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PREVIAMENTE EN LA CASA DE DAVID
Por mi hermosa hija y mi nuevo hijo, ¡el Matagigantes!
- ¿Harías algo por mí? - Lo que sea.
Protégelo.
Ya lo hago.
La espada tiene un poder que nunca había visto.
Llévala a Nob. Escóndela con los demás objetos sagrados.
Dicen que Samuel visitó nuestras tierras.
Si supieras algo,
- ¿me lo dirías? - Lo haría.
¡Es culpa de David!
No es culpa de nadie.
Quizá tú redimas a nuestra familia.
¿Por qué la compasión?
Es momento de que elijas tu propio camino.
- Asesinaste a Dina. - Nadie debe saber lo que viste hoy.
El traidor que buscas ha estado en tu casa.
El Ungido
es David.
Deja de mentirme.
¿Samuel te eligió?
No.
Dios me eligió.
LA CASA DE DAVID
No quiero hacerle daño.
Por favor, no me haga pelear con usted.
Cuidado, muchacho,
no por nada soy el rey.
Dije que no quiero pelear con usted.
¡Isboset!
¡Mátalo!
¡Que no escape!
¡Guardias!
¡Encuentren al hijo de Isaí!
¿David?
¡David!
¡No!
¡Síganme!
¡Guardias, vayan por él!
¡Abner! ¡Reúne a mis hombres!
- A ver si tus hombres pueden con él. - Eliab.
¿Qué pasa?
- Sujétenlo. - No...
¡No me toquen! ¡No!
¿Qué haces?
Llévenselo.
¿Qué haces? ¿Joab?
Joab.
¡No!
¡David, su hermano, traicionó al rey!
Lo vi con mis propios ojos.
Sé que muchos lo han servido y han peleado por él,
pero quien le sea leal será considerado un traidor a la Casa de Saúl.
Quiero a 20 hombres en cada puerta de la ciudad.
Búsquenlo en cada casa, cada campo, cada montón de estiércol.
Encuéntrenlo.
Fue hacia la puerta este.
Está herido, vayan rápido.
¡Vayan!
¿David? ¿Qué pasó?
Empaca tus cosas. Debemos irnos.
¿Qué pasa? ¡David!
- Debemos irnos. - Te hirieron.
David, mira...
- ¿Qué pasó? ¿Quién te hizo esto? - Tu padre.
¿Qué? No.
¿Está...? Se enfermó de nuevo, iré con él.
No, no entiendes. Quiere matarme.
- ¿Qué? - Debemos irnos, ahora.
Empaca tus cosas, rápido.
- No, David, espera. ¡Detente! - Mical...
Por favor, dime la verdad.
Después de conocerte,
Samuel fue a Belén,
a casa de mi padre.
Me ungió.
¿Para ser qué?
El rey.
- No tenemos tiempo. - ¿El rey?
Debemos irnos.
Lo sabías.
- Lo supiste todo el tiempo. - Por favor.
Cuando tocabas para mi padre y cuando le juraste lealtad.
- Le soy leal. También a ti. - Cuando me consolaste
- mientras sufría. - No.
Lo sabías. Lloré contigo.
Quería protegerte, por eso no te lo dije.
Jamás me lo habrías dicho.
- Tampoco a nuestros hijos. - Mical.
- Habrías ocultado... - Mató a una familia inocente.
- No. - Eran mis vecinos.
Porque pensó que uno era el Ungido.
- No. - No quería que lo supieras,
pero te lo contaré todo cuando estemos a salvo.
- Confía en mí. - ¿Cómo podría?
Me has mentido desde que nos conocimos.
No te he mentido.
Eres la razón de su tormento.
Eras tú. Tú eres la amenaza para el trono.
- Por ti desterró a mi madre. - No soy un mentiroso.
- ¡Eras tú! - No soy una amenaza. ¡Dios me eligió!
Dios eligió a mi padre.
Es cierto.
Mi amor, por favor.
Si te quedas, te usará contra mí.
Sabes de lo que es capaz.
David, ¡ven, rápido!
Debes irte. ¡Ven! ¡Rápido!
Debes irte.
- Te buscaré. - ¡Por favor!
- Por favor, Mical. - Vete.
Por favor.
