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Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso amado y no espera amor.
Si yo suelto este botón, se activa la carga y volamos a mil pedazos.
No le hagas caso, Jorge. Es un truco muy barato. No.
Él es capaz de eso y mucho más.
Baja el arma ese día.
Jorge. Baja el arma.
Muy bien.
No eres tan imbécil como yo pensé, Jorge.
Manrique, baja el arma.
Está bien de tus ganas. Tendrás tus 10 millones.
¿10 millones de pesos?
10 millones de dólares.
Para ser justos y sinceros, son nueve millones setecientos mil.
Estás loco.
No se los vas a dar, ¿sí?
Yo, a diferencia de ti, tiburona, no me gustan las migajas.
A mí me gusta volar alto.
Ya sabes qué hacer.
Eres muy inteligente.
Mientras tanto les voy a decir qué vamos a hacer.
Yo me voy a ir.
Si en cinco minutos no me ha pasado nada, desactivo la carga de explosivos.
Si me pasa algo, nos vemos en el infierno.
¿Qué garantías me das de que eso no va a explotar?
Te necesito vivo.
Los muertos no pagan.
Buenas tardes, Gladys.
Comandante, qué gusto.
Pase, por favor. Gracias, Gladys.
Y dígame... Siéntese, siéntese. ¿Qué le ofrezco?
Una mechita.
Pues me dio una vuelta para platicar un rato con Rufino.
Ah, caray.
Pues...
No, no está, comandante.
La verdad, yo estoy un poco preocupada. ¿Y eso por qué?
Ha estado muy misterioso, revisando unos papeles.
Y luego está ese periodista que conoció.
¿Y cómo se llama el periodista?
José Luis.
No me acuerdo del apellido.
¿No será José Luis Gutiérrez?
¿Sí? Sí, creo que sí. Pues se fue con él hoy en la mañana.
Me dijo que iba y venía y mire nada más la hora que es.
Yo le estoy llamando y llame al celular y no me lo contesta.
Gaby, ¿me dejaría ver los papeles que revisaba Rufino?
¿Usted cree que está en peligro?
No, no, no, Gaby, no, no, no.
Gaby, ya sabe, cuando se le mete una cosa en la cabeza a Rufino... Bueno,
permiso, voy a buscarlo. Ándale.
Me has extrañado tanto.
Me has hecho tanta falta.
No puedo creer cómo alguien nos pudo hacer todo esto.
Pero te prometo que yo voy a encontrar a la persona que te hizo esto y que
destruyó esta familia.
Yo voy a buscar a mamá.
Voy a buscar a mamá porque... Yo sé que ella está viva.
Te vamos a venir a ver.
Te extraño.
Te extraño todos los días.
Vas a ver que muy pronto vamos a poner esta tumba bien bonita. Le vamos a traer
flores, la vamos a limpiar.
Va a ser la tumba más bonita de este panteón.
Gracias, Pedro.
Gracias por traerme.
Raif, le voy a hacer una pregunta.
Sí, dígame.
¿Usted sabe si Rufino le habló de esta información a la mía?
No.
De hecho, me pidió que no le mencionara sobre estos papeles.
Siempre se andaba escondiendo para revisarlos.
Es que gran parte de estos documentos desaparecieron hace muchos años.
A lo mejor usted oyó hablar de un compañero de Rufino de apellido Delgado.
¿Mauricio Delgado?
Sí, eran muy amigos.
Pero, ¿no usted un día dejó de visitar a Rufino y de buenas a primeras
desapareció? ¿Hasta qué hora que volvió? Y estuvo a nada de matarnos con la
bomba. No.
¿O sea qué?
El mundo Grijalva y Mauricio Delgado son la misma persona.
¿Se me ven?
¡Ayuden a quitarme esto!
¡Señor!
¡Felio!
Dame las llaves de tu esposa.
Están en la unidad, voy por ella.
¡Te esperas!
Apúrate, Isaías.
Debí adivinar que este tipo no vendría aquí sin haber planeado muy bien una
salida. Y si no pasa nada.
No sonaron las alarmas cuando metió el maletín al edificio. Si no sonaron las
alarmas, debe ser un explosivo plástico.
