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Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso amado y no espera amor cautivo. Amor cautivo, amor
cautivo dentro de mi corazón.
Amor cautivo, me lo necesito bien.
Pero como he de vivir si tú no estás, ya no hay razón.
Usted debe ser Victoria, la mamá de Fernando.
Alejadora.
¿Se acuerda de mí?
Que la última vez que me vio yo estaba bien chiquita.
¿Cómo te voy a olvidar?
ser una lunática. Es que... Es que me emociona tanto que estés aquí.
Creo que ya te reencontraste con mi mamá. Sí.
¿Recuerdas de mi papá?
Ella es Alejandra Santa Cruz.
Bienvenida, Ale.
Considérame tu padre, Jorge Bustamante.
No me estoy perdida.
Ramiro va a hablar con Fernando.
Yo creo que lo mejor es que te tranquilices.
En momentos como estos es cuando realmente necesitamos tener la cabeza
completamente fría.
Fría, mamá. Pero ya no sé qué hacer.
A ver, a ver, a ver.
Tú tienes una gran arma.
Usala.
¿Y según tú cuál es mi gran arma, mamá?
¿No te puedes ver en el espejo?
Tú, completita, desde aquí hasta allá.
Eres tu mejor arma, Bonnie.
Eras una niña cuando ese monstruo te secuestró.
Jorge, yo no creo que sea buena idea hacerla recordar eso. No, no se
señora. Está bien.
Eres tan valiente como tu mamá.
¿Usted la conoció?
Sí.
Era mi mejor amiga.
¿De verdad?
Sí. Ay, me encantaría saber tantas cosas de ella. Bueno, y de mi papá, de los
dos. ¿Y cómo se llama el hombre que te tenía secuestrada?
Edmundo Grijalva. Aunque ese es un nombre falso que te hizo.
Bueno, es con el nombre que yo lo conozco.
¿Y tenía cómplices?
Bueno, no sé, uno creo.
¿Quién era?
No sé, nunca le vi la cara.
Solamente lo escuché un par de veces.
¿Y alguna vez él te maltrató? Ya, yo creo que ha sido suficiente con el
interrogatorio. Solo una pregunta más.
¿Tú sabes qué pasó con tu mamá? ¿Dónde está?
Ya le pregunté, Jorge.
No, no, no sé.
Digo, lo que más quiero yo en el mundo es que mi mamá esté viva.
Y lo que quiero es encontrarla.
No sé, yo siento que cuando la encuentre...
Pues ella me va a ayudar a saber quién fue el que mató a mi papá y quién hizo
todo esto con nuestra familia.
¿Cómo le hicieron para desarmar la bomba?
Dios mío, gracias por cuidar de mi hijo. No, en realidad fue una situación muy
compleja.
Es una situación de riesgo. Todos estamos nerviosísimos. En el momento en
falta un minuto para que caiga la bomba, Ramiro nos pide que desalojemos el
sitio. ¿Cómo? ¿Y lo dejaron solito?
No, no, no, no, jamás. Yo, yo jamás dejaría a Ramiro. Tony.
La orden de un superior jamás se desobedece.
Pues yo no sé por qué tanto orgullo, ¿eh?
Si no lo hubieran desactivado, ahorita estaríamos en un velatorio y no cenando.
Para un buen policía, el deber es lo primero, Gladys.
Sí, ya sé, pero yo prefiero tener un hijo vivo que un buen policía muerto.
Hola.
Amor.
Hola, mamá.
Hijo, no sabes lo orgulloso que me siento.
No solo cumpliste con tu deber, también salvaste las vidas de tus compañeros y
la de esa muchacha.
Yo te lo quiero que todas las noches regreses a casa sano y salvo, hijo.
No, después de esto seguro te condecoran.
No, no, no.
Debo hacer así.
No, ¿cómo no?
Seguro que te van a dar otro ascenso.
Me corrieron.
¿Cómo estás?
Bien, ¿tú? Bien, bien.
¿Y tú quién eres?
Te queda bien mi ropa.
Ay, perdón. A ver, Mariví, yo se la presté.
Ella es... Ah, es tu nueva novia, ¿eh?
No, Fernando y yo no somos novios.
O sea, son amigos con derecho. No, a ver, nosotros estamos... No, ya, no me
expliques, mejor no.
¿Cómo te llamas?
Ella es Alejandra Santa Cruz.
¿No te acuerdas de ella?
Que no te había...