Un momento. ¡Vete!
- Mical. - ¿Joab?
¿Está aquí?
Sí.
Joab, tengo miedo.
No pasará nada, pero debe irse.
No tiene mucho tiempo, quizá minutos.
Solo eso puedo darle.
David.
Mical, ven.
Ven.
¡Traicionó al rey!
Revisen la puerta oeste, ahora.
Sí, Joab.
- ¿Hallaron algo? - Nada.
- ¿En su casa? - No está.
- ¿Buscaste tú mismo? - Sí.
¡Mical!
Espera, no estoy vestida.
- ¡Abra la puerta! - ¡Un momento!
¡Abner!
¿Está aquí?
- Él... - No mienta.
- Se durmió, se siente mal. - A un lado.
¡A un lado!
Ya te dije que se siente mal.
Detente. ¿Qué...?
¿Te volviste loco?
Intentó matar a su padre y a Isboset.
¿Lo viste con tus propios ojos?
Abner.
¿Adónde fue?
- No lo sé. - ¿Qué le dijo?
No me dijo nada.
- Algo debió decirle. - No, no me dijo nada.
Mical, no me mienta. ¿Quiere morir con él?
¿Qué le dijo?
Que lo ungieron como rey.
¿Rey? No es posible.
¿Qué planea?
¿Adónde fue?
Suéltame, por favor.
Suéltala ahora mismo.
Piénsalo bien, Joab.
No habrá vuelta atrás si lo haces.
No habrá nada a qué volver cuando David sea el rey.
¡Traidor!
Salga, princesa.
- Se acabó, comandante. - No, por favor.
No lo hagas.
No.
Mical, su padre querrá verla.
Si fuera usted, le daría mejores respuestas.
Princesa, váyase.
¡Guardias!
Joab, ¿qué está pasando?
Saúl sabe la verdad.
¿Sobre qué?
Sobre David.
No entiendo.
¿Hace cuánto lo sabes?
Hace bastante tiempo.
Joab, intenté...
No hay tiempo.
Abner enviará soldados a tu casa.
- Ve. - ¿Y tú?
Reuniré a algunos hombres.
- ¡Ve! - Sí.
Primo, ¿por qué haces esto?
Es lo que Dios quiere, ¿no?
¡Padre!
- ¡Padre! - Eliab.
- ¡Eliab! - ¿Qué pasó?
Debemos irnos, ahora.
- ¿Adónde? - Descubrieron a David.
- La guardia real ya viene. - Vamos.
Eliab, no abandonaré nuestro hogar.
Lo quemarán aunque te quedes.
Si te quedas, te quemarás con él.
David es un príncipe de Israel ahora.
- El rey no nos mataría. - ¡Claro que sí!
Y lo hará.
Créeme, padre, debemos huir.
¿Y David? ¿Está a salvo?
No lo sé. No puedo salvarlo.
Pero puedo salvar a nuestra familia. Vamos.
Empaca tus cosas y despídete de esta casa.
No dejen nada.
Ven, Abi, ayúdame. Vamos.
Con gusto cenaré con tu familia, mi amor,
solo desearía pasar más días lejos de todo.
¿Por qué la urgencia?
Es una tradición de cada luna nueva.
Aunque ya no queda mucha familia con quien cenar.
¿Qué pasa?
No te levantes.
¡Detente!
David.
¿Estás solo?
Sí.
¿Qué haces aquí?
Tu padre ya lo sabe.
Intentó matarme.
- ¿Qué? - Todos en el palacio me buscan,
pero lo que te digan es mentira.
Le soy leal al rey.
Jamás he pecado contra él, lo juro.
Si soy culpable de algo, mátame tú mismo.
No entiendo.
Mi padre me lo habría dicho.
- Y yo a ti. - Sabe que tú y yo
somos amigos.
Jonatán, solo en ti puedo confiar. Por favor.
Ayúdame.
Eres como mi hermano
y parte de mi alma.
Quédate aquí.
Veré qué pasa.
Espera.
Dale esto a Mical.
Ocúltate hasta que sea seguro.
¿Cómo lo sabré?
Hay un campo por el muro este.
Entrenaré con el arco ahí mañana.
Si mi flecha cae lejos de mi escudero, significará que no tuve éxito.
