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Zulu
Es difícil aceptar la realidad de saber
que no puedo tenerte ya junto a mí porque yo no sé
vivir con este amor que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón.
Amor cautivo que no puedo liberar.
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amar si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso amado y no espera amor.
Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito a mí.
Pero cómo he de vivir si tú no estás.
Ya no hay razón.
Es ella.
Eugenia Rangel.
¿Cuánto necesitas?
Diez millones de dólares.
Victoria, es una cantidad de dinero muy fuerte.
Sí, lo sé. Por eso te lo estoy pidiendo a ti.
Pero bueno, dime qué problema tienes.
Es que es algo que no le puedo contar a nadie.
Ni siquiera a ti.
Te voy a decir una sola cosa, Padre, no.
Este dinero significa una nueva vida para una persona inocente.
Es lo único que te puedo decir.
¿Qué me tienes que decir?
¿Eh? ¿Qué fue tan válido como para que me dejes plantada todo el día? Vanessa.
Escúchame. ¿Por qué no me hablaste? ¿Por qué no viniste?
Vanessa.
¿Es esta mañana?
¿Qué? Mataron a Eugenio.
¿Te quieren venir a decir?
Pero ahorita me tengo que regresar a la delegación.
No, mi amor, perdóname.
Perdóname, yo te amo. Yo estoy para ti, perdóname.
Perdón.
No.
Fernando.
Señora, ¿no sabe lo terrible que es para mí tener que darle esta noticia?
Créame que mi dolor es tan grande como el suyo.
Hasta mañana.
Mi amor, tú hiciste todo lo que pudiste.
No.
No, yo tenía que haber estado en esa casa con Eugenia. Ella me dijo que había
alguien en la explota, ¿no?
Yo debí suponer que su vida estaba en peligro. No, ya no te atormentes más.
Ya relájate.
Yo voy a estar aquí con ti.
¿Cómo voy a relajarme?
Tengo que ir a la delegación a ver si han averiguado algo.
Entiéndeme, si no hago nada me voy a enloquecer.
Pero ya hablaste con los papás.
¿Qué más puedes hacer?
Tengo que averiguar quién es la niña.
La que te dije que encontramos en el sátano.
De alguna manera Eugenia dio su vida por salvarla y... siento que la tengo que
ayudar.
Pensé que no estabas en la casa.
Me quedé en el cuarto de huéspedes.
Qué linda.
Ya estuvo bueno, ¿no?
Yo ya no soporto esta situación. Necesito que reacciones de alguna
me hables, aunque sea para... Disculpa.
No tengo tiempo para discutir tonterías contigo. Tengo una reunión.
Oye, no, no, no, no, no, no, no, no, no.
Yo no te voy a dejar irte así nada más.
Sin que hablemos.
Por piedad, ya.
Pídeme el divorcio.
¿Me quieres pegar? Pégame, insúltame algo.
Pero no actúes así, por favor.
Ante todo, ante todo.
Ya sabes que me molestan los gritos y los malos modales.
¿A mí sabes qué me molesta?
El silencio.
Así que, ¿qué vas a hacer?
¿Cómo lo vas a resolver? Porque yo no pienso dejar de gritar hasta que tú y yo
encaremos esta situación en lo que nos pasa. Ya está bien, Beatriz.
Acuérdate que en esta casa vive nuestro hijo.
No te puedes respetar a ti mismo.
Respeta a tu hijo.
Fue un error, ¿ya? Sí, lo admito, un error.
A eso le llamas un error.
Cafecito para terminar de despertar, ¿no? Johnny, gracias.
¿Qué tal está la camita? ¿Cómo va?
Créeme que en ningún lugar hubiera podido dormir.
¿Hay noticias?
Sí.
Sí.
Eso es todo lo que tenemos de ella.
Alejandra Santa Cruz.
¿La conoces?
El nombre me suena, pero no me acuerdo de dónde.
Gracias. ¿Y a dónde vas?
Voy a la fundación a hablar con ella. No, espérate, espérate.
Hay una cosa que tienes que saber sobre este caso.
Esta mujer ha estado desaparecida mucho tiempo.
Diez años.
¿Diez años? Diez años.
Según todos los registros, desapareció desde entonces.
Tenía trece años, imagínate.
Muchas gracias, Claudio.
