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¿Qué tan mal están las cosas, papá? Pues mal, mal.
Pero qué bueno que ya te vas a casar con Luciano.
Siendo tu marido, no podrá negarte a hacernos el préstamo que necesitamos.
A ver, tampoco es necesaria la boda. Tal vez si se lo pido ahora nos paga el
préstamo. No, no, no, no podemos exponernos.
Estoy seguro de que Eloisa sería la primera en evitar tu matrimonio si sabe
estamos al borde de la quiebra.
No, ¿eh? No sé.
Eloisa me tiene cariño, me quiere. De hecho, estoy con una consentida.
Ay, por Dios, Larisa.
Eloisa Lizárraga no quiere ni a su sombra.
Le viste nuestro apellido.
Pero siempre y cuando venga acompañado de nuestra fortuna.
A ver, el problema es que Luciano no se quiere casar sino hasta dentro de seis
meses. Antes quiere remodelar la casa en la que vivía con su difunta esposa.
Y que la malcriada de Belinda asimile nuestro compromiso.
Pues trata de ganarte a esa niña para que Luciano cambie de opinión.
No puedes dejar que ella te gane esa batalla.
A presura de la boda. No tenemos seis meses para sacar adelante la empresa.
Adelante.
Señor, disculpe, ¿me permite hablar un momento con usted?
Es sobre Belinda.
¿Qué pasa con mi hija?
Quiero interceder por ella para que usted le permita ir a estudiar a
Yo sé que no me debo meter en esto, pero ella me platicó ayer de sus planes.
No, lo siento, lo siento, pero no voy a cambiar de opinión aunque la familia
entera esté en desacuerdo conmigo.
Belinda no se va de intercambio.
¿Se puede saber por qué no?
Porque es obvio que lo que ella quiere con ese viaje es huir de mis planes de
boda. Bueno, no puede ser que ella esté buscando, además, por supuesto, de
aprender inglés.
Darle el espacio que usted necesita para que pueda planear tranquilo su nueva
vida. No, Belinda quiere hacer esto para alejarse y no estar cerca de Larisa.
Yo estoy seguro que si cancelara la boda, ella no planearía irse.
Florencia, que es la mejor amiga de Belinda, se va a ir de intercambio. Y
todo listo. Ya tiene sus boletos de avión comprados, todo, todo listo. Y a
Belinda le hace mucha ilusión irse con ella.
¿Te lo dijo Belinda? Sí.
Sí. De hecho, lo hizo ayer mientras le estaba ayudando a estudiar.
Ella me cuenta sus cosas porque...
Siente que la escucho, que le pongo atención y... Bueno, si me permite un
consejo, eso es lo que usted podría hacer.
Pasar más tiempo con ella.
Escucharla.
Bueno, eso era todo. Con permiso.
¿De qué?
Perdón, ¿de qué, de qué, de qué? De probar el examen de biología.
¿Cómo? ¿Qué pasó?
Ahora vas a ser mi nueva maestra de biología y quizás de todas materias. Ay,
bueno, de lo que quieras. Siempre que tú me necesites, ahí voy a estar para ti.
Muchas gracias. Aitana, Aitana, gracias por ayudar a mi hija.
Oye, mis fuertes son las matemáticas, ¿eh?
Cuando necesiten, estoy.
No, en eso me va muy bien. No necesito ayuda de nadie más.
Gracias.
Qué bonita.
Bueno, mi amor, vamos al despacho. ¿Hablaste con el arquitecto?
No, no he podido localizarlo. Oye, mi amor, no quiero que te... Sí, ya sé,
ahorita.
¿Qué crees que le salió de linda? ¿Qué pasó?
Quiere irse de intercambio a Londres seis meses.
Oye, me parece fantástico.
Le haría súper bien irse, mi amor. Londres es una ciudad increíble, le va a
encantar. Ay, sí, déjala ir.
A ver, que te urge deshacerte de mi hija si dejas un estorbo para ti, ¿verdad?