Seguro un C4.
Rijalva es especialista en el manejo de esos dispositivos.
Manrique, que te informen si este desgraciado sigue por aquí.
Adelante, Peyo.
El sospechoso está subiendo un taxi comisionado a Manrique. ¿Qué procede?
Nada, déjalo ir.
De nada.
Va a cumplir su palabra.
Te quiere vivo, si no, no le vas a poder dar el... Es muy cómodo para ti
decirlo, ¿no? Como tú no eres el que está exposado a esto. Voy a hablar a la
división para que nos manden un escuadrón antibombado.
A lo mejor Isaías tiene razón. A lo mejor no tiene explosivos.
Ten cuidado.
Puede ser un sistema que se active al abrirlo.
Soy la comisionada, Manrique.
Manden un escuadrón antibombas al Banco Capital de México.
¿Qué hiciste?
Nada.
Nada. Yo no hice nada. Empezó a sonar solo.
¿A dónde vas?
Isaías. Isaías, ven acá.
Ven acá, Isaías.
¿Pero qué tiene la niña?
¿Eh?
Cruz, nos puedes hacer algo de comer, porfa.
Claro.
Preparé las albóndigas de queso que tanto te gustan.
Tienes que probarlas, te van a encantar. Ay, gracias, Cruz.
Pero la verdad no tengo nada de hambre.
Quiero estar sola un ratito.
Gracias, Fer.
Pobre muchacha.
¿Cuántas desgracias más tiene que soportar?
¿No fueron suficientes tantos baños de secuestro?
Alejandra todavía tiene parte de su vida en aquel sótano.
También tiene que escapar de esa prisión para ser una mujer completamente libre.
¡Hijito! ¡Qué gusto me da oírte!
Como me dijiste que si te venían a buscar, te avisara.
Sí, dos señores.
Eso les dije, que regresaran mañana.
¿De veras vas a venir, mijito?
Ay, qué gusto me va a dar verte.
Están ricas, ¿verdad?
Pues huelen deliciosas como siempre, Cruz.
Te voy a dejar un momentito. Ahorita regreso.
Bueno, muchas gracias.
No quise interrumpirle. No, no, no te preocupes. No, no, soy yo el que está
interrumpiendo aquí en la cocina. Es que no quería comer solo allá en el
comedor. Ah, pues si usted me permite, yo le acompaño.
Por supuesto que sí.
Fíjese que precisamente venía a ver si quedaba alguna de las albóndigas que
Cruz con esas maravillosas manos de ángel que ella tiene y que Dios le dio
cocinar.
Todavía quedan algunas. Tráete un plato y firme.
Gracias.
Me da gusto verlo de nuevo tan seguido por esta casa, joven.
Todos lo extrañamos mucho, ¿eh? Yo también, Paco. Gracias.
En realidad estoy aquí principalmente por Alejandra.
Esa pobre muchacha.
¿Cuánto ha sufrido, joven?
Fíjese que yo todavía recuerdo de ella cuando era chiquita.
Venía con sus papás.
A las tantas fiestas tan hermosas que organizaba la señora Victoria y jugaba
usted.
Yo no me acuerdo tanto de ella.
Jamás imaginé que iba a terminar... ¿Enamorándose de ella?
Aquí voy a guardar todos mis tesoros. Sí, pero si tú eres mi tesoro, ¿dónde te
guardo a ti?
¿Dónde te guardo? Te chulo mucho, mamá.
Oye, mamá. Aquí te gano, Alejandra.
Mejor vas a salir de aquí.
Tienes que ser fuerte, Alejandra.
Yo voy a pensar por ti y donde quiera que vayas.
¡Ajúdenme!
¡Maldito el mundo!
¡Te voy a matar!
Es que lo único que quiero es hacerla sonreír todo el tiempo.
Quiero hacer algo para que se olvide de todo lo que pasó y hacerla feliz.
Cualquier sufrimiento del alma o del corazón se alivia con amor.
Y si usted ama, ¿qué está esperando para demostrárselo?
Haga algo inesperado, una locura.
Hágale ver el amor que siente por ella ahora en este momento.
