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Original subtitles

Raquel, se me olvidaba. Mientras estabas en la ducha te llamó por teléfono el

zanahorio. No le llames zanahorio, que tiene nombre, ¿eh? Es que con ese pelo

que tiene no se le puede llamar de otra manera.

Ya os cogeré luego, a ver si sois tan valientes. Bueno, no empecemos como

los días.

Vosotros que ya habéis terminado, a jugar a la calle. Que es el último día

vacaciones. Venga.

Dígame.

Ah, sí, un momento.

¡Ratar al zanahorio!

Ibécil, ¿será posible este par de estúpidos?

Sí, Juanjo, dime.

Oye, que me ha llamado Aitor. Porque esta mañana su primo el mexicano va a

grabar una maqueta con un grupo nuevo en Ispabox. ¿Quiénes? ¿Esos que iban con

la chapó? Sí, los mismos.

A mí me gustan mucho.

A mí también. Bueno, ¿qué? ¿Cómo quedamos?

¿Te parece bien a la frisa en la castellana? Por mí como si quieres

Vale, hasta luego.

¿Has hablado con tu padre?

Sí, anoche. Me dijo que puso la transferencia el jueves. Ah, pues ya

llegado. Luego bajaré al banco.

Muy bien, me voy que tengo prisa.

Hasta luego.

Me estoy empezando a cansar, miro el sitio imposible,

busco y no se puedo encontrar.

Salgo de casa, cojo un avión, no estás en el control.

Pongo un anuncio, a ver qué tal, lo tengo que intentar.

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Bueno, ¿qué? ¿Os ha gustado? A mí me parece de puta madre. Esto puede ser un

tiro. Ojalá piensen igual los de la caza de discos. A ver si hay suerte. Yo soy

Nacho. Yo Juanjo. Vamos a ser compañeros de instituto. Eso parece.

No es que parezca. Aquí está todo el papel de la matrícula de mañana que es

examen de convalidación.

Bueno, pues esto ya no tiene arreglo.

Venga, os invito a un hamburguesa. Vale.

Pero bueno, tía, ¿qué pasa con tanto arreglo? Es que hoy toca caza mayor. Voy

salir con Carlos.

¿En la Asturiana? Sí. No quedamos en que era un plaza.

Pero tiene un amigo que está buenísimo y en cuanto se descuide me lo ligo. Es

que no paras, ¿eh?

¿Qué quieres, que sea tan antigua como tú que solo piensas en el Juanjo? Oye,

no te rías de mí, que el día menos pensado se te cruza el tuyo y se acabó

come tíos.

Eso no te lo crees ni tú.

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¿Qué hora es?

Las seis y media.

Gracias. Bueno, tenemos que ir. Adiós, hasta luego.

Adiós.

Chao.

Qué buena está la rubia, ¿eh? Está como un tren.

Van cuatro a dos.

Venga, dale.

¿Natalia? ¿Me llamas a mí? Sí, ¿puedes venir un momento?

Sí, claro.

Tú me dirás.

Verás, es que tenemos una discusión y a lo mejor tú puedes ayudarnos. ¿Quieres

cogerte aquí?

¿Cogerme ahí?

Si no es nada, mira, es para un test de psicología.

Anda.

¡Imbéciles, que sois unos imbéciles!

La próxima te la juego 4 a 1.

¡Hola, gente!

Ahora vamos a seguir alucinando con un grupo que está barriendo. El grupo de

nuestros comienzos. Un grupo que es total. Con vosotros, Nacho Pop.

¡Suscríbete!

Ya que el afecto marca mi corazón.

Un ritmo adecuado.

¿Te das cuenta del día en que vives? No me vengas ahora con que tienes otra vez

la regla.

Pues claro, como todos los meses. ¿O te crees que esto es como la viruela, que

solo se pasa una vez? Bueno, mujer, no te mosques. Anda, déjame un poquito.

Que no, no seas pesado, que así no me gusta.

Pues sí que me voy a ir yo bien.

¿Como yo? ¿O es que te crees que nosotras somos de madera?

Yo no he visto nada más egoísta que los tíos. Solo pensáis en vosotros, ¿eh?

Bueno, a ver si encima me vas a alargar un rollo feminista.

Juanjo, no empecemos como siempre, que no tienes razón.

No, si yo nunca tengo razón.

Bueno, no te enfades.

Venga, déjalo ya, que por hoy tengo bastante.

No me digas esas cosas, hombre, que me voy a sentir la mala de la película.

