All language subtitles for Police Destination Oasis (1981)

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Original subtitles

¿Vamos a tomar una copa? ¿Qué? Que tomamos una copa en mi casa.

¿Por qué? Aquí no se está mal, ¿no?

Hay mucha gente, ya ves. Y hace mucho calor. Un paseo en moto nos iría bien,

¿no? Esos son razones de peso.

¿Tú qué opinas? La verdad es que aquí se ahoga una.

Entonces, vámonos.

Un momento, que voy a buscar mis cosas.

Espera, voy contigo.

Os esperamos frente a la entrada.

De acuerdo.

Están en el bote.

¿Qué? Que están en el bote. Sí, eso creo.

¡Qué nenas tan preciosas!

¿Entonces te vienes?

Lástima, me gustaba más aquella.

¿Tú solo sirves para casar o para trabajar?

No es culpa mía, si soy un sentimental.

¿Champán o whisky?

Champán. Champán. Sí, yo también.

Piedad y no te pregunto lo que quieres beber.

No, claro, lo de siempre.

Bien.

Bien. Gracias.

Tenga, señorita.

Por nuestro encuentro. Sí. Por él.

Ponnos un poco de música, esto está muy triste.

Sí, tienes razón.

Vamos a bailar.

Esto es muy mono.

Sí, no está mal.

¿Bailamos? Sí.

¿Te gusta ese tapiz?

Sí.

No sabía que eras aficionada al arte.

No, pero ya sabes.

Te voy a enseñar un cuadro que posiblemente sea único en el mundo.

¿Bailamos?

No, estoy cansada.

Entonces ven, vamos a ver la casa.

Es instructivo y divertido, ya verás.

Este es mi cuadro favorito. Es muy bonito.

Ven, vamos a sentarnos.

Tengo una colección de pintura moderna.

Tendré que enseñártelo todo.

¿Entonces eres pintor?

Me gustaría ser pintor, preciosa. Pero me conformo con comprar y vender

¿Decepcionada? No, en absoluto. Debe ser apasionante.

Ven, vamos a ver aquellos cuadros. No, iremos enseguida cuando vengan los

Nos divertiremos más.

No, no, déjame.

¿Hay algún problema?

No, no, un pequeño malentendido.

Bueno, yo no sé qué pensaréis vosotras, chicas, pero yo comería algo.

¿Eh? ¿Qué decís?

Sí, es una buena idea.

Hay salmón ahumado en el frigorífico. ¿Qué os parece si damos una vuelta por

cocina? ¿Eh? ¿De acuerdo?

Estupendo. Muy bien. De acuerdo.

Vamos, Pierre. Sí, sí, ya voy.

Gracias. Gracias.

Tengo una idea. Esperadme aquí.

Sí, sí.

Tu amigo es gracioso.

Es demasiado ocurrente.

Con él jamás se aburre nadie.

¿Pero en qué trabaja? ¿Tiene pinta de tener mucha pasta?

Bueno, compra y vende obras de arte.

¿Ah, sí? Más o menos.

¿Qué te pasa?

Nada, un mareo.

¿Tienes enfermedad?

No, no es nada.

¿Pero qué me sucede?

¿Qué me pasa?

Nada, será el champán.

¿Tú también?

También estoy mareada.

Pierre, ya puedes venir.

Muy mareada.

Están a punto.

Podría haberlo hecho sin ti, ¿sabes?

Son una buena mercancía. Ven, preciosa.

Vamos a ver mis cuadros.

Mira aquel cuadro.

¿Y estos te gustan?

Vi a la señora Lina ayer noche.

Espero que no me hayan molestado para nada.

Ya lo verá. Son objetos de calidad.

Objetos de gran valor.

De muchísimo valor.

Eso espero. Tengo ojos. No soy ciego. Gracias.

Nosotros lo comprobamos.

Y son de calidad extra.

¿Y ellas consintieron?

Las drogamos un poco.

Curioso.

Voy a ver.

Sí, no está mal.

¿Qué le había dicho yo?

Espero que no haya ningún problema.

De acuerdo, las aceptamos.

La cita en el garaje. La entrega, como siempre.

¿Y el pago?

Contra entrega.

Sean puntuales, yo estaré allí. Las embarcaremos mañana por la mañana.

No es necesario que te canses.

