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Belle, tenemos que irnos.
¿Quitas tú la mesa? Llegamos tarde.
Sí.
¿Seguro que no quieres venir?
No, quiero estar tranquilo.
¿Y qué vas a hacer?
¿Tú qué crees?
Qué pena.
¿Qué película es?
Una comedia, creo.
Hola.
- ¿Qué tal? - Bien.
- ¿Y tú? - Bien.
¿Vienes sola?
- Sí. - Vale.
Gracias.
- Hola. - Hola, cariño.
- ¿Qué tal? - Bien, ¿y tú?
- ¿Bien? - Sí.
- ¿Vienes sola? - Sí.
Pero bueno.
¿No ha venido Pierre?
¿Sigue encerrado en su cuchitril?
¿Pero qué hará metido siempre ahí?
Se siente a gusto.
Espera.
- ¿Diga? - ¿Qué tal?
¿Belle ya está en casa?
Sí, acaba de llegar.
¿Cómo?
Que acaba de llegar.
Pierre, venga, vente.
No te hagas de rogar.
Eric te necesita.
Son las once, todavía puedes venir.
Estoy agotado. No voy a tardar en acostarme.
Vale.
- No tardaré en ir. - Hasta luego.
Despierta.
Es tarde.
Ayer gané 120 euros.
Eric estaba muerto de rabia.
Le dio pena que no vinieras.
Dentro de tres días llegan los niños.
¿Te das cuenta?
¿Me oyes?
Dentro de tres días llegan los niños.
INSTITUTO GEORGES SIMENON
Pregunta para el próximo día:
la ruleta se ha parado 42 veces seguidas en el negro.
¿Qué apuesta será la más favorable? No se necesitan grandes conocimientos.
Solo pensar un poco.
¡Señor Constant!
¡Señor Constant!
Ha llamado su mujer. Debe ir a casa inmediatamente.
- ¿Que ha llamado? ¿Qué pasa? - No sé.
- Ella se lo dirá. - Gracias.
MÉDICO
¡Cléa!
¡Cléa!
- ¿Todo bien? - No.
- No, pero estate tranquilo. - ¿Qué pasa?
Se ha desmayado, no es nada.
Belle ha muerto.
¿Qué?
Belle ha muerto.
Estrangulada.
VIRGINIE: ¿TE HAS MUERTO?
No, no.
¿Qué relación tenían con Belle Steiner?
¿Eran parientes?
Era la hija de Lorraine Steiner,
que es la mejor amiga de Cléa.
La alojamos...
La alojábamos...
durante el curso.
Entró en el instituto Georges Simenon donde trabaja Pierre.
Descríbame su personalidad.
Era adorable.
POLICÍA CIENTÍFICA
Tómese su tiempo.
¿Conocían a sus amigos? ¿Salía con chicos?
No sé.
Era encantadora.
¿Dónde va?
- A por mis puritos. - Quédese aquí.
Necesito que me cuente con exactitud cómo transcurrió la noche.
Todo lo que recuerde.
Pues yo...
Me quedé aquí, corrigiendo exámenes.
¿Toda la noche?
Sí, toda la noche en mi cuchitril.
O sea, en mi despacho.
¿Pasó toda la noche en su despacho?
Sí.
¿Seguro que no salió de allí ni de casa aunque fuera solo un rato?
Sí, seguro.
¿Oyó algún ruido extraño?
¿Un golpe, un grito, algo que llamara su atención?
No.
¿No le llamó la atención ningún detalle?
No.
Lo siento.
¿Cómo estaba la Srta. Steiner cuando llamó?
¿Le pareció preocupada?
No. Y apenas la vi.
¿No subió a preguntarle qué había dicho?
Porque usted no la oyó.
Me pareció que no tenía importancia.
Quizá viniese a avisarle de que volvía a salir.
No.
¿Por qué?
Porque la habría oído volver.
Ha dicho que estaba oyendo música.
Dice que luego subió a coger algo de abrigo porque tenía frío.
Sí.
¿Fue antes o después de que la Srta. Steiner llamara a la ventana?
Ni idea.
Debiste de subir justo después.
- Sí, seguramente. - Preferiría que no le ayudase.
¿A qué hora subió a acostarse?