¿Ay? Toma española, pacificadora y sedante. ¡Cállate de cachondeos, idiota,

me has hecho daño! ¿Pero no dices siempre que este es el método que

nuestros padres de novios cuando se encendían las luces de los cines?

¿vas a cabrear? Vamos, que ya es tardísimo.

Hasta mañana.

¿Qué pasa? ¿Te has vuelto loca? ¿Dónde vas tan temprano?

¿A dónde voy a ir a trabajar?

Esta noche debutan Alaska y Dinarama. Y por la tarde presentamos la moda de

primavera de Adolfo Domínguez. ¿De Larugas Bella?

Sí, el mismo.

Oye, pues mira a ver si en el mogollón pillas algo pasable para estas dos

pobres. ¡Que estamos desnudas! Vale.

No entiendo bien el camerino, sobre la

muerte del rey.

Me contesto con evasiva, no sé,

no sé, no sé, no sé.

Vámonos, me dijo, tengo que hablar desde una celda.

¡Gracias!

¡Vamos!

¡Hola, Antonio!

Vaya, vaya, ¿cómo vinimos del veraneo? ¿Cómo lo llevas? Ya ves, aquí a toda

marcha, pero... ¿Sabes? A mí me da más otro tipo de marcha.

¿Y a ti? A mí me da más otro tipo de camarero. Anda, ponos tres cervezas.

Oye, ¿alguna de vosotras tiene plan para hoy?

Depende. ¿Depende? ¿De qué?

De lo que propongas.

Hombre, tengo dos entradas para ver los expulsos esta noche.

¿Pero qué pasa? ¿Que al tercer día resucitaron?

Venga, hombre, no te quedes con nosotras.

¡Joder, tía! ¿Cómo no ir de orientada?

¿Qué hay? ¿Me invitáis a una Coca -Cola? tengo la boca como el esparto. Sí, pues

ya tengo el monedero como el desierto del Sáhara. Pues te pillo un poco de

cerveza.

Eh, que si me dejas algo no me lo tomo a mal, ¿eh?

Desde luego este tío no se sienta en la boca de esparto, pero tiene un morro que

se lo pinta. Eh, niña, atención a esto.

¡Qué barbaridad! Pues esta barbaridad la tengo yo súper controlada. No me digas

eso, que me puedo desmayar en el acto. Es el mexicano, el primo de editor que

estuvo ayer con nosotros en el cine. ¿Lo dices en serio o te estás quedando

conmigo? Te lo juro. Pues preséntamelo antes de un segundo, te estangulo aquí

mismo. Vale, vale, vamos.

Me lo pido, que lo he visto yo primero.

Hola, Nacho.

Hola, Ana, ¿cómo estás?

Mira, te presento a Raquel y a Cristina. Hola.

Hola.

Hola.

¿Qué pasa? ¿Todavía no han llamado al examen? ¿Qué examen? El de con variación

de este, que está a las diez.

¿Quién lo examina? Creo que el siniestro. Uf, con lo puntual que se te

Venga, vamos corriendo.

Señores alumnos, pueden ustedes pasar de dos en dos a recoger los pliegos

oficiales para el examen.

Los dos primeros.

Dos más.

Rafaelita, ¿sabes si han entrado ya los de convalidación?

¿Los del cine? Sí. Acaban de entrar ahora mismo como ovejas en el matadero.

Pues anda, amor mío, vente con nosotros que vamos a necesitarte. Otra vez hay

que montarle el número.

Bueno, la vida es tan complicadísima. ¿A mí me lo vas a contar?

Antes de empezar, quiero advertir a ustedes que en mis exámenes nunca ha

nadie. Y el que lo ha intentado...

Lo ha pagado con creces.

Por lo tanto, les aconsejo que actúen con honestidad y respeto para no verme

la penosa obligación de proponer a la dirección del centro la no admisión de

alguno de ustedes.

Voy a proceder a escribir tres temas en la pizarra para el desarrollo de los

cuales cuentan ustedes con 45 minutos.

Bueno, ya has oído las chorradas que ha dicho, ¿no? Pues tú, pasando de todo. Si

te saben los temas, enróllate todo lo que puedas, que este es un plomo y le

gustan los coñazos. Y si no lo sé, ¿qué será lo más probable? No hay problema.

Toma, haces una raya roja que se note poco en el lomo del pliego del examen. Y

lo demás corre de nuestra cuenta. Vamos, guapito de cara, que no hay tiempo para

explicaciones. ¡Hala, adentro!

Vamos a ver.

¿A quién de vosotros no conoce don Capullo?

Ninguno de estos tres ha tenido la desgracia de dar clase con él.

