All language subtitles for [S01.E35] Amor Cautivo - Amor Cautivo Cap 35

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Original subtitles

Es difícil aceptar la realidad de saber

que no puedo tenerte ya junto a mí porque yo no sé vivir

con este amor que vive aprisionado en mi alma y

dentro de mi corazón.

Amor cautivo que no puedo liberar.

Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a

hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.

Te necesito bien, pero cómo puedo amar de ti no estás.

Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.

Solo espera el beso amado y no esperamos.

cautivo, amor cautivo dentro de mi corazón.

Te necesito bien, pero como he de vivir si tú no estás,

ya no hay razón.

Renuncias a la fundación, hijo.

Sí, nada más así.

Tú misma me dijiste que no se puede ser director de una fundación e involucrarte

sentimentalmente con una paciente.

Entonces lo que sientes por Alejandra es totalmente en serio.

Totalmente en serio.

Tal vez, tal vez la gente parece precipitada, pero no lo es.

Alejandra es mucho más importante para mí de lo que puedo expresar con

¿Al grado de abandonar lo que has construido con tanto esfuerzo, hijo?

Nosotros sabemos que la fundación es el resultado de muchos esfuerzos,

principalmente el tuyo.

Y el hecho de que yo me vaya no quiere decir que va a desaparecer.

No, pero es gracias a ti que la fundación ha crecido, hijo. Por eso

por eso mismo me quiero hacer a un lado, porque no quiero que mi relación con

Alejandra se preste a dudas, a malinterpretaciones entre la gente que

con nosotros, entre las instituciones que nos apoyan.

O sea que vas a echar todo tu trabajo a la basura.

Alejandra, es... Es alguien que me llena de energía.

Me llena de entusiasmo.

Tengo ganas de hacer cosas, de vivir. Quiero decirle a todo el mundo lo que

siento por ella.

¿Y qué es lo que sientes?

Amor.

Definitivamente es amor, ma. Como nunca lo había sentido antes. Como no sabía

que se podía experimentar.

Adelante.

Disculpe que lo interrumpa, licenciado.

Pero hay un señor en la línea que insiste mucho en hablar con usted.

Todos dicen lo mismo.

Sí, pero de verdad que insistió mucho. Parece muy nervioso.

¿Quién es?

Dijo llamarse Nicolás Santa Cruz.

Pásame la llamada y cierra la puerta.

Sí, licenciado.

¿Qué clase de broma es esta? ¿Quién habla?

Buenos días, gustamante.

Habla Mauricio Delgado o Edmundo Grijalda, como tú quieras.

Estar enamorado es lo mejor que puede pasarle a uno en la vida, hijo.

Aunque debo admitir, pero no estoy segura, que esto sea lo mejor para ti,

Alejandra.

Yo confío en que tú siempre has sido un hombre inteligente y sensato.

A ver.

No, no te preocupes.

Vamos a estar bien.

Sí.

Quiero ayudar a Alejandra desde el amor.

Siento que siempre he ayudado a la gente desde un nivel profesional.

Pero a ella la quiero ayudar como un hombre que ama a una mujer.

Créeme, hijo, que el amor es la fuerza más grande para ayudar a los demás.

De eso sí estoy convencida.

Te quiero mucho. Estoy muy seguro de lo que estoy haciendo.

La amo, ma.

La amo con todo mi corazón.

Y quiero que tú estés feliz con eso.

Sí.

Si tú estás feliz, yo también, hijo.

Es lo mejor que me pudo pasar.

No tienes perdón, Iris.

En esta casa se te brindó lo mejor.

Afecto, comprensión, sobre todo confianza. ¿Y qué haces?

Traicionarme, atentar contra mi vida.

Tienes razón, don Félix.

No tengo nada que decirte.

Salvo que lo siento en el alma.

Pero le juro que no sabía lo que hacía.

Nada de lo que vayas a decir me va a conmover, y menos tus lagrimitas. Es

que llores. Félix.

También trata de entenderla.

Evidentemente la pobre ha sido manipulada y ahora, peor que todo,

muerte.

Lo importante aquí es que lo está confesando, que está arrepentida.

Pues entonces que salga de mi vida.

A ver, después quedo con ella yo.

Gracias, señor.