Basta ya.

Sujétala.

¿Cómo?

Tiene para 10 horas Próxima cita en el muelle de embarque Está bien

Vamos, dense prisa.

¿Puedo saber lo que os ha pasado?

No es culpa mía si hay tráfico en la carretera.

Daos prisa porque embarcaremos enseguida.

Y además falta una.

Tiene que llegar enseguida.

¿No has visto la hora que es ya?

Llegará a tiempo.

Bien, hemos salido de aguas territoriales. Ya podemos abrir los

Adelante.

Si permanecéis tranquilas, os daremos de comer.

Y podréis subir a cubierta en grupos.

A estirar las piernas y a respirar.

Si obedecéis, no se os hará ningún daño. Pero si no, él se encargará de

vosotras. Yo estaré para consolarlas.

Cállate.

Estaba bromeando. No me gustan las bromas. Lo importante es dejarlas en paz

que lleguen en forma a su destino. ¿Entendido?

Ayúdame.

¡Déjenme! ¡Déjenme!

¡Déjenme!

No. Déjame.

Por favor, basta.

No.

Vicky. No.

¡No! ¡No! ¡Basta!

¡No! ¡No!

¡Quieta!

¡Ay! ¡Ay! ¡Ay, no!

¡Ay, no!

¡Suélteme!

¡Déjenme!

¡Suélteme! ¡Ay!

¿Qué pasa?

¿A dónde nos llevan?

A una preciosa casa.

Muy acogedora y tranquila, en el corazón de África.

En el oasis perdido.

Todo un viaje.

Nos esperan.

Subid las chicas a la lancha. Muy bien.

Ahí están.

Vamos, daos prisa.

A ver si bajáis de una vez.

Vais a hacer que pierda la paciencia.

Ven aquí.

Venga, muévete, muévete.

Vamos, entra.

¡Entra!

Bueno,

adentro de una vez. ¡Entro!

Pararemos aquí cinco minutos.

La que quiera que baje.

Ya puedes salir.

¿Qué es eso?

Estamos secuestradas. Llame a la policía, desempriza. Voy a avisarlos.

¡Eugenio, Jan, cogedla! ¡La negra!

Nos la llevaremos, nos servirá.

¿A dónde ha ido Pablo?

¡Pablo!

¡Venga! ¡Arriba!

¡Venga! ¡Venga!

¡Venga! ¡Venga!

¡Venga!

Mira, antinomio.

¡Fuera! ¡Hemos llegado!

¡Salid!

¡Bajando, chicas!

¡Hala! ¡Ahí saliendo! ¡Hala!

¡Prisa! ¡Prisa!

¡No os quedéis paradas!

¡Sí!

¡Hemos llegado!

¡Hala! ¡Vamos!

¡Moveos! ¡Venga! ¡Rápido!

¡Hija de qué prisa! ¡Vamos! ¡No te entretengas!

¡Venid! ¡Venid!

¡Venga! ¡Venga!

Venga tú también.

¡Hala! ¡Ya vamos!

¡Adentro!

Tú, toma.

Tú allí.

Y tú al otro lado.

Vamos, tú ponte al fondo.

Y tú allí.

Vamos.

Ponte de pie, sobaga.

Señora, venga un momento.

Vestíos y deprisa. Ahora vuelvo.

Entonces decidí escapar.

Nos habían quitado la ropa.

Pero era igual.

Perdóneme, vuelvo enseguida.

Mamita.

Haz compañía a este señor y sé amable.

Buenos días.

Buenos días.

Una de las nuevas acaba de escaparse. Es Annie.

Ya me lo esperaba.

Hay que ir a buscarla.

Vamos, muévete.

Se lo suplico.

Ayúdenme, me persiguen. Vengo del oasis. Lo sé, es la casa que hay allá. La

conozco muy bien. Está dirigida por bandidos protegidos por la policía. Sí,

Han secuestrado a mi novia. De acuerdo.

Está bien.

Ya le he dicho que me vienen siguiendo.

Rápido, vámonos.

He avisado a la policía, pero no sé si servirá de algo.

¡Quietos, no se muevan!

¡Quietos o le pego un tiro!

¡Vamos! ¡No!

¡No! ¡No quiero!

¡No! ¡No!

No podía hacer nada.

