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Amor, ya llegué.
Amor.
Hey, ¿qué onda ese paseo?
Bien, lindo.
¿Sí? Sí, pero si le saco la correa no se mueve, no hay forma.
Me queda pegado a mí.
Ay, qué boludazo que es, pobre. No entendía todavía todo el espacio que
Que puede correr.
No sabe cagar sin la correa puesta, amor.
Bueno, lo educamos bien, ¿o no?
Sí, ni me digas. Ya va a cambiar el chip, pobrecita.
Nos salió en el departamento, parece.
¿Cómo va?
Sí. ¿Y qué tiene?
A él le gusta quedarse en mis pies cuando escribo. ¿Qué tiene?
Sí, claro.
Bueno, la idea central al comenzar a escribir la novela era que el personaje
viniera de un gran desacomodo en su vida.
Una gran crisis.
Sí, es la historia del fin de una relación, pero también es la historia de
aprender a vivir en soledad, ¿no? De encontrarse.
Sí.
Sí, totalmente.
Totalmente. Hay muchísima identificación porque...
Más allá de la identidad de género o la orientación sexual, ¿quién no sufrió
alguna vez por amor?
¿No?
Bueno.
Sí.
Sí, los premios siempre son una sorpresa.
Sinceramente nunca escribí esperando recibir un premio, digamos, ¿no?
Pero mientras no me paralicen y me motiven a seguir escribiendo, yo los
con muchísima alegría.
Totalmente.
Amor, ¿venís un toque?
Voy.
¿Qué pasa?
Mirá, ¿vos qué entendés acá?
¿Los libros me los traen gratis o hay que pagar?
A ver, permiso.
No, no, no. No aproveches el video.
No,
en ningún lado dice que los tenés que pagar. Me parece que te lo van a
de regalías.
¿Seguro, no?
Sí. Bueno, genial. Le voy a pasar la dirección de Vic y me los trae ella.
acá van a quedar en la aduana.
Si los traen acá no van a llegar más.
Bueno, genial. Ya quiero tenerlos.
¿Te van a mandar todas las ediciones? Sí.
¿Eso lo tienen por contrato? Sí.
Sería bueno, ¿no?
Escuchame, ¿vos qué querés comer?
¿Eso? Ahí viene usted. Por supuesto.
Anda a cocinar entonces.
Anda a poner la mesa.
Bueno.
Obvio, amiga. Venite cuando quieras. Te espero con los brazos abiertos. Bueno,
te esperamos con los brazos abiertos. ¿Sí?
Avísame.
Mmm, cilantro.
Qué rico.
Viste, hay buena verdura en el centro.
Me dijeron que les entra los lunes, miércoles y viernes. El domingo no. Así
es que esto es viernes.
Cuando tengamos verduritas de la huerta, agárrate, ¿eh? Ya vi que las
espinaquitas que sembré tienen unos blotecitos así chiquititos.
Así que en un par de semanas, si no las agarro a la helada, ensalada de espinaca
acá, en esta mesa, todo orgánico, todos los nutrientes hechos por papito.
Escuchame, ¿eso me lo vas a vender o cómo es? Sí, te lo voy a vender y me
tirar un par de likes en el Instagram, por favor, así se mueve un poco.
¿Pero de qué todo?
No, dale, ponele onda. ¿Por qué no se la mandas a tus exalumnos que son como un
millón? Así me ayudas a que el algoritmo detecte el interés de la gente por mi
ver en medio de la nada.
Bueno.
Sí, esa es buena idea.
Ah, y hablando de mis ex -alumnos.
El fin de quizá que viene Carla.
No, dale, no nos dejó ni acomodarnos.
Quiere vernos. No, quiere verte a vos, es tu amiga.
Dale.
Es amiga de los dos. Ah, no conoce primero nada más. Yo soy el novio de su
amigo y listo, me gusta ese rol.
No, te pones en anti. No, no me pongo en anti. Me encanta que venga. Me pone muy
contento, mi amor. Qué alegría ver a tu amiga ya que siempre está en pum para
arriba.
¿Ya te bañaste vos?
Sí, ¿por?
Por nada, para saber.
Ah.
No, esperaste.
Ay, no, pasa que quería ver si iba más adelante o acá, pero me parece que acá
va a ver más, ¿no? Se quedó hermoso. Sí, está lindo, ¿no? Sí.
Pasa que igual la tierra está re seca y quedó medio flojo todavía.
Bueno. ¿No tenemos una masa o algo así?
¿O una piedra grande, algo pesado? Busco.
Dale. Sí.
Ah, y traeme una pala de punta, así ya poseo esto. Dale, sí.
Y hacete un mate.
Bueno, muchas gracias. Y te mudaste, ¿puede ser? Ya no vivís en la ciudad.
Pudimos apreciarlo en tu cuenta de Instagram, que les aconsejo a todos los
están del otro lado que te sigan, donde compartís tus lecturas, muy lindas
fotografías de plantas, paisajes.
Sí, justamente las plantas tienen un porqué.
Nos mudamos, nos fuimos de la ciudad, estamos en el campo con mi pareja. Lo
estoy acompañando a él en un proyecto personal. Genial. Capaz de estos días en
esa nueva casa sale el próximo libro.
Estoy escribiendo, pero otra historia.
No tiene que ver exactamente con mi presente.
Lo que sí te puedo decir es que estar lejos de Barucho, la ciudad, me permite
concentrarme en mi escritura, en mi nueva novela.
Y pude lograr una nueva rutina de trabajo que la verdad que me tiene
atrapado. Estoy muy conforme. Por favor, queremos seguir leyéndote, queremos
seguir leyendo tus pensamientos, tus historias.
ese mundo tan hermoso y particular que armás en cada uno de tus libros. Muchas
gracias por esta charla, por esta conversación, por este momento
Entre Palabras, este programa que amamos hacer.
Y antes, no te vayas, un segundito, una pregunta de la que no se escapa ningún
invitado en este programa, que es, ¿qué palabra crees que te define?
¿Una palabra?
¿Qué palabra?
Tengo que ir preparado.
Dale esa, la primera que aparezca.
Barullo. Es la que apareció.
Barullo, me encanta.
Muy buena palabra.
Muchas gracias por tu tiempo, Juan. Hasta la próxima.
No, muchas gracias a vos. Hasta luego.
Barullo.
¿Me estás despidiendo?
No, no, de refilón nomás pasé y me dio curiosidad saber qué palabra te definía.
Barullo. Sí.
Bien. Te desconozco.
¿Quién sos, Juan Diego González?
¿Cómo? ¿Eh?
Juan Diego, ¿no?
¿No estás anotado así?
No, no me gusta Diego.
¿No? ¿No lo ves? No, no está bien. ¿Vos querés jugar un poquito?
¿No lo querés? Vos cortaste esa, ¿no? Está cortado.
Dale, dale, que estoy lleno de pasta.
¿Cómo sale? Dale, dale, dale.
Andámos a probar otra parte. No, para espiar siempre listo.
Bueno, andá vos que está en mi oficina.
Ay, amor, me encanta esto.
Yo les doy la planta, ellas me dan la plata.
Nada, te mando mi CBU, te mandé la factura, te recuerdo que debes el pago.
Era, nos decía más típica.
Sí.
Quizá me esté adelantando a los hechos, pero creo que me siento menos
precarizado ahora que cuando era diseñador gráfico.