Te juro que no lo voy a volver a defraudar.

No sé qué me pasó.

No lo sé.

¿Cómo viste a Alejandra?

Me da miedo perder todo lo que habíamos avanzado con ella.

Todos tienen que entender que Alejandra es una paciente muy delicada.

¿Y te dijo algo?

Quiere ver a su mamá. No, Efraín, eso es imposible. Ramiro me dijo que lo que

encontraron prácticamente son huesos.

Pobre Alejandra, yo no sé cómo va a enfrentar eso. Es normal que ella

ver a sus papás. Es como querer tocar la realidad.

¿Y qué sugieres que hagamos?

Tenemos que llevar a Alejandra a la fundación inmediatamente.

No, no, no, Efraín, eso no va a suceder. No hasta que Edmundo esté detenido.

No voy a poner en riesgo a nadie más en la fundación, ni mucho menos a

Alejandra. Ella corre el mismo riesgo aquí y ustedes también.

Esta casa tiene un sistema de seguridad muy efectivo.

Además, aquí puede estar mucho mejor atendida que en la fundación.

Y si tú nos haces el favor de continuar con su terapia aquí sería lo mejor.

Está bien.

Cuenta conmigo, pero por favor piensa en lo que les dije.

Sí, sí, claro.

Gracias.

Que estén muy bien.

Gracias.

Edmundo Grijalva.

No conozco a nadie que se llame así.

No te hagas el tonto. Sabes perfectamente bien quién hablo.

Escúchame lo que te voy a decir.

¿Por qué dijo que era Nicolás Santa Cruz?

Es una broma de muy mal gusto.

No hablemos de mal gusto, Gustamante, por favor.

Santa Cruz es un muerto sobre el cual ambos tenemos derecho.

Bueno, tú más que yo.

Bueno, ¿tú quién te crees para hablarme así, eh? No sé de qué me hablas. ¿Qué es

lo que quieres?

¿No te imaginas qué es lo que quiero?

No me gustan las adivinanzas.

Cualquier cosa que tengas que hablar conmigo, hazlo directamente dándome la

cara. Bueno, te lo voy a explicar.

Tú tienes a Alejandra, pero yo tengo todos tus secretos.

Los tuyos y los de la asesina hasta con la que vives.

Eso cuesta dinero.

Mucho dinero.

No tengo idea de qué estás hablando.

Ya te dije.

Cualquier asunto que necesites tratar conmigo, hazlo de frente.

Me vas a ver mucho antes de lo que tú te imaginas, Bustamante.

Créeme. Mucho antes.

¿Estás bien?

Sí, Fer, estoy bien.

Solo quiero pedirte algo.

¿Estás cerca de tu mamá?

Quiero verla.

Ale, ahorita eso es un poco complicado.

Mira.

Se están haciendo las pruebas pertinentes. Porque todavía no estamos

que sea tu madre.

No importa.

Yo quiero verla.

Efraín me dijo... Ya sé que Efraín dice que me voy a volver a poner mal.

Pero no, confía en mí.

Mire, es que ustedes no entienden.

Si esos retos son mi mamá, yo quiero verla aunque sea por última vez.

Está bien.

Ay, gracias, Fer.

¿Puedes creerlo?

Edmundo Grijalva. ¿Te llamó aquí a la oficina? Sí.

Encima me amenazó. No sé, tal vez Félix o la policía querían sacar información.

¿De verdad tú crees que yo soy tan idiota como tú para cometer semejante

Claro que era él.

Pero de todas maneras no le dije nada que pudiera comprometerme.

¿Le acordaron algo?

Quiso chantajearme.

Pero yo no voy a ceder a la primera.

Tengo que agarrar a ese sujeto.

Él sabe que Victoria mató a Nicolás.

Si lo único que quiere es dinero, entonces no todo está perdido. Bueno,

verdad, estás muy equivocado si crees que yo me voy a dejar chantajear. Eso

sería una espiral sin fin.

Ahora, como ya no tiene razones para chantajear a Victoria, decidió vivir a

costa mía, ¿no? Pero conmigo se equivocó.

¿Llamaste a Manriquez? Sí, no de tardar.

Esta es otra que me tiene harto.

