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Tía.
¡Pues son guapos!
¡Tía Agatha!
A mi edad una señora no tiene que ocultar sus opiniones.
¿Quiénes son?
Guerreros Iroquois.
¿Son amistosos?
Son como serpientes venenosas. Amistosas en tanto no te muerdan.
Jonathan dice que son pacíficos.
Es artista, prefiere no ver lo que hace la gente.
Una serpiente es una serpiente.
¿Causarán problemas?
Nunca se sabe.
Especialmente con los Tuscaroras del sur.
Había dicho que eran Iroquois.
Son Iroquois, señorita.
Los franceses les dieron nombre, Mohawks, Oneidas....
Tuscaroras, Cayugas, son lo mismo cuando están juntos.
Todo esto es el país de los Mohawk.
Los de cabeza rapada son Mohawks Los de pelo largo, Tuscaroras.
Los Mohawks son grandes guerreros.
Ni franceses ni ingleses les han derrotado en una batalla.
¿Cuándo llegaremos a Fort Auldin?
A mediodía, si no tenemos problemas.
Llegamos al fuerte.
¿Cómo estoy tía Agatha?
Como una muchacha que va al té.
Parece que no te gusta.
¡Cuando una mujer se arregla es más peligrosa
que un Mohawk!
Solo que a nosotras nos gustan que debajo de un sombrero hay algo.
- Sargento. - Sí, señor
Conduzca ese carro al arsenal.
Custódielo hasta que sea descargado.
Sí, señor.
¿Hay algo valioso?
Rifles y pólvora.
¡Algo muy apreciado!
Parece ya estar bien guardado.
La carabina puede necesitar descansar.
Me presento, señora.
Soy el Capitán Langley, comandante del fuerte Auldin.
¿Cómo está usted?
Mi sobrina, Cynthia Stanhope.
Soy Agatha Stanhope.
Venimos a visitar al Sr. Jonathan Adams, el pintor.
- ¿Le conoce? - Sí, señora.
¿Dónde vive?
No se extrañe, mi sobrina es su prometida.
¿Le está esperando?
No, deseo darle una sorpresa.
- Lo hará. - ¿Sabe dónde puedo encontrarlo?
Espere un minuto.
Clem? Clem Jones? Viene aquí, por favor.
Sí, capitán.
Clem, estas señoras están buscando a Jonathan Adams.
¡Como todas las demás!
¡Clem, la Srta. Cynthia Stanhope es la novia de Jonathan!
No, eso no es tan divertido.
¿Él lo sabe?
Buen hombre, no vinimos aquí a discutir nuestros asuntos personales.
Solo queremos saber donde vive Jonathan Adams.
Y donde ahora está en este momento. Gracias.
De nada. ¿Capitán Langley?
Clem, ¿dónde está Adams?
Bueno, está en algún lugar.
¿Con todos esos indios?
No hay nada que temer, joven, los indios ahora son amigos.
Consideraré sus responsabilidades por permitirle ir sin protección.
No está solo. Está con una vaca y mi hija Greta.
¿Jonathan?
Estoy impaciente por verlo.
Perdona Greta, ven ver.
- Es muy bonito. - ¿Y la vaca?
¡Es una vaca!
¿Por qué te estás riendo?
Siempre me rio cuando alguien se ríe.
Es mi carácter.
¿Y cuándo alguien llora?
La mujer disfruta llorando, casi tanto como riendo.
- Esto es maravilloso. - Lo sé.
Se lo hago a mi padre a menudo.
¡Sabes cómo hacer a un hombre feliz!
Eso también es mi carácter.
¿Y cuándo un hombre te besa?
Yo le beso también.
Tienes mucho talento, Greta.
Soy feliz así.
Tendría que casarme con una muchacha como tú.
Eres muy amable. Tú no deberías de casarte.
Porque soy muy burra para ti.
Que el Señor me proteja de mujeres sin cerebro.
No si ella es tan descerebrada como tú.
De aquí a diez años estaré tan gorda como mi padre.
Me casaré con un granjero tan estúpido como yo.
Tendremos muchos niños y estaremos juntos hasta la muerte.
Estoy pensando que eres la mujer más inteligente que he conocido.
Me siento feliz de saberlo.
¿Quién me lleva hasta el jefe Kowanen?
Los conejos no hablan, los hombres sí.
Y los cuervos gritan desde la rama más alta porque les asusta tocar el suelo.
¿Quién me contesta?
Te responderé cuando digas por qué deseas verle.
¿Desde cuándo el gran Kowanem permite que un chico decida por él?
Tu lengua es demasiado larga.
No serás tú quien me la corte.
Estoy en tu tierra como amigo, tus leyes me protegen.
Soy Keoga, hijo de Kowanen.
