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Original subtitles

(AGENTE RADIO) "Carretera de la Cumbre cortada

y sin novedad". -Okey, recibido.

Muy bien, todo okey, pueden subir.

Todo okey, pueden dejar salir este barco.

Muy bien, muchas gracias.

Buenos días. ¿Documentación, por favor?

¿Puede abrir el maletero?

¡No se queja nadie!

¡Normal, con tal de que aparezca ese hijo de puta...!

(Claxon)

(Motor arrancando)

¡Adelante!

(BSO de la serie)

Hacemos todo lo posible, señoría.

Los refuerzos que llegaron para La Bajada

se destinan, ahora mismo, a encontrar a Díaz.

Tenemos vigilados el aeropuerto y los dos puertos.

¿Lo vamos a coger?

Esta isla es muy pequeña para algunas cosas,

pero muy grande para otras.

Podría permanecer oculto si lo ayudan,

pero cuando asome la cabeza, lo sabremos.

Y cualquiera que lo vea nos avisará.

Cualquiera no,

si tiene ayuda...

Tenemos vigilada la casa, el invernadero y el chalé.

Y además, hemos pinchado los móviles de su mujer y su hija.

Siendo prófugo, están justificadas las escuchas.

Ya.

Si no ordena nada más, señoría...

No, gracias, puede retirarse.

(Puerta cerrándose)

Los únicos diamantes que hay en esta casa

son unos chiquitos que me regaló mi marido una vez.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí? (HOMBRE) "Tu marido

no tiene ni puta idea y pagará por lo que hizo.

Si lo encuentro yo antes que la policía,

le partiré las piernas".

¿Otra vez?

Sí, pero no pasa nada. No nos quedaremos aquí.

Yo no pienso salir.

No me refiero a eso. Nos vamos a Tenerife.

No me parece momento de irse a ninguna parte, mamá.

Ah, ¿no?

¿Quieres quedarte aquí para que nos insulten?

En esta isla ya no pintamos nada.

Con tu padre no se puede hacer nada.

Nos tenemos que ir.

(Ladridos)

(Continúan los ladridos)

(Continúan los ladridos)

(Gruñidos)

(Ladridos)

Da igual dónde se meta,

de esta le pillan seguro. -Mejor que sea antes de La Bajada.

¿No tienes una más blandita?

¡Mira que eres pesado, coño!

¿De qué hablan en Valverde? ¿Algo de los diamantes?

¡Me cuesta tanto, tío...!

¡Mira tú, Fran!

No sé, tío, es todo tan raro...

Voy para San Andrés, ¿la llevo? -No gracias. Vete con cuidado.

Toma.

Nos vemos luego, Dani.

Venga, Pablo. -Venga.

¿Hola? -Sí.

¿Se puede?

¡Daniel, qué milagro! ¿Querías algo?

Pasaba por delante y me paré a saludar.

Y le dejo quesadillas que sobraron del reparto.

Pongo un café y las probamos. -No quiero molestar.

Tú no molestas nunca.

¿El manto es para la virgen?

Sí. ¿Y tus padres?

Bueno, como siempre, ya sabe...

¿Y usted cómo va?

Tirando. Nada más.

Dicen que Díaz esta vez no se escapa.

Veremos.

De todos modos, nada me devolverá a Fran.

¿Oyó lo de los diamantes?

Sí, esta mañana estuvo aquí la Guardia

registrándolo todo por si los encontraban.

Y nada, ¿no?

Ahora que está muerto,

me salen con que mi nieto era un ladrón.

No, ladrón no, yo simplemente...

oí que se los encontró sin más.

Y eso quién lo sabe, ¿eh?

Ya, si fuera cierto, ya habrían aparecido, ¿no?

Tú también los buscas, ¿verdad?

¿Cómo? Yo no...

Más de uno ha venido aquí a averiguar.

Te contaré una cosa

porque eras uno de los mejores amigos de Fran.

A lo mejor,

a mí se me ocurre dónde podrían estar.

Sabes que Fran siempre fue muy fantasioso.

Incluso de mayor,

escondía sus tesoros en un lugar secreto,

en el árbol grande, al lado del Camino del Hoyo.

¿Sabes cuál te digo?

Seguramente, no hay nada allí,

pero...

¿No se lo ha dicho a la Guardia Civil?

¿Para qué?

No sé.

Fran era un buen muchacho

y no se merece que hablen mal de él.

Si llegaran a estar allí,

haz con ellos lo que quieras,

pero por favor,

no le digas a nadie que Fran los tenía.