¿Qué tema te había sido con tu mamá después de que mató a tu papá?
Mariví. Muy bueno, es lo que todo el mundo decía en la escuela.
No, no, mi mamá no mató a mi papá. A ver, Mariví.
Alejandra estuvo secuestrada durante muchos años. O sea, tu familia pagó el
rescate y toda la cosa.
No, yo no tengo familia.
Ay, pobre. ¿Y a dónde vas a ir? ¿Te vas a quedar aquí o qué?
Sí.
Ya está la finalista.
Gracias, Cruz.
¿Pasamos? ¿Quién te rescató?
Mariví.
Tu hermano.
Tu hermano fue el que me salvó la vida.
Bueno, ya han sido demasiadas preguntas por hoy. No vamos a comer.
Alejandra no se puede quedar aquí.
Pero no tiene dónde ir. Mi vida.
Alejandra estuvo secuestrada diez años. En este momento a quien le corresponde
decidir qué hacer con Alejandra es a las autoridades.
¿Qué estás diciendo?
¿Que le entreguemos a la policía?
Ellos son los que deben hacerse cargo de la investigación y de Alejandra.
No, no, no. Eso creo que deberíamos de consultarlo con Ramiro.
No, Victoria.
Debemos notificarle a los superiores de Ramiro para que vengan por Alejandra.
Además, es muy acomedido.
Se le van los ojitos por ti, ¿eh?
Ay, mamá.
Ay, no, pero yo solo estoy diciendo la verdad.
Bueno,
pues, Ramiro y yo ya casi nos vamos.
Pero gracias por los sopes. Estuvieron riquísimos, en verdad.
Sí, el secreto de los sopes está en la salsa.
¿En la salsa?
Está buenísima la salsa.
Vamos a llamar a la comisionada Manriquez para que venga Polilla.
No.
No vamos a hacerle esto a Alejandra.
Ella es la víctima.
No tenemos por qué entregarla a la policía.
Victoria, entiende que es por su bien.
Ellos tienen un centro de atención a víctima.
Pero estuvo encerrada en un sótano por diez años, Jorge.
Sola, sin ningún afecto. Hay procedimientos, Victoria.
La policía tiene que hacer todas las investigaciones primero.
Bueno, ¿y por qué no puede quedarse aquí mientras la policía hace sus
investigaciones? ¿Por qué? Porque tú estuviste pagando en secreto durante
años al hombre que la mantenía secuestrada.
Bueno, para que la mantuviera viva.
Pues por eso. Es mejor que no la vinculen con nosotros.
Además, dime, a ver, ¿qué pasa si Alejandra recuerda y te reconoce?
Bueno, entonces...
Lo mejor sería que yo dijera toda la verdad.
Ay, Victoria, no. Por favor, sería devastador.
Además, cualquier cosa que hagamos o digamos sin pensar puede perjudicar a
Nando. ¿Pero por qué a Fernando?
Fernando incurrió en varios delitos al no reportar a Alejandra como víctima de
secuestro. ¿Te das cuenta?
¿Eh? ¿Te das cuenta por qué no podemos permitir que se quede con nosotros?
Piensa en la familia, Victoria. Piensa en Fernando, por favor.
A lo mejor tienes razón, no sé.
¿Qué le sabes a don Enrique?
Nada.
Trabajé con ella cuando la acababan de ascender.
Eso lo sé, pero no te estoy preguntando eso.
Bueno, y... No en vano le dicen la tiburona.
Ese apodo se lo ganó luego de la academia.
¿Tú le sabes algo a esa mujer y no me quieres decir?
Oye, tengo a Guillermo súper intenso. Me está llame, llame, llame.
Ya he organizado todo para que nos podamos echar unas chelas. No, yo no
sí, sí, hijo.
Tienes que relajarte.
Anda, ve.
Yo me quedo a acompañar a tu madre.
Tú y yo tenemos una plática pendiente. Hay algo que no me quieres contar.
Me voy a ir a cambiar.
¿En serio, Vanessa?
¿O no se te puede ocurrir otra cosa?
Tampoco me trates como idiota, ¿sí?
La culpa la tienes tú por no tener el valor.
¿Para qué le quieres inventar un acto de corrupción a Ramiro si ya lo corrieron
de la policía? ¡Piensa!
Pues entonces, ¿qué hacemos?
¿Lo mandamos a golpear?
¿Amenazamos a la fea esa de su hermana?