¡Andando, Raquelita! ¡Nosotros a lo nuestro!

José Ignacio Gil Paredes.

Le tolero este retraso por ser la primera vez.

Espero que no se repita.

La cartera, por favor.

Siéntese, allí tiene un sitio libre.

Señores, a partir de este momento empiezan a contar los 45 minutos de que

disponen. Y les recuerdo...

que seré inflexible si encuentro a alguien copiando durante el examen.

Anda, quítalos de ahí, que me vais a escopear el trajín.

¿Cómo está usted, don Braulio?

¿Qué mejorado lo encuentro?

Pues será usted la única, señora mía.

Porque todo el mundo me ha encontrado fatal.

Bah, no hagas el caso de la gente.

Cuando yo llegué a Carmona ese verano, mi niña me dijo que llevaba cara de

física. Pero cuando llevaba un mes por allá abajo con aquella bendición de sol

con mis nietos, me puse hecha una rosa.

¿Cómo sería que en agosto, cuando fuimos a ir a la cocina, había engordado cinco

kilos? Y anda que no hay mosquitos en Isla Cristina, madre de mi corazón.

Y no son grandes ni nada.

Que bocaos, don Braulio, que bocaos.

Como las pirañas esas que salen en la televisión, que se comen a los bueyes y

los indios. Bueno, don Braulio, pues encantada de verte. Gracias, muchas

gracias. Buenos días, con Dios.

Señores, el tiempo del ejercicio ha terminado.

Hagan el favor de entregar sus trabajos y salgan de la clase en silencio.

Aquí está el primero.

¿Estás listo? Cuando quieras.

Ruptura homolítica u homopolar.

La ruptura homolítica de un enlace covalente se produce cuando cada átomo o

grupo de átomos que se separan conserva un electrón de los dos.

Tía, más rápida, ¿no?

¿Rápida? Un rayo, hijo mío. Esa tarda menos en ligarse a un tío que en coger

resfriado en el Polo Norte.

Vamos, si lo sabré yo.

Perdona, señor.

No tiene importancia.

Lo siento, pero me están empujando de atrás.

No se preocupe, señorita.

¿Da su permiso?

Adelante. Buenos días, don José.

Acabo de encontrarme esto en el aula, debajo de la mesa de don Braulio.

Pero si es un examen. ¡Qué barbaridad! ¿Dónde tendrá este hombre la cabeza? La

cabeza y las extremidades no lo sé. Pero lo que sí le aseguro que tiene este

hombre hoy fatal es el tronco. ¿Cómo dice?

No, nada, nada. Yo me entiendo. Buenos días.

con sus sacos de aguja, los ojos pintados, los tirotes, y venidos los

se ha quedado en el césped de tres, con bobo y pibes.

Hombre, las gigantes, las pibes en el pelo, más de un día negro, negro, pardo

cuero, y se ha quedado en el césped de tres, con bobo y pibes.

¡Venganza!

¡Venganza!

A los ojos pintados, los hilos se rinden, huyen los glosflavios. ¿Quién se

quedado en ese secreto? Un bobo incible.

Hombre, la chica, usted, el píter en el tren, los palos de un gas negro, le ha

apagado el fuego.

¿Quién se ha quedado en ese secreto? Un bobo incible.

Gracias.

Hola.

Hola.

¿Has hablado de la prueba de Héctor?

Todavía no he tenido tiempo con todo este follón, pero no os preocupéis que

misma noche lo haré. Vale, hasta luego.

Oye, ahí tenéis a la gente.

Bueno, hasta luego. Os veo, hasta luego.

Hola. Hola, ¿qué hay? Hola, ¿queréis tomar algo? No, déjalo, no te molestes,

vamos a bailar. Hasta luego.

Anda, que has estado oportuna, ¿eh?

Hija mía, ¿qué quieres? Llevo tanto tiempo con este que es que ya paso de

y de todo. Vamos, que hasta se me ha olvidado.

Anda, atorpe, que eres un atorpe.

¿Compañer? Vamos.

Hermanos, agarraros fuerte a la barra porque os podéis caer de culo. Tengo a

tres nuevas ligadas y están locas por conocerlas. Están buenísimas.

¿Y qué vamos a hacer con estas?

Pulsarles una puerta inmediatamente.

Oye, la rubia me ha dicho que vayamos a tomar una copa por ahí. ¿Por qué no las

llevamos a casa de este?

¿A casa de este? ¿Y qué hacemos con su abuela? Mi abuela está siempre al bingo.

Le anda la boleta hasta que cierran. Hasta las tres y media no hay peligro de

que aparezca.

