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"Era despierto, dinámico
y de trato divertido". - Oscar Hammerstein II
"Era el hombre más triste que he conocido". -Mabel Mercer
Te telegrafié y te llamé,
por correo aéreo te escribí.
Tu respuesta fue un adiós
y con recargo la recibí.
Me enamoré solo una vez
y tuvo que ser de ti.
Triple rima.
Todo me pasa a mí...
¡Joder!
WQXR informa del fallecimiento
de uno de los mayores letristas de EE. UU.,
Lorenz Hart, que murió anoche en el Doctors Hospital de Manhattan
por complicaciones en su neumonía.
Hart tenía 48 años.
Durante más de 20 años, Hart y su socio, Richard Rodgers,
Rodgers componía y Hart escribía las letras,
combinaron sus respectivos talentos
para crear una serie de éxitos de comedia musical.
A menudo considerados los Gilbert y Sullivan estadounidenses,
Rodgers y Hart serán recordados por canciones como "My Funny Valentine",
"The Lady is a Tramp", "Where or When",
"With a Song in My Heart", "Isn't It Romantic",
"My Heart Stood Still", "Bewitched",
"I Didn't Know What Time it Was",
"Manhattan" y "Blue Moon".
Siete Meses Antes 31 de Marzo de 1943
Okla, okla...
Sabemos que es nuestra tierra...
- Ahora viene lo de "grande". - ...y nuestra tierra es grande.
Y decimos: "¡Ay!".
Siempre decimos: "¡Qué bien estás, Oklahoma!".
Necesito una copa.
- Lorry... - Nos vemos luego, mamá.
¡Oklahoma!
CERRADO
Por última vez, pon los documentos sobre la mesa.
Si Laszlo y su causa te importan tanto,
nada va a detenerte.
Bien, voy a ponértelo fácil.
Adelante, dispara. Me harás un favor.
Recuerda que te estoy apuntando a la polla.
Mi parte menos vulnerable.
¿Cuántas veces hemos visto esa película?
La peor frase de Casablanca:
"Bueno, se ha roto un precedente".
¿"Se ha roto un precedente"? ¿Cómo coño se rompe un precedente?
¿Es que no hablan inglés allí en Hollywood?
Aunque Claude Rains está fantástico.
Él salva la película.
- Claro. - ¿Sabes por qué es genial?
Es un protagonista y es bajito,
lo que demuestra que se puede ser ambas cosas.
Y esto me encanta. Le dice a Ilsa:
"Mademoiselle, es el tipo de hombre que, si yo fuese mujer
y yo no estuviese aquí, me enamoraría de Rick".
Piénsalo. ¿Con quién acaba al final de la película?
¿Con quién pasea cogido del brazo hacia la niebla?
¿Rick y el cap. Renault?
¿Qué crees que se cuece en el cuartel francés de Brazzaville?
Esa escena no te la enseñan.
Vale. La mejor frase de Casablanca:
"Nunca nadie me ha amado tanto".
¿No es maravilloso? Seis palabras.
"Nunca nadie me ha amado tanto".
¿Y a quién han amado lo suficiente? ¿O la mitad de eso?
¿Me pones un trago?
- Me dijiste que no... - Solo quiero mirarlo.
Sostener su color ámbar en la mano.
- Me dijiste que no... - Pónmelo.
¿Te he contado lo que me dijo Elizabeth? He quedado con ella aquí.
¿La que te estás...?
- Eddie, Eddie. - ¿Qué?
Ten un poco de clase.
Su madre va a entrar en cualquier momento.
- Perdona. - En serio, la adoro.
Y esto va más allá del sexo.
- ¿Qué hay más allá del sexo? - No lo entiendo.
Ella no se lo merece.
Pero ¿no es siempre así? "Adoración irracional".
Es la expresión que usó. También es poeta. ¿Te lo había dicho?
Y ponme también una soda.
Me beberé una y admiraré la otra.
Y esta chica...
¿De verdad, ya sabes...?
¿Con una universitaria?
Es más complicado de lo que puedes imaginar.
Deja la botella. Es un poema visual.
No me das ningún detalle.
¿Sabes cuál es mi meta secreta para el resto del año? En serio.
Mi meta secreta es dejar de tener tanto miedo.
¿Elizabeth Weiland? Para...
¡Son mías!
Joder. ¿Eso es todo lo que te dan por cinco dólares?
Más los portes, sí.
¿Lorenz Hart?
¿Sabe? Creo que he oído ese nombre antes.
Te acabas de ganar un dólar de propina, chaval.
Se ha roto un precedente.
Ella me dio esto.
Lo envió desde New Haven
porque le dije que quería algo que hubiese tocado.
Es como volver a tener 17 años.
Claro que yo nunca tuve 17 años. Pasé directamente de niño a rancio.
Eddie, ponle un trago al chaval.
- No, gracias. Estoy trabajando. - Es cuando debes beber.
¿Cómo te llamas? Sven, ¿a que sí?
- Troy. - Aún mejor.
Sven, ¿estás libre esta noche?
¿Quieres ponerle un trago?
Porque doy una fiesta enorme en mi casa.
Estará toda la gente del espectáculo.
He contratado al Golden Gate Quartet.
En serio. Quiero que vengas.
Trae a un amigo. A una docena.
Será algo como no has visto nunca.
Vivo en el edificio Ardsley.
En la 91 con el parque.
Le dices al portero que vas a la fiesta de Lorenz Hart.
Tendrás que saberte la contraseña. ¿Estás listo?
"Nunca nadie me ha amado tanto".
Despacio.
Qué estampa tan bella.
¿Usted no bebe?
Tras un cuarto de botella de brandi
me levanto como una rosa...
¿La conoces?
- No. - No la conoces.
Mi graciosa Valentine,
dulce y cómica Valentine...
- No escucho mucho la radio. - Sabías mi nombre.
¿No te sabes ni una canción de Rodgers y Hart?
Es que no...
Me quedo con Manhattan, el Bronx y Staten...
Fuimos portada de Time Magazine.
Mi retrato está en la pared junto a...
Eddie, ¿dónde está mi retrato?
- Los van cambiando. - ¿Qué?
¿Y esta?
Luna azul...
¡Esa me la sé!
Me viste aquí solo,
sin un sueño que perseguir,
sin un amor para mí...
La peor letra que he escrito.
- ¿Es suya? - Ni siquiera iba a ser el título.
Esa me gusta.
¡Devuélveme la propina!
¡Te quiero ver en mi fiesta, Sven!
Doc Bender me dijo la otra noche...
Le conté que le había pedido la mano a Vivienne
y me había vuelto a rechazar,
y dijo: "Larry, decídete.
¿Eres homosexual o heterosexual?".
Le dije: "Doc, soy ambisexual".
"¿Qué coño es eso?".
Y dije: "Que me hago pajas igual de bien con ambas manos".
¡Larry! Que hay una dama presente.
Las mujeres también pueden usar las dos.
Para ser escritor hay que ser un poco omnisexual.
Debes tener, dentro de ti, a todo el mundo.
Hombres, mujeres, caballos...
¿Cómo vas a darle voz a todo el coro mundial
si todo el coro mundial no está ya dentro de ti?
Eddie, ¿cómo llamarías a un homosexual incansable e implacable?
"Marinfatigable".
Por el gran y glorioso pasado.
Cuando todo importaba tanto.
Sigue tocando. Eres bueno.
Gracias. Soy un aspirante a compositor.
¿"Aspirante"?
Eso significa que respiras, ¿no?
Me apunto tu nombre por si necesito un nuevo socio.
¿Has ido al estreno esta noche?
Oklahoma!, con signo de exclamación, nada menos.
Cualquier título que necesite exclamación,
mejor pasa de él.
¿Cómo te llamabas?
Morty Rifkin, pero actúo como Morty Rafferty.
Nadie podría adivinar que eres judío.
Enhorabuena por el estreno de OKLAHOMA!
¿Qué le ha parecido Oklahoma!?
¿Qué me ha parecido Oklahoma!?
Bueno, Nudillos...
Nudillos O'Rifkin, así te voy a llamar.
La vi un par de veces de preestreno en New Haven,
cuando aún la llamaban Away We Go!, con signo de exclamación.
Y estaba seguro de que Dick me llamaría:
"Larry, tenemos un problema.
Tienes que hacerlo divertido.
Necesitamos números cómicos".
Y yo iba a decir:
"Dick, en vez de tanto folclore estadounidense,
hagamos una sátira del folclore estadounidense".
Ya se me estaban ocurriendo letras. No podía parar.
¿Y le llamó?
¿Estás de coña? Estaba ocupado escribiendo más éxitos.
Me he sentado en mi butaca esta noche y he visto
"Okla- homo!", con signo de exclamación,
con toda la purpurina y las luces rosas,
los sombreros de vaquero y los lazos corredizos,
y sabía dos cosas con una certeza absoluta:
que era un éxito de 14 quilates
y que era una mierda de 14 quilates.
Un amigo mío la vio de preestreno. Dijo que era de lo mejor que había visto.
Es un espectáculo fraudulento a todos los niveles.
Y no son los celos los que hablan.
Lo he visto esta noche
y he sentido un vacío en el corazón.
Todo el público la ovacionaba.
Ovacionaban chistes de segunda.
Quería agarrarlos por los hombros y decirles:
"¿De qué os reís? ¡Venga! ¡Exigid más!".
Y Rodgers es un genio.
Lo digo sin dudarlo un segundo.