¿A las once, las doce, más tarde?
Sí, quizá.
¿Quizá las once, las doce o más tarde?
Si me permite... Yo te llamé a las once.
Y me dijiste que ibas a subir ya.
Sí.
Y cuando fue por el pasillo
- pasó delante de su puerta, ¿no? - Sí.
¿Había ruido, luz? No sé, debajo de la puerta...
No entiendo qué importan esos detalles.
Como si yo debiese saber que anoche iban a matar a Belle, ¿no?
Sr. Constant, intentamos...
reconstruir con la mayor fidelidad los hechos para entender qué pudo pasar.
Es usted el único testigo del asesinato.
El último que vio a Belle Steiner viva.
¿Lo entiende?
Le pido que permanezca disponible para la investigación.
Nos llevamos su ropa de ayer. Se la devolveremos cuanto antes.
Y, por el momento, nos quedamos con su teléfono y su ordenador.
Y su médico deberá hacerle un reconocimiento.
Y ya estaría.
Por el momento, es todo.
He llamado a Lorraine.
Viene esta noche.
Iré a buscarla a la estación.
¿Va a dormir aquí?
No, no quiere.
Es comprensible.
No he sabido qué decirle.
Pues la verdad. ¿Qué quieres decirle?
¿Se te ocurre qué pudo pasar?
¿Cómo lo...?
¿Cómo qué?
¿Cómo lo descubriste?
No se despertaba.
Fui a su cuarto.
A llamarla.
Y no contestaba.
Así que abrí.
¿Qué quieres saber?
Nada.
Quítate la camisa, por favor.
¿Algún rasguño, alguna herida?
Creo que no.
Bien.
Abre la boca.
- De pequeño odiaba esto. - Ya no eres pequeño.
Y nunca vienes a verme.
¿Hace ya cuánto, cinco, diez años?
Nunca me pongo enfermo.
Bájate el pantalón.
Vale. Date la vuelta.
Vale. Vístete.
Evidentemente, no tienes nada.
Puro y virgen como un recién nacido.
Va a venir Lorraine.
El asesinato, ocurrido en extrañas circunstancias,
ha conmocionado al municipio.
Pierre Constant, profesor de matemáticas en el instituto Georges Simenon,
presente en el momento del crimen, no habría oído nada.
Fue la última persona que vio a la joven viva.
Nadie vio a la víctima aquella noche, ni en la ciudad ni en el cine.
La puerta de la casa quedó cerrada con llave
después de que Cléa Constant volviera a casa, sobre la una.
Los primeros análisis revelan que la joven no fue agredida...
¡Cléa!
- ¡Sr. Constant! - ¡Sr. Constant, por favor!
¿Puede atender a la prensa?
¿Cómo viven esta tragedia que ha sucedido en su casa?
¿Sospechan de alguien? ¿Quién podría haber cometido este crimen?
Sr. Constant, conteste, ¿tienen alguna sospecha?
¡Sr. Constant, por favor!
- ¿Lo tienes? - Sí, lo tengo.
DE UNA CASA DE ACOGIDA A LA CASA DEL TERROR
Tranquilo, Pierre. Los periodistas son ratas.
Pierre Constant, profesor de matemáticas en el instituto Georges Simenon...
- ¿Cléa está bien? - Sí.
No habría oído nada.
Nadie vio a la víctima aquella noche ni en la ciudad ni en el cine.
La puerta quedó cerrada con llave después de que Cléa Constant volviera a la una.
Los primeros análisis revelan que la joven no fue agredida antes de ser estrangulada,
lo que sugiere que probablemente conocía a su asesino.
Buenos días.
SOMOS LA VOZ DE QUIENES YA NO LA TIENEN
¿Habéis pensado en lo del rojo y el negro?
Sobra decir que tiene mi apoyo incondicional y el del centro.
Gracias.
Como puede imaginar, la situación preocupa mucho a los alumnos
y me han llamado muchos padres.
He pensado que podría, si está de acuerdo, claro,
cogerse unos días de permiso.
Hasta que se reponga.
¿Qué le parece?
No has comido nada.
¿Quieres algo caliente?
- No tengo hambre. - Ya lo sé.
- No tengo hambre. - Tienes que forzarte.