Vete con cuidado.
Perdón, hermano.
Yo no elegí este camino.
No te disculpes.
Mi padre sí lo eligió.
¿Estás llorando por tu esposo traidor?
Acabo de enterarme de la muerte de Dina.
Vine a rogarte.
Basta de sangre.
Por favor...
No debes decir nada.
Tu hermana me contó todo.
Por qué actuaste así, el motivo de tu traición.
Me dijo que me traicionaste...
...porque te obligaron.
Que David te amenazó con matarte.
¿Es verdad?
Lo siento mucho.
Te puse en peligro.
No debí dejar que se casaran.
Ya estás a salvo.
En mis brazos.
¿Merab?
Jonatán llegará pronto.
Serán noticias difíciles.
Necesito que estén de mi lado más que nunca.
Tenías razón, hermano.
Dios eligió a David,
y solo esto nos quedó a nosotros.
¡Eliab!
Se lo advertí, padre.
Una y otra vez,
pero no hizo caso, como siempre.
Esto tiene un propósito.
Estoy cansado de escuchar sobre el propósito de David.
Cuando falla, dicen: "Es lo que Dios quiere".
Nosotros arreglamos sus desastres, ¿y para qué?
Hablaba del tuyo, Eliab.
- ¿Por qué te casaste con ella? - ¿Qué?
¿Por qué?
¿Por qué los hijos que mi madre te dio no fueron suficientes?
Eliab, ven.
Escúchame.
Yo te impuse esta carga para redimir
a nuestra familia.
No fue justo, pero lo lograste, hijo.
Ya no debes cargarla.
Pero la cargué.
Aún la cargo. ¡Hice cosas, padre!
Cosas que no puedo olvidar ni expiar.
- No hay pecado que Dios no perdone. - No lo sabes.
Pero sé esto:
debes tomar una decisión.
Deja atrás tu resentimiento, Eliab,
o te consumirá.
Déjalo ir.
- ¡Déjalo ir! - No puedo.
No puedo perdonarlo.
- Escúchame. - Por favor.
No es a David a quien debes perdonar.
Deja de preocuparte por su camino.
Dios revelará lo que tenga planeado para ti.
- No. - Debes tranquilizarte.
Debes calmarte.
Debes dejar de pelear.
Basta.
No.
Cuídalos.
Espera, ¿adónde vas?
- ¡Eliab! - ¿Qué importa?
Me pidió darte esto.
¿Qué dice?
Que sea fuerte y valiente.
Jonatán, ¿es verdad?
¿Samuel lo ungió?
Tomen asiento.
Siéntate.
Mucha gente falta en la mesa.
¿Y los rumores que he oído?
De que mi padre, el gran rey,
ordenó ejecutar a un príncipe de Israel.
Tú nunca harías eso.
No sin consultarme.
¿Quién te lo dijo?
David.
Me encontró.
Quería ir a rezar a casa de su padre.
¿Se lo permitiste?
Sí.
- ¿Lo dejaste escapar? - ¿Escapar de qué?
Jonatán,
esto será difícil para ti.
David intentó asesinar a tu padre.
No, de hecho, nosotros intentamos asesinarlo.
En la forja filistea. Estuve ahí.
Intentó matar a padre. Yo lo vi.
Padre,
¿recuerdas cuando no había esperanza?
¿Y solo un hombre te defendió a ti y a Israel?
¿Cuando el gigante murió?
Eso fue hace mucho.
Entonces, recuerda que David te ama.
Que nos ama a Mical y a mí.
Nunca nos lastimaría.
Te lo juro
por mi vida.
Es una amenaza.
¡David no es la amenaza, padre!
Eres hijo de una mujer perversa.
¿Crees que no sé que prefieres tu amistad con él
- a ser leal a esta casa? - David es leal a esta casa.
Mientras David viva, jamás tendrás asegurado el trono.
Un trono carece de poder si no lo ocupa un rey justo,
y matar a David no es justo.
¿Desafías mi decisión?
Sí.
- ¿Cómo te atreves? - David es inocente.
Traidor.
¡Traidor a mi casa!
¡Y tú al Dios que te ungió!
¡Padre!
Perdóname.
Jonatán, espera.