Entregaré tu mensaje.
Dile a tu padre que vine a avisarle.
¿De qué?
Más colonos y más mosquetes.
Hombre blanco Butler dice que viene a avisarte
de más colonos y mosquetes.
Gracias, Kowanem.
Mi hijo dice traes una advertencia.
Los números hablan más que las palabras.
Hoy han llegado 61 colonos y un carro cubierto cargado de mosquetes.
¿Por qué esta advertencia?
Los colonos desean hacer plantaciones.
Hay suficientes tierras. ¿Contra quién usarán los mosquetes?
Es aconsejable ser fuertes y mantener en paz a nuestros enemigos.
Se dice que vendrán muchos soldados.
El águila no tiene miedo del topo.
Esas fueron las palabras de mi padre.
Él está muerto.
Nosotros, los una vez orgullosos Tuscaroras, fuimos expulsamos por los blancos.
Y vinimos mendigando a nuestros amigos los Mohawk.
Por un puñado de maíz.
Y un pedazo de tierra donde extender nuestras mantas.
Fuimos aconsejados de no hacer la guerra.
La paz sin la rendición no existe.
Vienen uno a uno pululando como hormigas sobre nosotros.
Y nos dejan solo la opción de cómo morir.
Está sucediendo aquí...
...como ya sucedió en otros lugares.
El Gran Espíritu trajo a los Iroquois al Árbol de la Paz.
Y nos enseñó a escuchar al águila que ve más lejos.
Los hombres sabios nos dijeron que debemos
permanecer unidos, apretando nuestras manos tan fuerte
que nada pudiera destruirnos.
Los hombres blancos no pueden destruirnos a menos que olvidemos
nuestras leyes y nos destruyamos nosotros mismos.
No haré ninguna guerra con los blancos.
¿Por qué quiere que luchemos contra su propio pueblo?
¡No son mi pueblo!
Nunca existió tan increíble guerrero como tu padre Kowanen.
Está viejo.
Su espíritu se va.
¡No os entiendo!
Déjanos coger los mosquetes para que nos los usen contra nosotros.
Onida.
¿Puedes ayudarnos a coger esos mosquetes?
¡Si te capturan te matarán!
Un Mohawk no tiene miedo a morir por su tierra.
Ni un Tascarora.
Hagamos un fuego y cambiemos estas palabras de paz,
antes de que sea tarde.
Los mosquetes los hacen más fuertes.
¡Ya has escuchado lo que dijo nuestro padre!
Coger los mosquetes es seguir el consejo del padre.
Yo mismo le oí decir que
"es importante ser fuerte, para mantener pacíficamente a nuestros enemigos".
Por favor, Mr. Jones.
La más gorda del fuerte comprará esto.
Nunca conseguirá ponérselo, pero será feliz creyendo que es su talla.
¿Cuándo cierran las puertas?
- A la puesta del sol. - El sol se pondrá ya.
¿Alguien puede entrar una vez cerrada la puerta?
La puerta no se abre de nuevo hasta el amanecer.
¿No le preocupa su hija?
Siempre vuelven cuando la puerta se está cerrando.
¡Siempre!
Está atardeciendo, todos los indios fuera del muro.
Me olvidé de mi manta dentro. No sé si la he perdido.
¡Rápido, entra!
Cierra las puertas.
El carro viene, Señor.
Abran las puertas.
Mi vaca, gracias.
De nada.
Estoy cansado de mantener la puerta abierta para ti.
todas las noches.
No sea tan riguroso, capitán,
ella solo lo hace para tener su retrato.
Cierren las puertas.
Antes de bajar tendré que dar...
¡Cynthia!
Ten.
¡Cynthia! Es maravilloso que hayas podido venir.
La traje yo en mi escoba.
Querida tía Agatha, tan aterradora como siempre.
Mi querido Jonathan, tan lisonjero como de costumbre.
Ella es Greta, es mi modelo.
Pero fuiste comisionado por la Massachusetts Asociate...
para hacer 20 paisajes.
Y no tengo ni una pintura sin el menos un árbol.
Enséñamelas, Jonathan.
Por supuesto, pero antes debemos hablar de ti, de Boston,
los amigos y la familia. Las pinturas pueden esperar.
Deseo verlas ahora, Jonathan.
Si insistes.
¿Vienes, tía Agatha?
No estoy interesado en tus pinturas.
Solo en tu carácter.
Pero me conocerás mejor por mis trabajos.
Me complacería más que tuvieras un trabajo productivo.
Pintar es mi trabajo y si hiciste este largo viaje
para decirme las mismas cosas...
Por favor, Jonathan. Quiero ver tus pinturas.
No iremos muy lejos.
Todo ese largo viaje, días y días en una carreta
y ni siquiera puedo saludarte...
