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Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso amado y no espera amor cautivo.
La confianza es igual de importante que el amor.
Pero vamos a casarnos, mi amor.
Tú y yo vamos a casarnos. No, casarnos va a ser una muy mala decisión.
No. Va a ser peor. No, no va a ser peor.
No va a ser peor, mi amor, porque yo voy a cambiar.
Yo no puedo vivir sin ti.
Yo necesito estar contigo sin ti. No puedo vivir sin ti. No lo hagas más
doloroso, por favor, Vanessa.
Ya tomé una decisión y no la voy a cambiar. ¿Una decisión?
¿Después de seis años tomas una decisión?
¿Otra tequilita?
Híjole.
Pero el último, ¿eh? Pero ya me tengo que ir. Lo bueno es que de aquí ahí
no hay alcoholímetro.
Eso sí.
Oye, ya en confianza.
Yo no sé qué estaba pensando tu mujer cuando te dejó, ¿eh?
Perdón. Ya te lo dije.
Ay, no, no, no, no, no, no, no, no. Qué bárbaro. No, perdona. Es que soy de las
que dice lo que piensa.
No, no pasa nada. La verdad es que...
Sí, la amé muchísimo.
Y ella decía que yo era posesivo, que se sentía como secuestrada.
¿Cuánto tiempo estuvieron juntos? Diez años.
Uy, toda una vida.
Y bueno, cada quien tiene su manera de querer y de dejarse querer. Y hay de
encierros a encierros.
Pues, salud.
Salud. Por esos encierros.
Otra chiria.
Créeme que en estos seis años he pasado los momentos más bonitos de mi
vida.
Entonces, si has pasado los momentos más bonitos de tu vida, ¿por qué lo vas a
tirar todo?
¿O es por la loca esa que tanto defiendes? No, no, no. Esto que está
solo tiene que ver con nosotros dos.
Perdimos algo que nunca vamos a poder recuperar, manera.
Perdimos la confianza.
Me mentiste. Me mentiste más de una vez.
Pusiste en riesgo el trabajo de Marta que tanto lo necesita.
Y te aprovechaste a una niña indefensa que ha sufrido muchísimo.
Amor, perdóname.
A ti no te importa lo que para mí es sagrado en esta vida.
Tú no compartes mi deseo de ayudar a la gente.
Mi amor, escúchame.
Dame una oportunidad.
Dame una oportunidad para cambiarte. Prometo que voy a cambiar. Daniela, no
pongas así, por favor. ¿Es que cómo quieres que me ponga?
¿Nos vamos a casar?
Ya está todo, ya están los invitados, ya está... Ya está todo.
¿Cómo le voy a decir a mi mamá?
Por favor, no me hagas esto. Esto no me puede estar pasando.
Por favor, no me hagas esto.
Daniela, cálmate.
Es mejor que no nos veamos con el tiempo.
No, no, no, no.
No, no, eso no me lo hagas. No.
No, por favor, no.
Adiós, Valeria. No, no te vayas. Por favor, no te vayas.
Lo siento.
¿Qué? Fernando.
Fernando.
Ya me extrañaba no verte por aquí.
Rogelio, un whisky, por favor.
Eres la última persona a la que me hubiese querido encontrar el día de hoy.
Petriz, no sigas con tu papel de esposa fiel y abnegada. Ya te dije que no te
queda. Déjame en paz.
El que te va a dejar en paz dentro de muy poco tiempo va a ser tu marido. No
cuida. Y el corazón suele dar sorpresas muy desagradables. Félix no se va a
morir. No te va a dar ese gusto.
¿Y por qué tendría que darme gusto a mí?
Algo tan macabro.
Por favor, vete. Por favor.
Si vine aquí es porque necesito estar sola.
No te creo.
Veniste aquí con la esperanza de encontrarme.
¿Sabes lo que dicen de las mujeres que beben solas? Que lo hacen por un hombre.
Pero que en realidad están dispuestas a irse con cualquiera.
Realmente me he de haber sentido estúpidamente sola para haberme enredado
contigo. ¿Ves?
¿Me reconoces?
Viniste aquí no para estar sola, sino para buscarme.
¿Quieres volver a estar contigo? Acéptalo.
No entiendo para qué Jorge quiere hablar conmigo.
Ya hice lo que me pidió. Me tiene en sus manos. ¿Qué más quiere?