¿Lo envenenó? No, tiene que ser algo más drástico.
Así lo callamos para siempre.
¿Cuál de todas mis ideas, mi amor?
Ninguna. Bueno.
¿Qué pasó, Tony?
Oye, ¿está contigo Fer?
Le estoy llame y llame para avisarle que nos vamos a tomar unas cervezas con
Ramiro, pero no me contesta.
Mira, yo no voy a poder ir, pero si quieres dame la dirección y yo le digo a
Fernando.
Bueno, dile, por favor, que vamos a estar en el lugar de siempre.
Gracias.
¿Quién era?
Ya sé qué es lo que vamos a hacer.
Bueno, ya dime qué te dijo el tal Tony. Espérame, espérame.
Ya sé qué vamos a hacer, pero es complicado.
¿Qué tan lejos estás dispuesta a llegar para callar a Ramiro?
Efraín, estoy dispuesta a venderle mi alma al diablo, imagínate.
Vete a tu casa, estate pendiente y yo te voy a marcar. No, dime ahorita.
Confía en mí. No me gusta quedarme sin ti. Esta vez confía en mí, ¿ok?
Necesito que te vayas. ¿Qué?
Por favor.
Yo te llamo.
Adiós.
Adiós.
Adiós.
Gina.
Hola.
Quiero pedirte que hagas un trabajo.
Delicado, pero...
Te voy a parir muy bien.
Bueno, vámonos. Me voy, ma.
¿Sí? ¿A dónde, hijo?
Vamos a ir a tomarnos unas cervezas.
Ay, pues yo siempre me quedo con mucho pendiente, mi amor.
Con cuidado, ¿sí? No te preocupes.
¿Hablaste con Fernando?
No, no.
Estoy llame, llame, llame.
Nunca contesta el teléfono. Tuve que hablar a Efraín para avisarle.
¿Invitaste a Efraín? No, no. Pues que no lo invité. Me cae tan bien. No lo voy a
invitar. Bueno, vamos.
Marta, ya se va Toni.
Toma. Gracias.
Ramiro, ¿tú también te vas?
Yo también me voy.
Bueno, bueno. Bye.
Gracias por todo.
Gracias por traerme.
Vamos.
¿Qué estás haciendo?
¿Qué vas a comer? ¿Qué estoy haciendo aquí?
Mi hermana. Yo sé que es tu hermana. Yo te conozco.
¿Ah, sí? Y eres policía, además.
Yo no quiero que mi mamá esté con un policía.
Estoy cuidando. Y no quiero que esté contigo.
¿Por qué? ¿De qué?
¿De quién? De que no le voy a pasar nada mal. Venga, está muy intenso. Venga,
toma tú una cerveza.
Oye, ¿y cuéntanos cómo te tenía ese hombre?
¿Te tenía amarrado?
Armariví. No hagas ese tipo de preguntas.
Está bien, Fernando.
Todo el mundo tiene curiosidad y las quiere hacer nada más que solo ella se
atreve. Pero de todas formas no es correcto que hagas ese tipo de
Ay, ya.
Bueno, el príncipe defiende a la princesa y toda la cosa.
Ay, ¿se atreven a decirme que neta no hay nada entre ustedes dos?
O sea, se están poniendo rojo.
Marily, hay algo que se llama intimidad.
Y espero que lo aprendas a respetar, ¿ok?
¿Estás enamorada de mi hermano?
¿Ya te acostaste con él?
No, yo...
¿Eres virgen?
Claro, eres virgen. Bueno, Maridí, ya.
¿Qué estás pasando? En serio.
Bueno, lo que es realmente una desgracia es que yo soy virgen también. Esa es
una desgracia. O sea, ya es demasiada información para mí. Estamos en la mesa.
Por favor.
Eres mi hermano y te toca enterarte de mis desgracias, de mis... A ver, como tu
hermano, te quiero decir que no tiene nada de malo ser virgen.
Y espero que el día que dejes de serlo sea un día muy especial con alguien que
ames profundamente.
¿Qué cursi eres?
No, bueno, se los deseo a los dos.
Bueno, ¿nos vamos a cenar?
Panfita, Carmen.
¿Qué pasa, mamá?
¿Estás bien?
Te lo brindo porque luego de esa bomba nos vimos a la vida.
Salud. Salud.
Voy por otro lado.
Dale. Lo acompaño. ¿Quieres otra? Sí. Por lo
menos estamos vivos, ¿no?