- Tú eres pianista. Lo sabes. - Sí, es bastante bueno.
¿Bastante bueno?
No hay nadie con su capacidad, con su ingenio.
¡Desorbitadas melodías masculinas que retumban como apisonadoras!
Rodgers es un cabrón desalmado, pero sabe hacer que una melodía levite.
Y ese es el distintivo del gran arte: la levitación.
Tengo un buen presentimiento...
Ese es el momento.
¿Lo oyes?
Se te eriza el pelo
y todo el mecanismo de la composición de repente se libera de la gravedad.
Hay quizá cinco personas en el mundo que puedan hacer eso.
Y ese hijo de puta es una de ellas.
Y luego, claro, "letras de Oscar Hammerstein II".
¿Qué puedo decir de Oscar?
Pronto entrará aquí dando zancadas, con sus dos metros y pico.
Dick se ha buscado adrede a alguien alto, puedes estar seguro.
¿Pero qué decir de Oscar?
Es tan mundano.
Y, es verdad, la mayoría somos mundanos.
Pero hay momentos, lo juro por Dios,
hay momentos en mis obras en los que he creado algo que me supera.
- Estoy de acuerdo. Totalmente. - Gracias.
Las palabras superaban la música y a los personajes que las cantaban.
Y se acercaban, quizá por un segundo, a algo inmortal.
Disculpad mi ilimitado amor propio, pero es así.
Y, si nadie más va a decirlo, lo digo yo.
He escrito un puñado de letras que van a desafiar a la muerte.
Dicho con la modestia de un auténtico demente.
Oye, cuando Shakespeare escribió:
"Ni el mármol ni las estatuas de príncipes vivirán más que este verso poderoso",
¿dijo la gente: "Dios mío, menudo ego"?
No. Dijeron: "Es un genio y sabe que su obra va a perdurar".
¿Ahora eres Shakespeare?
Oklahoma! va a ganar el maldito Pulitzer, ya lo sé.
Los institutos la representarán hasta el hartazgo porque es inofensiva.
Pero, en serio, ¿quién quiere arte inofensivo?
¡Nudillos! ¿Me oyes? Estoy respondiendo a tu pregunta.
¿Para eso nos trajo Dios al mundo? ¿Para no ofender?
Ese es el problema de Oklahoma!.
Y el problema ya estaba allí en la obra original,
la puta Green Grow the Lilacs.
Dick me la enseñó a mí primero.
Me pidió que la adaptase y dije que no.
Me da igual que sea nostálgica, pero Oklahoma!, signo de exclamación,
es nostálgica por un mundo que nunca existió.
¿Y de verdad quieres escribir una obra con un protagonista llamado Curly?
Mira, una idea para una canción:
"¡Hola, Moe! ¡Hola, Larry! ¡He pisado mierda de vaca!".
¿Estoy resentido?
Escribimos juntos un cuarto de siglo,
y la primera obra que escribe con otro
va a ser su mayor éxito.
- ¿Estoy resentido? - Larry.
Claro, joder.
Pero tengo que hablarte de Elizabeth.
Tengo que purgar mi corazón.
Eso, la de 20 años.
Llegará en cualquier momento.
Rodgers vendrá esta noche, ¿no?
Tranquilo, te lo presentaré.
Qué bien. Quiero enseñarle mis canciones.
Escucha y aprende.
Te estoy hablando de Elizabeth.
Hay algo cautivadoramente etéreo en su rostro.
- ¿Qué coño significa eso? - Mira, le he traído regalos.
¿Se lo has comprado en Klein's?
Le va a encantar.
SERVIDUMBRE HUMANA de W. S. MAUGHAM
Pero si está usado.
Es una primera edición.
Tú no entiendes la magia y el misterio de esta chica.
"Llevo esperando esto toda mi vida".
Es lo que Somerset Maugham dice ahí, ¿sabes?
- ¿Yo? - Sí.
"Siempre hay uno que ama y otro que se deja querer".
Es la verdad, ¿no?
Pero tiene delito buscar el sentido de la vida
es un libro con la palabra "bondage" en el título.
Larry.
Es una chica, ¿verdad?
Es que siempre he creído que tus intereses iban más hacia...
¿Mis intereses?
¿Ahora vas a analizarme tú?
Gracias, doctor Bacardí.
La conocí en los ensayos de Por Júpiter. Y no es actriz.
Es universitaria.
De segundo año. Yale.
No la facultad general. Esa es para chicos.
La Facultad de Bellas Artes.
Diosas bohemias con batas grises,
mezclando pintura a la luz de la mañana.
Tiene veinte años.
- ¿Y tú? - Unos juveniles 47.
¿Sabes cómo la llamo en mis cartas? "Mi irremplazable Elizabeth".
De verdad, si pudiese escribir lo que siento ahora mismo,
tendría al público levitando.
Oklahoma! se cancelaría humillada
si pudiese catar ocho versos de lo que siento.
Y yo de catar en bares sé un rato.
En verano estaba despierto a las cuatro de la madrugada
y durante cinco horas había estado...
¿Para qué coño te miras el reloj?
Estoy trabajando.
¿Y qué te crees que hago yo? Y ni siquiera me pagan.
Muy bien.
Más flores.
Eddie, pon otro trago a Sven.
- Para Richard Rodgers. - Joder, ¿cuánto han costado?
16 dólares, más los portes.
"Dick, siento en el corazón que todo te va a ir bien.
Te quiero, Dorothy".
¿Está citando a Oscar?
¿Escribo con su marido durante 24 años y cita a Oscar?
En la 91 con el parque. El Ardsley. Iremos tarde.
Muy bien. Gracias otra vez.
Permíteme un momento.
Deja que te recree a Elizabeth.
Basta. ¿Te la has tirado o no?
Ten un poco de clase. Nudillos, ¿puedo hablar contigo?
Sí, claro.
¿Se la ha tirado o no?
¡Elizabeth!
¡Larry!
¡Mi irremplazable Elizabeth!
Me alegro de verte.
- ¿Te gusta el pelo? - Me encanta.
- Es mucho mejor que el rojo. - Ya lo creo.
También me gustaba el rojo, pero este es de otro mundo.
- Voy a arreglarme para la fiesta. - Te he traído flores.
- Estoy abrumada. - Suelo causar ese efecto.
Tengo mucho que contarte.
- ¿El qué? - Vuelvo a escribir en mi diario.
Me dejarás leerlo.
¡No, no! ¡El grande!
¿Y este es para Rodgers?
Larry.
Mi madre se moriría si lo viese.
Con tu permiso...
Permiso concedido.
El chico que te conté...
Cooper.
- Por fin ha sucedido. - ¡No!
Sí.
En mi cumpleaños.
La noche que cumplí 20 años.
Muy dramático. Podrías escribir una obra.
Un musical. Se levanta.
- Larry. - Un musical de Pascua.
Es muy religioso.
Para clarificar, casi sucedió.
Clarifica ahora mismo.
Luego te lo cuento.
Exijo saber la versión corta ahora.
¿La versión corta? Vale.
Tenía la piel de la espalda impoluta.
Tengo que irme.
Me presentarás a Richard Rodgers, ¿no?
Antes de que acabe la velada, te lo vas a comer enterito.
Larry, qué vulgar.
"Comer enterito". Qué gracia.
Oye...
Estoy escribiendo un musical sobre ella.
Inspirado en las fotos de guerra de Frank Capra, Por qué luchamos.
Este se llamará Por qué follamos.
Y la gran balada final será "Tenía la piel de la espalda impoluta".
Cuando tienes veinte años,
¿qué otro bien tienes para comerciar más que tu cuerpo?
Aún no has hecho nada.
Pensad lo que escribiría Elizabeth si viese mi espalda.
"La piel de su espalda
parecía una sábana sobre la que alguien había vomitado.
Su picha parecía el cuerno de un unicornio retrasado".
Solo uno,
para ser capaz de darle la enhorabuena.
Larry.
Por la piel de la espalda de ella.
Como toda otra parte de su ser,
impoluta.
¿Cómo puede comprimirse tanto placer en un recipiente tan pequeño?
Se acabó. Ni una gota más. ¿De acuerdo?
Cómo echo de menos a Gershwin.
Seguro que he visto Porgy y Bess más veces que nadie de esta ciudad.
La mejor frase de Porgy:
"Cuando Dios hizo al tullido, quiso que estuviese solo".
¿Alguna vez piensas que tu vida es una obra?
Y que el 99 % de la gente no tiene diálogos, ¿sabes?
Son como extras.
Y tú eres solo un extra en su obra.
Profundo. Muy profundo.
- Yo también pienso. - ¿En serio? Creía que eras un extra.
¿Os queréis llevar las putas flores de mi bar?
Vale.
Tienes que verla como la vi yo.
Acabo de verla.
No, la primera vez.
Si no puedes ver eso,
no puedes entender de qué va esta noche.
Creo que no te la has follado.
Quiero practicar este truco contigo antes de hacérselo a ella.
Y no se lo voy a hacer como truco, se lo voy a hacer como experimento.
Para demostrar que tenemos una conexión extrasensorial.
Ella cree en esas gilipolleces. Me habla de la telequinesis.
Yo no entiendo una mierda. Asiento con la cabeza y pienso:
"¿De verdad lleva un sujetador de color morado?".
Y después os enseñaré mi propio juego de cartas.
- La canasta del chupapollas. - Larry, esa boca.
¿Te ofende la palabra "chupapollas"?