Por cierto, ¿en dónde está?
Jorge tuvo un imprevisto. Me pidió que viniera.
Me pidió que te encargara una pierna de jamón serrano y dos botellas de vino
tinto. Rioja, pero del bueno.
¿Te vas a España?
¿No? ¿Con tu familia? ¿Que te vas unos días? Dios quiera que no, incluso a
vivir. Yo les prometí no decir nada.
Y es lo mismo si me quedo aquí o me voy a otro país.
Desde que pactaste con nosotros, te volviste nuestro.
No entiendo qué le andas prometiendo a Javier, el hijo de Félix.
Bueno, pero ¿quién se creen tú y Jorge Bustamante?
¿Los padrinos?
No.
Ves muchas películas, Isaías.
No es así.
Buenas noches.
¿Y mi mamá?
La llevé a casa de su padrino. Me dijo que al ratito me marcaba para ir por
ella. ¿Se puede saber desde cuándo el chofer entra por la puerta principal?
No sé cómo mi papá te pudo contratar como chofer. Eres un igualado.
¿Será porque su papá ve a la gente de otra manera?
No. Más bien todavía no sabe la clase de persona que eres.
¿Y tú sabes...? A ver, ya deja de hablar en español, ¿sí? Es lo más naco que
hay.
Pues me gustaría saber, según usted, señorita, ¿qué clase de persona soy?
Buenas noches.
Yo sabía que ibas a venir.
¿Por qué?
Solo quiero saber por qué lo hiciste.
Yo me supongo que tienes una muy buena razón. La tengo, Víctor.
¿Cuál fue tu razón para dejarme en ridículo en el banco?
¿Por qué me bloqueaste los fondos que ya me habías autorizado? ¿Por qué?
Yo te daría todo lo que tengo si de eso depende tu felicidad.
Pero yo presiento que no es así.
Ordené bloquear ese dinero para protegerte.
¿Protegerme?
¿Protegerme de qué?
¿De quién?
Tu dinero.
Yo no lo sé.
Pero estoy seguro de algo.
Ese dinero tiene mucho que ver con ese secreto que guardas y que tanto te
atormenta.
¿Y si así fuera qué?
Pues así fuera.
Te suplico que me reveles ese secreto.
Darte ese dinero me hace cómplice de algo que no es bueno.
¿Qué pasa, Victoria?
¿Tengo razón o no tengo razón?
Dime la verdad.
¿A quién intentas proteger con ese dinero?
¿Al asesino de Nicolás Santacruz?
¿Qué quieres de mí?
¿Quieres que me quede en el país?
¡Me quedo!
No voy a cooperar con Félix ni con su hijo. ¡Lo prometo!
Tranquilo, muchacho.
¿Cuánto te paga Isaías?
Yo te doy el doble, el triple, lo que me pidas.
Pero déjame en paz.
¡Déjame en paz!
¿Es lo mejor que tienes, Isaías?
¡Púdranse tú y Jorge Bustamante!
Es muy difícil conseguir buena ayuda.
Uno siempre termina haciéndolo todo.
Isaias.
Por favor.
¿Quieres las fotos?
¡No las vea!
¡Mi familia!
Lo siento, Billy.
No es personal.
Pero la policía tiene que ver por qué mataste al chantajista.
Trata de relajarte.
Ya casi se acaba.
Nada de lo que hagas me va a convencer de que no lo estás disfrutando tanto
yo.
Ya te dije que si caí contigo fue porque estaba sola.
Me sentía sola como me he sentido toda mi vida.
Todos los hombres con los que he estado siempre me han tratado como una
cualquiera y tú no eres la excepción.
Déjame.
El mundo, Beatriz, te trata según el lugar que ocupas en él.
Si te gusta la calle, te tratan como callejera. Si te gustan los palacios, te
tratan como princesa. Y si te vendiste para salir de la calle y entrar al
palacio, siempre serás tratada como una prostituta.
¿Tú crees que yo me casé con Félix por interés?
Bueno, ¿tú qué pensarías de una mujer que seduce a un hombre que casi le doble
la edad, eh?
¿Qué crees que piensa la gente en un restaurante cuando te ven entrar del
de Félix?
Ay, miren qué hermosa pareja, ¿no? Claro que no, Beatriz.
