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LUEGO DE UNOS AÑOS DE PAZ,
EL REINADO FRANCÉS ENFRENTA UNA NUEVA GUERRA RELIGIOSA.
EL REY LUIS XIII, QUIEN AÚN NO TIENE HEREDERO,
GOBIERNA UNA TIERRA DIVIDIDA.
LAS FUERZAS PROTESTANTES, APOYADAS POR INGLATERRA,
SE OPONEN A LOS GRANDES REINADOS CATÓLICOS,
QUE BUSCAN EXPANDIR SU PODER.
EL REY CUENTA CON SU PODEROSO MINISTRO, EL CARDENAL RICHELIEU,
PARA RECUPERAR LA AUTORIDAD DE LA CORONA.
PERO MUCHOS SOSPECHAN QUE EL CARDENAL
QUIERE EL PODER PARA SÍ MISMO.
EN UN CLIMA DE CONSPIRACIONES Y REBELIONES,
EL JOVEN D'ARTAGNAN
CABALGA DESDE GASCUÑA HASTA PARÍS
PARA UNIRSE A LOS MOSQUETEROS DEL REY.
¡Lárgate!
Entiérralos a todos.
Cuídala.
PARÍS
¿Mademoiselle Bonacieux?
La condesa de Valcour espera una respuesta esta noche.
El barco zarpará mañana temprano.
Muy bien.
"Este sábado, como todos los sábados santos,
te confesarás en la abadía de Val de Grâce.
Yo también estaré ahí y confesaré que solo pienso en ti.
En seis días, si no estoy muerto,
te volveré a ver, madame.
Tu sirviente.
El duque de Buckingham."
Insiste en venir a una ciudad donde arriesga su vida.
Y también hace que arriesgue mi honor.
¡Su majestad, la reina!
Con el acuerdo de los emisarios de su santidad el Papa,
Arthur d'Épinay de Saint-Luc, obispo de Marsella,
se encontrará a la derecha de su majestad.
El hermano, fray François de Loménie,
- de la orden... - ¿Qué pasa, hermano?
¿Su matrimonio con la duquesa de Montpensier?
¿No le interesa?
Deberíamos prepararnos para la guerra, no para una boda.
¿Una guerra?
- ¿Una guerra contra quién? - Los protestantes.
Señor, por semanas, La Rochelle ha consolidado fuerzas,
reunido hombres y armas.
¡Quieren una separación!
Si no hacemos nada,
pronto será un estado dentro de un estado.
El pie de Inglaterra en Francia.
Por lo tanto, veo que quiere...
que le declare la guerra a los protestantes,
¿Y a Inglaterra?
Los protestantes obedecen a los ingleses.
Saint-Blancard, su líder, está en Londres.
Donde ha sido recibido por Buckingham en persona.
¿Por qué el ministro de guerra inglés entretiene
a los protestantes de La Rochelle, si no es para prepararse para la guerra?
¡Debemos librar a la nación de esos herejes!
Entonces no es una guerra.
Lo que quiere es una cruzada.
- Un Dios, un país, una religión. - ¡Suficiente!
No pienso ordenar otra masacre de San Bartolomé.
Las campanas de Saint-Germain l'Auxerrois
resonarán por tu boda esta vez.
Y no por una masacre de protestantes.
¿Debo recordarles que nuestro padre fue asesinado por católicos?
Debes tener cuidado con tus amigos devotos.
- ¿Su majestad insinúa que...? - No insinúo nada.
Yo soy el rey.
La nobleza, en verdad anhela luchar por usted, señor.
- Somos sus verdaderos amigos. - El rey no tiene amigos.
Sólo tiene súbditos y enemigos.
Es hora de demostrar que aquí todos somos sus súbditos.
¿No es así?
Se cree que es Luis el justo,
pero más bien es Luis el débil.
Hijo mío, no estás hablando con tu hermano.
Estás hablando con el rey.
¿Estabas ahí, madre?
Porque yo no escuché tu voz.
¿Ya aprendiste a hablar en voz alta?
Ahora aprende a callarte.
Tal vez alguien te escuche.
- Su eminencia. - Milady.
¿Y bien?
Gracias a usted,
Buckingham y la reina finalmente podrán reunirse...
¿Y el inconveniente?
Muerto y enterrado.
La reina prefiere la deshonra a la guerra.
Ella tendrá la deshonra y nosotros la guerra.
Disculpe, quisiera conocer al capitán de Tréville.
¿Ya te espera?
No, pero tengo una recomendación.
- Entonces, fórmate por allá. - Gracias.
- ¡Son dos días de espera! - No, son tres.
El de verde llegó el domingo desde Carcasonne.
Buena suerte. No, no es válido.
¡Oye, alto!
Un metro y medio, 20 centímetros.
Siguiente.
Este podría servirme.
¡Abran fuego!
¡Fuego!
