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Buenos días.
Joder, yo había quedado con mi madre a desayunar y ya no llego.
Me tengo que ir.
Yo te llevo.
Te quiero.
Buenos días.
Andrés, ¿qué haces aquí?
- Igual es un poco temprano, ¿no? - No, no.
¿Ha pasado algo?
No, no, no, no ha pasado nada. Es que...
iba a comprar el pan y digo: "Pues me pilla de paso y digo hola".
Vives a diez kilómetros.
Ya, no, hombre. Pero con las moto es...
¿Quieres un café?
No quiero un café, Gaby, quiero hablar contigo de lo que pasó ayer.
No sé, hacía mucho tiempo que no sentía algo así.
Ni yo.
Pues ya puedes ir a por el pan.
¿Quién era?
Nadie. ¿Y Emma?
¿No ha llegado todavía?
Me cuesta mucho entender lo de mis padres.
Lo sé.
Que hayan vivido una mentira toda su vida y que la aceptaron, ¿sabes?
Tu padre no ha tenido la suerte que tenemos nosotros.
¿Qué pasa allí?
¿Qué hace aquí Geocorp?
No lo sé, habrá sido un accidente.
Venga, Mikel, que está Teo solo en casa.
- Por favor, quietos. - Hay un agujero.
Esto es peligroso.
- ¿Dónde vais? Quietos. - ¿Qué está pasando?
¿No lo veis o qué?
¿Puedes ser más preciso?
Trabajo en Geocorp y mis compañeros están ahí.
- ¿Trabajas en Geocorp? - Sí.
Un socavón.
El suelo habrá cedido por el terremoto del otro día.
Es la misma piedra que la de tu casa.
- Mantengan la distancia. - Creo que sí.
Vamos. Nada que ver. Aléjense, aléjense.
Es la misma que hay en mi casa.
¡Emma!
¡Emma!
Emma, ¿estás bien?
¡Emma! Joder, Emma.
Emma. ¡Emma!
No se puede pasar.
¡Suélteme!
Es mi hija, suélteme.
Emma, Emma.
Por favor, despejen la zona.
Emma, despierta.
- ¿Qué ha pasado? - Estaba agachada y la han empujado.
- ¿Se ha dado algún golpe en la cabeza? - No.
Emma, cariño.
- Emma - Emma.
- ¿Estás bien? - Respira. Cuidado.
Estoy bien, estoy bien.
- Gus, la camilla. - No, mamá, que no hace falta.
¿Le dices a un médico lo que tiene que hacer?
- No. - Pues a tu madre tampoco.
- ¿Te duele algo? - No, estoy bien.
- ¿Seguro? - Que estoy bien, estoy bien.
Buenos días.
Menuda carita traes.
Es que no he dormido mucho esta noche.
¿Y eso?
Tonterías.
La doctora Aizpurúa.
No.
Ya...
Por cierto,
¿cómo sabía ella que esto estaba aquí?
Pues...
Tuvo una visión.
¿Una visión?
¿Cómo las que tenía Elisa?
Como las que tenía Elisa, sí.
Joder...
Ya sé lo que me vas a decir, que es difícil de creer y...
- En fin, lo de siempre. - No, Andrés.
Con todo lo que está pasando últimamente, lo complicado es no creer.
Ya cometí un error cuando le pasó a tu mujer
y no quiero repetirlo otra vez.
¿Entonces ya no soy Andrés el paranoico?
La madre que me parió, una médium dando pistas a la policía.
Son los de tráfico.
¿Tienen algo de la ambulancia robada?
Sí.
A ver si te suena.
Hijo de puta.
Este hombre ha trabajado aquí, pero no es un empleado de Geocorp
¿Y eso qué quiere decir?
Les lleva una subcontrata.
¿Y no tienes acceso al registro de los empleados de la subcontrata?
No. Para eso tendrían que hablar con la empresa de seguridad.
Bueno, es una opción.
Pero si usted nos ayuda,
quizá podríamos agilizar la investigación.
- Lo siento, pero soy personal... - Ya, personal assistant.
Ah.
Y lo que me están pidiendo no creo que sea del todo legal.
¿Acceder a la base de datos de una empresa
y sacar la ficha de un empleado?
Eso mismo.
Porque no es legal, señorita Sato.
¿Pero sabe lo que todavía es menos legal?
