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Mami.
Yo te unjo con este Aceite Sagrado en Jesucristo Nuestro Señor,
que te dará la vida eterna.
Amén.
¿Creéis en Dios Padretodopoderoso, creador del Cielo y de la Tierra?
Creemos.
¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue nacido y sacrificado por nosotros?
Sí, creemos. ¿Creéis en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos,
el Perdón de los Pecados, la Resurrección de la Carne y la Vida Eterna?
Sí, creemos. ¿Estáis dispuestos a ser bautizados?
Lo estoy.
Joseph, yo te bautizo en el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Dios Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo,
que os ha dado una nueva vida a través del Espíritu Santo,
y perdonado todos vuestros pecados,
Él mismo os ungió con el sacramento en el mismo Jesucristo, Nuestro Señor,
- que os dará la Vida Eterna. - Amén.
- La Paz sea con vosotros. - Y con tu Espíritu.
Toma este vestido blanco, y ve como lo llevas sin mancha
antes del juicio Final, de nuestro Señor Jesucrito
que podéis tener vida eterna.
Tomad esta luz que guarda la verdad de vuestro bautismo
por una vida sin culpa.
Guardad los Mandamientos de Dios,
que cuando el Señor regrese como un novio a su banquete de bodas...
..tú, en compañía de todos los Santos,
puedes encontrarle en el Reino de los Cielos y vivir allí por siempre.
Amén. Amén.
Vete en Paz, Joseph, y que el Señor esté contigo.
Amén.
Tú...tú... espera aquí.
Espera.
¡Mami! ¡Mami!
No soy quien crees, niña.
Ahora, se una buena chica, Vamos.
¡¿Me dejarás ir?!
¿Qué demonios quieres de mi?
¿No puedes decir algo?
¿Te comió la lengua el gato?
¿Te gustaría desayunar?
Si.
Ooh...
Oh,¡Estaba delicioso!
Gracias. Nunca he tenido...
..un desayuno tan riquísimo.
¡Mmm!
No prepararías todo esto tu misma, ¿no?
¿Nadie te ayudó?
¿No recuerdas?
- ¿Que no recuerdo qué? - Dejaste que la niñera y la cocinera se fueran.
- Oh, ¿Lo hice? - Las despediste despiadadamente.
¿Estás totalmente sola?
¿No hay nadie más abajo?
Nadie.
¿Va a venir alguien más tarde?
No.
¿Dónde está papi?
¡Me importa un comino dónde está!
Bueno, no hubiera preguntado, si lo supiera ¿no?
La última postal fue desde Filadelfia.
- ¿Si? - Tú misma la rompiste.
No recuerdo ni lo más mínimo.
Dijiste que nunca más pronunciarías su nombre en esta casa.
Bueno, puedo cambiar de opinión, ¿no?. Es mi casa.
¿Después de su escandaloso comportamiento en la cocina?
- Cuida tus modales. - No fui yo quien le arrojó el tintero.
- No seas grosera conmigo. - No fui yo quien le ordenó que se fuera.
- ¡Déjalo ya! - "No quiero oir su nombre otra vez".
Todos tenemos nuestros días.
Puede que haya perdido mi humor.
- Albert, Albert, Albert... - ¡No quiero oir ese nombre otra vez!
¿Aún estás celosa?
Jovencita, vete a tu habitación ahora mismo.
Él me tocó.
Oh, ¿Me disculpas?
Oh...
Oh, pobre muñequita.
No pude evitarlo.
No podía dar crédito a mis oidos.
Oh...
Te gustaría que me mudara aquí por un tiempo, para cuidarte?
¿Qué quieres decir? Siempre has cuidado de mi.
Has tenido fiebre.
Siempre que saliste, a comprar o al doctor,
dijiste, "volveré, volveré", y siempre regresaste,
excepto la última vez cuando el dolor era más fuerte y el viento derribó el cerezo.
Ahora estoy de vuelta.
No acostumbro a echar la siesta por el día, pero ahora podría.
Oh, podría.
Eres dulce.
¿De dónde sacaste esas medias horribles?
¿Te gustaría que te frotara la espalda?
No, gracias. Puedo alcanzar yo misma.
¿Qué haces, una niña grande como tú?
Los domingos, Mami, siempre me permites frotarte la espalda.
- ¿Es domingo? - Oh, eres una madre boba.
Mejor salgo antes de que me quede dormida.
¿Y te ahogues?
¿Qué sabes sobre ahogamientos?
- Los patos no se ahogan. Mira. - ¡No! ¡No, déjalo!
¡No!
Estoy tan contenta de que hayas regresado.