Pero es que no tengo hambre.
Ya lo sé.
¿Me sirves una copa?
¿Qué quieres beber?
¿Quieres un cigarro?
Anda, se me ha acabado la cajetilla.
No me queda tabaco.
Ven conmigo.
Ven.
Necesito que me lo cuentes.
- Me siento tan culpable. - ¿Culpable de qué?
- Enséñame su cuarto. - No puedo.
Nos pidieron no abrir.
¡Necesito verlo! ¿Lo entiendes?
¿Lo entiendes?
Necesito ver. ¿Cómo quieres que te lo pida?
- Lorraine... - ¿Cómo tengo que pedírtelo?
Ven.
¿Es ahí?
Subiendo a la izquierda.
Vamos a ver a Belle.
- ¿Quieres que os acompañe? - No, no hace falta.
¿Qué tal lo llevas?
Bien, por ahora bien.
Quiero que sepas que...
nadie en el ayuntamiento cree que tengas algo que ver.
Gracias.
Pero...
Lo que os está pasando perjudica un poco a la asociación.
Habrá que revisar lo de la acogida.
Perdona.
¿Fue ahí donde la viste por última vez?
Sí.
¿Y luego no oíste nada?
No, estaba concentrado en los cálculos.
Todo estaba tranquilo.
La noche más tranquila de mi vida.
Y, mientras, estrangulaban a la chica encima de ti.
¿Ves las noticias?
Están sacando a la luz su vida,
allí donde vivía, y es movidita.
Con 15 años, la paró la policía, iba en un coche con un tipo casado.
Y puesta de coca.
- ¿Belle? - Sí.
No era ninguna mosquita muerta.
¿Sabes cómo la llamaban?
La reina de la noche.
Pobre chiquilla, de todos modos.
¿Te llevabas bien con ella?
Sí.
¿Y cómo era contigo?
Normal.
¿Te pinchaba un poquito?
- ¿Cómo? - ¿Te calentaba?
No.
- ¿Y a ti? - ¿A mí qué?
No sé... ¿Te gustaba?
- Era una cría. - Sí...
Pero he visto fotos y... era una monada.
¿Sabes qué hacía en TikTok todas las mañanas?
Probarse ropa.
Se grababa probándose ropa y pedía a la gente votar por un conjunto.
Venga...
Te digo que no.
Vale, te creo.
- ¿Me estás interrogando? - Para nada.
¿Pero qué dices? Hablo con mi amigo.
Bueno, mira...
La policía ha encontrado fotos de ti en su teléfono.
Y ninguna de Cléa.
Parecía obsesionada.
Y, claro, quieren entender.
¿Entender qué?
Esa obsesión.
Pierre, si no se lo cuentas todo, tarde o temprano acabarán averiguándolo.
¿Que les diga qué, joder?
¿Queréis que me invente algo solo para daros el gusto?
Ha ido muy mal.
Lorraine quiere irse esta tarde.
Es culpa de mi hija que la hayan estrangulado.
¡Es culpa de mi hija que la hayan estrangulado!
Esos hijos de puta tienen derecho a decir lo que quieran.
Los hombres siempre tienen que ensuciarlo todo.
Y eso sí.
Eso sí os interesa.
Cuando todo es sucio.
Explícame una cosa.
¿Dónde estabas mientras mataban a mi hija?
¿Qué hacías?
Estaba en mi despacho, Lorraine. Haciendo cálculos.
- ¿Haciendo cálculos? - Sí.
A ver, dime cómo...
Estaba en mi cuchitril, abajo.
Y no oí nada, lo siento.
Lo sientes...
Tu marido es imperturbable. No dice nada.
- Está vacío. - Para.
¿Cómo puede pensar la policía que estás implicado?
Están siempre a por uvas.
Lorraine, tienes que descansar.
- Paso totalmente de descansar. - No puedes irte así. Estás agotada.
Yo no me quedo en este agujero. ¿Lo entiendes?
Sí.
Te llamo.
Cléa.
Michel, ¿qué tal?
¿Te vas?
No, he acompañado a una amiga.
¿A Lorraine?
Me he enterado de lo de Belle. Es terrible.
Siempre me ha parecido raro cruzarme contigo y no saludarte.