Pero la próxima ocasión que tenga lo volveré a hacer y me saldrá bien.

Eso que has hecho nos va a hacer la vida imposible.

Pobre idiota. ¿No te das cuenta de que si yo consigo salir vendrá la policía a

sacaros de aquí?

Me extrañaría mucho que pudieran salir.

Bueno, no te desesperes. Al principio todo es difícil, pero luego se

a una.

Cuando yo empecé pensé que esto era mi final y luego me acostumbré.

Después de todo no se está mal.

Y se come bien.

Cuéntanos, ¿cómo llegaste aquí?

Bueno, yo tenía un número de cabaret con una compañera en Las Palmas. Nos

alojábamos en un hotel fabuloso y ganábamos mucha pasta.

La buena vida.

Aquella noche era nuestra última actuación.

Era un número de baile, desnudas.

El público estaba compuesto en su mayoría por mujeres.

entre aquella clientela un tanto especial.

Yo me había fijado en un hombre extraño, original, atractivo.

Llevaba siempre una corbata roja y se mantenía un poco apartado.

Él también se había fijado en mí y muchas veces me había invitado a tomar

copa con toda corrección.

Todas las noches, al llegar a mi camerino, encontraba un gran ramo de

él me mandaba con una palabra amable.

Como era la última noche, me había invitado a cenar a su casa y a las dos

mañana me encontraba ya a su merced brindando con champán.

Gracias. Salud.

Salud.

Y ahora, querida amiga, le voy a proponer una cosa que creo que le va a

interesar. Le escucho.

¿Qué le parecería un viaje a África?

Pues no lo sé, tendría que hablar con Mina.

Acompañado de mucho dinero.

No, de verdad, gracias.

Bien, no hablemos más.

Si la forma suave no te convence, será mejor utilizar la dura.

¿Qué quiere decir eso?

Quiero decir que tengo argumentos para convencerte de que ese viaje a África se

vendrá muy bien.

Conozco a alguien que sabrá convencerte de la utilidad de ese viaje.

Siempre tan rebelde esta preciosidad.

Te aconsejo que desde ahora nos obedezcas, porque si no...

¿Te decides ya viajar o prefieres que siga?

Oye, debería ser razonable.

Se lo ruego, haré todo lo que quieran, pero déjeme.

Qué hermosa.

¿Qué, entonces aceptas o no?

¿Te gusta eso?

Vas a decidirte a partir. Y quiero que te alegres de ello. ¿Por qué?

Porque es una orden.

Quiero que seas sumisa.

Quiero que te sometas a todos los deseos. Sean cuales sean.

Sí.

Todo lo que quieran. Todo.

No.

De acuerdo, iré. Pero deténgase, se lo ruego.

Déjeme, ruego.

La llevaremos al garaje. Creo que ya ha comprendido.

La meteremos en la bodega del barco.

Los hombres se ocuparán de ella.

Sí. Y que esto te sirva de lección.

A la primera protesta volveremos a empezar.

Bien, ya es suficiente.

Quieta. Qué lástima. Me estaba divirtiendo.

De hecho, siempre es igual.

Siempre que se encuentra una con tipos así, parece que creen que basta con esas

tonterías para hacerse los simpáticos.

Bueno, pues yo te diré que a mí no vuelven a cogerme en eso. ¿Y tú?

Bueno, yo había ido a París con unas amigas que formaban parte de un grupo

folclórico. Nos divertíamos como locas, salíamos por las noches y era realmente

fabuloso. Se organizó un grandioso desfile por el carnaval.

El grupo folclórico del que yo formaba parte fue muy aplaudido.

Había miles de personas amontonadas en las aceras de la capital.

Habíamos bailado y reído hasta caer la noche.

Mis amigas y yo decidimos ir a ver los fuegos artificiales en el Sena.

Con todo el bullicio nos separamos, pero a mí no me importó, pues sabía que las

encontraría en el hotel.

La ribera del Sena era una maravilla.

Yo estaba encantada, cautivada por el espectáculo.

Y después la historia de siempre.

Se me acercó un chico. Era simpático.

Me habló, le hablé y nos conocimos más a fondo, naturalmente.

Era amable y solícito.

Yo enseguida me vi fascinada por su encanto.

Y a fin de cuentas me encontré aquí en África.

Puede decirse que has tenido la misma suerte que nosotros.