¿No se siente usted a ver que pase el amor?
Luego pasan los años, se hace uno viejo
soñando con aquel amor.
Paco, me acabas de dar la mejor idea del mundo.
Qué bueno que decirlo para algo, Jorge.
Gracias, Paco. De nada.
Para eso me gustaban, cobarde.
Pero para enriquecerse a mi costa, así son los primeros en formarse. Jorge, por
favor. Tienes que entender, la situación no era para mí. ¡La situación!
Es que están conmigo hasta la muerte.
Sus vidas me pertenecen, ¿les queda claro? Hay otros asuntos pendientes,
de este.
Félix nos sigue investigando.
Hoy mismo me reúno con Iris para ver qué es lo que está pasando ahí. Y también
tenemos que ver qué vamos a hacer con Alejandra.
No desvale, ¿eh?
No voy a aceptar un error más.
De Alejandra y Félix encárguense ustedes.
De Edmundo me encargo yo.
Le gustan las bombas, ¿no?
Lo voy a hacer volar.
Ahora pegamos el cable para que no se note.
Y el micrófono lo tendrás aquí.
Debes tener cuidado en que te hable de frente.
De este modo la voz será más clara.
¿Entendiste? Sí, creo que todo está entendido.
¿Tienes alguna duda?
No, ninguna, don Félix.
Bueno, en este caso yo creo que sería bueno que empezáramos a repasar las
una a una, las que vas a decir, como si estuvieras enfrente a Isaías.
Venga.
Isaías, ¿qué es este líquido que tengo que poner en la bebida de don Félix?
Esa es la primera pregunta.
Así es.
La segunda.
Isaías, ¿estás seguro de que esto no lo va a matar?
Recuerda que la vez pasada casi se muere don Félix de un infarto.
No olvides hacer que mencione a Jorge Bustamante. Es muy importante que tanto
como él menciones su nombre.
Bien. Busca la manera en la que Isaías afirme que Jorge ordenó poner la droga
la bebida de mi padre la vez pasada.
Y que ahora también es... Él, el que lo está ordenando.
Don Félix, si se da cuenta que le estoy tendiendo una trampa, me va a matar.
Yo estaré cerca monitoreando.
Solo actúa con naturalidad y todo va a salir bien.
De ser necesario, intervendré a tiempo, te lo prometo. Iris.
Me lo debes.
Después de que estuviste a punto de provocar mi muerte, me debes este favor.
¿Lo vas a hacer?
Sí, don Félix.
Lo voy a hacer.
Bueno, ¿y se puede saber qué estamos celebrando?
No estamos celebrando nada.
¿Qué no podemos estar así, normal?
Es que, como siempre estamos en tu departamento, escondidas. Es que ese es
problema.
Estoy harto de esa situación.
¿Estás harto de tenerme en tu departamento a solas? No creo, Efraín.
Jamás.
No voy a cansar de eso.
Pero ya no tenemos que estarnos escondiendo.
Tú ya terminaste con Fernando.
No, no, no. Yo no terminé con Fernando.
Fue una separación.
Y ahora estoy convenciéndole de que seamos amigos para que poco a poco
nuestros buenos tiempos. Sí, porque es un idiota. No, no es ningún idiota,
Efraín. Fernando es un hombre bueno, diferente.
Porque sí es aferrada de Fernando.
¿Te das cuenta de todo lo que has hecho por él, por un hombre que no te ama?
Casi te matas chocando.
¿Te acosaste con Ramiro para que no hablara? Ya basta, Vanessa.
¿Te acuerdas cuando hicimos el amor por primera vez?
Me dijiste que yo era el segundo hombre con el que estabas.
Bueno, pero es muy diferente con Fernando.
¿Con Fernando qué?
¿Qué historia?
Si hubieras sido feliz, plena con él, no me hubieras buscado.
Ya vas a inflar tu ego, ¿verdad? No tiene nada que ver con eso.
Nada que ver con eso.
Lo que pasó entre nosotros no fue una noche loca, un error y algo que se
terminó.
Todo este tiempo que hemos sido amantes, ya sea que tú me busques a mí o yo a
ti, te he aprendido a conocer.