¿Puedo meterme en la cama contigo?
Por favor, Mami, ¿Puedo?
Es tan agradable, ¿no?
Acostumbrabas a decir, recuerdo,
"Todo lo que una necesita es una gran cama con toda la gente querida en ella".
Cuando seas mayor, apreciarás las ventajas de dormir sola.
Me asusta dormir sola.
No hay nada que temer.
- ¿Qué pasa con el Perro de la Luna? - ¿Con qué?
El Perro de la Luna.
Se sienta ahí arriba observándome.
Oh, es sólo un agradable anciano que olvidó afeitarse.
Nadie es sólo un agradable anciano.
A veces enseña sus dientes y hace, "¡Grrr!"
Bien, simplemente dices, "Fuera, chico. Fuera."
¡Fuera, chico. Fuera!.
- Se ha ido. - ¿Ves?
Regresará.
No, si rezas tus oraciones.
¿Oraciones? ¿Por la tarde?
Es cuando el Buen Señor tiene tiempo para escuchar.
¿Por qué? ¿Qué hace por la noche?
Preocuparse.
No sé ninguna oración.
Querido Dios, por cuya misericordia...
Querido Dios, por cuya misericordia...
..estoy bajo tu protección por unas horas...
..estoy bajo tu protección por unas horas...
..no permmitas que nadie me aleje de este cielo.
..no permmitas que nadie me aleje de este cielo.
Ya que eres tan listo,
¿Por qué no puedes entender que mi virginidad es lo único que poseo?
Ha-ha. Sé que es divertido.
Shh...
Madre está dormida.
Pero te lo advierto,
no haré nada que hiera sus sentimientos.
¿Te quedarás en esa silla? ¿Oyes?
Come eso.
Ser madre es ser madre. Ahora, es algo que ser.
Eres maestro. Puedes poner eso en tu pasaporte.
¿Qué tengo yo?
Cenci...
Engelhard...
Burton.
Esa soy yo.
Eso es todo lo que soy.
A menudo pienso en nuestro día en Downs y en las hojas sobre las que nos tumbábamos.
No me importaba mojarme. Vi las nubes por detrás de ti.
Dijiste, "¿Peso demasiado?"
No me importaba eso,
o tu respiración, o nada de eso,
mientras estuviéramos vestidos.
Pero no me desnudaré por ti.
No te permitiré quitarte esa ropa.
¿Quieres tocar mi pelo?
Vale, puedes...tocar mi pelo.
Oh...
¡Déjame ir!
Te haré el sonido si me dejas ir.
¿Qué hay tan grandioso en ese sonido?
¿Por qué haces semejante alboroto por un sonido?
¡Aparta tus manos de mi!
¡Por favor! ¡Aleja tus manos!
¡Aparta tus puñeteras manos de mi!
Mami... vamos, Mami.
Vamos.
¿Dónde...?
Buenos días, Mami.
- Buenos días. - ¿Qué tal el dolor?
¿Dolor?
Dormí maravillosamente.
Oh, me alegro tanto.
La primavera ha llegado durante la noche.
¿Dónde está mi ropa?
¿Qué quieres ponerte?
Bien, elije tú, cariño.
Siempre has tenido un gusto tan refinado.
No. Ese es demasiado triste para un día de primavera.
Ese sería adecuado para un día que lloviera como si meara.
Te pido perdón. No se qué me hizo decir eso.
Sabes, estaba tomando, er...té el otro día, en el, er...
cuando ésta...la, er...
la duquesa dijo la misma expresión.
¿Puedes creerlo?
Oh...¡Debe ser exclusivo!
Lo es. Lo había olvidado completamente.
¿Cuando fue la última vez que lo llevé? Debe haber sido...
Oh, si, por supuesto, en la fiesta de cumpleaños de la reina.
lo apropiado para... una ocasión formal.
Como la ópera.
- O el...el ballet. - La ópera.
O una super fiesta de lujo.
Oh, Dios, ¡Me estoy engordando tanto!
Continúo reteniendo líquidos. Me hace sentir hinchada.
- ¿Es necesario? - Espera un poco.
¿Qué pasa con tu pelo?
Yo... yo nunca he soportado que alguien pierda tiempo con mi pelo.
Me pone nerviosa.
Me pone la carne de gallina.
¡Por favor, para!
Pero no podemos tenerte andando por ahí pareciendo una puta.
No.
¿Quién será?
Tía Hannah y Hilda, supongo.
- Hemos estado en el cementerio. - Un tiempo encantador.
No había ni una flor en la tumba de tu madre.