¿Por qué nos hemos acostumbrado a ello?
Por tu mujer.
Cuando decidiste quedarte con ella.
Perdona, fuiste tú.
Me pediste que cambiara de acera si nos cruzábamos.
Bueno, no creo que ese sea ahora el tema.
¿Cuánto llevábamos sin hablar? ¿Diez años?
Doce.
Exactamente doce.
¿Quieres follar?
¿Cuándo volvemos a vernos?
Dentro de doce años, ¿no?
¿Cuándo es la ceremonia?
¿Qué ceremonia?
El entierro.
El jueves.
¿Vas a ir?
No.
¿Por qué?
De aquí no me muevo.
¿Sabes que...
tus alumnos te llaman en Snapchat "el estrangulador"?
No se andan con chiquitas, ¿no?
Tranquilo, todo pasará.
Estoy tranquilo.
De ti también podrían sospechar, ¿no?
Sí, después de todo.
Volví demasiado tarde.
Ah, he visto a Michel en la estación.
- ¿Michel... Michel? - Hemos tomado algo.
Necesitaba hablar, solo eso.
Conocía a Lorraine.
Y a Belle.
- ¿Te ha hablado del caso? - Pues claro.
Estoy en casa.
¿Qué tal?
Todavía no lo sé. Hasta luego.
¿Todavía no han llegado?
No.
- Ayer fui a ver a Pierre. - ¡Hola, Eric!
¡Hola!
¿Cómo le viste?
Bien, bueno...
Un poco ausente.
No siente que le concierna.
¿Estás triste?
Mucho.
Habría sido complicado que fuera a vuestra casa.
Lo sé.
Veremos más adelante.
- Hola. - Hola.
Tenga.
Ordenador, teléfono, ropa.
Gracias.
- ¿Quiere un café? - Con mucho gusto.
Muy bueno.
Sí.
Tengo que hacerle algunas preguntas.
La autopsia revela que la Srta. Steiner bebió mucho whisky la noche del asesinato.
Unos tres o cuatros vasos.
¿Bebió durante la cena con usted?
¿O con su mujer?
No.
He visto que en su despacho tiene una botella.
Sí.
¿Bebió con ella aquella noche?
No.
- ¿Está seguro? - Sí.
- ¿Y bebió alguna vez con ella? - Jamás.
Otra cosa...
¿Entraba usted en el cuarto de ella?
No.
¿Para qué?
Sus huellas están en el picaporte de la ventana y en otros sitios.
¿Tiene alguna explicación?
No.
Ah, sí.
Ahora lo recuerdo.
Estuve...
arreglando una ventana que se rompió.
Mi mujer lo confirmará.
El camarero del Crystal ha reconocido a la Srta. Steiner.
Estuvo allí aquella noche,
tomando algo con un hombre de 40-45 años.
¿Conoce ese lugar?
Para nada.
Está de camino a la nacional.
Detrás de la tienda de muebles. ¿No le suena, nunca ha ido?
Pues no.
¿No fue aquella noche?
El hombre descrito coincide mucho con usted.
Como ya les he dicho,
aquella noche no salí ni de casa ni de mi cuchitril.
- ¿Ni siquiera para ir al baño? - Pues no, mire.
No fui a mear. De hecho, no meé en toda la noche.
Sr. Constant,
¿cómo definiría su relación con la Srta. Steiner?
Inexistente.
¿Cómo puede uno no relacionarse con alguien que vive bajo su mismo techo?
Creo que...
no nos interesábamos el uno por el otro.
Nos ignorábamos con educación.
Ella a usted no le ignoraba tanto.
Está usted por todo su teléfono.
- ¿Qué quiere decir? - Se hace muchas preguntas sobre usted.
Dice que le parece usted un poco raro.
Es usted todo un modelo.
El 19 de diciembre,
dice que, mientras comen, nota cómo la mira varias veces.
Dice que "no le quita ojo".
- ¿Yo? - ¿Quién si no?
Y piensa que quizá usted quiera follar con ella.
Así lo dice.
Su vecina confirma haberle visto la noche del asesinato en su cuchitril.
Le gusta mucho ese sitio, ¿no? Pasa allí mucho tiempo.
Sí.
¿Y qué hace allí?