Y a pesar de todo lo que has hecho, yo no te juzgo.
Y ahora que eres una mujer libre,
Pedir que te quieras casar conmigo.
Sí, adelante.
Alejandra, me gustaría darte esto.
Gracias.
Eres tú con tus papás.
veíamos tan felices.
Así es.
No sé en qué momento pasó todo esto.
¿Por qué mataron a mi papá?
¿Cómo es que ahí me tuvieron encerrada tanto tiempo?
Victoria, a mí me gustaría entender.
Y quiero saber quién fue esa persona que mató a mi papá y que destruyó esta
familia.
Alejandra, yo sé que estás pasando por momentos muy difíciles.
Y quiero que sepas que yo también deseo que los restos que aparecieron no sean
los de tu mamá.
Yo siento que mi mamá está viva.
De verdad no sé por qué, pero es algo que siento a ti.
Gracias.
Estás muy bonita.
¿Qué dices?
Ay, Efraín.
Ahora sí me hiciste reír.
No se me ocurre. Lo que te estoy diciendo es muy en serio.
Pues tu chantaje emocional no sirve conmigo, porque aquí la experta soy yo.
No me mires con esos ojos.
Doctor, soy Champán.
Retíralo.
Perdón, ¿gusta que no me traigan yo?
Retíralo. Perdón.
Ya, por ahí.
No te pongas así. ¿Cómo quieres que me pongan?
No sé si este coraje que siento es por tu rechazo o porque seas arrastrado.
Mostrándote por Fernando.
Tú me lo amas.
Lo que sientes por él es una obsesión, masoquismo, no sé.
Interés.
Estatus.
Ser la señora de Bustamante. Parece que no me conoce.
O sea, si yo tuviera ese estatus, ¿te casarías conmigo?
Tal vez.
Porque lo otro que me hace muy feliz, soy al fin.
Vaya, ni más ni menos que el comandante Alfredo Linares. No, por favor, no se
levante, don Freddy. ¿Cómo no? ¿Cómo no me voy a levantar? ¿Cómo no voy a
estrechar la mano del hombre que va a meter a la cárcel a Jorge Bustamante?
Mi esposa Beatriz.
Señora, es un placer conocerla.
Encantada, el gusto es mío.
Sentado. Gracias.
¿Comandante quiere tomar algo?
No, no, no, yo estoy bien, muchas gracias, estoy bien.
Me contaba mi hijo Javier.
Que tiene usted pruebas físicas. Bueno, unas fotos, para ser preciso.
De que Jorge está teniendo tratos con traficantes de armas.
Entre otras cosas.
Pero estoy seguro que ese no es el único ilícito que ha cometido Jorge
Bustamante.
Aún tengo que resolver el misterio de cómo se apoderó de la herencia de los
Santa Cruz. A mí me da gusto pensar que tenemos el mismo interés.
Tengo entendido.
Que usted estuvo a punto de ser asesinado por una mujer que se infiltró
propia casa, ¿cierto?
Así es. Y se trata de mi asistente personal, Iris Carranza.
Ahora mismo, Iris debe estar obteniendo la confesión grabada de Isaías.
Justamente de caesones quiero que nos protejamos.
En el equipo de Ramiro hubo un infiltrado, de Mundo Grijalva,
costó la vida a muchos policías.
Lo que quiero saber, don Félix, es si en su círculo cercano, pues no hay alguien
que tenga alguna relación cercana o íntima con los Bustamante.
Digo esto porque puede poner en riesgo lo que estamos haciendo justamente para
meter a la cárcel a Jorge Bustamante.
Bueno, yo... Mire, yo le aseguro, comandante, aquí, delante de mi esposa,
estamos entre gente honorable, gente de confianza.
Pierda cuidado, comandante.
¿Y qué hago con este micrófono que me pusieron? ¿Prendo la grabadora? ¿Decimos
algo o qué? No, no, no, no hagas nada.
Corta, a ver.
Esto es lo que grabé.
No olvides hacer que mencione a José Bustamante.
Es muy importante que tanto tú como él menciones su nombre.
Busca la manera en la que Isaías la firme.