¿Qué? No, no, no, espérame, no pongas palabras en mi boca, yo no he dicho eso.
Solamente te dije que creo que le haría muy bien irse para su desarrollo
personal, va a estar más segura, más independiente. ¿No te has preguntado que
ella quizá quiere irse porque le hacemos sentir que sobra en nuestras vidas? No,
no, fíjate.
Porque si así fuera, ya habríamos fijado una fecha para casarnos. Si no, estamos
postergando justamente por ella.
Una cosa no puede ser sin la otra.
Yo necesito saber que mi hija está feliz para poder ser feliz yo también.
Pero, por supuesto, mi amor.
Pero, ¿sabes? Esto no va a dejar de suceder hasta que dejes de maleducarla.
¿En serio piensas eso?
Pues es que no lo pienso yo. Es la realidad, así es.
Belinda te tiene tomada a la medida, mi amor, y te perdón, pero te volviste un
pelele a tu lado.
Larisa, si te parezco un pelele, cuando estoy con mi hija, va a estar mejor que
dejemos las cosas hasta aquí.
Cancelamos la boda y terminamos nuestra relación.
Aquí le traje su agua.
Déjalo ahí.
Venía a ofrecerle una disculpa, pero veo que sigue molesta.
¿A poco usted nunca se le han pasado las copitas?
Por supuesto que no.
Bueno, pues le ofrezco una disculpa, de corazón.
La acepto porque no me queda de otra.
Pero dejemos las cosas claras.
Por más que hagas, nunca estarás a la altura.
Uno no elige dónde nace. Yo no lo elegí, usted tampoco.
Es algo que decide el destino.
Sí, pero uno debe rodearse de la gente que tiene la misma suerte que uno. Ver
para arriba, no para abajo.
Y si no hubieras estado embarazada, mi hijo no se hubiera casado contigo.
Mira, mi amor, yo creo que es mejor que dejemos esta conversación hasta aquí.
Te siento muy, muy exaltado y estás diciendo cosas de las que después te
arrepentir.
Gracias.
¿Y de dónde sacaste ese dinero, Juventino?
Me lo gané, vieja.
Jugué la lotería de los números.
Mira qué conveniente.
Hay alguien ahí arriba.
Un ángel en el cielo.
Quiere que yo reparta felicidad a toda la gente con mi puesto de cerveza
artesanal.
No te creo que te hayas ganado ese dinero.
Así que dime la verdad.
Valentina, de verdad no puedo creer que no creas en mi buena suerte.
No puede haber dolor más grande para un hombre que sentir que su mujer ya no le
tiene confianza.
Más te vale que no me estés mintiendo, Juventino.
O vas a saber quién es Clementina Pérez.
Pues yo he tratado de ser buena madre y buena esposa y
he tratado de halagarla.
Lo que puedo, pero veo que nunca lo voy a conseguir.
¿Cómo lo vas a hacer si no eres como nosotros?
El dinero no hace a las personas.
Lo que hace a alguien una buena persona o una mala persona son sus sentimientos,
sus valores. Y su posición, su educación, sus
buenos modales y su cultura.
Y eso.
Solo te lo da la cuna en la que naces y tú no la tienes.
¿Te queda claro?
Qué bueno que estás bien, lobito.
Ay, no sabes qué alegría me da.
Gracias por traérmelo.
Dije en el rancho que lo iba a llevar a casa de mis papás porque necesitaba
cuidados especiales.
Todo para poder venir a verte.
¿Qué pasó?
Que escuché a Mateo hablar con la señora Luisa.
Mateo no confía en ti.
Cuidado porque te va a estar vigilando.
¿Qué fue lo que pasó?
Mateo se enteró de que tú y yo fuimos novios y estuvo tratando de investigar,
así que yo le dije que no sabía nada de ti.
Lo más probable era que te habías muerto en el incendio, pero me parece que no
me creyó del todo.
Ahora entiendo.
Si Mateo habló de esto con su mamá...
Pues es porque ella está enterada de todo. De todo.
Sí.
Vámonos. Venga.