Gracias por el café. Buen día.
Tienes razón.
Fue una traición.
Una alta traición. Me acosté con Jorge. Eso nunca debió pasar, lo sé. Pero por
lo menos déjame explicarte por qué lo hice. Tengo mis razones. No, no.
Para lo que hiciste, no hay ninguna justificación.
Escúchame bien.
¿Papá?
¿Qué tienes? ¿Estás bien?
No, hijo, no.
No
puedo
creerlo, papi. ¿El padrino Félix te traicionó? Mariby, no creo que las
cuestiones del banco sean tema para una niña, ¿eh?
Sí. Si mi papá me lo contó, quiere decir que puedo opinar.
Y no estoy hablando de cuestiones del banco, sino de mi papá y tu padrino.
Yo creí que eran amigos.
Yo estoy segura que mi padrino quiere mucho a tu papá. Sí, sí.
Me quiere tanto como a una hija, mi amor. Jorge, mira, acepto que estés de
humor.
Pero nadie está conspirando contra ti, y mucho menos mi padrino.
Además, ya sabe todo lo que hablamos.
Ya. ¿Y en este restaurante volvieron a hablar del mismo tema?
A ver.
¿Cómo sabes que fui a un restaurante?
¿Me mandaste a seguir otra vez o qué? Te vio un conocido y le hizo el comentario
a Isaías.
No seas paranoica, mi amor.
Siempre he dicho soy Isaías.
¿Quieres saber la verdad?
Isaías es en parte responsable de que mi padrino dude de ti.
De que tú hayas perdido su confianza por ese señor.
No te preocupes, mi amor.
Yo le voy a aclarar a Félix todas sus dudas. Porque estoy bien.
¿Vamos a hablar?
¿Qué pasó? ¿En qué va todo?
¿Qué sabes?
Vení a tu casa, pero me dijeron que estabas aquí.
Pero es que esta niña requiere toda mi atención.
¿Qué pasó?
La abuela está muerta.
Hola, buenos días. Hola, Marta.
¿Y cómo pasó la noche la paciente que trajimos ayer?
Bien. Bueno, supongo es que Efraín ya no me deja entrar a su cuarto.
Gracias. Oye, Fernando, te quería decir que en verdad lamento lo de Eugenia.
Gracias. Y lo peor es que ese tipo sigue libre.
Sí.
Si viene Efraín, dile que voy a estar en el cuarto de la paciente. Ok. Gracias.
De nada.
Grijalva la mató y la tiró hoy cerca de la
casa.
Efraín, yo sé.
Necesita tiempo para recuperarse.
Si es que algún día lo hace.
Gracias a Dios, Eugenia.
Lo único, lo único que tengo es a tu paciente. No sé qué hacer.
No sé qué hacer.
Yo necesito este testimonio, carnal.
No puede ni hablar.
No la podemos forzar a que recuerde cosas ahorita.
Ya lo expliqué a Fernando, pero parece que nadie entiende.
Yo sí te entiendo.
Fernando se debería preocupar más por su futura esposa que estarse metiendo en
lo que no le importa.
¿Qué tiene que ver Vanessa con esto, bro?
Olvídalo. No sé qué estoy pensando.
Tengo un amor escondido que no se puede decir.
Mas no lo dejará morir mi corazón decidido.
Este amor es como un río, es una fuerza que avienta.
Es el sol que me calienta y me protege del frío.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso.
Por favor, continúa.
Tienes una voz muy bonita, Alejandra.
Ese es tu nombre, ¿no?
Alejandra.
Alejandra Santa Cruz.
¿Lo recuerdas?
Yo me llamo Fernando.
Acordate.
Fernando.
¿Qué te pasa,
mamá?
Es exactamente lo que yo te pregunto a ti.
¿Qué te pasa, Vane?
Mira la hora que es, corazón, ¿y tú todavía estás metida en la cama?
Espero que algún día te arrepientas de haberle dado tantas alitas a Fernando,
que ya no te vino a ver.
Porque claro, ya le diste lo que el niño quería.
Mamá, no sabes lo que pasa, es en serio. Debes estar pensando que los consejos
de una madre no sirven para nada.
A ver, escúchame.
Eugenia está muerta.
¿Quieren algo más? ¿Otro cafecito?
No, gracias, Cruz.