Vale, no la usaré. Te doy mi palabra de chupapollas.
Pero deja que te cuente la primera vez que la vi.
Prefiero ver el truco.
Yo también.
¿Sabes qué es lo más sexi del mundo?
Un pene semierecto.
Larry, nadie quiere oír eso.
No hablo contigo.
- ¿Con quién? - Conmigo, con gente interesante.
En serio, un pene semierecto es una promesa.
Un pene totalmente erecto es un signo de exclamación.
Como escritor, me ofende.
Es demasiado obvio y adolescente. No tiene historia.
Pero ¿un pene semierecto va...
o se viene?
Pero las mujeres me atraen precisamente por su ausencia de penes.
Y a mí.
Viven en un paisaje emocional mucho más interesante que nosotros,
un paisaje que tan solo podemos soñar.
Pero esta noche no va de paisajes.
Es un retrato de Elizabeth y solo de Elizabeth.
Y dale, joder.
Has visto qué guapa es.
Aunque no es una belleza clásica.
¿Cuál es la palabra?
Buenas tetas.
Pequeñas, pero muy...
tentadoras.
Ojalá pudiera pintarla.
Me parece la forma más íntima de mirar a una persona.
Y, a la vez, la menos sentimental.
Reproducir con exactitud la superficie de su rostro.
Las dos pequeñas pecas en su mejilla izquierda.
Me resulta familiar. He visto su foto en alguna parte.
Es escritor.
Entonces, sabrá apreciar esta historia, porque trata sobre lo...
¿Inefable?
Es la palabra perfecta.
¡Dios! Usted es E. B. White. Es "Andy" White.
No sabe cuánto he disfrutado sus ensayos.
Nada me ha dado más placer.
- Estoy enamorado de su lenguaje. - Gracias.
Y de su puntuación. No se puede mover ni una coma.
Es usted un músico, White.
Usted es el músico.
Usted más que nadie sabrá apreciar esta historia.
Esta chica, Elizabeth.
No puedo hacerle mi truco, ¿me entiende?
No le interesaría. Ella nunca me pregunta sobre mí. Nunca.
Y no es indiferencia, creo, sino que ambos reconocemos
que ella es más interesante que yo, y lo digo con sinceridad.
¿Habéis visto su pelo?
Es lo primero que vi cuando entró en el teatro en julio.
Era como si respirase otro aire que yo.
Eso me gusta.
En serio, White, sería un gran musical.
Y sin un puto tallo de maíz en toda la obra.
Amigos, para que quede constancia,
"el maíz estaba tan alto como el ojo de un elefante"
es la letra más estúpida de la historia de la música estadounidense.
Sí, tiene todo el sentido.
Y sí, entra bien.
¿Pero la imagen de un maizal en Oklahoma
con un puto elefante ahí plantado?
- Me gustan los elefantes. - Como a todos.
Andy, tiene que ver esto.
La estaba escuchando hablar,
pero no entendía ni una palabra
porque lo único que pensaba yo era:
"Espera a sentir la calidez de su mirada, pensativa, dulce y sabia".
Pensaba en ella cuando escribí esa letra.
Tres palabras perfectas en el orden perfecto.
Dígame, ¿qué otro letrista podría hacer funcionar "pensativa"?
¿Qué canción era?
Cuando soy bueno, soy muy bueno.
El sonido. Eso es lo que hace un escritor.
Llevamos nuestra vulnerabilidad como un manto para que todos lo vean.
Me gusta la palabra "manto".
Porque es arcaica, como nosotros.
¿Quiere otra copa?
Claro. ¿Por qué no?
Se me ocurren mil razones por las que no, pero ganan las razones por las que sí.
Eddie, por favor, trae al médico de la casa.
Otra ronda. Solo un poco.
¿Sabe qué me encantó de su ensayo sobre Florida?
Esa frase: "El mar responde a todas las preguntas,
y siempre de la misma forma:
'¿Tan pronto?'".
Joder. Tomar un sonido y transformarlo en...
un suspiro de la eternidad.
Mi minúsculo don.
Por la poesía, que nos riega desde mil fuentes inesperadas.
Por su poesía.
Mire, ella tiene 20 años y yo, 47.
Vamos a hablarlo como dos alcohólicos sensatos.
Al principio, todo era exactamente como parecía.
Yo era su mentor y supongo que era, ya sabe,
el viejo pez gordo del teatro para ella.
Yo estaba en el Shubert ensayando Por Júpiter.
La obra era un desastre.
Discutía con Johnny Green la letra de "Give My Regards to Broadway".
Recuerdo que de pequeño me quedé prendado de esa canción.
Saluda de mi parte al viejo Broadway
y di que estaré allí así lo quiera...
Supe al instante, incluso de niño,
que lo que le daba la viveza e inevitabilidad era la rima interna.
Y no solo "allí, así", también la de "vi, di".
Por lógica debería ser:
"Saluda al viejo Broadway y diles que estaré allí",
pero cambiar el verbo por "di"
lo cambia todo.
Nudillos, ¿te sabes algo de Cohan?
Por allí.
No.
Por allí.
Que llegue el mensaje por allí.
Que llegan los yanquis, que llegan los yanquis,
con los tambores resonando por doquier.
Iremos, llegaremos
y no volveremos hasta que todo acabe por allí.
¿Sabes qué cantaban de verdad en la Gran Guerra?
"No volveremos, nos enterrarán allí".
Y así fue.
El número total de muertes en la Gran Guerra: 37 millones.
Quizá el adjetivo "gran" nunca debería preceder a la palabra "guerra".
Totalmente de acuerdo.
¿Qué piensa Dios cuando observa su creación
y ve que, por el más noble de los motivos, enviamos a 37 millones a sus tumbas?
Por eso llueve siempre. Dios está llorando.
Pues yo soy un patriota. Lo soy.
Tú eres un soldado. Dios te bendiga.
Pero ¿cuántos vais a morir esta vez?
¿Seremos capaces de contarlos?
Estoy de permiso, cuidando de mi madre.
Ella tiene más miedo que yo.
¿Cuándo vuelves?
Dentro de dos semanas regreso a un hervidero de actividad enemiga,
Bradley Beach, Nueva Jersey.
Enseño código morse en el Hotel Grossman.
Bradley Beach,
donde agentes enemigos vagan por el paseo marítimo
disfrazados de ancianas judías con abrigos de visón.
Yo jugaba a meter la salchicha con una de allí.
¿Sí?
¿Ha leído el artículo en Life sobre Guadalcanal?
Los soldados lanzaban monedas sobre el agua en vez de piedras
porque sabían que no iban a regresar.
Yo no pude alistarme. Los ojos.
¿Qué pasa? ¿Se abren?
Hablando de gente que no va a volver,
me gustaría que leyera esto.
Es del cartel de Por Júpiter.
En voz alta.
"Rodgers y Hart: tan distintos como un perro salchicha y un dromedario.
A uno le gusta la ópera y el hogar, al otro, los bares y la gente.
Uno casado y con dos hijos, el otro soltero y patrón de camareros".
No hay de qué, Eddie.
"El bajito, Larry, fuma puros
grandes, negros, pequeños, marrones, de todo.
Dick, ese es Rodgers, solo fuma cigarrillos.
Uno se acuesta a las 4:30 de la mañana, el otro nunca jaranea".
Un verbo perfecto, ¿verdad?
"Pese a sus diferencias físicas y de carácter,
sus intelectos se complementan como el jamón y los huevos.
Sus canciones superan el millar".
¿Mil canciones?
"Discuten violentamente, pero no pelean,
y, en los 20 años que llevan ejerciendo su oficio,
no han trabajado más que con el otro".
Hasta ahora.
Impresionante.
Lo escribí yo mismo.
Y sin una mención a la puta "Luna azul".
Envié a Elizabeth algunas partituras. Sin respuesta.
No lo entiendo.
Es una zorra.
- Eso es lo que pondrán en mi lápida. - ¿"Es una zorra"?
"Lorenz Milton Hart. No lo entendía".
Irán a mi tumba y dirán: "Yo tampoco lo entendí".
Yo no entendí nada.
Larry, yo lo entiendo.
Mira, Elizabeth y yo pasamos un fin de semana, de verdad,
un fin de semana apasionado y trascendente,
en verano, antes de volver ella a Yale.
Es lo más parecido que he sentido en mi vida
a la pura abnegación.
Fue sutil. Fue profundo.
- ¿Cómo de profundo? - Oye, payaso.
La conocí y lo primero que le dije fue:
"Disculpa, pero tienes mejor estilo que nadie de este teatro".
Ojalá tuviese una foto de ese momento.
Ojalá tuviese una foto de cada momento que he pasado con ella.
Me cuesta contarlo bien. Trato de precisar...
Andy, ayúdeme. ¿Cuál es la palabra adecuada?
¿Hechizo?
Y ya sabe lo que cuesta eso.
No podía creer que ella quisiese hablar conmigo.
Yo miraba por todo el teatro.
"Tiene que haber alguien más que le interese".
Pero no, ella se sentó en la butaca que tenía justo al lado,
tan cerca como el recato permite.
Y me palpitaba el corazón,
y nunca me siento así, ni por hombres ni por mujeres,
pero ella llevaba un vestido corto amarillo
y hacía calor en el teatro,
y habló durante horas conmigo,
con su pierna desnuda sobre el reposabrazos...
Y sé que parezco un cretino de mediana edad
colgado de una universitaria guapa, y quizá eso es lo que es.