¿No me vas a vender que te casaste con Félix por amor?
Sí.
Así fue.
Pero yo sí amo a Félix.
Me dio una casa, una familia, un hogar.
¿Y tú?
Tú has sido mi peor error, Jorge.
No.
No, Beatriz.
Tu peor error es pensar de ese modo.
Yo sé lo que quieres. No puedes dejarme.
Me necesitas tanto como yo te deseo. Te tengo aquí y no te voy a dejar.
Todavía no me ha dicho qué clase de persona soy.
No tengo por qué responderte.
Es más, ni siquiera debería de rebajarme a hablar contigo. Parece como todo el
día me está dice y dice.
Mi mamá no sabe la clase de persona que eres.
Y como yo tampoco sé, pues quería que usted me dijera.
¿Me acabas de arremedar?
Yo, nunca mentí, señorita. ¿Cómo cree?
No puedo creer lo igualado que puede ser.
¿Quieres que te diga la clase de persona que eres?
Eres de la clase de personas que son de la peor clase.
Fíjate, mi persona eres.
No sabes la clase de persona que eres.
Sí, pues ya, me quedó clarísimo.
Ya no te soporto.
Yo no sé por qué pierdo mi tiempo hablando contigo.
Pues eso sí se lo puedo decir, señorita.
Usted pierde su tiempo hablando conmigo porque le encanta.
Es un atrevido y un grosero.
Pero vas a ver, ahora que venga Diego, le voy a decir... ¿Qué le va a decir a
novio de mí?
¿Por qué te quedas callada, Victoria?
Responde, libérate de esa carga.
¿Conmigo estás seguro tu secreto?
¿Tú dices eso por qué?
No alcanzas a imaginar la verdad.
Yo misma me espanto cada vez que lo recuerdo.
¿Qué recuerda? Dímelo.
Recuerdo todo lo que pasó.
No recuerdo la sangre.
¿La sangre de Nicolás Santa Cruz?
¿Tú estabas allí?
O sea, ¿tuviste el asesinato?
Sí.
Yo viví todo aquel espanto.
Y por más de diez años me atormentará cada día, cada noche y cada segundo de
vida.
Pues entonces, acaba con eso.
Dímelo.
¿Tú viste al asesino?
¿Quién era?
¿Quién lo mató? Victoria.
Yo... Yo lo hice.
Yo maté a Nicolás Santa Cruz.
Tú asesinaste a Nicolás.
No, eso es imposible.
Es la verdad, padrino.
Es la horrible verdad que he cargado como una cruz durante tantos años.
Ya, ya, desahógate conmigo.
Cuéntame qué pasó.
Cuando mi papá se murió y Jorge asumió la vicepresidencia del banco.
Nuestra relación con la familia Santa Cruz empezó a deteriorarse y Nicolás se
enfureció.
Siempre pensó que era él que debía heredar aquel cargo a la muerte de mi
Mucho lo pensamos. Nada.
Nicolás cambió totalmente.
Se alejó de la empresa.
Y no dejó que las familias siguieran conviviendo.
Pero a pesar de eso, Soledad y yo nunca dejamos de ser amigas.
Soledad.
¿Qué mujer?
Una noche recibe una llamada de ella muy extraña.
Estaba encerrada en el baño, muerta de miedo.
Y decía que Nicolás estaba borracho y que quería matarla.
Porque había descubierto que Alejandra no era su hija.
¿Qué estás diciendo?
Cuando llegué a la casa yo escuché los gritos de soledad y Nicolás le
gritaba que la iba a matar.
Entré y sin pensarlo corrí hacia ella.
¡Nicolás! ¡No,
Nicolás! Yo no sé lo que está pasando pero te tienes que calmar, por favor. No
me digas que me calme cuando me acabo de enterar que Alejandra no le iba mi
sangre.
¡Díselo! ¡Díselo a tu amiga, perra! ¡Dile con quién te acostaste!
¡No, Nicolás, por favor!
¡No!
Y me abalancé sobre él.
¡No me la...
Entonces vi a Alejandra mirándome sobre el cristal.
Ella me miraba aterrada.
Lloraba al ver a su padre muerto.
Alejandra estaba ahí.
Alejandra me vio matar a su padre.
Ya, ya.
Todos estos años.
No me he podido quitar la imagen de esa niña.