Me avergüenza ser tu hijo.
Ese estuvo pésimo.
Me distrajiste.
- Iré por ella. - No.
Está muy lejos.
Yo iré por ella, quiero caminar.
Toma, lleva esto a la armería.
Gracias, Rubén.
No es seguro.
Ordené retirar a los guardias que están al este,
así podrás llegar a Raham.
Samuel.
Deberías ir con él.
Sí.
Lo siento.
Lo intenté, pero mi padre no cedió.
Temo que no nos volveremos a ver.
Pero te traje un regalo.
Para el poeta.
Jonatán, siempre te amaré
y te serviré.
Debo pedirte algo.
Lo que quieras.
No se lo he dicho a nadie.
Sara está embarazada.
Vas a ser padre.
¿Y quieres llamarlo David? Acepto.
No.
Pero te pido bondad
y misericordia
cuando tomes el trono.
Mi padre me llamó tonto.
Dijo que mientras vivas, no tendré el trono asegurado.
- Yo... - Habló desde la locura y los celos,
pero dijo la verdad.
Y esa verdad te concierne.
Jonatán,
- yo nunca... - David, los reyes consolidan su mandato.
Hacen lo que dicen que nunca harían. Lo he visto.
Así que júrame que nunca lastimarás a mi familia.
Que la protegerás cuando yo...
Si no puedo.
Lo juro.
Lo juro.
- Siempre seré bondadoso con tu familia. - Ahora jura
que seguirás siendo leal a mi familia
aunque derrotes a tus enemigos.
Nunca serán mis enemigos. Es un pacto entre nosotros.
Que la Casa de David dure por siempre.
Que tu reinado no acabe.
Jonatán.
Yo no pedí esto.
Jonatán, nunca quise nada de esto.
- Tú serías mejor rey. - No.
No.
Dios no comete errores así.
RAMAH HOGAR DEL VIDENTE
Bebe esto para que no te dé fiebre.
Estás temblando.
Salí de prisa, no traje nada.
¿Y Mical?
Estoy solo.
¿Solo?
No, pastor.
Aunque no haya nadie, no estás solo.
Gracias.
Te quiero, pero ¿siempre debes hablar con acertijos?
¿Eso hago?
Siempre me han gustado.
Quizá deberías escribir una canción sobre mis acertijos.
"La canción de Samuel".
Samuel, no sé qué hacer.
No sé adónde ir.
En las batallas siempre tengo un plan.
Necesito uno ahora.
Necesitas paz mental.
Necesitas calmarte aquí y aquí.
Eso intento.
Me dijiste que escuchara el viento, y eso hago.
Lo escucho,
- pero solo eso oigo. - Sí, pero debes ser paciente.
Dale tiempo.
El Señor te hablará,
como me ha hablado a mí tantas veces.
¿Cómo es?
¿En verdad escuchas su voz?
Sus palabras fluyen dentro de mí
como agua clara y fría,
y me he ahogado con ellas como si fueran arena.
Resuenan en mi mente cual martillo a yunque en una forja ardiente.
Y a veces han calentado mi corazón,
pero también han quemado mi alma.
Aunque confieso que, últimamente, no ha habido palabras.
Lo que oigo es música.
Su música.
¿Con qué la toca?
¿Con un simple pastor?
Sí.
A veces, Samuel,
quisiera volver al refugio de las colinas.
Nadie sabía mi nombre.
Y yo a veces desearía haber crecido con una familia y no en el tabernáculo.
Pero la historia no se forja en los lugares seguros como las colinas.
Una vida de servicio
y trascendencia
implica sacrificio.
Una vida extraordinaria exige un precio extraordinario.
Se te encomendó una tarea difícil e importante.
Dios tuvo sus razones para dártela.
Por eso, viajarás
a Nob por el camino del norte
y subirás la montaña por los mil escalones al oeste
para que no te vean.
Sí.
Te ocultarás con los sacerdotes
y esperarás a que el Señor te hable.
Él te dirá qué hacer, lo prometo.
David, recuerda:
la última vez que enfrentaste tus peores miedos,
mataste a un gigante.
Sí.
Esta vez debo enfrentar a mi familia.
Saúl era como un padre para mí.
Y como un hijo para mí.
No debes confrontarlo.