Corrijo exámenes.
Escucho música.
- Y hago cálculos, por placer. - ¿Qué más?
¿Qué más hace por placer?
¿Apaga la luz?
Y mira a su vecina, Julia Katz, cuando está desnuda en el baño.
Algunas veces, sí.
Con abrir los ojos basta, no se esconde.
¿Qué quiere decir?
¿Que se exhibe porque quiere?
Creo que sí.
¿Qué cree?
Que sabe que la miro.
Y que le gusta.
¿Belle Steiner sabía que la miraba? ¿Cree que también le gustaba?
No la miraba.
- ¿No la espiaba como a Julia Katz? - No.
- Pero usted la deseaba, Sr. Constant. - No.
Contesta mucho "no".
Sí.
- ¿Por qué le ha citado la policía? - ¿Qué le ha dicho a la policía?
- ¿Mató usted a Annabelle Steiner? - ¿Hay pruebas contra usted?
¿Creen que si lo hubiera hecho, se lo diría así, sin más?
¿Es su única declaración?
- ¿Por qué le ha citado la policía? - ¿Qué le ha dicho a la policía?
- ¿Mató usted a Annabelle Steiner? - ¿Hay pruebas contra usted?
¿Creen que si lo hubiera hecho, se lo diría así, sin más?
Pierre Constant, profesor de matemáticas en el instituto...
¡Cléa!
Sabes que no he hecho nada.
¿Lo sabes?
- ¿Cómo supo que era ella? - La reconocí por el pelo rubio.
Recuerdo que parecía haber bebido mucho, quizá estuviese llorando.
- ¿Estaba acompañada? - Sí, por un hombre.
- ¿De qué edad? - De unos 45 años.
Aunque, bueno, yo estaba en la barra.
¿Qué actitud tenía con ella?
Le hablaba al oído.
Quizá intentase tranquilizarla.
¿Diga?
¿Diga?
Todavía no hemos abierto.
Pero ¿podría tomar algo?
Sí.
¿Qué quiere tomar?
Un whisky, por favor.
Gracias.
¿De verdad? ¿Pueden entrar sin más en casa de la gente?
Lo siento.
Y encima me tomo libertades.
Adelante.
No se mosquee por lo del otro día.
Presionamos un poco para ver cómo reacciona.
No hay maldad.
No me mosqueo.
Entre nosotros, este caso es una mierda.
No tenemos ADN, ni pistas, ni indicios.
Es como si el tío no existiese.
¿Está seguro de que no abrió a la chica?
Sí.
¿Y no vio nada?
- ¿Ni oyó nada? - No.
Estará usted deseando que esto acabe.
Un poco, sí.
Siempre se me dieron fatal las mates. Me parecían un rollo.
Son cálculos de probabilidad.
- ¿Le suena el vuelo de Lévy? - No.
Grandes alteraciones en entornos aleatorios.
¿No?
La teoría de las probabilidades viene del juego.
- ¿Cómo que del juego? - Lo probable y lo improbable.
Llevamos siglos haciendo cálculos a través del juego.
Jugamos a calcular. Por ejemplo, tirar una moneda al aire.
Modelamos el azar con ecuaciones diferenciales.
Y... ¿para qué sirve?
Para todo.
Finanzas, seguros de vida, tráfico, política, deporte...
Meteorología.
El reto es encontrar un punto fijo para encontrar un equilibrio.
Las matemáticas exploran lo desconocido. Es ir donde no va mucha gente.
Estas le sentarían bien.
Tiene cara de cansada.
Normal, con lo que están viviendo.
Sí, estoy un poco cansada.
Qué calvario están viviendo ustedes.
No debe de ser fácil.
Es muy fácil, no se preocupe.
Tenían un sospechoso.
Un alemán jubilado.
Exhibicionista.
Ah, y había otro más.
Un tío que estaba fichado por posesión de fotos de pornografía infantil.
Damien Cremisi. ¿Le conoces?
¿El agente inmobiliario? Sí, le conozco.
Pero no sacaron nada en claro.
Aunque filtraron su nombre.
Tu marido es su único sospechoso real.
Y no le van a dejar en paz.
Por otra parte, no entiendo qué está haciendo.
Parece que no se da cuenta.