-... ¿a dónde vamos? - A ver tus cuadros. - Es verdad.
Greta, hazte cargo del carro, por favor.
¿Usted es su modelo?
Sí, él trabaja mucho y muy bien.
Venga, le enseñaré.
¿Esta es usted?
Sí, estoy muy bonita.
Sí, demasiado obvio.
Muy interesante.
Jonathan, ¿cómo puedes vivir en este calabozo?
Solo es para dormir, mis cosas están aquí.
En cuanto hay luz salgo al aire libre.
Debería haber vuelto a casa hace dos meses.
Perdí un poco la noción del tiempo.
Hay cuatro estaciones, Pascua, Navidad y...
no pasa el tiempo de manera normal.
Jonathan, vuelve a casa conmigo antes de que llegue el invierno.
¿E rodearme de políticos? No, no.
Soy un pintor no un político.
Todo lo que quiero es pintar.
Eres como un niño irresponsable.
Necesitas que alguien cuide de ti.
Es muy noble por tu parte, Cynthia.
¿Has hecho este largo viaje para decirme esto...?
Porque te amo.
¿Qué puedo hacer contigo, Cynthia?
- Casémonos. - ¿Estás decidida?
¡Sí! Tendríamos una bonita casa en Boston y harías
retratos a gente importante.
Las tinieblas de tía Agatha.
No estás siendo amable.
Perdóname.
Estoy hambriento.
¿Cómo puede pensar en comer en un momento así?
Y tú, Cynthia, ¿no estás pensando demasiado deprisa?.
- No puedo entenderte - No deberías.
Arriesgarías tu decoro si lo haces.
¿Y dónde iría una joven hermosa sin su decoro?
De cualquier forma con el estómago lleno un hombre es más fácil de convencer.
¡Eso es propio de una mujer con decoro!
¡Cynthia!
# El amor me da fuerza para la batalla.
# Cuando estoy soñando contigo.
# El amor da la fuerza a mi banjo
# Y dice mi querido que es verdad.
# Necesito del beso de mi chica,
# Cuando el día acaba.
# Necesito de su dulce beso,
# Como la tierra necesita del sol.
# Entonces cuando se va
# me parece que estoy tan solo.
# El amor da la fuerza a mi banjo.
# Cuando pongo mi amor en la canción.
- Buen apetito. - La guapa del Fuerte Aldon.
Tendría que ser castigada como advertencia a las demás jóvenes decentes.
No le dé importancia, Señora.
¡Señorita! Me causaba risa
cada vez que un hombre me lo propuso.
Luego vi, que la risa la causaba yo.
Ven con nosotros, Cynthia. Éste es el Sr. Butler.
- ¿Cómo es usted? - Al Capitán Langley ya lo conoces.
Presumo que los caballeros ya han sido presentados.
Es imposible no conocerse en una comunidad pequeña.
¿Has visto algo digno, Cynthia?
Hay muchas cosas interesantes.
Al Sr. Adams no le gusta enseñar sus trabajos.
No sabía que estaba interesado, Sr. Butler.
Todo lo que ocurre en el valle Mohawk me interesa.
¿Lleva mucho tiempo aquí?
Nací aquí, Srta. Stanhope.
Éramos la única familia blanca en estas tierras.
Hasta que los colonos comenzaron a llegar.
Pensaba que el valle entero era de mi propiedad.
¿Los indios no estaban aquí antes de usted?
¡Indios! Los indios son salvajes, como animales.
Los españoles no dudaron en esclavizarles.
Nadie ha esclavizado nunca a un Iroquoi.
Entonces deberíamos exterminarlos o ellos lo harán con nosotros.
Nadie me escucha.
Ararán sus campos y cavarán sus tumbas al mismo tiempo.
¡Vienen colonos, predicadores, soldados, e incluso pintores de cuadros!
Exprimiendo este gran valle hasta dejarlo como un cuadrito.
Y esto es el final de la libertad hasta para respirar.
¡Idiotas!
¡Cuánta maldad!
No sabe a quién odia más, a los indios o a los colonos.
¡No sé, creo que está loco!
Se equivoca con los indios.
Si les dejamos en paz, ellos nos dejarán en paz.
¿Por qué no sales? ¡Haz algo!
Lo harán bien sin mí.
¡Alto el fuego!
Dejen de disparar a las sombras antes de que nos matemos entre nosotros.
Ya se han ido de momento.
Deseo saber con más detalle lo que sucedió.
¿Cómo han entrado?
¡Con una multitud de soldados!
Descubriré como entraron.
Vamos, acabemos nuestra cena.
¿Comer en una situación así?
Mejor preferirías ir a la cama a dormir.
¿Quién podría dormir con toda esta conmoción?