Ayer al amanecer, los guardias de Richelieu
se encontraron con un grupo de cerdos, estaban alcoholizados
y se daban un festín en la calle.
¿Y quiénes creen que eran esos inútiles?
¡Los mosqueteros del rey!
Tienes que saber algo, te reconocieron.
Capitán ¿cómo espera que...?
No quiero que se burlen de los guardias del cardenal.
- ¿Capitán de Tréville? - ¿Sí?
Soy Charles d'Artagnan,
mi padre me dio esta carta para usted.
- ¿d'Artagnan?, ¿hijo de Aquiles? - Sí.
¿Qué le pasó a tu carta?
Recibimos el disparo de un mosquete, por suerte, mi biblia detuvo la bala.
Eres el primer salvado por la religión este año.
Conocí bien a tu padre. ¿Qué puedo hacer por ti?
Sé breve, mi tiempo no me pertenece.
Al dejar Gascuña, quería llevar el casco como él.
Desde niño, soñé con servir al rey y ser mosquetero.
Puedo escribirle al director de la real academia,
te unirás a los cadetes, no puedo hacer más.
Y tal vez, un día, seas un mosquetero.
No se preocupe, no tendrá que esperar mucho.
- Perdóneme. - ¿Qué?, ¿es todo?
¿Crees que con eso basta?
Dije que lo siento.
Tendré un brazo, pero tengo dos orejas,
y tus disculpas no fueron sinceras.
Lo siento, pero tengo prisa.
Eres muy grosero.
Cuando un gascón se disculpa,
significa que ya hizo más de lo que debía.
Me queda claro que no eres de por aquí.
No seré de aquí,
pero no necesito una lección de buenos modales.
Aún así te daré una lección.
A mi manera, para que aprendas.
Sé que estaré en tu camino muy pronto.
Estaré encantado.
Calvario de San Sulpicio, a las once.
Muy bien.
¡Por Dios!
¡Fíjate por dónde corres!
Lo siento, tengo algo de prisa.
Eres todo un cobarde ¿no es así?
¿Por qué se ríen? Cuenten el chiste.
Yo me río cuando quiero.
No quiero que se burlen de mí.
Si no te ríes, te arrepentirás.
- ¿Y dónde sería eso? - En Luxemburgo.
En Luxemburgo. A mediodía.
- Para calentar un poco. - Muy bien.
Corre.
Bueno, un disparo es suficiente, ¿entiendes?
Sí.
Le di varios golpes y...
Señor.
Me parece que este pañuelo le pertenece.
No, te equivocas. No es mi pañuelo.
- Es de mi mujer. - No lo guardaste bien.
Lo vi a tus pies, por eso pensé que era tuyo.
- Pero está claro no vi bien. - ¿Ves?
- Me equivoqué. - Lo mismo digo.
Mira lo que acabas de provocar.
Lo siento, no quiero problemas.
Claro que no quieres eso.
¿Acaso parezco asustado?
¿Eres tonto?, lo más sabio sería tener miedo.
Quizás sí lo soy.
Ya lo noté.
Señor, lo que no es sabio es humillarme.
Toma.
Escucha.
Solo peleo si me obligan, prefiero evitarlo.
Pero esto es diferente...
una mujer se vio afectada por tu culpa.
¿Por mi culpa?
No puedo enseñarte a vivir,
entonces tendré que enseñarte a morir.
¿Y en dónde sería?
A mediodía, calle Carmes.
Está bien.
Perdón, ¿podría ser a la una?
Disfruta de esa hora extra de vida, te la obsequio.
Gracias.
Lo lamento, te confundí.
Lo siento mucho. Por poco te mato.
- Descuida, me pasa seguido. - En verdad lo siento,
te confundí con alguien que me estaba siguiendo.
- No es nada. - Constance.
- Constance Bonacieux. - Encantado. D'Artagnan.
- Viniste por el anuncio, ¿verdad? - Así es...
- ¿Cuál anuncio? - La habitación en alquiler.
La tomo.
Muy bien.
Pero, ¿no quieres verla antes?
Sí. No... porque ya vi suficiente.
Es posible que el golpe afectara tu visión.
Espero que no haya afectado tu audición.
Sí.
La renta de la habitación es una libra, a la semana.
- ¿Una libra a la semana? - Así es.
Con esto podré cubrir cuatro semanas...
o cuatro tablas para mi ataúd.
- ¿En serio te golpeé tan fuerte? - No, no es eso.
Pero en una hora debo enfrentar a tres hombres.
Entonces, ¿morirás?
Sí.
Pero por un mosquetero.
Hermoso lugar para morir.
Estoy de acuerdo.
No nos habíamos presentado.
Athos de Sillègue d'Hauteville.
Conde de la Fère.
Charles D'Artagnan, de Gascuña.
Cuando terminemos, me dirán el asesino de niños.