No sé, creo que es algo de lo tangible, de lo autogestivo. Me hizo más plata,
busco vender más plantas. Sí.
Es una abuelita de papá.
¿Quién es una abuelita de papá?
¿Quién es?
¿Quieres una ovejita libre ahora?
Sí, libre. Se tiene que avivar el libre.
Vamos a sacar ese cosito.
A ver.
Libertad.
Libertad.
Libertad.
Sí.
Estamos libres.
Somos libres.
Somos libres.
¿Va a correr?
Che, este lo vamos a colgar al final.
No sé, ¿trajiste la agujeridora?
Esa para igual podría quedar limpia, ¿no? Para no sobrecargar. Sí.
Bueno, después vemos.
Ah, no sé dónde lo dejé.
¿Qué pasa? ¿Qué buscas?
¿Qué?
Mirá lo que apareció acá.
Estás hecho un bebito. Mirá qué lindo que salí.
Estoy más joven ahí.
Sí, lo podemos poner en la cabecera de la mesa.
No. O ahí en la chimenea. No, este es para mi oficina.
A ver, ¿me lo podés dar? No, ahí hay otro. Mirá, este es tuyo y este es mío.
lo podés dar? No, este es tuyo. Este es el mío. ¿Este es tuyo? Sí. ¿Y este es
mío? Sí.
Qué bebito que saliste.
Podrías hospital un día de estos, ¿no? Pero yo para mi oficina antes que te lo
quedes.
Y bueno, más si es la mujer que quieres hace 20 años que están juntos.
Bueno.
Bueno, cosa de ellos.
¿Sabés cuál es la solución?
No te metas tanto.
Bueno, ¿Papá cómo está?
¿En serio?
No, ni loco, yo no voy a hacer eso.
Bueno, capaz a la interés se le digo.
Bueno.
Bueno, vieja, y te tengo que ir dejando.
Sí, mamá, el perro está hermoso. Después te mando unas fotos.
Vale, le mando.
Yo también. Bueno, chau, chau, chau.
Te mando saludos, mamá. No, mándale después.
¿Qué cuenta?
No, lo de siempre. Que no consigue turnos con la obra social, no sé qué.
Y que mi viejo está...
Fanático del ayuno intermitente.
¿En serio?
¿Puedes creer? Dice que te va a gustar que lo hagamos.
¿Cómo? A mí.
No, hazlo vos.
Yo comer todos los días como si me fueras una lety de sangre.
Paso. No, yo ni creo.
¿Ya elegiste?
Uy, perdón, colgué.
Ah, mucho celu, mucha celu, poca peli, poca peli. Bueno, che.
Me voy a hacer enfriar rápido.
Bueno, elegí vos.
¿Puedo pasar?
Estoy ocupado.
Ok.
Perfecto, entiendo.
Te quería decir que mañana a primera hora ya me voy.
Y nada, quería pasar a verte para hacer la noche con vos.
¿Qué me das? ¿Uno?
El debate.
Bueno.
¿En qué andás?
Estoy mandando lo de las facturas a la contadora porque si no me lo sacan
no puedo escribir nada. Oh, qué bueno.
Decime cualquier cosa y te ayudo.
No, tranqui. Para eso le pagamos a ella.
¿Qué le pusiste al mate?
Nosotros nada más.
¿Y cómo vas con la novela?
Bien.
¿Sí?
¿Ya me vas a contar de qué se trata?
No.
¿Será que esta vez tengo el honor?
¿Qué?
Que si esta vez por fin vas a hablar de mí, me voy a tener que fumar otra de tus
exes.
Qué celosa que estás, ¿eh? Bueno, ¿es la verdad o no?
No.
Con vos estoy escribiendo algo más importante.
¿Ah, sí?
Bueno, contame, porque no estoy enterado. ¿Qué estás escribiendo?
¿Una canción, un poema, una historieta, un manifiesto?
¿Me estás escribiendo un manifiesto, Juan Diego?
No.
Estás creando mi vida.
Nuestra vida.
Qué chamullera que sos.
Yo, Gustavo.
¿Ah, sí?
Bueno, demuéstramelo entonces, ¿no?
¿Y ahora acá?
¿Y ahora acá?
Bueno, capaz que empiezo a creer un poco.
Es sábado. Los sábados últimamente hago planes. Me voy a por ahí.
Camino por la ciudad, veo a algún amigo.
Prefiero no estar en casa.
Él se queda en la cama. Está triste.
Lleva triste varios meses.
No puedo definir desde cuándo estamos así.
Por momentos también me lo pregunto.
¿Estamos mal?
Reviso la relación constantemente.
Pienso en estos años.
Los recuerdo.
Los vuelvo a armar. Busco algo ahí.
Un germen.
Empiezo a desmenuzar nuestro vínculo.
Me voy dando cuenta de cosas.
Voy cambiando mi forma de ver las cosas.
Paso los días recordándose. Te armando.
Ahí voy.
Buenas. Hola, buen día. Tengo un paquetito para Mariano.
Perfecto, es acá. Sí, sí, sí.
¿Me firmás acá, por favor? Vale.
Mira que no soy él, ¿eh?
¿Está bien? Sí, mami, igual. No hay problema.
Ahí está. ¿Qué estás de él?
Aparejo.
Ah, bueno, yo lo aclaro. ¿Listo? Sí.
Bueno, hasta luego.
Hasta luego.
Se le transformó la cara.
¿Entendés? Sí, déjalo, pobrecito. No están acostumbrados los paisas acá.
que sacó.
Y sí, igual a esta altura te digo, ya debemos ser los putos del dique, ¿eh?
Es un buen título para tu nuevo libro. ¿Te gusta?
Los putos del dique por Juan González.
Qué tal.
Está bueno saber que llegaron los vinitos.
Sí. No aguantaba más de la señora del almazán. No. Yo la quiero ayudar, pero
tiene la mitad de las cosas vencidas.
No, pobrecito.
Bueno, ya sabemos que el correo funciona, ¿o no? Pero ojito, ¿eh? Me voy
controlar. Por favor.
Igual te quería decir una cosa. ¿Qué?
Que ya sé que nos estamos acomodando y no quiero que lo posterguemos tanto
porque quiero empezar a hacer esas macetas. Y para hacer esas macetas,
que necesito?
Sí.
Exactamente.
Pero vamos a comprar bien.
Nada de comprar por comprar, ni barato por barato, ni lo peor que veamos, ¿eh?
Era obvio, el más cerca está a 3 kilómetros y el que le siga a 20.
En Buenos Aires había 8 puntos por cuadra.
¿No pensaste con eso?
Bueno, te estaba mostrando nada más, me parecía gracioso.
Y son todos sin cabeza.
Sí, buscá, capaz encontrás una buena cabeza.
Uy, qué pesado que sos, pensé que estaba todo bien.
Sí, que está todo bien.
Pero no tengo ganas que la gente nos tenga de ir, de cruzarnos.
Es un lugar chido, hay que ser más cautos, nada más.
¿Eh?
Oye, dale.
Lo hablamos mil veces.
Si se da, está todo bien, pero no va a andar buscando.
Bueno, ya está.
Me bajé la aplicación para pelotudear, me parecía gracioso. Me dio curiosidad
saber qué había en la zona. Listo, no hay nada. Fin de la historia.