Pero, mirad, quizá no es eso lo que es.
A veces siento... Y no os riais.
Tras toda una vida de chocar a ciegas con extraños,
por fin hemos encontrado un amigo.
Quizá esa es la definición de hechizo.
Un fin de semana lleno de luz.
Tengo que acabar de contártelo antes de que vuelva.
- ¿Me estás escuchando? - Sí, con la pierna sobre aquello.
Era como si todas las letras de amor que he escrito
por medio de un ectoplasma verbal hubiesen tomado forma humana.
¿Ecto qué?
Puede ser su madre. No puede escuchar esto.
- ¿Y yo, qué? - Tú eres solo un extra.
- Vale, pero voy a cobrar, ¿no? - Por supuesto.
Es muy importante para mí contarlo bien.
Era un sofocante fin de semana de verano
y le pregunté, con toda la despreocupación que pude fingir,
si le gustaría escapar del calor de la ciudad
y pasar unos días en el lago Dunmore en Vermont.
Y, sin vacilar ni un momento, dijo: "Me encantaría, Larry".
En serio, Andy, es mi tipo de chica.
Disculpe, estoy parloteando, pero ¿cómo si no describir
el hecho mismo de enamorarse?
¿Es eso lo que es?
Quizá.
No he hecho nada malo.
No he incumplido la ley de menores ni la ley de mediana edad.
Le compré un cuadro del lago Dunmore a un viejo de Vermont.
Se lo he comprado para que pueda recordarlo.
Una vez fui en canoa por allí.
¡Larry!
¿Y luego?
Tercer acto. Ese mismo día.
Ella estaba al calor de la cabaña.
Había un banderín de Fort Ticonderoga colgado en la pared.
Ella llevaba puesta una camisa azul con las mangas enrolladas.
Toda ella de repente a mi alcance,
un regalo de juventud, mente y clavícula.
Le toqué el hombro
y, como algún juntaletras garabateó una vez, "se me paró el corazón".
Ella me cogió de la mano y dijo: "Larry, reservemos esto para otro día".
Y solo le digo, amigo mío, que existe la posibilidad
de que esta noche sea "otro día".
¿Son ellos?
- Son ellos. - Ya están aquí.
Abran un hueco. ¡Señoritas, precioso!
Vayan pasando, por favor.
¡Rodgers! ¡Estupendo!
Se lo agradezco. Muchas gracias.
- Muchas gracias. - ¡Bravo!
Muchas gracias.
Y ahora, la verdadera actuación de la noche.
Eddie, guarda eso.
¿Se la folló o no?
Cree que hoy puede ser la noche.
Larry.
Larry, Larry...
¿Qué cree que ve ella en él?
A un tipo rico y famoso que puede ayudarle en su carrera.
Yo creo que entiende que la adora
uno de los grandes apreciadores de belleza.
¿Sabe qué más creo?
¿Sí?
Creo que lleva un sostén de color morado.
¡Rodgers! Caballeros, por favor, vamos a hacer una.
Perfecto.
Sonrían.
Preciosa.
¡Dick!
¡Madre mía!
¡Estará en cartel veinte años!
- Será más exitosa que Abie's Irish Rose. - Ya veremos.
Pero menos judía, para poder ir de gira.
Gracias por venir.
- ¡Oscar! - Larry.
Cada vez estás más alto.
¿Qué puedo decir? La letra es brillante.
Poética cuando debe serlo y divertida cuando debe serlo.
Sin una rima fuera de lugar, entra muy bien.
Soy solo un tonto cuando bajan las luces.
Perfecto. ¿Me habéis oído aplaudir?
Eras el más ruidoso del teatro.
Porque me ha gustado más que a nadie.
- Os invito. - No, gracias.
Larry, ¿tienes un minuto?
Un momento. Discúlpanos, Oscar.
Buen trabajo. Me ha gustado mucho.
He hablado con Wiman de reponer Un yanqui de Connecticut.
¡Genial!
Pensaba proponérselo a Vivienne Segal.
¡Mein Gott! Será aún mejor que Oklahoma!.
Yo compraré 50 entradas. Tengo un nuevo título: ¡Oh, Camelot!.
Mejor Un yanqui de Connecticut.
Camelot! con exclamación.
Venga, hablo en serio.
Yo siempre hablo en serio, por eso resulto gracioso.
Si estás bien para trabajar...
- Estoy mejor que nunca. - Enhorabuena.
No quiero molestar, pero nos ha encantado.
- ¿Sí? - Será un éxito.
Muchas gracias.
- Gladys, ¿verdad? - Sí.
Un placer.
Sí, pensaba no solo en una reposición, sino en un nuevo libreto,
con cinco o seis números nuevos.
¿Y escribirlos yo?
Claro, los escribiremos juntos.
Hace 16 años que hicimos esa obra. Ya toca actualizarla.
1927, en el Vanderbilt.
Sería el nuevo musical de Rodgers y Hart. Nuevos números y canciones.
Nuevas referencias.
Satirizaremos la guerra. El racionamiento, la escasez.
Un nuevo número para Vivienne.
No te pases con la sátira.
Hola, muchas gracias.
Hubo un respiro, pero Cordell Hull dijo sin rubor:
"Lo siento, chicas, fuera esas perlas, ahora racionamos el amor".
- ¿Qué pinta Hull en Camelot? - Tiene gracia.
Dick, del New York Journal- American:
"Tan grata a la vista como la música de Richard Rodgers al oído".
- Vale, es un buen inicio. - Sí.
Bueno, ¿qué te parece? ¿Te sientes bien? ¿Te lo tomarás en serio?
Sí.
Estoy sobrio, Dick. En serio.
Llevo toda la noche bebiendo ginger ale.
Bueno, menos ahora mismo, porque tenemos que celebrarlo.
Es el mejor musical de la historia del teatro estadounidense.
No, no. No voy a beber contigo, Larry.
Vale, está bien.
Weegee, haz una foto.
- ¿Qué? No, Larry... - Sí, venga.
Rodgers y Hart, juntos otra vez.
Más juntos. ¡Venga, más juntos!
Quiero diez copias.
Genial. Pues me envía un cheque.
Bueno, ¿estás dispuesto?
Es la mejor idea que he oído en 16 años.
Y, a la vez, deberíamos soñar con algo totalmente nuevo.
¿No te parece? Los nuevos Rodgers y Hart.
Algo que no se haya visto, algo grande.
Empecemos por el reestreno.
- Claro. - Iremos paso a paso.
- Pero... - Yo sí creo que tenemos un futuro juntos.
¿Quién no lo cree?
Pero quiero ser un compositor que trabaja...
en fin, con otros letristas.
Como Arlen. Kern. Te encanta Kern.
Sí, yo quería ser Kern.
- Pero tenemos que ser profesionales. - ¿No he sido profesional?
Quiero trabajar por la mañana, en mi despacho.
- Quiero tener un horario. - Eso hacemos.
- No tener que perseguirte. - Aquí me tienes, en toda mi pequeñez.
No quiero llamar a tu madre a las 9 y que te levantes a mediodía.
- Dick... - No quiero lo de antes.
Solo digo eso.
Es un negocio, ya está.
- No debería haberlo mencionado hoy. - Solo quiero...
- Esta es su mejor obra. En serio. - Gracias.
Solo quiero escribir una obra que nos guste a ambos.
- Sí, yo también. - Dick.
Burns Mantle la ha llamado
"la comedia musical más encantadoramente estadounidense desde Show Boat".
- ¿Desde Show Boat? - Sí.
Qué bien.
- Ha sido espectacular. - Gracias.
Tengo que enamorarme de una obra.
Tengo que querer escribirla más que nada.
Estar sentado entre el público y no perderme una palabra.
Bien, empezaremos con Un yanqui de Connecticut y ya veremos.
Mira qué se me ha ocurrido: Las aventuras de Marco Polo.
Dick, un espectáculo fantástico.
Muchas gracias. Me alegra verte.
Más grande que Jumbo, épico. Un circo musical de tres pistas.
Dura cuatro horas con pausa para cenar.
Es una gran ópera cómica
y el escenario es el mundo.
Satirizamos a todo el mundo. Y tú los satirizas musicalmente.
Nos reímos de todos los clichés nacionales.
El número de Francia, el número de Italia.
Cuando llegan a El corazón de las tinieblas,
los caníbales cantan Porgy y Bess.
- Bess, ahora eres mi cena. - Joder, Larry.
Tendrá la ambición de una novela.
Será el mayor reto que has tenido como compositor.
Y lo que lo sustenta todo,
lo que hace que el público se adentre en la historia, es la chica.
Una chica celestial que Marco Polo ha dejado atrás.
Ella es mucho más joven,
pero es la primera vez en años que él siente el pálpito del amor.
Él jura en la primera escena...
Es como Benedick en Mucho ruido...
Muy bien.
Él jura que es inmune a las mujeres, desprecia el amor,
y satirizamos las canciones de amor.
No, Larry. Quiero escribir obras con carga emocional.
- Una música y una obra fantástica. - ¿Qué tal?
- Lo agradezco. Eres una crítica severa. - Gracias.
Mostramos en la primera escena que detesta el amor.
Entonces conoce a la chica.
Es una rebelde de aspecto escandinavo con dos pecas en la mejilla izquierda.
Es la monda.
No hagas eso.
Ella vive social, mental y sexualmente en un universo distinto al suyo,
pero él se queda prendado.
Se queda paralizado ante sus ojos verdes.