Necesito intervenir mis teléfonos para arrastrar cualquier contacto que haga el

mundo.

Y también voy a necesitar redoblar mi vigilancia aquí.

Y en la casa.

Está bien, yo me encargo, no te acuerdes.

El mundo piensa que me tiene en sus manos, ¿no?

Voy a demostrar que el que manda aquí soy yo.

Papá, no nos conviene echar a Iris.

Puede ser un arma formidable en contra de Bustamante.

Con su testimonio, podríamos llevarlo ante un tribunal y acusarlo por intento

homicidio. Pero no tenemos suficientes pruebas.

Además, quien lo obligó fue Isaías.

¿Cómo pruebas que Jorge estuvo involucrado?

Y luego la palabra de un asistente no asistente para incriminarlo.

Acabas de ver, está aterrada.

Imagínate, en un tribunal no se atrevería a abrir la boca.

Bueno, ¿y entonces qué? ¿Nos vamos a quedar de brazos cruzados con lo que

de confesar o qué?

Intentaron asesinarte, papá.

Hay que pensar muy bien cada paso, hijo.

A lo mejor este es el camino para atenderle una trampa a Bustamante.

Algo que acabe con él para siempre.

Sí, Ana.

Hazla pasar.

No le pases ninguna llamada, licenciado.

A ver con qué cuento nos sale Manrique.

Vine tan rápido como pude. Dijiste que era urgente.

El mundo Grijalva me llamó para chantajearme.

Dijo que volvería a llamar.

Supongo que pretende que me reúna con él. No puedes aceptar eso.

Sería demasiado peligroso. ¿Cómo que se te ocurre para que lo atrapemos, eh?

¿Tú crees que es tan idiota como para tomarse un café contigo?

No, claro que no.

Pero entiende que para mí es vital resguardar tu seguridad personal.

No pretendas hacerme la barba, Manrique.

Tú y ese psicópata son iguales. Lo único que les interesa es el dinero, ¿no?

No entiendo por qué después de todo lo que hemos pasado juntos tienes ese

concepto tan equivocado de mí.

Yo de verdad te aprecio.

Al grano, Manriquez, al grano.

Yo acepto reunirme con ese tipo donde él quiera, siempre y cuando tú me

garantices mi seguridad y que lo puedas atrapar con vida.

Tengo la gente necesaria para hacerlo.

Solo necesito el sitio y la hora exacta para hacerlo. Perfecto.

En cuanto él entre en contacto conmigo, te vamos a dar todos los datos para que

estés lista.

Está bien.

Lo quiero vivo, ¿eh?

La muerte del mundo sería una tragedia para mí si antes no obtengo toda la

información que necesito.

¿Qué pasó, Ana?

Es el mundo.

Estaba esperando tu llamada.

¿Quieres dinero?

Adelante, dime en qué lugar nos vemos y acabamos de una vez con todo esto.

¿Cuándo nos vemos?

¿Ahora mismo?

¿En dónde?

En tu oficina. Voy subiendo.

Y más vale que estés solo si quieres que haya algún tipo de trato.

¿Qué pasó?

El mundo Grijalva está aquí. Viene subiendo las escaleras. Salgan

inmediatamente. No, no, Jorge. No discuta si está ahí. No hay tiempo.

Esperen en la sala de juntas hasta que les avise.

En diez minutos, si no termina la reunión, yo vengo a detener.

Ya finalmente logré hablar con Ramiro.

¿De qué dijo? Que viene para acá.

Pero Fer, ¿de qué sirve que venga Ramiro para acá? Lo que yo quiero es ver los

restos. Yo sé, pero Ramiro nos va a acompañar. Él tiene conocidos en el

donde están los restos de la que podría ser tu madre.

Ale, quiero que sepa que puede ser una experiencia bastante desagradable.

Fer, yo sé que estuve encerrada diez años.

Pero eso no quiere decir ni que yo esté tonta, ni que sea una niña.

Yo sé perfectamente lo que les estoy pidiendo.

Y si lo estoy haciendo es porque yo estoy lista para despedirme si esos

son de mi mamá.

Fernando la ama, Cruz.

Mi hijo está decidido a hacer cualquier cosa por ella.

Y por lo que me doy cuenta, ella siente lo mismo por él.

Dios mío.