Y a mí el asesino de ancianos.
¿Me veo como alguien lento?
Creí sentirme honrado con este duelo,
- aún con esta herida. - Si mi mano derecha me falla.
La izquierda será la que te mate.
Le pedí a dos amigos que presenciaran este momento.
¿Qué está pasando? ¿En serio le habló a este hombre?
Él es Porthos, y ese de allá es Aramis.
Tendré un duelo con el señor D'Artagnan.
Yo también. Tengo cuentas pendientes con él.
- A mediodía. - Y yo a la una, lo mataré.
Entonces el señor Athos irá primero,
El señor Porthos después
- Aramis, el valiente. - y Aramis al final.
Me disculpo por no poder complacerlos a todos.
Por cierto, ¿cuándo llegaste a París, D'Artagnan?
Llegué esta mañana.
Tres duelos en tres horas con tres mosqueteros,
si no tuviera que matarte, te invitaría un trago.
Entonces, brinde por mí.
Miren...
es Jussac.
Nos siguió.
¿Qué están haciendo?
Los duelos están prohibidos.
¡Dejen las espadas y regresen!
Mi espada odia el polvo, Jussac.
Si la quieres, ven y es toda tuya.
Calma, amigo. Son siete, nosotros tres.
Y Athos con un pie en la tumba.
Aun así no perderé.
Disculpen, dijeron que son tres,
yo creo que somos cuatro.
¿Y si lo matas? Es muy molesto.
¿Y bien, señores?, ¿ya decidieron qué van a hacer?
Calma, calma.
Estábamos entrenando a este cadete
a petición del capitán de Tréville.
¡Todos para uno!
¡Todos para uno!
¿No eres hermano de Lucie de Maupin?
- ¡No involucres a mi hermana! - ¡Solo vete!
¡No pienso repetirlo!
¡Vete antes de que me arrepienta!
¿Qué día es hoy?
Porque será la fecha de tu muerte.
Hoy es siete de septiembre.
Morirás hoy.
Aún soy un cadete,
te mataré cuando sea mosquetero.
¡D'Artagnan!
La rivalidad entre tropas es ridícula, detestable.
No podemos dejar que los nobles
se maten entre sí con una guerra en puerta.
Controla a tus soldados, y yo controlaré a los míos.
¡El rey!
Entonces ellos son los demonios,
culpables de esto.
Pero están arrepentidos, su majestad.
Y quieren disculparse.
Ustedes no pueden impartir justicia.
Ese derecho, me pertenece a mí.
Solo a mí.
Señor.
Imploramos su perdón.
¿Quién es este niño?
D'Artagnan, su majestad.
¿Tú eres quien le dio...
el golpe final a Jussac?
Sí, su majestad.
Bueno, la verdad...
él simplemente no quiso entrar en razón.
Eres muy arrogante, ¿lo sabías?
Es mi encanto.
Y estoy a su completo servicio, majestad.
Deberías quedártelo.
Porque es mejor que no lo gastes.
Veinte hombres en dos días, demasiados.
A ese ritmo, el cardenal tendrá que sustituir
a toda su compañía en tres semanas.
Bueno... dale ropa adecuada a este muchacho.
Se los advierto, un rey no perdona...
dos veces.
Quien vuelva a tener un duelo.
Se pudrirá en la mazmorra.
Nunca la he visto, pero es peor que Inglaterra.
No moriste.
No, lo siento, pero tendrás que alojarme.
Lástima, ya había encargado las tablas del ataúd.
Con permiso, madame,
quizás el joven no sobreviva esta noche.
Ahora eres rico.
Mi padre decía, que el dinero te ayuda,
pero te corrompe al final.
Tenía razón, otra ronda.
Gracias.
¡Salud!
No tiene oportunidad, Aramis tiene principios.
- ¿Está casado? - No es eso, solo que es jesuita,
está en la iglesia y el ejército.
Por la mañana es un general, por la noche un obispo.
Y siempre atrae a las casadas.
¿Y Athos?
Tiene sus demonios.
Los ahoga con alcohol, pero ya aprendieron a nadar.
Aramis.
Lo que te haya dicho Porthos es mentira.
Justo me dijo que eres un caballero.
Pues no, soy todo menos eso.
Verás, D'Artagnan, si Porthos te echa el ojo,
es porque tiene sus razones.
- Te gustan los... - ¿Por qué no?
Me gusta quien esté en mi cama o en mi plato.
- Son muchos. - Hay cosas que no follo, ni como.
Qué pena. ¡Si hay muchos!
¡Un muslo es un muslo!
Son los cadetes de Gascuña
de carbón de Casteljaloux.
Son los cadetes de Gascuña
Ojo de águila, patas de cigüeña,
bigote de gato, colmillos de lobo.
Cortando a través de la chusma gruñona,
ojo de águila, patas de cigüeña.