Cuando vayas a la cama todo se habrá acabado ya.
Estoy muy cansada, tía Agatha.
Que alguien se cerciore de que no hay indios
en nuestros aposentos listos para cortarnos la cabellera.
Vamos.
¿Hay algún indio aquí?
¡Tonto!
Has hecho un largo viaje. Duerme hasta mañana por la mañana.
- ¿Qué vas a hacer? - Trabajar.
¿Con esa muchacha?
Con la muchacha y la vaca. La pintura todavía no está lista.
Duerme, querida.
Buenas noches, tía Agatha.
Esto no es Boston, Cynthia.
Una cara larga no te da posibilidades
contra otros argumentos.
- ¡Qué belleza! - Déjame irme.
- No. - Entonces mátame.
Me gusta ver vivas las cosas bellas.
¡Me gustaría pintarte!
¡Magnífico! Tus ojos son como rayos.
Sé que tiene pinturas en esta habitación.
De acuerdo. Vamos.
Escóndete ahí.
Aquí está. Construimos este túnel hace diez años.
Podremos coger a los indios por la espalda,
si nos atacan.
Alguien debe haberlo abierto desde el interior.
¿Has estado divirtiéndote con los indios últimamente?
No más de lo normal.
Trae un poco de pólvora.
Ha habido tanta paz que había olvidado este túnel.
el protector del túnel.
¿Qué clase de indios estuvieron esta noche?
No sé.
Es muy simple. Matan por el placer de matar.
Deberían de ser despellejados vivos.
¡Esos sucios e ignorantes salvajes!
¿Le han dejado de que les cogiera sus tierras?
¿De qué lado está?
Del de nadie. Soy pintor.
Pues parece un defensor de los indios, Sr. pintor.
No tengo razón para odiarles.
Da la impresión que cree que ha sido por nuestra culpa.
Si no le gusta como lo hacemos, puede irse.
Jugando con pinturas no ayuda a este valle.
Colócalo en el túnel.
Perdona. Doblaremos la guardia y seguiremos buscando.
- ¿Estás bien? - Sí, gracias.
Permanece aquí hasta mañana por la mañana.
Entonces te ocultaré en mi carro.
¿Por qué?
No lo sé.
Tú no eres como los otros.
La gente dice eso desde que tenía 6 años.
La cosa es que ellos no me gustan.
Eso es muy malo.
¡No seas tan tímida! Deseo solamente ver tu otro lado.
¡Magnífico! ¡Tienes que dejarme pintarte!
Perdona, pero es lo mejor que tengo para ofrecerte.
Buenas noches.
- Buenos días. - Buenos días.
Jonathan se va con la vaca.
Me gustaría saber porque desea pintar una vaca
cuando la tiene ya en la pintura.
La vaca es esperada por la Massachusetts Associate.
¡Estoy sorprendida!
¿Es verdad que los hombres en Inglaterra las mujeres
llevan jarros de agua caliente
cuando van a cortejar a una señorita?
Buenos días, Greta. Buenos días, Cynthia.
Buenos días, Jonathan.
Luz perfecta la de hoy. No quiero perderla.
Me gustaría ir contigo, Jonathan.
¿Después de lo de anoche? Nunca.
Uno no sabe lo que pueden hacer los Mohawks.
¡Entonces tú tampoco tendrías que ir!
Llevo un hermoso amuleto que me protegerá.
No me refería a ti, Greta, tú tampoco puedes venir.
Voy a pintar solamente a la vaca. ¡Hasta la puesta de sol!
¿Quién te hará el almuerzo?
Tomaré la leche de la vaca.
¡Abre la puerta!
Quien abandone hoy el fuerte lo hace bajo su propio riesgo.
De acuerdo. Abre las puertas.
Puedes salir ahora.
- Están furiosas contigo. - No te preocupes.
¿Quién está enamorada de ti?
Ninguna de los dos.
¿Y aun así te besan?
Les divierte.
Una mujer india no tiene que besar, ni por diversión.
Siéntate a mi lado.
Onida, voy a besarte.
¿Y por qué te ríes?
¡Tienes la cara muy grande y la boca muy pequeña!
Una boca de E era pequeña como si fuera picotear
¡Tienes que cerrar los ojos mientras que te besan!
¿Cierro los ojos para ver la puesta del sol?
¿Qué tiene que ver con esto?
La puesta del sol es tan hermosa como las flores de la primavera.
O el sendero plateado de las gotas de agua en las hojas.
Los ojos se abren a la belleza y se cierran a la fealdad
¡Entonces besarse debe ser feo!
Lo que propones parece lógico.
¡Pero no lo es!
Onida ¿estás casada?
No, no todavía.
¿Por qué no? Seguro que hay muchos...