Efectivamente, tenían una infección, algo les cayó mal.
¿Cómo te diste cuenta que los becerros no estaban bien?
Pues porque los estuve observando y les noté algo raro.
Vámonos.
¡Ey! ¡Vámonos!
Gael, me gusta que seas observador.
¿Sabes? Yo siempre te vi como el hermano pequeño de Zacarías.
Pero ahora veo que eres más inteligente.
Mucho más.
¿Usted cree?
Sí.
Sí, y no solo eso. También eres muy ambicioso. Mucho más que él. Y en un
sentido, obviamente.
No,
no sé, patrón. No sé. Gael.
Reconócelo. Estamos en confianza.
Pues la verdad, vámonos.
Sí, sí, sí, me gustaría algún día tener una mejor situación.
Una casita, una camioneta, una lana para ayudar a mis papás.
Sí. Todo se puede, ¿eh? Vámonos.
Échale ganas. ¿Sabes qué? Me da mucho gusto que cada vez me siento mejor
contigo.
¿Sabes qué? Si era con Zacarías, ¿sabes?
¿Y qué lástima? Porque siento que algo trae contra mí.
La verdad, siento que...
No le gustó que yo estuviera en la cena con ustedes.
Y tú preocupándote por el daño que yo pudiera hacerle.
Ella lo sabe todo.
Todo, Zacarías.
Pues es la líder de la manada.
Y no sabes la rabia que siento.
De verdad, esa mujer ha solapado la bajeza de sus hijos todos estos años.
¿Sabes qué? Nada más Belinda, la señora Nuria y su hijita.
Ellas no, pero todos los demás.
Todos los demás. En esa familia todos son un asco.
Ah, no, espérame.
Y adivina quién es el amante de Larisa.
¿Quién? Íñigo.
¿Cómo Íñigo? Sí, te digo. Está traicionando a su hermano mayor en sus
narices. Te lo digo. En esa familia todos son una porquería. Una porquería.
favor, tú tienes que proteger a Jimena.
Por favor. Sí, sí, a Jimena, claro.
Es una niña.
Es una niña muy linda, es una chava cálida, pero es... es ingenua.
Muy ingenua.
¿Me entiendes el peligro que puede correr?
Si estás cerca de esos malnacidos.
Es que... Si yo te pidiera que tú hablaras con él, como hermano, sin que
dijeras que yo te pedí que hablaras con él, para ver qué le pasa, ¿tú lo harías?
Es que no es muy comunicativo que digamos... Sí, pero contigo seguramente
diferente. Vámonos.
Vamos. Además, por el bien del rancho y de toda la gente, a mí sí me gustaría
que las cosas fueran como antes. Todavía no.
¿Qué dices?
Pues, sí. Sí, yo veo cómo le hago para preguntarle.
Sí. Yo siento que estás muy desaprovechado aquí, Gael.
¿Qué te parece si vemos cómo van las cosas, cómo se van dando?
Y yo te puedo recompensar todo ese esfuerzo, la dedicación que le estás
Y no sé, ¿una vez te puedo dar una lanita extra para que cumplas tus
Vámonos.
Gracias, patrón. Eh, eh, eh. Todavía no.
Gracias, gracias, patrón. Cuídate.
Vámonos. Vámonos.
Vámonos. Eso. Vámonos.
¿Y Mateo?
Según yo, está revisando uno de los animales.
Eloisa.
Hola, hija.
Bienvenida. Siéntate.
Gracias.
Solamente estaba esperando que te desocuparas para avisarte que no me voy
quedar a comer.
¿Por qué?
Ya estás aquí. Vamos a ver lo de la boda.
¿Qué pasa?
Pues es que cometí el error de decirle a Luciano que me parece buena idea que
Belinda se vaya de intercambio. Es que es buena idea.
¿Y? Pues nada.
¿Se enojó?
O sea, me dijo que lo mejor sería que terminara nuestra relación.
Ay, eso no puede ser.
¿Cómo se le ocurre decirte semejante tontería?