Bueno, me voy que ahí vienen esas. Oye, ¿cómo quedamos? Dentro de media hora

adelante a tu casa, ¿vale? Vale. ¿Tenéis tabaco?

Ya, ya, ya.

¡Aire!

¿Qué queríais?

Ah, gronear tabaco. ¿Por qué no bailamos?

Porque ya son más de las doce y mañana a las siete he quedado en recoger a mi

padre en Barajas. ¿Y de tu padre? No me habías dicho nada. Va a estar aquí tres

o cuatro días.

Pues vámonos, chiqui, que no vas a dormir nada.

Espera que me acabe la Coca -Cola.

Freddy, ¿cuánto es esto?

Cuatrocientos.

¿Cuánto tardan? No les habrá pasado nada, ¿verdad? ¿Y qué les va a pasar?

Yo qué sé. Como esta temporada estamos tan supergafadas, es que no hago más que

pensar en catástrofes. Bueno, no empecemos, ¿eh?

Si es que llevo seis meses que ligo menos que el chofer del Papa.

Venga, déjate de malos rollos, que eso es fatal.

Pero si es verdad, coño. Si es que me siento en el pajar y me clavo la aguja.

Míralos, ahí están.

Hola, ¿qué hay?

Hola, Juanjo.

Vale, vaya choza más guapa, ¿eh?

Ahí tenéis para beber, poned lo que queráis.

Juan José, ¿dónde está el hielo?

Tengo aquí una grabación de los de vídeo que es demasiado.

Ya veréis cómo se lo monta.

¿Queréis algo?

No, nada.

Ven aquí.

Puedo dormir, la sombra me sigue.

No puede ser verdad,

el tiempo me impide.

Puedo salir de mí, mi mente agotada.

No puedo estar así, no puedo estar así, no puedo estar así.

No puedo estar así, no puedo estar así.

Gracias.

¿Qué hace esa desnuda?

Contéstame. Y dile que baje de ahí, que parece una cigüeña.

Es una compañera de clase, abuela, que está haciendo el coo conmigo en el

instituto. ¿Con qué una compañera en el instituto, eh?

Y esos dos también están haciendo contigo el coo, sinvergüenza.

Eso que estáis haciendo se yo muy bien, como se llama.

¿Pero qué pasa?

Pasa que tenéis exactamente diez segundos para desaparecer. Si no, os

de mí toda la vida.

Bobby, a por ellos.

dando más de la cuenta. Que va mucho mejor. Si pasaran de lo que les está

proponiendo, ya lo hubieran largado hace media hora. ¿Tú crees? Pues claro.

Bueno, guapísimos, todo listo. Mañana a las cuatro, prueba.

¡Eres una tía genial!

La misión está juntada entre unas saturadas tigres y jabalí. Si los veré,

a punto de partir.

Si yo no sé,

si yo no sé, si debo ir.

He cogido la avioneta, he cruzado las mesetas a terrizo en Pequí.

Vaya broma, tú tienes que la misión es una cinta y no un metraje, Carmen.

Y los chicos de Monada no es parazo de reír.

Me he tirado una semana, necesito una parada. No puedo resistir. Me marcharé.

¡Ya nos veremos en Madrid!

¡Sí, volveré!

¿Quién está ahí?

¡No! ¡No!

¡No!

Por favor, Juanjo, ¿sabes dónde puedo encontrar nitrato de plata?

Claro, el almacén de química está en el pasillo de arriba, la puerta del fondo.

¿Podrías acompañarme? Bueno.

Quiero saber inmediatamente dónde me vas a llevar esta noche. Porque hoy, pase

lo que pase, quiero estar contigo. ¿Pero qué haces, Marta? Acórtate. Aquí no

puede venir cualquiera. ¿Y a mí qué me importa? Ven aquí, no te me escapes.

Contrólate, Marta, contrólate. ¿Pero cómo me voy a controlar si estoy

trincarte? ¿Qué dices? Estás loca. Estoy loca por ti, que estás buenísimo.

¿Pero qué pasa aquí?

Rafi, por favor, cierra la puerta que como venga alguien nos la vamos a

¿Pero cómo se os ocurre darle al manubrio aquí, hijos míos? ¿No veis que

como jugar con fuego en un polvorín?

Anda, no te enrolles y echanos una mano. Es que no os atempedáis, ¿eh?

Os gusta más una churra que a un tonto una tiza.

Vamos, yo no he visto cosa igual.

Madre que lo parió.