Por lo menos.
Dejar de pensar en ponerme un traje y irme atrás de un escritorio a ser
Podría. ¿Puedes dejar de que yo podría?
Tengo que hacerlo.
Tengo que mantener a mi familia de alguna forma. Tengo que ayudarlos.
Te voy a decir una cosa y no quiero discusión sobre el tema. Te estoy
lo que va a pasar, ¿ok?
La mitad de mi sueldo te lo vas a quedar. No, sí. No, no, no. La mitad de
sueldo te lo vas a quedar tú. A ver, a ver.
Yo sé con tu corazón y también sé que tienes que ayudar a tu familia. ¿Eso qué
tiene que ver? Tiene que ver mucho.
Eso no es importante. No, no, no. ¿Tú sabes qué es importante realmente?
¿Sabes qué es importante?
Que no te vamos a tener en el equipo de trabajo.
Esa chava de negro que está allá atrás de ti no ha dejado de echarte ojitos
la noche.
¿Quieres que te la presente?
No. Si a mí me estuviera echando esos ojos, yo ya me habría lanzado.
Yo vine aquí con lo último que me quedaba de mi última quincena cobrada
policía a brindar con ustedes.
No tengo ni para invitarle una cerveza. Bueno, pues si no vas a ir con la
muchachona, pues entonces brindemos.
Ya no más.
Y esa miradita tiene una final, ¿eh? Esa miradita significa que te está
esperando ahí. Te está esperando.
Bueno.
¿Manriquez? Que yo me ponía en contacto contigo.
Todavía no hay novedades.
Pues es que yo sí te tengo una novedad.
Bueno, que me estés llamando a cada rato.
Entre menos contacto tengamos, es mejor.
Relájate, Manrique.
Nuestros problemas están a punto de solucionarse.
Me gusta jugar a las adivinanzas.
Ya, dime qué es lo que está pasando.
Alejandra Santa Cruz.
Está en mi casa.
¿Cómo llegó ahí?
Eso es lo de menos.
Tienes que venir por ella ahora mismo.
No podemos arriesgarnos a que hable.
¿Cómo es que Alejandra Santa Cruz llegó a tu casa? Tengo un operativo de 60
hombres buscándola como víctima de secuestro.
Pues dile a tus jefes que tus hombres la encontraron. Yo no quiero llevarme el
mérito, ¿eh?
¿Quién más sabe que está en tu casa?
Bueno, pues solo mi familia, Linares y el policía amigo de Fernando.
Por Ramiro, ya no hay por qué preocuparse.
Voy para allá.
Manrique, esta vez Alejandra debe desaparecer, ¿eh?
No.
Esta vez no podemos precipitarlo.
Mientras más pronto lo hagas, mejor.
Como que fuera tan fácil.
¿Y yo cómo voy a quedar si muere durante mi custodia?
Pues no sé, finge una emboscada.
Para como están las cosas en este país, cualquier policía puede sufrir un
atentado y Alejandra puede ser una víctima inocente.
¿Qué buscas?
Nada.
¿Tú qué haces despierto? Deberías estar dormido. Mañana tienes la escuela.
Ahí están los licores favoritos de mi papá.
Pues sí, hijo.
Yo nada más necesitaba tomarme una copita porque después de lo que le pasó
papá hoy, yo realmente me puse muy mal. De hecho, estoy temblando.
Nada más eso quería.
Estás padeciendo el síndrome de abstinencia, mamá.
Claro que no.
El síndrome de abstinencia lo padecen los drogadictos y yo no soy ninguna
drogadicta. El alcohol también es una droga.
Diego, nada más me quiero tomar una copita. Mañana me voy a internar como te
prometí, que tiene de malo un simple traguito.
¿Te quieres curar?
Porque de nada va a servir el tratamiento si tú no estás decidida a
alcohol, mamá.
O sea, imagínate que te encuentras al hombre que te secuestró y tú traes
una pistola, ¿ok?
¿Qué haces, lo matas?
Marilu, no hagas esas preguntas, por favor.
Mira, antes te hubiera respondido otra cosa.
Pero ahora la verdad es que sí quiero que ese hombre y la mujer que mató a mi
padre paguen por lo que hicieron.
Disculpen que los haya dejado empezar solos, pero tenía que hacer una llamada.
¿Te gustó la comida?
Sí, deliciosa. Gracias.
Cruz la hizo especialmente para ti.
