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Cierras, 56, primera B.
¡Stop! No me ha gustado nada. ¡Otra B!
¡Silencio!
¡Silencio!
Cierras, NPT, primero, segunda B.
¡Stop! ¡Otra B!
¡111, 4!
¡Stop! ¡Oiga, oiga! ¡Stop!
Fieras, 88, primera B.
Fieras, 81, primera B.
Oye.
Gracias.
No hay de qué.
Pero no te enfades si seamos modernos, Pablo.
Llevamos más de un año de casados, tú verás.
Pero es que has perdido ya la dignidad, Pablo.
¿Te parece bien dejarte tratar como un trapo por tu mujer? Hombre, tanto como
eso... Si a mí me tratase así una mujer, del primer directo, la dejaba KO para
una temporada.
Palabra. ¿Qué sabes tú de estas cosas, pobre picatoso?
Ni estás casado, ni sabes ni sabrás lo que es querer a una mujer como yo quiero
a Aurora.
Afortunadamente para mí.
Mientras haya cerveza...
Fíjate qué mujer, la Venus rubia. ¿Qué te parece?
No me interesa.
Oh, encantado de verla por ici.
Bonjour, Picator.
Asesor de Messi, buenas.
Oh, está preciosa hoy, para mí.
¿Qué hace usted en este lugar?
Yo bebo cerveza con mi maestro de bolsa. Ah, él es boxeador, ese señor.
Él parece agradable.
Oh, el pegar fuerte.
No son campeón de bolsa.
¡Qué imprudencia!
Mi marido puede vernos.
¡Márchate! Ven conmigo un momento.
No, aléjate tú.
Esta noche a las once te espero en mi casa. ¿En tu casa? Mi marido sale de
viaje. Dejaré la ventana del jardín abierta.
Ahora, vete.
¡Vete!
¿Eh? ¿No le decía yo a usted que tiene un corazón de oro?
Hay que llevar esta criatura a nuestra casa, Aurora.
Necesita cuidados el pobrecillo.
Bonito te has puesto el traje.
Por un colillero.
Un traje que se estropea se sustituye por otro. Una vida que se pierde no
sustitución. Como tú quieras.
No te faltaba más que convertirte en apóstol de los chicos del arroyo.
Toma tu bote.
Y ahora a callar y a dormir, para ponerte bueno, ¿eh?
No pongas temas corbatas, que no vamos a dar la vuelta al mundo.
¡Cállate, botarate!
¿Cómo te llamas, pequeño?
¡Mi nombre!
Casi no lo recuerdo.
Es muy complicado.
Pero llámame como me llaman todos, que es más sencillo. Perra gorda.
¡Qué baratura de nombre!
Perra gorda.
Pues que mi vida no valga más.
No tengo padre y madre, ni casa, ni nada.
Soy un bichito del arroyo.
¿Quieres ser tú mi padre y no?
Claro, hijo, claro.
Vamos.
¿Y va a durar mucho vuestra ausencia?
No.
Salimos esta noche en el tren de las nueve.
Mañana, cuando dejemos cao al tigre, tomaremos el tren de la madrugada para
regresar. ¿Y por qué no tomáis el coche?
No tomamos el coche porque Pablo necesita reposar los nervios y el
fatiga demasiado.
La prensa dice que ese tigre es un rival terrible.
La prensa es de una ingenuidad que asusta.
¿A ese tigre?
Lo convertimos mañana en un simple menino.
Si conoceré yo los puños de mi Pablo.
Somos invencibles.
Cállate ya la boca, charlatán. Y vámonos, si está eso listo.
¿Te vas ya?
Sí, querida.
Qué largo me va a parecer el tiempo.
¿Tan sola?
¿Y luego se combate?
No te inquietes, Aurorita.
¡Bret! ¡Ay, qué tonto!
Esta catástrofe se la debemos a perra gorda. Tu reloj se ha estropeado esta
mañana en el chapuzón que te diste por salvarlo. No importa ni me arrepiento.