Que Jorge ordenó poner la droga en la bebida de mi padre la vez pasada.
Me hacen maravillas con esta grabación.
Si ahí ha sido un Félix y su hijo me llegan a descubrir que los volví a
traicionar, me van a meter a la cárcel en esta ocasión. Mi amor.
Yo te voy a proteger. Yo te voy a cuidar.
Nada te voy a...
Todos estos años ha tenido a su madre en esta casa.
No lo puedo creer.
Bueno, ¿tú crees, Rufino, que Edmundo Grijalva se va a aparecer porque solo
visitamos a su mamá?
Edmundo Grijalva o Mauricio de Algado, como quieras llamarlo, y yo tenemos una
cuenta pendiente.
Yo le enseñé todo lo que sabe como policía. Era como mi hijo.
Sí, no solo lo cité, José Luis.
Lo reté a un duelo. Él lo sabe y no va a negarse.
Lo único malo es que yo le dije a Gladys que...
Si llegaba hoy mismo y todo parece indicar que pasaremos la noche aquí.
Y con este frío.
José Luis.
José Luis.
Aquí me tienes, Rufino.
Para lo que se te ofrezca.
Y sí, tienes razón.
A lo mejor te llegas a tu casa a dormir.
De las lunas, la de octubre es más hermosa.
Porque en ella se refleja la quietud.
El joven Fernando trajo un trío.
Romántico.
Al arrullo de su plena...
Hace tanto que no escuchaba una serenata.
¿Crees que podemos ir a ver? Pero por favor, sí, por favor, por favor.
Bueno, pero dejen que salga primero Alejandra.
Vamos.
desafiando el dolor hoy que empieza la
vida tan solo al pensar ¿y esto?
¿a dónde van?
vamos a ver
Yo sé que estás pasando por un momento muy difícil.
Pero también sé que el amor es el mejor bálsamo para el sufrimiento.
Alejandra Santa Cruz.
¿Quieres ser mi novia?
¿Cómo no voy a querer?
Si tú es mejor de lo que imaginé.
Quiero que esos ojitos iluminen mis noches para siempre.
Te amo.
Yo te amo. Yo te amo.
Gracias.
que estoy aquí, Mauricio.
No se van a quedar tranquilos si no regreso a casa.
Qué mal verás para bloquear.
¿Quién te ganaba en el póker?
Tienes que estar tan seguro que no dejes saber dónde estoy.
¿Por qué no me matas de una vez?
Por nostalgia, tal vez.
¿Qué fue mi primer compañero cuando acabé la academia de policía?
Fuiste como mi mentor, mi sensei, mi sherpa.
Casi todo lo que sé lo sé por ti.
El muchachito que yo entrené era inteligente, dedicado al servicio,
un asesino.
Por eso estás como estás.
Eres un mediocre.
Te conformaste con tu sueldo de policía.
Ay, mi hijito, qué bueno que viniste.
No sabes cuánto te he extrañado, mi muchachito. Mami, ven, dame un besito.
mi amor.
Mira, mami, te presento a Rufino, un compañero de la policía.
Buenas noches.
Ya vi.
Cuando vino a preguntar por mi hijo, le dije que él se vendría rapidito si yo le
avisaba que lo andaban buscando.
¿Y el joven que lo acompañaba? Él se tuvo que regresar a la ciudad, mamá.
Ay, muchas gracias por acordarse de mi hijo. Esto quiere decir que hice un
hombre de bien.
¿Verdad, mi hijo?
No me nos están viendo.
¿Qué importa?
Si ya somos novios.
¿Sabes que eres mi primer novio?
Ah, pues me da muchísimo gusto.
Pero te juro que yo voy a hacer todo lo posible para recuperarme muy pronto.
Lo estás haciendo muy bien, Ale.
Yo quiero ser la mujer que te haga feliz.
Tú eres una mujer muy especial y por eso me enamoré de ti.
Quiero que sepas que pase lo que pase, voy a estar aquí para ti.
Gracias. A ver, ¿cómo no me equivoqué?
Desde niña yo sabía que tú eras el amor de mi vida.
Joven, ¿le podemos ofrecer otra canción?