Gracias, señora.
Bueno, yo sé que han tenido que pasar cosas terribles para que llegáramos a
momento. Pero hoy tenemos que agradecer que Alejandra, esa niña pequeñita que
corría con Mariví por los jardines, siga viva y esté aquí con nosotros, ¿no?
Brindo por ti, Alejandra.
Por esta nueva oportunidad de reconstruir tu vida y de ser feliz.
Salud. Salud.
¿Cómo que los Bustamantes son mis enemigos?
Esa es la verdad.
Tú ni siquiera los conoces.
Los conozco mucho más y mejor de lo que ellos quisieran.
Hola.
Pensé que no habías entendido el mensaje.
Y pensé que habías... Que estaba en el baño.
¿No? Te estaba esperando en la barra.
Yo no soy bueno haciendo esto, no, no, no, no soy, no, ¿sabes? Yo tampoco.
Ok. Pero es que la verdad me encantaste desde que te vi.
No sé, no sé, de que quieras decirlo, no.
¿Cómo me dijiste que te llamaba?
Gina. ¿Y tú?
Ramiro.
Mira, está muy seriecito.
Mira,
no sé, ¿no te dan ganas de hacerlo curar?
Hasta mañana, mamá. Si necesitas algo, me avisas, ¿eh?
¿Qué haces?
¿Qué hora es? El doctor te dijo que tenías que descansar, Félix.
Mañana descaso.
Tengo muchas cosas que arreglar.
Digo, ¿qué puede ser más importante que tu salud?
Victoria.
Ella te necesita y tú corres a apoyarla.
Deja esa necesidad.
Victoria y yo no somos amantes.
Entonces voy contigo.
Yo voy a acompañar a mi hijo Javier.
Papá. Pásale, mi hijo.
¿Ya estás listo? Ya.
Muy bien, ¿eh? Que tú lo solapes en esto.
¿Qué no viste que hace unas horas se puso muy mal?
De cualquier forma va a ir conmigo o sin mí.
Será mejor que yo lo acompañe.
No es mi teoría. Si esto no tiene nada que ver contigo, ¿sí? No, no, por
supuesto que sí.
Por supuesto.
Tiene que ver conmigo todo lo que te preocupe y sobre todo todo lo que afecte
tu salud.
Mañana hablamos de otro, ¿sí?
Ahora mismo.
¿Cómo?
Buenas noches.
Se encuentra el licenciado Bustamante. ¿Quién lo busca?
Como ya le dije a su vigilancia, soy la comisionada Paula Manríquez de la
División de Inteligencia.
Ahorita le hablo.
Buenas noches.
Buenas noches.
Usted debe ser Fernando Bustamante.
Y tú, Alejandra Santacruz.
Soy la comisionada Paula Manriquez.
Muy bien, ¿quién es usted?
Lo que no entiendo es qué hace en mi casa.
Vengo por Alejandra Santa Cruz. ¿Cómo que viene por Alejandra Santa Cruz? Sí,
tiene que acompañarme. ¿Y por qué razón?
Ella es la víctima, además es mayor de edad. Usted no tiene las facultades para
llevársela. Yo estoy a cargo del caso.
Y tengo que llevármela a declarar. Eso es todo.
No, no, yo no me quiero a ningún lado.
Buenas noches.
¿Quién es usted?
Recibimos un informe de que Alejandra Santa Cruz se encontraba aquí, en su
Soy la comisionada Paula Manríquez. ¿Y quién le dio esa información?
Armando, tranquilízate.
No, no me voy a tranquilizar.
Nadie se va a llevar a Alejandra. Yo no pretendo llevarme la detenida.
Solo quiero que rinda su declaración como debió hacerlo desde que tú y Ramiro
encontraron por primera vez.
Y tenemos además que practicarle una serie de exámenes médicos. Después de
eso... Puede hacer lo que quiera.
Si no la denunciamos, fue porque sabíamos que su vida estaba en peligro.
Fernando, cualquier cosa que digas puede comprometer. No, no me estoy
comprometiendo, papá. Simplemente estoy diciendo las cosas como sucedieron.
Señor, su hijo incurrió en varios delitos al no denunciar la aparición de
Alejandra. Yo estoy dispuesta a considerar todos los atenuantes, pero
tengo que actuar conforme a derecho.
Yo no quiero irme con ella. No, a ver, Alejandra no se va a ir a ningún lado.
¿Está claro?