Saliendo en el rápido de mañana por la mañana, llegaremos aún con bastante
tiempo por delante. Ea, vamos a tomar unas cañas de cerveza y luego a casa, a
dormir, ¿eh?
¡Vamos!
¡Qué asco!
¡Para la burra, chiquilla!
¡Esto no es una colilla!
Y aunque lo fuera, este me dio a vano ya tres pesetas, te debo yo a ver allá un
poco más.
Pero no hay nada más.
Salud.
Cómprame esta rosa, señorito.
Largo de aquí, chiquilla, que no estamos para flores. Mira, vas a hacerme un
bonito ramillete con todas tus flores y luego irás a cenar como una princesita.
¿Eh?
Verás, te voy a dar un ton.
Toma.
Es mucho dinero para tan pocas paredes. No importa. Es un regalo que te hago.
Anda, anda ahora a cenar.
Gracias,
señorita. Muy buenas noches.
Cuando dos seres no congenian, se corta por lo más sano.
Pero Pablo es muy bueno conmigo.
Me idolatra, me... ¿Y tú a él?
Yo soy muy mala.
No, eres simplemente mujer.
¿Y qué mujer?
Yo sé.
Marlene.
¿A quién?
¿A quién?
¡Petit!
en el arroyo.
Los hombres valientes como tú no pegan a la mujer.
¿Verdad, madrina?
Tienes razón, Pablo.
Tienes razón.
Dentro de una hora habrás abandonado esta casa para siempre.
Mi abogado regalará nuestro divorcio.
¡Vete!
¡Vete!
Estás en inferioridad. Como no pegues fuerte ahora, estás perdido.
Nada me importa para lo interesante que es la vida.
Ánimo tigre, es tuyo.
Esto está ganado.
¿Comes, hijito?
¿Y cómo voy a comer con la derrota de mi padrín?
No estamos ahora para la huelga.
Sirva el dulce.
Ahora vas a comer el dulce que tanto te gusta y luego darás tu primera lección
de escritura.
Quiero educarte como un hombrecito.
Bueno, padrino, tú manda. Pero una cosa te digo.
Yo ya no me separo de ti en toda la vida.
¡Dios mío!
¡Dios mío, Pablo!
si te gusta mucho a mí también
¿Para qué?
Para dejarle cabo a ese maldito tigre para vengar a mi padrín.
El más pérdago del tigre va a ser sonado, te lo prometo.
Puedes ir vistiéndote, se acerca la hora del ensayo para tu debut de esta noche.
No creí nunca que a los dos días de estar juntos empezase la explotación a
negro. No hagas literatura, chiquilla, y colócate en la realidad.
para las hembras y un novio he querido tener.
Señor Mark, estos zapatos... Ya lo di por tú.
Para ti.
Gracias.
Merci.
Este chico se vuelve completamente idiota.
Tendremos que deshacernos de él, lo sé.
Sí, no quiero que lo digas. No es posible observarlo.
Sí, no quiero que lo digas.
¿Has aprendido ya a escribir tu nombre, hijo mío?
¡Claro! ¡Pero a mi manera!
¡Espera y verás!
Acercados vosotros, a ver si saben leer.
¡Cabernícola!
Yo la escribo así, ¿sabes? Con mi ortografía. Pero se pronuncia...
gordo!
Este hombre me da miedo. Con esos ojos de loco.
Deberías enviarlo.
No te preocupes por tanto tiempo. Haz tu trabajo. No te ocupes de ella.
¿Se puede saber tu empeño en traerme a la playa?
¿No será para entrenarme?
Para entrenarte, sí.
Para entrenarte. A vivir de nuevo alegre y despreocupado.
Te veo mal. Muy mal, Pablo.
Tienes que enterrar el pasado para siempre.
¡Perra gorda!
¡Perra gorda!
¿Qué
traes
ahí? La filiación de la clientela de aquí.
Mira.
Tira eso, cochino. Va.
Anda, guarrete. Ve a lavarte las manos.
Va.
¿La recuerdas?