Bueno, mujer, no te agarres malos rollos, que a lo mejor es solo un

tuyo. Mira, rica, no me digas chorradas, pero si Rafael los pilló, como ya dice,

con la churra al aire.

¿Eso dices?

Encima no te quedes tú conmigo, ¿eh? Que esto no tiene ninguna gracia. Vale,

vale.

Espérame, gilipuertas, que voy a enseñarte cómo tengo razón.

Bueno, ¿qué? ¿Ahora también te da risa? La verdad es que tiene razón. Qué poca

vergüenza tienen los tíos. Es una pasada.

Venga, tira.

A mí me parece que le está echando mucho huevos a la cosa y tarde o temprano

Raquel se va a acoscar.

No te preocupes, hombre. Si lo tengo todo controlado. Oye, ten cuidado que lo

del laboratorio fue demasiado, ¿eh? Va, déjame en paz.

Diga. Hola.

Hola. ¿Dónde te has metido?

He ido con Aitor a buscar unos apuntes de química.

Tendrá morro.

Bueno, ¿cómo nos vemos?

Hemos quedado en Rocola a las siete y cuarto.

Ah, sí, es verdad. Se me había olvidado. Qué despiste.

Ah, oye. ¿Qué?

¿Qué te iba a decir yo? Ah, sí, salimos con mis hermanas y los chicos esta

noche. No puedo. He quedado citado a las 10 en el hotel con mi padre.

¿Con tu padre?

Ah, sí, claro, claro. Se me había olvidado que estaba aquí.

Bueno, voy a arreglarme.

Hasta luego. Un beso, ¿eh?

¿Lo veis? Inocente como una oveja. Ya os lo decía yo. No se entera de nada.

Bueno, ya sabes de qué va el folio que me ha metido, ¿no? Pues te juro que ese

se acuerda de mí. Como que me llamo Raquel.

¡Gracias!

No te...

No sé, no se me ocurrió.

Oye, ¿sabéis algo de esta zona? ¿Qué pasa, todavía no han llegado? No, ni hay

noticias de ellos. Vamos al teléfono, a ver si podemos localizarlo.

Gracias.

¡Esto!

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Empiezo a bailar Cocopá.

Bajo a la piscina, bajo el espejo del agua, no me herido del Cocopá.

Tírate la maca, pégate a la radio, no paro de oír Cocopá.

Me compro un helado, te busco en la playa, vamos a bailar Cocopá.

En el bar de moda, lo van a llamar Cocopan.

¡Cocopan! ¡Cocopan!

¡Cocopan! ¡Cocopan!

¡Cocopan!

¡Coco! ¡Coco!

¡Coco!

¡Cocopan! ¡Cocopan!

¡Cocopan!

¡Cocopan!

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Quedado con tu padre.

Dentro de un cuarto de hora en el plazo. ¿Por qué?

Por nada, por nada.

Freddy, pásame la cuenta ahora mismo. Ponle también lo mío y lo de mis

Vale. Oye, que no son dos mil pesetas. Ya, pero yo las he invitado y me acabo

dar cuenta que me he dejado las pelas en casa.

Bueno, bueno.

Bueno, yo me abro.

¿Puedes pasar mañana a recogerme? Claro, porque no voy a poder.

No sé, a lo mejor trasnochas mucho y amaneces hechumplasta.

Pero me da a mí que el carroza de tu padre tiene demasiada marcha. Anda,

no desvarías hasta mañana.

Ya estáis lanzados. Ahora hay que montárselo. Tenemos que hacernos con la

televisión. Venga, no nos cuentes una de indios. Oye, ni indios ni nada. Vamos a

conseguirlo como sea. ¿Meteros esto en la cabeza?

Sin televisión no sois nadie.

Hay que ligar un buen programa y lo ligaremos.

De momento no sé cómo, pero tenemos que empezar desde ahora mismo a darle

vueltas al coco. Tranquila el teléfono.

Voy.

Dime.

No te muevas de ahí que ahora mismo hago junta así.

Para en esta esquina.

No grites que se va a presentar aquí toda tu familia.

¿Qué pasa de mi familia, mi vida?

No es coño.

No es coño.

Con que por el balcón, como en las películas de Romeo y Julieta, ahora se

enterar.

Así, cariño.

Así, salvaje.

Pero qué bien te lo haces. No, no, no.

¡Es un fenómeno!

¡Cállate, coño, cállate!

¡Mi vida!

¡Mi vida!

¡Cierra!

En cuanto vea las llamas, os diré dónde está el fuego. ¡Vale, jefe!

¡Vamos, corazón mío! ¡Así! ¡Sigue como hasta ahora! ¡Que ya está llegando!