Alejandra, es mejor que nos acompañes antes de que un juez te obligue.
Usted no se la va a llevar a ningún lado.
Aquí hay mucha gente.
¿Te parece si vamos a otro lugar?
Vamos a otro.
Podríamos. Ajá. Pero no es lo que vivo con mis padres y mi hermana y el perro,
el gato, el perico. Por lo tanto, todo el mundo vive ahí.
Anota tu nombre.
Y hay un hotel aquí enfrente.
Tengo que llevar a mis amigas.
Te adelantas y cuando tengas el cuarto, te voy a llamar.
¿Está bien?
Ok.
Además, te tengo una sorpresa.
¿Una sorpresa?
Ajá.
Muy bien.
Te veo al rato.
Alejandra, no se la lleva nadie.
Eso de ninguna manera lo vamos a permitir.
Félix, por favor, este asunto no te concierne. Me concierne más de lo que tú
puedes imaginar.
Alejandra, no tengas miedo.
Nadie te va a volver a hacer daño.
Justamente por eso estamos aquí, para darle toda la protección que le haga
falta.
Comisionada,
¿no debería usted estar buscando al hombre que tenía secuestrada esta
Yo hago mi trabajo lo mejor posible, siempre.
Y no tengo por qué aceptar que alguien me diga lo que tengo que hacer, con todo
respeto. Con todo respeto, yo le pido que saque a sus hombres de esta casa.
Alejandra no va a salir de aquí con ustedes.
Lo siento mucho, señor del Valle. Le guste o no, no la vamos a llevar.
Comisionada, me recuerda.
¿Cómo olvidarlo?
Quisiera invitarla a que reconsidere la arbitrariedad que está a punto de
cometer.
Supongo que tiene una orden judicial para hacer lo que está haciendo.
Yo no necesito ninguna orden.
Esta mujer fue víctima de un delito. De un delito muy grave.
Es mi responsabilidad aclarar su situación.
Nando. Nandito, deja que se la lleve. No le va a pasar nada.
Comisionada, proceda, por favor.
De ninguna manera voy a permitir que se la lleven así sea en contra tuya, Jorge.
Oye, no te vayas.
No te vas, no te vayas. Está mucho más rico lo que tú harías, ¿no?
Félix.
Una cosa es que por respeto a nuestra amistad permita que llegues en este plan
mi casa y otra muy diferente es que me insultes de esta manera.
Jorge, cálmate, por favor. ¿Cómo quieres que me calme, Victoria?
Tu padrino quiere pasar por encima de mi autoridad en mi propia casa.
Yo no voy a discutir contigo. Lo único que me importa es la seguridad de
Alejandra.
Eso le corresponde a la policía. Tenemos razones para creer que con la policía
no está segura.
Perdón, ¿qué quiere decir con eso, Fernando?
Comisionado Manrique.
Yo le advierto que no le conviene retarlo. Usted lo sabe muy bien.
Yo solo estoy cumpliendo con la ley.
Y si usted no se hace a un lado, mis hombres van a tener que... Esto no va a
necesario aquí en mi casa.
¡Ya basta!
Vamos a poner fin a esta discusión. Le voy a hablar directamente al procurador
de la República.
¿Y qué es decir?
¿Qué hacen ahí?
La policía se quiere llevar a la muchachita esa que trajo el joven
¿A quién?
A Alejandra. ¿Qué, no sabes nada?
¿Quién es Alejandra?
La que dejó con la que se iba a casar, ¿no?
Todo indica que es la movida del joven Fernando.
La verdad es que esta está mucho más bonita.
No, y aparte es bien sangrona, ¿no?
¿Y por qué se lo quiere llevar a la policía?
Pero por algo de ser, ¿no?
Tu amigo es medio tímido, ¿verdad?
¿Lo lograste o no?
Mira, nos vamos a ver ya en un hotel.
¿Estás seguro que quieres seguir con esto?
Si nadie me puede relacionar contigo, no tenemos nada que temer.
Todavía tienes tiempo de arrepentirte.
Sigamos adelante.
Bueno, chicas, tengo algo que hacer.
Adiós.
Brian de Jesús.
¿Qué diablos hacen aquí los tres, eh?
Nada, grandma.
¿Cómo nada?
Si los vuelo desde lejos.
Bueno, está bien.
Estábamos escuchando el chisme que está aquí. ¿Cuál chisme?