Portan una vieja vicuña
cuyas plumas tapan cualquier agujero.
Hola, buen día.
Entonces, hola buenos días.
Buenos días, ¿cómo dormiste?
Buen día, Constance, buen día, Constance.
¡Oiga, no!
¡No!
¡No!
Su señoría, Athos d'Hauteville,
conde de la Fère, luchó en Flandes
contra las Provincias Unidas.
En Baviera contra el Imperio Sacro,
en el Palatinado, en Lombardía y Saboya.
Luchó en más batallas
que todos los que están reunidos aquí.
No se merece esto,
sino un pedestal.
Muchas gracias capitán, pero yo no juzgo estatuas,
yo juzgo a los hombres.
Conde.
Pertenece a una de las familias más nobles del país.
Pero la sangre y el título no pueden protegerlo.
Al contrario, quien nace noble debe llevar una vida digna.
Su hermano, Benjamin de la Fère, es conocido
por ser defensor de la causa de la Rochelle.
Perdón, ¿también es protestante?
Sí, lo soy, señor.
¿Cree en Dios?
Creo en Dios, en el rey y en Francia.
En el evangelio de San Juan,
cuando Jesús se encuentra con Pilato, él le dice:
"yo vine a la Tierra para atestiguar la verdad."
- A lo cual Pilato respondió... - ¿Qué es la verdad?
Exactamente.
Lo arrestaron esta mañana,
ebrio, cubierto de sangre, con una daga en mano,
una mujer desconocida, apuñalada y muerta en su cama.
Y ahora debo averiguar la verdad.
¿Usted mató a esa mujer?
¿Usted mató a esa mujer?
No lo sé.
¿No podía mentir como todos?
¿No lo sabe?
No.
Y no mentiré para evitar la muerte.
Porque mi vida ya no me importa.
Conde, el mejor legado
que un caballero puede dejar, es su ejemplo.
Su vida es un ejemplo,
y su muerte será un mejor ejemplo.
Cuando un crimen merece la muerte,
el criminal es ahorcado, el noble, decapitado.
Caballero Athos d'Hauteville, conde de la Fère,
el tribunal lo sentencia a ser decapitado
el lunes en la plaza de Grève.
Nosotros apelaremos en contra.
Bien, tienen cuatro días para demostrar
su inocencia o pedir clemencia real. Que Dios los acompañe.
Si Athos no hace nada, nosotros lo haremos por él.
Investiga a la mujer,
averigua por qué estaba con Athos.
Es nuestra única esperanza.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Sin anillo, ni collar, nada.
Solo pude identificar las heridas de la daga.
¿Una prostituta?
Miren la delicadeza de su mano
esta mujer jamás trabajó en su vida.
Una burguesa o una noble.
Muestre su rostro.
Es la mujer que quiso matarme.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¡Estabas muerto!
Lo juro, nunca los vi antes.
¡Cállate!, ¡cállate!
Cava.
Nunca sabremos quiénes eran.
¿Llevaba un anillo?
Le apunté a la pierna.
Sé que usted lo tomó.
¿Dónde está ese anillo?
¿De quién era ese anillo?
¿Qué hace?
- Odio ensuciar mi daga. - Irá al infierno.
Detesto la tortura.
Todos lo hacen y por eso funciona.
Ave María, llena de gracia, el Señor está contigo.
Santa María, madre de Dios, ruega por los pecadores.
¿Le teme a Dios?
Si Dios lo escuchara
y no permitiera lo que hago, me partiría un rayo.
Pero mire lo claro que está el cielo el día de hoy.
Piedad.
¿Qué está haciendo?
- Charlando. - ¿Charlando?
Las palabras de Aramis son peores que los puñales.
Hay tres anillos.
No recuerda nada más el imbécil.
Tres yelmos de oro: familia Brissac Argis.
León y tres rosas: familia Dardel de Luzinais.
Águila con espadas: familia Valcour.
Estamos a unos pasos de descubrir a nuestro hombre.
Y la mujer que lo acompañaba.
Al amanecer, sabremos quién fue.
Con la ayuda de Dios, salvaremos la vida de Athos.
PLAYA DE NORMANDÍA
Bienvenido a Francia, Lord Buckingham.
- ¿Tuvo un buen viaje? - Podría decirse.
No esperaba verlo antes de La Rochelle.
Yo igual.
Pero hay invitaciones que no pueden negarse.
¿Qué le pasa, señor?
Está aquí, pero no está del todo presente.
Supe que Gaston recibió una carta de su prometida.
Se la leyó a sus hombres, para ridiculizar
las palabras de amor de una chica de 16 años.
Debe ser fuerte.
Gaston no es así.
Me temo que lo que su hermano desea
no se lo podrá dar el matrimonio.
A veces pienso que yo no debería ser el rey,
sino que él debería serlo.
Luis, eres rey por voluntad de Dios.