Esta es la mujer que quise presentarte en el retiro y que no te interesaba.
¿Qué pasó, Marlene?
Nada. Una alucinación.
Me he evadido.
¡Esta chica!
No la veas tan a menudo en la sala.
Podría ser peligroso.
Para tu señora.
¡Nero!
¿De quién?
¡De un hombre!
¡Vete, Lucas!
¿No es una vergüenza el espectáculo que te ha dado este día?
¿Y para quién?
¿Un boxeador?
Porque es bien por él, ¿no? ¡Va, tranquila con tus escenas de jalousia!
lo que encuentras para responder!
¡Va, ¡pumpea!
¡Oh, me has hecho daño!
Perdón.
Perdón.
Marlene, mi amor.
Si, eso te hace placer.
Gracias.
Ahí la tienes.
Con su domador.
La has flechado.
Padrino, ¿por qué vas ahora vestido?
¿Tendrá frío?
¿Cuándo vas a darte cuenta de tu nueva posición social, Terragorda?
Pero si es que es una lástima.
Sí, te lo avalo.
A ti te voy a dar yo.
¡Gracias!
Hay que charlar.
Charlar. Qué gran cosa es charlar. ¿Vienen los que se dedican a estudiar la
especie humana? De todos los mortales, ¿eh? Unos diferentes. Llamo de los
animales en la palabra.
Entre nosotros tenemos la palabra. Yo digo que no.
También los animales hablan. Hay cada animal hablando por ahí.
Esta es una manía que llevamos los españoles en la masa de la sangre y para
no hay depurativo posible.
Yo tenía un amigo que tenía esa manía. La de discursear cada cinco minutos.
tenía un pequeño defecto.
Era...
Y cuando se excitaba, tartamudeaba un poco. Una calamidad. Lo más a propósito
para no hablar en público ni en privado nunca.
Bueno, pues, en cuanto llegábamos al café ya se sabía. Y no la panabra.
Y no la panabra. Y había que dársela, ¿eh? Porque si no se la tomaba él.
Y nos decía, nos decía, los ágaros enalan en el alto.
Los peces se huelan en el alto.
en el purísimo azul del platanar hermoso. Todo este conjunto, el mirado a
la base de un pentagrama musical formaría una meme, una meme, una meme
rica y dulce al parque celestial en armonía no tiene
nada que ver.
¿No te parece? Es una como a lo que voy a tener el honor de explicar a la
distinguida concurrencia que más parece rin, rin, rin, rin, rin, rin, rin, rin,
rin, rin.
...se viene a escuchar al orador en palabras técnicas,
sencillas, simbólicas y poco rere, y poco rere, rere
tumbante, tiene o tendrá el honor de explicar lo que es la ciencia moderna,
que era la antigua y lo que será la ven y ven y ven.
La ciencia moderna es una ciencia en mirada a un punto de vista. La ciencia
moderna, desde el momento que es moderna, es la ciencia antigua. La
será igual que la moderna. Y la antigua es seguida. Como un ratón.
¡Un ratón!
También yo trabajo.
Es tu deber.
Ahora déjame. No quiero ver a nadie.
¡No quiero verte!
Aurora.
Mañana, pasado, no sé cuándo me podrás volver a ver.
Ahora déjame.
La presencia de Pablo, que me quiso con idolatría, y a quien yo engañé vilmente,
me ha removido todos los recuerdos.
Fue muy mala.
Por ti, la verdad.
Dejarme con mi pena.
No se damos.
Cuando junta la foca, nos consumía la ardiente pasión.
Un beso, caricia loca, golpea por meca que el cielo
apuntó. Y ahora la ausencia bella, el fuego
ardiente de mi alma sin vio.
No, Marlene.
Y esta noche, menos que nunca.
¿Verdad? Se lo juro fe, Marlene.
En estos momentos, soy feliz.
¿Qué le ha pasado a usted esta noche?
Nada. Una alucinación.
César, ha razón.
León, no, no, no.
Está acabado de verlo.
Qué cosa estúpida. ¿Verdad?