Ya, cántame. Deja que salga la luna, ¿se lo saben?
Deja que salga la luna, deja que se meta el sol,
deja que caiga la noche, pa' que empiece nuestro
amor.
Lo bueno de aquí del campo es que todo lo que se come es orgánico. Lo cultiva
misma gente del pueblo, ¿no, mami? Sí, mi hijo.
Don Rufino, pero no ha tocado el plato.
¿Quiere que mejor le haga unas quesadillas?
No, señora.
Muchas gracias.
Pruébanlos, están muy buenos.
Nada más, cuidado, los frijoles están calientes.
Ya están llamando a misa.
Son las campanas, ¿verdad? ¿Y no vas a ir?
Ay, hijo, pero ¿quién les calienta las tortillas?
Nosotros, mami, tranquila. Ay, ¿de veras, hijo?
Ay, qué bueno.
Es que hoy es la fiesta del pueblo.
Ahorita es la misa. Y dentro de un ratito son las mañanitas al santo
Quédense. Y mañana les hago conejo en adobo riquísimo. No me haré muchas
ilusiones, mamá. Aquí el caballero está un poco preocupado por su familia.
Bueno, espero regresar antes de que se vaya.
No me tardo, hijito, ¿eh? No me tardo.
Mi Fernando.
Sí es un caballero romántico, ¿eh? Ay, sí, yo creo que sí la quiera. La
Vanessa no la trataba así.
Ay, se imaginan que así fuera el Brian de Jesús.
Tan romántico como el joven Fernando.
¿A quién de las dos le traería la serenata? Pues a mí.
Y Luzas.
Una serenata no se le lleva a cualquiera.
Ay, bueno, ya cálmense, cálmense, que mi nieto es un picaflor.
Y bueno, yo creo que ya es hora de que se vayan a hacer lo que saben hacer muy
bien, limpiar la cocina, porque el show ya se terminó.
Oye, María, ¿y tú también tienes que hacer tareas? ¿A mí también me vas a
correr?
Es que yo creo que los enamorados quieren estar solos.
Aquí estamos como en el circo nada más viéndolos, ¿no crees?
No, no, ¿viste cómo se declaró mi hermana?
Eso, eso es de romántico.
A mí nadie nunca me va a llevar una serenata como esta.
A ti te van a traer serenata cuando encuentres el amor de tu vida. Ya te
llegará.
¿Tú no estás contenta, ma?
Sí.
Yo lo único que quiero es que cada uno sea feliz.
Se portan bien.
Pobre de tu mamá.
¿Qué dirías si supiera la clase de hijo que tiene?
Cosas de familia.
Tú lo sabes muy bien.
A mi familia no la metas en esto.
Sí, juez. Es buen policía, ¿eh?
Y Gladys.
Guapísima, qué cosa.
Pero eso sí, no le paraba la boca.
No sabes cuántas veces tuve ganas de cortarle la lengua a ver si se callaba.
Marta.
Hermosa. Salió a la mamá, la vi hace poco.
Con su bata blanca de doctora.
Está trabajando en la fundación, ¿no?
Ellas no están desprotegidas.
Tienen a Ramiro.
Y mi hijo tarde o temprano te va a atrapar.
¿Estás buscando esto?
¿Ya se te olvidó la primera regla de la academia de policía?
Un policía no deja nunca desatendida su arma.
¿Qué pasa?
¿Qué le pasa a mi niña?
Nada.
Nada más me emocioné al ver a Fernando y a Alejandra.
Hija, esas son muchas lágrimas para ser de emoción.
Además que están tan enamorados que yo no puedo...
¿En qué? En Diego.
¿Es cierto que terminaron, hija?
¿Ya te fueron con el chisme? Sí. Ay, seguro fue Cruz, qué horror.
No, Diego y yo equis, es un aburrido.
Nunca me gustó mucho, de hecho, y... Nunca me miró así como... Como mi
mira, Alejandra, y como el baboso este de... ¿De quién?
¿Ya te interesa otra persona, hija? No, no cuenta.
¿Cómo que no cuenta?
un mujeriego que era con todas.
¿Cómo que es mujeriego?
