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¡Ah, Kika, ya!
¡Ah, no me das para mi calaverita, por favor!
Estás gritando mucho.
¿Por qué tengo que hacer estas cosas de niño chiquito?
Porque mamá dice, Kika, no puedes salir sola. Tienes que ir con tu hermano
mayor. Y tú eres mi único hermano mayor. A ver, pon cara de hambre.
Pero si no tengo hambre.
¡Tu cola!
¿Cómo? ¿Así?
No, así parece que tienes chorrillo.
¡Alarga la cara!
¡Ay! ¡Nos dan puras frutas! ¡Yo quiero dulces! ¡A los niños nos gustan los
dulces!
¿Te jocotes?
¿Te jocotes?
¡Ay, tan grandote y tan discolo! ¡Ya, ya, ya!
¡Dale las gracias al señor!
Desde aquí te veo.
Hay una canción sobre ella.
Sí, la de... Llora y llora y mueve sus manitas. ¡Ay, no! ¡Esa
no! Esa... Esa que dice... Yo soy como el chile verde,
liorona picante, pero sabroso.
Te quitarán de quererte, liorona, pero bueno. Esto es un chimingo, ¿verdad?
Por supuesto, por supuesto que Xochimilco, cuna de la agricultura
De hecho, estamos volando sobre la zona lacustre. Si os asomáis del lado
izquierdo, verán el extenso lago. Y del lado derecho también.
Pero si echáis un vistazo del lado izquierdo, está lo que aquí se conoce
Chinamperío.
Asómbrense ante la joya arquitectónica de las 17 iglesias de Xochimilco.
Orgullo de la nueva España.
Y si voltean a la derecha... También.
No, un niño haciendo pipí.
Yo trato de ilustraros, de abrirles la mente, y tú los distraes con tus
sandeces. ¿Pero a quién le importa?
Bueno, ya.
Si la pasan peleando todo el tiempo.
De acuerdo, de acuerdo. A lo que hemos venido. Leo la carta.
Fray Godofredo, el espectro de la... Esto puede ser peor que la Nahuala.
¿Niño? ¿Y por qué se lleva a los niños?
Muchas son las historias que narran la tragedia de la mujer que vivió la muerte
de sus propios hijos. Si tanto quería a sus hijos.
¿Por qué se lleva a otros niños?
La leorona es un alma en pena que debe encontrar la paz para dejar tranquilo al
pueblo.
¿Pero cómo puede encontrar la paz una madre que pierde a sus hijos?
¿Te puedes imaginar el dolor y la ira que sufre?
Ese amor inmenso y truncado se convierte en locura y rencor. ¿Lo me robaba el
cambio de las tortillas?
De cerquita me daba con una chancla y de lejos me la aventaba.
Ay, pero madre, solo hay una.
Yo ya casi ni me acuerdo de mi mamá.
Ni siquiera recuerdo su voz.
Tanto la extraño.
Que hay veces que sueño que llega a mi cama y me da un beso.
Ay, no hay mayor tesoro que el amor de una madre.
Hay algo más que debéis saber.
Existe en estos lares un lugar conocido como la Isla de las Munecas.
Un sitio al que no queréis entrar.
Entonces no solo es la Llorona. Todo este lugar está hechizado.
Ya sé quién puede ayudarnos. ¿Se acuerdan de esta niña fantasma que nos
con la Nahuala? Que desaparecía y desaparecía y que conocía muy bien el
allá. ¿Teodora?
Yo hubiese a mi Anaí versión panteonera.
Yo hablaba de Xochitl.
¡Ah! ¡Leo San Juan!
¡Ay, qué tierno! ¡Yo era disfrazado de Juan de mi pueblo!
Necesitamos una manita para acabar con la llorona.
¡Ay! O sea, ¿y cuál es el plan?
¿Plan? O sea, aquí traigo de cajeta, napolitano... ¡Ay, no!
¡Compe!
¡Aguas! ¡Pero cuáles aguas! ¡Si nos vamos a extrañar con...
tiempo en el mundo de los
¿Cómo te sientes?
¿Mamá?
¿Ya despertó?
Déjalo en paz, no lo molestes. ¿Cómo llegué aquí?
Kika te trajo. ¿Y mis amigos?
Llegaste solo.
No, venía con ellos en el globo.
Tranquilo. Todo va a estar bien.
Come algo para que recuperes tus fuerzas.