¿Qué va a pasar cuando ella se entere de la verdad?

¿Qué va a hacer de ellos?

Este es murcioso si le sale muy bueno.

Gracias.

Permítame.

Hasta luego.

¿En qué me quedé?

¿En qué sigues de necio con esa obsesión de buscar por tu cuenta a ese criminal?

No, no, no es por mi cuenta.

Bueno, sí.

En realidad, sí.

Pero ¿de qué otra forma puedo ayudar a mi hijo?

Pues, ayúdalo.

No metiéndote en problemas, mi amor.

Además, discúlpame, pero... ¿qué piso podrías tener tú que la policía no haya

encontrado estas alturas, mi amor?

Pues, por eso.

Porque es un simple presentimiento.

Lo tengo que investigar yo mismo. Si no, nadie me va a creer.

Bueno, ¿y cuántos días te irías? No, no, no.

Es un viaje de ida y vuelta.

El pueblo de Tlapa está como a dos horas en coche.

Esta misma noche me tienes de regreso.

Me lo prometes.

Te lo prometo, mi amor.

No me gusta que te vayas, ya sabes.

Ya, ya, ya.

Ya me regreso.

¿Qué pasó?

Hablé con... con un cuate de la CEMEP.

Y accedió a enseñarle las restos a Alejandra. Ahora.

Yo no creo que ella esté lista para eso. Es muy duro.

No hay peor angustia que no saber nada de tus seres queridos.

Va a ser muy duro para ella, pero yo creo que está lista.

Pero ya está lista para cerrar este capítulo y así se va a sentir más cerca

su madre.

En el fondo lo entiendo perfectamente.

Yo no estoy de acuerdo, pero será lo que tú digas.

Gracias.

Ale.

Tengo dos patrullas allá afuera, no quiero corregir.

Vamos a contar todo el tiempo. Dale.

¿Qué pasa?

Ay, gracias, Ramiro.

No sabes cómo te lo agradezco, de verdad.

Muy fuerte suave.

Ya sé.

Iris, llevas todo el día sin probar bocado.

¿Por qué no comes algo y yo regreso en cinco minutos?

Gracias, Beatriz.

Isaías. Ahora no puedo hablar contigo.

Párcame tarde.

Solamente quería decirte que ya hice todo lo que me pediste.

No te preocupes.

Tanto don Félix como tu hijo Javier cayeron en la tarde.

Te marco en cuanto pueda.

Adelante.

Licenciado, lo buscan.

Que nadie nos moleste.

¿Verdad? Un gusto.

Por fin se nota de vernos en persona.

Y no te ves tan malo como me habían dicho.

Y tú no te pareces en nada a tu fotografía.

¿Verdad?

Así es esto del crimen.

Uno no puede andar así como todo el mundo.

Permítelo.

¿Estás segura que quieres hacer esto?

Junto al cuerpo encontramos esto.

¿Recordó?

Esto era de mi mamá.

Lo dio mi papá cuando yo nací.

Esto va a ser muy difícil para ti, lo sé.

Pero ahorita no te puedes derrumbar.

Ahora no.

Yo siento que eso no es mi mamá, Fer.

Alejandra.

Si las pruebas de ADN confirman que es tu mamá, tienes que aceptar el hecho de

que ya no está.

Pero tienes que seguir adelante con tu vida.

Es lo que yo hubiera querido.

Te lo prometo, querido.

Gracias, Ramiro.

Bueno, ¿y tú quién

te crees para hablarme así, criminalito de caricatura, eh?

¿Gustas? No, no estoy tomando.

Entiende que no estás a mi nivel.

Mi nivel lo decido yo.

Y ten mucho cuidado cómo me tratas cuando empiezo a hablar.

¿Y quién crees que te va a hacer caso?

Es tu palabra contra la mía y yo soy todo un caballero. Todo un caballero.

Tú eres un estafador.

Un ladrón.

Y un asesino.

Tú y Victoria son unas joyitas.

A mi esposa no la metas en esto.

Ya bastante la hiciste sufrir estafándola durante todos estos años.

Yo no la estuve estafando.

Digamos que le cobré una rentita.

Y se me hizo costumbre.

Pero a ti te dejé para el final, Jorge.

