorri ha aceptado dirigir la casa.

¿Qué?

¡Cariño!

Si resultas ser tan buena esposa como tu madre,

no lo harás nada mal.

¿Y ese ruido? Adelante.

¡Que venga el señor Hartley! Que venga…

¿Puedo hablar con usted?

Sí, ¿qué sucede?

Le llaman en el dormitorio de arriba.

Voy a parar ese alboroto.

¡Que venga el señor Hartley!

¡Que venga el señor Hartley!

¡Que venga el señor Hartley!

¡Que venga el señor Hartley!

¡Que venga el señor Hartley!

¡Que venga el señor Hartley!

¿Y ese cambio de opinión?

Tu padre. Creo que lo dice de verdad.

Bien.

Cuando traigamos nuestros muebles, el escritorio estaría mejor…

ahí, supongo.

Lorri, va a ser maravilloso.

¿Crees que madre me dará consejos?

Sí, a menos que sea una mujer excepcional.

- ¿Le harás caso? - No.

A menos que sea una hija excepcional.

Aquí está, señor.

Thompson ha dicho que quería verme antes de ir a dormir.

Ven, Read. Tengo una noticia para ti.

El señor Hartley te ha recomendado para Cambridge

cuando acabes aquí.

Ay, madre mía.

¿Cerrarás el pico?

Lo intentaré.

Y seré el nuevo jefe de la casa.

¡Cómo me alegro, señor!

Ahora a dormir y no digas nada a nadie.

No, señor. Buenas noches.

Señora Lorraine.

No, Jack, aún no.

Al trimestre que viene.

- Buenas noches. - Igual.

¡Pero señor!

¿Qué pasa?

Nada, señor.

Buen trabajo, señor.

- Buenas noches. - Igualmente.

Papi, sube con mamá ahora mismo.

Querían pelea y la han tenido.

He derribado a seis antes de que vinieran a por mí.

¿En serio, papi?

Estoy cansado, me voy a dormir.

Buenas noches a los dos.

No me cambies nada del estudio hasta mañana.

Esta noche todavía es mío.

Y Lorraine.

No entretengas a Lynne mucho.

Está bien, ahora mismo vamos.

- ¿Haremos nosotros un buen trabajo? - Debemos.

Lo haremos todo lo bien que podamos.

Lo harás, Lorri. Sé que sí.

Lo intentaremos.

Eso desde luego.

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