Llorando por su padre.
¿Alguna vez te dijo Soledad si era verdad lo que decía Nicolás?
Que él no era el padre de Alejandra.
No, padrino.
Nunca me dijo nada hasta ese día.
Y ya nunca lo volví a ver.
Nunca.
Pásame otro tequila.
No. Lo tomaste demasiado.
¿Qué te importa cuánto he tomado?
Seis años de Brian.
Seis años.
Y me dejó.
Como si fuera un calzón. Un calzón viejo.
¿A qué te ríes, idiota? ¿No ves que estoy sufriendo?
No te lo buscaste. Es como si te ocurre jaloner a Alejandra.
Otra vez.
Esa maldita mala sopa.
Estoy segura, estoy segura que le gusta.
Y que también no te haga.
No, no te desquites conmigo, ¿eh?
Si no me desquito contigo, entonces ¿con quién me voy a desquitar?
En este momento no le puedo comunicar con don Félix.
Tan grave es.
Permítame, voy a ver qué puedo hacer.
¿Quién es, Iris?
Es... es alguien de un bar.
Parece que Beatriz está metida en serios problemas.
Y don Félix me pidió que mientras estuviera con la señora Victoria no le
molestara. A ver, permíteme, yo tengo una llamada, ¿sí?
¿Bueno?
¿Quién? Ahí soy yo, Fernando.
así a esta hora sin avisártelo.
Necesito hablar con alguien. Necesito un amigo.
¿Qué pasó?
Terminé con Vanessa.
Terminaste con Vanessa.
¿Quieres un tequila?
Sí, te lo acepto.
Digo, gracias.
Seguro discutieron por lo de Alejandra.
Sí, pero...
Pero más que eso, siento que desde hace mucho se rompió algo entre nosotros.
Y yo no me había querido dar cuenta.
Y bueno, cuando las cosas se rompen, pues no hay nada que hacer. Ni modo.
Sí, la verdad es que llevo mucho tiempo pensándolo.
Creo que definitivamente no puedo volver con ella.
No había qué hacer.
La niña estaba ahí aterrada.
Y Nicolás estaba muerto.
Yo estaba tan confundida.
Yo no me imagino, Victoria.
Tuvo que ser espantoso para ti.
Sentí un fuerte golpe en la cabeza.
Y todo se hizo negro.
Y cuando desperté, solo estaba el cuerpo de Nicolás rodeado de sangre.
Yo lo metí.
Y las cosas pasan.
Qué bueno que pasen. ¿Por qué no me dijiste que estabas con alguien? No,
te iba a decir.
No, no, no.
No,
no, no. Si quieres te puedes quedar.
¿Cómo me voy a quedar?
Salud. Sigue lo tuyo.
Gracias por entender.
No, pues a ti ya hablamos después. Yo me voy a mi casa.
Suerte, ¿eh?
Nos vemos.
Adiós.
¿Dónde estaban ellas cuando tú despertaste?
No lo sé.
Esas son las preguntas que me han atormentado toda mi vida. Víctor,
alguien. Buscaste ayuda.
Corrí a la casa a buscar a Jorge.
Le quería contar todo.
Pero él no estaba.
Y tú estabas de viaje.
Pero yo lo tenía muy claro.
Yo había matado a un hombre.
Y tenía que entregarme a la justicia.
Besé a mis hijos.
Y salí de la casa.
Pero no te entregaste. No te entregaste. ¿Por qué no te entregaste?
No, justo en aquel momento.
Me llamaron por teléfono.
Y escuché por primera vez esa voz.
Esa voz que no me ha dejado de atormentar en todos estos años.
¿La voz de quién?
Ese hombre, padrino.
Yo no sé quién es.
Me llamó y me dijo que tenía Alejandra en su poder.
Que yo tenía que pagarle si quería que ella siguiera con vida y... Tú me vas a
decir que durante todos estos años has sido víctima de un chantajista,
Yo he sido víctima de mi error.
Yo maté a Nicolás Santa Cruz.
Y yo no quiero tener sobre mi conciencia la muerte de su hija.
A mí me encanta bailar. A mí también me encanta.
Lo que más me gusta.
Claro, después te dije.
Oye, hace calor, ¿no? Sí, ¿no?
No pasa nada.
Diez años.
Diez años. Como que ya no aguanto más.