¿No exhibiría su divino cuerpo más que para mí?
¿Quiere usted ser mi esposa, Marlene?
No puedo contestar.
Yo amo, amo.
Estoy muy bueno.
Lo
que
usted acaba de hacer no es propio de caballeros.
Señor, por el mal que me hiciste, me despido.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco,
ocho, nueve, diez.
Señor,
nos encontraremos cuando quiera y en cualquier lugar.
Cuando quiera y donde quiera.
Estoy a su disposición.
Le advierto que desde mañana seré un espectador asilo a su espectáculo y el
mejor amigo de Magdalena.
¡Silencio! ¡Caternagora, calla!
¡He dicho silencio!
Usted confiesa haber tenido en la mano una barra de hierro semejante a esta y
niega haber agredido con ella a la víctima. ¿No es así?
Sí, señor comisario, pero yo no he frappé a nadie.
Eso lo averiguaremos luego.
Las huellas digitales y otros detalles son irrebatibles.
No.
No es ella quien le acusa. Le acusan los hechos.
Estas huellas confirman claramente su presencia en el pasillo.
Son las huellas de sus zapatos, señor Mark.
¿Qué número calza usted?
Cuarenta y dos.
¿Y usted?
Cuarenta y dos.
¿Y usted, señor?
Cuarenta y dos.
¿Y usted, señor?
No sé.
¿Cómo dice? Como hay dos números.
Pues no sé si es el cuarenta y dos o el veinticuatro. Me hago un taco.
Y usted, señor comisario.
Cuarenta y dos.
Dejemos esto.
Su criado
Lucas lleva los zapatos que usted le regala.
calabozo y traer a su criado. Muy bien.
Muchísimas gracias.
Marlene, tendré que dar las gracias al que quiso asesinarme por la dicha
inmensa de tenerte ahora a mi lado.
Calla. Silencio, querido.
El doctor se regañará.
¿No sabe que está prohibido fumar aquí?
Ese bandido estuvo en el pasillo cuando se cometió el crimen.
Tengo la prueba.
¿Qué es eso, muchacho?
¿Dónde se hallaba usted cuando ocurrió el suceso?
Conteste usted.
Yo...
¡Esclave de Marlene!
¡Marlene! ¡Mira!
¡Mira!
¡Marlene! ¡Silencio! ¡Conteste usted categóricamente mi pregunta!
La barra de hierro ensangrentada la tuvieron sus manos.
¡Usted es el asesino!
¡Quería quitarme a mi menos!
¿Me guarda usted rencor?
No.
Yo soy venido a hacerle un adiós amical.
Yo perdono a su criado la brutal agresión que, después de todo,
ha contribuido a decidir mi felicidad.
Y a usted le pido mil perdones, Missy Mark, por la pena que le vamos a causar.
Pero Marlene ha decidido ser mi esposa.
Eso es todo.
Pero he querido aprender mis ojos una última vez de vuestra bella
Adiós.
Adiós.
Adiós.
Maldita sea mi suerte, perra.
Ahora me quedo sin padrino. Y todo por una mujer desnuda.
Tendré que volver al arroyo, a mi industria tabaquera, al formador.
¿Para qué quiero ya mi mascota?
No, no, mi querido pequeño, no.
Ven.
Tú no irás al arroyo.
Guarda si quieres tu mascota.
Desde ahora tendrás padrino y madrina. ¿No es verdad, Marlene?
Pequeño, qué río.
Y si todos los españoles hicieran lo que nosotros, se habían acabado los hijos
del arroyo.
Y si algún día te cansas de tu padrino, acuérdate de Picatoste que
te acogerá en su casa con todo el cariño que tú mereces.
¿Dónde vas?
Voy a decirle a Mark que me contrate para sustituir a Marlene.
Porque es que yo creo que los leones tendrán respeto a sus narices.
Adiós.
Pobre Mark.
Sí, pobre Mark.
Pero yo no iba a consentir que mi adorada Marlene siguiera en su
profesión como carne de cielo.
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