Sabés qué, tenés razón. Está todo bárbaro.
Un día me da la flea del libro y vos haces la de las tuyas. ¿Sí?
Dale, si no existe el de las mías sin vos.
Bueno, bien que existió, ¿eh?
Dale, amor, ya lo hablamos. No voy a romper ningún consenso.
No tengo ganas.
Dale.
Se te ha dejado.
Dale, amor, no hace falta, estoy muy bien.
¿Me puedes dejar solo, por favor?
Vamos para allá, vamos para acá.
Ay no, está hermoso, te juro. Ay me encanta, me encanta como está todo.
¿Viste lo que es el lugar?
Igual no llueve hace un par de semanas, hay una seca tremenda.
Bueno, y adentro tenemos las cosas embaladas algunas todavía, así que de a
nos vamos acomodando. Ay, bueno.
Ay, mirá el vivero.
Igual yo te digo que con el departamento lo tenían hermoso. Con la casa van a
hacer lo mismo. Mirá que viene ahí.
¿Llegará tía?
¡Eh! ¡Eh! ¡Ya llegaste!
Pero, ¿no seguís paseando al perro con todo el parque que tiene? Sí, aunque no
lo creas, sin la correa, no se pide, no se caca, no hace nada.
Y lo sigue paseando él siempre.
¡Qué raro!
Che, me quedo la costumbre, yo he laburado de casa.
Igual ustedes siempre se repartieron re bien las tareas. Son justos con eso.
Bueno, te voy a entrar en el abanico. Dale.
¿Bajaste todo ya?
Sí, ya está.
Salud a la tía. Hola, hermoso.
¿Cómo se llamaba? Diana.
Diana se llama.
Ay, perdón que te pido esto. Te juro que no me gusta. Pero cuando le dije que
era amiga tuya, ¿no sabés cómo se puso?
Se volvió loca.
¿Sí? Bueno, igual que se vuelva loca tu terapeuta, me preocupa.
No, me dijo que no lee otra cosa que literatura argentina.
Hasta que no me imaginé que te iba a leer a vos que escribís.
Amor entre tipos.
Una mujer de 60 leyendo a un chabón sufriendo porque lo dejó otro chabón.
Es raro.
Es amor.
O sea, mi libro es sobre amor.
No, sí, obvio. Es lo mismo. Pasa que, no sé, es como un poco fuerte. Hay cosas
que escribís que son medio... ¿Qué? ¿Las escenas de sexo? Sí, hay una de la baba
resbalosa, la del escupitazo en la cola. Esa es un poco... ¿No?
Amiga, vos y yo sabemos que lubricada es mejor.
Ay, te extraño un montón.
Yo también.
Bueno, a ver, fíjate. ¿Qué te parece? ¿Está bien?
Sí, va a estar chocha. Sí, sí, está buenísimo. Bueno, genial. Que te regale
sesión, un descuento, algo.
Sí, o que me vendría re bien. Me está aumentando todos los mensajes.
Sí, sí, sí.
Bueno, pero si te hace bien.
Y sí, aparte hay que empezar otra vez con una nueva, contarle las relaciones.
No, no, no, déjame con Dianita.
Javier me dice que todo lo que me dice ella es para contentarme ya a esta
altura, pero bueno... Javier.
¿Sí?
¿Qué le contás? ¿Lo que le hacen en terapia?
Sí, algo le cuento.
Pero a mí eso no es la idea.
Bueno, pero él me cuenta también, hacemos como un medio... Pero lo mismo,
se van a contar lo que le hacen en terapia?
Bueno, un poquito, no pasa nada.
Un poquito.
¿Tan chiquita?
Sí, la corto así porque a Mariano no le gusta.
Ah, pero como si fuese un nene. Sí.
La corto así, se la escondo, porque si no, la deja y la señora hace bien ahí
comerla. Claro, como un nene.
Decímalo que no te guste, lo corto chiquito y te engaño.
Javier.
Dale, está siendo irónica. Ay, no, no lo soporto. Tiene harta.
No sé qué se metió con las criptomonedas, ¿viste? Los bitcoins,
el día con el teléfono.
Yo le dije que no se meta en eso. Yo le avisé.
Pero bueno.
¿Pero en serio me decís?
Apenas te levantas a agarrar el celular.
Estás con los mercados todo el tiempo. No, no, no. Pero no me refiero a los
mercados. Me refiero a él. ¿Estás mal?
No sé yo.
Necesitaba tomar aire un poco.
¿Discutieron? Sí, un montón.
Igual no quiero hablar de eso.
Bueno. Sí.
¿Vos viste que Paola se fue a ir a Italia?
¿Paola Sala? Sí.
Se fue a hacer la ciudadanía, creo que se queda un par de meses en un pueblo
ahí. Sí, sí, sí, va a esperar hasta que se la den.
No, pero no sé ni que tenía familia italiana ella.
Creo que por la mamá. Igual viste, rasqueteaste un poco y una nona te
Sí, sí.
Bueno, Mariano, una amiga también rasqueteó y le salió una nona por ahí,
a Italia, lo mismo. Un pueblito, tiene la ciudadanía y ahora vive en Ámsterdam.
Bueno.
Utrecht. ¿Viste Utrecht? Ahí cerquita. Sí, sí, sí.
Porque Amsterdam es carísimo. O sea, con suerte pueden vivir en Utrecht.
Te juro que me embola cuando dicen que viven en Amsterdam. Están en la
periferia. No sé por qué nos dicen la verdad que se toman un metro para viajar
no sé cuántos kilómetros. No entiendo. Tranqui, a mí no te pongas tan mala.
No, bueno, soy realista.
Bueno.
Igual la ciudadanía sale, ¿viste?
Sí, sí.
Te quedas un par de meses, no sé, ahí en un pueblo perdido y ya está.
Bueno, ¿cómo hacen ustedes acá pero en Europa?
Claro. Yo mismo.
Yo ya la tengo igual.
Ay, elegís no usarla, sos un patriota vos. El San Martín de la literatura, me
dicen.
Me quedé más sola en Buenos Aires.
No tengo con quién salir a dar una vuelta. O sea, mis amigos están
de refugiados en el campo.
Después de la pandemia, como que... Esas salidas improvisadas no existen más.
Yo no sé qué hacer. No puedo tomarme un café en Palermo, ¿me entendés? No tengo
a nadie.
Aflojale un poquito al vino.
Está sentimental, dramática.
¿Qué te pasa? Me mojé los labios, nada más.
Tomar vino es otra cosa. Vos no sos así. ¿Qué te pasa?
Bueno. ¿Qué onda?
Bueno, llegaste justo.
¿Qué onda?
Bueno, tengo una noticia para darles. Iba a esperar un poquito más.
¿Estás embarazada?
¿Me vas a sacar la noticia así?
¿Estás embarazada?
Sí. De dos meses igual no digan mucho.
¿Felicitaciones?
¿Cómo estás? ¿Estás bien?
Sí, qué sé yo. Bien, no sé.
Con Javier estoy para el orto, pero bueno.
¿Y qué vas a hacer? Es súper normal igual. Sí, sí, obvio. Sí, sí, sí. Algo
nuevo. Sí.
Bueno, ¿y qué les parece?
¿Eh? ¿Están contentos? ¿Les parece una buena noticia? No sé.