Por favor.

(Cláxones)

¡Su puta madre!

¡Hijo de puta!

Muy buenas. Baje del coche, por favor.

Abra el maletero.

Usted es el abogado de Díaz, ¿no?

Es uno de mis clientes. Tengo muchos.

¿No sabrá dónde está?

Muy bien, continúe.

(Ladridos)

(Gruñido y ladridos)

(Ladrido)

(Ladrido y gruñidos)

¡Joder, Díaz!

Gracias por venir.

¿Tenía más opciones?

¿Te has enterado?

No se habla de otra cosa.

La isla está completamente cerrada.

¡Hay alguien que dice que me vio con Reyes!

¿Y tú no has tenido nada que ver?

¡Coño, Bernardo, si no la trataba!

Con Fran, todavía, pero ¿con Reyes?

¿Qué tengo que ver con Reyes?

Han encontrado algo en tu coche.

¿Qué cosa? No lo sé exactamente,

un anillo, un collar, algo de Reyes y estaba en tu coche.

Alguien me está jodiendo.

Debo salir de la isla, Bernardo. Díaz, tienes que entregarte.

Si alguien te está jodiendo, vamos a por él,

pero no puedes seguir así. Haremos una cosa.

Me harás un favor. Díaz, si no te entregas...

No, dos favores.

Hola.

Hola, Bernardo. -Hola, Elvira, ¿qué tal?

¿Te están molestando?

Me hacen compañía.

¿Quieres un café?

¿Te hago una agüita? -Una manzanilla, si tienes.

¿Cómo va?

¿Necesitan algo?

Salir de aquí.

Ponte cómodo.

Hola.

¿Qué pasó?

Tengo un recado para ti.

¿Para mí?

O sea,

finalmente, la noche que mataron a Fran

usted vio a Díaz delante de la casa de la víctima.

Como la veo a usted ahora.

Eso es lo primero que declara a la Guardia Civil,

luego a mí me dice lo contrario

y ahora, vuelve a cambiar el testimonio.

¿Por qué? Por lo de Reyes.

¿No encontraron algo de Reyes en el coche de Díaz?

Quiero tener la conciencia tranquila.

Ya.

Eso no explica que declarase en falso.

Díaz me amenazó.

Tuve que decirle

que no lo había visto, si no me mata.

¿Díaz le amenazó?

¡Si estaba detenido! Envió a uno que trabaja con él,

Gumersindo,

uno que tiene un presa canario.

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

¿Sí?

Soy yo. ¿Cómo estás?

¿Tú cómo estás?

Muy bien.

Sabes lo que pasa, ¿verdad?

Alguien está plantando pruebas falsas contra mí.

¿Dónde estás?

Ahora tendré que desaparecer unos días.

"En cuanto pueda, te llamo".

Encontraré al que hizo todo esto.

"¿Pilar?".

¿Papá?

"Pilar,

para mí es muy importante que sepas que soy inocente".

Yo no maté a Fran y no le hice nada a Reyes.

"Me crees, ¿verdad?".

Sí, pero no sé cómo ayudarte.

(Golpe y ladridos)

"Intento averiguar cómo, pero...". Ahora tengo que colgar.

"Que hagan callar a ese perro o llévenselo de aquí".

Te quiero mucho.

Y yo.

"Vosotros venid conmigo".

"¿Le importa que echemos un vistazo?".

"No hay nada para ver". "Mejor entonces".

¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

Ayer.

En el invernadero.

(Pasos)

Ya era hora, ¿no?

¿Qué?

¿Cómo van esos deditos?

¿Hum?

¿Bien?

Si me lo hubieras contado todo desde el principio,

sería más fácil.

¡Venga, nos ponemos a ello! -¿Y cuál es la idea?

¡Coger a ese chico, al socio de Fran!

Yo lo vi solo cuando vino Fran a hablar conmigo.

Ni siquiera bajó del coche.

No sé quién es. -Bueno,

pero lo reconocerías si lo vieras, ¿no?

Sí.

¿Sí o no? -Sí.

Claro.

¡Escucha, coño! -No.

Díaz te ha echado una mano siempre. -No, no.

¡No me jodas!

Nada.

Vámonos.

(Ladridos)

(Continúan los ladridos)

¡Díaz!

(Continúan los ladridos)

¡Díaz!

(Continúan los ladridos)

¡Aquí!

¿Hablaste con Telmo? ¿Qué dijo? Quiere el doble.