Eloy, también me da mucha pena pedirte esto, pero me gustaría que hablaras con
él. La verdad es que, pues, tengo dignidad y no voy a estar permitiendo
Luciano me amenace con terminar nuestra relación cada vez que no estoy de
acuerdo en algo con él.
No puede ser.
No puede ser, no. Bueno, ya me voy. No, no, no.
Espérate. Siéntate.
Mira, de verdad, Eloisa, prefiero irme también para estar más... Tú te vas a
quedar aquí y entre las dos vamos a solucionar este asunto.
Bruno, por favor, ve por Luciano, dile que venga.
Sí.
¿Y los demás?
¿O solo vamos a comer nosotros?
Hola, mi amor.
¿Y ahora?
Ay.
Mi amor.
Ay, oye, ¿qué haces aquí?
No deberías estar en el rancho hasta ahora.
Sí, pero me urgí a hablar contigo.
¿Por qué traes esto aquí? ¿Qué te pasó?
Ay. Me quemé con agua hirviendo, pero Aitana me curó y ya estoy bien.
¿De qué te urge hablar conmigo?
De tu futuro.
¿De mi futuro?
Sí. Tú siempre has querido estudiar y yo creo que ya no lo debes posponer.
¿Y eso qué viene ahora?
Mira.
Entré a internet y encontré un curso sobre botánica. Mira, y te lo quiero
regalar.
Es increíble. Sí.
Parece Matlán. Los horarios.
Yo vivo y trabajo aquí.
Sí, lo sé.
Pero eso puede cambiar.
Te podrías ir a vivir a Matlán.
Yo te puedo pagar una pensión allá.
¿Me quieres pagar el curso y la pensión? Sí.
Te lo mereces.
Ya es hora de que te supieras laboralmente.
Ay, me encanta la idea, mi amor.
Luciano no está.
Gael me dijo que agarró su caballo y se fue a dar una vuelta.
Gracias, hijo.
Pues entonces yo voy a hacer lo mismo.
¿No vas a comer?
Voy a comer cuando mi papá regrese. Nos vemos.
Hola, hijo.
Hola, mamá.
¿Qué pasa, eh?
¿Por qué estas caras?
¿Y Luciano?
Lo fue a cabalgar.
Qué lástima, porque les tengo una muy buena noticia y se la quería dar a
Vamos a empezar a exportar nuestros animales a Estados Unidos.
¿De verdad?
En verdad.
Al fin escucho algo agradable. Y sale de tu boca, ¿eh?
Eso sí que es un milagro.
Felicidades. Y felicidades a ti también. Me voy a lavar las manos, no me voy.
Bueno.
Esto hay que celebrarlo, hijito.
Por supuesto, ¿sabes qué?
Voy por una botella de vino.
Felicidades, hermano.
pero no sé por qué me lo propones ahora.
Si acepto, tendría que renunciar a mi trabajo aquí, a mi sueldo, a mi
independencia. Lo sé, pero creo que es una oportunidad que no debes
desaprovechar.
Mi amor, sí, suena increíble, pero no entiendo por qué quieres hacer esto por
mí, sin estar casados y ni siquiera vivimos juntos.
Mira, acéptalo como un regalo, como una manera de ayudarte a cumplir tus sueños.
Pero mi sueño también es ser tu esposa.
Y nunca había pensado en irme a vivir contigo, pero quizá debamos hacerlo y
combinar ambas cosas.
Finalmente San Benito no está tan lejos de Matlán.
Mira, ese es otro tema. Por lo pronto lo que quiero es que tú estés bien, que
hagas lo que más te gusta y que estés a salvo. ¿A salvo?
¿A salvo de quién?
Es un decir, así que por favor no lo pienses mucho y dime que sí.
Y de tanta soledad, sin nada que pensar, sin nada
que buscar.
La duda y la nostalgia conocían mi pesar,
qué triste realidad.
Sobrevivir en el silencio, condenado a estar preso
en el ayer.
Clemen, ¿a ti qué te pasa? ¿Por qué tan contenta?