Obstruir a la justicia.
Escúchame, Alicia,
ese hombre es muy peligroso.
No te conviene protegerlo.
Denme un minuto.
Gracias.
- ¿Esta es...? - Esta es.
- ¿Con el marido de...? - Ex, exmarido.
Ya, ya...
Inspectores, creo que lo he encontrado.
Dime. Sí, te lo paso.
Emma está bien, Gabriela.
¿Sí?
Vale, no hay nada físico.
Parece que no.
Quizás un poco de estrés o un ataque de ansiedad.
¿Te has peleado con tu novio o...?
Que no, que no, Mikel y yo estamos genial.
No es nada, mamá. Un bajón de tensión, ya me ha pasado otras veces.
- ¿No habías desayunado? - No.
Bueno, igual ha sido eso.
Mikel estaba muy nervioso.
Bueno, es que Mikel es un exagerado.
Emma, no te lo estoy preguntando como médico,
te estoy preguntando como madre.
¿Qué ha pasado en esa plaza?
La policía me ha contado lo del mineral.
¿Lo has tocado?
Lo siento.
No ha sido a posta, me han empujado.
Tranquila.
Y ¿viste algo?
No me miréis así, joder, ahora que me creo toda esta movida.
Vale, has visto algo.
Tranquila.
Yo estaba tumbada boca arriba
y había una luz blanca, fría...
Y yo estaba en peligro.
¿En peligro por qué?
No lo sé, es todo muy difuso.
Emma, y... ¿había alguien contigo?
Sí.
Había un hombre calvo, corpulento.
- Emma, hija. - Papá.
- ¿Cómo estás? - Bien.
¿De verdad?
Si necesitáis cualquier cosa, nos decís.
Gracias.
- Ay, me tengo que ir. - ¿A dónde?
Tengo que pasar consulta a domicilio.
Pero comemos juntas, ¿no?
Claro.
- Chao. - Chao.
Dime.
Sí, ya está aquí el paquete.
¿A quién?
A la hija de la doctora Aizpurúa.
Ya sabes qué hacer con ella.
¿Pero no se sabe lo que ha sido?
Una bajada de tensión.
¿Cuándo te dan el alta?
Cuando diga la doctora.
Por mí ya, pero es que no puedes estar sola las primeras horas.
Ningún problema, te vienes conmigo a casa
y esperas allí a que termine tu madre.
¿A casa de Alicia?
No, no, yo no vivo allí, hija.
¿Y eso?
Bueno, porque me he alquilado un piso cerca de la playa.
- Habéis alquilado un piso en la playa. - No, me he alquilado.
Pero vamos, haz lo que quieras, lo que te apetezca, ¿vale?
- Es que tengo mis cosas en casa. - No te preocupes.
Vístete, te saco de aquí y te llevo a casa de tu madre.
- Vale. - Venga.
Seguro que está bien, ¿no?
Sí.
- ¿Y tú cómo estás? - Bien.
Gaby.
Nada, que espero que seas muy feliz.
Vale.
No sé qué quieres que te diga.
Ya sé que estás con el policía.
Yo no estoy con nadie.
Queda detenido, tendrá que venir con nosotros.
¿Qué pasa ahora?
Nacho, ¿qué pasa? Un momento, por favor.
No puede hablar con el detenido.
- Soy su abogado. - Y yo soy su médico.
Este hombre tiene que estar 48 horas más en observación.
Por favor, señora, retírese.
¡Nacho! No te preocupes, te vamos a sacar.
Yo me ocupo, tranquila.
- ¿Qué pasa? - Nada, cariño. Quédate con papá.
Tengo que hacer una llamada.
Andrés.
Gaby, primero de todo, siento mucho lo de tu hermano
y siento mucho no haber podido evitarlo.
No te preocupes. Has hecho lo que has podido.
Lo que sí te diré es que tenemos un sospechoso.
Lo sé.
¿Cómo que lo sabes?
¿Has tenido alguna visión?
No, yo no, mi hija.
¿Pero tu hija también tiene visiones?
Ha visto un sitio con luces blancas
y había un hombre calvo y corpulento.
Calvo y corpulento.
¿Y ha visto algo más?
Solo que ella sentía que estaba en peligro.
Con eso es suficiente.
Gabriela, te tengo que dejar, luego hablamos.