Pásame el pan.
Guapa.
El que traje para Leo.
No, a él no le trajiste nada.
¡Kika!
¿Y este es el que nos va a ayudar?
¿Ayudar? Pues con la llorona.
Viniste para traernos de regreso a mi hermanito. ¿No viniste a eso, San
Pero, entonces dígame, ¿quién es ella?
La llorona ha convertido a Xochimilco en un lugar peligroso y lleno de tristeza.
Mañana buscaremos a tus amigos.
Necesitas descansar.
Tienes que recuperar tus fuerzas. Que yo sé dónde están.
Sí, clarito, lo vi con estos ojecitos donde cayeron. ¿Te enseñó?
Que no, Kika.
Pero la rellorona está viva. Está muerta, Joltsin.
Ese era su nombre.
Cuenta la leyenda que hace muchos años llegó a Kiu.
una mujer sola.
Tenía que trabajar muy duro vendiendo las flores que ella cultivaba en su
chinampa. Su generosidad y camaradería hacia los demás la hizo ganarse la
simpatía de Xochimilco.
Y su humilde chinampa pronto comenzó a dar frutos.
Hasta que en una mala noche, todo cambió.
En un descuido, la casa de Chol sin prendió fuego justo cuando regresaba de
larga jornada de trabajo.
Desesperada, Jolson trató de apagar el incendio, sin darse cuenta que la barca
en donde estaban sus hijos quedaba a la deriva.
Cuando notó la ausencia, era demasiado tarde.
No quedaba rastro de ellos.
Jolson y el pueblo entero buscaron por varios días, hasta que por fin,
alguien encontró a los pequeños junto al canal.
enriqueció de dolor y se negó a aceptar la muerte de sus hijos.
Con el corazón deshecho, Jolzin llena de dolor, no pudo resistir y su vida se
fue apagando lentamente entre lamentos de arrepentimiento.
Durante muchos años, el pueblo fue invadido por la tristeza, pero justo
la historia de Jolzin iba quedando en el olvido,
a escucharse los lamentos en la mitad de la noche.
Se dice que la llorona es de dos, llevándose en venganza a niños que no
suyos y que nunca podrá encontrar la paz que tanto anhela.
Casi todos se han ido y solo quedamos los padres que como yo, Esperamos con
angustia una noticia sobre nuestros hijos.
No hay mayor tesoro que el amor de una madre. Y mayor pérdida que la de un
La Llorona se llevó a mi Beto.
Y el padre Tello lo dejó todo por ese horrible espíritu. El padre Tello era un
hombre valiente y decidido. Que pasó años siguiendo la pista de la Llorona.
Hasta antes de su desaparición.
Mamá, se le rompió la liga a mi máscara.
Tu mamá debe estar muy preocupada.
Ella... No está conmigo desde hace mucho tiempo.
¡Qué bonita!
Es ella, ¿verdad?
Es el único recuerdo que tengo de ella.
A veces me gustaría recordar también su voz.
Mi madre me dio este collar cuando era niña. Y ahora es mi posesión más
preciada.
Si llevas su recuerdo, llevarás contigo su amor.
¡Quica! Vengan, les voy a preparar algo de cenar. ¡Ay, unos tlacoyitos! Bueno.
¡Alebrige!
¡Ayúdame a bajar de aquí, Alebrige!
¡Ay, se me hace que esta cuija gigante se ha pintado de colores!
Con tanto ruido no puedo trabajar.
Hay que colgar todos los muñecos que faltan.
Sí, señor. Lo que el patroncito diga.
Y cuando termine, quiero un pozole con todo el trompa.
Sí, sí. ¡Mía!
¡Ayudita, por favor!
Ya estuvo bueno con esa señora gris. El patio de mi casa
es particular.
Fue el santo al cielo.
Señora Rosa, me fui a buscar a mis amigos.
Espero entienda que tenemos poco tiempo para encontrar a su hijo.
Gracias por sus cuidados. Estaré bien.
Leo San Juan
Ya son muchas noches de seguir a la Llorona.
Y sus pasos siguen siempre la misma ruta.
Hacia el corazón del Chinamperío.
Todas las noches llega al mismo lugar.
A la vieja iglesia hundida.
Una madre que no ve a sus hijos no puede ver la luz.
Su mirada es fría y se te clava en el alma, pero no ve.
Debajo del campanario, George tiene que ver.