Hay demasiada vigilancia.

¡Hijo de puta! ¡Tiene razón!

Hay muchos guardias registrando todos los barcos que salen!

¡Me tendría que recoger en el mar!

¡Hasta tienen un helicóptero!

¿Y qué hago, me entrego?

Deberías.

¡Vete a la mierda, Bernardo, eres un cagado!

¡Eh!

¡Eh!

¡Vamos!

Sí, sargento,

lo estoy viendo ahora mismo.

No, no creo que sea una amenaza.

¿Hola?

¡Hola, mi amor!

¿Estás merendando? Estoy haciendo un batido de fruta.

¿Quieres? No, gracias.

¿Os han molestado?

¡Qué va, eso lo hizo algún descerebrado!

Ya.

Esto pasará, Candela, ya verás.

Aquí la gente no tiene malicia.

(Motor parándose)

(Frenazo de mano)

(Puerta abriéndose)

¡Fuera del coche! ¡Las manos donde pueda verlas!

¡Vamos!

Díaz, queda detenido como sospechoso

de la desaparición de Reyes Baute.

No tengo nada que ver.

¡Alguien está plantando pruebas falsas contra mí!

Si no tiene abogado, llamaremos a uno de guardia.

¡No sé lo que pasó con Reyes! Tiene derecho a revisión médica.

Lleváoslo.

¡Joder, Díaz! ¿Qué iba a hacer?

Esto es una mierda y lo sabe perfectamente.

Antonio Díaz Martínez,

comparece en calidad de investigado

por los delitos de secuestro y presunto homicidio

de Reyes Baute García.

Le asiste la letrada de guardia, Sra. Marta Sarmiento.

Tiene derecho a no declarar,

a no confesarse culpable... Total, da lo mismo, ¿no?

...a no reconocer los hechos,

puede no contestar a las preguntas que le formulen,

contestar solo a las que le formule su letrada

o a unas sí y a otras no.

¿Dónde está Reyes Baute?

¡Le he preguntado que dónde está Reyes Baute!

¡Usted debería conocerme, sabe que yo no fui!

Entonces, ¿cómo explica la medalla de Reyes en su coche?

¿Y a usted qué le parece?

Si hubiera sido yo,

eso no estaría ahí. ¡No soy tan comemierda!

¿Suele viajar en el maletero de los coches?

Depende de las circunstancias.

Si no tiene nada que ver

con la desaparición de Reyes Baute, ¿por qué escapar?

Me equivoqué.

Quiero hacer una corrección:

un poco comemierda sí que soy.

Confié en usted y pensé que usted confiaba en mí

cuando vino a pedirme ayuda.

No hemos venido a discutir la confianza que usted me merece

y mucho menos la que yo le merezco a usted.

¿Dónde está Reyes Baute? Mi cliente

ya ha respondido. ¡No puedo decírselo,

no la he visto y lo sabe!

Solo sé lo que dicen las pruebas.

¿También las falsas?

¿También las pruebas falsas, señoría?

Busque al que está mintiendo y encontrará al asesino.

La noche que Reyes desaparece,

los repetidores sitúan su teléfono en la zona de El Golfo

sobre las 5 de la mañana.

¿Le dice algo eso?

Esa noche estuve en mi casa,

luego fui a la casa de mi exabogado

y no sé qué hora era.

También tenemos los datos de su teléfono

y era la misma hora.

¡Mire qué casualidad!

Usted tenía activado el GPS de su teléfono

y son datos muy precisos.

Encajan perfectamente con los últimos pasos de Reyes.

¡Señoría, El Golfo es muy grande!

Reyes pudo estar a kilómetros de distancia.

Alguien lo vio pasar detrás de ella,

siguiéndola.

¡Ese alguien miente!

¿Quién fue? Eso ahora no importa.

Tenemos derecho a saber...

Ustedes tienen derecho a saber qué hay en contra de su defendido.

La identidad del testigo la sabrán más adelante.

Su defendido ya presionó a otro testigo

para que modificara su declaración.

Yo no lo hice.

¿Nos dirá dónde está Reyes Baute?

(Griterío)

(Inaudible)

(Inaudible)

(Griterío)

(Inaudible)

(Inaudible)

(Inaudible)

(Sirena)

(Inaudible)

¿Cómo estás?

Pues ¿cómo voy a estar?

Jodida.

Esta mañana estuve en casa de Asunción.

Dice que va gente a la casa buscando los diamantes.