En esta casa pasan cosas que hasta el hambre se te quita, ¿verdad?
Maribel, no me malinterpretes, hija.
Pero los problemas entre tu papá y yo los arreglamos entre nosotros.
Y tú, ocúpate de tus cosas, hija. Esto no tiene nada que ver contigo, corazón.
¿No quieres ver que ya crecí?
Que me doy cuenta perfecto de lo que pasa en esta casa.
Empezando porque tienes harto.
A mi papá. Y me estás hartando a mí también.
Respeta a tu madre.
No, no, no. Pero déjala que hable.
A ver.
¿Por qué dices eso, hija?
Porque todo gira alrededor de ti.
¿Alrededor de mí? Sí. Es que no te das cuenta porque tienes tus cosas, ¿no?
Tienes a tu padrino, tu fundación, tus pobres, tus dolores de cabeza, tus
misterios.
Me has faltado tú.
Tu compañía.
Tu atención.
No seas injusta, Mariby. Tu mamá... Es un ejemplo para la sociedad. Deberías
estar orgullosa de ella.
Tú no sabes lo que es. ¿Crecer con una mamá media?
¿Compartirla con todo el mundo? Porque es la verdad, Cruz.
Mi mamá quiere a todo el mundo.
Menos a su familia.
¿Qué pasó?
No mucho.
Creo que ya te había dicho por radio.
Solamente tenemos el nombre de la muchacha y ya.
Y la camioneta que se robó el tipo este todavía no la localizamos.
Pero ya pasé el reporte a todas las unidades.
¿No ha comprado pasajes de avión, boletos, un cajero, nada?
Por supuesto que no. Es bastante inteligente y sabe que no puede hacer
no es un tipo inteligente. Es un imbécil. Lo voy a reventar cuando lo
Cálmate.
Mira, yo sé que Eugenia era tu mejor amiga.
Pero no puedes hacer este caso una venganza personal.
Te agradezco tanto el consejo, amigo.
Mira.
Todo el mundo en nuestra oficina sabe que eres una persona capaz.
Nadie está dudando de ti.
Pero en mi opinión creo que te estás vinculando demasiado en este caso y lo
estás haciendo de manera emotiva y no de manera pensante.
Ok.
Vamos a ver objetivos.
¿Qué tenemos?
Tenemos a un tipo que se metió a nuestro sistema.
¿No? Sistema blindado.
Tenemos a un tipo que mató.
Vamos a olvidarnos de que es mi amiga. Vamos a dejarle un motivo a un lado. A
Eugenia Rangel. Y la tiró a un hoyo.
Tú la viste muerta, ¿no?
Tenemos a un tipo que tuvo una mujer secuestrada más de 10 años y nadie supo
nada. Tenemos a un tipo que se burla de nosotros.
¿Por qué?
Porque aquí nadie se vincula con nada.
Aquí son todos números, ¿no?
Ayúdame todo lo que pueda hacer, Alejandra Santa Cruz.
Está muy mal, Tony.
Este caso se le puede ir de las manos.
Manrique se está sobre de él.
Imagínate si se entera que tenemos una mujer secuestrada en una clínica
Se va a poner peor.
Acepto que me equivoqué, pero estaba hablando, Efraín. Estaba recitando un
poema. No es que no te crea, pero eso puede ser una defensa o un reflejo. No
quiere decir que se está tratando de comunicar contigo.
Por eso te digo, el que la tiene que tratar soy yo.
Para evaluar su progreso. Ok, te voy a pedir que no subestimes mi experiencia.
Yo sé distinguir perfectamente entre un reflejo y un deseo real por comunicarte.
Entiendo que seas el director de la fundación, pero el especialista soy yo.
me escogiste a mí. Déjame hacer mi trabajo. Y te recuerdo que en esta
trabajamos en equipo, Efraín.
Y hasta ahora, con el único que ha respondido es conmigo.
Por eso no quiero que la vuelvas a ver.
¿Qué tiene de malo que hable con ella?
¿Por qué no quieres que me involucre en este caso? Porque lo estás tomando
demasiado personal.
Yo lo estoy tratando de ayudar.
¿Puedes hablar con ella?
Eugenia Rangel Ruiz.
Jorge.
Quiero que hablemos con calma.
No quiero que estés molesto conmigo.