¿Vos estás contenta?
Bueno, sí.
Felicitaciones. Ay, bueno.
Bueno,
cuando yo arranqué con todos los temas de los ataques de ansiedad, la psicóloga
me había recomendado como que me enfoquen a hacer cosas que me gusten
pero que no impliquen una exigencia.
Y de ahí fue que empecé con todo el tema de cerámica. Y eso me relajó un montón.
Después me pasaba horas en Pinterest viendo qué podía hacer. Él te puede
Y me duró unos meses, pero me quedó una sensación re linda.
Y es más, vamos a comprar ahora uno de cerámica. Y las macetas que voy a vender
van a estar hechas por mí, diseñadas por mí, todo por mí.
Creo que en el fondo hago todo esto para formar un porro lejos de todo y hacer
esas macetas.
Todo esto por las macetas nada más.
O sea, nos mudamos, dejámonos traer a Buenos Aires, todo esto por las macetas
nada más. Bueno, ya te dije que si no te gusta el plan, abortamos misión. Te
estoy cargando.
No, a mí me encanta, chicos.
Ustedes se reescuchan, se entienden.
Yo como que con Javier me siento atrapada, me siento atrapada en el
¿Qué va a ser así toda mi vida? O sea, esta es la vida que yo elegí, no hay una
vida mejor que podría tener.
O sea, ya está, ya está.
Bueno, no sé, quizás te hace muchas preguntas, amigo.
Sí, quizás también hay que dejar el espacio para que aparezcan las
Tal vez no quieras respuestas o no las hay.
¿Pero vos sabés cuál sería esa vida que querés?
No, no sé, pero lo pienso.
No sé, ¿me tengo que ir del país?
¿Está mal si me quedo?
No sé, a veces me hacen sentir eso.
Y cada vez es más complicado, es más difícil.
Y la verdad que un poco complicado está.
Igual medio como que tomamos medio radical, ¿no? Eso de me voy.
Y la verdad es que siempre se puede volver.
No sé, yo tengo un montón de amigas que emigraron un tiempo, después volvieron y
eso está bien también.
Nosotros lo único que hicimos fue alejarnos de la ciudad.
Obvio que para venir acá tuvimos que abandonar un montón de cosas.
Y en gran parte se dio gracias al trabajo de él.
Pero bueno, yo no podía más en Buenos Aires.
Creo que si me quedaba allá iba a enloquecer.
Viste como se te mete una idea en la cabeza y no sé.
Sentí que había que probar esto.
Que era por acá.
Y acá estamos.
Sí, pasa que si yo le digo a Javier de vivir en el campo me manda a la mierda.
Ay, lo re amo, chicos. Parece que lo odio, pero lo amo, ¿eh?
Tranqui, te creemos.
No, se puso re contento con el embarazo. Está chocho, pero bueno, no sé, está
como pelotudo.
No sé si es de los nervios, algo que le... No, mi experiencia no te va a
en nada.
Porque trabajé varias veces con padres primerizos.
Y la realidad es que se habla mucho de la mujer, pero se ponen pelotudos, ¿eh?
En serio te lo digo.
Y me pasó muchas veces ya. Bueno, ¿te acordás de Nahuel?
El último editor.
Vamos a ver qué fue eso.
O sea, me cancelaba de un momento para otro, sin previo aviso, sin nada.
Y la verdad es que yo había invertido muchísimo tiempo en mi novela. Y sentía
menospreciado mi laburo. ¿Entendés? Porque el bebé siempre estaba primero.
¿Sí? ¿Me siguen?
Entonces digo, bueno, a ver, ¿tengo que empatizar con el bebé?
Sí, debería. Pero no me pasa.
¿Debería sensibilizar con el bebé? Sí, pero no me pasa. Entonces me hace sentir
un forro.
Tu ego no deja de empatizar. Bueno, che.
Igual debe ser loco tener un hijo, ¿no? Obvio que te va a revolucionar un montón
de cosas.
Aparte es una bendición, supuestamente, pero esa bendición te cambia la vida, te
cambia el bolsillo.
Yo no sé cómo hacen apenas conmigo mismo.
En unos meses te cuento.
¿No tienen para fumar?
Un porrito.
¿Los amigos te dejan?
Sí. Sí, aparte averigüé y se puede, ¿eh? Sí, sí, sí, sí, sí.
¿Un toque? ¿Un toque? Sí,
algo siento.
Ay, chicos, estoy embarazada. O sea, voy a tener un mini yo. Es una locura.
Yo en Buenos Aires me recolgaba en las plazas, estas pedorras, viendo los
jueguitos de las familias y pensando en las edades de los padres y las madres. Y
no puedo creer que hay un montón mucho más chicos que nosotros.
Sí, mi amor.
Mi viejo tenía tres hijos. Tres.
Hasta que ya tenemos a mi padre.
Hace rato. Tengo que abstrumirlo, ¿no?
Me va a romper.
A una amiga que es actriz.
Y era en el papel de madre, pero de un adolescente. No. De nuestra edad,
No. Para, tu amiga no estará un poco detonada.
Destruía. Sí, sí, un poco, sí.
Pero le tenía que dar el jabón, ¿viste? De los puntos negros. No, no, no. De los
granos. Naco.
No, no, no. De los puntos negros. No es como si fuera ayer.
Estábamos en la pileta.
Bailando.
Bandana. Hay algo que no me imagino en la vida. No, no, no. Escúchalo,
escúchalo. Dale, dale, dale.
¿Cómo, cómo puede ser?
Dale.
Que no quieras amarme.
¿Cómo puede ser que no quieras amarme? ¿Cómo puede ser que quieras escaparte?
es tuyo mi corazón.
¿Cómo puede ser que no quieras tocarme? ¿Cómo puede ser que no quieras besarme?
¡Si necesito tu amor!
¡Ay!
¡No! ¡No! ¡Si no quiero conocerte!
¡Si no te puedo ver! ¡No te puedo ver!
¿Te arruinó una carlita?
Se va a ver que pasa el Alcanfor por toda la casa cuando se vaya.
¿Qué trabajo para el Alcanfor?
Sí.
¿Podemos reforzar con palo santo?
Sí, con saúmen.
Tendría que haber tomado esa pastilla, creo que no me voy a dormir nunca.
¿Un reloj de porrito?
No exactamente.
Yo estoy muerta, perdón.
Dormí, tranqui. Bueno, hasta mañana.
Hay tantas cosas que prefiero olvidar y que
llevo conmigo.
La ciudad me sacude sin piedad.
Estoy haciendo lo mejor que puedo y sé que el
miedo siempre pega mal.
Todo parece más fácil cuando
me miras.
Todo parece más fácil.
Qué bueno haber perdido el tiempo juntos.
Aquella noche bailando, quizás no pueda
darte el cielo, pero está en el
centro de mi mundo.
Está buenísimo. ¿Le pusiste el curry a ese, no?
Me parecía.
Mi amigo, además de escribir genial, cocina como los dioses.
Viste, algunas cosas bien hace.
¿A qué se debe el farneleo, si se puede saber?
Si no contaste nada.
¿Qué es lo nuevo que estás escribiendo?
Pará, yo te cuento si querés.
De mí, no habla.
Yo no me puedo quejar porque fui personaje, así que... Yo te lo dije
veces, escribo ficción.