¿Crees que eso está bien?
Hace demasiado frío para flores.
Cenci, tu madre está muerta.
No debes andar por las calles buscándola.
- No. - ¿Estás oyendo?
- Si. - No me interrumpas. No puedo decir ni una palabra.
Madre está en el jardín podando los rosales.
No hay ni un alma en el jardín.
Otra de tus bromas macabras. Muy bien, juguemos las dos.
A papá Albert lo arrestaron en Filadelfia.
- No sé qué quieres decir. - Por abuso a una menor.
Déjame en paz! ¡¿Por qué no podéis dejarme en paz?!
Eres todo nervios, Cenci.
Ni siquiera nos has ofrecido un café.
¡Esta gente joven! No tienen disciplina.
¿Y cuándo te bañaste por última vez?
Tenemos todo el derecho de entrar en la habitación de tu madre.
Has encendido el fuego. ¿Por qué un fuego cuando está permanentemente cálido?
- Malgastar todo ese dinero. - Hace un calor sofocante aqui.
Sofocante.
¡Oh... Ooh!
¡Mira! Hannah, ¡Mira!
¡Todos estos trajes!
Cenci, estarán colgados aquí hasta que se pudran.
Cenci, bien podrías deshacerte de ellos. Podrías darnos uno o dos.
Éste, por ejemplo, se ve muy bien para mi.
Oh, ¡El zorro negro!
Oh, querida, el zorro negro.
Navidad del 55, todo el mundo borracho...
y Gustav aún vivo.
- Ah, querido Gustav. - Trinchando el asado.
El hermano más generoso que nunca...
Me dio una maquinilla eléctrica por error.
y cantó.
Oh, Cenci, las polillas acabarán con él.
Es demasiado formal para una niña como tú. ¿Qué harías con algo así?
¿No, Hannah?
Oh...
¡No! No puedes coger ese visón.
¡Mira la cama de tu madre!
Está caliente.
A las 11 de la mañana. No, es casi medio día.
Una cama decente no se supone que debe estar caliente.
Cenci, ¿Estás sola?
Si.
¿Se han ido?
No les dijiste nada de mi, ¿no?
Creen que estás muerta, Mami.
¡Hola! ¿Hay alguien en casa?
Hola. Margaret, ¿Eres tú?
Hola.
¿Cómo has estado?
No, no, no me digas.
¿No me vas a dejar pasar?
Sabes que soy inofensivo antes del almuerzo. Ahora, por el amor de Cristo, sale.
Te veré por el campus.
¿Dónde has estado?
¡Cristo! ¿Quién te dio todo ese dinero?
- He estado en el banco. - ¿Qué banco?
Es martes. ¡Si no quieres que vaya más al banco, sólo dímelo!
No es necesario gritar.
Lo siento.
¿Fuiste...a algún lugar más?
¿Viste...a alguien...más?
- ¿No?
Cariño, sabes que puedes confiar en mi.
No te confiaría ni un miserale penique.
Alguien...ha llamado.
¿Quién?
Albert.
- No conozco a nadie por ese nombre. - Dale un beso a mami.
¡Oh, Dios mio!
¿Era...?
¿Era...Papá Albert un gran amante?
¿Qué quieres decir?
¿Era mejor que papá Gustav?
Eso me temo.
¿Era...estupendo?
¿Estupendamente...gentil?
¿Y también bruto?
¿Te hizo emitir...
un sonido?
¿Qué clase de sonido?
Déjame oirte hacerlo.
¿Son todos los hombres tan inteligentes?
Son simplemente niños pequeños que...necesitan tener sus...
culos limpios.
Voy a salir.
- ¿Puedo salir yo también? - No, cariño.
Por favor, déjame salir contigo.
- ¿Te importa dejar esa puñetera cosa? - ¿Por favor?
- Es el día de la colada. - Yo no tocaría tu mugrienta colada.
Cenci, haz la colada o no habrá tele esta semana.
- ¡Ha! ¡No tenemos tele! - Oh, ¡Hoy estás imposible!
- Regresas, ¿No, Mummy? - Oh, no seas boba, claro que si.
- ¡Vuelve pronto! - Lo haré.
Ya voy...
Ya voy...
¡Oh, Dios mio!
¡Hilda!
- Hilda! - ¿Si? ¿Qué pasa?
Oh, en serio... Oh, de acuerdo.
¡¿Quién demonios eres?!
Um... soy Leonora.
¿Leonora? ¿Quién?
La prima de Margaret.
Tú y tus condenadas apariciones.
Podría haber jurado que era nuestra querida cuñada fallecida.