Esta noche os concedo un pequeño favor. Estáis libres. Y os lo recuerdo, es

mejor que seáis razonables o si no, seréis castigadas severamente.

Sí, señora Gaby.

Insisto en que concedo una enorme importancia a la cortesía y sancionaré

falta contra ella. Buenas noches.

Buenas noches, señora Gaby.

Esta es la pobre mujer.

Esto promete.

Es que esto es un calabozo.

Lo sabrás muy pronto.

Ya que la vieja se ha ido, cuéntanos cómo llegaste tú.

Lo que yo quería era correr aventuras. Y por eso decidí irme a España haciendo

auto -stop. Al principio iba todo de maravilla. A veces dormía en albergues

juveniles o si no, la intemperie.

Comía en el bosque o en el campo. Tenía realmente la impresión de estar en

completa libertad.

Para desplazarme hacía autostop.

De vez en cuando topaba con patanes que, como yo les paraba los pies, me dejaban

enseguida.

¿Puedo llevarlo a alguna parte?

No, prefiero los Rolls. Un Mercedes no está mal. Pero no tiene cama.

Perdón, no la entiendo.

No importa.

Pero si va para Alicante me viene bien.

Entonces suba, allí voy.

Mi padre es propietario de una cadena de boutiques.

Yo trabajo con él, pero he conseguido la libertad de horario.

Entonces, ¿tiene vestidos bonitos?

Todo depende de los gustos. Es una cadena de pret -à -porter, pero son

de lujo.

Me esperan en la oficina. ¿Dónde puedo dejarla?

Tengo la dirección del hotel.

Calle... Calle Bell.

Sí, ya sé dónde está.

Está aquí al lado, la llevaré.

Hemos llegado.

Le ayudaré.

Gracias.

Si usted quiere, podemos volver a vernos. Lo veo muy difícil.

Solo paso aquí esta noche. Me voy mañana temprano. Tengo una idea.

Si usted está de acuerdo, claro.

Podríamos vernos esta noche en el Bagdad.

¿Tiene usted algún vestido?

No, yo hago camping. Qué tonto soy.

Venga, yo le daré uno.

Puede usted marcharse.

Andando.

Ven aquí, pégame.

Pégame.

Déjalo luego. Vamos, pégame.

Vamos.

Ven a buscarme enseguida.

E iremos a bailar al balda.

Por desgracia estamos lo mismo que usted. No tenemos noticias de Catherine

que se fue a España.

Yo esperaba que tuvieran noticias.

Nada. Desde hace un mes y doce días.

La última carta es desde Valencia.

Espere, yo tengo noticias más recientes.

Una tarjeta postal desde Alicante. Tome.

Aquí está la explicación. He conocido a un chico encantador.

Me ha invitado a cenar y bailar en un cabaret que se llama El Bagdad.

¿Puede dejarme esta carta?

Sí, claro, naturalmente. ¿Pero qué piensa hacer?

El inspector de policía a quien informamos de la desaparición de

sabía nada en absoluto.

Quizá esto le sea de utilidad.

Bien, acaba de decirme la Interpol que ellos investigan ese asunto desde hace

mes en Italia y en España, pero sin resultados. Ya conoce usted el informe.

Ahora a trabajar. ¿Dice usted el Wagner?

Sí, su madre nos ha dado una tarjeta postal procedente de España.

Bueno, mañana iré a Alicante y echaré un vistazo a ese local. Bien.

No, no, no.

¿Cuántos paquetes hay que mandar?

Dos principiantes y tres del oficio.

Las acompañarás a África, hasta Cerveto. Ya conoces al capitán del barco. Sí, no

hay problema.

Hola. Policía.

¿Cuál es el motivo?

No nos quejamos. Los negocios nos van de maravilla.

Acércate.

Siéntate.

Dime, ¿no has notado nada sospechoso desde que llegaste aquí?

No. Cuando hago una pregunta me gusta que me contesten la verdad. No olvides

soy de la policía.

Y si ves algo anormal, llámame a este número.

No va usted a crearme problemas.

Puede que sea un polizonte, pero soy justo.

Y tengo una hermana de tu misma edad. No hay peligro.

¿Está bien? Sí.

¡Quieto!

¡Ah!

Y además con un arma.