Zacarías me ha acabado de ofrecer pagarme un curso de botánica y lo voy a
aceptar. Es que voy a tener que renunciar a este trabajo.
¿Qué estás diciendo?
Lo que oíste, madrina.
Zacarías quiere que me supere.
Para eso tengo que irme de aquí y buscar una pensión en Matlán.
No, no, no, yo no estoy de acuerdo. ¿Tú no puedes dejar tu trabajo así de la
noche a la mañana?
¿Y qué?
¿Convertirte en una mantenida de un tipo que ni siquiera es tu marido? Pues no
será su marido, pero la quiere bien.
Y la muestra es que está pensando en su futuro y en lo que a ella le gusta.
Exactamente.
Y no se preocupe.
Voy a hablar con la señora para decirle que me voy.
Y en cuanto encuentre mi reemplazo, lo haré.
Si tú te vas de aquí, vas a ser una malagradecida.
¿Crees que es muy fácil encontrar una empleada de confianza en estos días?
¿No te has puesto a pensar que también me vas a afectar a mí?
Yo tengo una persona que me puede reemplazar.
Betty, la hija de Jesús.
El del puesto de verduras.
Andaba buscando trabajo, así que creo que ella podría funcionar muy bien.
¿De veras tú me vas a matar un día de un disgusto?
Madrina, ya lo decidí.
Yo te quiero mucho y voy a estar eternamente agradecida por la
me diste de trabajar aquí.
Pero tengo derecho a hacer mi vida a mis propios términos.
Dolor profundo, dolor presente que
invade mi calma.
Así la vida tan de repente
juega con nosotros dos.
El amor que llega,
Cuando menos piensas, cambiando todo,
cambiándome la vida.
Abrázame y bésate mis labios con esta
pasión. No ves que estoy partida entre el odio y el
amor.
Ha traicionado el plan, ya nada es igual.
Tómame, demuéstrame el amor por primera
vez.
Quisiera olvidar mi pasado.
Dijeron que habías venido a dar un paseo.
Necesitaba pensar un poco en qué mejor lugar quererte.
Sí.
¿Estabas pensando en mi viaje a Londres?
A ver, ¿qué me puedes decir de Londres?
Pues que llueve mucho.
¿Y algo más, además del clima?
Sí, sí tengo muchas cosas que contarte. Así que le voy a pedir a Aitana que me
ayude a hacer una lista para resumirlas.
Y quizás así ya te puedo convencer de que me dejes ir.
Aitana.
¿Y qué hacemos con Aitana? ¿Le aumentamos el salario? ¿Le damos un bono
¿Qué hacemos?
Es muy buena.
Me cae muy bien.
¿A ti qué tal te cae?
No, hasta el momento no tengo ninguna queja, la verdad.
Bueno, volviendo a Londres.
¿Sabías que es el país que tiene la monarquía más importante en toda Europa?
Cuna de los virus.
Aparte, me muero por conocer el Big Bang. Es el reloj de cuatro caras más
en todo el mundo.
En serio, tengo muchas ganas de ir, pa.
¿Qué? ¿Qué pasa?
No sé, mi hijita. Seis meses sin verte.
Es mucho tiempo.
Además, sería como mandarte a un país extraño, ¿no? Cuando ni siquiera te dejo
ir sola a la ciudad.
Pero ese país es más seguro que el nuestro.
Además, yo ya me sé cuidar sola.
Ey, Larisa.
¿Qué haces?
¿Qué hago?
Ey, ey, ey.
Espera, espera.
¿Qué?
¿Qué? ¿Quieres?
Señora, voy por sus medicinas. Las dejé en el cuarto. Sí, está bien.
No me tardo.
Salte, si no voy a gritar. Sí.
Tranquila, un poquito de riesgo. Dime, ¿qué te pasa?
Sé que tienes algo. Yo reconozco esa carita cuando la veo. ¿Qué tienes?
¿Qué pasa?
¿Qué? Que estoy harta.