La pobre Margaret era más pequeña.
Sus ojos eran de diferente color.
- También era más flaca. - Sobre todo al final.
La pobre Margaret no era exactamente lo que yo denominaría delgada,
pero al final, parecía un paraguas.
Realmente no se cómo pudiste cometer el error.
¡Ese es el traje de terciopelo violeta de Margaret!
Si. Cenci me lo dio.
¿Te apetece un té?
Gracias.
- ¿Así que eres prima de la pobre Margaret? - Si.
No imagino por qué nunca te mencionó.
Querida, ya sabes cómo era.
Es muy raro, ¿no?
La pobre Margaret insistía, especialmente después de que Albert regresó a EEUU,
de que Cenci y ella estaban muy solas en el mundo.
Ella nunca nos tuvo en consideración. Siempre fuimos las parientes pobres.
Nunca nos perdonó que fueramos... un poco judías.
Como Nuestro Salvador por parte de Su madre.
Actualmente, no nos tratábamos.
- ¿Oh? - Eran sólo...malentendidos.
¿Sobre qué?
Bueno, preferiría no hablar de ello.
- ¿Dinero? - Asuntos familiares.
¿Qué dinero?
Seguramente sabrás que Cenci es heredera de la fortuna Engelhard.
Apestosamente rica, es.
- Nunca me ha dado un céntimo rojo. - ¿Un qué?
No eres americana, ¿no?
Si. ¿Por qué? ¿Alguna objeción?
- Un mundo pequeño, ¿no? - Es un mundo difícil, ¿no?
Bien, tengo problemas personales.
Ni siquiera fui informada de la enfermedad de Margaret.
Quiero decir, ¿Puedes creerlo?
Vivo en Tunbridge Wells pero eso no es excusa.
Tenían mi dirección. Podrían haberme enviado una postal.
Quiero decir, no les guardo rencor pero...
¿Sufrió?
¿No te lo dijo Cenci?
Bueno, ella no entró en detalles.
Pasó sus últimos tres meses encerrada en esa casa.
- Sin querer ver a nadie, ni a nosotras. - Despidió a los sirvientes.
- Las enfermeras. - Incluso al doctor.
- Decía que intentaban envenenarla. - Dijo muchos disparates.
Su mente no estaba ni aquí ni allí.
La pobre Cenci tuvo que hacer todo. Fue enfermera, cocinera, criada, todo.
Simplemente idolatraba a su madre.
Recuerdo la noche antes del funeral.
Se sentó cerca del ataud.
No olvidaré su cara mientras viva.
En mi opinión, fue entonces cuando se desequilibró.
Tenía un aspecto tan demenciado.
Una leve sonrisa... ¿sabes?
Estábamos petrificadas.
Entonces empezó a murmurar cosas sin sentido,
diciendo que su madre se había ido a la peluquería.
Que llevaba mucho tiempo fuera de casa. Que quizá estaba perdida.
- No asistió al funeral. - Se encerró en el baño. Con una muñeca.
Esa pobre niña.
Nunca lo tuvo fácil en esa gran casa.
- Con una madre tan estrafalaria. - Y Gustav.
Querido Gustav.
Conociste a Gustav, ¿no?
Er...sólo lo vi una vez.
- El hermano más generoso que ha existido. - Cayó muerto cuando Cenci tenía...9 años.
Y su pobre cuerpo estaba aún caliente en la tumba...
cuando la pobre Margaret se lió con ese Albert.
¡Huh! Albert.
Sus apestosas pipas,
sus chaquetas, sus libros...
Su andar...
ese andar tremendo, lánguido, insinuante.
Sus manos.
- ¿Qué? - No quiero oir nada de eso.
Deja que ella lo sepa. Que el mundo lo sepa.
- Lo podía ver venir. - Fue inevitable.
- No quiero oir nada sobre eso. - Un bastardo cachondo.
Cierto.
La pobre Margaret les encontró en la cocina,
las manos de él sobre Cenci, de este modo.
Y la pobre Margaret gritando, "¡Albert, vete de casa! ¡Vete!"
¡Pero Cenci es todavía una niña!
- ¿Cenci una niña? - Cenci tiene 22 años.
Bien, ella será...
siempre una niña para mi.
La gente loca nunca aparenta la edad que tiene.
¡Eso es repugnante!
¡Sois repugnantes! ¿Por qué no paráis? ¿Por qué no hacéis algo?
Todos vosotros la habéis decepcionado. Habéis abandonado esa niña, todos vosotros, por el...
Bien, su madre, no tenía motivos para morir y dejarla sola.