Creen que Fran los tenía...

y los escondió.

Pero no tiene sentido. ¿Dónde los iba a esconder?

Yo qué sé.

Es que me da igual.

Claro.

Oye, ¿vas a ir a La Bajada?

No sé, no creo. -Venga, vente conmigo.

No sé si me apetece.

No te puedes encerrar, Pilar.

No tienes la culpa de nada de esto.

No te mereces estar así.

Creo que me voy.

¿Te vienes? -No, me quedo un rato.

Chao.

Chao.

Esta mañana se ha producido la detención del empresario

Antonio Díaz, afincado en la isla de El Hierro

desde hace más de 20 años.

"Antonio Díaz ya había sido condenado antes

por homicidio

y había cumplido condena en la península.

Ahora se le acusa de los asesinatos de Francisco Padrón

y de la agente de la Guardia Civil Reyes Baute,

cuyo cadáver aún no han encontrado".

Con esta detención, la isla de El Hierro

recupera la calma a pocas horas

del inicio de La Bajada, la gran celebración que,

cada cuatro años, homenajea... -Ya tengo los billetes.

¿Los billetes de qué? -Del barco.

Nos vamos a Tenerife, ya te lo había dicho.

Es mejor que te vayas tú, yo me quedo.

Nadie piensa ayudar a papá.

¡Y no sabes cuánto se lo ha buscado!

Mamá, ve tú.

De verdad, que me parece bien,

pero papá necesita a alguien que crea en él.

No, no se lo merece.

No merece que jodas tu vida por él. ¡Ya lo hice yo y mira!

No solo es eso.

También debo ocuparme de mi casa.

Nadie sabe mejor que yo lo que es creer en tu padre.

(Música folclórica)

¡Buenos días!

Tenía que comentarte una cosita, si no tienes inconveniente.

Buenos días.

¿Qué cosita?

Es por el personal,

por si hoy podían salir antes, a las 13:00 o 13:30.

¿Y eso por qué? Pues La Bajada.

Todo el mundo tiene la casa llena de invitados,

líos de comidas, de preparativos...

Total hoy, aparte de la comparecencia,

poca cosa hay.

El Hierro ya no está para nada más.

Y como ya todo terminó, pues...

No, aún no ha terminado.

Ya sé que a ti, estas fiestas, no te interesan,

pero todos te lo agradeceríamos, yo incluida.

Si no surge nada de última hora

y consideras que el trabajo no se resentirá...

Gracias, Candela.

(Puerta cerrándose)

Buenos días, sargento.

¿Díaz ha dicho algo?

Vale.

No, nada más, muchas gracias.

(RESOPLA)

Perdón,

¿puedo?

Es él.

Disculpen.

¿Sí, qué desea?

¿Conoces a este muchacho?

¿Con permiso?

Gracias por venir.

No creo que esto sea una buena idea.

Lo de ayer,

sé que no estuvo bien,

pero créeme, era lo mejor.

Hay algo que necesito hacer antes de que me envíen a Tenerife.

Díaz, debes centrarte en tu defensa.

No sé por qué digo esto si ya no soy tu abogado.

Quiero firmar los papeles del divorcio.

Así dejo algo solucionado

y tengo un problema menos del que preocuparme.

Para Elvira y Pilar es mejor.

Voy a mi despacho e imprimo una copia.

Y, de paso, te ocupas de mi defensa.

La abogada de oficio no se entera de nada.

Prefiero malo conocido.

¡Coño, Díaz!

No hablas en serio.

Después de lo de ayer...

Supongo que no tenía muchas más opciones.

Eso no quita que seas un comemierda.

Y no necesitamos recordar ahora

los antecedentes del Sr. Díaz como homicida convicto

y tampoco como investigado por la muerte de Francisco Padrón.

Hace poco nos reunió aquí mismo en unas circunstancias

que ahora se repiten.

Pero bueno, no miremos atrás.

Basta con ver la acumulación de pruebas

para que su ingreso en prisión quede justificado.

-Señoría, las piezas de convicción

referidas por la fiscalía son meramente circunstanciales.

Confiamos en que vuelva a demostrar su independencia

y deje en libertad a nuestro defendido.

Por lo tanto,

mi decisión será acordar prisión provisional

para el Sr. Díaz Martínez.

Hemos terminado.

Pueden retirarse.

¡Alguien está mintiendo! ¡Díaz!

Agente, por favor, llévese al detenido.

¡Alguien le está mintiendo! ¡Díaz, no más tonterías!