No me hagas caso, Victoria.
Simplemente que estoy dolido.
No creo merecer la desconfianza de Félix. Yo lo aprecio y siempre lo he
respetado. No entiendo por qué ahora está en mi contra.
Bueno, no está en tu contra.
Deberías de hablar con él, Jorge.
Él es el que no quiere hablar conmigo.
Pero tú puedes convencerlo, amor. No solo es por mí. La salud de tu padrino
en riesgo. Las presiones del banco lo están acabando.
Jorge, yo te quiero hacer una pregunta.
¿Por qué cambió de repente mi padrino contigo?
Entrará en el Panteón Inglés esta tarde a las dos.
No cambia nada.
Aparte, se me está acabando el dinero. No puede ser, maldita vieja.
No me la va a aplicar.
¿Qué fue lo que lo hizo desconfiar de ti de un día para otro?
No lo sé, mi amor, no lo sé.
¿No vas a contestar?
Maldita Victoria.
Seguro ya sabes que Alejandra le encontró a la policía y por eso no
contestar, ¿verdad?
Pero no me importa.
Tú, tú me vas a dar el dinero.
¿Dónde está?
Es de la fundación.
Nada que no pueda esperar.
Por tu cara no parece que sea una llamada sin importancia. ¿Qué pasa,
No me digas que tú y yo también vamos a empezar a ocultarnos cosas.
No, no, no, Jorge.
Tú sabes que no.
Y puedes confiar en mí como siempre lo has hecho.
Así como yo confío en ti.
Eso espero, mi amor.
Yo siempre he confiado en ti.
No quisiera arrepentirme de haberlo hecho. No me falles, Victoria.
Te necesito de mi lado, amor.
Nos vemos más tarde, ¿sí?
¿Tú qué te haces, eh?
Cada día estás más bonita.
Alejandra, no tengas miedo.
¿Hay algo que nos quieras decir?
Lo que quieras.
Vamos.
Estoy seguro que puede hablar. Simplemente tengo problemas
para comunicarte. Tiene miedo. Mira, no te confundas.
Vamos a trabajar en equipo.
Tú encárgate de la parte legal y yo de la médica.
Lo que sí es que te voy a pedir que ya no interfieras con el tratamiento.
Necesito que ella empiece a confiar en mí.
¿Entiendes?
¿Podemos hablar?
A ver, dime.
Te escuché discutir con mi papá.
¿Qué pasa?
Que tu papá está...
Bajo mucha presión en estos días y ya.
Bueno, me lo vi casi llorar.
Ya, ya no se quieren, ya están muy mal. ¿Qué pasa?
Mi amor, espera.
En todo caso no es culpa de tu papá.
No quiero que se divorcie.
Ya no lo quieres.
Los análisis hematológicos están bien. Su funcionamiento renal también está muy
bien.
Todo muy bien.
¿Y la otra cosa que te pedí?
No, no hay indicios ni de abuso sexual ni de maltrato físico.
Eso es un alivio.
Lo único que quiere decir es que está bien físicamente, nada más.
Evidentemente el daño es en su cabecita.
Hay mil maneras de lastimar a una niña.
Aunque a ti siempre te voy a poder querer un poquito más.
El
Señor
es mi pastor.
Nada me faltará.
En verdes prados me hará reposar.
Y a donde brota agua fresca me conducirá.
Él fortalece mi alma.
Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios.
Con aceite perfumas mi cabeza y mi copa está rebosando.
Me acompañarán tu bondad y tu favor durante toda mi vida.
Mi mansión será la casa del Señor.
Por largo, largo tiempo.
Amén.
Oiga.
¿Tiene fuego?
No.
Pero aparte no se puede fumar aquí, comandante. Es verdad.
Ya no se puede fumar en ningún lado.
En ningún lado.
Yo te amaba.
Te amo.
Eugenia.
Perdóname por no escucharte, por no
estar ahí cuando más me necesitabas.
Diste tu vida por salvar a esa niña.
Y en tu nombre la voy a cuidar, la voy a proteger.
Te prometo que no la voy a dejar sola.
Estoy seguro de que mi mujer está en algo raro. Su conducta no es normal.
¿Para mí qué Félix le dijo de tu encuentro con Beatriz en el rancho? No,
no. Si hubiera sido eso, Victoria estaría distante.