¿Por qué no llamásteis a alguien, a un médico o a la policía?
- ¿Qué crees que hubiéramos ganado con eso? - Al contrario. Habríais perdido.
- ¿Perdido? - ¿Qué quieres decir con perdido?
Perdido la oportunidad de ir a robar a esa casa.
- ¡Perdón! - ¡No se qué quieres decir!
Si esa chica ha acudido a ti, contando cuentos...
- Ella no ha dicho nada. - Bien, entonces, ve al grano.
Yendo al grano,
estoy hablando sobre objetos de valor, desaparecidos de esa casa.
Yendo al grano, estoy hablando de varios trajes de la pobre Margaret.
Oh, disparates. Bueno, Cenci no valora las reliquias familiares.
Yendo al grano, estoy hablando de esa muñeca.
¡Mira lo que has hecho! ¡Asesina!
Si os atrevéis a pasear vuestro culo por esa casa con cualquier excusa,
Os echaré a la poli encima.
Quédatela.
¿Está tu maldita madre en casa?
No voy a comerte, zorra estúpida.
¿Puedo entrar?
Éstas son para ti.
¿Dónde está mamá?
- Salió. - ¿Oh?
¿Qué fue de la enfermedad innombrable?
Oh, er...ella...tuvo una extraordinaria recuperación.
Oh, bien, ¿Qué sabes?
Después de todo ese alboroto sobre..."angustia abdominal".
Dolor espástico de colon, eso es lo que fue, sabes,
provocado por su insana falta de respeto al sexo.
Sabes, amor...
nunca me perdonó por tratarla como se debe tratar a una mujer.
La primera vez que toqué su pelo, me llamó pervertido.
Yo normalmente estaba encantado.
"Albert... ¿Por qué, qué es lo que haces, Albert?"
¿Y cómo está papá Gustav?
- ¿Podría decirle hola? - La puerta está cerrada.
Oh, tengo un truco para abrir puertas.
No hay ninguna necesidad de tener miedo a la muerte.
No serán más una mayoría, sabes.
Solían superarnos en número, supongo, diez a uno,
pero estábamos a su altura.
Estamos bailando sobre sus tumbas.
Soy un apasionado de la vida.
Mírale.
Soy bastante bueno presentando fantasmas.
Hola, Gussie.
Vamos.
Dilo. Repite después de mi, "Hola Gussie"
- No puedo. - Dilo. "Hola, Gussie".
Hola, Gussie.
¡Hola, Gussie!
¿Te gusta mi barba?
No.
La cortaremos. Mejor asi.
Vamos, córtamela.
Vamos, en la cocina.
¿Por qué no te gusta?
Es tan... débilmente,
tan horrorosa.
Mi traje de oveja, niña.
Crecí en la ciudad de Amor Fraternal.
Locos todos.
Los chavales se levantan y me ofrecen su asiento en el autobús, los polis me llaman señor.
Todos los pequeños bachilleres de segundo creen que
soy simplemente un viejo marica agradable de Inglaterra interesado en lo cybernético
hasta que llegamos al aparcamiento y les agarro.
Les empujo hacia la arboleda de la academia.
El lascivo asqueroso me llaman.
Todavía virgen, ¿Lo eres, Cenci?
¿Todavía eres virgen?
- Si, padre. - Si, yo también.
Total celibato.
No, eso no es verdad.
¿Por qué no puedo se honesto contigo?
En los últimos 12 meses, ha habido una masajista,
dos casadas de la facultad,
una pequeña jovencita negra experta en ciencias políticas, except...
No importa. Sigamos.
Excepto por tus retratos repartidos por doquier - sobre la repisa,
distribuidos por la cocina, en frente a la bañera.
Me siento, mirándolos fijamente toda la noche.
Es mi propio sistema de circuito cerrado.
Miro tu maldita cara e invento culebrones.
Siempre terminan felizmente en la cama.
He hablado de ellos con Grabscheid. Es el jefe del departamento de psicología.
Él dice que el incesto es un síntoma bastante tedioso del sistema de la propiedad privada.
Te das cuenta de que, por ello, en los montes australianos,
los padres están atizando a sus hijas.
¿Aún tienes tus pecas?
- Si. - Déjame echar un vistazo.
No.
¿Te gustaría que te llevara al circo?
- No. - ¿Al zoo?
- No. - Vale, quedas despedida. Se acabó.
No te necesito más. Londres está lleno de hijas extraviadas.
Me estoy quedando en el Cadogan. Eso es donde a Oscar Wilde le daban.
Si no tengo cuidado,podría convertirme en un marica o algo peor.