Pues el de la policía que vino por la muchachita esa que trajo el joven
Fernando. Eso ya lo sé. Yo misma recibí a la comisionada.
Sí, pero... cuando se la iban a llevar que llegue el señor Félix con todo y su
hijo. Y que se arman las ventanas.
Como ahorita, otra vez. No me digas, Valga. Ya me dio.
Señor del Valle, por favor, no es necesario molestar al procurador con
¿Cómo dice?
Que no es necesario que use sus influencias para convencerme de nada.
Si Alejandra Santa Cruz se queda en esta casa...
Es bajo su responsabilidad. No, no, no.
Eso no puede ser.
Se trata de mi casa. Es mi familia.
No te preocupes, Jorge.
Alejandra no va a traer ninguna consecuencia a ti o a tu casa.
Porque me la voy a llevar conmigo.
¿Qué dices, Padrino?
Bueno, ya. Basta.
Estamos hablando de Alejandra como si no estuviera aquí.
Ella es mayor de edad.
Puede decidir qué quiere hacer.
¿A dónde te quieres ir?
Gina.
Me hago tantas sorpresas.
¿Qué no me hiciste creer?
Yo me quiero quedar conmigo.
Y así que era, Alejandra.
No tienes nada de qué preocuparte.
Comisionada, entendemos las circunstancias y le agradecemos mucho su
preocupación. Por supuesto que Alejandra estará a su disposición cuando usted lo
necesite.
Pero por lo pronto, ¿ella se va a quedar aquí?
Me parece que es lo mejor y mucho.
Espero que de verdad entiendan las consecuencias que esto puede atraer.
Con permiso.
Yo creo que será mejor que nos vayamos también, papá.
Eres igualita a ella.
¿A quién?
A tu mamá.
¿La conoció?
Yo una vez le prometí que cuidaría de ti y le fallé.
¿Hola? De plano.
Rentaste la habitación de abajo para poder escuchar mejor.
Cállate. ¿Sí, Gina?
Pero bueno, ¿todo salió bien?
Pues supongo que sí.
Como siempre fue un placer trabajar contigo.
Aunque la verdad lo de hoy estuvo un poco raro, ¿no?
Lo importante es que lo hiciste muy bien.
Como siempre.
¿De veras te vas a ir?
¿Y desaprovechar la habitación?
¿Y tú dónde te vas a quedar?
Aquí en la casa, pero en el cuarto del fondo, ahí a la derecha voy a estar. Si
necesito de algo, me avisas.
Ok.
Gracias. Bueno, buenas noches.
Buenas noches.
Descansa. Igual. Oye, Fer.
¿Te puedo preguntar algo?
Claro.
El señor ese que vino cuando vino la policía.
¿Quién es?
Don Félix.
Ajá.
Es... Es un amigo de la familia de toda la vida. Es el padrino de mi mamá.
Tus papás seguramente lo conocieron. Hasta tus abuelos lo deben haber
Y el otro chavo, el que traía como un traje de militar, creo.
Javier. Ajá. Sí, él es su hijo mayor.
¿Por qué? ¿Te acuerdas de él?
No, bueno, no me acuerdo, pero lo vi en la fundación hace unos días.
Oye, ¿y tú confías en el señor Félix?
Félix Valle, sí.
Totalmente. ¿Por qué?
No sé, como quería llevarme y así.
Félix es como... como un tío para mí.
Estoy seguro que él es... una muy buena persona.
Yo sentí algo muy raro cuando se me acercó.
No sé.
Seguramente... ¿te acuerdas de él de chiquita cuando venías a esta casa?
Seguramente lo oíste.
Pues sí, puede ser.
Alcanza. Igual.
Tienes tus ojos, Soledad.
No sé cómo pude tenerla tan cerca y no abrazarla.
No sé cómo voy a poder evitar tenerla de frente otra vez.
No decirle la verdad.
¿Se puede?
Pásale, mi hijo.
Ha sido un día muy difícil.
Demasiado difícil, hijo.
¿Por qué te sorprendiste tanto cuando viste a Alejandra en casa de Victoria?
Ella es la joven a la que conocí en la fundación.
Esa es la que me impactó, la que me aconsejaste que buscara. Es ella.
No te culpes. Tan hermosa.
Es tan hermosa como su madre.
Mira.
De chiquita.
¿Puedo hacerte una pregunta?
Claro, hijo.
Alejandra Santa Cruz.
¿Es tu hija?
De verdad, te gusta.
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