Hace rato entró una llamada a su celular cuando estaba conmigo y no quiso
responder. Se puso muy nerviosa.
Demasiado nerviosa.
¿Una llamada de Félix?
¿De quién más podría ser?
Hay que sacar a Félix del juego.
Está trayendo muchos problemas.
Sí, no podemos retrasar las cosas. Tenemos que pagarle a los americanos las
armas que les encargamos.
Tú ocúpate de que la información sobre los problemas cardíacos de Félix empiece
a circular.
Hay que preparar el terreno para el infarto.
Muchos se van a sorprender de que Félix del Valle sí tenía corazón.
Quien haya matado a Eugenia, escúchame bien, tiene conexión en la policía.
O es un policía o una expolicía.
Se los digo para que tengan mucho cuidado lo que hablan de Alejandra.
Ese tipo se metió a nuestra base de datos para que macharan sus huellas
digitales con el nombre del mundo Grijalva.
El mundo Grijalva está muerto. ¿Tal vez lo mató? No sé.
No sabemos cuáles son sus planes. Tal vez mató a Eugenia porque juró a
Alejandra. Tal vez la quería matar a las dos.
Si tuviera respuesta a todo eso, Fernando, te la daría. Pero no tengo, no
absolutamente nada.
No sé, pues no sé cuánta gente ha matado a ese tipo. No sé quién es.
No sé cuánto tiempo estuvo Alejandra ahí, ni por qué.
Bueno, cuando tengas más datos de su familia, vamos a descartar
Cuando tenga algo más que el nombre, te lo paso.
Bueno, ¿y qué sigue?
¿Ahora qué hacemos?
Esperar.
Tony y Guillermo están averiguando absolutamente todo lo que encuentren de
familia. Datos, padres, trabajos, escuelas.
Nada, no tengo nada.
Voy a mandar a un par de policías que se queden aquí a vigilar. No sé, una de
esas tiene un ataque de remordimiento y viene a despedirse de Eugenia. Creo que
tenga la sangre para venir a rendirle homenaje a alguien que acaba de matar.
No tengo otra cosa que hacer, Fernando. No sé qué más hacer.
Me hubiera gustado quedarme con Fernando, pero... Ese hombre volvió a
Sí, pero no pude atenderlo, Cruz.
Tenía a Jorge delante de mí.
Y no tuve más remedio que disimular.
Y aún así Jorge se dio cuenta que me pasaba.
Ese desgraciado va a llamar de nuevo.
Por dinero baila el perro, mija, ten paciencia.
¿Y si se enojó porque no le contesté?
¿Qué hago si no vuelve a llamar, Cruz? Va a llamar.
Está en juego mucho dinero.
Y todo lo que te ha hecho sufrir durante estos años.
Ojalá hubiera sido solo mi sufrimiento, Cruz.
Lo que debe haber sufrido esa niña.
Y lo que todavía sufre.
¿Pudiste conseguir el dinero que te pidió ese infeliz?
Sí.
Gracias a mi padrino.
Aceptó ayudarme sin hacer preguntas, Cruz.
Se quedó con la idea de que el dinero lo necesito para cubrir otra locura de mi
hijo Marcelo.
Pobre Marcelo.
Pero mejor que crea eso por ahora.
Sí, vámonos, vámonos.
Paco, vamos a la casa y después me llevas al banco.
Lo que usted ordene, doña Victoria.
Gracias.
Félix.
¿Qué quieres, Beatriz?
A ti.
No, Beatriz. Este es el tiempo que la culpa no te deja.
Perdóname.
Perdóname.
Yo no quiero perderte.
No quiero perderte.
Y no soporto verte sufrir así, Félix. No puedo.
¿Por qué no lo pensaste antes?
¿Por qué no recuperamos este amor?
Porque sé que todavía me amas.
Y yo...
¿Me vas a decir que me amas todavía después de que te revolcaste con Jorge?
No, Beatriz.
Eso no te lo digas.
Hace un par de días Eugenia estaba feliz por su boda.
Y tenemos que acostumbrarnos a que ya no está.
Duele mucho perder a alguien que significó tanto para nosotros.
Tenemos que mantenernos unidos.
Para honrar a Eugenia.
Honrar nuestra amistad.
Pero debemos a ella, ¿no?