- Vamos, di algo agradable. - No lo haré.
Gamberra. Pequeña patizamba.
Tú... nunca has entendido realmente mis anhelos, ¿no?,
la extraordinaria pureza de mis anhelos.
No, Padre, no.
La primera vez que te vi, tenías 11 años.
Te deslizaste por el pasamanos con unos baqueros azules.
Pensé, "Es para mi".
Déjame oir ese sonido de una vez.
- No. - Vamos, déjame oir ese sonido.
Después de todo, sólo soy tu padrastro.
No.
¡Déjame oir ese sonido!
No puedo ayudarme a mi mismo.
Por favor dame fuerzas para regresar a esa casa.
No es por el dinero, entiendes.
Durante tres años, he estado vagando de un lugar a otro como los judíos.
¿Crees que me gusta sentarme en ese banco del parque...
por donde merodean los coches, esperando a un bastardo cualquiera con el que acostarme?
Oh, Dios...
quiero esa niña.
La querría hasta el momento de mi muerte.
Ya perdí a un pequeño ángel una vez un día de primavera por una negligencia.
¿Cómo puede alguien matar involuntariamente,
sólo por estar mirando en otra dirección, sólo por simplemente no estar ahí?
Esta vez, no seré descuidada.
Oh, por favor, Dios...
¡No! ¡No!
¡Por favor! ¡No!
¿Cenci?
¡Cenci!
- ¿Cenci?
¡Cenci!
¿Estás herida?
- ¡¿Dónde has estado?! - ¡¿Quién fue él?!
Albert.
Cenci...
- No importa. Puedo permitírmelo.
Me han convertido en un profesor en toda regla.
Los americanos son idiotas, ¿no? lmagina, hacer de ti un profesor.
¿Qué es lo que enseñas, Albert?
Bien, tenemos ese enorme auditorio con 3,000 asientos,
repleta de cables, grabadoras, micrófonos.
Lo llenamos con cerdos guineanos humanos y les enchufamos,
sus sobacos, sus glándulas salivares, sus conductos lacrimales...
Les ponemos viejas películas de Jean Harlow
y entonces medimos la humedad, la salivación, tumescencia...
- ¿Qué cosa? - Hay un profesor genio en el laboratorio.
Ha inventado una pequeña cámara la cual insertamos en todo tipo de sitios privados para fotografiar...
- ¡¿Qué?! - Amor.
¿Qué clase de piedra es ésta?
¿Qué es, piedra pómez? ¿Caliza? ¿No pudísteis ser un poco más generosas?
- ¿Por qué no me permitieron saberlo? - La dirección que dejaste fue 1 72 Spring St.
- ¿Y bien? - Olvidaste decir qué ciudad.
Sabéis, no era mala, la pobre Margaret.
Con su pelo adorable, suave, negro como un cuervo,
y tan jodidamente orgullosa de sus tetas,
esos fantásticos, opulentos, globos para la maternidad.
Quiero mármol para Margaret.
¿Me oís?
¡Quiero mármol para ella!
Hey, levántate, perezosa.
¿Quién te crees que eres, La Bella Durmiente?
Son las 9:30 y los de la limpieza llevan aquí media hora.
Ahora, vamos, levántate. ¡Vamos, levántate!
Ahora, vamos. Sé buena chica. ¿Quieres andarte?
Voy.
¿Dos terrones?
- Servíros vosotros mismos.
- Gracias. - Disculpa.
¿Si? ¿Puedo ayudarle?
¿La Srta Engelhard?
Si.
Gracias.
- ¿Hola? - Hola
¿Qué quieres?
¿Quién es ella?
Nadie que te importe.
Persistente, ¿no?
¿Hola?
¿No eres muy conversador, no?
- Buenas tardes, Sra Engelhard. - Oh, hola.
Srta Engelhard.
Por aquí, por favor.
Su habitación, Srta Engelhard. Por aquí, Sra Engelhard.
Gracias.
- Oh.... - Es tremendamente encantador. Gracias.
Oh, mira, Mami.
- Confío en que todo sea de su gusto. - Mucho. Muchas gracias.
¿Estás vestida?
Si.
¿No es el mar encantador, Mami?
¿Eres feliz?
Mmm. ¿Qué has decidido ponerte?
Er...el...chifón verde.
Hay un niño ahi fuera haciendo un castillo de arena.
- Oh, cariño, se nos hará tarde para la cena. - Adelántate tú, Mami.
Quiero hacer una entrada con mi hija.
No, de verdad, Mami. Adelántate. Tengo una sorpresa para ti. Por favor.