El

cabaret va a

cerrar. Vamos a acabar la noche a otro sitio.

De acuerdo.

¿Sí? Tengo que irme, hay una pista.

Bien. A Cerveto, en África. Dígale a Arturo Sánchez que me espere allí, salgo

el primer vuelo.

Pero, ¿por qué a África?

A las chicas les mandan allí.

Ah, bien, de acuerdo.

Le llamaré inmediatamente para que le espere en el aeropuerto.

¿Qué vuelo?

210 procedente de Madrid.

210 procedente de Madrid. De acuerdo.

El inspector Lan llega dentro de una hora.

Supongo que Interpol ya le habrá avisado.

Sí. Y espero que con la información que usted ha traído podremos encerrar a

estos cerdos.

Pero actúe con tacto. Están en juego grandes relaciones políticas.

No quiero perder mi puesto.

Desde luego, señor comisario.

Oficialmente yo no sé nada.

Si, como usted piensa, la guarida está en la región de Sasandra... Sí.

Le voy a poner en contacto con la policía local.

El teniente Dupont podrá ayudarle.

Ya.

¿Diga?

Sí. Es para usted.

Gracias.

¿Diga? Oiga.

Sí. Roland, buenos días. ¿No es fácil encontrarle?

Sí, lo sé. El teléfono no ha parado un segundo.

Pero pase usted a verme. Prefiero actuar como un turista.

Tiene usted razón. Seamos lo más discretos que podamos.

¿Y usted no tiene novedades?

Esta mañana ha llegado un pequeño carguero.

Ah, interesante.

Sí, podría ser el barco de esa gente.

El único modo de saberlo es ir a echarle un vistazo.

De acuerdo.

Pero como turista.

Bien, me llevaré mi equipo fotográfico. Adiós. Adiós.

Bien, adelante y no se preocupen. A la menor señal yo intervengo.

Está bien.

¿De acuerdo? Sí, de acuerdo.

¿Vamos a echar uno? Sí, si tú quieres.

¿Qué será eso?

Es muy original esta galera.

Vaya.

Esa debe ser la señal del jefe.

Sí.

Vaya.

No está nada mal la pequeña.

Mire.

El palomar. Me pregunto qué querrá decir eso.

Déjeme. Por favor.

Basta.

Suelta a esa mujer.

¿Cuántos hombres hay a bordo?

No lo sé exactamente, creo que cuatro.

Para ustedes se acabó el infierno. ¡Nos vamos!

Quédate donde estás.

¿Te dice algo el palomar?

No, no.

¡Contesta!

Bien, ¿vas a hablar?

En la calle verte. Hay entrega de las chicas.

Voy a avisar a Arturo.

Oiga.

Dios mío.

no tenía que haberle pegado tan fuerte.

No tiene que lamentarse.

Así hay un crápula menos.

No me lamento por él, sino porque no he podido interrogarle.

Lo hecho, hecho está.

El interrogatorio a los marineros quizá pueda darnos algo.

Tonterías. Con la protección que tienen, este asunto se enterrará antes de que

hayamos podido siquiera levantar un dedo.

Bueno. Te propongo una solución.

Tú, en calidad de delegado oficial de la Interpol, te ocupas de los marineros

para tratar de obtener el máximo de información.

Y yo sigo el itinerario marcado en la carta que encontraste en el palomar.

Irías a Sandra a ver al inspector jefe. Ya le han avisado.

Y espero que esta vez la pista sea buena.

Bien.

Yo me ocuparé de eso. Gracias. Adiós.

Ahora pasemos a las cosas serias.

Entonces adelante, te escucho.

Como ves, la pista se detiene en tu casa.

Así que tienes información.

Pues sí, la tengo.

¿Qué iba a hacer si no la tuviera?

A 15 kilómetros de aquí hay una especie de hotel.

Un lupanar en pleno desierto.

El Oasis.

Es un burdel de lujo.

Pero es un establecimiento intocable.

Está regido por una mujer poderosa.

Una dama con apoyos muy altos, del tipo de relaciones políticas.

¿Te enteras? Sí, sí.

Bueno, eso es todo.

¿Y tú no puedes hacer nada?

Ya estoy maniatado. He intentado muchas veces indagar en su casa, pero en vano,

porque siempre la habían advertido.