¿Sí? O sea, acá nadie es un personaje. Si ustedes se sienten identificados, es
un tema de ustedes. Escribo ficción y sí, cocino muy bien también.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia, ¿entendés?
Igual últimamente no mostras nada de lo que escribí, parece que lo voy a tener
que leer publicado, Carly.
Bueno, no sé, qué sé yo, ahora no van a someter mis materiales a opiniones.
Igual es obvio que nos va a encantar.
Puede que no, amiga, no sé.
Y él te dice que no le cuento, pero en realidad sí le cuento.
Es más, muchas veces le cuento una idea y espero que él me diga, no sé, qué
genial, qué hermoso, me haga preguntas, salimos horas.
Y no, por ahí me dice, ah, qué bueno.
Y terminamos hablando de la comida, ¿o no?
Bueno, no sé, y aparte de eso hay momentos que siento que si hablo mucho
muchas personas, como que la quemo la idea, la gasto, ¿entendés?
No sé, son etapas, qué sé yo.
Bueno, igual yo creo que siempre te apoyo en la que estés en cada momento,
sé? Sí, amor, no es eso.
¿Sabés lo que me dijo mi vieja?
Me preguntó, si vos en el libro sos Camila.
Un poco camilazo. Sí, obvio.
Contá de lo de tu abuela.
¿No te conté?
No, ¿qué cosa?
La semana pasada la llamo para ver cómo estaba, para, bueno, contarlo un poco,
que estoy escribiendo.
¿Y qué me pregunta?
¿Y a quién de la familia le toca ahora?
¿A quién vas a retratar? Bueno, tiene razón igual me parece. No,
no, no tiene razón.
No, porque en ese momento, la verdad que no me gustó para nada, no le quise
contar más nada y me puse mal.
¿Cómo era esa frase, la de la familia?
La que nos dijeron en el taller, ¿te acordás?
¿Cómo era?
Ay, la de la familia. Sí, sí, sí.
Estaba... La de Miló.
Esa, la de Miló.
Acá, mirá.
Cuando en una familia nace un escritor...
Esa familia debe saberse condenada.
O tenga más con un escritor también debe saberse condenado. ¿O no?
Seis años y contando.
Es que intento escribir algo que no tenga que ver sobre mi vida, pero... No
me cuesta, no me sale.
Igual últimamente todo lo que lees o ves es de tono realista, no me deja mirar
una de ciencia ficción.
Ponele, pero hace poco intenté escribir un thriller sobre las rusas embarazadas
que vinieron a Argentina.
Ay, si estás en Buenos Aires, cada vez que salgo me cruzo con una.
¿Qué? Thriller.
¿Qué? Mirá si te tocó una compañía rusa embarazada para yoga, me muero. Me
muero, me muero. Hablamos de Nati Oreiro, me encanta. ¿Pueden hacer una
la rubia, la morocha?
Bueno, yo intenté escribir este policial internacional.
El thriller.
Y no sé, no me sale. Hacía un borrador, tachaba. Uno nuevo, tachaba. Escribía
ideas.
Anotaba cosas, no sé, se me ocurrían mientras dormía. No.
No sé, no me fluye, no sé por qué.
Che, entramos, está medio frío, ¿no?
Como que empieza a correr este viento medio matador. Aquí vamos.
Sí.
Gracias.
Bueno, saluchi.
A ver,
quédense
ahí que les saco una foto.
¿Nosotros? A pleno. Sí, están re lindos.
¿Vas juntitos?
Ay, así nos acordamos siempre el fin de semana que les dije que iba a ser
Mardere. Y se acuerdan de los tíos viejos y trollos también.
Ay, mirá qué lindos que salieron.
Ay, chicos, son perfectos. Bueno, está ahí.
¿Qué? Nada, que no empiece con eso de la pareja perfecta, que nos repartimos
bien las tareas, que somos un amor, porque no es todo tan así, ¿no? No es
color de rosa.
Bueno, un poquitito, che.
Sí, pero no como dice Carla.
Digo, somos una pareja con todo lo que implica ser una pareja. Yo a veces no
lavo los platos, no ordeno, no cocino, no hago nada. Queda todo para que lo
él. A veces cada uno está en una punta de la casa, no nos damos ni bola.
A veces queremos coger, a veces pasan semanas y no cogemos. Digo, no te
con nosotros.
En general no te compares, porque no hace bien.
Sí, sí, sí, sí, sí.
Tengo que cambiar esas cosas.
No idealices.
Sí, eso también, eso también.
Bueno, ahí vengo.
Sí, amigo
Cometequiamí.
Ay, es que sí, alejarse un poco de todo, ¿no?
Volver a uno.
Hay que mantener los propios espacios siempre.
No voy a decir que te lo dije, pero seguro en algún momento te lo dije.
Ay, que sabes que para mí viene siendo un cambio súper interesante.
Ahora estando acá, con más espacio.
Como que cada uno respira otro aire.
Y creo que eso se va a ver reflejado en la relación.
Si estuviéramos en Buenos Aires en el dos ambientes, no sé qué iba a pasar.
Ojo, tampoco estoy tan seguro de que esto sea lo ideal.
Pero no sé, siento que en ciudades, en espacios chicos, encerrados, es como más
fácil volverse loco, ¿no?
O sostener relaciones más tóxicas.
Pasa que lo que tienen ustedes está buenísimo.
Qué bello, es distinto.
No sé, nada los ata.
O sea, yo por más que me separe, va a seguir siendo el padre de mi criatura.
Es así.
Claro.
Sí,
igual nos atan un montón de cosas, ¿eh?
Como me imagino que a vos te atan un montón de cosas más a Javier que a un
Sí, puede ser.
Pero bueno, quizás en este momento no podés ver por fuera eso.
¿Cómo se llama esta que la veo siempre?
Sansevieria.
O lengua de suegra.
Parece la de la mía.
Y hacia atrás.
Vuelvo.
Ahora, derecha adelante.
Ahí, 90 grados. Y abro.
Miro la mano de adelante.
Y voy lateral.
Sí, sí, sí, ahí voy.
Disculpa. Perdóname, me olvidé que tenía terapia.
Ahí vengo.
Dale.
Claro, sí, sí.
Sí, no, no, con eso estoy bien.
Sí, hay más espacio. Pasa que hasta que llegó Carla pasaron semanas y no era más
nadie que Mariano.
¿Qué se mira tanto?
Que estoy viejo.
Ya soy un adulto.
Hace rato que no tenés 20 años.
Estás hermoso.
Sos hermoso. ¿Qué haces?
¿Qué es esto?
¿Qué es esto?
Una cosita.
¿Sí? ¿Qué? ¿Para jugar?
Re. ¿Sí?
Sí. Está Carla.
Dale, no seas pacato. Carla salió.
¿Salió? Mentira.
¿En serio?
Seguro. ¿Seguro?
A María no le encanta esta mermelada.
Es que a mí con los cítricos no me... Es raro la mermelada, ¿no?
Pero esta no la probaste, ¿eh?
Bueno, pues me hace un poquito.
Uy.
Uy, amiga, ¿me puedes dar la mermelada? ¿Un toque? ¿Pero que la revuelva o
revuelva? Sí, que no se puede el fondo.
¿Sí?
Vale.
¿Hola?
Ah, buenísimo.
Genial, ahí la veo. Gracias.