¡Que ya está llegando!

¿Pero esto qué es? ¿Qué pasa aquí? ¡Que nos vamos a freír vivos! ¿A ti qué te

importa, mi vida?

¡Solo tuyo! ¡Solo tuyo!

¿Pero qué haces? ¡No te pares! ¡No te pares!

¡Sigue!

Buenas noches. Parque de la Alcanzuela en acto de servicio.

Perdone las molestias.

Hija mía, ¿qué pasa aquí?

¿Qué pasa?

Hasta luego.

Chao.

Vamos, no me vaciles. Que no te estoy vacilando, Marta, que esto es nuestro la

leche, pero tú no te das cuenta de los mogollones que se forman cada vez que lo

intentamos. Venga, anda, no te comas el coco.

Tú ven a buscarme esta noche a las once que yo te llevaré a un sitio tranquilo.

Ya verás cómo no pasa nada.

¿Verdad que vendrás?

Vale. A las once enfrente de tu casa.

Oye, niñas, que no se os vaya a pasar lo de la cena, ¿eh? Descuida, que no nos

olvidaremos. ¡Hasta luego!

Mira.

¿Vas a ir esta noche a la cena?

¿A qué cena?

A la del cumpleaños de Nati. Me has invitado en un burger.

Pues lo siento de verdad, pero hoy también estoy pillado. Dile que gracias

ya tomaremos mañana un cubata. ¿Qué pasa, que esta noche tienes rollo

con tu padre? A ver, mientras esté aquí tendré que atenderle. No voy a dejarle

colgado, ¿no? Claro, claro.

Amigos, ahora para vosotros, golpes bajos en concierto.

chau chau

la suerte es solo

¿Cómo a casa? ¿Es que no vas a la cena?

Pero no te lo había dicho. Se me ha chafado el plan. Mis padres salen esta

y tengo que quedarme con los niños. No me queda otro. Ay, hombre, qué putada.

Venga, vamos.

Hasta luego.

Va, la verdad es que esta cena sin ti no está en el rollo.

Freddy, cielo, dame la guía de las páginas amarillas y un bolígrafo, anda.

Gracias.

¿Dónde has quedado con tu padre? Dentro de media hora. ¿En la Gran Vía? No, aquí

al lado, en California 47.

Ah, bueno, entonces no tienes prisa. No, que va, en cinco minutos llego. Anda,

ven un momento, que tengo que decirte una cosa.

Bueno...

Tómalo

guía, Freddy, que ya he terminado. Gracias. De nada.

Sabes que te quiero un montón. Y yo a ti también.

Sabes que estoy colgadísima contigo y no puedo pensar en otra cosa. ¿Cómo no voy

a saberlo, mujer, si a mí me pasa lo mismo? Sabes que me tienes totalmente

alucinada.

¿Qué haces?

¿Qué voy a hacer, tonto?

¿Qué te pasa? Que me has hecho daño con la cremallera.

Buenas noches. Buenas noches.

Vaya movida más rara. ¿Quién querrá una tarta tan grande a estas horas? Ya,

chiqui, te importa, mi amor.

Deja que la gente pida lo que quiera.

Pisa mía, eres demasiado.

Rompes con todo, me tienes flipada. Por favor.

Anda, chiqui, déjate un poquito, solo un poquito.

Pero, tía.

Por el montacargas.

Mira, vamos, rápido.

Mi vida.

Vamos a dejar lo que hay arriba. Debe estar pasando un rollo de lo más raro.

te cortes tanto, hijo, que estás hecho un muermo.

Escucha, ¿qué te estaba yo diciendo?

Ay, con tanto follones que no me acuerdo ni cómo me llamo.

Ah, sí, ya sé lo que era. Que estás de miedo, que estás para comerte con

patatas. Contrólate, Raquel, contrólate, que nos puede dar un algo.

¿Cómo me voy a controlar? ¿No ves que todo lo que hago es porque te quiero?

¡Vida mía, qué desmadre! ¿Quién es el coño? Déjame que te lo diga todo porque

estoy a punto de reventar. Esto parece cualquier cosa menos un portal, ¿te

enteras? Ahora mismo me voy cagando leches porque no estoy dispuesto a

tanto de ti. ¡Pero Juanjo! ¡Ni Juanjo ni leche!

Vamos, rápido.

Ven aquí.

Vete de vista, te agafe, que estás gafadísima y te quedas.

Vete a la mierda, imbécil.

No te rías y vamos a darle a este lo suyo.

¿Pero qué hacen?