Hay muchos y ninguno. Tengo miedo.
¿Miedo de qué?
De los hombres blancos. De lo que puedan hacernos.
Te escuché hablar con esos hombres en tu habitación.
No había odio en tus palabras. Tu corazón es bueno.
Ven a nuestra aldea, aprende de nosotros.
Podrás decir a los tuyos cómo somos de pacíficos.
¿Me dejarás pintar lo que vea?
- Vete atrás. - Yo no, no iré...
¿Por qué estás con el hombre blanco?
Porque tú, mi valiente hermano, y los guerreros valientes Tuscarora,
me abandonasteis.
No tuvimos otra opción.
Podrás explicárselo a nuestro padre.
Puedes volver a tu puesto, hombre blanco.
¡Ha cesado el fuego y el humo ya ha caído!
Sal.
¿Hablan siempre tanto?
Pierden el tiempo hablando de mí.
- No soy una Mohawk - Eres una Iroquoi.
Y mi padre es el jefe de todos los Iroquois.
Cuando un fuego joven quema tan rápido es normal que alcance algún árbol.
Debe ser extinguido antes de que queme el bosque.
No ser extinguido sino quemarse donde debe quemarse.
Habéis roto la paz cuando ordené no hacerlo.
Bowhawah, el Tascaror, los llevó a hacerlo.
Un huésped debe respetar la casa de su anfitrión.
La juventud y el odio son compañeros peligrosos.
No piensa nada más que en la venganza, debemos ser comprensivos.
¡Eso duele!
Sé más cuidadosa, Onida.
Los blancos son frágiles como un pequeño cerdo
y gritan al más mínimo dolor.
¡Bokhawah, hablas como un idiota!
Un hombre que dijera eso no continuaría vivo.
Ahora hablas como un completo idiota.
Levanta, Keoga.
¡Qué valiente, luchar con un muchacho!
¿Estás bien?
Tienes buenas piernas, Keoga, pero mejor espera a crecer
antes de desafiar a un hombre de ese tamaño.
- ¿Me enseñarás? - Claro.
Un buen huésped no provoca alborotos.
Pido perdón.
Y por favor, no castigue al muchacho.
Cuando era un chico y me metía en problemas mi padre me
decía que me preparara para ser un hombre.
Él estaba siempre trabajando.
Te dije que era nuestro amigo, papá.
Lo creo.
Serás siempre bienvenido donde haya un Mohawk.
¿Puedo pintar cuadros de su gente y de sus costumbres?
Te enseñaré a mí gente para que ellos te conozcan.
El que llena la boca de grandes palabras, acaba por comer tierra.
¿Alguna señal del carro, sargento?
No, señor.
Bien, cierren las puertas.
¿Ha venido alguna vez tan tarde?
No Srta., debe haber sucedido algo.
Quizás lo hayan matado los indios.
¡Qué hombre tan terrible!
No tendría que decir esas cosas a menos que fuera verdad.
¿Qué otra cosa puede ser?
Puede haber alguna mujer allí.
Insisto en que usted y sus soldados deberían
salir en su búsqueda inmediatamente.
¿Y dónde sugiere que hagamos la búsqueda?
Yo empezaría por la aldea Mohawk.
- Quizás él no esté de acuerdo. - En caso de duda.
No tenemos la intención de crear conflictos con el Mohawk.
¿Qué ocurrió anoche? ¿Fue una visita social.
Si no envía a sus soldados, reuniré a los colonos
e iremos nosotros mismos.
Las puertas están cerradas, Sr. Butler.
Ni usted ni nadie dejará esta fortaleza de noche.
No hay razón para creer que Jonathan esté en problemas...
con los Mohawks.
¡Quizás perdiera su vaca y esté buscándola!
¿Qué están cantando, Onida?
Están cantando el Dekaniwida.
Que trae amor, fraternidad y el Árbol de la paz para los Iroquois.
No sabía que los indios podían reír como tú.
Puedes ver un pajarillo y un halcón volando sobre su nido.
Para la paz y el amor. Dicen que los indios tienen alas
y vuelan entre los ángeles.
Lo hacen.
¿Por qué los hombres blancos no han aprendido amar?
¿El halcón ama cuando vuela sobre el nido del pajarillo?
¡Tú sabes de amor!
Y tú sabes de paz y de alegría.
¡Soy muy feliz!
Y desde Ontario
viene Dekaniwida, Padre de los Iroquois...
para plantar el Árbol de la Paz.
El Árbol de la Paz tiene las raíces en el cielo.
Échalo otra vez.
No he acabado aun.
¡Échalo otra vez!
Ven y cógelo.
¡Ahora tú lo vas a coger!
Ya ha pasado tiempo, ¿cómo puede mantenerse inmóvil
sin hacer nada?