Cree que no tiene nada que ver. Que no le incumbe.
Pues sí le incumbe.
Precisamente, le incumbe.
Y bastante.
Y a ti también te incumbe.
Qué buenas están estas ostras. Has hecho mal no pidiéndolas.
Incumbe a tu reputación.
¿Crees que habrán encontrado otra casa para el niño?
Sí, creo que lo solucionaron.
¿Tan rápido?
Cléa,
aquí la gente te quiere y te estima.
A él no se le ve.
Nunca está.
¿Tú me ves cansada?
Siento como si se estuviese resbalando por una cuesta.
Me gustaría ayudarle y no sé cómo.
Todos sabemos que no ha hecho nada.
Ese no es el tema.
¿Ah, no? ¿Y cuál es el tema?
No voy a darle la espalda.
- Nadie te pide que lo hagas. - Ya, pero no le daré la espalda.
ASESINO
¿Diga?
¿Diga?
¿Diga?
Así todo el día.
- Quizá sea él. - ¿Quién?
Pierre, ¿puedes venir?
¿Puedes venir? Quiero hablar contigo.
Voy.
Bueno, Pierre...
Sabes que quiero a Cléa como si fuera mi hija.
Y...
Odio verla sufrir.
Y con todo esto...
Está preocupadísima por ti.
Ya no sabe qué hacer para ayudarte.
Así que...
he llamado a un viejo amigo abogado.
Steinetz, creo que le conoces.
Acepta reunirse contigo.
No necesito abogado.
Necesitas ayuda.
Necesitas que te aconsejen.
Y, si puedo ser sincero,
es hora de que pongas de tu parte y te dejes ya de bobadas.
Aquí todo el mundo te quiere.
¿Qué problema hay?
- Pareces una vaca de camino al matadero. - No hay vaca ni matadero.
- Me acusan. - Sospechan de ti.
Es lo mismo.
- Me acusan de algo que no hice. Ya está. - No.
- Precisamente no está. - No me gusta estar lamentándome.
Nadie te pide que te lamentes. Te pedimos que te defiendas.
¿De qué?
- No tengo por qué. - Tiene razón.
Dejad de molestarle.
¿Por qué andáis todos molestándole?
- ¡Dejad ya de molestarle! - Pero Cléa...
¡Dejad de molestarle!
Siempre tienes que estar opinando: qué hacer, qué no hacer... ¡Joder!
- Eres un pelmazo, hombre. - Vale.
Pues allá os las compongáis.
Tenga, perdone.
¿Las tendría más claras?
Voy a ver.
¿Qué tal, Pierre? ¿Se va solucionando?
- ¿El qué? - Todo eso.
¿No te vistes?
No, me voy a quedar.
¿Por qué?
Es mejor que no vaya.
¿Mejor para quién?
Para todos.
Nadie te cree culpable de nada.
Necesito que estés conmigo.
Ven.
De acuerdo. Voy.
Hola.
Pierre, has venido, qué bien.
- ¿Qué tal? - Bien.
Me alegro.
- Hola. - ¿Qué tal?
Qué bien que hayas venido, Pierre.
Buenas tardes a todos. Por favor, id sentándoos.
Muchas gracias por haber venido. Antes que nada...
Cléa Constant quiere deciros unas palabras.
Buenas tardes.
Me enorgullece mucho
poder acoger a estos niños
que lo han perdido todo
y están solos en el mundo,
y les demos una oportunidad.
Pienso en todas esas familias,
en todos esos niños que viven aterrados.
A diario olvidamos que vivimos en un mundo en paz,
protegido del caos.
Quiero dar las gracias a la Ayuda Social a la Infancia.
Y doy las gracias a las familias de nuestro municipio
que tan generosamente han decidido
abrirles su hogar
y darles su amor.
Gracias.
- Felicidades. - Gracias.
- Gracias por todo. - Qué bien.
Precioso, muy emocionante. Gracias.
- Muy emocionante, bravo. - ¿Has visto a Pierre?
No, estaba aquí ahora mismo.
¿Has visto a Pierre?
CLÉA: ¿DÓNDE ESTÁS?
¿Hay que estar oyendo esto todo el rato?
Sabes que para mí es muy difícil.