Mira, Marivín, todo llega a su tiempo.
Tú estás muy joven y muy bonita, chiquita.
Alejandra y yo somos casi de la misma edad.
Bueno, todo llega cuando estás listo.
Y si no es con Diego y el otro muchacho es un mujeriego, pues habrá otros,
muchos.
Porque tú estás preciosa, mi cielo.
Venga acá, mi chiquitita.
Rufino Estrada.
¿Cuántos años, amigo?
Y sigue siendo el mismo mediocre de siempre.
¿Y tú?
¿Cuándo te convertiste en un monstruo?
¿Sabes cuántas veces he podido matar a tu hijo?
Y no lo he hecho.
Porque yo a ti te debo un favor muy importante.
¿Estás loco?
Tú a mí no me debes nada.
Claro que sí.
¿Quién me borró del archivo?
Tú me desapareciste del mapa.
¿Sabes lo práctico que ha sido eso para mí?
Yo solo estaba obedeciendo órdenes de mis superiores. No estaba consciente de
que hacía.
Tú nunca has estado consciente de lo que has hecho.
Por eso Manriquez te escogió para este puesto. No, no. A mí Manriquez me
Manriquez se está volviendo millonaria.
Utilizando imbéciles como tú para hacer el trabajo sucio.
Mientras ella se vuelve rica.
El dinero no lo es todo.
Ya sé.
Ya sé que a ti el dinero no te importa. Por eso vas a morir siendo el mediocre.
Pues cuídate de los imbéciles como yo.
Que te podemos dar una sorpresita.
Estás lofeando.
Y vas muy mal.
¿Por qué no me matas?
Para que veas la sorpresa que te explota en la cara con mi muerte.
Iris cumplió muy bien con lo que le pedimos.
Eso es lo que menos me preocupa ahorita.
Necesito encontrar la manera de deshacerme del imbécil de Edmundo
va que provocarlo, Jorge.
Lo mejor sería que le dé su dinero y ya que se largue de una vez del país.
Hace diez años ni siquiera cumplió con su trabajo. ¿Por qué le voy a pagar
ahora? Yo creo que hay que concentrarnos en lo verdaderamente esencial.
Ahora nuestras amenazas son Félix del Valle y Alejandra Santa Cruz.
¿Por culpa de Edmundo?
Si él lo hubiera matado hace diez años no estaríamos pasando por esto.
Hace diez años tú planeabas matarlo a él.
Él sospechó y por eso no se presentó a cobrar la segunda parte del trato y
tampoco cumplió con su trabajo.
Pues esta vez no pienso fallar, ¿eh?
¿Y cómo lo vas a hacer? Ni siquiera lo puedes localizar.
Esta vez Edmundo realmente necesita dinero, está desesperado.
Ya verás que él mismo va a contactarnos y cuando eso suceda vamos a estar
preparados.
A Edmundo le gusta jugar, pero ahora soy yo quien va a jugar con sus propias
reglas.
Salud.
Yo sé que me vas a matar.
Pero no sabes ni te imaginas la sorpresa que te tengo.
¿Tú crees que me vas a asustar a mí?
¿O crees que te vas a reivindicar con la policía llevándoles mi cabeza en la
mano? ¿De veras eres tan inocente?
A mí no me importa morir si con mi muerte ayudo a que mi hijo te atrape.
¿Si tu hijo me atrape?
Falle. ¡Estás dudando, Mauricio!
Mientras tú te vas a estar pudriendo en el infierno, yo voy a estar estacionando
mi yate en un malecón.
Pero antes, voy a matar a todas las personas que se han metido conmigo.
Linares, Malrique, Victoria, Alejandra,
tu hijo.
¡Mátame de una vez!
Has tenido mucho valor llegando hasta acá.
Solo por eso te voy a compartir un secretito.
Yo conozco todos tus secretos, Mauricio.
Te conozco mejor de lo que te imaginas.
Si no, ¿cómo crees que llegué hasta aquí?
Mauricio Delgado dejé de ser hace mucho tiempo.
Ahora esta persona que tú ves se llama Edmundo Grijalva.
Párate y camina para allá.
Rápido.
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