- Vale. - Adiós.
Bueno...
¿Qué pasa?
Nada.
¿Por qué me miras así?
- ¿Así cómo? - No sé, con la sonrisa.
Porque a ti esa chica te encanta.
Bueno...
Ya era hora, Andrés.
Te estás enamorando de la médium y eso está bien.
Ay, Dios mío.
Es aquí.
Nuestro amigo es exteniente de Operaciones Especiales.
Retirado por depresión.
Perdió a su mujer y a su hija en un accidente de tráfico.
Y desde hace 4 años trabaja en seguridad privada.
Ahí está.
¡Alto! ¡Policía!
¡Eh!
Tira el arma.
¡Tira el arma!
Ahora date la vuelta muy despacio. Las manos donde pueda verlas.
Quedas detenido como sospechoso del asesinato
de Jon Ginés y Michal Usachenko.
No sé cómo he llegado hasta aquí.
Eso ahora da igual.
Si mi hija me viera...
Tranquilo, tranquilo.
Dame la mano.
Dame la mano.
- Lo siento. - ¡No!
Lucía.
Papá.
No pueden tocarse, lo siento.
¿Cómo has conseguido que te dejen pasar?
Tu anciano padre todavía tiene sus contactos.
El juez ha aceptado la fianza. Te soltarán en unas horas.
Lo siento mucho, papá.
Vas a salir de esta.
- Yo sé que eres inocente. - No.
No lo digo por eso,
lo digo por no haberte contado...
Tú no tienes culpa de nada.
- Sí que la tengo. - Nacho.
Lo que has tenido que sufrir...
Lo hice porque él me lo pidió.
Lo sé.
Toda la vida aguantando la respiración.
Eso es una tortura que no se la merece nadie.
Papá...
Y por eso he venido, Nacho.
Para decirte que lo que tú te mereces es respirar.
Respira, hijo.
Respira de una vez.
Yo voy a estar contigo siempre.
Y tu hermana, tus sobrinos, todos.
Vamos juntos a lo que venga.
¿Has oído?
Gracias, papá.
Pero ahora es Gaby la que necesita nuestra ayuda.
Hola, familia.
¡Papá!
Aúpa.
¿Qué tal, mi amor?
- Han hablado de ti en la tele. - Ah, ¿sí?
Pero se supone que no vemos las noticias, ¿no?
Ya, lo siento.
Día complicado, ¿no?
Ajetreado, más bien.
Por eso ahora lo único que quiero es comerme un buen helado,
como te había prometido.
Que ya os lo habéis comido.
Tardabas tanto que se iba a derretir.
Pero el plan de sofá y peli se mantiene, ¿no?
¿Tampoco?
Es que como no venías,
le hemos improvisado un plan para animarla.
¿Tú y quién más?
Hola, Andrés.
¿Qué haces aquí?
¿Puedes venir?
Es que como no me coges las llamadas...
Yo no puedo estar en casa mirando al techo
sin saber si hay avances en lo de mi hermano.
Pero no es el momento ni el lugar, Amaia.
Ya, ¿y cuándo va a ser?
En cuanto sepa algo, te lo prometo.
Yo solo quiero que esto acabe lo antes posible, de verdad.
Lo sé y te prometo que va a acabar muy pronto.
- Vale. - Bueno, ¿nos vamos?
- Sí, vamos. - Venga, pitufa.
A pasarlo bien.
- Adiós, papá. - Adiós, cariño, te quiero.
Y tú intenta desconectar, ¿me oyes?
- Y que sea un rato. - Venga.
Venga, que no llegamos.
Venga, venga.
Si le duele es porque estaba enamorado.
Y lo está, pero de otra.
- Andrés. - Gaby.
He oído lo del tiroteo, ¿estás bien?
Sí, sí, sí.
Estoy bien.
Estás herido.
No, me he dado un golpe,
pero lo importante es que no hay ningún agujero nuevo.
¿Qué ha pasado?
Hemos encontrado al hombre de la visión de tu hija.
¿Y le habéis arrestado?
No... está muerto.
- Le has ma... - No, no, no.
Lo hemos perseguido hasta la Foz de Sorguina y allí, pues...
no le pude salvar.
Lo siento.
¿Te quedas a tomar algo?
Te dejo aquí el cenicero.
Odio fumar.