- ¿Estás bien? - Si.
Por favor
¿Quién es esta maravillosa mujer? Es demasiado bella para expresarlo con palabras.
Es tan hermosa.
- ¿Quién es? - Si, es muy hermosa.
Deberías tratar de averiguar si ella...
Hablas demasiado alto.
Siento haberte hecho esperar.
No pensé que pudiera hacerlo.
¿Lo de siempre?
Si, lo de siempre.
¿Has...?
¿Has vomitado, cariño?
Yo, um...
Estoy hambrienta.
Bien, ¿ped...? ¿Pedimos?
Creo que me gustaría un enorme filete de carne roja.
Bien.
Er... querríamos pedir ya.
- Si, madame. - Para tres.
Muy bien, madame.
Gracias.
No te pareces tanto a mi difunta esposa.
Era bien educada y bastante delicada,
excepto por su famosa delantera.
Oh, disculpa. Eso es un chiste privado de cuestionable gusto.
Aún, a veces, uno tiene que elegir
entre el buen gusto y ser un ser humano.
Pareces más arpía que mi difunta esposa.
Oh, no te ofendas. Me encantan las arpías.
Moo... Es más, no tenía primos.
Disculpa. Tenía uno, James.
Obviamente, tú no eres James.
¿Qué quieres de mi hija?
- No tienes derecho a hacerme preguntas. - ¿No tengo derecho? No pensamos igual.
- Soy su tutor legal. - No, no lo eres.
Muy bien, no lo soy. Aún no, no legalmente.
No he tenido tiempo de hacer los papeleos. He estado fuera.
Pero te aseguro que tenía la intención de tomar medidas para asegurarme mis derechos.
Warner y Swayze son mis abogados. ¿Quiénes son los tuyos?
¿Tiene razón que me recurras? ¿Bajo qué cargos?
Te machacaré con todo lo que está escrito.
Cenci.
Cenci, a los 15, mordisqueando el borde de su mantita,
se levantaba la falda con la más sutil provocación, como yo.
¡Bastardo asqueroso! ¡La violaste!
No podría violar a un elefante cachondo.
Soy tan...tentador. Necesito un estímulo, y le amo.
Siempre le he amado. La hice sentirse como una mujer.
Siempre le he hecho sentirse como una mujer, incluso a los 16 años.
¿Cómo le haces sentir tú?
¿Cómo una zombie retrasada?
- Intento protegerla de... - Escucha, zorra misteriosa,
cosa insignificante, arpía...
No necesito que me des clases de paternidad.
Cuando era pequeña, la solía llevar a patinar sobre hielo.
Intenta tu patinar con las varices.
Le sostenía la mano en el dentista,
me levantaba por la noche para llevarla a la cama cuando andaba en sueños.
La llevaba a la escuela estuviera como estuviera el tiempo, y le peinaba su pelo largo.
Hay que admitirlo, podría coger su cara entre mis manos...
pero sólo con la mayor delicadeza.
Aléjate de ella.
No me importa lo que te dijo.
Soy insoportablemente tímido.
Siempre fe única para propiciar... el pecado.
- Yo...yo no... - Pecado azul...
- No quiero oir nada. - ..pecado rojo, maravilloso pecado violeta.
Nunca podría resistirme a esas pecas, esa piel, esa boca de pez.
Acostumbraba a venir a mi habitación con una botella de aceite para niños.
Si no cierras tu bocaza...
Me pedía que mintiera con la cabeza agachada.
Me montaba a horcajadas como si fuera un caballo, su largo pelo sedoso cayendo en una onda.
y saltaba sobre mi espalda...
mientras se frotaba en mi.
Manipulaba mis dedos con tanta picardía, me ponía el pelo de punta,
y siempre, me pedía volver a hacerlo, incluso con sillín,
y su largo pelo cayendo en una onda para cubrir mi turbación.
- Pero si nunca la toqué. - ¡Bastardo mentiroso!
Déjala ir.
Me necesita.
Lo mejor que hizo nunca su madre por ella, fue morirse.
Si no la dejas marchar, simplemente se hará cada vez más pequeña,
hasta que, finalmente, a los 25-30 años, la encontrarás en una esquina con un biberón.
Lo siento.
Una vez tuve una hija.
Era una niña muy atípca.
¿Qué le ocurrió?
Desapareció.
Te perdiste una cena fabulosa, Mami.
apuesta tu culo flaco.
La playa no ha cambiado lo más mínimo desde la última vez.
Nada cambia aquí nunca.
Si. Es un antro muy animado.
Creo que ahora me gustaría dar un paseo.