Es el más grande explorador de la historia mundial
y nada de eso le importa ya si no es para que ella se fije en él.
Esa es la carga emocional de la historia.
Vale.
Cogemos a un hombre legendario y pletórico y hacemos que sangre.
Sr. Rodgers, soy Robert Heffner. Soy el alcalde de la Ciudad de Oklahoma.
Eve y yo hemos venido a Nueva York para ver el espectáculo.
Bienvenido. Estamos acabando una conversación. Serán dos minutos.
- ¿Le parece bien? - Dos minutos.
- Espero que les haya gustado. - Mucho.
Encantado. Gracias.
Venga, venga. ¿Y acaban juntos?
Venga.
Eso es lo que el público espera descubrir.
Ese es el motor que mueve toda la historia.
Larry, si quieres escribirla, escríbela.
Y reescríbela, y puede que funcione.
Pero no voy a suplicarte, Larry.
Trabajamos 15 minutos y ya estás saliendo a buscar un estanco.
Me vuelve loco. No me gusta.
- Ya no quiero. - Trabajamos así 24 años.
- Exacto, 24 años. - Enhorabuena.
El Gremio se merecía ya un éxito.
Gracias. Qué razón tienes.
No quiero pelear contigo, Larry.
- ¿Quién está peleando? - No lo sé.
Con la guerra, ¿querrá el público ver a caníbales cantando Porgy y Bess?
¿Y qué quiere ver el público?
¿Vaqueros dando brincos en un baile?
Pues sí, eso parece.
Es verdad.
Oklahoma! aborda las prioridades de un país en guerra.
Cualquier soldado que hubiese entre el público
ha recordado por qué luchamos, ni que sea un segundo.
¿Y por qué luchamos, exactamente?
¿Niñitas con vestidos a cuadros que no saben decir no?
Vale, muy bien.
Dick, venga. Entre tú y yo.
Esos personajes son irreconocibles como seres humanos.
Los han reconocido. Han reconocido el amor.
Necesita que lo rescaten.
Han reconocido la familia, el orgullo por su país.
Ya hablas como en Yanqui Dandy.
Hay mucho más que reconocer ahí que en unos caníbales cantando.
Los caníbales son más graciosos.
¡Dick, ven a leer esto!
- Sí, un momento. - Vale.
Vale, sé a lo que te refieres.
Tú dime qué quieres escribir.
¿Cuál es tu espectáculo soñado?
¿Espectáculo soñado? Oklahoma!
Pero el próximo.
Estamos hablando de conseguir los derechos de Liliom.
- ¿La obra de Molnár? - Sí.
Ya era cursi en 1909.
¿Quieres escribir un musical sobre un feriante que pega a su novia,
- muere...? - Puede funcionar.
Y al final los muertos se quitan el halo y cantan: "¡Oh, purgatorio!".
Mira, lo haré si me obligas...
No, no te obligo. Lo va a hacer Oscar.
¿Qué sabe Oscar sobre Budapest en el cambio de siglo?
Lo va a americanizar.
Lo va a modernizar.
Se ambientará en Maine.
¿Maine? Con todo el respeto, modernizar a Molnár...
- Tienes que leer esto. - ¿Es The Times?
La reseña en World Telegram de Burton Rascoe. Es todo elogios.
- The Times está al llegar. - Muy bien.
Larry, tengo que irme. Va a llegar The Times.
Deséame suerte.
Mazel tov. Como dicen en Maine.
Dick, ha sido espectacular.
Gracias. ¿Te ha gustado?
¿Qué sabe Dick Rodgers de Maine? Si tuvo un bar mitzvá, por Dios.
¿Cuánto más van a vender ese cuento?
"Fe y esperanza, los muertos se levantarán para consolarnos".
Los cojones.
Ponme otro trago, Eddie. Uno de verdad.
¿Me acompaña, Andy? Por favor.
¿Cómo lo llevas?
En las bodas dicen "en la fortuna y en la adversidad".
Pues mi vida ha entrado en la parte de "adversidad".
Y ha sucedido sin hacer ruido. Ni me he dado cuenta.
¿Alguna vez se ha sentido así?
Todos los días de mi vida.
Gracias.
A veces creo que hasta Dios está harto de mí.
He tenido mis momentos. He amado a un selecto grupo de personas.
Y ahora él ha pasado página. Me siento jubilado.
Jubilado. Eso es bueno, ¿no?
No te funciona la polla.
Por eso no me sonaba.
Añádame a la lista.
Los pájaros han vuelto a Central Park.
¿En qué está trabajando?
Un libro infantil.
Me he quemado escribiendo ensayos. No va muy bien.
Como escritor, también he entrado en la parte de "adversidad".
¿De qué va la historia?
Ojalá lo supiese.
Del viaje que hacemos todos,
buscando lo perfecto e inalcanzable.
Lo inefable.
Una idea demasiado confusa para un libro infantil.
Tengo una frase para usted.
"La persiguió por la cama toda la noche hasta que decidió que era inefable".
¿No querrá decir "infollable"?
Mejor.
Todas las mañanas suelto en el parque a un ratón que atrapo en la cocina.
¿Sí?
Tengo una caja de cristal que lo atrapa, pero no lo mata.
Y todas las mañanas entro en la cocina y ahí está, junto a la nevera,
mi ratoncito marrón, comiendo alegremente la galleta que le dejo.
Y todas las mañanas lo bajo al parque,
abro la caja, salta unos metros y se escabulle en la maleza.
Y, a la mañana siguiente, sorpresa, está de vuelta en la caja.
¿Cómo sabe que es el mismo?
Sin duda lo parece.
Tiene el mismo aire neoyorquino de condenado optimismo.
Pero ¿cómo sube las 19 plantas?
Quizá le da propina al portero.
Pero esta mañana no estaba allí.
Solo la galleta en la caja.
Echo de menos al pequeñín. De verdad.
Había empezado a identificarme con él.
¿Tiene nombre?
Yo lo llamo Stuart.
¿Con w o con u?
Con u. Nada ostentoso. Un ratón normal de clase media.
Va a tener que disculparme.
Tanta celebración me ha llenado la vejiga.
"...y unas letras cautivadoras.
Agnes de Mille obra milagros ideando bailes originales
que encajan con la historia y la música.
Oklahoma! es original...".
Tengo un chiste gracioso.
¿Cómo llamarías a un homosexual cansado?
No lo sé.
Joder, no me acuerdo.
Tiene gracia.
"Una obra conmovedora, excepcional".
¿Recuerdas la crítica que escribió Atkinson de Pal Joey?
"Mustia y sin vida. ¿Se puede sacar agua dulce de un pozo fétido?".
Lloré, de tanto que me dolió.
Lloré en brazos de Vivienne Segal.
Ella me abrazó y dijo:
"La historia lo pondrá en su sitio, querido".
¿No es lo más dulce que puede alguien decir?
Y de verdad me llama "querido".
Time escribió: "Para los que dejen la moral en el vestíbulo,
Pal Joey está bien".
Vaya mierda de elogio.
Hablo de Pal Joey.
Ya. Esa no la he visto.
A Wolcott Gibbs le encantó.
Dijo que era "una producción de música y baile
con personajes tridimensionales reales
que hablan y se comportan como seres humanos".
¿Ve? Eso es.
Me presentará a Rodgers, ¿verdad?
Orinar se ha convertido para mí
en una obra en dos actos con un breve intermedio.
Me encanta Vivienne. ¡Madre mía!
Su compasión.
¿Sabes que me llama "querido"?
Estábamos en el Starlight Roof.
La miré y le dije: "Vivienne, ¿quieres casarte conmigo?".
Eso le dije, a la cara.
¿Te imaginas el valor que hace falta para decirle eso a una mujer?
No he tenido el valor ni de soñar con decirlo.
Fue un gran momento, te lo aseguro.
Las dos de la mañana, la banda tocaba "I've Heard That Song Before".
Ella dijo: "Te amo, querido, pero no así".
"Pero no así".
Tres palabritas. Nueve letritas.
Que significan 'se acabó, idiota'.
"Piénsatelo", le dije. Tomé su mano en la mía.
Su esmalte de uñas era gris pálido.
Ahora...
puedo beber.
¿Os recuerdo lo que dijo Mike Todd de Oklahoma! en New Haven?
"Sin risas, sin tetas, sin futuro".
Ahora tenemos un futuro. Venga, léelo.
"Maravillosa". Esto ha dicho Nichols en The Times.
"'Maravillosa' es el adjetivo más apropiado.
Esta digresión del Gremio combina un fresco y contagioso colorido,
una gracia encantadora, preciosas actuaciones, danzas y canciones
con una partitura de Richard Rodgers que no le hace ningún daño,
pues es una de las mejores que ha compuesto".
"Las partituras de Rodgers nunca están faltas de elegancia,
pero raras veces se integran tan bien como la de Oklahoma!.
Ha compuesto valses, temas románticos y cómicos,
y un tema principal que el estado en cuestión
haría bien en adoptar como himno de ahora en adelante".
"'Oh, What a Beautiful Morning' y 'People Will Say We're in Love'
sonarán en incontables gramolas por todo el país".
"El canto fúnebre 'Pore Jud', en el que el héroe de la fábula
trata de convencer a su rival de que se ahorque,
es asombrosamente cómico.
'The Farmer and the Cowman' y 'The Surrey with the Fringe on the Top'
también son dignas de mención
porque claramente se acercan a la perfección".
Lee eso otra vez.