Ahí te quedas, imbécil, para que aprendas a no reírte de la gente.

Espera, Raquel, espera.

No te vayas.

¿Diga? Sí, un momento.

Raquel, el zanahorio.

Dile que no estoy.

Que dice que no está.

Que dice que cuándo vas a estar.

Dile que nunca.

Que dice que nunca. Bueno, adiós.

Eh, eh.

Hola. Hola.

¿Qué, cómo está el patio?

¡Fatal! ¡Esta que pega bocaos! Pues sí que lo llevo yo, claro.

Vamos a ver.

Hay trescientas pelas y conseguís que se ponga el teléfono. ¡Qué inútil, tío! La

has puesto con una moto. Como se ponga el teléfono, lo rompe a mordiscos.

cuatrocientas? Que no te enteras, que no es problema de pasta, que esta vez está

bordísima, que nos puede morder la yugular.

Bueno, entonces, ¿qué pensáis que podemos hacer? Nosotros irnos al cole. Y

si fueras un poco más listo, salir zumbando ahora mismo de aquí por lo que

pasar. No sabes tú cómo se las gasta esa.

¡Adiós, zanahorio!

Oiga, quiero poner una denuncia.

¿Pero esto qué es? ¿Qué pasa?

No pasa nada. Solo vamos a la comisaría a ver si también le enseñas la pilila al

comisario. ¿Te parece bien? ¡Dala!

¡Venga! ¡Vamos!

¡Atención central! ¡Acabamos de detener al exhibicionista del bicho! ¡Te damos

órdenes!

Vaya, menos mal que aparecen ustedes.

¿Se puede saber qué tengo que ver yo en esta historia tan rara?

Cálmese, cálmese, jovenzuelo. Verá, todo ha sido un malentendido. Hace meses que

actúa por este barrio un exhibicionista imberbe y al decir de las damas,

ligeramente pichicortó. Y alguien, sin duda de mala fe, lo confundió con usted.

Le ruego acepten nuestras disculpas y esperemos que esto no vuelva a suceder.

Hombre, encima eso.

Ah, pues no se fie, mojito. En este mundo nunca se puede decir esta fuchinga

es mía y de este agua no libaré. Pueden ustedes salir de la casa.

Siempre a sus órdenes.

¡Enfermio! ¡La encallada!

¿Pero cómo pueden detener a esa criatura y acusarlo de exhibicionista?

Mira que son torpes. Pero si no hay más que verlos.

Había en el barrio de Mijuani uno de esos del pantalón muy ajustado que le

llamaban el bultaco. Por lo del bulto, ya sabéis vosotras.

Bueno, pues desde que llegó destinado allí, las tías nos pasábamos la vida

apostando a ver quién sería la primera a quien le iba a enseñar el aparato.

Y efectivamente, tal como lo sospechábamos ocurrió, un día se

farmacia y aprovechando que la pobre doña Elvira, que este gata perdía, Había

ido a la trastienda a buscar lo que le había pedido, sacó todo el mandado y

¡hala! Se lo colocó encima del mostrador todo lo largo que tuvo.

Mira, había que ver la cara de la tía cuando lo contaba.

Yo es que no me lo creía. ¡Qué barbaridad!

¡Un metro, señoras mías, un metro!

¿Cómo sería de exagerado que yo misma me decía, calma, Elvira, calma, que tú

eres muy corta de vista y esto no puede ser lo que tú estás pensando?

Pero sí que lo era, mis queridas amigas, sí que lo era. Total.

La tal doña Elvira cogió la barra de atrancar la puerta y le dio un barrazo

tal fuerza que se la dejó aplastar con un lenguaje.

Había con los gritos que pegaba aquel desgraciado cuando corría desesperado

buscando una casa de socorro. ¡Qué barbaridad!

¿Y se acabó todo aquello? Yo no sé, pero supongo que al pobrecito le habrán

declarado el ciruelo zona catastrófica.

Vale, gracias, Aitor, bonito.

Gracias.

Ya lo habéis oído, acaban de soltarlo y no ha pasado nada.

Bueno, como os estaba diciendo, a mí la idea me parece total.

Acabo de hablar con el manager de José Le y me ha dicho que estará toda la

mañana grabando un hispavoz. ¿Cómo lo veis?

Bueno,

pues no os quedéis ahí parados, vamos.

Diga. No me cuelgues y deja ya de ponerte en plan borde.

Estarás de acuerdo conmigo en que lo de la poli fue una pasada. ¿El qué de la

poli? Vale, vale, nada, no he dicho nada.