Debería ir contigo al Val de Grâce.
El padre Arnoux es buen consejero, él me calmará.
Si es lo que su majestad desea, me encantaría.
No, otro día, quizás.
Espero que te reúnas conmigo después de tu confesión.
Madame.
- ¿Qué necesita? - Disculpe,
me gustaría ver al conde de Valcour.
- No está aquí. - Espere.
Tengo algo que le pertenece.
Veré si la condesa puede recibirlo, sígame.
Isabelle de Valcour, encantada.
Pase, por favor.
Lamento mucho molestarla, madame.
Al contrario.
Estoy agradecida con cualquiera que pueda distraerme de mi soledad.
Su rostro me resulta familiar. Tal vez, ¿nos conocemos?
Estoy seguro de que, si la hubiera conocido antes,
me habría resultado casi imposible olvidarla.
Yo acabo de llegar de Gascuña.
Me llamo D'Artagnan.
Disculpe mi falta de delicadeza. Por favor, siéntese.
Gracias.
He estado encerrada aquí por meses, para tratar una fiebre.
Ya olvidé todas las comodidades.
Espero con toda mi alma que esté mejor, madame.
Parece que sobreviviré.
¿Qué puedo hacer por usted?
Sí, perdón.
Recientemente, he tenido esto en mi posesión.
Y necesito encontrar a su dueño. Es importante.
Muéstreme.
¡Es el anillo de Tancred!
- ¿Tancred? - Mi hermano.
¿Dónde está, madame?
En las provincias, para comprar caballos.
Le dará mucho gusto.
Cuando se lo robaron hace un mes, estaba inconsolable.
El mes pasado...
Parece decepcionado, monsieur.
No, yo... no es nada.
Estoy muy contento por su hermano, pero un poco decepcionado
de que mi rastro terminara aquí.
Todo esto es muy misterioso.
Así es...
Ya tengo que irme, madame.
Debo encontrar a mis camaradas.
Quizás tuvieron más suerte que yo.
En verdad le agradezco mucho que haya venido a verme.
Me ha hecho un gran favor.
El placer es todo mío.
Le aseguro que no lo es.
Yo puedo buscar la salida.
Mis respetos, madame.
ISABELLE Y TRANCRED DE VALCOUR
¿Monsieur?
- Buen día, madame. - Buenos días, monsieur.
Creo que necesitaré tus dotes de costura.
¿Qué hay que coser?
A mí.
Ven conmigo.
Tienes suerte, por unos centímetros te hubiera dado en el corazón.
Pero ya me dieron.
Es muy pronto para hablar de amor.
Creo que no he mencionado al amor.
Cállate, o la siguiente vez te coseré la boca.
Entendido.
Listo.
Gracias.
Por favor, deja de moverte.
Estoy quieto.
- Pero sigues moviéndote. - No, de verdad,
no me moví.
Tal vez sea mi corazón bailando en mi pecho.
Si sigues mirándome así, no podré terminar de curarte.
Entonces no lo haré, tal vez así sea más fácil.
O esto es demasiado. ¡Ya sé!
Así estarás tranquila.
¿De dónde sacaste esto?
De Isabelle de Valcour.
¿La conoces?
No, fue asesinada hace unos días.
Una mujer ocupó su lugar, fue la que quiso matarme.
- Hay que advertirle a la reina. - ¿La reina?
Ponte esto.
Isabelle de Valcour era mensajera del duque Buckingham.
Es una trampa. ¡Andando!
ABADÍA DE VAL DE GRÂCE
Espere aquí.
Buenos días, padre.
Es un honor darle la bienvenida, monsieur.
Por favor, sígame.
Es una locura.
Arriesgaría mi vida y mi honor para estar contigo un segundo.
- Es muy peligroso. - Lo sé,
lo sé vine tan pronto como recibí tu invitación.
Mi invitación... ¿mi invitación?
No.
¿Y tus hombres?
¡Vamos!
¡No tenga miedo, madame, es mi vida la que quieren!
¡Es él!
¡Él secuestró a la condesa de Valcour!
¡Suéltala!
Veo en tus ojos el miedo a perderme.
Si tu amor por mí significa tu muerte,
no quiero vivir ni un día más.
Si lloras por mí, es porque me amas.
Soy fiel a mi rey.
Soy su esposa y jamás lo he traicionado.
Debes olvidarme y olvidar este amor.
Pídeme que nunca regrese y yo obedeceré.
Solo déjame responder,
para estar seguro de que no estoy soñando.
Si te doy lo que pides, ¿harías lo que te pida?
Inmediatamente.
Vete y nunca regreses.
Te lo ruego.
Ahora estamos unidos por un secreto.
Mi vida no será lo suficientemente larga para agradecerles.
Pero si en algún momento
necesitan la ayuda de la reina de Francia,
ella estará para ustedes.