Él sabía que no era un buen momento para dejar el fuerte.
Es una cabeza dura, no entiende estas cosas.
No se dio cuenta del peligro.
Debería saberlo. Lleva aquí mucho tiempo.
Ahora está como uno de ellos.
¿Cómo pueden reírse?
¡Se ríen porque no son hombres y tienen miedo
de buscar a Jonathan! Por eso ríen.
No lucharé con los indios por su culpa.
Me gusta el pelo de mi cabeza.
Butler, no permitiré que cree problemas con los Mohawks.
Ha comenzado la guerra, capitán.
Esa incursión de hace unos días y ahora esto.
Si no actuamos con valor vendrán de noche y nos masacrarán.
- Tiene razón. - Es un idiota.
Y acabarán con todos ustedes.
- Es cierto. - Está equivocado.
Está loco.
Los Iroquois son miles y nosotros, quizás, doscientos.
¿Cómo vamos a hacerles frente?
Éste es su problema y tendrá que solventarlo con nuestra ayuda.
Nosotras no volvemos a Boston.
¡Esa es una decisión muy sabia!
No me iré de aquí hasta saber lo que le ha sucedido a Jonathan.
¡Sabía que moriría soltera!
¿Adónde va?
- El capitán del fuerte. - Déjalo entrar.
¿Es esta la manera como el blanco saluda a Kowanen y a su familia?
Pido el perdón de Kowanen.
Este hombre despareció hace días.
Pensamos que había muerto o estaba perdido.
Después de mi preocupación me llevó a la risa
el encontrarle pintando su retrato.
No se enfade con él.
Eso será ahora, con su permiso.
¡Tendría que golpearte en la cabeza por los problemas que has causado!
- ¿Qué ha hecho? - Comportarse como un loco, nada más.
Los colonos no entienden a los Iroquois, Kowanem
Escuchan al hombre malo, Butler.
Que los asusta con matanzas de pieles rojas.
Cuando Jonathan no volvió dijo que los indios
le habían matado. Y agitó a la gente a una guerra
contra vosotros para castigarlos por el crimen.
Tiene a la gente muy agitada
Creo que debo volver a el fuerte lo antes posible
para demostrar que estoy vivo y feliz.
¿Vas a volver?
Lo más rápidamente posible.
Keoga, ve con ellos.
No organizarán una guerra con el hijo del enemigo con ellos.
Lo entenderán mejor que diez mil palabras.
Se lo agradezco a Kowanen y a su mujer, Minikah.
Doy gracias por su sabiduría y su bondad.
Larga vida para ti.
Para ti también.
¿Cuándo nos volvemos?
Tengo pinturas que coger y devolver algunos suministros.
Cogeré el carro.
Tendremos que coger la vaca también.
Entonces yo no esperaré. Quiero llegar antes de que oscurezca.
Nos veremos mañana.
- Keoga. - ¿Sí?
Sé cuidadoso mientras estés entre los hombres blancos.
Sí, madre.
No entiendo.
Prometió estar aquí al ponerse el sol.
Algo debe haber sucedido.
No puedo pensar el qué.
Todo era pacífico cuando me fui.
Es Jonathan. Se olvida del tiempo con sus pinturas.
Deberían de ir a dormir.
Señoritas.
No debería de esconderse en las sombras como un indio.
¿Un indio guerrero? Pensé que eran pacíficos.
Usted mismo lo dijo, y nadie mejor lo sabe.
Evacue el fuerte, salga del valle o todos morirán en 24h.
Se preocupa demasiado, Butler.
¡Tendrá problemas serios de estómago!
Este día estamos juntos,
porque el Gran Espíritu lo tiene señalado
por causa de esta muerte de uno el nuestros.
Ahora el joven Keoga volverá a la tierra de donde nació.
Y se mojará con las lágrimas de los suyos.
Pacíficamente miramos a nuestro alrededor
y algo se parará en sus oídos.
Con cuidado lo retiraremos
y entonces oirá las palabras que le digan.
Algo que tiene en la garganta será retirado
para poder hablar a sus corazones.
A diario perdemos a nuestros hombres en la tierra
de la que han venido.
También a nuestras mujeres e hijos.
Y nuestros nietos.
Sentados en mitad de la sangre
veo los espíritus de los Tascaroras.
caminar en los bosques.
Y con ellos veo los espíritus de los Mohawk.
Están muertos.
Muertos como Keoga.
Asesinados.
Asesinado como lo fue Keoga
por los hombres blancos.
Y los espíritus deben andar por la tierra hasta el último día,
porque el hombre blanco ha clavado el arado en nuestros campos.
Y no hay lugar para que descansen los muertos.
Esto es lo que veo como veo Keoga muerto ante mí.