Basta, Victoria.
Tú no quisiste hacerlo.
¿Tú solo tratabas de defender a Soledad?
Lo que yo no entiendo es cómo te has dejado extorsionar todo este tiempo sin
decirle nada a nadie.
Además, ¿cómo sabes si Alejandra está viva?
No, la niña.
Él me dijo que si decía algo, una sola palabra, mataría a Alejandra.
Por eso tú no debes decirle nada a nadie.
Ni hacer nada, padrino, por favor.
Júramelo por lo que más quieras.
No te preocupes. Yo no le voy a decir nada a nadie.
¿Y Soledad?
¿Tú sabes algo de Soledad?
Tal vez ese hombre la mató.
¿Me entiendes que justo cuando te iba a decir que era la mujer de su vida lo
corriste? ¿Qué chata eres?
A ver, no estuvo ni siquiera cerca de decir algo así.
Pero si lo hubiera dicho, ¿qué?
¿Hubieras bajado corriendo para abrazarlo y besarlo?
Obviamente no, idiota.
Fernando tiene que ser mío, tiene que estar conmigo.
¿Tú me vas a ayudar?
Yo.
¿Cómo?
¿Quieres que... que te interne en el área de psiquiatría?
Pero ya te falta poco, ¿eh?
Cállate.
¿Le vas a decir que...
Él estaba pasando por un mal momento y que está mal.
¿Por qué no mejor nos olvidamos de tu exnovio y empezamos a planear cosas
tú y yo?
No, no te quieres eso.
¿Y tú qué dices aquí?
Gracias por llamarme. ¿Puede decir, por favor, cuánto es de los daños?
No, no, no, por favor, no es gran cosa.
Tengo suerte de que el barman llamara a la casa y yo contestara el teléfono y no
mi padre.
¿Qué es lo que quieres? ¿Matarlo de un susto? ¿Matarlo de la vergüenza o del
disgusto? Déjame en paz, ¿sí? No te metas en lo que no te importa. Mira, ten
cuidado, ¿sí?
Oye, escúchame una cosa. Bueno, a ver, ¿por qué todos traen ese maldito afán de
estarme fastidiando hoy?
Oye, ¿por qué no mejor te vas a la casa a cuidar a tu papá ya que te sientes con
todo el derecho?
Sí, sí me voy a ir, pero tú te vas conmigo. Vámonos. ¡Ay, no me jalonees!
¿qué te pasa?
Si estoy aquí es porque mi padre todavía te considera su esposa. Y no sé por
qué. Vámonos, por favor.
¡Au! Javier, no me haces daño.
Por favor.
No sabes el daño que te puedo hacer, Beatriz.
Así que compórtate como la señora del valle que eres.
No tienes idea de lo difícil que yo puedo convertir tu vida.
Así que vámonos.
Y yo contraté por meses a los mejores detectives.
Nadie encontró el más mínimo rastro de soledad o de la niña.
Y tú, todo este tiempo sin decirme nada.
Perdóname, padrino.
Nunca supe qué hacer más que pagarle a este tipo todo lo que me pedía.
No le vas a dar un centavo más a ese chantajista.
Tú no te imaginas de lo que es capaz este hombre.
Se metió a mi casa y me amenazó.
Padrino, yo ya no puedo más.
Ya no puedo más.
Te comprendo, Victoria.
Billy está muerto.
¿Estás seguro de que no cometiste ningún error, Isaias?
Todo salió de acuerdo al plan.
Mañana lo verás en los periódicos.
Empresario y chantajista acribillados entre sí.
A los periódicos amarillistas les va a encantar eso.
Sobre todo el detalle de las fotos.
¿Quién diría que el respetable empresario Billy Thompson terminaría
Lo que tenemos que hacer es estar muy atentos a la reacción de Félix.
Seguro va a usar sus influencias para que la policía investigue a fondo el
Y me sigue todo lo que quiera.
Tarde o temprano se va a convencer que su amigo era de doble moral, un tipo con
doble vida.
Bueno.
Lo importante es que ahora ya tenemos el terreno libre para concretar el negocio
de las armas.
Por favor, Padrino.
Déjame hacer esa transferencia.
Él me dijo que esta vez me la va a entregar.
Aún así, Victoria, no hay que caer en su juego.
Deja este asunto en mis manos.