Mira, si mañana no me muero, dejo de fumar.
- ¿Y sabes qué? - ¿Qué?
Que no me voy a morir.
Porque si hoy Emma ha cambiado su destino...
También podemos cambiar el tuyo.
Exacto.
Gaby, ¿todas tus visiones se han cumplido?
Aparte de la de tu muerte, que no se va a cumplir.
Em... Todas no.
¿Cuál?
Una.
¿Estaba yo en esa visión?
¿Estábamos juntos?
♪ Esa no soy yo. ♪
♪ Pero si buscas tan solo aventuras, ♪
♪ amigo pon guardia a toda tu casa. ♪
♪ Yo no soy esa que pierde esperanzas. ♪
♪ Piénsalo, ya no. ♪
♪ Yo no soy esa que tú te imaginas... ♪
- Joder... - ¿Qué pasa?
La piedra.
Ayer debió salir con el terremoto, nunca la he visto ahí.
Gaby, ¿qué has visto?
No va a cambiar.
He visto mi muerte.
¿Cómo va a ser?
Estaba en un quirófano... pero, no, no era del hospital.
Y estaba convulsionando.
Mañana me voy a morir.
Gaby, no te vas a morir.
Y no me voy a separar de ti ni un minuto en las próximas 24 horas.
Ahora que te he encontrado no te voy a perder.
He venido a pedirte perdón.
Siento mucho haberte hecho tanto daño.
Si hay alguien que entiende todo lo que le has amado, soy yo.
Era difícil no amarle.
Completamente imposible.
No supe hacerlo de otra manera.
Nos enseñaron a no saltarnos la norma.
Julen era muy feliz contigo.
Y contigo también.
Os adoraba.
A Mikel y a ti,
os adoraba.
A lo mejor por eso nunca se separó de ninguno de los dos.
¿Te pillo bien?
Sí, sí. ¿Tenemos algo nuevo?
Lo encontramos junto al cadáver.
¿Sabemos qué es?
Lo iba a pasar a central para que lo determinen los de toxicología.
- O sea, que va para largo. - 48 horas mínimo.
Lucía, no tengo 48 horas.
- Hola. - Buenas tardes, doctora Aizpurúa.
¿Lo reconoces?
No, así, a simple vista no.
Pero sé dónde nos lo pueden decir.
Arantxa.
¿Gaby?
- Buenas noches. - ¿Estás doblando turno?
Acabo de terminar y me iba ya para casa.
¿Y Esther, está?
No, está pasando consulta a domicilio. ¿Está todo bien?
La doctora Aizpurúa nos está ayudando en una investigación.
Bueno, pues si necesitan mi colaboración, yo encantada de ayudar.
Pues sí, mira. A ver si sabes qué es esto.
¿A ver?
Hombre, así a primera vista no sé,
pero os lo pueden decir en la farmacia del hospital.
- Muy amable. - Lo que necesiten.
Luego te veo, ¿vale?
Ven conmigo, ven.
Gaby, ¿estás bien?
No.
Pero no pienses en mañana, de verdad.
- Es que lo he visto. - ¿Qué has visto?
Pues cómo voy a morir.
Joder.
Es como si cada visión me acercara un poco más a mi destino.
Y es que no sé qué hacer para evitarlo.
Bueno, Gaby...
Yo voy a estar ahí hasta que eso pase.
No, que no va a pasar. Solo digo que...
A ver, o sea, lo que sea que hayas visto que va a pasar,
es que no va a pasar.
Que no... Lo mismo me ha dicho Andrés.
¿Lo mismo te ha dicho Andrés?
Bueno, un poco menos enrevesado, pero la misma idea.
Yo es que creo... que a ese poli tú le importas mucho.
Y me da que él a ti también.
¿Eh?
Tranqui.
Perdone, buenas noches.
- ¿Tiene un minuto? - ¿Ha pasado algo?
No, tranquilo. Solo queremos hablar con usted.
¿Para qué son todas esas medicinas?
Para la ambulancia, estoy reponiendo existencias.
¿Y estas le suenan de algo?
Es Triazolam, de la familia de las benzodiacepinas.
Antidepresivos.
¿Todo esto qué es? ¿Por lo de esos asesinatos?
Eso es confidencial.
Bueno, esas en concreto se usaban para tratar el insomnio crónico.