Y nadie puede decir que la sangre de 100 blancos vale
por cada gota de la sangre de Keoga.
¡Te afliges porque no tienes valor para luchar!
Estás muerto. ¡Muerto!
¡No, no!
Bokhawah dice palabras enfurecidas.
Y quizás tenga razón.
Pero ni él ni yo, sin importar lo que haya en nuestros corazones
puede hace una guerra.
Eso solo puede decidirlo el Consejo.
Y tú hablas de paz porque tu mujer decide por ti
y el hombre blanco por tu hija. Lo he visto con mis propios ojos.
- ¡No! - Onida, vete a casa.
Un blanco mató a mi hijo.
Tú no matarás a mi hija.
- Amo a tu hija. - El blanco no sabe de amor, solo de conquista.
Invoco a todos los jefes de los clanes para el Consejo.
- ¿Por qué mataron a mi hermano? - No lo sé, Onida.
No puedo entenderlo.
Esto puede comenzar una guerra.
- Ellos sabían que ocurriría. - La locura no tiene fin.
Si la luna pusiera mala cara al sol, las estrellas se perseguirían como perros.
Los hombres blancos son los perros rabiosos
que se aniquilan unos a otros.
¿De qué están hechos aquellos que deniegan de su propia raza?
¿Quién ha provocado esto?
Ese hombre, Butler, vino a hablar a mi padre de los mosquetes.
¿Butler? ¿Por qué?
Para que mi padre declarara ña guerra a los colonos.
Jonathan, debes irte mientras tengas tiempo.
Si el Consejo decide ir a la guerra,
serás el primero que morirá.
- ¿Pero por qué querría Butler...? - Eso no importa ahora.
Jonathan cuida de ti. Eres blanco.
Sangre por sangre. Jonathan por Keoga.
Te matarán y dejarán tu cuerpo a la puerta del fuerte.
Eso será la declaración de guerra.
- Han decidido ir a la guerra - ¡Intentaré pararlos!
No, Jonathan, te matarán. Vete.
Kowanem, soy tu amigo.
Tú eres un hombre blanco.
¡Sigo siendo tu amigo!
No tienes que culpar a todos los blancos por este asesinato.
Déjame encontrar a quien lo hizo.
Ofrecimos la paz y nos contestaron con muerte.
Ahora tendrán la guerra.
Que su cuerpo lleve las flechas ardientes de la guerra
a los hombres blancos.
Así sea.
Madre, madre. Han cogido a Jonathan preso.
Es nuestro enemigo.
- Sabes que no lo es. - Sé que es blanco.
No sé el color de su corazón porque no puedo verlo.
¡No pareces ser mi madre!
También soy la madre de Keoga.
- Yo quería a Keoga. - También amas al hombre blanco.
Y odiaré a aquellos a quien le odien. Y mataré a aquellos a quien le maten.
Aunque fuera mi propio padre.
Si la ley es sangre por sangre, obedeceré la ley.
Al hombre no hay nada que le divierta tanto como morir
sabiendo que las mujeres continuarán haciendo nuevas vidas,
para restituir todas las muertes.
¿Qué estás esperando?
Ve y libera a ese hombre antes de que le corten en pedazos
y derramen su sangre innecesariamente.
No te muevas.
No será tan rápido, hombre blanco,
serás quemado.
Se te desgarrará la piel lentamente.
Morirás de pedazo en pedazo y yo cogeré el primero.
Onida, corta.
Onida, rápido, alguien puede haberlo oído.
Trepa el muro y salta, al otro lado hay mucha vegetación
- y no te lastimarás. - Ven conmigo.
Pertenezco a mi gente y tú a los tuyos.
No me iré sin ti.
¿Prefieres hacer algo bueno o quedarte y morir aquí para nada?
Jonathan, cierro los ojos cuando me besas.
- Ahora sé por qué. - Dímelo.
Amar es cerrar los ojos para todo, a excepción del amor.
Vete mientras mis ojos siguen cerrados.
Se escapa. Persigámosle.
Alguien viene y parece herido.
Ayuden aquí.
Dile al coronel que estamos en alerta.
Aguantaremos mientras sea posible.
Pero mejor que vengan a ayudarnos cuanto antes.
Sí, señor.
Cierre las puertas.
Abre las puertas otra vez.
Nadie más dejará el fuerte.
No soy un preso y me no retendrán.
Necesitamos a todos los hombres aquí.
Le advertí pero usted no me escuchó.
Ahora no moriré con Uds.
No estoy tan loco. Abra las puertas.
Butler,
¿por qué les advirtió?
¿Qué información tenía?
Fue suficiente que yo les advirtiera.
Usted dijo que atacarían en 24 horas.
Fue un buen pronóstico, ¿no?