Yo te prometo que no le va a pasar nada a Alejandra, y menos a ti o a tu
familia.
¿No sería más fácil darle el dinero a ese hombre? No.
Ese hombre se está jugando su última carta. Si tú no le pagas, va a mantener
Alejandra viva.
Si tú le pagas tanto dinero, ya no tienes necesidad de hacerlo.
Está bien.
Pero prométeme una cosa.
Tú no vas a hacer absolutamente nada, padrino.
No quiero ni a la policía ni al secretario de seguridad metidos en esto.
Yo no quiero arriesgar la vida de Alejandra.
Te lo prometo.
Nada más déjame ayudarte a pensar cuál es la manera de recuperar a Alejandra.
Gracias. Muchas gracias.
¿De qué, mi amor? ¿De qué?
¿Qué tal la melopájara?
Vino lo más rápido que pude.
¿Cuál es la urgencia?
Ya sé quién falsificó los papeles del mundo, Grijalva.
Estoy seguro que le ha dado una nueva identidad.
¿Por qué estás tan seguro de esa persona?
Pues porque puse bajo observación a los tres mejores falsificadores de la
ciudad. Uno de ellos, Sergio Baltasar, se empezó a gastar dinero desde hace
días como si hubiera sacado la lotería.
Ahorita mismo está por salir de una casa de cita donde estuvo toda la noche.
¿Cómo la ves?
No me saca toda esta información.
Bueno, ¿confías en él?
Camilo... Uno es tan malo o tan bueno como tus soplones.
Solamente hay que pagarle con discreción.
Ahí está el soplón.
Tolpado hace rato.
Ya se movió, vamos por él. Así es que avísale a tus niños que nos alcanza.
Vuelve, tío.
Vuelve.
Regresa a tu cuarto, Beatriz. Voy a pedir que te manden el desayuno a tu
No quiero que mi padre te vea en este estado.
Tal vez a ti no te importe lo que él pueda pensar o sentir, pero a mí sí. No,
estás muy equivocado.
A mí me importa tu padre por encima de todas las cosas y daría lo que fuera por
verlo feliz.
Entonces déjalo.
Eso es lo mejor que puedes hacer por él.
Yo amo a Félix y ojalá algún día me creyeras. Yo quiero a mi padre y juré
nadie le iba a hacer daño jamás.
Tú le has destruido la vida.
Mírate, eres una alcohólica. ¿Tú qué crees que eso no lastima a mi padre?
Ayúdame.
Ayúdame, yo ya no sé qué hacer. Javier, ayúdame.
Intérrate en un centro de desintoxicación que yo puedo pagar.
Y así mi padre no se enteraría.
Hazlo.
¿Y de qué se supone que no me debo enterrar?
Es como si me hubieran quitado un peso de encima.
Gracias a Dios.
Ay, ojalá que agarren pronto a ese desgraciado que tanto te ha hecho sufrir
ti. Y Alejandra, ojalá don Félix le haga pagar caro por tantos sufrimientos.
No lo sé, Cruz.
Pero yo espero que haber hecho esa confesión no me traiga otras desgracias.
Tengo miedo.
Cuando te dije que le hablaras a tus niñas, no era para jugar operativos
ridículos.
Solamente le hemos sacado la información y ya.
Ya llegó el paquete.
Prevenidos.
Oiga, ¿usted es el bueno para los papeles chocos?
No, no sé de qué me hablas.
¿A dónde vas?
Te voy a ayudar.
¡Linare! ¡Linare!
Es que me estoy yendo a trabajar al otro lado y necesito un green card para
empezar a chambear. Ya sabemos las cosas.
Ajá.
¿Quién te mandó?
Un compa que ya está al lado de allá.
¡Ay, muere!
¡Ay, muere, ay, muere!
¡Ay, muere!
¡Ay, muere, ay, muere!
¡Ayúdenme! ¡Está loco, me quiere matar!
¿Cómo se llama Olesmundo Grijalva?
¡Linares, habla! ¿Cómo se llama?
Quiero que le digas cómo se llama. ¡No podemos hacer esto, Linares!
¡No se puede!
Recuerda que ya no se puede hacer.
¡Nadie se atenta a los sueltos!
¡Bájalo!
¡Bájalo ya! ¡No lo voy a bajar hasta que me lo diga!
¿Quién es el mundo?
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