Me temo, su majestad, que ese día
está más cerca de lo que piensa.
Hay otra víctima de esta conspiración de Val de Grâce.
Un mosquetero...
al que quieren cortarle la cabeza por un crimen que no cometió.
¿Y entonces?
Y entonces, fue algo terrible y hermoso a la vez.
Ahí estaban, temblando el uno contra el otro.
Ella le dio sus pendientes.
El duque le dijo algo muy bonito antes de irse:
"Te dejo, pero te tengo cerca de mí."
Es muy triste.
Sí, tienes razón.
Debió besarlo.
Estás diciendo palabras que solo pensé.
Gracias.
Su vida no le pertenece.
Es la reina de Francia.
Sí.
Pero tú no lo eres.
Constance.
Estoy tocando tu corazón.
- Te sonrojaste. - ¡No!
¿Viste?
No es lo que piensas.
Es por la modestia ante tus halagos.
No.
Descansa.
- No es por ahí. - Lo sé.
¿Qué hiciste ayer en Val de Grâce?
Vi al padre Arnoux.
¿No era tal vez...
- Buckingham quien portaba la sotana? - ¿Qué?
¿De qué estás hablando?
¡De lo que habla todo París!
¿No fue más bien el cardenal
- el que me está calumniando? - No importa.
¿No vas a responder?
¿Cuál es la acusación de esa serpiente?
Por ofrecerle tus diamantes a los ingleses.
Aquí están.
Abre la caja.
Si tienes tan poca fe en mí.
Adelante.
Compruébalo, demuéstrame el poco...
respeto que me tienes.
Ya que la palabra de tu esposa...
vale mucho menos que la de un calumniador.
Ábrela.
Está bien.
Pero deja de lado los rumores.
El próximo sábado, en la boda de Gaston,
aparecerán con sus coronas.
Muy bien,
monsieur, si esa es su voluntad.
Y lo del mosquetero.
Asesinó a una condesa,
será decapitado.
Esa también es mi voluntad.
Parte a Londres esta tarde.
De hecho, el duque estará en el baile.
Y llevará los diamantes.
Está entre los hombres más protegidos de Inglaterra.
Va a ser muy costoso, ¿no?
Pasa a la tesorería por tu pago.
Recibirás el doble si vuelves antes del sábado
y antes de la boda de Gaston.
El rey no perdonó a su mosquetero.
Le preocupa más su propio destino que el de sus propios hombres.
Yo soy como él.
No me decepciones.
Lamento tanto el no poder ver la ejecución.
Tráeme esos diamantes.
Y podrás asistir al evento de la reina.
Tenemos que detenerlo.
Nadie más que el rey puede juzgar a otros,
y no podemos escapar de su decisión.
¡Pero es inocente!
Se acabó.
No podemos hacer nada por Athos.
Queridos amigos...
no estén tristes.
Hoy es un buen día para morir.
Lo di todo en vida, la muerte no puede llevarse nada más.
Aramis, te dejo mi rosario.
Estoy seguro de que harás buen uso de él.
Porthos, te dejo mi reloj.
Sé que te gustará.
D'Artagnan,
aunque no tuve la oportunidad de conocerte bien,
te dejo mi espada, sé que te será de utilidad.
Éramos los tres mosqueteros,
gracias a ti D'Artagnan,
lo seremos por siempre.
Mis amigos,
me despido tranquilo,
con la cabeza en alto.
Fue un honor combatir a su lado.
Adiós.
Viva el rey,
y viva Francia.
¡Atrás!, ¡atrás!
¡A un lado!
Esto es una rebelión.
- ¡Se los prohibí! - Lo juro, capitán.
Por nuestras vidas, que no fuimos nosotros.
Pero conozco a un hombre
que lo arriesgaría todo para salvar a Athos.
¿Benjamin?, ¡Benjamin!
Te dije que te vería en el infierno.
¡Brandicourt!, ¡Saint-Blancard!
Tu hermano nos convenció para venir a salvarte.
Nunca imaginé que volvería a verte.
Cantos católicos, ¿te convertiste?
Para combatir a tu enemigo, ya lo verás.
Benjamin de la Fère,
hermano de Athos.
Es la mano derecha de Horace Saint-Blancard.
¿Y quién es?
El líder de los protestantes de La Rochelle.
¿Qué ocurre, capitán?
Un edicto del cardenal Richelieu.
¡Cierren las puertas!
Si no te volvías católico,
te cortarían la cabeza como protestante.
Tréville no te ayudó, tampoco el rey.
Solo Richelieu es quien rige.
Crearemos una república protestante.
Autónoma.
Únetenos,
o únete a ellos.
Lucharemos por lo que creemos.
La guerra se acerca, tú decides.
Nos acusan de liberar a Athos.
¡Que nadie abandone el recinto!
¡Silencio!
Iré a ver al rey, para defender nuestra causa.