¡Pregúntese por qué!

¡Díaz, por favor!

¡Pregúntese por qué le mienten, señoría!

¡Díaz!

¡Pregúntese por qué le mienten, señoría!

¡Le mienten!

¿Qué le ha parecido?

¿A qué se refiere?

A Díaz. ¿No quería hablarme de eso?

No, no, no.

Solo quería pedirle disculpas

por lo de estos días.

Quería decirle que...

que todo va a salir bien.

Ha hecho un buen trabajo.

Gracias, pero he revisado la documentación de Reyes

y no hay nada en ella que me conduzca a Díaz.

Señoría... Solo digo que algo no me encaja.

Sé que aún hay cabos sueltos,

pero hemos estado desbordados.

Desde la desaparición de Reyes, no hemos parado,

pero cuando acabe La Bajada, lo revisaremos todo con calma.

Y quizá Díaz confiese.

Pero ¿por qué cree que él dice que alguien está mintiendo?

¿Qué va a decir él?

Bueno, suerte con La Bajada, sargento.

Muchas gracias, señoría.

¿Yeray?

¡Yeray, vengo por si te animas a subir!

¡Yeray!

¡Yeray!

¡Yeray!

¡Yeray! ¡Eh! ¡Eh! ¡Yeray!

¡Yeray! ¡Eh!

Joder, Yeray.

¡Mierda! ¡Yeray! ¡Yeray!

-Todo bien, está estabilizado,

pero tiene que quedar en observación.

Dos o tres días por lo menos.

Es que yo tengo que irme. Tengo que estar en La Bajada.

¿Y a quién llamamos si ocurre algo? (TOMÁS) Me quedo yo.

¿Usted es?

Soy un amigo de la familia.

No hay problema, tranquilo.

(DOCTOR) Estupendo.

Gracias. -No tengo nada mejor que hacer.

¿Se sabe qué pasó?

Un intento de...

No,

creo que se le fue la mano.

(Inaudible)

(Inaudible)

Hasta lueguito, gracias. -Hola.

¿Qué pasa, Julián? -Hola.

¿Lo de siempre? -Sí.

1,30.

Justo. -Gracias.

Chao. -¿Siguiente?

Un par de quesadillas, por favor. -Okey.

¿Cuánto sería? -2 euritos.

Muy bien. -Perdona un momento.

Coño, papá, ¿me puedes ayudar?

¡Tienes todo esto revuelto!

¡Así no se puede! -¡Ya me ocuparé, déjalo!

"Déjalo". ¡Ni que fueras el jefe!

¡Tu padre!

Ten. -Gracias.

¿Quién sigue?

Una barra de pan.

Okey.

¿Está ahí? -Sí.

Llévame al hotel.

Luego tú te vuelves y me avisas cuando lo tengas.

Claro.

(Ladridos)

(Continúan los ladridos)

(DANIEL) ¿Qué pasó? ¿Y Yeray?

No contesta. No sé, supongo que no estará para salir.

(SERGIO) Vamos, que si no, no habrá sitio para la furgoneta.

(DANIEL) Voy.

(Motor arrancando)

(Vehículo alejándose)

Niño, ¿ya han salido?

¡Qué va!

La misa debe de estar por terminar.

Ya tienen que salir, ¿no?

(SERGIO) ¡Ahí está! (HOMBRE) ¡Viva la virgen!

¡Viva! (VARIOS) ¡Viva!

(HOMBRE) ¡Viva!

(SERGIO) ¡Viva!

(Música folclórica)

(SERGIO) ¡Venga, vamos!

(HOMBRE) ¡Viva! (VARIOS) ¡Viva!

¿Por qué pusiste esto?

Chicos, ahora vuelvo. No se muevan de aquí,

que luego no les encuentro.

¡Hola!

¿Qué tal? ¿Cómodo?

Un poco.

Hola.

Viniste al final.

Vine, no podía quedarme en casa.

(Música folclórica)

Ven, métete por aquí.

(HOMBRE) ¡Viva la virgen! (VARIOS) ¡Viva!

(HOMBRE) ¡Viva la virgen! (VARIOS) ¡Viva!

(Aplausos)

(PILAR) ¡Lleva el manto!

¿Qué manto?

El que hizo Asunción en homenaje a Fran.

(DANIEL) No, no es ese.

(PILAR) ¡Qué pena, con la ilusión que le haría!

A Fran le encantaba que su abuela vistiera a la virgen.

(Música de suspense)

¿Daniel?

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