"Porque claramente se acercan a la perfección".
Poned eso en la marquesina.
"Claramente se acerca a la perfección".
¡Vamos! ¡Fiesta en el piso de arriba!
¡Tarta y champán!
Llegará lejos. Tiene las ideas muy claras.
Ya ha triunfado varias veces.
¡Oscar! Bravo, bravo.
Enhorabuena.
Eso es.
¿Tienes un momento?
- ¿Podemos hablar luego? - Solo un segundo.
Es importante. Un momento con el genio musical.
Es que...
quiero decirte una cosa, Dick.
Solo un momento, Dick. Es importante.
Recuerdo cuando oí hablar de ti.
Solo eras el hermano pequeño de Morty Rodgers.
- ¿Qué tenías, 17 años? - 16.
- Yo tenía 23. - Enhorabuena.
Sí, eras el viejo sabio.
Pero, cuando te oí tocar tu música,
supe que eras especial.
No sabía si yo lo era.
Pero esa tarde escuché algo.
Originalidad, melodía, elegancia...
Venga, Larry. Para ya.
Venga, ¿qué te pasa?
Has trabajado toda tu vida para esta noche, Dick.
Nadie se ha esforzado más ni lo merece más.
Vale, gracias. Gracias, Larry.
Bueno, eso es lo que quería...
Ahora ve a disfrutar de tu fiesta.
Oye, mírame.
Haremos Un yanqui de Connecticut.
- Toda nueva. - Sí.
Con cinco canciones nuevas.
- Ya tengo ideas, sí. - ¿Vale?
Y, si escribo algo de Marco Polo, ¿puedo enviártelo?
¿Me lo tienes que preguntar? Larry, te debo mi carrera profesional.
Ir de vacaciones a Niágara
y a otros lugares
empeora nuestras preocupaciones...
¿Recuerdas cuando la oímos en la radio?
En casa de tus padres. Nuestro primer éxito.
Fue uno de los momentos más increíbles de mi vida.
Tenía 22 años.
Y te digo, lo juro por Dios,
que nuestras mejores obras están por llegar.
Sí, el nuevo Un yanqui de Connecticut.
Y cosas aún más grandes.
- ¡Dick, sube! - Ya voy.
Marco Polo será una obra sobre la alegría.
Pero una alegría ganada a pulso, una alegría no sentimental.
- ¿Le pasa algo a lo sentimental? - Es gratuito.
¿Oklahoma! es gratuita?
¿Que el chico acabe con la chica es gratuito?
Acabas de eliminar toda comedia musical exitosa que se ha escrito.
Lo es para mí.
¿Has oído al público?
Sí.
A 1600 personas no les ha parecido gratuito.
¿Están equivocadas?
Solo digo...
que tú y yo podemos hacer algo más complejo emocionalmente.
Sin rendirnos a lo que el público...
¿Oscar y yo nos rendimos?
- No he dicho eso. - ¿Irving Berlin se rinde?
- Me encanta. - ¿Blanca Navidad es rendirse?
Bueno, yo no creo en blancas Navidades.
Quizá el público ha cambiado.
Pero aún quiere reírse.
Quieren reírse, pero no así.
- ¿Cómo? - A tu manera.
Quieren reír, pero también llorar un poco.
Quieren sentir.
Eres mi amigo más antiguo.
Y eres...
Eres único.
Eso parece mi esquela.
- Ya me entiendes. - Estoy aquí y ahora.
Listo para trabajar.
¿Sí?
¿Estás dispuesto a volver a la clínica?
No necesito volver a la clínica.
Y tampoco necesito un psiquiatra.
- Muchas gracias. - Queremos ayudarte.
¿Quiénes?
- ¿Tú y Oscar? ¿Ayudarme? - Oscar no tiene nada...
Oklahoma! va a ser el mayor éxito de tu carrera.
Eso no lo sabes.
Pusiste a Kron a cargo de mi dinero.
- Ahora no puedo ni... - A petición de tu hermano.
Teddy me suplicó...
Pues escribid tú y Teddy la letras.
Ya lo hice.
¿Qué quieres decir?
Para Por Júpiter. ¿No quieres acordarte?
¿Acordarme de qué?
De que Logan y yo te suplicamos más estribillos y estrofas,
y tú estabas tan borracho que ni te presentaste.
Sí, tuve que escribir las letras.
Tú no escribiste ni una puta palabra.
¿Y tú qué sabes, Larry?
No estabas presente ni para...
Mira, no voy a discutir contigo hoy.
- Me encanta discutir. - Pues a mí no.
Escucha, lo siento.
Me da igual que alguien me ataque a mí.
No me importa en absoluto.
Pero que nadie ataque mi obra.
Es todo lo que tengo.
Tu obra es brillante. No es eso.
Tu obra es brillante desde el día que te conocí.
¿Aún te acuerdas?
¿Tú con tus pantuflas y tu albornoz?
Sí.
Sí.
Con barba de un día a las 11 de la mañana.
Lo recordaré hasta el último día de mi vida.
Larry, tengo que subir.
- Me esperan. - Claro, claro.
Cuatro o cinco canciones.
Te digo que ya tengo ideas.
Un gran solo cómico para Vivienne
sobre cómo ha matado a todos sus exmaridos.
Puede tener gracia.
Podemos llamarlo "Mantener vivo nuestro amor".
¿Estás bien, Larry?
- ¿Dónde está White? - Se ha ido.
¿"Tan pronto"?
Quería decirle tantas cosas.
Igual él también era un extra.
¿Otro?
El último, Larry.
¿Te sabes "The Ineffectual Blues"?
Eso es porque aún no la he escrito.
Deberían poner mi retrato en esa botella.
"El whisky que hizo que dejaran de contratar a Lorenz Hart".
"Compren bonos de guerra".
¿Sabes que empiezo a oír cosas mal?
La otra noche escuché a una cantante
cantar sobre su "corazón de cigarro"
y pensé: "Qué metáfora tan original".
Mi corazón de cigarro.
Resultó que decía "mi corazón desgarrado".
Y ya tampoco me acuerdo de las cosas.
Podría ser el título de mi autobiografía:
Paradme si ya os lo he contado.
E imprimiremos todo el texto dos veces.
No, en serio. Se lo he visto hacer.
Mientras no haya baile luego.
Ten cuidado. Si te pones...
Mi irremplazable Elizabeth.
Larry.
- ¿Te gusta? - Es...
Oscar Hammerstein dice que soy una joya.
Se le dan tan bien las palabras.
George, este es Lorenz Hart.
Es todo un honor conocerlo.
¿Te importa si hablo a solas con Elizabeth dos minutos?
- Y luego es toda tuya. - Por supuesto.
Siempre que me prometa un autógrafo antes de irme.
George está en Yale.
Estudia música, pero quiere ser director.
- Director. ¿Cómo te llamas? - George Hill.
Te daré un consejo, futuro director George Hill.
- ¿Lo quieres? - Será un honor.
Vale. Ten cuidado con las historias de amor.
Piensa en las historias de amistad.
Ahí es donde reside lo realmente perdurable.
Gracias. Lo recordaré.
Luego hablamos, George.
Mi madre me ha dado esto.
Me ha hecho mucha ilusión.
Mi clavícula bien templada.
Cuidado. Mi madre.
Perdón.
Sé que tu cumpleaños no es hasta el 19 de noviembre.
Soy escorpio.
Nunca lo he dudado un segundo.
¿Recibiste las partituras que te envié?
Estaba liada con los exámenes y no las pude mirar.
Y luego me olvidé. Pero ahora tengo tiempo.
Te prometo
que le pediré a alguien que me toque todas las canciones.
Tómate tu tiempo.
Eso es lo maravilloso del arte, ¿no?
Que te espera.
Gracias por todas tus cartas.
Disfruté mucho leyéndolas.
Mi compañera no se creía que me cartease con Lorenz Hart.
Recuerdo que en Vermont bebías vino tinto.
Malbec.
Se bebe mucho en Yale.
Pides un malbec francés
y entonces haces como si pudieses diferenciar de qué viñedo es.
No le hables de Vermont a mi madre, ¿vale?
No sabe nada de nuestra escapada.
En realidad, gracias a Dios no sabe nada del 90 % de lo que pasa en mi vida.
Soy un privilegiado por saberlo.
O lo sabía en agosto.
Tengo mucho que contarte desde entonces.
Pues háblame de los chicos.
Es lo que más me interesa.
Sinceramente...
soy más lista que ellos.
Me siento a mirar cómo tratan de impresionarme.
Es muy entretenido.
Si yo fuese un universitario, te tendría miedo.
Una preciosidad inteligente, aplicada sin piedad y retorcidamente práctica
que está ahí evaluándome detrás de esos ojos verdes,
anotando todas mis torpezas.
Madre mía, estaría aterrado.
No soy tan intimidante.
Háblame de ese tal Cooper.
- Qué vergüenza. - Me encanta cuando te avergüenzas.
Te sonrojas con un rubor escarlata,
y un segundo después ha desaparecido.
Este me va a durar bastante más.
Me encantaría...
Elizabeth, Larry.
Espero no interrumpir nada serio.
Bueno, los temas serios tendrán que esperar.
Es una joya, ¿verdad?
- Por favor, Sr. Hammerstein. - Solo os molestaré un momento.
Larry, quería decirte...
Bueno, sé que esta noche será complicada para ti.
No.
Soy un profesional. Ambos lo somos. Entendemos cómo funciona este negocio.