Sobre todo yo, que le fallé cuando más me necesitaba. No.
Deja de martirizarte, ¿sí?
Espera.
Espérame.
No tiene ningún caso estarnos lamentando.
Vamos a agarrar a este tipo. Y punto.
Ok.
Además hay alguien que nos necesita.
Sí.
Alejandra.
De alguna manera Eugenia dio su vida por salvarla.
Lo que me impresiona es su fortaleza.
A pesar de todo lo que vivió esto.
Tenemos que ayudarla.
Para que se recupere y viva una vida normal.
Sirva de algo la muerte de Eugenia, ¿no?
Ramiro, ¿me puedes conseguir los objetos que tenía Alejandra en el sotano?
Sí, de hecho voy para allá.
Los peritos y la policía siguen ahí, así que no sé qué puedas sacar, pero lo que
saque te lo traigo.
Gracias.
Amiro, ahí, estoy contigo.
¿Vienes? Sí.
Mi amor por ti sigue vivo y
grita desesperado.
Solo espera el beso amado y no ser amor cautivo.
¿Aquí la tenían?
En el sótano.
Ramiro, este tipo es un psicópata.
Sí.
Pero a Eugenia le faltó malicia, ¿no? Se cayó. Bueno, yo ni loca entro a una
casa así con un tipo.
Estaba enamorada.
Tú deberías entender eso, ¿no?
Sí, amor.
Pero tú y yo tenemos seis años.
La verdad es que no sé cómo Eugenia se pudo enamorar tan rápido. ¿Dos meses?
Pero bueno, ya.
En fin, la verdad es que yo creo que la muchacha esta no la deberían tener en la
fundación. Vanessa, baja la voz, por favor.
Ya les expliqué que no confío en nadie dentro de la policía.
El mejor lugar para que esté Alejandra es en la fundación.
No solo se trata de protegerla, sino que la recupere.
¿Y una palabra de esto, Vanessa?
Mucho menos a mi mamá.
Mira, lo que dijiste es muy cierto.
Este tipo es un psicópata.
Y sigue suelto.
Y no solo la vida de Alejandra corre peligro, sino la de todo aquel que está
alrededor de ella.
Incluyendo a ti, a Fernanda.
Hay que tener mucho cuidado.
Ok.
Lo único que les voy a pedir es que no toquen nada, chicos.
Me parece increíble que todo esto sea verdad.
Ese es el mismo tipo que amarró, mató y tiró en un hoyo
a Eugenia.
Ese tipo no está bien de la cabeza.
Aquí tiene ropa de mujer.
Todas son de diferentes tallos.
¿O sea que tiene niñas secuestradas?
No, no. Toma su onda, Alejandra.
La tuvo aquí cerca de diez años.
¿Se imaginan lo que debe ser estar encerrado en un lugar así durante tanto
tiempo?
Apenas siguiendo la luz del sol.
Conviviendo solo con un secuestrador.
Es que no puedo creer que exista un ser humano capaz de hacer algo así.
¿Por qué lo hacen, Ramiro?
Para ocupar esas pesadillas.
No.
Es el producto de una mente muy trastornada.
La buena noticia es que, bueno, llegaron los resultados de tus análisis y estás
bien. Muy bien.
Estás sana.
Ahora solo tienes que recordar para estar mejor.
Así que, pues, empecemos por relajarnos.
Está bien, está bien.
Siéntate donde quieras.
Lo importante es que estés cómoda.
Es lo único que importa.
Lo que no me gusta es verte triste, enojada.
¿Por qué no quieres hablar conmigo?
Mi amor, ella está bien.
Está con Efraín, la polegita, buscando a su papá.
Tienes otras cosas en qué pensar. No puedo pensar en otras cosas, Vanessa.
Mi mejor amiga se acaba de morir por todo esto.
Es como si yo hubiera sacrificado su vida para... para salvar a Alejandra.
Y yo estoy aquí en la mitad.
¿Cómo pretendes que siga viviendo mi vida como si nada hubiera pasado?
No.
Nadie dijo eso, amor.
Pero no puedes dejar que esto te detenga. La vida sigue.
¿Ya se te olvidó que vamos a tener una familia juntos?
¿Que nos vamos a casar?
Tienes razón.
Para nosotros la vida sigue.