O sea que todo tu problema es dinero.

Quiero dinero.

Quiero todo el dinero que le robaste a los papás de Alejandra Santa Cruz.

Vámonos.

¿Te das cuenta?

Si ese cuerpo es de mi mamá, ahora estoy completamente sola.

No tengo a nadie.

Dale, dale.

Mientras yo esté aquí, mientras yo esté contigo, nunca vas a estar sola. Yo

nunca te voy a dejar sola.

No.

Gracias, Fer.

Gracias por estar conmigo.

No me sueltes, por favor.

Victoria, cada vez que sales, Me quedo con el alma en un hilo con ese asesino

suelto. Cruz, yo no voy a detener mi vida por ese hombre.

Si Alejandra está a salvo, ya no le tengo miedo.

Pues no estaría mal que le tuvieras aunque sea un poquito de miedo.

No te confíes de ese desgraciado. Ese hombre no va a seguir controlando mi

existencia. Y eso ya es definitivo.

Pues lo que me sigue preocupando, Victoria, y discúlpame que te lo diga,

Fernando... ¿Y Alejandra?

¿Están enamorándose? Sí, sí, lo sé, Cruz.

Yo sé que estoy en un callejón sin salida.

Nunca había visto a Fernando tan enamorado.

Y no me gustaría destruirle la ilusión.

El dinero de la familia de Alejandra.

¿Cuál dinero? Si ese dinero no existe. Nicolás murió en la calle.

Tú y yo sabemos que eso no es cierto.

¿Quién te dijo eso, eh?

¿Soledad Bustillos?

¿Entró otras cosas?

Lárgate de mi oficina.

Mira, yo me podría ir.

Pero si salgo por esa puerta, voy a hacer una llamada anónima. A la policía,

los medios, a la revista. Y nada más voy a decir lo que yo sé.

Es la verdad.

Que la respetable Victoria Bustamante es una asesina. Yo sé que tú tratas de

hacer la gente y andas vengonando a todo el mundo. Aquí yo pongo las reglas.

Estás loco tú.

Con razón andas por ahí matando gente.

Así es. Un criminal aquí sentado, enfrente de ti, quitado de la pena.

Impune. O sea, nos parecemos en algo. Vamos a darnos un abrazo.

¿Te asuste?

¿Ves?

Ya te quedó claro quién pone la regla.

Llevo años esperando este momento.

Tenerte en mis manos.

Y decidir cuándo te voy a destruir.

Señorita Mariví, ¿qué le pasa? ¿Está bien?

Se fue, Carmen.

Pero ella se fue para siempre.

Hace diez años hicimos un trato y tú no lo cumpliste.

Desapareciste sin terminar lo acordado. Y ahora resulta que yo tengo la culpa de

tus estupideces.

¿Tú crees que yo iba a ser tan estúpido como para llegar con Isaías y decirle

maté a la mamá de Alejandra y Alejandra?

En este momento yo sabía tantas cosas de ustedes que me hubieran matado.

Ni modo, Alejandra se volvió un inverso.

Bastante buena, por cierto.

A ver, ¿a ti te parece chistoso haberte pasado 10 años atormentando y

chantajeando a una mujer débil como mi esposa?

¿Victoria débil?

Victoria es... es una asesina.

Y mató a Nicolás Santa Cruz. Y mientras eso sucedía, tú te hiciste millonario.

A mi mujer sácala de esto, desgraciado. Ya bastante la hiciste sufrir.

Sin saberlo, Victoria me ayudó a conseguir parte del dinero que tú le

los Santa Cruz.

Yo no quiero las migas.

Yo quiero cada centavo que le robaste.

Ya te dije que ese dinero no existe.

Y si existiera, no te corresponde a ti.

¿Ah, no me corresponde?

Llevo diez años viviendo en la sombra. Sin vida.

Dándole de comer, desayunar y cenar a Alejandra.

Mientras tú y tu familia se daban la gran vida.

Siendo símbolos de decencia y rectitud.

No abuses de tu suerte.

Recuerda que me basta una llamada para que te pudras en la cárcel.

O mejor aún, ¿qué tal si te entrego muerto?

Si me entregas vivo o muerto, la gente se va a enterar de todo.