Estoy harta de ti, de tu mamá, de Luciano, pero sobre todo no, sobre todo
Belinda.
Oye, mami, sácame de este paquete. ¿Yo qué culpa tengo? ¿Por qué fuiste así
conmigo? Piénsale.
Oye,
escúchame.
Yo también.
No se puede en la noche.
No, ahorita. ¿Ahorita? ¿A dónde vamos?
Cárame, cárame. No puedo, no puedo.
Tengo unas cosas que hacer.
No, no me digas eso.
Por favor.
A las seis. A las seis.
Donde siempre te espero.
Mi
amor,
yo sé que soy quizá un poco aprehensivo.
Sobre todo después de que murió tu mamá.
El solo hecho de pensar que algo pudiera apagarte me hace muy mal.
Pero también sé que es un miedo mío que tengo que aprender a manejar.
Sobre todo si es verdad que quieres ir a perfeccionarte y no que estás
huyendo.
No quiero ir, Juan.
Solo quiero vivir lo mismo que mi mejor amiga.
Para considerar.
¿No está bien? No quiero parecer intransigente.
Mi amor, yo sé que estás creciendo y quiero acompañarte.
Nada más que a veces no sé cómo hacerlo.
Yo lo sé. Y te quiero mucho.
Aparte, ¿no serían seis meses sin verlo?
Porque me puedes visitar cuando quieras.
Tú ya me tienes el tiempo tomado, mi amor.
Espero que Luciano cuando regrese haya recapacitado. Sí, ojalá.
Tenemos que solucionar este incidente de una buena vez.
Bueno, yo a las seis me tengo que ir. Tengo un compromiso.
Cáncelalo.
¿Qué no nos puedes dejar solas, por favor?
Me molesta que estés encima de nosotros todo el tiempo.
No te desquites con mi enfermera.
¿Ella qué culpa tiene?
Además, tiene que estar al pendiente de mí. Ese es su trabajo.
Aitana. Sí, señora. Dile a Jimena que nos prepare té y que lo traiga, por
Claro que sí, con gusto.
Yo quiero café.
Sin azúcar.
Con gusto también.
Eloisa, tú sabes que a Luciano lo amo profundamente. Es el hombre de mi vida.
Entonces cancela lo que tienes que hacer.
Es más importante que arregles este asunto, ¿no crees? No.
No, no, no. Esta vez no lo voy a hacer.
Eloisa, es que Luciano tiene que darme mi lugar. Tiene que aprender a que no
a hacer mi vida a un lado cada vez que se enoje conmigo.
Y mucho menos si es por culpa de Belinda.
La cantidad de plata medicinal que se le pone a la taza es generalmente una
cucharadita. O sea, unos cinco gramos.
No más porque la señora lo regresa.
Y si es fresca, se le echa el doble.
Pon atención, Aitana.
Que cuando yo no esté aquí, tú o mi sustituta lo tendrán que preparar.
¿Cómo? ¿Tu sustituta?
¿Por qué dices eso?
Voy a dejar el trabajo para irme a estudiar.
A prepararme mejor en lo que más me gusta, que es la botánica.
Muchas felicidades.
No sabes el gusto que me da que te superes.
Y que hagas lo que te gusta.
Gracias.
Ahorita que le lleve su té a la señora, voy a informarle de mi decisión.
Que el curso comienza en tres días.
Ay, te vamos a extrañar mucho, Jimena.
Aunque entiendo tus motivos. No, no, no, yo no los entiendo, no los entiendo. Y
espero, chamaca, que no te arrepientes de lo que estás haciendo.
Ah, este café es para la señora Larisa.
Nuria, soy una amiga que te quiere ayudar.
Necesito decirte algo muy importante sobre Inigo.
¿Quién eres?
Soy la amante de tu marido.
Sigo con él.
Pero ya me cansé de que no se decida por ti o por mí.
Ni tú ni yo merecemos que nos vea la cara.
¿Cómo sé que es verdad lo que me dices?
La otra noche íbamos a vernos.
Pero hubo una reunión en tu casa.