¿Cuántos niños más se necesitan para calmar el dolor de esta madre?
¡Que matan!
Y esto ya no me pasaba.
Kika, ¿qué haces aquí? Tu mamá se va a preocupar. No, ¿y cómo vas a llegar a la
isla de las muñecas? Necesitas ir con alguien que conozca el camino.
No puedo ir por mi equipo, cazar a la llorona y cuidarte al mismo tiempo.
Además, esto no es para niñas.
Regresa a tu casa.
Ay, está bien.
Me voy.
Ajá. ¿Por allá?
Sí.
Cháquita, te regresas con tus dulces ahora mismo.
Es que no cenaste.
Pero tú estás solo. No tienes a nadie que te cuide. Yo puedo ir solo.
Porque yo, yo a mi mamá la llevo aquí en mi corazón.
El camafeo.
Ayúdame a encontrarlo.
Pues si me dices cómo es.
Es un dije con una cadenita.
Ay, pues como son los camafeos.
Inintictemotinemi pipiltoton.
¿Mandé?
Inintictemotinemi.
Kika, ¿qué quiere decir inintictemotinemi?
Ah, este... ¿Eso es lo que buscas?
Este... Sí, señora, eso es lo que buscaba. ¿Me lo puede devolver?
No, no, no, Kika. Espera, espera, espera. No, guapa.
Sala, sala, colita de ranas que no sana hoy, sanará mañana.
Me lo vas a dejar peor.
Bájale. ¿Qué no le tienes fe a la medicina alternativa?
Está bueno.
Ya no te doy guerra. Ya entendí.
Gracias, Kika. ¿De qué?
Por estar aquí.
Y allá, en San Juan, jugábamos al bote pateado.
San Juanito, si vas a traer a mi hermanito de vuelta aquí conmigo,
¿verdad?
Ya vámonos.
¿A dónde?
A la vieja iglesia.
¿Y qué vamos a hacer?
Encontrar a los hijos de la Llorona.
¿Pues qué no a esos ya se los cargó la tiposca?
Es que si hallamos la tumba de los hijos de la Llorona, de Jolzin, que están en
la vieja iglesia, ella sabrá la verdad.
Uy, ¿y tus amigos?
Ellos se saben cuidar solos. Además, tu hermano está vivo.
Y ellos ya están muertos.
¿Cómo? ¿Cuándo? Hace mucho tiempo. Ah, bueno.
¡Ya! ¡Ya, salta! Yo te atrapo, ándale.
Pero me callas, ¿eh?
Sí.
¡Soy yo!
¡Ubícate, papi! ¡Ubícate! ¡Cagartija multicolor!
¡Estáis vivo!
¡Qué cochinero hay allá abajo!
¡Ay, cómo tiran basura aquí!
¡Es una vergüenza!
¡Cáscaras de plátano!
¡Herraduras de caballo!
¡Pañales! De hecho, creo que traigo atorado un huesito de aguacate en el
¡Pigotes, descontinuada!
Sí, ¿sabréis quién es?
Don Andrés José María Garciano de Bajara.
castellano, mi distinguido Calcamán. ¡A por ellos, mi célebre amigo!
¡Que hoy, malandrín ninguno, se hará el remolón ante mi Hidalgo Acero!
¡Ya parece un diccionario en desuso, abuelito! ¡Hable bien!
¡Que vayamos a romperles la crisma a estos encantados!
¿Cómo puede ser tan inconsciente? La Llorona se ha llevado a Kika y perdí
completamente su rastro. Sí, ajá.
Es carísimo de peligro.
Si le tocamos la puerta, ¿cree que se enoje?
¡Abrid! ¡Abrid esta puerta en nombre de lo bueno y de lo honesto! Yo creo que no
hay nadie.
Pero si desde aquí puedo oírles.
¡Allí están!
¡Abrid! De lo contrario, mi espada hecha aldabón repicará cualquier...
sobre vuestro portón de mezquite.
Destructad vuestros cerrojos.
Abatid este postico.
Pues por mí pasen a lo barrido, don Andrés. ¿Ya conocen dicho?
Casas de muchos, casas de sucios.
¡Ay, nos la sacaron la cartija! ¡Entremos!
¿Pero para qué, hombre?
Ya verás si vas, Tomás. ¡Mi espada y su nombroso!
Murlarse de mi higiene bucal. ¡Ay, solo hazlo y sopla!