Lo sé.
Perdona.
Es para volverse loco.
Loco de verdad.
Perdona.
Perdona, ya lo sé.
Debes de ser la única que lo sabe.
Quizá el culpable estuviese en la sala.
Pero me miran a mí.
Claro que no.
¿Te acompaño?
No, iré solo.
Adiós.
- Sr. Constant, hola. - Hola.
- Soy la jueza Antoinette M'Bolo. Pase. - Gracias.
Aurélie, ¿viene, por favor?
Aurélie, deje constancia de los hechos.
Le convoco en calidad de testigo.
El único en este caso.
Un testigo que no vio ni oyó nada.
Que casi ni estaba allí.
Me gustaría que repasásemos juntos aquella noche.
Cuénteme.
Era...
una noche tranquila, normal.
Idéntica a cualquier otra noche que he pasado en casa.
No fue totalmente idéntica a cualquier noche que haya pasado en casa.
Pues se asesinó a una joven.
Sí.
A veces pienso...
en un gesto que hizo Belle a través del cristal.
¿Qué gesto?
No sé, fue...
Algo vago, como si estuviese diciendo adiós.
¿Cree que le estaba diciendo adiós?
Quizá solo estuviese diciendo "buenas noches".
Me gustaría que hiciéramos juntos un ejercicio de memoria.
Para, quizá, encontrar algún detalle. Aunque sea ínfimo.
Que se le hubiese escapado.
He contado aquella noche cien veces.
Recuerdo lo que he contado, pero...
casi ya no recuerdo la noche.
La verdad es que, cuanto más pienso en ella, menos me acuerdo.
Sr. Constant,
al leer los informes de la policía, llama la atención
que no recuerda ni la noche de la muerte de Annabelle Steiner
ni a la propia Annabelle Steiner.
No recuerda nada.
¿Cree que en esa noche existe lo que podríamos llamar un punto ciego?
Un momento que todavía escapa de su memoria.
No.
Piénselo bien.
¿Está seguro?
Sí.
Llevaba una vida...
más bien solitaria.
¿Hasta qué edad, diría usted?
Hasta los 30.
- ¿Y le gustaba esa vida? - Sí.
Antes de conocer a su esposa, ¿hubo muchas mujeres?
No.
¿Ninguna?
- ¿Recurrió usted a prostitutas? - Alguna vez.
¿Por qué no ha tenido hijos?
No llegaron.
¿Le habría gustado tener?
Quizá.
El niño que les iba a confiar la asociación Infancia sin Fronteras,
¿podría haber llenado ese vacío?
Seguramente.
¿Cómo reaccionó cuando su mujer le dijo que quería alojar a Annabelle Steiner?
Me pareció una muy buena idea.
Todos los niños deberían poder acceder a...
una enseñanza de calidad.
Es usted profesor.
Aloja a menores en su domicilio.
Parece que se preocupa mucho por los hijos de los demás.
¿Ah, sí?
¿Cómo describiría usted su sexualidad?
¿Perdón?
¿Cómo describiría usted su sexualidad?
No la describo.
¿Le gusta mirar?
¿Diría usted que es un voyeur?
Quizá.
- ¿Le gustaba mirar a Annabelle Steiner? - No.
Era una niña, no me fijaba en ella.
Sin embargo, era una mujer muy guapa.
Ahora es una silueta borrosa.
¿Cree que tengo las características de un desequilibrado?
No sé.
¿Cree estar equilibrado?
Creo que sí. ¿Cómo saberlo?
¿Y usted?
Según la policía,
no mostró ninguna emoción por la muerte de Annabelle Steiner.
¿Le resultó indiferente?
No.
Parece que le cuesta mostrar sus emociones.
¿Y eso me convierte en asesino?
¿Es usted feliz, Sr. Constant?
No me lo planteo.
- Mentira, no te ha preguntado todo eso. - Sí.
Qué fuerte.
Está fascinada, ¿no?
¿Fascinada?
Por ti.
- Me estudian. - Vaya.
Y tú que siempre has odiado eso.
Me ha preguntado cómo nos conocimos.
Si había estado con muchas mujeres antes.
¿Y qué contestaste?
Que no.
Cómo te pasas.
¿Por qué yo?