Aramis, Porthos, de Quillac y Bercquet.
Quien se mueva, derríbenlo.
Uzan y Ventadour, vengan.
La cuarentena solo es para los mosqueteros.
Vete a casa, D'Artagnan.
No te detengas.
Y sígueme.
¿En Londres?
Aún hay esperanzas,
el cardenal hará todo para derrocar a la reina.
Sé valiente, pero sobre todo, sé prudente.
Tus deseos son órdenes. Iré ahora mismo.
Espera. Ten, para tu viaje.
Ya he sido recompensado con creces.
Si lo logro, quizás te enamores de mí.
Descuida.
Volveré con el collar de diamantes.
¿Athos?
¿así es como luchas con mi espada?
¿Cómo me encontraste?
¿Por la mademoiselle Bonacieux?
Cuidado con las mujeres, D'Artagnan,
son peores que los rifles.
¿Has amado alguna vez?
Mira a tu alrededor. Mi miseria fue por ella.
No puedo creer que el amor
siempre te lleve por el peor camino.
Te contaré una historia.
¿Te pasó a ti?
No,
a un amigo cercano.
Hace mucho, un conde joven.
Caminando por sus tierras, encontró a una mujer.
Ella no complacía,
intoxicaba.
Era tan hermosa, tan pura,
que podría haberla seducido o forzado.
Y aunque él estuvo en la guerra, su corazón permaneció...
noble...
y sincero.
Odiaba las multitudes y lo mundano.
Se casaron en secreto, sin sus familias.
Y vivieron así durante más de un año.
Lejos, solo ellos.
Eran felices,
tanto como...
aquello que no dura.
El joven conde tenía un hermano,
y él también iba a contraer matrimonio.
Era imposible que el conde no fuera a la boda.
Y esta vez su joven esposa aceptó acompañarlo.
Cuando se la presentó a su hermano,
este palideció...
Reconoció a la hermosa mujer,
ya la había conocido en París.
En la noche, en la habitación,
la mujer confesó toda la verdad...
En efecto, era la mujer que el hermano conocía.
Bueno,
ya no lo era.
Estaba huyendo.
Casada a los 15 años con un marqués,
fue sometida a las peores vilezas por su parte.
Y una noche, cuando trató de obtener de ella
lo que ya no quería darle, se defendió.
Y lo mató.
Aterrorizada, debido a la condena, huyó bajo una identidad falsa.
Y así comenzó una vida llena de mentiras.
Pero, ¿qué hizo el conde?
¿El conde?
Él fue un gran hombre.
En sus tierras, estaba encargado de la justicia.
Se preocupó por su rango y título.
La entregó a las autoridades.
Fue juzgada y marcada por lo que hizo.
La colgaron.
¡No!
INGLATERRA, CASTILLO DE BUCKINGHAM
¿Y bien?
Hay suficientes soldados para ir a una cruzada en Jerusalén.
¡Vamos! No creo que sean tantos.
Con esto debería bastar.
Veo cierta ironía en la elección de su traje, monsieur.
¿En serio?
Como Dios de los mares que podría invadir Francia.
¿La conozco, arlequina?
Tal vez sí,
tal vez no.
¿Italiana?
Estoy enamorada de Italia,
pero no.
¿Es española?
¡Ha viajado mucho!
Me encanta descubrir nuevos lugares, mi príncipe.
Necesito un trago.
La calma después de la tormenta.
O quizás antes de la tormenta.
Bebe como alguien que tiene algo que olvidar, Neptuno.
Ojalá funcione.
No se vaya.
¡Piedad!, ¡Por favor!
- ¡Buckingham! - ¡Déjenlo!
Conozco a este hombre
y solo estaba disfrutando de la fiesta.
¿Le ocurrió algo a la reina?
Por orden del rey, la reina debe llevar el sábado,
en la boda de Gaston de Francia,
cierto collar de diamantes que tú conoces.
Que se haga su voluntad.
¡Eres un tonto, George! Una mujer encantadora,
de cabello oscuro, de ojos claros
y disfraz de arlequín.
¡Tú y tú, vengan!
¡Deténganla!
¡Atrápala!
El collar.
Sigo encontrándome con usted.
¿Tanto le gusto?
El collar.
¿Para quién trabaja, madame?
Para el diablo, probablemente.
Hay un brillo en sus ojos, D'Artagnan.
Y de ese brillo, haré un fuego que lo consumirá.
¡No!
PARÍS
Su eminencia, el barco llegó a Calais, pero ella no estaba a bordo.
Por aquí, señores.
Se lo agradecerá a nuestro amigo.
Sin duda, el Señor actúa de maneras misteriosas.
¿Estás preparado para el momento más importante de tu vida?
- Su eminencia. - Monsieur.
El rey los espera, su majestad.
Lo lamento mucho, su alteza.
Hazlo.