Es un horror.
Es fea.
Muy fea.
Pero bueno, ¿será que allá les gusta o no?
No sé, pero parece una novela rusa de un culebrón.
¿Y no podés hacer nada? ¿Llamar a alguien? ¿Al pibe ese de la editorial?
No, no, no.
Es que esa tiene la decisión final.
Me la manda para que la mire, nada más.
O sea, yo entiendo que un primer plano de dos tipos besándose de nudos...
...impacte y seguramente venda un montón, pero... ...qué sé yo, no sé si
mejor imagen para vender mi novela.
Bueno, en los próximos contratos asegurate de dar voz a lo que hay al
las tapas, ¿no? ¿No podés hacer eso?
Sí, pasa que me fascina tanto que laburen sobre lo mío sin que esté
intermediario, que no sé.
No leo nada, qué sé yo.
Está, pero esta tapa no.
Poner un límite es un horror.
Pensé que lo revisaba la editorial de Alcatraz.
Es que sí.
Pero nadie imaginó algo tan feo.
Bueno, nada, tranqui, ya vas a ir ajustando esas cositas.
Estás editado en Grecia, mi amor.
Juan, creo que ya está esto.
Ahí voy.
Bueno, a ver, mira. Ahí te traje.
Este, que es típico, el hecho.
Y si no, este es más palmerita.
Está contento, Marian.
Sí, está recontento, por suerte.
¿Y vos cómo estás?
Bien.
Tengo todo por estar bien.
Bueno, pero eso no es estar bien.
Perdón, ¿alguna antigua en cambio?
Ah, yo creo que tengo y te busco.
¿Qué onda? ¿Qué decían?
No, me preguntaba a Carl que nos estábamos aclimatando.
Y por ahora sí, ¿no?
Sí.
¿Querés? Dale.
¿Hay que regarlo mucho al potos?
Bueno, eso depende de si está dentro o afuera.
¿Sabías que en realidad las plantas de interior no existen? ¿Son un invento
nuestro? Ah, no tenía idea.
¿Sabés por qué tengo dos en mi casa?
Una que está en el living que ya directamente se me murió. Está
otra está como... está medio podrida.
¿Y a esa otra no le quedan algunas partes lindas?
Y está como la mitad bien y la mitad mal. Como que le sale un coso, pero la
mitad está medio seca. Ok, ¿sabés qué puedes hacer?
Puedes desquejarlo.
Eso significa que agarras una ramita, cortas, ves cada una de estas donde
las hojas, son yemas, de ahí sale la raíz también, la pones en agua, entonces
típica, la pones en agua, al tiempo sale la raíz, y si querés, tú, tierra, la
pasas a maceta y tengas una planta nueva. Ah, bueno, voy a hacer eso
Igual te conviene hacer este proceso en el mismo lugar donde vas a tener la
planta después, así ya las hojas se van direccionando a la luz y están
tranquilas. Si vas moviendo las plantas por todos lados las estresas.
Igual no se te puede morir un potos, es una planta fácil.
Sí, no sé.
Capaz que se ahogó.
Capaz lo ha hecho.
¿Vos querés mate, amiga? Sí, dale, uno te saco.
Que capaz que te pido uno, ¿eh? Para leer estos días.
Mira,
que viene ahí. Ese. ¿Este?
Te recomiendo ese. ¿Sí? Sí.
Igual capaz que me toque... ¿No me das otros como para llevarme? Mirá si tengo
que hacer reposo.
¿Re? Los que quieras. Este me toca.
Si tenés que hacer reposo, ¿por qué no volvés a escribir?
No, no, no.
¿Qué querés que salga una novela de otra madre primeriza porteña en crisis? No,
por favor. ¿Por qué no?
No, ya está. ¿No has creído?
No, no quiero, no necesito. Ya sé que es terapéutico, pero no, ahora no quiero.
Bueno.
¿Ustedes con Marían comparten los calzoncillos?
¿Qué?
Porque acá los personajes comparten los calzoncillos. Ah.
No, no, no. Se nos confunden algunos porque son iguales, pero cada uno tiene
cajón. Escucha esto.
Casi se me revuelven las tripas con la ensalada de calzoncillos. No sé si
querías saber tanto. Todo revuelto, sin intimidad. Un asco. Un salpicón de
calzoncillos. Usar la misma ropa, compartir las formas abultadas de la
espanto. Me sofoco. La imagen de los calzoncillos mezclados me quema la
Se me hace un incendio cerebral.
Como si ardiera un bosque y quedaran los árboles arrasados por el fuego y sobre
la tierra un colchón de ceniza.
Me quedo así, quemada y en silencio.
Es espectacular.
Eso dice la madre, ¿no? Sí.
Está loca, ¿eh? Es mala, mala.
El lunes a la mañana.
Sí. Escucha, tengo el eco a las doce. ¿Vas a poder?
Bueno, dale.
Sí, re bien.
Sí, sí.
Dale, dale, les mando.
Dale.
Escúchame, te dejo porque... Sí, dale.
Yo también.
Chao, chao.
¿Mañana me acompañás a comprar alguna pavada así para llevar?
Dale.
¿Alguna parada?
¿Sabés qué dijo tu amiga el otro día? ¿Qué dije ahora?
Que a nosotros no nos ata nada.
Perdón, eh, no quiero ser corta mambo, pero la verdad es que me quedé pensando
porque me dolió.
Y me hice acordar una de las situaciones que tuvimos con la vecina en Buenos
Aires antes de venir.
¿Me estás comparando con esa vecina nefasta que encima se vivía quejando del
perro? Sí, pasa que esta mina se la había agarrado con nosotros de una
No, no, se la agarró conmigo. Dale.
Y me decía todo el tiempo que yo no retaba al perro cuando él no estaba.
Porque ladraba, no sé qué, encima...
Dice que ladraba de una manera que no ladraba.
No sé qué inventó. El problema real de la mina con nosotros era que somos
Y un día la guacha me dice textual.
Qué pena que el departamento sea de los padres de Juan.
Porque eso significa que un día vos te vas a tener que ir, pero él se va a
quedar viviendo acá para siempre. ¿Qué?
Aparte asumiendo que nos íbamos a separar, no sé.
Una conchuda.
Porque aparte el departamento era del novio. O sea, estaban en la misma
situación que nosotros.
Sí, sí, sí, sí.
Igual, a ver chicos, esto ya lo hablamos, de esa gente era mala,
homofóbica. Sí, me costó verlo, pero era así.
Igual mira quienes se mudaron y siguen viviendo juntos, porra.
Acá por suerte los vecinos vivan lejos.
Ay, sí, qué placer.
Igual perdoname, Marian, te juro que no quise sonar así, pasa que no sé.
Estoy pensando todo el día en el embarazo.
Capaz que soy sola, que no quieres tratar a tu novio. No, tranqui, está
bien. Yo también me enrosco y me voy de boca.
Empezó a correr ese viento de nuevo.
Pero no me habías contado nada de eso, ¿no?
Igual no digas nada porque si te desea escapar adelante de Javier me muero.
Bueno, ahora como que me cierran un par más de cosas.
A ver si le contás todo porque yo me voy entrando a poco.
¿No les parece loco cómo puede cambiar la vida de alguien dependiendo de quién
se enamore?
Claro, yo te la arruiné.