¿Por qué no tú?
Eras dulce.
Bueno.
No eras...
como lo otros tíos.
¿Hoy soy yo el que pregunta?
Si quiere, sí.
Por mi parte, no tengo nada más que preguntar.
Le tendré al tanto de la investigación. Pero no le llamaremos más.
La vida sigue su curso, Sr. Constant.
Queridos amigos,
propongo dar una cariñosa bienvenida
a nuestro Ulises, nuestro querido Pierre.
Gracias... Gracias.
No sabía que me había ido.
Yo, a mi vez, querría rendir homenaje
a mi Penélope, mi mujer, Cléa.
Bueno, ¿qué?
¿Qué?
Qué alivio, ¿no?
¿Alivio?
¿Por qué?
Vale.
¿Me das un purito?
- Me apasiona. - ¿Ah, sí?
Me encanta.
Te has librado por los pelos, ¿no?
Sí, me he librado por los pelos. En cierto sentido.
¿En cierto sentido?
Hace no tanto, me habrían ahorcado.
- No se lo puedes reprochar. - No, claro, pobres...
Estabas allí y estabas solo. Eso es todo.
Y estaba dormido. Eso es todo.
¿Tú sabes lo que significa dormir, no, doctor?
Ahora estoy durmiendo, ¿ves?
Y no me entero de lo que pasa.
¿Entiendes?
BIENVENIDO, SR. CONSTANT
Bueno, ¿por dónde íbamos?
¿Aurélie?
- Qué susto me ha dado. - Perdona.
¿Sabe cómo me llamo?
Sí.
¿Qué hace aquí?
Encontrarme con usted.
Quizá luego quede con unas amigas, pero mientras, siéntese.
Bueno, si le apetece.
Sí.
No sé si puedo decírtelo, pero el otro día saliste muy bien del paso.
- Lo hiciste estupendamente. - ¿Ah, sí?
Yo, en tu lugar, me habría puesto nerviosísima.
Pues yo creo que todo eso me ayudó.
¿Que te ayudó?
Sí.
Vale.
- Entonces, ¿aprobé el oral? - De manera brillante.
Eres mucho más risueña que allí. Te cambia la cara.
El trabajo es el trabajo. Y cuando se acaba, se acaba.
Tenías una especie de tic en la boca y te mordías la lengua.
Lo hago cuando estoy estresada.
Qué buena pinta tiene eso que comes.
Es solo un entrecot.
Había una cosa que me molestaba y es que nunca me mirabas.
Ni una vez.
¿Ah, sí?
Pero sabía que me escuchabas.
Claro, lo escribía todo. Estaba ahí para eso.
Sabía que te interesaba.
Quizá.
Me encantó cuando la jueza te preguntó si te considerabas alguien equilibrado.
Y la miraste directa a los ojos y dijiste: "¿Y usted?".
"¿Y usted?".
Me gustaba mirar la...
La cadenita que llevas en el tobillo.
Me ayudaba a pensar.
O más bien a no pensar.
Qué gracioso.
Sí, lo veía.
¿Qué veías?
Que mirabas mi tobillera, se llama así.
¿Y cómo hacías para mirarme?
Secreto.
Qué gracia encontrarse aquí.
Qué pequeño es el mundo.
¿Tomamos una copa?
Vale.
- ¿Dónde has aparcado? - En ningún sitio. No tengo coche.
Qué bonita música.
Sí.
¿No te vas a casa?
No.
¿Habías venido antes aquí?
No.
Bueno, sí.
Vale.
Pierre.
Es un nombre un poco raro, parece que le falta algo.
¿Ah, sí?
¿Cómo decías que se llamaba tu mujer?
Cléa.
Es bonito.
Sí.
Gusto mucho a los hombres.
Y eso que no soy tan guapa.
Claro que lo eres.
¿Qué es esto?
Mi fecha de nacimiento. No es muy original.
¿Tienes miedo?
No.
La cuenta.
Claro, ¿con tarjeta?
50 euros, por favor.
Ven...
Apriétame más fuerte.
Déjame ahí.
Olvídalo.
EL EQUIPO CONDENA TODA AGRESIÓN Y ACOSO
Y SE SOLIDARIZA CON LAS VÍCTIMAS.
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