El hijo de Koanen, Keoga murió hace 24 horas.
¿Lo sabía, Butler?
¿Qué tiene que ver ese indio conmigo?
¿Cómo sabía que Keoga había sido asesinado?
Me vino como una visión.
¿Cuántos tiros vio en su visión, Butler?
Suficientes como para matar a un indio.
Uno es suficiente para un buen tirador.
Pero da más placer con dos tiros.
¿Y qué placer hay en contar a Kowanem lo de los nuevos mosquetes?
- Eso es mentira. - Un Mohawk me lo dijo.
¿Cree más a un Mohawk que a un blanco?
Los Mohawks no mienten, lo sabe.
- Ud. mató a Keoga. ¿Por qué? - ¡Ya vienen!
Señor Butler, puesto que insiste...
Abre las puertas.
Dile a los Mohawks que lamentablemente usaremos los nuevos mosquetes...
si le dan la oportunidad.
¡Abran! ¡Déjenme entrar
Fuera de las puertas.
Se mueven lejos de la puerta.
Greta, los mosquetes.
Abran, por misericordia.
¡Rápido!
Ve dentro para ayudar a los heridos. Será mejor para usted.
¡Esperen!
¡Esperen! ¡Fuego!
- Se van. - Volverán.
Tendremos que mejorar.
Peter, trae el vino. Vino gratis para todos.
Y coñac también. Es demasiado bueno para los indios.
No se queje como un niño, no es tan doloroso.
¿Cómo lo sabe, Srta.?
¡Demonios ellos una lección ! Habían sido sin embargo.
- Se van. - Sí, volverán con más hombres.
¿Por qué la ayuda no llega a tiempo?
No pensamos así.
Pensamos que vamos a aguantar hasta que la ayuda llegue.
Jonathan no debería permitirte luchar.
Podría quedar ciegos o con las manos heridas.
No puede hacer eso, es artista.
No será un gran artista si antes no es un hombre.
Hoy es un día de lucha, incluso para las mujeres.
Greta, dije cosas feas de usted y le pido excusas.
No las he oído. Ese es mi carácter.
Greta,
¿amas a Jonathan?
Jonathan no me ama. Nada más importa.
Sucede muchas veces.
El amor ordena y nunca obedece.
Debo llevar el vino para los hombres. Están sedientos.
¿Qué haces ahí parada?
¡Esta gente necesita cuidados!
Si conseguimos vivir, nos volveremos a Boston, Jonathan.
No para casarnos. Ya no tengo esperanzas.
Pero para trabajar, por lo menos vivir para poder trabajar.
No sé, Cynthia, lo pensaré.
No aguantaremos más, retirada. Coged todo lo posible.
Rápido.
La muerte es como las hojas de la hierba bajo en los pies.
¡Y han muerto por nada!
¿Quiénes iniciaron esta batalla?
Ni los blancos ni los indios.
Son prisioneros, Kowanem.
Pero no la gran nación de los Iroquois.
Ahora los Iroquóis escucharán las advertencias de los Tuscaroras.
Y las llamas de la guerra
arderán desde el océano al gran rio
Y los blancos abandonarán las tierras de los Iroquois
como los franceses 100 años atrás.
Kewanem.
Aquí está el hombre que mató a tu hijo.
Él no era amigo de nadie, ni nuestro ni tuyo.
Nos habría aniquilado para tener el valle para sí mismo.
¿Y por este hombre vamos a mantener una guerra?
¿Para darle exactamente lo que deseaba ya muerto?
Muchos han muerto por su culpa.
Esto es todo, tened cuidado de ellos.
Pueden venir a Boston a visitarnos.
Tú también Greta, ha sido un placer acomodarte.
Debo decir que estoy muy contenta en volver a Boston...
y a la civilización, lejos de esos asquerosos indios.
Llevas mis pinturas para la Massachusetts Associate.
Tiene once más de las que habían pedido.
¿No vas a venir con nosotros?
No, querida tía Agatha. Estaré bien aquí.
Adiós, Cynthia.
Que tengáis buen viaje.
El amor ordena y nunca obedece.
Greta me dijo esto a mí.
Siempre lo supiste, Cynthia. También eres mujer.
Greta.
Todavía creo que es la mujer más inteligente que he conocido.
Ahora podemos secar nuestras lágrimas.
El Gran Espíritu nos ha mandado un hijo en lugar de...
quién él se llevó.
En mérito a esto le damos el nombre de Keoga.
Podrás ser feliz hasta tu espíritu nos deje.
Ahora...
Ve con Onida.
¿Por qué cierras los ojos?
¡Estoy esperando a que me beses!
¿Delante de toda esta gente?
¡Oh, es algo digno de aprender del hombre blanco!
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