Ya, ya no dice eso.
Lo que quiero decir es que...
Cuando uno se enamora, comparte su vida con otra persona.
¿Entendés?
Primero son dos extraños, pero de repente dejan de serlo.
De alguna manera, tu vida se modifica para bien o para mal.
Pero cambia.
Yo pienso, si hubiese seguido con Fabián, ahora tendría una casa en un
con jardín.
Perro tendría. Un golpe, seguro.
Seguro. Igual te salvaste de una, porque la vida era un country, era un back
home. Retro man show, ¿no?
Igual evidentemente no estaba tan enamorada, así que... Igual, amiga, yo
refería a lo material.
O sea, vamos allá que eso.
¿Esto es parte de tu próximo libro?
Yo creo que algo de eso hay, ¿o no? Parece que sí.
Puede ser. Mucha reflexión. Puede ser, no sé. No cuenta nada.
Buenas. ¿Cómo va? ¿Y vos?
Bien, todo bien.
¿La viste jugar?
¿Pensabas que la estaba durmiendo?
No, salió de la cama temprano y en el estudio no está.
Qué raro.
¿Dejó el auto?
Sí. Habría ido a caminar.
Qué raro que no lo hizo.
Toma, querés un matecito.
Es un celular.
¿Hola?
No, no, no, no soy él, soy la pareja.
Ah, no, pero pasa que salió ahora.
Uy, no, no sé qué decirte.
Si querés le aviso ni bien llegué.
Dale.
Disculpa, eh.
Chau, chau.
Tenía una entrevista. ¿Por qué no sabías?
Si no se rara nunca, nunca se olvida.
Juan.
Juan. Juan.
¿Qué?
Te estábamos buscando.
¿Entiendes?
No quiso volver, no fue, no pudo.
Pero tenías una entrevista, ¿vos te acordás?
Sí, es verdad.
Después te pido disculpas.
¿Qué te pasa?
No sé, quería estar sola.
¿Me das un abrazo?
Siento una angustia en el pecho.
Se me cansé.
Quiero pensar más, me cansé.
¿Pero vos que estás bien con Marian?
Sí, no tiene nada que ver conmigo.
Es que no sabe.
No sabe pensar, por favor.
La vida en pareja es difícil.
La pareja lleva trabajo y esfuerzo.
En una pareja somos dos intentando todo el tiempo entendernos.
Estar en la misma sintonía.
Ser lo que uno piensa que uno es.
Ser lo que el otro cree que uno es.
Entender los deseos y las ganas propias.
Los deseos del otro.
Las ganas del otro.
Estar en sintonía. La conexión de la pareja.
No es fácil.
Ese cruce de miradas, esa sonrisa cómplice que todo el tiempo tengo miedo
perder. Miedo de perdernos.
¿Dónde estabas?
Me colé caminando.
Le dije que no se asustó un poquito.
Si siempre avisás o te llevas el teléfono, fue raro.
Perdón.
Después llamáles de la entrevista que no supe qué decirles.
Bueno, tranquilo.
Sí.
Me voy.
Me quedo atrás.
Bueno, vos cualquier cosa me llamás y yo vuelvo. No tengo ningún problema.
Tranqui, amiga. Estoy bien. Bueno, pero me gustaría que estés mejor más que
bien. Qué sé yo.
Estar bien parece un montón ya.
Sí, bueno, pero no hablas de tus cosas. O sea, no dejas que sepamos qué te pasa.
Bueno, capaz que ni yo quiero saber qué me pasa, amiga.
Ay, ves, respondés así como... Evadir no es responder, ¿eh? Bueno, ya sabes cómo
soy. Sí, que te pones como cada vez más cerrado.
Bueno, yo tampoco voy a compartir todo.
¿En qué después lo compartís todo encriptado y metafórico en tus novelas?
A ver, esto... ¿Esto es qué onda?
Buenos, ¿no? A ver.
Tienen pinto. Sí, estos van.
Esto... Y capaz que esto se lo llevo a mi suegra, ¿o qué decir?
¿Y le gusta eso?
Sí, qué sé yo, eso te lo llevo.
¿Qué te ayuda?
A ver, capaz que esto... ¿Tenés todo?
¿Segura? Igual si me olvido algo, mi hija.
Un buen viernes. Un buen viernes por todos. Un buen verano.
Sí, esta película la quiero trazar, ¿eh?
Ay, chaval.
Bueno,
pues salamos, ¿sí?
Buen viaje.
Aviso cuando se hace.
Te acabo.
Te acabo.
¿Estás bien?
Sí, ¿por?
No sé, estás muy callado.
Estoy bien.
Sabes que me puedes decir cualquier cosa, ¿no?
Sí.
¿Cuánto por lo que estás pensando?
Vale, no estoy pensando nada, no te pongas pesado.
Si te dieran regalías por todo lo que pensás, serías millonario.
Bueno, perdón.
Que te note raro y me siento un poco culpable.
Yo quise que vengamos acá.
Y de tu amiga te escapás.
Ey.
Yo estoy bien acá, ¿sí?
Quedé tranquilo.
A veces me das miedo.
Te pones a ti y no sé qué puede pasar.
Miedo te doy.
Bueno, son de así.
Hola, hola.
¿Está Juan González?
No, justo ahora salió.
¿Son lectores de Juan?
Sí, lo que pasa es que vimos la recomendación del vivero en Instagram y
pensamos en venir a verlo. Solo queremos que lo firme el libro. Sí, está bien.
Yo creo que debe estar por llegar. Si quieren pueden pasar a ver las plantas y
lo esperan. Bueno, dale.
Muchas gracias. Con confianza. De nada, adelante.
Muchas gracias, chicas. A vos. Estoy re contenta. Esperamos el próximo.
Bueno, pronto.
Se acomoda algunas ideitas.
Bueno, muchas gracias.
La disfruta.
Mirá al influencer, ¿eh?
Posteó y vinieron unas chicas. Yo no vendí una puta suculenta, pero bueno,
convocatoria hay.
Qué loco, ¿no?
Que les guste tanto tu novela que vinieron corriendo a que se la firmes y
tener un poquito de vos.
Qué sé yo.
En este momento me hago un lío.
Siento que cualquier cosa que pueda hacer o decir es una cagada.
No sé, qué sé, me hago un lío en la cabeza.
Bueno, tranqui.
Le caíste bien, tenés que ser vos nada más, relajá.
¿Qué te pasa?
Nada, ¿qué?
¿Qué nos pasa entonces?
Nada, amor.
¿Seguro? ¿Está todo re bien?
Viene tu amiga, te escapás un día, te vas a caminar por ahí y te olvidás de
volver.
O peor, decís que no querías volver.
No sé.
Por momentos estás conmovido y si no te estás quejando estás enroscado en tus
pensamientos que me parece que un día estos te van a asfixiar.
Para mí el que se está enroscando en los pensamientos es vos.
¿Vos te vas a poner así?
¿Vos te acordás cuando estuviste mal con tu trabajo?
Obvio, todo el último tiempo en parte estamos acá por eso, ¿no?
Bueno, en todo ese tiempo yo sentía que no me podía quejar del mío.
Porque mientras vos estabas mal, yo logré publicar, gané un premio.
Pero también tenía problemas en el trabajo.
Y sentía que aún no te lo podía decir.
No entiendo.
Te siento culpa.