Pues eso, no me cuentes tu vida y pasa de llamarme, que yo contigo no tengo

que hablar.

¿De verdad no crees que te estás rozando un pelo?

Y más que me voy a pasar, te juro que ese en su vida me vuelve a hacer otra

putada. Qué barbaridad, soy la leche, no se os ocurren más que maldades.

Es que si no nos lo montamos así ya me contarás cómo nos los enrollamos.

Bueno, bueno, vamos a hacerlo como vosotros decís.

Y si nos descubren la jugada, nos veremos en Calabanchel.

Si lo consiguen, tenemos que hacernoslo para montar un mogollón que te cagas.

Que todos los críticos y empresarios de España alucinen con ellos. Desde luego,

si esto sale, puede ser la leche, ¿eh? Hombre, de eso estoy seguro.

Raquel.

¿Qué pasa?

Bueno, ya vale, ¿no?

¿Ya vale qué?

Para mí no ha cambiado nada.

Pero podríamos hablar un poquillo, ¿no te parece?

No, señor, y pasa de mí, que yo contigo no voy ni a la esquina.

Rubén, cariño, ¿quieres bailar conmigo?

La verdad es que te lo has hecho de pena, ¿eh?

Bueno, vamos fuera hasta ahora que ya. Nos vemos luego, Aitor.

Hasta luego.

Bueno, ya lo sabes. Te lo he dejado matadito. Ahora solo te falta

Oye, ¿y cómo se llama el grupo?

Objetivo Birmania.

¿Cómo? Objetivo Birmania, coño. Y no te vayas a olvidar del nombre que nos

buscas la ruina.

Vale. Y además estoy seguro que ese tío en su vida ha visto un manager que esté

tan bueno como tú. No os preocupéis, que de que estos salgan en el mejor

programa me encargo yo.

Suerte, corazón mío. Vale. ¿Pero qué pasa? ¿No vamos a subir con ella? No,

déjala que suba sola, que ella sabe muy bien lo que tiene que hacer. ¿No crees

que yendo todos haríamos más fuerza? De fuerza hasta allá sobrará. ¡Betty!

¿Qué quieres?

Enséñale la fuerza a esta gente.

No, no hay nada que discutir.

Van mañana en el musical de la noche. Me lo acaba de decir Ana. Ya están

mandando telegramas a los críticos y a los empresarios de toda España.

Están formando un follón de la lectura. Oye, hay que reunirse para verlos todos

juntos, ¿no?

Yo si queréis podemos preparar una movida en casa de mi abuela. ¿Qué

del perro asesino?

Sí, tía, pero no tenemos que. Ayer se largan a la Marbella, este febrero no se

les ve el pelo. Me imagino que por allí se dedicarán a matar viejecitos

alemanes, ¿no? No creas que yo juraría que no.

Bueno, entonces le digo a la gente que mañana a las 8 en casa de tu abuelo. Sí,

claro. Oye, ¿tú vas a venir?

Depende. ¿Tú qué vas a hacer?

Ir, ¿no? Ya lo has oído. Pues nada, en marcha y que no falte nadie, que va a

una movida alucinante.

Hola, Teresa, ¿qué tal?

Bien.

Hola. Hola.

¿Y qué ha pasado?

Nada, que no me arrancaba la moto.

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¡Gracias!

¿Qué haces, Rubén?

Vamos, no seas tonto. Estate quieto.

Oye, a ver si te cortas un poco que me voy a enfadar en serio, ¿eh?

Anda, Rubén, no te pongas en plan gilipollas.

Bueno, vale ya, ¿no?

Pero tío, quita la mano de ahí.

Vamos, déjame.

Que me sueltes, amigo.

Vaya morro.

Suéltame, idiota.

Rubén, ¿qué haces?

Están ganó.

Venga, no, que no quiero. Quieto, quieto.

Es inútil que te resistas porque he de comerme este arroz capaz de lo que pase.

¿Pero qué dices?

Estás loco. Quítate de encima de mí.

Fuera, fuera.

Oye, tíos, echadme un cable, por favor.

Quitadme de encima de ustedes.

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rubias, me juntan con morenas, pintúes, camoanas y también con negras, bolleras,

inexpertas, contorsionistas, digeridas, informadas y agentes enemigas. No falta

ni una pieza en mi colección y esto me ha hecho perder toda la ilusión. Me

aburre lo del sexo, no lo puedo evitar. Ya que me dan permiso yo prefiero matar,

pero me debo a mi público que le voy a hacer. Si dejo de hacer esto me quedo

comer. No puedo más que darle satisfacción. También es algo duro esto

James Bond.

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