Para Alejandra acaba de empezar.
Para Eugenio...
Me gusta verte así.
Triste, enojada.
¿Sí me entiendes, verdad?
¿Por qué no quieres hablar conmigo?
Efraín, traía las medicinas de Alejandra. No sabía que tú estabas aquí.
Gracias, Marta. Déjamelas aquí en la mesa. Yo se las doy. Gracias. No, pero
es mi trabajo.
Mira, de ahora en adelante, la única persona autorizada para entrar aquí voy
ser yo.
Muchas gracias.
No entiendo, ¿hice algo malo sin darme cuenta?
No es nada personal, Marta.
Pero el cuadro que presenta es muy delicado. Algo que nunca había visto en
fundación.
Ok.
Entiendo. Nada más al rato me avisas si vas a ser exclusivo de este caso. Porque
aquí muchos pacientes te necesitan.
Tengo un amor escondido que no se puede decir, mas no lo dejará morir mi corazón
decidido. Este amor es como un río, es una fuerza que aumenta.
Es un sol que me calienta, que me protege del frío.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso.
Es el poema que ella estaba recitando.
Me parece algo extremadamente curioso.
Tengo que llevarle esto a Alejandra. No, tienes que dártelo a Ramiro.
No digas nada.
No. Tienes que dártelo a Ramiro.
Ahorita vamos a hablar con Ramiro.
¿Qué?
¿Qué es lo que encontré?
¿Dónde sacaste esto?
Está en una rejilla que está escondida en el techo.
Déjame mostrárselo a Alejandra, ¿sí? No, no, no. Yo me tengo que llevar esto.
Esto es evidencia.
Mi amor, deja que Ramiro haga su trabajo.
Por favor, Ramiro.
Se lo muestro a Alejandra. Y si no reacciona, te juro que te lo llevo a la
división. Te lo juro.
Que no te vea nadie saliendo con eso de aquí.
Gracias.
No, no, no.
¿Cómo te llamo?
Encontramos esto en un armario.
Y lo curioso son estos recordos.
Me siento como una criminal rompiendo las reglas para sacar esta cajita. No,
estamos rompiendo del todo, no. Simplemente estamos tomando prestadas
cosas para probar un punto. Pero te prometo que después las devolvemos a la
policía.
Ya me va a llevar con ella.
¿No tiene fecha?
¿Por qué un tipo tan cuidadoso, tan meticuloso, no destruiría esto por
Pues ni siquiera se imaginó que lo descubrirían algún día.
Evidentemente no se imaginó que lo descubrirían algún día. Digo, no estaba
sentado esperando por nosotros, ¿no?
Se hubiera llevado los papeles y a la muchacha, ¿no? ¿No suena lógico?
Sí, sí suena.
Pues esto hay que llevarlo a la biblioteca y cotejarlo con todos los
de aquella época.
A ver, ¿de qué día es?
Ok. Oye, ¿y a Manriquez cuándo le vas a decir lo de la muchacha?
¿Dónde la llevas?
A Manriquez me encargo yo.
Oye,
ya no me tienes confianza, ¿verdad?
Porque ni siquiera a mí me has dicho nada.
Pues eso, Jairo.
Somos un equipo, pero si no le digo a nadie más es por no involucrarlos.
¿Ok?
Ramiro, ¿y estos papeles quién se los va a llevar?
Bueno, duermes, Tony.
A revisarlos uno por uno.
¿Qué?
Uno por uno.
Ajá.
Yo te voy a salvar.
Así que, genial.
Hola, Marta. Hola.
¿Has visto a Efraín?
Salió, pero no debe de tardar.
Le quiero dar unas cosas a la paciente nueva que trajimos.
Mi amor, yo creo que primero hay que valorarlo con Efraín. Ya viste el
que te dieron en la mañana.
Bueno, yo no creo que sea tan grave.
Digo, tú eres el director de la fundación.
Hola.
Te traje una sorpresa.
Creo que te va a gustar.
El
poema
que estaba recitando el otro día.
¿Tú lo escribiste?
¿A quién se lo escribiste?
amor escondido que no se puede decir.
Mas no lo dejará morir mi corazón decidido.
Este amor es como un río, es una fuerza que avienta, es un sol que me calienta y
me protege del frío.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso amado y no ser amor cautivo.
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito.
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