Larry, ¿de verdad te ha gustado la obra?
Sé que no hago comedia la mitad de bien que tú.
No es mi fuerte.
Me he partido el culo.
Me lo han tenido que coser.
Larry, tenemos la misma edad, pero tú eres el maestro.
- No... - Siempre nos has mostrado el camino.
- No creo... - Nos has liberado.
Has hecho que las canciones estadounidenses
suenen como el habla estadounidense.
Para. No me gustan los panegíricos, y menos el mío.
Oscar, esta noche es tu noche.
Un éxito para Dick y tú lo es para todos nosotros.
La gente por fin quiere volver a ver espectáculos de verdad.
- Dick y yo barajábamos ideas antes. - Fantástico.
Tenemos una idea para una obra sobre Marco Polo.
Algo muy grande.
Una especie de circo musical. Dick está entusiasmado.
Dice que vas a adaptar Liliom.
Bueno, si logramos los derechos.
Qué interesante.
Elizabeth me ha dicho que es tu protegida.
Para.
"Es el prometido beso de primavera
que hace largo el solitario invierno".
- Por favor. - Escribiste una gran letra.
- Para una obra que no duró tres meses. - Yo la vi dos veces.
¿Sabes de qué hablamos, Stevie?
Mucho calor en mayo. Producida por Max Gordon.
Música de Jerome Kern. Teatro Alvin.
59 funciones.
Este es mi vecino.
Es una enciclopedia andante del teatro musical.
Yo soy una neumonía andante del teatro musical.
- Encantado. - Un placer.
Quiere escribir musicales de mayor.
- ¿Quién es tu letrista favorito? - Oscar.
Claro. ¿Y qué te parece mi obra?
Me gusta. Es divertida.
Gracias.
A veces un poco floja.
Está muy cansado. Ha sido un día largo.
Vamos, Stevie. Tenemos un rato hasta Doylestown.
¿Quieres ir al baño?
No estoy cansado. Me ha preguntado qué opino de su obra.
¿"Los temas serios tendrán que esperar"?
Qué lástima no tener hijos.
Cooper.
No puedo creer que te lo cuente.
- Cuenta. - Pero recuerda,
llevo un año colgada de él.
Sujeta esto. Ven.
Renee.
¿Te puedo comprar cinco minutos de privacidad?
Lo que quieras, Larry.
Gracias.
Dime cómo es él. Trato de visualizarlo.
Apolo. Ojos azules. Alto.
Así que tenía la piel de la espalda impoluta.
Para.
Es la noche de tu cumpleaños. Cuéntamelo todo.
- Un grupo de amigos me llevó... - ¿Amigos? ¿Amigas?
- Mezclado. - Vale.
Venga, Larry. Soy una universitaria.
Me llevaron a Mory's, donde técnicamente no pueden entrar mujeres,
pero nos metieron a escondidas como contrabando perfumado.
Y, por supuesto, una de las chicas trajo a su cita.
¿Cooper?
Y eso a la vez me hacía polvo y me excitaba.
Él estaba allí, cerca de mí.
Se hacía tarde. La mesa estaba llena de botellas de vino vacías.
La mitad éramos menores, pero...
flirteábamos con el camarero y a nadie le importaba.
Bebiendo un Malbec francés.
Exacto.
Soy muy buen estudiante.
Por eso todo el mundo te quiere.
Escuchas mejor que nadie.
Porque no tengo ningún interés en mí mismo.
Volvamos a tu relato de desenfreno natal.
"La mesa estaba llena de botellas de vino vacías...".
Era ya tarde.
- Y Marjorie... - ¿La chica que iba con Cooper?
...se había ido a casa a estudiar.
La gente se empieza a ir dando tumbos.
Es medianoche y acabo sentada junto a él.
Tómate tu tiempo.
No hay otro lugar en el mundo donde prefiera estar
más que aquí sentado contigo.
¿Recibiste mi carta? Doy una fiesta en casa.
Tengo que quedarme y ayudar a mi madre.
No empieza hasta tarde. Allí podrás conocer a mucha gente.
Va a venir el Golden Gate Quartet.
Prométeme que vendrás. Central Park West, 320.
Dijiste que querías hacer escenografía y vestuario.
Toda la gente de teatro estará allí.
Volvamos a Cooper.
Vale.
Salimos de Mory's juntos.
Es una noche de noviembre perfecta.
Una luna como una uña cortada.
Él me rodea con su brazo.
Estamos un poco borrachos, vamos dando tumbos entre abrazos.
Él lleva una camisa de franela roja y verde con las mangas subidas.
Sí que te fijaste.
Está muy guapo.
¿Y tú?
Es mi cumpleaños.
Tengo que estar guapa.
Y apetitosa.
Yo me sujeto a su camisa de franela
y, de verdad,
puedo oler la masculinidad que emana de él.
Pensé que el cielo debería iluminarse con grandes letras de color púrpura:
"Deseo".
Un momento. Voy a por hielo para echármelo en los pantalones.
Pues trae de más.
Acabamos en el sótano de su fraternidad,
en un sórdido bar abandonado.
Sabe Dios cuántos actos depravados se han dado allí.
Y ahora viene otro más.
Pues sí.
Llevo un año observándolo.
Soñando con él.
Y ahora aquí está, la noche de mi cumpleaños.
La tenue luz llega desde una pequeña lámpara
con caballos y jinetes impresos en la pantalla.
Larry, ¿qué podía hacer?
Feliz cumpleaños.
Él empieza a quitarse la ropa.
¿De verdad quieres oírlo?
Estoy ligeramente interesado.
Es humillante.
Porque básicamente no pasó nada.
¿Nada?
¿Como tú y yo en la casa del lago?
No.
Eso fue una decisión deliberada.
Basada en la racionalidad.
Si es que tú y yo podemos ser racionales.
Pero esto...
Esto fue porque él no pudo ponerse el condón.
No.
Lo intentó.
- Lo intentó otra vez. - ¡No!
- Yo lo intenté. - Para.
Los peores diez minutos de mi vida.
Se me hicieron diez horas.
Lo siento.
¿Y sabes qué fue lo peor?
Él no estaba por la labor, ¿sabes?
No paraba de mascullar que era por el vino,
que...
el condón era muy pequeño... ¿Qué te parece?
Y todo el rato, lo que vi claro es que...
él no...
tenía suficiente...
No sé cuál es la palabra, quizá...
"No te quiere lo suficiente" es la palabra.
Eso no tiene solución, ¿no?
Cuando la chica ama al chico con todo su corazón,
pero él no siente lo mismo.
¿Tienes idea de lo que es eso?
"Nunca nadie me ha amado tanto".
Me llevé a ese sótano un año de adoración,
de estudiar su fotografía,
de memorizar su número de teléfono.
Y ahí estaba él, uno de tercero medio borracho
que no podía ni fingir que me amaba.
Y no me habría importado
si hubiese habido cierta pasión latente.
O incluso empatía.
No hubo nada.
Solo aquella lámpara con los caballos.
Tú te mereces algo mucho mejor.
Ya.
Le pregunté a mi compañera al día siguiente.
Ya sabes, de chica a chica.
Dijo que los hombres a veces no pueden cumplir porque están nerviosos.
Me gustaría creerlo para sentirme mejor, pero...
él no estaba nervioso.
Ni pizca.
Tenía los ojos cerrados, como si tratase de soñar con quien de verdad quería.
Me sentí idiota.
Me sentí arruinada.
Estaba furiosa por haberle permitido hacerme sentir tan inútil.
Probamos algunas alternativas creativas.
Ay, no.
La cosa cada vez iba a peor.
Al final, dijo: "Elizabeth, lo dejamos para otro día".
Y ese...
Ese fue mi vigésimo cumpleaños.
Por Dios.
- Pero es aún peor. - No creo que pueda oírlo.
Vale, sí puedo.
Pero cuéntamelo de un modo que no me avergüence de ser humano.
Eso va a ser difícil.
Como una semana después,
todo el mundo se iba por Acción de Gracias.
Él me llama. Que si me gustaría cenar con él.
Ya me conoces, no tengo orgullo.
"Claro" y me planto en su fraternidad otra vez,
que está bajo un gingko enorme.
La hojas se han vuelto amarillas
y el tronco está negro por la lluvia.
Yo pienso: "Esto es lo más bonito que he visto nunca".
Recuerdo decirme: "Dios te da una segunda oportunidad".
Subimos a su cuarto.
Su compañero ya se ha ido de vacaciones.
La puerta se cierra y, de repente...
ya no se habla más de cenar.
- Llegó el día. - Y con fuerza.
La cosa se desmadra.
Estamos arrancándonos la ropa.
No hay conversación.
Y esta vez no hay complicaciones.
Ni la primera vez ni la segunda.
Para ya.
Y me dice: "Feliz cumpleaños con retraso, Elizabeth".
¿Y quieres oír el increíble final de esta sórdida historia?
Esa fue la última vez que lo vi.
Aquello fue en noviembre, hace más de cuatro meses.
Estaba convencida de que llamaría, aunque fuese para acostarnos otra vez.
Pues no. Nunca.
Pensé que escribiría.
No.
Así que lo llamé, claro.
No pudo darse más prisa en colgar.
Así que le escribí.
Cuatro páginas, con espaciado simple.
Sin respuesta.
Yo me digo que fue como un sueño febril.
¿Sabes?
Y quizá la fiebre ya pasó
y todo parece razonable y sensato.
Pero ¿sabes qué?