Bueno, ya, ya, ya, ya. A ver, dime de una vez, ¿de cuánto estamos hablando?

Nueve millones setecientos mil dólares.

Lo que me debe tu esposa.

¿Y cómo le voy a decir a Fernando que no se enamore de Alejandra? Si yo misma le

he aconsejado siempre que escucha su corazón, que se haga caso.

Pues sí, pero ¿quién puede culparlo si Alejandra es encantadora, dulce, bonita?

Sí, sí, Cruz.

Pero hubiera deseado que Fernando y Alejandra nunca se hubieran conocido.

Ay, pero el destino así lo quiso, Victoria. ¿Por algo será?

Hay demasiadas cosas que lo separan, Cruz.

Y es que...

Así como se aman, pueden llegar a odiarse si Alejandra descubre la verdad.

¿Qué le pasó a Brian? ¿Dónde está su cuerpo?

No sé.

Nada más se quitó el uniforme y dijo que no iba a regresar a esta casa nunca.

¿Cómo?

¿Entonces Brian no está muerto?

¡Ay, no!

¡Ay, no, por supuesto que no! ¿Qué dices?

¿Entonces por qué se quitó la ropa enfrente de usted, eh?

¿Pues en dónde estaban?

Óyeme, a ver, de entrada, a mí no me avientas nada, ¿ok?

Todavía que te cuento lo que pasó.

¿Y entonces por qué Brian no va a regresar a esta casa?

Pues no va a volver por mí.

Porque no me puede tener.

Ya quisiera, ¿no?

Pero pensándolo bien, sí.

Brian no va a volver a esta casa por usted.

Porque ya no aguanta sus malcriades.

Neta, llegada ya me sorprendes más.

¿Cómo te atreves?

Ahora sí vas a ver.

Sí, sí. Ahora sí vas a ver, ahora sí vas a ver.

¿Pero qué van a pensar sus papás cuando les diga que está enamorada del chopper?

¡Cállate! ¿Qué estás diciendo? Estás loca.

Sí, claro.

Yo ya sabía que le iba a dar vergüenza.

Pero no le dio vergüenza el chico besote que le dio a Bryant.

Pero está bien.

Quédese con su recuerdo.

¿Por qué tenía que meterse con mi novio, eh?

¿Por qué tenía que venir a alborotarlo?

Se hubiera quedado mejor con el suyo.

Estás loco.

Jamás te daría tanto dinero.

Yo me encargué de todo el trabajo sucio de la familia Santa Cruz.

Vengo por lo que merezco y me lo voy a llevar.

¡Pisaías, Marríquez!

Levanta las manos, Mauricio.

Ya no me llamo Mauricio desde hace mucho tiempo.

Me llamo Edmundo.

¿Ya estás en la velita? Da lo mismo.

Dentro de poco, ninguno te servirá.

Marríquez, tranquila, relájate.

Digo, ¿por qué no me dijeron que esto iba a ser una junta de amigos?

¡Qué bárbaro!

Están igualitos. Tú estás idéntica, ex jefa.

¿Sigues mordiendo tiburón?

Déjate de provocaciones.

Mira que es difícil decir cuál de los dos quiere acabar primero contigo.

Para mí es un honor.

Pero la verdad, seamos sinceros.

Aquí el único que ha cambiado, que ha hecho algo con su vida, ha sido yo.

Ustedes siguen igualitos, siguen en lo mismo.

Tú, un ladrón.

Tuve un par de arrastrados.

Sáquenlo de aquí.

Espérenme. Yo no me quiero ir a ningún lado.

Rara vez tenemos el gusto de encontrarnos los amigos, ¿no?

Hola. Hola.

¿Vienes solo?

Sí, sí, sí. Vine a ver que todo estuviera bien por acá y que no se les

nada.

Eh, si quiere, démelas.

¿Está? Ajá. ¿Y no se los puedo dar yo?

Eh... Sí está, pero he estado en una terapia.

Hay un millón de factores en medio que vuelven bastante complicada la

¿Por qué?

Pues sí, como Ramiro, por ejemplo.

¿Qué hay con Ramiro?

Ramiro es hermano. Ajá.

Y además tiene esta teoría de que un hombre no se puede enamorar si es

de una mujer porque la pone en riesgo.