Siento culpa que me vaya bien.
Llegar hasta donde llegué, que quizás no sea ni una cuarta parte donde pueda
llegar.
Siento culpa de hacer de...
Lo que me gusta, vivir de lo que me gusta, que me vaya bien.
¿Qué sé yo? En un mundo donde hay gente que tiene que hacer cualquier cosa para
sobrevivir.
¿Y qué tiene que ver eso con lo que estamos hablando?
No estamos hablando de vos, de tu trabajo. Estamos hablando de nosotros.
Y me parece que vos no tenés ganas de estar acá, conmigo. ¿Qué decís?
Decidimos juntos estar acá.
Esta casa la elegimos juntos.
Dejamos nuestra vida en Buenos Aires juntos.
¿O no?
Por más que estemos en momentos diferentes en nuestra vida, bueno, en
conectamos.
¿Qué sé yo? Ahora nos estamos estableciendo, acostumbrando a algo
Yo estoy pensando en mi trabajo, en lo que quiero escribir, en lo que quiero
hacer. Y la verdad es que acá no se puede hacer otra cosa más que pensar,
y pensar. Y me cansé de reflexionar.
Estoy cansado de pensar.
Y lo último que quiero es discutir con vos.
Bueno, es hablar, no discutir.
A ver, era obvio que un cambio tan grande no se iba a movilizar cosas, ¿o
Pero por lo menos podemos hablar de eso, de lo que le pasa a cada uno. Entre
nosotros deberíamos poder hablar.
Es que para mí no pasa nada.
Está todo bien.
Amor, llevamos muchos años juntos.
No se puede estar bien todo el tiempo. No es real.
Está bien si estamos mal.
Pero por lo menos hablemos, no sé, veamos cómo seguir.
Bueno, es que para mí no estamos mal.
Mira, yo no quiero volver a estar tirado en una cama sin poder moverme.
Porque la pasé para el orto y lo sabes.
Y tampoco quiero que vos pases por algo así.
Perdón, no quiero revolver mierda.
Quiero estar bien, no sé, disfrutar de lo lindo de acompañarnos, de estar acá,
de las cosas simples.
Y si vos estás mal o te está pasando algo, yo también quiero estar acá para
acompañarte. Pero escuchame, ¿puedes confiar en mí?
Te estoy diciendo que está todo bien.
Quejalo por el trabajo.
Está bien.
Si vos lo decís, debe ser eso.
No, le moría no venir.
¿Podemos hablar?
Mira, yo no sé si quiero pasar acá el resto de mi vida.
Pero estoy seguro que la quiero compartir con vos.
Porque vos cambiaste y yo cambié.
Pero es lo de mí que no cambia, es lo que siento por vos.
Cambiamos, pero ese sentimiento no cambia. Y pasan los años y sigue ahí.
Y capaz que ahora estoy así porque de alguna forma estoy escribiendo sobre
nosotros.
Y no sé qué es lo mejor.
Pero no lo puedo evitar.
Necesito escribir y sobre lo único que puedo escribir es sobre nosotros.
Hola, hoy te quiero hablar de las plantas nativas.
Aquellas plantas que son el resultado evolutivo de las características del
y el suelo de un lugar. Y son fundamentales para mantener el
ecosistemas. Además, en un contexto de crisis clim... La concha de mi madre.
Vamos de nuevo.
¿Qué estás haciendo?
¿Qué haces vos acá, Salí? ¿Qué dices? Nada, estoy grabando unas cosas para
Instagram, para mover en redes, ¿Salí? Ay, mirá qué lindo quedás en cámara.
No, lo importante no es cómo quedo en cámara, sino el mensaje que voy a
transmitir.
¿Quieres que te ayude? No, no quiero que me ayude. Quiero que te vayas porque no
me puedo concentrar. Chau, tomate la...
Decía que tenía miedo y me respondían, no hay que tener miedo.
Me enojaba y me decían, el que se enoja pierde.
No me animaba a decir que estaba triste.
Está mal visto eso.
Ahora hay que pasarse el día diciendo que uno está bien todo el tiempo, cuando
eso es imposible.
Nos hacen creer que estar triste es símbolo de debilidad.
Que uno está triste porque quiere.
Es lo que lee la gente en los libros de autoayuda o en cadenas de WhatsApp.
Yo necesitaba expresar todos mis sentimientos, buenos y malos.
Necesitaba liberarme, ya no era yo.
Reflegarme los ojos, reacomodar mi mirada y sacar la niebla.
Vivía siendo un eco de lo que fui.
Sí, quedaron un poco descompaginadas.
Pero bueno, de última escuela volvés a imprimir, ¿no?
Amor, creo que encontré la novela.
Lo que quiero contar.
Bueno, eso es muy bueno.
Sí. ¿Me deberíamos brindar?
Sí, me relaja.
Qué bueno.
El otro día medio que sin querer leí una parte.
¿Cuándo? Cuando no te encontrábamos con Carla.
¿Y?
Está bueno.
Entiendo que te movilice cuando la escribirás.
No te lo quise decir el otro día porque tenía miedo que te lo tomes mal.
Leí esa parte sobre lo difícil que es estar en pareja.
El otro.
El miedo a perdernos.
Sí, ¿sabes qué parte es?
Es que el borde estaba abierto justo ahí.
¿Justo ahí?
¿No te parece difícil?
Sí.
Pero fuerte leerlo haciendo a tu pareja.
¿Y encontrar a esa persona?
Esa única persona que te enamore, te guste, tengas compatibilidad
sexual.
Pasen los años y sigas eligiendo, admirando, amando.
Y crecer a la par, ¿no te parece difícil?
No se explica, pero pasa.
No creemos que pasa.
Bueno, a mí me pasa.
A mí también, tonto.
Menos mal.
Me besa, me toca, me aprieta.
Yo no soy consciente hasta que ya llevamos varios minutos haciéndolo.
Su lengua busca la mía.
Mi nariz se sumerge en su axila.
Hay un momento cuando estás con alguien en que todo es reacción.
Ya se ha hecho todo lo que puede hacerse.
Salió solo.
Está parando lindo, ¿no?
Vamos.
Hay tantas cosas que prefiero olvidar y que llevo conmigo.
La ciudad me sacude sin piedad.
Estoy haciendo lo mejor que puedo y sé que el miedo pega mal
cuando me miras.
Todo parece más fácil.
Qué bueno haber perdido el tiempo juntos, aquella noche bailando.
Quizás no pueda darte el cielo, pero estás en el centro de
mi mundo.
A veces no puedo dormir.
Te busco bajo tu remera gris.
¿Acaso es este el paraíso?
¿Acaso es este el paraíso?
Cuando estoy con vos, todo es más fácil.
Qué bueno haber perdido el tiempo juntos, aquella noche bailando.
Quizás no pueda darte el cielo, pero estás en el centro de
mi mundo.
Qué bueno haber perdido el tiempo juntos, aquella noche bailando.
Quizás no pueda darte el cielo, pero estás en el centro de
mi mundo.
Qué bueno haber perdido el tiempo juntos, aquella noche bailando.
Quizás no pueda darte el cielo, pero estás en el centro de
mi mundo.
Qué bueno haber perdido el tiempo juntos, aquella noche bailando.
Quizás no pueda darte el cielo, pero estás...
En el centro de mi mundo.
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