Si me llamase ahora, en este mismo momento,
lo dejaría todo en mi vida y conduciría tres horas, o treinta,
solo para pasar otra noche con él.
¿Qué me pasa, Larry?
¿Por qué conducirías treinta horas por alguien que te trató así?
¿Porque estoy enamorada de él?
¿Lo estás?
Es ilógico.
Obsesivo.
Patético.
Y no es la primera vez que me pasa.
Me pasa una y otra vez.
Siento que no sé leer a las personas.
Una vez escribí una canción llamada "El corazón es más rápido que el ojo".
No es una gran canción,
pero es un buen título y creo que es cierto.
La cabeza no tiene nada que ver con...
la locura del amor.
Y no importa en nada el mérito, ¿verdad?
Invertimos el corazón en acciones sin valor y sabemos que no tienen valor.
Pero nos aferramos a ellas como un niño agarra a su osito de peluche.
Elizabeth.
Dime la verdad.
¿Qué sientes por mí?
¿A qué te refieres?
Me refiero...
En la casa del lago, con la luz brillando sobre el agua,
estuvimos hablando toda la noche
y yo te toqué el hombro.
¿De verdad me quisiste un poco esa noche?
Tú sabes que te quiero, Larry.
¿Sí?
Pero...
no así.
Has dicho que conducirías treinta horas para ver a Cooper.
¿Cuántas horas conducirías para verme a mí?
Me tiemblan las manos.
Siento algo más sabio y profundo por ti.
- Respeto. - Gracias.
Gratitud por la generosidad y la abnegación que me has mostrado.
Nadie se ha interesado por mi vida más que tú.
No me merezco tu amistad.
Te estoy muy agradecida.
Lo estaré siempre.
Y yo te estoy agradecido por resucitarme.
Para.
¡Larry, hay gente aquí fuera!
Un segundo.
¿Puedo preguntarte una cosa?
Es algo seguramente demasiado personal.
Demasiado personal es lo único que me interesa.
Mi madre...
trabaja para el Gremio, conoce a todo el mundo.
Y nos vio juntos el verano pasado.
Ya veo por dónde va esto.
Ella me dijo...
- No sé cómo decirlo. - Tú dilo.
Vale.
Me dijo, más de una vez:
"Elizabeth, no solo te dobla en edad,
además, creo que su interés principal no son las mujeres".
¿Qué le dijiste?
Le dije: "Mira, madre, yo sé lo que sé.
Y sé lo que ambos sentimos".
¿Qué sentimos ambos?
¿"Adoración irracional"?
¿Y qué cree que sabe tu madre de mi interés principal?
Lo siento.
No tendría que haber dicho nada.
Perdóname.
Por todas nuestras madres.
Que guarden un compasivo silencio.
Perdón. Ha sido una idiotez preguntar.
Yo sé lo que sé y lo que siento.
Esto es lo que le dirás a tu madre
cuando se siente a contar con tristeza sus regalías de Oklahoma!.
Le dices que Larry Hart está borracho de belleza.
Y pones en cursiva la palabra "borracho".
Borracho de belleza donde sea que la encuentre,
en hombres, en mujeres, en el aroma de los estancos.
En la belleza imposible de una poetisa de veinte años
con los ojos de un verde pálido
y dos pequeñas pecas en la mejilla izquierda.
¿Estás bien?
Mi corazón de cigarro.
Larry, Dick Rodgers quiere su abrigo.
Ya voy.
¿Me presentas?
- Gracias, Renee. - No hay de qué.
- Estupendo. Muchas gracias. - Gracias.
Dick, quiero presentarte a mi protegida, Elizabeth Weiland.
¿Tu protegida?
- Hola. - Hola.
Tienes un buen modelo a seguir,
si puede mantenerse alejado del bourbon.
Le interesa la escritura, la escenografía y el diseño de vestuario.
¿En serio?
Sr. Rodgers, la obra de esta noche...
ha sido magnífica.
Gracias.
Es el musical más perfecto que he visto.
Es un halago encantador.
Tu madre está en el Gremio, ¿verdad?
Sí, Theresa Weiland.
Theresa, sí. Entonces, habrás visto muchas obras.
Demasiadas.
Te entiendo.
Pero la de esta noche es lo que una obra debe ser.
Inspiradora, inteligente, mágica.
Larry, es la joven más perspicaz que me has presentado nunca.
He tenido un buen maestro.
¿Y qué escribes?
Ahora mismo sobre todo poesía.
Es muy potente.
¿Y también haces escenografía?
- Estoy estudiando. - Ya.
Me encantaría...
leer alguno de tus poemas.
Ver tus bocetos.
Este es mi número privado.
Me halaga.
No he visto a Dorothy.
¿Ha venido tu mujer?
Ha vuelto a casa. Vamos a ir todos a leer las últimas reseñas.
En fin...
Estás invitada, Elizabeth.
Sería un soplo de aire fresco tener a alguien joven.
Y quizá puedas explicarme por qué gritan las jóvenes con Sinatra.
Yo no grito con Sinatra.
No, ella grita bajo Sinatra.
¡Larry!
- Larry, por supuesto, estás invitado. - Lo intentaré.
Es que doy una fiesta en casa. Viene el Golden Gate Quartet.
No se puede competir con Larry en cuanto a fiestas se refiere.
- Me encantaría pasarme. - ¿Sí?
Dick, ¿vienes?
Sí, sí.
¿Tienes coche?
Luego la llevo en taxi.
Nosotros vamos ahora, si quieres venir.
- Me encantaría. - Genial.
Voy a decírselo a mi madre.
Como una hija obediente.
Es un encanto.
Es despampanante.
¿Tú y ella...?
No, no.
Bueno, estoy enamorado de ella.
Pero todo el mundo está enamorado de ella.
Pero no así.
Vale.
Entonces, ¿nos veremos luego?
Por supuesto.
Gracias por todo.
¿Sr. Rodgers?
¿Srta. Weiland?
Gracias.
¿Te vemos luego?
"Con una canción en el corazón contemplo tu adorable rostro".
¿Alguna vez has conocido a alguien y has sabido al momento
que las vidas de ambos se han visto irremediablemente alteradas?
"Como sospechaba,
es usted un sentimental".
¿Cuándo acabas?
Tengo que cerrar el local.
¿Y tú, Nudillos? Ya has acabado, ¿no?
Aún no.
Porque doy una fiesta enorme en mi casa esta noche.
He olvidado darle los regalos.
Últimamente las mangas me dan problemas.
Tengo artritis en este hombro.
Tendré que empezar a llevar capa.
En serio. Yo solito voy a volver a poner de moda la capa.
Me verás las noches de estreno
con sombrero de copa y capa,
correteando entre la niebla con un bastón con empuñadura de plata.
Vendréis esta noche, ¿verdad?
Ella estará allí. Seguro que sí.
Llegará tarde.
Y escucha esto, porque esta es la parte extraordinaria.
Cuando sea tarde, sobre las cinco de la mañana,
tras pasarse un poco con el malbec,
ella me mirará y dirá:
"Larry, ¿qué estás leyendo?".
"Larry, ¿cuándo es tu cumpleaños?".
Por primera vez en su vida,
ella se interesará por mí.
Tiene que pasar alguna vez, ¿no?
Todos los demás la han desilusionado.
Pero yo nunca lo haré.
Solo soy...
un ligero toque de Larry en la noche.
Nudillos, música de viaje.
Luna azul,
me viste aquí solo...
Muy listo.
...sin un sueño que perseguir,
sin un amor para mí...
Pues es mucho mejor que el puto birlocho con flecos.
Larry, ¿te vienes a casa de Dick?
Id vosotros. Yo subiré luego.
...sabías qué hacía en ese lugar.
Me oíste rezar
por tener a alguien a quien amar.
No está mal. Triple rima femenina.
Y tiene sentido.
...el único que mis brazos sostendrán.
Oí susurrar a alguien: "Por favor, adórame".
Y, cuando miré, la luna se había vuelto de oro.
Luna azul...
Larry, creo que este es el comienzo de una hermosa amistad.
¿No es romántico?
Pues no.
¿Sabes que no iba a llamarse "Luna azul"?
La titulé "El mal en todo hombre".
La escribimos para la película El enemigo público número 1.
Jack Robbins, antes Rabinowitz, le circuncidaron el nombre en MGM,
oye la canción y nos llama a su despacho. Deja el pastrami y dice:
"Dick, me encanta la melodía,
de lo mejor que has compuesto.
Pero, Larry, esa letra es muy esnob.
No para mí, yo ya sé que sois brillantes.
Pero tienes que escribir para los idiotas. Nadie va a cantar esa letra".
Y yo digo: "¿Qué le pasa?".
"¡No me acuerdo ni del puto título!
¡Chicos, dadme algo que pueda promocionar!".
Y digo: "¿Cómo quieres que la llame? '¿Luna azul?'".
- Pues mira, fue nuestro mayor éxito. - Muy bien.
Rodgers y Hammerstein llegaron a ser
el dúo de compositores más exitoso de la historia del musical estadounidense.
Lorenz Hart compuso cinco canciones para Un yanqui de Connecticut
antes de ser hallado, inmóvil y borracho,
sentado bajo la lluvia en un bordillo cerca de la 8.a Avenida.
Murió cuatro días más tarde en el hospital
durante un apagón antiaéreo.
Inspirada en las cartas de Lorenz Hart y Elizabeth Weiland
Subtítulos traducidos por: Javier Roldán
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