Porque tu cuñado se va a volver a casar.
Y hasta el ayudante de tu suegra te hizo la cena.
Mamá, ¿qué pasa?
Mamá.
¿Se pueden ir al jardín? Ahorita las alcanzo.
¿Por qué?
Espérenme en el jardín, por favor.
Sí, está bien.
¿Qué quieres?
Primero, prométeme que no le vas a decir nada de esto ni a
Íñigo ni a nadie.
No quiero que él me haga daño.
Está bien.
Primero, Quiero que compruebes que lo que te digo es verdad.
Y puedes hacerlo con tus propios ojos.
¿Y por qué esta decisión tan repentina, Jimena?
¿Acaso te hice una mala cara?
Todo lo contrario, señora.
Usted y su familia siempre me han tratado muy bien.
Yo les estoy muy agradecida, pero no puedo desaprovechar la oportunidad que
está ofreciendo Zacarías.
Jimena, a ver, perdón que me meta, pero creo que te estás equivocando. ¿Vas a
renunciar a tu trabajo?
¿Y qué?
¿Depender económicamente de un hombre?
No le metas ideas en la cabeza.
Jimena es una muchacha sencilla y si quiere irse, que se vaya.
Me voy de esta casa, pero voy a estudiar y a superarme.
Y por mi reemplazo no se preocupe.
Ya le tengo una persona que va a ocupar mi lugar desde mañana.
Bueno, al menos eres considerada.
Aunque aquí te vamos a echar de menos.
Yo a usted, señora Luisa.
Larisa, contéstame.
Me urge hablar contigo.
No estaba equivocada y llegó. Me está engañando con otra mujer.
Márcame, amiga. Te necesito.
Muchas gracias.
Me retiro.
¿Ya supiste que Jimena nos deja?
Jimena, tú no te puedes ir.
No puedes dejar tu trabajo.
Señor Mateo, ya les dije a su mamá que les tengo una persona de mucha confianza
que me va a reemplazar desde mañana.
Así que no se preocupe, que será muy bien atendido. Sí, pero no se trata de
Tú no te puedes ir.
No hay nada que podamos hacer, Mateo.
Su decisión está tomada.
Ximena quiere estudiar y superarse. Y nosotros no nos vamos a oponer.
Muchas gracias, señora Eloisa.
Con permiso.
¿Por qué no hiciste nada para que se quedara?
Porque yo no le ruego a nadie.
Además, nadie es indispensable.
Lo que sobran son empleadas domésticas.
¿Es Luciano?
No, es Nuria.
A ver, conteste.
Esa mujer solo habla para decir puras tonterías y perder el tiempo.
Pues sí, hablando de tiempo, yo ya tengo que irme.
¿Qué pasa?
¿Te sientes mal?
Sí.
¿Qué tiene?
Muy rara, no sé.
¿Qué tiene? No sé qué me pasara.
Espérame.
Pero espérame.
Que me falta el aire, me están... Ya,
ya.
Ay, qué raro.
Aitana.
Aitana, ven rápido, por favor.
Apúrate, rápido, ¿eh?
Sí.
Necesito hablar contigo. Ven al despacho, por favor.
Es que de repente me sentí muy mareada.
¿No estarás embarazada?
No, Eloisa, ¿cómo crees? No es eso.
Voy a ir por el baumanómetro para tomarle la presión.
Yo creo que es eso.
Cuidado, cuidado.
¿Qué pasó?
No, no, no.
Ay, mira.
No se paren, por favor, que puede ser peligroso. Es que es estupísimo.
Yo creo que es una pasión. A ver, vamos a ver.
Señor Mateo.
¿Qué está haciendo?
Por favor, señor Mateo. Tranquila. Tranquila.
Abra la puerta, por favor. Jimena, estás cometiendo un error.
Tu lugar está aquí con nosotros.
Déjeme... No, Jimena.
Yo no voy a dejar que te vayan.
Lo único que te pido, mi amor, es que te des la oportunidad de tratarla, de
estar abierta.