Yo lo haré.
Samuel...
...te matará.
Lo intentará.
¿Por qué le dijiste a padre que David me amenazó?
Mical, solo quedamos nosotras.
Mical, te dije que los hombres están locos.
Todos y cada uno.
Pero la otra noche...
Siento que es otra vida.
Fuimos felices
por un momento, y ahora...
David me mintió.
No es quien dice ser.
Como dije,
están locos.
Pero...
Pero es mi esposo.
Y lo amo.
Lo sé.
- No sé... - Lo lamento.
No sé cómo podré...
Lo lamento. Lo sé.
Odio esa silla.
Solo es un reflejo de quien se sienta en ella.
No.
Es veneno.
Mata a quien se sienta ahí.
Lo sé.
NOB CIUDAD SACERDOTAL
Sacerdote de Dios.
Estos escalones son sagrados, ¿por qué los subiste?
Ofrezco 1000 de los mejores animales del rebaño del rey
para sus sacrificios
si me quitan una maldición.
Tu Dios me atormenta noche y día.
Lo siento, no puedo ayudarte,
y no perteneces a esta montaña sagrada.
David, ¿por qué has venido?
Samuel me envió, junto con su bendición.
Vienes solo.
Estoy en una misión secreta y urgente del rey.
¿Tienen armas aquí?
¿Espadas o arcos?
Salí de prisa.
Aquí no hay espadas,
más que una.
Ven.
La espada de Goliat.
Es la única arma aquí.
Si te sirve, llévatela.
Gracias.
Necesitaba recordar.
¿Recordar qué?
La grandeza de Dios.
Padre.
Vinieron unos soldados.
- ¿Por qué vinieron? - Por él.
El rey enloqueció.
Nuestra lealtad es tuya.
Levántense.
¿Cómo me hallaron?
Te rastreé como un lobo.
- ¿Los siguieron? - No, cabalgamos rápido.
Padre, recibí noticias de Edom.
El rey viene en persona para concretar los términos de su ayuda.
Está listo para formar una nueva alianza.
Así que mi hijo es un diplomático.
Muy bien.
También tengo un plan para afianzar la lealtad de las tribus,
sobre todo la de Judá.
Mis hermanas son necesarias.
Mi rey.
Mi rey.
Vi algo que podría interesarle.
David está escondido con los sacerdotes de Nob.
Lo encontraremos y lo traeremos de vuelta.
Usen solo la fuerza necesaria.
Que la sangre de los sacerdotes no pese sobre nosotros.
¡Avancen!
¡Alto!
Apártate, Gran Vidente.
Bloqueas el camino.
No.
Ustedes bloquean el camino del elegido de Dios.
Samuel, apártate.
¿Qué quieres que haga, Dios?
Tienes mucho que decirle a mi hermano, pero nada para mí.
¿Qué quieres que haga?
¿Puedo sentarme?
Por favor.
Este es el efod de mi padre.
Lleva diez generaciones en este lugar sagrado.
El Urim y Tumim.
Necesitas orientación.
Sí, así es.
¿Qué pasó?
¿Cómo murieron?
Se quitaron la vida para escapar del tormento.
Conozco bien ese tormento.
¿Dónde está?
Hablo de Samuel.
Vigilando el camino a Nob.
Reúne a la guardia real.
¿A cuántos?
¡A todos!
Gracias, sacerdotes.
Cabalgaremos al norte, a las cuevas de Adulam.
Es cerca de Gat.
Sí, Saúl no nos seguirá hasta allá.
Prepárense, partimos al anochecer.
Me maldijiste a mí y a mis hombres.
No maldije a nadie.
Apártate, Samuel, y te dejaré vivir.
No puedo dejar que pases.
Tengo a mil hombres conmigo.
Y yo solo tengo a uno,
pero con él basta.
No me hagas matarte.
Entonces, no lo intentes.
Tu tormento no ha terminado, Saúl.
Más bien, corrompió tu naturaleza.
Mientes.
Acabé con mi maldición.
No, te convertiste en ella.
¡Protejan al rey!
¡Dios no puede ser burlado!
La oscuridad prevalece.
Te convertiste en lo que eres ahora,
y ya no lloraré por ti.
Pero profetizarás para mí.