Vamos a necesitar el registro de todas esas recetas.
En el registro no van a encontrar nada.
Este fármaco lo retiraron hace años por sus efectos secundarios.
- ¿Qué efectos secundarios? - Era terriblemente adictivo.
En su momento, ¿quién pudo haberlo recetado?
Solamente el personal psiquiátrico.
¿Y cuántos psiquiatras hay en este centro?
Cuatro, que yo sepa.
Cuatro. ¿Y el jefe o jefa de departamento?
La doctora Rubín.
Esther.
¿La conoces?
Sí.
Oiga, no me ocurrirá nada por contarles todo esto, ¿verdad?
Solo si se lo dices a alguien.
¿Doctora Rubín?
Ya, déjalo, Andrés. Venimos mañana.
No tenemos un mañana, Lucía.
¿Qué quieres decir?
En 24 horas es probable que Gaby...
¿Ha visto su muerte?
- ¿Mañana? - Mañana, sí.
A tomar por culo, dale una patada.
Tenemos que darnos prisa.
Pues nada, a pelo.
- Está bloqueado. - ¿Y qué esperabas?
Déjame que pida una orden y que lo revisen los de científica.
No tenemos tiempo para eso.
- ¿Qué haces? - Pedir el comodín del público.
- ¿Sí? - Mikel, necesito que me ayudes.
- Hay que joderse. - ¿Andrés?
¿Tú sabes cómo desbloquear un ordenador a distancia?
¿Cómo tienes mi número?
Lo tengo porque lo tengo. Pero lo que no tengo es tiempo.
Sí, claro. ¿Tienes un cable USB a mano?
¿Tú tienes un cable USB por ahí?
¿Tú qué te crees que soy? ¿La teletienda?
Lo tengo. ¿Qué hago ahora?
Okey.
Vale, te acabo de pasar el link.
Descárgatelo y enchufa el móvil al portátil.
Lo tengo.
- ¿Qué ha pasado? - ¿Mikel?
¿Mikel?
- ¿Mikel? - Estoy en ello.
Un segundo...
Todo tuyo.
Hay que joderse con el niñato.
Mikel, eres un puto genio, lo sabes, ¿no?
Pues aquí estamos, pasando el mocho.
Mikel,
tu padre estaría muy orgulloso de ti.
Gracias.
Andrés, creo que tienes que ver esto.
♪ Yo no soy esa que tú te imaginas, ♪
♪ una señorita tranquila y sencilla, ♪
♪ que un día abandonas y siempre perdona. ♪
♪ Esa niña, sí... ♪
♪ No... Esa no soy yo. ♪
¿Qué pasa?
¿Y esa canción?
Esa canción...
Esther, que lleva meses con la cancioncita que no se le quita de la cabeza.
O sea, que Esther conocía la existencia de la piedra desde hace años.
A ver, pincha ahí.
Esta, esta de aquí.
Qué hija de puta.
Dios mío.
¡Gaby!
- Es Esther. - Lleva años estudiando la piedra.
¿Se puede saber qué pasa?
¿Sabes dónde está Esther?
Te he dicho que hoy pasaba consulta a domicilio.
- Llámala. - Pero, ¿para qué?
- ¡Que la llames, joder! - Vale, vale.
No contesta.
¿Sabes si tiene inactivado el localizador?
- Pero, ¿qué pasa? ¿Le ha pasado algo? - Solo queremos saber dónde está.
¿Qué pasa?
Está en tu casa.
¿Cómo está la convaleciente?
Muy bien.
Te traje esto para sobrellevar el susto de esta mañana.
- Gracias. - De nada.
- El chocolate lo cura todo. - ¿Palabra de médico?
Palabra de amiga.
¿Quieres que los abramos juntas?
Pensé que no me ibas a pedir.
Claro, ¿cómo te voy a negar un chocolate?
¿Quieres tomar algo?
- Con un vasito de agua me apaño. - Vale.
Ay, espera.
Dime, mamá.
Es Esther.
¿Cómo?
Es largo de explicar, cierra la puerta con llave y no la dejes entrar, ¿vale?
Vale, sí, ahora pongo una lavadora.
Ya está allí.
Eh...
Lo vamos a tener que dejar para otro...
¿Emma?
¡Emma!
Lo siento mucho, Gabriela.
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