Ay, papá, ya te he dicho que Larisa no es mujer para ti.
¿Y no crees que eso lo decido yo?
Pues sí, pero... A ver, tú te mereces otro tipo de mujer.
Una mujer que no piense todo el tiempo en ella.
Que te entienda, que te escuche, que sea cariñosa.
Y sobre todo, que sea desinteresada.
Sí.
Así la vida tan de repente juega
con nosotros dos.
El amor que llega cuando menos piensas. Alguien como ella.
¿Perdón? Ay, papá, no te hagas eso. Yo he visto cómo la miras. No puedes negar
que Tana te gusta.
Señor Luciano, la señora Larisa se sintió un poquito mal.
Está con su mamá en su recámara.
Señor, por favor, abra la puerta.
Me está poniendo nerviosa.
¿Nerviosa? ¿Por qué?
¿Tú crees que yo sería capaz de hacerte algo, Jimena?
Yo no estoy así.
Yo pensé que éramos amigos.
¿Por qué no me contaste de tus planes?
Porque Zacarías me lo acaba de proponer.
¿Sabes que tomar decisiones apresuradas tiene consecuencias?
Señor, ¿qué consecuencia puede tener dejar este empleo para irme a estudiar
curso de botánica? ¿Qué es mi pasión? El dejar de ser autosuficiente, Jimena.
Esa es la consecuencia.
¿Entiendes qué?
Yo lo único que hago es preocuparme por tu bien.
Todo lo que haga, Jimena, me importa. Me importa mucho.
En realidad, a toda mi familia le importa.
Y aunque no te lo haya dicho mi mamá, estaba pensando en aumentarte el sueldo.
Señor, esto no es un asunto de dinero. Bueno, entonces, ¿cuál es el asunto,
Jimena? ¿Quieres? Podemos buscar la manera de que tu trabajo tenga relación
lo que te gusta, con la botánica, el huerto.
Podemos... ¿Te puedo dar libro?
¿Un curso en línea de botánica?
Lo siento, señor, pero el curso que voy a tomar es intensivo y en esta ocasión
no puedo trabajar y estudiar al mismo tiempo.
Ahora, por favor, abra la puerta.
No quiero echar a perder la buena imagen que tengo de usted.
Si Zacarías te amara, él no te alejaría de tus seres queridos, de donde eres
feliz, ni del huerto al que le diste vida.
Señor Luciano, sí se siente un poco mal la señora Larisa.
Le... Ah, qué extraño, que...
Qué extraño que se sintiera mal de nada. Mejor, sí, voy a ir a ver cómo está.
Sí, para la nada.
Gracias. ¿Qué pasó?
Voy a tomar agua.
¿Qué pasó?
Sí.
Ay, es que mi papá me va a matar si sabe que te estoy diciendo esto, pero le
dije que Larisa me gustaría que fuera como tú.
¿Como yo? ¿Cómo?
Ay, pues, no sé, cariñosa, compresiva, desinteresada, no sé, buena onda.
Con permiso.
Melinda, es muy bonito lo que me estás diciendo, pero... Pero te pido que no
le digas eso a tu papá, por favor.
¿Por qué no?
Porque creo que se puede prestar a...
No sé, algo que me pueda poner a mí en una situación incómoda. ¿Sí?
Está bien, perdón. No te preocupes.
No, no pasa nada. Y, por cierto, creo que mi papá sí me va a dejar irme a
Inglaterra.
¿De verdad?
Sí. Ay, qué bueno. Eso es lo que tú quieres, ¿verdad?
¿Sí? Es algo muy bueno para ti que estés lejos en el extranjero por un tiempo.
Te va a hacer mucho bien.
¿Qué pasó?
¿Dónde estás?
Estoy en una junta en la ciudad. ¿Por qué? ¿Pasó algo?
¿A qué hora vuelves?
Va para largo.
Te llamo en cuanto salga.
Besos. Besos, besos, besos.
Sí.
¡Qué puntualidad, mujer!
¿Cómo se nota que te mueres de ganas de...?
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