No.
¡Este nunca será mi destino!
Yo controlo mi futuro.
Yo controlo mi destino.
Dime lo que ves, hijo de Cis.
¡Dilo!
Veo mi corona.
Está en la cabeza de otro.
Di su nombre.
¡Di su nombre!
No.
¡Te ordeno decir su nombre!
¡Di su nombre!
¡David!
¿Qué pasa?
No estoy seguro.
Vámonos.
Mi rey.
Rey Saúl.
Soy Doeg.
- ¿Y Samuel? - Se fue.
El rastro de sangre va hacia el este.
¿Quiere que lo siga?
Abner.
Mi rey.
¿Adónde vamos ahora?
Vamos a Nob.
Acabemos con esto.
Casi ningún hombre puede viajar.
Mi rey,
mis hombres pueden viajar.
Bien, que vengan.
Síganme.
NOB CIUDAD SACERDOTAL
¿Qué pasa?
Hijo.
Ve por el efod y vete.
Debemos protegerlo. Yo me encargaré de esto. Ve.
Mi rey.
Amigos míos.
¿A qué han venido?
¿Por qué me traicionaste, sacerdote?
¿Traicionarlo?
Ahimelec,
escúchame y di la verdad.
¿Por qué escondiste al traidor?
¿Para que se levante contra mí?
¿De quién habla?
Del hijo de Isaí.
¿David?
¿Quién entre sus sirvientes es tan leal como él?
Se rebeló contra mí, y tú lo ayudaste,
¿o no?
Di la verdad.
Le di pan sagrado y la espada de Goliat.
No tenía más.
¿La espada de Goliat?
Levantará a un ejército contra mí.
No sabía nada sobre eso.
Estoy cansado de esta lucha.
No hay lucha, mi señor.
Todos lo servimos a usted, también David.
Entonces, te preguntaré algo, hijo de Ajitob:
si el Gran Vidente, Samuel, te dijera que ungió a otro,
que Dios eligió a alguien más...
...¿a quién servirías?
Serviría a Dios por encima de todos los hombres.
Todos lo haríamos.
Gracias por ser sincero.
Mátenlos a todos.
Saúl, son sirvientes del Altísimo.
Me traicionaron, como David.
¡Mátalos a todos!
Mi rey.
Amigo mío.
Haré lo que sea por usted, Saúl,
pero esto no.
Yo lo haré.
Lo haré con gusto.
¡Quemen todo!
¡A sus dioses y sus maldiciones! ¡Todo!
¡Mátenlos a todos!
¿Qué ha hecho?
Lo necesario.
¿Samuel?
¿Mi amor?
Samuel.
Hila.
¿No es hermosa?
La creación de Dios.
Yo...
Siento que pasó
algo terrible.
Descansa, Samuel.
Ya cumpliste tu papel en el gran plan.
Dios sabe...
...que yo...
...lo intenté.
No.
Peleaste bien.
Terminaste bien.
Sí.
Es hermosa.
CIUDAD DE GAT TERRITORIO FILISTEO
El Matagigantes está en las montañas, en las cuevas de Adulam.
Lo están cazando.
¿Quién?
Saúl.
¿Saúl?
Es mi mejor trabajo.
¿Cuántas has hecho?
Serán mil para la cosecha.
Ve por David, nos veremos en mi aldea.
Iré tan pronto como pueda.
Debo hallarlo antes que mi padre.
Ten cuidado.
Sara.
Tranquilo, estaré bien.
- No, debes entender... - Habrá una guerra.
Lo sé. Estaremos a salvo.
Ve.
Nos observan.
Primo.
No es fácil encontrarte.
¿Vinieron a pelear?
Eliab.
No, hermano.
Vinimos a servirte.
Ten misericordia de mí, Dios,
porque en ti se refugia mi alma.
En la sombra de tus alas me ampararé
hasta que pase la tormenta.
Mi rey.
¿Puedo presentarlos?
Al fin, el rey de Edom.
Puedes matarme,
pero nunca conocerás tu propósito.
Puedo hacer que seas un rey
más grande que tu padre.
Revélame tu propósito.
Muéstrame lo que quieres para tu reino.
LA CASA DE DAVID
Subtítulos: Adriana Castillo
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