¿Por qué simplemente no lo haces, encanto?
¿Qué pasa, Mami?
La maldita espalda me está matando.
Ah... Tanto inclinarte en el bosque.
¿Te gustaría darme un masaje, si?
Oh, si, por favor. Me encantaría.
Oh, pobre Mami,
rígida como una barra.
Sólo relájate y se una criatura de Dios.
¿Lo estoy haciendo bien?
¿Soy una masajista perfecta?
Si. ¿En qué periódico te anunciaste por última vez?
Disfruta.
Disfruta.
¡Sale de mi espalda, pequeña zorra!
¿Por qué está tu almohada mojada?
No es tu jodido asunto.
Yo... mejor me voy a la cama ya.
Estoy realmente cansada.
¿Qué diablos has estado haciendo para estar así de cansada a tu edad?
Bien, sabes, en mi estado...
¡¿Estado?!
- ¡¿Qué estado?! - Una se cansa fácilmente.
¡Mierda de vaca!
¡Creo que, esta noche, por primera vez me ha dado una patada!
¡Aquí no hay nada que de patadas!
¡Cuando salí del comedor, pude sentir como me daba una patada!
- Cenci, ¡Esto tiene que terminar! - ¡He perdido un bebé dos veces!
¡No! ¡No! ¡No!
¡Dos veces!
¡No! ¡No!
¡Mi bebé! ¡Mi bebé!
¿Por qué estás con la ropa de mi madre?
¡Fuera!
Tranquila, pequeña.
No llores más
Padre se ha ido de pesca
Madre es una puta
Regresarán por la mañana
para guardar tu vida
con dos pequeñas oraciones
y un cuchillo de trinchar.
Oh es que yo estaba
donde debía estar...
Pero estoy
donde no debería
pero donde estoy
allí debo estar
Y donde debería estar
no puedo...
¿Quién es?
Hola.
Siento molestarte, señorita.
Buenas noches, Leonora.
Quería devolverte la llave.
¿Estás bien?
¿De qué hablas?
Telefoneé cada día.
¿Con qué propósito?
Pensé que podrías necesitar...
algo.
¿Necesitar algo? ¿Necesitar qué, por ejemplo?
Es una casa tan grande.
Gracias, pero yo he... toda la ayuda que necesito.
No te pido mucho.
¿Estás solicitando trabajo?
En una forma de hablar.
¿Tienes referencias?
- He tenido mucha experiencia tratando con... - ¿Qué?
Niños.
¿Y con suicidios?
Bueno, sólo lo he intentado una vez.
Explícate.
Después del...funeral.
Mi bebé.
- Oh, creí que te lo había enseñado. - ¿Qué...qué funeral? ¿Qué bebé?
¿Enseñado? ¿Enseñar a quién?
Deberías hablar con más claridad.
Oh, ¡Ten corazón!
Yo...
Ya casi no puedo recordar su cara.
Miro sus fotos casi todos los días y todo lo que veo es una pequeña extraña.
Bernard pierde intensidad también.
Ese era su nombre, Bernard.
No Bern-ard, pero Ber-nard.
Bernard.
Bernard.
¡Ber-nard!
"Lo lamentarás cuando esté muerta, Bernard," me dije a mi misma.
"Puede que sea pecado mortal, pero te romperá tu patético corazón, Bernard,"
me dije a mi misma.
Me vestí con mis mejores galas.
Incluso ricé mi pelo.
Preparé una mesa para dos con candelabros.
Me tragué toda maldita cosa que pude agarrar con mis manos: aspirina,
Disprin, Veganin, codeina, de todo.
Me recosté en el sofá.
La música estaba sonando.
Fui a la deriva por un rio frío rumbo al mar.
Si tienes que irte, ese es... ese es el modo de hacerlo, como en un poema...
excepto que me puse muy enferma.
Fui tambaleándome al baño. Apenas podía hacerlo.
Empecé a quedarme ciega. Empecé a potar como un marinero borracho.
Resbalé y caí y me rompí la puñetera cadera,
y así es cómo me encontraron.
¿Sabes lo que Bernard me dijo?
"Podrías haberte matado, cariño".
No he hecho nada malo.
¡Déjame quedarme. Déjame quedarme, por el amor de Cristo!
¡No!
Mamá...
- Salud. - Salud.
Habían dos ratones caídos dentro de un cubo de leche.
Uno de ellos gritó pidiendo ayuda y se ahogó.
El otro se mantuvo moviendo las patas dando vueltas y vueltas...
hasta que, por la mañana,
se encontró a si mismo encima de la mantequilla.
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