Qué cosa más rara, ¿no te parece?

Sí. Y si usted siente cosas por Marta, pues vale la pena que...

Que se lo demuestre, ¿no?

Siempre y cuando no se entere Ramiro, por lo pronto, todo está bien. ¿Usted

que alguna vez ha tenido alguna relación como estable o así?

Pues, hasta donde yo sé, no, no ha tenido ninguna relación estable.

Digo, le movía algo, eugenia.

Eugenia. Él nunca me dijo nada. Yo lo intuí por cómo se puso cuando

el cadáver.

¿Por qué?

No, bueno, porque, porque, porque es el hermano de Marta y porque...

Y porque va a haber sido algo terrible para él, ¿no?

Sí. Sí, terrible.

Yo me tengo que ir a trabajar.

Sí, está muy bien. ¿Se las puedes entregar? Con todo gusto. Claro que sí.

da muchísima pena. No, no, para servirte. Porque hice una notita

¿Celado? Claro que sí. Con todo gusto.

¿De qué?

Chao.

Oigan, si alguien quiere café, allá adentro está la cafetera.

Acuérdense que yo soy patrón y le hago cinco cajas.

Cálmate, patrón.

Yo sí quiero, mi amor. ¿Te sirvo?

Sí, por favor.

Ay, qué rico.

¿Y el dinero eres? A ver.

Cuéntale. No.

¿Eres, sabes, algo, mi papá?

Algo chueco.

¿Chueco? Sí, el tiempo que estaban activos juntos.

Hizo algo fuera de la ley, algo ilegal.

Recibió dinero.

Hizo algo chueco. Te estás metiendo ideas de tiburones, ¿verdad? No, no.

muchacho. Tu padre.

Siempre fue un buen policía. Un hombre intachable.

Jamás se te ocurra.

Jamás.

Dale.

Por cierto, nos debes una explicación de por qué te reinstaló Manu y que se te

había corrido.

Se las debo.

Guillermo, ve quién es, por favor.

Lo buscan, Linares.

Buenas tardes, comandante.

Pásale, Javier.

Gracias. Jóvenes.

Les presento a Javier del Valle.

Conmigo no eres un churro.

Buenas tardes.

Puedes hablar sin problema.

Estos jóvenes son policías de los buenos.

Sí, sí, lo sé.

Vengo a decirle que estoy a punto de acusar a Jorge Bustamante por intento de

homicidio. ¿Perdón?

¿A quién intentó matar?

A mi padre.

Tengo pruebas de que Jorge Bustamante intentó envenenarlo.

Cuando se llamaba Mauricio Delgado, vine un par de veces con él.

Cuando acababa de salir de la academia de policía, decía que odiaba este lugar.

¿Cómo puede surgir de un lugar tan tranquilo como este un monstruo como

Grijalva?

A ver, Rufino. Yo creo que la falta de amor de sus padres, la falta de

educación, que no le enseñaron valores.

La gente se vuelve miserable.

Me pregunto si seguirá vivo algún familiar de Edmundo.

Recuerdo que alguna vez me presentó su madre.

Aquí lo que extraño, Rufino, es... ¿Por qué se sigue rentando una casa durante

tantos años y no se vive en ella?

Vamos a averiguarlo.

Aquí traigo la dirección.

Marta.

¿Quién te trajo eso?

¿Qué? Las flores.

A ver, ven.

No, no son para mí, son para ti.

¿Para mí? Ajá. ¿Quién las trajo?

¿Cómo se llama? El que trabaja con tu hermano, el otro policía. El moreno,

guapo. Tony.

Tony, ajá.

Te lo regalo.

Si quieres, cómete los chocolates.

A ver, Marta, para empezar, no soy tu secretaria.

En segundo lugar, no vas a desaprovechar a un muchacho como Tony tan lindo

por seguir pensando y prendiéndole veladoras a Efraín. ¿O sí?

Mira, Marta, yo ya no te voy a insistir porque sé que eres muy necia.

Sácate Efraín de la cabeza.

Ten.

Además, no puedes desaprovechar la maravillosa oportunidad de tener un

como Tony, que además está súper guapo, por Efraín.