¿Y si yo te trajera la prueba de que es verdad que secuestran y explotan a

chicas en el oasis?

Entonces sí, pero en cuanto sepan que eres policía se pondrán en contacto con

sus relaciones.

¿Cómo vas a verlo?

Yo estoy de vacaciones.

Quizás salga bien.

Mira esta declaración.

La novia de un joven ha desaparecido y quizás esté allí secuestrada.

Te toca jugar a ti.

Jamás la había visto por aquí, aunque soy cliente fijo.

Es que soy nueva.

Ah, ¿es usted nueva?

Sí. ¿Y le gusta esto?

Siempre me han atraído los países calurosos.

Entonces aquí estará usted a su gusto.

Muchas veces hay hasta 50.

¡Déjame en paz!

¿Qué pasa aquí?

Entré.

Buenos días.

Acabo de llegar.

Y no conozco a nadie por aquí.

Soy agente inmobiliario.

¿Sabe si hay terrenos en venta por aquí cerca? Eso depende del precio que usted

ofrezca.

Sí, ya voy.

Aquí tiene, señor Blanchard. Gracias. Y usted, señor... Granada.

Michel Granada.

Un armagnac también.

Bien. Es sirve de bien, es su primera visita.

Acaba de llegar para comprar terrenos.

Bienvenido, señor Granada.

Es un honor para la casa invitar y aceptar. Muy amable.

A su salud. A la suya.

¿No hay un lugar más alegre? Esto no es muy divertido. ¿Qué le parece?

¿Nos tuteamos?

Naturalmente.

Mi amigo Michel quisiera inscribirse en el club privado.

Yo le avalo, naturalmente. Por supuesto, señor Blanchard.

Ven, vamos a dar una vuelta.

Lo ves y luego opinas.

Lo presiento.

Vamos, es por allí.

Eres muy bonita.

No te conocía.

¿Llevas mucho tiempo aquí?

Yo te puedo ayudar mucho.

Gracias. Y te va a gustar esto. Ya lo verás. Te va a gustar.

Adelante, amigo mío.

¿Qué verás ahora?

Es sensacional.

¿Y puede uno alternar?

Claro, las habitaciones están arriba.

¿Te gusta aquella?

Yo la arreglaré.

¿Qué te parece?

Es súper excitante.

¡Gracias!

Apártese. ¿Qué significa esto? Policía, venimos a investigar. La señora Gaby no

está. Apártese.

Eso no importa nada.

Les digo que... Les repito que la

directora ha salido.

Déjalo, Antonio.

¿Tienen por lo menos una orden que les autorice a entrar aquí?

Comete usted un error.

No necesito ninguna orden de registro.

Intervengo por flagrante delito de secuestro en la persona de la señorita

Mamita.

Es inadmisible. Si no salen ustedes inmediatamente, les costará muy caro.

Abre la puerta del salón.

¿Quién es ese?

No sé.

Es un cliente que vino ayer.

No tienen ustedes derecho.

Les denunciaré.

Anoche yo estaba de vacaciones. Hoy me vuelvo a incorporar al cuerpo de

inspectores de policía.

Bien, ¿y esa puerta?

Tú, ve por ahí.

Y tú no los pierdas de vista.

Nosotras no hemos hecho nada. Somos inocentes, de verdad. Es verdad,

Además, podemos explicarles los horrores que hemos pasado en esta casa. Sí, ya

lo creo. Por favor, no teman.

Ya me lo explicarán todo.

De todas formas, declararán ustedes en la comisión.

¡Que se escapan! Bien, no se preocupen.

Usted, quédese con ella.

Ustedes síganlos por allí.

Y tú ven conmigo.

¡Alto!

¡Vamos tras ellos!

¡Deprisa!

Oigan, cuartel general, manden un helicóptero a la carretera 320.

Bien, recibido.

¿A dónde vamos ahora, señora?

A mi casa, imbécil, deprisa. Huiremos en barco, vamos, acelera. Nos están

pisando los talones. Ve por el atajo, les dejaremos atrás.

Si no puedes tener cuidado...

¡Oh,

maldito! ¡Están ahí! ¡Acelera!

Cuidado. Vamos

a

separarnos.

Antonio,

Antonio. Olvídalo.

Vamos, deprisa.

¡No se muevan!

Lo siento.

La juerga ha terminado.

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