¿Qué pasó, don Andrés?
¡Ay, Dios!
¿Para qué me diste alas si estoy tan gordo?
¿Qué te pasa?
Nada. ¿Te enojaste por tu perfume?
Nada.
¿Estás llorando?
¿Por qué lloras por un perfume?
Ya, en serio, Teodora.
Ayúdame.
Bueno, para me repones mi perfumito.
Sí. Y unas botas. Sí. ¿Y una bolsa? Ya.
¡Promete! O le hago al Gasparín y desaparezco en un dos por tres.
¿Eh?
Un perfume, unas botas y una bolsa. ¿Me ayudas?
Es ahí donde yacen los hijos de la llorona.
Y... Debo entrar a como dé lugar.
Pero sin que ella me vea.
¡Oye, Teodora! ¡Tú puedes ser la carnada!
¡Ay, mi Leo!
O sea... ¿Me diste cara de gusanito?
¿O qué?
¡Ay, dígalo!
No quiero ser perdido, estúpido plan.
¡Estúpido y naquísimo plan!
Tú la distraes mientras yo entro a la iglesia.
¿Y qué?
Ándale, ¿sí?
Está bien.
Pues ya quedé.
Gracias. Sabía que podía contar contigo.
¡Que me abrazo nato! ¡Suéltame, suéltame! ¡Que se me olvida el inglés!
La Llorona debe conocer la verdad.
Solo así podrá estar en paz.
fondo de la iglesia hundida, Jolson encontrará la paz.
Vieron a pecas en un muñeco maldito y a mí en su títere. Este hombre es
inocente. Pues perdón por perjudicarle su casa.
Gracias por liberarme.
¿Cómo puedo agradecerles?
¿Cómo puede agradecernos, lagartija?
que conoce el lugar como la palma de su mano.
¿Sabrá dónde podremos encontrar a la llorona?
Debajo del campanario, Yoshi tiene que ver.
Debajo de la cúpula está la luz.
les hace daño es que nunca me haces caso san juanito
muevas kiki
Es por aquí. Sí, por aquí. Tiene que ser.
Olin y Tonatiuh eran sus nombres.
Jolson tiene que ver.
Jolson tiene que ver.
No te acerques a la hiedra, que saca unas ronchas enormes. Claro, claro, que
poner atención y obedecer ayuda a veces.
Yo solo me comí dos, pero eso sí... ¡La última vez que ven!
¡Me dejan persiguiendo y me lo hizo!
¿Quién? ¡La chillona!
¿La que goza?
de nuestro amigo Leo.
Son aquí en la cola. ¡Ahí! ¡La coladera!
Olin y Tonatiuh eran sus nombres.
Olin y Tonatiuh.
¡Ja! ¡Esta es!
¿Dónde? ¿Pero dónde está el resto?
¿Dónde está el resto?
No te va a hacer nada.
¡Distráela!
Chamaco. ¡Chamaco!
El amor de una madre no tiene límite.
Protegeremos a nuestros hijos en este mundo y en el que sigue.
Gracias. Miac nimitz clazucam actia, Leo.
¿San Juan?
¿San Juanito?
¿San Juanito?
¡San Juan!
¡Auch!
¿No te pasó nada? Nomás
este chipotito. Ahora sí que lo que no me hizo la chillona me lo hiciste tú,
pero... ¿Eres tú?
¿Tica?
Termínate las papas que estás masticando y luego hablamos, Ale.
¿Se te perdió algo?
Algo así como una cadenita con una imagen de una señora bien...
Y quiere Dios que volvamos a ver finales felices. ¿Y ha
querido nuestra fortuna?
Que así como en la cauda ostenta la belleza el pavo real, nuestra amistad de
tornasolado plumaje corolario sea.
¿Y los corolarios con qué se comen?
Leo, en nombre de todas las familias del pueblo de Xochimilco, te damos las
gracias, tierra.
Buen viaje, Leo.
Cuídate mucho.
¿Por qué será que a este muchacho siempre le tocan los besos?
Porque el muchacho no huele a polilla.
¡Listo!
Quedó como nuevo.
¡Listos para regresar a Puebla!
Deben ir a Guanajuato.
¿Quién sois?
Ha surgido una emergencia y están aterrorizando a la población.
Urge su presencia en Guanajuato.
Estas momias no se la van a quitar.
Apresúrense. Allá los esperan.
Chica.
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