Mira, yo sé que al principio parece que estos hombres dan mucha flojera, pero en

el fondo son los que valen la pena. Ya no hay hombres así, Marta.

Bueno, Ángela, a lo mejor tienes razón.

Están muy bonitas, ¿no? Están hermosas. Las voy a poner en agua. Ahorita nos

vemos.

Pues, aquí es.

Debemos estar prevenidos, ¿no, Rufino? Porque si está dentro y está armado.

Hola, señora. Estamos buscando a Edmundo Grijalva. ¿Usted lo conoce?

No. ¿Ese señor no vive aquí?

No, no, no. Claro que no.

En realidad nos confundimos.

Estamos buscando a... Mauricio Delgado.

¡Ah! ¡A mi hijo!

¡Uy! Hace mucho tiempo que no viene a este pueblo.

De repente se acuerda que tiene madre y se deja venir.

Pero hace mucho que no viene.

Javier, esa es una acusación muy grave.

¿Tienes pruebas de lo que estás diciendo?

Sí.

La confesión de la persona infiltrada en mi casa para envenenar a mi padre.

Aún estamos por reunir más pruebas.

La confesión de Isaías, por ejemplo.

Sabes que no pierdes el tiempo, Javier.

Está la vida de mi padre de por medio.

Y lo que hasta ahora sé de cómo se las gasta a Jorge Bustamante, me sorprende

que no lo haya matado antes.

¿Que sabes algo más a Jorge Bustamante?

Precisamente quería eliminar a mi padre para hacerse un autopréstamo del banco

que mi padre nunca aprobaría.

No lo mató, pero el veneno que ingirió le provocó un infarto que lo dejó

inhabilitado. Y Jorge aprovechó su ausencia para chantajear a otro de los

y autorizarse el préstamo.

Préstamo con el que adquirió almas en el mercado negro.

Y que justifica a través de una empresa fantasma.

No, no, a ver, a ver, clásico nada.

Estamos hablando de Jorge Bustamante, ¿sí?

La persona que yo conozco desde que era un niño. El padre de mi mejor amigo. Yo

sé que no es así. Mi padre, hace menos de seis meses, confiaba plenamente en

Jorge.

Créeme, Ramiro.

Jorge Bustamante es mucho más peligroso de lo que parece.

No puedo creer, después de tanto preguntarme dónde estaban mis papás.

Bueno, por lo menos ya sé dónde está él.

Cuando yo era niña pensaba que mis papás iban a estar conmigo para siempre.

Que nunca se iban a morir.

En realidad la gente que se muere no se va del todo. De alguna manera se queda

con nosotros.

De hecho, cuando estuve en la tumba de Eugenia, le hablé de ti.

¿Sí? Sí, aunque no me respondió con palabras.

Sentí que me tocó el corazón.

Me dijo que te lo entregara.

Esta es la tumba de tu padre.

Guapito.

Ya llegué.

Ya llegué.

¿Tú qué te crees tan inteligente? A ver, dime algo.

¿Tienes idea de por qué no les he dado la orden de que te vuelen los sesos?

Quizás será porque si estoy muerto, se puede quedar algún cabo suelto que tú no

sepas.

Soledad Bustillos, ¿dónde está?

¿Para qué la quiere?

Ya le robaste lo suficiente, ¿no?

¿O no te has cansado de sacarle dinero a ella y a su hija?

Dime dónde está Soledad. Si no te traigo a Manriquez para que te saque la

confesión, ya sabes cómo.

Manrique. Con las dos neuronas que le quedan a Manrique. Esta mujer solamente

sabe hacer dos cosas.

Cerrar la boca y abrir las piernas. ¡Cállate!

O va a ejecutar tu guarura de lujo. De este edificio no sales vivo, hijo.

Eres brillante, Isaías.

Tienes toda la razón.

Pero quizá yo no sea el único que no sale vivo de este edificio.

Este dispositivo acaba de activar una carga de explosivos que está ahí adentro

del maletín.

Hay suficientes explosivos para que vuele el edificio completo.

A mí no me importa, yo no tengo nada que perder.

Tú ya pediste mi muerte.

Pero tú, que tu cuerpo explote en mil pedazos, ¿qué van a enterrar?

¿A qué cuerpo le van a ir a llorar, Víctor y tus hijos?

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