Eminencia, ¿ha visto a mi hermano?
Sí.
¿Y ya me perdonó por haberme casado?
Parecía que abandonaría el frente.
Debe aprender que el matrimonio es una guerra
sin un ganador.
Porque todos triunfan.
Su alteza posee una belleza asombrosa.
Madame.
Dígame, ¿por qué no lleva sus diamantes?
Pensaba ponérmelos en el baile de esta noche.
Pensaste mal.
Ve por el collar.
Pero tu hermano nos espera.
Puede esperar.
Su alteza.
Madame, llegó un joven que pregunta por usted.
Está en la entrada de servicio, tiene prisa.
Está aquí.
- Dime que lo tienes, por favor. - Lo tengo.
- Aquí tienes. - Dios mío, gracias.
"Dios" es muy fuerte.
"Mi amor" sería suficiente.
Nunca te detienes, verdad.
- ¿Constance? - ¿Sí?
Yo...
Dime algo.
Que no me quieres.
Dime "D'Artagnan, no te quiero", y te juro que...
¡Sólo era para que te callaras!
Oye.
Tenía razón, eminencia solo era una calumnia.
La reina no merece mi ira, sino mi confianza.
Gracias.
D'Artagnan.
- Llegaste. - Sí.
Te creímos muerto. ¿En dónde estabas?
- En Londres, con Athos. - ¿Qué?
Si lucharás contra un enemigo, conócelo bien.
Atacaremos el corazón del reino.
Gaston de Francia, duque de Orleans, de Valois y de Anjou.
¿Acepta como esposa a María de Borbón,
- duquesa de Montpensier? - Acepto.
María de Borbón, duquesa de Montpensier,
¿Acepta como esposo a Gaston de Francia, duque de Orleans, de Valois y de Anjou?
Acepto.
En el nombre del Padre, del Hijo y de la Santa Iglesia...
los declaro marido y mujer.
¡Al suelo!, ¡al suelo!
¡Atrás!
¡Salgan todos!
¡Por ahí!, ¡vayan!
¡Por allí!
¡Vamos!
¡A un lado!, ¡a un lado!
¿Y el conde Montecler D'Auvigné?
Murió hace dos días, su majestad.
¿Y Beaulieu de Verricourt?
Lo hirieron de gravedad, no sobrevivirá.
¿Y los prisioneros?
Aquiles Brandicourt y Nicolás Beaumont.
Extremistas protestantes de La Rochelle.
Llevaban cartas codificadas que estamos descifrando.
Los interrogaré yo mismo,
identificarán a sus cómplices.
Contaré con sus dotes de sacerdote, eminencia.
Mientras, prepara las tropas para La Rochelle.
No quieren mi paz.
Veamos si prefieren mi guerra.
Erradicaré a los protestantes de la ciudad.
Me retiro.
Por su servicio excepcional,
a la corona de Francia,
Lo nombro, Charles D'Artagnan,
teniente de la compañía de mosqueteros.
Seré digno de este honor, su majestad.
Armand de Sillègue D'Athos D'Hauteville,
conde de la Fère,
le debo mi vida, señor.
Con este gesto, lo absuelvo.
Queda perdonado y reintegrado de inmediato
al cuerpo de mosqueteros.
La vida que me da,
la volvería a dar con gusto por usted.
De pie, caballeros.
¡Atención!
He aquí los famosos tres mosqueteros,
que ahora son cuatro.
¡Bravo!
¡Larga vida al rey!
¡Viva el rey!
¡Larga vida a la reina!
- Su majestad. - D'Artagnan.
No puedo ofrecerte ningún título.
Solo mi eterna gratitud.
Es el mejor reconocimiento que puedo recibir.
No.
Arriesgando su vida, Constance Bonacieux fue mi mensajera.
Por eso, ahora yo te serviré.
Te estará esperando a las diez de la noche,
en el lugar donde se conocieron.
No llegues tarde, mosquetero.
Ya terminé. Puedes ver a su majestad.
No se preocupe por lo que ocurrió, todo tiene una solución.
Lograremos que los protestantes odien a Francia.
Todo va acorde a lo que planeamos en un inicio.
Cada protestante del país será visto por lo que son.
Como traidores.
Fallamos ante sus ojos,
pero el rey no siempre podrá huir de la muerte.
De ahora en adelante, todo queda en sus manos.
Ya tiene su guerra. Y después será el país.
No se preocupe por los prisioneros,
nuestro amigo se encargará.
Gracias a Dios, su hora por fin llegó.
¡Ayúdenme!,
¡D'Artagnan!
¡Constance!
¡Ayuda!
¡Ayuda!
CONTINUARÁ
¿Su eminencia?
Ya que recibí instrucciones sobre su enemigo,
¿Le importaría que yo hable sobre los míos?
¿A quiénes se refiere?
Los mosqueteros.
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